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J. C. García Fajardo

Lecturas

Lecturas "13 banqueros", por Simon Johnson

 

“13  banqueros”, Simón Jonson, (pendiente edición para España)

En un interesante comentario a este libro, Joaquín Estefanía, se plantea  “quién  manda, si políticos elegidos o ejecutivos de la banca”. Simon Johnson es un prestigioso economista norteamericano que da clases en la escuela de negocios del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional y acaba de publicar un libro titulado 13 banqueros que es una de las críticas más despiadadas a la banca de inversión desde el corazón del sistema, por su papel en la crisis financiera.
Cuenta Estefanía que “desde hace meses circula profusamente por la Red un artículo publicado por Simon en la Atlantic Monthly, titulado "El golpe de Estado silencioso", cuya tesis es que la industria financiera americana ha capturado a la Casa Blanca, lo que explica su poder y lo ocurrido desde el verano de 2007.
La reacción de Obama  se entiende por la sensación generalizada acerca del poder sin límites de la banca y por el mal uso de ese poder, a pesar de haber sido multimillonariamente ayudada con dinero público, liquidez sin cuento, avales y compras de activos.  En espera de la decisión en español y para quine quiera consultarlo en inglés, sugiero la lectura de Golpe de Estado silencioso. http://www.elpais.com/articulo/economia/Golpe/Estado/silencioso/elpepieco/20100125elpepieco_5/Tes

 

José Carlos Gª Fajardo

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

"Oraita, Cuentos jurásicos"

“Oraita. Cuentos jasídicos”, de Mario Satz (Miraguano Ed. 2007, 185 pp)

 

Nuestro interés por lo espiritual es mucho más profundo de lo que parece y alcanzamos a percibir lo mismo bajo la máscara de lo distinto, escribe el autor. Tanto como el sufismo o el zen, el jasidismo tiene algo que decir a nuestra época. Tras la racionalidad de los ordenadores, y para reforzar nuestro relegado hemisferio soñador, medio cerebro se dedica a recuperar lo que la otra mitad intenta destruir.

La tradición jasídica arranca del Rabí Bahal-Shem Tob, hombre de extraño magnetismo, conocedor de bosques y pájaros; acarreador de arena y aguador, muy pronto destacó por su fervor y su capacidad sanadora.

Su mensaje arranca desde un oscuro villorrio entre Polonia y Turquía en el siglo XVIII. Oraita, palabra aramea de uso popular entre estudiantes del Talmud y la Kábala, significa “La Ley es luz”. Oración de sombra y luz, este resplandor preexistente es el objetivo de los discípulos. En el taoísmo chino, en el budismo japonés o en el sufismo persa hay planteamientos similares. Un koan o una enseñanza zen puede llegarnos por medio de un haikú del XVII, del gran Basho, pero el discípulo deberá resolverlo con ayuda de un maestro. De igual manera un relato sufí de un genio del siglo X será revivido por un discípulo del siglo XX. Para su propia desgracia, escribe Satz, el cristianismo se interrumpió de su corriente patrística, dialógica y abierta. El valor reconocido en las tradiciones citadas a la iniciativa individual difiere de la sujeción católica a la infalibilidad papal o de la sequedad protestante, a interpretaciones islámicas o judaicas intransigentes.

Bajo el título Oraita, se ofrecen historias, anécdotas y apólogos pertenecientes a la revolución espiritual protagonizada por el jasidismo, el apasionado movimiento religioso que floreció en Europa central y aún pervive en nuestros días.

Se trata de relatos breves, directos, luminosos que apuntan al corazón del lector. Verdaderos iconoclastas de las formas (como los taoístas, budistas o sufíes), los maestros jasídicos fueron un canto vivo a la libertad, al buen humor y a la más profunda espiritualidad.

“Es nuestro imperioso deber estar siempre alegres”, solían decir los maestros de esta corriente mística hebrea, de extracción popular, iletrada y cándida, opuesta en sus concepciones vitales a la tradición más ortodoxa del rabinismo talmúdico clásico. El Bahal Shem-Tob inyectó en el corazón de su pueblo vilipendiado, ultrajado, y expulsado, la esperanza loca de la alegría porque sí, contra toda dureza y negra perspectiva.

Aquellos jasidim del siglo XVIII fueron hombres de oficios sencillos: zapateros, tenderos, curtidores, tratantes de ganado, herreros, vendedores de té y hasta estudiantes de universidad que, decepcionados por la frialdad académica, volvían al redil hebreo para agregar su chispa al fuego común y primigenio. Es delicioso constatar que también entre los maestros del Tao chino o del zen japonés, los trabajos más humildes no impedían el más alto nivel de aprendizaje. El Rabí Jesús de Nazaret fue un humilde artesano judío que alcanzó la plenitud de la sabiduría y de la humanidad.

Nuestro siglo ha conocido, a la manera de Confucio en el siglo V a. de C., tres grandes recopiladores y estudiosos de sus tradiciones recuperando la sabiduría perenne que las informa: Martín Buber para el judaísmo, D.T. Suzuki para el zen e Idries Shah para el sufismo. Los tres parecen ser felizmente prófugos de toda ortodoxia y de todo sectarismo

La edición ha sido realizada por el filólogo y escritor Mario Satz (Argentina, 1944) editada, como de costumbre, con la delicadeza y profesionalidad de Miraguano Ediciones y dirigida por esa persona extraordinaria y sensible que es José J. Fuente del Pilar.

 

J. C. Gª Fajardo

"¿Qué es la globalización? Falacaias del globalismo. Respuestas a la globalización", por Ulrich Beck

“Podemos distinguir en la producción global entre lugar de inversión, lugar de producción, lugar de de la declaración fiscal y lugar de residencia. Así los dirigentes podrán residir allí donde les resulte más atractivo y pagar los impuestos allí en donde les resulte menos gravoso”.

Interesante ensayo que no pierde la frescura y valentía de su primera edición. Ulrich Beck es profesor de Sociología en la Universidad de Munich y en la London School of Economics. Autor, entre otros,  de La sociedad del riesgo, La democracia y sus enemigos, Un nuevo mundo feliz y La Europa cosmopolita. Cada vez me inclino más a escuchar a los sabios que a ciertas atolondradas tesis, desarraigadas y sin substancia, que cambian al socaire de las circunstancias más epidérmicas. Hay una inflación de aventurerismo político en esta época del calamar, en la que todo se convierte en tinta.

Este libro aborda el arduo y complejo tema de la globalización: su polivalencia, su ambigüedad y sus dimensiones, abriendo el horizonte a las respuestas políticas que se derivan de ella. Esto plantea una doble pregunta: ¿qué es la globalización? y ¿cómo configurarla políticamente? Confundir globalismo con globalización es temerario y arriesgado.

Este ensayo esboza las tendencias críticas, experiencias y controversias existentes sobre el tema. Las cuestiones de fondo que surgieron hace décadas siguen siendo las mismas: la pérdida de soberanía del Estado nacional, el debate sobre las consecuencias de la globalización o el surgimiento de una visión cosmopolita en la sociedad civil transnacional.

Una serie de cuestiones que el libro del profesor Beck ayuda a esclarecer con un estilo ameno no exento de rigor. Me permito recordar que el libro fue escrito en 1997, antes de la debacle social y económica que padecemos.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

(“Con la demolición pacífica del muro de Berlín y el colapso del imperio soviético fueron muchos los que creyeron que había sonado el final de la política y nacía una época situada más allá del socialismo y el capitalismo, de la utopía y la emancipación… pero el término “globalización” no apunta precisamente al final de la política, sino a una salida de lo político del marco categorial del Estado nacional y del sistema de roles de eso que se ha dado en llamar el quehacer “político” y “no-político”…la nueva retórica de la globalización (de la economía, mercados, puestos de trabajo, producción, servicios, finanzas, información) saltan a la vista las importantes consecuencias políticas del riesgo de globalización económica: es posible que instituciones industriales “estallen” y se abran al discurso político. Los presupuestos del Estado asistencial, pensiones, ayuda social y política municipal de infraestructuras, así como la evolución de los sindicatos, gasto público, sistema impositivo y la “justicia impositiva”, se disuelva resuelva en una configurabilidad política.

¿Se puede decir que lo que fue la lucha de clases en el siglo XIX para el movimiento obrero es la cuestión de la globalización en nuestro tiempo para las empresas transnacionales?”)

"El pensamiento secuestrado. Cómo la derecha laica y religiosa se han apoderado de Estados Unido", Susan George

 

Hacerse con una cultura requiere estrategia, astucia y perseverancia, pero antes de todo eso están las creencias. Para comprender las ideas  principales del actual “sentido común” estadounidense, hay que empezar por la doctrina. Puesto que es un sistema de creencias, podemos compararla con una religión y, al igual que las demás religiones, rara vez se practica en su forma más pura y original.

la ilustre politóloga norteamericana afincada en París, Susan George (1935) es una de las principales figuras del pensamiento alter mundista que sostiene que Otro mundo mejor y más justo es posible porque es necesario. Es vicepresidenta de la organización ATTAC, -grupo de presión a favor de introducir una tasa en las transacciones financieras – es autora del  impresionante “El Informe Lugano” –pocas lecturas socio políticas me han impactado tanto-, “Pongamos la OMC en su sitio” y “Nosotros, los pueblos de Europa”.

¿Dónde radica el éxito de la derecha laica y religiosa de Estados Unidos en su afán por extender el pensamiento ultra conservador a todos los ámbitos de la sociedad?, se pregunta. ¿De qué medios se ha servido para consolidar esa hegemonía ideológica? ¿Cómo ha logrado permear las mentes de la mayoría de los ciudadanos de aquel país?

Susan George aborda estas cuestiones y analiza por qué la derecha está ganando “la batalla de las ideas”.

Me permito sugerir que comiencen su lectura por la Conclusión final: ¿Por qué emprender la redacción de este libro? Pp. 313-327 y su llamada, parafraseando a Marx y a Engels: “Progresistas del mundo: ¡Uníos! No tenéis nada que perder salvo vuestras cadenas ideológicas”.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

Gripe A: Opina un intelectual de prestigio

Ya hace cuatro meses, me ocupé de la gripe A analizando la información que EL PAÍS publicó durante una semana a razón de seis páginas diarias. He vuelto a hacer lo mismo ahora y, tras 10 días de seguimiento, me veo obligado a concluir: no entiendo cómo EL PAÍS puede dedicar por tantos días tanto espacio a este tema.

En su diario se afirma por activa y pasiva la universalidad de esta primera pandemia del siglo XXI con consecuencias y efectos devastadores, que hace que la sociedad y Gobierno deban prepararse para combatirla mediante reserva de vacunas para el 60% de la población. Por otra parte, y contradictoriamente, se reitera que la gripe A tiene síntomas muy leves, es mucho más benigna que la gripe común y nos podemos inmunizar contra ella en casa mediante antivirales que ya existen.

Y si, además, no está probado que ella se haya cobrado ninguna víctima directa y si los países del hemisferio sur, sin descartar a México, donde más se temía su expansión se han olvidado de ella acuciados por otros problemas más serios de salud, economía y política, ¿por qué tanta alarma y tanta demora en fabricar la vacuna en Europa mientras China ya la tiene lista para un porcentaje limitado del 0,6% de la población? ¿Por qué tanta movilización de recursos, instituciones y medios de comunicación para hacerla adquirir y aplicarla precisamente en Europa? ¿Es acaso aquí donde las industrias farmacéuticas, avaladas pomposamente por la OMS, han visto que pueden manipular, vender y hacer su negocio? ¿Ocurrirá de nuevo lo que ya ocurrió con la peste aviar en el 2005.

Benjamín Forcano

¿Subir o bajar impuestos?

Siempre ne ha parecido interesante la opinión de Luis solana, por equilibrada y bien documentada. El tema de los impuestos nos afecta a todos, de una u otra forma. De ahí la importancia de permanecer informados y atentos para que la ideología no manipule la economía, sin que esta se mueva por la falacia de que "cuanto más, mejor", porque esto es inhumano y monstruoso. JC)

 

La intervención del presidente Rodriguez Zapatero aporta un dato más para este debate que tenemos desde hace años sobre los impuestos. Hubo un tiempo (crecía la economía) en el que se podía decir que bajar los impuestos también es socialista. Hemos vivido otros minutos (la economía no va bien) donde se ha dicho que subir los impuestos a los ricos es progresista. Es curioso que cueste mucho entender que los impuestos no son una ideología, son un instrumento. Un instrumento de una ideología -puede ser- pero al final un instrumento. Lo fundamental es saber en qué ideología te sitúas; luego vendrá el cómo utilizas los impuestos en favor de tu ideología.
Una persona conservadora-liberal cree que los particulares hacen más rentables todos los recursos que genera la sociedad. Al extremo, un conservador-liberal, cree que si no hubiera impuestos seríamos globalmente más ricos. Y la caridad se ocuparía de los derrotados en esa contienda económica.

Una persona socialista-progresista cree que el Estado es importante en la distribución de los recursos que genera la sociedad y que el éxito económico debe contribuir a la subsistencia de los derrotados mediante los impuestos. Al extremo, un socialista-progresista, cree que los impuestos permiten que la riqueza de los triunfadores se reparta entre los menos favorecidos. Y que nunca un derrotado tenga que acudir a la caridad, sino a la sociedad.

El presidente Rodriguez Zapatero ha propuesto una idea que no está nada mal: los impuestos suben o bajan según convenga a la sociedad.

Se acabó el dogmatismo de cualquier color. Si el PP gobierna, puede hacer suya esta doctrina. Si el PSOE continúa en el poder ya no tendrá que ideologizar los impuestos. Unos y otros están ante un instrumento cuya graduación depende de la ideología (algo) y de la coyuntura económica (mucho).

Naturalmente que entre la política impositiva del PP y la del PSOE seguirá habiendo distancia; pero será una distancia propia de la ideología no de la economía.

Cuando alguien del PSOE anunció que iban a subirse los impuestos a los ricos, me llamaron varios empresarios a preguntarme si el PSOE había enloquecido: más impuestos con la que está cayendo significa menos consumo y más paro. Bien es verdad que no contabilizaron que parte de esos impuestos irían a las empresas que construyen y a los desempleados que consumen. Pero es igual.

Ahora ,Rodriguez Zapatero, relativiza la cuestión impositiva: hoy tenemos mucha gente que puede quedarse desamparada y los socialistas creen que los que más tienen está obligados a ayudarles. No a esperar que se hagan empresarios triunfadores, no, ahora.

Pero avisa Zapatero que esos impuestos no van a ser permanentes: no hay deseo de que los ricos sufran o que los triunfadores sean derrotados por el Estado, no, lo que se quiere es que hoy ayuden a la supervivencia de algunos. Mañana ya seguirán su marcha y con sus triunfos seguro que seguirán creando empleo y riqueza.

Me repiten algunos economistas que, sin la acumulación primitiva de los triunfadores, no se podrá crear empleo. De acuerdo, pero que esos economistas me expliquen cómo los triunfadores van a impedir que haya dramas sociales imparables hasta que ellos empiecen a crear empleo.

La solución Zapatero es inteligente: hoy los que pueden ayudan a los que no pueden y mañana los que pueden podrán poder más; hoy los parados reciben subsidios, mañana los parados tendrán empleo y podrán estar entre los que pueden.

Luis Solana 

 

Tiempo de vagar bastante 18: Carta de una madre gallega

Realmente bueno.

Me ha hecho reír, por eso lo comparto. Como sabéis yo soy gallego y me siento muy orgulloso, pero también sabréis que es uno de los pueblos que sabe reírse con sus cosas.

José Carlos

 

Carta de una madre gallega

Querido hijo:
Te pongo estas líneas para que sepas que te escribo. Así que si recibes esta carta es porque te llegó, si no, avísame y te la mando de nuevo. Te escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa.

El otro día tu padre leyó que según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos hemos mudado más lejos. La casa es preciosa; tiene hasta una lavadora que no estoy segura si funciona o no. Ayer metí ropa, tiré de la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces, pero bueno...

El tiempo aquí no es tan malo; la semana pasada sólo llovió 2 veces. La primera vez por 3 días y la segunda por 4 días.

Con respecto a la chaqueta que querías, tu tío Pepe dijo que si la
mandábamos con los botones puestos pesaría demasiado y el envío sería muy caro, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.

El médico vino a la casa para ver si estábamos bien y me puso un tubito de vidrio en la boca. Me dijo que no la abriera por 10 minutos y tu padre se ofreció a comprarle el tubito.

Hablando de tu padre, qué orgullo, te cuento que tiene nuevo trabajo con cerca de 500 personas a su custodia. Lo han cogido de corta césped en el cementerio del pueblo.

Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, por fin dio a luz, pero como todavía no sé de qué sexo es, no te sé decir si eres tío o tía. Si el bebé es una niña, tu hermana va a nombrarla como yo. Se nos va a hacer muy raro llamar a su hija 'Mamá'.

Tu padre le preguntó a tu hermana Pilar que si estaba embarazada, ella le dijo que sí, de 5 meses ya; pero ahí tu padre le preguntó... que si ella estaba segura que era de ella. La Pilarica dijo que sí. Moza de hierro tu hermana Pilar, qué orgullo, de tal palo tal astilla.

Por cierto, que tu primo Paco se casó y resulta que le reza todas las noches a la esposa, porque es virgen.

Y tú hermano Juancho. Cerró el coche y dejó las llaves adentro. Tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos de dentro del auto.

Todos te extrañamos mucho, pero mucho más desde que te fuiste. Tienes que escribirnos contándonos que tal te va con tu nueva novia extranjera, no sabes como nos pusimos de contentos cuando nos dijiste que estabas en la cama con Hepatitis, ¿es acaso griega?, pues no nos lo aclaraste aún.

Bueno mi hijo, no te pongo mi dirección en la carta, porque no la sé. Resulta que la última familia gallega que vivió por aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio. Esta carta te la mando por Manolo que va mañana por allí. A propósito, ¿puedes ir a buscarlo al aeropuerto?


Si ves a Doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.

Tu madre que te quiere.

Josefa Loureiro de Mougueriños

P.D. Te iba a mandar 100 euros, pero ya he cerrado el sobre.

 

 

 


CajaSur, un robo manifiesto... y un expolio escandaloso

 

CajaSur, otro "robo" manifiesto

El 13 de mayo de 2003 Antonio Fernández Poyato, entonces Vicepresidente ejecutivo de CajaSur en representación de la Diputación Provincial de Córdoba, denunciaba en un artículo en El País (que el autor tituló "Expolio de lo público en nombre de la Iglesia") el despropósito antidemocrático que suponía la privatización de una entidad financiera que había sido fundada por dos entidades (Iglesia y Diputación) con dinero que venía de las arcas públicas.

Con la ayuda del PP, que se acogíó a los Acuerdos del Estado Español y el Vaticano de 1979 para saltarse la legalidad que sustenta el funcionamiento de las Cajas de Ahorro, la Iglesia expropió a la Junta de Andalucía la competencia de control de la entidad, y el Consejo de Administración de CajaSur pasó a estar dominado por miembros representantes eclesiáticos, perdiendo, a su vez, la Diputación su condición de entidad fundadora.

En otras palabras, una entidad financiera que se había creado con dinero de los contribuyentes para, supuestamente, ofrecer un servicio de crédito y ahorro a la sociedad, se convirtió en un negocio particular de la Iglesia. Más claro aún, la Iglesia hizo un negocio redondo, recibiendo dinero público y convirtiéndolo, a su antojo, en dinero propio con el que comerciar.

Seis años más tarde, parafraseando un titular de prensa, "la Iglesia vende cara la fusión de CajaSur con Unicaja", y el Estado se verá forzado a inyectar 1.050 millones de euros destinados a regular el capital y a tapar la morosidad de las dos entidades fusionadas. De nuevo, el dinero público (ése que sale de las retenciones de los que trabajan por un sueldo con el que subsistir) desviado a manos privadas. No es nada nuevo, y deberíamos estar acostumbrados a estos desmanes y fechorías de los que hablan y hablan de caridad mientras se apropian de lo ajeno.

No es de extrañar que aquellos que, hasta finales del XIX, actuando en nombre del llamado Santo Oficio (lo de "santo" es canallesco), ejecutaban a los que no pensaban igual y, de paso, confiscaban sus bienes y los de la familia entera, no pongan ningún reparo a la hora de apropiarse de todo lo que huela a dinero. Con esos antecedentes, es una quimera esperar otra cosa de una organización, la católica, que nos muestra día a día que sus intereses verdaderos son muy otros a los que dice tener, ésos con los que anestesia la conciencia de una parte de la ciudadanía.

Y es un despropósito que siga habiendo en España ese sector (afortunadamente cada día más reducido) de ciudadanos que estén tan ciegos que no perciban la realidad de las organizaciones religiosas, que sigan refrendando la confesionalidad del Estado, que no intuyan que, tras el escaparate benefactor, lo que hay es una inmensa voracidad de poder y de dinero a costa de los bienes que deberían destinarse al progreso democrático y al bienestar social. Mientras tanto, esos que predican la expulsión de los que comerciaban en el templo, paradójicamente no dejan de comerciar con el dinero público y, lo que es peor, con la moral humana y las conciencias.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

“El factor humano. Nelson Mandela y el partido que salvó a una nación”, John Carlin.

"No hay que apelar a su razón, sino a sus corazones” N. Mandela

“Todas las sociedades aspiran a utopías de un tipo u otro. Los políticos comercian con as esperanzas de la gente de alcanzar el cielo en la tierra. Como no es posible, las vidas de las naciones, como las de las personas, son una lucha perpetua por hacer realidad esos sueños. En el caso de Mandela, el sueño que le sostuvo durante sus veintisiete años de cárcel fue el mismo que el de Martin Luther King: que un día, a la gente se la juzgara no por el color de su piel sino por su carácter”
Así escribe Carlin en la Introducción a este necesario libro sobre esos  diez años, desde el primer contacto político que tuvo él con el gobierno en 1985 cuando todavía estaba en prisión. Se ha escrito mucho sobre Mandela y se escribirá todavía más, pero faltaba un libro sobre el factor humano, sobre lo milagroso del milagro de la pacífica transición de la tiranía a la democracia, mejor ni con más compasión.
El propio Mandela describió el apartheid como un genocidio moral con el cruel exterminio del respeto de un pueblo a sí mismo. Un crimen contra la humanidad, según definición de la ONU, sin embargo, de esa injusticia épica nació una épica reconciliación. Mandela siempre pretendió como Lincoln “sacar a relucir los ángeles buenos de la naturaleza de cada persona.
Mandela  dijo que “el deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas… Tiene más capacidad que los gobiernos para derribar las barreras raciales”. Y en la final de la Copa del Mundial de rugby de 1995, Mandela encontró una ocasión que evocaba de forma mágica la “sinfonía de la fraternidad” de los sueños de Martin L. King; un acontecimiento en el que se plasmó todo aquello por lo que Mandela había luchado y sufrido toda su vida.

John Carlin mantiene hondas conversaciones con el anciano Mandela y entrevista a varios personajes que lo conocieron, colaboraron o se opusieron visceralmente en su objetivo de reconciliar a los blancos y los negros y crear las condiciones para una paz duradera.

Después de ganarse a su propia gente Mandela supo ganarse a sus enemigos. Mandela domina el arte de hacer amigos e influir en la agente. Este libro logra reflejar un poco la luz de Mandela.

 

John Carlin es un colosal periodista inglés que estuvo largos años como corresponsal en Sudáfrica, y en otros muchos países. Radicado en España desde 1989, trabaja para El País y es colaborador habitual del Observer y The New York Times. El factor humano ha sido un éxito editorial en EEUU e Inglaterra, ahora se publica en otros muchos países y sus derechos han sido adquiridos por Morgan Freeman que la protagoniza con Matt Damon, y dirigida por Clint Eastwood. Pronto la veremos en nuestras pantallas.

Deliciosa lectura para las vacaciones.

J C Gª Fajardo

 

Lecturas: "Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20. "

Al rescate de los paraísos fiscales. La cortina de humo del G-20. Juan Hdez. Vigueras (Icaria. Más madera. 2009)

Tras las recientes cumbres de Washington y de Londres, la pretendida refundación del capitalismo se ha concretado en el rescate de los paraísos fiscales por el G-20 como centros financieros homologados para no residentes. Y mientras las ayudas multimillonarias de los gobiernos a los bancos en apuros incrementan fuertemente el déficit y el endeudamiento públicos, la realidad es que los líderes del G-20 han convalidado los beneficios fiscales y el secretismo que Luxemburgo, Suiza y otros países y territorios conceden a las grandes fortunas y a las grandes operaciones financieras. Así se amparan el blanqueo de dinero negro y la evasión fiscal que reduce los ingresos que necesitan esos mismos gobiernos para poder llevar a cabo medidas políticas que ayuden a superar la crisis económica.

La denuncia del G-20 ha sido una cortina de humo para esconder la incapacidad de los gobernantes para afrontar los problemas de un sistema financiero incontrolado, donde esos centros extraterritoriales son parte de la pretensión capitalista que sostiene la superioridad del mercado sobre el Estado. Eso explica que la idea de la eliminación de los paraísos fiscales exija el cambio de un modelo bancario y financiero responsable de un modelo económico injusto e inhumano. En lugar de acabar con ellos, todo indica que los lobbies económico financieros organizan su rescate.

No cumplieron su propio compromiso de 2005 en Escocia, no cumplen sus compromisos con los Objetivos del Milenio, no han cumplido tampoco con su promesa del año pasado de donar 6.400 millones de dólares para reforzar a la FAO.

Juan Hernández Vigueras, con larga experiencia como directivo de grandes empresas y profesor universitario de posgrado, se ha especializado en la crítica política de la desregulación financiera. Es autor de La Europa opaca de las finanzas, de Los paraísos fiscales y coautor, con Nuria Almirón, del ensayo Por una política responsable contra los paraísos fiscales, así como de diversos artículos. Es miembro del European Steering Committee y de la red mundial de organizaciones y expertos Tax Justice Network

Disculpen la molestia, por Eduaro Galeano

 

 El autor de Las venas abiertas de América Latina cuestiona si es justa la justicia en el orbe

 

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal-Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. MacDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura, y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos, y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

 En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ése un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia, ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. Él murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

"Humo humano", otra visión sobre los orígenes de la Segunda Guerra Mundial

Humo humano. Nicholson Baker. Debate. Barcelona, 2009. 535 páginas.
El autor norteamericano, Nicholson Baker, arroja en esta obra un punto de vista original sobre cómo se fraguó la Segunda Guerra Mundial, contado
a través de fragmentos de diarios, 0 discursos y libros de memoria de la época, sin olvidar los folletos propagandísticos.

Se trata de un fresco de momentos capitales, llenos de barbarie, sufrimiento y compasión, que contribuye al debate con la perspectiva actual. No todo fue una historia de buenos contra malos: en un lado los demócratas defensores de los derechos humanos y en el otro los bárbaros fascistas, nazis y japoneses sin escrúpulos. Recordemos que el sanguinario Stalin y su despótico régimen se encontraban en el bando de los “Aliados”.

Baker muestra cómo la pulsión destructiva de la II Guerra Mundial no era sólo de un bando. El autor rinde homenaje al pacifismo fruto de la justicia y del diálogo entre los  pueblos. Lo más relevante es responder a la pregunta de por qué el ser humano fue capaz de tantas atrocidades como tuvieron lugar entre 1939 y 1945.

Humo humano muestra un amplio período, desde finales del siglo XIX hasta diciembre de 1941, para contar de una manera distinta y original los orígenes de la II Guerra Mundial. Leer ahora las salvajes propuestas de Churchill, de un joven Roosevelt o de tantos políticos aliados que han pasado a la historia como adalides de la justicia y de las libertades, será bueno para ampliar nuestra visión de los acontecimientos históricos, y que contiene un profundo lamento por la irreparable pérdida que la Humanidad se ha causado a sí misma.

En septiembre se cumplen setenta años del estallido de la guerra. «Baker incomoda a aquellos que creen que todos los alemanes fueron malos y puede enojar a los que consideran a Churchill un héroe.»(The New York Times)

En un delicioso artículo, “El mal estaba en todas partes”, José María Ridao hace una espléndida reflexión sobre el tema.

Desde que la investigación historiográfica empezó a confundirse con el denominado "trabajo de memoria", la idea de que el conflicto más devastador de todos los tiempos revestía los caracteres de una lucha escatológica, de un combate contra el Mal Absoluto, ha ido ganando terreno. Ese genérico ser humano que se libró a la destrucción y el asesinato en masa no se encontraba únicamente en las filas del nazismo, sino también en cada uno de los bandos enfrentados. El resultado es perturbador, como si, de pronto, hubieran sido convocados a escena todos los silencios, todos los equívocos imprescindibles para que la historia de la II Guerra Mundial se pueda seguir contando como hasta ahora.

 

Es entonces cuando aparecen por primera vez protagonistas como el futuro jefe del Bombing Command, Arthur Harris, y el también futuro primer ministro británico, Winston Churchill. "Estoy decididamente a favor de emplear gas tóxico", escribe Churchill al jefe de la Royal Air Force, "contra tribus incivilizadas". La confianza del primer ministro en la eficacia del bombardeo contra civiles, aunque ya no con gas tóxico, que había sido prohibido, se mantiene intacta al iniciarse la II Guerra Mundial, sólo que ahora Churchill pretende que la lluvia de fuego que descarga sobre las ciudades de Alemania transmitan el mensaje de que los alemanes deben rebelarse contra Hitler. Con el implícito y aterrador corolario de que, si no lo hacen, se convierten en cómplices del dictador.

Los textos que reproduce Baker recuerdan que el antisemitismo no fue sólo un sentimiento alimentado por el nazismo, sino un clima general. Cuando aún era un simple abogado, el futuro presidente Roosevelt se dirigió a la Junta de Supervisores de Harvard proponiendo que se redujera el número de judíos en la Universidad hasta que sólo representaran un 15%. Y Churchill, entretanto, publicaba en febrero de 1920 un artículo de prensa en el que decía que judíos "desleales" como Marx, Trotski, Béla Kun, Rosa Luxemburgo y Emma Goldman habían desarrollado "una conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización". Creía, sin duda, en la existencia de "judíos leales", a quienes exigía en ese mismo artículo que vindicasen "el honor del nombre de judío", pero la obsesión antibolchevique le jugó la mala pasada de elogiar, también en la prensa, a Mussolini, de quien se declaró "encantado por el porte amable y sencillo" y "por su actitud serena e imparcial". E incluso a Hitler, de quien, dejándose influir por los comentarios de los que lo conocían, estima que era "un funcionario harto competente, sereno y bien informado de porte agradable y sonrisa encantadora". En contraposición, Trotski "era un judío. Seguía siendo un judío. Era imposible no tener en cuenta este detalle".

Perlas: Un informe de la RAF, en 1936. "Si nuestros ataques pudieran desmoralizar al pueblo alemán, empleando métodos parecidos a los que prevemos que los alemanes utilizarían contra nosotros, su Gobierno podría verse obligado a desistir (...). Pero es probable que una dictadura militar sea menos susceptible a las protestas populares que un gobierno democrático".

Capitán Philip Mumford, en 1937. "¿Qué diferencia hay entre arrojar 500 bebés a una hoguera y arrojar fuego desde un avión sobre 500 bebés?".

 Winston Churchill, en 1941. "Hay millones de alemanes que son curables y otros matables".

 

 

José Carlos Gª Fajardo

Podemos transformar el curso de la historia, por François Houtart


Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el Panel sobre la Crisis Financiera. 30 de octubre de 2008

El mundo requiere alternativas y no solo regulaciones. No es suficiente rehabilitar un sistema, se trata de transformarlo. Es un deber moral y para comprenderlo, adoptar el punto de vista de las víctimas, permite a la vez hacer una constatación y expresar una convicción; la constatación que en conjunto las crisis, financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática, social, provienen de una causa común, y la convicción de que podemos transformar el curso de la historia.

La constatación

Cuando 850 millones de seres humanos viven debajo de la línea de pobreza y que su número aumenta, cuando cada 24 horas decenas de millares de personas mueren de hambre, cuando desaparecen día tras día etnias, modos de vida, culturas, poniendo el patrimonio de la humanidad en peligro, cuando el clima se deteriora y que surge la pregunta si vale la pena vivir en Nueva Orleans, en El Salvador, en Sahel, en las Islas del Pacífico, en Asia Central y en la orilla de los océanos, no se puede contentar con hablar solo de crisis financiera.

Las consecuencias sociales de esta crisis se sienten ya más allá de las fronteras de su propio origen: desempleo, vida costosa, exclusión de los más pobres, vulnerabilidad de las clases medias y ampliación, con el tiempo, del listado de las víctimas. Seamos claros, no se trata solamente de un accidente en el recorrido o de un abuso cometido por algunos actores económicos que requieren ser sancionados, estamos confrontados a una lógica que atraviesa toda la historia económica de los últimos dos siglos. De crisis a regulaciones, de desregulaciones a crisis, el desenvolmiento de los hechos responde siempre a la presión de las tasas de ganancia: en aumento se desregula, en disminución se regula, pero siempre a favor de la acumulación del capital, ella definida como motor del crecimiento. Lo que se vive hoy en día no es entonces nuevo. No es la primera crisis del sistema financiero y algunos dicen que no será la última.

Sin embargo, la burbuja financiera creada durante los últimos decenios, gracias, entre otros, al desarrollo de nuevas tecnologías de información y de comunicaciones, ha sobredimensionado todos los datos del problema. La economía se ha vuelto cada vez más virtual y las diferencias de ingresos han aumentado exageradamente. Para acelerar las tasas de ganancia, una arquitectura compleja de productos derivados ha sido puesta en marcha y la especulación se ha instalado como un modo de operación del sistema económico. Y lo nuevo es que todos los desequilibrios que se viven hoy mundialmente convergen en una misma lógica.

La crisis alimentaria es un ejemplo de eso. El aumento de los precios no fue en primer lugar el fruto de la disminución de la producción, sino más bien el resultado de una combinación entre la disminución de los stock, las maniobras especulativas y la extensión de la producción de agrocarburantes. La vida de las personas humanas ha sido entonces sometida por la obtención de ganancias. Las cifras de la bolsa de Chicago así lo ilustran.

Por su parte, la crisis energética va mucho más allá de la explosión coyuntural de los precios del petróleo. Esta señala el fin del ciclo de la energía fósil barata (petróleo y gas), pues su mantenimiento a un precio inferior provocó una utilización inconsiderada de energía, a favor de un modo de crecimiento acelerado, que permitió una rápida acumulación de capital a corto y mediano plazo. La sobreexplotación de los recursos naturales y la liberalización de los intercambios, especialmente desde los años 70, multiplicó el transporte de las mercancías y fomentó los medios de movilidad individual, sin considerar las consecuencias climáticas y sociales. La utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y pesticidas se generalizó en el marco de una agricultura productivista. El modo de vida de las clases superiores y medias se construyó sobre el derroche energético. En esta área también, el valor de intercambio se privilegió sobre el valor de uso.

Hoy, ante esta crisis que amenaza con perjudicar seriamente la acumulación del capital, aparece la urgencia de buscar soluciones. Sin embargo, según esa perspectiva, estas deben respetar la lógica de base: mantener el nivel de tasas de ganancias, sin tomar en cuenta las externalidades, lo que no entra en el cálculo del capital y que debe ser soportado por las colectividades e individuos. Es el caso de los agrocarburantes y sus consecuencias ecológicas: destrucción por el monocultivo de la biodiversidad, de los suelos y de las aguas subterráneas, y sus consecuencias sociales: expulsión de millones de campesinos que van a poblar los cinturones de miseria de las ciudades y a empeorar la presión migratoria.

La crisis climática, de la cual la opinión pública mundial no ha tomado conciencia en toda su gravedad, es según el GIEC (Grupo Internacional de Expertos del Clima), resultado de la actividad humana. Nicolas Stern, antiguo colaborador del Banco Mundial, no vacila en decir que: “los cambios climáticos son el mayor fracaso de la historia de la economía de mercado”. En efecto, aquí como en la situación anterior, la lógica del capital no conoce “las externalidades”, menos cuando estas empiezan a reducir las tasas de ganancia.

La era neoliberal que hizo crecer las tasas de ganancias, incidió igualmente en el incremento de la emisión de gases de efecto invernadero y del calentamiento climático. Tanto el incremento de la utilización de materias primas y del uso de los transportes, como la desregulación de las medidas de protección del ambiente, aumentaron las devastaciones climáticas y disminuyeron el potencial de regeneración de la naturaleza. Si nada se hace en un futuro cercano, entre el 20% y el 30% de todas las especies vivas podrían desaparecer en el próximo cuarto de siglo. El nivel y la acidez de los mares aumentará peligrosamente y se registrarán entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos a partir de la mitad del siglo XXI.

La crisis social se ubica en este contexto. Es más provechoso para la acumulación privada a corto y mediano plazo, desarrollar al máximo el 20% de la población mundial, la que es capaz de consumir bienes y servicios con alto nivel de valor añadido, en vez de responder a las necesidades de base de los que tienen un poder de adquisición reducido o nulo. En efecto, estos son incapaces de producir valor añadido, tienen poca capacidad de consumo y son tan solo una multitud inútil, a lo sumo, susceptible de ser objeto de políticas asistenciales. El fenómeno se ha acentuado con la predominancia del capital financiero. Una vez más, la lógica de acumulación se ha impuesto sobre las necesidades de los seres humanos.

Todo este conjunto de disfuncionamientos desemboca en una verdadera crisis de la civilización; caracterizada por el riesgo de un agotamiento del planeta y de la extinción del ser vivo, lo que significa una crisis de sentido. Entonces, regulaciones? Sí, mientras estas constituyan las etapas de una transformación radical y permitan una salida de la crisis, que no sea la guerra. No, si ellas solo prolongan una lógica destructiva de la vida. La humanidad que renuncia a la razón y abandona la ética, pierde el derecho a existir.

Una Convicción

Desde luego, el lenguaje apocalíptico no es portador de acción. Pero una constatación de la realidad puede conducir a reaccionar. La búsqueda y la puesta en marcha de alternativas es posible, pero no sin condiciones. Suponen, en primer lugar, una visión a largo plazo, la utopía necesaria; después medidas concretas, escalonadas en el tiempo, y finalmente, actores sociales portadores de proyectos, en el marco de un combate cuya dureza será proporcional al rechazo del cambio.

La visión de largo plazo puede articularse alrededor de unos ejes mayores. En primer lugar, un uso renovable y racional de los recursos naturales, lo que supone otra filosofía de la relación con la naturaleza: no más explotación sin límites de una materia, el objeto en este caso de la ganancia, sino el respeto de lo que es fuente de vida. Las sociedades del socialismo llamado real, poco innovaron en esta materia

En segundo lugar, privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, lo que significa otra definición de la economía: no más producción de un valor añadido, fuente de acumulación privada, sino la actividad que garantiza las bases de la vida, material, cultural y espiritual de todos los seres humanos en todo el mundo. Las consecuencias lógicas son considerables. Desde este momento, el mercado sirve de regulador entre la oferta y la demanda, en vez de incrementar las tasas de ganancias de una minoría. El derroche de materias primas y de energía, la destrucción de la biodiversidad y de la atmósfera, son enfrentadas, tomando en consideración las “externalidades” ecológicas y sociales. Las prioridades de la producción de bienes y servicios cambian de lógica.

Un tercer eje es la generalización de la democracia, no solo aplicada al sector político por una democracia participativa, sino también dentro del sistema económico, en todas las instituciones, y entre los hombres y las mujeres. Una concepción participativa del Estado se deriva necesariamente de esto, así como una reivindicación de los derechos humanos en todas sus dimensiones, individuales y colectivas. La subjetividad vuelve a encontrar un lugar.

Finalmente, el principio de multiculturalidad entra a complementar estos tres ejes. Se trata de permitir a todos los saberes, aún tradicionales, de participar en la construcción de alternativas, a todas las filosofías y las culturas, quebrando el monopolio de la occidentalización, a todas las fuerzas morales y espirituales capaces de promover la ética necesaria. Entre las religiones, la sabiduría del hinduismo en su relación con la naturaleza, la compasión del budismo en sus relaciones humanas, la búsqueda permanente de la utopía del judaísmo, la sed de justicia en la corriente profética del islam, las fuerzas emancipadoras de una teología de la liberación en el cristianismo, el respeto de las fuentes de vida en el concepto de la madre tierra de los pueblos autóctonos de América Latina, el sentido de solidaridad expresado en las religiones de Africa, constituyen las contribuciones potenciales importantes, en el marco evidentemente de una tolerancia mutua garantizada por la imparcialidad de la sociedad política.

Utopías solo utopías! Pero el mundo necesita utopías, a condición que estas se traduzcan en la práctica. Cada uno de los principios mencionados es susceptible de aplicaciones concretas, que ya han sido objeto de propuestas de parte de numerosos movimientos sociales y de organizaciones políticas. La nueva relación con la naturaleza significa, entre otros, la recuperación por los Estados de la soberanía sobre sus recursos naturales y la no apropiación privada; el cese de monocultivos y la revalorización de la agricultura campesina, la ratificación y la intensificación de las medidas de Kyoto y de Bali sobre el clima.

Privilegiar el valor de uso conlleva a la no mercantilización de los elementos indispensables para la vida: las semillas, el agua, la salud, la educación; el reestablecimiento de los servicios públicos; la abolición de los paraísos fiscales; la supresión del secreto bancario; la anulación de las deudas odiosas de los Estados del Sur; el establecimiento de acuerdos regionales, no sobre la base de la competitividad sino de la complementariedad y de la solidaridad; la creación de monedas regionales, el establecimiento de multipolaridades y muchas otras medidas todavía. La crisis financiera constituye una ocasión única de poner en práctica estas medidas.

Democratizar las sociedades pasa por la organización de la participación local desde la gestión de las materias económicas y hasta la reforma de las Naciones Unidas. La multiculturalidad se expresa por la abolición de las patentes sobre el saber, por la liberación de la ciencia del dominio de los poderes económicos, por la supresión de los monopolios de la información, por el establecimiento de la libertad religiosa.

Pero quien será el portador de este proyecto? Es verdad que la genialidad del capitalismo es que transforma sus propias contradicciones en oportunidades. How global warming can make you wealthy?, (como el calentamiento global puede hacerle rico?) se podía leer en una publicidad del US Today al principio de 2007. El capitalismo podría llegar a renunciar a sus propios principios? Es evidente que no: solo una nueva relación de poderes lo logrará, lo que no excluye que actores económicos contemporáneos se adhieran. Pero una cosa es clara: el nuevo actor histórico portador de proyectos alternativos es hoy plural. Son los obreros, los campesinos sin tierra, los pueblos indígenas, las mujeres primeras victimas de las privatizaciones, los pobres de las ciudades, los militantes ecologistas, los migrantes, los intelectuales vinculados a movimientos sociales: su conciencia de ser actor colectivo empieza a emerger. La convergencia de sus organizaciones esta apenas empezando y a menudo faltan todavía relaciones políticas. Algunos Estados, especialmente en América latina, han creado ya condiciones para que las alternativas nazcan. La duración y la intensidad de las luchas de estos actores sociales dependerán de la rigidez del sistema vigente y de la intransigencia de sus protagonistas.

Ofrezcanles entonces, dentro de las Naciones Unidas, un espacio para que puedan expresarse y presentar sus alternativas. Eso sera su contribución a la inversión del curso de la historia, indispensable para que el género humano vuelva a encontrar un espacio de vida y pueda, de esta manera, reconstruir la esperanza.

François Houtart
Secretario ejecutivo del Foro mundial de las Alternativas.
Representante del Presidente de la Asamblea general de las Naciones Unidas por la Reforma del Sistema Financiero y Monetario.

Aprender del amor y del sufrimiento. Leonardo Boff


  El sufrimiento es la gran escuela del aprendizaje humano. Hay verdad en la frase atribuida a Hegel: «el ser humano no aprende nada de la historia, pero aprende todo del sufrimiento». Prefiero la formulación de san Agustín en sus Confesiones: «el ser humano aprende del sufrimiento, pero mucho mas del amor».

El amor fati (el amor a la realidad pura y cruda) de los antiguos y retomado por Freud se impone en los días actuales en que la humanidad se ve asolada por una gran crisis de sentido subyacente la crisis económico-financiera. Debemos reaprender a amar de forma desinteresada e incondicional a la Tierra, a todos los seres, especialmente a los humanos, a los que sufren, respetarlos en su diferencia y en sus limitaciones. El amor es una fuerza cósmica que «mueve el cielo y las estrellas», al decir de Dante. Sólo quien ama, transforma y crea.

Los grandes se reúnen, están confusos y no saben exactamente qué hacer. Es que aman más el dinero que la vida. Si hubiese amor, aprobarían lo que se está proponiendo: una «Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad», base para un «Nuevo Orden Global y Multilateral» que contemple a toda la humanidad, incluida la Tierra. Pero no. Perplejos, prefieren repetir fundamentalmente las fórmulas que no resultaron. Entre tanto cabría preguntar: ¿qué capacidad tienen 20 gobiernos para decidir en nombre de 172? ¿Dónde están los títulos de su legitimidad? ¿Solamente que son los más fuertes?

Aunque así fuera, veo que se pueden sacar algunas lecciones útiles para las próximas crisis que se están anunciando.

La primera es que los gobernantes, por encima de sus diferencias, pueden unirse ante un peligro global. Aunque sus soluciones no representen una salida sostenible de la crisis, el hecho de que estén juntos es significativo, pues dentro de poco enfrentaremos una crisis mucho peor: la de la insostenibilidad de la Tierra y de los efectos perversos del calentamiento global. Éste traerá consigo la crisis del agua y de la inseguridad alimentaria de millones y millones de personas. Tal situación forzará una unión de los pueblos y de los gobiernos, mayor que ésta del G-20 en Londres, si quieren sobrevivir. Si grande será el peligro, mayor será la posibilidad de salvación, decía un poeta alemán, siempre que se dé esta unión. La solución solamente vendrá de una política mundial asentada en la cooperación, en la solidaridad, en la responsabilidad mundial y en el cuidado para con la Tierra viva.

La segunda lección es que no podemos prolongar más el fundamentalismo del mercado, el pensamiento único que arrogantemente anunciaba que no había alternativas al orden vigente, como si la historia hubiera sido congelada a su favor y hubiese destruido el principio-esperanza. No podemos confiar más en la mera razón funcional, desvinculada de la razón sensible y cordial, base del mundo de las excelencias y de los valores infinitos (Milton Santos, nuestro gran geógrafo brasileño) como el amor, la cooperación, el respeto, la justicia y otros. Esta vez, o elaboramos una alternativa, es decir, un nuevo paradigma civilizatorio, con otro modo de producción, que respete los ritmos de la naturaleza, y un nuevo patrón de consumo solidario y frugal o tendremos que aceptar el riesgo de desaparición de nuestra especie y de un grave daño a la biosfera. La Tierra puede continuar sin nosotros. Nosotros no podemos vivir sin la Tierra.

La tercera lección es constatar que la economía, como eje estructurador de toda la vida social, se vuelve hostil a la vida y al desarrollo integral de los pueblos. Debe ser reconducida a su verdadera naturaleza, la de garantizar la base material para la vida y para la sociedad.

Vivimos tiempos de grandes decisiones que representan rupturas instauradoras de lo nuevo. Bien notaba Keynes: «la dificultad no estriba tanto en formular de nuevas ideas, como en sacudirnos las viejas». Las viejas se desmoronan. Sólo nos queda confiar en las nuevas. De ellas depende un futuro mejor.
 

"Guía del mundo 2009". El mundo visto desde el Sur.

 

Cada año, al recomendar bibliografía a mis alumnos de Hª del Pensamiento Político y Social, o de algunos de los seminarios o talleres de periodismo que he dirigido, nunca faltaba este libro fundamental. Desde hace unos años, está en Internet actualizado www.guiadelmundo.org.uy. Contiene la más amplia y clara información actualizada sobre 238 países: datos básicos; sinopsis informativa sobre el medio ambiente, la sociedad y el estado; historia desde los primeros pobladores hasta el presente; la bandera y el himno nacional; mapas nacionales y regionales; fotos y estadísticas; situación de los derechos humanos y las condiciones sociales.
El prólogo de su director, Roberto Bissio, suele estar precedida de alguna de las historias sabias de Nasreddin:
Nasreddin Hodja, un simpático maestro que vivió en Medio Oriente hace casi mil años, había tomado prestada una olla de su vecino. El tiempo pasaba y la olla no volvía, por lo que el vecino llamó a su puerta.
- “Maestro, si ya terminaste de usar la olla; ¿podría llevármela? Mi esposa la necesita hoy mismo”.
Cuando Hodja volvió con la olla, el vecino se percató de que en su interior había una ollita.
- “¿Y esto qué es?”
- “¡Felicidades, vecino! Tu olla dio a luz una ollita bebé”, dijo Hodja.
El vecino, encantado, agradeció a Hodja, tomó su olla y la ollita nueva, y se fue a casa. Unas semanas después, Hodja pidió prestada la olla nuevamente. Y una vez más, demoraba una eternidad en devolverla. El vecino no tuvo más remedio que volver a pedirla.
- “Ah, se lamentó Hodja, `Me temo que tu olla murió.”

- “Maestro, eso no es posible. ¡Una olla no puede morir!”, exclamó el incrédulo vecino.
- “¿Mi estimado amigo, si aceptaste que puede dar a luz por qué no puedes creer que también puede morir?”

* * *

¿No somos todos un poco como el vecino de Hodja? A diario nos bombardean los mensajes de demagogos y publicistas que piensan que todo el mundo está dispuesto a aceptar teorías ridículas que ‘explican’ lo que de todas formas queremos creer. Pero ellos son más sutiles que Hodja y jamás nos confrontan con la agria consecuencia lógica de nuestra propia credulidad. Para complacer al público, las ollas de los medios de comunicación modernos siempre dan a luz, pero nunca mueren.
En la Guía del Mundo respetamos a nuestros lectores, más aun porque muchos de ellos son estudiantes. No están dispuestos a creer en ollas moribundas, pero para empezar tampoco quieren oír que dan a luz. Este es un texto de referencia, y su principal objetivo es proporcionar datos y detalles. Pero decidimos denominarlo “Guía” porque deseamos ofrecer algo más que una colección de cifras, fechas y nombres, y presentarlo de tal manera que estimule el pensamiento crítico sobre nuestro complejo mundo contemporáneo.

Desde sus inicios, a mediados de la década de 1970 la Guía se alejó de las explicaciones hechas en serie, en un intento expreso por destacar el punto de vista de lo que algunos llaman el “tercer mundo” y otros el “Sur global”: las mayorías excluidas, las víctimas de la globalización, las voces desoídas de los pobres, las mujeres, los pueblos indígenas.

El equipo editorial del Instituto del Tercer Mundo dirigido por Amir Hamed trabajó con dedicación y orgullo para mantener esta tradición y al mismo tiempo renovar el producto y hacer de esta nueva edición no sólo una versión actualizada de la anterior, sino una herramienta totalmente reformulada, con secciones nuevas, más diagramas, una diseño más fácil de leer y el máximo nivel de excelencia.

En definitiva, como enseñaba mi abuela, nunca le devuelvas a tu vecino una olla vacía… y con ese espíritu le ofrecemos al lector alimento para el pensamiento con lo mejor de nuestros sabores locales.

Obama apunta al corazón nuclear de Israel

Me parece una excelente noticia. Era un escándalo que Israel amenazase con bombardear Irán por desarrollar energía nuclear, y sin haber firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear disponga de cenetenares de cabezas nucleares, reconocidas por su gobierno, listas para ser montadas en sus misiles. La pretendida defensa de sus fronteras no se consigue con bombas atómicas sino con justicia, acatamiento de las Resoluciones del CS de la oNU y el respeto de los compromisos internacionales y de los legítimos derechos del pueblo palestino a formar un Estado viable, seguro y libre.
JC

Un nerviosismo creciente consume a la clase política y a los medios de comunicación israelíes desde que el martes Rose Gottemoeller, del equipo de la secretaria de Estado Hillary Clinton, hizo un llamamiento a India, Pakistán, Corea del Norte e Israel para que se adhieran al Tratado de no Proliferación Nuclear (TNP). Fue una invitación "inesperada", y el hecho de que Gottemoeller "no coordinara" sus palabras con Israel "ha agravado esa preocupación", sostiene el diario Haaretz.
El Yediot Ahronot cree que el presidente Barack Obama quiere establecer un "nuevo orden mundial" en esta materia a costa de Israel. Expertos citados por el diario piensan que su objetivo es conseguir el desarme nuclear de todos los países del mundo con excepción de las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad.
El miércoles, el mismo diario titulaba en portada: Los Estados Unidos presionan (a Israel). A su lado, un análisis, Antes de la tormenta, anticipaba un choque entre las dos administraciones. En la página dos había una crónica desde Washington: (Los americanos) están perdiendo la paciencia (con Israel). Mientras, Maariv abría la portada con la exigencia del desarme nuclear y un subtitulo de la página dos advertía: "Fuentes oficiales: Israel obrará según sus intereses y no se dejará intimidar".

La "opción nuclear"
Estos titulares sin precedentes revelan el desconcierto que han traído a Israel los cambios en Washington, no sólo en lo tocante al tema palestino sino en todo lo referente a las cuestiones que afectan a Oriente Próximo, incluidas Irán y la llamada "opción nuclear" de Israel.
El analista del Yediot Ahronot Ronen Bergman sugiere que el imprevisto anuncio de Gottemoeller va contra la línea de flotación de la política nuclear israelí desde que la lanzara en los sesenta el hoy presidente Shimon Peres, y menciona que Israel estuvo "cerca de usar la bomba" en la guerra de 1973.
El enfoque estratégico que se ha impuesto en Israel en los últimos años no se contenta con almacenar entre cien y doscientas cabezas nucleares. Recientemente se ha desarrollado el proyectil de largo alcance Jericó-3, capaz de llegar hasta Irán y albergar cabezas nucleares.
Pero el arma más poderosa de Israel son los tres submarinos Dolphin que Alemania le ha construido, capaces de transportar bombas nucleares y que, según Bergman, pueden llegar "a casi cualquier punto del planeta Tierra".
Por lo dicho por los funcionarios de este país, está claro que Israel no está dispuesta a renunciar a la bomba atómica. En medios diplomáticos se muestra preocupación porque parece que Obama quiere canjear las instalaciones nucleares israelíes por las iraníes, y eliminar dos pájaros de un tiro, una actitud que aquí no se comprende.
Si la Administración norteamericana es consecuente con lo dicho por Gottemoeller, está terminando un acuerdo tácito que ha durado más de cuatro décadas, mediante el que Washington renunció a denunciar las actividades nucleares de Israel a cambio de que las autoridades militares no realizaran pruebas nucleares.
Dentro de una semana y media, el primer ministro Binyamin Netanyahu visitará la Casa Blanca y entonces estará un poco más claro si Israel y EEUU se dirigen a un choque frontal, no sólo por la cuestión nuclear sino también por el conflicto con los palestinos y Siria. Como han señalado los periódicos israelíes, se podría iniciar entonces un duelo de final imprevisto entre la paciencia de EEUU y la decisión israelí de no dejarse intimidar.

(Eugenio García Gascón, desde Jerusalén)


¿El delincuente Julián Muñoz a los Cursos de Verano de la Universidad Rey Juan Carlos?

Suscribo al 100% esta denuncia de Nativel Preciado

Todo un ejemplar

Delincuentes convictos, esperpentos y figuras grotescas de toda condición ganan ingentes cantidades de dinero a base de contar miserias, traiciones, vulgaridades y mezquindades en un plató de televisión o en las páginas de una revista. Parece que todo les está permitido. Cuanto más provocadoras sean sus intervenciones, mayor es su retribución. A unos se les paga por exhibir su ignorancia y a otros por hacer apología de sus aberraciones. Se convierten en figuras mediáticas, es decir, en bufones que divierten a un público que jalea sus mamarrachadas. Muchos gozan de los beneficios de una libertad ilimitada sin contrapartidas. Firman autógrafos, se forran, viven a cuerpo de rey y trastocan valores y
principios.

Todo lo que se siembra crece y, a veces, se esparce de mala manera, pero nunca, hasta ahora, las malas hierbas habían traspasado los muros de la Universidad, donde se supone que, en cualquier estación del año, impera el rigor y la excelencia. Ya no. Los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos han convocado a Julián Muñoz, en tercer grado penitenciario, para que exponga sus conocimientos a los alumnos que participen en el curso sobre “Periodismo y corrupción política”. El ex acalde de Marbella, con nueve condenas por delitos urbanísticos y numerosas causas pendientes por corrupción, es el que tiene más procedimientos penales abiertos en España. ¿Son estos los méritos que ha visto en él la autoridad académica? ¿Qué clase de espectáculo van a presenciar los alumnos? ¿Por qué no hacen un plante los ilustres ponentes que comparten con él las tórridas jornadas de verano?

Nuevo modelo de sociedad, por Frei Betto

 

Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, el 15 de abril, en Río de Janeiro, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo? Por una sencilla razón: no son pocos los que creen que fuera del capitalismo la humanidad no tiene futuro. ¿Pero acaso tuvo pasado?

En cerca de 200 años de predominio del capitalismo el balance es excelente si consideramos la calidad de vida del 20% de la población mundial que vive en los países ricos del hemisferio norte. ¿Y el restante 80%? Excelente también para bancos y grandes empresas. Sin embargo, ¿cómo explicar, a la luz de los principios éticos y humanitarios más elementales, estos datos de la ONU y de la FAO: de seis mil quinientos millones de personas que habitan hoy el planeta, casi cuatro mil millones viven por debajo de la línea de pobreza, de los cuales mil trescientos millones por debajo de la línea de la miseria. Y 950 millones sufren desnutrición crónica.

Si queremos sacar algún provecho de la actual crisis financiera debemos pensar en cómo cambiar el rumbo de la historia y no sólo cómo salvar empresas, bancos y países insolventes. Debemos ir a la raíz de los problemas y avanzar lo más rápidamente posible en la construcción de una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades sociales, de respeto a los derechos de la naturaleza y de participación popular en un contexto de libertades políticas.

El desafío consiste en construir un nuevo modelo económico y social que ponga las finanzas al servicio de un nuevo sistema democrático, fundado en la satisfacción de todos los derechos humanos: el trabajo decente, la soberanía alimentaria, el respeto al medio ambiente, la diversidad cultural, la economía social y solidaria y un nuevo concepto de riqueza.

La actual crisis financiera es sistémica, de civilización, y exige nuevos paradigmas. Si el período medieval tuvo como paradigma la fe y el período moderno la razón, el posmoderno no puede cometer la equivocación de erigir el mercado en paradigma. Estamos todos en medio de una crisis que no es solamente financiera, sino también alimentaria, ambiental, energética, migratoria, social y política. Se trata de una crisis profunda, que pone en jaque la forma de producir, comerciar y consumir. El modo de ser humano. Una crisis de valores.

Desacelerado el marasmo financiero, es inútil que los gobiernos traten de convertir el dinero del contribuyente en tabla de salvación de conglomerados privados insolventes. La crisis exige que se encuentre una salida capaz de superar el sistema económico que agrava la desigualdad social, favorece la xenofobia y el racismo, criminaliza los movimientos sociales y genera violencia. Sistema que se empeña en priorizar la apropiación privada de los beneficios por encima de los derechos humanos universales, la propiedad privada por encima del bien común, e insiste en reducir a las personas a la condición de consumidores y no en promoverlas a la dignidad de ciudadanos.

Hay que transformar la ONU, reformada y democratizada, en un foro idóneo para articular las respuestas y soluciones a la crisis actual. Urge implementar mecanismos internacionales de control del movimiento de capitales, de regular el libre comercio, de poner fin a la supremacía del dólar y a los paraísos fiscales, y asegurar la estabilidad financiera a nivel mundial.

No encontraremos salida si no nos damos cuenta de que nuevos valores deben ser rigurosamente asumidos, como volver moralmente inaceptable la pobreza absoluta, en especial bajo la forma de hambre y desnutrición. Es necesario construir una cultura política de compartir los bienes de la Tierra y de los frutos del trabajo humano, y pasar de la globocolonización a la globalización de la solidaridad.

Las Metas del Milenio, y en especial los siete objetivos básicos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de 1995, deben servir de base a un pacto para una nueva civilización: 1) Escolaridad primaria universal. 2) Reducción inmediata del analfabetismo de adultos en un 50%. 3) Atención primaria de salud para todos. 4) Eliminación de la desnutrición grave y reducción de la moderada en un 50%. 5) Servicios de planificación familiar. 6) Agua potable al alcance de todos. 7) Créditos a bajo interés para empresas sociales.

La experiencia histórica demuestra que el hacer efectivas esas metas exige transformaciones estructurales profundas en el modelo de sociedad que predomina hoy, de modo que se puedan reducir significativamente las profundas asimetrías entre naciones y las desigualdades entre personas.

 

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Los obispos contra la ley de libertad religiosa, y contra todo

 

Interesante comentario de Juan J. Bedoya, que se complementa con uno espléndido que publica hoy en El País y cuyo link ponemos más abajo. J C

La Iglesia frente a las leyes del Gobierno
Los obispos aseguran que la selección embrionaria es una "técnica eugenésica"
La Conferencia Episcopal considera que no le afectará la futura ley de libertad religiosa por el Concordato

El portavoz de los obispos ha calificado la selección embrionaria de "técnica eugenésica", en clara alusión a los experimentos de la Alemania nazi dirigidos a conseguir una raza aria pura y perfecta. Martínez Camino ha asegurado que "no se puede hacer el bien a costa de hacer el mal radical, que es matar".

Martínez Camino ha realizado estas declaraciones durante la rueda de prensa en la que ha informado de los resultados de la Asamblea Plenaria que la Conferencia Episcopal ha mantenido desde el pasado lunes hasta la noche de ayer.

Además de criticar con dureza la selección embrionaria con fines curativos, el portavoz de los obispos ha asegurado no tener ninguna preocupación ante la futura ley de libertad religiosa promovida por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras la remodelación de su gabinete.

En opinión de Martínez Camino, dicha ley no afecta a la Iglesia católica, cuyas relaciones con España las marca el Concordato firmado con el Vaticano.

 

La vicepresidenta del Gobierno ha contestado a estas declaraciones durante la habitual rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. María Teresa Fernández de la Vega ha asegurado que el Ejecutivo tiene por norma "no confrontar con la Conferencia Episcopal", ya que ambas instituciones se encuentran en ámbitos distintos de la Constitución.

De la Vega ha declarado que defiende los avances científicos que consiguen salvar vidas o curar enfermos.

Tranquilos: el pecado no es delito.
La experiencia franquista acostumbró a la Iglesia a fijar su moral en la ley
Los obispos están habituados a intervenir en la vida de los españoles
Con la conversión de Constantino los cristianos pasaron a ser perseguidores

Israel edifica en parte palestina de Jerusalén edificios para religiosos judíos

 

Israel se vuelca en Jerusalén, en desafío a las resoluciones de la ONU que prohibe edificar en territorios palestinos. Si esto no es hostigamiento y actos de acoso criminal... que vengan a hora a llamarnos antisemitas por denunciar estas provocaciones con desprecio y abuso de un pueblo... que no es el "elegido" como lo sjudíos y luego se ofenden cuando se dice que ellos inventaron el racismo al declarase raza superior y único pueblo, como sostuvo Golda Meier
La más grande confrontación con su autoridad la tiene Obama en el poderoso lobby judío que, como su antepasado Sansón, preferirán morir hundiendo el techo con tal de que perecieran los "palestinos" de entonces (filisteos y otros pueblos a los que los hebreos engañaron, invadieron, asesinaron, exterminaron o expulsaron de sus tierras en Canaán) Pero su tradición talmúdica y rabínica cuenta que, después de todas las persecuciones, el Israel de Dios saldrá más fuerte... De hecho, después de la infamia horrorosa del Holocausto... cientos de miles de judíos europeos se extendieron por EEUJU y han llegado a ser uno de los grupos de presión más poderosos, por todos los medios, vale todo, caiga quien caiga, en la prepotencia contra los goyin, los no judíos, que consideran tan inferiores como Hitler los consideraba a ellos. Mientras siga en pie esa mentalidad ideológica y excluyente no podrá haber paz en el mundo. Al menos, en Oriente Medio y en todos los lugares en donde tengan intereses.

La continua y sistemática usurpación del sector árabe de Jerusalén prosigue sin descanso y sin guardar relación alguna con los cambios políticos que se producen en el mundo, incluida la elección del presidente Barack Obama, por más importantes que estos sean.
El diario israelí Haaretz reveló ayer que Israel empezó a construir hace dos meses entre 62 y 66 viviendas para colonos judíos cerca del asentamiento de Talpiot Este, en una zona denominada Arab al-Sawahra, que está justo al sur de Jerusalén, uno de los frentes que servirán a Israel para cerrar el círculo o cordón sobre el área palestina de la ciudad santa.
La novedad radica en que se trata de la primera obra que Israel inicia en el sector palestino desde que Obama accedió a la Casa Blanca el pasado 20 de enero.
La construcción comenzó sólo un mes después de que Obama estrenara la presidencia y cuando los nuevos funcionarios de la Casa Blanca y del departamento de Estado no cesaban de enviar mensajes a Israel para que dejara de cambiar la realidad sobre el terreno.

La inequívoca respuesta israelí se produjo aquellos mismos días, apenas después de las elecciones de febrero, cuando todavía era primer ministro en funciones Ehud Olmert, aunque hasta ayer no se dio a conocer. Se da la circunstancia de que el propio Olmert era alcalde de Jerusalén en 2000, cuando se aprobó el proyecto de levantar estas viviendas en el corazón de varios barrios palestinos.
Las casas que se construyen en Arab al-Sawahra se suman a otros proyectos que van viento en popa en Har Homa y en otras zonas del sector árabe de Jerusalén, y muestra que Israel sólo tiene el objetivo de expandir la ocupación de la ciudad violando de manera continuada y metódica la legislación internacional.

Para religiosos
El Ayuntamiento de Jerusalén ha decidido destinar las nuevas viviendas específicamente a judíos religiosos, abriendo así un nuevo frente religioso en la Ciudad Santa que se suma al que ya está en marcha en el barrio de Sheij Yarraj, también en la zona palestina.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado prefirieron no referirse a este asunto a lo largo del día de ayer. Esto significa que los israelíes probablemente se servirán del silencio de Estados Unidos para ejecutar otros proyectos similares que tienen previstos tanto en Jerusalén como en distintas áreas de los territorios ocupados.

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