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J. C. García Fajardo

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Nesemu: Celebrar lo que tenemos

Ya conozco yo estos tiempos de nostalgia anticipada; es el dolor por la separación. Mientras no se inventan trucos para aliviarla (te escribiré, nos vemos en el blog, tan sólo un verano y ya regresamos, todo será como antes, etc) hay que entretener la espera. Por eso, para que os sirva de viático (alimento para el camino), seguiremos compartiendo las palabras del Profeta. Bueno, creo que ya he vuelto a encontrar un subterfugio de alivio, como el año pasado por esta época. Por estos días, al concluir las clases, comencé a escribir un cuento cada mañana para enviar a mis amigos... llegué 100 y después del verano, en septiembre creo, escribí otros 70 hasta que comenzó el curso y se volvió a poblar mi corazón. Lo habéis conseguido. Sé que algunos que viven en tierras lejanas de América y de Africa se alegrarán con la noticia. No era preciso forzar las cosas. Lo interrumpí en su momento y lo he vuelto a recuperar. Un abrazo, cabezones
Nesemu

//Un anciano, el dueño de una hostería, dijo: Háblanos sobre el sustento.

Y él respondió:
Quisiera que pudierais vivir del aroma que emana de la tierra, y que al igual que una planta aérea fuerais sustentados por la luz. Pero como tenéis necesidad de matar para comer, y quitar al recién nacido la leche de su madre para calmar vuestra sed, permitid, pues, que ello se transforme en un acto de adoración. Y permitid que vuestra mesa sea un altar donde son sacrificados los puros e inocentes del bosque y de la pradera en aras de lo que en el hombre existe de más puro y más inocente.

* * *
Cuando déis muerte a un animal decidle en vuestro corazón:
Por la misma fuerza que te sacrifica, también yo seré sacrificado; e igualmente seré consumido. Púes la ley que te colocó en mis manos, me colgará en otras más poderosas. Tu sangre y la mía no son más que la savia de la cual se nutre al árbol de los cielos.

* * *
Y cuando mordáis una manzana con vuestros dientes, decidle en vuestro corazón:
Tus semillas habitarán en mi cuerpo. Y los capullos de tu futuro florecerán en mi corazón. Y tu aroma será mi aliento. Y juntos gozaremos a través de todas las estaciones del año.

* * *
Y en el otoño, cuando cosecháis las uvas en vuestros viñedos para transportarlas al lagar, decidles en vuestro corazón: 'También yo soy un viñedo, y mi fruto será recogido para transportarlo igualmente al lagar. E igual que el vino nuevo seré guardado en tinajas eternas'.
Y llegado el invierno, cuando bebáis el vino, permitid que vuestro corazón eleve un cántico con cada copa. Y permitid que en el cántico exista una remembranza para los días del otoño, para el viñedo, y para el lagar.//

Nesemu: Si esto sigue así, que paren que me bajo

Hoy hemos visto en todos los telediarios la parafernalia impresionante de 50 obispos concelebrando con un atrezzo digno de mejor causa. Traté de imaginarme allí a aquel Jesús de Nazareth con su madre al lado. Me he sentido algo mal. Es la moda del espectáculo que tanto gusta al Vaticano y que se extiende como una peste por el mundo que pretenden reevangelizar. ¿Dónde están lospobres, los enfermos, los presos, los marginados de los que hablaba el Rabí y por los que tomó partido rompiendo con el fariseísmo de los sepulcros blanqueados, como él mismo llamó a los sacerdotes ¿de entonces? Me siento mal. Juan Pablo II, Benedicto XVI, Curia, Teologíoa de la liberación, opción preferencial por los pobres (Conferencia de Puebla), colonialismo, conquista, Inquisición, Ïndice de Libros prohibidos... ¿no se había puesto todo esto en entredicho durante el Concilio Vaticano II promovido por el Papa Juan XXIII? ¿Quién segó la viña, quién podó los sarmientos, quién silenció a los profetas y testigos de otro mundo más justo y solidario? En este caso preferiría que no hubiera debate. Bastaría con leer cualquier pasaje de los Evangelios y poner como post alguna frase, alguna cita, algún ejemplo de ese hombre admirable. Así sabríamos a qué atenernos cuando excomulguen, condenen y amenacen.
Aquí abajo va la crónica que, para El Mundo, escribió Javier Ortega. Que cada uno pondere los datos fidedignos facilitados por la autoridad competente del arzobispado de Zaragoza.
¡A estas alturas de la película y con la que está cayendo!
Nesemu

//La Virgen de las 60.000 joyas

Como cuenta Javier Ortega en su reportaje de El Mundo, los joyeros nunca habían visto tantas joyas juntas. Algunas están clasificadas por su ilustre origen: un enorme brillante mandado por la reina María Cristina; otro más pequeño recogido en casa de la marquesa de Rafol; unas perlas de la condesa de Orgaz; un broche de la marquesa de Almanzor...
Los operarios trabajan frenéticamente. Tienen que clasificar, desmontar y engarzar 60.000 piezas llegadas desde todos los puntos de España para, en 45 días, hacer la corona más impresionante que jamás haya visto el ojo humano. Aunque su destinataria no sea precisamente humana. Se trata de una estatua, inmortal como todas, de una virgen, la Patrona de España, la más venerada: la Pilarica.
En el viejo taller de la calle de Espoz y Mina, a pocos metros de la Puerta del Sol madrileña, 33 operarios trabajan día y noche en esta obra de artesanía. Hacen turnos, comen ahí mismo, se dejan los ojos cincelando y dando forma a las pequeñas formas del tesoro. Las piedras han llegado gracias a la labor de unas señoronas de la alta sociedad madrileña, encabezadas por la marquesa de Cubas, la condesa de Gondomar y la marquesa de Aguilafuente, para ofrecer a la Virgen del Pilar una gran corona. Para ello han hecho una campaña nacional pidiendo donaciones en especie (o sea, joyas) a todo aquel que quiera y pueda hacerlo. Y, a la vista del resultado, la respuesta fue abrumadora.
El que los dirige es un joven de apenas 18 años, Ramiro García Ansorena, excelente dibujante y encargado por su padre -dueño de la Casa Ansorena, la más prestigiosa firma de joyeros españoles de la época- para diseñar la más definitiva de sus obras de arte.¿Su inspiración? Algo tan aparentemente banal como los motivos forjados en los balcones de hierro madrileños.
Y no es una labor fácil. Todos los que respondieron al llamamiento de estas damas quieren que su donación aparezca físicamente en la corona. Quieren verla, tocarla y decir: /aquella piedrecita de allí es mía.../ Así, poco a poco, las alianzas, broches, pulseras, pendientes, medallas, cadenas, relojes, petacas y cadenas de todo tipo van transformándose en delicadas y sutiles piezas de orfebrería que ni sus propios dueños reconocerían.
Estamos en mayo de 1905 y la coronización de la Virgen está prevista para mediodía. Aquella mañana se escucharon 21 cañonazos a modo de salvas y repicaron las campanas de todas las iglesias de Zaragoza y de España entera. El cardenal Soldevila, en nombre del Papa, con la presencia del Nuncio, las autoridades, los representantes de los Reyes y el Episcopado español en pleno, procedió a colocar la corona pensada por los Ansorena sobre la cabeza de la Virgen, en medio del júbilo de los casi 50.000 peregrinos llegados a Zaragoza para el evento.

UNICA EN EL MUNDO

La corona, está considerada por los especialistas como una de las obras más importantes de la orfebrería europea de la época. Hoy tiene un valor incalculable y, sin duda, es el mayor tesoro artístico español.Elena Mato Ansorena, nieta del diseñador, dice que /es la obra cumbre salida de esta joyería, tanto por la calidad de ejecución como por la riqueza que tiene, con la añadidura de su valor artístico y su significado espiritual/.
Poco antes de la coronación, la obra fue expuesta en el palacio episcopal y visitada por miles de madrileños antes de ser llevada a Roma para ser bendecida por el Papa. Cuentan que Pío X quedó tan impresionado por su belleza artística y la generosidad de los españoles, que regaló al cardenal Soldevila su cáliz de oro y esmaltes, con el que acababa de celebrar misa, para que figurase en el museo del Pilar, y concedió indulgencias a la basílica y a los peregrinos. Ese mismo cáliz se empleará hoy en la prevista misa del Jubileo.
La Pilarica tiene una docena más de coronas, pero ninguna como la grande, la buena, la que sólo lleva en las grandes ocasiones.Las otras son de diario o están en el joyero, el tesoro, el museo pilarista, que pasa por ser uno de los más ricos de todos los templos españoles. Alberga miles y miles de joyas, piezas de orfebrería, procedentes de legados, donaciones de gente anónima u ofrendas de reyes, papas y potentados.
Unas se exponen en vitrinas y otras se guardan bajo tres llaves en el museo secreto. Es un habitáculo de difícil acceso en donde hay 10 cajas y tres maletas que abarcan más de cinco siglos de la historia del Pilar y de la joyería española y europea.
Hay piezas en todos los metales y piedras preciosas y en las más diversas formas como colgantes, pendientes, broches, veneras, pulseras, alianzas, collares, cadenas, dijes, joyeles, medallas, portapaces, mantones, mantos (hasta 450 donados por instituciones y particulares, toreros y deportistas), abanicos, cálices, imágenes, candeleros, relojes, monedas, cubertería o rosarios.

Algunos de estos objetos son especialmente significativos, como el bastón y el broche nupciales de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, ofrecidos a la Virgen por salir ilesos del atentado que sufrieron el día de su boda. El águila en oro y diamantes de Amadeo de Saboya. El rotulador de oro con el que Juan Carlos I sancionó la Constitución. La corona de oro y brillantes que regaló la Reina Sofía en el primer viaje de los monarcas nada más ser proclamados en 1975. Felipe II donó en 1596 dos ángeles de plata, que hacen guardia de honor a la imagen de la Virgen.
Otra sección está dedicada a las donaciones de papas, cardenales y obispos, donde están los cálices de San Juan de la Cruz, San Pío X y Juan XXIII o el solideo de Juan Pablo II. Cada pieza tiene su anécdota o historia, reflejo de la devoción popular, y las hay curiosas como el arco del violín de Sarasate o unos pendientes de oro de Evita Perón.
Al valor histórico-artístico y sentimental del tesoro se une el económico. Nadie se atreve a dar una cifra concreta. De poderse tasar estaríamos hablando de cifras multimillonarias e inimaginables.El joyero ha sufrido mermas debido a los expolios, el más grave tras la invasión francesa, y a las subastas para terminar o arreglar el Pilar. Así, en 1979 se subastaron 110 piezas con un precio de salida de 3 millones de pesetas; en 1980, 207 lotes y una base de 20 millones. En 1982, con motivo del viaje del Papa, salieron 27 lotes a 34 millones. Siempre se subastaron piezas que no tuvieran valor histórico y artístico. Todo por la Patrona//

No olvidemos que la Virgen del Pilar tiene bastón y fajín de Capitán General del Ejército español y, por lo tanto, derecho a que se le rindan honores militares y a que se interprete el Himno Nacional... en el Año 2005 de la Era Cristiana.
Nesemu

Nesemu: Pienso en ti

Prosigue El Profeta de Khalil Gibrán, hablándonos ahora de los regalos, de las dádivas... de lo que uno se regala a sí mismo cuando comparte lo que tiene con los demás. Cuando se experiencia es delicia de sentirse más rico dando un regalo o algo que recibiéndolo. No se puede expresar con palabras: es como tratar de explicar el sabor de una taza de té. Jamás olvidaré las palabras que el Abbé Pierre, de Los Traperos de Emaús, en París, me dijo cuando yo tenía apenas 18 años: /Sólo hay una cosa urgente: compartir/. Siempre lo he tenido presente porque ha marcado mi existencia. Entre mis innumerables defectos, no se encuentra la codicia. ¿Cómo expresar a la gente lo que siento al hablar, al escribir, al compartir emociones, libros, jardines, belleza, música, silencios, ternura, comprensión? Es algo inefable. Ya puedo estar con un rebrote de los míos, con una de mis impaciencias o de mis pérdidas de estribos... si veo a alguien que necesita algo y yo puedo darlo... Lo malo es que, a veces, l'esprit de l'escalier me lo recuerda cuando ya ha pasado la oportunidad y me siento más pobre. Lo paso mal, de verdad, sobre todo ahora cuando está terminando el curso y comienzo a sentir nostalgia por los alumnos que se aprestan a partir y todavía no ha comenzado la esperanza por los que ya están de camino, aunque ellos no lo sepan. Como escribió el gran Whittman: /Tú, quienquiera que seas, así que pasen cien años y este libro mio llegue a tus manos, al leer este poema comprenderás que pensaba es tí mientras lo escribía/ .
Me emocioné mucho mientras estudiaba swahili al explicarnos el profesor Kabunda, en el Colegio Nª Sª de Africa, que los masaï, al despedirse, se dicen uno al otro, mirándose en lo sojos y con los antebrazos cogidos: /Pienso en ti/. Pues eso.
Nesemu

//De inmediato un hombre adinerado dijo: /Háblanos de las Dádivas./

A lo que él respondió: Sólo dais muy poco cuando donáis de lo que es vuestro. Es cuando donáis de vosotros mismos cuando en realidad dais. ¿Qué son en realidad vuestras posesiones sino cosas que guardáis y vigiláis por miedo de perderlas mañana?
Y el mañana, ¿qué aportará el mañana al perro excesivamente previsor que entierra sus huesos en la arena carente de huellas mientras va en pos de los peregrinos que se dirigen a la ciudad santa?
Acaso no es la verdadera necesidad el temor a la necesidad? ¿Por qué el temor de sufrir sed si vuestro pozo se encuentra lleno? ¿No es la vuestra una sed insaciable?
....
También existen aquellos que dan poco de lo mucho que poseen, y ello para que les queden agradecidos, resultando que sus ocultos deseos hacen que esas dádivas suyas sean indeseables.
En cambio los hay que poseyendo poco lo dan todo. Son éstos los que aman la vida y en su generosidad, su cofre jamás se encontrará vacío.
Existen otros que donan con alegría y esa misma alegría es su recompensa.
Y los hay quienes donan con dolor, por lo que ese dolor es su bautismo.
Y están esos otros más que donan y no sienten dolor en ello, ni buscan placer con ello, ni donan porque pretendan ser virtuosos. Donan como en el valle el mirto perfuma la atmósfera con su aroma.
Dios habla a través de las manos de los que son como éstos, y así mismo a través de sus ojos sonríe Él sobre la tierra.
Siempre el dar es cuando se nos pide, bueno pero mejor aún es dar sin que se nos pida, por comprensión. Y para el generoso, la búsqueda del necesitado es mayor placer que la dádiva misma.
¿Y existe alguna cosa que desearais guardar? Todo lo que tenéis será dado algún día.
Así que donad ahora, que la estación de las dádivas pueda ser vuestra ahora y no de vuestros herederos.
...
Con frecuencia soléis decir: Yo daría, pero solamente a quien lo amerita.
No es así como hablan los árboles en vuestro huerto, ni los rebaños que pacen en vuestras praderas. Dan porque así pueden vivir, ya que guardar es morir.
Con seguridad aquel que es digno de recibir sus días y sus noches, es digno igualmente de recibir de vosotros. Y aquel que fue digno de beber del océano de la vida, es digno de llenar su copa de vuestro arroyuelo.
¿Y qué desierto más grande puede existir sino en el que yace el valor y la confianza, y no la caridad de recibir?
¿Y quiénes sois vosotros delante los cuales tienen los hombres que abrir su pecho y desvelar su orgullo para que podáis mirar sus méritos al desnudo y su orgullo sin rubor?
Ved primero si merecéis vosotros ser donadores e instrumento para la dádiva. Porque en realidad es la vida lo que da vida, mientras que vosotros, que os consideráis donadores, no sois más que testigos.
Y vosotros los que recibís, todos vosotros sois recibidores, no aceptéis peso alguno de gratitud, no pongáis ese yugo sobre vosotros ni sobre aquel que da.
Mejor alzaos junto con el donador por encima de sus dádivas como sobre alas. Porque una sobreestimación de vuestra deuda, es poner en duda la generosidad del liberal, cuya madre es la tierra y cuyo padre es Dios.//

K. Gibrán

NESEMU: Desde una paternidad querida y celebrada

De nuevo, habla el Profeta de Khalid Gibrán:

/Y una mujer llevando una criatura junto al pecho, dijo: /Háblanos de los Niños./
Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de cuanto la Vida desea para sí misma. Son concebidos por medio de vosotros, mas no de vosotros.
Y aun estando con vosotros, no os pertenecen.
Podéis otorgarles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos. Porque ellos poseen los propios.
Podéis dar cobijo a su cuerpo, mas no a su alma. Porque sus,almas habitan en la morada del futuro, la cual no podéis conocer, ni siquiera en vuestros sueños.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis que ellos sean como vosotros. Porque la vida no anda hacia atrás ni se para en el ayer.
Sois los arcos de los cuales vuestros hijos han sido disparados como dardos vivos. El Arquero ve el blanco en el camino del infinito, y Él os doblegará con su poder para que sus dardos puedan ir lejos y raudos.
Permitid que por placer sea la mano del Arquero la encargada de doblegaros. Pues aun cuando Él ama al dardo que vuela, también siente amor por el arco en tensión./


¿Qué voy a decir yo, padre de seis hijos y abuelo de ocho nietos, naturales y legítimos. Pero de otros muchos nacidos de la relación el afecto y el espíritu. Estos también dan muchas satisfacciones, preocupaciones y desvelos, pero, aún en el atardecer de la vida, nos repetimos ¡Ha valido la pena. Sí que vale la pena!
Nesemu

Nesemu: El Profeta habla sobre el matrimonio

De nuevo Almitra volvió a hablar para preguntar: /Y qué piensas del Matrimonio, maestro?/
A lo que él contestó: /Nacisteis juntos, y juntos seguiréis para siempre. Juntos os hallaréis cuando las blancas alas de la muerte acaben vuestros días. ¡Ay! también juntos os hallaréis hasta en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que existan espacios en esa, vuestra unión. Y permitid que los vientos de los cielos dancen entre vosotros./
Amaos el uno al otro, pero no permitáis que el amor sea una atadura: Permitid mejor que sea como un mar que se mece entre las orillas de vuestras almas. Colmad mutuamente la copa, pero no libéis solamente de una. Compartid vuestro pan, pero sin comer del mismo pedazo. Cantad y danzad juntos y sed alegres, pero permitid que cada uno se sienta solo. Así como las cuerdas de un laúd se encuentran separadas aunque se estremezcan con la misma música.
Ofreceos el corazón, pero sin que por ello dejéis de vigilarlo. Pues solamente la mano de la Vida puede contener vuestros corazones. Y manteneos unidos, mas no demasiado juntos: Porque las columnas del templo se encuentran separadas. Y el roble y el ciprés no crecen estando bajo la sombra del otro.//

Todavía somos millones de personas que creemos, apostamos y practicamos esta forma de amor conyugal, de amistad compartida, de proyección de futuro. Existen agoreros que vaticinan la desaparición del matrimonio. Somos legión los que no lo creemos. Y no por razones religiosas sino humanas. Respetamos cordialmente otras experiencias y hasta los animamos cuando se trata de buenos amigos, pero esperamos para ver los frutos y resultados de esas nuevas
experiencias. Pero tenemos derecho a pedir que se nos respete en nuestra opción libre, ponderada y ya avalada por décadas de convivencia. Como decía un muy grande amigo mío: como nos descuidemos vamos a tener que pedir perdón por actuar con arreglo a nuestra propia conciencia, por vivir con arreglo a unos valores que asumimos libremente cada día.

Nesemu

Nesemu: Después de un tiempo

Como contraste al texto de Khalid Gibrán sobre el Amor, esta visión de Borges surgida de su experiencia, quizás más egocéntrica. No sé. Pero así fue él, genial pero siempre un niño pendiente de sus cosas. Incapaz de compartir con su esposa la misma cama porque echaba d emenos la suya en casa de su madre, a pesar de que había llevado su almohada desde casa para la noche de bodas... Es buenos conocer las /maníasflaquezas de los indiscutiblemente grandes.
Nesemu

//Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza aprender... Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y aprende a plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... Y con cada adiós uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como esperabas. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar: La oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe, la ofensa que ya pronunciaste. Con el tiempo también aprendes sobre El dinero... y entonces comprendes que: Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar, Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir, Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo, Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender, Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto, Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud, Puedes comprarte Sangre, pero no Vida, Puedes comprarte Sexo, pero no Amor. Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora, y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero infortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo. //

Nesemu: El Profeta habla sobre el Amor

Entonces Almitra le dijo: "Háblanos del Amor."

Y él levantó la cabeza y contempló atentamente al pueblo, y al observar la quietud reinante replicó con voz tonante:

Cuando el amor arribe a vosotros, seguidle. Aunque sus veredas sean duras y difíciles de seguir. Y cuando sus alas os envuelvan entregaos a él. Aunque la espada que oculte bajo sus alas pueda heriros. Y cuando os hable creed en él. Aunque su voz pueda arrasar vuestros sueños, así como el viento del norte arrasa los jardines.
Háblanos del Amor
Nesemu

Nesemu: Gente de poder

/ërase una vez
la gente que conocía el Camino;
era sutil, espiritual, misteriosa, penetrante,
insondable.
Como son inexplicables
ssólo puedo contar lo que aparentaban ser:
cautelosos, como si vadearan un río en invierno.
Alertas, como si estuvieran temerosos de los vecinos.
Corteses y tranquilos, como invitados a una casa.
Escurridizos, como hielo que se funde.
Sin adornos, como la madera sin tallar.
Vacíos, como los valles.
Misteriosos, ah sí, eran como agua turbulentas.

¿Quién, con la quietud, puede poco a poco
hacer claro lo turbulento?
¿Quién, con el movimiento, puede poco a poco
hacer que crezca rápidamente lo inmóvil?
Seguir el Camino
es no necesitar satisfacciones [si se tienen, se gozan]
Insatisfecho, se puede vivir
sin necesitar renovación./
Lao Tsé

Nersemu: BENDITAS HAMBRES

(Es tan hermoso este texto de Frei Betto que no he podido resistirme a la tentación de colgarlo en nuestro blog. A veces, la mejor manera de vencer una tentación es sucumbiendo a ella. Nesemu)

Benditos los que tienen hambre de sí y se sumergen hasta lo más hondo de su ser y arrancan los restos desabridos de su paladar mediocre, estragado por las migajas caídas de la mesa de
Narciso. Benditos los insatisfechos por el apetito de beber del propio pozo y de devorar las grasas impregnadas en los recovecos de la propia alma.
Benditas las mujeres hambrientas de amor, hechas de hilos de encaje con que tejen la vida por medio de la magia de los pequeños gestos cotidianos: la cocina limpia, las alubias en su
punto, la cama hecha y la maceta en la ventana regada con ternura. Lilas transportan la luna corno una lámpara que, mes a mes, atrae sus cuerpos hacia mares rojos preñados de vida.
Bendita el hambre itinerante de los hombres ávidos de saber, que hurgan en los misterios de este breve existir y cuyas manos convierten el árbol en mesa, el trigo en pan y la leche en manteca. Generosos, no necesitan exhibir espadas para demostrar que son guerreros. Su acogedora sombra es como un nido de seguridad para su familia.
Benditos los que veneran al sol, a la flor, al agua y a la tierra y, confiteros de primaveras espirituales, tienen un corazón que late al ritmo de las estaciones. Ellos saben llenar sus vasos con la lluvia y cocer el pan al calor de la amistad.
Benditos cuantos se hermanan en el canto telúrico de Francisco y bailan al ritmo alucinado de los girasoles de Van Gogh, impregnados de la sabiduría budista que no se ata a la nostalgia del pasado ni se despeña en la ansiedad del futuro. Ellos saborean el presente como don precioso.
Benditas sean la mañana, que reanuda la vida tras el sueño, y la edad, que cincela arrugadas de historias. Benditos sean cuantos, saturados de años, no tienen miedo a la invitación irrecusable a las bodas de sangre que, al final, habrán de saciar nuestra hambre de belleza.
Benditos los bienaventurados en el ansia de ver repartido el pan de la vida, que no llenan su bolso de semillas de podredumbre. Se sientan a la mesa con espíritu solidario y tienen derecho a embriagarse del vino que, transustanciado, inunda el corazón de buenos augurios.
Benditas las manos que traducen sentimientos, siembran caricias y amansan el hambre de afecto. Y los ojos repletos de luces y las palabras florecidas de besos. Y el insaciable apetito de silencio, leve como el vuelo de un pájaro.
Benditas sean las gentes con gula de Dios, benditos los volcanes activos en las entrañas, el arco iris de la pluralidad de ideas, la cofradía de las buenas acciones, los libros que nos leen, los poemas cuyo eco resuena en lo hondo del alma, la calle desierta al amanecer, el tranvía invisible, la vida sin miedos.
Bendita sea la ira contra los pinceles que rompen las telas; bendita la injuria de los ballets con música de virtudes; y la pereza de las campanas de las iglesias; la avaricia de quien se preserva de los vicios y bendita sea la parsimonia para cuidar las plantas, las complicidades y la gente.
Benditas las hambres de trascendencia, las prefiguraciones de lo eterno, de jovialidad del espíritu, de la tarta cortada en pedazos con mimo materno, de los vértigos místicos, de estrellas aceleradas por la rotación de tantos sueños renovados.
Benditos los machetes conscientes de que sus mangos están hechos de madera y las jaulas abiertas a la libertad; las agujas que tejen el reverso de la insolidaridad y los cuchillos de puntas redondeadas; la música de emociones indelebles y los espejos que reflejan los más suculentos regalos de la existencia.
Benditas las hambres insaciables: de saber y de sabor, de impudor en el amor, de Dios bajo todos los nombres imaginables.
Hambre de paz, saciada plenamente por la justicia -la más bendita de las hambres- y capaz de erradicar el hambre maldita.

Frei Betto

Nesemu: En la Naturaleza está el camino

/Dependemos de la naturaleza no sólo para nuestra supervivencia física. También la necesitamos para que nos enseñe el camino a casa, el camino de salida de la prisión de nuestras mentes. Nos hemos perdido en el hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar: estamos extraviados en un complejo laberinto, en un mundo de problemas. Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales todavía saben. Nos hemos olvidado de ser, de estar en silencio, de estar en donde está la vida: Aquí y ahora./
Las casualidades apenas existen, quizás en su versión inglesa (aljamiada, digo). Anoche, después de cenar, al revisar la correspondencia encontré este texto de Eckhart Tolle, en su último libro El silencio habla (Ed. Gaia)
Cuando recibes un golpe en algún sitio parece como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo para tocarte ahí. En el metro, en el autobús, en casa, en la universidad al saludarnos. Sabemos que no es cierto pero actuamos como si lo fuera. Igual sucede cuando abres una ventana en tu pétreo castillo mental: entra el aire y trae aromas, humedad, sonidos y colores. Quizás sólo se trate de eso: de abrirnos y hacer espacios, como sugiere el Tao: /Treinta radios se juntan en el cubo./Eso que la rueda no es, es lo útil./Ahuecada, la arcilla es olla./Eso que no es la olla es lo útil./Traza puertas y ventanas para hacer una casa. Lo que no es casa, ese es el espacio que queda para ti./ Así, el provecho de lo que es se halla en el uso de lo que no es./.
Nesemu no dice nada

Nesemu: El camino del corazón

He aquí mi secreto, dijo el zorro: /Lo esencial es invisible para los ojos. No se conoce bien más que con el corazón/. Y el Principito lo repitió a fin de no olvidarlo mientras emprendía el viaje de vuelta a casa.Volver a casa y comer cerezas
Es preciso dejarse domesticar... a causa del color de tu cabello.
Nesemu

Nesemu: De pájaros y otras aves de paso

Me gusta la dedicatoria de Richard Bach al comienzo de Juan Salvador Gaviota: Al verdadero Juan Gaviota que todos llevamos dentro.
Nesemu