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J. C. García Fajardo

El derecho a una muerte digna es un derecho fundamental

En un artículo bien documentado y mejor razonado, el profesor universitario Juan G. Bedoya aborda este derecho básico y fundamental de los seres humanos no sometido a ideologías dogmáticas y excluyentes porue afecta a la libertad radical de la persona. Nesemu 

La muerte digna como uno de los derechos humanos, es decir, la idea de que el hombre teme sobre todo al dolor, más que a la muerte. Es el caso de Inmaculada Echevarría. Con distrofia muscular progresiva y conectada desde hace nueve años a un respirador, solicitó el pasado noviembre la retirada de dicho soporte vital. Será su muerte segura. El Comité de Ética de Andalucía ha aceptado su petición, de acuerdo con la Ley de Autonomía del Paciente y con los criterios bioéticos sobre limitación del esfuerzo terapéutico
El equipo médico habitual del hospital granadino de San Rafael, su casa en los últimos diez años, atenderá los deseos de Inmaculada Echevarría cuando decida el momento de ser desconectada. Todo se realizará con la confidencialidad debida y el respeto a los derechos de la paciente, "tanto en sus aspectos técnicos como humanos". Y también éticos, con atención a exigencias de la moral. El hospital San Rafael es propiedad de la orden de San Juan de Dios. Uno de los 25 miembros del Comité de Ética que dio el visto bueno a la petición de la enferma es jesuita.
No opinan lo mismo los cardenales Antonio Cañizares (Toledo) y Carlos Amigo (Sevilla), ni el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino. El primado de Toledo expresó su oposición relacionando el caso con la práctica de la eutanasia, ilegal en España. Dijo: "La eutanasia es siempre ilegítima y un atentado contra la dignidad y la vida humana. Desconectar a una persona de un aparato que entra dentro de las medidas normales es sencillamente que el hombre puede quitarse la vida".
El cardenal Amigo llegó incluso a hablar de la pena capital, al declararse "abiertamente en contra de todo tipo de pena de muerte, tanto la legal como la autoadministrada".
Y el portavoz de los obispos, el jesuita Martínez Camino, sostuvo que la vida humana "nunca puede ser eliminada ni por acción ni por omisión".
No todos los eclesiásticos comparten esas opiniones, muchos incluso las rebaten con energía. Es el caso del teólogo jesuita Juan Masía, uno de los más prestigiosos especialistas en Bioética, emérito profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokio) y ex director de la Cátedra de Bioética de la Pontificia Comillas (Madrid). Ayer sostuvo que la petición de Inmaculada Echevarría de que se le retire el respirador que la mantiene con vida, y la decisión de hacerlo, están "totalmente de acuerdo con la más tradicional moral católica y con la ley de Autonomía del Paciente".
Añadió: "Cuando un cardenal como Cañizares confunde este tema con la eutanasia, un cardenal como Amigo lo confunde con la pena de muerte, y el portavoz de los obispos lo confunde con el homicidio por omisión, hay que decirles a los tres, con el respeto debido, que repasen su teología moral, quizás un poco olvidada. Lo que mata es la enfermedad, no la retirada del soporte que prolonga artificialmente la agonía. Como escribía Juan Pablo II, 'la vida del cuerpo en su condición terrena no es un valor absoluto' (encíclica Evangelium vitae, n. 47)".
La contundente opinión de los prelados Cañizares, Amigo y Martínez Camino, miembros los tres del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, contrasta con documentos de ese organismo, redactados por sus antecesores. En ellos la Conferencia Episcopal acepta abiertamente "mecanismos" para evitar el llamado ensañamiento terapéutico en enfermos "irrecuperables".
La CEE llegó a ofrecer en su página web una propuesta de testamento vital en la que los obispos facilitan el trabajo a las personas que quieran anticipar por escrito que, llegado el caso, no se les mantenga con vida por medio de "tratamientos desproporcionados"; que no se les aplique la eutanasia activa, ni que se les prolongue "irracionalmente el proceso de muerte", y que se les administren "tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos".

El primer documento episcopal sobre este tema data de septiembre de 1989, y el definitivo lleva fecha de enero de 2001, cuando la Conferencia Episcopal colocó en lugar preferente de su página web un documento con el título de Testamento vital, que desde 1993 manejaban fundamentalmente los capellanes católicos de hospitales.
Debidamente confeccionado, de forma que, si se fotocopiaba, pareciese un testamento de un folio, con firma, fecha y lugar en blanco para colocar el nombre de quien obtuviese de Internet el documento, el testamento vital de los obispos, tras el encabezamiento de: "A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario", dice en su primer párrafo: "Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento".
Después de unas consideraciones sobre la vida "en este mundo" -"un don y una bendición de Dios, pero no el valor supremo absoluto"-, y sobre el carácter "inevitable" de la muerte, el documento episcopal entra en materia con estas peticiones, como auténticas voluntades anticipadas: "Pido que, si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos".
El documento vital propuesto por los obispos concluye: "Suscribo esta declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Soy consciente de que os pido una grave y difícil responsabilidad". Y fecha y firma.
Los obispos seguían la senda de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), que en 1987 impulsó el primer testamento vital con gran revuelo porque, entre sus propuestas, incluía la de que se pudiera actuar penalmente, por un delito de coacciones, contra los médicos que se empeñaran en prolongar la vida de un enfermo contra su voluntad, previamente manifestada.
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17 comentarios

María Vindel -

La muerte es una etapa que forma parte de cualquier ser vivo. Si podemos evitar el dolor ¿por qué no hacerlo? Cada uno es dueño de su vida, cada individuo conduce el timón de su vida.

Emma Bernardo -

Decidir libremente sobre tu vida depende exclusivamente de uno mismo, y eso esta por encima de cualquier moralidad. La iglesia puede adoctrinar a sus feligreses, pero siempre respetando la opinión de la gente que no comulga con sus opiniones. Respeto por encima de todo.

Alicia Martín -

Estoy totalmente a favor de la eutanasia. Si una persona decide que quiere morir, adelante, nadie debería impedirle nada ya que es una decisión propia del paciente y de nadie más. Si él/ella no quiere vivir sus motivos tendrá, el caso de vivir siempre postrado en una cama sin poder hacer nada es para plantearselo porque no es solo por él si no la gente de su alrededor que la tiene que ver sufrir día a día.

Beatriz Martin -

Estoy a favor de la autanasia. Pienso que todo ser humano tiene derecho a morir dignamente y no postrado en una cama hasta el fin de sus días(por ejemplo)...aunque como dice mi compañero jose navarreño, habría que tener en cuenta los motivos por los que una persona quiere morir, pues cada caso es muy distinto... Hay que ser muy cuidadosos con este tema.

jose navareño garrido -

Pienso muy parecido a mis compañeros, cada uno puede elegir si vivir o morir, pero todo esto es muy dificil de tratar, si una persona esta paraplejica, y no se puede mover de la cama, es decir que no tiene una vida digna lo podria comprender. Que alguien quiera perder la vida por miedo a algo me parece fatal. Désde mi experiencia en esto, a esa persona la veo una cobarde y pienso que los seres queridos de esa persona nunca lleguen a perdonarle, o yo por lo menos no. Por lo que quiero que quede constancia de que si estoy de acuerdo de que una perona esta postrado en una cama o que tenga que estar enchufado en una maquina para sobrevivir, dentro de lo malo lo veria bien que se quitara la vida, pero en cualquier otro caso no lo veo bien. Y siento ser tan egoista, sera que no puedo ser neutral.

jose navareño garrido -

Pienso muy parecido a mis compañeros, cada uno puede elegir si vivir o morir, pero todo esto es muy dificil de tratar, si una persona esta paraplejica, y no se puede mover de la cama y no tienen una vida digna lo podria comprender. Que alguien quiera perder la vida por medio a algo me parece fatal. Désde mi experiencia en esto lo veo de cobarde y los seres queridos de esa persona creo que nunca lleguen a perdonarle, o yo por ejemplo no. Por lo que quiero de quede constancia de que si estoy de acuerdo de que una perona esta postrado en una cama o que tenga que estar enchufado en una maquina para sobrevivir dentro de lo malo lo veria bien, pero en cualquier otro caso no lo veo bien. Y siento ser tan egoista, sera que no puedo ser neutral.

Azahara Morales -

Estamos cansados de escuchar los derechos que tiene el hombre y a ellos se tiene que incluir el derecho a la muerte. Una persona postrada en una cama debido a una enfermedad y que sobrevive por estar enchufada a una máquina debe ser libre para elegir su destino. Muchas veces ya no solo pensando en ella que no hace más que sufrir sino pensando en sus familiares que tienen que velar a su lado para que dentro de lo posible viva en las mejores condiciones. Es muy posible que dentro de unos años y gracias a las reivindicaciones de personas como Inmaculada Echevarría consigamos hacer de la eutanasia un hecho corriente.

Cristina de la Llana -

Toda persona tiene derecho a decidir si desea seguir viviendo o no y más en unas condiciones como las de Inmaculada. En ningún momento su petición se aleja de la moral cristiana y aunque lo hiciese no me parece motivo para no realizarla. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida y en este caso claramente ha sido Inmaculada, no ningún familiiar o médico, quien ha tomado esa decisión, por tanto ha de respetarse y cumplirse.

edu -

El hecho de que una persona quiera quitarse la vida debería ser considerado como algo que hay que apoyar si la persona lo desea, puesto que ella la que sufre y nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de los demás sin su consentimiento.
Como se dice en el artículo, no es el enfermo el que se mata, sino la enfermedad, por lo que si el enfermo lo considera como una especie de “tortura” el no poder vivir con total sensación de libertad, debe dársele la oportunidad de acabar con ella.
Si estamos a favor de los máximos valores de libertad, se puede decir que cada uno puede hacer lo que quiera sin dañar a los demás, y el único realmente afectado por la muerte es el solicitante de ésta.

Sara Picapeo -

El ultimo deseo de alguien que lleva sufriendo 10 años es morir.Sea etica o moralmente,deben concederselo.Estoy totalmente a favor de la eutanasia,es algo que debia legalizarse ya porque no es justo que se le niegue ese deseo a alguien que no quiere seguir con vida.Cada persona es dueña de su vida y,por otra parte,pienso que estar tanto tiempo en la cama de un hospital viviendo de lo que te aporta una maquina,no es vida.

Ana Carrión Guijarro -

Pienso que sientes que mueres más cuando no puedes hacer nada por ti mismo y no puedes disfrutar de lo que ofrece el mundo, que realmente el dolor de morir.
Creo que la eutanasia ahorra un sufrimiento innecesario en casos en los que para alguien, vivir ya no tenga sentido. Cada uno es libre de decidir por su vida.
Por otra parte,la eutanasia activa está penada en nuestro país, por ello los casos han de ser bien analizados, ya que no se puede permitir que todos los pacientes enfermos que quieran morir, al final lo hagan.

A. Olea -

A pesar de estar a favor de la eutanasia, no sé hasta que punto tenemos la obligación moral de dejar que una persona decida vivir o morir. Me gustaría lanzar una cuestión a debatir si el administrador está de acuerdo: ¿qué ocurre con los enfermos mentales? Cuando una persona, sana físicamente, decide suicidarse porque, digamos, una depresión crónica le hace imposible continuar a pesar de haber probado mil tratamientos, ¿debemos permitirle que acabe con su vida? O bien, ¿tenemos derecho a obligarle a seguir sufriendo?
Ahí queda.

Sara Ayllón -

La vida esta llena de momentos increíbles, a vecs buenos y otras no tnto...pero esta claro, que si alguien decide no querer vivir esos momentos tiene todo su derecho. Hay veces que esos momentos no se viven, que uno pasa a sobrevivir, y no todo el mundo quiere sobrevivir.

leache -

Si un enfermo quiere morir nadie es quién para denegarle esa petición, es su vida, al que no le guste mala suerte, pero lo que cuenta es el deseo del paciente.

Larita Glez -

Atentado contra la dignidad es el hecho de eprmitir que otras personas, ajenas a tu vida, decidan que es mejor para ti.Sinceramente pienso que el derecho que tiene una persona a morir, es en parte, el mismo del que tiene a la vida.Me parece injusto que no sean ellos mismos los que puedan decidir y que lo hagan otras personas que no están en su situacion, pues para ellos puede que si merezca la pena vivir pero posiblemente otras personas no consideren vida la forma en la que estan sufriendo.

Teresa Montesinos -

Estoy a favor de la eutanasia. La vida de una persona no le pertenece a nadie más que a sí misma y puede hacer con ella lo que quiera. Porque realmente pasarte la vida en una cama sin poder hacer nada ya es como estar muerto y además estás sufriendo. Pienso que se debe aceptar y cumplir con la decisión de la persona que se encuentre en esa situación, se trata de un tema personal.

alejandro estrada -

Hay personas que prefieren morir antes de seguir con la vida que llevan, como escuche el otro día en la televisión: "mucha gente necesita morir para comenzar a vivir", ahora está la cuestión ética, ¿se puede permitir que una persona que está inmovilizada en la cama continúe asi durante muchos años?. Si la persona enferma considera que lo mejor para él es morir, estoy totalmente a favor.
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