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J. C. García Fajardo

Miroirs de Vie -Espejos de la vida- interpretada por Legend Li Dance Theatre

Yo también estuve allí... y todavía no sé si camino despierto, si continuo dormido o en realidad estoy durmiendo (que, como sabemos, no es lo mismo estar j... que estar j...)
No se lo cuentes a nadie, pero como estoy solo en Madrid (escribiendo, claro, que sí, trabajando y muy duro ¿qué es eso de "no" hacer nada? Yo me ocupo en "hacer nada".) Digo que no lo cuentes por ahí, pero esta noche me iré a vivir de nuevo esa auténtica experiencia de iniciación al TAO en sus ritos de Jio, y me asentaré (no lo corrijo) en las primeras filas... cerca del gong, del gran timbal y de las luces impares: Nueve ¿no te lo había dicho? No podían ser ocho como las que nos recibieron mientras los pétalos de loto meditaban bajo la luz en el centro. Desde  mucho antes de que llegáramos los espectadores, desde hacía más de diez mil años... y una hora... Iré bien abrigado y me llamaré al silencio y respiraré a su ritmo, y me dejaré ser... para que se expanda el verdadero yo, “¡mi yo, que me arrebatan mi yo!” gritaba Unamuno. Para recuperar mi verdadero rostro, el auténtico (autentikós: el que se hace responsable de otro, el que lo ayuda a crecer y expandirse, para ser él mismo… con todas sus consecuencias) Mi rostro originario sepultado entre el lodo de los entramados de la vida.  Pero ya sé, nunca es tarde, que ese lodo, ese fango, esos detritus de la ciudad, de las civilizaciones y de las culturas… son necesarios para que florezca el loto, que no puede desarrollarse en aguas “puras” y cristalinas, ¡no digamos ya en una piscina! Como pretendemos con nuestros hijos y alumnos. Menos mal que algunos profesores se esfuerzan por despertarlos, por caminar junto a ellos para compartir los saberes… y actúan, sí, la docencia es una actuación, una danza, sin duda, ¡un juego! (como el que practicarían los dioses, si existiesen) Y la persona (prosopón) que actúa expresa en la   “interpretación” los anhelos de la “audiencia” ( audire: lo que entra por el oído) sus misterios, sus goces y sus sueños, sus fantasmas, sus fantasías y sus rumores. Por eso se produce la catarsis (purificación, asimilación, metabolé, transformación). Y el espectador que se entrega, ama con el amante, mata con el que mata, grita con el que grita, y cuando no puede más, cuando ya no puede más… se abandona en el regazo del Coro.                                                                                        Ayer noche, en el Conde Duque (estará hasta el 19), asistimos a una experiencia, la vivimos, entregándonos sin reservas.
Sé que “mañana será otro día”, querida Escarlata. ¡Venid bloggers y avanzaréis mil leguas! Pero venid con respeto. Descálzate, antes de subir a tu localidad y acomódate, afloja el cinto, coloca bien tu espalda, siéntate en zazén (sobre una silla es posible) y espira desde lo más hondo, el doble de tiempo que en la inspiración… después, vete abriendo los ojos, el escenario está a oscuras, excepto en el centro, en donde florece el Loto de la Sabiduría formado por quince pétalos, alternados hombres oscuros y fuertes con mujeres delicadísimas y blancas… en posición de loto… en el centro se quema incienso… a un lado una figura increíble que permanece (aparentemente, luego descubrí que las sombras le quitaban un ligero taburete de aluminio) de pie con un espléndido traje. Todo es silencio, quietud, armonía… Así pasan algunos minutos y los no iniciados se sorprenden como ocurrió en los Festivales de Aviñón, en donde fueron aclamados como una revelación de la Grande, Inmensa, Deslumbrante, Profunda y desconocida China… que es mucho más que el arroz tres delicias, pero que también lo incluye. Suspenden el tiempo. Increíble. Después, fuera ya del tiempo, surge de la noche una figura de hombre con túnica del color de la canela oscura que porta en el cuenco de sus manos la ¡novena luz! que deposita junto al gran Gong, saluda con el Jai-Ram (me inclino ante la divinidad que te habita, Namasté, tú yo somos una cosa, pero en chino mandarín), deposita la luz y se postra ante el portador de sonido para luego deslizar con toda suavidad su mano hasta alcanzar el percusor… y entonces, ya no somos nosotros, ni los pétalos humanos del Loto que vibra en quieto y armonioso silencio, allá/aquí en el centro del escenario. Son sonidos que se perciben más con el “hara”  (allá por abdomen, tres dedos más debajo del ombligo, en el  ki kai tandem de los bodhisatvas, en el punto de encuentro de los tres chakras que giran desde el chakra muladara, en donde reposa la serpiente/energía kundalini, que haremos subir por la columna hasta la base en donde reposa el loto, sobre nuestras cabezas…) y así sucesivamente, las figuras se desplazan, jamás andan ni dan pasos pues nunca levantan las plantas de sus pies del suelo… y todo es armonía, color, luz, sonidos ancestrales en una voz que procede del Cosmos… y que no necesitamos  entender, nos basta con acogerla, que nos invade y nos llena y nos empapa y nos transforma y ya no hay límites espaciales entre el escenario y las gradas, porque ni existe el “escenario” ni la “gradería”. Sí, es posible (O imposivel acontecse, me dijo un anciano negro en a Ilha da Inhaca, en Mozambique en una noche mágica) ¡No temáis! ¡Dejaos llevar sin límites! No estamos solos.
Y así, durante hora y media…nadie se movía ni se atrevía a aplaudir, porque el monje del Gong seguía con su ritmo que nos acompañó hasta que ¡no quedó nadie en el anfiteatro! Cuando apareció el tañedor de flauta, vestido con túnica azul índigo, y tocado con sombrero de paja, comprendimos que debíamos volver a “esta” realidad aparente. Luego, salió la directora que juntó sus manos ante nosotros y se inclinó salud-dándonos; después, se volvió hacia los actores que se habían girado un cuarto y en diagonal parecían proceder de la luz que irradiaba la maestra (hay que verlo, no sé explicarlo)… Era el Namasté: vosotros y yo somos una misma cosa con Todo, con TAO.
Alguien entregó un espléndido ramo de flores blancas a  Lee Chang Li… que se dirigió al proscenio, se volvió a inclinar ante nosotros y depositó sobre el suelo las flores que, de pronto, oscurecida la escena, recibió una chorro de luz cenital que reconocía la aceptación de … todo y de todos.  Esta noche más. Si venís nos reconoceremos. Estoy seguro porque  “los amigos se encuentran una sola vez en la vida, et ils se reconnaîssent, sans rien dire. Así, como si nada ocurriese que no nos perteneciese desde hace años. Hasta esta noche.

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1 comentario

Mª José -

Yo también estuve allí:“Miroirs de Vie -Espejos de la vida- por Legend Li Dance Theatre. Una muestra preciosa de la cultura de Taiwán –dentro de la inmensa civilización China- donde se recogen algunos de los ritos propiciatorios del alma humana:purificación, iluminación,evocación,oblación,recolección,agitación,posesión,trasmigración... Expresados a través de ceremonias según un orden inmutable y con un cuidado estético nacido de las más puras tradiciones chinas. A través de los ritos propiciatorios el alma humana se purifica de sus enfermedades,se libera de sus miedos. Se trata de restaurar el lugar del hombre con relación a los mismos hombres, a la sociedad y a la danza como expresión primera del ser humano. La estética,el vestuario,el color,los inciensos,el fuego,la música,el gong,los tambores y las canciones milenarias, era un viaje a través de eones.Un alimento para el alma,donde todos los tiempos son Uno.Del programa recojo"Reencontrar nuestro camino hacia la tierra donde las raíces de la cultura y el arte toman sustancia es el fin de cada acto cultural. A través de las historias humanas y de los sentimientos la tierra aparece como el santuario del alma. Cuanto más lejos nos transporta la corriente del tiempo, más sentimos la urgencia de volver a nuestros orígenes. El medio ambiente y los sonidos de la juventud, las huidizas memorias de alegría y de dolor, toman forma en una colorida imaginería que deposita el tiempo en los sedimentos de nuestros corazones. En medio de la noche, cuando el alma está en paz, estas imágenes despiertan una autoconciencia y un sentimiento de nueva búsqueda".
La representación se centra en la ceremonia del Jiao, un rito taoísta al aire libre en el que los espíritus de los muertos que no han sido atendidos por los dioses tienen la posibilidad de volver temporalmente al mundo de los vivos. De esta coreografía destaca el papel de Matsu, diosa del mar, uno de los roles principales interpretado por una bailarina de tan sólo 40 kilos y portadora de un vestuario de idéntico peso. Este traje ha sido diseñado por Tim Yip,un Oscar por el diseño de vestuario de'Tigre y Dragón'.
'Intentamos mostrar los cambios que podemos experimentar a lo largo de la vida y la filosofía del taoísmo' dice la coreógrafa Lee Chen Lin, a la vez directora de la compañía. El escaso movimiento o 'la quietud inquietante', como definió al espectáculo la promotora Pilar Izaguirre, es el principal protagonista de una coreografía que enfrenta las tradiciones orientales y occidentales: 'No pensamos en esas diferencias, la cultura es algo que no describe movimientos superficiales sino movimientos espirituales,que es lo que intentamos explotar a través de la quietud',señaló la directora
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