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J. C. García Fajardo

Retazos de la Luna Azul 065: Por delante de los caballos

El Maestro entró a tiempo de oír las últimas palabras de Sergei al Maestro Tenno y el discípulo se puso colorado por la ligereza de sus expresiones.
- No te preocupes, Sergei. Mientras llegan los demás para tomar la polenta, escucha lo que el admirado Maestro árabe Jalal Ud Din Rumí contaba cuando alguno de sus ayudantes se mostraba demasiado exigente con los recién llegados.
- Cuenta, Maestro, porque tengo proyectado ir a Persia para visitar los lugares en donde vivieron esos santos hombres que predicaron un Islam abierto y humano.
- Y con mucho humor y ternura. Pero, escucha. Dicen que un día estaba el profeta Mahoma predicando en la mezquita de Medina a jóvenes nuevos en la fe y de los que se ocupaba en la oración de la mañana. Resulta que, cuando llegó al pasaje de Libro Sagrado de los Judíos, - porque en el Islam todavía no estaba escrito el Corán -, en el que el Faraón, lleno de soberbia exclama: " !Escucha, yo soy tu verdadero y único Dios¡", un joven que se encontraba sentado al fondo de la mezquita de palmeras exclamó lleno de ira: "¿Será fantasma el muy hijo de puta ese?"
- ¡Qué bueno! Ese los tenía bien puestos, Maestro.
- ¡Sergei!
- Maestro, las cosas por su nombre. Mira, Luz de todos los otoños, con ese joven árabe me entendería yo bien.
- ¡No lo dudo! ¡Y con el lucero del alba! Pero escucha lo que sigue, que todavía es mejor. Resulta que el Profeta no dijo nada y continuó con su prédica. Al terminar las oraciones, los ayudantes del Profeta abroncaron al joven árabe por haber usado un lenguaje tan procaz. Mahoma, ¡cuyo Nombre Alá bendiga!, se acercó al muchacho que estaba colorado como un pimiento y le dijo: "El arcángel Gabriel acaba de traerme los saludos de Alá y me pide, de parte del Altísimo, que te haga saber que tu sincera expresión Le ha conmovido más que las piadosas plegarias de otros muchos. Que continúes así y transformaremos el mundo, pues tú has echado el corazón por delante de los caballos".
- Sería a "los pies de los caballos", - metió la pata, una vez más, Sergei.
- No te pases de listo, Sergei. Cuándo mis hijos comenzaron a montar a caballo tenían un profesor que les decía "Al llegar al obstáculo, ¡echad los huevos por encima y seguís vosotros detrás!"
- ¡Caramba con el educador! Y cuando tenían que saltar tus hijas, Maestro, ¿qué les decía?
- Mira que eres brujo, Sergei. Pues les decía lo que el Profeta Mahoma "Echad vuestro corazón por delante de vuestros caballos." ¿Lo has cogido ahora o necesitas más detalles, liebre calenturienta?
- Maestro, nunca me habías dicho que hayas tenido hijos. ¡Esta sí que es buena!
- ¡Tú sí que estás bueno! Mira cómo te has librado de preparar la polenta. ¡Vas a fregar cacharros durante tres lunas!

José Carlos Gª Fajardo

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1 comentario

Lucio -

Ni Cristo comenta los cuentos, qué pena
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