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J. C. García Fajardo

Nesemu: ¿Qué ha sido de un tal Jesús?

En esta atmósfera de papolatría (¡sólo a Dios se debe el culto de latría! nos habían enseñado, ¡lo demás es idolatría!), histerismo, exibicionismo morboso, contradicciones enormes, desmesura que roza lo herético (no sólo lo heterodoxo)... encuentro al Khan leyendo el periódico mientras alza la voz:
/El cuerpo fue cargado a hombros y transportado por la Escalera Noble, la sala Ducal, la sala Regia hasta el Portón de Bronce, donde accedió a la plaza y a la basílica escoltado por la Guardia Suiza y por los nobles del séquito papal.../
Yo permanecí en silencio, desconcertado y triste, recordando lo que el Rabino de Nazareth respondiera al joven que le había dicho /Maestro, te seguiré adonde vayas, ¿dónde habitas?//Las zorras tienen madrigueras, le respondió, y los pájaros nidos pero este Hombre no tiene donde reclinar la cabeza/

Yo, no dije nada. Me alejé en silencio y, desde hace días, ando con los pájaros volados, sin calor ni arrimo. Veo a esas muchedumbres que aguardan siete horas en colas incomprensibles, después de viajar cientos de kilómetros, pasar hambre, sed, calor y frío para circular raudos ante un cadáver... mientras los guardias suizos y los monseñores no permiten la entrada a un joven con barba y sandalias, sin papeles quizás, con un hatillo al hombro y el rostro quemado por el sol y por el viento, con sus ojos brillantes de lágrimas de desconsuelo y con la frustración de quién Gregorio de Nisa escribió / Christus, pauper in nativitate, pauperius in vita, paupérrimus in cruce/
(Jesús, pobre en su nacimiento, más pobre en su vida y pobrísimo -desnudo- en la cruz.)
Yo no quiero decir nada, pero apago el televisor empalagoso y me echo al camino por si lo veo pasar... y enciendo una vela para que sepa que aquí hay lugar para él (que no lo tuvo en la posada)... para aquel que dijo: /Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve enfermo y me atendísteis, en la cárcel y vinisteis a visitarme.../
El Khan me acompaña estos días en silencio, se acuesta a mis pies y alza su cara cuando me siente desconsolado.
Yo, no digo nada porque me aturde el clamor de los pobres, de los enfermos, de los desheredados de este mundo... de las víctimas que tienden sus manos hacia nosotros sin comprender nada. Nada de nada, como todos los que han perdido la fe pero los sostiene la esperanza. Que pase de una vez esta farsa para poder regresar a la primavera de los cerezos en flor.

N

Nesemu: Sonreir es necesario, para sobrevivir

No os lo vais a creer pero el Khan me contó esto, no sin cierto retintín cuando me ve aporreando estas teclas. Os lo paso tal y como me lo ha contado.
Nesemu

El Viejo de las ovejas

Estaba un hombre dando de pastar a su rebaño de
ovejas, cuando de repente aparece por el inhóspito
camino una camioneta 4x4 reluciente. Se detiene frente
al viejito y se baja un tipo de no más de 30 años. Se
acerca al viejo y le dice: /Señor si yo le adivino
cuántas ovejas tiene UD. en su rebaño, ¿me regala una?/
El viejo responde con algo de asombro: /Sí, cómo no,
haga nomás./
Entonces, el joven vuelve a su 4x4 y saca una Toshiba
Tecra 9000 Pentium IV a 2.3Ghz con 512 MB de RAM. Se
conecta a la web, baja una base de datos de 50 MB.
Entra a una página de la NASA, mediante un satélite
identifica la zona exacta de donde está el rebaño,
calcula el promedio histórico del tamaño de una oveja
tipo "Merino" mediante una tabla dinámica de Excel y,
con la ejecución de algunas Macros personalizadas en
Visual Basic, logra completar el diagrama de flujo.
Luego de tres horas le responde al viejo:
/Usted tiene 1347 ovejas, 256 machos y 1.091 hembras y
4 pueden estar preñadas/
El viejo asintió y le dijo que, efectivamente, así era
y que se podía llevar una oveja. El joven tomó una y
la cargó en su 4x4. Ya estaba por irse, cuando el
viejo lo detuvo y le dijo: /Disculpe, pero si yo
llegase a adivinar cuál es su profesión, ¿UD. Me
devuelve lo que se acaba de ganar?/
El joven le respondió sonriente:
/¡Seguro, hombre! dijo mientras abría la puerta de su
camioneta para marcharse.
El viejo entonces contestó: /Usted es Consultor/
El joven, completamente sorprendido, dijo: ¡Exacto!
Cómo se dio cuenta?
El viejo le respondió:
/Por 4 razones:
Primero, por pendejo.
Segundo, porque vino sin que yo le llamara.
Tercero, porque me cobró por decirme algo que yo ya
sabía y...
Cuarto, porque se nota que no tiene la más puta idea
del negocio/
/Ahora, si es tan amable, devuélvame mi PERRO/.

Nesemu: ¡Somos griegos!

Seguimos con Borges: /Todos somos griegos, sólo que en el exilio/.
Recuerdo a Zubiri. /Los griegos somos nosotros/
Ahora ando un poco atareado conelo viaje a Camerún pero recordadme que un día os hable de qué significa ser y sentirse griego. Decían: /Hay tres clases de grigos: los que nacen, los que mueren y los que se hacen a la mar/ Nosotros somos de esos. ¿Recordáis a los soldados perdidos que deambulan hasta que descubren el mar y gritan.¡Zalata! ¡Zalata!? Lo cuenta Herodoto en el Anabasis. /¡El mar! ¡El mar!, que conduce, como los caminos, a las casas de los hombres.
Si ahondamos en esas señas de identidad indiscutible: greco romanos y judeo cristianos podremos comprender la hondura de descubrirnos también árabe musulmanes.
Saludos
Nesemu

Nesemu: Después de un tiempo...

El Khan anda algo pensativo. Yo no pregunto nada porque no hay maduración sin vaciamiento. Nada se pierde pero hasta para los injertos hay que hacer cortes en los dos árboles. Y para las transfusiones, así como para mezclar dos metales hay que fundir los dos a la misma temperatura. El caso es que el Khan me paso estas líneas de J.L. Borges que, no sé por qué, me sonaron a conocidas. ¿No encontráis vosotros en ellas que hay ideas que ya conocíamos?
En fin, aquí va; veremos qué pasa. (Es curiosos, ¿en dónde están escondidos nuestros compañeros de clase? ¿Acaso estas no son prácticas? Ah, quizás piensan que habrá que ponerles notas. Pues... va a ser que no. Ellos se lo pierden pero, después, que no se quejen

Nesemu
"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad, y uno empieza aprender... Que los
besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a
aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende
a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es
demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en
la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el
calorcito del sol quema. Y aprende a plantar su propio jardín y decorar su
propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno
aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno
realmente vale, y uno aprende y aprende... Y con cada adiós uno aprende.
(continúa) Después de un tiempo..."

Nesemu: Otra realidad, real

Lanzo a la palestra la experiencia de la cárcel por dentro para David, Miguel, Carlos, Javier y Larry. Fue en dos ocasiones diferentes pero es bueno, a bote pronto, largar las impresiones sin buscar explicaciones.
Nesemu

Nesemu: La madrasa de los Ryad

Madrassa o medersa, da igual la transcripción. Pongo sobre el blog este tema: ¿cómo hemos vivido los Ryad la experiencia de vuestra primera clase de árabe? Para mi ha sido alucianante. Ya llevo años trabajanmdo este tema y el viernes casi aluciné: ¡érais capaces de leer palabras con cuatro letras diferentes el primer día de clase! Igual sucederá el lunes y el viernes. ¿Qué estaba ocurriendo allí? Me lenvaté a por galletas y comprendí: No érais taliban corrientes, ¡sois Ryad y mostrábais una capacidad que estaba allí esperando!
Eché de menos a otros Ryad que hubieran paladeado igual esta experiencia única.
El Ryad del Amin José

Nesemu: Alguien

Alguien

Lo siento, estaba ahí, en mi web y me saltó de pronto. Lo siento. Yo también lo busco a tientas, no sé quién es, ni siquiera si existe, no sé nada, sólo sé que muchas veces lo necesito. ¿No es causa suficiente sentir sed para crear el agua?
Nesemu

//Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo un último recorrido por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño le rozó con la mano:
- Decile a ... – susurró el niño- Decile a alguien que yo estoy aquí.

(Es tan hermoso este relato de Galeano que no me atrevo
a añadir ni una palabra.)

José Carlos Gª Fajardo

Nesemu: Cultura de la solidaridad

En hebreo, reflexionar y rumiar son sinónimos. Bueno, rumiar tiene más que ver con ponderar, contemplar, permitir que esa idea palabra o experienca bote y juegue dentro de nosotros. Aquí va algo que escribí y que tiene algo que ver con mi andadura en este vivir... sin causa.
Nesemu
La solidaridad supone cambios estructurales que transformen nuestra sociedad y nos abran a un futuro sostenible. La solidaridad se forja cuando comprometemos nuestra vida, nuestro tiempo, nuestros conocimientos y nuestra voluntad para cambiar una sociedad que no nos gusta por otra más humana y más justa.
Del mismo modo que la caída del muro de Berlín sorprendió a los expertos y a los profesionales de los medios, es probable que esa nueva revolución se esté produciendo aunque no la percibamos.
Los más importantes acontecimientos en favor de la dignidad humana, como las grandes religiones o el movimiento obrero, fueron iniciativas solidarias de voluntarios que arriesgaron sus vidas y apostaron por la utopía con gratuidad y entrega a los demás. Lo que ahogó sus señas de identidad y su capacidad de arrastre fueron la burocracia política o eclesiástica. La recuperación de sus orígenes pasa por recrear el voluntariado y reinventar aquellos procesos que en la tradición obrera se llamaron militancia y autogestión y, en la tradición eclesial, compromiso y entrega, como dice García Roca en /Solidaridad y Voluntariado/.
Esta forma de voluntariado social, a diferencia de otras formas no menos válidas de ayuda a los demás, nace de experienciar la soledad y de la conciencia de injusticia social que lleva a una responsabilidad solidaria. El Estado de Bienestar debilitó la tradición del Voluntariado pretendiendo que los poderes públicos eran los únicos sujetos de la vida social, que la relación laboral era la única acreditada y que los especialistas desplazaban a la acción competente nacida de la iniciativa ciudadana. Todo quedaba bajo el control de la Administración o del mercado.
Cuando el Estado considera que es más que instrumento al servicio de la sociedad, ésta padece la intromisión de aquél y se corre el peligro de que padezcan los derechos naturales de los ciudadanos que no dimanan de Institución alguna sino que son consustanciales a la persona. Lo más que compete a los órganos de la administración del Estado es el reconocimiento, promoción y salvaguarda de los mismos frente a terceros y ante sí mismo. De ahí que el modelo de crecimiento que atribuye el bienestar social al Estado es injusto y se ha vuelto insostenible. Hay que buscar modelos alternativos al falso dilema /capitalismo salvaje/ o /socialismo de Estado/. Donde las estructuras son injustas el derecho de resistencia se convierte en un deber, y el no ejercerlo nos hace cómplices de sus consecuencias.

José Carlos Gª Fajardo

Nesemu: Asumir riesgos no es ponerse en peligro

//Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
Cuando pierdes, no pierdes la lección. Recuerda que no conseguir lo que
quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.
Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.//

Dalai Lama

Me dice el Khan, así como quien no dice nada: /¿Y por qué no les recuerdas el poema de Kavaffis, tú que vas de viajero por el mundo?/
/¿A cual te refieres?, le contesto algo mosca por el tono, y por el tuteo, que sabe que no me gusta./
/Ya estamos con las vueltas galaicas. ¿A cual ha de ser sino a Itaca?/
/Seguro que todos lo conocen, almenos, lo hemos leido en Marrakech./
/No obstante, póngalo, profesor, si no le es molestia/
Y como no quiero seguir por ese camino ya que el Khan está recién operado, pues lo pongo a continuación:

/Itaca

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
Ruega que tu camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de descubrimientos.
A Lestrigones, Cíclopes,
al colérico Poseidón –no temas:
nunca hallarás tales seres en tu camino,
nunca mientras altos sean tus pensamientos,
mientras una extraña emoción
estimule tu alma y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes,
al fiero Poseidón, nunca encontrarás
al menos que en tu alma los lleves dentro,
a menos que tu alma los ponga ante ti.
Ruega que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano en que,
con gran placer y alegría,
entres en puertos desconocidos;
podrías detenerte en los mercados de Fenicia
y comprar hermosas cosas,
coral y nácar, ámbar y ébano,
toda clase de perfumes sensuales...
adquiere tantos como puedas;
podrías visitar muchas ciudades egipcias
y no dejar de aprender de sus sabios.
Que siempre Ítaca esté en tu pensamiento.
Llegar ahí es tu destino.
Pero nunca apresures el viaje.
Es preferible que dure años,
que seas viejo cuando alcances la isla,
rico con todo lo que hayas ganado en el camino,
sin esperar que sea Ítaca la que te haga rico.
Ítaca te dio un maravilloso viaje.
Sin ella no habrías partido.
Pero ya no tiene más que darte.
Y si la encuentras pobre, no creas que Ítaca te ha engañado.
Sabio como te has hecho, tan pleno de experiencia,
Habrás entendido qué significan las Ítacas.

Kavafis

Nesemu: Los ryads ante la Gran Mezquita

Lanzo al ruedo del debate compartido la emoción que nos produjo La Gran Mezquita de Hassán II. Con independencia del disparate que nos parece el gasto de semejantes sumas en un edificio para el culto sugiero que nos detengamos en los aspectos artísticos, y en el ambiente.
No olvidemos, by the way, que cuando se construyeron la fabulosas catedrales que hoy todos admiramos las condiciones sociales del pueblo cristiano eran todavía más miserables que las actuales en Marruecos. Ahí interviene un factor de ideología (fé, creencia, superstición) contra el que no caben sencillos y lógicos argumentos racionales. Es otra dimensión que no se puede abordar con ligereza.
El Ryad del Amin José

Nesemu: Derecho de restitución de los indígenas

El deber de resistencia indígena

/Devuélveme el futuro y pactaremos el armisticio/, dicen los indígenas por boca del escrito guineano Zamora Loboch. Nos lo dicen a los herederos de quienes invadieron y conquistaron sus tierras. En pleno siglo XIX los europeos trataban de enmascarar sus conquistas en nombre de las /Tres C: Civilizar, Cristianizar y Comerciar/. La historia muestra que el móvil de toda conquista es económico. Lo que denominaban /abrir rutas al comercio/. Como hoy los intereses que animan a la OMC, que buscan abrir mercados para sus productos hundiendo los autóctonos y saqueando las materias primas que necesitan. A esto llaman Ayudar al Tercer Mundo.
Celebramos Fiestas folclóricas con indígenas para que no pierdan su nota de color. /Cuiden al indígena, que no pierda su folclore, ni tale árboles, ni contamine el medio ambiente/. Los pueblos del norte, que hemos arrasado bosques, contaminado ríos y convertido litorales en cloacas, imponemos cómo deben conservar su hábitat transformándolo en Parques Naturales, para nosotros. ¿Por qué no sueltan unos centenares de elefantes y cocodrilos en el Bois de Boulogne, en Central Park, o en la Casa de Campo? En África se les obliga a que los elefantes devoren las cosechas ya que se ha roto el equilibrio natural.
Los indígenas de Brasil celebran con fuertes protestas los aniversarios de /su descubrimiento/ por los portugueses, al igual que otros pueblos del continente diezmados por los españoles y exterminados por los ingleses cuando descendieron del May Flower, como Moisés después de atravesar el Mar Rojo. Que en lugar de amorreos, filisteos y cananeos había siux, comanches y arapajoes. Daba igual, había que exterminarlos. Ese genocidio espera su juicio porque esos crímenes no prescriben.
Las agencias de prensa a veces informan de secuestros de pretendidos turistas por bandas indígenas en países del Tercer Mundo. El cacique Roni, de la etnia Caipós, mantuvo a quince turistas como rehenes hasta que el gobierno brasileño les garantizó la zona de tierra reconocida en 1991. ¿Qué habría sucedido si no ejercen el deber de resistencia por los medios que tenían? Hace dos años fueron secuestrados 165 trabajadores de la Shell, en Nigeria, por el pueblo Ijuw cuyas tierras ha devastado la petrolera. A veces se califica como bandas criminales, a quienes, si triunfan, la historia reconocerá como héroes.
Los pueblos indígenas sojuzgados por los invasores tienen el deber de rebelarse por los medios a su alcance para conservar sus señas de identidad. Parece que sólo así lograrán el diálogo para recuperar su futuro.

José Carlos Gª Fajardo

Nesemu: Zapatero en Venezuela

El tema de esa venta de armas a la Venezuela de Chaves es un tema muy delicado y que se presta a diversas conjeturas. Creo que debemos prestarle atención. Para empezar, cuelgo algunos links con editoriales que aparecen hoy en algunos periódicos:
El PeriódicoVenta de armas a Venezuela
El PaísZapatero en Venezuela

ABC Venta de armas a Venezuela

Nesemu: Nuestro futuro se gesta en Asia

En espera de publicar aquí el interesante artículo que Carlos ha escrito para nuestra Revista oral Raitán, sugiero echar un vistazo a este artículo que el periodista francés, K.S.Karol, especialista en el Este, ha publicado en El País. A nosotros nos interesa mucho ese tema para las clases y para Raitán.
Nesemu

El espacio postsoviético

Nesemu: La tierra herida

Miguel Delibes y su hijo biólogo dialogan en un libro sobre la enfermedad del planeta. Como es un tema que nos apasiona y debe ocupoar nuestra reflexión, nuestro diálogo así como nuestro compromiso personal y de grupo, aporto este texto de M. Mora, publicado en El País, mientras nos preparamos para la lectura y comentario del libro en Raitán.
Nesemu

//Apasionado del campo y los animales, obseso del clima (tiene la casa llena de termómetros) y cazador converso (lo dejó hace años y siempre evitó la caza mayor porque le daban pena los ojos de los bichos, según contó ayer su hijo), Miguel Delibes (Valladolid, 1920) ha volcado gran parte de su genio literario en la naturaleza. Ahora, confesándose /un ciudadano ignorante pero preocupado/, acaba de editar (en papel ecológico) La Tierra herida (Destino), una entrevista con su hijo, el biólogo Miguel Delibes de Castro (Valladolid, 1947), sobre las graves enfermedades del planeta. El aumento del efecto invernadero, el calentamiento de la Tierra, el adelgazamiento de la capa de ozono, la escasez de agua, la desertización, la desaparición de muchas especies y la introducción artificial de otras invasivas (como los visones) son algunos de los problemas que tratan en este libro, presentado ayer en Madrid, Delibes y su hijo Miguel, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del CSIC, ex director del Parque Nacional de Doñana y antiguo colaborador de Félix Rodríguez de la Fuente (de cuya muerte hizo ayer 25 años).
El Delibes escritor, que no viaja hace tiempo, no acudió a la conferencia de prensa y delegó en el Delibes científico. Éste explicó que el libro (impreso en papel procedente de /bosques gestionados con los más altos estándares ambientales/, según reza el certificado de Greenpeace) es /una síntesis poco sesgada de lo que sabemos y sospechamos/ sobre el actual estado del planeta.
Para Delibes de Castro, los peligros que acechan al medio ambiente se resumen hoy en una palabra moderna (y odiada por su padre): globalización. /Todo está conectado. La Tierra es como un enfermo grave con fallo multiorgánico. En el calentamiento operan factores diversos, la escasez de plantas, los cambios de uso del suelo, la contaminación... Cambia el clima, se reducen las reservas de agua dulce, se extinguen especies... Estamos en un planeta muy pequeño y limitado que tiende a ser cada vez más pobre y uniforme. Por ejemplo, los osos y urogallos de la cordillera cantábrica pueden desaparecer por la contaminación que producen las fábricas rusas/.
Su padre, que recuerda en el libro que su discurso de ingreso en la RAE, hace casi 30 años, fue un grito de socorro ambiental, escribe que la idea de publicar el diálogo surgió al sufrir los cambios de temperatura de los veranos en Sedano (Burgos). El escritor remitió ayer por fax sus respuestas a un breve cuestionario que enseñan su angustia por el presente del planeta: ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? /Espero que malo no, pero sí incómodo. Tendrán que esforzarse por enderezar lo que torcimos/. ¿Cuáles son los peligros que nos amenazan? /Agua (poca), aire (contaminado), mar (creciente), fuego (en aumento) y añada lo que se le ocurra/. ¿Cree que hay solución para esos males? /Sí, pero ¿estamos dispuestos a procurarla?/. ¿Ve posible una solución política del problema? /Ya no vale sólo política. La nube de ozono no se renueva con discursos/. ¿Estando el tiempo tan loco, se atreve a pronosticar qué tiempo hará este verano? /Creo que los locos de momento somos nosotros y creo que este verano nos asaremos. Ojalá me equivoque en todo.//

Redacción del blog: Escuchar el grito de los marginados

Ser persona es la capacidad de darse a los demás y saberse parte de la creación entera. El tránsito de ser humano a persona es esa actitud radical de crear espacios de encuentro y ambientes de solidaridad fruto de una convivencia; conscientes de que la comunión es la más alta expresión de la naturaleza humana, porque se apoya en una voluntad de asumir la realidad más auténtica. Nada más lejos de la uniformidad y del individualismo que se apoya en un egoísmo miope lastrado por confundir los medios con los fines, al instrumentalizar todo en aras de la utilidad como único criterio válido para conseguir un triunfo que poco tiene que ver con el éxito, en su sentido de salir de sí mismo al encuentro de los demás para caminar juntos. La felicidad personal tiene que ver con la perfección de la humanidad entera, con la maduración de cuanto existe y con aquella actitud ante la vida de una pobreza noble que nos anima a "vivir con modestia y pensar con grandeza".
Los poderes de turno en la universidad, en la economía y en la política nos bombardean con teorías, con modelos y nos imponen doctrinas que amenazan con ahogar la libertad de elegir, de ser y de compartir. No nos permiten siquiera el derecho a equivocarnos. Hay gentes que pretenden saber y conocer todo, para organizarlo todo. Afortunadamente, cada día somos más los que apostamos por la solidaridad: por compartir la suerte de los demás en la convicción de que, al final, debe ser cierto que los hombres participamos en un proyecto común. Es preciso salvar esta tierra sobre la que vivimos y con la que respiramos en una aventura cósmica, como sugería el jefe Seattle.
Comunidad no es uniformidad, así como tampoco universalidad es sincretismo, sino el diálogo creador dentro de un sano pluralismo. La unidad en una proyección de futuro nos lleva a hacer nuestras las necesidades ajenas y juntar esfuerzos para luchar por la humana condición que exige la dignidad como garantía de una libertad auténtica. No libertad para morirse de hambre. No se puede considerar a los demás como contrincantes o como enemigos. Los otros son la expresión más cierta de mi personalidad como hombre. Ser para los demás nos devuelve el rostro originario y nos encamina hacia la identidad perdida. Así sintonizaríamos con esos millones de personas que padecen hambre, miseria, dolor, marginación y soledad.

Redacción del blog: Crimen sin huella

"Pregunté a los hombres:
- "¿Qué lleváis envuelto en ese fardo?, hermanos?
Y ellos me comentaron:
- " Llevamos un cadáver, hermano"
Así que les pregunté:
- "¿Lo mataron o murió de muerte natural?"
- "Eso que preguntas tiene difícil respuesta, hermano, pero más bien parece haber sido un asesinato"
- "¿Y cómo fue el asesinato? ¿A cuchillo o con bala, hermanos?, - les pregunté -.
- "No fue ni un cuchillo ni una bala: ha sido un crimen mucho más perfecto, que no deja huella alguna".
- "Entonces, ¿cómo lo han matado?", - pregunté y ellos me respondieron con calma:
- "A este hombre lo ha matado el hambre, hermano".

(Este "cuento" de Josué de Castro sólo pide silencio para la reflexión, sentarse con otros para buscar juntos propuestas alternativas y tomarnos el tiempo para llorar a los asesinados de cada día. Mientras afilamos nuestros machetes. Cada uno el suyo, porque en el principio no fue la palabra, sino la acción. Primero el grito, la palabra vino después.)

Los dueños del fuego: herreros y caldereros

La palabra sumeria an.bar, el más antiguo vocablo para designar el hierro, se escribe con los signos "cielo" y "fuego" que se traducen como "metal celeste" o "metal estrella". Los egipcios no conocieron otro hierro que el de origen meteórico. Igual sucedía entre los hititas que utilizaban "el fuego negro del cielo". Como era escaso y tan caro como el oro, se utilizaba como elemento ritual. Hasta que no se descubrió la fusión de los metales no comenzó una nueva etapa en la historia de la humanidad.
Los primitivos aprendieron a trabajar el hierro meteórico como simples piedras. Cuando Cortés preguntó a los jefes aztecas de dónde sacaban sus cuchillos, ellos señalaron el cielo. De hecho, las excavaciones no han encontrado rastro de hierro terrestre en los yacimientos precolombinos.
La metalurgia del hierro va a tener efectos religiosos pues, aparte de la sacralidad celeste, propia de los meteoritos, se impone la sacralidad telúrica, propia de las minas, donde "se crían" los minerales. Las cavernas y las minas son asimiladas a la matriz de la Tierra, Madre nutricia. Extraer los minerales es como una operación practicada antes de tiempo. Si se les dejara madurar, se desarrollarían como los organismos vegetales o animales, pero al ritmo geológico de las tinieblas telúricas.
Esta idea va a ser fundamental para entender la alquimia y su aparente búsqueda de la transformación del hierro en oro cuando, en realidad, buscaban la piedra filosofal; esto es, la sabiduría del despertar a la realidad real sin confundirlo con el elixir de larga vida. Es cierto que los verdaderos alquimistas, como los maestros de la Cábala, no quisieron deshacer los equívocos para poder trabajar con más tranquilidad.
En todo el mundo practican los metalúrgicos unos ritos que exigen el estado de pureza, el ayuno, la meditación, la plegaria y ciertas prácticas de culto, pues se introducen en un ámbito sagrado que se supone inviolable. Las mitologías de las minas y de las montañas, de las cuevas, las hadas, los genios, elfos, fantasmas y espíritus son otras tantas epifanías de la presencia sagrada a la que se enfrenta quien se aventura en sus entrañas.
Cargados de esta sacralidad, los minerales son llevados al horno para acelerar el "crecimiento". El horno viene a ser como una segunda matriz en la que el mineral concluye su gestación. De ahí, las innumerables precauciones, tabúes y ritos que acompañan a la fusión. En Africa, la tarea de fundir los metales se asimila al acto sexual, con toda su parafernalia de penetraciones, ardientes transformaciones al rojo blanco y fusiones que darán lugar a nuevas formas de existencia; teniendo en cuenta la concepción animista que dota de vida a todas las cosas, en concreto a los metales.
El metalúrgico, como el herrero y, antes que ellos, el alfarero, son "dueños del fuego" del que se sirven para hacer que la materia cambie de estado. Por eso, en las sociedades primitivas, el fundidor y el herrero son equiparados a los chamanes, los curanderos y los magos. De ahí que el carácter sagrado-demoníaco del ambivalente metal se transmita a los metalúrgicos y herreros que son muy estimados pero, a la vez, temidos. Hasta el punto de que se les mantiene viviendo alejados de la ciudad, y son objeto de menosprecio por el temor que inspiran. Pero, como son necesarios para mantener el progreso social y la defensa de la comunidad mediante los utensilios y las armas que fabrican, también son respetados.
En muchas mitologías aparece la figura del herrero divino encargado de forjar las armas de los dioses. En la Ilíada, Tetis va al fondo del mar para que Vulcano forje una armadura nueva para su hijo Aquiles. Igual sucede entre los cananeos que forjan para Baal los bastones de oro para abatir al señor de los mares. O en el mito egipcio, Path forja las armas que permiten a Horus vencer a Seth. O en la India, el herrero divino Tvastri prepara las armas a Indra y, en Grecia, Hefesto forja el rayo con que Zeus triunfará de Tifón.
Curiosamente, el herrero divino tiene relaciones con la música y el canto. No es extraño que, en tantas sociedades, los herreros y caldereros sean también músicos, bailaores y cantaores, magos y echadores de la buenaventura, que practican el nomadismo y que se asientan en las afueras de las ciudades. Nuestros zíngaros y gitanos modernos.
¿Qué mueve a un hombre a salir de su casa y echarse a andar? La conciencia de que toda la Tierra es sagrada y puede acogerlo como un hogar sin límites. Durante la Edad Media había edictos por los que se prohibía a los gitanos acampar dentro de las murallas de las ciudades, más que por prejuicios raciales, por temor a sus prácticas como caldereros, nigromantes y adivinos.
Ellos cultivaban el fuego en las herrerías, lo contemplaban y pasaban las noches en sus campamentos alimentándolo mientras cantaban y bailaban. Todo un componente de desasosiego en gentes dominadas por la magia blanca de prácticas religiosas impotentes ante lo que les decían que era magia negra, porque no la podían controlar sus sacerdotes. Miles de años más tarde, los alquimistas serán perseguidos como brujos y llevados a la hoguera.
En muchos lugares de Africa, el herrero, amado y temido, solía ocupar el puesto de jefe del poblado con capacidades de sanador y de mago. En cambio, entre los tuaregs, los masai o los somalíes se les relegaba al fin de la escala social; pero siempre libres. Inimaginable un herrero esclavo.
Entre los yorubas, de Nigeria, cuando se iban a fundir objetos de gran tamaño y sobre todo en la técnica de la "cera perdida", nadie osaría comenzar sin rituales previos para prevenir explosiones y roturas.
Los ogbonis practican ayunos y la abstinencia sexual, así como sacrificios rituales en los días previos a la fundición del latón, tan estimado en sus esculturas. Y si habían tenido alguna polución, voluntaria o nocturna, procedían a purificaciones rituales. Al fin y al cabo, el semen tenía mucho que ver con el mineral que se extraía de la tierra así como con los metales fundidos. En bastantes pueblos americanos, como los quimbayas, se entendía que el oro era como el semen de la tierra. Por eso, una vez utilizados los objetos de oro por los chamanes, se volvían a enterrar para que "madurasen"; con gran desesperación de los conquistadores en sus rapiñas.
El herrero mantiene buenas relaciones con los espíritus que le asesoran en la recogida de plantas medicinales. Pasando tantas horas en la selva, y en espera de que los hornos realicen su cometido, no es extraño que estén familiarizados con plantas y animales, así como con los cazadores tenidos por magos o brujos en muchísimas tradiciones. Por eso mantiene el secreto sobre los venenos y sus antídotos y dirige las ceremonias rituales del poblado, entierros, iniciaciones de paso en las que realiza las circuncisiones de los jóvenes o los tatuajes de los bebés para alejar a los malos espíritus.
Esta implicación en la vida de la comunidad hace de él el genealogista, mediador en los conflictos, intermediario matrimonial y consejero conyugal; o remediador de mujeres estériles pues solían tener buenos bíceps y estar bien dotados. No se concibe un metalúrgico castrado o equívoco.
Los talleres de los herreros son lugares de trabajo pero también una especie de santuarios que inspiran temor, fascinación y respeto. En no pocas etnias africanas, se hace remontar sus orígenes a un individuo extraordinario, un rey-herrero que proveía de armas y de utensilios para la agricultura.
Desde la infancia a la tumba, los objetos de metal protegen, salvan, defienden y adornan a los seres humanos transformándolos en obras de arte. Pero, por encima y más allá de los límites de la existencia, hunden sus raíces en los mitos que sustentan los imaginarios colectivos.

Redacción del Blog: El agravio y la afrenta

Cap. XXXI
¿Por cual de las mentecaterías que en mí ha visto me condena y vitupera, y me manda que me vaya a casa a tener cuenta en el gobierno della y de mi mujer y de mis hijos, sin saber si la tengo o los tengo?
(...) el que no puede ser agraviado no puede agraviar a nadie. Las mujeres, los niños y los eclesiásticos, como no pueden defenderse aunque sean ofendidos, no pueden ser afrentados. Porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia, como mejor Vuestra Excelencia sabe: la afrenta viene de parte de quien la puede hacer, y la hace, y la sustenta; el agravio puede venir de cualquier parte, sin que afrente.

Blog Khan: El grito de los pobres

Todos conocemos la historia de aquel joven pez, que después de nadar durante jornadas extenuantes, preguntó a un pez anciano: “¿Dónde está el océano? No hago más que oír hablar de él, pero no sé dónde está”. El anciano respondió: "Está aquí, es lo que nos rodea y en donde vivimos”. “Si es así, insistió el joven, ¿por qué no puedo verlo?” “Porque está en todas partes, le respondió amable. Te rodea. Está en ti y fuera de ti. Nacimos en el mar y moriremos en el mar. Más aún, tú eres la vida del océano. Cuando nadas, revelas su presencia. Es porque está tan cerca de ti por lo que te cuesta caer en la cuenta. Pero no te preocupes, está aquí”.
Este cuento vino a mi memoria ante la reflexión de un conocido maestro espiritual que sostiene que todas las religiones de la tierra han servido a los pobres durante miles de años; pero la pobreza sigue aumentando. Y se pregunta “¿qué clase de servicio es ése?”
Argumenta que, después de miles de años, la pobreza tendría que haber desaparecido pero lo que hacen las religiones es alimentarla. Afirma que el verdadero servicio sería decir a los pobres “Estáis siendo explotados y tenéis que rebelaros contra los intereses creados”.
Los poderosos donan dinero para que sigan predicando la sumisión y la esperanza en otra vida, mientras ellos continúan explotando a los pobres.
Denuncia que la pobreza es causada por el sistema social, disfrazado de la hermosa palabra “servicio”, que sirve para ocultar una estructura social explotadora.
El maestro espiritual denuncia “Si estuvieseis interesados en acabar con la pobreza, combatiríais sus raíces. Sólo tratáis los síntomas. ¿Cómo vas a ayudar a los pobres dándoles ropa o comida? Lo que harás será mantenerlos en la subsistencia para que los poderosos puedan seguir explotándolos.”
Recuerdo a un ateo había escrito en la pared “God is nowhere” (Dios no está en ninguna parte). Cuando su hijo comenzó a aprender a leer, tenía dificultad con la larga palabra “nowhere” así que leyó “God is now here” (Dios está aquí y ahora). El padre se dijo “Si no puedo comprobar que Dios no está en ninguna parte, lo prudente será respetar la voz de mi hijo”.
El ateo y el teísta son creyentes, pero el agnóstico sólo busca la verdad. La anuncie un pez anciano o un niño ante el escándalo de un maestro espiritual hindú.

José Carlos García Fajardo.