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J. C. García Fajardo

Entrevista publicada en la Revista FUSION

 

EL NUEVO COLONIALISMO

José Carlos García Fajardo

"Los gobiernos deben cambiar la forma de la ayuda a los países pobres: en lugar de mandar dinero, construir centros educativos"

Las políticas de la UE y Estados Unidos facilitan la contratación de inmigrantes cualificados. Una puerta abierta para que los más preparados abandonen sus países en vías de desarrollo. José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la UCM, nos habla de los pros y contras de esta situación.

-¿Por qué se puede identificar la contratación de inmigrantes por parte de los países occidentales con un nuevo colonialismo? ¿Qué es lo que nos estamos llevando?
-El primer colonialismo tuvo lugar en el siglo XVI, cuando fuimos a conquistar, someter e imponer nuestros valores como únicos, rechazando los contrarios. En el siglo XIX hicimos lo mismo pero para preservar nuestro modo de desarrollo, transformando en recursos humanos la fuerza de trabajo y en recursos materiales la riqueza de esos pueblos que robamos. Ahora sucede que en los países desarrollados no tenemos hijos suficientes para cubrir los puestos de trabajo que necesitamos, así que contratamos a sus gentes más preparadas. Esto de llevarnos a los mejores es lo que yo llamo ‘nuevo colonialismo’. Me parece bien que si un indio sabe la computación que necesito para mi empresa le contrate, pero hemos de tener cuidado de no deshacer sin compensar lo que costó allí formarlo. Porque, en comparación, cuesta mucho menos formar un doctor en España que en Senegal. Por eso tenemos que decirles a nuestros gobiernos que cambien la forma de la ayuda, que no manden dinero a esos países sino que construyan centros de desarrollo donde la gente aprenda hostelería, electricidad... Si luego vienen tendrán una formación cualificada, pero los que se queden serán muy buenos profesionales que enriquecerán su país.

-¿Qué leyes rigen esta contratación en Europa y Estados Unidos?
-En Francia existen leyes que ofrecen a los extranjeros con mejores calificaciones la posibilidad de ir allí a ampliar sus estudios y luego regresar a sus países. También se ofrecen estancias más prolongadas y tener acceso al reagrupamiento familiar.
Ocurre que la última ley que firmó Bill Clinton facilitaba la contratación de 200.000 titulados superiores de los países del sur o de donde fuera para cubrir las necesidades de Silicon Valley, Seattle y demás. Puestos que sólo con sus jóvenes no podían cubrir. Les facilitaron a los extranjeros una tarjeta y les autorizaron a trabajar cinco años en empresas que necesitaran trabajadores.
Este tipo de contrataciones también estaban organizadas en la UE, hasta que el canciller Schroeder imitó a Clinton y logró que se aprobase una ley para traer personas cualificadas, facilitando por ejemplo la entrada a muchos obreros turcos muy cualificados. Y luego llegó Sarkozy e hizo una monstruosidad: el proyecto de ley que ha puesto en funcionamiento en Francia es peligroso porque selecciona mucho, haciendo discriminación. Antes mirábamos si los extranjeros que venían tenían todos los dientes, si no tenían bubas y si tenían los testículos en su sitio. Ahora miramos si saben inglés, el nivel académico y si están vacunados.

-Generalmente los inmigrantes contratados no vuelven a sus países de origen porque asimilan la cultura del nuevo. ¿Estamos unificando la cultura planetaria?
-Los gobiernos, tanto de origen como de acogida, tienen una importante responsabilidad: el que se mantengan los saberes tradicionales, como por ejemplo las lenguas. Pero luego hay una cultura científica, unos saberes científicos, que sí tenemos que compartir. Sería terrible y castrante que hubiera una sola cultura, entonces lo que tenemos que buscar es el mestizaje. En España somos mestizos. Hay que rescatar el valor del mestizaje, de la fusión de culturas y no de la identificación cultural. Que tengamos acceso al saber compartido sin perder nuestros valores y sin perder nuestros medios. No puede haber choque de civilizaciones, tenemos que tender a un mutuo enriquecimiento porque toda cultura es el producto de una inseminación de unos saberes y de otros. Y eso es lo hermoso. No imponer una sola cultura, porque las culturas por esencia deben ser inestables, fluidas, ricas y contaminantes.

-Estos inmigrantes luego envían grandes remesas de dinero a sus países de origen, contribuyendo a su crecimiento económico. ¿Podría ser ésta la parte positiva del problema?
-Efectivamente hay varias cosas positivas. La primera, que estos muchachos envían a sus lugares de origen miles de millones de dólares, producto de las becas y luego de su trabajo. Segundo, que estos chicos aprenden más, se forman mejor. Como luego muchos regresan a sus países de origen, estos se enriquecen del trasvase de conocimientos. Piensa que durante décadas no regresaba a China ningún estudiante que hubiese estudiado en el extranjero por miedo al maoísmo. En cambio, desde que abrió las puertas y facilitó la inserción, miles de diplomados han vuelto. China ha dejado de mandar espías industriales y además ha obtenido información tecnológica que de otro modo le hubiese costado mucho dinero. §

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