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J. C. García Fajardo

Grito en medio de la noche

No se puede postergar la decisión de comprometernos ante la terrible crisis que atraviesa el mundo, decía Ernesto Sábato en su noventa cumpleaños. Es preciso arriesgarse asumiendo un compromiso porque el fundamento de una esperanza surgirá en medio del mismo. Algunos se desaniman, pero afirma el gran escritor argentino que no estamos en condiciones de detenernos y aguardar a que se aclare el horizonte. Todo lo contrario. “Tengo la convicción de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Un grito en la mitad de la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos, y que de ninguna manera pensamos entregarnos”.
Esta es la fuerza de las personas comprometidas, con independencia de su edad, de su nacionalidad o de su estatus social. Porque, ante todo, “debemos recuperarnos como raza, como humanidad. Tenemos el deber de resistir, de ser cómplices de la vida aún en su suciedad y su miseria”. ¡Ser cómplices con la vida!
Y no por esperar nada a cambio, premio o satisfacción, sino por una exigencia de justicia social, que nos fuerza a ser coherentes con nosotros mismos en la plenitud de la relación humana que radica en la comunión con el otro. Que nunca podrá ser objeto para alcanzar fin alguno, ya que el otro es y será siempre un fin en sí mismo. Afirma Sábato que “nos debemos a nosotros mismos un gesto absoluto de confianza en la vida y de compromiso con el otro. Así lograremos trazar un puente sobre el abismo”. Es una decisión la que en este momento nos debe abrasar el alma.
Como el auténtico honor, que no es sino un reconocimiento que la persona de bien se hace a sí misma.
Los puentes sostienen las orillas para permitir que los ríos fluyan libremente. También para acercar a las gentes y facilitar su reencuentro, pues esa es la característica de las personas dignas, que se encuentran antes de haberse conocido. Todos nos buscamos sin saberlo.
Y el camino, como sugería Kafka, consiste en ahondar en el propio corazón porque eso significa ahondar en el corazón de todos los seres humanos.
Rilke, en un momento cumbre de sus Cartas a un joven poeta dice “Es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde largo tiempo.” Ese es el desafío de la libertad que da sentido a un vivir con dignidad, recuperar nuestras señas de identidad para llegar a ser nosotros mismos. Para que nadie ni nada nos vivan ni nos ordenen ni nos enajenen. Ser nosotros mismos asumiendo los riesgos para poder gritar con mansedumbre “Yo sé quien soy, y confieso que he vivido”· Si mañana no es más que una hipótesis, ni nadie nos tiene que mandar ¿a qué esperamos para sabernos en el camino, que es meta e interpelación a la vez?” Porque el amor no es un depósito, sino un flujo; no es un estanque, sino una corriente. El amor sólo existe en movimiento y se genera saliendo, no al acumularlo dentro de uno mismo, como sugiere Racionero.
La persona de criterio, con independencia de su edad o condición, se sienta a la puerta de su casa y musita con Wang Fan-chi: “He abierto un campo de tres surcos/ en la ladera de la colina./ He plantado un par de pinos/ y unas judías verdes./ Cuando hace calor, me baño en el lago;/ cuando refresca, canto en la orilla./ Soy independiente porque sé bastarme a mí mismo/ ¿Quién puede hacerme nada?”.
En las Organizaciones humanitarias, surgidas en el seno de la sociedad civil, el voluntariado es una de las mimbres fundamentales en una trama que requiere medios materiales para poder llevar a cabo sus tareas. En esa urdimbre del dolor, de la injusticia y de la soledad es preciso avivar la esperanza con la proyección de nuestros anhelos. Porque la prueba de que otro mundo es posible está en que somos capaces de concebirlo. Como todas las conquistas de los seres humanos que, en su día, fueron calificadas de utópicas cuando sólo se trataba de verdades prematuras.
Hay muchas personas que admiran la labor del voluntariado y que quisieran participar en la respuesta al desafío.
Es posible ayudar con una aportación económica haciéndose socio de alguna de las ONG tan buenas que existen. No supone más que lo que nos gastamos en unos cafés o en ir al cine. Para ellos constituye otra de las piedras angulares de este edificio de la solidaridad que no se puede construir sin recursos propios para mantener la libertad y la independencia propias de los grandes ideales que mantienen vivas muchas esperanzas.

 José Carlos García Fajardo

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16 comentarios

alejandro estrada -

La solución está en la solidaridad, hay que reconocer que nos cuesta ser solidarios en muchas ocasiones, principalmente por desconfianza, a veces pensamos, ¿a donde irá realmente nuestro dinero?...

Emma Bernardo -

¡Abramos los ojos! Solidaridad.

Paula García Arcos -

Lo importante en la tarea de ayudar a los demás no creo que se base en aportar dinero. Hay mucha gente que dona y ni siquiera sabe a dónde va. El dinero es muy útil y muy necesario, pero es la manera más fácil de limpiar las conciencias de la gente. Con un poco de colaboración de todos, con pequeñas cosas del día a día, desde los actos más simples y menos simbólicos, podríamos comenzar a cambiar el mundo.

Noelia (Roja) -

Puedes encontrar siempre alguna forma de colaborar que se ajuste a tu disponibilidad, además del voluntariado presencial que puedes realizar en tu ciudad/localidad, también existe la posibilidad de aprovechar tus vacaciones para participar en algún programa de voluntariado en otro país o incluso existe la posibilidad de realizar voluntariado desde tu casa o tu trabajo, como es el caso de voluntariado virtual.

David Rodriguez -

Esta claro que el efecto mariposa funciona a la perfección. Por muy poquito que hagamos en favor de los demás desde esta parte del mundo, aunque se compare al suave aleteo de una mariposa, seguro que en la otra parte del mundo donde realmente necesiten nuestra ayuda, se estan moviendo montañas en favor de los más desfavorecidos. Solo tenemos que empujar todos en la misma dirección y esas montañas de desigualdad se desmoronaran...

Eva Losada -

Estoy de acuerdo con que la mejor manera de ayudar ya no es solo dando una aportación económica, sino ayudando de manera más directa, con nuestras propias manos, ya sea repartiendo comida, estando un par de horas con algún enfermo, alguna persona mayor... lo que sea, cada uno que ayude de la manera que mejor pueda. Muchas veces la necesidad de ayuda está en nuestra propia familia o entre nuestros amigos, por ahí se empieza, ayudando a los que tenemos más cerca.

Sara Martín -

En esta cuestión de la solidaridad, del querer acabar con la injusticia social, he percibido que la mayoría de nosotros nos encontramos perdidos. No nos atrevemos a adentrarnos en la oscuridad y proclamar ese grito de justicia. Nos encontramos tan sumergidos en nuestras vidas diarias que empresas de este tipo se nos hacen imposibles, utópicas. Es como si necesitásemos un "líder" o más bien un "maestro”: alguien que no guíe en la noche, y yo creo que textos como éste y estos foros de intercambio de opiniones y experiencias simulan muchas veces esa mano a la que agarrarnos y caminar. Un saludo a todos.

Rocío Romero Molina -

La verdad es que me parece que este texto es muy bonito. Además le doy la razón en que tenemos que arriesgarnos ;intentar las cosas , aunque parezcan imposibles si lo intentamos pueden no ser tan imposibles.
Muchas veces no ayudamos porque no sabemos como ayudar, pero simplemente transmitiendo a otros nuestros pensamientos y sentimientos sobre cualquier caso, podemos ayudar aunque no nos demos cuenta.

Una sola voz y la voluntad de todos bastan para cambiar el mundo.Juntos podemos conseguirlo.

Saludos : Rocío

Sonia Sanz -

No distingamos las causas entre grandes o pequeñas, lo importante es que la hacemos causa y nos movemos por ella. Da igual si vamos a construir un gran puente o una escalerita de madera si con ello contribuimos a mejorar.

Alvaro Marchante Carrero -

No estoy de acuerdo con lo que dice Teresa. Yo no me sentiría tan contento como ella solo donando fondos y leyendo una carta de vez en cuando en la que te agradecen tus donaciones. Yo participo activamente en Cruz Roja, y no necesito que me cuenten que hacen con mi dinero. Yo sé lo que hacen, porque, en parte, lo utilizo para cubir todo tipo de eventos, desde deportivos a culturales. Sé lo que es recoger a un niño de quince años que está tirado en la calle con una intoxicación etílica, y sé lo que es decírselo a sus padres. Sé lo que es alojar a inmigrantes en casas especiales, y darles vestimenta y alimentos. Sé lo que es estar todo el día con los hijos de inmigrantes para enseñarles a hablar español y a usar ordenadores. Y también sé lo que es llevar a ancianos, que no pueden salir de su casa si no es en vehículos especiales, a comer en una reunión con otros ancianos. Pido a la gente que no sólo den dinero, sino que hagan un esfuerzo y colaboren activamente con las ONGs, de esta forma el agradecimiento, al final, será mutuo.

nerea -

lo justo dicen es dar a cada uno lo suyo, según el derecho romano.
La puesta en contacto con solidarios me ha abierto una puerta que si hay que ser sincero , nunca me atreví a cruzar.ahora ya sé que lo puedo hacer.

Bealma -

Ya se lo dije alguna vez Profesor, pero se lo repito: me encanta cuando habla de estas cosas, cuando enfoca con sapiencia lo que los que aún no sabemos demasiado llamamos utopía (intuímos pero no sabemos), cuando nos muestra día a día con sus artículos que otro periodismo es posible, que hay mucha gente trabajando por el otro mundo posible y necesario.

Ultimamente no me paso demasiado por su blog, pero cada vez que entro me enciende una llamita en la boca del estómago que me da fuerzas para seguir el mismo camino que todas esas personas.

No hay mucha gente como usted, y mucho menos profesores. Así que le agradezco no sabe cómo todo lo que hace para que los que venimos seamos dentro de unos años los que aparezcan en esta clase de artículos. Ya sea escribíendolos o aportando informacion especializada como estudiosos especializados en los temas.

Antes para mí otro mundo era un sueño, pero desde que me topé el año pasado con su clase de historia se convirtió en una realidad que jamás nadie me podra rebatir. Gracias a usted. De corazón.

PD: me ha dicho un pajarito que anda pachucho... pongase bueno eh?

Mario A. Jiménez -

El intentar colaborar en organizaciones de este tipo es realmente importante para el desarrollo humano y social de muchos pueblos que realmente necesitan un apoyo. En cambio yo sugiero más transparencia a las organizaciones pues la desconfianza de no saber exactamente lo que se hace con el dinero aportado frena a muchos potenciales interesados en ayudar. Ya sé que muchas organizaciones ofrecen dicha información detallada respecto a lo que se hace con la cantidad que aportamos, pero muchas otras no lo hacen tanto. Por tanto hay que ayudar sí, pero comencemos por hacer las cosas bien y dejar los lucros y las estafas a un lado, dediquémenos a ayudar realmente.

Sara Ayllón -

"El hombre justo no es aquel
que no comete ninguna
injusticia, si no el que
pudiendo ser injusto no
quiere serlo y no lo es".

Esta en la mano de cada uno...

Ojalá algún día podamos ser testigos de un mundo en el que la injusticia sea el primer problema a erradicar...por ahora me conformo con que cada uno intente colaborar...no todo el mundo puede realizar una aportación eonómica, pero si puede dedicar tres horas a repartir bocadillos pro Madrid no???

Un saludo muy Navideño =)

Rôvënty -

La injusticia aquí y ahora. los pequeños problemas son la gran injusticia, no hay grandes causas, sólo el empeño de cada uno remando en la misma dirección

Teresa Montesinos -

"Si lo puedes soñar lo puedes lograr". Por supuesto que otro mundo es posible. No nos cuesta nada contribuir con 5 o 10 € al mes con alguna ONG o fundación para ayudar a los más desfavorecidos. Yo soy socia de Intermon y de Greenpeace y estoy muy contenta con lo que hacen con mi dinero :D
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