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J. C. García Fajardo

Creencias: Cazadores primitivos y enterramientos

Lo sagrado, lo numénico o misterioso, es un elemento de la estructura de la conciencia, no un estadio de la historia de esa conciencia. Parece que, en los niveles más arcaicos de la cultura, el vivir del ser humano es ya de por sí un acto religioso, pues alimentarse, ejercer la sexualidad y trabajar son actos que poseen un valor sacramental. Mircea Eliade apoya su argumento en la dificultad de imaginar cómo podría funcionar el espíritu humano sin la convicción de que existe algo irreductiblemente real en el mundo; y es imposible imaginar cómo podría haberse manifestado la conciencia sin conferir una significación a los impulsos y a las experiencias del hombre. La conciencia de un mundo real y significativo está íntimamente ligada al descubrimiento de lo sagrado. En la historia de las creencias, toda manifestación de lo sagrado es importante; todo rito, todo mito, toda creencia refleja la experiencia de lo sagrado y por eso implica las nociones de ser, de significación y de verdad. Se trata de la realidad real de que hablan todos los místicos, maestros, chamanes, hechiceros (no los brujos) y hombres sabios en todas las tradiciones religiosas de la humanidad para distinguirlas de todo lo demás desprovisto de esas cualidades, del fluir caótico de las cosas, de sus apariciones y desapariciones vacías de sentido. Sin que pueda hablarse de un estricto orden cronológico, se pueden seguir las manifestaciones de esas experiencias en los soportes de las diferentes culturas. Mircea subraya la unidad fundamental de los fenómenos religiosos junto a la inagotable novedad de sus expresiones.
La incultura religiosa es un fallo enorme en la formación del hombre moderno, que se desgaja de unas estructuras religiosas determinadas, porque ya han perdido para él su sentido, y se encuentra desarraigado y perdido en una soledad existencial cuando podría recuperar en todo momento el sentido profundo de un vivir en armonía con todos y con todo.
Las estructuras, como los andamiajes, no son más que eso; llega un momento en el que el hombre ha de enfrentarse desnudo ante su destino y atreverse a saber, a crear y a jugar pues, en no pocas tradiciones, la vida es un juego que se descubre demasiado tarde.
Así hay una unidad perceptible y enriquecedora que va desde los himnos védicos, los Brahmanas y las Upanishads, después de haber pasado por las creencias del Paleolítico, el Megalítico, Mesopotamia y Egipto. Se puede percibir alentando en Sankara, en el tantrismo de Milarepa, en Zaratustra, Buda y el taoísmo, en los misterios helenísticos, en el cristianismo, el Islam o en el gnosticismo, la alquimia, la cábala o la mitología del Grial; o allende el océano en Quetzalcoatl, Viracocha o en los apasionantes ritos del vudú afroamericano. Lo que importa es no perder de vista la unidad profunda de la historia del espíritu humano. "La conciencia de esta unidad de la historia espiritual de la humanidad -dice Mircea- es un descubrimiento reciente, no del todo asimilado aún", sobre todo por las castas sacerdotales de eunucos que se pretenden custodiando un arcano en el que encierran a sus dioses. La liberadora experiencia de que en el Arca de la Alianza que llevan por el desierto no había nada, como en la cima del Horeb, o del Olimpo, del Khailasa o del Tabor. O en otras arcas idolátricas bien cercanas a nuestra cultura. La realidad real no está allí ni aquí, arriba ni abajo, dentro o fuera, es todo en todas las cosas. De ahí que el gran descubrimiento del sabio y de la persona sencilla ya se narra en el shivaísmo de Cachemira: "El gran secreto es que no hay secreto". Y que la muerte de Dios fue un formidable acontecimiento que nos preparó para atravesar el camuflaje de lo sagrado identificado con lo profano. Probablemente, la más profunda experiencia de lo divino nos la proporcionen los "ateístas", más que ateos, que se atrevieron a limpiar las cuadras del argonauta Augias de todo el estiércol acumulado; como hiciera Hércules desviando los ríos Alfeo y Peneo. Y no es un juego de palabras. Juan de la Cruz, al igual que los maestros Zen, sufíes o los auténticos chamanes, convienen en el famoso "neti, neti" "ni es esto ni es lo otro". Como en el Tao, "el que habla no sabe, el que sabe no habla", pero se pueden transmitir exeriencias que alumbren el sendero que no se puede recorrer más que a solas. Aunque, por supuesto, pueden ayudar las muletas de cualquiera de las auténticas tradiciones, que no de las supersticiones o de las enfermizas fantasías de las sectas. Pero sin olvidar que todas y siempre no dejan de ser más que eso, muletas; de las que puede y debe desprenderse un espíritu liberado.
Simbolismo de los enterramientos
Quisiera detenerme en la "domesticación del fuego", producirlo, transportarlo, conservarlo, pues señala la separación definitiva de los paleantrópidos con respecto a sus predecesores zoológicos. El "documento" más antiguo data de Chu-ku-tien (unos 600.000 años antes de Cristo) pero ha debido producirse mucho antes y en muchos lugares diversos. El hombre prehistórico mata para sobrevivir y establece una relación especial con la sus víctimas; dar muerte a una fiera cazada o a un animal domesticado equivale a un sacrificio en el que las víctimas son intercambiables. Esta experiencia fundamental se ha conservado a través de los siglos disfrazada en las culturas más diversas. La creencia en una vida más allá de la muerte parece estar demostrada por el uso del ocre rojo, sustitutivo ritual de la sangre, y por ello símbolo de la vida en los cuidados enterramientos del Paleolítico. Y en la costumbre universalmente difundida de espolvorear con ocre rojo los cadáveres.
El emplazamiento de los enterramientos y la colocación de los restos ofrece indudable testimonio de la esperanza de un renacimiento. Siempre orientados hacia el Este, indican la intención de solidarizar la suerte del alma con el curso del sol. Hay infinidad de mitos entre las religiones más alejadas entre sí. Existen rituales funerarios, objetos simbólicos, dibujos y colores así como la equiparación de las ofrendas "alimento para la muerte", con el acto sexual. Para los indios kogis de Colombia, la tumba se identifica con el útero de la madre tierra y, por consiguiente, constituyen una simiente que fecunda a la Madre.
Los cazadores primitivos creen que el hombre puede transformarse en animal, por eso cultivan misteriosas relaciones entre una persona y su animal totémico (nagualismo). Los enterramientos de animales son muy curiosos, la colocación de los cráneos y de los huesos largos en lugares elevados tiene un valor ritual; así como ofrecer a los seres supremos un bocado del animal al que se ha dado muerte. Todavía se conserva entre los cazadores modernos el ritual de embadurnar al joven cazador que ha dado muerte a su primera presa con la sangre y las entrañas del animal, al igual que se hace en muchos pueblos primitivos. Si el animal se ha destacado por su fiereza, por su lealtad y su valentía, se le cortan los genitales para ser devorados ritualmente y hacerse con la fuerza del bravo animal. En nuestros días, no pocos toreros, cuando han matado a un toro noble, con casta y que embistió bien, mandan a su mozo de espadas al desolladero para que le traiga las criadillas que cenará esa noche. Esa relación con el toro bravo llega a extremos de un profundo erotismo como han narrado muchos toreros que se han atrevido a hablar de sus experiencias íntimas después de haber leído la descripción que Juan Belmonte hizo de sus noches de lunas, cuando toreaba desnudo y furtivo en las dehesas. Hacer lunas y sentir una profunda identificación con el animal es un tema para iniciados. La importancia de una idea religiosa arcaica se confirma por su capacidad de sobrevivir en épocas posteriores.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

El poder de la presión de los ciudadanos

El poder de las presiones ciduadanas a través de los medios, de manifestaciones y de pintaads, de concentraciones y sobre todo a través de los bloggers en Internet ha sido decisivo. Estados Unidos ha sufrido un importante revés en la cumbre del cambio climático que ayer concluyó en Montreal: cada vez está más aislado del consenso mundial para hacer frente a los efectos del calentamiento del planeta. Las últimas horas de la negociación resultan paradigmáticas. Tras mantener un rechazo empecinado, la delegación estadounidense acabó aceptando el acuerdo mayoritario, que pretende impulsar acciones concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Fracasan así los planes del presidente Bush de dar por liquidado el Protocolo de Kioto, defendido por 157 naciones.
Australia, el otro gran país desarrollado que se mantiene al margen de los compromisos del Protocolo, ha marcado en Montreal distancias con Washington. Japón dejó de estar de su parte hace tiempo. China y otros países en desarrollo también le han dado ahora la espalda, aproximándose a las posturas de la Unión Europea y de las demás naciones desarrolladas.
La cumbre ha logrado así un acuerdo histórico. Las medidas iniciales de reducción de emisiones nacidas en Kioto en 1997 (y los mecanismos para lograrlo) podrán ahora evolucionar hacia nuevos compromisos de más alcance y ambición. Todo ello resulta necesario si realmente se quiere atenuar el efecto invernadero. Un objetivo que hubiese corrido serio peligro de haber fracasado la reunión de Montreal.
Los países desarrollados saben que en el futuro les aguarda una tarea más ardua que la realizada hasta ahora. La Unión Europea pretende que la reducción en la emisión de gases se sitúe entre un 15% y un 30% en 2020; y entre el 60% y el 80% hacia 2050. Otro reto importante consiste en conseguir que los países en vías de desarrollo asuman también compromisos para controlar las emisiones. Naturalmente, las obligaciones no pueden ser ni iguales ni uniformes para todos, y de momento tendrán carácter voluntario. A cambio, los países afectados piden ayuda, sobre todo en forma de transferencia tecnológica y financiación.
España deberá hacer un enorme esfuerzo por haber tardado tanto en aplicar medidas correctoras. Las emisiones españolas aumentaron un 45% en 2004 respecto a 1990, y pueden rondar el 50% a final de este año. Los gobernantes anteriores se resistieron a presionar a los empresarios e industriales, y a los bancos que sostienen muchas de sus actividades. Eran contribuyentes netos a las arcas de esos partidos (PP, PNV, CVyU).Resulta preocupante la falta de un programa integral de lucha contra el cambio climático que involucre a los diferentes ministerios implicados y a las comunidades autónomas. La Ministra Cristina Narbona parece moverse en esta línea pero confiesa que tiene que luchar contra una inercia de paquidermos escorados. Nosotros, no podemos bajar la guardia y debemos mantenernos alerta para denunciar los abusos y sostener las mejores iniciativas. Hasta lospoderes hegemónicos, en algún momento, tienen que doblegarse ante las presiones de los ciudadanos.

Desesperación invencible en Palestina, por John Berger

(Es tan hermoso y vibrante este reportaje del gran escritor John Berger que no me resisto a  reproducirlo. Un ejemplo de gran periodismo. Nesemu)

/¿Por qué estoy todavía vivo? Se lo diré: estoy todavía vivo porque hay una escasez temporal de muertes. Quien dice esto sonríe y en su sonrisa no apunta ni el más leve anhelo de normalidad, de una vida normal.
Vaya adonde vaya uno en Palestina siempre se encuentra entre escombros, moviéndose con tiento sobre ellos, buscando la forma de sortearlos, de saltarlos: en los controles, alrededor de esos invernaderos a los que ya no pueden llegar los camiones, en cualquier calle, de camino a cualquier cita. Son los escombros de las casas y de las carreteras, además de los detritos de la vida cotidiana. En estos últimos 50 años no ha habido apenas una familia palestina que no se haya visto forzada a huir de algún sitio, al igual que apenas hay una ciudad cuyos edificios no hayan sido regularmente derribados por las palas del ejército invasor. Pero también están los escombros de las palabras; los escombros de las palabras que ya no cobijan nada, porque su significado ha sido destruido. De todos es sabido que el IDF -siglas de Israeli Defence Force (Fuerzas Defensivas de Israel), como se denomina el ejército israelí- es hoy, de hecho, un ejército de ocupación. En palabras de Sergio Yahni, uno de los refusniks (quienes se niegan a servir en el ejército) cuyo valor es ejemplar: Este ejército no existe para dar seguridad a los ciudadanos israelíes, sino para garantizar que se perpetúa el robo de la tierra palestina.
Y además están los escombros de las palabras graves, cargadas de razón, que se ignoran sistemáticamente. Varias resoluciones de la ONU y del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya han declarado ilegales los asentamientos israelíes en territorio palestino (actualmente hay casi medio millón de los llamados colonos) y la construcción del muro de separación, una pared de hormigón de ocho metros de alto. Sin embargo, la ocupación y el muro siguen ahí. El asedio de los territorios palestinos por parte del IDF se estrecha de día en día. El asedio es geográfico, económico, cívico y militar.
Todo esto es transparente; no es algo que esté sucediendo en algún recóndito rincón del globo enzarzado en una guerra interminable; todos los ministerios de Asuntos Exteriores de los países ricos observan lo que está sucediendo, pero ninguno ha tomado medidas para poner freno a esas ilegalidades. Para nosotros, dice una madre palestina en un control, donde un soldado israelí acaba de lanzar una bomba lacrimógena; para nosotros, el silencio de Occidente es peor, señala con la barbilla hacia el vehículo blindado, que las balas de ellos.
Puede que la distancia entre los principios que se declaran y la realpolitik sea una constante histórica. Con frecuencia las declaraciones de principios son grandilocuentes. Aquí, sin embargo, sucede lo contrario. Las palabras son mucho más pequeñas que lo que sucede. Lo que sucede es la destrucción minuciosa de un pueblo y de una nación prometida. Y un silencio evasivo, unas palabras encogidas rodean esta destrucción.
Una palabra permanece intacta para los palestinos: nakbah, que significa "catástrofe" y hace referencia al éxodo forzado de 700.000 palestinos en 1948. Nuestro país es un país de palabras. Palabras. Palabras. ¡Ojalá mi camino pudiera descansar contra una piedra!, escribía el poeta palestino Mahmoud Darwish. Nakbah se ha convertido en un nombre propio que comparten cuatro generaciones y perdura con tal fuerza porque ni Israel ni Occidente han reconocido todavía la operación de limpieza étnica que designa. El valiente trabajo que llevan a cabo ciertos historiadores israelíes actuales -unos historiadores íntegros (y perseguidos), como Ilan Pappe- es de suma importancia en este contexto, pues puede acabar conduciendo al tan esperado reconocimiento oficial, con lo que ese nombre fatídico volvería a ser una palabra, aunque sea trágica. Se familiariza uno aquí con todo tipo de escombros, incluso con el escombro de las palabras.
Tendemos a olvidar la escala geográfica de la tragedia, y en gran medida la tragedia consiste precisamente en su escala. El total del territorio del West Bank y de la Franja de Gaza juntos es menor que la isla de Creta (donde puede que se encuentren los orígenes prehistóricos del pueblo palestino). Tres millones de personas, seis veces más que en Creta, habitan este territorio. Y sistemáticamente, cada día, se lo reduce un poco más. Las ciudades están cada vez más superpobladas, y el campo, más fragmentado e inaccesible. Los antiguos asentamientos israelíes se extienden o surgen otros nuevos. Las autopistas construidas especialmente para los colonos, y prohibidas a los palestinos, han cegado las antiguas carreteras. Los tortuosos puestos fronterizos y los controles del ejército israelí han reducido gravemente los movimientos de los palestinos, la posibilidad de viajar, o de pensar en viajar, por lo que les queda de sus propios territorios. Muchos de ellos no se pueden alejar más de veinte kilómetros en ninguna dirección. El muro crea enclaves dispersos, corta el paso a ciertas zonas (cuando esté terminado se habrá llevado casi un 10% de lo que queda del territorio palestino) y, en definitiva, fragmenta y divide a los palestinos. Su objetivo es transformar Creta en una docena de islitas. Es éste el objetivo de la maza que llevan a cabo los buldózeres.
Nada queda de nosotros en el campo abierto, si no es lo que los campos se guardaron para sí (Mahmoud Darwish). La desesperación sin miedo, sin resignación, sin sensación de derrota, da lugar aquí a una pose con respecto al mundo que yo no había visto nunca. Se puede expresar de diferentes maneras: en el joven que se une a la yihad, en la anciana que musita sus recuerdos entre los dientes mellados, en una sonriente chiquilla de 11 años que envuelve una promesa para esconderla en la desesperación... ¿Y cómo funciona eso que usted llama pose?
Campamentos de refugiados: Enfrente de la tienda, en la pared de una casa baja de puerta metálica se lee: De las entrañas del campamento nace cada día una revolución... Un 60% al menos de los habitantes del campamento están desempleados. Los campamentos de refugiados son lo más parecido a una barriada de chabolas. Puede suceder que cuando a alguno se le presente la oportunidad de dejar el campamento y cruzar la escombrera para acceder a una vivienda ligeramente mejor, la rechace y escoja quedarse. En el campamento son miembros, como los dedos de un cuerpo ilimitado. Trasladarse equivaldría a una amputación. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
Escuchen... Los olivos del bancal más alto parecen despeinados; se les ve más de lo normal el envés plateado de las hojas. Es porque ayer recogieron la aceituna. El año pasado hubo una mala cosecha, los árboles descansaron. La de este año es mejor. A juzgar por su contorno, estos olivos deben de tener 300 o 400 años. Los bancales de piedra caliza son probablemente más antiguos. A un par de kilómetros, hacia el sur el uno y hacia el este el otro, acaban de construir dos nuevos asentamientos. Regulares, compactos, urbanos (sus pobladores van a trabajar a Israel todos los días), impenetrables. Ninguno de los dos parece un pueblo; más bien parecen un jeep gigantesco, lo bastante grande para acomodar confortablemente a doscientos de estos colonos con pistolas. Los dos son ilegales, los dos están construidos en lo alto de un cerro, los dos tienen torres de vigilancia, esbeltas como minaretes. El mensaje virtual que envían al paisaje circundante es: ¡Manos arriba! ¡Arriba, te estoy diciendo! ¡Y ahora retrocede despacio! Para construir el asentamiento del oeste y la carretera que lleva hasta él hubo que talar varios cientos de olivos. Los hombres que trabajaron en su construcción eran en su mayoría palestinos desempleados. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
Las familias que recogieron ayer la aceituna proceden de un pueblo que se desparrama por el valle, entre los dos asentamientos; su población es de 3.000 habitantes. Veinte hombres del pueblo están en las cárceles israelíes. Hace dos días soltaron a uno. Varios jóvenes acaban de unirse a las filas de Hamás. Muchos más votarán por este partido en enero próximo. Todos los niños tienen pistolas de juguete. Todas las jóvenes abuelas, al mismo tiempo que se preguntan qué ha sido de las promesas que un día envolvieron en la desesperación, dan en silencio su aprobación a sus hijos, sus nueras y sus sobrinos, y cada noche se mueren de preocupación. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
Si por casualidad se encuentra uno sus pies a la puesta de sol, su resplandor evoca al silencio. A Arafat le apodaron Catástrofe Andante... Bajo su mandato, la OLP contribuyó también en ocasiones a hacer escombros de las palabras. Sin embargo, en las faltas de Arafat estaban metidos, como las notas en un bolsillo, los agravios que sufría su país día tras día. De esta forma asumió y llevó esos agravios, y el dolor que le producían se asentó, dolorosamente, en sus faltas. Ni la pureza ni la fuerza se ganan una lealtad tan imperecedera, sino que sólo se la puede ganar algo imperfecto, como imperfectos somos todos. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
Al noroeste, la ciudad de Qalqilya (50.000 habitantes) está completamente rodeada por 17 kilómetros de muro, con una sola salida. Lo que fue su bulliciosa calle mayor termina hoy en el baldío del muro. La precaria economía de la ciudad cayó así en bancarrota. El dueño de un vivero empuja una carretilla de tierra para distribuirla entre las plantas antes de que empiece el frío del invierno. Antes de que levantaran el muro tenía cinco empleados (un 95% de las empresas palestinas emplean a menos de cinco trabajadores). Hoy no tiene ninguno. Cuando la ciudad quedó aislada, sus ventas se redujeron en un 90%. No recolecta las semillas del montón de flores de lichi; las tira. Las grandes manos le pesan al admitir que en adelante no tendrá mucho a qué dedicarlas. No es fácil describir la visión del muro donde atraviesa zonas despobladas. Es lo opuesto a los escombros. Es burocrático: meticulosamente proyectado con mapas electrónicos, prefabricado, preventivo. Su único objetivo es impedir la creación de un Estado palestino. El objetivo de la maza. Desde que se inició su construcción, hace tres años, no ha habido una reducción significativa en el número de los ataques kamikazes. A su lado te sientes pequeño como una colilla (salvo en el Ramadán, la mayoría de los palestinos fuman sin parar). Sin embargo, aunque suene extraño, no parece definitivo, sólo infranqueable. Cuando esté terminado mostrará en sus 640 kilómetros el rostro inexpresivo de la desigualdad. Por el momento tiene 210 kilómetros. Mostrará la desigualdad entre aquellos que poseen un arsenal completo de las últimas tecnologías militares para defender lo que creen que son sus intereses (helicópteros Apache, tanques Merkava, F-16, etcétera) y aquellos que no tienen nada, salvo sus nombres y la creencia compartida de que la justicia es axiomática. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
Puede que el muro forme parte de la misma lógica represiva miope que el estampido sónico al que se somete a los habitantes de Gaza por las noches, mientras escribo estas líneas: los aviones de combate se lanzan en picado a toda velocidad, rompiendo la barrera del sonido y los nervios de quienes abajo se acurrucan insomnes con su axioma. Y no funcionará. Una superioridad militar de tal calibre impide toda estrategia inteligente. Pues para pensar estratégicamente uno tiene que imaginarse en el lugar de su oponente, lo que resulta imposible cuando se tiene una idea firmemente arraigada de superioridad.
Basta con subirse a uno de los jabals y observar el muro desde arriba, la geometría de su trazado zigzagueante hacia el horizonte sur. ¿Vio alguna abubilla? A la larga, el muro parecerá algo hecho deprisa y corriendo, provisional.
Hay 8.000 presos políticos palestinos en las cárceles israelíes, 350 de los cuales son menores de 18 años. Pasar por la cárcel, una o varias veces, se ha convertido en una fase normal de la vida de los palestinos. Lanzar piedras puede llevar a una sentencia de dos años y medio o más. La cárcel es para nosotros una especie de formación, una extraña universidad. El hombre que dice estas palabras lleva gafas, tendrá unos 50 años y va bien trajeado. Allí aprendes a aprender. Es el más pequeño de cinco hermanos y se dedica a importar cafeteras. Se aprende a luchar juntos y a hacerte inseparable de los demás, leemos y comentamos lo que hemos leído, aprendemos lenguas los unos de los otros. Y llegamos a conocer bastante bien a algunos de los soldados y oficiales de prisiones. En la calle, el único lenguaje que existe entre nosotros y ellos es el de las piedras y las balas. Dentro es distinto. Ellos también están de algún modo prisioneros. La diferencia es que nosotros creemos en lo que nos ha llevado a estar allí, y la mayoría de ellos no lo saben, porque sencillamente se están ganando la vida. Sé de muchas amistades que empezaron de esta manera. Así funciona la pose de la desesperación invencible.
..El paisaje está colgado bajo el cielo, como una hamaca. Y cuando sopla viento, se enrolla como una mortaja. Así, parece que el cielo es más sustancial, más inmediato que la tierra. Una púa de puercoespín traída por el viento se posa a tus pies. No sorprende que cientos de profetas, y entre ellos algunos de los más grandes, alimentaran aquí sus visiones.
La dificultad que presentan los profetas y sus profecías últimas es que tienden a ignorar lo que sigue inmediatamente a la acción, tienden a ignorar las consecuencias. Las acciones para ellos dejan de ser instrumentales y se convierten en simbólicas. Puede suceder que las profecías impidan ver lo que contiene el tiempo... Negarse a ver las consecuencias inmediatas. Por ejemplo, el muro y la anexión de más territorios palestinos no pueden prometer seguridad al Estado de Israel; sólo reclutarán mártires. Por ejemplo, si el mártir o la mártir kamikaze pudiera ver con sus propios ojos, antes de morir, las consecuencias inmediatas de la explosión que va a producir, posiblemente reconsideraría la conveniencia de su heroica decisión. El maldito futuro de las profecías que lo ignora todo salvo el momento último.
En esa pose de la que hablo hay algo especial, una cualidad para la que no existe una palabra en ningún vocabulario posmoderno o político. Se trata de una manera de compartir que viene a desarmar la pregunta primordial: ¿Por qué nacemos a esta vida? Esta manera de compartir desarma la pregunta y no la responde con una promesa o un consuelo o un voto de venganza -estas formas de retórica quedan para los grandes o pequeños dirigentes que hacen Historia-, sino que la responde con una franqueza desarmante, a pesar de la Historia. La respuesta es breve pero eterna. Nacemos a esta vida para compartir el tiempo que existe repetidamente entre los momentos: el tiempo del Devenir, antes de correr el riesgo de que el Ser nos enfrente una vez más a la desesperación invencible.

John Berger

Convirtamos la pobreza en historia, porque hoy es posible eliminarla

A pesar de su extensión, no me resisto a no reproducir el Ensayo de Joaquín Estefanía sobre este apasionate libro. Justo cuando un informe señala que uno de cada cinco españoles es pobre, llega a las librerías el estudio del economista J.effrey Sachs sobre el tema en el mundo. El experto afirma que el objetivo de esta generación es erradicar este problema del planeta en el primer cuarto de siglo. Desborda así los objetivos de la ONU, que pretenden reducirlo a la mitad. La pregunta es: qué hacer con la otra mitad, más de 500 millones de personas.
//Al final del curso ha aparecido el libro de divulgación económica -y quizá del resto de las ciencias sociales- más importante del año. Su autor, el americano Jeffrey Sachs, es uno de los economistas más influyentes del planeta: asesor del secretario general de la ONU para la elaboración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Sachs ha trabajado en las últimas dos décadas en numerosos países para intentar sacarlos de la postración, con distintos resultados: Bolivia, Polonia, Rusia, China y otros. Es, pues, un economista in situ que ha salido de sus despachos para conocer las diferentes realidades que han hecho del planeta un conjunto desigual en el que mientras una sexta parte de la población vive en la abundancia, la otra sexta parte apenas tenga posibilidades de sobrevivir.
Ésta es la principal característica de un libro tan notable: no sólo se nutre de los estudios académicos de su autor, muy reconocidos (profesor en Harvard y en Columbia, donde es director del Instituto de la Tierra y de Desarrollo Sostenible), sino de su conocimiento exhaustivo y directo de los problemas. Sachs critica la evolución de la economía del desarrollo y de muchos de los que se dedican a ella porque aplican una metodología semejante a la medicina del siglo XVIII, cuando los médicos usaban sanguijuelas para extraer sangre a sus pacientes, a quienes a menudo mataban en el proceso. Durante el último cuarto de siglo, cuando los países pobres suplicaban ayudas al mundo rico, se les enviaba al médico monetario del mundo, el Fondo Monetario Internacional (FMI); la principal receta del FMI ha consistido en recomendar que se aprieten el cinturón presupuestario unos pacientes demasiado pobres para tener siquiera cinturón. La economía del desarrollo necesita una revisión general para parecerse mucho más a la medicina moderna, una profesión caracterizada por el rigor, la perspicacia y el sentido práctico.
La tesis que demuestra Sachs en el libro es la siguiente: accediendo a una ayuda al desarrollo del 0,7% del PIB de los países ricos -es decir, cumpliendo los compromisos que éstos han adquirido-, los ciudadanos extremadamente pobres del planeta (un millar de millones) pueden salir de su situación en el primer cuarto del siglo XXI. No hay que refugiarse en los bienintencionados Objetivos del Milenio (reducir a la mitad el número de pobres para el año 2015) -que ni siquiera avanzan a la velocidad adecuada- porque quedarían todavía 500 millones de habitantes de la tierra abandonados a una suerte de enfermedad y hambre (si son víctimas de una sequía o una inundación de grandes dimensiones, de un episodio de enfermedad grave o de un hundimiento del precio de mercado de los productos agrícolas que comercializan, es probable que el resultado sea un sufrimiento extremo y quizá incluso la muerte. Sus ingresos representan unos céntimos diarios).
Éste es el reto para una generación que es heredera de dos siglos de progreso económico y que puede dejar como herencia un mundo sin pobreza, ya que el progreso tecnológico permite satisfacer las necesidades humanas a escala mundial. Si hubiera que hacer un esfuerzo añadido para obtener ese 0,7%, el autor propone dos fórmulas: transferir una parte del presupuesto militar a ayuda al desarrollo (especialmente en Estados Unidos, que gasta 450.000 millones de dólares en defensa, frente a 15.000 millones contra la pobreza, lo que supone 15 centavos por cada 100 dólares del PIB) y crear un impuesto a los más ricos, cuyas rentas anuales son decenas de miles de veces superiores a las de los más pobres de los pobres.
No gustará nada el libro de Sachs a los que se escudan en los tópicos para no hacer nada por el desarrollo de los más desfavorecidos. El economista demuestra la falsedad de muchos de los argumentos que, llevados al límite, sirven para la pasividad: la corrupción y la ausencia de libertad económica impiden el desarrollo; cuando la marea sube todos los barcos se elevan; o el darwinismo social que dice que el progreso es desigualdad, y siempre habrá ricos y pobres.
Por ejemplo, África. La ayuda por africano y año fue en 2002 de 30 dólares. Si de ellos se descuentan las cantidades para canalizar esa ayuda, apenas quedan 12 dólares. En el caso de Estados Unidos, entregó tres dólares por africano: si descontamos la cantidad correspondiente al envío de asesores, la ayuda alimentaria y otras ayudas de emergencia, los costes administrativos y la reducción de la deuda externa, la ayuda estadounidense por africano ascendió en 2002 a ¡la enorme suma de seis centavos! ¿Puede alguien sorprenderse de no ver sobre el terreno los resultados concretos de esa ayuda insultante?
Texto de referencia en la economía del desarrollo, apoya cada argumentación en datos y experiencias. Por ello no es excluyente desde el punto de vista ideológico: combina lo bueno de Adam Smith con lo mejor de Keynes. Y reivindica la Ilustración y la razón como los mayores enemigos de la pobreza

No olvidemos las cuentas del CO2

La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha aumentado un 30% desde el inicio de la revolución industrial hasta ahora, un cambio sin precedentes en la historia. De esas emisiones extra de CO2 han sido responsables los países que más se han industrializado. Pero el panorama a principios del siglo XXI ha cambiado, y ya no son los países desarrollados los únicos que están inyectando al aire los compuestos que refuerzan el efecto invernadero natural provocando el cambio climático.
Los países desarrollados que han ratificado el Protocolo de Kioto (esencialmente los de la UE, Canadá, Japón, Rusia y Nueva Zelanda) emitían a la atmósfera en conjunto 8.131 millones de toneladas de carbono anuales en 2003. Los países desarrollados que no aceptan el Protocolo, es decir, EE UU y Australia, sumaban 7.409 millones toneladas en la misma fecha. Los grandes países en desarrollo (China, Brasil, India, México y Suráfrica) estaban ya en 6.594 millones de toneladas en 1994, último año para el que hay datos oficiales uniformes. Son las cifras barajadas por Josep Garriga, miembro de la delegación española en la cumbre de Montreal y técnico de la Generalitat de Cataluña.
Estas cuentas del CO2 ponen de manifiesto, explican los expertos, por qué el compromiso de los países desarrollados dispuestos a cumplir Kioto (reduciendo sus emisiones en una media del 5,2% en el periodo 2008-2012 respecto al nivel de 1990), no es suficiente. Tendrían que subir a bordo del esfuerzo los que ahora rechazan el Protocolo, sobre todo EE UU, para que el efecto fuera significativo. Y mejor aún si el tercer grupo de países considerados en estas cuentas asumen que algo van a tener que hacer en el futuro para ralentizar un problema, el cambio climático, que a ellos les afectará especialmente.
Lo ideal, por supuesto, sería que los tres grupos de países aunasen esfuerzos, pero al menos en Montreal las naciones en desarrollo no ha rechazado el considerar su colaboración, en alguna medida, en algún momento. Los científicos han advertido que para frenar el problema habría que reducir las emisiones globales un 50% hacia 2050.

 

EE UU parece ceder a las presiones en la Cumbre del Clima. Reconciliar a la humanidad con su planeta

 Todos los países del mundo, incluido EE UU, se comprometen a iniciar el diálogo sobre el cambio climático aunque sin calendario alguno.
La XI Cumbre del Clima ha concluido en Montreal (Canadá) con un acuerdo que obliga a los firmantes del Protocolo de Kioto -entre los que no está EE UU- a mantener nuevas reuniones que fijen las acciones futuras para afrontar el cambio climático más allá de 2012, cuando expira ese Protocolo. Además, se ha aprobado un segundo acuerdo para el inicio del diálogo entre todos los países del mundo, incluido EE UU, sobre la forma de luchar a largo plazo contra el calentamiento global.
La Cumbre del Clima, en la que han participado más de 150 países, también ha aprobado un segundo acuerdo para iniciar un diálogo entre todos los países del mundo sobre las formas de cooperación a largo plazo en la lucha contra el calentamiento global del planeta. El presidente de la conferencia, el ministro de Medio Ambiente canadiense, Stéphane Dión, ha anunciado -entre los aplausos de los delegados que, en algunos casos, llevaban 24 horas de negociaciones sin dormir- que los acuerdos son una gran victoria para la comunidad mundial. Dión ha dicho que el mundo se ha unido y juntos paso a paso vamos a ganar esta batalla, para añadir a continuación que vamos a reconciliar a la humanidad con su planeta. Hemos logrado una hoja de ruta para el futuro.
Este segundo acuerdo había sido rechazado por Estados Unidos por considerar que le obligaría al inicio de conversaciones formales para establecer reducciones obligatorias de gases contaminantes similares a las que tienen que cumplir los países que han ratificado el Protocolo de Kioto.
La Unión Europea, Canadá, Japón y los países en desarrollo han ejercido una intensa presión en los últimos días sobre Estados Unidos para que modificara su postura y aceptara un acuerdo sobre la base del diálogo. Poco antes de la hora prevista para la conclusión de la conferencia de Montreal, Washington presenta una contrapropuesta, pero finalmente ha aceptado el último texto presentado por la Unión Europea.

 

La captura del general croata Gotovina fue un montaje

Cuanto más lo considero más convencido estoy de que estaba pactada la supuesta captura del general croata Ante Gotovina que hoy será entregado al Tribunal Penal Inetrnacional de La Haya.
En mi opinión, el montaje se ha hecho para aumentar las presiones sobre Serbia para que facilite la detención de los otros dos criminales de guerra, el exlíder serbobosnio Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic, responsables de la matanza de musulmanes en Srebrenica. Convendría saber qué le han prometido a cambio de dejarse 'capturar' de una manera tan cinematográfica, sonriendo a las cámaras y actuando cara a la galería. No olvidemos que Croacia fue la primera 'república' de la antigua Yugoslavia reconocida por Alemania (1991)... y por el Vaticano, el Papa Juan Pablo II la visitó en 1994. Ay Croacia,bastión católico (80%) en un mosaico servio ortodoxo y bosnio musulmán. Que tuvo al frente a un criminal de guerra inmundo, el general Franjko Trudjman que masacró y envió al exilio a más de 250.000 servios que se sumaron a los 700.000 ya existentes cuando tomaron a sangre y fuego la Krajina... con la complcidad vergonzosa de EEUU, UE y la ONU, Cuando las limpiezas étnicas las llevan a cabo 'los amigos' de los intereses occidentales se interpreta de otra manera. Fue un crimen y una vergüenza comparables a las de los criminales servios y bosnios. El silencio del Vaticano fue estruendoso pero aquél era su enclave en la zona.
Se mostró sorprentemente 'tranquilo' mientras cumplimentó los trámites de ingreso en la cárcel madrileña de Soto.
¿Por qué nuestyro MInistro del INterior felicitó a los policías españoles? ¿Por qué en los medios de comunicación se practica un seguidismo tan borreguil?
Ah, es que lo que hoy manda en las primeras ¡hasta en El País! es que España se enfrentará a Ucrania 'el grupo más fácil del Mundial! Pues con lo pupas que son los millonarios de plástico del balón a lo peor hacen una de sus c... Mientras tanto, el mundo sigue.
¿Han vuelto a leer algo sobre la Ley de ayuda a ese millón y medio de ancianos dependientes? ¡Nada de nada! Ni en las tertulias radiofónicas ni en las televisiones. Me produce vergüenza e indignación.  No en vano los ciudadanos ven a los partidos políticos como las entidades más corruptas, según el Barómetro  Global 2005  de la Corrupción de Transparencia Internacional. Léanlo, por favor. Nesemu

China, Japón e India en la Cumbre del Sudeste asiático

La próxima semana empieza otra cumbre en Kuala Lumpur. Es la primera vez que los países del este de Asia se reúnen sin EEUU. Y los analistas creen que podrían acordar cosas importantes. Aunque sólo sea porque los tres gigantes, asiáticos y mundiales, que son China, India y Japón van a hablar del presente y del futuro de su continente. Que no está exento de tensiones. Entre otras cosas porque Japón está volviendo a pisar fuerte. Así lo ha visto Philippe Pons en LE MONDE: "En los 80 se creyó que iba a 'comprar' el mundo. Una década después se dijo que iba a entrar en bancarrota como Argentina. Ni lo uno ni lo otro. Japón se estancó. Hibernó. Ahora vuelve, despacito. Su economía ha crecido un 3% en el tercer trimestre de 2005. ... Las dolorosas reestructuraciones de la última década, que han agravado las desigualdades sociales, han dado sus frutos. Dotado de nuevo vigor, su aparato productivo ha vuelto al camino de la rentabilidad y de la productividad. ... Japón no ha recurrido a una terapia de choque de tipo thatcheriano. Los cambios se han producido mediante reformas concretas".

Es importante seguirla desde ahora y permanecer atentos a los detalles y signos, más que a sus conclusiones que suelen estar pactadas antes de comenzar, más o menos. Lo que allí se cuece afectará al planeta entero como lo que afecta a EEUU nos afecta a todos.

Creencias Magia y hechiceros

Tabú es una voz polinesia que significa sagrado y que fue incorporado al inglés por el capitán Cook, quién lo recogió en las islas Tonga. Constituye un tipo de magia negativa, en la que se cree que si se realizan determinadas acciones o se tocan ciertos objetos sucederán desgracias al infractor del tabú. Siempre es de origen religioso la razón de declarar tabú una acción o un objeto. Objetos relacionados con la divinidad como estatuas, amuletos, templos, utensilios sagrados del culto o las personas que guardan relación con ellos, como el rey o los sacerdotes. También son tabú aquellas acciones que pueden provocar la pérdida del mana, o fuerza mágica que protege a la comunidad, así el asesinato del rey o de un sacerdote y también la fuerza mágica personal, como caer prisionero del enemigo. Lo mismo sucedía entre los bárbaros, para desesperación de los romanos que confiaban en los pactos suscritos con los reyes que hacían prisioneros. Cuando los galos supieron que Vercingetórix iba encadenado por César a Roma "comprendieron" que lo había abandonado la divinidad y no se sintieron obligados por sus compromisos. O cuando a Wamba le cortaron el pelo mientras dormía; al despertar había dejado de ser rey pues el pelo corto sólo lo llevaban los siervos para distinguirlos de los hombres libres. En la Edad Media esta práctica de la tonsura pasó a los clérigos, para distinguirlos en sus andanzas aunque ellos decían que era por ser siervos de Dios.
FETICHE
El fetiche es un objeto material al que se atribuyen poderes sobrenaturales o mágicos. A veces se confunden las propiedades del fetiche con las del amuleto dando lugar, en todas las culturas, a supersticiones nacidas de la ignorancia y del miedo. El verdadero fetiche es propio sólo de aquellos pueblos de religión animista que rinden culto a un objeto material por motivos mágicos.
El nombre de fetichismo fue aplicado por los portugueses a las prácticas religiosas de los negros de Africa Occidental que ellos no entendían y que condenaron por demoníaca y propia de salvajes. De ahí a decidir conquistarlos y reducirlos a esclavitud "puesto que no tenían alma" sólo había un paso que no vacilaron en dar, movidos por un caritativo "espíritu cristiano" que les ayudó a incrementar sus riquezas una vez tranquilizada sus conciencia. Igual hicieron los demás pueblos cristianos de Europa, protestantes o católicos, durante el auge de la esclavitud sin que fueran condenados por la jerarquía hasta pasados bastantes años. Casi hasta que no los necesitaron.
El erudito francés Charles de Brosses lo difundió en Europa, en 1760, cuando publicó su obra Culto de los dioses fetiches. Disparate colosal pues nunca un fetiche fue dios, aunque representase algún atributo divino. Con este término se denominó entonces la religión de aquellos pueblos que consideraban a todos los seres naturales dotados de fuerzas anímicas que intentaban propiciarse por medio del culto. Hoy día este tipo de religión se denomina animismo y sólo un ignorante la consideraría salvaje o demoníaca. Por el contrario, con el término fetichismo se designan objetos y prácticas que han caído en el campo de la superstición. En las religiones más evolucionadas estos fetiches o amuletos se enmascaran como reliquias, medallas bendecidas, escapularios, estampas con la efigie de un muerto, velas bendecidas por un sacerdote, cruces con determinadas formas, rosarios de cuentas, aguas de tal o cual lugar en donde pretenden que se apareció un ser sobrenatural, casi siempre a algún adolescente y de muy bajo nivel cultural susceptible de padecer con facilidad el fenómeno psicológico del eidetismo.
Con frecuencia se utilizan como sinónimos los términos hechicería, brujería y magia. Y no lo son pues sus diferencias corresponden a características étnicas, antropológicas y religiosas que los conquistadores y los misioneros ignoraron o prefirieron meter en el mismo saco para condenarlos. Creían que, conjurados los nombres, se eliminaba la cosa en un alarde de la más pura hechicería.
En todos los pueblos y en todas las culturas precristianas se encuentra la práctica de la hechicería y al hechicero quien tiene por oficio velar por los intereses de la comunidad y sus componentes, defendiéndolos de las desgracias y fuerzas adversas, tanto naturales como sobrenaturales. Se apoyan en los espíritus buenos y en las fuerzas positivas para combatir la acción de sus antagonistas, a los que se designan espíritus malos. En último término, se apoyan en la misma divinidad a través del primer antepasado que da consistencia al clan y a las comunidades, que algunos llaman con ligereza tribus. El antepasado tuvo sabiduría y fuerza para constituir un pueblo o etnia que se rige por una concepción de la vida, expresada en costumbres que tienen que ver con el respeto a la naturaleza que los sustenta, a la conducta hacia la comunidad y hacia uno mismo para disfrutar de una vida saludable y feliz que se ha de transmitir a los descendientes. Esas costumbres, contrastadas y saludables, se convirtieron en tradiciones transmitidas oralmente y, más tarde, se formalizaron en normas que rigen la vida de la comunidad y le confieren sus señas de identidad. De ahí que, desde los orígenes, la práctica de la magia estuviera asociada a la medicina y de ella se originaron las ciencias. Por la observación empírica y por el empleo del poder psicológico, junto con las substancias naturales que, como "remedios", restablecían la salud o la conservaban. De ahí que supervisaran los alimentos saludables, la gestación, el alumbramiento, la protección de los niños hasta la pubertad, los ritos de iniciación para prepararlos a la dureza de la vida mediante la superación del miedo, la asunción de la soledad y una vida sexual satisfactoria, eficaz y que garantizase la transmisión de la vida; igual sucedía con los individuos heridos o enfermos, con el cuidado de los ancianos y el respeto a los ciclos de la naturaleza para obtener los mejores frutos sin agotarla; el cuidado de las fuentes y del curso de los ríos o de los oasis, de los pozos y de las minas, rodeándolos de prácticas mágicas para memorizar mejor mediante ritos los saberes transmitidos o adquiridos.
A esa sabiduría, los europeos la designaron como prácticas salvajes y propias de gentes incivilizadas y paganas, ¿de qué civilización, de qué cultura, de qué dioses?
MAGIA
Al descubrirse la escritura, que muchos pueblos siguen sin necesitar para transmitir sus saberes, el hechicero se transforma hasta convertirse propiamente en mago o en médico/sanador (guérisseur) en los antípodas del brujo que actúa sin escrúpulos éticos, se vale de la compulsión por el miedo, vive al margen de la ley y es enemigo de la auténtica religión. Uno de los cometidos principales de los hechiceros, magos o sanadores, es combatir las malas influencias e ignorancia de los brujos y arrancar a los incautos de sus garras porque la verdad hace libres y la sabiduría produce la felicidad y el sosiego. La enseñanza mágica se transmite en verdaderas escuelas y sacerdote y mago se identifican cada vez más hasta convertirse la magia en un aspecto saludable de la religión.
La magia es una técnica considerada como un arte o una ciencia que pretende obtener efectos que, aparentemente, superan a los naturales mediante la recitación de una fórmula, la realización ritual de determinados actos o la ingesta de ciertos productos. Se concitan así los poderes de la influencia sicológica, de la excitación de las fuerzas ocultas de la naturaleza y de los contrastados poderes del ayuno o de las propiedades de determinados alimentos.
Originariamente, la magia, aunque trate de operar sobre poderes ocultos, procede de la observación primitiva de que causas similares producen efectos idénticos y que la acción sobre la parte repercute sobre el todo. Puesto que para los primitivos, y aún en nuestros días en Africa nadie dice su nombre a un extranjero, es lo mismo el nombre que la cosa se considera que la palabra es capaz de producir efectos mágicos saludables. La magia tuvo una gran importancia en la antigüedad y muchas instituciones proceden de ella: la dignidad real tuvo un origen mágico y los primeros médicos fueron magos.
En Mesopotamia, caldeos y asirios poseyeron secretos de magia y adivinación sorprendentes; en Egipto, se conoció una magia lícita y otra ilícita y su impresionante conocimiento de la medicina, de la astronomía y de las demás ciencias es inseparable de la magia. Los hebreos la citan con frecuencia en la Biblia, y Moisés no hace sino magia cuando levanta en alto la serpiente de bronce; así como la circuncisión se realiza mediante ritos que dinamizan el mito de la pertenencia al pueblo elegido para afirmar una práctica higiénica. La India con sus mantras, sus ritos y el mismo yoga tiene una etiología mágica. Grecia y Roma son ricas en prácticas mágicas y en formidables ritos de iniciación en interesantísimos misterios que abordaremos en su día. El Judaísmo medieval tiene una vena mágica indudable en la cábala, la alquimia y el uso de amuletos que dieron lugar a una corriente mística. El Islam es rico en sahumerios, talismanes y amuletos, hechizos y horóscopos por la creencia en los yinn o espíritus que había que propiciar.
Como siempre, había una magia lícita o blanca y una ilícita o negra cuya calificación correspondía a los poderes constituidos para asegurar la autoridad y el mantenimiento del orden.
En cuanto al Cristianismo, es el caleidoscopio más rico y cercano que poseemos con sus persecuciones y sus ritos que proscribían unas y fomentaban o toleraban otras de plena actualidad, pero con nombres diversos. Su estudio es fascinante y abre la mente hacia perspectivas de libertad, de alegría y de mundos nuevos secuestrados durante siglos por los cancerberos del gozo de considerar la vida como un don. Que ese y no otro es el origen de la magia.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

Unos enferman por sobrepeso mientras que otros mueren de hambre

Unos mueren de hambre, no pueden desarrollarse adecuadamente por faltas de una buena alimentación... y otros mueren de sobrepeso, después de haber causado un gasto desorbitado a la comunidad que podrían haberse dedicarse a otros fines más urgentes e importantes. El número de niños con problemas de sobrepeso crece a un ritmo desenfrenado en Europa. Cada año, 400.000 niños de entre cinco y 11 años son diagnosticados como obesos o con sobrepeso en la Unión Europea (UE). La cifra total de menores de esas edades con este problema asciende a 14 millones en la Unión. En España, a la cabeza de la lista junto con Italia y Portugal, más del 30% de los niños de entre siete y 11 años pesa más de lo que debiera. Son los datos que recoge un informe de la Comisión Europea, en el que advierte a los Estados de que la obesidad se ha convertido en un problema que trasciende las fronteras nacionales, y que consume el 7% de los gastos sanitarios de la UE.
En la UE hay 14 millones de niños de entre 5 y 11 años con sobrepeso, de los cuales al menos tres millones son obesos. Las cifras de obesos en la UE no ha dejado de aumentar durante la última década, acercándose de forma peligrosa a las estadísticas estadounidenses (más del 65% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad). Hubiera preferido que los alcanzásemos en I+D. 
En el terreno económico, la obesidad le cuesta a los países un 7% del gasto sanitario. Estudios realizados en el Reino Unido, indican que la obesidad fue la causante de que se produjeran 18 millones de días de baja laboral. La investigación cifró además en 2.000 millones de euros el gasto anual atribuible a las pérdidas de productividad.
Según datos publicados por la universidad de Oxford, el 30% de los enfermos de cáncer en Europa tienen problemas relacionados con la dieta. Otros estudios sitúan entre un tercio y un quinto los cánceres motivados por una alimentación inadecuada.

 

 

 

El animismo en las religiones primitivas

Los africanos son esencialmente religiosos y cada uno de los tres mil pueblos africanos tiene su propio sistema de creencias. La religión es el elemento más importante en la vida tradicional y conforma su manera de pensar, de sentir y de actuar. No existe una distinción radical entre lo profano y lo sagrado, pues todo está inter relacionado, lo espiritual y lo material. Allí donde se encuentre el africano, allí está su religión pues ésta es inseparable del medio: la lleva a los campos cuando va a trabajar, la lleva a la escuela o a la universidad. Los nombres de las personas, los sonidos del tambor o los eclipses evocan significados religiosos. No comprenderlo así es contribuir al desarraigo personal y a la frustración social con la pérdida de sus señas de identidad que son la esencia de su universo. Las religiones tradicionales no son para el individuo sino para la comunidad de la cual se sabe parte. Una de las fuentes de la tensión que padecen tantos africanos procede de la separación de su ambiente tradicional que los desgarra entre la vida de sus antepasados, que tiene raíces históricas y tradiciones firmes, y la vida de nuestra era tecnológica. En opinión de uno de los mejores estudiosos de las religiones tradicionales, el kenyata John Mbiti, "Ni el islamismo ni el cristianismo parecen eliminar los sentimientos de desarraigo y frustración. No basta con abrazar una fe que es activa un día, domingo o viernes, mientras que el resto de la semana se encuentra virtualmente vacío. Las religiones tradicionales ocupan a toda la persona y toda su vida, la conversión a las nuevas religiones debe comprender su propio lenguaje, sus modelos de pensamiento y sus relaciones sociales".

No hay sagradas escrituras, pues cada persona lleva la religión en su mente, en su corazón, en la tradición oral, en los rituales y en personajes como los jefes, los sacerdotes o los ancianos. Las religiones tradicionales no tienen misioneros que las propaguen ni pueden pasar de un pueblo a otro. Las religiones pertenecen a los pueblos y a las personas como el alma al cuerpo, como las tierras o el aire que los vieron nacer. Arrancar a los africanos de sus tierras, por la fuerza o por presión cultural, es arrancarlos de sus raíces.

En todas las religiones tradicionales se encuentra la creencia en una forma de vida después de la muerte, pero lo que cuenta es vivir, aquí y ahora, con coherencia. Ni existe la esperanza en un paraíso ni miedo a un infierno pues, como no existe el concepto de culpa judeo cristiano o el de karma para purgar en una encarnación presente culpas pasadas, no se comprende el concepto de redención que tanto les ha costado introducir a los misioneros. Como decía el fundador de los Padres Blancos, 'hay que convencerlos de su culpa para que acepten el mensaje de redención'.
El animismo se remonta a los orígenes de la humanidad. Para el hombre primitivo, los fenómenos que no puede comprender son movidos por fuerzas ocultas que él se representa a su imagen. Así, hay espíritus buenos y malos, manes protectores, etc. Este animismo ancestral conduce a la hechicería o acción de hombres buenos o a la brujería de los perversos, a la magia para dominar esas fuerzas misteriosas (magia blanca y magia negra), a los tabúes que protegen las señas de identidad de la comunidad, al tótem que las representa, y que pueden derivar en supersticiones vulgares nacidas de la ignorancia y del miedo y que, no pocas veces, son promovidas por los poderes fácticos para dominar al pueblo. Ninguna religión tradicional o revelada se libra de ellos pero los camufla para aliviar la tensión ante lo desconocido y la angustia ante la muerte. Por eso, los hechiceros, los sacerdotes, los reyes y los magos se aprovechan de la natural tendencia a no tomar decisiones que comprometan y confiarse a los dioses que habitan las lagunas de la ignorancia de los pueblos, como señalaron Epicuro y Lucrecio. 'Fábulas consoladoras ante el miedo cósmico y existencial'.
El animismo no define un tipo de religión sino que coexiste con formas teístas avanzadas. El concepto fue utilizado por el antropólogo inglés E.B. Taylor, en 1866, como 'creencia en seres espirituales' que 'animaban' el universo, personas, animales o cosas. De ahí se progresó hacia el politeísmo y el monoteísmo de las religiones que se consideran a sí mismas reveladas: judaísmo, cristianismo e islamismo. Otras teorías parten de la concepción originaria monoteísta que derivó hacia el politeísmo y, de ahí, a formas elaboradas de animismo. Quizá la atracción que experimentamos por las concepciones orientales ateístas, más que ateas, reflejen el cansancio de un abuso de antropomorfismos, rituales, dogmatismos, clericalismos, moralismos y supersticiones acientíficas en que han degenerado no pocas religiones pretendidamente reveladas. ¿Por quién? Por su dios, que se complace en exterminar a los que no se someten a sus dictados: pretensiones monopolizadora y totalizadoras judaicas, cristianas y fundamentalistas islámicas.
De ahí la gran importancia de conocer los componentes de los fenómenos religiosos originarios de la humanidad para mejor valorar nuestras convicciones y respetar y acoger a los demás con las suyas, que son inseparables en su expresión de un contexto social, económico y cultural de cada época.
Aunque la 'experiencia de lo sagrado' trasciende las culturas, no puede expresarse más que con lenguajes simbólicos. Símbolos son los mitos y los ritos que, cuando degeneran, se pervierten en ídolos y supersticiones por haber perdido su contacto con el misterio.
Caso peculiar es el del judeocristianismo que pretende un encuentro con el Dios único y salvador en un contexto histórico.
Consideraremos los deísmos, politeístas, panteístas o monoteístas, con el fundamento último trascendente al mundo. Mientras que, en los animismos y en concepciones que trascienden a los dioses, ese cosmos se relaciona con la plenitud del vacío y la armonía de la naturaleza a través de la inmanencia que resuelve toda contradicción en un aquí y ahora sosegado y fecundo.
Hay unos momentos, lugares, gestos o personas, que sirven de manifestación de lo religioso. Y hay desviaciones inhumanos que conducen al ridículo, a esteticismos, ritualismos y sacralizaciones indebidas de otros valores humanos.
Consideraremos, sin prejuicios, la magia, el culto a los antepasados, el totemismo, fetichismo, hechicería y los ritos de iniciación a la pubertad, a la vida sexual, al matrimonio, a la responsabilidad de adulto, a la muerte y al más allá, los sacrificios y libaciones, los grupos étnicos y el parentesco, la función de los curanderos, hacedores de lluvia, magos y hechiceros así como los fundamentos de un anhelo religioso de relación con la divinidad, el universo y la naturaleza de la que nos sabemos parte responsable que no quiere ser confundida ni absorbida por el todo.
Al menos, nadie nos quitará habernos atrevido a saber mediante una búsqueda desapasionada, razonable y enriquecida por la intuición y la experiencia del misterio.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

Luchemos por El cuarto pilar del Estado de Bienestar

¡Por fin una buena noticia que deberá movilizarnos a todos para que no la ahoguen quienes parecen necesitar a los pobres, a las víctimas del terrorismo y  las catástrofes para manter este estado de crispación política insoportable!

El Gobierno ultima la ley de dependencia o autonomía personal, que implica el derecho universal de toda persona dependiente - esto es, que no se vale por sí misma, 1,3 millones de españoles- a ser atendido por el Estado.  ¿Quién dijo que todo está perdido? En este blog abundaron las justificadas críticas ante la situación de los ancianos dependientes y de los más pobres de nuestra sociedad y su derecho fundamental a ser atendidos por el Estado. Y si alguien podía ponerle remedio es el Gobierno con el Parlamento sostenidos por el clamor de la opinión pública. Ahora es el momento de llevar adelante este proyecto de Ley tan soñado, más que esperado. Para mi es como un milagro porque se ha demostrado que otra convivencia social es posible cuando es necesaria. Por lo que más quieran: ¡¡que no lo estropeen los políticos con sus miserables intereses de partido!! Y a las autonomías, que tanto han luchado porque les fueses transferidas tantas competencias como si en ellos les fuera la vida, corresponde ahora mostrarse solidarias y eficaces pues a ellas les toca contribuir a esta reforma trascendental con el 50% de su coste. Es natural porque la Ley se va a aplicar en todo el territorio nacional sin excepción. Los particularismos políticos no pueden triunfar por encima de los derechos de los más pobres y más necesitados que sólo parecen servir para ser arrojados, por unos y por otros, como mercancía electoral. ¡¡¡Qué miseria!!! Nesemu

 El usuario contribuirá a la prestación de este servicio en función de su renta. El Gobierno propone que el coste sea asumido al 50% por la Administración central y las autonomías, que tienen transferida la asistencia social. El Gobierno quiere equiparar así este derecho con la sanidad, la educación o las pensiones.
El Gobierno está convencido de que esta reforma cambia de raíz el estado del bienestar. Se trata de garantizar a toda persona que no pueda valerse por sí misma por problemas de movilidad o enfermedad -ancianos en su mayoría-, el mismo derecho universal a ser atendidos que tienen todos los ciudadanos a la sanidad, la educación, o las pensiones. Por eso le llaman el cuarto pilar del Estado del Bienestar.
Sólo el 6,5% de las familias que cuidan a personas dependientes cuenta con el apoyo de los servicios sociales. Además, el 83% de los familiares que dedican prácticamente su vida a cuidar a las personas dependientes son mujeres, con lo que está ley tendrá implicaciones mayores en cuanto a la política de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres que promueve el Ejecutivo.
El Ejecutivo se enfrenta ahora a una dura negociación con las comunidades autónomas, que tienen transferida esta competencia, y a las que les va a proponer que asuman el 50% del coste. Eso puede retrasar algo la aprobación, sobre todo por la previsible oposición de las comunidades gobernadas por el PP, aunque Caldera confía en que el anteproyecto pueda llegar al Consejo de Ministros antes de un mes.
De momento, el Ejecutivo cuenta con 200 millones de euros, incluidos en los Presupuestos de 2006, para poner en marcha la reforma. El Ejecutivo asume que esta ley tiene un coste muy importante, pero es una necesidad sentida por toda la sociedad que ahora deberá ser coherente y arrimar el hombro.’Habrá una declaración que recoja el derecho universal a la prestación, aunque tiene que venir limitada en la medida en que haya recursos económicos, y siempre con la idea de los ocho años para ser aplicado completamente. Además, la admisión a este sistema tiene un filtro en función de la renta y patrimonio. Los que puedan permitirse una asistencia privada no serán incluidos" Habrá un sistema de valoración único en toda España que evite agravios.
Además, la reforma abre una gran oportunidad de trabajo para la atención a los dependientes. Hasta 200.000 nuevos empleos, según los expertos, que a su vez generarán ingresos del Estado con sus impuestos y podrán paliar el coste.
Las prestaciones incluirán ayuda a domicilio, teleasistencia y nuevos centros de día -sólo el 3,14% de los mayores de 65 años acceden a la primera, el 2,05% a la segunda y el 0,46% tienen plaza en un centro de día-, la habilitación de nuevas plazas en residencias y las ayudas a las familias que se dediquen por completo a cuidar de sus enfermos o discapacitados.

Formemos un batallón de insumisos ante esta miserable crispación de la vida política. Con carteles, con pintadas, con testimonios y llamadas y cartas a los medios de comunicación. Que comprueben que estamos alerta y que no queremos esperar a las campañas electorales para que nos empalaguen con promesas inanes, aquí y ahora tenemos un proyecto de Ley que será presentado por el Gobierno que tenemos -no hay otro- a la aprobación por el Parlamento. Ahora comprobaremos si el tan cacareado Estado de las autonomás, de las nacciones, de las patras y de las monsergas es más eficaz que todo lo anterior. Por sus obras los juzgaremos y no por sus promesas electorales que producen cada vez un mayor absentismo de los votantes. Por los pobres, por los ancianos dependientes, por nuestros mayores con pensiones de muerte no podemos claudicar. Nosotros podemos ser  su voz, esa voz que y ano se atreven a musitar por la vergüenza de su estado y porque, como me dijo un día un preso en Segovia: "Estamos tan acostumbrados a perder que, cuando algo nos sale bien, nos mosquea". Como si fueran nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros seres más queridos... no podemos callar. ¿Quién dijo que todo está perdido? Nosotros podemos aportar el esfuerzo sostenido de nuestra convicción.

 


 

El cambio climático es un hecho

El calentamiento del planeta y la degradación del medio ambiente me parecen de una importancia esencial. A todos nos va la vida en ello. Es una locura que en este problema no colaboren todos los países y todas las instituciones, porque nadie se va a librar de sus consecuencias. En mi opinión, si tuviéramos unas Naciones Unidas auténticas y eficaces al Consejo de Seguridad le debería corresponder la coordianción de todos los esfuerzos. Sobre este tema me parece muy claro y sensato este editorial de El País. Nesemu

Kioto  no  puede  esperar

Los científicos ya no tienen dudas: el cambio climático es un hecho. Europa sufre la mayor alteración de los últimos 5.000 años; los glaciares alpinos empiezan a fundirse y el desierto avanza en el sur. Es el resultado de la concentración en la atmósfera de gases de efecto invernadero generados básicamente por la quema de combustibles fósiles para obtener energía. Lo que alguna vez pudo verse como una amenaza lejana y nebulosa se ha convertido ya en un problema real y creciente. Nadie puede permanecer indiferente a lo que estos días se discute en la Cumbre del Clima en Montreal. La reunión, con 190 países y más de 8.000 expertos, representa una oportunidad única para atraer hacia posiciones más sensatas a los gobiernos que se niegan a ratificar el Protocolo de Kioto -principalmente Estados Unidos, el mayor productor mundial de emisiones contaminantes-. Y la mejor forma de hacerlo es socavar las bases de sus temores y demostrar por la vía de los hechos que el crecimiento económico es compatible con la reducción de gases. Algo que implica asumir sus costes actuales como una forma de evitar desastres futuros mucho más onerosos. El caso español es poco ejemplarizante. España, pese a sus promesas de cumplimiento, es el país desarrollado que más se aleja de los objetivos del acuerdo. Ya emite un 45% más que en 1990, el triple del tope fijado para 2012. Y lo que es peor, la Comisión Europea, ante estos pésimos resultados, ha advertido que España no podrá cumplir su objetivo aunque implante nuevas medidas. El reto es grande. Hay que arrinconar numerosos prejuicios e insertar el objetivo medioambiental en la política energética e industrial. Porque si alguien piensa que cumplir Kioto es demasiado caro, que recuerde la sequía que atraviesa España. Da igual que se deba o no al cambio climático, lo importante es que nos ha enseñado hasta qué punto somos vulnerables a una alteración del clima.Montreal representa una ocasión única para superar el mayor desafío ambiental del planeta. Y dos son los caminos para conseguirlo: por un lado, aclarar qué medidas hay que tomar para adaptarse al cambio climático; por otro, ser capaces de atraer con flexibilidad a EE UU y a gigantes como China, India o Brasil. Para lograrlo, nada mejor que dar ejemplo.

Creencias El enigma de los megalitos

Existe un antiguo mito en Indonesia, recogido por Frazer, que puede ayudarnos a comprender el enigma de los monumentos megalíticos construidos por los primeros agricultores de Europa. En el principio, cuando el cielo estaba muy cerca de la tierra, los dioses otorgaron sus dones a la pareja primordial haciendo que estos descendieran colgados de una cuerda. Un día, les enviaron una piedra pero los antepasados la rechazaron. Después, hicieron descender una banana que acogieron con júbilo. Entonces, se oyó la voz del Cielo “Por haber preferido la banana, vuestra vida será como la vida de este fruto, perecedera. Si hubierais elegido la piedra, vuestra vida sería inmutable e inmortal”.
El descubrimiento de la agricultura había hecho cambiar radicalmente la concepción de la vida humana, que se revela frágil y efímera como la de las plantas. El hombre comparte el ciclo de la vegetación: nacimiento, vida, muerte y renacimiento. Se fecunda a la madre tierra penetrándola profundamente para depositar en su seno la semilla.
Las creencias neolíticas florecieron entre el 8.000 y el 3.000 a. C., a partir de la revolución originada por la domesticación de animales y plantas, la invención de la cerámica y el progresivo sedentarismo. Incluían un centro de referencia en la sacralidad de la naturaleza, el ciclo de las estaciones y la diosa Madre Tierra. En las nueve civilizaciones neolíticas reconocidas, destaca el culto a los antepasados, los ritos de fertilidad, enterramientos rituales, divinidades del hogar, monumentos megalíticos y el arte rupestre.
Existen tres tipos de estructuras megalíticas: 1) el menhir (del bajo bretón men = piedra, e hir = largo) un gran bloque alargado de piedra colocado verticalmente en el suelo (el de Locmariaquer medía 20 metros de altura); 2) el cromlech (de crom = círculo, y lech = lugar) varios menhires dispuestos en círculo (impresiona el de Stonehenge, cerca de Salisbury) o en alineaciones paralelas, como el de Carnac, en Bretaña, compuesto de 2.935 menhires; 3) el dolmen (dol = mesa, y men = piedra), una gran losa sostenida por bloques verticales que estaban cubiertos por un túmulo dando el aspecto de cámara mortuoria que contenían hasta cien cadáveres. Sólo en Europa se han contado unas 50.000 estructuras megalíticas.
Ansia de inmortalidad
Mircea interpreta los grandiosos monumentos megalíticos como una respuesta al mito indonesio: si nuestra vida es como la de los cereales, a través de la muerte se alcanza la fortaleza y la perennidad. Se regresa a la tierra para compartir el destino de las semillas, que se pudren y renacen; pero los muertos son místicamente asociados a los bloques de piedra y se hacen indestructibles como las rocas.
El culto megalítico a los muertos parece implicar la fe en la supervivencia del espíritu así como la confianza en el poder de los antepasados que nos pueden proteger durante nuestro camino. El concepto de los antepasados luchando al lado de los vivos es fundamental para comprender las concepciones existenciales de la mayor parte de las culturas. En las grandes religiones se ha camuflado, de una u otra forma, pero se mantiene con la supuesta mediación de los santos y de los espíritus buenos que luchan con los demonios; en una inútil pretensión de superar el enigma del bien y del mal. En los cultos animistas es universal el trato familiar con los antepasados; también en las grandes tradiciones de Oriente. Entre judíos, cristianos y mahometanos es fácil seguir esa relación para ayudar a los espíritus a superar las penas de las diversas concepciones de purgatorios.
El culto megalítico de los muertos implicaba ceremonias (procesiones, danzas,) ofrendas (alimentos, bebidas, fuego), sacrificios ofrecidos en las inmediaciones y banquetes rituales en las tumbas. Algunos menhires se erigieron separados de las sepulturas lo que permite suponer que fueran “sustitutivos del cuerpo” a los que se incorporaban las almas. Como dice H. Kirchner “un sustitutivo en piedra venía a ser un cuerpo para la eternidad”.
Símbolo fálico
El significado sexual de los menhires está universalmente atestiguado así como el falo está representado en la estela de piedra. La creencia en los poderes fertilizantes de los menhires todavía permanece viva en las tradiciones y en el folklore de muchos pueblos de Europa. En algunas regiones de Francia, las mujeres jóvenes, para tener hijos robustos, practican el “deslizamiento” a lo largo de una roca o la “fricción” sobre monolitos, o frotando el vientre contra determinadas rocas. No pocas leyendas y tradiciones de fuentes salutíferas para la fertilidad juegan con creencias paganas muy arcaicas. En algunas regiones, sobre todo cerca de las ruinas, fuentes y rocas poderosas, algunos vivos han aprovechado para ayudar a la madre naturaleza y al poder de los espíritus, prestando su colaboración desinteresada en el proceso fecundante. En otros casos, conocemos la eficacia fertilizante de pasar algunas noches en lugares con efluvios alucinógenos o sencillamente relajantes. Sin contar el poderoso efecto de ciertas especies de soma administradas por clérigos saludables. Y ya en nuestra cultura clerical, entusiasta del celibato, conocemos la larga tradición d’os sobriños do cura. La mitología de diversas creencias nos muestra un arsenal de benévolos dioses encarnados en pastores de eficacia engendradora. El simbolismo fálico del menhir es semejante a la cultura del lingham en India y en otros lugares del sudeste asiático. El lingham que se pasea en procesión y preside la iconografía de sus templos. Pero el sentido primigenio era la transmutación de los antepasados en piedras que se plasmaban en la erección de un menhir “sustitutivo” del cuerpo. En la estructura de estelas y monolitos se integraba un elemento esencial del muerto que podía ser su esqueleto, sus cenizas o su pene. Todavía en algunos lugares se entierra el pene del enemigo después de haberse comido ritualmente sus testículos. (Innecesario recordar a los toreros que envían a su mozo de estoques al desolladero para procurarse las criadillas del astado bravo y noble para cenárselas en revuelto de huevos). Así, el muerto “animaba” la piedra que hacía del menhir o de los sepulcros megalíticos “depósitos inagotables de vitalidad y de potencia”. En lenguaje del mito indonesio, los muertos integrados en la estructura de las piedras se convertían en señores de la fecundidad y de la prosperidad al apropiarse, a la vez, de la piedra y de la banana/pene. Los hombres se han interrogado acerca del significado de los alineamientos de Carnac o de los gigantescos trilitos de Stonehenge. Impresiona la pericia técnica para manipular bloques de 300 toneladas y alzar sobre ellos losas de otras 100 toneladas. Parece ser que esa cultura megalítica, que desde hace más de 10.000 años se extiende desde el Mediterráneo hasta Suecia, arranca de un centro situado en Los Millares, Almería. La roca, la losa, el bloque de granito hablan de la duración infinita, de la permanencia, de un modo de existir independiente del devenir temporal. En el Paleolítico, los cazadores nómadas bastante tenían con sobrevivir. En el Neolítico, los sedentarios ya se preocupan por la supervivencia más allá de la muerte. Al igual que las pirámides y túmulos precoloniales en América, así como en Medio Oriente, estas estructuras pueden estar relacionadas con las divinidades solares y astronómicas, es decir, con las observaciones astronómicas, sobre todo en los solsticios (20 de junio y 21 de diciembre) y equinocios (20 de marzo y 22 de septiembre), para regular la agricultura. La influencia de la luna en la naturaleza y en los seres vivos, animales y seres humanos, fue descubierta en los albores de la hominización, y está relacionada con los ciclos que pudieran señalar algunas construcciones megalíticas.
 

José Carlos Gª Fajardo

Condolezza Rice miente y hace chantaje

Mentira sobre mentira y prepotencia al despreciar la evidencia:
Dice que 'al interrogar a los terroristas -está por demostrar que lo sean- salvan vidas , de los norteamericanos se entiende. Lo mismo que dijeron cuando arrojaron las bombas atómicas sobre Hisroshima y Nagasaki: 'así hemos ahorrado muchas vidas de soldados norteamericanos' ¡Qué infamia, que bestialidad y qué mentira! Está demostrado que los japoneses estaban en conversaciones para una rendición. Los Aliados impusieron la rendición sin condiciones -no admisible en derecho internacional- ... pero sobre todo, el presidente Truman, si quería ser reelegido (había sucedido a Roosvelt a su muerte,del que era vicepresidente) tenía que enfrentarse a un Congreso que sostenía que los inmensos gastos para fabricar la bomba atómica en Palo alto habían sido 'innecesarios'. Lanzándo las bombas y matando a centenares de millares de civiles 'demostró' que habían sido 'necesarias'.
La secretaria de Estado de EE UU 'ha negado que los agentes de su país utilicen la tortura' mentira evidente en Guantánamo y en Abu Grahib. Lo hemos visto todos y lo han confesado militares norteamericanos.
La jefa de la diplomacia estadounidense ha defendido la legalidad, bajo el derecho internacional, de la práctica de 'traslada' sospechosos a otros países, ya que 'dejan a los terroristas - ¿a cuales? - fuera de combate y salvan vidas'. Mentira infame, no han aplicado el derecho internacional porque Bush había declarado que en Iraq no había una guerra y que por lo tanto no podían regir las Convenciones de Ginebra. ¿Cómo que no había/hay una guerra porque no haya enfrente un ejército que desarticularon? ¿Tampoco había guerra entre los franceses invasores y los españoles que se alzaron contra ellos el 2 de mayo, pues estos eran terroristas? ¡Pobre Goya, vuelve a la tumba!
Sostiene que las operaciones contra el terrorismo, secretas por definición, tienen la luz verde de Gobiernos o de responsables antiterroristas de los países que colaboran con EE UU. Esto es un chantaje porque les avisa de que 'si no quieren tener ataques terroristas deben colaborar con EEUU ... y con el MOSAD que dispone de la información antes que los demás.
Según la secretaria de Estado, su país es un país de leyes que cumple con sus leyes, su Constitución y sus obligaciones internacionales. Falso de todo punto. Ese argumento de que cumple con sus Leyes lo han esgrimido todos los dictadores y potencias hegemónicas prepotentes. Léase la Historia: Stalin, Hitler, Musolini, Franco, Mao, Castro, Pinochet, Videla, Strossner y los dictadorzuelos de Latinoamérica y Africa han sostenido lo mismo 'para defender la sagrada patria amenazada por el enemigo exterior... e interior'
Sin embargo, Rice se ha negado a contestar a los periodistas preguntas sobre la existencia de las presuntas cárceles secretas en distintos países de Europa Oriental, como se ha informado en las últimas semanas. La diplomática ha explicado que no podía "discutir información que pueda comprometer el éxito de las operaciones policiales, militares y de inteligencia". "Creemos que otras naciones comparten esta visión", ha agregado.  ¿Qué naciones?
El Gobierno alemán tiene una lista con 437 vuelos de la CIA, según publica hoy Der Spiegel y tiene previsto interrogar sobre ello a la secretaria de Estado.

Uno de cada 5 residentes en España vive bajo el umbral de la pobreza

Este es uno de los temas que sí deberían de quitarnos el sueño, mantenernos alerta y luchar con todos los medios por resolverlo. El Gobierno sí es responsable, y el resto de los partidos con representación parlamentaria que, en la lucha ciega por alcanzar ese poder que no utilizan para realizar la justicia, se olvidan de estos temas fundamentales. Sí, viudas de más de 70 años con pensiones de 300 euros, como las que leimos en el reportaje del otro día. A esto dedicaría yo lo que ahorremos en la factura de Farmaindustria. No veo otro destino más digno para esos mil millones de euros. Al menos, nosotros como periodistas, no podremos callar. Nesemu

Una de cada cinco personas que reside en España se encuentra por debajo del umbral de pobreza relativa, según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Encuesta de Condiciones de Vida de 2004. Viven con 371, 75 euros al mes. El porcentaje de mujeres en estas condiciones alcanza el 20,8% y el de los hombres el 19%.
Por edades, los grupos con tasas más elevadas de población situada por debajo de este umbral son las personas de 65 o más años y los menores de 16 años (con el 29,6% y el 24,3% respectivamente). Se trata de un resultado similar al obtenido en el periodo 1994-2001.
Las comunidades autónomas que registran un mayor porcentaje de riesgo son Extremadura, con un 37% de personas en estas condiciones, y Andalucía, con un 31,1%. Mientras, las comunidades con una menor proporción de población por debajo de este umbral son Madrid y el País Vasco, con un 9,5% y un 11,2%, respectivamente.
Por otra parte, el informe indica también que el ingreso medio anual de los hogares españoles alcanza los 21.551 euros, que los ingresos por persona ascienden a 7.591 euros, y que el salario por hora de los hombres es un 17,3% superior al de las mujeres.
Con esas cifras, el 7% de los hogares no puede permitirse un coche y el 44% no puede pagarse unas vacaciones fuera de casa, ni tan siquiera de una semana. En cambio, el 60% de los hogares opina que tiene capacidad para hacer frente a gastos imprevistos.
Cada hogar destina en media mensualmente 205 euros a gastos de la vivienda. Estos gastos incluyen alquiler (si la vivienda se encuentra en ese régimen), intereses de la hipoteca (para viviendas en propiedad con pagos pendientes) y otros gastos asociados (comunidad, agua, electricidad, gas y otros).
La encuesta, que se ha realizado a 15.000 hogares de toda España, también refleja que uno de cada cuatro hogares sufre problemas de ruido en su vivienda y que el 18,9 % de los hogares detecta problemas de delincuencia y vandalismo en su zona.

 

A vueltas con los exaltados nacionalismos

Ante la gran confusión que entre unos y otros han montado a propósito del Statut para Cataluña, y porque han traspasado la línea de libertad, de  seguridad y de independencia que representa la Constitución, me parece oportuno aportar algunas voces sensatas en esta algarabía en la que algunos irresponsables pretenden aprovecharse para confundir a la ciudadanía. El poder se consigue en las elecciones, los problemas se discuten en el Parlamento y al Gobierno del Estado le compete la dirección de la política y la representación de nuestros intereses en el exterior. Como ya conocemos los excesos,la confusión perversa y la algarabía interesada a la que se libran algunos políticos que todavía no han asimilado el resultado de las últimas elecciones, conviene leer al Prof Santos Juliá, una de las autoridades académicas más respetadas en el ámbito de la Historia de la España moderna. Este es su valiente y lúcido artículo sobre el arrebato de nacionalismo romántico que les ha acometido a muchos políticos catalanes. La verdad es que, a estas alturas de la historia y de las relaciones transnacionales, y con la que está cayendo en los campos de la economía, la pobreza, la explotación de personas y tierras, la carrera de armamentos, la atroz especulación urbanística, la contaminación del medio ambiente, el perverso uso de la globalización y tantos y tantos problemas candentes... es como para reflexionar si vale la pena pelearse por unos conceptos que a muchos no suenan a rancios y superados. Nesemu

Sin  ningún  entusiasmo

SE SORPRENDEN algunos políticos catalanes y no pocos columnistas de la prensa de Barcelona de que la izquierda de Madrid (cariñosa sinécdoque por España) no salga a la calle ni firme manifiestos en defensa del proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña. ¿Dónde están los otros?, preguntan; ¿dónde se esconden, por qué que no levantan su voz para salir al paso de la ofensiva desatada por la derecha? Curiosamente, y a pesar de lo denostada que ahora está la transición, sobre todo entre nacionalistas, esos políticos y colegas echan de menos aquellos tiempos en que la izquierda se movilizaba y los intelectuales salían a la calle para reivindicar libertad, amnistía y estatuto de autonomía.
La respuesta es muy simple: desde la primera página del preámbulo del proyecto, el atento lector se da de bruces con el rancio discurso de la nación hipostasiada. Cataluña aparece allí construyéndose a sí misma como nación desde el fondo del tiempo, afirmando su 'voluntad de ser', definiendo una lengua y cultura, labrando una identidad colectiva, modelando un paisaje, acogiendo otras lenguas. Cataluña habla como un ser que trasciende la historia, que se ofrece abierta siempre a un intercambio generoso, edificando un sistema de derechos y libertades, dotándose de leyes, desarrollando un marco de convivencia solidario.
Tal vez parezca extraño a los cultivadores de tan romántico lenguaje, pero es lo cierto que los españoles hemos escuchado hasta la saciedad, desde nuestra nada tierna infancia, cosas muy parecidas, producto también de la obsesión por la identidad colectiva y la unidad cultural. Idéntico postulado de una nación eterna, idéntica exaltación de la lengua y la cultura, idéntica retórica sobre la justicia social, idéntico paraíso en la tierra mancillado por poderes espurios y extranjeros. Todo esto forma parte de las leyendas sobre el origen de la nación, de cualquier nación, adornada de los más bellos atributos, más allá de la historia: todo eso era el meollo de lo que se llamaba, en tiempos en los que todavía no habían aparecido constructores de nación pero sobraban manipuladores de conciencias, formación del espíritu nacional.
Si donde antes se decía formación del espíritu se dice ahora construcción, todo lo que sigue es lo mismo, y ni una ni otra cosa son patrimonio de la izquierda: más bien, aquella izquierda recusó por reaccionario ese lenguaje. Que ahora se entone de Cataluña un himno a la nación similar al que hace cincuenta años oíamos cantar de España es más de lo que se puede sobrellevar sin caer en una paralizante melancolía, muy próxima al desaliento. España es una nación, se decía. Y claro que lo era: una y grande y libre. ¿Y nos tocará ahora recitar con idéntico afán Cataluña es una nación? Claro que lo es, ¿será también una y grande y libre?  Viene, como España, de las profundidades del tiempo, y gozaba, como España, de sus libertades, que mano malvada le arrebató en desigual combate. Hasta las fechas se repiten: 1495, con España en la cima gracias a los Reyes Católicos; 1714, cuando España entraba en decadencia con la llegada de los Borbones.
Los autores de este preámbulo y quienes han aprobado el proyecto de Estatuto podrán pedir a los colegas de Madrid que presten atención a lo que se dice en Barcelona; lo que no pueden pedir es entusiasmo. ¿Por qué, después de leer tal exaltación nacional, tendríamos que salir a la calle, firmar manifiestos? ¿Acaso la truculencia de Aznar, la mendacidad de Acebes y la chabacanería de Pujalte obligan a tomar partido a favor del Estatuto? El viejo argumento según el cual la crítica al amigo hace siempre el juego al enemigo no es más que una gastada forma de chantaje moral e intelectual, que ha acarreado consecuencias devastadoras para la cultura política de la izquierda. Por muy feroz que sea el ataque de esta derecha nuestra, en caída libre hacia la más pura reacción, no hace mejor el lenguaje de ese Estatuto.
Para decirlo brevemente: tal como nos ha llegado, ese texto jamás debió haber sido escrito, menos aún aclamado. La exaltación nacionalista que rezuma por todos sus poros de ningún modo puede entusiasmar a quienes han construido sus identidades personales no ya al margen, sino contra los ídolos nacionales: demasiadas catástrofes se han acumulado bajo el sagrado manto de la nación. Por eso, cuando se vuelve a oír esa copla, si la cantan amigos, se le podrá, y aun deberá, prestar una cortés atención, pero que no pidan que salgamos a la calle a tocar palmas porque, la verdad, de lo que te entran ganas es de quedarte en casa y meterte en la cama a dormir.

Santos Juliá

Zen, una actitud existencial

En China se inventaron el papel, la brújula, la pólvora, el té, la seda, la porcelana; es la cuna de seres únicos como Lao-Tsé y Chuang-Tzú, poetas Tang, como Li Po y Tu-Fu; paisajistas de la pintura Sung, como Wang-Wei y Wu Tao-Tzú; o esa explosión armoniosa contenida en la porcelana Ming.
Es la patria del arte del Bushi-do ’para detener la flecha en el aire’, de donde proceden ’caminos’ (Do) de la mano, Judo; de la espada, Kendo; del arco, Kyudo; de todo el cuerpo, Aikido. Todo arranca del Jiu-jitsu o arte de aprovechar la fuerza del contrario, para restablecer la armonía cuyo equilibrio se ha visto amenazado y que después inspiraría el Taekwondo.  Nada pues que ver con supuestas artes marciales.
Así como la ceremonia del té, Chado, y la sinfonía de la danza Tai-Chi-Chuang, no se pueden expresar con palabras. ’¿Cómo te voy a explicar el sabor de una taza de té?’; té de colores sepia, ámbar, rojo o negro, con sabor a humedad, a humo, a bayas o a magnolias. El té que degustaban ’El anfitrión, el huésped y el crisantemo... sin decir palabra’ ¿Qué habrían de decir si el colmo de la amistad es estar juntos en silencio?
’Desde hace poco conozco una profunda quietud. Mi espíritu no se inquieta por nada del mundo. La brisa que viene del bosque de pinos hace volar mi bufanda. La luna de la montaña brilla sobre el arpa. ¿Me preguntáis la razón del éxito o fracaso? La canción del pescador se hunde en el río’, escribía Wang-Wei.
En Occidente, se construyen palacios y templos macizos y cerrados, para afirmar la fijeza y enraizarse como la piedra; en Oriente, los templos y los palacios tienen la ligereza del cerezo y del bambú y son abiertos para gozar de la naturaleza hasta el punto de que no se podría determinar donde terminan los pabellones y comienzan los jardines, y así expresar la entrega al fluir de las mutaciones. Nada permanece, todo fluye y todo pasa, como refleja el I Ching.
El gran poeta del siglo XVII, Basho, padre de los haikú de 17 sílabas, subraya el gusto chino por plantar flores sobre el agua para afirmar su gusto por lo impermanente. El haikú es como un relámpago que ilumina la realidad, como si penetrara hasta el fondo de las cosas; ese relámpago entre dos oscuridades que queda aprehendido como signo de un paso. Como aquellos ’pasos’ de la pastora Marcela que recuerda el Quijote: ’Contemplar... el cielo, pasos con que camina el alma a su morada primera’. No pensar, dejar de lado palabras y conceptos. ’Los ánades no pretenden dejar su reflejo, ni el agua piensa recibir su imagen’.
Emblemático de la sabiduría oriental es el loto que necesita hundir sus raíces en el cieno, extender sus hojas sobre el agua para subir y descender al ritmo de las mareas y abrir sus flores al sol sin permitir una mota de polvo sobre sus pétalos. Así, el discípulo camina en la senda de la sabiduría con los pies firmemente apoyados en el suelo pero sin que el polvo le impida ver la luna reflejada sobre el agua del estanque. Los monos, como los ignorantes, se quedan mirando el dedo que les señala la luna, o pretenden coger la imagen reflejada sobre la superficie del lago y se cuelgan de una rama, se caen y se ahogan, claro.
Una de las más ricas aportaciones de Oriente a la sabiduría universal es el Zendo, el Camino del Zen. Educa para estar plenamente en lo que se hace: ’Pasar el río sin mojarse los pies significa hacer las cosas sin ser prisionero de ellas’, aconseja Liang Chieh. Es una manera de ver el mundo y de vivir estando aquí y ahora, trascendiendo la propia personalidad y las ataduras del ego,como se apaga una luz para mirar a través de los cristales.
’Mañana’ no es una realidad, sino una hipótesis; ’ayer’ tampoco existe, si acaso memoria que puede activar el recuerdo (pasar otra vez por el corazón); tan sólo son reales ’aquí’ y ’ahora’. No hay mañana, y hoy puede ser siempre, todavía.
El discípulo, cuando tiene hambre, come; cuando tiene sed, bebe; cuando tiene sueño, duerme; cuando está cansado, se sienta. El Maestro Zen, cuando come, come; cuando bebe, bebe; cuando duerme, duerme; cuando descansa, descansa. Como Miguel de Unamuno apuntó, las cosas fueron primero, su para qué, después.
Al despertar y adquirir la mentalidad Zen, se exclama ’¡Qué maravilla, qué misterioso! Llevo leña, subo agua’. Y, en otro lugar, ’Sentado tranquilamente, la primavera viene, la hierba crece’.
Po-Chu-I, un poeta tang, explica el comportamiento adecuado a través de la sabiduría natural de los pinos: ’En otoño susurran un canto sedante, en verano esparcen fresca sombra, en primavera, la suave lluvia crepuscular llena sus agujas de perlas pequeñas y brillantes, al acabar el año, pesada nieve adorna sus ramas con jade inmaculado. Porque saben derivar de cada estación un encanto particular. No tienen par entre los árboles’.
El Zen se originó en China, hacia el siglo VI, al encuentro del budismo Mahayana, originario de India, con el Taoísmo. Se tradujeron las obras budistas al chino, su implantación duró unos tres siglos y dio lugar al Ch’ang que corresponde al concepto sánscrito de Dhyana, contemplación. Los signos chinos para nombrarlo significan ’a solas con el Cielo’. Siglos más tarde, al llegar a Japón con el patriarca Dogen, los mismos signos o kanyis se pronunciarán ’Zen’. El Maestro Dogen, después de años de peregrinar por monasterios de China, practicando el Zen, resumió lo que había aprendido ’Los ojos son horizontales, la nariz es recta’.
El fundador del Zen en China es el legendario Bodhidarma, representado con ojos saltones, de tanto mantenerlos abiertos para no dormirse durante la meditación.
El Zen no es ni una religión ni una filosofía, es una actitud existencial de concentración en lo que está pasando, y de asombro ante las cosas corrientes de la vida. Por medio de la meditación, con la postura correcta y la respiración adecuada, se alcanza la experiencia del despertar, o satori. Sin pensar en nada, dejando circular los pensamientos ’como las nubes que acarician la montaña’. Sin acogerlos ni rechazarlos, dejarlos ir. El satori es la percepción inmediata de la realidad, que ilumina la naturaleza de las cosas y supera todo dualismo. Es la realización de la visión advaita, no dualista aportada por India.
Todas las cosas son unidad ’empty oneness’, unidad vacía.
La meditación ni cierra ni atrofia los sentidos sino que los agudiza y los hace más sutiles y delicados. Pero, una vez más, el que sabe no habla, el que habla no sabe. ’Espacio abierto, nada de sagrado’, respondió Bodhidarma al emperador a quien censuró por buscar el mérito de las acciones.
Las cosas son como son... e mais nada.
 
José Carlos Gª Fajardo

 

La utopía solidaria I

Me parece de una gran importancia por su actualidad la serie Utopía solidaria. que Lola Galán escribe en El País www.elpais.es/articulo/elpporesp/20051205elpepinac_1/Tes. Aún a riesgo de  que resulte largo, lo voy a copiar porque quizás algunos no puedan tener acceso.
Los tiempos del mero altruismo han dejado paso a grandes estructuras que combinan la presión política con la captación de cuantiosos recursos económicos. Las organizaciones no gubernamentales han crecido de manera impresionante en España en la última década, gracias a las subvenciones públicas, hasta convertirse en un potente movimiento capaz de incidir en la política nacional e internacional. Se habla mucho de su papel humanitario, pero poco de su nuevo perfil empresarial, su democracia interna y su eficacia. Si acudimos a textos bien documentados podremos enfrentarnos a tantos charlatanes que ocultan su actitud, quizás insolidaria, en ataques sin fundamento a la enorme labor de tantos voluntarios sociales en favor de los más necesitados, de una sociedad más justa y de un decidido respeto al medio ambiente que nos sustenta. Hay interesantes cuadros que no copio aquí. Nesemu
’’Son una nueva fuerza política capaz de plegar a los gobiernos. Desde Río 92 vienen presionando con éxito para imponer su agenda alternativa, que asume las principales reivindicaciones del movimiento antiglobalización, en las grandes reuniones internacionales de Naciones Unidas. Viena 93, Pekín 95, Kioto 97, han sido banco de prueba de su creciente potencia. Su capacidad movilizadora contribuyó a poner en marcha el Tribunal Penal Internacional y el Protocolo de Kioto, a popularizar el comercio justo y el desarrollo sostenible. Son las organizaciones no gubernamentales que en las dos últimas décadas se han convertido en protagonistas absolutas del activismo social. De la campaña contra el maltrato a las mujeres a la igualdad de derechos para el matrimonio homosexual. No hay campo que no toquen.
En España fueron el elemento catalizador en las movilizaciones contra la guerra de Irak y en las protestas masivas por la catástrofe del Prestige que pusieron al Gobierno del Partido Popular contra las cuerdas. Y han conducido al nuevo Ejecutivo socialista por el sendero de la igualdad entre los sexos y la legalización del matrimonio homosexual. Porque, aunque el mundo de las ONG es tan variado como plural, la fuerza del movimiento se sitúa en un área progresista antiglobalista. Y su voz tiene cada vez más fuerza. ¿Un ejemplo? El desembarco, en noviembre, de una veintena de activistas de Greenpeace en la playa del Algarrobico (Almería) para tomar simbólicamente un hotel construido ilegalmente a orillas del mar provocó una reacción casi inmediata del Gobierno, que anunció a toda prisa actuaciones contra este monstruo de cemento, prácticamente terminado ya.
Toda una prueba de la influencia de un movimiento que goza de enorme aceptación social. Pero pocos de los 4,5 millones de españoles que contribuyen a su financiación parecen saber demasiado de los intríngulis de su tarea. A esa conclusión se llega al menos a partir de un reciente sondeo de la Coordinadora de ONG de Cooperación para el Desarrollo (CONGDE) (que engloba a unas 400 organizaciones). Un 86% de los encuestados se declaraba convencido de su eficacia y de su capacidad para mejorar la vida de las poblaciones que atienden, pero sólo un tercio creía que la gestión de sus fondos era transparente. Las respuestas dejaban además al descubierto la realidad de una base social que ignora en qué consiste realmente la ayuda que ofrecen y quiénes son sus financiadores fundamentales. Nada de esto mina la confianza social en la bondad intrínseca de las ONG.
Las propias organizaciones no están precisamente faltas de autoestima, lo que las hace bastante susceptibles a cualquier intromisión ajena. Los primeros contactos para realizar este reportaje provocaron desconfianza en alguna, como si el deseo de saber entrañara en sí mismo un juicio inaceptable. Es una reacción que no se limita al caso español. En Estados Unidos, el movimiento de organizaciones no gubernamentales acogió con bastantes reticencias la iniciativa del American Enterprise Institute de crear un observatorio de ONG (NGO Watch) con la pretensión de informar sobre la financiación, las operaciones y los objetivos de las principales. Y, sin embargo, son las propias organizaciones no gubernamentales, al menos las más serias, las que reclaman más transparencia para poner orden en el llamado tercer sector aquejado de gigantismo.
Para empezar, nadie sabe a ciencia cierta cuántas ONG hay. Los profesores Víctor Pérez-Díaz y Joaquín P. López Novo, que publicaron en 2003 el informe El tercer sector social en España, calculaban que en nuestro país hay más de 15.000. Si se contabilizan las que pertenecen a las dos grandes agrupaciones, la citada CONGDE y la Plataforma de ONG de Acción Social (que abarca el grueso de las que se dedican a este tipo de ayuda), la suma no llega a las 3.000. Pero quedarían fuera algunas tan emblemáticas como Greenpeace y Amnistía Internacional. Si el número total es incierto, de lo que no cabe duda es de su solvencia económica. El presupuesto global de las que están integradas en ambas estructuras está en torno a los 2.000 millones de euros anuales, y sus recursos humanos incluyen más de un millón de voluntarios y unos 200.000 asalariados.
Mucho poder, mucho dinero, para dar un techo a los inmigrantes, atender a los enfermos de sida en cualquier rincón del mundo, luchar contra la pobreza y contra la marginación, defender el planeta de las agresiones medioambientales o atender a las víctimas de las catástrofes naturales o las guerras. Pero también para fortalecerse y crecer como auténticas empresas y ejercer desde esta nueva dimensión un poder de lobby en la sociedad a favor de los intereses de un determinado colectivo.
Cuanto más potente la organización, más poder de captación de ayudas y socios, y más capacidad de actuar en el frente elegido. Pero los equilibrios son complicados. La mayoría de las grandes ONG (con alguna excepción, caso de Cáritas) destinan entre el 14% y el 25% de sus ingresos a mantener sus propias estructuras (administración, captación de socios y de fondos), y algunas superan con creces estos porcentajes. Greenpeace, por ejemplo, dedicó más de un 20% de los 3,9 millones de euros que ingresó en 2004 a "desarrollo", es decir, a fundraising. Y del total de gastos -3,2 millones de euros-, sólo el 40% se dedicó a campañas en España. En cuanto a las de ayuda social, el dinero que asociaciones y fundaciones dedican globalmente a la actividad para la que han surgido no supera el 47% del gasto, según el citado Informe sobre el tercer sector en España. Uno de sus autores, el profesor de Sociología de la Universidad Complutense Joaquín López Novo, cree que existe el riesgo de equivocarse. "Organizaciones que nacen para ayudar pueden terminar viviendo de la ayuda".
El estudio de la CONGDE anteriormente aludido detecta claramente los síntomas del pragmatismo empresarial que se ha ido imponiendo al reconocer ’el interés que las ONGD tienen en el marketing y en la publicidad’, como instrumentos para obtener mayor ’visibilidad social’. Por una razón esencial, todas "compiten" por los fondos privados. Con lo cual, ’la visibilidad de las ONGD y las causas que éstas persiguen parecen haberse convertido en un objetivo prioritario’.
Si el dinero público dio vida al movimiento a partir de los años ochenta, cuando España dejó de ser receptora exclusiva de ayuda y pasó a engrosar las filas de los países donantes, el dinero privado (y la lucha por captarlo) ha terminado por convertirlas en auténticas empresas de servicios que suministran ayuda humanitaria o atención social, sin dejar de mirar escrupulosamente la cuenta de resultados. Empresas con abultadas cuentas corrientes que realizan inversiones financieras fichan a sus directivos en el mercado y han dado vida a un entramado de agencias y consultorías subsidiarias que trabajan para ellas.
Necesitamos tener incidencia y hacer presión, porque si no, seríamos meros transmisores de fondos. Hacer lobby político es fundamental para cambiar la agenda política, explica el presidente de la CONGDE, David Álvarez. Cambiar la agenda política para mejorarla, obviamente. Pero la proliferación de agencias benefactoras, y la abundancia de subvenciones para programas de desarrollo no siempre avalados por estudios serios, ha tenido también consecuencias perversas. Como ocurrió en Bangladesh, donde el agua de los pozos perforados en los años setenta (con dinero del Banco Mundial y de Unicef) causó un masivo envenenamiento por arsénico entre la población del delta del Ganges. Otras veces lo que ha faltado ha sido constancia. ’En 1999 llegaron a Sierra Leona unas 500 ONG con grandes cantidades de dinero que había que gastar sin importar en qué. Pero tras el 11-S, los proyectos de desarrollo comenzaron a cerrarse’, se lamentaba recientemente el misionero javeriano Chema Caballero. La emergencia provocada por el tsunami, que asoló las costas de varios países del sureste asiático el 26 de diciembre de 2004, fue otro caso paradigmático. La ola de solidaridad no fue menos gigantesca, y centenares de ONG de todos los tamaños y nacionalidades se presentaron en la zona, colapsando los aeropuertos e impidiendo que las más expertas funcionaran con eficacia.
Puede que no todo sea perfecto, pero en el movimiento alienta un impulso utópico, asegura Álvarez. Tenemos afán de transformación social, denunciamos la injusticia. Nuestro objetivo mayor es la erradicación de la pobreza en el mundo. Noto ilusión, convencimiento en todos los que participan en esto. Pero para erradicar el hambre y lograr un mundo más justo se necesitan estrategias bien planificadas y una gran capacidad de presión que los medios de comunicación pueden multiplicar.
Por eso es fundamental aparecer en ellos, lograr una visibilidad, ya sea estando a pie de catástrofe o recurriendo a la publicidad convencional. ’Algunas ONG empezaron a pagar las inserciones publicitarias en la prensa y ahora es muy difícil para nosotros conseguir publicidad gratis’, reconoce Marisa Salazar, coordinadora de los Servicios Generales de Cáritas Española, con 164 millones de euros de presupuesto, 62.000 voluntarios, 4.200 trabajadores asalariados y más de 200.000 socios, una de las ONG más importantes, y más antiguas (60 años de historia).
A la publicidad recurre, por ejemplo, Intermón Oxfam, la ONG de referencia en Cataluña. Intermón, que se asoció con la red de Oxfam hace unos nueve años, fue creada por los jesuitas hace casi medio siglo y cuenta con 1.300 voluntarios, más de 300 asalariados y 210.000 socios y colaboradores. En su patronato hay jesuitas, profesores afines a la compañía y algún empresario, además de un miembro del Consejo Nacional de Cáritas. Pero las similitudes son escasas entre ambas organizaciones católicas. La Conferencia Episcopal nombra a la cúpula de Cáritas Española, integrada por un presidente, un secretario general (que cobra 42.000 euros brutos al año) y un delegado episcopal, que es un sacerdote. Los demás cargos de responsabilidad, incluido el director, son de libre designación del secretario general.
Frente al perfil asistencial de Cáritas, que trabaja más con los sectores desfavorecidos en España, Intermón, está más volcada en el Tercer Mundo y representaría el ala progresista de la Iglesia. Más del 70% de los 47 millones de euros de su presupuesto anual proceden de instituciones y empresas privadas. Desde La Caixa (con la que firmó un acuerdo de cesión de su logo) hasta la Cooperativa Mondragón, pasando por Caja Madrid, Ferrovial o Microsoft.
Amnistía Internacional España (2,5 millones de presupuesto, procedente en su mayoría de los 35.000 socios) financia con una quinta parte de sus fondos a la oficina de Londres, la más importante, con 400 personas, que consume 30 millones de euros al año. Allí se elaboran los informes. Invariablemente críticos con la única superpotencia, aunque Beltrán señala a China como el país que vulnera más los derechos humanos. Y donde AI no puede entrar. Pero Estados Unidos es la principal democracia y es un mal ejemplo para los demás.
Rafael Vilasanjuán, director general de Médicos Sin Fronteras (MSF) España, admite que toda ONG que se precie suele ser antiamericana y antiglobalización. Médicos Sin Fronteras, con 50 millones de presupuesto -un 85% procedente de sus 125.000 socios y de donaciones de empresas-, carece prácticamente de voluntarios. No podemos enviar gente a Somalia, o a Sudán, como simples voluntarios. Necesitamos personal cualificado, dice su director. Y recurre sin complejos a la publicidad. No es casual que en el plazo de unos años se haya convertido en la ONG más conocida.
La organización huye de la política y critica la utilización que hacen las potencias de la ayuda humanitaria. ’El grueso del dinero va a Afganistán, Irak, a los Balcanes, donde les interesa. Pero habría que actuar donde está el dolor. En estos momentos, sobre todo en África, dice Vilasanjuán. Pero actuar en un continente tan complejo obliga a las ONG a someterse a los poderes in situ, lo que puede ser una trampa. Vilasanjuán lo admite. A veces nuestras intervenciones tienen consecuencias perversas. No todo el bien es bueno.

Mañana, capítulo 2 La última gran causa

Budismo: Despertar y Sabiduría

El budismo enseña que el camino a la Verdad es un viaje hacia el interior de uno mismo; todos poseemos la naturaleza de Buda en lo más profundo y el sentido de la vida consiste en despertar a la auténtica realidad. La iluminación no viene de afuera,como pretenden las religiones supuestamente reveladas.
Señala A. Shearer que el género humano es único en cuanto a su capacidad de infelicidad. Es como si nos hubieran herido con una flecha envenenada pero, antes de aceptar ayuda, nos debatimos razonando sobre quién la ha disparado, en qué dirección vino y de qué material está hecha. La actitud budista es arrancarse inmediatamente la flecha. Aceptamos las limitaciones y adversidades como algo consubstancial a la vida mientras nos enajenamos buscando satisfacciones en el trabajo, las relaciones sociales o con los sentidos. Es como un preso que pintase de purpurina los barrotes de su celda, pero sigue privado de libertad.
De acuerdo con el budismo, vivimos dominados por el sufrimiento y urge encontrar una solución, porque si no reconocemos este hecho y encontramos la causa, no seremos capaces de reconocer nuestro derecho a ser felices en armonía con los demás seres.
Buda jamás admitió tener ningún don especial, ni inspiración divina o ser enviado de Dios para fundar religión alguna, nos legó una doctrina basada en conocimientos científicos cuyas fuentes ignoramos. De hecho, advertía a sus oyentes de que no aceptasen sus palabras ciegamente sino que las contrastase con la ineludible experiencia personal. Conocida es su expresión Venid y vedlo por vosotros mismos que los maestros Zen transformarán en "¿Cómo te voy a contar el sabor de una taza de té?". Se trata de una revolución de la consciencia al trascender el sentido individual del yo. Este cambio radical en la percepción es la única curación del sufrimiento que padecemos y que causamos a los demás. El despertar significa plenitud, felicidad y gozo.
Su mensaje se recoge en el Dhammapada Las enseñanzas que conducen a la paz y no a las pasiones, al despego y no al egoísmo, a la frugalidad y no a la avidez, a la satisfacción y no a la insatisfacción, a la soledad y no a la multitud, a la alegría de hacer el bien y no el mal, son las que nos permiten afirmar con certeza.
Sidharta Gautama nació hacia el 560 a. C. en una región fronteriza entre India y Nepal. Su padre era rey del clan de los sakyas, de donde le vendría el sobrenombre de Sakyamuni. Aunque personaje histórico, su infancia se ha mitificado y nos ha llegado envuelta en leyendas, como las de los demás fundadores de religiones. Vivió en una época en la que, en el espacio de un siglo, serían contemporáneos Lao- Tsé y Confucio, en China; Heráclito, Pitágoras y Sócrates, en Grecia; Zoroastro, en Persia; el profeta jaín Mahavira, en India y los grandes profetas de Israel, separados entre sí por millares de kilómetros y surgidos en culturas diferentes.
Su padre rodeó al príncipe de todos los lujos sin permitirle salir del palacio. Se casó a los dieciséis años y tuvo un hijo al que llamó Rahula. Pero un día, Sidharta salió y vio pasar a un anciano encorvado, después a un enfermo y, finalmente, vio un cadáver envuelto en un sudario. A sus preguntas, respondió su fiel Channa Es la vida, mi señor. Profundamente impresionado, regresaba al palacio cuando descubrió a un sadhu, santón errante, con la serena expresión de su rostro y tomó la determinación de abandonar la vida que llevaba y acompañar a los santones en su búsqueda de la Verdad que permanece.
Abandonó el palacio con Channa, cortó sus cabellos y cambió sus vestidos por los de un mendigo a quien regaló el caballo y, durante siete años, practicó la meditación en la aspereza del ascetismo.
Pero no encontró la felicidad y abandonó a los ascetas después de haber oído a un pescador que recomendaba a su hijo, refiriéndose a las cuerdas del laúd Ni tan tenso que se rompa ni tan flojo que no suene.
Se retiró a los jardines de Bodh Gaya, y se sentó bajo una higuera (o un ficus) a meditar hasta que alcanzase la iluminación. Así permaneció durante cuarenta y nueve días hasta que el 8 de diciembre, cuando Venus brillaba en el firmamento, alcanzó la iluminación, o budheidad, y exclamó Todos los seres son Budha. Comprendió que todos están iluminados pero que no son conscientes de ello por vivir atados a los apegos. Lector, bloger, tú y yo también... auqnue todavía no hayamos caído en la cuenta.
Budha, o el plenamente consciente, tenía 35 años cuando tuvo lugar su nirvana y hasta su muerte, a los ochenta años, viajó por el noreste de la India enseñando el camino, dharma, estableciendo comunidades de monjes, shanga, y viviendo la compasión por todos los seres.
Antes de morir, reunió a sus monjes y les rogó que no se afligieran porque la decadencia es inherente a todas las cosas compuestas y les urgió para que fueran diligentes para alcanzar su despertar. ¡No cejéis!, les dijo antes de cerrar su ojos. 
Buda enseñaba el dharma a todo aquel que encontraba sin importarle su estado o condición social, hombre o mujer, rechazaba el sistema de las castas.
Cuando le preguntaban por los dioses o por la vida después de la muerte les remitía a sus propias experiencias, advirtiéndoles de que no aceptasen doctrinas porque las propusiera una autoridad o las avalase la costumbre.
El bienaventurado Gautama enseña el dharma utilizando un sistema que escapa al razonamiento y que se basa en la práctica, decían sus acompañantes.
Buda no escribió nada. Sus enseñanzas se recogieron en los Aforismos del Dhammapada. Surgieron varias escuelas: el Theravada, o Doctrina de los Ancianos que se extendió a Ceilán, Birmania y Tailandia y el Mahayana o Gran vehículo que se extendió por Tíbet, China y Japón.
La enseñanza de Buda fue enunciada en el Parque de los ciervos de Sarnath, cerca de Benarés, en el discurso sobre Las cuatro nobles verdades: del sufrimiento, de la causa del sufrimiento, del fin del sufrimiento y de la óctuple senda.
La vida es sufrimiento porque nada permanece y nos aterra morir. Aunque Buda jamás negó la felicidad que pueden ofrecer el amor, el trabajo, la familia y la amistad, su realismo descubre que toda experiencia es insatisfactoria porque no perdura.
Para Buda la causa de nuestra penuria radica en la ignorancia o percepción equivocada de la realidad y llama a trascender este sentido de existencia aislada y descubrir la libertad y felicidad del nirvana. Una mente clarificada por la meditación ve las cosas como son en realidad.
En el Sermón de las flores, cuando le preguntaron por la naturaleza del nirvana, cogió una flor y permaneció en silencio. Sólo su discípulo Ananda sonrió, y Buda le entregó el manto, el cuenco y el bastón, símbolos del Maestro en que se había convertido Ananda. Había descubierto que no había nada que descubrir: la flor es la flor.
Cuando le preguntaron por la causa de la alegría de sus discípulos, respondió No se arrepienten de su pasado, ni se obsesionan con el futuro. Viven en el presente y por eso están radiantes de felicidad.

José Carlos Gª Fajardo