Blogia

J. C. García Fajardo

Europa desorientada

Hace un año, los ciudadanos franceses echaron a pique el Tratado por el que se creaba una Constitución europea, y pocos días más tarde les seguían los holandeses. Los Veinticinco se dieron unos meses de "pausa de reflexión", pero poco se ha reflexionado durante todo este tiempo. El Parlamento Europeo ha dado algunas puntadas y la Comisión de Durão Barroso otras, aunque para alejarse de todo federalismo y acercarse a la visión anglosajona.
La verdad es que nadie sabe muy bien qué hacer. La primera discusión debería tener lugar en el Consejo Europeo del mes que viene. Para prepararla, los ministros de Asuntos Exteriores se reunieron este fin de semana en Klosterneuburg, una abadía cercana a Viena, sin ideas novedosas, salvo darse un año más de reflexión y buenas palabras. La propia Angela Merkel, que al llegar a la Cancillería alemana se mostró ansiosa de recuperar el Tratado durante su presidencia comunitaria, en el primer semestre de 2007, ha desistido del empeño, pues antes tienen que celebrarse, esa primavera, las elecciones presidenciales y legislativas en Francia.
Puede que, en realidad, los franceses no quisiesen votar en contra de Europa, pero el caso es que lo hicieron. Y aunque más de la mitad de los Estados que representan una mayoría de la población de la UE hayan ratificado el Tratado (sólo España lo ha hecho por referéndum), las imposibles reglas del juego en una Unión de 25 son las que son y exigen la unanimidad. Tampoco hay que engañarse. Detrás del no francés se agazapan los Gobiernos británico, sueco, danés o polaco, que se han comprometido a celebrar referendos que tienen pocas posibilidades de triunfar.
Ahora bien, la UE no se puede quedar parada. Con las instituciones del Tratado de Niza en vigor, resultará crecientemente ingobernable a 25 o 27. Si entran Bulgaria y Rumania (en enero próximo o un año después), Niza prevé que la Comisión deje de contar con un miembro por país, pero la cifra tendrá que rebajarse "por unanimidad". La reforma institucional no puede esperar. Si no se puede salvar la Constitución, no hay porqué excluir la posibilidad de un nuevo Tratado que se limite a unas reformas institucionales que permitan la gobernabilidad de una Unión con 27 o más miembros y, a la vez, como propone la Comisión Europea, centre los esfuerzos de la UE en las preocupaciones concretas de los ciudadanos, desde la inmigración a la economía.
Es necesario un debate a fondo sobre futuras ampliaciones y los límites geográficos de Europa. La UE anda desorientada. Tiene que recobrar un rumbo para saber qué quiere ser, con quién y cómo
. La "Agenda de los Ciudadanos" que propone la Comisión empieza con una frase bien cierta: "En un mundo globalizado, la Unión Europea nunca ha sido tan necesaria y, sin embargo, tan cuestionada". Ésa es la paradoja europea.
(Edit. El País)

Retazos de la Luna Azul 036: Un Buda borracho

Las gentes sencillas del camino se inclinaban al paso de la comitiva formada por las tres mulas y por un pequeño asno cargado con fardos. Contenían hierbas seleccionadas por los monjes de la montaña para que los monjes del otro monasterio pudieran hacer medicamentos para los enfermos del lugar. Existía la tradición en los monasterios de todas las confesiones religiosas del mundo de mantener bien provista una botica con monjes expertos en remedios terapéuticos. Quizás no sea otro el origen de la medicina que la práctica de los curadores, de los chamanes y de las gentes en contacto con la naturaleza y con el mundo de los espíritus. Cuando todo se quiso reducir a un reduccionismo mecánico, se rompió la unidad del ser humano y de su inserción holística en la naturaleza. El Maestro admiraba mucho la labor de los alquimistas y de los expertos en el manejo de las hierbas medicinales en relación con los humores cambiantes de las personas. A veces, se acercaba a la vieja farmacia del monasterio para charlar con el sabio alquimista que la regentaba. Sergei venía en la cola arrastrando del ramal al asno que les había regalado y el Abad y del que él ya pensaba incautarse “para hacer recados” en el pueblo. Durante uno de los descansos de la comitiva, Sergei preguntó al Maestro:
- ¿Cómo era la historia del Buda borracho? ¿Bebía tanto el Buda?
- No, Sergei, con el nombre de Buda se designan a las personas que han alcanzado la iluminación, pues ese es el significado del la palabra “buda”. Así, ha habido muchos “Budas” entre las personas que han seguido el Camino. Uno de esos Maestros se llamaba Suiwo y fue un personaje casi mítico al que se le achacan más historias que las vividas por él.
- Maestro, – intervino Ting Chang -, a mí siempre me ha parecido un personaje inmensamente libre y divertido, aunque preocupante para no pocos abades ortodoxos.
- ¿Por qué?, - preguntó Sergei que intuía una historia apasionante.
- ¡Pues imagínate lo que sería un monasterio en el que todos imitasen al Maestro Suiwo! Y eso que él fue el Maestro sucesor del gran Hakuin al frente de su monasterio por el que pasaron y se formaron otros famosos Maestros, como Torei, Daikyu y Reigen.
- ¡Cuente, Maestro, cuente!, - dijo Sergei acercándoles unas tazas de té caliente alegradas con un poco del vino de arroz que les habían regalado en el monasterio.
- Suiwo conoció a Hakuin cuando ya tenía treinta años y el Maestro percibió en él un espíritu excepcional y le animó a desarrollar sus potencialidades. Suiwo siguió sus enseñanzas durante más de veinte años pero era un tipo excéntrico y extravagante. Vivía a diez leguas del monasterio que recorría a diario para escuchar las enseñanzas del Maestro. Muy aficionado al vino de arroz, comía cuanto le ponían delante. Se echaba a dormir donde le apretaba el sueño y tenía una fortaleza nada común. Era hermoso y fue amado pero Suiwo era incapaz de atarse a nada ni a nadie. Hasta que enfermó el Maestro Hakuin, y Suiwo se fue al monasterio para cuidarlo hasta su muerte. Entonces, todos se pasmaron de que el Maestro le hubiera entregado a él el manto, el cuento y el bastón símbolos de la transmisión.
- ¿Y se quedó a vivir en el monasterio?
- Bueno, como había otro monje llamado Torei que también había alcanzado la iluminación, Suiwo le enviaba a todos cuantos llegaban para estudiar Zen. El problema es que nadie como Suiwo era capaz de comentar a los clásicos y, cuando él hablaba, tenía audiencias de hasta trescientas personas. El caso es que los demás Maestros le suplicaron insistentemente para que se ocupase de la formación de los monjes en el monasterio. Suiwo ya tenía cincuenta y ocho años cuando pronunció el increíble discurso de las Cinco casas del Zen que, desde entonces, se ha convertido en un clásico. Al final de sus días llego a congregar a más de setecientas personas para escucharle. Él les decía: “En contra de lo que dijo un clásico, de que es mejor estar demasiado relajado que demasiado apasionado, yo creo que es preferible estar demasiado apasionado que demasiado relajado. ¿De qué vale vivir de la fraseología recitando textos sagrados? Hay que vivir a tope”.
- Claro, con una personalidad tan extraordinaria como la suya – comentó reflexivo Ting Chang-, hiciera lo que hiciese habitaba en la perfección.
- El caso es que, cuando estaba en su lecho de muerte, no admitiendo más medicamentos que vino caliente bien especiado, los monjes le pidieron un poema de despedida, de acuerdo con la tradición. Suiwo tomó un pincel y escribió muerto de risa:
o “He estado burlándome
o de Budas y Maestros Zen
o durante sesenta y tres años.
o En cuanto a mi epitafio,
o ¿Qué? ¿Qué?
o ¡Kaa!”
Y después de una sonora carcajada, cerró los ojos y expiró.
 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

Retazos de la Luna azul 034: Desapego

Permanecieron durante unos días en aquel monasterio tan bien asentado en la ladera de la montaña. Ricas aguas, buenos vientos y la orientación correcta que permitía protegerse de las inclemencias del invierno y aprovechar el sol en primavera y en otoño.
Más de un centenar de monjes trabajaban las tierras y desarrollaban una vida de comunidad que les hacía autosuficientes. Tejían, hilaban, curtían y encuadernaban, al tiempo que preparaban fórmulas tradicionales con las hierbas de los alrededores. Sus medicamentos eran muy apreciados en la Corte de Pekín.
El Abad pidió al Maestro que se detuviese unos días para comentarles las paramitas, o camino de perfección: dar, disciplina, paciencia, energía, meditación y percepción interna.
El Maestro se ocupó en comentarles las tres clases de dar, según el budismo tradicional: dar ayuda material, dar seguridad y dar educación. Pero, en la noche, antes del gran silencio, se explayaba en la suprema forma de dar, en el no-apego.
- Maestro, - le dijo un día Ting Chang, que disfrutaba con ese improvisado retiro -, me da una gran paz que no insistas tanto en la muerte de los deseos como en el no apego a los mismos.
- Es que sin deseos no puede haber vida, - respondió el Maestro -. Una vez más, se ha desorbitado el pensamiento del Buda por seguidores incapaces de asumir la contradicción que nos sostiene vivos.
- El no-apego supone aceptar nuestra realidad sin asombrarnos por nuestros fallos.
- ¿Qué fallos, Ting Chang, amigo? Así denominan a lo que no concuerda con las normas establecidas para mantener estructuras de poder que les protege del miedo a dejar de ser, del miedo a la muerte. Pero también debemos cuidarnos de no apegarnos ni al desapego. Recordadme que os cuente un día la historia de Suiwo, un Buda borracho.
- Entonces, - intervino Sergei -, ¿por qué me siento culpable cuando me escapo para visitar a la viuda de Nanking y a beberme su rotundo vino?
- Por eso, Sergei, porque te escapas.
 

José Carlos Gª Fajardo


 

Retazos de la Luna Azul 033: Vino caliente y especiado

Cuando llegaron al monasterio, ya bien entrada la noche, un monje salió a su encuentro y, después de saludarlos y de ayudarles a bajar sus alforjas, los condujo al interior para que se refrescaran y pudieran tomar tranquilos la cena que les había preparado.
A continuación, condujo las caballerías a las cuadras y les echó abundante pienso, después de haberlas llevado al abrevadero para que se regodeasen lamiendo una gran piedra de sal.
Cuando hubo terminado con las mulas, se cambió de túnica y acompañó a los huéspedes a sus aposentos, llevándoles unas jarritas de vino caliente especiado con canela.
Sergei estaba maravillado del silencio que reinaba, pero también se preguntaba cómo no habría salido el abad a recibir al Maestro, sabiendo que llegaría esa noche.
El Maestro que permanecía en silencio mientras saboreaba el rico vino le dijo a Sergei:
- ¿Por qué no disfrutas sin más de los bienes que nos han preparado los monjes?
- Bueno, Apacible señor, es que no siempre llega un Maestro a un monasterio.
- Escucha, Sergei. El venerable místico sufí Jalal Ud Din Rumí escribió en sus Rubayats, en los que ensalza la sabiduría, el amor y el buen vino “Una mano que está siempre abierta o siempre cerrada es una mano paralizada. Un pájaro que no puede abrir y cerrar sus alas, no podrá volar”.
- Maestro, no te comprendo.
- Vamos a descansar, liebre de las estepas.
A la mañana siguiente, cuando Ting Chang y Sergei se despertaron, se dirigieron a la sala de meditación en donde el Maestro estaba sentado en medio de un centenar de monjes. Al dirigirse ante el altar en dónde ardían las candelas y se quemaba el incienso, se inclinaron, ante la imagen de Buda y después ante la comunidad, para hacerlo finalmente ante el Abad que les presidía revestido de sus ornamentos litúrgicos. Ting Chang casi no puedo reprimir una sonrisa mientras se postraba ante el humilde monje que les había recibido en la noche y que se había hecho cargo de las mulas. De Sergei, no sabemos nada.
 

José Carlos Gª Fajardo

Retazos de la Luna Azul 032: La paloma de Tamerlán

Ya habían aparejado las mulas y se disponían a montar para llegar a tiempo de hacer noche en un monasterio del valle cuando Sergei, se inclina ante le Maestro y le dice.
- Sé que soy torpe, Venerable Anciano, pero no entiendo cómo el santo ermitaño a quién tanto admirabas pudo dejar tan confundidos a sus discípulos. Les hizo una auténtica faena diciéndoles que, si tanto lo amaban, por qué no se animaba alguno a acompañarle ¡al otro mundo!
- Escucha, Sergei, liebre asustada. Al Mulá Nasrudín le encomendó el emperador Tamerlán un ministerio en su Gobierno, ya que tanta sabiduría mostraba que desconcertaba a los demás visires. Entonces, mientras Nasrudín paseaba muy ufano por los espléndidos salones del diwán, vio por primera vez en su vida un halcón real. Nasrudín se asombró hechizado por la mirada de aquella especie de paloma. Así que, agarró unas buenas tijeras y le cortó al halcón las alas, las garras y el pico.
- ¡No es posible que hiciera eso!
- El Mulá dio la razón muy satisfecho “Ajajá, así ya estás como es debido. Que malos cuidadores has tenido hasta ahora. ¡Menos mal que el Emperador me ha nombrado visir en su diwán!”
- Maestro, tú mismo nos has dicho que la mayor parte de las historias atribuidas al Mulá Nasrudín, o a Afanti o Joha, se las inventaban los maestros sufís para conmover a sus discípulos pero que no habían sucedido en verdad.
- ¿En verdad? No es otra cosa lo que hacen muchos dirigentes de religiones, ideologías y humanas invenciones con quienes se acercan a ellos. Son incapaces de escuchar y de aprender de otras personas que proceden de experiencias distintas. Los sacas de su mundo y se asfixian.
- ¡Ahora lo entiendo, Maestro! El ermitaño quiso gastarles una broma.
- Sergei, - intervino con dulzura el fornido médico Ting Chang -, no hay que buscar explicación a todas las cosas, sino vivirlas y ya está.
- Pues buena cosa me dice el médico. Me cuidaré de no caer en tus manos pues me contemplarás enfermo y ya está.
- Sergei, - exclamó riéndose el noble amigo -, ¿has visto mejor manera de acompañar a alguien que asumiendo su camino? Eso quiso decirles el ermitaño. Lo mismo que Buda expresó a sus discípulos poco antes de morir: “¡No cejéis en la meditación!” Si los discípulos amaban tanto a su maestro la única manera de acompañarle era siguiendo su camino.
- Ahora sí que lo veo.
- Ya. Y en cuanto a que no me querrás a tu lado cuando estés enfermo, cuídate de que no te toque un matasanos que no sepa respetar las exigencias de la propia naturaleza, para acompañarla en su proceso.
 

José Carlos Gª Fajardo

Sin dopaje, todos conservarían las mismas distancias, aunque no las marcas envenenadas

Manolo Saiz, director del equipo ciclista Liberty Seguros, fue detenido ayer en la mayor operación contra el dopaje en España. En la misma redada fueron detenidas otras cuatro personas: Eufemiano Fuentes, ginecólogo y médico personal de varios ciclistas españoles de primer nivel; el segundo director del equipo de la Comunidad Valenciana, José Ignacio Labarta; José Luis Merino Batres, ex gerente de Transfusiones de la Comunidad de Madrid, y Alberto León, ex corredor de bicicleta de montaña. El dopaje consistía en la extracción de sangre para hacer un concentrado de glóbulos rojos para maximizar el rendimiento del ciclista. La sangre se inyectaba antes de una prueba importante. La Guardia Civil ha hallado más de 200 bolsas con sangre de deportistas.
La detención de Manolo Saiz, ex director del ONCE y peso pesado del ciclismo español, fue conocida después de que no acudiera a una comida con miembros del equipo y no fuera posible localizarlo. Saiz fue detenido en las cercanías de la clínica de Merino Batres, en la calle de Zurbano de Madrid. Un apartamento próximo a dicha clínica era el supuesto centro de la trama y donde los ciclistas acudían a que les extrajeran sangre para su reutilización. A lo largo de la investigación la Guardia Civil ha rastreada en varios ocasiones las basuras de los hoteles donde se alojaban algunos equipos ciclistas. Según fuentes de la operación se encontraron bolsas con sangre y jeringuillas. La nueva ley antidopaje establece penas de prisión para los inductores al consumo de sustancias prohibidas.
La operación, dirigida por el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid, arrancó ayer tras meses de investigación, aunque la trama ahora desbaratada es muy similar a la que hace dos años denunció Jesús Manzano, corredor del Kelme, en el diario As. Un juzgado de Madrid archivó la la denuncia por falta de pruebas. En dicha investigación tuvieron que declarar Eufemiano Fuentes y el director del equipo de la Comunidad Valenciana, Vicente Belda.
Manzano denunció entonces que antes de pruebas importantes era enviado a una clínica en Madrid, donde le extraían un litro de sangre, en dos bolsas de medio litro. La sangre era tratada (centrifugada para concentrar los glóbulos rojos) y congelada para una futura utilización. Antes de una etapa importante o que requería un esfuerzo suplementario, la sangre enriquecida hasta en un 80% de glóbulos rojos era inyectada en el corredor, que así acusaba menos el esfuerzo, tenía más resistencia y, además, en caso de ser sometido a controles, la manipulación pasaba desapercibida. El método se llama transfusión de sangre homogénea.
...En los registros, se ha decomisado todo tipo de material, desde máquinas para la manipulación de la sangre hasta aditivos y sustancias dopantes como hormonas del crecimiento. Fuentes de la investigación aseguran que entre el material requisado hay más de 200 bolsas de sangre, de 450 mililitros cada una, con etiquetas que contienen códigos y claves para identificar a su destinatario. Parte de la sangre estaba congelada y otra ya lista para su uso. Ésta tiene un máximo de vida de una semana, por lo que se sospecha que estaba destinada a su inminente utilización en el Giro.
La documentación intervenida, que incluye nombres de deportistas, permitirá identificar las claves que aparecen en las bolsas de sangre con los deportistas que iban a hacerse el autotrasplante. La sangre se someterá a análisis de ADN para concretar a su propietario.
Las citadas fuentes añaden que el grupo trabajaba mayoritariamente "para equipos de élite del ciclismo", tanto de España como de otros países, pero también para deportistas de otras disciplinas. La pesquisa apunta a que corredores que actualmente compiten en el Giro, algunos muy bien clasificados, se habrían valido de los servicios de esta trama para mejorar su rendimiento. Algunos de ellos -españoles y extranjeros- incluso habrían sido grabados en vídeo por los investigadores cuando llegaban al apartamento de la calle de Zurbano en el que se les extraía la sangre para su tratamiento.

Retazos de la Luna azul 031: Emborracharse leyendo

Regresaban de la montaña después de haber incinerado al anciano eremita y aventado sus cenizas a los cuatro puntos cardinales. Mientras estaban sentados bajo un espléndido castaño saboreando unas manzanas que les había regalado un niño para el camino, Sergei se dirigió al Maestro:
- Venerable señor, ¿cómo puedes ir tan tranquilo después de lo que ha sucedido?
- ¿Y qué ha sucedido, Sergei, como para que pueda sentirme intranquilo? Un día, le preguntaron al maestro sufí Uwais, “¿De dónde sacas la energía que te anima?” “Quizás de que, cuando me despierto por las mañanas, no me siento seguro de vivir hasta la noche” “ Pero, Maestro, ¿acaso eso no lo saben todos los hombres?” “Por supuesto que lo saben, pero no todos lo viven.”
- Maestro, siempre me respondes con historias pero no me explicas su significado.
- Pásame esa manzana, Sergei.
- ¿Esta, Maestro? Pero si la voy a comer y tú tienes un cesto delante de ti.
- Es para masticarla un poco y después dártela para que te la comas.
- No entiendo.
- Ay, Sergei, ¿has visto a alguien que se emborrachara comprendiendo el significado de la palabra vino?
 

José Carlos Gª Fajardo

La veleta no cambia, es el viento

Esta artículo del profesor  Vidal-Beneyto es un ejemplo de erudición y de honestidad intelectual que puede ayudarnos en nuestra reflexión. Nesemu

La formulación de este título no es mía, sino de Edgar Faure, uno de los políticos más agudos de la IV República francesa y último recurso de muchos conflictos en su país. Los vientos, como él decía, son caprichosos, y oponerse a su vuelo es casi siempre inútil y con frecuencia nocivo. Lo que hay que hacer es acompañarlos y dar razón de nuestro acompañamiento. Los vientos del siglo XX han sido dramáticamente mudables en todos los ámbitos. La crisis, entendiendo por tal la mutación rupturista, ha sido su característica fundamental. Claro que el mundo y la vida de los hombres son objeto permanente de cambios, pero en los últimos 120 años han sido sometidos a una aceleración extraordinaria. Cambios que nos han arrastrado con ellos sin que nadie haya querido detenerse en ningún porqué. Ni siquiera aquellos que tienen una responsabilidad especial por haber hecho de la explicación cotidiana del acontecer de la realidad su oficio principal y haberse alistado así en la pedagogía ciudadana: digo escritores inscritos en la notoriedad people, ensayistas mediáticos, intelectuales catódicos con urgencias de masa, etc.
Tanto más cuanto que los vientos que nos sacuden son vientos rugosos, regresivos, que han invertido las corrientes que antes nos empujaban, arrastrándonos con ellos y haciéndonos saltar de campo sin dar una sola razón, sin decir una sola palabra. Con lo que el desconcierto y la orfandad se han convertido en nuestra condición irrenunciable. Pues ¿cómo asumir que los dos inexorables denostadores de la Unión Soviética que fueron Alexandr Solzhenitsyn y Alexandr Zinoviev hayan endosado, al final de sus vidas, el sayo antidemocrático, y Zinoviev haya hecho a la perestroika la responsable de todos los males actuales de Rusia? Y, más cerca de nosotros, ¿cómo aceptar sin desgarramientos que esos grandes luchadores por la democracia que fueron nuestros modelos, Bronislaw Geremek, Georgy Konrad, Václav Havel, Adam Michnik, se alineasen con las posiciones de Bush en política exterior y se apuntasen con entusiasmo a una guerra que nada imponía? Havel polemiza a principios de 2003 en The New Yorker en defensa de la invasión con el periodista norteamericano David Remnik; Konrad publica un ensayo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung y Michnik se enfrenta en Francia con el también periodista Bernard Guetta y envía a este diario su texto Nosotros, los traidores, que aparece el 2 de abril de 2003 respondiendo al artículo de Christian Semler en Die Tageszeitung del 8 de marzo del mismo año.
La estructura argumental de estos alegatos se repite en todos ellos, la lucha contra las dictaduras y el terrorismo personificados en Sadam Husein es la piedra angular de su demostración. En ningún momento se entra en el tema del petróleo y en los manejos de Bush y de Halliburton, previos a la guerra; se omite la falsedad de los pretendidos contactos entre Al Queda y Sadam Husein, se silencia el hecho de que Irak no hubiese intervenido en ninguna acción terrorista en los países occidentales; se pasa por alto el inevitable enfrentamiento bélico entre suníes y chiíes, y se convierte a los partidarios de Sadam en resistentes y a sus tropas en fuerzas de liberación. Sin olvidar el escarnio de los derechos humanos que han supuesto Abu Ghraib, Guantánamo y la legitimación democrática de la tortura.
La verdad es que el sí a la guerra es un acto de vasallaje a Bush y a su política con el fin de asegurarse la protección del dispositivo militar norteamericano dada la inanidad de la defensa europea y teniendo en cuenta el temor a que se repitan las agresiones del pasado, sobre todo en función del renaciente expansionismo ruso. Actitud que se ha traducido en la inquietante derechización autieuropea y que ha reducido políticamente la integración en la Unión Europea a su incorporación a la OTAN, con la consiguiente reacción de Rusia. Este basculamiento ¿fue dictado por miedo histórico o por euroatlantismo visceral?
¿Cómo pudo suceder que la tentativa más radical de subversión del orden capitalista y de liquidación de la sociedad del lucro se transformase en menos de una década en la cazuela en la que se cocieron lo posmodernoy la economía financiera y se guisara el social-liberalismo que es nuestro pensamiento único, sin que nadie nos advirtiera de la fechoría? Pero siempre hay un justo, que en este caso se llamó Guy Hocquenghem, quien en un texto vitriólicamente demoledor, Carta abierta a los que han pasado del cuello Mao al Club Rotary, nos explica cómo fue y a manos de quién. Alain Frinkielkraut, André Glucksmann, Pascal Bruckner, Bernard-Henri Lévy, Philippe Sollers, Bernard Kouchner, Serge July, Romain Goupil, los feroces gauchistas de la primera mitad de los setenta, de vuelta de todas las revoluciones, cruzados del antitotalitarismo de derechas, vestidos con el hábito curalotodo de los derechos humanos, impugnan la rebeldía política y la mutación social con el mismo furor con que antes querían imponerlas. El primado de las reformas y la adaptación a lo nuevo son hoy sus dos grandes dogmas que les eximen de darnos razón del abandono de sus viejos amores, de su giro de 180 grados.
Los vientos en España han sido vientos engañosos que bajo el lema de la transparencia han escondido la trampa de la falsificación del pasado, clave para el sepultamiento de la memoria. Los primeros beneficiarios de esta amnesia impuesta han sido los miembros de la clase dominante y en especial de su sector político, que no han cambiado porque o han negado su pasado o, de recordarlo, lo han considerado un antecedente necesario y coherente con sus posiciones actuales. Que los líderes de la derecha democrática fueran los prohombres del franquismo, que Adolfo Suárez pasase sin bajarse del coche oficial de la presidencia del Movimiento Nacional a la del primer Gobierno de la democracia, nada tiene, según ellos, que merezca explicación, pues es simple prueba de que el primero fue condición imperativa de la segunda.
En nuestro caso todo ha girado en torno de la legitimación democrática de la designación por Franco de Juan Carlos de Borbón, y a ese carro se han subido los protagonistas más destacados de la escuadra franquista. Sólo dos ejemplos: Torcuato Fernández-Miranda y Laureano López Rodó (vid. Lo que el Rey me ha pedido y La larga marcha hacia la Monarquía, respectivamente). En los otros casos, los partidos han hecho una lectura del proceso pro domo sua. Javier Tusell, para la UCD, y la presentación canónica que representa el libro de la Editorial Sistema sobre este tema, para el PSOE, eliminando, obviamente, cuanto contradice su línea -por lo que a mí me toca la omisión, en una bibliografía de 40 páginas, de los ocho textos que he escrito sobre la transición-. A partir de ahí, por una parte no nos hemos ahorrado ningún travestimiento y, por otra, ha bastado que José María Aznar levantase la veda para que muchos nostálgicos del esplendor franquista que, al final del periodo, se pusieron por si acaso la careta, se la quitasen ahora agresivamente. Ejemplos, numerosísimos, pero sólo citaré el de un hombre antes del progreso, cuya integridad y entereza pude vivir de cerca en Triunfo y La Calle. ¿Qué le ha sucedido a César Alonso de los Ríos, qué le ha llevado a su actual reaccionarismo? A no ser que tenga razón mi admirado Vicente Verdú, otro mutante, cuando sostiene que hoy los reaccionarios somos los progresistas.
El honor de la memoria democrática lo han salvado, en este caso, dos hombres de bien, que fueron falangistas iniciales y nos han dado cumplida y convincente noticia de las causas y los momentos de su abandono del totalitarismo y su apuesta por la democracia. Dionisio Ridruejo, en sus Memorias, y Pedro Laín Entralgo, en su Descargo de conciencia, testimonios admirables de una inversión ideológica radical, no sólo nos hablan de su peripecia personal, sino que nos ayudan a comprender el papel determinante que personas como ellas tuvieron en el desmontaje de lo que se ha llamado el franquismo sociológico y en la recuperación de los referentes democráticos. Ridruejo y Laín, y otros como ellos, desde la sociedad civil y montados en su transformación socioeconómica y en la pregnancia europea de la derecha civilizada española, contribuyeron a casi pre-enterrar a Franco en vida. Este reconocimiento nos confirma que si queremos que la veleta resista a los vientos, hemos de consolidar sus condiciones de existencia, en particular sus cimientos. Que en nuestro caso se llaman valores, lealtades, convicciones.

 

Cerrar Guantánamo, YA

El comité de la ONU contra la tortura dio a conocer ayer un informe pidiendo a Estados Unidos que tomara medidas inmediatas contra esta execrable práctica por sus fuerzas armadas, así como que cerrara todos sus centros secretos de detención. El informe, emitido por 10 expertos presididos por el español Fernando Marino Menéndez, mencionaba expresamente la cárcel de Guantánamo, colonia norteamericana en Cuba, establecida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde la Administración de Bush ha encerrado a cientos de reclusos, de los que aún permanecen 460 tras las rejas. La noticia se produjo justo cuando un grupo de internados allí protagonizó ayer mismo un intento de motín, el primero que se registra en la base desde que se montó la prisión hace ahora más de cuatro años.
El cierre de Guantánamo, como de otras prisiones ad hoc que Washington sostiene en países que controla como Irak y Afganistán, obligaría a juzgar de una vez a los detenidos, presuntos terroristas, o su inmediata puesta en libertad. El documento incriminatorio subraya que Estados Unidos debe ampliar su concepción de lo que es tortura, de acuerdo con lo establecido en la convención de 1984, que Washington ratificó, aunque con reservas, en 1994. Y señala, entre lo que la superpotencia no reconoce como tortura, la práctica del submarino -inmersión del preso en una bañera-, utilización de perros aunque sea sólo para amedrentar, las humillaciones sexuales, y en general lo que se entiende en el mundo entero por tortura psicológica. El informe destaca sutilmente que el solo hecho de que esos centros sean secretos supone ya casi una admisión de culpa.
En febrero pasado, un borrador de informe de la ONU había concluido que las condiciones de detención en Guantánamo eran inhumanas y, "en algunos casos, emparentadas con la tortura". No en vano, desde la inauguración en 2002 de tan macabro centro, 23 cautivos han intentado quitarse la vida, cuatro de ellos el jueves pasado. Como Abu Ghraib, en Irak, donde el trato que recibían los presos llegaba a unos extremos de depravación que contrastan con la excelente opinión que Estados Unidos tiene de sí mismo, Guantánamo constituye una ofensa a la comunidad internacional. Es también un mentís a las pretensiones de Washington de ser un sacrificado agente de la propagación universal de la democracia, y un gravísimo error que por sí solo desacredita la ocupación de Irak, donde se buscaban armas de destrucción masiva y se ha producido una ignominia, que repugna a quien la contempla y envilece a quien la practica.

(Suscribo este Editorial de arriba abajo. Nesemu)

 

La paciencia puede cocinar una piedra

Soledad Gallego-díaz ha escrito este estupendo y sugerente artículo: 
 
Los días 10 y 11 del próximo mes de julio se celebrará en Rabat una conferencia euro-africana sobre migración y desarrollo, organizada por Marruecos y España. Faltan pocos días pero todavía no se sabe qué países van a asistir, de África y de Europa, ni cuál será su nivel de representación ni los documentos básicos de los que partirán los trabajos de la conferencia. Nada de nada. Habrá que confiar en que las cosas no estén tan paralizadas como parecen y que la reunión termine por producir sus frutos. Sobre todo, que se den pasos hacia lo que la mayoría de los expertos considera la decisión más urgente y necesaria: la apertura de las fronteras europeas a cupos de emigrantes africanos, autorizados, por periodos determinados de tiempo, a trabajar en nuestros países.
Todo el mundo sabe, en África y en Europa, que está en marcha una gran corriente de migración, perfectamente justificada y explicable, y que si no se encuentran pronto los elementos para encauzarla y organizarla provocará grandes sufrimientos. No sólo en los que emigran, que sufren muerte y discriminación, sino también en nosotros mismos, porque ya sabemos de lo que somos capaces y de las infamias en las que puede caer nuestra naturaleza cuando nos relacionamos con "los otros" o nos sentimos amenazados por su presencia.
Karen Blixen escribió sobre el modo en que se comportaban los europeos en África: "Muchas veces he pensado que la pena y la compasión ocupan demasiado lugar en la mentalidad moderna. Lo que realmente debe movernos es el deseo de comportarnos con justicia, una honda aversión a vernos degradados nosotros mismos de esta forma...". La gran corriente migratoria que empieza a llegar de África no es un asunto de ellos, que tengamos que contemplar con pena o compasión. Es un fenómeno social provocado por condiciones económicas, políticas y globalizadoras que todos hemos contribuido a poner en marcha y al que no podemos dar la espalda como si fuera ajeno.
Cierto que no podemos acoger en nuestros países a todos cuantos querrían emigrar de los suyos. Cierto que una inmigración descontrolada puede provocar movimientos de xenofobia y racismo. Pero cierto también que no existen trabajadores ilegales, sino trabajo ilegal y que la mano de obra africana es la más barata de todas y la que acepta las faenas más duras y desagradables. ¿Por qué, si no, siguen existiendo tantos inmigrantes africanos clandestinos? No es un problema exclusivo de España. Ayer, el nuevo ministro del Interior británico reconoció que no tiene "ni idea" de cuántos inmigrantes irregulares hay en su país. Pero lo que está claro es que, en el Reino Unido como en España, no sobreviven mendigando sino ejerciendo las tareas más bajas en el escalón social.
En casi toda África subsahariana existe el mismo proverbio, procedente del pueblo fulbe: "La paciencia puede cocinar una piedra". Los subsaharianos son pueblos asombrosamente pacientes y pacíficos (en España tienen los índices de delincuencia más bajos de toda la población), pero ya han cocinado la piedra y ahora la tienen en la mano. Por primera vez, esta semana se ha organizado en Malí una manifestación de protesta contra la visita oficial del ministro francés Nicolas Sarkozy, defensor de una dura política de repatriaciones. Los malienses, simplemente, no pueden quedarse en su país porque no disponen de fuentes de ingresos ni de esperanza de conseguirlos. Los que emigran no son los que se mueren de hambre, sino los que se mueren de desesperanza. Muchos creen que si se organizaran cupos temporales de trabajo en los países europeos, que les permitieran mantener el contacto con sus familias en sus lugares de origen, aceptarían la regulación del flujo migratorio y los plazos de los países de acogida. Y muchos creen que ese flujo permitiría al mismo tiempo mejorar las condiciones de vida en los países de origen. ¿Lo habrán oído los responsables de la Conferencia de Rabat?
Quienes vienen y quienes vendrán no son quienes se mueren de hambre. Esos se quedan para siempre en Dafur, en el cuerno de África y en todas las zonas de extrema sequía que atraviesan ya África. Y si la mayor vergüenza es no tener vergüenza, sepamos todos que evitar esas hambrunas medievales cuesta unos pocos millones de euros y algo de voluntad política.

Retazos de la Luna azul 030: Invitación consecuente

Hacía unos días que estaban acampados en las cabañas cercanas a la ermita del anciano sabio. Durante años, algunos monjes de diferentas monasterios habían subido  para hacer retiros de gran silencio en compañía del venerable ermitaño. Pero, poco a poco, se fueron marchando. Al extenderse la noticia de que el Iluminado estaba llegando al final de su camino, volvieron a acompañarlo discípulos de los más diversos lugares. El anciano ya casi no hablaba pero a todos impresionaba la serenidad de su semblante. Nuestro Maestro lo acompañaba en silencio y entre ambos se había establecido una comunicación que no precisaba de palabras.
Ting Chang, lo había reconocido con gran delicadeza para confirmar que aquella luz se acercaba a su fin. El ermitaño sonrió en cuanto vio al noble médico y dirigió una mirada de complicidad al Maestro, dejándose hacer. Éste acomodó su vida a la del anciano transformado su estancia en un periodo de descanso que Sergei trataba de mantener evitando las molestias de los monjes que acudían.
En torno a la humilde cabaña del anciano se organizó una vida natural de meditación y de tranquilos quehaceres que el Maestro había establecido, y que no fue difícil porque todos estaban habituados a una vida semejante. Al caer de la tarde, se sentaban en círculo a la puerta de la ermita donde reposaba el hombre santo. Una tarde, salió el Maestro y les anunció que iban a trasladar al anciano al porche ya que quería despedirse de ellos.
Ting Chang transportó en sus poderosos brazos la yacija donde reposaba el Venerable que abrió los ojos y les sonrió llenando el ambiente de una paz inmensa. Todos se postraron al unísono y algunos lloraban.
Ante esto, el Santo les dijo:
- Agradezco vuestra compañía y sé que estáis tristes por la necesaria separación. Pero deberíais alegraros pues sólo abandonaré este viejo fardo en el que ha vivido envuelto mi ser. Pero os veo tan tristes que no sé si habré acertado en las enseñanzas que os transmití ni en el ejemplo que recibisteis.
- Hombre Santo, duele el separarse aunque regresas a la morada que a todos nos aguarda. Será más duro caminar sin tu presencia, - dijo uno de los monjes que ocupaba el cargo de abad en un gran monasterio.
- Eso tiene fácil solución. Puesto que todo es efímero y aquí no estamos más que de paso, he pedido al Maestro que permita aflorar sus poderes por un día y hacer que me acompañen en este último viaje los que de vosotros, tan fieles siempre, lo deseéis.
Se produjo un inmenso silencio. Ting Chang refrescó la boca del anciano mientras Sergei se deslizaba hacia el final de la asamblea, movido por una súbita necesidad. Al Maestro se le iluminó la mirada con esa picardía de los grandes momentos pero no hizo gesto alguno. El sol se ponía, el silencio era absoluto, los pájaros habían cesado en sus trinos. Ni las mulas triscaban la hierba.
El viejo anciano abrió los ojos de nuevo, extendió una comprensiva mirada y se sumió en una profunda meditación mientras esbozaba la sonrisa definitiva.
 

José Carlos Gª Fajardo

"A más cómo, menos por qué" Jorge Wagensberg IV

(105) el pulmón necesita aire, el corazón sangre, la boca saliva, el cerebro cambio.

(108) El cerebro mantiene el cuerpo entre dos ilusiones extremas; una mínima, la supervivvencia, y otra máxima, la felicidad.

(113) Viajar es la mejor forma de regalarse cambio.

***

(114) La ciencia es una ficción de la realidad, pero una ficción para comprender la realidad, no para suplantarla.

(115) El primer gesto de higiene de un científico, antes de levantarse por la mañana, es reírse de su maestro.

(116) El último gesto de higiene de un científico, antes de acostarse por la noche, es reírse de sí mismo.

[Aunque en ambos casos se continúe amando al maestro, porque se sabe amado por él, siempre. Nesemu]

Retazos de la Luna azul 029: A lomos de mula

El otoño había llegado a la región y el Maestro iba feliz sobre su mula contemplando los arces dorados, los estanques de lotos azules, las veredas en las que apuntaban los acebos que florecerían en rojo durante el invierno. El ritmo de su cabalgadura le hacía mover la cabeza y a sus acompañantes les parecía que iba saludando a las plantas y a las ardillas y a los cuervos y a todo lo que les salía al encuentro. Porque ésta era una de las claves de su enseñanza:
- La paz se manifiesta cuando no tienes que ir a por las cosas sino que estas salen al encuentro. A eso llaman en Occidente contemplación, dejarse impregnar, invadir, hasta saberse uno con todo lo que existe. No hay que “ir allí” ni “permanecer aquí”, sino simplemente respirar y hacer lo que tienes que hacer, esto es, lo que quieras.
- ¡Maestro! Dicho así parece muy fácil pero si no tenemos que ir a la montaña ni ésta va a bajar hasta nosotros, ¿cómo podríamos visitar a tu Maestro? -, preguntó Sergei que se agarraba con las dos manos al arzón de su cabalgadura -.
- La clave está en no “tener que”, sino en hacer lo que sea y donde sea porque sí. El que pretende hacer el bien, ya recibió su recompensa.
- Entonces, ¿no es lícito querer hacer el bien?
- Mejor es hacerlo. Eso es lo que respondió el primer patriarca al Emperador de China cuando éste le exponía las buenas obras que hacía. “¿No es esto virtuoso? ¿Acaso no tienen mérito mis acciones, Venerado Maestro? - le preguntó el Emperador” “¡No!, Hijo del Cielo, - respondió Bodidarma -, porque buscas el mérito en tus acciones”.
- ¿Pero no decías, Maestro, que la felicidad consiste en hacer lo que uno quiere?
- No dije tal cosa, sino en poder hacer lo que uno quiere. Y el único camino que conozco es querer lo que uno hace.
- ¡Cuánto hubiera dado Xavier por cabalgar por las montañas de estas tierras que sólo avizoró desde Japón! , - dijo alegre Ting Chan.
- ¿A qué viene ahora evocar a quien pretendía cambiar nuestro modo de vida? –preguntó Sergei.
- Eso es lo que pretendía desde su cosmovisión pero estoy seguro de que, en cuanto llegara aquí y descubriera el Camino del Tao, el Budismo y el Chan en el que ya por entonces había evolucionado, sin duda que lo hubiera abrazado.
- ¿Cómo estás tan seguro, Noble Ting Chang?
- Porque un hombre que afirmó que “la virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”, ya vivía en el Tao,- respondió con una amplia sonrisa el médico mientras el Maestro los miraba con profunda complacencia.
 

José Carlos Gª Fajardo

Retazos 028: Todo es más simple (o La rata cartesiana)

Estaban aparejando los arreos de las cabalgaduras porque ese fin de semana el Maestro los iba a llevar a visitar a un viejo amigo monje que se encontraba enfermo en un eremo de la montaña.
- Largo es el camino, Maestro, - dijo Sergei mientras ajustaba las cinchas de su mula.
- Largo, en verdad, Sergei.
- Hubieran podido hacerse las cosas más sencillas.
- Hubiera podido ser, pero ¿cómo de sencillas?
- No sé, no tener que trabajar ni que madrugar ni que luchar para procurarse las cosas.
- Ni para enfrentarse a las propias contradicciones, ¿no es eso?
- Bueno, algo así.
- Escucha, Sergei, estaba una rata a la orilla de un río empeñada en que el elefante, que se daba plácidamente su baño, saliese del agua. Pero el elefante estaba disfrutando y se negaba a salir. “¡Te digo que salgas! ¿Me has escuchado?” “¿Cómo no oírte con esos gritos? ¿Para qué quieres que salga si te puedo escuchar desde el agua?” “Te lo diré cuando hayas salido. Es muy importante, ¿me entiendes?” En fin, que la rata no cejaba en su empeño y el elefante, inmenso y tranquilo, salió del agua y se plantó delante de la rata que lo miró decepcionada. “¡Quería saber si te habías puesto mi traje de baño!”
- ¡No me lo puedo creer! – exclamó Sergei entre risas. Esa rata estaba loca.
- ¿Esa rata, Sergei? ¿No es así como razonan muchas personas que se tienen por cuerdas?
- Caramba, Maestro, ahí sí que me has dado. ¡Voy servido!


José Carlos Gª Fajardo

 

 

Jeffrey Sachs, un hombre con esperanza

El Prof Sachs, escribe en "Luchar contra la pobreza con la ayuda adecuada": El mundo en desarrollo a menudo se parece al tráfico de una carretera. Países como China, India y Chile avanzan en un sentido de rápido crecimiento económico, que reduce las diferencias tecnológicas con los países desarrollados, mientras que naciones como Nepal, Níger y Sudán se precipitan en sentido opuesto, cada vez con más disturbios, enfrentamientos, sequía y enfermedades. Los costes del fracaso económico son enormes para todo el mundo, ya que los conflictos, el terrorismo, el tráfico de drogas y los refugiados sobrepasan las fronteras nacionales.
Pero los conductores pueden cambiar de sentido, y también los países. India, China y Chile difícilmente se podían considerar historias de éxito en los años sesenta y setenta. Los tres estaban agitados, acuciados por la pobreza, el hambre y la inestabilidad política. Su transformación económica demuestra que los "casos perdidos" de hoy pueden ser los mercados emergentes del mañana.
Quienes afirman que la ayuda exterior no funciona -y que no puede funcionar- están equivocados. Esos escépticos hacen carrera fomentando el pesimismo, al señalar los múltiples e indudables fracasos de anteriores campañas de ayuda. Pero lo cierto es que podemos ayudar a garantizar el desarrollo económico adecuado de los países más pobres. Podemos ayudarlos a escapar de la pobreza. Y debemos hacerlo por nuestro interés nacional.
El primer paso para salir de la pobreza rural casi siempre supone aumentar la producción de alimentos y poner fin a los ciclos de hambruna. La salida de Asia de la pobreza durante los últimos 40 años empezó con una "revolución verde". La producción de alimentos se duplicó o se triplicó. La Fundación Rockefeller colaboró en la obtención y la difusión de semillas de alto rendimiento; y la ayuda estadounidense permitió a India y otros países proporcionar abonos y semillas subvencionados a los agricultores pobres. Cuando consiguieron tener unos ingresos, los campesinos pudieron pasar a la creación de pequeñas empresas.
El segundo paso para salir de la pobreza es la mejora de las condiciones sanitarias, empezando por la mejora de la nutrición, el agua potable y los servicios sociales más básicos. En las historias de éxito asiáticas, la mortalidad infantil ha disminuido drásticamente, lo cual, a su vez, ha reducido el tamaño de las familias, porque los progenitores pobres empezaron a confiar en que sus hijos sobrevivirían hasta la edad adulta.
El tercer paso consiste en salir del aislamiento económico para introducirse en el comercio internacional. Chile, por ejemplo, se ha convertido en las dos últimas décadas en el principal proveedor de fruta de EE UU fuera de temporada, gracias a la creación de unas cadenas de suministros altamente eficaces. China e India han prosperado como exportadores de mercancías manufacturadas y servicios, respectivamente. En los tres casos, las relaciones comerciales dependían de la mejora de la conectividad: carreteras, energía, telecomunicaciones, Internet e introducción de contenedores para el transporte.
Hoy, a los escépticos les gusta afirmar que África está demasiado atrasada y es demasiado corrupta como para llegar a ser como China o India. Se equivocan. Una revolución verde, una revolución sanitaria y una revolución de la conectividad están al alcance de África. Los ingenieros y científicos ya han desarrollado las herramientas necesarias. El proyecto Aldeas del Milenio, desarrollado por mí y un grupo de compañeros, se está expandiendo con rapidez en 10 países africanos y está demostrando que esa triple transformación -verde, sanitaria y de conectividad- es factible. Las variedades de semillas mejoradas, los abonos, el regadío y los camiones han contribuido a convertir el hambre en cosechas extraordinarias en sólo una o dos temporadas.
La malaria está controlada. Los agricultores tienen acceso a la capital para pasar de las cosechas de subsistencia a los cultivos comerciales. A los niños se les trata contra las lombrices y reciben una comida a mediodía que ayuda a garantizar que estén sanos y asistan a la escuela.
Los escépticos afirmaban que los campesinos africanos no obtendrían más alimentos, que los fertilizantes se perderían, que cortarían las mosquiteras de las camas para hacer velos de novia y que los funcionarios locales bloquearían el progreso. Está ocurriendo lo contrario. En cualquier parte del mundo, los más pobres de entre los pobres desean una oportunidad para mejorar el futuro, en especial el de sus hijos. Denles herramientas y las aprovecharán.
Los escépticos de la ayuda, como William Easterly, autor del reciente libro The White Man's Burden, son legión. En lugar de señalar los fracasos, debemos amplificar los éxitos, incluidas la revolución verde, la erradicación mundial de la viruela, la expansión de la alfabetización y, ahora, la promesa de las Aldeas del Milenio.
Los criterios para que las ayudas tengan éxito están claros. Deben tener un objetivo definido y ser específicas, medibles, responsables y ampliables. Deben fomentar la triple transformación de la agricultura, la sanidad y las infraestructuras. Deberíamos proporcionar a las aldeas una ayuda directa que se pueda calibrar y controlar.
El proyecto Aldeas del Milenio se basa en la participación de la comunidad y en que ésta se responsabilice de garantizar que los abonos, las medicinas y demás ayudas se emplean adecuadamente. Millennium Promise, una organización de la que soy cofundador, propugna y amplía el avance del proyecto Aldeas del Milenio. Se ha unido a Cruz Roja, Unicef, la Fundación de Naciones Unidas, los Centros para el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud para instalar mosquiteras contra la malaria en las camas de los niños de África.
En este mundo frágil y plagado de conflictos debemos valorar la vida en todas partes frenando las enfermedades y las muertes innecesarias, promoviendo el crecimiento económico y ayudando a garantizar que la vida de nuestros hijos sea muy preciada en el futuro.


Jeffrey D. Sachs es director del Earth Institute de la Universidad de Columbia. EEUU.

Retazos 027: Obediencia ciega

- En las grandes ciudades parecen tratar a la gente como si fueran discapacitados profundos, - dijo el Maestro mientras ayudaba a limpiar unas carpas que le habían enviado desde la cocina. Un día, cuando el Mulá se puso a trabajar en aquellos grandes almacenes para poder pagar sus deudas del juego, se presentó al trabajo y su jefe le echó una buena bronca “¿Pero qué pasa ahora? ¿Qué he hecho mal?” - preguntó Nasrudín. “¿Y todavía tiene el rostro de preguntármelo?” – respondió furioso el dueño del almacén. “No veo la razón de su enfado, - respondió tranquilo el Mulá -, y, si me lo permite, le diré que eso de alterarse no es nada bueno para la salud. Sobre todo a sus años”. “¿Cómo que a mis años ni qué niño muerto? ¿Cómo ha desaparecido de su puesto de trabajo ¡durante tres semanas sin permiso!?” “¿Cómo que sin permiso? “ – repuso lleno de razón Nasrudín – Yo vine a su despacho para pedirle tres semanas de vacaciones para ir a comprar un burro a mi pueblo, que ahora es buena época. Usted no estaba y, entonces vi colgado en su puerta un gran cartel que decía “¡No pregunte! ¡Hágalo usted mismo!! Y claro, ¿qué iba a hacer? Pues obedecí, y ya está. ¿No ve como todo está claro?” Y sin inmutarse, cogió su caja de herramientas y siguió adelante.

José Carlos Gª Fajardo

 

¿Existe la izquierda?

 En Italia, después de la rocambolesca experiencia de Silvio Berlusconi con su gobierno de derecha, un gobierno de centro izquierda accederá al poder con Romano Prodi al frente  de una frágil coalición.
En Francia, se tambalea el gobierno de derecha que gobierna desde hace once años, cuando Jacques Chirac reemplazó a François Mitterrand.
En Europa, la izquierda está en el poder en doce países sobre los 25 que conforman la Unión Europea: Suecia, Gran Bretaña, España, Portugal, Hungría, Lituania y República Checa. Además, los socialdemócratas participan en gobiernos de coalición dirigidos por la derecha: Alemania, Bélgica, Chipre, Finlandia y Luxemburgo.
El problema que se plantea es si actualmente es tan clara la diferencia entre la izquierda y la derecha que se caracterizaban, sobre todo, por su apuesta por la transformación de los derechos políticos en derechos sociales, en la izquierda, mientras que los partidos de la derecha apostaban por un desarrollo sin fin que confundían con el crecimiento económico. A cualquier precio, pero que siempre pagaban las clases más desfavorecidas ampliando cada vez más la desigualdad a pesar de que disminuyese proporcionalmente el número de los pobres.
Mientras en Europa aún existe una fuerte sensibilidad por los problemas sociales, en Japón, EEUU, Canadá, México y Australia los gobiernos están controlados por la derecha. El aparente fenómeno de un viraje hacia la izquierda en Latinoamérica: en Cuba, Venezuela, Brasil, Bolivia, Uruguay, Argentina, Chile y Costa Rica, no deja de presentarse  confuso ante la distancia que separa a Chile de Cuba o de Venezuela. Esa brecha es tan grande que no caben simplificaciones que pueden ser derrumbadas por un manotazo de los grandes poderes financieros que, en realidad, deciden la macroeconomía con su reflejo en la política y en la vida social. De hecho, en la IV Cumbre Unión Europea- América latina y Caribe celebrada en Viena, los proyectos de cooperación más significativos se dirigen a los países centroamericanos más próximos a la influencia de EEUU.
De ahí, que sea tan difícil distinguir entre la izquierda y la derecha cuando pensamos que China está gobernada por un partido que se pretende comunista  pero cuya política económica no es socialista, Rusia que mantiene al partido comunista en la oposición, o Vietnam en donde su crecimiento económico no se debe precisamente a su pretendido socialismo. O en la mayor democracia del mundo, India, en donde se alternan gobiernos pretendidamente socialistas, Partido del Congreso, o nacionalista hindú, como el BJP.
En el mundo árabe musulmán sería muy difícil calificar de izquierdas o de derechas a los gobiernos de Egipto, Pakistán, Indonesia, Afganistán y otros. En Túnez, Argelia o Marruecos no sería posible distinguir con claridad las promesas electorales de los partidos y su comportamiento posterior cuando conquistan el poder.
Si por lo tanto, esa distinción entre izquierdas y derechas, que tanta importancia tuvo en los siglos XIX y XX y que tanto contribuyó al progreso de la Humanidad, ya no parece servirnos para estudiar sus estructuras de poder, aparentemente democráticas, deberíamos movernos por otros parámetros más fiables y equitativos, como hizo la ONU cuando puso en marcha su Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considerando a éste desde una superficie más amplia y extensa que la del mero crecimiento económico, más humana y justa, más global y solidaria.
De ahí que nos suma en el desconcierto el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al haber entrado en su seno dictaduras como Cuba, China, Pakistán, Azerbaiyán o Arabia Saudita. Venezuela no logró entra pero obtuvo 101 votos mientras el despótico Irán se presentó haciendo una defensa de "los más altos niveles de promoción y protección de los derechos humanos".
El nuevo Consejo de Derechos Humanos sólo podrá recuperar    el perdido prestigio andar si logra condenar a los Estados violadores de derechos humanos, lo que puede conllevar la suspensión de miembro de la ONU. Pero para eso será necesario el voto de las dos terceras partes de los 191 Estados, algo muy difícil de conseguir.
De ahí que, ante la confusión entre los gobiernos de derechas y de izquierdas, ante la violación sistemática de los derechos humanos, no seamos pocos quienes creamos que en la actualidad, el control de las violaciones de esos derechos fundamentales en el mundo lo realicen con más ONG como Amnistía Internacional o Human Rights y otras Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que muchas de las instituciones políticas que nos hemos dado y que en realidad están controlados y dirigidas por los grande intereses económicos sin corazón y sin patria.


José Carlos Gª Fajardo

"A más cómo, menos por qué" Jorge Wagensberg III

82) La noche es el eclipse más total.

(83) Existe el eclipse total de Sol, el eclipse total de Luna y el eclipse total de Tierra, o sea: la noche.

(se detiene el tráfico, se buscan gafas, se paran las clases para que los niños salgan al patio... llega el eclipse total de la Tierra, y nos encuentra durmiendo) 

Retazos de la Luna Azul 026: Hay que fijarse

La primera vez que el Mulá Nasrudín vio un minarete en una mezquita fue cuando su padre lo llevó desde su pueblo a Basora. El niño, al ver al almuédano llamando a la oración desde los cuatro puntos cardinales del alminar, se acercó a la base y le gritó al almuédano “¿Por qué se subió a un árbol tan liso que ahora no sabe cómo bajar? ¡Hay que fijarse,! dice mi padre, y tiene mucha razón”

José Carlos Gª Fajardo

"A más cómo, menos por qué". Jorge Wagensberg II

(63) La belleza es orden entre las partes de un todo.

(64) La inteligibilidad es orden entre diferentes todos.

(65) La belleza es repetición por dentro, la inteligibilidad lo es por fuera.

(66) La belleza es la inteligibilidad interna de las cosas.

(67) La inteligibilidad es la belleza externa de las cosas.

(68) La armonía es repetir en el espacio.

(69) El ritmo es repetir en el tiempo.

(72) La inteligibilidad y la belleza comparten como mínimo una cosa: ambas tienen que ver con una ración de orden dentro del desorden.

(73) A pesar de lo que la inteligibilidad y belleza tienen en común, lo bello no tiene por qué ser necesariamente inteligible ni la inteligibilidad  implica necesariamente belleza.

(74) La belleza no tiene por qué ser inteligible pero predispone a la inteligibilidad.

(75) La belleza no es necesaria en arte, ni la inteligibilidad suficiente en ciencia.

[Paciencia, leed ahora lo que sigue]

(76) La primera evidencia de la aparición del sentido estético quizá sea un hacha de simetría obsesiva de hace unos 400.000 años: Homo erectus, la belleza. 

(77) La primera evidencia de la aparición de la autoconciencia quizá sea un enterramiento ritual de hace unos 120.000 años: Homo neanderthalensis, la trascendencia.

(78) La primera evidencia de la aparición del conocimiento abstracto quizá sea un grabado o una pintura rupestre de hace unos 35.000 años: Homo sapiens, la inteligibilidad.

(79) Quizá fuera primero el arte, luego la revelación y, por fin, la ciencia.

(80) El primero que se dio cuenta de que la primavera volvía, quizá fuera alguien preseleccionado por embelesarse ante la simetría bilateral de un hacha de sílex.

(81) La selección natural favoreció el gozo por el ritmo y la armonía, lo que supuso una preselección para anticipar la incertidumbre.