J. C. García Fajardo |
![]() Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
Causa rubor, vergüenza e indignación la situación ridícula de nuestros soldados en Pakistán. 87 soldados durmiendo en un hangar del aeropuerto de Lahore sin que las autoridades pakistaníes les permitieran aterrizar en Islamabad "porque el aeropuerto estaba saturado con los donativos enviados", sin poder salir del hangar y metiendo la pata por falta de la preparación necesaria en cosas elementales enun país musulmán: que atasquen los wateres porque los soldados "necesitan" utilizar papel higiénico cuando más de tres mil millones de seres en el mundo ni lo utilizan ni conciben que se pueda utilizar cuando el chorrito de agua es tan útil, barato e higiénico. Tiene que aguantar la censura de los oficiales militares pakistaníes, para esto sí están ágiles, porque las diez mujeres soldados españolas duerman en el mismo hangar que los hombres... y ya les iban a habilitar otro espacio cuando llegan 27 soldados franceses con una mujer entre ellos... y todo quedó como querían... los franceses que siguen creyéndose en el Imperio. ¿Con qué criterio se han enviado a estos 370 soldados españoles para juntarse a otros polacos e italianos "que ya llegarán" para "abrir zanjas y otras actividades" que podíanhacer mil veces mejor los soldados pakistaníes que tiene un ejército mucho más numeroso que el español o el polaco... y con armamento nuclear? Pero lo más siniestro es que el coste total de la operación, 14,5 millones de euros recae exclusivamente sobre los españoles, hasta los gastos de los soldados polacos e italianos. Es una vergüenza y un verdadero escándalo seguido de un ridículo inadmisible para un país soberano como España. ¿A qué juega este minisgtro Bono y los mandos del Alto Estado Mayor del Ejército? ALGUIEN TIENE QUE ASUMIR LAS RESPONSABILIDADES. Mientras tanto, en esta sociedad de opereta y con complejo de pariente pobre invitado a "jugar" en la OTAN nos ocupamos del primer biberón de la infantita Leonor. Por favor, leed la crónica que Fco. Peregil, destacado por El País para narrar nuestras gestas gerrero/humanitarias publica hoy. Causan vergüenza: La burocracia, obstáculo a la misión humanitaria Durante el invierno pasado en Cachemira muchas aldeas y carreteras quedaron sepultadas bajo un metro y medio de nieve... Las ayudas internacionales han de emprender una carrera contra reloj para salvar las vidas. Pero a veces esa carrera se da de bruces con la burocracia y la desorganización. Los 87 soldados españoles que bajo el mando de la OTAN llegaron la mañana del domingo a Pakistán, pasaron ayer una segunda noche en un hangar del aeropuerto de Lahore, a unos 500 kilómetros del epicentro del terremoto, sin poder hacer nada más que matar el tiempo esperando a que se les autorizara viajar a la zona. Cuando anochecía los soldados españoles supieron que se les autorizaba a viajar en un plazo de 24 horas hacia la zona afectada. El plan de la expedición española comenzó a torcerse cuando un día antes de salir desde la base militar de Torrejón las autoridades paquistaníes advirtieron de que no sería posible aterrizar en Islamabad porque el aeropuerto se encontraba saturado con toda la ayuda humanitaria que llegaba.(¿Por qué no cancelaron el viaje?) Los españoles tuvieron que aterrizar en Lahore, ciudad que si vas en un convoy con protección militar se pueden emplear hasta siete horas en llegar a Islamabad o Rawalpindi. Anoche, los militares ya pudieron instalar las literas en vez de dormir en el suelo como la primera noche. Para no aburrirse, unos jugaban con la play station, alguno leía, otros charlaban, varios veían alguna película en un DVD portátil... Y así, 48 horas desde que aterrizaron en Lahore. "Paciencia", aconsejaban los oficiales. Los mandos ordenaban a los soldados que se vistieran con mangas largas para no contraer la malaria. Los baños se atascaron durante varias horas porque no estaban diseñados para succionar papel higiénico. (¡Estos infieles!) Por las pistas del aeropuerto paseaban a veces dos guardias varones con las manos entrelazadas, cosa que en ningún momento pareció escandalizar a la tropa española. (¡Qué paletada cuando todo el mundo sabe que, al igual que en el Mediterráneo los hombres nos damos un abrazo al saludarnos, en muchos países musulmanes los hombres pueden caminar por la calle cogidos de la mano sien que esto tenga ninguna otra lectura) Sin embargo, los oficiales paquistaníes indicaron que no debían permanecer las diez soldados españolas de la tropa en el mismo hangar que sus compañeros varones. Ya se iba a habilitar una sala para ellas cuando llegó un grupo de 28 militares franceses (con una sola mujer entre ellos) y todo quedó como estaba. A mitad de la tarde se supo que las autoridades paquistaníes autorizaban el desplazamiento de los primeros soldados hacia la zona afectada por el terremoto. "Puede ser que salgamos mañana", indicó el comandante José Ramón Pérez. En principio viajarán 36 soldados de la unidad de apoyo al despliegue, que son los encargados de preparar el campamento donde se irá alojando el resto. Viajarán en un autobús contratado a una empresa civil y harán noche en Rawalpindi.(¡INCREÏBLE! Todavía nos hacen un favor!) Con lo cual, no se prevé la llegada de los primeros españoles a Cachemira hasta el próximo miércoles. "Lo que no queremos es llegar allí y que pasen los días y la gente vea que no estamos haciendo nada. Eso es lo peor que nos puede suceder", comentó un oficial. (¡Increíble, y para eso nos gastamos 15 millones de euros. Por eso, enviaron a los pringaos soldados españoles, mientras los polacos e italianos esperan a ver qué pasa ) (Estos ya es de aurora boreal. Si yo fuera este general, me enviaba a la reserva) En Lahore se encuentran 87 soldados españoles, la avanzadilla de los 370 que irán llegando a lo largo de las dos próximas semanas con la intención de abrir zanjas y caminos en Cachemira. El contingente forma parte de la operación de ayuda humanitaria que por vez primera en sus 46 años de historia ha emprendido la OTAN, para atender a las víctimas del terremoto que sufrió Pakistán. Se espera la llegada de militares italianos y polacos hasta sumar los 814. El gasto de la operación, valorado en 14,5 millones de euros corre a cargo de España, que es el país que dirigirá la operación sobre el terreno. Algunos militares no ven con agrado que la OTAN se lleve la buena imagen de la ayuda internacional y corra solo con los gastos de la operación el país que se haya al mando de la misma sobre el terreno. En este caso, España. "Este tipo de operaciones deberían hacerse con más dinero y, desde luego, repartiendo el coste entre todos los países". No obstante, ya que el Ejército español se embarcó en la operación, ahora se trata de presentar una imagen nítida y clara del trabajo que se puede hacer. Para eso, la intención del general Juan Antonio Bautís, al mando del contingente español, es emplazar a sus soldados en las cercanías de la ciudad de Bag, muy afectada por el terremoto y hacer que trabaje el mayor número de ellos en un solo objetivo concreto. "Mi intención, en principio, no es disgregar a nuestra gente en pequeños grupos, sino formar un equipo de trabajo sólido que se centre en un objetivo palpable". Pero el objetivo, o sea, el trabajo que van a acometer los soldados españoles, italianos y polacos enviados por la OTAN, aún no está definido. Sin más comentarios... "La cantidad de vidas que caben en una sola es incalculable", exclama John Berger en este delicioso y fundamental libro editado por Alfaguara. Un libro nómada, que viaja a través de Europa, historias aparentemente dispares revelan su conexión, y los objetos descolocados encuentran su lugar. Recuerdos sensuales del pasado penetran en la piel del presente como la sal. En su paso a través de fronteras y zonas horarias, Aquí nos vemos es una obra hermosa, radiante e inesperada ... con la que tenemos que contar desde ahora. Nos enseña que hay otra forma de escribir, y otra y otra... "¿Qué nos unió? Tuvimos muchos principios. Sin embargo, en el fondo, lo que nos unía era un reconocimiento tácito de la misma tristeza... Era una tristeza semejante al enloquecido aullido de un perro en luna llena... Los dos creíamos que el estilo era indispensable para vivir con un poco de esperanza; y la elección era vivir esperanzado o desesperado. ¿Estilo? Cierta levedad. Una sensación de vergüenza que excluye ciertas acciones y ciertas reacciones. Cierta manera de sugerir la elegancia... El estilo entraña una promesa invisible. Por eso requiere y fomenta cierta capacidad para la entereza y una manera especial de acomodarse en el tiempo... ¿Por qué el aullido, entonces? El estilo sale de dentro, pero su convicción es prestada; tiene que tomarla de otra época para depositarla en el presente, y a cambio del préstamo dejarle algo en prenda a esa otra época. El apasionado presente es invariablemente demasiado corto para el estilo. La aristocrática Liz lo tomaba del pasado; y yo, de un futuro revolucionario. Nuestros estilos eran extraordinariamente próximos. No estoy hablando de marcas comerciales o de ciertos accesorios. Recuerdo cómo éramos cuando caminábamos empapados por la lluvia o cuando llegábamos de madrugada a la estación central de Milán. Muy próximos. No obstante, cuando nos mirábamos a los ojos, desafiando el riesgo que corríamos al hacerlo, un riesgo del que éramos plenamente conscientes, los dos sabíamos que los tiempos prestados eran una quimera. De ahí la tristeza. Aquello era lo que hacía aullar al perro" ¿Hay alguien ahí, bloggers? Nesemu La CIA ha estado ocultando e interrogando a algunos de sus más importantes presos de la red terrorista de Al Qaeda en cárceles secretas del este de Europa, según funcionarios norteamericanos y extranjeros conocedores de la operación. La red de cárceles secretas, repartidas en ocho países, incluyendo Tailandia, Afganistán y varios de Europa oriental, forma parte de la guerra contra el terrorismo lanzada por la Administración del presidente George W. Bush tras los atentados del 11-S de 2001. Más de 100 sospechosos de terrorismo han pasado por esas prisiones. La existencia y localización de estas instalaciones -llamados sitios negros en los documentos clasificados de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Justicia y el Congreso- es conocida únicamente por un puñado de personas en EE UU y por tan sólo el presidente y unos pocos altos cargos de los servicios secretos de los países anfitriones. La CIA y la Casa Blanca, aduciendo razones de seguridad nacional y el valor del programa, han disuadido al Congreso de exigir que la agencia responda sobre las condiciones en que están encarcelados los sospechosos. De hecho, nada se sabe sobre la identidad de los presos, qué métodos de interrogatorio se están empleando y cómo se toman las decisiones sobre quién debe ser detenido y por cuánto tiempo. La CIA ni tan siquiera ha reconocido la existencia de estos sitios negros porque si lo hiciera, dicen algunos funcionarios familiarizados con el plan, crearía problemas legales al Gobierno, concretamente ante tribunales extranjeros, e incrementaría el riesgo de que la Administración fuese condenada políticamente tanto por la opinión pública de Estados Unidos como del extranjero. Por su parte, The Washington Post no publica los nombres de los países del este de Europa implicados porque así se lo han pedido altos funcionarios norteamericanos, que temen que de conocerse podrían ser objeto de ataques terroristas. Más de 100 sospechosos de terrorismo, sin incluir a los detenidos en Irak, han sido enviados por la CIA a estas cárceles secretas, según las fuentes citadas, que dividen a los prisioneros en dos clases: alrededor de 30 son considerados muy peligrosos y han sido encerrados en el máximo secreto en los sitios negros financiados por la CIA y manejados por personal de la agencia, incluyendo las instalaciones del este de Europa. Dos instalaciones de esta categoría -en Tailandia y Guantánamo- fueron cerradas. Los 70 presos restantes forman un grupo con menor implicación en actividades terroristas. Algunos de ellos, tras pasar por los sitios negros, fueron entregados a Egipto, Jordania, Marruecos, Afganistán y otros países. Los 30 primeros de la lista de sospechosos viven en completo aislamiento. Encerrados en lugares oscuros, a veces en celdas subterráneas, carecen de derechos y no hablan con nadie que no sea de la CIA. La mayoría de las instalaciones fueron construidas y mantenidas con fondos del Congreso, pero la Casa Blanca ha impedido que la CIA informase sobre las generalidades del plan a nadie excepto a los presidentes y vicepresidentes de los Comités de Inteligencia del Senado y la Cámara de Representantes. La red de cárceles secretas fue concebida en los caóticos meses que siguieron al 11-S. "Hasta donde sé, nunca nos reunimos y establecimos una gran estrategia" sobre qué hacer con los detenidos por ser sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, dice un ex oficial de inteligencia conocedor del plan. "Todo se hizo a salto de mata", añade. Entre las primeras ideas que se barajaron entonces estuvo la creación de equipos de la CIA que se infiltrasen en países de Oriente Próximo, África e incluso Europa y asesinasen, uno a uno, a los líderes de la red de Bin Laden. Pero la idea fue desechada ya que los jefes de Al Qaeda tenían más valor vivos para poder ser interrogados. Entonces se pasó a decidir qué se hacía con los detenidos, cada vez más numerosos tras la campaña de Afganistán. Una primera idea fue encerrarlos en barcos fondeados en aguas internacionales. Otra fue enviarlos a una isla del lago Kariba, en Zambia, pero las pésimas condiciones sanitarias del lugar y la sospecha de que los zambianos no guardarían el secreto archivó para siempre semejante idea. Al final, la CIA optó por la creación de la red de cárceles secretas en el extranjero. ¡Menuda monstruosidad! Uno de los militares españoles achacó la tardanza a la lentitud de los camiones que transportan la maquinaria ligera para abrir caminos en Cachemira y a las paradas que efectuaban los conductores y soldados paquistaníes para orar durante la celebración del Ramadán. [¡Qué barbaridad! Cada una de las cinco oraciones personales, fuera de la mezquita, no dura más de cinco minutos! En Ramadán o en el resto del año] Los 36 soldados de la Unidad de Apoyo al Despliegue, procedentes de Salamanca, pasaron todo el día de ayer a la espera de partir de una vez por todas desde Rawalpindi a la comarca de Bagh, que es la zona del terremoto asignada a la misión de la OTAN. En principio, la expedición iba a partir ayer por la mañana, después se aplazó hasta la noche. Y al final, la partida se pospuso hasta hoy. "La causa del retraso no la sé muy bien. Pero, desde luego, nuestra no es", indicó un oficial de prensa del Ministerio de Defensa que viaja con la expedición. "Nosotros estábamos preparados. Supongo que se debe a un problema de organización de los paquistaníes".[Esto no es admisible en una operación planeada por el Estado Mayor Central, y por el de la OTAN. ¿Será que estamos sirviendo de conejillos de Indias a los mandos de la OTAN para ver si tragaban los militares de Pakistán esta absurda injerencia de un ejército extranjero en supuestas acciones humanitarias? ¿Qué país soberano permite a otro ejécito extranjero, y quizás enemigo si vienn mal dadas, transitar a sus anchas por nuetsro territorio?] Cinco días después de que la expedición española haya llegado a Pakistán, aún no ha podido pisar la zona afectada. El doctor Ilyas Khan se encontraba ayer de visita en el campamento donde la ONG paquistaní Islamic Medical Association atendió a 600 heridos y ofreció cama a 37. En cuanto el doctor se enteró de que hoy o mañana llegarán los soldados españoles para ayudar a reconstruir la zona, rogó: "Díganles a sus soldados que me ayuden, por favor. Yo estaba el 8 de octubre a las ocho de la mañana haciendo una cesárea en mi clínica privada con mi esposa, que es ginecóloga. Cuando el terremoto estalló estábamos sacando al niño del cuerpo de la madre, no podíamos pararnos. El edificio se movía de un lado a otro, pero seguimos cumpliendo con nuestro deber. La madre y el niño están vivos. Tres de los cuatro pisos de la clínica se vinieron abajo. Yo tengo toda la maquinaria de la clínica en el primer piso, pero necesito que alguien retire los pisos de arriba. Y entonces yo podría operar y lo haría gratis, dada la necesidad en la que se encuentra la gente". [Eso es: militares para ayudar en cesáreas!] Muchas de las viviendas que parecen haber superado intactas el seísmo se encuentran vacías a causa de las grietas. En las calles, de vez en cuando, llega el olor a cadáver descompuesto. Algunos guardias portan mascarillas blancas. Los postes de electricidad se inclinan sobre la carretera, como si fueran a caerse de un momento a otro. Hay un colegio a cinco minutos del pueblo donde aún yacen los cadáveres de unos doscientos niños. Hay aldeas como Bhutti, Bess Bagla, Pes Jhola o Dhoondar que aún esperan que vayan a desenterrar a sus muertos. "De todas formas, lo prioritario ahora es ayudar a los vivos", indica uno de los médicos del campamento sanitario, "y no queremos gente mirando, sino gente que venga a hacer algo". Zahib, subdirector del centro, añade: "Si la misión de la OTAN viene aquí para trabajar, bien; pero si viene con intenciones políticas detrás, con la intención de tomar parte en el problema con la India, habrá problemas porque ésta es una zona muy sensible". Sensible y pobre. La mayor parte de las casas destruidas son las de quienes no tenían el dinero necesario para comprar hormigón y lo hicieron con adobe. [De eso se trata, van a herir susceptibilidades y se puede crear un conflicto, a nada que unos alocados ¡hagan alguna barrabasada. ¿Se imaginan a los altos mandos de la OTAN reaccionando? Es increíble. Y nosotros aquí contemplando a los obispos que se lajnzan a la calle en manifestación] El gran escritor mexicano Carlos Fuentes reflexiona sobre un tema sobre el que nos conviene tener las ideas claras porque ocupará mucho de nuestro tiempo Nesemu Esta semana tendrá lugar en Lisboa la sexta reunión del Foro Iberoamérica, creado en 1999 con el propósito de reunir a tres estamentos que rara vez dialogan entre sí: intelectuales, empresarios y estadistas. La primera reunión del Foro se celebró en la ciudad de México en 1999. Fue inaugurada por el presidente electo Vicente Fox y clausurada por el presidente aún en funciones, Ernesto Zedillo. Las asambleas subsiguientes tuvieron como sedes Buenos Aires, Toledo, Campos de Jordao (Brasil) y Cartagena de Indias. Un subforo de medios ha seguido a la reunión general, dada la importante participación de periodistas y diarios de Iberia e Iberoamérica. Reforma, Clarín, La Nación, El Tiempo, EL PAÍS y O Globo han contribuido, tanto editores como colaboradores, a extender las áreas y los conceptos así de la obligación como del derecho de informar. Seis años después de su creación, el Foro Iberoamérica contempla situaciones diferentes a las de ayer. Globalmente, la esperanza de un mundo regido por el unilateralismo, el apego al derecho y la cooperación internacional, ha sufrido severos golpes. Reunirse en Lisboa es una manera de reafirmar la vocación común de Europa e Hispanoamérica, auspiciar un orden internacional regido por la ley y creado por todos, no por la supremacía de un solo poder. Sin embargo, la comunidad posible Euro-América Latina no puede obviar la diferencia más flagrante. Europa confronta los problemas del éxito. Extender la comunidad sin perder la unidad. Exportar estabilidad y prosperidad a los nuevos miembros, la Europa de los Veinticinco. Corregir el modelo sin vulnerarlo. Los votos contra la Constitución, el pasado mes de mayo, son una advertencia. Los problemas irresueltos pueden hacer que se olviden los problemas resueltos. Las insatisfacciones deben verse en la perspectiva de las satisfacciones obtenidas. Una Europa sin guerra. Una Europa próspera con un PIB superior al de los EE UU, una Europa de jóvenes que dan por descontados sus favores: viajar sin fronteras, gozar de una cultura común sin sacrificio de las culturas locales, ser la avanzada de la revolución tecnoinformativa que va dejando atrás los modelos de la vieja revolución industrial. Adaptaciones a veces difíciles, sobre todo para los trabajadores industriales y agrícolas, como lo fue en el siglo XVIII, el paso de la economía artesanal y agraria o la economía del acero, el riel y las chimeneas tan altas como oscuras. Ahora, la adaptación a la revolución tecnoinformativa no soslaya otros problemas. ¿Qué hacer con los migrantes? ¿Cómo combatir al terror? ¿Cómo incorporar la conciencia de lo logrado a la ciencia de lo deseado? Los problemas de Europa son los problemas del éxito. ¿Son los de Latinoamérica los del fracaso? Es cierto que en 1999 celebrábamos el triunfo generalizado de la democracia política en Iberoamérica. Del fin del PRI en México a la conciliación de socialismo y eficiencia en Chile, el horizonte parecía luminoso, y el pasado, remoto. Seis años más tarde, continuamos no sólo celebrando, sino manteniendo la conquista de elecciones libres, libertad de expresión y de asociación, pluripartidismo, parlamentarismo. Esos son valores seguros. Sólo que a la mayoría de los iberoamericanos no les basta. La velocidad del progreso político no ha sido acompañada por la velocidad del progreso social. Demasiados latinoamericanos -el 45% de la población- viven capturados dentro de una "pobreza moralmente inaceptable". La frase es de Enrique Iglesias, quien advierte contra una "insostenible exclusión social" en América Latina. Es esta persistente exclusión, esta pobreza inadmisible, y ya no un factor externo, lo que amenaza a nuestros jóvenes y aún frágiles democracias. ¿Cuántas veces no se oye decir, de México hasta Argentina, que un gobierno autoritario sí lograría lo que no puede un gobierno democrático? Ésta es, desde luego, una falsa percepción. Las dictaduras no logran otra cosa que retraso político, sufrimiento humano, soluciones frágiles y problemas pospuestos. Hoy estamos en el trance -la obligación- de demostrar que con instituciones democráticas podemos acelerar el encuentro de la libertad y la prosperidad y que la democracia no es una máscara de la desigualdad. Numerosos movimientos se perfilan ya negando la democracia en aras de la esperanza. Esto es falso pero nos impone obligaciones. Obligaciones de Estado, de empresa, de pensamiento. Pero también obligaciones desde abajo, desde esa base popular cuyas voces y acciones rara vez se escuchan plenamente entre nosotros. A las acciones del Estado, de la empresa y de los intelectuales -nuestro bien probado diálogo entre élites- hay que añadir las acciones que aumenten la capacidad de las mayorías. El uso del capital social. Los créditos y microcréditos. El acento puesto sobre educación, vivienda, infraestructura, crear la demanda interna sin la cual, como ha dicho muchas veces Carlos Slim: "La pobreza no crea mercados". Otros gravísimos problemas nos afectan. La migración que abandona el campo o el país por la ciudad y el extranjero. La inseguridad aparejada al narco-tráfico y la narcoguerrilla. La acentuada división entre la juventud con educación pero sin oportunidad y la madurez con oportunidad pero sin cultura. Norberto Bobbio habla, en Europa, de una economía veloz y una adaptación política lenta. ¿Será el caso, en América Latina, de una adaptación política veloz y una socieconomía lenta? De todos modos, Europa y América tienen una clara causa común. Completar la agenda global en los rubros de la educación, la salud, la alimentación y la vivienda. Superar los abismos entre el hecho y el derecho de la interdependencia, y afirmar la vieja tradición, nacida en el siglo XVI a raíz de la primera globalización, del derecho como la instancia, a la vez básica y culminante, para las relaciones dentro de cada sociedad y con el mundo. Se ha desatado una guerra contra el envío de remesas de dinero por parte de los emigrantes a través de sistemas no bancarios. Desde hace centenares de años funciona el sistema de la hawala entre personas de países musulmanes que les facilitaban el envío de sus ahorros de forma segura, discreta y barata. No hacía falta saber leer ni escribir por parte del remesador ni del destinatario. Era un sistema sustentado en la confianza, en la tradición y en el valor de la palabra. Una persona, desde Barcelona o París, enviaba a sus padres en una aldea de Marruecos o de Pakistán o del Golfo Pérsico mil dólares por los que abonaba un 3% más y el destinatario recibía mil dólares sin mediar papel alguno ni más demora que la del teléfono, hoy por medio de una orden a través de Internet. El dinero no se movía, tan sólo unos asientos contables en la minúscula oficina del hawaladar que, a su vez, atendía otras órdenes en sentido contrario estableciendo una especie de compensaciones y asientos en cuentas que sólo él conocía. No hacían falta libro sin contabilidades. El sistema ya era conocido y practicado por los chinos, lo llamaban fei qian (dinero volador) y lo asumieron los comerciantes árabes para evitar los robos en la ruta de la seda. Así se movieron miles de millones de dólares en las últimas décadas con el boom de la emigración. En España, también ha crecido la cifra de divisas que remiten a sus países de origen y que ascendieron a casi 3.000 millones de euros en 2003. Las remesas suponen ingresos netos e inmediatamente disponibles y han llegado a ser el principal ingreso en divisas de casi 90 países del mundo. El primer remesador del mundo es la Unión Europea, con 33.042 millones de dólares en 2002. El Banco de España señala que las "remesas potenciales" tienen una dimensión que multiplica casi por tres la cifra oficial hasta unos 6.500 millones de euros anuales. Las remesas potenciales sólo en España se calculan en 8.000 millones de euros al año. Según Naciones Unidas, la hawala mueve más de 200.000 millones de dólares al año. Por eso han despertado la codicia de los bancos y de las cajas de ahorro en una carrera obscena entre ellos para captar al inmigrante potencial remesador al que antes ni siquiera les facilitaban información. En EEUU los bancos llegaron a demorar el envío de las transferencias y giros durante diez y quince días, aparte de cobrarles unos gastos en torno al 10%, y a veces más. Hasta que los inmigrantes latinoamericanos descubrieron otros sistemas en España y en EEUU gracias a locutorios en donde comenzaron a practicar el sistema de la hawala, sin saber que se denominaba así. Otro prefirieron la Western Union y MoneyGram. Actualmente, según Naciones Unidas se calcula en más de 200.000 millones de dólares las remesas enviadas el año pasado. En España, el incremento aún ha sido más veloz. Desde 1990 las remesas que emite España se han multiplicado casi por doce. Por esta vía, España tiene una importancia capital para algunos países en desarrollo. Por ejemplo, las remesas que van desde España a Marruecos ascendieron en 2003 a 300 millones de euros. Tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York, se redobló el interés por las remesas, con una nueva corriente más interesada por cuestiones de seguridad. Todo ello debido a la sospecha de que estos flujos son una de las vías por la que se financian las redes de terroristas islámicos. Los países del G-8 se comprometen "a trabajar con el Banco Mundial, FMI y otras instituciones para mejorar los datos sobre remesas y desarrollar estándares para su contabilización"…y dicen que se comprometen "a liderar un esfuerzo internacional para ayudar a reducir el coste de enviar remesas". Pero esto es demagogia para la galería. La verdad es que han descubierto una fuente inmensa de beneficios si logran controlar esas crecientes remesas multimillonarias de pequeños envíos de mil dólares. Se calcula en más de 300 millones de euros el coste de los envíos. Cierto que han podido utilizar ese sistema algunos delincuentes, como los bancos del mundo entero han estado blanqueando alrededor de un billón de dólares (millardo) cada año procedente del narcotráfico y de la economía sumergida y criminal. Pero esto no querían controlarlo para conservar el sacrosanto secreto bancario fuente de tantos fraudes, evasiones y crímenes de guante blanco. Cuando en todos los países desarrollados se conoce el funcionamiento impune de los paraísos fiscales resulta de un cinismo hipócrita pretender demonizar ahora esos envíos por sistemas no bancarios y que les inspiran más confianza y menos costes. José Carlos Gª Fajardo [Al resto de los españoles, funcionarios por ejemplo, nos subirán un 2% y sin posibilidad de protestar. ¿Por qué este agravio comparativo? ¿Será porque les fallaron los planes al suprimir el servicio militar obligatorio y cada día se apuntan menos soldados voluntarios? ¿Te men quedarse sin soldados para las paradas militares y otras "guerras"? Hoy es posible vivir sin unas fuerzas militares montadas con una obsoleta filosofía que expulsa a los más capace, no atrae a los más sensatos y está concebida para obedientes y sumisos reclutas, no para ciudadanos libres y responsables. Este incremento es independiente del 2,7% que, el próximo 1 de enero, subirá el sueldo de los militares, como el de todos los demás funcionarios. [¡pues mire usted qué bien!] La mejora salarial se completará en los ejercicios de 2007 y 2008, en los que está previsto dotarla con 200 y 50 millones respectivamente. Su aplicación será más compleja, pues no afectará como la actual a todos los miembros de las Fuerzas Armadas, sino que primará la especial responsabilidad, preparación técnica, disponibilidad, peligrosidad o penosidad de determinados destinos, al margen del empleo de quien lo ocupe. [ Vaya, vaya, habrá que seguirla de cerca por si pudiéramos hacer algo similar con investigadores, educadores, personal sanitario y un largo etcétera bastante más importante para la sociedad civil que no pocas veleidades de la institución militar] Los militares destinados en el extranjero recibirán un complemento específico, sin componentes, que irá desde 1.747,32 euros mensuales para teniente general o almirante hasta 98,60 para soldado o marinero. [ ¿ Y si nos trajéramos para casa a no pocos militares que deambulan por el extranjero?] Tal como ocurre ahora, los militares que participen en operaciones de apoyo a la paz o ayuda humanitaria en el extranjero recibirán una indemnización que fijará el Ministerio de Defensa según el tipo de misión y el país donde se desarrolle. [¿pero qué pintan los osldados en misiones humanitarias? Salen mil veces más caros que las organziaciones más serias y preradas de la sociedad civil. En esas pretendidas "misiones humanitarias" a se apuntan como voluntarios por ese sobresueldo sin tener una auténtica motivación para ese cometido] No es subiéndoles el sueldo como se solucionarán los graves problemas de una institución llamada a desaparecer, sustituida por fuerzas de seguridad ciudadana, o a transformarse en el marco de las instituciones supra nacionales, como la UE. Nesemu Por su enorme interés adjunto este editorial de El País. En la pág 5 tiene una buena información que hay que seguir sin bajar la guardia. Nesemu "La Unión Europea no debe tolerar que en su territorio haya agujeros negros carcelarios al margen del derecho europeo e internacional. El diario norteamericano The Washington Post y la organización Human Rights Watch avalan una información que, de confirmarse totalmente, es de suma gravedad: la CIA mantiene en detención ilegal en países europeos a supuestos terroristas de Al Qaeda, a los que probablemente somete a torturas y tratos inhumanos. No basta un mero examen o recogida de información, como anunció ayer la Comisión Europea, sino que es necesaria una investigación en toda regla, y si se confirma, la imposición de sanciones a los países infractores, y una condena a Estados Unidos por estas prácticas que alimentan a los terroristas y a sus partidarios lejos de servir para eliminar esta lacra. A petición de la Administración de Bush, el diario no ha revelado la lista de los países implicados. Human Rights Watch ha apuntado a Polonia, miembro de la UE, y a Rumania, aspirante a ingresar en 2007, con el tratado de adhesión ya firmado, entre otros Estados europeos de la antigua órbita soviética, como probables territorios que albergan esas cárceles secretas, irónicamente instaladas en algunos antiguos centros de internamiento soviéticos. La vuelta de tuerca del horror está dada. La CIA ha creado su propio archipiélago gulag. Desde la invasión de Afganistán a finales de 2001, la Administración de Bush ha estado externalizando las detenciones y las torturas no sólo en Guantánamo (Cuba), sino en países como el propio Afganistán, Egipto, Jordania y otros como Tailandia. Esto es algo que ha motivado la rebelión del Senado de EE UU, que aprobó por 90 votos a favor y nueve en contra una enmienda a la ley de los presupuestos militares que obliga a respetar las normas internacionales y americanas en el trato de prisioneros. Pero la Casa Blanca amenaza con vetarla y está impidiendo que las reglas para los militares americanos se escriban según la Convención de Ginebra y las propias leyes contra la tortura. Los hilos de este tenebroso asunto conducen de nuevo hasta el vicepresidente Cheney, que quiere legalizar estos centros secretos y la tortura por agentes de información. Tras la renuncia de su jefe de Gabinete, Lewis Libby, arquitecto principal de la política de torturas, una parte de sus funciones ha sido asumida por David Addington, el infame autor del famoso memorándum de 2002 que pretendía legalizar estas prácticas. Y ahora se descubre que en nombre de la "guerra contra el terrorismo" ha exportado a Europa este horror. No debemos tolerarlo. Es tema de una importancia enorme porque la violencia que se ha desatado en París puede extenderse como la pólvora al resto de los países europeos en donde ha crecido sin la debida atención y ayuda una población de hijos de inmigrantes "de segunda generación" que son ciudadanos de esos países pero no han podido o sabido integrarse plenamente en la sociedad. La sombra del multiculturalismo planea con el peligro de que se sientan ciudadanos de segunda recluido en los guetos de la mente, que son los peores. Este es el editorial de El País, lean en páginas 2 y 3, más información. Sigámoslo por Internet. Nesemu Disturbios de características similares ocurren en otros países europeos con fuerte presión inmigratoria, desde Reino Unido a Alemania, pasando por Holanda o incipientemente España. Y tienen carácter recurrente en Francia, que proclama orgullosamente un ideal de igualdad, pero aparca a los proscritos en guetos fuera de la vista de la mayoría. Los protagonistas de esta revuelta creciente -iniciada con la muerte accidental de dos adolescentes- son jóvenes, inmigrantes de segunda generación, que sienten poco apego por un país donde carecen de oportunidades dignas de tal nombre. Las raíces hay que buscarlas 30 o 40 años atrás, con la llegada masiva de inmigrantes africanos y el crecimiento de deprimentes aglomeraciones en las afueras de las grandes ciudades. Estos suburbios son ahora guetos étnicos, en los que la policía raramente se aventura y donde se vive casi al margen de la ley. Casi todo en Francia está hoy contaminado por las presidenciales de 2007, y la respuesta a la violencia suburbial parisiense no es una excepción. Las discrepancias y la abierta rivalidad entre el ministro del Interior y el jefe del Gobierno, aspirantes ambos de la derecha a la jefatura del Estado, se han trasladado al manejo de la crisis. Sarkozy habla de firmeza y justicia, pero exhibe sólo contundencia policial y estigmatiza a los insurrectos como "escoria" y "matones". De Villepin ha roto su ominoso silencio para señalar que no hay soluciones milagrosas a la situación de los suburbios y anunciar un enésimo plan para combatir su marginación. Pero en el mejor de los casos, los programas sociales son un parche y la policía por sí sola nunca resolverá el conflicto de integración que subyace en los enfrentamientos. La discriminación institucionalizada es la cuestión. La falta de oportunidades económicas reales es el caldo de cultivo de la violencia suburbana disparada en París. Ante la confusión que algunos pretenden infundir en las conciencias, como universitarios que nos movemos en el ámbito de la razón y del díalogo, eastamos obligados a conocer los datos del problema, comenzando por las afirmaciones dogmáticas de los Papas cuyos seguidores pretenden imponernos una manera de pensar y de cocnebir la existencia. El profesor de la universidad complutense, Fernando Savater, publica hoy un interesante artículo titulado " La laicidad explicada a los niños" que me parece de una honradez ética y académica fuera de toda duda. (Por la dificultad para algunos de acceder al texto por Internet lo coloco íntegro en este blog) Por favor, pongamos post con comentarios desapasionados, no descalificadores del otro, sencillos, razonables o llenos de duda pero sin perder los modos y la cordura universitarios Nesemu "En 1791, como respuesta a la proclamación por la Convención francesa de los Derechos del Hombre, el Papa Pío VI hizo pública su encíclica Quod aliquantum en la que afirmaba que "no puede imaginarse tontería mayor que tener a todos los hombres por iguales y libres". En 1832, Gregorio XVI reafirmaba esta condena sentenciando en su encíclica Mirari vos que la reivindicación de tal cosa como la "libertad de conciencia" era un error "venenosísimo". En 1864 apareció el Syllabus en el que Pío IX condenaba los principales errores de la modernidad democrática, entre ellos muy especialmente -dale que te pego- la libertad de conciencia. Deseoso de no quedarse atrás en celo inquisitorial, León XIII estableció en su encíclica Libertas de 1888 los males del liberalismo y el socialismo, epígonos indeseables de la nefasta ilustración, señalando que "no es absolutamente lícito invocar, defender, conceder una híbrida libertad de pensamiento, de prensa, de palabra, de enseñanza o de culto, como si fuesen otros tantos derechos que la naturaleza ha concedido al hombre. De hecho, si verdaderamente la naturaleza los hubiera otorgado, sería lícito recusar el dominio de Dios y la libertad humana no podría ser limitada por ley alguna". Y a Pío X le correspondió fulminar la ley francesa de separación entre Iglesia y Estado con su encíclica Vehementer, de 1906, donde puede leerse: "Que sea necesario separar la razón del Estado de la de la Iglesia es una opinión seguramente falsa y más peligrosa que nunca. Porque limita la acción del Estado a la sola felicidad terrena, la cual se coloca como meta principal de la sociedad civil y descuida abiertamente, como cosa extraña al Estado, la meta última de los ciudadanos, que es la beatitud eterna preestablecida para los hombres más allá de los fines de esta breve vida". Hubo que esperar al Concilio Vaticano II y al decreto Dignitatis humanae personae, querido por Pablo VI, para que finalmente se reconociera la libertad de conciencia como una dimensión de la persona contra la cual no valen ni la razón de Estado ni la razón de la Iglesia. "¡Es una auténtica revolución!", exclamó el entonces cardenal Wojtyla. ¿Qué es la laicidad? Es el reconocimiento de la autonomía de lo político y civil respecto a lo religioso, la separación entre la esfera terrenal de aprendizajes, normas y garantías que todos debemos compartir y el ámbito íntimo (aunque públicamente exteriorizable a título particular) de las creencias de cada cual. La liberación es mutua, porque la política se sacude la tentación teocrática pero también las iglesias y los fieles dejan de estar manipulados por gobernantes que tratan de ponerlos a su servicio, cosa que desde Napoleón y su Concordato con la Santa Sede no ha dejado puntualmente de ocurrir, así como cesan de temer persecuciones contra su culto, tristemente conocidas en muchos países totalitarios. Por eso no tienen fundamento los temores de cierto prelado español que hace poco alertaba ante la amenaza en nuestro país de un "Estado ateo". Que pueda darse en algún sitio un Estado ateo sería tan raro como que apareciese un Estado geómetra o melancólico: pero si lo que teme monseñor es que aparezcan gobernantes que se inmiscuyan en cuestiones estrictamente religiosas para prohibirlas u hostigar a los creyentes, hará bien en apoyar con entusiasmo la laicidad de nuestras instituciones, que excluye precisamente tales comportamientos no menos que la sumisión de las leyes a los dictados de la Conferencia Episcopal. No sería el primer creyente y practicante religioso partidario del laicismo, pues abundan hoy como también los hubo ayer: recordemos por ejemplo a Ferdinand Buisson, colaborador de Jules Ferry y promotor de la escuela laica (obtuvo el premio Nobel de la paz en 1927), que fue un ferviente protestante. En España, algunos tienen inquina al término "laicidad" (o aún peor, "laicismo") y sostienen que nuestro país es constitucionamente "aconfesional" -eso puede pasar- pero no laico. Como ocurre con otras disputas semánticas (la que ahora rodea al término "nación", por ejemplo) lo importante es lo que cada cual espera obtener mediante un nombre u otro. Según lo interpretan algunos, un Estado no confesional es un Estado que no tiene una única devoción religiosa sino que tiene muchas, todas las que le pidan. Es multiconfesional, partidario de una especie de teocracia politeista que apoya y favorece las creencias estadísticamente más representadas entre su población o más combativas en la calle. De modo que sostendrá en la escuela pública todo tipo de catecismos y santificará institucionalmente las fiestas de iglesias surtidas. Es una interpretación que resulta por lo menos abusiva, sobre todo en lo que respecta a la enseñanza. Como ha avisado Claudio Magris (en "Laicità e religione", incluido en el volumen colectivo Le ragioni dei laici, ed. Laterza), "en nombre del deseo de los padres de hacer estudiar a sus hijos en la escuela que se reclame de sus principios -religiosos, políticos y morales- surgirán escuelas inspiradas por variadas charlatanerías ocultistas que cada vez se difunden más, por sectas caprichosas e ideologías de cualquier tipo. Habrá quizá padres racistas, nazis o estalinistas que pretenderán educar a sus hijos -a nuestras expensas- en el culto de su Moloch o que pedirán que no se sienten junto a extranjeros...". Debe recordarse que la enseñanza no es sólo un asunto que incumba al alumno y su familia, sino que tiene efectos públicos por muy privado que sea el centro en que se imparta. Una cosa es la instrucción religiosa o ideológica que cada cual pueda dar a sus vástagos siempre que no vaya contra leyes y principios constitucionales, otra el contenido del temario escolar que el Estado debe garantizar con su presupuesto que se enseñe a todos los niños y adolescentes. Si en otros campos, como el mencionado de las festividades, hay que manejarse flexiblemente entre lo tradicional, lo cultural y lo legalmente instituido, en el terreno escolar hay que ser preciso estableciendo las demarcaciones y distinguiendo entre los centros escolares (que pueden ser públicos, concertados o privados) y la enseñanza misma ofrecida en cualquiera de ellos, cuyo contenido de interés público debe estar siempre asegurado y garantizado para todos. En esto consiste precisamente la laicidad y no en otra cosa más oscura o temible. Algunos partidarios a ultranza de la religión como asignatura en la escuela han iniciado una cruzada contra la enseñanza de una moral cívica o formación ciudadana. Al oírles parece que los valores de los padres, cualesquiera que sean, han de resultar sagrados mientras que los de la sociedad democrática no pueden ex -plicarse sin incurrir en una manipulación de las mentes poco menos que totalitaria. Por supuesto, la objeción de que educar para la ciudadanía lleva a un adoctrinamiento neofranquista es tan profunda y digna de estudio como la de quienes aseguran que la educación sexual desemboca en la corrupción de menores. Como además ambas críticas suelen venir de las mismas personas, podemos comprenderlas mejor. En cualquier caso, la actitud laica rechaza cualquier planteamiento incontrovertible de valores políticos o sociales: el ilustrado Condorcet llegó a decir que ni siquiera los derechos humanos pueden enseñarse como si estuviesen escritos en unas tablas descendidas de los cielos. Pero es importante que en la escuela pública no falte la elucidación seguida de debate sobre las normas y objetivos fundamentales que persigue nuestra convivencia democrática, precisamente porque se basan en legitimaciones racionales y deben someterse a consideraciones históricas. Los valores no dejan de serlo y de exigir respeto aunque no aspiren a un carácter absoluto ni se refuercen con castigos o premios sobrenaturales... Y es indispensable hacerlo comprender. Sin embargo, el laicismo va más allá de proponer una cierta solución a la cuestión de las relaciones entre la Iglesia (o las iglesias) y el Estado. Es una determinada forma de entender la política democrática y también una doctrina de la libertad civil. Consiste en afirmar la condición igual de todos los miembros de la sociedad, definidos exclusivamente por su capacidad similar de participar en la formación y expresión de la voluntad general y cuyas características no políticas (religiosas, étnicas, sexuales, genealógicas, etc...) no deben ser en principio tomadas en consideración por el Estado. De modo que, en puridad, el laicismo va unido a una visión republicana del gobierno: puede haber repúblicas teocráticas, como la iraní, pero no hay monarquías realmente laicas (aunque no todas conviertan al monarca en cabeza de la iglesia nacional, como la inglesa). Y por supuesto la perspectiva laica choca con la concepción nacionalista, porque desde su punto de vista no hay nación de naciones ni Estado de pueblos sino nación de ciudadanos, iguales en derechos y obligaciones fundamentales más allá de cuál sea su lugar de nacimiento o residencia. La justificada oposición a las pretensiones de los nacionalistas que aspiran a disgregar el país o, más frecuentemente, a ocupar dentro de él una posición de privilegio asimétrico se basa -desde el punto de vista laico- no en la amenaza que suponen para la unidad de España como entidad trascendental, sino en que implican la ruptura de la unidad y homogeneidad legal del Estado de Derecho. No es lo mismo ser culturalmente distintos que políticamente desiguales. Pues bien, quizá entre nosotros llevar el laicismo a sus últimas consecuencias tan siquiera teóricas sea asunto difícil: pero no deja de ser chocante que mientras los laicos "monárquicos" aceptan serlo por prudencia conservadora, los nacionalistas que se dicen laicos paradójica (y desde luego injustificadamente) creen representar un ímpetu progresista... En todo caso, la época no parece favorable a la laicidad. Las novelas de más éxito tratan de evangelios apócrifos, profecías milenaristas, sábanas y sepulcros milagrosos, templarios -¡muchos templarios!- y batallas de ángeles contra demonios. Vaya por Dios, con perdón: qué lata. En cuanto a la (mal) llamada alianza de civilizaciones, en cuanto se reúnen los expertos para planearla resulta que la mayoría son curas de uno u otro modelo. Francamente, si no son los clérigos lo que más me interesa de mi cultura, no alcanzo a ver por qué van a ser lo que me resulte más apasionante de las demás. A no ser, claro, que también seamos "asimétricos" en esta cuestión... Hace un par de años, coincidí en un debate en París con el ex secretario de la ONU Butros Gali. Sostuvo ante mi asombro la gran importancia de la astrología en el Egipto actual, que los europeos no valoramos suficientemente. Respetuosamente, señalé que la astrología es tan pintoresca como falsa en todas partes, igual en El Cairo que en Estocolmo o Caracas. Butros Gali me informó de que precisamente esa opinión constituye un prejuicio eurocéntrico. No pude por menos de compadecer a los africanos que dependen de la astrología mientras otros continentes apuestan por la nanotecnología o la biogenética. Quizá el primer mandamiento de la laicidad consista en romper la idolatría culturalista y fomentar el espíritu crítico respecto a las tradiciones propias y ajenas. Podría formularse con aquellas palabras de Santayana: "No hay tiranía peor que la de una conciencia retrógrada o fanática que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo que es inexistente". Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Las peores previsiones en cuanto a resultados de la IV Cumbre de las Américas se están cumpliendo. Los presidentes de los 34 países asistentes al encuentro no coinciden en que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se haya erigido en protagonista absoluta cuando ni siquiera estaba prevista en el orden de la reunión. De hecho, en el discurso inaugural, el presidente argentino, Néstor Kirchner, criticó la propuesta. "No nos servirá cualquier integracion, sino aquélla que reconozca la diversidad", advirtió. Los ministros de Asuntos Exteriores no pudieron llegar a un acuerdo sobre el tema en dos días de reuniones. Se agudizan las diferencias entre los representantes de 23 países americanos partidarios de adherirse a la propuesta estadounidense y los miembros del Mercosur más Venezuela, que se resisten a poner en marcha este modelo de libre mercado desde Alaska hasta la Patagonia propuesto por EE UU. El presidente mexicano, Vicente Fox se ha excedido en su celo por defender el ALCA. En un lenguaje inusualmente duro en este tipo de reuniones, Fox advirtió de que hay 23 países dispuestos a poner en marcha el ALCA y que éste es técnicamente factible sin la presencia de los miembros del Mercosur y Venezuela. Una amenaza intolerable que muestra las enormes presiones económicas a las que están sometidos esos países. Desde el principal socio del Mercosur, Brasil, se intentaba reconducir, con poco éxito, la atención al motivo formal de la convocatoria del encuentro. "La cumbre es sobre cómo crear trabajo decente para fortalecer la democracia, no sobre el ALCA", destacó el ministro de Exteriores brasileño, Celso Amorim, quien advirtió de la "excesiva ideologización sobre el ALCA". Según Amorim, la propuesta estadounidense "no es lo mismo para todos" y abogó por "desdramatizar y buscar el consenso". El ministro brasileño lanzó también un mensaje a Hugo Chávez: "Brasil no quiere enterrar el ALCA, pero sí construirlo sobre bases realistas y no sobre el voluntarismo, que es lo que está ocurriendo". Nada más poner un pie en Argentina, el venezolano había anunciado que estaba en Mar del Plata "para enterrar el ALCA y para asistir a un parto: el parto del ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas]". La dificultad para sacar adelante la cumbre provocó que, desde el Ministerio argentino de Exteriores, uno de sus altos funcionarios, Agustín Colombo Sierra, se quejara del excesivo protagonismo que había tomado la cuestión ya que en su opinión la cumbre "no es el ámbito donde se encontrará la solución". En parecidos términos se expresó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, para quien las discusiones sobre el ALCA no debían haber tomado "tanta entidad". Kirchner se dirigió a sus invitados en la sesión inaugural de la Cumbre, donde echó en cara al FMI la negación de ayuda mientras su país se recupera "con esfuerzo". El presidente argentino reconoció que su país había cometido errores en la gestión económica en el pasado, pero exigió a los organismos financieros internacionales "que asuman su parte de responsabilidad". Mucho más duro se mostró con Estados Unidos, país al que acusó de haber permitido políticas que causaron "miseria, pobreza e inestabilidad económica". Creo que es importante seguir de cerca el tema del ALCA pues si no se transforma en su redacción inicial para dar lugar a la necesaria colaboración económica entre todos los países de las Américas supondría un error más en la política exterior de EEUU que se empeña en seguir manteniendo sus subvenciones a la agricultura N Pregunta. ¿Qué esta pasando? Respuesta. Lo que está sucediendo no es sólo el problema de unos barrios: son los problemas de Francia, de la sociedad francesa, que nos estallan en la cara. Estamos pagando 30 años de segregación social, territorial y étnica. Lo que sucede es un espejo de la Francia que vive en la miseria y padece una crisis de identidad. Hemos perdido el sentido de lo que es ser francés. Además, estos 30 años perdidos van acompañados por tres años de un Gobierno conservador cuyas primeras decisiones fueron desmantelar lo que ahora nos hace más falta: por un lado, los empleos jóvenes, que puso en marcha con éxito Jospin y, por otra, la desaparición de la policía de proximidad, integrada en los barrios, conocida por la gente y en la que confían, y que también actúa como represora cuando hace falta. Porque yo soy partidario de una policía de orden contra la delincuencia, pero la apuesta de Sarkozy de tener sólo una policía represiva es lo que ahora pagamos tan caro. P. Usted estuvo el jueves con otros alcaldes de la periferia de París, con el primer ministro Villepin. ¿Qué impresión sacó? R. Tuve la sensación de que no hay muchas soluciones. Es un momento muy grave para Francia y el Gobierno está pagando la campaña que orquestó en 2002 para ganar las presidenciales. Se lo dije a Villepin, que me escuchó y no respondió. Es cierto que desde hace 30 años en Francia aumenta la violencia contra las personas, yo formo parte de la izquierda que no quiere negar este problema. En 2001, las elecciones municipales ya apuntaron claramente a que el tema de la delincuencia y la inseguridad era el que marcaba la agenda y ésta es la razón por la que Chirac y su equipo electoral lo escogieron para la campaña de 2002. Lo que está sucediendo marca un fracaso profundo de este Gobierno, desde las provocaciones del ministro del Interior hasta las indecentes luchas internas, tan evidentes como cuando dejaron solo a Sarkozy durante los primeros cuatro días de violencia. ¿Qué habríamos oído la izquierda si hubiéramos estado ahora en el Gobierno? P. ¿Hay racismo en Francia? R. Sí, se puede hablar de racismo y discriminación. Ésta es la tesis de mi libro: el fallo del modelo republicano de integración, de asimilación. Se ha estropeado el ascensor social. El inmigrante italiano, español o portugués, e incluso los argelinos antes de la II Guerra Mundial, llegaban como obreros; sus hijos conseguían ser maestros y sus nietos catedráticos de universidad, por decirlo de alguna manera. La crisis actual afecta a los hijos y los nietos de la inmigración, que son franceses. En la Asamblea Nacional no hay ni un solo diputado de origen magrebí o de piel oscura, a excepción de los tres de los territorios del Caribe. Y un solo musulmán, el representante de Mayotte, en el Índico. La imposibilidad de un consenso hace fracasar la reunión de Mar del Plata. Las causas son los subsidios agrícolas de EEUU a sus agricultores y el acceso a los grandes mercados de los productos del resto de los países. Esa es la trampa: ¡abran sus fronteras para que entren nuestros productos ! Con los cuales es imposible competir porque están subsidiados por los gobiernos de EEUU (y de Francia y otros países industrializados). Para mantener a su electorado del campo tranquilo les dan subsidios por cada hectárea cultivada aunque ese producto se pueda conseguir en el mercado internacional a mitad de lo que cuesta producirlo en los países ricos. Así es imposible que los países del Sur logren colocar sus productos agrícolas que dan trabajo a más del 50% de sus poblaciones. Es una trampa mortal porque les obligan a producir intensivamente forrajes, soja y monocultivos que en el Sur no sólo no necesitan sino que alteran su equilibrio ecológico y alimentario porque interrumpe sus cultivos alternativos. A Mar del Plata acudieron los presidentes de 34 países de América. El objetivo oficial era "crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática" Lula declaró indignado: "Cuando fui invitado a esta reunión había tres temas sobre la mesa: trabajo, trabajo y trabajo. En ningún lugar estaba escrito que el tema clave iba a ser el ALCA" Una vez más, EEUU quiso imponer su voluntad, no escuchar razones ni dialogar sino sólo someter a los gobernantes de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela para que aceptaran su dictadura económica integrándose en la Area de Libre Comercio de América (ALCA). Por una vez, al menos, ha habido un rechazo a la errática y peligrosa política de un presidente herido de muerte y que está dispuesto a arrastrar a quién sea en su imparable caída. (A no ser, claro, que un atentado colosal oportuno preparado por quienes ya sabemos, le ayude a salir de su crisis al grito de: ¡O con nosotros o contra nosotros! El Bien (EUU) contra el Mal (todos los demás que se atrevan a plantarles cara) el problema es que los orientales (China, India, Japón y el Sudeste asiático... sonríen sin enigmas y siguen galopando) (Cfr Editorial de El País... y de otros muchos periódicos) Así titula el Prof. Tamayo, Director de la Cátedra de Teología, en la Universidad Carlos III, este interesante arículo: La enseñanza de Religión en la escuela está siendo uno de los temas más polémicos de la ley orgánica de educación: en el Congreso, donde cuenta con la oposición de CIU y el PP; en la calle, a través de la manifestación convocada por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), apoyada por la escuela concertada en su mayoría y bendecida por la Conferencia Episcopal; y en los púlpitos de Madrid, a través de la lectura de una carta enviada por el arzobispo Rouco. Yo no añado nada y lo suscribo mientras, ante la algarada de obispos manifestándose en las calles convocados por asociaciones con manifiestos intereses en la enseñanza privada, me pregunto cuánto tardará el Gobierno en denunciar, con toda razón y con todo derecho, los Acuerdos con el Vaticano. "¿Hasta cuando abusarás de nuestra paciencia, Catilina?" Nesemu Ya se oyen voces que relacionan la caida del Muro de Berlín, como símbolo, con la tormenta que azota a la Torre Eifel. Son signos visibles realidades invisibles. ¿Qué otra cosa significó el rechazo de la mayoría social al proyecto de Constitución europea? La rechazaron por falta de contenido social, de perspectiva partiendo de la realidad y no de la ideología que rige hoy los destinos del mundo. En Francia no triunfó la Comuna, ni el mayo francés, peo dieron innumerables pistas. Reproduzco el editorial de El País: ''La violenta rebelión de los suburbios franceses es todavía minoritaria, pese a su creciente amplitud. La mayoría de los habitantes, menores o mayores de edad, de esos suburbios marginados en Francia no participa en estos actos vandálicos. Es verdad que estos jóvenes airados están ocasionando unos destrozos enormes y buscan con saña el cuerpo a cuerpo que produzca víctimas, cosa que ya han conseguido con la muerte de un ciudadano, días después de su apaleamiento. Pero hay un peligro evidente de que sigan extendiéndose todavía a más ciudades los salvajes ataques contra automóviles e instalaciones públicas y privadas, y que prendan incluso en países vecinos. El Gobierno de Villepin, al que no sigue la opinión pública, quiere atajarlo con toques de queda y un plan de urgencia contra el fracaso escolar, de mejora de servicios públicos y de más policía urbana para estos suburbios. Es el reconocimiento del fracaso de la política de integración económica, social, cultural y urbana seguida a lo largo de décadas, que ha llevado a que se hayan contabilizado hasta 700 guetos suburbanos, donde se aloja una población de origen árabe o africano, con frecuencia descendientes de inmigrantes, pero ciudadanos franceses a todos los efectos en su gran mayoría. El titular de Interior, Sarkozy, cree necesaria una "refundación" de esta política, es decir, su corrección. Pero sería un error de bulto que el apaciguamiento de los violentos descansara sólo en las organizaciones musulmanas, que ya han lanzado una fetua contra la participación en estos disturbios, en vez de exigir su resolución a las instituciones republicanas. Por supuesto que es necesaria la actuación de la policía y de la justicia, pero sin olvidar luego los auténticos ascensores sociales que impiden la formación de guetos, y éstos son la integración escolar, la igualdad de oportunidades, los puestos de trabajo o el urbanismo integrador. Algo tiene que ver esta explosión social con la falta de horizontes vitales y la pobreza que cercan a estos jóvenes. No es menor en la resolución de estos problemas una concepción más inteligente del orden público, en el que el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del Estado de derecho no se confunda con la brutalidad y con la discriminación. Si el huracán Katrina puso al descubierto la marginación de la población negra abandonada en Nueva Orleans, estos altercados han puesto de manifiesto la profunda fractura social francesa. Y no hace falta buscar redes criminales para explicar el movimiento que empezó en un suburbio de París y se ha extendido como la pólvora. El presidente Chirac no se ha recuperado del triunfo del no en el referéndum sobre la Constitución europea, de forma que la crisis de estos días se alimenta de este ambiente de fin de régimen. Para lanzar su llamamiento al restablecimiento del "orden republicano", Chirac se ha tomado 10 días. En Francia, un país que se mueve a golpe de revueltas, se sabe cómo empiezan las cosas pero no cómo terminan. Una rebeldía minoritaria fuera de todo control puede hacer cambiar el rumbo de su historia.'' Josep Ramoneda es un prestigioso filósofo y un analista político de envergadura. Como en Internet no van a conseguir este artículo sino son suscriptores, lo he recogio aquí porque puede ayudarnos en nuestra reflexión: 1. "Los mediadores están hechos para dialogar; las fuerzas de seguridad, en primer lugar, para detener a los delincuentes: es éste quizá el verdadero cambio y el origen de los actuales enfrentamientos". Esta cita es de un artículo del ministro francés del Interior, publicado el sábado en el diario Le Monde. En el argumento de Nicolas Sarkozy está el fondo de la cuestión: la globalización ha otorgado al poder económico la capacidad normativa tanto en lo jurídico como en lo moral. La ley del mercado se ha convertido en un territorio autónomo sobre el que, entre la impotencia y la hegemonía ideológica, los Gobiernos están dejando de actuar. Es un proceso lento que empieza en los años setenta, al final de las tres décadas gloriosas del bienestar europeo. El Estado se ha ido apartando de las responsabilidades en materia económica y ha ido renunciando a compensar los efectos colaterales de la lógica del mercado. Esta ausencia amenazaba con debilitar por completo su autoridad: ¿de qué sirve el Estado si no nos protege de los vaivenes de un sistema económico cada vez más inestable y de más alto riesgo que se ha llevado por delante las fronteras y los valores que componían nuestros marcos de referencia y adscripción? La dejación del Estado ha obligado a los ciudadanos a buscar soluciones biográficas a contradicciones sistémicas (Ulrich Beck) sin que muchos de ellos estén en condiciones de encontrarlas. En una globalización por concentración, caracterizada fundamentalmente por la aglomeración de ciudadanos en los espacios urbanos y en las zonas más habitadas, como ha explicado Zygmunt Bauman, no hay territorios vacíos -no hay paraísos coloniales- a los que mandar a los residuos humanos que genera todo orden social. En este contexto, el Estado ha descubierto en la seguridad la legitimación perdida al dejar de cumplir la demanda de los ciudadanos como Estado social. Y las palabras de Sarkozy son transparentes: del Estado social estamos pasando al Estado penal, un modelo, por otra parte, ya ensayado en Estados Unidos y del que Europa siempre había querido desmarcarse. Con la seguridad en el centro del discurso político -en un retorno a la idea hobbesiana de Estado-, todas las disputas por el poder pasan por este punto. Con lo cual se está jugando permanentemente con fuego. Presentar a la izquierda como demasiado tolerante, con la ayuda de los medios de comunicación que llenaron de sucesos los minutados de los telediarios, fue la estrategia de Jacques Chirac para derrotar a Lionel Jospin. Chirac se salió con la suya, pero Jean-Marie Le Pen pasó a la segunda vuelta. Cundió la alarma. Por arte de magia las noticias de violencia y delincuencia desaparecieron de los telediarios. Pero la extrema derecha ya había conseguido que los partidos políticos hicieran suya su agenda. La seguridad vuelve a estar ahora en el centro de la pugna entre Sarkozy y Villepin por la herencia chiraquiana. Estas subastas siempre son de alto riesgo. A Sarkozy se le fue la mano y Dominique de Villepin esperó a que la violencia suburbial se comiera a su adversario. Cuando los dos han querido corregir sus irresponsabilidades la mecha había prendido. 2. Si la seguridad es el único horizonte del Estado, no es extraño que la violencia aparezca como respuesta de los márgenes. Es una manera de existir, de salir en el telediario, que es lo que da carta de naturaleza en la sociedad mediática. Con sus acciones lo que están intentando precisamente estos jóvenes es integrarse. Existir en el panorama francés. Y lo hacen de una manera muy característica de la cultura francesa: por la vía del No, del rechazo. Lo explicaba un joven de 18 años a José María Martí Font: "Nos gusta vernos luego en la televisión. Nos hace sentir orgullosos". El nihilismo -la destrucción como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que sólo les reconoce cuando queman coches. Como tampoco es extraño que las fuerzas de seguridad, que ven a los políticos en una subasta para ver quién es más macho, tengan la sensación de que todo les está permitido. Y, cuando esto ocurre, en Francia acostumbra a emerger lo que Achille Mbembe llama "el lado oscuro" de la República: el racismo de Estado. La enorme dificultad de integrar a los inmigrantes de segunda y tercera generación, los hijos y nietos de los que participaron de los años gloriosos, demuestra la tendencia de los Gobiernos y de las sociedades a no querer ver problemas que llevan años configurándose. Son franceses y se sienten frustrados porque se les exige lo que no se pide a los demás franceses. El racismo cotidiano está ampliamente extendido y magrebíes y subsaharianos llevan la peor parte. Un currículo con estas señas de identidad va directamente a la basura. Los problemas de clase se duplican con los problemas de origen. La penalización es doble: por pobres, por su piel, sus nombres y apellidos. Toda movida es terreno abonado para agitadores, pero es insuficiente reducir el problema a la manipulación de los jóvenes por parte de grupos organizados. Al fin y al cabo, lo que está ocurriendo estos días no es más que un cambio de escala en un rito de protesta recurrente -la quema de coches- que tiene incluso algunas citas habituales en el calendario francés. El aumento y la extensión de la violencia ha hecho que se tomara conciencia de un problema que en absoluto es nuevo. Para afrontarlo, André Glucksmann reclama con razón "más atención a las palabras". No se puede generalizar: ni son todos los jóvenes, ni son todos delincuentes. Por lo menos se distinguen tres tipos de prácticas violentas: la violencia contra ellos mismos, porque tiene mucho de violencia suicidaria la destrucción de las escuelas, de los escasos servicios de estos barrios, de los coches de sus familias; la violencia contra los demás, como expresión de rechazo a una sociedad que les esquiva; y la violencia como juego, que también existe: mi banda cotiza más que la tuya, a imagen y semejanza de las burbujas financieras. 3. Los procesos de cambio, a partir de la llamada globalización, acentúan el desamparo del individuo que ha perdido el marco natural de su biografía: un trabajo, un barrio, unos amigos, una cultura, unas instituciones de acogida. Entramos en un mundo de ciudadanos a la intemperie. La combinación de la renuncia paulatina del Estado a intervenir en las dinámicas económicas para paliar los efectos más desigualitarios, de la pérdida de referencias de gente que se siente descolocada porque, sin tiempo a elaborarlo, han cambiado los parámetros de su existencia, y del movimiento constante de ciudadanos en busca de futuro, que recorren el camino inverso al del periodo colonial, augura que lo que ha ocurrido estos días sólo es un ensayo. O una repetición, porque cosas parecidas han ocurrido en ciudades norteamericanas, alemanas o inglesas. La paradoja de la situación es que el Estado demediado actual necesita estos conflictos para legitimarse como Estado penal, es decir, para reforzarse a costa del miedo de los ciudadanos. Jeff Englehart, ex marine y participante en la toma de Faluya por parte de las tropas estadounidenses a finales de 2004, asegura que el fósforo blanco utilizado en el asalto final causó numerosas víctimas civiles. "Vi los cuerpos calcinados de mujeres y niños, el fósforo blanco estalla en forma de nube y quien se encuentra en un radio de 150 metros no puede salvarse", declaró Englehart a un programa de la cadena pública italiana RaiNews24. El tema es muy grave. Después de las torturas, las desapariciones de presos, el desprecio a los derechos humanos ... se va descubriendo la podredumbre del actual gobierno de EEUU. Y pretenden imponerlo en el mundo entero. Napalm, fosforo blanco... causa espanto porque uno ya sabe que si se vieran apurados no vacilarían en lanzar la bomba atómica donde fuese y ciontra quien fuese. Su todopoderoso ministro, Donald Rumsfeld, ya declaró hace tiempo que a los enfrentamientos en Iraq no se le pueden aplicar las Convenciones de Ginebra... "porque no es una guerra" Menos mal. El biólogo iraquí Mohamed Tareq al Deraji, director del Centro de Estudios para los Derechos Humanos de Faluya, aportó vídeos y fotos que mostraban cadáveres con la piel quemada y la ropa intacta, un efecto típico del fósforo blanco, en el reportaje emitido por la RAI titulado La matanza oculta. El Pentágono confirmó en enero que sus tropas habían utilizado ese agente químico en Faluya, precisando que se trataba de "un arma legal" que servía "para iluminar las posiciones enemigas". El portavoz de la Organización de Naciones Unidas para la Prohibición de las Armas Químicas, Peter Kaiser, aseguró que se trata de un arma prohibida. Según el Pentágono, en la toma de Faluya, un bastión de la guerrilla suní, murieron "1.600 combatientes enemigos y 51 soldados estadounidenses". El recuento no incluyó víctimas civiles. Diversas ONG y periodistas que acompañaban a los marines sitúan en 800 la cifra mínima de víctimas civiles. El fósforo blanco no es considerado un arma química, sino incendiaria, y cargado en un proyectil ilumina un terreno de casi un kilómetro cuadrado durante un par de minutos. "Puede usarse en un campo de batalla, pero no en una ciudad", declaró el ex soldado Englehart. "Quema los cuerpos, los disuelve hasta dejar el esqueleto desnudo", añadió. Englehart dirige desde que dejó el Ejército un diario electrónico contra la guerra (www.ftssoldier.blogspot.com). El presentador del programa, Sigfrido Ranucci, afirmó que las pruebas resultaban concluyentes y que Estados Unidos había utilizado el fósforo blanco "no para iluminar Faluya, sino para destruirla". El fósforo blanco es incoloro, desprende un olor de ajo y se deposita sobre la piel, sin que el agua pueda eliminarlo. En 1945 fue utilizado en Hamburgo y causó 50.000 muertos. En 1985, Washington proporcionó el producto al Gobierno salvadoreño, que lo utilizó contra poblaciones supuestamente controladas por la guerrilla. El documental también recoge declaraciones de la periodista italiana Giuliana Sgrena, secuestrada el pasado marzo en Bagdad, quien afirma que antes de ser secuestrada había recogido testimonios de refugiados suníes que aseguraban el uso de fósforo blanco y del agente MK77. No podemos quedar deslumbrados por la buena noticia de que los diputados ingleses hayan rechado la nueva Ley propuesta por Blair para ampliar a 90 días el plazo de detención sin cargos de los sospechosos de terrorismo. El peligro es que se trate de una añagaza de pedir lo más para que te concedan lo menos, 28 días. Esto sería una barbaridad pues todo lo que suponga reducir los derechos fundamentales, como es el Habeas Corpus, es un ataque al sistema democrático y parlamentario. Se paga siempre, pero mientras lo padecen personas que quizás sean inocentes. el modelo lo trata de exportar el gobierno de EEUU que en su día aprobó la Patriotic Act por la que se suspenden los derechos fundamentales. En la lucha contra el terrorismo no puede caber el terrorismo de Estado. Nesemu Tony Blair ha sufrido su primera derrota parlamentaria en los ocho años que lleva en el cargo. .. La paradoja es que han sido los miembros de su propio partido quienes han provocado el desastre. Los laboristas gozan de una mayoría de 66 escaños en la Cámara de los Comunes y han optado por apuntarse a las tesis progres, en lugar de respaldar a su líder. Blair se ha limitado a afirmar: La medida, que hubiera dado mucho mayor margen de acción a las fuerzas antiterroristas, fue rechazada por 322 votos en contra y tan solo 291 a favor. El Partido Laborista mantiene en la Cámara de los Comunes una cómoda mayoría de 66 escaños, por lo que han tenido que ser los parlamentarios afines a Blair los que le han inflingido este golpe político. Se han negado a amplair el plazo de detención a 90 días, alegando que es demasiado tiempo y ahora deberán pronunciarse sobre una segunda enmienda que propone ampliar el plazo a 28 días. En el acalorado debate anterior a la votación, Blair había defendido su proyecto alegando que la policía había frustrado dos atentados después de los ataques del pasado 7 de julio en Londres gracias a la aplicación de la ley antiterrorista que ahora quiere reforzar. “No estamos viviendo en un estado policial, pero sí en un país que se enfrenta a una amenaza terrorista seria y real”, ha asegurado Blair. Sin embargo, para lograr los apoyos necesarios para aprobar los cambios legales el Gobierno había tenido que prometer que las nuevas leyes espirarían en un año a menos que fueran sancionadas de nuevo por el Parlamento. El hasta el momento líder de los conservadores, Michael Howard, ha asegurado que la ampliación del periodo de detención podía alienar a las minorías étnicas del país. El líder de los liberales, Charles Kennedy, ha afirmado por su parte que la medida será rechazada también con casi total seguridad por la Cámara alta. ''.... En estos días de trágicos acontecimientos en las vallas de Ceuta y Melilla y de explosiones fuera de control en Francia, junto a iniciativas del Gobierno de España y de Francia para abordar el tema de la inmigración y de sus consecuencias, he vuelto a rememorar aquellos momentos y conversaciones [la inminencia del centenario de la Conferencia de Algeciras de 1906]. ¿Sería la oportunidad para que Europa reflexionara sobre su relación con África? Aunque no fuera por solidaridad, podríamos esperar que el egoísmo inteligente de las otrora potencias europeas enfrentadas y ahora unidas cuando sólo así pueden ser relevantes, analizaran con perspectiva el problema y lo enfrentaran para encontrar cauces de solución. El éxodo de los africanos hacia Europa se parece al forzado de los siglos XVI y XVII por el esclavismo. Claro que ahora, se podría decir, vienen porque quieren. Pero no es verdad, o no es al menos la verdad que los mueve por millones. No pueden dejar de querer si la madre África es para ellos madrastra y los expulsa por hambre o abandono, por razones de miseria o por razones políticas. Nadie, salvo los pocos amantes irredentos de una vida aventurera, se desarraiga porque quiere. Europa, próspera en su dulce decadencia, tiene que reflexionar y decidir cuál va ser su relación con África. Digo tiene porque es ineludible en las circunstancias actuales. Los flujos migratorios se ven como necesidad y como amenaza. Están ahí y seguirán estando. Serán multiculturales en sus efectos y reivindicarán ciudadanía. Por eso estamos empatados ante la necesidad de afrontar el problema. Los africanos no pueden dejar de salir y de reivindicar su condición de seres humanos cuando llegan, en primera o en tercera generación, en la acogida y en la integración. Además seguirán prefiriendo su tierra, si su tierra cambia y les da oportunidades, aunque no sean las mismas, pero al menos sí son suficientes. Encarar el problema desde el origen, siguiendo la ruta de cualquier inmigrante, nos va a llevar a una doble dimensión del desafío (así habría que verlo y no como amenaza). La profunda, que nos plantea el reto del presente y del futuro de África. Y este ejercicio es imposible sin analizar el pasado que nos revele las causas de las situaciones que vivimos. La inmediata, que nos agobia con el qué hacer arrollados por los acontecimientos. Volvamos al pasado para encontrar algunas luces entre las sombras del olvido y el temor ante los hechos inmediatos. Europa se ocupó de América, desde el descubrimiento a final del siglo XV, pero sólo tangencialmente se interesó en África. Tocó sus costas y no penetró en su interior, salvo para el comercio de esclavos que estalló como una pandemia en el siglo XVI. Se explotaban los recursos de América, materiales y humanos, y se explotaron los recursos africanos como mano de obra esclava. Cuando este comercio dejó de ser legal y/o tolerable, esquilmada África de sus mejores hombres y mujeres, volvió el olvido, el abandono. Pero, en el siglo XIX, descolonizada América, los países europeos, grandes o pequeños, volvieron a mirar hacia África. Esta vez no era para quedarse en sus puertos ni para cazar masivamente a los esclavos, sino para ocuparla y explotar todos sus recursos: naturales y humanos. Los problemas entre europeos por el reparto del continente se trataban de dilucidar en función de las relaciones de fuerza de la época, pero, obviamente, sin tener en cuenta a los africanos... Hoy nos encontramos a Africa, en su mayor parte, como la región marginada de la globalización, abandonada a su propia suerte, sin mecanismos de inserción, cargada de deudas, hambre y enfermedades. No excluyo las responsabilidades de los dirigentes posteriores a la colonia. Los de la independencia. Pero recuerdo el punto de partida para no cometer errores y menos el del olvido. Ahora, cuando suenan los tambores tanto tiempo silenciosos del continente y nos atruenan con su fragor, tenemos que pensar y actuar, sobre lo inmediato y sobre lo mediato. Tenemos que atisbar en el horizonte para buscar respuestas, pero el atisbamiento se convertirá en miopía aguda si el horizonte del que venimos no forma parte del análisis. Es un buen momento porque es imprescindible. Llegamos tarde pero no podemos seguir demorándolo. Si hace un siglo (1906), en Algeciras, se consumaban acuerdos sobre problemas de reparto que venían de atrás (Berlín 1884/5) por qué no aprovechar el 2006, en Algeciras, para definir la estrategia de la reparación... Pienso más en la respuesta mediata, aquella que abriría una ventana a la esperanza, que en la inmediata, que seguro ocupará a los actores políticos actuales. Pero tengo la convicción de que sin la perspectiva a medio y a largo plazo sólo parchearemos lo inevitable. La violencia que se ha desatado en Francia puede extenderse al resto de los países europeos en donde ha crecido sin la debida atención y ayuda una población de hijos de inmigrantes "de segunda generación". Son ciudadanos de esos países pero no han podido integrarse plenamente en la sociedad. La sombra del multiculturalismo, - en lugar de una integración social inteligente, justa y solidaria, - planea con el peligro de que se sientan excluidos en los guetos de la mente, que son los peores. La palabra banlieue, suburbio, tiene un origen significativo: En el siglo XVII el soberano expulsaba - verbo bannir- a la periferia de un lugar (lieu) a los súbditos que estimaba peligrosos. Ahora el sistema les expulsa porque son negros, porque son musulmanes o, simplemente, porque son pobres. Las raíces hay que buscarlas 30 o 40 años atrás, con la llegada masiva de inmigrantes africanos y el crecimiento de deprimentes aglomeraciones en las afueras de las grandes ciudades. El Gobierno francés pretende acallar la revuelta con programas sociales que son un parche, y la policía nunca resolverá el conflicto de integración que subyace en los enfrentamientos. La discriminación institucionalizada es la cuestión. La falta de oportunidades económicas reales es el caldo de cultivo de la violencia suburbana disparada en París. Antes de condenarlos habrá que preguntarse si no era la última razón que les quedaba a cientos de miles de personas sin trabajo y sin futuro llamados a la desesperación, la delincuencia, las bandas y la droga. La mayoría de los ciudadanos franceses ya expresaron con su rechazo al proyecto de Constitución Europea que la cuestión social está sin resolver en aras de un crecimiento económico insostenible que no beneficia a los ciudadanos más necesitados. Josep Ramoneda señala que la ley del mercado se ha convertido en un territorio autónomo sobre el que los Gobiernos están dejando de actuar. Esta ausencia amenaza con debilitar por completo su autoridad: "¿de qué sirve el Estado si no nos protege de los vaivenes de un sistema económico cada vez más inestable y de más alto riesgo que se ha llevado por delante las fronteras y los valores que componían nuestros marcos de referencia y adscripción? El Estado ha descubierto en la seguridad la legitimación perdida al dejar de cumplir la demanda de los ciudadanos como Estado social. Del Estado social estamos pasando al Estado penal, un modelo, por otra parte, ya ensayado en Estados Unidos y del que Europa siempre había querido desmarcarse. Si la seguridad es el único horizonte del Estado, como pretendió el trío de las Azores: Bush, Blair y Aznar, no es extraño que la violencia aparezca como respuesta de los márgenes. Es una manera de existir, de salir en el telediario, que es lo que da carta de naturaleza en la sociedad mediática. La destrucción como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que sólo les reconoce cuando queman coches. Todos están de acuerdo en que el ascensor social no funciona en Francia. ¿Por qué se ha atascado esa mecánica de integración que durante cien años transformó hijos de mineros polacos, albañiles italianos, yeseros españoles o artesanos portugueses en empresarios, funcionarios, investigadores o inventores franceses? Antes no existían barrios homogéneos, pero ahora hay barrios enteros en los que nadie compra carne de cerdo ni bebe vino, barrios dominados por el Islam, la segunda religión de Francia. En Francia existen entre cuatro y seis millones de personas de origen árabe, de las cuales sólo un 20% practica el Islam, es decir, un porcentaje parecido al que se obtiene cuando se interroga a los católicos. El paro afecta al 9,9% de la población activa, en sus suburbios al 20,7% con lo que se dificulta la integración por el trabajo. No es una Intifada, escribe Bassets porque no tiene como objetivo atacar a una fuerza de ocupación. No es una revuelta como la de mayo de 1968, que tenía objetivos revolucionarios y ocupó los espacios públicos, las calles del centro de París, teatros y universidades. Nadie toma la palabra en público en nombre de los rebeldes ni se conocen sus líderes, programas o ideas. Tampoco es terrorismo islamista. No pretenden que se aplique la Ley Islámica en Francia, pero ciertos imanes integristas no dejarán de aprovechar esta oportunidad. Nada tiene que ver esta destrucción con Irak ni con Palestina. Estos jóvenes han elegido la violencia como forma de participación política. Son franceses y quieren ser reconocidos como tales: iguales, libres y amparados por la fraternidad republicana. No hay calidad ni disciplina en una escuela pública que produce fracaso y paro. Las familias están desestructuradas. ¿Acaso los dirigentes de la República no supieron interpretar el profundo malestar de los proscritos de la sociedad que carecen de horizontes, de ilusiones y de un sentido para una vida desarraigada y en la que se consideran desechados y no necesitados? Al final, los proscritos por la sociedad se alzan para consumirse en su incendio y, al menos, ser así reconocidos José Carlos Gª Fajardo |