Un matrimonio había trabajado durante toda su vida para fundar un hogar, hacerse con un patrimonio y establecerse con holgura. Tenían hijos casados y nietos ya crecidos. Cuando alcanzaron la edad de la madurez, siguiendo una tradición india, entregaron sus bienes a sus hijos y decidieron dedicar el resto de sus días a la contemplación y a peregrinar a los templos sagrados. Cierto amanecer, cuando se dirigían al santo monte Khailasa, el marido vio sobre el camino un precioso diamante. Por temor a que su esposa lo desease, deteniendo así su evolución espiritual, colocó la planta de su pie sobre la gema preciosa. Pero la mujer, que lo había seguido en este peregrinar por el inmenso amor que le tenía, posó su mano sobre el brazo del marido y con infinita ternura le dijo sonriendo: - Marido mío y compañero de búsqueda, me pregunto por qué has renunciado a la vida serena en medio del mundo si todavía eres capaz de distinguir entre un diamante y el polvo del camino.
El anciano pasó su brazo sobre los hombros de su esposa y ella lo estrechó por la cintura mientras regresaban sonrientes a su hogar.
José Carlos Gª Fajardo
Este texto pertenece a la serie 'Retazos de Sergei', una colección de cuentos orientales adaptados a nuestro tiempo
Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa. Tal como es tu deseo es tu voluntad. Tal como es tu voluntad son tus actos. Tal como son tus actos es tu destino.
No sé por qué he sentido ganas de haceros llegar este cuento que escribí el año pasado por estas fechas. ¿Quizás ya haya llegado el destinatario? Nunca se sabe. Recordadme que os cuente lo de Whittman, ¡qué cabeza tengo! Ah, qué cierto es que la herida llama a la sangre y no al revés... y que el Maestro siempre llega a su tiempo. Es verdad que, a veces, uno siente que le roban algo de adentro... y ¿aqué hacer? Pues dejarse robar y 'que se lleven el robo que robaron'. Nesemu
Preguntas y respuestas
Un día, el filósofo turco del siglo XIII, Nasrudín Hodja, montó en su burro en sentido contrario al habitual, esto es, mirando hacia la cola. - ¡Muláh!, - le decía la gente -. ¡Estás montando el burro al revés! - No, - respondió el sabio -. No estoy montando al revés. ¡Es el burro que mira para el lado equivocado! Es cierto que uno de los efectos de la globalización es que han querido hacer normal el mirar hacia un puñado de millonarios y de empresas transnacionales, hacia el consumismo como meta y la contaminación como resultado. En lugar de mirar hacia las mujeres en busca de equidad, hacia los pueblos indígenas que desean conservar sus identidades, a los campesinos que defienden sus semillas o a los trabajadores que reclaman los derechos conquistados con tanto esfuerzo. O hacia los niños que proyectan anhelos y esperanzas o hacia los ancianos que tienen derecho a culminar en paz y en digno sosiego sus dias... Si nos dicen que el burro va en la dirección equivocada, nosotros somos responsables de mirar hacia los que padecen marginación, hambre y sed, explotación y desarraigo, enfermedad e incultura. Soledad e incomprensión, carencia de afecto y de acogida. Al fin y al cabo, si no conseguimos dominar al burro, siempre podremos bajarnos y continuar la lucha a pie descalzo.
Dedico estas páginas llenas de sabiduría a quienes comparten conmigo este blog. Os sugiero que lo imprimáis y os lo leáis despacio, para poder rumiarlo después. Vale la pena. Muchas ideologías están montadas sobre el miedo a la muerte. Pero ¿dónde está muerte tu aguijón?
Nesemu
Y era llegado el ocaso. Y Almitra, la sibila, dijo: ¡¡Benditos sean este día, este lugar y tu espíritu que ha hablado!!
Y él respondió:
¿Fui yo quien habló? ¿Es que no fui un oyente también?.
* * * Después descendió los peldaños del templo y todo el pueblo le siguió. Y llegó a su barco y se detuvo sobre la cubierta. Y mirando de nuevo al pueblo, alzó la voz y dijo:
Pueblo de Orfalis, el viento me ordena abandonaros. Menos ligero soy que el viento, mas sin embargo, debo partir. Nosotros los errantes, en busca siempre del camino más solitario, no empezamos un día donde hemos terminado el anterior; y ningún amanecer nos encuentra allí donde nos dejó el ocaso. Viajamos también en tanto la tierra duerme. Somos las semillas de la planta firme en su propósito, y es en nuestra madurez y en la plenitud de nuestro corazón cuando nos vemos lanzados al aire y esparcidos. * * * Breves fueron mis días entre vosotros, y más breves aún las palabras que he pronunciado. Pero mi voz desaparecerá en vuestros oídos, y mi amor se desvanecerá en vuestra memoria; entonces volveré nuevamente. Y os hablaré con un corazón más generoso y unos labios más condescendientes al espíritu. Sí, volver con la marea. Y aunque la muerte pueda esconderme, y el mayor silencio envolverme, aún buscaré de nuevo vuestra comprensión. Y mi búsqueda no será vana. Si algo de cuanto he dicho es verdad, esa verdad se revelará por sí misma con una voz más clara y con palabras más propias a vuestros pensamientos. Pueblo de Orfalis, me voy con el viento mas no desciendo hasta el vacío. Y si este día no es de plena satisfacción de vuestras necesidades y de mi amor, entonces permitidle que sea una promesa para otro día. Las necesidades del hombre cambian, mas no así su amor, ni su deseo de que este amor pueda satisfacerlas. Sabed entonces, que retornaré del mayor de los silencios. La niebla que se disipa al amanecer, dejando solamente rocío en los campos, se levantará para formar una nube y caerá después convertida en fina lluvia. Y yo no he dejado de parecerme a la niebla. En la quietud de la noche he andado por vuestras calles, y mi espíritu ha penetrado en vuestras moradas. Y los latidos de vuestro corazón estuvieron en el mío, y en mi rostro sentí vuestro aliento, y os conocí a todos. ¡Ay! Supe de vuestras alegrías y de vuestros dolores, y vuestros sueños fueron mis sueños. Y con frecuencia estuve entre vosotros como una laguna entre los montes. Reflejé las cumbres en vosotros y las laderas serpenteantes, y hasta los rebaños pasajeros de vuestros pensamientos y vuestros anhelos. Y hasta mi silencio llegaron las risas de vuestros hijos, igual que arroyos, y los anhelos de vuestros jóvenes, como ríos. Y cuando arribaron hasta lo más profundo de mí, los arroyos y los ríos no dejaron de cantar. * * * Pero llegó a mí algo más dulce aún que las risas y más grande todavía que los anhelos. Fue lo que de infinito existe en vosotros: El hombre vasto en quien todos vosotros no sois más que células y nervios; aquel en cuyo canto todas las canciones no son sino vibraciones carentes de sonido. Es dentro del hombre grandioso donde vosotros lo sois también. Y contemplándole a él fue como os contemplo y os amé. Pues ¿qué distancias puede alcanzar el amor que no se hallen en esa esfera inmensa? ¿Qué visiones, qué esperanzas y qué presunciones pueden superar a la sublimidad de ese vuelo? Igual a un roble gigantesco cubierto con flores de manzano es el hombre grandioso que existe en vosotros. Su poder os liga a la tierra, su aroma os eleva al espacio, y en su infinito sois inmortales. * * * Se os ha dicho que aunque semejantes o una cadena, sois tan débiles como el más frágil de sus eslabones. Esta es solamente una verdad a medias. Asi mismo sois tan fuertes como el más fuerte de los eslabones. Mediros por el más pequeño de vuestros actos, es como comparar la fuerza del mar con la fragilidad de su espuma. Juzgaros por vuestros fracasos, es como lanzar la culpa a las estaciones por su inconstancia. * * *
¡Ay! Sois como un mar.
Y aunque los barcos varados esperan la marea en vuestras costas, no obstante, así como un mar, no podéis acelerar vuestras mareas. También sois como las estaciones. Y aunque en vuestro invierno neguéis vuestra primavera, está reposando dentro de vosotros, sonríe en su adormecimiento y no está ofendida. Pensad que no os digo estas cosas con objeto de que podáis deciros unos a otros: "Nos ha alabado con exceso. Soló vio lo bueno que existe en nosotros.'' Solamente os hablo con palabras que conocéis en pensamiento por vosotros mismos. ¿Y qué es el conocimiento de la palabra, sino la sombra del conocimiento sin palabras? Vuestros pensamientos y mis palabras son oleadas de una memoria sellada que guarda recuerdos de nuestros ayeres. Y de aquellos días antiguos en que la tierra no tenía conocimiento de nosotros ni se conocía a sí misma. Y de noches en que la tierra se haIlaba aún sacudida por el caos. Hombres sabios se han acercado a vosotros para ofrendaros su sabiduría. Yo vine a tomar de vuestra sabiduría: Y he aquí que he hallado algo que es más grande que la sabiduría. Es la llama del espíritu vuestro que siempre toma más de sí mismo. En tanto que vosotros, despreocupados de su expansión, deploráis la consunción de vuestros días. Es la vida que busca vida en cuerpos con temor al sepulcro. * * * Aquí no existen sepulcros. Estas montañas y llanuras son una cuna y un puente. Cuando paséis por el campo donde disteis sepultura a vuestros ancestros mirad bien por aquellos lugares, y os veréis a vosotros mismos y a vuestros hijos bailando asidos de las manos. Lo cierto es que a menudo creáis alegría sin saberlo.
Fue después Almitra quien inquirió: ¡Ahora queremos preguntarte de la Muerte!
Y él dijo:
Desearía conocer el secreto de la muerte. Pero ¿cómo vais a conocerlo a menos de que lo busquéis en el corazón de la vida? La lechuza, cuyos ojos son nictálopes, no pueden desvelar el misterio de la luz. Si de verdad deseás conocer el espíritu de la muerte, abrid por entero vuestro corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte son solo uno, lo mismo que el río y el mar son uno también. * * * En lo profundo de vuestras esperanzas y deseos, es donde yace vuestro conocimiento silencioso del más allá. Y como semillas soñando bajo la nieve, vuestro corazón tiene sueños primaverales. Confiad en los sueños, pues en ellos se oculta la entrada a la eternidad. Vuestro temor a la muerte no es sino el temblor del pastor cuando se ve ante el rey cuya mano va a tocarlo para honrarle. ¿No está el pastor jubiloso en su temblor sabiendo que podrá ostentar la marca real? No obstante, ¿deja por eso de tener conciencia de su temblor? * * * Pues ¿qué es el morir sino estar desnudo ante el viento y derretirse al sol? ¿Y qué es dejar de respirar, sino liberar a la respiración de sus flujos y reflujos incesantes para poder elevarse y expandirse para acudir ante Dios sin trabas? Solamente cuando bebáis del río del silencio será cuando en verdad cantaréis. Y cuando hayáis alcanzado la cima del monte, entonces será cuando empecéis a escalar. Y cuando la tierra reclame vuestros miembros, entonces en verdad bailaréis.
Un anciano sacerdote dijo: ¡ Háblanos de la Religión!
A lo cual él respondió:
¿Es que os he hablado en este día de algo diferente? ¿Es que no son religión todos los actos y todas las meditaciones? ¿Y aquello que no es acto ni meditación, sino un milagro y una sorpresa que emana siempre en el alma, aun cuando las manos cincelen la piedra o están armando el telar? ¿Puede alguien separar su fe de sus acciones, o su creencia de sus ocupaciones? ¿Quién puede extender sus horas ante él, exclamando: Esto para Dios y esto es para mí. Esto para mi alma y esto otro para mi cuerpo? Todas vuestras horas son alas que baten el espacio de un ser a otro ser. Aquel que se cubre con su moral como si se tratase de su mejor vestido, sería preferible que andara desnudo. El viento y el sol no agrietarían su piel. Y el que define su conducta con filosofías es como si encerrase a su ave canora en una jaula. * * * La canción más libre no brota por entre barrotes y rejas. Y aquel para quien la adoración es una ojiva, que se abre pero que también se cierra, todavía no ha visitado la morada de su alma, cuyas ojivas están abiertas de par en par. * * * Vuestra vida cotidiana es vuestro templo y vuestra religión. Siempre que penetréis en ella llevaos íntegro todo lo que os pertenece. Llevad el arado y la forja, el mazo y el laúd. Las cosas que habéis creado por necesidad o por deleite. Porque en el ensueño no podéis levantaros por sobre vuestras hazañas ni caer por debajo de vuestros fracasos. Y llevad con vosotros a todos los hombres: Porque en la adoración no podéis volar más alto que sus esperanzas, ni humillaros más bajo que su desesperación. * * * Y si conocierais a Dios no tendríais enigmas que descifrar. Mejor será que miréis en torno a vosotros y le veréis jugando con vuestros hijos. Y contemplad el espacio: Le veréis andando entre las nubes, extendiendo. Sus brazos en el relámpago y descendiendo en la lluvia. Le veréis sonriendo en las flores para después elevarse y agitar sus manos en los árboles.//
Debido a una muy discutible educación padecida durante siglos en el mundo de los sentidos, de la naturaleza humana y de los goces de los placeres, arrastramos una enorme rémora por la dicotomía maniquea entre alma y cuerpo, espíritu y materia.... como si, a la postre, no formara todo parte de una unidad radical y transformante. En otras culturas se ha mantenido la espléndida autonomía del cuerpo, de los sentidos, de los instintos y de las pasiones ordenados hacia fines integradores y creativos. Todas las potencias del ser humano son como resultantes de fuerzas dirigidas en una dirección y coordinadas por una mente y por una energía (llámale espíritu si quieres, ¿por qué no?)responsables. No se trata de que todo dé igual, de que todo es lo mismo, ni de nihilismo alguno. Esto no es de recibo y a la postre no produce felicidad. La perfección no es un accidente. Per-fectus, bien hecho, satis-factoriamente hecho. Siempre de vuelta a la unidad, a la verdad, al orden, a la bondad y a la belleza, los trascendentales de la filosofía. Y sin sabiduría-sofía no hay vida que merezca la pena de ser vivida. (Sabiduría no equivale a conocimiento ni a ciencia ni a dominio de las técnicas) Por eso, tenemos que recuperar el goce de los placeres asumidos y vividos con plenitud. El goce de los sentidos, del orden y de la medida, de la moderación y de la responsabilidad, también de la justicia pues no se puede gozar a costa de otro ni haciendo del otro el instrumento o medio de mi placer. El otro nunca podrá ser un medio sino que es un fin en sí mismo, siempre. Seguimos con la lectura del Profeta de K. Gibrán aunque recordando que en este tema está la influencia de su condición de libanés y cristiano maronita sumergido en un ambiente oriental y cosmopolita. Conociendo estas coordenadas, como las abejas, podemos libar y quedarnos con lo que nos apetezca. Al fin y al cabo, el placer tiene mucho que ver con querer lo que hacemos, si queremos hacer lo que queremos. Ojo con las morales vinculadas a determinadas religiones, escuelas filosóficas o sicológicas, o culturas varias. La Ética fundamental y básica está por encima y antes de esas morales de situación en el espacio y en el tiempo. No pueden ser impuestas a nadie bajo argumento alguno y mucho menos bajo amenazas y miedos a hipotéticos castigos eternos o a inventados paraísos. Estos no son más que proyecciones en el futuro del mito de la Edad de Oro, que nunca existió pero que ayuda a muchos a seguir tirando porque no aceptan la /insoportable levedad del ser/, la caducidad de la vida humana, el paso del tiempo, la enfermedad, el dolor, la vejez y la muerte que sabios como Buda, Jesús y tantos otros han sabido integrar transformándolos y haciéndose uno con el todo. La vida, como dicen los católicos en el prefacio de la misa de difuntos, se cambia, no se pierde. Vita mutatur non tollitur. Aunque los sabios que en este mundo son y han sido, saben que ese cambio ya tiene lugar aquí y no es preciso esperar a ultratumba. Aquí y ahora. Sabernos uno con el todo. Por eso, hoy es el día.
Nesemu
Entonces un ermitaño, que visitaba la ciudad una vez al año, se adelantó para pedir: ¡Háblanos del Placer!
Y él contestó así:
El placer es un canto de libertad. Mas no es la libertad. Es el florecimiento de vuestros deseos, Mas sin ser su fruto. Es una sima que llama a una altura, Mas no es la suma ni la altura. Es el enjaulado adquiriendo alas, Alas no es el espacio cerrado. ¡Ay, la gran realidad es que el placer es un cántico de libertad! Y me agradaría que lo cantarais a pleno corazón. no obstante, no desearía que perdierais vuestros corazones al cantar. * * * Algunos de vuestros jóvenes buscan el Placer como si eso fuera todo, y se ven juzgados y censurados. Yo no los juzgaría ni los censuraría. Haría que lo buscasen. Pues hallarían el Placer, mas no solo; Siete son sus Hermanas, y la menor de ellas es más bella que el placer. ¿No habéis oído hablar del hombre que cavando la tierra en busca de raíces encontró un tesoro? * * * Y algunos de vuestros ancianos recuerdan apesadunbrados los placeres como si fueran faltas cometidas en la ebriedad. Más el pesar es el oscurecimiento de la mente y no su castigo. Deberían recordar sus placeres con agradecimiento, como si fuera la cosecha de un verano. No obstante, si su pesar les sirve de confortamiento, permitidles que se consuelen de esa forma. Y existe entre vosotros quienes no son jóvenes para buscar ni viejos para recordar; Y en su temor de buscar y de recordar escapan de todos los placeres, temiendo menospreciar al espíritu o causarle alguna ofensa. Pero hasta en su privación está su placer. Y de esta manera igualmente hallan un tesoro aunque cavan en busca de raíces con manos temblorosas. Pero decidme, ¿quién es el que puede ofender al espíritu? ¿Puede el ruiseñor ofender a la quietud de la noche, o la luciérnaga a las estrellas? ¿Puede vuestra llama o vuestro humo ser una carga para el viento? ¿Consideráis que el espíritu es un lago de agua quieta que podéis vosotros enturbiar agitándola con un palo? * * * Muchas veces, al privaros del placer no hacéis más que conservar el deseo en lo más recóndito de vuestro ser. ¿Sabe alguien si eso que hemos guardado hoy, no brotará mañana? Hasta vuestro cuerpo conoce su herencia y asimismo sus legítimas necesidades y no desea ser engañado. Y vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma. Y de vosotros depende arrancarle música dulce o sonidos confusos. * * * Y ahora preguntadle a vuestro corazón: '¿Cómo diferenciaremos lo que es bueno en el placer de aquello que no lo es?' Id a vuestros campos y a vuestros jardines y aprenderéis que el placer de la abeja estriba en libar la miel de la flor. Pero asimismo el placer de la flor estriba en brindar esa miel a la abeja. Pues para la abeja, una flor es fuente de vida, Y para la flor, una abeja es mensaje de amor, Y para las dos, abeja y flor, el dar y el recibir placeres una necesidad y un éxtasis. * * * ¡Pueblo de Orfalis, sé en tus placeres como las flores y las abejas!//
Seguimos escuchando las palabras del Profeta, rumiándolas en nuestro corazón. En hebreo rumiar es sinónimo de reflexionar... pero en el corazón. Sabemos que a Occidente, desde Aristóteles y Descartes, lo domina la cabeza, al Extremo Oriente el abdomen (los Budas orondos, la sede del ki kai tandem, encima del ombligo reside la fuerza del ki, la energía compartida con el Cosmos), pero al Medio Oriente, cuya cultura compartimos por nuestra raíz judeo-cristiana, lo domina el pecho que alberga el corazón. La Biblia, los Escritos de Zoroastro, la sabiduría persa y sumeria, acádica y los mismos misterios egipcios y los de Mitra que recibiríamos algo transformados a través de Grecia y de la cábala, son incomprensibles para la razón, sólo se abren desde esa intuición que nada tiene que ver con el sentimiento sentimental o sentimentaloide. En esa intuición se reencuentran el Tao, Buda, el Zen, los Uppanisadhs, el Shivaísmo de Cachemira, lo mejor del Islam sufí y hasta la sabiduría de los gnósticos y de ese asombro camuflado en la piedra filosofal que no es el elisir de larga vida sino el despertar en el que coinciden hasta los magos, los sabios, los curadores de África y los mismos hombres sabios de América precolombina. Es bueno este caer en la cuenta. Cuando sucede una sola vez ya nunca se olvida. No se puede repetir a voluntad, no es materia de experimento científico sino de experienciar nuestras auténticas señas de identidad. Nuestro rostro originario. El Profeta de Khalil, en esta secuencia, nos recuerda lo que tantas veces repetimos en clase y en nuestras conversaciones: ser uno mismo. A veces hago un juego de palabras con alone (sólo), ponedlo así all one. ¡Cambia todo! Es como la expresión keep yourself together (contrólate): fijáos bien: sé uno contigo mismo, recomponte, ... Es formidable
Nesemu
//Y uno de los ancianos de la ciudad pidió: >
Y él respondió:
Puedo hablaros del bien que existe en vosotros, pero no así del mal. Pues ¿qué es el mal sino el bien torturado por su propia hambre y sed? La verdad es que cuando el bien está famélico busca su alimento hasta en las cuevas oscuras, y cuando lo que siente es sed, bebe hasta de las aguas estancadas. * * * Sois buenos cuando sois uno con vosotros mismos. Sin embargo, cuando no sois uno con vosotros mismos, no por eso sois malos. Porque una casa dividida no es una cueva de ladrones; sino solamente una casa dividida, Y un barco sin timón puede marchar a la deriva por entre islas peligrosas, sin hundirse. Sois buenos cuando os esforzáis por dar de vosotros mismos. No obstante, no sois malos cuando buscáis ganancias para vosotros mismos. Pues cuando os esforzáis buscando alguna ganancia no sois sino una raíz que se aferra a la tierra y extrae la sustancia de su seno. Seguramente el fruto no puede decir a la raíz: /Sé como yo, madura, plena y dando siempre de la abundancia tuya/. Pues para el fruto, dar es una necesidad, así como el recibir lo es para la raíz. * * * Sois buenos cuando os encontráis completamente despiertos en vuestra conversación. Pero ello no significa que seáis malos cuando dormís y vuestra lengua se mueve en la inconsciencia. Y hasta una conversación vana puede fortalecer a una lengua débil. * * * Sois buenos cuando os dirigís hacia vuestra meta con pasos firmes y decididos. No obstante, no sois malos cuando os dirigís hacia ella cojeando. Aun los que cojean no retroceden. Pero vosotros los que sois fuertes y rápidos, procurad de no cojear ante el lisiado, obscureciendo su alma. * * * Sois buenos de muchísimas maneras, y no por eso sois malos cuando no llegáis a ser buenos. Tan sólo sois perezosos e indolentes. ¡Lástima es que los ciervos no puedan impartir celeridad a las tortugas! * * * En vuestro afán por un yo superior yace vuestra bondad, y ese anhelo está en todos vosotros. Pero en algunos, ese anhelo es un torrente que corre con fuerza hacia el mar transportando los secretos de las laderas montañosas y los cánticos de los bosques. Y en otros es un riachuelo suave que se pierde entre ángulos y recodos consumiéndose antes de llegar a su término. Pero no permitáis que aquel que mucho anhela diga a quien se conforma con poco: ¿A qué se debe que seas lento y titubeante? Porque el que realmente es bueno no pregunta a los desnudos: /¿Dónde están tus ropajes?/, ni al que carece de casa. /¿Qué le ha sucedido a tu morada?/
Para paliar el mal sabor de boca dejado por quienes creen que para abrir el corazón y aliviar la mente hace falta ir al médico. Rescatemos el placer y la riqueza de ese manantial de vida y de esperanza que es la conversación. Neemu
Entonces un humanista dijo: ¡Háblanos de la Conversación!
Y él contestó:
Habláis cuando dejáis de estar en tranquilidad con vuestros pensamientos. Y cuando ya no podéis habitar por más tiempo en la soledad de vuestro corazón moráis en vuestros labios, y las palabras se transforman en una diversión y un pasatiempo. Y en muchas de vuestras charlas, el pensamiento está casi muerto. Ya que el pensamiento es un ave que necesita espacio, y en una jaula de palabras podrá, naturalmente, desplegar las alas, mas no puede volar. * * * Existen quienes entre vosotros buscan a habladores por temor de sentirse solos. El silencio de la soledad revela ante sus ojos la desnudez de su ego y desearían escapar. Existen también aquellos que hablan, y sin conocimientos o premeditación dicen una verdad que ni ellos mismos comprenden. Y existen quienes llevan la verdad consigo, pero no la expresan con palabras. En el seno de éstos se mantiene el espíritu en un silencio rítmico. * * * Cuando halléis a vuestro amigo en el camino o en la plaza del mercado, permitid que el espíritu que existe en vosotros mueva vuestros labios y conduzca vuestra lengua. Permitid que la voz que existe dentro de vuestra voz hable al oído de su oído. Porque su alma guardará la verdad del corazón vuestro, lo mismo que se guarda el sabor del vino. Cuando se ha olvidado el color y la copa ya no existe//
Los Maestros de Oriente comunican su enseñanza I shin den shin , de mi corazón a tu corazón. Otra cosa es transmitir conocimientos. Por eso Khalil Gibran nos habla desde la más profunda tradición oriental. Nesemu
/ continuación fue un maestro el que solicitó: ¡Háblanos de la Enseñanza!
Y él dijo:
Ningún hombre puede revelaros cosa alguna que no se encuentre ya medio aletargada en el albor de vuestro conocimiento. El maestro que camina a la sombra del templo, entre sus discípulos, no os hace partícipe de su sabiduría sino más bien de su fe y de su afecto. Si es en realidad sabio no os impedirá el acceso a la morada de su sabiduría, sino más bien os conducirá hasta el dintel de vuestra propia inteligencia. El astrónomo puede hablaros de su conocimiento del espacio, más no podrá ofrendaros ese conocimiento suyo. El músico podrá entonar con vosotros el ritmo que existe en todo espacio, pero lo que no podrá ofrendar es el oído que capta ese ritmo ni la voz que le acompaña. Y aquel que está versado en la ciencia de los números podrá hablaros de las regiones del peso y la medida, más no podrá conduciros hasta ellas. Porque la visión de un hombre no presta sus alas a ningún otro. Y así como cada uno de vosotros se encuentra a solas en el conocimiento de Dios, así debe cada uno de vosotros hallarse solo en su conocimiento de Dios y en los misterios de la tierra./
Acabo de regresar de dar una conferencia en Mérida. La había visitado hace años pero esta vez me sentí hechizado y no era capaz de arrancarme de allí. El Museo de Arte Romano que Moneo construyó para albergar tan impresionantes muestras del arte romano... es ya en sí algo que te hace enmudecer. Increíble. Y el Teatro y el Anfiteatro, el Circo y la casa del Mitreo, los impresionantes acueductos y la joya del Puente romano más largo del Imperio, el templo de Diana y los mosaicos que te dejan sin aliento...El Clípeo con la cabeza de Júpiter Ammón junto con el de la Medusa que paralizaba al enemigo, y la cabeza de Augusto del siglo I junto a la del Genio de la Colonia. Impresionantes. No sé... pero después del baño emocional que /padecí/ el sábado anterior, en la enésima visita a la Mezquita de Córdoba... no sé cómo es posible crecer y desarrollarse adecuadamente sin dejarse empapar y afectarse por estas joyas que tenemos ahí, a la vuelta de la esquina: Granada, Córdoba, Sevilla, Toledo, Segovia, Salamanca, Trujillo, Mérida, Santiago, Santillana, León, Burgos, Silos, Las Huelgas, Palencia, la ruta del románico, Barcelona... y tantos y tantos lugares para donde sólo hacen falta una mochila y discreta compañía para conversar y compartir y no caer rendido ante tantas maravillas. Es preciso bajar información en Internet y prepararse para esos reencuentros que entonces comprendemos que estaban ahí, esperándonos una y otra vez porque ellos no cambian pero nosotros sí. Felizmente. Si no alimentas tu espíritu con alimentos adecuados no crecerás, no desplegarás tu inmenso potencial de belleza, de verdad, de unidad y de bondad. Y está ahí, a la vuelta de la esquina. ¿Vacaciones? Dios, róbate y régalate un par de días cada semana. No existen mejor universidad ni mejores maestros, que los que llevas dentro y pugnan por des-velarse al encuentro de las obras maestras. Nesemu
Nota para prevenir agresiones por olvido: Hay mil y un lugares apasionantes. Me he limitado a los que han acudido a las yemas de mis dedos sobre el teclado
Para mí, éste es uno de los más hermosos textos que he leído sobre la amistad. Me ha sostenido durante toda mi vida y creo que en mi última novela Tú nombre para mi, no hago sino darle vueltas a este tema vital. Nesemu
//Y un joven le dijo: ¡Háblanos de la Amistad!
A lo que respondió así:
Vuestro amigo es la contestación a vuestras necesidades. Él es ese campo en el que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento. Y él es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque os aproximáis a él con vuestra hambre, y buscando la paz. * * * Cuando vuestro amigo revele su mente no temáis el "no" en vuestra propia mente, y tampoco guardéis el "sí" . Y cuando este silencioso que no cese vuestro corazón de escuchar al suyo. Pues aun sin palabras, en la amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas brotan y son compartidas con ese placer que no necesita palabras. Cuando os apartéis de vuestro amigo, no os entristezcáis. Porque lo que en él amáis más, quizá se vea más claro en su ausencia al igual que la montaña es más clara para el montañes contemplada desde el llano. Y no permitáis que exista interés alguno en la amistad, a excepción de cuanto signifique profundizar en el espíritu. Pues el cariño que busca algo que no sea la revelación de su propio misterio no es cariñoso sino una red que se lanza hacia adelante, y con la que solamente pescamos lo inútil. * * * Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha de conocer el flujo de vuestra marea, permitidle que también conozca su reflujo. Porque ¿qué clase de amigo es al que sólo buscáis cuando deseáis matar algo de tiempo? Buscadle cuando dispongáis de horas por vivir. Porque las suyas colmarán vuestra necesidad, más no así vuestro vacío. Y en la dulzura de la amistad hallaréis la risa y la participaréis en aquello que es grato. Pues en el rocío de las cosas pequeñas, encuentra el corazón el frescor de su mañana.
Y un varón fue quien dijo: ¡Háblanos del Propio Conocimiento!
A lo cual contestó él diciendo:
Vuestros corazones conocen en silencio los secretos de los días y de las noches. Pero vuestros oídos ansían el sonido del conocimiento de vuestro corazón. Quisierais saber, traducido en palabras, aquello que siempre habéis sabido en pensamientos. Desearíais tocar con vuestras manos el cuerpo desnudo de vuestros sueños. Y bueno fuera que así fuese. El manantial oculto de vuestra alma tiene necesidad de saltar y correr murmurante hacia el mar. Y el tesoro de vuestras infinitas profundidades quedaría desvelado ante vuestros ojos. Pero aceptáis la presencia de balanzas con las que pesáis vuestro desconocido tesoro. Y no busquéis las profundidades de vuestro conocimiento con apoyo alguno o el empleo de la sonda. Porque el ego es un mar ilimitado e inconmensurable. * * * No digáis, ¡He encontrado la verdad!, sino más bien /He encontrado una (dimensión de la) verdad/. No digáis, ¡He hallado el camino del alma!. Antes bien, decid,/'He hallado al alma caminando por mi camino/. Porque el alma camina por todas las sendas. El alma no camina por una sola línea, ni crece lo mismo que una caña. El alma se manifiesta por sí misma, igual que un loto de incontables pétalos./
Eso escribió Hegel, y la historia lo confirma. El problema, una vez más, está en el lenguaje: nos enseñaron a desconfiar y hasta a condenar las pasiones. Inmenso error. Las pasiones como los instintos son fuentes de vida, de creación y de alegría. La clave, otra vez más, está en la dosificación. Veneno o medicina, depende de la dosis. La Razón no puede dominar y controlar todos nuestros pensaminetos y acciones. Nos ahogaría, asfixiaría y haría de nuestra vida una parodia sin nervio y sin ilusión Los sueños de la Razón producen muertos, escribió Goya. Todo exceso mata. Igual sucede con la pasión, con los instintos, son vitales. Ese es el gran desafío de la educación, contribuir a obtener lo mejor de cada ser humano, educcere, para que se realice a sí mismo y sea señor de su destino. Para vivir una vida con dignidad, una vida que merezca la pena ser vivida. El juego divino del héroe contra la triste tarea del esclavo que sólo sabe obedecer y sólo está preocupado por no equivocarse. Nadie puede ser perfecto, estaría totalmente hecho, per faccere. Es decir, muerto. A diferencia de satis faccere, satisfacción, armonía en la acción, equilibrio en la libertad y el goce de la obra bien hecha. Yo sé quién soy. La satisfacción no depende de la aprobación de nadie sino de la norma interior que cultivamos, ordenamos, y orientamos hacia el bien, hacia la bondad, hacia la unidad y hacia la belleza. Que nos dice cuando convene inclinarse ante el paso del viento o hacerse a una orilla cuando se desborda el torrente. Adaptarse e innovar; romper y desparramarse, porque lo permitimos o porque lo aceptamos una vez sucedido; hacer nuestros los acontecimientos, imprimirles nuestra huella y nuestro sello. Tomar conciencia de que somos únicos e irrepetibles. Está bien así si tú lo deseas ordenas y mandas... o si te inclinas y te haces a un lado para dejarlo pasar. Saberse creador y paciente, actor e inédito aún cuando cumples la ley general y cedes, porque te da la gana, ante la costumbre o la norma. Pero porque tú la haces tuya: hoy conduciré mi cohe por la derecha... porque me da la gana. Por eso respiro, bebo, trabajo, gozo, sueño, creo, lloro, extiendo mi mano y acojo o busco comprensdión y cobijo. En las cárceles suele decirse: /Nunca pasa nada, y si pasa, lo saludas/. O, algo todavía mejor, /Nunca pasa nada (que no pudiera osar) y si pasa ¿que importa? y si importa ¿qué pasa? Saludos Nesemu
//Y la sacerdotisa habló nuevamente y dijo: ¡Háblanos de la Razón y la Pasión!
Y él contestó, diciendo:
Vuestra alma es a menudo como un campo de batalla, en el que vuestra razón y vuestro juicio dirimen una guerra contra vuestra pasión y vuestros apetitos. Desearía ser el pacificador de vuestra alma, poder transformar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y armonía. Pero ¿cómo hacerlo, a menos que vosotros mismos seáis asimismo los pacificadores, es decir, los amantes de vuestros elementos? * * * Vuestra razón y pasión son el timón y el velamen de vuestra alma marinera. Si vuestro velamen o timón se rompiera, solamente podríais dar bandazos y ser arrastrados por el mar, o, en todo caso, permanecer a la deriva en medio del océano. Pues la razón, cuando gobierna sola, es una fuerza que ata; y la pasión, desgobernada, es una llama que arde hasta su propia destrucción. Permitid por tanto que vuestra alma exalte vuestra razón conduciéndola a la cima de la pasión y así pueda cantar. Y permitidla dirigir vuestra pasión con razón, de manera que pueda vivir gracias a su propia resurrección cotidiana, y como el Ave Fénix surgir de sus propias cenizas. * * * Desearía que cuidaseis vuestro juicio y vuestros apetitos como lo haríais con dos personas queridas en vuestro hogar. Seguramente no honraríais a una persona más que a otra; porque quien atienda preferentemente a una sola, perderá el amor y la confianza de ambas. * * * Cuando en las colinas os sentáis bajo la sombra fresca de los blancos álamos compartiendo la paz y la tranquilidad de las campiñas lejanas y de las praderas, permitid entonces que vuestro corazón exclame en silencio. "Dios se apoya en la razón". Y cuando arribe la tormenta, y el poderoso aire agite el bosque entero, y el trueno y el relámpago proclamen la majestad del cielo, dejad entonces que vuestro corazón diga con temor: "Dios se mueve en la pasión". Y como vosotros sois un hálito en la esfera de Dios, y una hoja en su bosque, también vosotros os apoyáis en la razón y os movéis. Khalil Gibrán
Eso escribió Hegel, y la historia lo confirma. El problema, una vez más, está en el lenguaje: nos enseñaron a desconfiar y hasta a condenar las pasiones. Inmenso error. Las pasiones como los instintos son fuentes de vida, de creación y de alegría. La clave, otra vez más, está en la dosificación. Veneno o medicina, depende de la dosis. La Razón no puede dominar y controlar todos nuestros pensaminetos y acciones. Nos ahogaría, asfixiaría y haría de nuestra vida una parodia sin nervio y sin ilusión Los sueños de la Razón producen muertos, escribió Goya. Todo exceso mata. Igual sucede con la pasión, con los instintos, son vitales. Ese es el gran desafío de la educación, contribuir a obtener lo mejor de cada ser humano, educcere, para que se realice a sí mismo y sea señor de su destino. Para vivir una vida con dignidad, una vida que merezca la pena ser vivida. El juego divino del héroe contra la triste tarea del esclavo que sólo sabe obedecer y sólo está preocupado por no equivocarse. Nadie puede ser perfecto, estaría totalmente hecho, per faccere. Es decir, muerto. A diferencia de satis faccere, satisfacción, armonía en la acción, equilibrio en la libertad y el goce de la obra bien hecha. Yo sé quién soy. La satisfacción no depende de la aprobación de nadie sino de la norma interior que cultivamos, ordenamos, y orientamos hacia el bien, hacia la bondad, hacia la unidad y hacia la belleza. Que nos dice cuando convene inclinarse ante el paso del viento o hacerse a una orilla cuando se desborda el torrente. Adaptarse e innovar; romper y desparramarse, porque lo permitimos o porque lo aceptamos una vez sucedido; hacer nuestros los acontecimientos, imprimirles nuestra huella y nuestro sello. Tomar conciencia de que somos únicos e irrepetibles. Está bien así si tú lo deseas ordenas y mandas... o si te inclinas y te haces a un lado para dejarlo pasar. Saberse creador y paciente, actor e inédito aún cuando cumples la ley general y cedes, porque te da la gana, ante la costumbre o la norma. Pero porque tú la haces tuya: hoy conduciré mi cohe por la derecha... porque me da la gana. Por eso respiro, bebo, trabajo, gozo, sueño, creo, lloro, extiendo mi mano y acojo o busco comprensdión y cobijo. En las cárceles suele decirse: /Nunca pasa nada, y si pasa, lo saludas/. O, algo todavía mejor, /Nunca pasa nada (que no pudiera osar) y si pasa ¿que importa? y si importa ¿qué pasa? Saludos Nesemu
//Y la sacerdotisa habló nuevamente y dijo: ¡Háblanos de la Razón y la Pasión!
Y él contestó, diciendo:
Vuestra alma es a menudo como un campo de batalla, en el que vuestra razón y vuestro juicio dirimen una guerra contra vuestra pasión y vuestros apetitos. Desearía ser el pacificador de vuestra alma, poder transformar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y armonía. Pero ¿cómo hacerlo, a menos que vosotros mismos seáis asimismo los pacificadores, es decir, los amantes de vuestros elementos? * * * Vuestra razón y pasión son el timón y el velamen de vuestra alma marinera. Si vuestro velamen o timón se rompiera, solamente podríais dar bandazos y ser arrastrados por el mar, o, en todo caso, permanecer a la deriva en medio del océano. Pues la razón, cuando gobierna sola, es una fuerza que ata; y la pasión, desgobernada, es una llama que arde hasta su propia destrucción. Permitid por tanto que vuestra alma exalte vuestra razón conduciéndola a la cima de la pasión y así pueda cantar. Y permitidla dirigir vuestra pasión con razón, de manera que pueda vivir gracias a su propia resurrección cotidiana, y como el Ave Fénix surgir de sus propias cenizas. * * * Desearía que cuidaseis vuestro juicio y vuestros apetitos como lo haríais con dos personas queridas en vuestro hogar. Seguramente no honraríais a una persona más que a otra; porque quien atienda preferentemente a una sola, perderá el amor y la confianza de ambas. * * * Cuando en las colinas os sentáis bajo la sombra fresca de los blancos álamos compartiendo la paz y la tranquilidad de las campiñas lejanas y de las praderas, permitid entonces que vuestro corazón exclame en silencio. "Dios se apoya en la razón". Y cuando arribe la tormenta, y el poderoso aire agite el bosque entero, y el trueno y el relámpago proclamen la majestad del cielo, dejad entonces que vuestro corazón diga con temor: "Dios se mueve en la pasión". Y como vosotros sois un hálito en la esfera de Dios, y una hoja en su bosque, también vosotros os apoyáis en la razón y os movéis. Khalil Gibrán
Quizás las leyes y los reglamentos hayan sido necesarios a causa de aquellos que no creen en un orden básico para la convivencia. Un profesor mío me dijo hace muchos años en Oxford: /En G.B. tenemos muchas normas, por el placer de saltárnoslas de vez en cuando. La sabiduría reside en saber cuándo/ Nesemu
//Fue después un abogado quien se acercó diciendo:
Pero qué hay de nuestras Leyes, maestro?
A lo que el aludido contestó:
Os complace el dictar leyes. Pero os complace más el quebrantarlas. Como esos niños que jugando junto al océano erigen castillos de arena con paciencia para posteriormente destruirlos entre risas. Pero mientras vosotros erigís vuestros castillos de arena, el mar lanza más arena a la playa. Y cuando los abatís, el mar ríe con vosotros. La verdad es que el mar ríe siempre con el inocente. * * * Mas ¿y aquellos para quienes la vida no es un mar, y las leyes que el hombre dicta no son castillos de arena, sino para quien la vida es una roca, y la ley un cincel con el cual poder esculpirla a su propia imagen? ¿Qué del paralítico que desprecia a los que bailan? ¿Qué del buey que ama su yugo y juzga al alce y al ciervo del bosque unos seres descarriados y vagabundos? ¿Qué de la vieja serpiente que no puede desprenderse de su piel, y llama desnudas y desvergonzadas a las demás? ¿Y de aquel que llega temprano al banquete nupcial, y que cuando se halla harto y satisfecho se va diciendo que todas las fiestas son violaciones y quienes las celebran violadores de la ley? * * * ¿Qué diré de todos éstos sino que así mismo ellos reciben la luz del sol, pero de espaldas a él solamente ven sus sombras, y estas sombras son sus leyes?. ¿Y qué es para ellos el sol, sino un crisol de sombras? Y qué es reconocer las leyes sino doblegarse y trazar sus sombras sobre la tierra? Pero vosotros los que camináis de cara al sol, ¿qué imágenes dibujadas sobre la tierra pueden detenerlos? Vosotros los que viajáis con el aire, ¿qué veleta dirigirá vuestra ruta? ¿Cuál ley humana puede conteneros si sacudís vuestro yugo, pero no a la puerta de prisión humana? ¿Qué leyes temeréis si bailáis aunque sin tropezar en las cadenas férreas del hombre? Y ¿quién os llevará ante los jueces si os rasgáis las vestiduras, pero sin dejarlas en el sendero de hombre alguno? * * * Pueblo de Orfalis, podrás acallar el tambor y aflojar las cuerdas de la lira, pero ¿quién ordenará a la alondra de los cielos que no cante?//
Después, uno de los magistrados de la ciudad dio un paso adelante y pidió: ¡Háblanos del Crimen y del Castigo!
A lo cual contestó así:
Cuando vuestro espíritu camina errando sobre el aire. Es cuando, solitarios y descuidados, cometéis falta con los otros y, por lo tanto, con vosotros mismos. Y por esa falta en que habéis incurrido necesitáis llamar y esperar un rato sin que se os atienda delante la puerta del bienaventurado. * * * Vuestro dios interno es como el mar. Se mantiene por siempre incorrupto. Y como el éter, eleva solamente a los alados. Mas, sin embargo, es como el sol, vuestro dios interno. Desconoce las galerías Subterráneas del topo y no se encuentra en el agujero de la serpiente. Pero vuestro dios interno no mora sólo en vuestro ser. Existe mucho en vosotros que aún es hombre, y mucho más que todavía no lo es. * * * Sino un pigmeo deforme que camina dormido a través de la neblina en busca de su propio despertar Y del hombre que todavía existe en vosotros deseo hablaros ahora. Porque es él y no vuestro dios interno, ese pigmeo en la neblina, quien conoce el crimen y el castigo de él. * * * A menudo os he oído hablar de aquel que ha cometido una falta como si no fuera uno más de entre vosotros, sino un extraño y un intruso en vuestro mundo. Pero os digo que así como al bienaventurado y al justo no les está permitido elevarse por encima de lo más elevado que existe en cada uno de vosotros, así el malo y el débil no pueden caer por debajo de lo que así mismo es lo más bajo que existe en vosotros. Y lo mismo que una sola hoja no amarillea si no es con el consentimiento silencioso de todo el árbol, así el perverso no puede causar daño sin el deseo oculto de todos vosotros. Igual que en una procesión camináis unidos hacia vuestro propio dios interno. Sois la senda y los caminantes. Y cuando uno de vosotros se abate, es para los que vienen tras él, como un aviso contra la piedra que obstaculiza el paso. Sí, y cae por aquellos que le anteceden, quienes aun siendo más rápidos y de paso más seguro no retiraron de allí la piedra obstaculizadora. * * * Y también esto, aunque las palabras hieran con fuerza vuestros sentimientos: El asesinado no es un extraño a su propio asesinato. Y el robado no es inculpable por haber sido robado. El justo no es inocente de los actos del perverso. Y el que tiene las manos limpias no es ajeno a los hechos del villano. Sí, el culpable es frecuentemente víctima del ofendido. Y aún con mayor asiduidad es el condenado quien soporta la culpa del inocente y del puro. No es posible separar al justo del injusto y al bueno del malo. Porque se alzan al unísono ante la faz del sol, así como el hilo negro y el hilo blanco se tejen unidos. Y cuando el hilo negro se rompe, el tejedor revisará todo el tejido, y examinará también el telar. Si alguno de vosotros condujese ante el juez a la mujer infiel, permitid que el magistrado ponga también en la balanza el corazón del marido, y que mida su alma con el mismo rasero. Y decidle que antes de azotar al ofensor lance una buena ojeada al esp¡ritu del ofendido. Y si alguno de vosotros castigase en nombre de la rectitud y pusiese el hacha junto al árbol del mal, hacedle que lo mire bien hasta las mismas raíces. Y en verdad es que encontrará las raíces del bien y del mal, de lo fértil y lo estéril, entrelazadas en el corazón silencioso de la tierra Y juzgad vosotros quién en realidad es el justo ¿Que sentencia pondríais a aquel que, aunque honesto físicamente, es no obstante, un ladrón en espíritu? ¿Qué pena impondríais al que mata en lo físico y que, sin embargo, se encuentra ya muerto en lo espiritual? Y ¿cómo castigaríais a quien por sus acciones es un impostor y un hombre cruel, pero que también es agraviado y ultrajado? * * * Y ¿cómo castigaríais a quienes su remordimiento es ahora mayo a todas sus fechorías? ¿No es remordimiento la justicia que se administra por esa misma ley a la cual con placer servís? Sin embargo, no podéis cargar el remordimiento sobre el inocente ni quitárselo al corazón del culpable. Espontáneamente le escucharéis gritar en la noche para que los hombres despierten y se contemplen a sí mismos. Y vosotros, los que pretendéis entender la justicia, ¿cómo la comprenderíais a menos de considerar todos los actos a plena luz? Solamente entonces podríais comprender que tanto el que se yergue como el abatido no son sino un solo hombre en pie frente a un crepúsculo, entre la noche del propio pigmeo que es y el día de su propio dios. Y que la piedra angular del templo no es más alta que la más baja de sus cimientos.
El Profeta responde a un comerciante que le dijo: ¡Háblanos del Comprar y Vender!
A lo que él contestó diciendo: Para vosotros produce la tierra sus frutos, y lo único que queréis es conocer cómo llenar vuestras manos. Es en el cambio de esos productos de la tierra donde hallaréis la abundancia y quedaréis satisfechos. No obstante, a menos de que el cambio se efectúe con amor y justicia, solamente os llevará a la avaricia y a otros al hambre. * * * Cuando en el mercado vosotros los mercaderes de los campos, del mar y de los viñedos, os halléis con los tejedores y los alfareros y los que cosechan las especias, invocad entonces al espíritu de la tierra para que os ayude en vuestros tratos y santifique las balanzas asi como las cuentas que equilibran un valor con otro. * * * Y no permitáis que los perezosos tomen parte en vuestras transacciones porque ellos darían sus palabras por vuestro trabajo. Decidles a esos hombres: Acompañádnos al campo, o id con nuestros hermanos al mar y echad vuestras redes. Pues la tierra y el mar serán igualmente generosos con vosotros como lo son con nosotros. * * * Y si llegan los cantores, las bailarinas y los flautistas, comprad también lo que ofrecen. Porque también ellos son cosechadores de frutos y de incienso, y aquello que traen, aunque fabricado de sueños, son vestidos y alimentos para vuestras almas. * * * Y antes de abandonar el mercado, mirad que nadie se retire con las manos vacías. Porque el espíritu, amo de la tierra, no dormirá tranquilo en el aire hasta que las necesidades del último de vosotros no hayan sido satisfechas.
/Fue entonces una mujer la que pidió: ¡Háblanos de la Alegría y la tristeza!
A lo que él contestó: Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara. Y el mismo manantial de donde mana vuestra risa ha estado frecuentemente lleno de vuestras lagrimas. ¿Y podría ser de otra manera? Cuanto más profundo penetre la tristeza en vuestro ser, más alegría podrá contener. ¿No es la copa repleta de vuestro vino la misma que fue cocida en el horno del alfarero? ¿Y no es el laúd que deleita vuestro espíritu la misma madera que fue ahuecada con aceros? Cuando os encontráis alegres mirad en lo más profundo de vuestro corazón y notaréis que lo mismo que os produjo tristeza es lo que ahora causa vuestra alegría. Cuando os sintáis atribulados volved a mirar vuestro corazón, y notaréis que estáis llorando por aquello mismo que anteriormente fue vuestra alegría. Algunos de vosotros comentáis: 'La alegría es mayor que la tristeza', y otros contradicen: 'No, la tristeza es mayor'. Sin embargo, yo os digo que ambas son inseparables. Llegan juntas, y cuando es solamente una la que se sienta con vosotros a la mesa, recordad que la otra se encuentra dormida en vuestra cama. * * * La verdad es que estáis en suspenso entre vuestra tristeza y vuestra alegría. Sólo cuando os encontráis vacíos estáis quietos en el fiel de la balanza. Cuando el guardián del tesoro os llame para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestra pena suba o baje en la balanza.//
No se puede vivir para trabajar, educarse para encontrar un trabajo ni hacer de él el centro de nuestras vidas. Se trabaja para vivir lo mejor posible. Punto. Tampoco se puede sacrificar a ese ídolo nuestra vida familiar, amorosa, de relación o de creación. Debemos proponernos trabajar /porque queremos, porque nos da la gana/. Y nunca preguntarnos si nos gusta o no lo que tenemos que hacer. Y hacer de él un hermoso pasatiempo, algo creativo aunque sea en la repetida acción de conducir un vagón del Metro o vender billetes. Hay un arte en cultivar flores, en venderlas, en hacer paquetes o cortar filetes, en pesar verduras o en atender a un cliente. En cuanto al estudio, lo pesado son los exámenes con las técnicas absurdas que nos imponen para certificar que hemos recargado la memoria con cosas que vamos a olvidar al día siguente. Hay que saber construir el trabajo de cada día como si fuera único, no el último ni el primero. El Profeta lo cuenta de manera más poética, y acierta con algunas ideas y expresiones formidables. Os lo regalo, es mi trabajo.
Nesemu
//Después, un labrador pidió: ¡Háblanos del Trabajo!
Y él contesto, diciendo:
Trabajad para que podáis conservar la paz con la tierra y con su alma. Porque el permanecer ocioso es volverse un extraño para las estaciones, y dejar la procesión de la vida, que anda con majestad y orgullosa sumisión hacia el infinito. * * * Cuando trabajáis os convertís en una flauta a través de cuyo corazón se transforma en música el murmullo de las horas. ¿Quién de vosotros desearía ser una chirimía, muda y silenciosa, mientras todo lo demás canta cual un coro al unísono? * * * Siempre se os ha dicho que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia. Pero yo os digo que cuando trabajáis cumplís con una parte del sueño más remoto de la tierra, el cual os fue asignado cuando ese sueño nació. Y al estar siempre en el trabajo, estaráis en realidad amando la vida. Y el amor a la vida por medio del trabajo, es intimar con su secreto más hondo. * * * Pero si en vuestra aflicción llamáis dolor al nacimiento y al sostén de la carne una maldición impresa sobre vuestra frente, entonces yo os advierto que nada que no sea el sudor de vuestra frente podrá borrar lo que en élla ha sido impreso. * * * También se os ha sido dicho que la vida es penumbra, y en vuestro cansancio os hacéis eco de lo que os fuera dicho por el cansado. Y yo os advierto que la vida es, efectivamente, penumbra excepto cuando en ella hallamos estímulo. Y todo estímulo es ciego si no existe conocimiento, Y todo conocimiento es inútil, si no va acompañado por el trabajo, Y todo trabajo es cosa vacía salvo cuando existe amor. Y cuando trabajáis con amor os juntáis uno al otro y también a Dios. * * * ¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer la tela con hilos sacados de vuestro corazón, es como si vuestro ser más amado tuviera que vestirse con esa tela. Es construir una casa con cariño, como si vuestro ser más amado hubiese de morar en ella. Es como poner la semilla en el surco con ternura y recolectar la cosecha con alegría, como si vuestro ser más amado hubiera de comer su fruto. Es impregnar todas las cosas que efectuáis con el aliento de vuestro propio espíritu. Y saber que todos los muertos benditos se alzan frente a vosotros y os miran. * * * Con frecuencia os he oído decir, como si hablaseis en sueños: El que trabaja el mármol, y talla la forma de su alma en la piedra, es más noble que aquel que ara la tierra. Y el que se adjudica el arco iris para plasmarlo en un lienzo y convertirlo semejante al hombre, es más valioso que aquel que hace las sandalias para nuestros pies. Pero yo os aseguro, no en sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el aire no habla con más dulzura a los robles gigantescos que a la minúscula brizna de hierba. Y sólo es grande aquel que convierte la voz del aire en un cántico que su amor hace más dulce. El trabajo es un amor que se hace tangible. Y si no podéis trabajar con amor sino tan sólo con desagrado, será preferible que dejéis de trabajar y toméis asiento a la entrada del templo a pedir limosna a los que trabajan con alegría. Porque si cocináis el pan con indiferencia estáis cociendo un pan amargo que alimenta sólo a medias el hambre del hombre. Y si pisáis las uvas con disgusto, ese disgusto será como un veneno destilado en el vino. Y si cantáis como ángeles, pero no amáis el canto, tapáis el oído del hombre para que no pueda escuchar las voces del día y las de la noche.