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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2006.
03/05/2006
Me parece un texto importante para reflexionar y compartirlo. Nesemu La Carta de la Tierra Preámbulo Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras. La Tierra, nuestro hogar La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado. La situación global Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables. Los retos venideros La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones comprensivas. Responsabilidad Universal Para llevar a cabo estas aspiraciones, debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, en donde los ámbitos local y global, se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza. Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los valores básicos que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza, afirmamos los siguientes principios interdependientes, para una forma de vida sostenible, como un fundamento común mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales. PRINCIPIOS I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA 1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad 2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor. 3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas 4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras. II. INTEGRIDAD ECOLÓGICA 5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida. 6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución. 7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario. 8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido. III. JUSTICIA SOCIAL Y ECONÓMICA 9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental. 10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible. 11. Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, el cuidado de la salud y la oportunidad económica. 12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías. IV. DEMOCRACIA, NO VIOLENCIA Y PAZ 13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia. 14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible. 15. Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración. 16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz. EL CAMINO HACIA ADELANTE Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación es la promesa de estos principios de la Carta de la Tierra. Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar y promover los valores y objetivos en ella expuestos. El proceso requerirá un cambio de mentalidad y de corazón; requiere también de un nuevo sentido de interdependencia global y responsabilidad universal. Debemos desarrollar y aplicar imaginativamente la visión de un modo de vida sostenible a nivel local, nacional, regional y global. Nuestra diversidad cultural es una herencia preciosa y las diferentes culturas encontrarán sus propias formas para concretar lo establecido. Debemos profundizar y ampliar el diálogo global que generó la Carta de la Tierra, puesto que tenemos mucho que aprender en la búsqueda colaboradora de la verdad y la sabiduría. La vida a menudo conduce a tensiones entre valores importantes. Ello puede implicar decisiones difíciles; sin embargo, se debe buscar la manera de armonizar la diversidad con la unidad; el ejercicio de la libertad con el bien común; los objetivos de corto plazo con las metas a largo plazo. Todo individuo, familia, organización y comunidad, tiene un papel vital que cumplir. Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, están llamados a ofrecer un liderazgo creativo. La alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la gobernabilidad efectiva. Con el objeto de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo. Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.
04/05/2006
El concepto de desarrollo ha sido manipulado al servicio de intereses económicos que han hecho de la cooperación para el desarrollo un nuevo colonialismo, asimilable, según el profesor D. Crocker, a la esclavitud o a la guerra. Amartya Sen, premio Nobel de Economía, afirma que el desarrollo humano consiste en un proceso de expansión de las libertades reales de los individuos, de tal manera que cada ser humano esté en disposición de poder desarrollar todo su potencial como persona, de poder poner en práctica todas sus capacidades. Frente a las concepciones utilitaristas y economicistas que asimilan el desarrollo con el crecimiento económico, el desarrollo humano sostenible (DHS) pone el acento en otras dimensiones tradicionalmente olvidadas. Sugiere el Profesor Goulet que cualquier concepción adecuada del DHS debería incluir estas seis dimensiones:1) un componente económico que trate la creación de una riqueza auténtica y mejores condiciones de vida material, equitativamente distribuidas; 2) un ingrediente social medido en términos de salud, educación, vivienda y empleo; 3) una dimensión política que abarque valores como los derechos humanos, la libertad política, la emancipación legal de la persona y la democracia representativa; 4) un elemento cultural que reconozca el hecho de que las culturas confieren identidad y autoestima a las personas; 5) un medio ambiente sano; 6) el paradigma de la vida plena, referido a los sistemas y creencias simbólicas en cuanto al significado último de la vida, la historia, la realidad cósmica y las posibilidades de trascendencia. Nosotros trabajamos por una universidad transformadora, que actúa en la promoción del DHS adaptando y transformando las tendencias de una educación más consciente de sus responsabilidades sociales en un contexto global y dinámico. De ahí que las actividades de una Organización de la Sociedad Civil (OSC), sea inconcebible sin una Ética como saber que nos orienta para tomar decisiones justas y felices, en palabras de Adela Cortina. La Ética del Desarrollo ya es una disciplina académica que se pregunta ¿qué entendemos por Desarrollo? Ese nombre no es descriptivo, sino valorativo, por eso nos quedamos sin saber nada de lo que es sino se describe. El DHS tiene unos bienes internos que se manifiestan en metas y en principios. Las metas: reconocer que no se pueden imponer a otros formas de vida porque las consideremos buenas para nosotros. No es legítimo porque el Desarrollo es una actividad que tiene que satisfacer exigencias básicas de justicia para desarrollar planes de vida felicitante. Hay que humanizar el trabajo, empoderar a la gente para aumentar su autoestima, su esperanza y los medios de vida necesarios. De ahí que los Principios sean tres: 1) el Desarrollo es un fin en sí mismo, no es un medio para alcanzarlo; 2) es preciso tener en cuenta las opciones de los afectados porque su participación es indispensable para la toma de decisiones y 3) asumir la responsabilidad porque somos responsables de una naturaleza vulnerable. Es preciso superar nuestra tendencia a considerar mejores nuestros valores en lugar de dialogar y de aprender de las tradiciones vivas de culturas diferentes que nos pueden enriquecer y mejorar nuestra relación y nuestros vínculos. No podemos olvidar que cada uno nos hacemos personas porque otros nos reconocieron como tales. Algunas personas no formadas parecen temer a las obligaciones que confunden con los deberes, que son impuestos. Obligación proviene de ob-ligatio, cuando uno descubre que tiene un vínculo con otra persona. Cuando reconocemos el lazo o vínculo con otras personas nos sentimos obligados porque ese sentimiento brota del corazón, no hay que forzarlo. La auténtica felicidad y no el bienestar efímero de la epidermis, no se logra sino por el descubrimiento de la obligación que tenemos con otras personas... La universidad es universitas y su misión es formar profesionales que respondan a las necesidades de los pueblos. No podemos limitarnos a transmitir conocimientos sino a compartir los saberes porque el que tiene sabiduría es el que sabe hacia donde encaminar los conocimientos. Creemos en la universalidad del saber y de la humanidad, por eso queremos recuperar esa cultura universal y no caer en la fragmentación de los saberes que hacen a unos pueblos engreídos y a otros esclavos. De ahí, que nos hayamos comprometido en la conversión de esta universidad de mercado, que genera títulos y busca fondos para subsistir, en una universidad que hace de la búsqueda de la sabiduría, de la formulación de los conocimientos y de la aplicación de las técnicas el eje de su actividad para favorecer las relaciones y la implicación de docentes y de estudiantes en los valores de la justicia y de la solidaridad. Esa es nuestra responsabilidad social. La que no surge de firmar contratos sino de responder por otro porque uno ha descubierto el vínculo que nos une y que origina una obligación solidaria. La clave de la vida social y de los Derechos Humanos no es el contrato individual sino el reconocimiento de que los otros también tienen esos derechos morales que anteceden a cualquier legitimación jurídica. Los humanos tenemos un vínculo y por eso tenemos que recuperar el mutuo reconocimiento y no temer a las obligaciones que, en su ámbito, también tenemos con los animales y con el medio ambiente pues al fin y al cabo, formamos parte del universo. Como gentes del Norte queremos regresar del Sur con las lecciones aprendidas para cambiar nuestros hábitos y transformar nuestras vidas, ya que lo que empieza como estrategia puede terminar en Ética. José Carlos Gª Fajardo Con los últimos calores de septiembre el Maestro los animaba a recoger higos carmesíes, muy propios de aquella región de China. No se trataba de brevas, que allí también brotan más tarde, si no de higos redondos que destilaban almíbares disputados por las abejas. Así, cada tarde, al regresar de la charla del Maestro a los monjes del monasterio, los tres se arremangaban sus túnicas, ataban sus mangas con una cinta y se echaban a la espalda cestos de mimbre que habían tejido durante el verano. Salían del recinto del monasterio apoyados en largos cayados y, cubiertos con sombreros cónicos de fina rafia, seguían los senderos menos frecuentados para no coger los frutos fáciles que estaban al alcance de los aldeanos. Una tarde, cuando regresaban cargados y cansados, a Sergei no se le ocurrió otra cosa que gritar “¡Paso! ¡Abran paso!” a una comitiva de paisanos que se dirigían a enterrar a un familiar. El Maestro depositó su cesto en el suelo. Soltó sus mangas y los bajos de su túnica, saludó al cortejo y los acompañó con salmodias y cantos hasta el lugar del sepelio. Con toda la calma del mundo, saludó a los familiares y después regresó para recoger su cesto y dirigirse en silencio al monasterio. - Alma noble, - musitó Sergei -, lo siento. Pensé que deberíamos estar en el monasterio para la hora de la meditación. - ¿Y qué hemos estado haciendo, alma de Dios, qué hemos estado haciendo durante todo el paseo? ¿No crees que acompañar en su duelo a una familia es tan importante como sentarse en silencio en la ribera del río? - A mí me parece que es más. - Tampoco, Sergei, tampoco es eso. En la dimensión auténtica el más y el menos no existen. Nos organizamos con algunas reglas para facilitar la convivencia. Eso es todo. Las reglas, los horarios y los supuestos deberes ceden ante la hermosura de vivir con espontaneidad y sencillez. - ¿Para qué existen, entonces, las reglas, Maestro? - Por causa de aquellos que creen que no son necesarias. Recuérdame mañana que te cuente una historia que le sucedió al Mulá cuando estuvo en Bombay. José Carlos Gª Fajardo
07/05/2006
Estaban removiendo la masa de higos cocidos en un gran perol de cobre que les había prestado el cocinero del monasterio para hacer la mermelada. Ting Chang, con mano de experto, iba vertiendo el jengibre y unas plantas algo ácidas que el Maestro había ido a buscar al río antes de amanecer. - ¿Y por qué tienen que ser recogidas antes de que salga el sol? – preguntó Sergei -. - Por la naturaleza propia de algunas plantas que experimentan una conmoción cuando reciben la luz. De ahí que algunas personas piensen que los sanadores y los conocedores de la botánica tienen algo de brujos porque salen a buscar ciertas plantas en las noches de luna llena o en cuarto menguante, o cuando no hay luna. Y otras es preciso recogerlas después de una gran lluvia, por primavera, mientras que otras especies requieren la estación seca. Ya ves. La ignorancia es muy atrevida y denominan brujos a quienes poseen una sabiduría experimentada y se guían por los ciclos de la naturaleza. - Maestro, me habías pedido que te recordase lo que le había sucedido al Mulá Nasrudín en Bombay. - Fue al Mulá Joha, al menos así lo registran las crónicas. Resulta que el Mulá había ido de viaje a India, desde Afganistán camino de Anatolia. - Sí que viajaban estos Mulás, Noble señor. - Se trata de viajes especiales, Sergei. Son metáforas de la vida que jamás se detiene. Salvo en el caso de aquel estudiante que había terminado sus estudios “completamente” ¿recuerdas? - Sí, por eso creo que deberíamos de emprender algún viaje. - Sergei, escucha. Fue durante la dominación inglesa en India. El Mulá tenía que trabajar para ganarse la vida y empujaba un carro de largas varas para llevar estiércol de un lugar al otro de la ciudad. Como las calles estaban tan llenas de gente, al Mulá no se ocurrió otra cosa que ir pregonando “¡Cuidado con sus culos! ¡Ábranse! ¡Aparten sus culos!” Y cosas por el estilo, lo cual sentaba muy mal a los ingleses. Así que lo consultó con su amigo Wali que le dijo muy serio. “Mulá, ¿no te das cuenta de que los ingleses son muy refinados y que tu lenguaje ofende su pudor victoriano?” El Mulá le escuchó en silencio y cambió de técnica. Pero le falló y, al cabo de unos días se volvió a encontrar con Wali y le espetó “Wali, ¡eres un asno!” “¿Por qué?”, le respondió éste. “Porque, siguiendo tu consejo, cambié por una expresión más culta y no funcionó en absoluto. Casi me aporrearon”. “¿Qué les decías para que se apartaran?” “Pues algo muy culto ‘¡Shakespeare!’ ‘¡Aquí va Shakespeare! Parece que les molestó bastante. ¿Quién puede entender a los ingleses?”
No conozco a ninguna persona inteligente y con sensibilidad que no se conmueva con algunas de las canciones de este auténtico profeta de nuestro tiempo. Por eso, ofrezco este buen reportaje de Diego A. Manrique, La secreta historia de Marley, para abrir un espacio de testimonios sobre este hombre genial. El jueves se cumplen 25 años de su muerte. Bob Marley sigue siendo uno de los iconos pop más universales. Sin embargo, entre esa hojarasca del ídolo ‘rasta’ se suele olvidar su obra musical, en gran parte desconocida fuera de Jamaica. Un libro intenta recuperar ese legado. Nesemu Lo saben todos los viajeros avezados: Bob Marley es omnipresente. En un puerto de Polinesia, en una choza perdida por la sabana africana, en un centro comercial japonés, en el rincón más insospechado surge su imagen hirsuta o su vibrante música. En palabras de Andrés Calamaro, “la voz de Marley te toca, primero, por esa fatiguita que conmueve; luego te reconforta, ya que cuenta que en algún lugar del mundo está brillando el sol y la vida es simple”. Para la historia, Bob Marley ha quedado como la primera estrella global surgida de un gueto poscolonial. Y la suya no fue una fama fugaz. Tras su muerte, en 1981, su música se ha difundido más que antes. Legend, recopilación de sus grandes éxitos que Island sacó en 1984, es un pasmoso fenómeno comercial: no ha dejado de venderse, llegando a despachar hasta un millón de copias anuales en algún momento de la década de los noventa. Las sinuosas canciones de Marley son consumidas por sucesivas generaciones que se han apuntado a la liturgia canábica de la teología rastafariana, pero también por gente que sería incapaz de liarse un porro. La leyenda de Marley ha superado muchas pruebas. Su golosa herencia provocó una catarata de batallas judiciales que aún colean, demandas y resoluciones que son estudiadas en los cursos de propiedad intelectual. Ha sido víctima de la sobreexplotación: cada año se publican discos suyos con alguna curiosidad más o menos inédita, aparte de que se pongan nuevos envoltorios a sus mil grabaciones. Abundantes libros, incluyendo la espinosa autobiografía de su esposa, Rita Marley (No woman, no cry. Ediciones B, 2004), han desvelado aspectos ingratos de su personalidad. A pesar de todo, su reputación ha sobrevivido casi intacta. Pero, ay, en la recepción de su obra sí se aprecia que Marley tenía origen tercermundista. Muchos de los que todavía compran Legend ignoran que ese disco sólo cubre una parte de su trayecto, de 1973 a 1981, cuando se internacionalizó como profeta tropical. Para cuando Bob fue lanzado por Island Records –una audaz operación dirigida desde Londres por su compatriota Chris Blackwell–, ya llevaba más de diez años grabando exclusivamente para Jamaica y su diáspora. Muchas de sus piezas clásicas se registraron para su público natural y más tarde se reconstruyeron para el mercado del rock. Según sus devotos más puristas, en ese proceso se adulteró su esencia. De hecho, no faltan los que aborrecen parte de los discos millonarios y se concentran en los registros jamaicanos, ingresando en la secta de los coleccionistas dispuestos a pagar fortunas por vinilos con una tirada de, por ejemplo, 50 copias. Si alguien desea conocer profundamente esa etapa isleña, surge el problema. En realidad, varios problemas anudados. Primero, habituar el oído. Las placas jamaicanas poseen la fuerza de lo auténtico, pero las técnicas de captación del sonido eran allí, en los años sesenta, rudimentarias. Por decirlo suavemente, Bob no se expresaba en estudios equivalentes a los de Abbey Road. Segundo, el negocio fonográfico de Jamaica tiene mucho de jungla, tal como quedó reflejado en The harder they come (en España, Caiga quien caiga), la potente película de 1973 que fue, aparte de la eclosión de Marley, la baza decisiva para la aceptación planetaria del reggae. Bob sufrió a bastantes sinvergüenzas del negocio. Al explotar éstos la fama de Marley se multiplican las ediciones, hechas con cuidado o por la patilla: se cambian títulos, se le atribuyen canciones ajenas, se modifican los arreglos para que queden más contemporáneos. Tercer problema, y no se asusten. La diminuta industria musical jamaicana ostentaba entonces una peculiar economía de subsistencia. Cantantes e instrumentistas solían cobrar por pieza grabada, pero los productores arañaban rentabilidad extra al transformar sus fondos musicales: en la cara B de muchos singles de Marley desaparecía total o parcialmente su voz en mezclas caprichosas, con efectos alucinógenos. Era el dub, invento nacido de la codicia que supuso una extraordinaria revolución conceptual bien aprovechada por los productores occidentales hasta nuestros días: a todos los efectos, la mesa de mezclas se transformaba en un hiperinstrumento que permitía a visionarios como Lee Perry realizar el equivalente sonoro de, por ejemplo, las recreaciones de Velázquez por Picasso. Para enloquecer más la situación, en Jamaica era y es habitual la confección de dub plates, grabaciones exclusivas para determinadas sound systems, las discotecas móviles que servían para difundir el reggae cuando la radio estatal de Jamaica vetaba esa música por sus mensajes o por su crudeza sonora. Se necesita paciencia y un fiable mapa de carreteras si alguien quiere internarse en la cara oscura de la obra de Marley o hacerse una idea de la realidad comercial que moldeó su arte cegador. La guía podría ser Bob Marley: su legado musical, el libro de Jeremy Collingwood que ahora se vierte al español; a pesar de la torpeza de su traducción, se erige como texto de referencia. En verdad, es un híbrido de discografía comentada y libro visual para la mesa del salón, con abundante material gráfico poco conocido: desde carteles hasta portadas de revistas, incluyendo páginas de la publicación jamaicana Swing. Y fotos emblemáticas, como las que muestran la pasión de Marley por el fútbol (llegó a contratar brevemente como representante al jugador Allan Skill Cole). El balompié fue la causa indirecta de su muerte: una lesión mal curada degeneró en un cáncer invencible. Otras fotos muestran al gran seductor: en el Regine’s parisiense, cortejando a una candidata a Miss Mundo; Bob terminaría cohabitando con la ganadoradel título, Cindy Breakspeare, y ella sería la madre de Damian, el último Marley que ha triunfado. Estudiar el legado sonoro de Marley ofrece sabrosas revelaciones. Por ejemplo, que la tríada de sus preocupaciones estaba integrada por la política, la religión y el sexo-amor. Atención: a diferencia de lo habitual, su repertorio se radicalizó según conquistó mercados, con la prédica de su fe rasta y cierta ideología panafricana. Pero Bob aspiró al estrellato internacional y estuvo dispuesto a pagar, aunque regateando, el peaje necesario. De los miembros de los Wailers fue el único que se lo peleó. El más espiritual, Bunny Livingstone, sencillamente no quería salir de Jamaica. Como trío vocal, los Wailers reconocían su deuda con los Impressions, el grupo que Curtis Mayfield fundó en Chicago, y adaptaron varios de sus temas (pero también de James Brown, que estaba al otro extremo del soul). Bob, que viajó fuera de Jamaica cuando era un desconocido, no ignoraba que existían otras músicas valiosas, aunque fueran ejecutadas por los blancos de la detestada Babilonia: la influencia de Bob Dylan aparecía cuando cantaba con una guitarra de palo; los Wailers grabaron temas de Lennon-McCartney o Sugar sugar, el himno del chicle pop. Tipo astuto, Marley fue capaz de navegar entre las aguas homicidas de la política jamaicana. A distancia, apoyó a Michael Manley, el líder socialista que ganó las elecciones de 1972. Manley comenzó a hacerse carantoñas con Fidel Castro, y la CIA respondió desestabilizando Jamaica al introducir grandes cantidades de armas que repartió entre los gatilleros de la oposición. Puede que esas mismas pistolas con remite estadounidense atentaran contra la vida de Bob en 1976. Un intento de asesinato que, según otras fuentes, obedecía a asuntos turbios del gueto. Para ponerse a salvo, los Marley debieron exiliarse durante año y medio. A Bob no se le escapó la paradoja: en el libro de Collingwood se reproduce la portada de Soul revolution II, elepé primerizo donde los Wailers posan amenazadores con armas cortas y largas, supuestamente de juguete; en Soul rebels, otra edición del mismo disco, los cantantes han sido reemplazados por una taciturna guerrillera que lleva metralleta y enseña sus pechos desnudos. Marley se enteró de la existencia de Soul rebels durante una visita a Londres. Más que por la funda, su estupor –y la ira consiguiente– vino de comprobar que su ilustre productor, Lee Perry, estaba traficando con sus cintas sin decirles ni una palabra. Obligado a manejarse con ladrones, el joven Marley decidió ser el propietario de sus grabaciones o, por lo menos, de los medios de producción. Los Wailers ya eran autónomos en 1967, cuando los Beatles todavía especulaban con la posibilidad de fundar su propio sello. La primera empresa del grupo fue Wail ’N Soul ’M, que no funcionó, pero que les proporcionó duras enseñanzas, asimiladas para la siguiente aventura independiente, la compañía Tuff Gong, que poseía su propio estudio. Jeremy Collingwood insiste en su carácter pragmático: supo tratar con los grandes tiburones de la industria musical, incluso volviendo a colaborar con el carismático Lee Perry. Para Colligwood, la relación con esos hombres poderosos obedece a una necesidad interna de Bob, que creció sin una figura paterna: apenas conoció a su padre, el militar y funcionario colonial de Liverpool que se casó con su madre para legitimar a su criatura. ¿Psicología barata o percepción aguda? Lo indiscutible es que, en palabras de Collingwood, “su historia es la de una determinación para llegar a conseguir el éxito sin dejar de ser fiel a sus más profundas creencias. Siempre encontró la manera de responder a los reveses de la vida de una manera positiva y a convivir con un mundo imperfecto. Utilizó tanto sus creencias como su pasión para interactuar con el mundo, no para atacar o quejarse. Comprendió el poder transformador de la música y se convirtió en un chamán mundial.” ‘Bob Marley: su legado musical’, de Jeremy Collingwood, está editado en España por Blume (192 páginas).
Pensar a lo grande, es el título de la interesante reflexión del Prof. de la Universidad de Londres, Timothy Garton Ash. Está en relación con el sugerente trabajo del Prof. Dominique Moisi, del College of Europe, El museo Europeo, que reproduzco en otro lugar. Nesemu
UE: coordinación entre todos los países Europa es un continente pequeño lleno de países pequeños, y su futuro va a depender cada vez más de la capacidad de esos países pequeños de pensar a lo grande. La presidencia de la UE la ocupa actualmente Austria (población: 8,2 millones); después, presidirán el club Finlandia (5,2 millones), Alemania (82 millones), Portugal (10,6 millones) y Eslovenia (2 millones). Cuatro pequeños y sólo uno grande. A medida que la UE se extienda hacia los Balcanes, la proporción de sardinas con respecto a los tiburones irá en aumento. Uno de los momentos más absolutamente ridículos de la historia europea reciente se produjo en 1991, cuando Jacques Poos se apresuró a asegurar a los eslovenos -en pleno intento de separarse de la Yugoslavia de Slobodan Milosevic- que los países pequeños no tenían futuro en Europa. Monsieur Poos era ministro de Exteriores de Luxemburgo (población: 475.000). Ser pequeño tiene muchas ventajas. Los países pequeños no suelen comenzar guerras. No suelen tener la arrogancia de otros Estados más grandes. Además de la modestia y la intimidad, suelen disfrutar de una gran solidaridad social. El país es como un clan familiar. Y, sobre todo en las condiciones favorables de la Europa contemporánea, a sus ciudadanos suele irles bastante bien. Siete de los 10 países que encabezan el índice de desarrollo humano, que combina la salud, la educación y el producto interior bruto per cápita, son países europeos de pequeño tamaño: Noruega, Islandia, Luxemburgo, Suecia, Suiza, Irlanda y Bélgica, que pueden estar entre los más firmes partidarios de la integración europea, aunque los euroescépticos señalan con regodeo que tres de esos siete no son miembros de la UE. Provincianismo También hay desventajas. Los costes operativos de los Estados pequeños pueden ser elevados. Un ejemplo extremo es Bosnia. De acuerdo con las bizantinas disposiciones constitucionales que tiene en la actualidad, Bosnia dedica el 70% de su presupuesto sólo a pagar a políticos y funcionarios. Asimismo son elevados los costes operativos necesarios para la cooperación entre un gran número de países pequeños: no hay más que ver el presupuesto de la UE para entenderlo. La modestia puede tener el inconveniente del provincianismo. En las relaciones internacionales, los países pequeños pueden tener miedo de enfrentarse a sus vecinos de mayor tamaño cuando éstos se comportan mal. Finlandización es sinónimo de un estado de ánimo en el que no nos gustaría que cayera la Unión Europea a la hora de relacionarse con Rusia. Pero también los países más grandes pueden caer en la trampa del apaciguamiento, sobre todo cuando tienen que defender unos intereses vulnerables, como Gran Bretaña en los años treinta o Alemania con su dependencia actual del gas ruso, mientras que los países pequeños como Estonia -o Finlandia, en su Guerra de Invierno contra la Unión Soviética- pueden ser enormemente valientes. Me encuentro en Portugal, y aquí me he dedicado a reflexionar sobre qué es lo que puede hacer posible que los países pequeños piensen a lo grande. Un factor que ayuda es poseer un gran pasado. Aquel extraordinario momento del siglo XV en el que marinos portugueses como Vasco de Gama atravesaban mares desconocidos para descubrir el mundo ha dejado a Portugal tesoros asombrosos. Está el monasterio de los Jerónimos, por ejemplo, financiado con las riquezas del Lejano Oriente: una maravilla de caliza blanca y reluciente, con sus magníficos relieves en piedra que evocan formas náuticas: cuerdas, nudos, naves. Aquí se firmó el tratado de ingreso de Portugal en la Unión Europea, hace poco más de 20 años. El recuerdo de ese instante puede servir de inspiración para varios siglos. Más importante aún, el periodo en el que Portugal era una potencia mundial ha dejado una herencia de aproximadamente 220 millones de personas que hablan portugués en todo el mundo (188 millones en Brasil). Más de los que tienen el francés como lengua materna. Es un dato que otorga a este país, como a España, Gran Bretaña e Irlanda, una perspectiva transatlántica imperecedera. Austria, que ocupa actualmente la presidencia de la UE, es otro país pequeño cuyo gran pasado le da una perspectiva más amplia, sobre todo en sus relaciones con los Balcanes y Mitteleuropa. La voz del emperador Francisco José se oye aún en los consejos europeos. Pero no hace falta haber sido colonizador; también puede heredar esa perspectiva más amplia el que ha sido colonizado. Eso es lo que ocurre, o podría ocurrir, con Bosnia, el punto de colisión entre los imperios cristiano y musulmán. Nos preocupa la situación de los musulmanes en Europa, pero allí, en Bosnia, los musulmanes llevan siglos viviendo como europeos, y los europeos comomusulmanes. Para que los países pequeños piensen a lo grande, una cosa absolutamente necesaria es que tengan un buen sistema educativo, que incluya la formación en el extranjero. La educación tiene que compensar la estrechez de los horizontes locales. Si sus clases dirigentes adquieren esa educación, pueden adquirir un punto de vista más auténticamente europeo -multinacional y supranacional- de los que suelen tener un francés, un alemán o un inglés. Pensemos, por ejemplo, en el presidente portugués de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. Barroso posee un don extraordinario: cuando habla inglés, no sólo habla sino que piensa como un inglés; cuando habla francés, no sólo habla sino que piensa como un francés. Oírle alternar entre una y otra lengua puede resultar desconcertante, casi como si pasara del lado izquierdo al derecho del cerebro. Este virtuosismo intelectual es una ventaja considerable en un presidente de la Comisión Europea, y quizá sólo podía tenerla alguien procedente de un país pequeño. Desde luego,no les pasaba a Jacques Delors -que, cuando hablaba inglés, era más francés que nunca- ni a Romano Prodi, que, cuando estaba en la presidencia, era siempre italiano al 200%, tanto en francés como en inglés. La mesa de conferencias No quiero exagerar. Una UE de Estados cada vez más pequeños tiene claros inconvenientes. No hay más que ver el tamaño de la mesa de conferencias en torno a la que se reúnen los líderes europeos en Bruselas para comprender que es imposible mantener una discusión seria en ella. Ahora bien, nos guste o no, esta UE más amplia y formada por Estados más pequeños es una realidad. Es iluso pensar que va a poder funcionar con una dirección formada por los tres países más grandes, Alemania, Francia y Gran Bretaña, como es también iluso pensar que pueda funcionar convirtiéndose en un Estado federal único. Esos dos momentos han pasado. Independientemente de las disposiciones institucionales que se establezcan una vez que el tratado constitucional de Valéry Giscard d'Estaing esté definitivamente muerto y enterrado, la clave para el éxito residirá en combinar las ventajas de tener Estados grandes y pequeños, no en sumar sus inconvenientes. En enero del próximo año habrá un modesto punto de partida, cuando tres países con presidencias sucesivas -Alemania, Portugal y Eslovenia- formen, por primera vez, una presidencia continua en equipo. Habrá que ver cómo funciona en la práctica, pero es positivo que comience con Alemania, un país grande que tiene, en política exterior, una tradición de colaborar bien con sus vecinos más pequeños, y en el que hay una nueva canciller deseosa de revivir esa tradición. Dada la dificultad de renegociar los equilibrios entre instituciones y entre naciones dentro de la UE, es posible que veamos más presidencias en equipo -la siguiente sería la de Francia, Chequia y Suecia-, aunque dudo que logremos llegar así a la de Gran Bretaña, Estonia y Bulgaria, que estaría prevista para 2017-2018. A largo plazo, la Unión Europea sólo podrá avanzar en cualquier área política si existe una coalición de países dispuestos en la que entren tanto los Estados grandes y fundamentales como algunos pequeños. No será posible hacer nada mientras los Estados más grandes no estén de acuerdo; pero no será posible hacer nada si sólo lo apoyan los grandes. Estamos ante una oportunidad para cualquier país europeo de pequeña dimensión, pero preparado para pensar a lo grande". Sugerente reflexión sobre el Apogeo asiático y la crisis de identidad en la U.E., del Profesor del College of Europe, de Varsovia, Dominique Moisi, que nos ayuda en la búsqueda de comprensión ante la nueva correlación de fuerzas en el mundo. Nesemu El museo europeo. En líneas generales, a finales del siglo XIX, Asia era para Europa una fuente de inspiración artística o un objeto de ambición imperial. Por su parte, los asiáticos veían en el viejo continente o bien un modelo de modernidad, caso del Japón Meiji, o bien un barómetro de la decadencia, como ocurría en China. Un siglo después, el milagro económico japonés había transformado la imagen que tenían los europeos de Asia, al menos de una pequeña parte de ella, y ahora les parecía un escenario de rápido progreso tecnológico e industrial. Ahora, en los primeros años del siglo XXI, cuando las economías asiáticas viven su apogeo mientras la Unión Europea se ve inmersa en una crisis de identidad y de confianza, la percepción que se tiene de Europa en Asia y de Asia en Europa está cambiando drásticamente. En la actualidad, destacados asiáticos, como el ex dirigente de Singapur Lee Kuan Yew, advierten a los europeos de que, si siguen por el mismo camino, Europa sólo tendrá importancia como potencia turística y por su mercado inmobiliario de postín. Un destacado empresario chino que reparte su vida entre Hong Kong y Londres ha sido aún más preciso. Durante una reunión privada de líderes económicos y políticos celebrada en París hace unas semanas señalaba: "Ustedes los europeos se están convirtiendo en un país del Tercer Mundo, se pasan el tiempo ocupados en los asuntos equivocados -la Constitución, el Estado de bienestar, la crisis de las pensiones-, y sistemáticamente dan respuestas equivocadas a las preguntas que plantean". Las concepciones que tienen los europeos de Asia, y en concreto de China, son más complejas y van desde la lúcida adaptación a un nuevo y respetable competidor hasta un rechazo puramente ideológico. Durante el mayo francés de 1968, los estudiantes que se lanzaron a la calle a inventar un nuevo mundo -o por lo menos, algunos de ellos- soñaban con la China maoísta, una China inmersa en la brutalidad y el sinsentido de la Revolución Cultural. Su absurda y barroca obsesión se debía tanto al desconocimiento sobre los crímenes de Mao como al aburrimiento de una sociedad próspera en la que el desempleo era casi inexistente. Por el contrario, hoy día sus herederos critican abiertamente el modelo capitalista asiático. La China de ayer era una estrella anticapitalista que guiaba a revolucionarios utópicos; la de hoy se ha convertido en una Némesis ultraliberal para una nueva generación de reaccionarios también utópicos, defensores del statu quo en Europa. Los manifestantes que salieron a las calles de París recientemente no quieren ser ni como los chinos ni como los indios; rechazan la lógica de la globalización y se niegan a renunciar a garantías sociales conquistadas con gran esfuerzo. Concepción poscolonial Para las élites económicas europeas, China e India son completamente diferentes. Ahora son del todo conscientes de que esa concepción poscolonial, ligeramente nostálgica, que tenían de estos países asiáticos como grandes mercados para la exportación y nutridas reservas de mano de obra barata se ha quedado desfasada. Ahora, China e India son auténticos competidores que merecen respeto, cuando no pura y simple admiración. Por ejemplo, la calidad, los costes y los plazos de entrega de sus industrias del automóvil están alcanzando niveles europeos. Europa sigue manteniendo ventaja en lo que se refiere a las ciencias puras, como ocurre en el sector farmacéutico, pero las empresas de primera categoría que están apareciendo, principalmente en India, son cada vez más capaces de contratar a licenciados del Massachusetts Institute of Technology y de Harvard, al tiempo que mantienen costes laborales bajos, conservando así su competitividad mundial. Por desgracia, aunque los dirigentes europeos reconocen el desafío asiático, no han logrado que les sirva ni para descender a la realidad del irresistible proceso de globalización ni como llamada a las armas en materia social y económica. De hecho, sería justo decir que los políticos europeos, con pocas excepciones, como la de Tony Blair, están tardando en ajustar su visión del mundo al revolucionario ritmo de cambio que se registra en Asia. Atrapados entre su falta de visión estratégica a largo plazo y su obsesión por los intereses inmediatos, en general, los líderes políticos europeos, al contrario que las empresas del viejo continente, que están saliendo mejor paradas entre los asiáticos, no han logrado ganarse el respeto de sus homólogos de Extremo Oriente. Naturalmente, en un continente que, en líneas generales, no ha logrado enterrar su pasado ni cerrar la puerta a los fantasmas del nacionalismo, también se suele considerar que la UE es un modelo de reconciliación, paz y prosperidad. Pero si la producción europea sigue descendiendo, ¿se mantendrá esta percepción? A lo mejor entonces los asiáticos empiezan a pensar que el modelo europeo es una versión política de Venecia: un lugar que se visita sintiendo nostalgia por su pasado glorioso y admirando su aire de museo. (Dominique Moisi es profesor del College of Europe, en Natolin (Varsovia). )
09/05/2006
Interesante y prudente editorial en El País: La eutanasia está ahí Por más que se quiera ocultar, soslayar o anatemizar, el problema de la eutanasia está y estará cada vez más presente en la realidad social. La muerte del tetrapléjico vallisoletano Jorge León Escudero, obra según todos los indicios de una mano amiga, lo ha vuelto a situar en el debate. Cada vez son más las personas que, como consecuencia de enfermedades irreversibles asociadas al envejecimiento extremo o de accidentes, se encuentran inmersas en situaciones que para ellas no reúnen los requisitos mínimos de una vida humana, de la que quieren liberarse con ayuda médica legal, y no por un acto humanitario pero clandestino. Se trata de una cuestión delicada, en la que los aspectos éticos y legales se entremezclan, pero que ningún Gobierno, del signo político que sea, puede seguir ignorando. Algunos países, como Holanda y Bélgica, han regulado cuidadosamente la práctica de la eutanasia activa y la correspondiente actuación médica. En España, por el contrario, se mantiene congelado el debate político e institucional, pese a que la sociedad es favorable a abordar la cuestión con la prudencia y el rigor exigibles. El PP ignoró el tema en los ocho años que gobernó, sin duda por su total alineamiento en este punto con las posiciones de la Iglesia. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, ha señalado que la regulación de la eutanasia no figura en la agenda del Gobierno, ya que se trata de un debate político que "no corresponde ahora". Es verdad que el PSOE sólo se comprometió a crear una comisión en el Congreso para estudiar la posible despenalización. Pero de esta comisión no se sabe nada pasado el ecuador de la legislatura. Es comprensible que el Gobierno module su programa reformista y asuma sus compromisos cuando corresponda. La Iglesia española situó la eutanasia en el frontispicio de su campaña contra las reformas del Gobierno, calificando de "apología del delito" su simple debate, y como "una forma más de homicidio" el hecho en sí. Además, las sedaciones paliativas en el hospital público de Leganés dieron lugar a que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid lanzara una sospecha de eutanasia generalizada, de la que más de un año después no hay rastro alguno. Pero más pronto que tarde, este Gobierno u otro del PP no podrá dejar de dar una respuesta legal, al margen de legítimas y respetables opciones morales, a situaciones personales muy difíciles, frecuentes hoy día y cada vez más en el futuro.
Ya alumbraban los membrillos sin que todavía hubieran terminado la vendimia y en el monasterio había una gran actividad para asegurarse el invierno, como las hormigas. También el tiempo de la recogida de los monjes vagabundos hacia sus lugares de descanso. En muchos monasterios eran admitidos porque, al igual que las cigarras, alegraban los descansos en los días más cortos que se avecinaban. Cierto que a muchos Abades no les gustaban un pelo porque, entre algunos auténticos místicos Chan, taoístas o budistas, se ocultaban no pocos frescos que preferían vivir sin trabajar. Al Maestro le hacían mucha gracia porque eran auténticos portadores de novedades y de experiencias. Ya había alcanzado una edad en la que el orden y las reglas necesarias para la convivencia en una comunidad las tomaba con mucha libertad. Como los monjes giróvagos (así los denominaban en Occidente hasta el siglo V) conocían al Maestro de cuando había fundado el monasterio, procuraban visitarlo y contarle las más divertidas historias, mientras disfrutaban de su hospitalidad. Reales o inventadas, ¿qué más daba? Una de éstas fue la que les contó una tarde al regresar de arreglar el estanque de las carpas doradas. - Esto te va a gustar, Ting Chang. En algunos países del Cuenco de Oro, el Mulá Joha practicaba como médico y tenía una gran fama. - No me pondría yo en sus manos, Luz de dónde el Sol la toma, - lanzó una sergiada la liebre hambrienta de la estepa. - ¿Y en las mías, sí? – le preguntó con algo de guasa Ting Chang. - ¡Hombre, lo tuyo es distinto, Noble Señor! Aunque no me curara tu ciencia siempre podría decir que me habían atendido las manos de un príncipe. - ¡Huy!, Maestro, andemos alerta porque Sergei está tramando algo, – dijo riéndose Ting Chang -. - ¿Por qué, Nobles Señores? ¡Es que tengo mucha hambre! Estos trabajos... me matan. - Ya llegamos, Sergei, pero piensa que del mucho cenar están las sepulturas llenas, - dijo el Maestro -. - Pues del no cenar, ¿cómo estarán? - Resulta que un amigo llamó al Mulá en mitad de la noche – prosiguió el Maestro para no reírse -. El Mulá le preguntó al mensajero que cuánta fiebre tenía el enfermo. Le respondió que debía estar a unos cincuenta grados centígrados. A lo que el Mulá resopló: “Entonces, no me necesita a mí sino a los bomberos”. Y se volvió a meter en la cama. José Carlos Gª Fajardo
(1) La verdad es para encarar el futuro. (2) La mentira es para soportar el pasado. (3) Vivir es transitar desde el casi todo es verdad hacia el casi todo es mentira. (4) Llega un día, curiosamente perceptible, en el que el peso del pasado iguala el peso del futuro. (5) Las verdades se decubren, las mentiras se construyen. (12) Un solo día con el uso exclusivo de la verdad sería insufrible. (13) La vida fluye desde el futuro hacia el pasado, sí, porque empieza cuando todo es futuro y acaba cuando todo es pasado. (Transcripsit Nesemu)
10/05/2006
(Por favor, no tratéis de comprenderlo. Los cuentos son asi, llenos de sabiduría... la de lsolocos, la de los niños, la de los limpios de corazón. Nesemu) Ya se acercaban los tiempos serenos del otoño y el Maestro hablaba de subir a la montaña para visitar al anciano sabio que tanto le había ayudado en su formación y crecimiento. Quería hacerlo antes de que bajasen las nieves, y Sergei intuyó algo porque lo encontró una mañana reparando un viejo reloj de viento. - Maestro, ¿vamos a viajar a algún sitio?, - preguntó ante la mirada atenta de Ting Chang que revisaba la pata de un ave herida. - ¿Vamos?, – preguntó sin volver la cara el Maestro. - ¿No creerás que vamos a dejarte viajar solo? Nosotros te acompañaremos para atenderte y no molestaremos nada durante tu encuentro con tu Maestro. - Sergei, eres un poco más resabiado que el asno del Mulá. Cada cosa tiene su tiempo y tú no deberías andar escuchando mis conversaciones con el Abad. - ¡Maestro, si yo sólo andaba por allí atento a tus necesidades! Por supuesto que no hay que preocuparse. Como tú dices, el tiempo no existe, lo hacemos y para medirlo existen los relojes. - Ay, Sergei, Sergei, ¡tan cerca y tan lejos! -, respondió con afecto el Maestro -. A propósito de relojes. El del Mulá nunca daba la hora exacta y su amigo Wali le dijo un día “Mulá, ¿para qué te sirve tu reloj si nunca funciona bien? Deberías hacer cualquier cosa con él, mejor que tenerlo así". El Mulá lo escuchó en silencio. Después, cogió un martillo y golpeó con fuerza el reloj patatero que le había regalado su abuelo. “¡Ya está! Ahora ya está parado y no fallará”. “Pero, ¿cómo eres capaz de decir que ahora dará mejor la hora? Mulá, ¡no hay quien te entienda!”. “Escucha, Wali, antes nunca daba bien la hora. Ahora la dará exacta, al menos, dos veces al día. ¿Estás contento?” José Carlos Gª Fajardo (63) La belleza es orden entre las partes de un todo. (64) La inteligibilidad es orden entre diferentes todos. (65) La belleza es repetición por dentro, la inteligibilidad lo es por fuera. (66) La belleza es la inteligibilidad interna de las cosas. (67) La inteligibilidad es la belleza externa de las cosas. (68) La armonía es repetir en el espacio. (69) El ritmo es repetir en el tiempo. (72) La inteligibilidad y la belleza comparten como mínimo una cosa: ambas tienen que ver con una ración de orden dentro del desorden. (73) A pesar de lo que la inteligibilidad y belleza tienen en común, lo bello no tiene por qué ser necesariamente inteligible ni la inteligibilidad implica necesariamente belleza. (74) La belleza no tiene por qué ser inteligible pero predispone a la inteligibilidad. (75) La belleza no es necesaria en arte, ni la inteligibilidad suficiente en ciencia. [Paciencia, leed ahora lo que sigue] (76) La primera evidencia de la aparición del sentido estético quizá sea un hacha de simetría obsesiva de hace unos 400.000 años: Homo erectus, la belleza. (77) La primera evidencia de la aparición de la autoconciencia quizá sea un enterramiento ritual de hace unos 120.000 años: Homo neanderthalensis, la trascendencia. (78) La primera evidencia de la aparición del conocimiento abstracto quizá sea un grabado o una pintura rupestre de hace unos 35.000 años: Homo sapiens, la inteligibilidad. (79) Quizá fuera primero el arte, luego la revelación y, por fin, la ciencia. (80) El primero que se dio cuenta de que la primavera volvía, quizá fuera alguien preseleccionado por embelesarse ante la simetría bilateral de un hacha de sílex. (81) La selección natural favoreció el gozo por el ritmo y la armonía, lo que supuso una preselección para anticipar la incertidumbre.
12/05/2006
La primera vez que el Mulá Nasrudín vio un minarete en una mezquita fue cuando su padre lo llevó desde su pueblo a Basora. El niño, al ver al almuédano llamando a la oración desde los cuatro puntos cardinales del alminar, se acercó a la base y le gritó al almuédano “¿Por qué se subió a un árbol tan liso que ahora no sabe cómo bajar? ¡Hay que fijarse,! dice mi padre, y tiene mucha razón” José Carlos Gª Fajardo
82) La noche es el eclipse más total. (83) Existe el eclipse total de Sol, el eclipse total de Luna y el eclipse total de Tierra, o sea: la noche. (se detiene el tráfico, se buscan gafas, se paran las clases para que los niños salgan al patio... llega el eclipse total de la Tierra, y nos encuentra durmiendo) En Italia, después de la rocambolesca experiencia de Silvio Berlusconi con su gobierno de derecha, un gobierno de centro izquierda accederá al poder con Romano Prodi al frente de una frágil coalición. En Francia, se tambalea el gobierno de derecha que gobierna desde hace once años, cuando Jacques Chirac reemplazó a François Mitterrand. En Europa, la izquierda está en el poder en doce países sobre los 25 que conforman la Unión Europea: Suecia, Gran Bretaña, España, Portugal, Hungría, Lituania y República Checa. Además, los socialdemócratas participan en gobiernos de coalición dirigidos por la derecha: Alemania, Bélgica, Chipre, Finlandia y Luxemburgo. El problema que se plantea es si actualmente es tan clara la diferencia entre la izquierda y la derecha que se caracterizaban, sobre todo, por su apuesta por la transformación de los derechos políticos en derechos sociales, en la izquierda, mientras que los partidos de la derecha apostaban por un desarrollo sin fin que confundían con el crecimiento económico. A cualquier precio, pero que siempre pagaban las clases más desfavorecidas ampliando cada vez más la desigualdad a pesar de que disminuyese proporcionalmente el número de los pobres. Mientras en Europa aún existe una fuerte sensibilidad por los problemas sociales, en Japón, EEUU, Canadá, México y Australia los gobiernos están controlados por la derecha. El aparente fenómeno de un viraje hacia la izquierda en Latinoamérica: en Cuba, Venezuela, Brasil, Bolivia, Uruguay, Argentina, Chile y Costa Rica, no deja de presentarse confuso ante la distancia que separa a Chile de Cuba o de Venezuela. Esa brecha es tan grande que no caben simplificaciones que pueden ser derrumbadas por un manotazo de los grandes poderes financieros que, en realidad, deciden la macroeconomía con su reflejo en la política y en la vida social. De hecho, en la IV Cumbre Unión Europea- América latina y Caribe celebrada en Viena, los proyectos de cooperación más significativos se dirigen a los países centroamericanos más próximos a la influencia de EEUU. De ahí, que sea tan difícil distinguir entre la izquierda y la derecha cuando pensamos que China está gobernada por un partido que se pretende comunista pero cuya política económica no es socialista, Rusia que mantiene al partido comunista en la oposición, o Vietnam en donde su crecimiento económico no se debe precisamente a su pretendido socialismo. O en la mayor democracia del mundo, India, en donde se alternan gobiernos pretendidamente socialistas, Partido del Congreso, o nacionalista hindú, como el BJP. En el mundo árabe musulmán sería muy difícil calificar de izquierdas o de derechas a los gobiernos de Egipto, Pakistán, Indonesia, Afganistán y otros. En Túnez, Argelia o Marruecos no sería posible distinguir con claridad las promesas electorales de los partidos y su comportamiento posterior cuando conquistan el poder. Si por lo tanto, esa distinción entre izquierdas y derechas, que tanta importancia tuvo en los siglos XIX y XX y que tanto contribuyó al progreso de la Humanidad, ya no parece servirnos para estudiar sus estructuras de poder, aparentemente democráticas, deberíamos movernos por otros parámetros más fiables y equitativos, como hizo la ONU cuando puso en marcha su Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considerando a éste desde una superficie más amplia y extensa que la del mero crecimiento económico, más humana y justa, más global y solidaria. De ahí que nos suma en el desconcierto el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al haber entrado en su seno dictaduras como Cuba, China, Pakistán, Azerbaiyán o Arabia Saudita. Venezuela no logró entra pero obtuvo 101 votos mientras el despótico Irán se presentó haciendo una defensa de "los más altos niveles de promoción y protección de los derechos humanos". El nuevo Consejo de Derechos Humanos sólo podrá recuperar el perdido prestigio andar si logra condenar a los Estados violadores de derechos humanos, lo que puede conllevar la suspensión de miembro de la ONU. Pero para eso será necesario el voto de las dos terceras partes de los 191 Estados, algo muy difícil de conseguir. De ahí que, ante la confusión entre los gobiernos de derechas y de izquierdas, ante la violación sistemática de los derechos humanos, no seamos pocos quienes creamos que en la actualidad, el control de las violaciones de esos derechos fundamentales en el mundo lo realicen con más ONG como Amnistía Internacional o Human Rights y otras Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que muchas de las instituciones políticas que nos hemos dado y que en realidad están controlados y dirigidas por los grande intereses económicos sin corazón y sin patria. José Carlos Gª Fajardo
17/05/2006
- En las grandes ciudades parecen tratar a la gente como si fueran discapacitados profundos, - dijo el Maestro mientras ayudaba a limpiar unas carpas que le habían enviado desde la cocina. Un día, cuando el Mulá se puso a trabajar en aquellos grandes almacenes para poder pagar sus deudas del juego, se presentó al trabajo y su jefe le echó una buena bronca “¿Pero qué pasa ahora? ¿Qué he hecho mal?” - preguntó Nasrudín. “¿Y todavía tiene el rostro de preguntármelo?” – respondió furioso el dueño del almacén. “No veo la razón de su enfado, - respondió tranquilo el Mulá -, y, si me lo permite, le diré que eso de alterarse no es nada bueno para la salud. Sobre todo a sus años”. “¿Cómo que a mis años ni qué niño muerto? ¿Cómo ha desaparecido de su puesto de trabajo ¡durante tres semanas sin permiso!?” “¿Cómo que sin permiso? “ – repuso lleno de razón Nasrudín – Yo vine a su despacho para pedirle tres semanas de vacaciones para ir a comprar un burro a mi pueblo, que ahora es buena época. Usted no estaba y, entonces vi colgado en su puerta un gran cartel que decía “¡No pregunte! ¡Hágalo usted mismo!! Y claro, ¿qué iba a hacer? Pues obedecí, y ya está. ¿No ve como todo está claro?” Y sin inmutarse, cogió su caja de herramientas y siguió adelante. José Carlos Gª Fajardo El Prof Sachs, escribe en "Luchar contra la pobreza con la ayuda adecuada": El mundo en desarrollo a menudo se parece al tráfico de una carretera. Países como China, India y Chile avanzan en un sentido de rápido crecimiento económico, que reduce las diferencias tecnológicas con los países desarrollados, mientras que naciones como Nepal, Níger y Sudán se precipitan en sentido opuesto, cada vez con más disturbios, enfrentamientos, sequía y enfermedades. Los costes del fracaso económico son enormes para todo el mundo, ya que los conflictos, el terrorismo, el tráfico de drogas y los refugiados sobrepasan las fronteras nacionales. Pero los conductores pueden cambiar de sentido, y también los países. India, China y Chile difícilmente se podían considerar historias de éxito en los años sesenta y setenta. Los tres estaban agitados, acuciados por la pobreza, el hambre y la inestabilidad política. Su transformación económica demuestra que los "casos perdidos" de hoy pueden ser los mercados emergentes del mañana. Quienes afirman que la ayuda exterior no funciona -y que no puede funcionar- están equivocados. Esos escépticos hacen carrera fomentando el pesimismo, al señalar los múltiples e indudables fracasos de anteriores campañas de ayuda. Pero lo cierto es que podemos ayudar a garantizar el desarrollo económico adecuado de los países más pobres. Podemos ayudarlos a escapar de la pobreza. Y debemos hacerlo por nuestro interés nacional. El primer paso para salir de la pobreza rural casi siempre supone aumentar la producción de alimentos y poner fin a los ciclos de hambruna. La salida de Asia de la pobreza durante los últimos 40 años empezó con una "revolución verde". La producción de alimentos se duplicó o se triplicó. La Fundación Rockefeller colaboró en la obtención y la difusión de semillas de alto rendimiento; y la ayuda estadounidense permitió a India y otros países proporcionar abonos y semillas subvencionados a los agricultores pobres. Cuando consiguieron tener unos ingresos, los campesinos pudieron pasar a la creación de pequeñas empresas. El segundo paso para salir de la pobreza es la mejora de las condiciones sanitarias, empezando por la mejora de la nutrición, el agua potable y los servicios sociales más básicos. En las historias de éxito asiáticas, la mortalidad infantil ha disminuido drásticamente, lo cual, a su vez, ha reducido el tamaño de las familias, porque los progenitores pobres empezaron a confiar en que sus hijos sobrevivirían hasta la edad adulta. El tercer paso consiste en salir del aislamiento económico para introducirse en el comercio internacional. Chile, por ejemplo, se ha convertido en las dos últimas décadas en el principal proveedor de fruta de EE UU fuera de temporada, gracias a la creación de unas cadenas de suministros altamente eficaces. China e India han prosperado como exportadores de mercancías manufacturadas y servicios, respectivamente. En los tres casos, las relaciones comerciales dependían de la mejora de la conectividad: carreteras, energía, telecomunicaciones, Internet e introducción de contenedores para el transporte. Hoy, a los escépticos les gusta afirmar que África está demasiado atrasada y es demasiado corrupta como para llegar a ser como China o India. Se equivocan. Una revolución verde, una revolución sanitaria y una revolución de la conectividad están al alcance de África. Los ingenieros y científicos ya han desarrollado las herramientas necesarias. El proyecto Aldeas del Milenio, desarrollado por mí y un grupo de compañeros, se está expandiendo con rapidez en 10 países africanos y está demostrando que esa triple transformación -verde, sanitaria y de conectividad- es factible. Las variedades de semillas mejoradas, los abonos, el regadío y los camiones han contribuido a convertir el hambre en cosechas extraordinarias en sólo una o dos temporadas. La malaria está controlada. Los agricultores tienen acceso a la capital para pasar de las cosechas de subsistencia a los cultivos comerciales. A los niños se les trata contra las lombrices y reciben una comida a mediodía que ayuda a garantizar que estén sanos y asistan a la escuela. Los escépticos afirmaban que los campesinos africanos no obtendrían más alimentos, que los fertilizantes se perderían, que cortarían las mosquiteras de las camas para hacer velos de novia y que los funcionarios locales bloquearían el progreso. Está ocurriendo lo contrario. En cualquier parte del mundo, los más pobres de entre los pobres desean una oportunidad para mejorar el futuro, en especial el de sus hijos. Denles herramientas y las aprovecharán. Los escépticos de la ayuda, como William Easterly, autor del reciente libro The White Man's Burden, son legión. En lugar de señalar los fracasos, debemos amplificar los éxitos, incluidas la revolución verde, la erradicación mundial de la viruela, la expansión de la alfabetización y, ahora, la promesa de las Aldeas del Milenio. Los criterios para que las ayudas tengan éxito están claros. Deben tener un objetivo definido y ser específicas, medibles, responsables y ampliables. Deben fomentar la triple transformación de la agricultura, la sanidad y las infraestructuras. Deberíamos proporcionar a las aldeas una ayuda directa que se pueda calibrar y controlar. El proyecto Aldeas del Milenio se basa en la participación de la comunidad y en que ésta se responsabilice de garantizar que los abonos, las medicinas y demás ayudas se emplean adecuadamente. Millennium Promise, una organización de la que soy cofundador, propugna y amplía el avance del proyecto Aldeas del Milenio. Se ha unido a Cruz Roja, Unicef, la Fundación de Naciones Unidas, los Centros para el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud para instalar mosquiteras contra la malaria en las camas de los niños de África. En este mundo frágil y plagado de conflictos debemos valorar la vida en todas partes frenando las enfermedades y las muertes innecesarias, promoviendo el crecimiento económico y ayudando a garantizar que la vida de nuestros hijos sea muy preciada en el futuro. Jeffrey D. Sachs es director del Earth Institute de la Universidad de Columbia. EEUU.
18/05/2006
Estaban aparejando los arreos de las cabalgaduras porque ese fin de semana el Maestro los iba a llevar a visitar a un viejo amigo monje que se encontraba enfermo en un eremo de la montaña. - Largo es el camino, Maestro, - dijo Sergei mientras ajustaba las cinchas de su mula. - Largo, en verdad, Sergei. - Hubieran podido hacerse las cosas más sencillas. - Hubiera podido ser, pero ¿cómo de sencillas? - No sé, no tener que trabajar ni que madrugar ni que luchar para procurarse las cosas. - Ni para enfrentarse a las propias contradicciones, ¿no es eso? - Bueno, algo así. - Escucha, Sergei, estaba una rata a la orilla de un río empeñada en que el elefante, que se daba plácidamente su baño, saliese del agua. Pero el elefante estaba disfrutando y se negaba a salir. “¡Te digo que salgas! ¿Me has escuchado?” “¿Cómo no oírte con esos gritos? ¿Para qué quieres que salga si te puedo escuchar desde el agua?” “Te lo diré cuando hayas salido. Es muy importante, ¿me entiendes?” En fin, que la rata no cejaba en su empeño y el elefante, inmenso y tranquilo, salió del agua y se plantó delante de la rata que lo miró decepcionada. “¡Quería saber si te habías puesto mi traje de baño!” - ¡No me lo puedo creer! – exclamó Sergei entre risas. Esa rata estaba loca. - ¿Esa rata, Sergei? ¿No es así como razonan muchas personas que se tienen por cuerdas? - Caramba, Maestro, ahí sí que me has dado. ¡Voy servido! José Carlos Gª Fajardo
19/05/2006
El otoño había llegado a la región y el Maestro iba feliz sobre su mula contemplando los arces dorados, los estanques de lotos azules, las veredas en las que apuntaban los acebos que florecerían en rojo durante el invierno. El ritmo de su cabalgadura le hacía mover la cabeza y a sus acompañantes les parecía que iba saludando a las plantas y a las ardillas y a los cuervos y a todo lo que les salía al encuentro. Porque ésta era una de las claves de su enseñanza: - La paz se manifiesta cuando no tienes que ir a por las cosas sino que estas salen al encuentro. A eso llaman en Occidente contemplación, dejarse impregnar, invadir, hasta saberse uno con todo lo que existe. No hay que “ir allí” ni “permanecer aquí”, sino simplemente respirar y hacer lo que tienes que hacer, esto es, lo que quieras. - ¡Maestro! Dicho así parece muy fácil pero si no tenemos que ir a la montaña ni ésta va a bajar hasta nosotros, ¿cómo podríamos visitar a tu Maestro? -, preguntó Sergei que se agarraba con las dos manos al arzón de su cabalgadura -. - La clave está en no “tener que”, sino en hacer lo que sea y donde sea porque sí. El que pretende hacer el bien, ya recibió su recompensa. - Entonces, ¿no es lícito querer hacer el bien? - Mejor es hacerlo. Eso es lo que respondió el primer patriarca al Emperador de China cuando éste le exponía las buenas obras que hacía. “¿No es esto virtuoso? ¿Acaso no tienen mérito mis acciones, Venerado Maestro? - le preguntó el Emperador” “¡No!, Hijo del Cielo, - respondió Bodidarma -, porque buscas el mérito en tus acciones”. - ¿Pero no decías, Maestro, que la felicidad consiste en hacer lo que uno quiere? - No dije tal cosa, sino en poder hacer lo que uno quiere. Y el único camino que conozco es querer lo que uno hace. - ¡Cuánto hubiera dado Xavier por cabalgar por las montañas de estas tierras que sólo avizoró desde Japón! , - dijo alegre Ting Chan. - ¿A qué viene ahora evocar a quien pretendía cambiar nuestro modo de vida? –preguntó Sergei. - Eso es lo que pretendía desde su cosmovisión pero estoy seguro de que, en cuanto llegara aquí y descubriera el Camino del Tao, el Budismo y el Chan en el que ya por entonces había evolucionado, sin duda que lo hubiera abrazado. - ¿Cómo estás tan seguro, Noble Ting Chang? - Porque un hombre que afirmó que “la virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”, ya vivía en el Tao,- respondió con una amplia sonrisa el médico mientras el Maestro los miraba con profunda complacencia. José Carlos Gª Fajardo
21/05/2006
(105) el pulmón necesita aire, el corazón sangre, la boca saliva, el cerebro cambio. (108) El cerebro mantiene el cuerpo entre dos ilusiones extremas; una mínima, la supervivvencia, y otra máxima, la felicidad. (113) Viajar es la mejor forma de regalarse cambio. *** (114) La ciencia es una ficción de la realidad, pero una ficción para comprender la realidad, no para suplantarla. (115) El primer gesto de higiene de un científico, antes de levantarse por la mañana, es reírse de su maestro. (116) El último gesto de higiene de un científico, antes de acostarse por la noche, es reírse de sí mismo. [Aunque en ambos casos se continúe amando al maestro, porque se sabe amado por él, siempre. Nesemu] Hacía unos días que estaban acampados en las cabañas cercanas a la ermita del anciano sabio. Durante años, algunos monjes de diferentas monasterios habían subido para hacer retiros de gran silencio en compañía del venerable ermitaño. Pero, poco a poco, se fueron marchando. Al extenderse la noticia de que el Iluminado estaba llegando al final de su camino, volvieron a acompañarlo discípulos de los más diversos lugares. El anciano ya casi no hablaba pero a todos impresionaba la serenidad de su semblante. Nuestro Maestro lo acompañaba en silencio y entre ambos se había establecido una comunicación que no precisaba de palabras. Ting Chang, lo había reconocido con gran delicadeza para confirmar que aquella luz se acercaba a su fin. El ermitaño sonrió en cuanto vio al noble médico y dirigió una mirada de complicidad al Maestro, dejándose hacer. Éste acomodó su vida a la del anciano transformado su estancia en un periodo de descanso que Sergei trataba de mantener evitando las molestias de los monjes que acudían. En torno a la humilde cabaña del anciano se organizó una vida natural de meditación y de tranquilos quehaceres que el Maestro había establecido, y que no fue difícil porque todos estaban habituados a una vida semejante. Al caer de la tarde, se sentaban en círculo a la puerta de la ermita donde reposaba el hombre santo. Una tarde, salió el Maestro y les anunció que iban a trasladar al anciano al porche ya que quería despedirse de ellos. Ting Chang transportó en sus poderosos brazos la yacija donde reposaba el Venerable que abrió los ojos y les sonrió llenando el ambiente de una paz inmensa. Todos se postraron al unísono y algunos lloraban. Ante esto, el Santo les dijo: - Agradezco vuestra compañía y sé que estáis tristes por la necesaria separación. Pero deberíais alegraros pues sólo abandonaré este viejo fardo en el que ha vivido envuelto mi ser. Pero os veo tan tristes que no sé si habré acertado en las enseñanzas que os transmití ni en el ejemplo que recibisteis. - Hombre Santo, duele el separarse aunque regresas a la morada que a todos nos aguarda. Será más duro caminar sin tu presencia, - dijo uno de los monjes que ocupaba el cargo de abad en un gran monasterio. - Eso tiene fácil solución. Puesto que todo es efímero y aquí no estamos más que de paso, he pedido al Maestro que permita aflorar sus poderes por un día y hacer que me acompañen en este último viaje los que de vosotros, tan fieles siempre, lo deseéis. Se produjo un inmenso silencio. Ting Chang refrescó la boca del anciano mientras Sergei se deslizaba hacia el final de la asamblea, movido por una súbita necesidad. Al Maestro se le iluminó la mirada con esa picardía de los grandes momentos pero no hizo gesto alguno. El sol se ponía, el silencio era absoluto, los pájaros habían cesado en sus trinos. Ni las mulas triscaban la hierba. El viejo anciano abrió los ojos de nuevo, extendió una comprensiva mirada y se sumió en una profunda meditación mientras esbozaba la sonrisa definitiva. José Carlos Gª Fajardo
Soledad Gallego-díaz ha escrito este estupendo y sugerente artículo: Los días 10 y 11 del próximo mes de julio se celebrará en Rabat una conferencia euro-africana sobre migración y desarrollo, organizada por Marruecos y España. Faltan pocos días pero todavía no se sabe qué países van a asistir, de África y de Europa, ni cuál será su nivel de representación ni los documentos básicos de los que partirán los trabajos de la conferencia. Nada de nada. Habrá que confiar en que las cosas no estén tan paralizadas como parecen y que la reunión termine por producir sus frutos. Sobre todo, que se den pasos hacia lo que la mayoría de los expertos considera la decisión más urgente y necesaria: la apertura de las fronteras europeas a cupos de emigrantes africanos, autorizados, por periodos determinados de tiempo, a trabajar en nuestros países. Todo el mundo sabe, en África y en Europa, que está en marcha una gran corriente de migración, perfectamente justificada y explicable, y que si no se encuentran pronto los elementos para encauzarla y organizarla provocará grandes sufrimientos. No sólo en los que emigran, que sufren muerte y discriminación, sino también en nosotros mismos, porque ya sabemos de lo que somos capaces y de las infamias en las que puede caer nuestra naturaleza cuando nos relacionamos con "los otros" o nos sentimos amenazados por su presencia. Karen Blixen escribió sobre el modo en que se comportaban los europeos en África: "Muchas veces he pensado que la pena y la compasión ocupan demasiado lugar en la mentalidad moderna. Lo que realmente debe movernos es el deseo de comportarnos con justicia, una honda aversión a vernos degradados nosotros mismos de esta forma...". La gran corriente migratoria que empieza a llegar de África no es un asunto de ellos, que tengamos que contemplar con pena o compasión. Es un fenómeno social provocado por condiciones económicas, políticas y globalizadoras que todos hemos contribuido a poner en marcha y al que no podemos dar la espalda como si fuera ajeno. Cierto que no podemos acoger en nuestros países a todos cuantos querrían emigrar de los suyos. Cierto que una inmigración descontrolada puede provocar movimientos de xenofobia y racismo. Pero cierto también que no existen trabajadores ilegales, sino trabajo ilegal y que la mano de obra africana es la más barata de todas y la que acepta las faenas más duras y desagradables. ¿Por qué, si no, siguen existiendo tantos inmigrantes africanos clandestinos? No es un problema exclusivo de España. Ayer, el nuevo ministro del Interior británico reconoció que no tiene "ni idea" de cuántos inmigrantes irregulares hay en su país. Pero lo que está claro es que, en el Reino Unido como en España, no sobreviven mendigando sino ejerciendo las tareas más bajas en el escalón social. En casi toda África subsahariana existe el mismo proverbio, procedente del pueblo fulbe: "La paciencia puede cocinar una piedra". Los subsaharianos son pueblos asombrosamente pacientes y pacíficos (en España tienen los índices de delincuencia más bajos de toda la población), pero ya han cocinado la piedra y ahora la tienen en la mano. Por primera vez, esta semana se ha organizado en Malí una manifestación de protesta contra la visita oficial del ministro francés Nicolas Sarkozy, defensor de una dura política de repatriaciones. Los malienses, simplemente, no pueden quedarse en su país porque no disponen de fuentes de ingresos ni de esperanza de conseguirlos. Los que emigran no son los que se mueren de hambre, sino los que se mueren de desesperanza. Muchos creen que si se organizaran cupos temporales de trabajo en los países europeos, que les permitieran mantener el contacto con sus familias en sus lugares de origen, aceptarían la regulación del flujo migratorio y los plazos de los países de acogida. Y muchos creen que ese flujo permitiría al mismo tiempo mejorar las condiciones de vida en los países de origen. ¿Lo habrán oído los responsables de la Conferencia de Rabat? Quienes vienen y quienes vendrán no son quienes se mueren de hambre. Esos se quedan para siempre en Dafur, en el cuerno de África y en todas las zonas de extrema sequía que atraviesan ya África. Y si la mayor vergüenza es no tener vergüenza, sepamos todos que evitar esas hambrunas medievales cuesta unos pocos millones de euros y algo de voluntad política. El comité de la ONU contra la tortura dio a conocer ayer un informe pidiendo a Estados Unidos que tomara medidas inmediatas contra esta execrable práctica por sus fuerzas armadas, así como que cerrara todos sus centros secretos de detención. El informe, emitido por 10 expertos presididos por el español Fernando Marino Menéndez, mencionaba expresamente la cárcel de Guantánamo, colonia norteamericana en Cuba, establecida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde la Administración de Bush ha encerrado a cientos de reclusos, de los que aún permanecen 460 tras las rejas. La noticia se produjo justo cuando un grupo de internados allí protagonizó ayer mismo un intento de motín, el primero que se registra en la base desde que se montó la prisión hace ahora más de cuatro años. El cierre de Guantánamo, como de otras prisiones ad hoc que Washington sostiene en países que controla como Irak y Afganistán, obligaría a juzgar de una vez a los detenidos, presuntos terroristas, o su inmediata puesta en libertad. El documento incriminatorio subraya que Estados Unidos debe ampliar su concepción de lo que es tortura, de acuerdo con lo establecido en la convención de 1984, que Washington ratificó, aunque con reservas, en 1994. Y señala, entre lo que la superpotencia no reconoce como tortura, la práctica del submarino -inmersión del preso en una bañera-, utilización de perros aunque sea sólo para amedrentar, las humillaciones sexuales, y en general lo que se entiende en el mundo entero por tortura psicológica. El informe destaca sutilmente que el solo hecho de que esos centros sean secretos supone ya casi una admisión de culpa. En febrero pasado, un borrador de informe de la ONU había concluido que las condiciones de detención en Guantánamo eran inhumanas y, "en algunos casos, emparentadas con la tortura". No en vano, desde la inauguración en 2002 de tan macabro centro, 23 cautivos han intentado quitarse la vida, cuatro de ellos el jueves pasado. Como Abu Ghraib, en Irak, donde el trato que recibían los presos llegaba a unos extremos de depravación que contrastan con la excelente opinión que Estados Unidos tiene de sí mismo, Guantánamo constituye una ofensa a la comunidad internacional. Es también un mentís a las pretensiones de Washington de ser un sacrificado agente de la propagación universal de la democracia, y un gravísimo error que por sí solo desacredita la ocupación de Irak, donde se buscaban armas de destrucción masiva y se ha producido una ignominia, que repugna a quien la contempla y envilece a quien la practica. (Suscribo este Editorial de arriba abajo. Nesemu) Esta artículo del profesor Vidal-Beneyto es un ejemplo de erudición y de honestidad intelectual que puede ayudarnos en nuestra reflexión. Nesemu La formulación de este título no es mía, sino de Edgar Faure, uno de los políticos más agudos de la IV República francesa y último recurso de muchos conflictos en su país. Los vientos, como él decía, son caprichosos, y oponerse a su vuelo es casi siempre inútil y con frecuencia nocivo. Lo que hay que hacer es acompañarlos y dar razón de nuestro acompañamiento. Los vientos del siglo XX han sido dramáticamente mudables en todos los ámbitos. La crisis, entendiendo por tal la mutación rupturista, ha sido su característica fundamental. Claro que el mundo y la vida de los hombres son objeto permanente de cambios, pero en los últimos 120 años han sido sometidos a una aceleración extraordinaria. Cambios que nos han arrastrado con ellos sin que nadie haya querido detenerse en ningún porqué. Ni siquiera aquellos que tienen una responsabilidad especial por haber hecho de la explicación cotidiana del acontecer de la realidad su oficio principal y haberse alistado así en la pedagogía ciudadana: digo escritores inscritos en la notoriedad people, ensayistas mediáticos, intelectuales catódicos con urgencias de masa, etc. Tanto más cuanto que los vientos que nos sacuden son vientos rugosos, regresivos, que han invertido las corrientes que antes nos empujaban, arrastrándonos con ellos y haciéndonos saltar de campo sin dar una sola razón, sin decir una sola palabra. Con lo que el desconcierto y la orfandad se han convertido en nuestra condición irrenunciable. Pues ¿cómo asumir que los dos inexorables denostadores de la Unión Soviética que fueron Alexandr Solzhenitsyn y Alexandr Zinoviev hayan endosado, al final de sus vidas, el sayo antidemocrático, y Zinoviev haya hecho a la perestroika la responsable de todos los males actuales de Rusia? Y, más cerca de nosotros, ¿cómo aceptar sin desgarramientos que esos grandes luchadores por la democracia que fueron nuestros modelos, Bronislaw Geremek, Georgy Konrad, Václav Havel, Adam Michnik, se alineasen con las posiciones de Bush en política exterior y se apuntasen con entusiasmo a una guerra que nada imponía? Havel polemiza a principios de 2003 en The New Yorker en defensa de la invasión con el periodista norteamericano David Remnik; Konrad publica un ensayo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung y Michnik se enfrenta en Francia con el también periodista Bernard Guetta y envía a este diario su texto Nosotros, los traidores, que aparece el 2 de abril de 2003 respondiendo al artículo de Christian Semler en Die Tageszeitung del 8 de marzo del mismo año. La estructura argumental de estos alegatos se repite en todos ellos, la lucha contra las dictaduras y el terrorismo personificados en Sadam Husein es la piedra angular de su demostración. En ningún momento se entra en el tema del petróleo y en los manejos de Bush y de Halliburton, previos a la guerra; se omite la falsedad de los pretendidos contactos entre Al Queda y Sadam Husein, se silencia el hecho de que Irak no hubiese intervenido en ninguna acción terrorista en los países occidentales; se pasa por alto el inevitable enfrentamiento bélico entre suníes y chiíes, y se convierte a los partidarios de Sadam en resistentes y a sus tropas en fuerzas de liberación. Sin olvidar el escarnio de los derechos humanos que han supuesto Abu Ghraib, Guantánamo y la legitimación democrática de la tortura. La verdad es que el sí a la guerra es un acto de vasallaje a Bush y a su política con el fin de asegurarse la protección del dispositivo militar norteamericano dada la inanidad de la defensa europea y teniendo en cuenta el temor a que se repitan las agresiones del pasado, sobre todo en función del renaciente expansionismo ruso. Actitud que se ha traducido en la inquietante derechización autieuropea y que ha reducido políticamente la integración en la Unión Europea a su incorporación a la OTAN, con la consiguiente reacción de Rusia. Este basculamiento ¿fue dictado por miedo histórico o por euroatlantismo visceral? ¿Cómo pudo suceder que la tentativa más radical de subversión del orden capitalista y de liquidación de la sociedad del lucro se transformase en menos de una década en la cazuela en la que se cocieron lo posmodernoy la economía financiera y se guisara el social-liberalismo que es nuestro pensamiento único, sin que nadie nos advirtiera de la fechoría? Pero siempre hay un justo, que en este caso se llamó Guy Hocquenghem, quien en un texto vitriólicamente demoledor, Carta abierta a los que han pasado del cuello Mao al Club Rotary, nos explica cómo fue y a manos de quién. Alain Frinkielkraut, André Glucksmann, Pascal Bruckner, Bernard-Henri Lévy, Philippe Sollers, Bernard Kouchner, Serge July, Romain Goupil, los feroces gauchistas de la primera mitad de los setenta, de vuelta de todas las revoluciones, cruzados del antitotalitarismo de derechas, vestidos con el hábito curalotodo de los derechos humanos, impugnan la rebeldía política y la mutación social con el mismo furor con que antes querían imponerlas. El primado de las reformas y la adaptación a lo nuevo son hoy sus dos grandes dogmas que les eximen de darnos razón del abandono de sus viejos amores, de su giro de 180 grados. Los vientos en España han sido vientos engañosos que bajo el lema de la transparencia han escondido la trampa de la falsificación del pasado, clave para el sepultamiento de la memoria. Los primeros beneficiarios de esta amnesia impuesta han sido los miembros de la clase dominante y en especial de su sector político, que no han cambiado porque o han negado su pasado o, de recordarlo, lo han considerado un antecedente necesario y coherente con sus posiciones actuales. Que los líderes de la derecha democrática fueran los prohombres del franquismo, que Adolfo Suárez pasase sin bajarse del coche oficial de la presidencia del Movimiento Nacional a la del primer Gobierno de la democracia, nada tiene, según ellos, que merezca explicación, pues es simple prueba de que el primero fue condición imperativa de la segunda. En nuestro caso todo ha girado en torno de la legitimación democrática de la designación por Franco de Juan Carlos de Borbón, y a ese carro se han subido los protagonistas más destacados de la escuadra franquista. Sólo dos ejemplos: Torcuato Fernández-Miranda y Laureano López Rodó (vid. Lo que el Rey me ha pedido y La larga marcha hacia la Monarquía, respectivamente). En los otros casos, los partidos han hecho una lectura del proceso pro domo sua. Javier Tusell, para la UCD, y la presentación canónica que representa el libro de la Editorial Sistema sobre este tema, para el PSOE, eliminando, obviamente, cuanto contradice su línea -por lo que a mí me toca la omisión, en una bibliografía de 40 páginas, de los ocho textos que he escrito sobre la transición-. A partir de ahí, por una parte no nos hemos ahorrado ningún travestimiento y, por otra, ha bastado que José María Aznar levantase la veda para que muchos nostálgicos del esplendor franquista que, al final del periodo, se pusieron por si acaso la careta, se la quitasen ahora agresivamente. Ejemplos, numerosísimos, pero sólo citaré el de un hombre antes del progreso, cuya integridad y entereza pude vivir de cerca en Triunfo y La Calle. ¿Qué le ha sucedido a César Alonso de los Ríos, qué le ha llevado a su actual reaccionarismo? A no ser que tenga razón mi admirado Vicente Verdú, otro mutante, cuando sostiene que hoy los reaccionarios somos los progresistas. El honor de la memoria democrática lo han salvado, en este caso, dos hombres de bien, que fueron falangistas iniciales y nos han dado cumplida y convincente noticia de las causas y los momentos de su abandono del totalitarismo y su apuesta por la democracia. Dionisio Ridruejo, en sus Memorias, y Pedro Laín Entralgo, en su Descargo de conciencia, testimonios admirables de una inversión ideológica radical, no sólo nos hablan de su peripecia personal, sino que nos ayudan a comprender el papel determinante que personas como ellas tuvieron en el desmontaje de lo que se ha llamado el franquismo sociológico y en la recuperación de los referentes democráticos. Ridruejo y Laín, y otros como ellos, desde la sociedad civil y montados en su transformación socioeconómica y en la pregnancia europea de la derecha civilizada española, contribuyeron a casi pre-enterrar a Franco en vida. Este reconocimiento nos confirma que si queremos que la veleta resista a los vientos, hemos de consolidar sus condiciones de existencia, en particular sus cimientos. Que en nuestro caso se llaman valores, lealtades, convicciones.
23/05/2006
Regresaban de la montaña después de haber incinerado al anciano eremita y aventado sus cenizas a los cuatro puntos cardinales. Mientras estaban sentados bajo un espléndido castaño saboreando unas manzanas que les había regalado un niño para el camino, Sergei se dirigió al Maestro: - Venerable señor, ¿cómo puedes ir tan tranquilo después de lo que ha sucedido? - ¿Y qué ha sucedido, Sergei, como para que pueda sentirme intranquilo? Un día, le preguntaron al maestro sufí Uwais, “¿De dónde sacas la energía que te anima?” “Quizás de que, cuando me despierto por las mañanas, no me siento seguro de vivir hasta la noche” “ Pero, Maestro, ¿acaso eso no lo saben todos los hombres?” “Por supuesto que lo saben, pero no todos lo viven.” - Maestro, siempre me respondes con historias pero no me explicas su significado. - Pásame esa manzana, Sergei. - ¿Esta, Maestro? Pero si la voy a comer y tú tienes un cesto delante de ti. - Es para masticarla un poco y después dártela para que te la comas. - No entiendo. - Ay, Sergei, ¿has visto a alguien que se emborrachara comprendiendo el significado de la palabra vino? José Carlos Gª Fajardo
24/05/2006
Manolo Saiz, director del equipo ciclista Liberty Seguros, fue detenido ayer en la mayor operación contra el dopaje en España. En la misma redada fueron detenidas otras cuatro personas: Eufemiano Fuentes, ginecólogo y médico personal de varios ciclistas españoles de primer nivel; el segundo director del equipo de la Comunidad Valenciana, José Ignacio Labarta; José Luis Merino Batres, ex gerente de Transfusiones de la Comunidad de Madrid, y Alberto León, ex corredor de bicicleta de montaña. El dopaje consistía en la extracción de sangre para hacer un concentrado de glóbulos rojos para maximizar el rendimiento del ciclista. La sangre se inyectaba antes de una prueba importante. La Guardia Civil ha hallado más de 200 bolsas con sangre de deportistas. La detención de Manolo Saiz, ex director del ONCE y peso pesado del ciclismo español, fue conocida después de que no acudiera a una comida con miembros del equipo y no fuera posible localizarlo. Saiz fue detenido en las cercanías de la clínica de Merino Batres, en la calle de Zurbano de Madrid. Un apartamento próximo a dicha clínica era el supuesto centro de la trama y donde los ciclistas acudían a que les extrajeran sangre para su reutilización. A lo largo de la investigación la Guardia Civil ha rastreada en varios ocasiones las basuras de los hoteles donde se alojaban algunos equipos ciclistas. Según fuentes de la operación se encontraron bolsas con sangre y jeringuillas. La nueva ley antidopaje establece penas de prisión para los inductores al consumo de sustancias prohibidas. La operación, dirigida por el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de M |