J. C. García Fajardo



Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.

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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.

“Mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan”

 

“Mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan”

ENTREVISTA CON JOSÉ CARLOS GARCÍA FAJARDO 

Profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, José Carlos García Fajardo fundó en 1987 SOLIDARIOS para el Desarrollo, una organización de la sociedad civil declarada de interés público y vinculada a la UCM, cuyos objetivos prioritarios son el voluntariado social, la cooperación con los pueblos empobrecidos del Sur y la sensibilización de la sociedad en temas de justicia social y solidaridad. En este sentido, García Fajardo considera que el voluntariado tiene un papel muy importante en la eliminación de las barreras mentales para hacer frente a las diversas formas de exclusión social. Desde 1999, cuando se creó el Centro de Colaboraciones Solidarias dentro de la ONG, procura además que esta sensibilización social tenga eco en los medios de comunicación a nivel mundial.

 

Ha señalado que los voluntarios sociales son caballeros andantes. ¿Por qué?

Se trataba de una figura retórica. Porque con su transparencia asumen la causa de los más débiles, denuncian las estructuras de poder injustas, se ponen en camino y se saben responsables solidarios que no hallarán descanso mientras exista una sola persona o comunidad explotada, marginada o ignorada. Tienen el idealismo y andadura de ese Caballero de la Triste Figura que se mueve en un mundo donde le toman por loco por no seguir el pensamiento único del mercado, la competitividad y los beneficios.

 

¿Existe un riesgo de saturación en el voluntariado social?

No lo creo. Al igual que la intensidad de una amistad no se mide por el tiempo que se pasa con el amigo, la intensidad y la calidad del voluntariado social se miden por la calidad de las horas invertidas en el servicio. Lo contrario podría influir en la continuidad de los voluntarios, pero para eso están las normas de conducta del voluntariado social que se aprenden en los cursos de formación continua y en la supervisión por los responsables de la ONG.

El voluntario debe ver los problemas con perspectiva y saber que él es una pieza más en un proceso de reinserción o en la resolución de un problema. Una persona sin hogar que lleva quince años en la calle no puede pasar de la noche a la mañana a vivir una situación de completa normalidad. La implicación intensa para conseguir resultados a corto plazo puede conducir a la decepción del voluntario o al aborto de resultados más firmes aunque a más largo plazo.

 

¿Qué supone la formación para un voluntario?

Durante mis años como presidente de nuestra ONG he sostenido que, sin formación, no hay voluntariado social. Una formación concreta para que el voluntario se desenvuelva en un entorno determinado, pero sobre todo un cierto aprendizaje en la sensibilidad, en el respeto y en la aceptación del otro, tal como es y sin pretender cambiarlo. Nosotros no vamos a enseñar nada ni a cambiar a nadie, sino a ayudar a transformar a quien lo desee, desde su propia realidad en la maduración de sus señas de identidad. Por ello escribí el “Manual del voluntario”, en el que recogí la experiencia de una vida.

En nuestro país hay centenares de miles de personas que se forman como voluntarios sociales. Sólo una actitud contemplativa, brotada del silencio, puede fundamentar y dar sentido a un vivir coherente. Y eso es lo que debe aportar el voluntario.

 

¿Cual es el papel del voluntariado en pro de la justicia social?

El voluntariado social no es prioritariamente una actividad asistencial con las personas marginadas, porque eso podría crear dependencia. La acción voluntaria tiene un componente asistencial decisivo en la resolución de problemas inmediatos, pero, sobre todo, se trata de buscar la colaboración mutua, la autonomía y, en definitiva, la felicidad para aquellos que no la tienen. Un voluntario puede ayudar a un discapacitado a sortear una barrera arquitectónica, pero su responsabilidad será, unida a otros miles de voluntarios, pedir a quien corresponda que desaparezcan las barreras. Su misión social se encamina hacia eliminar las barreras mentales frente a las diversas formas de exclusión social.

Algo mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan. El voluntariado es para todos y ahí radica su eficacia social. Siempre habrá un lugar adecuado para cada persona dentro del voluntariado.

 

Los temas sociales tienen poca presencia en los medios de comunicación ¿Cuál  es el papel de los mismos en las estructuras solidarias?

Hace tiempo, la campaña de Manos Unidas me impresionó con el siguiente mensaje: “si quieres cambiar el mundo, cambia tu corazón”. Y para cambiarnos a nosotros mismos, debemos dejarnos empapar por las cosas, permitirnos conocerlas. Hace una semana celebramos unas Jornadas de Comunicación para el desarrollo con el objetivo de abrir un debate en torno a ese papel de los medios de comunicación. Periodistas como Rosa María Calaf y Ana Pastor, profesores como Carlos Taibo y otros expertos como Pilar Orenes, nos recordaban que muchos medios no hablan del “tercer mundo” porque lo consideran un mundo de tercera. Y porque siguen una ‘equidistancia’ y supuesta objetividad marcadas que los convierte en cómplices de la injusticia.  Pero cada día está cambiando esa actitud con la fuerza de la profesionalidad y de la  auténtica información. No ha sido otro el objetivo para fundar el Centro de Colaboraciones Solidarias, hace más de diez años y a lo que dedico lo mejor de mi tiempo “liberado”

 

¿Qué es el CCS y qué fines tiene?

El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio gratuito del que se benefician más de 500 medios y cerca de 1.500 periodistas en toda América. Buscamos ampliar y profesionalizar la presencia de los temas sociales y de justicia social en universidades, centros de estudios y, sobre todo, medios de comunicación. Desde hace diez años analizamos la realidad social y humana de acuerdo con el calendario de las conmemoraciones más importantes en el campo de la salud, de la educación, de un desarrollo sostenible y de la justicia social.

Cada semana enviamos siete artículos de nuestra redacción y nuestros colaboradores sobre los grandes temas que proponen ONU, UNESCO, FAO, OMS, Amnistía Internacional, UNICEF, etc.  Y otros cuatro más breves para que sirvan de “faldón”

Buscamos informar y sensibilizar a la sociedad y a los profesionales de la comunicación en temas de solidaridad, justicia social, por una cultura de paz, en defensa de los derechos humanos, con especial énfasis en la lucha contra la pobreza, la exclusión y la protección del medio ambiente.

 

En tiempos de crisis económica algunas personas creen que el voluntariado social evita la contratación de profesionales remunerados. ¿Cómo los convencería que dicha afirmación no es cierta?

El voluntario social nunca podrá amortizar ningún puesto de trabajo, pues eso supondría un intrusismo generador de mano de obra barata y, por tanto, de injusticia social.  Igual sucedió con la prestación sustitutoria del servicio militar, hubo entidades que  intentaron aprovecharse de los objetores de conciencia. Pero no prosperó en donde cada organización seria fue coherente con su concepción del voluntariado social. Hoy ya nadie puede llamarse a engaño. Los voluntarios sociales son mensajeros de justicia y de paz que saben robar unas horas a su tiempo para ayudar a que los demás se ayuden a sí mismos. Por eso los voluntarios sociales siempre serán necesarios, pues el modo en que ejercen su servicio a los más necesitados no interfiere sino que complementa la labor de los profesionales.

 

Por su  relación directa con los jóvenes ¿opina si éstos están realmente sensibilizados con la realidad social de nuestro tiempo o necesitan impulsos nuevos para participar en la ayuda a los demás?

Es un error sostener que a los jóvenes les asustan el orden y la exigencia. Al contrario, si a un joven le pides poco no te dará nada, si les pides mucho te lo darán todo. Ésa es la experiencia cotidiana en las organizaciones de la sociedad civil con los voluntarios sociales que asumen un compromiso movidos por la compasión o espoleados por la injusticia. Lo que admiran y respetan no es la educación como transmisión de conocimientos sino la capacidad de los maestros para extraer lo mejor de cada uno de ellos.

(Revista de la Federación Riojana del Voluntariado Social)

02/07/2009 12:31 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Identidad y desarraigo

 

Cuentan que el Mulá Nasrudín se acercó a un cambista para hacer efectivo un pagaré. El banquero lo miró sorprendido de que alguien tan desaliñado viniera a cobrar aquella suma y preguntó al Mulá: “Por favor, ¿podría usted identificarse?” A lo que Nasrudín reaccionó sacando un espejo. Se estuvo contemplando, hasta que, muy ufano, dijo: “¡Menudo susto me habías dado, hermano, claro que soy yo!¡El mismo yo que salió hace un año para seguir la Ruta de la seda!”

Resulta que, para saber quién soy, tengo que preguntárselo a otro que me dará un papel que servirá para identificarme. Antes, en el “documento de identidad” aparecían los nombres del padre y de la madre. Somos hijos de, nietos de, pero ni siquiera ponen nuestra profesión. Un nombre, apellidos y un número. Esa es la clave: un número, al que pronto se añadirá el grupo sanguíneo, el ADN, las huellas de los diez dedos y la calidad de nuestros espermatozoides.

Vivimos aherrojados, y nos hemos dejado encadenar: cuenta corriente en bancos porque, si no, no podrás domiciliar recibos de teléfono, luz, gas, agua, recibir tu sueldo pagar tu hipoteca, tarjetas de crédito y para todo necesitará el refrendo de una “institución” bancaria.

Ya no sirve el testimonio de un vecino ni el de un pariente; sin un papel no eres. Va a ser verdad la afirmación de Hegel de que “somos lo que no somos”, lo que estamos siendo.

Estamos atrapados por la burocracia del Estado y por la de los poderes económicos que gobiernan el mundo en nombre de la “seguridad”, esa falacia que se ha impuesto por delante de la justicia, porque, seguridad sin justicia, es silencio de cementerio.

“Usted no piense ni razone, ya nos encargamos nosotros”. Así nos inundan de publicidad, de propaganda y de presiones como antes nos deshumanizaron con mitos y magias para conducirnos a la “vida eterna”. Y en el colmo del desarraigo calculado nos anteponen el tener al ser. Somos si tenemos. La dicotomía entre ser y tener lleva al desamparo, al temor y a la entrega a otros para que nos aseguren. La seguridad ya no es fruto de la paz y esta de la tranquilidad en el orden, o sea de la justicia social. ¿Hay otra?

Se confunde valor con precio. Se buscaba el poder por el poder y se sostuvo que la función del Estado era velar por la seguridad para que pudieran prosperar los negocios, en lugar del bienestar de los ciudadanos.

Se explotaron pueblos y tierras bajo el pretexto de la civilización, de la conversión a “la religión verdadera” y de implicarlos en la sociedad de mercado. Fueron tratados como súbditos en perenne minoría de edad, incapaces de gobernarse a sí mismos y necesitados de colonización, y erradicación de sus costumbres para ser utilizados en el desarrollo de las metrópolis.

Se reconocían las ventajas, para los poderes económicos, de una economía de mercado, pero impusieron la sociedad de mercado. Actuaron como si no fuéramos “tierra que camina” y que lo que le suceda a la tierra nos sucederá a nosotros.

Se denunció el fantasma de injusticia, hambre y desolación que recorría Europa. Se alzaron en revoluciones fallidas hombres y mujeres que apostaban por una sociedad más justa y solidaria. Se bastardeó el liberalismo humanista hasta convertirlo en ideología capitalista tan perversa como los totalitarismos soviéticos y fascistas.

Se produjeron guerras con centenares de millones de víctimas, pero lo que contaba era la explotación de las victorias ratificadas con armas de destrucción masiva. La más letal, el hambre. Olvidaron que la victoria nunca trae la paz porque genera humillación y venganza.

Enfermas las ideologías, un rumor esperanzado recorrió el mundo y se alzaron voces sabias y generosos voluntarios sociales para luchar por “Otro mundo posible”, más justo y humano.

La voracidad especulativa y financiera se propagó como cáncer letal. Y vino la hecatombe que padecemos. Bancos y entidades financieras, paraísos fiscales y oscuros poderes se vieron ahogados en su propio éxito.

No pudieron más y reventaron pero, en lugar de reconocer sus crímenes y reparar injusticias, se erigieron en jueces exigiendo a los Estados que les ayudaran para socializar sus pérdidas cuando ya habían privatizado sus ganancias. A pesar de todo, tiene que ser posible la esperanza sostenida por nuestro esfuerzo. El de la sociedad civil transformando las instituciones.

 

José Carlos García Fajardo

10/07/2009 17:37 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Reventar de silencio

Reventar de silencio

 

El ex presidente de General Motors, forzado a dimitir por la Administración de Obama, ha sido “indemnizado” con casi diez millones de dólares durante los próximos cinco años. Grandes compañías de seguros y bancos,  salvados de la quiebra con dinero de los ciudadanos, han acordado restaurar el sistema de bonos para sus ejecutivos. Una de las causas de la catástrofe económica que padecemos. Ejecutivos cesados en sus puestos por cómplices en la crisis, están siendo contratados por otras empresas del sector.

El acuerdo del G20 para terminar con los paraísos fiscales ha quedado en agua de borrajas. Los bancos de la UE, de EEUU, Canadá y Japón reciben  escandalosos subsidios por sus Gobiernos para dar liquidez al sistema crediticio.

Pero mantienen cerrada la concesión de créditos a particulares y a pequeños empresarios,  mientras destinan esos fondos a liquidar sus deudas en el extranjero. Reciben de los Estados el dinero al 1% y lo venden a sus empleados y a empresas vinculadas al 8% y hasta al 10%. Nadie parece ruborizarse. La vida sigue.

Estos mismos bancos han ejecutado créditos avalados por inmuebles a particulares sin consideración alguna y los están vendiendo a mitad de precio a empleados, amigos y testaferros, a quienes sí facilitan créditos muy ventajosos. Algunos con moratorias de un año para comenzar a pagar las letras. Quizás se descubra aquí otra fuente de blanqueo de dineros ocultos que afloran enmascarados. Bancos como Santander, Bilbao y Cajas poderosas han vendido sus sedes y locales, no se sabe a quién, y se los han alquilado a sí mismos.

Pinchada la colosal “burbuja del ladrillo”, en España hay un millón de viviendas sin vender y más del doble en fase de construcción ralentizada. Los promotores se quejan de que es un escándalo que desciendan los precios hasta un 20%. ¡Ojala bajasen al 50%! ¿No es esa la ley del mercado: se produce lo que se vende y se vende como se puede?

¡Y piden ayuda al Estado! ¿Dónde estaba su preocupación por el Estado cuando se embolsaron miles de millones con la especulación de terrenos protegidos, cuando sobornaron a ediles del litoral para que concedieran permisos de construcción en terrenos protegidos, mientras arruinaban el paisaje e hicieron de la España seca del sur, en proporción, el país con más campos de golf del mundo. ¿El agua? Ya la traerían.

Igual que ha ocurrido con complejos de hasta 80.000 viviendas cerca de Madrid para los que no habían previsto ni traídas de aguas, ni colectores de residuos, ni aparcamientos ni redes eléctricas capaces de soportar esos servicios. Ya se encargarían los ayuntamientos de hacer que funcionasen, aunque fuera desviando el curso de las aguas de riego.

No. El promotor no está en la cárcel.

Los ejemplos podrían multiplicarse porque nos bombardean desde los medios para anestesiarnos, apoyados en que la costumbre amortigua la sensibilidad.

Cualquier lector sabe de qué estoy hablando. Nada de catastrofismo ni de augurios de Casandra. Es una sensación de impotencia, de burla y de desamparo. De vacío sin referencias. Mientras se incrementa la venta de armas, las compras de millones de hectáreas de buenos terrenos en países del Sur por compañías y por países enriquecidos del Norte.

Los políticos se han aumentado sus emolumentos en el Parlamento europeo y en los de otros países. Berlusconi es paradigma de cuanto hablamos, y pagar más de 120 millones de dólares por el fichaje de Cristiano Ronaldo ya no sorprenden a nadie.

Mientras tanto, las familias que acuden a comedores sociales ascienden vertiginosamente. La demanda en bancos de alimentos se dispara un 40%. En España atienden más de un millón de personas, a los que hay que añadir las ayudas de  otras instituciones. La rebusca en los contenedores cercanos a grandes superficies hace más negras las noches.

Esto ocurre en la España altanera y en otros muchos países ricos de Europa. Uno se pregunta, con dolor, cómo son posibles tanta injusticia, explotación y desafuero. ¿De qué sirven los G8, G20, denuncias de la FAO, UNICEF, OMS si falta la ética más elemental?

Podríamos acabar con el hambre en el mundo, con el analfabetismo, la falta de cuidados sanitarios, la suicida explosión demográfica mediante la educación, respetar el medio ambiente, salvar los mares y las reservas de agua, reducir la contaminación y atemperar nuestras desorbitadas ansias de tener y de acumular.  Nos han encadenado como a Prometeo y como a Sísifo obligado a subir una roca que no existe, como tampoco existen más cadenas que las de nuestra mente y nuestros miedos.

Es posible construir otro mundo más justo y solidario, quizás mediante una explosión de silencio.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

16/07/2009 14:14 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Lecturas: "Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20. "

Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20. Juan Hdez. Vigueras (Icaria. Más madera. 2009)

Tras las recientes cumbres de Washington y de Londres, la pretendida refundación del capitalismo se ha concretado en el rescate de los paraísos fiscales por el G-20 como centros financieros homologados para no residentes. Y mientras las ayudas multimillonarias de los gobiernos a los bancos en apuros incrementan fuertemente el déficit y el endeudamiento públicos, la realidad es que los líderes del G-20 han convalidado los beneficios fiscales y el secretismo que Luxemburgo, Suiza y otros países y territorios conceden a las grandes fortunas y a las grandes operaciones financieras. Así se amparan el blanqueo de dinero negro y la evasión fiscal que reduce los ingresos que necesitan esos mismos gobiernos para poder llevar a cabo medidas políticas que ayuden a superar la crisis económica.

La denuncia del G-20 ha sido una cortina de humo para esconder la incapacidad de los gobernantes para afrontar los problemas de un sistema financiero incontrolado, donde esos centros extraterritoriales son parte de la pretensión capitalista que sostiene la superioridad del mercado sobre el Estado. Eso explica que la idea de la eliminación de los paraísos fiscales exija el cambio de un modelo bancario y financiero responsable de un modelo económico injusto e inhumano. En lugar de acabar con ellos, todo indica que los lobbies económico financieros organizan su rescate.

No cumplieron su propio compromiso de 2005 en Escocia, no cumplen sus compromisos con los Objetivos del Milenio, no han cumplido tampoco con su promesa del año pasado de donar 6.400 millones de dólares para reforzar a la FAO.

Juan Hernández Vigueras, con larga experiencia como directivo de grandes empresas y profesor universitario de posgrado, se ha especializado en la crítica política de la desregulación financiera. Es autor de La Europa opaca de las finanzas, de Los paraísos fiscales y coautor, con Nuria Almirón, del ensayo Por una política responsable contra los paraísos fiscales, así como de diversos artículos. Es miembro del European Steering Committee y de la red mundial de organizaciones y expertos Tax Justice Network

23/07/2009 10:54 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

“El factor humano. Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación”, John Carlin.

"No hay que apelar a su razón, sino a sus corazones” N. Mandela

“Todas las sociedades aspiran a utopías de un tipo u otro. Los políticos comercian con as esperanzas de la gente de alcanzar el cielo en la tierra. Como no es posible, las vidas de las naciones, como las de las personas, son una lucha perpetua por hacer realidad esos sueños. En el caso de Mandela, el sueño que le sostuvo durante sus veintisiete años de cárcel fue el mismo que el de Martin Luther King: que un día, a la gente se la juzgara no por el color de su piel sino por su carácter”
Así escribe Carlin en la Introducción a este necesario libro sobre esos  diez años, desde el primer contacto político que tuvo él con el gobierno en 1985 cuando todavía estaba en prisión. Se ha escrito mucho sobre Mandela y se escribirá todavía más, pero faltaba un libro sobre el factor humano, sobre lo milagroso del milagro de la pacífica transición de la tiranía a la democracia, mejor ni con más compasión.
El propio Mandela describió el apartheid como un genocidio moral con el cruel exterminio del respeto de un pueblo a sí mismo. Un crimen contra la humanidad, según definición de la ONU, sin embargo, de esa injusticia épica nació una épica reconciliación. Mandela siempre pretendió como Lincoln “sacar a relucir los ángeles buenos de la naturaleza de cada persona.
Mandela  dijo que “el deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas… Tiene más capacidad que los gobiernos para derribar las barreras raciales”. Y en la final de la Copa del Mundial de rugby de 1995, Mandela encontró una ocasión que evocaba de forma mágica la “sinfonía de la fraternidad” de los sueños de Martin L. King; un acontecimiento en el que se plasmó todo aquello por lo que Mandela había luchado y sufrido toda su vida.

John Carlin mantiene hondas conversaciones con el anciano Mandela y entrevista a varios personajes que lo conocieron, colaboraron o se opusieron visceralmente en su objetivo de reconciliar a los blancos y los negros y crear las condiciones para una paz duradera.

Después de ganarse a su propia gente Mandela supo ganarse a sus enemigos. Mandela domina el arte de hacer amigos e influir en la agente. Este libro logra reflejar un poco la luz de Mandela.

 

John Carlin es un colosal periodista inglés que estuvo largos años como corresponsal en Sudáfrica, y en otros muchos países. Radicado en España desde 1989, trabaja para El País y es colaborador habitual del Observer y The New York Times. El factor humano ha sido un éxito editorial en EEUU e Inglaterra, ahora se publica en otros muchos países y sus derechos han sido adquiridos por Morgan Freeman que la protagoniza con Matt Damon, y dirigida por Clint Eastwood. Pronto la veremos en nuestras pantallas.

Deliciosa lectura para las vacaciones.

J C Gª Fajardo

 

23/07/2009 11:36 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Terrorismo de Estado

A pesar de ampliarse los umbrales de nuestro conocimiento, cada vez somos menos libres. Junto a la rapidez en las comunicaciones, se extiende la sensación de un vacío que parece dejar manos libres a los políticos para combatir al nuevo enemigo, ahora llamado “terrorismo". Sin analizar antes las causas del gran malestar social que mueve a jóvenes a transformarse en bombas vivientes. Muchas de nuestras decisiones políticas y económicas, no son comprendidas por millones de seres que prefieren acabar con sus vidas a participar en un desastre cada vez más insoportable.  El incremento de suicidios entre los pobres es espantoso.

El crimen, en cualquiera de sus formas -y el terrorismo lo es-, debe ser perseguido por todos los medios legales. A nadie le está permitido tomarse la justicia por su mano, ejecutar a prisioneros o maltratarlos violando la legislación establecida. Causan pavor las imágenes de prisioneros maniatados y sistemáticamente privados de la visión. Desorientados y arrojados al suelo, arrodillados o tumbados boca abajo, humillados, en un intento de desposeerlos de toda dignidad. Transportados como animales y encerrados en prisiones inmundas, denunciadas por Amnistía Internacional.

Lo que las tropas aliadas hacen con los prisioneros de Afganistán, como antes en Abu Ghraib de Irak, es inhumano, inmoral y conculca el orden legal establecido. Guantámano pasará a la historia como símbolo de terrorismo de Estado, como lo fueron los gulag soviéticos y los campos de exterminio nazis. No es cuestión de número para que una muerte injusta constituya un crimen. Si el Estado es el responsable, será un crimen de Estado. En este caso, terrorismo de Estado.

Cada vez es mayor la contumacia de los políticos que proclaman

“seguridad ante todo”, antes que la justicia.  Ni en la guerra ni en la paz se pueden violar las leyes. La seguridad jurídica es lo que nos distingue de una banda de terroristas, no el número.

Vistas las fotos de fanáticos colonos israelíes quemando las cosechas, los olivos y los frutales en Cisjordania y las denuncias de los “desertores de conciencia”, 26 soldados del Ejército de Israel obligados a los más graves abusos en la guerra de Gaza, uno se pregunta si esto no es otra forma de terrorismo.

El gobierno norteamericano gasta más de mil millones de dólares a la semana en esta guerra injusta y precedida de mentiras, falsificación de pruebas y engaño a la opinión pública y a sus parlamentarios. De eso se trataba: de prevenir un ataque inminente con armas nucleares, biológicas y químicas de destrucción masiva, que nunca aparecieron. Se trataba de eliminar a un dictador y a las fuerzas que lo sostenían en el poder para instaurar un régimen justo. Ya lo derrocaron, pero no han traído la paz, sino el dominio de fuerzas extranjeras en connivencia con otros extremistas. La ignorancia es terca y atrevida.

Cada vez está más claro que responsables de la seguridad y de las agencias de información de EEUU, Israel y Gran Bretaña sabían que algo terrible se preparaba. Ocultaron una información vital para salvar vidas o para proporcionar los pretextos que les permitirían poner en marcha un plan de expansión y de dominio. El mismo ataque a las Torres Gemelas parece que pudo haber sido evitado.

Así sucedió con las grandes mentiras de la historia: el ultimátum de Napoleón III a Alemania manipulado por Bismarck, en 1870, que originó la guerra franco-prusiana; la destrucción del Maine en la bahía de La Habana, en 1898, para apoderarse de Cuba y de Filipinas; el rearme al que forzaron a John F. Kennedy con falsa información, facilitada por la CIA, en 1960, asegurando que la URSS incrementaba su poder militar; el falso ataque por los norvietnamitas a dos torpederos de EEUU en el golfo de Tonkín, en 1964, que llevó al paroxismo la guerra de Vietnam; la urgencia nacional decretada por Reagan a causa de la "amenaza nicaragüense", en 1985; las falsedades utilizadas en la Guerra del Golfo, en 1991, para una guerra que necesitaba EEUU; hasta el más increíble proyecto de crear en EEUU un Departamento destinado a la “desinformación”, y que reveló The New York Times.

Una vez que se traspasa la barrera del sentido común, del respeto a los derechos humanos y al orden legal establecido, termina el imperio de la razón y comienza el imperio de la mentira y del crimen en el que cada parte actúa con sus medios, por espantoso que sean.

 

 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

30/07/2009 15:14 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CajaSur, un robo manifiesto... y un expolio escandaloso

 

CajaSur, otro "robo" manifiesto

El 13 de mayo de 2003 Antonio Fernández Poyato, entonces Vicepresidente ejecutivo de CajaSur en representación de la Diputación Provincial de Córdoba, denunciaba en un artículo en El País (que el autor tituló "Expolio de lo público en nombre de la Iglesia") el despropósito antidemocrático que suponía la privatización de una entidad financiera que había sido fundada por dos entidades (Iglesia y Diputación) con dinero que venía de las arcas públicas.

Con la ayuda del PP, que se acogíó a los Acuerdos del Estado Español y el Vaticano de 1979 para saltarse la legalidad que sustenta el funcionamiento de las Cajas de Ahorro, la Iglesia expropió a la Junta de Andalucía la competencia de control de la entidad, y el Consejo de Administración de CajaSur pasó a estar dominado por miembros representantes eclesiáticos, perdiendo, a su vez, la Diputación su condición de entidad fundadora.

En otras palabras, una entidad financiera que se había creado con dinero de los contribuyentes para, supuestamente, ofrecer un servicio de crédito y ahorro a la sociedad, se convirtió en un negocio particular de la Iglesia. Más claro aún, la Iglesia hizo un negocio redondo, recibiendo dinero público y convirtiéndolo, a su antojo, en dinero propio con el que comerciar.

Seis años más tarde, parafraseando un titular de prensa, "la Iglesia vende cara la fusión de CajaSur con Unicaja", y el Estado se verá forzado a inyectar 1.050 millones de euros destinados a regular el capital y a tapar la morosidad de las dos entidades fusionadas. De nuevo, el dinero público (ése que sale de las retenciones de los que trabajan por un sueldo con el que subsistir) desviado a manos privadas. No es nada nuevo, y deberíamos estar acostumbrados a estos desmanes y fechorías de los que hablan y hablan de caridad mientras se apropian de lo ajeno.

No es de extrañar que aquellos que, hasta finales del XIX, actuando en nombre del llamado Santo Oficio (lo de "santo" es canallesco), ejecutaban a los que no pensaban igual y, de paso, confiscaban sus bienes y los de la familia entera, no pongan ningún reparo a la hora de apropiarse de todo lo que huela a dinero. Con esos antecedentes, es una quimera esperar otra cosa de una organización, la católica, que nos muestra día a día que sus intereses verdaderos son muy otros a los que dice tener, ésos con los que anestesia la conciencia de una parte de la ciudadanía.

Y es un despropósito que siga habiendo en España ese sector (afortunadamente cada día más reducido) de ciudadanos que estén tan ciegos que no perciban la realidad de las organizaciones religiosas, que sigan refrendando la confesionalidad del Estado, que no intuyan que, tras el escaparate benefactor, lo que hay es una inmensa voracidad de poder y de dinero a costa de los bienes que deberían destinarse al progreso democrático y al bienestar social. Mientras tanto, esos que predican la expulsión de los que comerciaban en el templo, paradójicamente no dejan de comerciar con el dinero público y, lo que es peor, con la moral humana y las conciencias.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

31/07/2009 11:38 Autor: nesemu. ;?> Hay 3 comentarios.


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