Pena de muerte, jamás.
"Mientras se vislumbraba en un corredor de la muerte de Estados Unidos la ejecución número 1.000, un verdugo saudí cortaba con sable, el pasado lunes en una plaza pública, la cabeza de Abdalá Hezazi y Nayí Kilaib, condenados a la pena capital por asesinato", escribe G. Fourmont en su crónica. "En China, el condenado debe arrodillarse por el suelo, con los ojos vendados, antes de recibir un balazo en la nuca. Cada año, esas escenas se pueden repetir en 75 países del mundo que aplican la pena de muerte para todo tipo de delitos, según datos de Amnistía Internacional (AI). El último estudio de la organización informa de que al menos 3.797 personas fueron ejecutadas en 2004 en 25 países; una cifra que contrasta con las 1.186 que se registraron en 2003.
Un total de 126 Estados suprimieron la pena de muerte en su legislación o en la práctica; Liberia la abolió en septiembre de este año.
China ilustra el problema de información cuando se trata de la pena capital. En 2003, de los 1.186 ejecutados en el mundo, 726 eran chinos; una cifra que alcanzó 3.400 en 2004, el 97% de las ejecuciones. De los 75 Estados que mantienen la pena de muerte, 21 son de Asia Oriental, como Vietnam, Japón, las dos Coreas o Indonesia. La mayoría -24- son del continente africano, mientras el único país europeo es Bielorrusia.
La pena de muerte desapareció de toda la legislación de 86 países, mientras 11 (Albania, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Fiyi, islas Cook, Israel, Letonia y Perú) la abolieron sólo para los delitos comunes, como los asesinatos, aunque la mantienen para delitos excepcionales, como los cometidos en tiempo de guerra. Otros 24 países aplican la pena capital para todos los delitos, aunque varias organizaciones, como AI, consideran que la abolieron en la práctica porque no ejecutaron a nadie en los últimos 10 años o aplican una política de no llevar a cabo las sentencias de muerte. Es el caso, por ejemplo, de Argelia y de Rusia, donde las últimas ejecuciones datan de 1993 y 1999, respectivamente.
No aplicar la condena a muerte es también mantener a los detenidos -3.598 en 2004, según AI- en el corredor de la muerte. Uno de los objetivos de AI es mejorar las condiciones de detención de los presos, aunque lo que más les preocupa son los países en donde, a pesar de la abolición de la pena capital, se practican "ejecuciones extrajudiciales".
La pena de muerte es una monstruosidad aberrante y los países que la mantienen, con EEUU a la cabeza y como escándalo por ser la potencia hegemónica, deberían ser condenados ante el Tribunal Penal Internacional. Por muy poderosos que sean, no deberíamos permitir que sigan cabalgando en contra de la ley.
Es tan grandes mi dolor y mi indignación que sólo puedo adjuntar este hermoso texto de José Agustín Goytisolo:
Nadie está solo
En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.