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J. C. García Fajardo

La desigualdad injusta ya no es rentable

Ya Solón, sabio de Grecia, a quien se atribuye la primera Constitución de Atenas, proclamó que la razón básica de la política es la lucha entre pobres y ricos. Éstos, como sostiene Hegel en la parábola del amo y del esclavo, para continuar siéndolo y aquellos para dejar de serlo, o al menos, para sobrevivir. La oposición entre los pobres y los ricos es tan vieja como la humanidad y se ha ido incrementando en la medida en que tenía lugar el llamado progreso. Durante siglos se recurrió al designio de los dioses, al karma, a la culpa y a tantos otros mitos y tabúes para mantener las estructuras de poder de las clases o castas dominantes. Llegaron a prometer el Cielo, el Edén, el Paraíso y la vida eterna a los pobres y a quienes padecían persecución por causa de la justicia, mientras ellos cabalgaban en sus machitos.
Moisés Naím, director de Foreign Policy, se pregunta si es más prioritario reducir la desigualdad o aliviar la pobreza. La pregunta parece absurda porque la reducción de la pobreza disminuirá las brechas entre pobres y ricos; o que las políticas que disminuyen la desigualdad reducirán la pobreza. Aunque el auge económico de China e India ha sacado a 400 millones de personas de la pobreza, en esos países la desigualdad económica ha aumentado. Las disparidades sociales en Cuba quizá sean menos graves ahora que cuando Fidel Castro asumió el poder hace 47 años, pero Cuba es hoy un país más pobre. En Estados Unidos, la pobreza no ha aumentado mucho, pero el abismo entre ricos y pobres es hoy mayor de lo que era.
Durante los últimos 50 años, la pobreza mundial fue una de las principales preocupaciones de políticos, académicos y medios de comunicación. Por el temor a la rebelión de los desesperados, de los “condenados de la tierra”. En buen lógica, si ya no tienen nada que perder ¿a qué esperar? Algunos prefieren morir de pie y con las armas en la mano, a vivir de rodillas. Al menos, luchan por una sociedad mejor para sus hijos. Si los que mueren en vanguardia no la alcanzan, les ahorran la indignidad de una vida de exclusión y de miseria.
Ahora, el tema que se alza en diversos ambientes de la sociedad civil es la desigualdad injusta. Las insultantes diferencias económicas entre la población están en la palestra.
El mundo siempre ha padecido de una aguda desigualdad económica pero, desde las injusticias producidas por la revolución industrial, se acrecentó la conciencia de estar explotados por grupos dominantes y surgió el concepto de proletariado.  Con la llegada de la revolución de la información y del acceso a las nuevas tecnologías un malestar creciente se expande por el mundo y ya son legión quienes se alzan contra estas desigualdades monstruosamente injustas. Nada podrá ser lo mismo porque se extiende la conciencia de que otro mundo es posible porque es necesario. Por lo tanto, todos los medios parecen ser válidos para alzarse contra las nuevas tiranías de los oligarcas que controlan los resortes económicos y financieros, así como los recursos materiales y los humanos. Si para estos todo ha valido con tal de obtener los mayores beneficios, no es de extrañar que los pueblos se alcen y algunos se inmolen, como en la antigüedad lo hacían por su Rey, por su Dios, o por el Paraíso prometido. Los suicidas de hoy son equiparados por sus correligionarios a los mártires de ayer pero con la vuelta de tuerca de morir matando para enfrentarse mediante el terror y la sorpresa a los Goliats con espada, mientras ellos usan chalecos explosivos como David utilizó la honda. Si nos contentamos con condenarlos, sin analizar sus causas y motivos, no haremos más que prolongar el desconcierto y la inoperancia ante la llegada de los nuevos bárbaros que han comprendido que los pies del Ídolo imperial son de barro. Como las Torres gemelas, el Pentágono o el Capitolio. Los Romanos tachaban de locos suicidas a los mártires, pero sus dirigentes religiosos los consideraban santos. Como hoy sucede con los terroristas que se “auto inmolan”, según la perspectiva de los oprimidos.

Sostiene Naím que hay varias razones para el malestar y la ansiedad que se expanden en todo el mundo con respecto a la desigualdad injusta porque ahora estamos mejor informados sobre las diferencias económicas que nos dividen. Sólo tenemos que encender un televisor o leer un periódico para que se nos recuerde nuestro lugar en la jerarquía económica mundial. La ansiedad por la desigualdad injusta también se ha agudizado debido a los temores al terrorismo o a la inmigración ilegal que son hoy comunes en los países más ricos. La consecuencia es que la falta de equidad en los países pobres termina generando amenazas directas para la seguridad y el bienestar de los habitantes del mundo más desarrollado. La oleada democrática que barrió el mundo desde la década de 1980 también ha situado la desigualdad en el centro de la conversación nacional en muchos países. El aumento de la democracia ha supuesto una mayor libertad para los medios de comunicación, que ponen de manifiesto la corrupción pública y denuncian los escándalos económicos. Todo esto ha aumentado la visibilidad de la desigualdad y ha erradicado la tolerancia que existía hacia ella.
Afirma el director de Foreing Policy que la desigualdad injusta es moralmente repugnante, políticamente corrosiva y económicamente debilitante. Pero existe una larga historia de intentos fallidos de combatir esa desigualdad infame, incluido el cambio del sistema impositivo, las intervenciones en el mercado laboral, el control de precios, subsidios directos; la lista es infinita. En los últimos 50 años, ninguna nación con una distribución desigual de la riqueza ha conseguido erradicar esa desigualdad.
Las mejores políticas públicas para alcanzar un descenso sostenido y duradero de la desigualdad son las mismas que las necesarias para disminuir la pobreza. Proporcionar amplio acceso a una educación y a una salud mejores, agua potable, justicia rápida y fiable, empleos estables, vivienda y crédito, títulos de propiedad firmes y protegidos, estabilidad de precios, crecimiento económico. Aunque no alcancen sus fines de manera inmediata, disminuirán la pobreza inhumana y promoverán un cambio de mentalidad contra la desigualdad injusta, cada vez más intolerable por insoportable.
 

José Carlos Gª Fajardo

retazos de la Luna azul 018: Altruísmo y disfraces

- “Durante una de las estancias de Nasrudín Joha en Bagdad, asistió a un baile de disfraces y regresó a casa hecho una verdadera lástima. Llevaba su indumentaria hecha jirones así que, cuando su mujer fue a pedir ayuda a los vecinos, éstos le dijeron “Se diría, Mulá, que te han dado una buena paliza”. “¡Se diría, se diría!” – respondió alterado Nasrudín Joha-. “¡Claro que me la han dado!” “Pero, Mulá, en Bagdad la gente no anda por ahí arreando palos a quienes se disfrazan por carnaval. Tú eres un maestro sufí”. “Ya, ¿pero quién le explica a los kurdos que vas disfrazado cuando ellos van buscando árabes para darles una paliza?”
- ¡Este Mulá... ! – dijo el joven monje.
- Eso dijeron sus amigos mientras lo atendían. Pero no escarmentaba. Cuando bajó a Basora, encontró a un monje cristiano, muy humilde y observante, que se escandalizaba de que el Mulá bebiese vino, como si estuviera en la Persia gobernada por los mongoles. Así que le dijo a Nasrudín Joha “Mulá, tú vives a costa de los demás y no te remuerde la conciencia. Aprende de mí, soy tan desinteresado que jamás pienso en mí mismo, sólo en los demás”. A lo que el Mulá respondió sin inmutarse “Yo soy tan altruista que me miro a mí mismo como si fuera otro; así que no me cuesta mucho servirlos como si fueran yo mismo. No sé si me entiendes, eremita cadavérico”
- ¡Un lince el Mulá! Y, además, ¡bebía vino! – dijo el muy cínico de Sergei que, por acompañar a la viuda de Nanking y a su familia, se dejaba conservar en alcohol.
 

José Carlos Gª Fajardo

Somos responsables de la contaminación, y lo sabemos

En España vamos "En el furgón de cola " de la UE en cuanto a contaminación. Nunca podremos decir que no lo sabíamos. Nesemu
 Habrá que tener la fe del carbonero para creer al Gobierno cuando pronostica que a partir de este año habrá un cambio de tendencia en los altos niveles de emisión de gases contaminantes que registra España. De momento, la fría estadística arroja una realidad más que preocupante. Nuestro país sigue suspendiendo ampliamente en los compromisos contraídos para el cumplimiento del Protocolo de Kioto, que en el caso español fijó (en el marco de la UE) un aumento del 15% en el periodo 2008-2012 sobre las emisiones de 1990. Junto con Canadá, España es la nación industrializada que más ha aumentado los niveles de contaminación y que más lejos se halla de satisfacer las metas acordadas en Kioto.
Es harto difícil pensar que en un plazo de tan pocos años se cumpla lo pactado, por mucha eficacia que tengan las recientes medidas tomadas por el actual Gobierno, que culpa al anterior de no haber actuado con más diligencia. Así parece cuando se valoran los últimos datos oficiales al respecto y los que recoge el informe que Comisiones Obreras y el instituto de estudios independiente World Watch elaboran anualmente con las metodologías y datos oficiales. Según este estudio, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron en España un 3,39% en 2005 respecto al año anterior y se situaron en un 52,88% más que en 1990, el año de referencia marcado por Kioto. Las previsiones del informe para el periodo comprendido entre 2008 y 2012 sitúan el nivel en torno al 52,64%. Incumplir el objetivo del Protocolo de Kioto no le saldrá gratis al erario español. Según el informe, le podría costar unos 6.000 millones de euros en el periodo 2008-2012.
Los malos resultados fueron debidos en parte a los efectos de la pertinaz sequía, que causó un notable descenso de la producción hidroeléctrica y obligó a que se recurriera en mayor medida al carbón y al petróleo para garantizar el suministro eléctrico. Es probable que 2006 sea menos "sucio" que 2005 si aumenta la pluviosidad. Sin embargo, no bastan las lluvias. Son muchas las lagunas existentes en la política medioambiental española, que exige medidas de ahorro y eficiencia energética de gran calado, la apuesta decidida por la implantación de energías renovables y una estrategia para afrontar el cambio climático.
Habrá que confiar en que no se queden en simples parches los remiendos que se han empezado a hacer a través del plan nacional de asignación de derechos de emisión de gases, centrado principalmente en los sectores eléctrico, cerámico, cementero y siderúrgico, el plan de energías renovables y el reciente código para la construcción de casas que consuman menos energía.

Retazos de la Luna azul 073: Buena memoria

El Mulá Nasrudín se había inflado a pasteles en la Casa de Té. Sus amigos le pidieron una de sus historias para compensar su infinita falta de recursos: "El fiscal de un pequeño pueblo llama a su primer testigo en el juicio: la mujer más anciana del pueblo. Después que la mujer sube al estrado, el fiscal se acerca y le pregunta:
"Señora Chung, ¿usted me conoce?"
"Claro que lo conozco, Sr. Chang. Desde que era usted un chiquillo. Y, francamente, me ha decepcionado. Usted miente; engaña a su esposa; manipula a la gente y habla a sus espaldas. Usted se cree la gran cosa cuando todo el mundo sabe que no tiene el cerebro para dejar de ser un pelagatos en toda su vida. ¡Claro que lo conozco!"
El fiscal se queda sin habla por la impresión y, como no se le ocurría otra cosa, apunta a través del salón e inquiere:
"Señora Chang, ¿usted conoce al abogado defensor?"
"Claro que sí. Conozco al Sr. Lu desde que era un bebé: yo solía servir de niñera para sus padres. Y él también ha sido una verdadera decepción para mí. Es un holgazán, un mañoso y tiene problemas con la bebida. No puede relacionarse con nadie y su bufete es uno de los peores de todo el estado. ¡Vaya que si lo conozco!"
En ese momento, el juez pide silencio en la sala y llama a los dos abogados a su escritorio. Con voz muy baja, les advirte:
"¡Si cualquiera de ustedes se atreve a preguntar a la testigo si me conoce: lo mando a la cárcel de inmediato!"
 
( por la transcripción) José Carlos Gª Fajardo
 

Retazos de la Luna azul 071: El significado de la vida

Andaba Sergei dándole vueltas al significado de la vida. El Maestro siempre le respondía " aunque la vida no tenga sentido, tiene que tener sentido vivir", pero Sergei no parecía muy convencido. Así que, para quitárselo de encima, le contó "una supuesta revelación" que había tenido el Mulá Nasrudín, quizás para quitarse también a algún aprendiz de Sergei de encima):
"El primer día Dios creó al perro.  Dios dijo:
"Siéntate a la puerta de tu casa todos los días y ladra a cualquiera que venga o camine por aquí. Te daré un período de vida de 20 años".
El perro dijo:
"Señor, es demasiado, sólo por ladrar. Dame 10 años y te devolveré los otros 10".
Y Dios estuvo de acuerdo.
Al segundo día Dios creó al mono.  Dios dijo:
"Divierte a la gente, haz monerías, y hazlos reír. Te daré un período de vida de 20 años."
El mono dijo:
"Dios mío, qué aburrido. ¿Monerías por 20 años? Creo que no. El perro te devolvió 10 años, entonces esto es lo que yo también te devolveré, ¿OK?"
Y Dios estuvo de acuerdo.
Al tercer día Dios creó a la vaca. Dios dijo:
"Debes ir al campo con el cultivador y padecer bajo el sol, tendrás terneros y darás leche para abastecerlos a ellos y al dueño de la finca. Te daré un período de vida de 60 años".
La vaca dijo, "Señor, este tipo de vida es muy duro para vivir 60 años. Déjame tener 20 y te devolveré los 40 restantes."
Y Dios estuvo de acuerdo de nuevo.
Al cuarto día Dios creó al hombre. Dios dijo:
"Come, duerme, juega, cásate y disfruta la vida. Te daré 20 años.
El hombre dijo, "¿Qué, cómo Señor? ¿Solamente 20 años? Te propongo  esto: tomaré mis 20 años más los 40 que la vaca te devolvió, los 10 que te devolvió el mono y también los 10 que el perro te devolvió... Suman 80, ¿verdad?"
"Sí, dijo Dios. Tenemos un trato."
Y esta es la razón por la cual los primeros 20 años de nuestras vidas comemos, dormimos, jugamos y nos divertimos; los siguientes 40 años trabajamos como bestias, bajo el sol, para mantener a nuestra familia; los  próximos 10 años, hacemos monerías para entretener a los nietos; y en los últimos 10 años, nos sentamos a la entrada de la casa y le ladramos a todos!!
¡Ahora el significado de la vida te ha sido revelado!, le dijo y se fue a la casa de té a compartir pasteles con sus amigos."

José Caros Gª Fajardo

 

 

"A más cómo, menos por qué", libro de aforismos de Jorge Wagensberg

Mi admirado Jorge Wagensberg vuelve al aforismo con el libro 'A más cómo, menos por qué'  , un libro de cabecera  muy  recomendable. Nesemu
"Lo improbable asombra a todo el mundo, lo cotidiano sólo al genio". "Las verdades se descubren, las mentiras se construyen". O el que da título al volumen: "A más cómo, menos por qué". Son algunos de los 747 aforismos que el científico Jorge Wagensberg (Barcelona, 1948) ha reunido "con la intención de comprender lo fundamental, lo natural y lo actual", según reza el subtítulo del libro. A más cómo, menos por qué (Tusquets) se sitúa en la estela del exitoso Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?, publicado en 2003, en la misma colección Metatemas.
"En aquel libro recogí los pensamientos con los que me había topado en los últimos 20 años. En cambio, las de ahora son reflexiones construidas para comprender, surgen como consecuencia de mi quehacer cotidiano dedicado a la ciencia, que finalmente no es otra cosa que una técnica de reflexión", apunta el físico y catedrático de Procesos Irreversibles de la Universidad de Barcelona.
De A más cómo, menos por qué dice el autor: "Es el aforismo de los que he recogido que, a mi entender, resume mejor el pensamiento científico. Preguntar por las causas es siempre una pregunta de emergencia, porque causas puede haber muchísimas. En cambio, preguntarse por el cómo es investigar el proceso. La crisis de Marbella, por ejemplo: cuanto más conozcamos cómo funcionó realmente la corrupción, tanto menos nos interrogaremos sobre las causas", reflexiona el autor. "Preguntarse qué es, en qué consiste determinado fenómeno es investigar sobre el lenguaje. El porqué nos coloca en el plano de la metaciencia. El para qué, en el de la tecnología. Y el cómo en el de la ciencia". Como ya explicó en su anterior volumen de aforismos, Wagensberg considera que la naturaleza es la respuesta al problema. "Las nalgas son la respuesta natural al problema de sentarse. La silla es la respuesta cultural a ese mismo problema".
 Jorge Wagensberg considera que la diferencia entre arte y ciencia radica "en que la primera puede intuir sin comprender", mientras que la segunda "puede comprender sin intuir". "La ciencia es la forma más compacta para expresar la incertidumbre", abunda.
El científico se siente cómodo con el género aforístico. "Se trata de expresiones mínimas de lo máximo compartido, un tipo de pensamiento zip que condensa hasta el límite". La tradición marcada por autores como Spinoza, Wittgenstein o Cioran le infunde mucho respeto. "El aforismo es como la poesía. O resulta sublime o es simplemente ridículo". Confiesa que su formación como aforista es nula. Venera, eso sí, a Groucho Marx, a quien considera uno de los adalides de la sentencia breve. "No ingresar en un club en el que te acepten como socio plantea el problema científico de la indecibilidad".
Ciertamente, el aforismo entraña sus riesgos: fácilmente puede ser tomado por dogma, que es un género parecido, utilizado por las religiones. "El aforismo no es dogmático. Yo lo concibo como una píldora lanzada para ser disuelta por el pensamiento. Recomiendo dosis pequeñas de aforismos, leer de vez en vez unos pocos. En grupo, puede resultar divertido escoger uno y comentarlo".
¿Qué persigue el aforismo? "El gozo intelectual", sentencia Wagensberg. "Ese gozo se sitúa en un punto entre dos fronteras: la belleza y la inteligibilidad. La belleza, el arte, es repetición por fuera. La inteligibilidad es repetición del contenido. Comprender es situar el fenómeno dentro de una totalidad".

Retazos de la Luna azul 017: Por si acaso

- El Mulá Joha, cuando vivía en Bagdad, pasó por muchas experiencias.
- ¿Todas buenas? – preguntó el joven monje que venía a recibir instrucción en el tiempo de descanso del monasterio.
- Para él, sí, pues de todas sabía sacar partido. Una vez se casó con una viuda rica y, a los pocos días, ésta dio a luz un rollizo bebé, tirando a oscuro. Hay que recordar que el Mulá era, entonces, árabe de finos rasgos. Cogió su manto y se fue corriendo al mercado. “¿Qué buscas con tanta prisa, Mulá?” – le preguntó su amigo Wali -. “Pues todo lo necesario para matricularlo en la universidad de La casa de la Sabiduría, junto al Tigris”, - le respondió impertérrito. “¿No vas un poco deprisa? – se atrevió a preguntarle Wali -. “¡Hombre!, si a la primera semana hizo un viaje de nueve meses, imagínate lo que será capaz de hacer ahora que ha nacido”. “¡Mulá, yo no veo que resida ahí el problema fundamental!”, – exclamó su amigo -. “¿Dónde, si no? A la madre ya le di libelo de repudio, pero este rapaz medio negro, medio kurdo, me la puede liar en cualquier momento”.

José Carlos Gª Fajardo (Nota: Ya hemos regresado del Viaje a Marruecos y nos reincorporamos al blog.)

Retazos de la Luna azul 016: Profunda sabiduría

Andaban los jóvenes monjes muy alegres por poder visitar las cabañas en donde vivía el Maestro, de las que tanto se hablaba en el monasterio. Ya habían logrado restablecer el curso natural de las aguas porque el astuto Sergei le había pedido al monje prior que enviase “una buena docena de jóvenes fuertes ya que los obstáculos a remover son muy serios”.
Mientras Ting Chang y Sergei les preparaban refrescos de arándanos con malvasía, uno de los monjes pidió al Maestro que les contase algunos cuentos del Mulá ya que, durante sus charlas en el monasterio, sobre todo les comentaba los sutras del Buda. (Sergei había propalado que el Maestro enseñaba a sus ayudantes una sabiduría más profunda). El Maestro se rió y les contó algunos de muy buena gana:
- Todos conocen los cuentos del Mulá y su burro pero pocos saben que el Maestro sufí practicaba varios oficios de ocasión para poder pagar sus deudas de juego y calmar su voraz apetito de pasteles. Un día, estaba Nasrudín apoyado contra la pared de una calle del mercado y llevaba una barba de varios días, muy desarreglada. Pasó un listo y le dijo “Mulá, tú, cuando te levantas, ¿nunca coges una navaja de afeitar?” “Unas veinte o treinta veces al día”, le respondió satisfecho. “¡No es posible!. Te estás quedando conmigo”. “A ver, dijo el Mulá señalando la tienda que estaba a sus espaldas, ¡soy el barbero!”
Los monjes celebraban la ocurrencia mientras Ting Chang y Sergei se paraban a la entrada de la baranda de madera para escuchar ellos también.
- Otro día, un parroquiano de la casa de Té de Kandahar quiso provocar al Mulá que jugaba al mayong chino. “Mulá, -le dijo-, ¿puede un hombre engendrar un hijo pasados los cien años?” “¿Por qué no?” –respondió Nasrudín -. Si tiene una joven esposa y se sabe agenciar un joven de unos veinte o treinta años discreto y complaciente”.
Algunos de los monjes se ruborizaban al escuchar al Maestro con tanta soltura y libertad. Entonces, éste les dijo mientras hacía seña a los que aguardaban con los refrescos:
- El Mulá era amigo de la buena vida, de la buena mesa y de las mujeres jóvenes y hermosas. Las suyas ya sobrepasaban la cincuentena. Un día, mientras residía en le corte del gran Tamerlán, asistió entusiasmado a un pase de modelos. Se alborozaba y aplaudía hasta que, al final, cuando el emperador mogol le preguntó qué le había parecido le respondió escandalizado “Majestad, ¡esto es una estafa! Primero desfilan hermosos cuerpos y luego ¡tratan de vender tan sólo la ropa! ¡Me voy a los baños!”
 

José Carlos Gª Fajardo... et Bon voyâge à tous!

No regresaremos a este Blog hasta el día 18


 

Retazos de la Luna Azul 015: Señas de identidad... ¿en un papel?

Todavía se reían Ting Chang y el Maestro con la versatilidad de Sergei cuando aquél comentó:
- Esto de la identidad tiene sus vertientes.
- Sí, - le respondió, mientras aguardaban a los jóvenes monjes-. Me recuerda una salida espectacular del Mulá. Nasrudín se acercó a un cambista para hacer efectivo un pagaré que le habían dado en Samarcanda. El banquero lo miró sorprendido de que alguien con tan desaliñado aspecto viniera a cobrar una suma tan importante y como se trataba de un pagaré nominativo le preguntó al Mulá “Por favor, ¿podría usted identificarse?” A lo que Nasrudín reaccionó yendo a buscar un espejo en las alforjas que colgaban de la albarda de su asno. Regresó con él ante el cambista y se estuvo contemplando un largo rato, ante el estupor del otro, hasta que muy ufano le respondió exultante “¡Menudo susto me habías dado, hermano, ¡claro que soy yo!¡El mismo yo que salió hace un año para seguir la Ruta de la seda!”
 

José Carlos Gª Fajardo

Retazos de la Luna azul 013: Perder el burro

“-¡Mulá, tu burro ha desaparecido!, - le gritó su amigo Wali a Nasrudín-. ¡Cuánto lo siento!” “-¡Quita p’allá!” -, le respondió éste muy contento. “- Pero ¿no te apena perder tu único burro, Mulá?” “- ¡Qué burro eres tú, Wali, qué burro! ¿No te das cuenta de la suerte que he tenido al encontrarme en la Casa de té y no estar encima del burro?” “- No, - respondió Wali -, no lo veo”. “-  ¡No lo veo, no lo veo! Siempre igual, Wali. ¿No comprendes la suerte que he tenido? Si estuviera montado en él ¡yo también habría desaparecido! ¡Vamos a celebrarlo, Wali!, Pero a la taberna de los francos cristianos. Ya está bien de té. Hoy es una gran ocasión. Hoy es el día, Wali. ¡Hoy es el día!” -, les contó el Maestro mientras Sergei y Ting Chang enseñaban al joven monje ladrón cómo se trenzaba un cesto. Hoy llovía y no podían ir de paseo. Así, podían seguir “las clases” que el Maestro había accedido a darle algunos días al monje impaciente.
- ¡Cielos! - exclamó el médico – ¡qué finura de argumento! Para muchos, perder su infraestructura es perder su vida. O su razón de vida, que es todavía peor. Se perdió el burro, pues se perdió. No hay más vueltas que darle. ¡Qué alivio!
- Alma Noble, este monje tiene dedos de pianista pero no sabe qué hacer con ellos en un cesto, - dijo riendo Sergei.
- Pero, al menos, ya va aprendiendo a reírse -, comentó con simpatía el príncipe médico -. En la corte de mi padre no vendrían mal unos cursos de manualidades para los gobernantes.
- ¡Pero tendríais que denominarlas crash course, para que fueran eficaces! – dijo riendo el Maestro.
- ¡Sí, y firmadas por Morgan & Morgan and Co!, deslizó el monje.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

Retazos de la Luna azul 012: A mandíbula batiente

- Maestro, ¿el Mulá llegó a trabajar en aquel caravan sérail en el que pretendía el puesto del propietario?
- ¡Pues claro que se presentó al día siguiente! Tenía que pagar unas deudas de juego y otras de los dulces que comía al fiado en le Casa de té.
- Era goloso el Mulá.
- Como un niño. Una vez, estaba tan hambriento al regresar de un viaje que se puso a comer a dos manos. El camarero le preguntó “¿Cómo puede usted comer a dos manos siendo un Mulá?” Y Nasrudín le respondió, sin inmutarse y sin dejar de masticar a mandíbula batiente, “¡Porque no tengo tres!”
- Pero eso no es muy edificante, que digamos –arguyó Sergei.
- Es que Nasrudín nunca busca edificar sino provocar, remover nuestra conciencia, hacer tambalearse nuestros hábitos.
- ¿Para que despierten?
- No, es para que caigan en la cuenta de que, igual que comer a dos carrillos es lo que hacen muchas personas con el trabajo, con el deporte, con los cosméticos, con las compras, con el estudio, con la limpieza, y un largo etcétera. Y es gente que pasa por prudente y que hasta es admirada en nuestra sociedad.
- Hasta en la escuela, - intervino Ting Chang-, nos hacen creer que cuánto más, es mejor. Más libros, más conocimiento, más memoria, más esfuerzo, más competitividad. Más de todo. Hasta hacer neurosis de carácter, de repetición y de orden, para intentar protegerse.
- Sobre todo, más poder y más dinero, más ego y más soledad -, concluyó con tristeza el Maestro.
- Sí, así es, - concedió Sergei – pero no nos dijiste, Alma Noble, qué tal le fue en el trabajo.
- Bueno, pues, el Mulá llegó con su cestillo de herramientas, entró en el almacén y lo depositó en una estantería. Después, se dirigió a la puerta dispuesto a salir a la calle. “Pero, ¿adónde vas, Mulá?”, le preguntó el propietario. “A cortarme el pelo”, respondió Nasrudín. “¡No es posible ir a la barbería en el tiempo de trabajo!”, intentó razonar el dueño al borde del colapso. “Pero el pelo me ha crecido en este tiempo de trabajo”, le dijo con total convicción el Mulá. “¡No es posible que todo el pelo te haya crecido desde que entraste en esta casa, venerable Mulá! Me estás volviendo loco”. “Bueno - concedió Nasrudín -, entonces, le diré al barbero que no me lo corte del todo, sólo rebajar un poco”.
- ¡Es increíble este Mulá!, - dijeron al unísono los dos discípulos -.
- Pero es sabio, sin duda alguna. Mirad a vuestro alrededor y lo comprobaréis. En cada salida de pata de banco del Mulá hay una enseñanza. Pero vamos a recoger moras o no tendremos compota durante el invierno. ¿No te habrá crecido el pelo, Sergei?-, le preguntó animoso y cómplice-.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

El Ojo del Gran Hermano se sirve del Gigante de las Telecomunicaciones

Hace unos días, lei la noticia de la fusión de Alcatel y Lucent para crear un gigante de las telecomunicaciones. La francesa y la estadounidense pactan la supresión de 8.800 empleos." Me alarmó porque el campo de la información es más sensible todavía que el de la energía nuclear, que tiene adecuados controles y que está a la vista de todos. Pero el mundo de las telecomunicaciones, con los soportes tecnológicos de novísima generación, nos convierte en presuntos delincuentes controlados las 24 horas del día, sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo ni para interpretar adecuadamente los datos. Por eso, durante cinco años el Senado de EEUU se opuso ya que quería tener en sus manos todo el control de esa información que es poder, más eficaz que el de las armas. Es el asesino silencioso, the silent killer, como se denominaba a la hipertensión arterial. Ahora ya lo han arreglado: los franceses creen que          controlan algo, la sede representativa estará en Francia pero el auténtico poder ejecutivo estará en ... el Pentágono. Me parece interesante esta reflexión editorial. "La integración largamente negociada de dos grandes fabricantes de equipos de telecomunicaciones, Alcatel, de origen francés, y Lucent Technologies, de EE UU, parece cercana a la conclusión. Tras un sonado fracaso hace cinco años, la compañía resultante será el mayor suministrador del mundo, con ventas del orden de 21.000 millones de dólares y un valor no inferior a 30.000 millones de euros. Un gigante en toda regla. Para que la integración depare el valor prometido deberán ahorrarse costes, en gran medida mediante reducción de una plantilla que sumará más de 90.000 empleados tras la fusión de ambas compañías...
La extensión de Internet no ha facilitado precisamente las cosas. No será ésta la última operación de concentración en el sector.Más allá de las consideraciones financieras, vuelven a ser las estrictamente asociadas a la competencia y a la nacionalidad de las integrantes las que provocan mayor atención. Lucent, hoy en peor posición que Alcatel (los accionistas de ésta poseerán el 60% de la resultante de la fusión), cede en el establecimiento de la sede en París, aunque el consejo lo aportarán al 50% ambas compañías y el primer ejecutivo será la actual presidenta ejecutiva de la firma estadounidense. El hecho de que Lucent tenga en EE UU las dos terceras partes de su facturación, y una parte importante vinculada al sector público estratégicamente sensible (Pentágono y agencias de seguridad), rodea al anuncio de un interés adicional. Sea cual fuere el desenlace, resulta evidente que tiene poco sentido aproximarse políticamente al mundo empresarial de nuestros días con el bagaje conceptual del siglo pasado. Las empresas ya no son necesariamente del país que las vio nacer".Pero, al final, hay que garantizar los dividendos a los accionistas y para eso se ponen en la calle a cerca de 100.000 personas. Nesemu

 

Agua, una película que no podemos dejar de ver

Me ha impresionado. Salí del cine con necesidad de caminar y de caminar.. ansiando compartir ese regalo. Os animo a verla y podremos comentarla en esa universidad rodante en que zarparemos el viernes temprano, camino del Sur. La pasan en el Paz de Fuencarral y en el Renoir de Martín de los Heros. Unas Notas apresuradas: "¿Dónde están las casas de los hombres viudos?" pregunta Sarala, una viuda de 10 años condenada a vivir en un ashram miserable. "Durante un tiempo creí que Dios era la verdad... hasta que cai en la cuenta de que la verdad es Dios" Gandhi, en una secuencia memorable. En India sobreviven actualmente 34 millones de viudas, de las cuales 11 millones en condiciones miserables. La espléndida Directora, Deepa Mehta, arremete contra el fomento de la ignorancia perpetrado por religiones que se asientan en el poder económico. "Las grandes religiones del mundo han sido mal interpretadas, lo que conduce a reacciones que me asustan" dice la directora canadiense de origen indio y autora de Fuego, Tierra y otras películas formidables. Por favor, no os la perdáis, es formidable con una fotografía preciosa, con una música incomparable y con muy buena interpretación de la gran dama de la escena india, Seema Biswa. Bellísima Lissa Rey y, en su papel, la estrella de Bollywood, John Abraham. Se comenzó a rodar en Varanasi (Benares), en donde vivió el Maestro Panikker durante años, pero el fundamentalismo hindú arremetió contra ellos y tuvieron que terminarla en Sri Lanka en donde descubrieron a esa maravilla de niña cingalesa que interpreta a Sarala. Veréis secuencias inolvidables por su belleza y armonía. Nesemu

 

 

Un movimiento teoconservador: El partido del Papa

Hace unos días, el Vaticano reclamaba su derecho a intervenir en política. De acuerdo. No olviden que el Estado Vaticano ha luchado por disfrutar de los beneficios del Derecho Internacional, como si se tratase de "otro Estado", pero también está obligado a sus limitaciones. Entre ellas, no inmiscuirse en la política interna de los Estados soberanos. ¿Que lo hace por medio de las Conferencias Episcopales de cada Estado? Adelante, pero que no olviden que ya ha ocurrido, felizmente, la Ilustración, así como la Revolución Francesa y tantos otros logros que han reconoido la separación entre la Iglesia y el Estado como un derecho fundamental. Ojo con las lecciones de la Historia: el Cesaropapismo y la Doble Espada (ecce due gladii) han sido funestos. Si la Iglesia pretende meterse en política, repetimos, adelante, pero que no olvide que está sometida al juego democrático, sin excepción alguna. En la opinión de muchas personas solventes y muy respetables la misión de las confesiones religiosas está más en la formación de sus seguidores y adeptos que en la constitución de un lobby, o, mucho menos, en la pretensión inadmisible de creerse por encima de la sociedad civil y de las Instituciones que los pueblos se han dado a sí mismos. Personalmente, la información que hoy recogen los medios de comunicación me alarma y temo que están arriesgándose a un error de consecuencias muy importantes. Que se atengan a las consecuencias, no se puede pretender jugar con las cartas marcadas. La sociedad civil, laica, educada, responsable y libre, no va a consentir ningún exceso. Bastantes víctimas han ocasionado los comunismos, los fascismos y todo tipo de dictaduras entre las cuales se encuentran el pensamiento ùnico y los neocons. Ahora hablan de Teocons. Es decir, argumentan y se agrupan y pretenden actuar políticamente en nombre de una Teocracia. Me asusta y alarma porque siempre han en engendrado injusticia, violenncia y muerte, aunque... a lo mejor, va servir para poner a cada cual en su sitio y hacer realidad la separación eficaz entre el Trono y el Altar. Con todas sus consecuencias legales, económicas, fiscales, civiles y de toda índole. La Historia parece condenada a repetirse, y siempre ha sido para mal porque demuestra un pensamiento débil y anacrónico. Que luego no se quejen, y si lo hacen que no tiemble el pulso de los gobernantes que, en una democracia, son los garantes de la única soberanía que reside exclusivamnete en el pueblo. Han pasado los tiempos de la magia y de los dogmatismos impuestos. Estamos en la Era de la razón y del misterio. Nesemu                                                                                                                                                (De los periódicos de hoy): Un amplio sector del centro-derecha italiano, apoyado por el propio Silvio Berlusconi, levantó ayer acta de nacimiento de una fuerza política que, a falta de un nombre concreto, podría llamarse Partido del Papa. El presidente del Senado, Marcello Pera, reunió en Bolonia a unas 3.000 personas para lanzar un movimiento teoconservador explícitamente basado en las ideas de Benedicto XVI y en la "defensa de los valores cristianos de Occidente". Pera aseguró que la iniciativa teocon no se agotaría en las elecciones legislativas que Italia celebra esta misma semana.
Para Marcello Pera, este movimiento debería ser el "eje cultural" de todos los grupos conservadores tras los comicios de los próximos días 9 y 10 de abril. El Manifiesto por Occidente, publicado por Pera un par de semanas atrás, había recogido hasta ayer más de 8.000 firmas de apoyo, entre ellas, la de Silvio Berlusconi y las de una mayoría de los candidatos de la coalición berlusconiana.
Un tren denominado Occidente Express partió por la mañana de Roma y, tras una parada en Florencia, llegó a Bolonia para que los viajeros participaran en el acto fundacional del Partido del Papa. En su discurso, Pera habló de "la crisis moral de Europa" y fue diáfano al señalar a su inspirador intelectual: "Sólo un gran hombre ha tenido el coraje de mirar de frente esa crisis, de denunciarla y de apelar a minorías creativas como la que hoy [ayer para el lector] se reúne aquí, con el fin de que hagan lo necesario para superar la crisis. Ese hombre es Benedicto XVI".
Marcello Pera, cabeza de lista de Forza Italia en Emilia-Romagna, Toscana y Piamonte, no siempre fue papista. En otro tiempo perteneció al Partido Radical y fue un político anticlerical. Lo que cambió sus ideas, dice ahora, fue el horror del 11 de septiembre de 2001.
Desde ese día percibió que Occidente se enfrentaba a un "choque de civilizaciones" y que la "decadencia moral" de Europa había llegado a límites alarmantes. "Si los terroristas cometen una matanza en tu país y respondes retirando las tropas que combaten el terrorismo en primera línea, significa que crees ser culpable del acto terrorista que has sufrido", dijo Pera en su discurso.
Con esa referencia a España ilustró "los tres síndromes" de la Europa contemporánea: el de la culpabilidad, el de la desmemoria, el de la desgana. Atacó "la ideología iluminista y jacobina, que suprime todas las religiones", los matrimonios homosexuales, que "suponen una herida para el cristianismo y para nuestra tradición", el relativismo y el multiculturalismo, "para los que un Estado de derecho o una teocracia islámica valen lo mismo". "Un auténtico conservador no puede negar que lo primero que hay que conservar es la tradición, porque es la base de la identidad", agregó. Matizó, sin embargo, que no deseaba la abolición de la ley sobre el aborto, pese a ser para él indefendible, porque conocía "el dramatismo de ciertas situaciones".
El coordinador de Forza Italia, Sandro Bondi, publicó el sábado un artículo en el que auguraba la fusión de todo el centroderecha italiano en un único partido que podría articularse ideológicamente en torno al movimiento de Pera.
Berlusconi rechazó con frecuencia en los últimos días "las sociedades multiculturales y multiétnicas" y se declaró campeón de "los valores cristianos, sin los que no existirían la igualdad entre los hombres ni la democracia".

Adolescentes y jóvenes españoles 1

Me parece excelente este REPORTAJE: Adolescentes y jóvenes españoles , escrito por Juan Jesús Aznárez y cuya 1ª parte publica hoy El País. Sugiero que abramos un debate y que aportemos ideas, observaciones personales etc. Demos por supuesto que es bueno -de lo contrario no lo hubiéramos seleccionado aquí-, y no perdamos el tiempo en alabarlo. No hay que cometarlo punto por punto sino aquello que llama nuestra atención por discrepar o por apoyarlo. No se trata de una exégesis sino de un entramado -urdimbre y trama- sobre el cual entreveramos nuestras aportaciones. No se trata de hacer un mosaico sino de contribuir en la confección de un tapiz, cuyo diseño ha hecho Aznárez y que proseguirá mañana. Sigamos sus argumentos y aportemos nuestras observaciones. Pasad la palabra en clase. Nesemu
La generación más libre 
Numerosos jóvenes rechazan ser como sus padres, para quienes el trabajo fue prioritario. El concepto de "normalidad" y el grupo de amigos ejercen una influencia decisiva
La generación comprendida entre los 15 y los 24 años disfruta de unas libertades impensables en los tiempos de sus padres, con quienes frecuentemente entra en colisión al discrepar sobre las metas en la vida.                                   El ocio despunta como el eje sobre el que pivota la cultura juvenil, y el pragmatismo es, quizá, el valor más compartido por los chavales.                                                                                                                                                                         /La // La supuesta irresponsabilidad de los adolescentes es una constante histórica desde las reflexiones de Sócrates sobre el comportamiento juvenil en la Grecia antigua. "Los jóvenes de ahora aman el lujo, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad. Muestran poco respeto por sus superiores y ya no se levantan cuando alguien entra en casa", según el inventario de reproches atribuido al filósofo ateniense del siglo IV antes de Cristo. "Prefieren insulsas conversaciones al ejercicio, y están siempre dispuestos a contradecir a sus padres y a tiranizar a sus maestros". La mayoría de los padres españoles entre los 40 y los 55 años también cree que fueron más trabajadores, más maduros y más respetuosos que sus hijos adolescentes y jóvenes, cerca de seis millones, a los que tratan de educar, en esa dirección, desde el convencimiento, no desde el autoritarismo de los abuelos. Pocos dudan,sin embargo, de que nos encontramos ante la generación más libre.
Y también más compleja. El propósito de los padres fracasa cuando el pragmatismo, el hedonismo y el relativismo moral percibido en un segmento bastante significativo de los chavales, nacidos en una España más próspera y tolerante, chocan con las elevadas expectativas de sus padres, marcados por una España pobre y rígida. El desencuentro es a gritos no pocas veces, porque los progenitores no encuentran el punto de equilibrio entre la condescendencia y los límites, entre el diálogo convincente y la imposición. La "negociación" de pautas con el hijo "en la edad del pavo" suele ser una vía de escape. Millones de padres disfrutan y confían en sus hijos, pero millones temen la alarmante proclividad de los suyos, entre los 15 y los 24 años, al carpe diem, al disfrute del presente sin apenas preocupación por el futuro. Francisco Javier Lapuente, director del Instituto Luis Buñuel, en Móstoles, no observa, sin embargo, "un cambio a peor generalizable. Cambió la manera de relacionarse. Por ejemplo, ahora mismo, el profesor más severo del instituto sería un blando hace 20 años".
Los padres tropiezan, se equivocan y dudan cuando tratan de inculcar a sus hijos los valores que creen deben regir sus vidas en un futuro que adivinan laboral y socialmente complejo: el esfuerzo en los estudios, la diversión responsable, la disciplina, la solidaridad, el respeto o la promoción de los afectos. Los progenitores desarbolados arrojan la toalla y delegan en los profesores o en el psicólogo. Lo hacen después de haber llegado al convencimiento de que su capacidad de influencia es casi nula. Sienten que fueron esclavos de sus padres y ahora, de sus hijos, que son en buena medida muy parecidos a ellos por impregnación u ósmosis.
La adolescencia incordia al adulto cuando se manifiesta vaga, gamberra o violenta, cuando bebe hasta la borrachera y fuma porros antes de entrar en las aulas: el 60% bebe alcohol, y el 30% consume marihuana, según un estudio del Ministerio de Sanidad fundamentado en 25.000 entrevistas. El fracaso escolar y personal es consecuencia de esos factores y de otros más profundos. Pero la adolescencia española es muy diversa, pese a los estereotipos, y muy singular al haber llegado precedida por una transición política fecunda en transformaciones, y una acumulación de cambios cuantitativos que, parafraseando la dialéctica marxista, alumbró cambios cualitativos en la conducta de los chavales, entre sí y con sus padres.
Tiene más posibilidades que ninguna. Se trata de una generación alejada de la política, a un 60,8% no le interesa, y "muy desbrujulada, desorientada, que busca, pero no sabe a qué agarrarse", según Javier Elzo, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto. ¿Qué referentes tienen? "¿La Iglesia? No. Hay un divorcio entre la religión y los jóvenes. ¿Los partidos? Tampoco. Siempre están a la greña. Los telediarios son un anecdotario de desgracias", lamenta el catedrático. ¿Y los padres? "Los padres están casi siempre fuera de casa. Los referentes son ellos mismos. Y es muy difícil que un chaval sea modelo para otro". Ante esas situaciones, la tradicional cadena de transmisión de valores, familia, amigos, medios de comunicación y escuela, sufre a veces desajustes.
Los abuelos y padres de la muchachada que acude a los botellones de Sevilla, Granada, Madrid o Barcelona sí tuvieron referentes claros: el tránsito de la dictadura a la democracia en España, la implantación del Estado de derecho, el salto de unos patrones dictatoriales a otros liberales, y el trabajo. Su esquema de valores se nutrió mucho de las ansias de libertad de los años sesenta y setenta, y de su protagonismo en las profundas transformaciones sociales ocurridas en España. El nivel de educación y bienestar aumentó espectacularmente, la mujer se incorporó masivamente al trabajo y conquistó espacios en un mundo de hombres, las rupturas matrimoniales se multiplicaron, y los hijos crecieron en un entorno y unas estructuras diferentes a los de sus padres.
"El contexto histórico en que se produce esta generación tiene sus propias características", señala Josune Aguinaga, doctora en Sociología de la Universidad de Educación a Distancia (UNED) y ex presidenta de la Unión de Asociaciones Familiares. "La permisividad de los padres es una respuesta a la educación autoritaria que tuvieron ellos, pero se les ha ido un poco la mano. Los chavales prefieren límites, aunque sea para trasgredirlos". El vertiginoso reacomodo de las familias españolas, la primacía del éxito laboral en la escala de prioridades de los adultos o la errática democratización del trato con los hijos son factores que no pasan inadvertidos. La reacción puede ser a la contra cuando el ritmo laboral de los progenitores es asfixiante, y su relación personal, crispada.
"Mis padres son unos pringaos que no saben hacer otra cosa que trabajar. Acabarán uno por cada lado. No quiero ser como ellos", admite Julián, de 20 años, hijo de un abogado y una profesora universitaria, que salta de un oficio a otro. Los valores socialmente deseables, la probidad, el respeto a los mayores o la ejemplaridad, suelen entrar en colisión con los valores tenidos como característicos de la juventud, entre ellos, la diversión, y una cierta apatía hacia aquello que el adulto considera importante. Lucía, de 16 años, estudiante de un colegio bilingüe de Madrid, reconoce que algunos de los vicios atribuidos a los adolescentes son bastante ciertos.
"En parte lo tenemos todo dado y hecho, por nuestros padres o por nuestros profesores. No tuvimos las dificultades que tuvieron nuestros padres o nuestros abuelos", dice. "Es por eso por lo que no hemos desarrollado eso de hacer las cosas por uno mismo. Por otra, diría que somos un poco despreocupados con lo que le pasa a la gente". Lucía lamenta que los jóvenes españoles apenas se involucren en causas justas. "No sé. Es como que a la adolescencia en España las cosas les dan de lado". La mayoría de los tardoadolescentes, entre los 18 y 21 años, también es de esta opinión, a juzgar por los estudios demoscópicos. Nicolás, de 21 años, universitario, pertenece a ese grupo: "La verdad es que no nos interesa mucho la actualidad nacional o la guerra de Irak. Vamos a lo nuestro".
Entonces, ¿ a qué van los chavales españoles? ¿Tienen algún denominador común? ¿Alguna característica compartida por la mayoría? La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y el Instituto de la Juventud del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en colaboración con la Obra Social de Caja Madrid, efectuaron ocho estudios sobre su relación con los medios de comunicación, los amigos, la música, los estilos de vida, la publicidad, el sexo y la política. Los integraron y llegaron a la conclusión de que hay denominadores comunes, rasgos básicos. "Es una cultura juvenil que está muy influida por la representación social, o sea, por lo que la sociedad cree que son los jóvenes. Más allá de la realidad de cómo son, la gente monta un mundo sobre ellos", señala Eusebio Megías, director técnico de la fundación.
Los investigadores encontraron una línea que recorre los ocho estudios: el concepto de "normalidad". La normalidad es lo que preconiza el discurso generacional mayoritario, que no admite ni matices, ni fisuras. Ese discurso puede tachar de "raro" a quien le gusta el flamenco, o milite en Amnistía Internacional, pese a que los jóvenes entrevistados uno a uno en sus domicilios se manifestaran con matices y fueran diferentes entre sí. Pero en las entrevistas del grupo, preguntados todos a la vez, predomina el discurso de mayoría, tan potente que acalla los discursos individuales y radicaliza las posiciones. El discurso de la mayoría, el que públicamente conforma la representación de la cultura juvenil, no es muy idealista: sostiene que el compromiso social es cosa de mayores y que, además, suele estorbar para lo que el adolescente y el joven suponen que es su verdadero compromiso: divertirse y prepararse para un mercado laboral complicado.
"¿Meterme en política? ¿Para qué? Si son todos iguales: unos chorizos que no sirven para nada. ¿Meterme en una ONG? ¿Para qué? Si es un follón, una bucrocracia que sirve para poco", resume Megías, empleando las palabras de los adolescentes. "¿Informarme? Pero si los medios de comunicación son correas de transmisión de los partidos. Prefiero estar mal informado a que me manipulen". El 26,4% del total de los adolescentes y jóvenes españoles participa en alguna asociación, un índice considerado bastante bajo, y la mitad de ese 26,4% lo hace en deportivas o recreativas, según las encuestas de la FAD. Apenas el 1% del total se involucra en movimientos ecologistas; en ONG, el 1,5%.
Otro rasgo en común es la importancia del grupo. El adolescente no tiene sentido sin el grupo, que puede ser uno durante la semana escolar y laboral, y otro muy distinto los fines de semana. Este último es el determinante porque organiza el ocio. Quien quiera integrarse habrá de asumir el discurso de la mayoría, o actuar casi vergonzantemente. El grupo aprueba o desaprueba conductas y normas, acepta o no acepta a nuevos miembros, y puede estigmatizar a una chica si se desvía del punto de equilibrio entre ser una estrecha o un pendón. "Y la supuesta tolerancia que se presume a los adolescentes es más indiferencia. Hay un cierto relativismo moral: que cada uno haga lo que quiera siempre que a mí no me moleste", según agrega Megías.
¿Qué mueve entonces a la mayoría de los jóvenes españoles? El eje sobre el que pivota esa comunidad, lo importante en su vida, está dejando de ser el proyecto de trabajo, que es una amenaza para la que hay que prepararse. Lo importante es el ocio, que mueve mucho: los horarios, las expectativas y la ropa de los chavales. La evolución de la sociedad española fue rápida y bastante drástica. La generación de la democracia se regía implícitamente por un contrato social, donde se suponía que el hombre, más que la mujer, debía hacerse un espacio en la vida. Este espacio venía definido por el éxito o no en el trabajo. En cualquier caso, el trabajo tenía que obtenerse con esfuerzo, igual si se estudiaba una carrera, como si arrancaba de aprendiz. Antes, el ocio se subordinaba al trabajo. Cambiaron las condiciones estructurales y de producción, y conseguir un buen trabajo, aun contando con una carrera universitaria y maestría, es incierto. Por tanto, el ocio se impone. Y los adolescentes son así porque el conjunto de la sociedad entronizó los valores que tienen que ver con el disfrute.
Los factores detrás de todos los cambios en curso son muchos. España evoluciona desde un modelo tradicional de familia de matriz mediterránea a otro de perfil nórdico en el que prima el individualismo, y la promoción del padre y de la madre como hombre y mujer, y como profesionales. "Y todo afecta a la educación de los hijos. Nos encontramos con padres que llevan un ritmo tan infernal que cuando llegan a casa es psicológicamente imposible que puedan hacer esa labor de educar. El cuerpo les pide descansar", agrega Javier Elzo. El asunto no es menor porque otros agentes sociales, la televisión, los videojuegos, el móvil, Internet o la música llenan el espacio que en parte hubieran podido ocupar los padres con una dedicación que frecuentemente causa desgana y fastidio porque parece infructuosa.
La medida de conexión a la red de los jóvenes (nueve de cada diez usan móvil) es de nueve horas semanales. Los desajustes en la relación paterno-filial generan confusión, insatisfacciones y graves encontronazos; el asunto es serio porque toca a buena parte de los hogares. La población entre los 15 y los 24 años es de 5.624.056 personas en España, según el Padrón de enero del año 2003.
Los padres de este colectivo aún exhiben contradicciones no resueltas. Quieren dedicar más tiempo a sus hijos, pero también disponer ellos de más tiempo libre; quieren promover la comunicación con sus vástagos, pero apenas atienden sus argumentos, les preparan un intenso programa de actividades extraescolares, o eluden aspectos relevantes en su formación, como el sexo; quieren que no sean caprichosos y sí austeros, pero al mismo tiempo que tengan todo lo que ellos no tuvieron. No es fácil resolver la ecuación. El psicólogo Jaime Funes, adjunto para la Infancia y la Adolescencia del Defensor del Pueblo de Catalunya, cree que lo fundamental es escuchar para descubrir los argumentos vitales detrás de los comportamientos.
"Nuestra sociedad todavía no sabe qué hacer con sus adolescentes", señala. "¿Qué encargo social les ponemos más allá de prepararlos para un futuro cada vez más lejano?". Las generaciones anteriores consideraban la adolescencia un periodo provisional, de transición hacia la edad adulta. Ahora es una etapa vital diferenciada. "Además, esta sociedad es muy gerontocrática y tiene una especial molestia respecto a la existencia de la juventud. Les va bien como consumidores, pero sin desmadrarse, ni molestar", apunta Funes. "Pero los adolescentes necesitan ser, y no sólo estrellas fugaces. Necesitan estabilidad. Y tienen en común cómo exprimir el día a día, pero de aquello que te aporta como persona".
No todos están convencidos de esa tesis porque atribuyen a los adolescentes escaso interés por el virtuosismo personal. Dos jóvenes, Carmen Pérez-Lanzac, de 28 años, autora de ¿Qué estarán haciendo?, y Eduardo Verdú, de 31, autor de Adultescentes, los dos muy cercanos generacionalmente a los chavales bajo escrutinio sociológico, han tratado de adentrarse en su mundo. Durante un año, Carmen compartió sus fines de semana con adolescentes. Sin querer etiquetar, observó que "por lo general son muy espabilados. Se puede hablar de todo con ellos. Están muy al día, pero con frecuentes referencias a la televisión. Ven mucha telebasura".
Carmen Pérez-Lanzac destacaría también que son muy pragmáticos. "El tema de la carrera universitaria, que a mi edad todo el mundo tenía que hacer una, lo han desmitificado porque ven que no se gana mucho. Mucha gente gana mil euros habiéndose matado a estudiar. Igual no más que un electricista". Muchas más cosas le llamaron la atención, pero una de ellas fue el consumo de porros. "En mi tiempo también se fumaba, pero no tanto. Los cargan mucho. Yo les decía: 'Pero, chicos, ¿cómo podéis ir luego a casa o estudiar en esas condiciones?".
Eduardo Verdú piensa que los chavales de ahora han crecido muy deprisa, disponen de muchísima información, y se encuentran en un espacio vital que, quizá, no les corresponde. "Tienen prisa por crecer y, de alguna manera, se sienten frustrados porque no disponen de las libertades que ellos demandan". Tienen las restricciones propias de la edad, y viven en casa, controlados por sus padres, pero han perdido un poco la infancia. "A los 13 o 14 años ya están viendo películas porno, teniendo relaciones sexuales, bebiendo alcohol y tomando porros. Están mucho más espabilados", dice Eduardo Verdú. "A los 13 años, cuando mi generación todavía pedía a los Reyes Magos un balón de reglamento, ellos ya piden móviles, ropa de marca y el iPod (un reproductor que permite almacenar hasta 15.000 canciones y 150 horas de vídeo)". Evidentemente, los padres no están preparados para esta eclosión.
¿Son felices sus hijos? El Informe Juventud en España 2004 dice que la mayoría no manifiesta grandes preocupaciones y que su grado de optimismo y felicidad ante la vida es alto. No es poca cosa. Un padre puede sobrellevar casi todo menos la infelicidad de sus hijos, aunque no sean como hubiera querido que fueran.

Excelente entrevista de Juan Cruz al Profesor J. L. Sampedro: "Este mundo está traicionando a la vida"

José Luis Sampedro cumplió 86 años el 1 de febrero y casi simultáneamente ha publicado una historia de amor que también es una novela sobre la crisis del mundo. La senda del drago (Colección Areté, Plaza & Janés) ocurre en gran parte en la isla de Tenerife, donde desde hace años vive el autor. Nacido en Barcelona, Sampedro ha sido maestro de numerosos economistas, pero desde hace años cambió la cátedra por la narrativa. Novelas suyas son La sonrisa etrusca y Octubre, octubre. Hace dos años publicó un ensayo contra la invasión norteamericana de Irak, que reaparece como asunto central en La senda del drago, y recientemente publicó con su esposa, Olga Lucas, el libro Escribir es vivir. Sobre su última novela, que nació (como cuenta Olga Lucas) "de una conversación con su agente, Carmen Balcells, que le incitó a escribir una especie de testimonio de sus ideas sobre la vida actual", hablamos este último viernes, antes de que el novelista participara en un acto de reivindicación republicana.
Pregunta. Ha escrito usted una historia de amor...
Respuesta. Sí, sobre todo es una historia de amor. ¿Lo ves extraño?
P. No, todo lo contrario...
R. Lo digo por mi edad, a la gente le puede resultar raro que se escriba una historia de amor a mi edad.
P. Pero no es sólo una historia de amor. Está llena de reflexiones sobre la guerra, el egoísmo internacional, la libertad... ¿cómo nació?
R. Desde 2002 trabajaba en lo que puede llamarse la decadencia del sistema en el que vivimos. Y en Tenerife es donde más siento el contraste entre ese mundo que me preocupa y el que todavía sobrevive, que existe aún en la isla, a pesar de las dificultades. Como soy, bueno o malo, más novelista que otra cosa, lo que escribía se fue haciendo cada vez más novela.
P. Y en ella entró la guerra de Irak con mucha fuerza...
R. En Madrid no tengo televisor, pero sí lo tengo en Tenerife; vi las sesiones del Consejo de Seguridad y contemplé las explicaciones de Colin Powell[entonces secretario de Estado de Estados Unidos]... Me pareció tan horrendo lo que explicaba (¡unos tubos que podían servir para transportar agua los exponía como susceptibles de almacenar uranio enriquecido!) que interrumpí la novela y escribí Los mongoles en Bagdad (Destino)... Luego retomé la idea de la novela, que me ha permitido darle forma narrativa a mi indignación...
P. Parte usted de una fabulación: el personaje principal vive en unaespecie de burbuja, en una "nave de los locos"...
R. Concebí la novela en dos partes, y la primera, en efecto, se desarrolla en una especie de "nave de los locos", donde el personaje principal convive con seres extraordinarios a los que considera sus maestros, y la segunda pasa en Tenerife. Esta parte es, como dices, una historia de amor, e incluso el principio de la novela es también una historia de amor. Es, en todo caso, una historia de amor a la vida que están abaratando, que están traicionando... Este mundo está traicionando a la vida en aras del dinero y en aras de cosas muy inferiores.
P. ¿Y quiénes son esos habitantes de "la nave de los locos"?
R. Son disidentes. Uno de esos maestros tiene el origen de un señorito andaluz, pero se ha rebelado contra el sistema, y el otro está enraizado en el mundo occidental, pero tiene una ascendencia budista que le permite ver el mundo como vacío y energía... Los dos le enseñan itinerarios pero no les puede considerar maestros: maestro, le dicen, has de ser tú de ti mismo...
P. Y el Drago de Icod [localidad del norte de Tenerife] se convierte en un símbolo de esa enseñanza...
R. El Drago está a los pies del Teide, un pico que alcanza una altura como no hay otra en la península, siendo la península no sé cuántas veces más grande que toda la isla... El Drago es el símbolo de cómo la hierba puede ser árbol, si se empeña en ser tenaz, terriblemente hierba...
P. Bajo el Drago ese personaje principal [Martín Vega] vive esa historia de amor... Sorprende hoy que un amor como ése tarde tanto en consumarse...
R. Dura tanto por el carácter de Martín Vega; es un carácter que le hace mucho más capaz de comprender que de actuar. Es una comparación que yo hago también entre lo europeo y lo norteamericano. La cultura de los Estados Unidos es una cultura pragmática, "esto lo puedo hacer", pero de comprender, nada... Mientras es hierba él se va comparando con los árboles, y ante Runa, el amor que halla en la isla, no se encuentra inferior sino dependiente... Ella no ha tenido buenas experiencias con hombres, así que tampoco fuerza las cosas... Y cuando se halla enferma y se siente inferior es cuando ese amor por fin cuaja...
P. Es casi un elogio de la lentitud.
R. Desde luego. Hay un proverbio árabe que dice que la lentitud es de Alá y la prisa es del demonio. Eso es también muy tinerfeño, la lentitud, la vivo en sus calles, y sobre todo en esa zona de la plaza de Weyler [en el centro de la capital de Tenerife], donde la gente aún se sienta en las escaleras de las casas a conversar... Se dirigen a mí, muchas veces, con lo que alguien llamaría timidez y que yo creo que es una dignidad respetuosa... Eso es civilización, lo contrario de la destrucción de la civilización que está ocurriendo por ahí.
P. La invasión de Irak es la que simboliza la barbarie de la que usted hace metáfora en la novela.
R. Ese hecho ha sido espectacular por la magnitud de la mentira y los extraordinarios efectos que esa mentira ha tenido. ¡Unos señores que planean poner una democracia en tres meses y que desde hace más de tres años no han hecho nada de nada! ¡Y la mentira de las armas! Pero no es más que la explosión de una enfermedad general. Que al señor Bush se le siga considerando respetable, que ningún gobierno de ningún país se atreva a decir que lo suyo es por lo menos un crimen de lesa humanidad...
P. Nadie ha perdido perdón, tampoco España, cuyo gobierno fue colaborador...
R. Tampoco han pedido aquí perdón por la dictadura; ni siquiera han reconocido que hubo una dictadura.
P. La novela también es un alegato contra la invasión cultural norteamericana.
R. Es más una crítica de la decadencia de la civilización europea. Yo reconozco que en Estados Unidos hacen cosas estupendas, pero no debe significar que los otros no hagan nada y lo acepten todo. Imponen tanto los Estados Unidos que incluso imponen que haya democracia en Oriente Próximo, y cuando en democracia gana Hamás exclaman: "¡Pero qué democracia es ésta!".
P. El libro es ficción, pero está lleno de referencias a la actualidad.
R. No quise hacer ni ideologías, ni panfletos; Olga me ha ayudado muchísimo a quitar lo que hubiera sonado a panfletario, así que introduje hechos para que hablaran por sí mismos.
P. En la novela usted trata el asunto de la inmigración, que tiene bien presente en Tenerife.
R. A los inmigrantes no les atrae Occidente, es que allí no pueden vivir... Ellos creen que se les recibe bien, porque comparan con lo que tienen... Pisar la tierra ya es para ellos algo importante. Lo hacen con un fatalismo total, como una lotería.
P. La novela trata también sobre el malestar democrático. ¿Cómo resolverlo?
R. La democracia está corrompida. Hay que reinventarla. Con la existencia de la informática muchas de las instituciones de la democracia resultan obsoletas.
P. ¿Y España en qué situación está?
R. En una situación deplorable.
P. ¿No hay zonas de optimismo?
R. En lo único que confío es en que la vida tiene mucha más inventiva que nosotros.
P. ¿Y esta noticia del posible final de ETA no le estimula?
R. El estímulo más fuerte que me produce es la evidencia de que el terrorismo clásico, por así decirlo, tiene dificultades para continuar. ¿Que eso vaya a conducir a la paz? Habrá chinitas en el proceso, pero espero que se imponga la evolución de las cosas...
P. O sea, que el mal tiene fecha de caducidad.
R. Sí, pero el bien también tiene fecha de caducidad. Pero sobre todo caduca el mal.

La inmigración tiene que regularse como un derecho y no como una necesidad criminalizada

 El tema de la inmigración no se puede abordar sólo con leyes o con estados de ánimo que pueden tener consecuencias perversas. La grandeza de EEUU es incomprensible sin los aportes de la inmigración pero esta no admite simplicaciones ignorando que el reconocimiento de los valores y de las riquezas naturales de los países de origen son anteriores a toda reglamentación o represión. Los seres humanos no son mercancías sobre las que algunos puedan decidir "ahora necesito mano de obra barata, ahora no". Al gente  no emigra por gusto sino por necesidad, si reparamos y devolvemos cuanto les hemos robado y explotado...  o al menos reconocemos que gran parte de la grandeza de los países enriquecidos del Norte se debe a lo que hemos saqueado en los países del Sur, habremos comenzado a plantear bien el problema. Si suspendemos la venta de armas a los países del Sur, si pagamos sus materias primas a precios justos, si no les imponemos nuestros transportes con el gravamen de los fletes en sus mercancías, si reconocemos que la deuda externa está pagada con creces y  perseguimos la corrupciòn que las grandes compañías hacen  con los dirigentes  de esos países, si se prohiben y persiguen los paraísos fiscales, si contenemos a las compaías farmacéuticas en el indiscriminado saqueo al que someten a la biodiversidad en eso países y negociamos el cuidado y transformación de las plantas, y si no les pagamos con nuestros excedentes de producció sino con lo que ellos realmente necesitan y deciden, así como si cooperamos en todo lo necesario para poner freno a la explosión demográfica con una política de maternidades/paternidades responsables... habremos comenzado a resolver el problema de la inmigración. Nesemu                                                                                                               Nota.- Me parece interesante este editorial de El País: "Inmigración y mesura" Arden las emociones sobre la inmigración  en Estados Unidos ante una controvertida ley que acaba de aprobar el Senado en comisión con 12 votos a favor y 6 en contra. Unos la consideran una fórmula razonable de integración y lucha contra la inmigración ilegal, y otros, una amnistía encubierta que inevitablemente multiplicará el efecto llamada. La Administración de Bush, ante la constancia de que el Partido Republicano se halla dividido ante esta ley, está confusa y sugiere fórmulas alternativas que no parecen sino improvisaciones. México, el país más afectado por cualquiera de estas medidas, ha recibido la visita en Cancún del titular de la Casa Blanca para entrevistarse con su homólogo, Vicente Fox.
Las palabras conciliadoras no ocultan que México no podría digerir medidas de represión masiva contra la inmigración como las que incluía el proyecto aprobado por la Cámara de Representantes. Unos permisos temporales condicionados por los contratantes dejarían a los inmigrantes a plena merced del patrón, que controlaría prácticamente su permiso de estancia. En todo caso, la nueva ley, que exige pasos en la integración lingüística y cultural, certificado de buena conducta durante 11 años en la práctica y una multa por entrada ilegal en el país, no puede considerarse, salvo en obsceno disparate, como amnistía o medida incentivadora salvo para quien quiera ser un ciudadano norteamericano ejemplar.
Estados Unidos ha sido la tierra prometida durante más de dos siglos para decenas de millones de seres humanos en todo el mundo por razones muy diversas, y supone un ejemplo de integración étnica y social lograda sobre las bases de la libertad y la competencia. Estos principios, sin los que la historia de América es incomprensible, siempre han tenido detractores y partidarios. Todo el éxito y la proyección de bienestar y poder de esta nación se basa en la inmigración. Pero los recelos fueron también muy tempranos. Nada más consolidarse la primera burguesía en la costa oriental del recién nacido país surgieron las primeras voces partidarias de cerrar fronteras cuando éstas aún no existían.
El proyecto de ley aprobado en el Senado no ignora los cambios y nuevos retos, y refleja la conciencia de que la capacidad de absorción no es ilimitada ni siquiera de EE UU. Los europeos sabemos muy bien que sin una política regulada, pronto nos podríamos enfrentar a desafíos que pondrían en peligro los derechos humanos de los inmigrantes y las libertades de los habitantes. Pero es inaceptable que quienes combaten la nueva ley quieran ganarse adeptos con la xenofobia y amenacen tanto a los inmigrantes como a los norteamericanos que les dan trabajo. Doce millones de residentes ilegales no pueden de hecho ser expulsados sin graves consecuencias económicas y de orden público. La mesura y la sensatez imponen un control cada vez mayor en las fronteras, pero la teoría de los enemigos de la ley de que es preciso proceder a la deportación masiva de los inmigrantes ilegales es perfectamente grotesca.(.. e injusta.)

Nos pueden prohibir miles de cosas pero no son capaces de obligar a los Gobiernos a que respeten los mares

Con el título de "Pobres resultados", El País editorializa sobre uno de los temas claves ennuestro mundo. la biodiversidad. Si sólo se ha acordado "proteger un 10% de los espacios del planeta con valor biológico" o estamos ciego o locos, o algunos dirigentes los anima un aliento suicida. Con razón Esquilo escribió que cuando los dioses quieren perder a los hombres comienzan por volverlos locos. Quizás ya se ha cansado el Cielo de la humanidad. Nesemu                                                                                                                          La cumbre de la ONU sobre Biodiversidad, celebrada en Curitiba (Brasil), se ha cerrado con pobres resultados si se tienen en cuenta las expectativas creadas y la gravedad del problema al que se enfrentaba. El único aspecto en el que ha habido una recomendación firme ha sido la protección del 10% de todos los espacios del planeta con valor ecológico, una cifra modesta que, sin embargo, será difícil de llevar a la práctica en lo que se refiere a los espacios marítimos, porque la gran mayoría de éstos son de jurisdicción internacional y no está claro cuál es la autoridad que puede impedir el acceso ni imponer sanciones. (¡Increíble!)
Se enfrentaba esta cumbre a la acelerada disminución de la biodiversidad sobre la Tierra, es decir, la desaparición de especies animales y vegetales a causa de la actividad humana, sea ésta la ocupación de espacios naturales para la agricultura, la extensión de los asentamientos urbanos, la presión sobre los recursos naturales de una creciente población humana, las actividades industriales o la incidencia de fenómenos como el calentamiento global.
Mantener esa biodiversidad es crucial, pues en ella radica la estabilidad de los ecosistemas, al tiempo que atesora una enorme riqueza en forma de productos biológicos útiles
, en especial para la producción de fármacos, pero también en varios otros sectores industriales, muchos de ellos todavía por descubrir.
Llegar a acuerdos de protección efectiva de esta biodiversidad supone conciliar intereses en general contrapuestos. Por ejemplo, proteger vastos espacios naturales impide a los países ricos explorarlos en busca de recursos naturales, y a los propios pueblos indígenas utilizar sus riquezas potenciales para impulsar su desarrollo económico.
Sería injusto prohibirles ahora prácticas que han sido habituales en los países hoy más desarrollados y, por esta razón, deben ser compensados económicamente y en forma de cooperación. Como deben ser también compensados por la utilización mercantil que la industria hace de productos provenientes de especies que se dan en estas zonas deprimidas. Sobre todo en este tipo de cuestiones apenas ha habido progresos y lo único positivo es que se haya producido la discusión misma, al tiempo que se ha acordado proseguir los trabajos y avanzar en la preparación de acuerdos para 2010. (¡Tade nos lo fían!)

Rtazos de la Luna azul 011 El abanico de plumas

- El Mulá sentía una verdadera pasión por los burros - les contó una tarde durante el paseo-. De ahí que su efigie sobre un pequeño asno y tocado con un enorme turbante sea tan familiar en tantos pueblos de Asia central. También de todo el mundo árabe musulmán en dónde se desarrolló el misticismo sufí.
- Pero tú nos dijiste, Alma Noble, que ese asno era el
reverso de su mensaje.
- ¡Claro! – les respondió riendo-. No hay nada más antagónico que un asno para los que se empeñan en conseguir la sabiduría a cualquier precio, en lugar de salir a su encuentro.
- Cuéntanos alguno de sus cuentos, - le pidieron al unísono.
- Esto, al parecer, sucedió en Persia, en dónde el Nasrudín de su tradición ejercía como magistrado. Aunque la tradición nos lo quiere presentar como analfabeto, y que era su sentido común iluminado por su despertar en el sufismo lo que le procuraba sus ingeniosas resoluciones. Pues bien, un día se presentó ante él un pretendido místico que rehuía el trato con la gente corriente y le dijo:
- “Maestro, ¿es cierto que usted posee poderes sobrenaturales?”
- “Antes de responderle, me gustaría saber algo acerca de sus altísimas experiencias”-, le dijo el Mulá.
- “Bueno pues resulta que, cuando me siento en la soledad de la gran mezquita, siento como una fuerza que me eleva hasta el octavo Cielo y que...
- “¿El octavo?” – le preguntó solícito Nasrudín- “Vaya, vaya, pero prosiga, por favor”
- “Siento que me envuelve como una nube y que un abanico de plumas de avestruz me acaricia el rostro...”
- “¿Y las plumas de ese abanico despiden así como un aroma cálido y envolvente, respetable maestro?” le preguntó Nasrudín.
- “¡Eso, eso es!”, - contestó alborozado el muy
incauto impostor.
- “Pues no hay duda alguna”, - le soltó el Mulá -, “lo que usted llama plumas de avestruz no son más que los pelos del rabo de mi burro cuando suelta un cuesco en el rostro de los caras que se pretenden maestros iluminados” “¡Que pase el siguiente! Este ya está visto para sentencia.”
- ¿Y que sentencia le cayó?, - preguntaron al unísono Sergei y Ting Chang-.
- Eso pertenece al secreto del sumario, pero ya os podéis imaginar. Limpió los establos de toda la comunidad que aplaudió entusiasmada.
 

José Carlos Gª Fajardo

Es importante seguir el tema de la explotación de los niños

Bajo el título de 'Las llagas de la infancia', En portada desvelará en cuatro reportajes las lacras que asuelan a los niños en el mundo, "el segmento de población más desfavorecido y marginado", según su director, Juan Antonio Sacaluga. Mozambique, Sierra Leona, Brasil y Perú son los escenarios elegidos por el equipo del programa de actualidad de La 2. 'El largo camino hacia la escuela' inaugura hoy (22.30) los especiales.
Los niños son el eslabón más frágil de la cadena. "Los más desfavorecidos entre los desfavorecidos", subraya Juan Antonio Sacaluga, hasta el punto de que "en casos extremos se vuelven invisibles", dice. Para denunciar el abuso y el atropello a los menores, En portada ha preparado cuatro reportajes. 'El largo camino hacia la escuela' abre los especiales, que abordan los problemas de la infancia en los países del Tercer Mundo o en vías de desarrollo.
Según la ONU, más de 120 millones de niños no tienen acceso a la educación primaria. Mozambique es uno de los países donde la educación es un reto, como sucede en otras zonas de África, Asia y América. "El 86% de los niños está escolarizado, pero llegar a las aulas no es fácil", declara Yolanda Sobero, autora del guión. A las largas caminatas se añade la falta de maestros, y sobre todo de maestros mejor formados. "El método de enseñanza es rudimentario, no hay cuadernos, ni lápices... pero lo peor es la malnutrición y las enfermedades como la malaria y el sida", explica.
'Sierra Leona: marcados por la guerra' se acerca a la utilización de los niños "como carne de cañón", en palabras de su autora, Llúcia Oliva, y muestra los daños que provoca su paso como mercenarios por movimientos armados. Asimismo cuenta con los espeluznantes testimonios de jóvenes guerrilleros.
"Después del conflicto, unos pocos tienen la oportunidad de integrarse tras un proceso de rehabilitación", dice Oliva. Sin embargo, la recuperación de las niñas es muy difícil. "Además de empuñar las armas son obligadas a satisfacer sexualmente a los jefes. El secuestro, la violación y el nacimiento de hijos provoca daños irreversibles en el ecosistema humano, al que se suma el repudio de sus familias", apunta Sacaluga.
Los abusos sexuales de menores ocupa el tercer especial, firmado por Isabel Martínez Reverte. En portada ha elegido Brasil para contar esta llaga, "pero la situación podía extrapolarse a otros países como los de Extremo Oriente", según Sacaluga. A pesar de los enormes esfuerzos del Gobierno de Lula por erradicar esta lacra, los intereses son tan poderosos que la herida está lejos de cicatrizar.
Cerca de 250 millones de niños trabajan en el mundo. En América Latina, más de 20 millones son explotados. Un equipo ha viajado hasta Perú para conocer de primera mano las dramáticas condiciones de trabajo en las minas de oro o picando piedras. "Hemos rodado escenas terribles", explica Andrés Luque, guionista y realizador de la última producción de En portada. Una de las que más le ha impactado filmar es la disputa entre una piara de cerdos y un grupo de niños en un basurero.