J. C. García Fajardo



Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.

Temas



Archivos

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

16/05/2008

LA EUTANASIA Y LOS JÓVENES



Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida... entre
otras... estábamos hablando del tema de vivir/morir.
 Le dije: 'Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de
una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. PREFIERO MORIR'.
  ¡¡Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración ...Y me desenchufó el televisor, el DVD,
el cable, Internet, la PC , el mp3/4, la PlayS , el teléfono fijo, me quitó el móvil, la ipod y me tiró todas las cervezas!!!
 ¡La madre que la parió!!... ¡¡¡¡CASI ME MUERO!!!!

16/05/2008 00:45 Autor: nesemu. ;?> Hay 3 comentarios.

Cuaderno de Bitácora: "Las Benévolas" Crucé las sombrías orillas

Sumario: Es difícil creer que este enorme éxito editorial "coincidiese" en su lanzamiento con el 60 aniversario de Estado de Israel. Su autor, Jonathan Littell, joven homosexual y judío decepcionado de todo, ha escrito una obra impresionante vendida por millones en más de 40 países. El Holocausto “narrado” por un alto oficial de las SS, salvado de la derrota y explicado con un cinismo y una falta de humanidad increíbles, pero admirablemente escrito. Aquí está el peligro. En la versión de unos crímenes que otros podríamos volver a cometer, porque están en la humana condición, según el autor de Las Benévolas”.

 

 Crucé las sombrías orillas

 

“Hermanos hombres, dejadme que os cuente cómo ocurrió. Es muy cierto que se trata de una historia tenebrosa, aunque también edificante, un auténtico cuento moral.” Así comienza el best seller de Jonathan Littell, Las Benévolas. Asegura que “no es algo ajeno a vosotros, si he resuelto escribir es para poner las cosas en su sitio, y no para vosotros. Por supuesto que siempre queda la opción del suicidio, pero no me tienta gran cosa”. El protagonista escribe, ya en su cómoda ancianidad, su experiencia durante el III Reich como comandante de las SS, sobre todo en la batalla de Stalingrado, después de habernos explicado con todo detalle las acciones contra los judíos en los campos de concentración de Polonia: torturas, cámaras de gas, trabajos forzados, violaciones, y las matanzas planificadas en Ucrania, Eslovaquia, y en otros países del Este de Europa durante la “Solución final de la cuestión judía”. Llegó a formar parte del Estado mayor del Reichsführer-SS, Heinrich Himmler.

Antes de nada, quiero advertir de que se trata de una obra muy bien escrita, de 1.000 páginas, que se leen sin poder soltarla, te agarran y, lápiz en mano, no cesas de subrayar y de admirarte por la cantidad de datos, los razonamientos y la impresionante descripción de acontecimientos tan terribles como las matanzas de miles de judíos, al día, hombres, mujeres y niños en las circunstancias más impresionantes que he leído en mi vida.

Pero su lectura te atrapa y comprendes cómo funcionan el marketing de las editoriales y los lobbies que financian estas obras descomunales. Parece imposible que un joven de treinta y tantos años haya podido disponer de semejante documentación, erudición y estilo, sin una colosal ayuda en material, tiempo y medios. Además de las enormes ganancias que obtienen. Recordad otros best séller que nos golpean, nos atraen y nos manipulan para transformar la historia, y a nosotros con ella. Si nos dejamos.

“No tengo nada que justificar, ni pizca de contrición. No estoy arrepentido de nada; hice el trabajo que tenía que hacer, y ya está” afirma desde la Introducción el protagonista. “Que quede claro, no estamos hablando de culpabilidad ni de remordimientos”.

El protagonista pertenece a un estatus social elevado, es doctor en Derecho, de madre francesa, e hijo de un convencido de la superioridad de la raza aria. Un día decide ingresar en las SS y con su pasión por la música y la literatura, la etiqueta y las buenas formas, nada en su exterior haría suponer semejante capacidad de sevicia y de monstruosidad pero sin mancharse jamás las enguantadas manos.

Sólo anhela “no tener inclinación por nada que no sea tener inclinación por nada”. Pero dice que escribe por activar la sangre, “para ver si puedo sentir algo, si todavía sé sufrir un poco”.

Desarraigado de su familia, carcomido por la relación incestuosa con su hermana gemela desde la pubertad, homosexual compulsivo que se arriesga en los parques en busca de marineros fornidos y con una cultura poco corriente, vive entregado a la destrucción de millones de seres humanos con la más gélida determinación. Es capaz de asistir a un concierto y a una soirée de alto nivel para debatir los más sofisticados temas con una finura asombrosa.

Cita a Sófocles: “Lo que debes preferir a todo lo demás es no haber nacido”, y a Schopenhauer: “Más valdría que no hubiera nada. Como hay más dolor que placer en la tierra, cualquier satisfacción no es sino transitoria y crea nuevos deseos y desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que lo devora”. Como sostiene que vivimos en el peor de los mundos posibles, ni hay ley ni norma, justicia ni valor alguno actúa, todo vale para los fuertes y poderosos. Ya que, en tiempos de guerra, el ciudadano pierde el derecho fundamental a vivir, no es de extrañar que también pierda el derecho a no matar.

En el genocidio o en la guerra total, afirma, el ejecutante está alienado respecto al producto de su acción. No es responsable ni siquiera cuando aprieta el gatillo del fusil que apoya en la frente de otro hombre. Su muerte la decidieron otros. Quien dispara sabe que es el azar quien determina que dispare él, y no tiene que hacerse más preguntas.

De igual forma “justifica” la falta de culpa en los profesionales del programa Eutanasis de exterminación de inválidos y enfermos terminales. “A estos enfermos seleccionados mediante disposiciones legales los recibían en un edifico médico enfermeras profesionales que registraban la entrada y los desnudaban; unos médicos los examinaban y los pasaban a un cuarto cerrado; un operario abría el gas; otros limpiaban; y otros extendían el certificado de defunción. Cuando, después de la guerra, interrogaron a estas personas, todas dijeron “¿Culpable yo?”. Nadie en concreto mató a nadie directamente, eran eslabones de una cadena. “Nadie es culpable, o todos somos culpables”.

Esta es la tesis durante las mil páginas. ¿Es culpable, se pregunta, el guardagujas del ferrocarril de la muerte de los judíos a quienes encarrilaba hacia un campo?”

“¿Soy culpable? Vosotros habríais hecho también lo que yo hice. A lo mejor tuvisteis más suerte que yo, pero no sois mejores”.

Sin quienes les ayudaron, Stalin y Hitler hubieran sido odres vacíos. Afirma que trastornados, pedófilos, psicópatas, megalómanos rabiosos los hay en todas partes. El Estado que los utilizaría en una guerra, los aplasta en tiempos de paz como amenaza social. El auténtico peligro son los hombres corrientes que forman el Estado.

“El autentico peligro  para el hombres soy yo, y sois vosotros”, por eso no escogió convertirse en asesino, “si hubiera estado en mi mano me hubiera dedicado a la literatura”, igual que “habría elegido ser mujer, no activa y viva en este mundo, una esposa, una madre: sino una mujer aplastada bajo el peso de un hombre, aferrada a él, penetrada por él, ahogada con él, convirtiéndome en ese mar ilimitado donde él también se ahoga, placer sin fin y  también sin principio”.

En vez de esto, escribe, me vi jurista, funcionario de seguridad, oficial SS y cuando llegó la paz, director de una fábrica de encajes en Francia y con eso que llaman una honrada familia.

Hay hombres para quienes la guerra o el asesinato, son una solución; para mí es una pregunta sin respuesta, porque cuando alguien grita, nadie contesta. “Soy un hombre como todos vosotros”

 

José Carlos Gª Fajardo

 

16/05/2008 00:51 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/05/2008

Cuaderno de Bitácora: Ambigüedades de la catástrofe

Uno de los compañeros de la primera hora en Solidarios, y de tantos trabajos, pruebas, satiusfacciones y alegrías, nos envía esto. JC
En estos días salen a la luz unos poemas inéditos de Ángel González. Al leer uno de ellos me ha aparecido la imagen de uno de esos sintecho de Atocha con los que hemos compartido tantas noches.
 Os lo mando con un abrazo, David
 
Ambigüedades de la catástrofe
 
Lo había perdido todo:
amor, familia, bienes, esperanza.
Y se decía casi sin tristeza:
¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?
 
                            Ángel González
20/05/2008 18:14 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Cuaderno de Bitácora: Precios de hambre

Por su importancia, inserto este Editorial de El País, que suscribo. JC

La escandalosa subida de los precios de los alimentos en los mercados mundiales está generando una alarma de tales proporciones que las instituciones internacionales deberían considerar prioritario una actuación urgente y consensuada para combatirla. Durante el último año, cereales tan básicos para la alimentación humana -sobre todo en los países más pobres- como el arroz, el trigo, el maíz o la soja han experimentado escalofriantes subidas del 74%, 130%, 53% y 87%, respectivamente. Suficiente como para aumentar el número de hambrientos en todo el mundo en más de 100 millones de personas y multiplicar la inflación en los países occidentales. La primera razón, y sus secuelas de todo orden, es suficiente para justificar el temor mundial.
El fatídico encarecimiento de los alimentos hay que buscarlo en la especulación oportunista en los mercados de cereales. Funciona cuando se aprecia una situación potencial de escasez, sea por un aumento desorbitado de la demanda -consumos en China o India- o por una restricción de la oferta -malas cosechas mundiales en 2006 y 2007- y aparecen los procesos de acaparamiento, la elevación de los precios mayoristas a medio plazo y las subidas de los precios minoristas a corto. La escalada de los precios se convierte en letal para los países del Tercer Mundo, debido a un sistema perverso que obliga a dichos países a exportar los alimentos que producen para compensar su deuda exterior.
Las soluciones deben ser debatidas con serenidad y con premura. A la espera de que la Comisión Europea presente hoy su propuesta de reforma de la Política Agrícola Común -por sus dimensiones, un factor relevante del problema-, las ideas avanzadas por Naciones Unidas parecen sensatas: formar un grupo de tareas para resolver la crisis, intentar la recaudación de 2.500 millones de dólares para cauterizar las heridas inmediatas del hambre y derribar las barreras a la exportación que pesan sobre grandes productores de arroz, como China y Vietnam. Ahora bien, son propuestas que dependen del acuerdo entre países productores y algunas pesadas burocracias institucionales. La perentoriedad del problema quizá sea razón suficiente para que esta vez el grupo proponga medidas eficaces y rápidas, si es posible con tratamientos regionales específicos, y las discusiones inoperantes se dejen para mejor ocasión.

20/05/2008 18:19 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

23/05/2008

Cuaderno de Bitácora: El silencio que precede

 Ante los desbarajustes sociales y económicos, producidos por un modelo de desarrollo que idolatra al mercado, muchos se preguntan si el caos no viene precedido por la decadencia de Occidente. Creo que tal decadencia no existe, lo que ha dejado de existir es el occidente como realidad, y aún como concepto. Todos estamos interrelacionados y somos responsables unos de otros, y no sólo dependientes.

No es nuevo el imperialismo económico que EEUU trata de convertir en político con su retirada de los Tratados Internacionales y su violación de los derechos fundamentales para todos como sistema despreciando la soberanía de los Estados que arbitrariamente condena como hostiles a su política.

El arbitrio del Príncipe como fuente de Ley fue constante en la historia de la humanidad. Fue la conducta de los sátrapas orientales, de los emperadores occidentales, de los endiosados Papas  y de todos aquellos que no consideraron al pueblo como auténtica base de la soberanía que delegaba temporalmente el poder para actuar en beneficio de la sociedad.

La política nace en Atenas cuando Pericles era el alma de Grecia. La participación de los ciudadanos era la clave del sistema. Roma decayó moralmente cuando abandonó las instituciones republicanas para reforzar el poder del Imperator y ser más eficaces en la conquista del orbe.

Como la nefasta política del presidente de EEUU, que dividió al mundo en Orbe Americano y Orbe de las demás Tierras (Orbis romanus et Orbis terrarum).

No fue extraño que la concepción teocrática del poder en que sucumbió el mensaje cristiano de la fraternidad universal, no sólo después del Edicto de Constantino en el año 313, sino después de la coronación de Carlomagno en la Nochebuena de 800, degradase las conquistas de la mente reflejadas en el derecho para equipararse a la política teocrática de los Califas para extender el Islam. Su concepción del mundo ha sido el paradigma de los halcones de Washington: concebían el mundo dividido en dhar al Islam y dhar al Harb, “mundo sometido” y “mundo para conquistar”.

El concepto de mundialización es tan antiguo como la razón de la fuerza sobre la fuerza de la razón. Si pobre es el que codicia demasiado, bárbaro es el que no tiene noción de la mesura: desde los bárbaros mongoles o las acometidas tártaras hasta los imperios que siguieron a la absurda teoría del derecho divino de los reyes, propalada por teólogos ideologizados que hicieron bueno el realismo de Maquiavelo: el fin justifica los medios.

El concepto de mundialización no es nuevo, en cada época se corresponde con su concepción del mundo y con el alcance de su fuerza apoyada en las tecnologías del momento para acaparar materias primas, recursos y más locura en su carrera hacia la desintegración del sistema, por alienación de los ciudadanos. Es la desazón de la velocidad dentro de un laberinto.

Pero el pueblo no sufre eternamente. Al poderío hegemónico de romanos, musulmanes, eslavos, germanos, francos, españoles, turcos, anglos y norteamericanos sucederá una verdadera convulsión cuyos signos ya analizan los estudiosos de la enajenación de los actuales imperantes. Ante el ensordecedor silencio de sus ciudadanos embobados por el panis et circenses; cuando no lo era por el alienante concepto de una recompensa ultraterrena, más lacerante cuando no iba apoyada en la justicia, en el amor y en la felicidad de saberse responsables solidarios unos de otros.

Los auténticos sabios de las más grandes tradiciones coinciden en que el sentido del vivir es la plenitud de saberse universo en una gota de rocío. De ahí el ser nosotros mismos,  no dejar escapar el instante, estar a lo que estamos, hasta la suprema sabiduría de poder expresar con nuestra palabra o con nuestro silencio “No te apures, Sancho, yo sé quién soy”.

De ahí que el imperialismo que padecen miles de millones de seres en esta tierra tan atormentada, no aporte más novedad que la emanada de los avances tecnológicos. La enajenación por el poder del tener sobre la conciencia de ser se anuncia como una implosión regeneradora, porque ha alcanzado la linde del no-retorno. Cuando se ha perdido el sentido de la vida y se entiende que no hay nada que perder, muchas personas se hacen bomba que camina y se arrojan en el  terror como expresión de su protesta.

No es el desastroso imperialismo de los actuales sátrapas que acogotan a millones de personas con hambre, enfermedad, guerra, marginación, soledad y desarraigo lo que constituye la clave de esta bóveda que agobia. Es el nuevo concepto de Imperio como un magma de poder difuso cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia en ninguna.

Para quienes apostamos por otra mundialización alternativa y solidaria, sostenida por una conciencia planetaria, se vislumbra la luz generadora de un nuevo amanecer, más humano, más justo y armonioso con la riqueza de convertir el tiempo en un espacio que definimos con nuestra presencia. De ahí que la ética mundial exija una nueva mentalidad, una  conciencia planetaria que nos haga recuperar el sentido de las cosas, de las personas y de nosotros mismos. La llamaremos armonía, justicia y solidaridad, dentro de una experiencia general de libertad.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

23/05/2008 07:45 Autor: nesemu. ;?> Hay 3 comentarios.

28/05/2008

"Debes saber, me dijo Giono una vez, que en la vida hay momentos en que una persona tiene que salir y afanarse en busca de la esperanza"

“Entonces comenzó a clavar la vara de hierro en la tierra, abriendo agujeros en los que plantaba una bellota; luego rellenaba el agujero. Así plantaba robles. Le pregunté si aquella finca le pertenecía. Me repuso que no. ¿Sabía de quién era? No lo sabía. Suponía que era de propiedad comunal, o tal vez perteneciera a personas que no le daban mayor importancia. No tenía el menor interés en descubrir de quién era. Plantó las cien bellotas del día con sumo cuidado… Había plantado ya cien mil bellotas en tres años… Fue como si la creación floreciera en una reacción en cadena. A él tanto le daba; tenía la determinación de concluir su tarea con sencillez; pero de regreso hacia el pueblo vi que el agua manaba en arroyos que llevaban secos desde tiempos inmemoriales… Ha descubierto una forma simple de ser feliz.”

“El hombre que plantaba árboles”, Jean Giono. Edit. Los pequeños libros de la sabiduría, 2004.

Estamos ante un relato de 70 páginas in octavo lleno de sensibilidad. Ante un canto al desinterés y a la generosidad y que exalta el valor que hay en un acto tan sencillo como es plantar un árbol.
Esta es la historia de Elzéard Bouffier, un pastor que durante años se dedicó a plantar árboles en una zona de Provenza y convirtió en una tierra llena de vida y de verdor lo que antes era un erial desolado. El relato del autor, Jean Giono, se inicia en 1913, época en que conoce al pastor solitario que plantaba árboles y termina en esa misma comarca más de treinta años después, cuando la visita después de guerra y la encuentra convertida en un vergel.
Este hermoso relato de Jean Giono encierra un vigoroso alegato contra la destrucción de la vida y es un canto, sobrio y austero, a la armonía mediante la cual los seres humanos conservan y enriquecen la tierra en la que coexisten con los animales. La figura del solitario pastor que, de forma desinteresada y anónima, crea vida para el bien de los demás seres humanos, animales y vegetales, allí donde había dejado de haberla.
Es un elogio al trabajo personal del que actúa no para que lo vean pero que no oculta su obra al visitante. El anciano pastor es un personaje entrañable, símbolo de la sabiduría que conoce y revela nuestro enraizamiento en la tierra. Su experiencia establece una profunda comunión con el mundo de las plantas, purifica y renueva la tierra que nos reconforta y nos reconcilia con la muerte. Esta no es más que la exaltación de la vida que se transforma, aunque no sepamos cómo. ¿Acaso importa el tiempo que precedió a nuestro nacimiento?

28/05/2008 00:28 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

30/05/2008

Cuaderno de Bitácora: Torpe planteamiento de la inmigración

En la Unión Europea  existe un pánico irracional ante la falsa invasión de inmigrantes, cuando no se trata más que de un reajuste de la economía ante la crisis imperante. Ningún emigrante va a un país en donde no existen posibilidades de trabajo que le permitan vivir en mejores condiciones que en sus países de origen, y ayudar a sus familias. Con todas sus limitaciones y agravios comparativos con los  europeos, la posibilidad de un trabajo remunerado, así como el acceso a asistencia médica, higiene, mejoras sociales, y a la posibilidad para sus hijos de asistir a la escuela y de integrarse como ciudadanos,  es demasiado atractiva como para merecer las penalidades que sean necesarias.  No olvidemos que más del 90% de  los inmigrantes entran por los aeropuertos o por las carreteras. Es falso generalizar su situación con las de imágenes de las pateras en el Mediterráneo. Y entraban por aeropuertos y carreteras porque a los Estados europeos les convenía su entrada, porque los necesitábamos.
Ante esa trapacería de los poderes económicos y políticos, que podría derivar en una xenofobia fascista como en Italia, es preciso afirmar que en la Unión Europea necesitamos cada año tres millones de inmigrantes porque nuestras curvas demográficas se hunden por falta de nacimientos suficientes para compensar fallecimientos y jubilaciones, y por el envejecimiento de la población que supone un enorme gasto de farmacia, de atención médica, hospitalaria y de residencias adecuadas. Para paliar esto situación vino en nuestra ayuda la inmigración a la que debemos las altas en la Seguridad Social, el pago de las pensiones, de impuestos, y atender a millones de puestos de trabajo que quedan sin cubrir como agrícolas, construcción, hostelería, servicios municipales, domésticos y esa impagable ayuda a las personas mayores y a los niños que alegran nuestras plazas y jardines.
¿De qué hablamos cuando nos referimos al racismo y a la xenofobia? Ninguno pondríamos objeciones a ser vecinos del argelino Zidane , de los negros Denzel Washington, Thierry Henry, Michael Jordan, Whitney Houston, del candidato Obama, Kofi Annan, Nelson Mandela, Desmond Tutu, Julius Nyerere, de los judíos Barenboi, Einstein, Philip Roth, Noah Gordon, Norman Mailer, Paul Auster, Jassa Jaiffer, el nigeriano Ben Okri, Barbara Streissand, Cuba Gooding, Woody Allen,  Steven Spielberg, Eric Hobsbawm, los musulmanes Salman Rusdie, Omar Sharif, Naguib Mahfuz, Sami Naïr, los hindúes Tagore, Ghandi, Nheru, y un enorme etcétera sin el que el mundo habría resultado empobrecido. Luego, no se trata del color de la piel, ni de los hábitos alimenticios o de prácticas religiosas sino estricta y llanamente de una cuestión económica y de educación. Por eso, ante el miedo que nos producen, dictamos una serie de reglas como la OMC ha hecho con sus productos agrícolas para favorecer nuestras exportaciones. No así con el petróleo, el gas y las materias primas que hemos convertido en imprescindibles para nuestro modo de vida y de despilfarro. ¿Cómo podría sobrevivir la U. E. sin los hidrocarburos, los minerales, la pesca, las maderas, el coltan, la bauxita, el café, té,  cacao, soja, y tantas riquezas que hemos  mantenido bajo control o mediante testaferros que nos han permitido conservar las riquezas y desprendernos de las obligaciones que teníamos durante el colonialismo.
El borrador francés para endurecer la política europea de inmigración tiene cinco puntos fundamentales. La UE será más estricta en el control de las fronteras. A partir de 2011, se expedirán sólo visados biométricos (con datos fisonómicos del solicitante). También proponen crear un Estado Mayor de Frontex (la policía europea de fronteras). Se desplegarían instrumentos de tecnología moderna en las fronteras, como un registro automático y un sistema de vigilancia interconectado. Se equiparía a las policías de los países limítrofes con la UE para que contengan los flujos migratorios. ¿Quién teme a quién en estos guetos en los que pretendemos encerrarnos?
Los Estados de la UE  renunciarán a las regularizaciones masivas. Los papeles se darán en condiciones excepcionales y caso por caso. Ningún país tomará medidas administrativas o legislativas sin informar al resto. Los Gobiernos favorecerán una inmigración escogida, de carácter profesional: trabajadores mejor formados para los empleos que Europa necesite cubrir. Como hicimos con la selección de esclavos. Para el que pretenda reunirse con su familia se tendrá en cuenta la capacidad de integración (recursos, alojamiento, dominio de la lengua). No recuerdo que a los emigrantes europeos a América, África, Asia y Australia les exigieran esto. Y habrá un muy discutible contrato de integración: para obtener la residencia, los extranjeros además de aprender el idioma, conocerán las identidades nacionales y valores como la igualdad entre sexos, la tolerancia o el respeto a nuestras costumbres.
Los Estados agilizarán las expulsiones, utilizando vuelos de regreso conjuntos.  ¿Los esposarán y administrarán fármacos para que no molesten?, como se ha hecho en muchas ocasiones. En cinco años, la UE debe haber aprobado acuerdos de readmisión con los principales países de origen. Las sanciones contra el tráfico de personas serán al menos tan duras como las que combaten el narcotráfico.
Pero nada se dice para que los Estados europeos acaben con el expolio de las riquezas humanas y materiales a las que denominamos “recursos”, buenos para ser explotados. Ni de invertir en los países de origen parte de los beneficios obtenidos con sus aportaciones.

José Carlos Gª Fajardo

30/05/2008 12:48 Autor: nesemu. ;?> Hay 3 comentarios.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]