J. C. García Fajardo



Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.

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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008.

Nadie nos pidió permiso para nacer

Los medios nos arrojan imágenes de niños famélicos, devorados por enfermedades, explotados sexual y laboralmente o como niños soldados, drogados o contagiados por VIH.

Pretenden despertar nuestra compasión al tiempo que enfatizan la seguridad en nuestras sociedades, con tal de que nos sometamos a un modelo de desarrollo injusto por inhumano. Si alguien preguntara por qué nacen millones de niños indeseados que no tienen garantizado el derecho a vivir con dignidad, a cuidados sanitarios, a una alimentación y a una educación adecuadas que le permitan ejercer la libertad y sus derechos fundamentales, le llamarían despiadado. Pero nadie pidió permiso a esos niños para ser echados al mundo irresponsablemente.

Salvo desde ideologías retrógradas, no es posible sostener que a los hijos los envía el Cielo, que vienen con un pan debajo del brazo y que cuantos más, mejor. Esto es una salvajada propia de sociedades agrarias muy primitivas en las que hacían falta muchos brazos para trabajar, ayuda en la vejez de los padres y porque sobrevivían unos pocos. Meter en el asunto de la paternidad/maternidad deseadas a la religión o a otras ideologías totalitarias ha sido funesto y hoy es una bomba de destrucción masiva. Algunos fanáticos condenan el uso del preservativo, recomiendan la castidad y la represión, se oponen a la educación sexual y no reconocen que la sexualidad no se reduce a genitalidad ni tiene como único objeto la procreación. El erotismo, la amistad, el amor pertenecen a la soberanía del ser humano que vive en sociedad.

El caso Lewinsky contra Bill Clinton demostró que, en Estados Unidos, el comportamiento personal puede tergiversar el debate político. Los Republicanos presionan a sus rivales con estas cazas de brujas pero ahora estudian hasta qué punto los datos sobre la vida personal de la candidata a vicepresidenta, Sarah Palin, pueden perjudicarles, ya que ella era una bandera para los electores más conservadores. Además de su vinculación a grupos de presión y a una falta de formación política e internacional impresionante, propia de la alcaldía de una ciudad de 8.000 habitantes, se le recrimina el embarazo de su hija Bristol a los 16 años, cuando la candidata católica siempre renegó de los programas de educación sexual para adolescentes. Tenga el niño en buena hora y asuma su responsabilidad de madre adolescente. Se case o no con su compañero no nos concierne, pero sí las consecuencias de una política hipócrita que niega ayuda a proyectos sociales que contemplan el uso del preservativo en la planificación familiar en países empobrecidos que explotan sin pudor. Con un candidato de más de setenta años no es improbable que Sarah Palin llegue a Presidenta de Estados Unidos. El demócrata Barack Obama ha pedido que este asunto quede fuera de la carrera electoral.

Pero es posible controlar la explosión demográfica. Recordemos que, en 1914, cuando el atentado al archiduque Fernando en Sarajevo, el mundo tenía unos 1.200 millones de habitantes y en Sarajevo, en 1991, Kofi Annan recibió en sus manos simbólicamente al niño que hacía los 6.000 millones.

Para estudiar este problema se reunió la Cumbre de El Cairo en 1994 y se ha comprobado que, donde las mujeres tienen acceso a la educación y a puestos de trabajo iguales a los hombres, la curva demográfica se estabiliza porque no suele haber embarazos irresponsables. Mientras que desciende en los países más ricos donde se incrementa la población jubilada que requiere inmigrantes para cubrir puestos de trabajo y garantizar el cobro de las pensiones con sus cotizaciones.
El Programa, aprobado en El Cairo por 179 países, aspiraba a equilibrar la población mundial y los recursos del planeta, mejorar la condición de la mujer y velar por el acceso universal a los servicios de planificación de la familia. Las presiones de los países islámicos, así como del Vaticano en una alianza insólita, abortó el proyecto del Consenso de El Cairo.

Catorce años después, más de 400 millones de parejas carecen de servicios de planificación familiar. Las complicaciones del embarazo y el parto son causa de defunción y enfermedad de las mujeres; cada año, 600.000 pierden la vida por causas prevenibles. Millones de niños no pueden aspirar a una vida digna. Mil quinientos millones de adolescentes tienen derecho a una maternidad/paternidad sin riesgo y a frenar la propagación del VIH/SIDA.

Con una decisión de los siete países más ricos del mundo, más Rusia, el G-8, en diez años se podría terminar con el hambre en el mundo, garantizar la educación primaria y la asistencia sanitaria, así como luchar con éxito contra la contaminación del medio ambiente y garantizar la salud reproductiva de las mujeres. Lo han demostrado los Informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, (PNUD).

¿Por qué no lo hacemos si está en nuestras manos? Por las mismas razones por las que no se terminó con las guerras, con las agresiones al medio ambiente, con la proliferación de armas nucleares, químicas y biológicas, con el tráfico de armas y de estupefacientes, con las esclavitudes de menores alistados en ejércitos y prostituidos en tantos lugares del mundo, holocaustos de todo género, desplazamientos forzados de pueblos enteros, y porque afectará a los poderes dominantes, con la degradación implacable del planeta tierra.

“Termina la vida y comienza la supervivencia”. Lo que resultó profético para los indios de América, exterminados por la codicia de europeos que iban a salvarlos y a civilizarlos, amenaza a la humanidad por la misma ceguera implacable.

11/09/2008 02:42 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

El dragón y los demonios extranjeros

Una obra lúcida y reveladora de la China actual en un mundo dominado por el orden occidental. Este libro es de lectura apasionante y que no se puede abandonar.


"El dragón y los demonios extranjeros
China y el mundo a lo largo de la historia

(Harry G. Gelber. Edic. RBA, 2008,)

El
resurgimiento actual de China como potencia mundial es tema de apasionante interés. El desarrollo explosivo de la economía china y la posibilidad de que la República Popular sea pronto una de las superpotencias mundiales, con hegemonía en Asia oriental e influyente en el resto del mundo, suscrita admiración y envidia universal; pero también alarma.

La mayoría de los historiadores abordan la historia de China según la crónica de sus dinastías, los conflictos por la defensa de sus fronteras y su política interna.
El dragón y los demonios extranjeros cuenta la historia de China desde fuera y desde dentro. Su excelente narración analiza la red de relaciones del proceso, desde las incursiones de los pueblos de la estepa hacia 2000 a.C. hasta el imperio mongol de Gengis Khan, desde el viaje de Marco Polo hasta las guerras del opio, y a partir de la revolución comunista en 1949 hasta la protesta en la plaza de Tiananmen en 1989, para concluir con el resurgimiento de China con su pujante economía, protagonista esencial en el escenario mundial.

“Lectura amena y contundente del estudio del profesor de Cambridge Harry G. Gelber que une a su profundidad erudita un gran talento propio del mejor periodismo de nuestro tiempo. Es un libro preciso, relevante, argumentado de forma clara y de fácil lectura”, señala Robert O’Neill, de la Universidad de Oxford.

“Su prosa es elegante y clara, la información es exhaustiva, y el libro es de una lectura sumamente amena”, escribe Dean Schulz, de la Universidad de Boston.

En estos tiempos de la revolución de las comunicaciones todos nos sentimos interrelacionados y nada de lo que suceda en el mundo puede dejar de afectarnos. Máxime si se trata del inmenso imperio de China con una presencia imparable en las relaciones de la comunidad internacional, en la investigación, las finanzas, la economía, el arte y todas las esferas del saber. Este libro es de lectura apasionante y que no se puede abandonar. Una introducción bien documentada y equilibrada en su exposición. Buena bibliografía, mapas ilustrativos en cada sección, notas con información precisa y amena sobre cada tema. E impagables inserciones, en cada capítulo, de textos sobre aspectos fundamentales de las costumbres y logros chinos a lo largo de su historia: “Sexo, matrimonio y universo”, “Un estilo de vida confuciano”, “La vida privada”, “El caballo en China”, “La seda”, “Concubinas, familias y poder” “Las mujeres de los mongoles”, “Marco Polo”, “Tamerlán”, “Cerámica Ming”, “Los jesuitas en China”, “Los eunucos”, “El té”, “Los boxers”, “Laotsé, Buda, Confucio”, “La masacre de Nanking”… y una larga serie de textos insertos en cada capítulo hasta llegar a “Falung Gong” y los temas más actuales. Tofo ello con ilustraciones espléndidas.

Confieso que lo he leído con interés y pasión pero que comencé por esos textos en recuadro, con independencia del orden de los capítulos. Y luego, recomencé su lectura, lápiz en mano, porque es algo que estaba buscando, entre las docenas de libros sobre el tema que ya había leído.

¿Para qué extraviarse en indocumentadas crónicas periodísticas, películas y documentales sin rigor y conflictos de intereses cuando disponemos de libros formidables y de amena lectura que nos permiten acercarnos a esa civilización milenaria, actual y llena de futuro.

12/09/2008 09:38 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Por una vejez digna

Desde 1980 hasta ahora se han construido más edificios que desde la prehistoria hasta 1980. Con este dato, que impresionó al escritor Javier Cercas, evoca las palabras de un amigo “uno se hace viejo el día en que va con alguien por una calle de su ciudad y señala a su alrededor diciendo: “¿Ves eso? Pues todo eso eran campos”. De ahí arranca la reflexión sobre el sentimiento de vejez en una sociedad en la que todo parece ser una apoteosis de lo juvenil. “Cuando yo tenía 18 años era un príncipe sin miedo; ahora que tengo 46 no soy más que un mendigo que apenas está aprendiendo a convertir sus errores en sarcasmos”.
No vale argumentar que va en contra del sentir general y contra las evidencias de que todos envejecemos cada vez más pronto aunque las estadísticas digan que morimos cada vez más tarde. Y muchos consideran un insulto que se les llame viejos. Al contrario que en la civilización china, en donde decirle a una persona mayor que se conserva muy joven, es uno de los peores insultos. En otras muchas culturas el respeto a las personas mayores, los cuidados que les presta toda la comunidad es una de las claves de la transmisión de esos saberes así como de la permanencia de sus señas de identidad. Estas han sido atacadas desde por conquistadores, evangelizadores y colonizadores de los países más ricos y poderosos. Ante la realidad universal de los movimientos de poblaciones, y no sólo del sur al norte, no conviene olvidar esos ricos valores. Algunos gobiernos europeos parece como si quisieran desposeerlos de sus personalidades, desarraigarlos para mejor servirse de ellos al pretender uniformizarlos con los modelos de desarrollo económico y social que tantas fisuras presenta detrás de las candilejas.
Es cierto que hay un encomiable esfuerzo por implementar políticas sociales que valoren, acojan e integren a estas minorías, ya casi mayorías, de personas con más años y con jubilaciones más tempranas. Como siempre que se anteponen criterios de rentabilidad, las personas expulsadas del mercado laboral, por dejar de ser productivas, algo se rompe en la cosmovisión de esas personas que se sienten inútiles porque las aprecian por su aportación a la economía y los expulsan cuando ya no los consideraron recursos humanos y económicos. No se sienten personas que forman parte viva de la sociedad sino ‘extraños’ al sistema imperante, cada vez con más trazos de totalitarismo ideológico.
Si “Dios ha muerto”, las religiones son innecesarias, todo es química, los valores han sido postergados en nombre de la eficacia, de la rentabilidad y de los beneficios, no es extraño que muchos se debatan entre la farsa de actuar, vestirse y hasta hablar como si fueran jóvenes, y ya no lo son sino personas mayores envejecidas para las exigencias del sistema mientras otros enmudecen, se apartan, se ‘enferman’ para poder hablar con médicos y enfermeras o se van haciendo invisibles y buscan sus espacios, horarios y la disminución de sus necesidades porque creen que molestan. Muchos llegan a campeones del auto sabotaje.
No puede admitirse que la sociedad no reaccione ante este nuevo dato del envejecimiento cada vez más prematuro en relación con el mayor número de años de vida, o de sobre vida. Tampoco cabe la exaltación de la vejez, la enfermedad y la muerte, estilo Whitman o Boris Groys, pero sí hay que reconocer, con Philip Roth y tantos otros pensadores realistas, que la vejez es una putada irremediable que puede llevar aparejadas la humillación, la marginación y el dolor de estar vivos. Por no habernos educado ni preparado para asumir del mejor modo esta realidad del envejecimiento y de los deteriores consiguientes, mientras todos los esfuerzos se habían dirigido a prepararnos “para ser personas de provecho”, económico se entiende, para afrontar la adolescencia, la juventud, la responsabilidad social, mientras no se habían cuidado de resaltar los valores que se encuentran en esos años de vida añadidos a los periclitados sistemas económico, político y social.
Pero algunos se han puesto en pie para analizar la situación, estudiar los problemas personalizados, corrigiendo el planteamiento anterior que buscaba la resignación y hasta la recompensa de un hipotético “Más allá”, para acallar las naturales exigencias de vivir para ser felices, para ser nosotros mismos, aquí y ahora, en un crecimiento que busca la plenitud en cada instante y no el ser tratados como objetos o instrumentos de producción, de consumo o de asistencia social. Es más, mucho más, se trata de una revolución inaplazable que tenemos que abordar al tiempo que hacemos frente a esa bomba de destrucción masiva que es la explosión demográfica.




12/09/2008 09:42 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

El coloso de Marusi, de Henry Miller

Ir  a   Epidauro *

 

Ir a pie a Epidauro es como caminar hacia la creación. No se busca nada más, no se pide nada más. Las palabras, si se pudieran pronunciar, se convertirían en melodía…
Tuve que ir a Epidauro para conocer el verdadero sentido de la paz… La paz del corazón es positiva e invencible, no exige condiciones, no requiere salvaguardias… Lo que el hombre quiere es paz para poder vivir… Lo que rige al mundo es el corazón, no el cerebro. Hemos vuelto la espalda al único reino donde se encierra la libertad.
Sé cual es la salvación: abandonar, renunciar, rendirse, para que nuestro corazón pueda latir al unísono con el gran corazón del mundo….

Ser libre es reconocer la vanidad de toda conquista, incluso la del yo, que es el último acto de egoísmo… La paz está en el centro y cuando se la toca, la voz brota en alabanzas y bendiciones. Y la voz va lejos, muy lejos, hasta los confines del universo. Y la voz, entonces, cura, porque lleva consigo la luz y el calor de la compasión.

Epidauro no es más que un símbolo en el espacio; el lugar verdadero está en el corazón del hombre, si quiere detenerse y buscarlo…

Si se pudieran reunir en Epidauro a todos los médicos, cirujanos, psicoanalistas para debatir, en la paz y el silencio, las necesidades urgentes e inmediatas de la humanidad, la respuesta unánime no se haría esperar: revolución mundial, de arriba abajo, en todos los países, en todos los campos de la conciencia. El enemigo del hombre  no son los microbios: es el hombre mismo, el orgullo, los prejuicios, la estupidez, la arrogancia.

Es necesario que todos, individualmente, nos rebelemos contra una forma de vivir que no es la nuestra…

La vida exige que se le dedique algo más: espíritu, alma, inteligencia, buena voluntad…

Nada más que nuestro deseo de cambiarlo puede producir un mundo mejor y más justo. El hombre mata por miedo, y el miedo es una hidra de cien cabezas… ¿Quién ha puesto a los demonios en nuestro corazón para atormentarnos?
El único medio de encontrar respuesta es ir a Epidauro; por eso os encarezco que dejéis todo y vayáis allí enseguida.

 

Henry Miller, El coloso de Marusi, Seix y Barral.

 

* Epidauro era un centro de curación natural en el Peloponeso. El autor de Trópico de Cáncer escribe: “No hay para mí ningún misterio en la naturaleza de las curas que antiguamente se operaban en este gran centro terapéutico. Aquí el curado encuentra él mismo la curación…El paciente se curaba antes de empezar la cura.

 


12/09/2008 11:36 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.


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