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J. C. García Fajardo

Jeffrey Sachs, un hombre con esperanza

El Prof Sachs, escribe en "Luchar contra la pobreza con la ayuda adecuada": El mundo en desarrollo a menudo se parece al tráfico de una carretera. Países como China, India y Chile avanzan en un sentido de rápido crecimiento económico, que reduce las diferencias tecnológicas con los países desarrollados, mientras que naciones como Nepal, Níger y Sudán se precipitan en sentido opuesto, cada vez con más disturbios, enfrentamientos, sequía y enfermedades. Los costes del fracaso económico son enormes para todo el mundo, ya que los conflictos, el terrorismo, el tráfico de drogas y los refugiados sobrepasan las fronteras nacionales.
Pero los conductores pueden cambiar de sentido, y también los países. India, China y Chile difícilmente se podían considerar historias de éxito en los años sesenta y setenta. Los tres estaban agitados, acuciados por la pobreza, el hambre y la inestabilidad política. Su transformación económica demuestra que los "casos perdidos" de hoy pueden ser los mercados emergentes del mañana.
Quienes afirman que la ayuda exterior no funciona -y que no puede funcionar- están equivocados. Esos escépticos hacen carrera fomentando el pesimismo, al señalar los múltiples e indudables fracasos de anteriores campañas de ayuda. Pero lo cierto es que podemos ayudar a garantizar el desarrollo económico adecuado de los países más pobres. Podemos ayudarlos a escapar de la pobreza. Y debemos hacerlo por nuestro interés nacional.
El primer paso para salir de la pobreza rural casi siempre supone aumentar la producción de alimentos y poner fin a los ciclos de hambruna. La salida de Asia de la pobreza durante los últimos 40 años empezó con una "revolución verde". La producción de alimentos se duplicó o se triplicó. La Fundación Rockefeller colaboró en la obtención y la difusión de semillas de alto rendimiento; y la ayuda estadounidense permitió a India y otros países proporcionar abonos y semillas subvencionados a los agricultores pobres. Cuando consiguieron tener unos ingresos, los campesinos pudieron pasar a la creación de pequeñas empresas.
El segundo paso para salir de la pobreza es la mejora de las condiciones sanitarias, empezando por la mejora de la nutrición, el agua potable y los servicios sociales más básicos. En las historias de éxito asiáticas, la mortalidad infantil ha disminuido drásticamente, lo cual, a su vez, ha reducido el tamaño de las familias, porque los progenitores pobres empezaron a confiar en que sus hijos sobrevivirían hasta la edad adulta.
El tercer paso consiste en salir del aislamiento económico para introducirse en el comercio internacional. Chile, por ejemplo, se ha convertido en las dos últimas décadas en el principal proveedor de fruta de EE UU fuera de temporada, gracias a la creación de unas cadenas de suministros altamente eficaces. China e India han prosperado como exportadores de mercancías manufacturadas y servicios, respectivamente. En los tres casos, las relaciones comerciales dependían de la mejora de la conectividad: carreteras, energía, telecomunicaciones, Internet e introducción de contenedores para el transporte.
Hoy, a los escépticos les gusta afirmar que África está demasiado atrasada y es demasiado corrupta como para llegar a ser como China o India. Se equivocan. Una revolución verde, una revolución sanitaria y una revolución de la conectividad están al alcance de África. Los ingenieros y científicos ya han desarrollado las herramientas necesarias. El proyecto Aldeas del Milenio, desarrollado por mí y un grupo de compañeros, se está expandiendo con rapidez en 10 países africanos y está demostrando que esa triple transformación -verde, sanitaria y de conectividad- es factible. Las variedades de semillas mejoradas, los abonos, el regadío y los camiones han contribuido a convertir el hambre en cosechas extraordinarias en sólo una o dos temporadas.
La malaria está controlada. Los agricultores tienen acceso a la capital para pasar de las cosechas de subsistencia a los cultivos comerciales. A los niños se les trata contra las lombrices y reciben una comida a mediodía que ayuda a garantizar que estén sanos y asistan a la escuela.
Los escépticos afirmaban que los campesinos africanos no obtendrían más alimentos, que los fertilizantes se perderían, que cortarían las mosquiteras de las camas para hacer velos de novia y que los funcionarios locales bloquearían el progreso. Está ocurriendo lo contrario. En cualquier parte del mundo, los más pobres de entre los pobres desean una oportunidad para mejorar el futuro, en especial el de sus hijos. Denles herramientas y las aprovecharán.
Los escépticos de la ayuda, como William Easterly, autor del reciente libro The White Man's Burden, son legión. En lugar de señalar los fracasos, debemos amplificar los éxitos, incluidas la revolución verde, la erradicación mundial de la viruela, la expansión de la alfabetización y, ahora, la promesa de las Aldeas del Milenio.
Los criterios para que las ayudas tengan éxito están claros. Deben tener un objetivo definido y ser específicas, medibles, responsables y ampliables. Deben fomentar la triple transformación de la agricultura, la sanidad y las infraestructuras. Deberíamos proporcionar a las aldeas una ayuda directa que se pueda calibrar y controlar.
El proyecto Aldeas del Milenio se basa en la participación de la comunidad y en que ésta se responsabilice de garantizar que los abonos, las medicinas y demás ayudas se emplean adecuadamente. Millennium Promise, una organización de la que soy cofundador, propugna y amplía el avance del proyecto Aldeas del Milenio. Se ha unido a Cruz Roja, Unicef, la Fundación de Naciones Unidas, los Centros para el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud para instalar mosquiteras contra la malaria en las camas de los niños de África.
En este mundo frágil y plagado de conflictos debemos valorar la vida en todas partes frenando las enfermedades y las muertes innecesarias, promoviendo el crecimiento económico y ayudando a garantizar que la vida de nuestros hijos sea muy preciada en el futuro.


Jeffrey D. Sachs es director del Earth Institute de la Universidad de Columbia. EEUU.

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16 comentarios

Gema -

Desgraciadamente siempre será necesaria un África para que los países más ricos puedan llevar ese nivel de vida que tanto aman.
Desgraciadamente la pobreza nunca se acabará, pues las escusas que se ponen sólo se basan en beneficios económicos, como todo en este mundo.

Media Verónika -

Estoy con Varela,África se convertiría en un gran mercado.No hay que ser alarmista,los recursos serán los mismos,tan sólo se comerciará con ellos de una forma más justa,lo que podría aliviar la cada vez mayor polarización Norte-Sur,países desarrollados y subdesarrollados...Además,tenemos los ejemplos que se citan:China,India y Chile...tal vez podríamos ser menos escépticos,las ayudas provenientes de los países desarrollados(Es decir,nosotros)son primordiales para que la situación cambie.

Frías -

Muñoz, si África crece, no te preocupes, que los grandes mandatarios de los estados que la explotan someterán fajo su fuerza a otras tierras.

Sara Ortegón -

creo que los países del ricos deben saber aprovechar lo que tienen y compartirlo con el resto del mundo, Europa no puede pensar sólo en su ombligo. Se sabe que hay suficiente comida para todo el mundo, pero la derrochamos, el agua es un bien que debemos cuidar y no utilizarla para hacer campos de golf en la Costa del Sol. un día Europa, Estados Unidos y China se darán cuenta de que son más débiles de lo que parecen y verán lo importante que es establecer una relación de comercio justo con el tercer mundo.

Alejandra Requena -

Estoy de acuerdo en que si son pesimistas con África es porque no les conviene economicamente ser optimistas y menos aun dar espectativas de independencia a un continente que es exprimido por todos.

Diego Ochoa -

Coincido con Muñoz y Atenéa en que África es nuestra víctima de recursos y que dificilmente crecerá por el control tan exhaustivo de los países poderosos. Pero pongámonos en el caso de que, por alguna razón, África deja de ser pobre. ¿Cómo sería el mundo?
Los recursos se agotarían enseguida, los vegetales, animales, cosechas serían insuficientes para abastecer a todos los habitantes... y los países poderosos correrían un riesgo que hoy en día no estarían dispuestos a sufrir.
Es incompatible un crecimiento sostenido de la tierra con almientar a toda la población de la misma. Por ello, desgraciadamente siempre existirá un "África" en el mundo.

Muñoz a Irene Pérez -

Los empresarios y políticos son coherentes, ellos nunca han dejado de mirar el mundo tras un billete de dollar, ¿por qué iban a cambiar ahora?.
Atenea, totalmente deacuerdo contigo.

Atenea -

África nunca prosperará, ya que seguirá bajo el control de Europa y EEUU.
Y nadie les va a ayudar a salir de la pobreza

Varela -

¿Y a quién no beneficia que África prospere? Si la población africana tuviese cubiertas sus necesidades básicas y un mínimo nivel adquisitivo, sería un gran mercado. Estoy de acuerdo con Sachs en que la ayuda de los gobiernos de los países desarrollados es clave, pero ¿cómo hacerlo, si todavía no hemos logrado que se destine a proyectos de desarrollo al menos un 0.7 del PIB? Y mientras tanto, la Iglesia nos pide un 0.85 del IRPF...

Estrada -

Estoy de acuerdo con mis compañeros en que existen muchos países que no les beneficia que África prospere; pero todos somos seres humanos y se debe intentar.
Acabo de leer que Angola se enfrenta a un brote de cólera en el que han muerto más de 1300 personas porque no disponían de agua potable. ¿cómo se puede permitir eso? en nuestro mundo se desperdicia el agua y allí ni la tienen apta para beber.
Creo que ya es hora de mirar menos por nuestros intereses y pensar más en los seres humanos.

Irene Pérez -

Y muchos se cuestinarán: ¿y a quién beneficia que África prospere?
Empresarios y políticos sean coherentes por favor!

Cartago -

Hay que ser conscientes de lo que es África para el mundo y sobre todo lo que será: determinante.

Belén -

Estoy deacuerdo con mis compañeros. Quizá si dejaramos de pensar que las cosas son imposibles, podríamos dar pasos hacia delante.

Me desvío un poco del tema, pero es que acabo de escuchar que el Senado de EEUU ha aprobado la construcción de un muro de cinco metros que separe México de EEUU para evitar la entrada de inmigrantes.
Me ha parecido algo terrible y simplemente creía necesario compartirlo con vosotros (aunque muchos ya lo habreis oído).

susana molina -

Africa está capacitada para desarrollarse. Le faltan los medios(y el oxígeno), pero no beneficia facilitárselos.

Muñoz -

y si África crece...¿a quién robaremos?

mocito -

Primero creer que se puede y luego realmente querer hacerlo.
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