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J. C. García Fajardo

Hacernos cómplices con la vida

Cuando yo era niño, las Navidades comenzaban el día 22 con el canto de la lotería por los niños de san Ildefonso. Saltábamos de la cama y ya sabíamos que comenzaba un tiempo nuevo, un tiempo de rito y de celebración. No sabíamos que contribuíamos al canto de la vida que supone la fiesta del solsticio de invierno para que no se acabase la luz y volviera a salir el sol después de la noche más larga del año. "Los ritos son necesarios", le dice el zorro a su nuevo amigo, el Principito, "un rito es lo que distingue un día de otro, un tiempo de otro similar ¿Qué más dará una fecha que otra si el tiempo es usura de la vida? Pero los seres humanos necesitamos la celebración siguiendo el curso de la naturaleza. Antes, celebraban la siega o la vendimia, los ritos de amor o de paso. O fiestas religiosas que venían a coincidir con ancestrales costumbres relacionadas con los ciclos de la agricultura. Hoy celebramos el permanecer vivos y tratamos de dar sentido a cada momento de nuestra existencia porque se nos escapa el sentido de una vida. Algo no va bien en el mundo y no nos atrevemos a acometer las causas contentándonos con aliviar algún efecto de esa injusticia estructural, para calmar algo la conciencia; de ahí las limosnas y los aguinaldos. Pero nos lanzamos en la vorágine de un consumismo descabellado. Nos echamos a la calle para comprar para éste o para el otro, mientras, durante el resto del año, no somos capaces de encontrar un momento para saber cómo se encuentra, para escucharlo. En estos momentos corremos el riesgo de convertir "al otro" en objeto de nuestra solicitud, cuando el otro siempre es sujeto que sale al encuentro y nos interpela.
Esta es nuestra asignatura pendiente, escuchar y acoger, dejarnos querer sin abrumar con nuestros consejos o con nuestros regalos. Dejar a las personas cómo están sin intentar cambiarlas. ¿Por qué cuando alguien dice que nos quiere pretende cambiarnos? Pero si tú me has conocido así, como un disparate que contrastaba y complementaba el tuyo, ¿por qué ahora que vamos madurando pretendemos cambiarnos? Deja a las piedras que sean piedras sin intentar transformarlas en pan. Cuando nos conocimos, yo era un abedul y tú una palmera, nos reíamos y nos sabíamos alas de un mismo vuelo, no nos deteníamos a mirarnos uno al otro sino que aprendimos a mirar juntos en la misma dirección. Aprendimos a compartir el pan y el vino pero sin morder el mismo trozo ni servirnos del mismo vaso. Aquel día, después de una crisis, comprendimos las palabras de Khalil Gibrán: sed como las columnas del templo, todas sostienen la bóveda pero el aire circula entre ellas.
Así nosotros en estos días de algarada anticipada al mes de noviembre: tratemos de recuperar la cordura porque no es Navidad porque lo digan los grandes almacenes. No es preciso agobiarnos gastando un dineral y perdiendo los papeles. Ni tan siquiera es necesario comer y beber hasta hartarse y perder el gusto por la comida y la bebida. Nos obligamos a reír y a divertirnos y, al final, es eso: nos di-vertimos, nos apartamos de nosotros mismos y del camino, extra-viándonos. ¿No es en estas fiestas cuando nos acomete una extraña soledad, una especie de vacío que llamamos nostalgia y que no es más que hastío? Se diría que tenemos que caer bien a todo el mundo, felicitar hasta a las farolas y empeñarnos en retrasar la hora del sueño como si temiéramos no seguir viviendo. Esta es la más oculta razón de los ritos en el solsticio de invierno mientras que, en el de verano, por san Juan, tenemos que celebrar con cantos, bailes y hogueras la necesidad de afirmarnos y de perpetuarnos con todo nuestro ser.
Para esto sirven los ritos y las celebraciones, para afirmarnos y aceptarnos, para asumir nuestra maduración y tratar de ser coherentes con las aportaciones de ese tiempo nuevo que vamos haciendo, porque el tiempo no existe. Según lo vamos necesitando lo vamos hilando; por eso hay un tiempo cronos, siempre igual, y un tiempo kairós, un tiempo existencial, de plenitud y de alborozo, de celebración y hasta de exceso. Como aquel tiempo que eternizaba Zorba cuando bailaba el sirtaki en la playa inmensa sin consuelo por la muerte de su único hijo.
Por eso tenemos que aprovechar todos los momentos especiales para hacernos cómplices con la vida, y sostener con Sábato: "Tengo la convicción de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Un grito en la mitad de la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos, y que de ninguna manera pensamos entregarnos". Reconocer que nos debemos a nosotros mismos un gesto absoluto de confianza en la vida y de compromiso con el otro. Así lograremos trazar un puente sobre el abismo. Es una decisión que en este momento nos debe abrasar el alma. Como el auténtico honor, que no es sino un reconocimiento que la persona de bien se hace a sí misma. Y el camino, como sugería Kafka, consiste en ahondar en el propio corazón porque eso significa ahondar en el corazón de todos los seres humanos. Ya que todos nos buscamos sin saberlo.

 


 

Como ganado, como gladiadores destinados al matadero

Se buscan jugadores que tengan entre 16 y 23 años (excepcionalmente, hasta 25); de cualquier nacionalidad; preferentemente, delanteros y números 10, pero teniendo en cuenta a los defensas y porteros; que tengan personalidad, carácter y disciplina, con excelente condición física.
El reclamo no es de ningún representante, sino de un fondo, el primero en España, que se dedicará a comprar derechos de jugadores. Esta unión entre fútbol y finanzas se denomina Top Goal y es obra de tres ejecutivos que ayer lanzaron este fondo de capital riesgo. Los fundadores son el ex vicepresidente del Barça y presidente de Agency Sports & Entertainment, Gabriel Masfurroll; Juan Antonio Samaranch hijo, del banco de inversión GBS Finanzas y miembro del COI; y el portugués Nuno Miranda, de Ibersá.
El fondo, aprobado por la Comisión del Mercado de Valores y el Ministerio de Economía, adquirirá el 50% de los derechos de un jugador con un club que esté interesado. Mientras juegue, recibirá una cantidad y recogerá la plusvalía con su venta. Una de sus reglas es huir del dinero negro y los trámites oscuros, dicen los fundadores. El 75% de los contratados serán con clubes españoles y el 25% con las Ligas de Portugal, Francia e Italia.
Los inversores quieren captar 50 millones de euros (ya cuentan con cuatro), con una inversión mínima de 150.000 euros. Está dirigido a inversores individuales, así como a bancos, cajas y aseguradoras. Esperan empezar a contratar en junio y contar con 20 o 30 jugadores.

Ocho millones de niños viven como esclavos o se prostituyen

"Cada año 8,4 millones de menores empiezan a trabajar casi en esclavitud, o bien las deudas familiares les obligan a prostituirse o convertirse en siervos. Al menos 1,2 millones son víctimas del tráfico sexual. Todos ellos son casi completamente invisibles en las estadísticas", dijo ayer Consuelo Crespo, presidenta de Unicef-España al presentar el informe Estado Mundial de la Infancia 2006: excluidos e invisibles. "En la base de ese drama está que el 55% de los nacidos en países pobres no figuran en ningún registro, y esa falta de identidad les priva de servicios básicos como educación y sanidad, y les impide toda protección". En ese porcentaje de niños sin registro no hay datos de China, aunque Asia es donde más menores hay sin certificado de nacimiento.
En el mundo hay 2.182 millones de menores de 18 años. En África subsahariana, el 12,3% es huérfano de al menos un progenitor. Un millón de menores están en centros de detención.
La mitad de las niñas no completa la enseñanza básica. Una de cada tres es obligada a casarse antes de los 18 años (una de cada dos en los países más pobres). "A escala mundial mejoran los indicadores por país, como la educación y sanidad en Latinoamérica", dice Crespo, "pero crece la brecha entre los menores del mundo rico y del pobre. Cada tres días hay un tsunami para los niños del mundo pobre: 35.000 mueren por causas evitables".
Unos 250.000 niños y adolescentes luchan en conflictos armados. Incluso cuando el país se pacifica, queda el nexo entre violencia y mortalidad infantil. En Sierra Leona, por ejemplo, 283 niños de cada 1.000 mueren allí antes de cumplir los cinco años.

Yo también soy mestizo

Raperos, negros, moros, grafiteros, artistas, políticos y ciudadanos del común aplaudieron ayer en Leganés el nacimiento de "un arma contra el racismo", la declaración europea de ciudades antigueto, iniciativa del Instituto de Cultura del Sur y primera de esta clase en el mundo. Lo leyeron Cristina del Valle, cantante, y Emma Suárez, actriz, en un acto que presentó El Gran Wyoming y en el que el alcalde de Leganés, José Luis Pérez Ráez, entre bromas y veras, explicó "la urgencia y la seriedad del proyecto".
El auditorio Rigoberta Menchú estaba lleno. Ante la gente, los alcaldes de Leganés y de Getafe, Pedro Castro, junto al presidente del equipo de fútbol de esta última ciudad del sur, Ángel Torres. Él fue quien dio la orden de que en los marcadores de su estadio se advirtiera contra los gritos racistas contra el futbolista del Barça Samuel Etoo. Representantes de la embajada marroquí y de la Fundación Tres Culturas, de Sevilla, completaron la mesa "institucional", como la llamó Wyoming.
Lo que quieren hacer los promotores de este manifiesto está al principio del texto que se leyó anoche: "Recabar más de un millón de firmas como alma, alarma y arma contra el racismo, contra los guetos y contra la exclusión". Las firmas irán a los parlamentos europeo y español, y procurarán "gestos transversales" para hacer posible el mestizaje, que es la palabra del siglo XXI.
En el sur de Madrid están tratando de integrar a las comunidades que han venido: marroquíes, ecuatorianos, europeos del Este, colombianos... El alcalde de Leganés está seguro de que la sociedad quiere activamente este mestizaje, "y además prácticamente ninguno de nosotros es de aquí, ¡cómo vamos a rechazar a nadie!". Cuatrocientos profesores están implicados en una campaña contra el racismo y ya funciona en la zona el eslogan Yo también soy mestizo, que también será asumido por la serie Aquí no hay quien viva, de Antena 3.
Wyoming puso la nota de humor, que luego fue remachada por el alcalde de Leganés. Felicitó a los de Getafe por haber integrado socialmente a Schuster [el entrenador del equipo local, que acaba de renovar su contrato], "aunque lo tenían fácil, porque es rubio y alemán", y el alcalde hizo bromas con su colega getafeño: "Si Pedro Castro me viene un día con que Getafe quiere ser una nación, yo hago que Leganés sea extremeña". Ya en serio, dijo lo más contundente de la noche, aparte de lo que dijeron raperos como El Chojín, Paquito o Frank T: "No podemos permitirnos el rechazo, ésta es una ciudad de mestizaje, somos ciudades abiertas, pioneras de las ciudades no gueto en Europa: queremos la plena integración del otro".
Antes de las actuaciones musicales, Pilar Heredia, gitana, de la asociación Hierbabuena de Getafe, pidió la palabra. "Nunca se acuerdan de los gitanos en actos así, ni en nada; no hemos llegado en patera, pero somos invisibles; estamos fuera de todo, no tenemos espacio ni en la Constitución ni en nada".
El manifiesto subraya la naturaleza sureña de la iniciativa: "Desde el sur ponemos en marcha esta experiencia pionera ante los recientes hechos sufridos en Francia, ante las actuaciones de intolerancia, violencia, marginación y exclusión, que han dado lugar a un apartheid social, educativo y político. Decimos no desde el sur a las políticas de segregación que sólo han ayudado a la creación de tribus aisladas y urbanas. Decimos sí a la plena integración del otro. Decimos sí al mestizaje social, a la diversidad cultural como forma de lucha contra el racismo y la xenofobia".
Todos los instrumentos son válidos para hacer que el mestizaje sea el concepto del futuro, y el manifiesto propone "redes de cercanía", habilitando bibliotecas, cibercafés, canciones, fábricas, fanzines, blogs y otras redes que aseguren un intercambio cultural, educativo y social que rompa la raíz del racismo.
El rapero Frank T dijo: "La palabra tiene más valor que un arma de fuego". Y las palabras del manifiesto corroboraron su esperanza: "Evitemos que vuelvan la ira y el odio y quizá el próximo estribillo de una canción o una letra de rap hable de barricadas, pero de esperanza, y el título de la canción sea: No gueto".

(Delicioso texto de Juan Cruz publicado hoy en El País. Lo suscribimos)

 

Atrevámonos a saber

Escribe V.Verdú: Al siglo XX le costó años asumir la bondad de la fotografía y al siglo XIX se le indigestó el vals. Pero hoy, cuando la televisión se encuentra todavía satanizada, el videojuego crece como un horrible peligro más... (Según un estudio del defensor del Menos de la C. de Madrid) prácticamente todos los videojuegos son nocivos. Porque mientras el libro, sin importar lo tremendo que sea, se tiene por un bien, al videojuego se le considera el mal oscuro... La escuela y los ministerios continúan empeñados en que los muchachos lean y lean pero su cargado ocio no da para más y sus principales gustos han elegido otras derivas...Pero nunca antes, a través de ningún medio de comunicación, se dispuso de una mejor oportunidad para facilitar una reunión lúdica entre habitantes tal como consiguen los MMO (massive multiplayers online) practicados a la vez por miles de jugadores del planeta...Diferentes elementos culturales de importancia están cambiando radicalmente y el saber que proporcionó el libro, por ejemplo, está siendo reemplazado velozmente. Al libro correspondía el conocimiento en profundidad pero el nuevo saber procede, principalmente, de las superficies. Los adolescentes no aprenden tanto en intensidad como en extensividad, no en la vertical de la lectura sino en el plano de las mil pantallas. Escandalizarse de esta mutación es tan fácil como lo fue escandalizarse del cine o del rock. En Estados Unidos, los videojuegos se emplean ya como eficaces instrumentos de enseñanza, y en Francia, en el centro médico Pantin, como medios para la curación de enfermos.
Los hijos de la cultura del libro, los Defensores del Menor de Madrid, tendemos a creer que esos artefactos perjudican la salud física y moral.  Pero ¿cómo no preguntarse que, si sentimos de este modo, si el videojuego nos asusta, la emoción obedece menos a la tenebrosidad del género que a nuestra progresiva pérdida de visión, al achicamiento fatal de nuestro punto de vista?-- En los próximos días abriremos un debate sobre la primera revolución cultural del siglo XXI, de acuerdo con el sugerente lilbro de V. Verdú Tú yo: objetos de lujo

Lo que me gusta es el automatismo de las compensaciones

El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió dos décimas y acumula un alza en el año del 3,5%. Este crecimiento experimentado por los precios en los últimos doce meses obligará al Gobierno a destinar unos 1.817 millones de euros para reponer a los pensionistas los 1,4 puntos de poder adquisitivo que han perdido durante el año.    Como todos saben, anhelo que el salario mínimo interprofesional sea de 600 euros y que las pensiones mínimas, por la razón que sea, igualen siempre al salario minimo. Ojo, por persona, casada, soltera, viuda o lo que sea. Se puede demostrar que no es una quimera y que es posible llevarlo a la práctica. Basta querer y sacar el dinero de otras partidas. Que cada legislador piense en su madre o en su padre, ancianos, y que no tuvieran más que esa pensión  mínima para subsistir. Veríamos cómo lo arreglaban esa panda de impresentables que nos representan en el Congreso y en el Senado. Muchas veces, al verlos o al oirlos siento vergüenza. Un día, sus hijos les preguntarán a ustedes: ¿Cómo pudísteis tolerar esa ignominia, esa indignidad?    ¿Nos atrevemos a poner por escrito en este blog, asi a calzón quitado, (expresión muy común en Argentina como sinónimo de la máxima sinceridad, pues no olviden que frecuentan a los psicoanalistas) lo que suprimiríamos o cambiaríamos o transformaríamos en nuestra sociedad? Vamos, échenle.... corazón, o lo que sea. Podremos si creemos que podemos. Nesemu

Después de 24 años han ejecutado a un hombre negro rehabilitado y propuesto para el Nobel de la Paz

Stanley Tookie Williams fue ejecutado mediante una inyección letal pasados cinco minutos de la medianoche de ayer en la prisión de San Quintín (California), después de que el gobernador del Estado, Arnold Schwarzenegger, rechazase las peticiones de clemencia. Williams, de 51 años, que tardó en morir 13 minutos, mantuvo su inocencia hasta el final, incluso cuando haber admitido su culpabilidad le podía haber salvado la vida. Fundador de la banda callejera Crips, Williams llevaba 24 años en el corredor de la muerte desde que en 1981 fue condenado por el asesinato de cuatro personas dos años antes.
El hombre que renegó de su pasado de violencia, escribió libros para niños y fue propuesto en seis ocasiones para el Premio Nobel de la Paz, rechazó la tristemente célebre última cena y la compañía de un consejero espiritual.
Sus verdugos tardaron alrededor de 12 minutos en colocar la aguja en una vena de su brazo izquierdo. ¿Está usted haciendo esto bien?, le preguntó el condenado a uno de los guardianes que le preparaban para la muerte, según informaba ayer Associated Press.
Para esta noche está planeado un asesinato eficiente, calculado, aséptico, a sangre fría, declaró Joan Báez antes de cantar su Swing low, sweet chariot.
El caso del ya ejecutado Tookie Williams, de raza negra, ha reactivado el debate sobre el racismo y la pena capital en EE UU. En total, 646 personas -632 hombres y 14 mujeres- permanecen en el corredor de la muerte en EE UU y 12 han sido ejecutadas desde 1977 en California, año en que la pena capital fue reinstaurada en el país.

Es una infamia, una indignidad absoluta que no puede cosentirse por más tiempo. ¿Acaso no es esto terorrismo de Estado? Pues el terrorismo llamará al terrorismo. Es la consecuencia de la  prepotencia criminal sin entrañas. A hierro y sangre morirán quienes a sangre y hierro exterminan. Nesemu

 

¡Queremos que nos traten como a las vacas subvencionadas de la U E!

 La  Cumbre  de  la  OMC  pretende  que  los  países pobres  eliminen  sus  aranceles.

Nunca escarmientan ni escarmentarán porque asi les ha ido tan bien durante siglos. Desprecian, oprimen, explotan pero ahora lo hacen sin rubor alguno a pesar de saberse observados por la red de personas comprometidas en un altermundismo. No podemos permitir que, a fuerza de insistencia consigan lo que siempre han querido: que los países más pobres retiren sus aranceles para invadirlos con los excedentes de producción de los países desarrollados. Nos servimos de sus materias primas y de su mano de obra abaratada y después los inundamos con nuestros productos, les rompemos sus equilibrios ecológicos y socioeconómicos, les creamos necesidades con productos  superfluos o complicados y destruimos sus posiblidades de salir a flote produciendo lo que les gusta y pudiéndolo exportar a otros países, como exportan sus riquezas a precios de saldo y sus hijos a precios de muerte. La OMC solo debería de tener un fin: pagar las materias primas a precios justos, pagar buenos salarios y garantizarles una vivienda digna a los inmigrantes que necesitamos para sobrevivir en el Norte, dejar de subvencionar a nuestros productos agrícolas para poder comprárselos a los países del sur a un precio digno que garantice sus libertad, su desarrollo sostenible y su forma de vivir. Basta ya de paternalismos seudo democráticos mientras los ahogamos con nuestras exigencias nacidas de la codicia, de la ceguera y de locura. Nesemu

//La Unión Europea ofreció ayer a los países en vías de desarrollo, una nueva gran ayuda para impulsar el comercio cifrada en 1.000 millones de euros a partir de 2010, lo que sumado a los 1.000 millones ya prometidos en julio pasado elevaría estas ayudas a 2.000 millones a partir de la citada fecha. Los países ricos esperan que, a cambio, los países emergentes y pobres reduzcan sus aranceles y faciliten la penetración de productos industriales y servicios occidentales. El director general de la OMC, Pascal Lamy advirtió de que estas iniciativas no pueden ser un sustituto de las negociaciones para alcanzar un acuerdo en agricultura y productos industriales". Este tipo de ayudas relacionadas con el comercio están dirigidas a mejorar la capacidad de los países en desarrollo para obtener ventajas en el acceso a los mercados, hacer más eficaces los procedimientos administrativos y dotar de medios a los países productores para que puedan adaptarse a las exigencias internacionales en materia sanitaria y de seguridad a fin de poder exportar.
El comisario europeo desafió a Japón y a Estados Unidos a sumarse a este tipo de ayudas y les urgió a adoptar otros acuerdos, como el suscrito por la UE en 2001 por el cual se eliminaron las cuotas y aranceles en los mercados europeos, con la excepción, hasta 2009, del plátano, el arroz y el azúcar, para un grupo de 49 países muy pobres, el programa llamado Todo Menos Armas.
Pero las organizaciones no gubernamentales presentes en esta cumbre han criticado la nueva oferta. "En lugar de honrar sus compromisos de concretar esta Ronda del Desarrollo reformando las reglas del comercio en interés de los países pobres, la UE, Estados Unidos y Japón están ofreciendo a los países más pobres un paquete de ayuda que ya habían anunciado en otras reuniones. La Unión Europea se gasta 1.000 millones de euros por semana en subsidios agrícolas, señaló el activista John Hilary. Y muchas vacas en la UE están, subvencionadas con 2$ al día. ¡Que nos traten como a las vacas! gritaba un agricultor africano.
Es lo que volvió a reiterar ayer el ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, quien insiste en la necesidad de que la Unión Europea se comprometa a dar una fecha para el fin de los subsidios agrícolas.

 

 

Creencias: Los pueblos del maíz

¡Hagamos triste la alegría!, gritaron al unísono para detener las lluvias que acababan con los seres humanos.
"…Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche. Sólo el Formador, Q’uq’ukumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Q’uq’ukumatz, de grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban..." "...Se juntaron y celebraron consejo en la obscuridad y en la noche. De esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre.", cuenta el Popoh Vuh, libro sagrado de los mayas. "Así encontraron la comida y así entró el maíz por obra de los progenitores…y de este alimento proviene la fuerza y la grandeza y con él fueron creados los músculos y el vigor del hombre…"
De las grandes concepciones religiosas americanas destaca la del pueblo maya que influirá posteriormente en los toltecas y en el Imperio azteca. Éstos se ampararon en la divinidad de Quezalcóatl que "habría de regresar a su debido tiempo con sus huestes". No hacía falta más para ayudar a quitarse de encima la opresión azteca que también habían incorporado entre sus deidades la de la serpiente emplumada.
El pueblo del maíz construyó templos en la cima de pirámides escalonadas que representaban, como los zigurats sumerios, la montaña cósmica, y desarrollaron las matemáticas, la astronomía, la escritura y un saber profundo. Estaban gobernados por una casta sacerdotal sin que haya noticia de dinastías reales. La religión maya aseguraba la fertilidad que necesitaban los cultivadores del maíz y los sacerdotes; elaboraron un calendario más exacto que el gregoriano que les ayudaba a predecir el tiempo y a anunciar las fechas de la siembra o de la siega.
El universo maya era un cuadrado plano delimitado por un lagarto cuyo cuerpo está cubierto de símbolos planetarios. Su cosmogonía estaba centrada en la lucha entre los poderes superiores y los inferiores. Aquellos eran dadores de vida y aseguraban la fertilidad, por eso había que aplacarlos y contentarles por medio de los sacerdotes, que así se aseguraban el poder. Los poderes inferiores podían arruinar una cosecha, eran portadores de muerte, de sequías, de guerra y de hambre. La casta sacerdotal se encargaba de las previsiones, de almacenar el grano y de parlamentar con los vecinos si no podían someterlos y obligarlos con cargas y tributos. O esclavizarlos y matarlos si convenía para mantenerse en el poder.
La divinidad principal era Itzama, asociada al sol y al cielo que infunden su aliento a la tierra y a la humanidad que vive sobre ella. Otras divinidades importantes eran el dios de la lluvia, Chac -el dios del maíz-, el dios con cara de mono, el dios de la estrella Polar -que guía a los mercaderes- y el siniestro Cizin -dios de la muerte- que custodia las puertas del averno.
El juego de la pelota simbolizaba la lucha ritual en un campo que refleja la forma del Universo. El campo estaba situado en el área sagrada, cercana al templo. Jugaban dos equipos con una pelota de goma y empleaban las caderas y los hombros para intentar colocarla en la meta tallada en madera del equipo contrario. En el Popoh Vuh, bello y triste poema épico, se habla de los gemelos sagrados, Hunahpu y Zabalanque, ocupados en este juego contra los poderes del mundo inferior. Los jugadores representaban la lucha cósmica entre la oscuridad y la luz para mantener la fertilidad y al mismo universo. Los toltecas y los aztecas integraron este rito según su cultura. En ocasiones el juego terminaba con la muerte de uno de los equipos mientras los espectadores los contemplaban desde las gradas.
Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, es en algunos contextos el héroe de los cultivos, en otros una deidad del cielo y creador, y entre los aztecas simbolizará el poder del sumo sacerdote. Como héroe de los cultivos se le asociaba a la edad de oro de la ciudad tolteca de Tollan donde inventó el calendario, desarrolló las artes y estableció las normas religiosas y civiles. A causa de un conflicto con su hermano el dios Tezcatlipoca se marchó de Tollan, ocasionando su declive, pero con la promesa de que regresaría. Los toltecas lo identificarán con la estrella de la mañana y organizaron su culto en la impresionante Chichen Itza, donde revive con los pueblos mayas posclásicos que lo denominaban Kukulcan.
Más tarde, los aztecas lo adoptarían e intercambiarían sus características con las de su dios Huitzlopochtli, y le ofrecieron sacrificios humanos. En los monumentos mayas aparecen unos personajes importantes que reflejan ya la existencia de individuos políticamente poderosos, que disponen de medios materiales y humanos para autoglorificarse, y que desde entonces integraron una minoría privilegiada. Su poder se apoyaba en la magia y en la observación de la naturaleza. La magia se fue convirtiendo en religión, y se formaron cuerpos sacerdotales que se sostenían mediante la explotación de la población.
El hombre maya se reía desde su nacimiento hasta su muerte, preso de un mundo que sólo a través de la religión tenía significado, en el que la salud, la prosperidad y la supervivencia estarían a su alcance en la medida de su disposición a servir a los dioses a través de los sacerdotes. De ahí su sumisión a la religión.
Todo estaba sabiamente regido por deidades: el curso de los astros, la repetición de las estaciones, las fases de la lluvia en las plantas, los animales y los hombres, la sucesión de las labores agrícolas, el paso de las generaciones, el advenimiento y la desaparición de los gobernantes. Todo funcionaba gracias a los dioses y se perpetuaría mientras los hombres los sirvieran. El hombre, en si mismo, carecía de importancia. Lo más seguro era someterse a ellos a través de los sacerdotes.
La leyenda maya siempre lleva mensajes de color. El pecado original, por ejemplo, aquí no tuvo lugar. La vestal del Templo quedó embarazada al contacto de una plumita blanca que caía del cielo, pero antes posó la blancura en el seno de la Virgen Madre y quedó embarazada sin contacto del hombre terrenal. El maíz es superior a cualquier cereal como el trigo, el arroz, el sorgo, la cebada y el centeno. Los mayas consideraban que fue un regalo de los dioses a los hombres, y que cultivarlo era un deber sagrado. Tan alto era su valor que lo representaban con el jade, más valioso que el oro. Según el Popoh Vuh, el ser humano fue hecho de maíz tras el fracaso que los dioses tuvieron al probar con otros materiales.
La leyenda del maíz blanco, del maíz rojo, amarillo o negro es tan fina como la pluma del petirrojo o del faisán; para cada color tenemos su leyenda, que nos habla de héroes engalanados de colores. Cada color es un símbolo. El rojo es fecundación, pero también simboliza un punto cardinal; el Nombre se simboliza con el color blanco, el esclavo con el azul; los cuatro puntos cardinales son cuatro colores que equivalen a blanco, amarillo, rojo y negro.
El jaguar era un animal sagrado y temido por los mayas. Su piel manchada simboliza la bóveda celeste llena de estrellas. El jaguar transportaba al Sol en su seno durante sus expediciones nocturnas.
El códice es el libro maya por excelencia. La mayor parte de los códices padecieron la inclemencia de los fanáticos españoles. Se quemaron códices sin piedad, sólo veinte escaparon a la ira, y de estos sólo tres son mayas. Entre los mayas vida y muerte es un binomio en estrecha comunión. Una expresión poética se hacía con cabezas humanas. La máxima complicación estética era con cuerpos humanos.
 

José Carlos Gª Fajardo

Los ancianos y los niños nos interpelan

También es este nuestro  pensamiento y lo repetiremos hasta que llegue a ser como una segunda piel. Nesemu

"La sociedad no está preparada para los mayores ni para los niños", afirma la escritora brasileña Lya Luft  en su último libro, Pérdidas y ganancias. Opina que la vejez no puede perderse en el lamento y la queja; la vejez, a su juicio, debe ser una conquista al servicio de la vida. Es preciso escuchar a personas maduras y responsables que han auscultado los grandes temas que afectan al ser humano y que en nuestra autora han sido tema principal de sus obras, la vida, la muerte, la soledad, la cobardía.

En una deliciosa entrevista que le hizo la periodista Carmen Morán, la autora habla desde sus 66 años para compartir la experiencia de su vivir y argumenta que no se quiere volcar en este libro sólo en el tema de la tercera edad. Porque Pérdidas y ganancias trata de la importancia de la vida, de la responsabilidad, de nuestra natural cobardía para cambiar. Pero sólo cambiando hay vida; “somos un poco cobardes, y lamentándonos, quejándonos, se desperdicia la vida. Yo creo, dice, que la madurez es comprender que somos un poco señores de nuestra vida, de nuestro destino y que podemos tomar decisiones para hacernos más libres, más felices, más sinceros, más humanos.”

Se enfrenta a la fascinación por lo joven que preside tantos ambientes en nuestro tiempo: los medios de comunicación, la moda, el ocio, la cultura y ese desván de frustraciones colectivas que es el mundo del deporte profesional. Se diría que ser joven  es un valor en sí cuando, por definición, es efímero porque se pasa con el tiempo. Valga el pleonasmo querido porque en los medios, cuando se refieren a la juventud, se auto flagelan con el pleonasmo incesante y la redundancia insegura. Permanezcan atentos a los mensajes publicitarios. Sobre todo en televisión, o en las representaciones que hacen de sus personajes en las series televisivas. Muchos de ellos son de auténtico alipori. Cierto que ya no son jóvenes quienes escriben sobre ellos. Los jóvenes se ocupan en vivir, que no es poco.

Lya Luft  argumenta contra la pretensión de que la juventud sea un valor en sí misma. ¿Cómo va a ser un valor una piedra, una flor o la nube que surca el cielo? Todo valor tiene un fundamento ético. No debemos fijarnos únicamente en el físico, dice, ni sólo en el deseo loco de ser siempre jóvenes y bellos, o pensar que lo bello está sólo en la juventud. A veces estamos enloquecidos con esos modelos imposibles que la sociedad nos impone. Sobre todo a las mujeres, pero poco a poco también a los hombres.

En cuanto a la experiencia que le proporcionan sus 66 años, afirma que todo es más divertido. “A los 30 años me ocurrían cosas por las que me hubiera arrancado el pelo, cosas que ahora se ven de otra manera; todo es más tranquilo, pero no muerto. Una de las cosas peores de la vejez es el mal humor; los viejos se quejan de que están solos, pero es que nadie aguanta a su lado. No veo por qué se ha de estar infeliz o de mal humor por tener 80 años si se tiene una salud normal; es necesario hacer actividades, cosas.”

La periodista  pregunta: “¿No cree que hay cierta obsesión por estar activo?” Y la escritora brasileña responde con gracia: La tranquilidad no es inactividad. Para estar activo no hace falta correr como un joven; para sentirse vivo basta con amar la vida, a las personas, contemplar la naturaleza, escuchar buena música. Los jóvenes también tienen pérdidas y muchas angustias, asegura. Y tienen las mismas necesidades que los mayores, alguien que les escuche, les apoye, les quiera...

Es, entonces, cuando surge el problema de si la sociedad está preparada para el envejecimiento de la población.

Y expresa en voz alta la experiencia constatada por sociólogos, médicos y expertos. La sociedad no está preparada ni para los mayores ni para los niños. Pero la vejez es individual, personal, cada uno debe pensar en la suya. Hay mucha gente que dice: "En mi tiempo eso no pasaba, en mi tiempo eso no era así". Qué pobreza, el tiempo no nos pertenece, nosotros somos quienes nos exilamos del tiempo, nos ponemos al margen. Por eso, Lia Luft concluye con este mensaje tan claro: Yo creo que cuando uno madura es necesario tener un bagaje interno de cosas positivas, de sabiduría, para no portarse siempre como un niño pequeño. Hay que ver qué se espera de la vida y aprender a convivir un poco con la soledad. Hay que procurar tener gente a quien se quiere y que te quiere, es tejido que se va creando a lo largo de la vida. Porque, si no, nos sentimos víctimas; y la victimización produce hostilidad contra todos y contra todo.

No podemos eludir el creciente desafío que se plantea en las sociedades modernas: ¿Qué hacemos con los viejos? Los niños cuando más tarde mejor, porque antes tenemos que vivir nuestras vidas. Y en ese “más tarde” tienen que recurrir a las modernas tecnologías para quedarse embarazados. Así, en plural genérico.

Acoger y venerar a los mayores

Este es nuestro pensamiento sobre las personas mayores Nesemu

En una sociedad en la que hay 600 millones de personas mayores de 65 años, con unas previsiones de llegar a dos mil millones antes de cincuenta años, es preciso reflexionar sobre sus condiciones de vida. Sobre todo sobre su calidad de vida, porque una cosa es envejecer y otra bien distinta crecer y madurar. Dentro de cualquier anciano hay un joven que se pregunta con pasmo qué ha sucedido, cómo se le ha ido la vida sin la conciencia de haber sido vivida plenamente.
Esa es la experiencia de quienes frecuentan a personas mayores que viven solas, no tanto a las que conviven con sus familias y se saben queridas y necesarias. Esa sensación de soledad impuesta y no asumida, de ir desviviéndose al constatar cada día una nueva avería, una dificultad, una pérdida de elasticidad y de autonomía que van deteriorando su calidad de vida y convierte a quienes podrían ser fuentes de experiencia y de sabiduría en seres que procuran pasar desapercibidos, hasta hacerse casi invisibles para el resto de la sociedad y hasta de la familia. No quieren estorbar y se hacen a un lado, tratan de echar una mano pero desconfían de la torpeza de sus dedos, de la debilidad de sus manos, de verter el agua. Por eso se ocupan de los niños que los quieren y con los que juegan y ambos se saben felices porque no se juzgan ni se exigen ni se miden, sólo se ríen en complicidad establecida desde el corazón y la ternura. Si queréis aniquilar a un viejo separadlo de los niños.
Esto sucede porque hemos permitido la implantación del torpe concepto de que sólo lo joven es hermoso y valioso, porque dicen que es productivo. Abdicando de un mundo de valores sin los cuales el vivir carece de sentido, actúan como si todo estuviera presidido por el concepto materialista de la productividad, de la rentabilidad, del beneficio. Porque, aunque la vida no tuviera sentido, o no acertáramos a descubrirlo, tiene que tener sentido el vivir aquí y ahora, solos y en compañía.
Hemos caído en la trampa de que vale más lo que más cuesta. Así, hemos asumido con la mayor naturalidad que nos eduquen para ser “personas de provecho”, “útiles”, “para conseguir un buen trabajo”, “para tener títulos y capacitaciones que permitan entrar en el mercado de trabajo”. ¡Hasta hemos permitido que nos consideren recursos humanos, buenos para ser explotados!
Nadie dice a los jóvenes y a los niños que la educación tiene como objeto primordial ayudarles a ser felices, a ser ellos mismos para poder afrontar las circunstancias cambiantes de la existencia. Actuamos como si tuvieran que aprender a vivir para trabajar, en lugar de trabajar lo necesario para poder vivir con dignidad, felicidad y armonía. Conculcamos sin cesar que vivimos para tener, en lugar de vivir para ser nosotros mismos en compañía de los demás. Por eso procuramos doblegarlos desde la infancia, mediante la coacción y el temor, para que obedezcan, para que no pregunten, para que callen y se repriman en lugar de ayudarles a florecer su inmenso cauce de energía. Dentro de un orden, por supuesto, porque de lo contrario regiría la ley de la selva, la ley del más fuerte mientras que ahora esta se oculta en la mayor productividad posible. Pero un orden como resultado de la libertad compartida, de la búsqueda no de un deseo, porque el ser humano nace para realizarse en la vida al poder responderse a la pregunta fundamental “¿Quién soy yo?”
Tan pronto como consiguen su primer trabajo remunerado, ya no hay más tarea ni objetivo que trabajar y producir para tener cuanto más, mejor; en lugar de cuanto mejor, más. Así está estructurada la sociedad de consumo: tienes que tener para que te acepten, no para que te respeten y te acojan como persona valiosa y fundamental en la sociedad.
Con toda naturalidad, se ha asumido que, al dejar de producir, hay que aparcar a las personas mayores, para que no molesten, para que dejen su puesto a los más jóvenes, para que se ocupen de sus dolencias y de sus goteras. Por eso proliferan lo que yo llamo “aparcamientos de los improductivos”, sin reparar en que las personas mayores, en todas las culturas que han contribuido al auténtico progreso de la humanidad, han sido respetadas y veneradas bajo la ley no escrita pero sagrada de la comunidad. En China sería una falta de educación tremenda decirle a una persona mayor “¡Qué joven la encuentro!” En toda África y en India, así como en la América precolombina, a los ancianos se les ofrece el mejor asiento y los bocados más tiernos, se les consulta, se les escucha en silencio, se les facilitan las cosas para que sus vidas maduren en paz y con sosiego del que se beneficia toda la comunidad. Porque las personas mayores son el bien más preciado de la gran familia que compone una sociedad bien estructurada.
Hay que pedirles que no intenten ser otras personas distintas, así se convertirán en personas maduras. La madurez es aceptar la responsabilidad de ser uno mismo. Arriesgarlo todo con tal de ser uno mismo.

Creencias: Por las grandes praderas de Manitú

"Habéis visto el nuevo país que os traigo. La tierra se enrollará como una manta con todas las invenciones maléficas del hombre blanco: las cercas y las vías del tren, las minas y los postes telegráficos; y debajo estará nuestra tierra india con nuestros antepasados devueltos a la vida". Entonces, el hombre sagrado les enseñó una danza nueva y un canto nuevo. Ahora, bailemos esta Danza del Espíritu por todas partes, para enrollar la tierra y hacer que regresen los muertos.
En esta tradición sioux se encierra el drama que concluiría en la masacre de Rodilla Herida, en 1890. En torno a 1879, el chamán Tavibo, de los paiutes de Nevada, profetizó un cataclismo, la resurrección de los antepasados y unas "tierras nuevas con pastos nuevos, búfalos y alces que remplazaran a la tierra vieja y gastada, profanada por el hombre blanco". Hacia 1888, el chamán Wovoka reavivó estas enseñanzas; predicó un estricto código ético y la paz con todos, y enseñaba una danza circular arrastrando los pies, en el sentido de las agujas del reloj, aprendida en una visión y que se propagó entre todos los pueblos indios que, desde antiguo, practicaban la Danza del Sol. Pero el gran pueblo sioux, con los dakota, crow, omaha, ponca, creyeron que había llegado la hora de la venganza contra quienes les habían obligado a abandonar los bosques y el cultivo del maíz antes de ser encerrados en las reservas por la codicia del hombre blanco que esquilmó las manadas de búfalos disparándoles desde los trenes, sin tener hambre. El mayor genocidio de la humanidad, sólo comparable a la trata de esclavos, se realizó en América por europeos cristianos investidos de la misión de evangelizar y civilizar a aquellos "salvajes", ignorando sus tradiciones seculares. La expropiación de sus tierras sobre las que jamás comprendieron el concepto de "propiedad privada", pues "la tierra no pertenece al hombre sino que le hombre pertenece a la tierra", trastornó la sociedad india. Los confinaron en reservas, alcoholizándolos e introduciéndolos en drogas que jamás habían utilizado sino en ceremonias rituales dirigidas por hombres santos.
Hasta los pacíficos indios hopi, que se consideran los habitantes originales de América, lloran la plaga de los blancos. Danzan con máscaras que representan a los kachinas, espíritus de los antepasados, para acelerar la liberación de todos los indios Pueblo.
También los navajos, el pueblo más numeroso, padecieron la masacre dirigida por Kit Carson, después de haberlos encarcelado como animales, reducir sus tierras y sacrificar sus rebaños de ovejas. La cosmología de los navajos es una de las más ricas, así como la de los iroqueses. La religión es para mantener la vida en espera de ir a cazar en las praderas sin fin que Manitú guarda para sus pueblos. Desde el siglo XIX, los navajos son grandes consumidores de peyote para favorecer el renacimiento religioso sin el esfuerzo de las ceremonias tradicionales y la búsqueda de la visión. La familia lingüística algonquina, que incluye arapajoe, pies negros, cheyenne, delawere y ojibwa, participan del concepto religioso clave de manitú, lo misterioso, lo sobrenatural. Creen en un Dios supremo, Kitshi Manitú, que es columna del universo. (Bajo él están el Sol y la Luna, la Madre Tierra y los señores de los animales, La Gran Liebre es el culto a un héroe, creador y benigno; su gemelo el Lobo, representa a las fuerzas más oscuras.)
Los indios Pueblo, (que habitan Arizona y Nuevo México), son pacíficos cultivadores del maíz que, en 1680, fueron aplastados por los españoles en nombre de la civilización y del dios de paz que les llevaban. Tienen un complejo ritual y hermosas tradiciones relacionadas con la agricultura, la fijación exacta de los solsticios y las dramáticas danzas con máscaras de los antepasados para representar la primavera y el invierno.
Danza del sol
Los pueblos indios de las Praderas celebran una ceremonia para señalar la renovación de la naturaleza. Representa la recreación del mundo, el paso de la muerte a la vida; las danzas y los cantos permiten a la tribu restaurar la armonía con la tierra que da sustento y con el Gran Manitú para tener alimentos y buena salud. También era ocasión para iniciar a los jóvenes en los "ritos de paso" de la pubertad a la juventud y poder asumir sus responsabilidades de adultos y de esposos.
Era un rito de acción de gracias y de renovación pero se desarrolló como fuente perfección espiritual para los capaces de sacrificio. Como medio de iniciación se construye una casa como modelo del universo que funciona. En el centro está un gran poste (el eje del mundo, el árbol enraizado en la tierra y que nos comunica con el cielo). Su piso es la tierra; sus cuatro paredes aluden a los cuatro puntos cardinales; su techumbre es la bóveda celeste. La alegoría del "sendero blanco", símbolo del paso por la vida, se plasma en el trazo marcado sobre el piso para indicar el camino de la vida que sigue el hombre hasta la puerta del Oeste donde todo termina, para favorecer el viaje de las almas hacia el mundo de los espíritus.
Los participantes se someten a una purificación estricta en la "casa del sudor", ayunan, se pintan con rico simbolismo y se adornan con plumas que facilitarán el vuelo astral cuando entren en trance. Se proclama la muerte y la resurrección: sed atroz, mirar fijamente al sol, cantos graves y profundos. El sonido del tambor impulsa, la participación de la comunidad respalda.
La danza entre los indios es equivalente a las plegarias y al culto en otras religiones.
La Casa del sudor era el medio de purificación que se llevaba cabo en una estructura cerrada con piedras calientes sobre las que se derramaba agua fría: los cuatro elementos de tierra, aire, fuego y agua actúan para prepararse a las grandes ceremonias de iniciación o de renovación. Así como para penetrar en la "tienda de la agitación" o en la "búsqueda de la visión" o para fumar la pipa de la paz.
La búsqueda de la visión era una Institución muy extendida entre los algonquinos, los pueblo y otros. Se trata de poner a prueba a un joven, después de haberse purificado en la casa del sudor, el fumar sagrado y la oración intensa, la ordalía, el ayuno y la sed; además de un retiro en la montaña para enfrentarse a la soledad y al terror. A cambio, recibiría una visión de su espíritu guardián, a menudo en forma de animal; se le otorgarían poderes especiales y los códigos y tabúes que necesitará para curar, para defender o conducir al pueblo. Los chamanes asistían al neófito hacia su iluminación. Cuando decayó la cultura del guerrero, decayó la búsqueda de la visión por los medios tradicionales y se introdujo el uso del peyote que procede de las tierras al sur de Río Grande, patria del mescal y de los hongos divinos. En todos los pueblos indios floreció la medicina que practicaban los chamanes.
Las pipas y materiales de fumar utilizados en el culto americano se designaban calumet. Fumar como medio de oración y de comunión se deriva de la pipa que aspira el chamán para estimular la visión extática. Los modelos indígenas de comprensión se reflejan en las historias de la pipa arquetípica. La más conocida es la de los sioux oglala que narra el regalo de la pipa por la Mujer Búfalo Blanca. Es bellísima. La pipa representa a la tierra, la vegetación, animales y pájaros. Orar con la pipa significa orar con y por todos. La custodian los indios en Dakota del sur y jamás es mostrada; como tampoco lo es la pipa plana de los arapajoes. Se ofrece el humo a los seres celestes, a la tierra y a los cuatro puntos cardinales para recuperar la armonía de la naturaleza y con ella la salud y el sosiego.
"¡Qué hermoso día para morir!" -exclama el guerrero indio ante un amanecer hermoso-. "¡Y poder cabalgar y cazar en las grandes praderas de Manitú!".
 

José Carlos Gª Fajardo

 

J. Stiglitz, Nobel de Economía, escribe sobre la O M C

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es catedrático de esta especialidad en la Universidad de Columbia. Fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Clinton y economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial. Es autor, entre otros libros, de El malestar en la globalización y Los felices noventa. vale la pena escucharlo:

La Ronda del Desarrollo que nunca existió. Por muchas medidas que se tomen para cubrir las apariencias, la reunión que comienza hoy en Hong Kong para concluir la Ronda del Desarrollo de las negociaciones del comercio mundial fracasará, casi con certeza, en el único aspecto que importa, el de saber si dicho acuerdo sirve para fomentar el desarrollo de los países más pobres. Los cínicos dirán que los países avanzados, siguiendo la tradición de acuerdos comerciales anteriores, pretendían hacer solamente unas mínimas concesiones y, al mismo tiempo, "vender" lo mejor posible el producto, con el fin de lograr que los países en vías de desarrollo se sumaran al proyecto.
Todo lo que ha ocurrido desde que comenzó la Ronda del Desarrollo en Doha, en noviembre de 2001, me ha decepcionado profundamente. Cuando era economista jefe en el Banco Mundial, examiné la Ronda Uruguay de 1994 y llegué a la conclusión de que tanto su agenda como sus resultados eran discriminatorios contra los países en vías de desarrollo. En marzo de 1999 acudí a la sede central de la Organización Mundial de Comercio en Ginebra para pedir la realización de una ronda del desarrollo que abordara estos desequilibrios.
Hace dos años, la Commonwealth, un variado grupo formado sobre todo por antiguas colonias británicas, países del norte y del sur, me encargó que elaborase un estudio sobre cómo debía ser una auténtica ronda del desarrollo. Este mes, Oxford University Press publica una versión ampliada de aquel informe, con el título Fair Trade for All: How Trade can Promote Development [Comercio justo para todos: Cómo el comercio puede promover el desarrollo].
Ni por cómo se concibió, ni mucho menos por cómo ha evolucionado, merece la Ronda del Desarrollo actual su nombre. Muchos de los temas que ha tratado no tenían que haber estado presentes en el orden del día de una ronda verdaderamente dedicada al desarrollo, y muchos aspectos que debían haber figurado en la agenda han estado ausentes.
La agricultura no es el único problema comercial -ni siquiera el más importante-, aunque está claro por qué se ha convertido en algo crucial. Cuando comenzó la Ronda Uruguay, hubo un gran pacto para ampliar el orden del día e incorporar los servicios y los derechos de propiedad intelectual, dos aspectos que preocupan especialmente a los países desarrollados. A cambio, los países ricos harían concesiones importantes en agricultura -la forma de vida de la inmensa mayoría de la población en los países en vías de desarrollo- y las cuotas textiles, el único sector comercial (aparte del azúcar) en el que siguen existiendo restricciones cuantitativas.
Al final, los países desarrollados consiguieron lo que querían y a los países en vías de desarrollo se les dijo que tuvieran paciencia, que los países desarrollados acabarían por cumplir su parte del trato. Los países ricos, al mismo tiempo que instaban a los países en vías de desarrollo a hacer rápidos ajustes, aseguraban que necesitarían 10 años para hacer la transición a un régimen textil libre de cuotas. En realidad, lo único que hacían era ganar tiempo; durante una década no hicieron nada, y, cuando las cuotas llegaron a su fin, el pasado mes de enero, alegaron que no estaban listos y lograron negociar una prórroga de tres años con China.
Lo que ocurrió en la agricultura fue todavía peor. A pesar de que se daba por supuesto que se iban a reducir los enormes subsidios y restricciones de los países ricos, los estadounidenses casi duplicaron sus subsidios. Sin embargo, como cualquier negociador astuto, Estados Unidos aseguró que, en el peor de los casos, había violado el espíritu del acuerdo, pero nunca la letra.
Como es natural, Estados Unidos había incluido en la letra pequeña una categoría de subsidios agrarios permitidos -los que no distorsionaban el comercio- y todos sus incrementos pertenecían a ella. Pero, por lo visto, Estados Unidos pensaba que prácticamente nada de lo que hacía causaba distorsión (en cambio, todo lo que hacía Europa distorsionaba el comercio. De hecho, uno de los grandes logros de Estados Unidos durante la última década fue el de atribuir todas las culpas a Europa).
Las afirmaciones estadounidenses no estaban basadas en ningún análisis económico, como determinó la OMC cuando dictaminó sobre los subsidios de Estados Unidos para el algodón. Un subsidio distorsiona el comercio si aumenta la producción (a no ser que, por arte de magia, incremente el consumo en la misma medida). Eso es precisamente lo que hacen los subsidios agrarios de Estados Unidos. Quienes opinan, en los países en vías de desarrollo, que ha habido una historia de negociaciones hechas de mala fe tienen bastante razón.
Todo esto deja hoy a los países en vías de desarrollo ante una dura elección: ¿les convendrá más aceptar las migajas que se les ofrecen? Esta decisión puede ser más difícil que nunca en estos momentos: ahora que tantos países en vías de desarrollo están convirtiéndose en vibrantes democracias, los electorados pueden castigar a los Gobiernos que acepten lo que mucha gente considera otro acuerdo comercial injusto.
Los negociadores de los países ricos, desde luego, utilizan grandes cifras para describir las ventajas de un acuerdo, por imperfecto que sea. Pero también lo hicieron la última vez. Los países en vías de desarrollo descubrieron que sus beneficios eran mucho menores de lo anunciado, y los países más pobres se encontraron, para su desolación, con que estaban peor que antes. En otras palabras, los países avanzados han perdido su credibilidad.
La gran victoria de la Ronda Uruguay fue el establecimiento de un imperio de la ley fundamental en el comercio internacional. Incluso el país más poderoso, Estados Unidos, ha tenido que rendirse de mala gana ante la decisión, por ejemplo, de que sus aranceles sobre el acero violaban las leyes comerciales internacionales. Es de suponer que lo mismo ocurrirá con los subsidios estadounidenses al algodón, las disposiciones sobre el dumping ilegal y los subsidios fiscales a los exportadores. Un imperio de la ley injusto es mejor que ninguno.
Pero ahora, una vez alcanzado ese objetivo, los países en vías de desarrollo necesitan examinar con detalle lo que se les está ofreciendo. ¿Serán mayores los beneficios -un mayor acceso a los mercados internacionales- que los costes de cumplir las exigencias de los países ricos? Es probable que muchos países en vías de desarrollo lleguen a la conclusión de que es mejor no llegar a un acuerdo que aceptar un mal acuerdo, especialmente uno tan injusto como el anterior.

Malos tratos a 10.000 ancianos en Cataluña

 A veces, nos preocupamos de los grandes problemas y aquí, a la vuelta de la esquina pueden producirse situaciones injustas e inhumanas y nosogtros corremos el riesgo de pasar de largo, sin detenernos para denunciarlas y echar una mano para tratar de solucionarlas. Esta información aparecida en El Periódico nos debe hacer reflexionar. No sólo en Cataluña. Nesemu

Los datos que aporta el Colegio de Médicos de Barcelona sobre los malos tratos a la gente mayor confirman, a peor, un panorama que se temía inquietante. Hay más de 10.000 mayores de 65 años que sufren abusos en Catalunya. Abusos de la familia, del personal de los geriátricos o de los auxiliares contratados para asistirles privadamente. Cuando las víctimas se atreven a hablar aluden a todo tipo de vejaciones, desde bofetadas o maltrato verbal sistemático, a violaciones sexuales, pasando por las estafas económicas para sustraerles los bienes tengan o no capacidad de discernir. Es un maltrato que merece tanta atención como el que se ejerce contra mujeres y menores. Así lo regula, además, la aún inefectiva ley sobre violencia doméstica.
La denuncia de los médicos tiene valor. Ellos son los que mejor pueden detectar estos casos, por su relación de confianza con estos pacientes. Pero para que esa denuncia sea eficaz, urge elaborar protocolos mejores de detección de síntomas de abuso y proteger a las víctimas de las represalias que teman. Ahora que se conoce la amplitud del problema, la autoridad judicial debe dictar modelos de vigilancia para paliar el profundo desamparo de la gente mayor maltratada.


Creencias: Herreros y caldereros

La palabra sumeria an.bar, el más antiguo vocablo para designar el hierro, se escribe con los signos "cielo" y "fuego" que se traducen como "metal celeste" o "metal estrella". Los egipcios no conocieron otro hierro que el de origen meteórico. Igual sucedía entre los hititas que utilizaban "el fuego negro del cielo". Como era escaso y tan caro como el oro, se utilizaba como elemento ritual. Hasta que no se descubrió la fusión de los metales no comenzó una nueva etapa en la historia de la humanidad.
Los primitivos aprendieron a trabajar el hierro meteórico como simples piedras. Cuando Cortés preguntó a los jefes aztecas de dónde sacaban sus cuchillos, ellos señalaron el cielo. De hecho, las excavaciones no han encontrado rastro de hierro terrestre en los yacimientos precolombinos.
La metalurgia del hierro va a tener efectos religiosos pues, aparte de la sacralidad celeste, propia de los meteoritos, se impone la sacralidad telúrica, propia de las minas, donde "se crían" los minerales. Las cavernas y las minas son asimiladas a la matriz de la Tierra, Madre nutricia. Extraer los minerales es como una operación practicada antes de tiempo. Si se les dejara madurar, se desarrollarían como los organismos vegetales o animales, pero al ritmo geológico de las tinieblas telúricas.
Esta idea va a ser fundamental para entender la alquimia y su aparente búsqueda de la transformación del hierro en oro cuando, en realidad, buscaban la piedra filosofal; esto es, la sabiduría del despertar a la realidad real sin confundirlo con el elixir de larga vida. Es cierto que los verdaderos alquimistas, como los maestros de la Cábala, no quisieron deshacer los equívocos para poder trabajar con más tranquilidad.
En todo el mundo practican los metalúrgicos unos ritos que exigen el estado de pureza, el ayuno, la meditación, la plegaria y ciertas prácticas de culto, pues se introducen en un ámbito sagrado que se supone inviolable. Las mitologías de las minas y de las montañas, de las cuevas, las hadas, los genios, elfos, fantasmas y espíritus son otras tantas epifanías de la presencia sagrada a la que se enfrenta quien se aventura en sus entrañas.
Cargados de esta sacralidad, los minerales son llevados al horno para acelerar el "crecimiento". El horno viene a ser como una segunda matriz en la que el mineral concluye su gestación. De ahí, las innumerables precauciones, tabúes y ritos que acompañan a la fusión. En Africa, la tarea de fundir los metales se asimila al acto sexual, con toda su parafernalia de penetraciones, ardientes transformaciones al rojo blanco y fusiones que darán lugar a nuevas formas de existencia; teniendo en cuenta la concepción animista que dota de vida a todas las cosas, en concreto a los metales.
El metalúrgico, como el herrero y, antes que ellos, el alfarero, son "dueños del fuego" del que se sirven para hacer que la materia cambie de estado. Por eso, en las sociedades primitivas, el fundidor y el herrero son equiparados a los chamanes, los curanderos y los magos. De ahí que el carácter sagrado-demoníaco del ambivalente metal se transmita a los metalúrgicos y herreros que son muy estimados pero, a la vez, temidos. Hasta el punto de que se les mantiene viviendo alejados de la ciudad, y son objeto de menosprecio por el temor que inspiran. Pero, como son necesarios para mantener el progreso social y la defensa de la comunidad mediante los utensilios y las armas que fabrican, también son respetados.
En muchas mitologías aparece la figura del herrero divino encargado de forjar las armas de los dioses. En la Ilíada, Tetis va al fondo del mar para que Vulcano forje una armadura nueva para su hijo Aquiles. Igual sucede entre los cananeos que forjan para Baal los bastones de oro para abatir al señor de los mares. O en el mito egipcio, Path forja las armas que permiten a Horus vencer a Seth. O en la India, el herrero divino Tvastri prepara las armas a Indra y, en Grecia, Hefesto forja el rayo con que Zeus triunfará de Tifón.
Curiosamente, el herrero divino tiene relaciones con la música y el canto. No es extraño que, en tantas sociedades, los herreros y caldereros sean también músicos, bailaores y cantaores, magos y echadores de la buenaventura, que practican el nomadismo y que se asientan en las afueras de las ciudades. Nuestros zíngaros y gitanos modernos.
¿Qué mueve a un hombre a salir de su casa y echarse a andar? La conciencia de que toda la Tierra es sagrada y puede acogerlo como un hogar sin límites. Durante la Edad Media había edictos por los que se prohibía a los gitanos acampar dentro de las murallas de las ciudades, más que por prejuicios raciales, por temor a sus prácticas como caldereros, nigromantes y adivinos.
Ellos cultivaban el fuego en las herrerías, lo contemplaban y pasaban las noches en sus campamentos alimentándolo mientras cantaban y bailaban. Todo un componente de desasosiego en gentes dominadas por la magia blanca de prácticas religiosas impotentes ante lo que les decían que era magia negra, porque no la podían controlar sus sacerdotes. Miles de años más tarde, los alquimistas serán perseguidos como brujos y llevados a la hoguera.
En muchos lugares de Africa, el herrero, amado y temido, solía ocupar el puesto de jefe del poblado con capacidades de sanador y de mago. En cambio, entre los tuaregs, los masai o los somalíes se les relegaba al fin de la escala social; pero siempre libres. Inimaginable un herrero esclavo.
Entre los yorubas, de Nigeria, cuando se iban a fundir objetos de gran tamaño y sobre todo en la técnica de la "cera perdida", nadie osaría comenzar sin rituales previos para prevenir explosiones y roturas.
Los ogbonis practican ayunos y la abstinencia sexual, así como sacrificios rituales en los días previos a la fundición del latón, tan estimado en sus esculturas. Y si habían tenido alguna polución, voluntaria o nocturna, procedían a purificaciones rituales. Al fin y al cabo, el semen tenía mucho que ver con el mineral que se extraía de la tierra así como con los metales fundidos. En bastantes pueblos americanos, como los quimbayas, se entendía que el oro era como el semen de la tierra. Por eso, una vez utilizados los objetos de oro por los chamanes, se volvían a enterrar para que "madurasen"; con gran desesperación de los conquistadores en sus rapiñas.
El herrero mantiene buenas relaciones con los espíritus que le asesoran en la recogida de plantas medicinales. Pasando tantas horas en la selva, y en espera de que los hornos realicen su cometido, no es extraño que estén familiarizados con plantas y animales, así como con los cazadores tenidos por magos o brujos en muchísimas tradiciones. Por eso mantiene el secreto sobre los venenos y sus antídotos y dirige las ceremonias rituales del poblado, entierros, iniciaciones de paso en las que realiza las circuncisiones de los jóvenes o los tatuajes de los bebés para alejar a los malos espíritus.
Esta implicación en la vida de la comunidad hace de él el genealogista, mediador en los conflictos, intermediario matrimonial y consejero conyugal; o remediador de mujeres estériles pues solían tener buenos bíceps y estar bien dotados. No se concibe un metalúrgico castrado o equívoco.
Los talleres de los herreros son lugares de trabajo pero también una especie de santuarios que inspiran temor, fascinación y respeto. En no pocas etnias africanas, se hace remontar sus orígenes a un individuo extraordinario, un rey-herrero que proveía de armas y de utensilios para la agricultura.
Desde la infancia a la tumba, los objetos de metal protegen, salvan, defienden y adornan a los seres humanos transformándolos en obras de arte. Pero, por encima y más allá de los límites de la existencia, hunden sus raíces en los mitos que sustentan los imaginarios colectivos.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

Desconfianza entre EEUU y la UE

(Al regreso de este viaducto casi inmoral, me parece buena esta reflexión de A. Ortega como  puesta al día. Nesemu)

Desconfianza La desconfianza mutua entre Europa y EE UU puede acabar repercutiendo negativamente en la propia Unión Europea. La UE está atravesando una crisis de liderazgo y de identidad, que empeoraría si esta semana, o a más tardar en marzo, el Consejo Europeo no llegase a un acuerdo sobre su marco presupuestario para 2007-2013. No hay verdadera reflexión sobre qué hacer con la no nata Constitución Europea, a la espera de las elecciones en Francia en 2007. Europa está en un proceso de renovación de sus dirigentes que durará dos años más como poco. Empezó inesperadamente con Zapatero en España, luego con Merkel -forzando una gran coalición-, Polonia con un Gobierno que no cree en esto, y está por ver qué pasa en Italia mientras que Blair cederá la batuta próximamente.
En cuanto a la relación transatlántica, cuando se estaba recuperando de la crisis provocada por la guerra de Irak, llega un nuevo golpe a la confianza mutua con las revelaciones sobre los vuelos secretos de la CIA para la "entrega extraordinaria" de prisioneros en la guerra contra el terrorismo. En su viaje a Europa, en el que esta cuestión ha tapado las demás, Condoleezza Rice poco ha desvelado, y, sin propósito de enmienda, ha venido a decir que Estados Unidos lo hace por nuestro bien. En general, sus aliados europeos han preferido no presionar excesivamente, aunque el tema está ahora en manos de los jueces en diversos países, con lo que no desaparecerá. Revela una distancia transatlántica sobre el valor y contenidos del derecho internacional. Estos hechos, junto a la torturada definición de lo que se considera tortura -y que ha provocado un nuevo enfrentamiento de EE UU con la ONU-, socavan aún más la legitimidad exterior de la superpotencia, que ésta necesita aunque no lo reconozca.
Estos casos afectan no sólo a las relaciones con EE UU, sino, sobre todo, a las internas entre unos europeos en proceso también de reajuste de sus ejes internos y externos. Está por ver qué sabían realmente algunos Gobiernos de estos vuelos de la CIA. Alemania, al menos, estaba al tanto del caso del ciudadano alemán de origen libanés, Al Masri. Si se confirman las revelaciones de cárceles secretas de EE UU en varios lugares de Europa -Human Rights Watch mencionó Polonia y Rumania, que lo han negado- entonces la desconfianza entre algunos europeos se ahondará, con graves consecuencias. Los Tratados de la Unión Europea y de Niza permiten abrir un procedimiento de suspensión de derechos de voto y otros al Estado miembro infractor en estos valores básicos si es miembro de la UE. Y si no ha ingresado, su incorporación podría retrasarse.
Por su parte, la Administración Bush está política, militar y financieramente paralizada por la guerra de Irak y algunos escándalos internos o de los republicanos, aunque haya recuperado el control del debate tras conseguir desplazar el que pedía un calendario de retirada. Pero la matanza, entre otras, esta semana de 35 oficiales del nuevo Ejército iraquí es un ejemplo de lo difícil que lo tendrá EE UU para iraquizar la seguridad y reducir sus tropas. El calendario obliga: los republicanos saben que si en las elecciones de noviembre próximo pierden el control de cualquiera de las dos partes del Congreso, los demócratas pondrían en marcha comisiones de investigación para desvelar todo lo que ha rodeado a la guerra de Irak y otras cosas. A la vez, reactivadas con la mala marcha de la invasión de Irak, empiezan a volver a despertarse las tendencias aislacionistas en la opinión publica estadounidense. Y perdurarán.
Incluso en este enredo de la UE y transatlántico pueden darse avances en el papel en las negociaciones con Irán, la presencia en Rafah, la misión de la OTAN en Afganistán, e incluso una nueva "transformación" de la Alianza en 2006, si es que es necesaria. No estamos ya en la Guerra Fría ni en un sistema de equilibrio de poderes. El eje transatlántico, muy diferente de lo que fue, es una de las estructuras básicas del mundo. No va mal, pero si se agarrotase, su vacío no lo llenaría ningún país; si acaso, movimientos transnacionales perversos. Habría, eso, un vacío estratégico.

Cumbre de la OMC en HOng Kong. 4ª entrega : Todos contra todos

(4ª entrega de OMC: Echar las puertas abajo, de J. Estefanía)

A la cumbre de Hong Kong se llega en una especie de todos contra todos, en donde los mismos interlocutores pertenecen a uno u otro grupo dependiendo del asunto del que se trate: quienes son partidarios de la apertura en unos productos porque son grandes exportadores de los mismos, pueden ser proteccionistas respecto a otros, para hacer sobrevivir a sus agricultores nacionales. Las formaciones G (G-4, la Cuadrilateral, G-5, G-10, G-20, o el G-90...) tienen suficientes pasarelas entre ellos para que los países se trasladen con comodidad de unas a otras. Países que en unos casos defienden las posiciones de los más pobres, en otros funcionan como si perteneciesen al Norte geopolítico.
El primer interlocutor en Hong Kong será el nuevo director general de la OMC, Pascal Lamy, que hasta ahora había jugado el papel de representante de los intereses europeos como comisario de Comercio de la UE; Lamy tiene, además, la ciudadanía francesa, una de las naciones más proteccionistas. Con esos antecedentes, habrá de hilar muy fino si quiere mantenerse con la credibilidad necesaria para el árbitro de la situación.
El segundo grupo de actores lo forman EE UU y la UE, aunque es muy difícil encontrar, más allá de su posición objetiva de bloques ricos, intereses comunes. En el mes de octubre, EE UU ofreció eliminar algunas de las subvenciones a las exportaciones de sus productos agrícolas, trasladando hábilmente a Europa la responsabilidad de ser la zona más proteccionista del mundo. Pocos días después, la UE contraatacó con otro paquete de medidas liberalizadoras de su comercio, aunque sin tocar en profundidad la PAC. Ambos bloques se acusaron entre sí de contabilidad creativa (engañar acerca de la amplitud de sus concesiones), y de una liberalización mucho menor de lo anunciado. Pero también en el seno de la UE hay diferencias: el comisario de Comercio actual, el británico Peter Mandelson, ofreció reducir los aranceles y las ayudas a la exportación, oferta que fue durísimamente contestada por países como Francia o España, que le acusaron de haber ido en la negociación mucho más lejos de lo pactado en el conjunto de los 25 países europeos.
El tercer gran interlocutor es el G-20, que representa a los países emergentes. Habiendo sido creado en 1999, no tomó naturaleza como poder alternativo a los bloques de las zonas más ricas hasta la conferencia ministerial de Cancún, en 2003, cuando se alió con el G-90, el cuarto interlocutor en Hong Kong (compuesto por los países menos desarrollados, el Grupo África, Caribe y Pacífico, y la Unión Africana), y plantaron cara a Europa y EE UU. Lamy definió al G-20 como un grupo "con una madre agropecuaria y un padre geopolítico", lo que es una manera de manifestar su gran heterogeneidad: Dentro del G-20 hay países netamente exportadores (que a su vez forman parte del Grupo de Cairn, integrado, entre otros, por Argentina, Canadá o Australia). Los intentos de destruir el G-20, cooptando a algunos de sus miembros para el conjunto de países desarrollados, han sido continuos desde Cancún, en 2003.

Las posibilidades de que el mundo salga de la reunión de la OMC con una liberalización rotunda de su comercio son muy escasas. Por ello hace ya varias semanas que Lamy y otros dirigentes políticos intentan minimizar las expectativas de un acuerdo. Cuanto más bajas sean éstas, menor será el síndrome de fracaso. Si no hay pacto en las reglas del juego, Hong Kong unirá su nombre al de otras ciudades, como Seattle o Cancún, en las que apenas se avanzó en una ruptura de los egoísmos nacionales. No todos los proteccionismos son iguales. Como ha escrito el economista colombiano José Antonio Ocampo, secretario general adjunto para Asuntos Económicos y Sociales de la ONU: "Igualar las oportunidades de ciudadanos y países requiere un tratamiento diferenciado (acción positiva) para quienes son distintos o están en posiciones disímiles". Cuando se abrió la Ronda del Desarrollo, en 2001, los países ricos prometieron poner en marcha medidas prácticas para lograr una distribución más justa de los beneficios de la globalización. Desde esa fecha no se ha avanzado en casi ninguna cuestión de fondo: los obstáculos que impiden el comercio internacional permanecen intactos, los subsidios agrícolas han aumentado y los países ricos se dedican de modo activo a conseguir la aplicación de normas para las inversiones, los servicios y la propiedad intelectual que amenazan con profundizar aún más las desigualdades en el mundo.

2005 tenía tres grandes citas para conseguir esas metas: el G-8, para la condonación de la deuda externa de los países más pobres; la asamblea de la ONU, para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, y la OMC. Las tres habían de caminar en la misma dirección. No parece que haya sido posible por culpa de los ciegos intereses de los más poderosos. Se unen contra el terrorismo y gastan lo que sea, pero no son capaces de ponerse de acuerdo en la lucha contra la injusticia social. Lo pagaremos todos.

Cumbre de la OM en Hong Kong. 3ª entrega: El dumping agrario

(Prosigue la 3ª entrega de OMC: echar las puertas abajo, de J. Estefanía)
El  dumping agrario
Si la ecuación comercio igual a desarrollo fuese tan fácil y tan directa, y beneficiase a los países más desfavorecidos, ¿por qué éstos se oponen a la rápida liberalización de los movimientos de mercancías y productos agrícolas? Además de quienes discuten la demostración empírica de tal binomio están quienes opinan que las reglas del juego no se aplican por igual a todos: mientras les exigen que abran las puertas de la industria y los servicios, zonas como EE UU o la Unión Europea aplican tres tipos de mecanismos de apoyo a su agricultura: aranceles a muchas de las cosechas que llegan del Tercer Mundo (por ejemplo, el algodón), que las encarecen, siendo para el consumidor más barato seguir adquiriendo las producciones europeas o americanas; en segundo lugar, ayudas directas a sus agricultores (por el mero hecho de producir), y, en tercer lugar, ayudas a la exportación de sus cosechas. Es decir, por una parte encarecen lo que llega de fuera y por la otra abaratan lo propio, distorsionando el mercado. Es lo que se denomina dumping agrario: exportaciones de productos a un precio por debajo del coste de producción, o importaciones por encima del precio de mercado.

 

Cumbre de la OMC en Hong Kong. 2ª parte: La escalera del desarrollo

(Prosigue  el trabajo de J. Estefanía "OMC: Echar las puertas abajo')
Si se vincula el comercio con el desarrollo conviene conocer cómo está distribuido este último. El economista norteamericano Jeffrey Sachs, asesor principal en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Kofi Annan, secretario general de la ONU, establece cuatro peldaños en "la escalera del desarrollo, unos peldaños cada vez más altos que representan pasos adelante en el camino hacia el bienestar económico".
En primer lugar, están 1.000 millones de personas (alrededor de la sexta parte de la humanidad), que son extremadamente pobres: se hallan demasiado enfermos, hambrientos o necesitados incluso para poner un pie en el primer peldaño de la escalera del desarrollo. Dice Sachs, en su libro El fin de la pobreza, que sus ingresos representan sólo unos céntimos diarios.  El segundo escalón lo forma la parte superior del mundo de las rentas bajas: unos 1.500 millones de personas, que son "los pobres"; viven por encima de la mera subsistencia, aunque les cuesta mucho que les salgan las cuentas. La muerte no está llamando a sus puertas, pero la penuria económica y la falta de servicios básicos, como el agua potable, forman parte de su vida cotidiana. Los pobres extremos (1.000 millones) y los simplemente pobres (1.500 millones) suman alrededor del 40% de la humanidad.
El tercer peldaño son 2.500 millones de ciudadanos de rentas medias. Se trata de familias de ingresos medios a las que no se les reconocería como parte de la clase media, según los criterios de los países ricos. Sus rentas pueden ser de unos cuantos miles de dólares anuales y en su mayoría viven en ciudades; pueden conseguir ciertas comodidades para sus viviendas, tal vez incluso agua corriente, tienen ropa adecuada y sus hijos van a la escuela. El cuarto y último escalón son los 1.000 millones de personas restantes, pertenecientes al mundo de las rentas altas: gente de los países ricos, pero también el creciente número de personas acomodadas que viven en los países de rentas medias.
La mayor tragedia es que una sexta parte de la humanidad ni siquiera ha llegado a la escalera del desarrollo. Pobreza extrema, prisioneros de la trampa de la miseria, incapaces de escapar por sus propios medios de la penuria material extrema, éste sería el segmento, según la OMC, que más se beneficiaría de la liberalización del comercio.

Cumbre de la OMC en Hong Kong. 1ª parte: Última oportunidad

Una década después de la creación de la Organización Mundial de Comercio, sus cumbres se cuentan por fracasos: apenas se han generado unas reglas del juego equitativas para la liberalización de los intercambios. La Ronda del Desarrollo, que se denominó así para vincular el comercio con el desarrollo, puede no llegar a nada. Hong Kong es la última oportunidad. Acogerá a 148 países de todo el planeta para liberalizar el comercio de bienes y servicios.
Es preciso seguirla muy de cerca, al menos nosotros los periodistas. Recomiendo el amplio reportaje que Joaquín Estefanía ha publicado en Domingo, de El País del que extraigo algunos párrafos.
Los 25 países de la UE se van a reunir sin haber afrontado la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), principal política económica de la UE, que se come el 42% de sus recursos anuales. La permanencia de la PAC, que conlleva el proteccionismo de los países europeos frente a los productos de los países más pobres, condicionará la coherencia de la reunión de la OMC, en Hong Kong.
La última Conferencia de la OMC tuvo lugar en Cancún (México), fue en el año 2003 y acabó con un sonoro fracaso: fue la primera vez en la historia de esta organización multilateral en que los principales países emergentes, aliados con los países más pobres del planeta, se unieron para contestar las cuotas de poder en el comercio internacional de los países más desarrollados, fundamentalmente EE UU y Europa, y para hacer del funcionamiento de la OMC -un país, un voto- una realidad.
La mayor apertura del comercio mundial a la que se ha de llegar en Hong Kong se decidió en la ciudad de Doha (Qatar) el año 2001, poco después de los atentados terroristas de Nueva York y Washington. En aquellos momentos EE UU estaba sufriendo una recesión económica después de los esplendorosos ocho años de la etapa de Clinton, en las que las ventajas de la nueva economía hicieron crecer al país por encima del 4% cada año. Esa recesión amenazaba con expandirse al resto del mundo. Los atentados terroristas añadieron a la crisis económica una depresión psicológica de ciudadanos y empresas, y los datos de la globalización retrocedieron: disminuyeron los flujos de inversión extranjera, los intercambios de bienes y servicios y los movimientos de personas.
En este contexto se lanza la Ronda de Doha de liberalización del comercio (el Banco Mundial estima que esa liberalización hará crecer los ingresos mundiales en 300.000 millones de dólares en una década), a la que se denomina con mucha intención Ronda para el Desarrollo. No es casual el nombre, sino muy convenientemente elegido: a partir de ese momento se vinculan con más fuerza los conceptos de comercio y desarrollo, que en muchos casos habían estado disociados. Para que un país pobre deje de serlo ha de abrir sus puertas y dejar entrar los productos del resto del mundo, y viceversa: echar las puertas abajo. Comercio y desarrollo, pobreza y desarrollo serán dos partes de la misma ecuación en una coyuntura en la que se habla de la pobreza como caldo de cultivo del terrorismo: los terroristas que atentaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono serían ricos o pobres, pero lo que es seguro es que los Estados que los acogieron y los ampararon, como Afganistán, son países pobres de solemnidad.
Además, se trataba de dar legitimidad a la OMC. Nacida tras el fracaso de Seattle (EE UU), en 1999, donde la asamblea se tuvo que disolver ante la potencia del movimiento antiglobalizador, que la acusaba de establecer unas reglas del juego opacas, que beneficiaban sobre todo a los países ricos (se presionaba a los países en desarrollo para que abriesen definitivamente sus fronteras a los productos industriales y a los servicios provenientes de los ricos, mientras éstos seguían practicando por el momento el proteccionismo agrícola a través de las ayudas a sus agricultores), la OMC necesitaba silenciar las críticas de quienes la denunciaban como un árbitro parcial e inoperante, y con una falta de responsabilidad social ante la pobreza.
La Ronda para el Desarrollo debía tener su final en Hong Kong, en diciembre de 2005. Pero los cuatro años pasados desde que se reunió en Doha -un lugar escogido adrede, para dificultar la llegada de los militantes altermundistas- han sido muy frustrantes: apenas ha habido acuerdos nuevos de liberalización del comercio, y no se ha pasado del capítulo agrícola, que sólo representa un 3% de la producción mundial. En el único terreno donde parece haberse avanzado algo es en el de las patentes farmacéuticas, con un acuerdo histórico según el cual la OMC da prioridad a la salud pública frente a dichas patentes.