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J. C. García Fajardo

La libertad de expresión real de la COPE

Dicen los arzobispos y obispos que forman parte del organo superior de gobierno de la COPE que en ella rige el más escrupuloso respeto a la libertad de expresión. Escuchadas las calumnias, insultos, agresiones verbale sy descalificaciones en no pocos programas de esa emisora de la Iglesia contra el gobierno legítimo y democrático de ESpaña, uno se pregunta si les permitirían esa pretendida libertad si  tratasen de semejante modo las relaciones prematrimoniales, la masturbación como práctica higiénica, placentera y saludable, el encomio y alabanza de las parejas de hecho, los beneficios y legitimidad indiscutible de las parejas homosexuales en la regulación de sus situación, la auténtica verdad  de lo que ocurre en tntos seminarios, parroquias, casas de formación... de EEUU con  los casos de abusos sexuales a menores, probados y condenados en tantas diócesis... de EEUU, claro.

Lo que más les aterra y echan a la calle a todas sus mesnadas, ya que felizmente no pueden llevarnos ante le Santo Oficio de la Inquisición, es cuando se toca a sus dineros que es una de las columnas de su poder junto con la obsexión sexual que tanto se aliviaría si se decidieran a practicarla con naturalidad y goce lo más pleno posible, ya se entiende porque para muchos que alardean de castidad y pretenden imponerla a los demás sería el llevar una vida sexual normalita.

Se acabó el tabú. Ahora que cada palo aguante su vela, o lo que sea.

nesemu

Datos sobre la financiación de colegios católicos y clérigos por el Estado

 El Estado (Administración central y comunidades autónomas) financia con más de 3.000 millones de euros al año de presupuestos públicos a la Iglesia y a los colegios católicos. La llegada al poder del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha mantenido los compromisos de financiación de la Iglesia (obispos, clero y Conferencia Episcopal) con una aportación extra de 35 millones de euros al año por encima del dinero que le corresponde por ley. También se ha mantenido la aportación pública para garantizar el pago de conciertos con colegios católicos (que suponen entre el 60% y el 70%, unos 2.500 millones, de la suma destinada a ese tipo de subvenciones). Además, los sueldos de los profesores de religión suman algo más de 500 millones. (aunque ni sus estudios, capacidades y aptitudes sean controladas por la administración mediante oposiciones como sucede con el resto del profesorado en la enseñanza pública, no en la privada)

El dinero público garantiza en España el funcionamiento de la Iglesia, la impartición de la enseñanza de religión católica en todos los colegios, y la educación gratuita en un alto porcentaje de centros privados.

La Secretaría Federal de Libertades Públicas del PSOE recordó ayer que los Presupuestos del Estado aportan cada año más de 35 millones de euros para costear la retribución de obispos, clero y Conferencia Episcopal, al margen de la financiación prevista en la ley para este cometido. La Iglesia se nutre de la aportación libre de los ciudadanos a través de su declaración de la renta, sistema aprobado en 1988 por el Gobierno socialista de Felipe González.

Con ese modelo, vigente en la actualidad, la Iglesia recaudó 105 millones de euros en 2004, cuando un tercio de los contribuyentes decidió rellenar la casilla para ayudas a la Iglesia en su declaración de la renta. El Estado completó esos ingresos para cubrir las necesidades de la Iglesia ese año con una aportación de 33 millones.

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha mantenido esa sobrefinanciación que se inició en el mandato de Felipe González y que continuó en los Gobiernos de José María Aznar.

El PSOE, a través de la Secretaría de Libertades Públicas que dirige Álvaro Cuesta, un diputado que propone cada año sin éxito que se elimine la sobrefinanciación por entender que no encaja en la Constitución, recordó ayer que en los dos últimos años, la Iglesia católica ha recibido seis millones de euros más que cuando gobernaba el Partido Popular.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero suple así con fondos públicos lo que no aportan los ciudadanos voluntariamente hasta completar aproximadamente el 25% de la asignación anual que administra la iglesia para los sueldos de curas, obispos y el funcionamiento de la Conferencia Episcopal.

Los ciudadanos que marcan la casilla de la iglesia en la declaración de la renta han caído del 40% a principio de los noventa al 33,46% en 2004.

Además de esta asignación directa, la Iglesia también recibe dinero público por otros conceptos que destina a su estructura educativa:

- Profesores de religión. Los acuerdos de 1979 entre la Santa Sede y el Gobierno establecieron que en España "la enseñanza religiosa será impartida por las personas que para cada año escolar sean designadas por la autoridad académica entre aquellas que el Ordinario diocesano proponga para ejercer esta enseñanza". La Iglesia pone los profesores y el Estado (las distintas Administraciones) paga los salarios. El coste público del profesorado de religión católica entre escuela pública (11.000 docentes) y concertada (22.000) alcanzó el curso pasado los 517 millones de euros.

- La enseñanza pública concertada. El Gobierno socialista de Felipe González fue el encargado de aprobar en 1985 el marco legal (Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación) de la enseñanza privada concertada (sostenida con fondos públicos salvo los gastos generales del colegio y los gastos de actividades extraescolares).

Este sistema consiste en que la Administración pública aporta fondos económicos al centro privado que sirve para asegurar que impartirá la enseñanza en condiciones de gratuidad, como en los colegios públicos. La aportación de los Presupuestos del Estado sirve para pagar los salarios del personal docente, incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social, y cubrir los gastos de personal de administración, servicios, mantenimiento y conservación del centro.

Los fondos de las distintas Administraciones públicas destinados en 2003 -último año del que existen datos- a la enseñanza concertada privada alcanza los 3.692 millones de euros. Entre el 60% y el 70% de los conciertos corresponden a colegios católicos. Entre 2.200 millones y 2.500 millones de euros de fondos públicos van destinados a conciertos con centros católicos. Estas cantidades han sufrido un incremento de al menos el 2% anual en los dos últimos ejercicios.

La comunidad que más dinero dedica de sus presupuestos (707 millones de euros al año) a los conciertos con colegios privados es Cataluña, gobernada por una coalición de izquierdas formada por PSC, ERC e ICV. Le sigue Madrid, donde el Ejecutivo del PP dedicó 492 millones de euros en 2003, y Andalucía, en la que los socialistas aprobaron un gasto ese año de 451 millones de euros para conciertos con colegios privados.

Este sistema obliga a la dirección de los colegios a aplicar un régimen de acceso y admisión en sus centros semejante al que se aplica a la enseñanza pública. El pago de los salarios lo efectúa directamente la Administración pública al profesor, que sólo puede ser despedido previo pronunciamiento del Consejo Escolar del centro, que también participará en la designación del director y en la contratación del profesorado.

Los conciertos tienen una duración de cuatro años renovables. En caso de que se no produzca la renovación, ésta decisión debe estar motivada por la Administración pública.

Para no renovar un concierto hay que demostrar que el centro subvencionado ha incumplido las obligaciones que asumió. Y para verificar ese incumplimiento, debe apreciarlo una comisión de conciliación en la que están representantes de la Administración pública, del Consejo Escolar y de la propiedad del centro.

De los 22.607 centros censados en España, 6.544 son privados y reciben subvención pública para impartir enseñanza gratuita. De los 8.420.000 alumnos matriculados el presente curso en toda España, 2,4 millones estudian en centros escolares privados concertados.

- Privilegios fiscales. El Gobierno español mantiene en vigor el acuerdo de asuntos económicos con la Santa Sede firmado en 1979 por el que aplica la exención en el pago del IVA para las adquisiciones a título gratuito u oneroso de objetos, bienes o derechos destinados al culto, así como del pago del impuesto de sucesiones o donaciones y transmisiones patrimoniales por los mismos conceptos. Ese privilegio fiscal exclusivo de la Iglesia se ratificó en una orden aprobada el 29 de febrero de 1988 que sigue hoy vigente.

En 1989, la Comisión Europea dirigió un escrito de queja por este privilegio fiscal y el Gobierno explicó que el acuerdo con la Santa Sede era anterior al ingreso de España en la CEE. Esta justificación quedaba invalidad por el acta de condiciones de adhesión, que obligan a cambiar la legislación que se oponga al Tratado. La queja se archivó aunque resucitó hace tan sólo un año como consecuencia de la iniciativa del eurodiputado radical Mauricio Turco.

La Comisión Europea recordó entonces al Gobierno español que el archivo de la queja presentada en 1989 fue debido a una situación coyuntural e insistía en que el privilegio fiscal del que goza la Iglesia católica en España vulneraba diversas normativas comunitarias.

El Gobierno socialista defendió el privilegio de la Iglesia al contestar en diciembre de 2004 a la Comisión Europea que no existía vulneración de las directivas comunitarias en la exención del pago de los impuestos a la Iglesia católica en España.

Pero en marzo de 2005, la Comisión Europea insistió con un requerimiento en el que consideraba que España no había tomado las medidas para hacer compatibles con el derecho comunitario las obligaciones del ámbito fiscal. Y concluyó: "El Reino de España está incumpliendo aparentemente las obligaciones que le incumben legalmente".

En la última contestación, el Ministerio de Economía y Hacienda defiende el mantenimiento de los acuerdos con la Iglesia y, por lo tanto, la exención en el pago de determinados impuestos. Y añade que modificar el sistema del IVA con la Iglesia implicaría un retroceso en el camino emprendido hacia la autofinanciación de sus necesidades. El Gobierno socialista ha pedido el archivo de la queja a la Comisión Europea y está a la espera de respuesta.

El ejemplo de los políticos alemanes

¿Sería concebible que los Partidos polìticos en España se sentaran en torno a una mesa para cometer los auténticos problemas de Estado que detienen nuestro progreso y deterioran la convivencia ciudadana? Esta es la crónica de J Comas:

La presidenta de la CDU, Angela Merkel, candidata a canciller federal de la gran coalición entre democristianos (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD), reconoció ayer en Berlín, al presentar a la prensa el contrato de gobierno, que Alemania marcha cuesta abajo, pero "tiene que situarse entre los tres primeros países europeos [en crecimiento] en los próximos 10 años". Reconoció Merkel ya de antemano que "no se puede suspender la vigencia de las matemáticas", y el año próximo Alemania incumplirá de nuevo, por quinta vez consecutiva, la exigencia de la UE de mantener el déficit público por debajo del 3% del PIB. Merkel fijó como objetivo cumplir en 2007 los criterios de convergencia establecidos en Maastricht.

Angela Merkel también se fijó como objetivo satisfacer la exigencia constitucional de un presupuesto con un endeudamiento por debajo de las inversiones. Así lo exige el artículo 115 de la Constitución alemana, salvo "alteración del equilibrio global de la economía".

Durante algo más de hora y media los padres de la gran coalición se sometieron ayer en Berlín a un bombardeo de preguntas de la prensa: Merkel y el primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, presidente del partido hermano la Unión Social Cristiana (CSU), más el presidente saliente del SPD, Franz Müntefering, y el entrante, Matthias Platzeck, primer ministro del Estado federado de Brandeburgo. Los periodistas recibieron un mamotreto de 143 páginas titulado Unidos por Alemania con valor y humanidad. Se trata del texto del contrato de gobierno de gran coalición, al que se añaden 43 páginas con el acuerdo para reformar el federalismo en Alemania que lleva las firmas de Stoiber y Müntefering, que en el futuro Gobierno será vicecanciller y ministro de Trabajo y Asuntos Sociales.

El documento formula en su inicio: "Alemania se encuentra ante grandes desafíos. El paro, el endeudamiento del Estado, el cambio demográfico y la presión para la transformación procedente de la globalización exigen grandes esfuerzos políticos para asegurar a la actual y las futuras generaciones una vida con bienestar". La CDU/CSU y el SPD se comprometen a usar la mayoría parlamentaria "para realizar reformas estructurales en Alemania".

Tras el acuerdo de gobierno falta ahora su ratificación en los congresos de los partidos, que se celebran a partir de mañana. Si el acuerdo de Gobierno consigue la aprobación en los tres partidos, lo que está asegurado, el día 22 el Parlamento federal (Bundestag) elegirá a Merkel canciller.

Más difícil lo tiene la gran coalición para hacer frente a los problemas de Alemania. "La reducción del paro es la obligación central de nuestra política de gobierno", establece el contrato. Insistió Merkel ante la prensa en que la reducción del paro será la piedra de toque para calibrar el éxito del nuevo Gobierno. De nuevo repitieron Merkel y Stoiber los tres verbos que constituyen una especie de consigna: "Sanear, reformar, invertir". Los socios de coaliciónalizan una apuesta arriesgada y advierten de que no basta con el ahorro, los recortes a las subvenciones y las subidas de impuestos para tapar los agujeros fiscales y reducir la deuda.

Duras críticas

Por eso, la gran coalición se ha trazado un programa que aspira a que la coyuntura económica despegue en 2006 para mejorar así los ingresos fiscales y sanear las cuentas públicas en 2007. Para que no todo se reduzca a puros recortes el nuevo Gobierno pondrá en marcha un programa de gasto de 25.000 millones de euros en cinco sectores centrales "para reforzar las innovaciones, las inversiones, el crecimiento económico y el empleo así como fortalecer la confianza de los consumidores".

La oposición y portavoces de las organizaciones patronales han acogido con duras críticas el contrato de gobierno. Según Oskar Lafontaine, del Partido de la Izquierda, "la gran coalición estrangulará de forma definitiva la coyuntura económica interna en Alemania". El presidente liberal, Guido Westerwelle, declaró: "Tanto el SPD como la CDU/CSU engañan con ese contrato de coalición a sus electores". Ludwig Georg Braun, presidente de la Cámara de Industria y Comercio, resume: "No se ha producido la señal de ruptura hacia más puestos de trabajo. Demasiadas pocas reformas y demasiadas subidas de impuestos". El jefe de la patronal alemana, Dieter Hundt manifestó: "Falta el efecto del gran golpe que necesitamos para volver de nuevo al crecimiento económico tras años de estancamiento".

¡Medio billón anual reciben del Estado la Iglesia y los colegios católicos!

No me importa si a la manifestación en defensa de los intereses de los propietarios de colegios privados, de las prerrogativas insoportables de la Iglesia católica y de un partido derrotado en las urnas y que sólo a través de ellas podría recuperar el poder, acudieron dos millones o cuatrocientas mil personas. Me da igual. No represntan más que a quienes representan. No vivimos en un régimen de plebiscitos, la antítesis de la democracia pues es el sistema de las dictaduras. Franco también "convocaba" a muchedumbres y en su velatorio miles de personas hicieron colas kilométricas. Lo que impresiona es la actitud que los mueve, el insulto y la intolerancia, la agresión verbal y la decalificación/demonización del contrario... terrible precedente de "la dialéctica de los puños y de las pistolas" que les llevó al asalto del poder en 1936 porque no supieron conquistarlo mediante las urnas. Ayer escuché la COPE durante un rato y me siento horrorizado. No es de recibo, es lenguaje, esas calumnias e insultos nada tienen que ver con la libertad de expresión. Es agresión pura y dura y sus responsables fundamentales son los propietarios de la cadena, de la que hemos leido al arzobispo de Sevilla, Card Amigo, decir entusiasmado que "la escucho todos los días y me gusta mucho". De estos polvos vendrán otros lodos, y de estos vientos, ojalá que la prudencia y la firmeza del gobierno y de la sociedad civil atajen el camino hacia las insoportables tempestades. Ni el país está para esas desgracias ni la UE lo consentiría. Ahora bien, lo que ya nadie pone en duda es la necesidad inaplazable para el gobierno de  denunciar los Acuerdos con el Vaticano (que no Concordato) y la erradicación de esa práctica, única en el mundo, de que los colegios católicos  y la Iglesia reciben más de 3.000 millones de euros anuales. ¡Medio billón de las antiguas pesetas! CON ESA SUMA SÏ QUE SE PODRIAN FORTALECER LA EDUCACIÓN Y LA SANIDAD en España. ¡Medio billón cada año a costa del erario público! Que lo sometan a referéndum y nos pregunten si queremos que esa suma enorme siga destinada al mantenimiento del clero (sueldos de cada obispo y de cada sacerdote diocesano, exenciones de impuestos etc etc) o que lo dediquen a mejorar la calidad de vida, la atención a los enfermos y a las personas mayores, a mejorar la dotación en número y remuneración del profesorado y de las instalaciones, al cuidado del medio ambiente, a facilitar viviendas dignas para todos los que las necesiten... con medio millón cada año se resolvían enormes problemas que contribuirían a la mejora de la calidad de vida más que una ideología que se ha mostrado incapaz de adaptarse a los tiempos y lograr  que la sostengan sus adeptos y seguidores. Eso ha sido así  porque hace mil setecientos años (313 d. JC) que decidieron olvidar que los primeros apóstoles, presbíteros y diáconos vivían del trabajo de sus manos. Pablo lo escribió varias veces " A mi sustento y al de los que me acompañan han provisto mis propias manos... a nadie he sido gravoso... ¡gálatas insensatos! ¿en qué os he sido gravoso? ¿No me he dedicado siempre a trabajar y a tejer tiendas etc?" ¿El rabino de Nazaret no trabajó durante más de treinta años como carpintero?

Causa pavor el ambiente de confrontación en el que el PP y la Conferencia Episcopal han metido a la sociedad española que no está tan crispada como pretenden y que confía más que ellos en las instituciones democráticas que nos hemos dada. En cuanto al viaje de la vicepresidenta del gobieno a la Secretaría de Estado del Vaticano, nada más lógico pues los Acuerdos con el Vaticano, como antes los Concordatos, no se firman con conferencia episcopal alguna sino con entre Estados. Olvidan lo que les conviene. Ahora bien, si los obispos se creen con patente de corso para actuar impunemente en las conciencias de sus seguidores (que se lo permiten) y para descalificar al resto de los españoles (que no se lo permitimos), el Gobierno del Estado español, elegido democráticamente por la mayoría de los ciudadanos, ha actuado dentro de la mayor finura política internacional al enviar a la segunda persona del gobierno para informar a la segunda persona del Vaticano. No importa de lo que hayan hablado, aunque hubiera sido del tiempo, en los usos de derecho internacional esa visita a semejante nivel sólo tiene un significado que el Vaticano pretendía alejar demorando al audiencia ¡más de un mes para recibir a una vicepresidenta del gobierno que mejor trato da a la Iglesia en todo el mundo! Ahora ya no hay obstáculos. El Gobierno español debe suspender los Acuerdos con el Vaticano, suspender el pago a los 3.000 profesores de religión nombrados por los obispos, los sueldos a los clérigos, es decir, adecuar nuestra legislación a la del resto de los países miembros de la Unión Europea que esige una y otra vez al gobierno que no exima de ciertos impuestos a las propiedades y transacciones de la Iglesia. (Me parece interesante leer la información que dio El País el sábado 12, intentaré colgarla en este blog) ¡Ya está bien!

Nesemu

 

(Por su interés y claridad adjunto este editorial de el País que suscribiríamso muchas personas)

"La elevada participación en la manifestación contra el proyecto de Ley de Educación (LOE) refleja la fuerte división social que suscita cualquier iniciativa legislativa sobre la enseñanza cuando roza, o se interpreta que roza, los intereses o privilegios de la Iglesia. También confirma la fuerte capacidad de movilización de las organizaciones católicas, que han invocado sobre todo la libertad de elección de centro por los padres y la libertad ideológica de los colegios, pese a que ni una ni otra se ven afectadas por la ley.

La LOE no introduce cambios significativos respecto a tales cuestiones. Todos los centros, públicos o concertados, se financian con presupuestos públicos. La Administración se limita a garantizar que esos fondos no se empleen por los centros de manera discriminatoria, por ejemplo en el proceso de selección de los alumnos. La Religión seguirá teniendo la consideración de asignatura optativa, aunque todos los centros estarán obligados a impartirla. Lo que sí cambia respecto a la ley del PP es que no será evaluable a efectos curriculares, lo cual es lógico tratándose de una materia impartida con criterios doctrinales. Los obispos han presionado siempre para que los alumnos que decidan no cursarla tengan que seguir otra asignatura evaluable, para evitar la deserción de las clases de religión por comodidad. Pero aceptar eso supondría reconocer a la Iglesia el derecho a regular la enseñanza de quienes decidan no cursar religión, lo que resulta difícil de aceptar en un Estado no confesional. La discusión sobre este asunto envenenó el debate sobre la Ley de Calidad del PP y fue uno de los motivos que impidieron consensuarla.

Algunos portavoces del PP se han quejado estos días de que el Gobierno estaba centrando la discusión sobre la asignatura de religión, cuando los motivos esenciales de divergencia son otros: la reducción de los contenidos comunes a todas las autonomías y los criterios pedagógicos, menos exigentes que los propuestos por la LCE en materia de repeticiones e itinerarios alternativos para quienes no demuestren aptitud suficiente. Lo cierto es que ese partido se ha sumado a una iniciativa esencialmente sostenida por organizaciones católicas y en torno a reivindicaciones invocadas desde hace años por la jerarquía eclesiástica.

Con todo, que exista un debate público sobre la educación es positivo, porque se trata de uno de los problemas más graves de la sociedad española actual. Así lo confirman estudios comparativos, como el demoledor Informe Pisa de diciembre de 2004, que sitúa a España a la cola de Europa, y el reciente de la Comisión Europea sobre fracaso escolar. La primera reacción de los políticos ante ese fracaso no ha sido buscarle solución, sino culpables: en el partido rival.

La educación es un tema tradicionalmente conflictivo entre la derecha y la izquierda. Pero que en este periodo democrático haya habido ya seis leyes con sus planes respectivos, ninguna de ellas consensuada, resulta desmesurado. Debería ser posible jerarquizar las divergencias y, por una vez, buscar un acuerdo sobre los asuntos sustanciales. Para ello, naturalmente, se necesitan varias condiciones. La primera es que el principal partido de la oposición renuncie a utilizar la reforma de la educación como artillería de calibre en su batalla para desgastar al Gobierno. Una esperanza ilusoria, vista la actual estrategia del PP en los grandes temas de Estado. Por otra parte, también resulta imprescindible que el Ejecutivo busque, más allá de los intereses de la Iglesia que el PP ha enarbolado de forma demagógica, puntos de acuerdo en una ley fundamental para el futuro del país.

"Te voy a follar, Francia, hasta que te enamores de mi"

Es el estribillo de la canción de moda entre los jóvenes de los suburbios franceses. Está lleno de dolor y de desesperación, de ternura y de soledad sin horizontes. Pablo Ordaz ha hecho una buena entrevista a un joven francés, Doppy, de origen senegalés y guineano. Vale la pena leerla:

"Tiene 23 años y nació en un suburbio de París de padre senegalés y madre guineana. Ya ha sido detenido por romperle la frente a un policía con un martillo y nunca ha subido a la torre Eiffel. Se llama Doppy Gomis, tiene cinco hermanos, mide 1,80 metros y no tiene estudios ni trabajo estable. No le gustan las videoconsolas ni Internet, sólo el hachís y la música con mensaje. Sonríe como un chiquillo cuando cuenta sus frecuentes rifirrafes con la ley y se pone muy serio para tararear una canción de rap que está componiendo junto a sus amigos del barrio de Blanc-Mesnil, en el departamento de Saint-Denis: "Tengo la nacionalidad francesa, pero Francia me trata como a un extranjero y al otro lado de la frontera, en África, sólo soy un turista. Ay, hermano, yo no sé de dónde soy".

Mientras Doppy Gomis habla, un helicóptero de la policía sobrevuela su barrio. Es la una de la madrugada del sábado. Huele a quemado y se escuchan cada vez más próximas las sirenas de la policía. Dos autobuses y cinco furgonetas de antidisturbios aguardan en una plaza cercana la orden de intervenir. Hace dos años, al socaire de una protesta sindical, algunos muchachos de los suburbios bajaron a París y rompieron escaparates de bancos y joyerías. Doppy era uno de ellos. No lo cuenta para alardear, sino para demostrar que quienes queman coches estos días no son los de su generación. "Créeme", dice, "yo los conozco. Son mis vecinos, mis hermanos. Son chicos de 14, 15 o 16 años. Ellos se indignaron por la muerte de Bouna y Zied [los dos muchachos de 15 y 17 años que murieron electrocutados el 27 de octubre cuando huían de la policía en el barrio de Clichy sous Bois]. Y su rabia rebosó por las declaraciones de Nicolas Sarkozy en las que nos llamó escoria. Se pusieron frente a la televisión y vieron los coches ardiendo. Se cruzaron mensajes de móvil con sus amigos de otros barrios. Se retaban: la televisión habla de mí y no de ti. Y se echaron a la calle. No es difícil quemar un coche. Te juro que esa es toda la historia. No hay una organización detrás. Todo lo ha montado la televisión. Tenemos que darle las gracias", añade sonriendo, "nos ha hecho un buen trabajo".

Doppy dice que va de duro porque no tiene más remedio. Las peleas entre las pandillas del barrio son frecuentes y su corpulencia, sus andares y su gorra del revés le sirven para intimidar al contrario. Siempre ha vivido en la misma casa, un apartamento alquilado por 500 euros al mes donde se estorban sin solución los siete miembros de su familia. Su padre, que llegó de Senegal en los años sesenta, es un pintor de brocha gorda jubilado al que sólo ahora, después de 40 años, le acaban de conseguir la nacionalidad francesa. Su madre, que salió de Guinea Bissau en 1980, limpia por las noches un banco y aún no puede votar. "Siempre han sido duros conmigo", sonríe, "hasta me pegaban si no ayudaba a los gastos de la casa. Es lógico: el sueldo de ellos dos no da para todos. Cuando terminé los estudios primarios me obligaron a aprender contabilidad, pero nunca conseguí un trabajo con un sueldo digno. ¿La razón? Soy negro. Compañeros blancos con peores notas ya tienen empleos buenos".

Dice Doppy que la situación en su barrio se ha ido degradando a pasos de gigante. "Ya no se cree en nada. No se cree en el esfuerzo porque los chavales de 15 años ven que los que tienen 25 y fueron buenos estudiantes siguen en el paro, viviendo en casa de sus padres, amargados y sin futuro. Y ven al mismo tiempo que los que optaron por la delincuencia, por el tráfico de drogas, ya tienen buena ropa y buenos coches; ya se han marchado de casa. Ahora son los chicos malos el ejemplo a imitar. Tampoco se cree en la religión. Muchos vecinos de mi edad se hicieron musulmanes muy deprisa y perdieron la cabeza. Algunos desaparecieron y luego supimos que los habían encontrado muertos en Afganistán. Por eso, ahora, tampoco la religión consigue aquí reclutar a mucha gente. Y tampoco", concluye Doppy un análisis que ha subrayado con un continuo movimiento de manos, "ya nadie cree en Francia. Nuestros padres vinieron para construir el país y, ahora que está construido, ya no nos quieren. La mala situación económica hace que por primera vez haya franceses haciendo el trabajo que antes sólo hacíamos los emigrantes. Y la calle está muy dura: los policías te miran mal. Ellos te odian a ti y tú les odias a ellos".

Se puede decir que Doppy Gomis habla tres idiomas. Con los extraños habla en francés. Con sus padres, en el mandjaque que se trajeron de África. Y con sus amigos, un argot confeccionado con palabras del francés, el mandjaque y el árabe vueltas del revés; una jerga que les sirve de código, que les divierte y les hace sentirse bien.

"Una noche", cuenta, "estaba con unos amigos en un local de mi barrio que habíamos preparado para estar a gusto: teníamos unos sillones, un televisor, un ordenador portátil para hacer música... De pronto, entraron unos policías. Uno de ellos dijo que se llevaría el ordenador y que, si teníamos los papeles, fuéramos a recogerlo a comisaría. ¡Él sabía que ese ordenador no tenía papeles, que seguramente era robado, y por eso quería quedárselo él! Se me fue la cabeza. Cogí un martillo y destrocé el ordenador; cuando terminé, me fui para el policía. Me juzgaron y ahora estoy en libertad condicional. Mi amigo, que tenía muchos antecedentes, fue condenado a un año y medio de cárcel. Ahora está a punto de salir". A la pregunta de qué tal le va a su amigo en la cárcel, responde con sorpresa: "No, no he ido a verlo. Nunca se va. Es nuestro código. Si te pillan, mala suerte, ya volverás...".

Tiene novia, se divierte componiendo canciones y fumando hachís -"desde los 13 años, todo el mundo lo fuma aquí"-; carece de ídolos y sólo alberga un sueño: "Me gustaría tener dinero para volver a mi única patria, África, para ayudarla a salir de la pobreza y que mis hermanos no tengan que venir a vivir donde no nos quieren". Mientras tanto, sigue escuchando a Abibi Montana, a Rhoff, a Tandem... Le gusta sobre todo una letra de este último grupo. A las dos de la madrugada, Doppy Gomis da por concluida la entrevista. Se levanta, se pone la gorra del revés y canta el estribillo de una de las canciones preferidas por los chavales que con él comparten edad, color y frustraciones. Lo canta como si fuera un himno: "Yo te voy a follar, Francia, hasta que te enamores de mí".

Quieren ser tenidos en cuenta, reconocidos y aceptados como ciudadanos de pleno derecho

Sami Naïr es Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad París-VII y profesor invitado en la Carlos III. De origen argelino, sus reflexiones son siempre interesantes:

Las revueltas sociales del siglo XXI cada vez me recuerdan más a las jacqueries medievales. [revueltas de los campesinos que siempre terminaban mal para ellos: la horca, mientras los clérigos guardaban silencio porque eran propietarios de la mayor y mejor parte de las tierras, njunot y a veces más que los nobles feudales]. No constituyen protestas en contra de la sociedad, ni estrategias para revolucionar el sistema. Se trata más bien de demandas de entrada y de integración en el sistema social, puesto que ahora el sistema, más que integrar, excluye.
En Francia, más que en cualquier otro lugar, la exclusión se ha vivido siempre como un drama existencial, porque la sociedad estuvo siempre muy politizada, y también porque el discurso igualitario republicano ha echado fuertes raíces en las mentes de todos los que han pasado por la escuela (no hay crucifijos en las aulas, y las fachadas de los edificios públicos siempre recuerdan el triple lema de Libertad, igualdad, fraternidad).
En el caso actual, esta exclusión procede de una variedad de circunstancias con efectos destructivos: alcanza a las capas sociales más débiles, y en particular a los llamados hijos de la segunda generación de la inmigración. Esta fórmula muestra la evolución de las mentalidades en Francia: en principio, y respetando las normas republicanas, estos niños, estos jóvenes, estos hombres y mujeres nacidos y educados en Francia, son franceses; pero esta misma fórmula subraya que no son considerados así por los franceses de origen y que estos hijos de la inmigración tienden a asumir la condición de no ser de ninguna parte.
A esto hay que añadir la exclusión urbana: Europa entera cambió para los inmigrantes las chabolas en ciudades dormitorio de la periferia, donde incluso la policía tiene miedo a aventurarse. En Francia, estos territorios perdidos de la República son el crisol de todos los odios y de todas las amarguras sociales.
Si a esto añadimos un racismo muy fuerte en la contratación laboral (si usted se apellida Mohamed o Diop, tiene muchos números para que ni siquiera le convoquen para una entrevista de trabajo); y añadimos también la incapacidad ahora comprobada de los centros escolares para garantizar la promoción social por medio de la educación de los hijos de las capas desfavorecidas de la población, se obtendrá esta situación potencialmente explosiva.

CUALQUIER accidente puede prender la pólvora. Esto es lo que ocurrió con las declaraciones intempestivas del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, quien lleva, desde hace tres años, saliendo de caza por los predios electorales de la extrema derecha: insultó a los barrios de la miseria y dio rienda suelta a su policía, que utilizó más la porra que la prevención. El Gobierno de izquierdas había creado la policía de proximidad para prevenir antes que castigar. Sarkozy suprimió la prevención y avivó la ira contra estos jóvenes excluidos. Toda esta dramaturgia social actúa con un telón de fondo hecho de liberalismo económico que hace de la competencia salvaje entre los más desfavorecidos la regla de la vida cotidiana.
Y estalló todo. Y aún no hemos terminado. ¿Podrían estas revueltas extenderse a otras partes, a otros países? Puede ser, ya que las mismas causas producen idénticos efectos.
En Gran Bretaña las peleas entre pobres, calificadas de interétnicas, son corrientes, y a menudo acaban en llamas. En Estados Unidos la no integración de hispanos y negros provoca explosiones urbanas con cierta regularidad. En Alemania la situación es muy tensa, y los incendios de viviendas de inmigrantes ocurren con frecuencia. En Holanda y Bélgica los conflictos de identidad pueden encender el odio en cualquier momento. En Italia los problemas de integración son inmensos, pero la tradicional porosidad de la sociedad permite de momento disimular la marginalidad de los nuevos pobres.
Y finalmente, España como gran interrogante. La llegada masiva y rápida de los inmigrantes plantea el problema del derecho a la residencia y a la nacionalidad. Pero la demanda de integración es muy fuerte. La cólera que surge del racismo y de la exclusión urbana que hay en el país puede ser neutralizada a través de una verdadera educación ciudadana. La regularización masiva de los inmigrantes sin papeles de junio del 2005, desde este punto de vista, contribuyó fuertemente a calmar los ánimos.

SIN EMBARGO, queda mucho trabajo por hacer para una integración social. No será fácil, ya que la inmigración en España, desgraciadamente, se ha convertido en una apuesta política. Lo que está claro es que los guetos que ya existen en todas las grandes ciudades no ayudan a facilitar el acceso a la ciudadanía a todos.
La responsabilidad de las élites dirigentes será aquí totalmente determinante: si éstas se toman en serio las cuestiones relacionadas con la integración, podrán evitar el guión de lo que ha ocurrido en Francia. Y lo que es más importante: pronto llegarán al mercado de trabajo español los hijos de los inmigrantes. Será difícil imponer a estos ciudadanos completos las condiciones de vida que hoy se infligen a sus padres.
La exclusión social provoca siempre iras explosivas. El caso francés muestra que esa exclusión constituye también un desafío a la democracia. ¿"De qué sirve --se preguntaba Bertolt Brecht-- la libertad, si no tengo nada en el estómago"? Para el ciudadano educado, la respuesta está clara: sirve para luchar pacíficamente por tener algo que llevarse al estómago. Sin embargo, para los excluidos que han perdido incluso la noción de su propia ciudadanía, la rabia constituye a menudo la última arma. Una lección para todos.

La rebelión de los proscritos

La violencia que se ha desatado en Francia puede extenderse al resto de los países europeos en donde ha crecido sin la debida atención y ayuda una población de hijos de inmigrantes "de segunda generación". Son ciudadanos de esos países pero no han podido integrarse plenamente en la sociedad. La sombra del multiculturalismo, - en lugar de una integración social inteligente, justa y solidaria, - planea con el peligro de que se sientan excluidos en los guetos de la mente, que son los peores. La palabra banlieue, suburbio, tiene un origen significativo: En el siglo XVII el soberano expulsaba - verbo bannir- a la periferia de un lugar (lieu) a los súbditos que estimaba peligrosos. Ahora el sistema les expulsa porque son negros, porque son musulmanes o, simplemente, porque son pobres.

Las raíces hay que buscarlas 30 o 40 años atrás, con la llegada masiva de inmigrantes africanos y el crecimiento de deprimentes aglomeraciones en las afueras de las grandes ciudades. El Gobierno francés pretende acallar la revuelta con programas sociales que son un parche, y la policía nunca resolverá el conflicto de integración que subyace en los enfrentamientos. La discriminación institucionalizada es la cuestión. La falta de oportunidades económicas reales es el caldo de cultivo de la violencia suburbana disparada en París.

Antes de condenarlos habrá que preguntarse si no era la última razón que les quedaba a cientos de miles de personas sin trabajo y sin futuro llamados a la desesperación, la delincuencia, las bandas y la droga. La mayoría de los ciudadanos franceses ya expresaron con su rechazo al proyecto de Constitución Europea que la cuestión social está sin resolver en aras de un crecimiento económico insostenible que no beneficia a los ciudadanos más necesitados.


Josep Ramoneda señala que la ley del mercado se ha convertido en un territorio autónomo sobre el que los Gobiernos están dejando de actuar. Esta ausencia amenaza con debilitar por completo su autoridad: "¿de qué sirve el Estado si no nos protege de los vaivenes de un sistema económico cada vez más inestable y de más alto riesgo que se ha llevado por delante las fronteras y los valores que componían nuestros marcos de referencia y adscripción? El Estado ha descubierto en la seguridad la legitimación perdida al dejar de cumplir la demanda de los ciudadanos como Estado social. Del Estado social estamos pasando al Estado penal, un modelo, por otra parte, ya ensayado en Estados Unidos y del que Europa siempre había querido desmarcarse.

Si la seguridad es el único horizonte del Estado, como pretendió el trío de las Azores: Bush, Blair y Aznar, no es extraño que la violencia aparezca como respuesta de los márgenes. Es una manera de existir, de salir en el telediario, que es lo que da carta de naturaleza en la sociedad mediática. La destrucción como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que sólo les reconoce cuando queman coches.

La

Todos están de acuerdo en que el ascensor social no funciona en Francia. ¿Por qué se ha atascado esa mecánica de integración que durante cien años transformó hijos de mineros polacos, albañiles italianos, yeseros españoles o artesanos portugueses en empresarios, funcionarios, investigadores o inventores franceses? Antes no existían barrios homogéneos, pero ahora hay barrios enteros en los que nadie compra carne de cerdo ni bebe vino, barrios dominados por el Islam, la segunda religión de Francia.

En Francia existen entre cuatro y seis millones de personas de origen árabe, de las cuales sólo un 20% practica el Islam, es decir, un porcentaje parecido al que se obtiene cuando se interroga a los católicos. El paro afecta al 9,9% de la población activa, en sus suburbios al 20,7% con lo que se dificulta la integración por el trabajo.

No es una Intifada, escribe Bassets porque no tiene como objetivo atacar a una fuerza de ocupación. No es una revuelta como la de mayo de 1968, que tenía objetivos revolucionarios y ocupó los espacios públicos, las calles del centro de París, teatros y universidades. Nadie toma la palabra en público en nombre de los rebeldes ni se conocen sus líderes, programas o ideas.

Tampoco es terrorismo islamista. No pretenden que se aplique la Ley Islámica en Francia, pero ciertos imanes integristas no dejarán de aprovechar esta oportunidad. Nada tiene que ver esta destrucción con Irak ni con Palestina. Estos jóvenes han elegido la violencia como forma de participación política. Son franceses y quieren ser reconocidos como tales: iguales, libres y amparados por la fraternidad republicana. No hay calidad ni disciplina en una escuela pública que produce fracaso y paro. Las familias están desestructuradas. ¿Acaso los dirigentes de la República no supieron interpretar el profundo malestar de los proscritos de la sociedad que carecen de horizontes, de ilusiones y de un sentido para una vida desarraigada y en la que se consideran desechados y no necesitados? Al final, los proscritos por la sociedad se alzan para consumirse en su incendio y, al menos, ser así reconocidos

José Carlos Gª Fajardo

Europa: la deuda con Africa

Me parece interesante este artículo dle ex Presidente del Gobierno Felipe González sobre la responsabilidad de los europeos con África:

''.... En estos días de trágicos acontecimientos en las vallas de Ceuta y Melilla y de explosiones fuera de control en Francia, junto a iniciativas del Gobierno de España y de Francia para abordar el tema de la inmigración y de sus consecuencias, he vuelto a rememorar aquellos momentos y conversaciones [la inminencia del centenario de la Conferencia de Algeciras de 1906].

¿Sería la oportunidad para que Europa reflexionara sobre su relación con África? Aunque no fuera por solidaridad, podríamos esperar que el egoísmo inteligente de las otrora potencias europeas enfrentadas y ahora unidas cuando sólo así pueden ser relevantes, analizaran con perspectiva el problema y lo enfrentaran para encontrar cauces de solución.

El éxodo de los africanos hacia Europa se parece al forzado de los siglos XVI y XVII por el esclavismo. Claro que ahora, se podría decir, vienen porque quieren. Pero no es verdad, o no es al menos la verdad que los mueve por millones. No pueden dejar de querer si la madre África es para ellos madrastra y los expulsa por hambre o abandono, por razones de miseria o por razones políticas. Nadie, salvo los pocos amantes irredentos de una vida aventurera, se desarraiga porque quiere.

Europa, próspera en su dulce decadencia, tiene que reflexionar y decidir cuál va ser su relación con África. Digo tiene porque es ineludible en las circunstancias actuales. Los flujos migratorios se ven como necesidad y como amenaza. Están ahí y seguirán estando. Serán multiculturales en sus efectos y reivindicarán ciudadanía.

Por eso estamos empatados ante la necesidad de afrontar el problema. Los africanos no pueden dejar de salir y de reivindicar su condición de seres humanos cuando llegan, en primera o en tercera generación, en la acogida y en la integración. Además seguirán prefiriendo su tierra, si su tierra cambia y les da oportunidades, aunque no sean las mismas, pero al menos sí son suficientes.

Encarar el problema desde el origen, siguiendo la ruta de cualquier inmigrante, nos va a llevar a una doble dimensión del desafío (así habría que verlo y no como amenaza). La profunda, que nos plantea el reto del presente y del futuro de África. Y este ejercicio es imposible sin analizar el pasado que nos revele las causas de las situaciones que vivimos. La inmediata, que nos agobia con el qué hacer arrollados por los acontecimientos.

Volvamos al pasado para encontrar algunas luces entre las sombras del olvido y el temor ante los hechos inmediatos. Europa se ocupó de América, desde el descubrimiento a final del siglo XV, pero sólo tangencialmente se interesó en África. Tocó sus costas y no penetró en su interior, salvo para el comercio de esclavos que estalló como una pandemia en el siglo XVI. Se explotaban los recursos de América, materiales y humanos, y se explotaron los recursos africanos como mano de obra esclava. Cuando este comercio dejó de ser legal y/o tolerable, esquilmada África de sus mejores hombres y mujeres, volvió el olvido, el abandono. Pero, en el siglo XIX, descolonizada América, los países europeos, grandes o pequeños, volvieron a mirar hacia África. Esta vez no era para quedarse en sus puertos ni para cazar masivamente a los esclavos, sino para ocuparla y explotar todos sus recursos: naturales y humanos. Los problemas entre europeos por el reparto del continente se trataban de dilucidar en función de las relaciones de fuerza de la época, pero, obviamente, sin tener en cuenta a los africanos... Hoy nos encontramos a Africa, en su mayor parte, como la región marginada de la globalización, abandonada a su propia suerte, sin mecanismos de inserción, cargada de deudas, hambre y enfermedades.

No excluyo las responsabilidades de los dirigentes posteriores a la colonia. Los de la independencia. Pero recuerdo el punto de partida para no cometer errores y menos el del olvido. Ahora, cuando suenan los tambores tanto tiempo silenciosos del continente y nos atruenan con su fragor, tenemos que pensar y actuar, sobre lo inmediato y sobre lo mediato. Tenemos que atisbar en el horizonte para buscar respuestas, pero el atisbamiento se convertirá en miopía aguda si el horizonte del que venimos no forma parte del análisis.

Es un buen momento porque es imprescindible. Llegamos tarde pero no podemos seguir demorándolo. Si hace un siglo (1906), en Algeciras, se consumaban acuerdos sobre problemas de reparto que venían de atrás (Berlín 1884/5) por qué no aprovechar el 2006, en Algeciras, para definir la estrategia de la reparación... Pienso más en la respuesta mediata, aquella que abriría una ventana a la esperanza, que en la inmediata, que seguro ocupará a los actores políticos actuales. Pero tengo la convicción de que sin la perspectiva a medio y a largo plazo sólo parchearemos lo inevitable.

Suspender el Habeas Corpus sería terrorismo de Estado

No podemos quedar deslumbrados por la buena noticia de que  los diputados ingleses hayan rechado la nueva Ley propuesta por Blair para ampliar a 90 días el plazo de detención sin cargos de los sospechosos de terrorismo. El peligro es que se trate de una añagaza de pedir lo más para que te concedan lo menos, 28 días. Esto sería una barbaridad pues todo  lo que suponga reducir los derechos fundamentales, como es el Habeas Corpus, es un ataque al sistema democrático y parlamentario. Se paga siempre, pero mientras lo padecen personas que quizás sean inocentes. el modelo lo trata de exportar el gobierno de EEUU que en su día aprobó la Patriotic Act por la que se suspenden los derechos fundamentales. En la lucha contra el terrorismo no puede caber el terrorismo de Estado.

Nesemu

Tony Blair ha sufrido su primera derrota parlamentaria en los ocho años que lleva en el cargo. .. La paradoja es que han sido los miembros de su propio partido quienes han provocado el desastre. Los laboristas gozan de una mayoría de 66 escaños en la Cámara de los Comunes y han optado por apuntarse a las tesis progres, en lugar de respaldar a su líder. Blair se ha limitado a afirmar:

"A veces es mejor perder y hacer lo correcto que ganar y equivocarse".

 

La medida, que hubiera dado mucho mayor margen de acción a las fuerzas antiterroristas, fue rechazada por 322 votos en contra y tan solo 291 a favor.

El Partido Laborista mantiene en la Cámara de los Comunes una cómoda mayoría de 66 escaños, por lo que han tenido que ser los parlamentarios afines a Blair los que le han inflingido este golpe político. Se han negado a amplair el plazo de detención a 90 días, alegando que es demasiado tiempo y ahora deberán pronunciarse sobre una segunda enmienda que propone ampliar el plazo a 28 días.

En el acalorado debate anterior a la votación, Blair había defendido su proyecto alegando que la policía había frustrado dos atentados después de los ataques del pasado 7 de julio en Londres gracias a la aplicación de la ley antiterrorista que ahora quiere reforzar.

“No estamos viviendo en un estado policial, pero sí en un país que se enfrenta a una amenaza terrorista seria y real”, ha asegurado Blair.

Sin embargo, para lograr los apoyos necesarios para aprobar los cambios legales el Gobierno había tenido que prometer que las nuevas leyes espirarían en un año a menos que fueran sancionadas de nuevo por el Parlamento.

El hasta el momento líder de los conservadores, Michael Howard, ha asegurado que la ampliación del periodo de detención podía alienar a las minorías étnicas del país.

El líder de los liberales, Charles Kennedy, ha afirmado por su parte que la medida será rechazada también con casi total seguridad por la Cámara alta.

 

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Ahora sí: Armas de destrucción masiva en Iraq

Jeff Englehart, ex marine y participante en la toma de Faluya por parte de las tropas estadounidenses a finales de 2004, asegura que el fósforo blanco utilizado en el asalto final causó numerosas víctimas civiles. "Vi los cuerpos calcinados de mujeres y niños, el fósforo blanco estalla en forma de nube y quien se encuentra en un radio de 150 metros no puede salvarse", declaró Englehart a un programa de la cadena pública italiana RaiNews24.

El tema es muy grave. Después de las torturas, las desapariciones de presos, el desprecio  a los derechos humanos ... se va descubriendo la podredumbre del actual gobierno de EEUU. Y pretenden imponerlo en el mundo entero. Napalm, fosforo blanco... causa espanto porque uno ya sabe que si se vieran apurados no vacilarían en lanzar la bomba atómica donde fuese y ciontra quien fuese. Su todopoderoso ministro, Donald Rumsfeld, ya declaró hace tiempo que a los enfrentamientos en Iraq no se le pueden aplicar las Convenciones de Ginebra... "porque no es una guerra" Menos mal.

El biólogo iraquí Mohamed Tareq al Deraji, director del Centro de Estudios para los Derechos Humanos de Faluya, aportó vídeos y fotos que mostraban cadáveres con la piel quemada y la ropa intacta, un efecto típico del fósforo blanco, en el reportaje emitido por la RAI titulado La matanza oculta.

El Pentágono confirmó en enero que sus tropas habían utilizado ese agente químico en Faluya, precisando que se trataba de "un arma legal" que servía "para iluminar las posiciones enemigas".

El portavoz de la Organización de Naciones Unidas para la Prohibición de las Armas Químicas, Peter Kaiser, aseguró que se trata de un arma prohibida.

Según el Pentágono, en la toma de Faluya, un bastión de la guerrilla suní, murieron "1.600 combatientes enemigos y 51 soldados estadounidenses". El recuento no incluyó víctimas civiles. Diversas ONG y periodistas que acompañaban a los marines sitúan en 800 la cifra mínima de víctimas civiles.

El fósforo blanco no es considerado un arma química, sino incendiaria, y cargado en un proyectil ilumina un terreno de casi un kilómetro cuadrado durante un par de minutos. "Puede usarse en un campo de batalla, pero no en una ciudad", declaró el ex soldado Englehart. "Quema los cuerpos, los disuelve hasta dejar el esqueleto desnudo", añadió. Englehart dirige desde que dejó el Ejército un diario electrónico contra la guerra (www.ftssoldier.blogspot.com).

El presentador del programa, Sigfrido Ranucci, afirmó que las pruebas resultaban concluyentes y que Estados Unidos había utilizado el fósforo blanco "no para iluminar Faluya, sino para destruirla".

El fósforo blanco es incoloro, desprende un olor de ajo y se deposita sobre la piel, sin que el agua pueda eliminarlo. En 1945 fue utilizado en Hamburgo y causó 50.000 muertos. En 1985, Washington proporcionó el producto al Gobierno salvadoreño, que lo utilizó contra poblaciones supuestamente controladas por la guerrilla.

El documental también recoge declaraciones de la periodista italiana Giuliana Sgrena, secuestrada el pasado marzo en Bagdad, quien afirma que antes de ser secuestrada había recogido testimonios de refugiados suníes que aseguraban el uso de fósforo blanco y del agente MK77.

Del Estado social al Estado penal

Josep Ramoneda es un prestigioso filósofo y  un analista político de envergadura. Como en Internet no van a conseguir este artículo sino son suscriptores, lo he recogio aquí porque puede ayudarnos en nuestra reflexión:

1. "Los mediadores están hechos para dialogar; las fuerzas de seguridad, en primer lugar, para detener a los delincuentes: es éste quizá el verdadero cambio y el origen de los actuales enfrentamientos". Esta cita es de un artículo del ministro francés del Interior, publicado el sábado en el diario Le Monde. En el argumento de Nicolas Sarkozy está el fondo de la cuestión: la globalización ha otorgado al poder económico la capacidad normativa tanto en lo jurídico como en lo moral. La ley del mercado se ha convertido en un territorio autónomo sobre el que, entre la impotencia y la hegemonía ideológica, los Gobiernos están dejando de actuar. Es un proceso lento que empieza en los años setenta, al final de las tres décadas gloriosas del bienestar europeo. El Estado se ha ido apartando de las responsabilidades en materia económica y ha ido renunciando a compensar los efectos colaterales de la lógica del mercado. Esta ausencia amenazaba con debilitar por completo su autoridad: ¿de qué sirve el Estado si no nos protege de los vaivenes de un sistema económico cada vez más inestable y de más alto riesgo que se ha llevado por delante las fronteras y los valores que componían nuestros marcos de referencia y adscripción?

La dejación del Estado ha obligado a los ciudadanos a buscar soluciones biográficas a contradicciones sistémicas (Ulrich Beck) sin que muchos de ellos estén en condiciones de encontrarlas. En una globalización por concentración, caracterizada fundamentalmente por la aglomeración de ciudadanos en los espacios urbanos y en las zonas más habitadas, como ha explicado Zygmunt Bauman, no hay territorios vacíos -no hay paraísos coloniales- a los que mandar a los residuos humanos que genera todo orden social.

En este contexto, el Estado ha descubierto en la seguridad la legitimación perdida al dejar de cumplir la demanda de los ciudadanos como Estado social. Y las palabras de Sarkozy son transparentes: del Estado social estamos pasando al Estado penal, un modelo, por otra parte, ya ensayado en Estados Unidos y del que Europa siempre había querido desmarcarse. Con la seguridad en el centro del discurso político -en un retorno a la idea hobbesiana de Estado-, todas las disputas por el poder pasan por este punto. Con lo cual se está jugando permanentemente con fuego. Presentar a la izquierda como demasiado tolerante, con la ayuda de los medios de comunicación que llenaron de sucesos los minutados de los telediarios, fue la estrategia de Jacques Chirac para derrotar a Lionel Jospin. Chirac se salió con la suya, pero Jean-Marie Le Pen pasó a la segunda vuelta. Cundió la alarma. Por arte de magia las noticias de violencia y delincuencia desaparecieron de los telediarios. Pero la extrema derecha ya había conseguido que los partidos políticos hicieran suya su agenda. La seguridad vuelve a estar ahora en el centro de la pugna entre Sarkozy y Villepin por la herencia chiraquiana. Estas subastas siempre son de alto riesgo. A Sarkozy se le fue la mano y Dominique de Villepin esperó a que la violencia suburbial se comiera a su adversario. Cuando los dos han querido corregir sus irresponsabilidades la mecha había prendido.

2. Si la seguridad es el único horizonte del Estado, no es extraño que la violencia aparezca como respuesta de los márgenes. Es una manera de existir, de salir en el telediario, que es lo que da carta de naturaleza en la sociedad mediática. Con sus acciones lo que están intentando precisamente estos jóvenes es integrarse. Existir en el panorama francés. Y lo hacen de una manera muy característica de la cultura francesa: por la vía del No, del rechazo. Lo explicaba un joven de 18 años a José María Martí Font: "Nos gusta vernos luego en la televisión. Nos hace sentir orgullosos". El nihilismo -la destrucción como forma de existir- es una manera de estar en una sociedad que ha preferido no saber de ellos y que sólo les reconoce cuando queman coches. Como tampoco es extraño que las fuerzas de seguridad, que ven a los políticos en una subasta para ver quién es más macho, tengan la sensación de que todo les está permitido. Y, cuando esto ocurre, en Francia acostumbra a emerger lo que Achille Mbembe llama "el lado oscuro" de la República: el racismo de Estado.

La enorme dificultad de integrar a los inmigrantes de segunda y tercera generación, los hijos y nietos de los que participaron de los años gloriosos, demuestra la tendencia de los Gobiernos y de las sociedades a no querer ver problemas que llevan años configurándose. Son franceses y se sienten frustrados porque se les exige lo que no se pide a los demás franceses. El racismo cotidiano está ampliamente extendido y magrebíes y subsaharianos llevan la peor parte. Un currículo con estas señas de identidad va directamente a la basura. Los problemas de clase se duplican con los problemas de origen. La penalización es doble: por pobres, por su piel, sus nombres y apellidos.

Toda movida es terreno abonado para agitadores, pero es insuficiente reducir el problema a la manipulación de los jóvenes por parte de grupos organizados. Al fin y al cabo, lo que está ocurriendo estos días no es más que un cambio de escala en un rito de protesta recurrente -la quema de coches- que tiene incluso algunas citas habituales en el calendario francés. El aumento y la extensión de la violencia ha hecho que se tomara conciencia de un problema que en absoluto es nuevo. Para afrontarlo, André Glucksmann reclama con razón "más atención a las palabras". No se puede generalizar: ni son todos los jóvenes, ni son todos delincuentes. Por lo menos se distinguen tres tipos de prácticas violentas: la violencia contra ellos mismos, porque tiene mucho de violencia suicidaria la destrucción de las escuelas, de los escasos servicios de estos barrios, de los coches de sus familias; la violencia contra los demás, como expresión de rechazo a una sociedad que les esquiva; y la violencia como juego, que también existe: mi banda cotiza más que la tuya, a imagen y semejanza de las burbujas financieras.

3. Los procesos de cambio, a partir de la llamada globalización, acentúan el desamparo del individuo que ha perdido el marco natural de su biografía: un trabajo, un barrio, unos amigos, una cultura, unas instituciones de acogida. Entramos en un mundo de ciudadanos a la intemperie. La combinación de la renuncia paulatina del Estado a intervenir en las dinámicas económicas para paliar los efectos más desigualitarios, de la pérdida de referencias de gente que se siente descolocada porque, sin tiempo a elaborarlo, han cambiado los parámetros de su existencia, y del movimiento constante de ciudadanos en busca de futuro, que recorren el camino inverso al del periodo colonial, augura que lo que ha ocurrido estos días sólo es un ensayo. O una repetición, porque cosas parecidas han ocurrido en ciudades norteamericanas, alemanas o inglesas. La paradoja de la situación es que el Estado demediado actual necesita estos conflictos para legitimarse como Estado penal, es decir, para reforzarse a costa del miedo de los ciudadanos.


Sigamos nuy de cerca los sucesos en Francia

Ya se oyen voces que relacionan la caida del Muro de Berlín, como símbolo, con la tormenta que azota a la Torre Eifel. Son signos visibles realidades invisibles. ¿Qué otra cosa significó el rechazo de la mayoría social al proyecto de Constitución europea?  La rechazaron por falta de contenido social, de perspectiva partiendo de la realidad y no de la ideología que rige hoy los destinos del mundo. En Francia no triunfó la Comuna, ni el mayo francés, peo dieron innumerables pistas. Reproduzco el editorial de El País:

''La violenta rebelión de los suburbios franceses es todavía minoritaria, pese a su creciente amplitud. La mayoría de los habitantes, menores o mayores de edad, de esos suburbios marginados en Francia no participa en estos actos vandálicos. Es verdad que estos jóvenes airados están ocasionando unos destrozos enormes y buscan con saña el cuerpo a cuerpo que produzca víctimas, cosa que ya han conseguido con la muerte de un ciudadano, días después de su apaleamiento. Pero hay un peligro evidente de que sigan extendiéndose todavía a más ciudades los salvajes ataques contra automóviles e instalaciones públicas y privadas, y que prendan incluso en países vecinos.

El Gobierno de Villepin, al que no sigue la opinión pública, quiere atajarlo con toques de queda y un plan de urgencia contra el fracaso escolar, de mejora de servicios públicos y de más policía urbana para estos suburbios. Es el reconocimiento del fracaso de la política de integración económica, social, cultural y urbana seguida a lo largo de décadas, que ha llevado a que se hayan contabilizado hasta 700 guetos suburbanos, donde se aloja una población de origen árabe o africano, con frecuencia descendientes de inmigrantes, pero ciudadanos franceses a todos los efectos en su gran mayoría.

El titular de Interior, Sarkozy, cree necesaria una "refundación" de esta política, es decir, su corrección. Pero sería un error de bulto que el apaciguamiento de los violentos descansara sólo en las organizaciones musulmanas, que ya han lanzado una fetua contra la participación en estos disturbios, en vez de exigir su resolución a las instituciones republicanas. Por supuesto que es necesaria la actuación de la policía y de la justicia, pero sin olvidar luego los auténticos ascensores sociales que impiden la formación de guetos, y éstos son la integración escolar, la igualdad de oportunidades, los puestos de trabajo o el urbanismo integrador. Algo tiene que ver esta explosión social con la falta de horizontes vitales y la pobreza que cercan a estos jóvenes. No es menor en la resolución de estos problemas una concepción más inteligente del orden público, en el que el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del Estado de derecho no se confunda con la brutalidad y con la discriminación.

Si el huracán Katrina puso al descubierto la marginación de la población negra abandonada en Nueva Orleans, estos altercados han puesto de manifiesto la profunda fractura social francesa. Y no hace falta buscar redes criminales para explicar el movimiento que empezó en un suburbio de París y se ha extendido como la pólvora. El presidente Chirac no se ha recuperado del triunfo del no en el referéndum sobre la Constitución europea, de forma que la crisis de estos días se alimenta de este ambiente de fin de régimen. Para lanzar su llamamiento al restablecimiento del "orden republicano", Chirac se ha tomado 10 días. En Francia, un país que se mueve a golpe de revueltas, se sabe cómo empiezan las cosas pero no cómo terminan. Una rebeldía minoritaria fuera de todo control puede hacer cambiar el rumbo de su historia.''

Escuela sin catequésis

Así titula el Prof. Tamayo, Director de la Cátedra de Teología, en la Universidad Carlos III, este interesante arículo: 

La enseñanza de Religión en la escuela está siendo uno de los temas más polémicos de la ley orgánica de educación: en el Congreso, donde cuenta con la oposición de CIU y el PP; en la calle, a través de la manifestación convocada por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), apoyada por la escuela concertada en su mayoría y bendecida por la Conferencia Episcopal; y en los púlpitos de Madrid, a través de la lectura de una carta enviada por el arzobispo Rouco.
La pregunta es: ¿estudio de las religiones en la escuela? La respuesta no puede ser otra que sí y para todos. Su ausencia privaría a los estudiantes del conocimiento de una parte de la historia de la humanidad, la historia de las religiones, inseparable de la historia de la cultura. Pero, ¿cómo? No de manera catequética u homilética. Para eso están las instituciones religiosas y las familias que deseen educar a sus hijos en una determinada fe. Ha de ser, como en el resto de las disciplinas, una enseñanza no confesional, crítica e interdisciplinar, con especial acento en la antropología, la historia y la sociología de las religiones, sin descuidar la filosofía y la fenomenología de la religión, impartida por especialistas en estas materias, y no educadores en la fe nombrados por las autoridades religiosas.
¿Dónde radica la dificultad para aplicar esta fórmula? En los acuerdos con la Santa Sede y con las comunidades islámicas, judías y evangélicas, que establecen la oferta obligatoria de religión confesional para los alumnos que lo soliciten. La solución estaría en la revisión de los acuerdos. Mientras tanto, la fórmula más adecuada es la Religión como opción voluntaria, no evaluable y sin alternativa."

Yo no añado nada y lo suscribo mientras, ante la algarada de obispos manifestándose en las calles convocados por asociaciones con manifiestos intereses en la enseñanza privada, me pregunto cuánto tardará el Gobierno en denunciar, con toda razón y con todo derecho, los Acuerdos con el Vaticano. "¿Hasta cuando abusarás de nuestra paciencia, Catilina?"

Nesemu

ALCA: Otro desastre de Bush

La imposibilidad de un consenso hace fracasar la reunión de Mar del Plata. Las causas son los subsidios agrícolas de EEUU a sus agricultores y el acceso a los grandes mercados de los productos  del resto de los países. Esa es la trampa: ¡abran sus fronteras para que entren nuestros productos ! Con los cuales es imposible competir porque están subsidiados por los gobiernos de EEUU (y de Francia y otros países industrializados). Para mantener a su electorado del campo tranquilo les dan subsidios por cada hectárea cultivada aunque ese producto se pueda conseguir en el mercado internacional a mitad de lo que cuesta producirlo en los países ricos.

Así es imposible que los países del Sur logren colocar sus productos agrícolas que dan trabajo a más del 50% de sus poblaciones. Es una trampa mortal porque les obligan a producir intensivamente forrajes, soja y monocultivos que en el Sur no sólo no necesitan sino que alteran su equilibrio ecológico y alimentario porque interrumpe sus cultivos alternativos.

A Mar del Plata acudieron los presidentes de 34 países de América. El objetivo oficial era "crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática" Lula declaró indignado: "Cuando fui invitado a esta reunión había tres temas sobre la mesa: trabajo, trabajo y trabajo. En ningún lugar estaba escrito que el tema clave iba a ser el ALCA"

Una vez más, EEUU quiso imponer su voluntad, no escuchar razones ni dialogar sino sólo someter a los gobernantes de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela para que aceptaran su dictadura económica integrándose en la Area de Libre Comercio de América (ALCA). Por una vez, al menos, ha habido un rechazo a la errática y peligrosa política de un presidente herido de muerte y que está dispuesto a arrastrar a quién sea en su imparable caída. (A no ser, claro, que un atentado colosal oportuno preparado por quienes ya sabemos, le ayude a salir de su crisis al grito de:  ¡O con nosotros o contra nosotros! El Bien (EUU) contra el Mal (todos los demás que se atrevan a plantarles cara) el problema es que los orientales (China, India, Japón y el Sudeste asiático... sonríen sin enigmas y siguen galopando)

(Cfr Editorial de El País... y de otros muchos periódicos)

¿Arde París? El incendio puede propagarse por la UE por falta de una política social más justa y solidaria

Quizás convenga escuchar otras voces sobre el drama humano que encierran los incendios y algaradas en Francia. Antes de calificarlas de exageradas o desmesuradas, porque queman los coches de gente trabajadora, escuelas y maternidades habrá que preguntarse si no era la última razón que les quedaba a cientos de miles de personas sin trabajo y sin futuro en proa hacia la desesperación, la delincuencia, las bandas y la droga. No simplifiquemos. La mayoría de los ciudadanos franceses ya expresaron con su rechazo al proyecto de Constitución Europea que la cuestión social está sin resolver en aras de un crecimiento económico insostenible que no beneficia a los ciudadanos más necesitados. Quizás haya que reducir los desaforados esfuerzos por que la tarta sea cada vez mayor y emplear más inteligentes y decididos esfuerzos en que esté mejor repartida.
Nesemu
Esta es la entrevista que Manuel Vallas hizo a un alcalde socialista francés: "Pagamos 30 años de segregación social, territorial y étnica"
Manuel Valls (Barcelona, 1962) es diputado socialista en la Asamblea Nacional francesa y alcalde de Evry, en la periferia parisiense. Fue jefe de Comunicación del Gobierno de Lionel Jospin y acaba de publicar un libro que pretende ser la respuesta de izquierdas a las tesis que propugna el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, para afrontar el problema de la integración del islam en Francia.

Pregunta. ¿Qué esta pasando?

Respuesta. Lo que está sucediendo no es sólo el problema de unos barrios: son los problemas de Francia, de la sociedad francesa, que nos estallan en la cara. Estamos pagando 30 años de segregación social, territorial y étnica. Lo que sucede es un espejo de la Francia que vive en la miseria y padece una crisis de identidad. Hemos perdido el sentido de lo que es ser francés. Además, estos 30 años perdidos van acompañados por tres años de un Gobierno conservador cuyas primeras decisiones fueron desmantelar lo que ahora nos hace más falta: por un lado, los empleos jóvenes, que puso en marcha con éxito Jospin y, por otra, la desaparición de la policía de proximidad, integrada en los barrios, conocida por la gente y en la que confían, y que también actúa como represora cuando hace falta. Porque yo soy partidario de una policía de orden contra la delincuencia, pero la apuesta de Sarkozy de tener sólo una policía represiva es lo que ahora pagamos tan caro.

P. Usted estuvo el jueves con otros alcaldes de la periferia de París, con el primer ministro Villepin. ¿Qué impresión sacó?

R. Tuve la sensación de que no hay muchas soluciones. Es un momento muy grave para Francia y el Gobierno está pagando la campaña que orquestó en 2002 para ganar las presidenciales. Se lo dije a Villepin, que me escuchó y no respondió. Es cierto que desde hace 30 años en Francia aumenta la violencia contra las personas, yo formo parte de la izquierda que no quiere negar este problema. En 2001, las elecciones municipales ya apuntaron claramente a que el tema de la delincuencia y la inseguridad era el que marcaba la agenda y ésta es la razón por la que Chirac y su equipo electoral lo escogieron para la campaña de 2002. Lo que está sucediendo marca un fracaso profundo de este Gobierno, desde las provocaciones del ministro del Interior hasta las indecentes luchas internas, tan evidentes como cuando dejaron solo a Sarkozy durante los primeros cuatro días de violencia. ¿Qué habríamos oído la izquierda si hubiéramos estado ahora en el Gobierno?

P. ¿Hay racismo en Francia?

R. Sí, se puede hablar de racismo y discriminación. Ésta es la tesis de mi libro: el fallo del modelo republicano de integración, de asimilación. Se ha estropeado el ascensor social. El inmigrante italiano, español o portugués, e incluso los argelinos antes de la II Guerra Mundial, llegaban como obreros; sus hijos conseguían ser maestros y sus nietos catedráticos de universidad, por decirlo de alguna manera. La crisis actual afecta a los hijos y los nietos de la inmigración, que son franceses. En la Asamblea Nacional no hay ni un solo diputado de origen magrebí o de piel oscura, a excepción de los tres de los territorios del Caribe. Y un solo musulmán, el representante de Mayotte, en el Índico.


Pretender imponer el ALCA ahogaría las economías de muchos países latinoamericanos

Las peores previsiones en cuanto a resultados de la IV Cumbre de las Américas se están cumpliendo. Los presidentes de los 34 países asistentes al encuentro no coinciden en que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se haya erigido en protagonista absoluta cuando ni siquiera estaba prevista en el orden de la reunión. De hecho, en el discurso inaugural, el presidente argentino, Néstor Kirchner, criticó la propuesta. "No nos servirá cualquier integracion, sino aquélla que reconozca la diversidad", advirtió.

Los ministros de Asuntos Exteriores no pudieron llegar a un acuerdo sobre el tema en dos días de reuniones. Se agudizan las diferencias entre los representantes de 23 países americanos partidarios de adherirse a la propuesta estadounidense y los miembros del Mercosur más Venezuela, que se resisten a poner en marcha este modelo de libre mercado desde Alaska hasta la Patagonia propuesto por EE UU.

El presidente mexicano, Vicente Fox se ha excedido en su celo por defender el ALCA. En un lenguaje inusualmente duro en este tipo de reuniones, Fox advirtió de que hay 23 países dispuestos a poner en marcha el ALCA y que éste es técnicamente factible sin la presencia de los miembros del Mercosur y Venezuela. Una amenaza intolerable que muestra las enormes presiones económicas a las que están sometidos esos países.

Desde el principal socio del Mercosur, Brasil, se intentaba reconducir, con poco éxito, la atención al motivo formal de la convocatoria del encuentro. "La cumbre es sobre cómo crear trabajo decente para fortalecer la democracia, no sobre el ALCA", destacó el ministro de Exteriores brasileño, Celso Amorim, quien advirtió de la "excesiva ideologización sobre el ALCA". Según Amorim, la propuesta estadounidense "no es lo mismo para todos" y abogó por "desdramatizar y buscar el consenso". El ministro brasileño lanzó también un mensaje a Hugo Chávez: "Brasil no quiere enterrar el ALCA, pero sí construirlo sobre bases realistas y no sobre el voluntarismo, que es lo que está ocurriendo". Nada más poner un pie en Argentina, el venezolano había anunciado que estaba en Mar del Plata "para enterrar el ALCA y para asistir a un parto: el parto del ALBA [Alternativa Bolivariana para las Américas]".

La dificultad para sacar adelante la cumbre provocó que, desde el Ministerio argentino de Exteriores, uno de sus altos funcionarios, Agustín Colombo Sierra, se quejara del excesivo protagonismo que había tomado la cuestión ya que en su opinión la cumbre "no es el ámbito donde se encontrará la solución". En parecidos términos se expresó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, para quien las discusiones sobre el ALCA no debían haber tomado "tanta entidad".

 Kirchner se dirigió a sus invitados en la sesión inaugural de la Cumbre, donde echó en cara al FMI la negación de ayuda mientras su país se recupera "con esfuerzo". El presidente argentino reconoció que su país había cometido errores en la gestión económica en el pasado, pero exigió a los organismos financieros internacionales "que asuman su parte de responsabilidad". Mucho más duro se mostró con Estados Unidos, país al que acusó de haber permitido políticas que causaron "miseria, pobreza e inestabilidad económica".

Creo que es importante seguir de cerca el tema del ALCA pues si no se transforma en su redacción inicial para dar lugar a la necesaria colaboración económica entre todos los países de las Américas supondría un error más en la política exterior de EEUU que se empeña en seguir manteniendo sus subvenciones a la agricultura

N


Es lícito declararse y actuar como ciudadano laico en un Estado laico

Ante la confusión que algunos pretenden infundir en las conciencias, como universitarios  que nos  movemos en el ámbito de la razón y del díalogo, eastamos obligados a conocer los datos del problema, comenzando por las afirmaciones dogmáticas de los Papas cuyos seguidores pretenden imponernos una manera de pensar y de cocnebir la existencia.

El profesor de la universidad complutense, Fernando Savater, publica hoy un interesante artículo titulado " La laicidad explicada a los niños" que me parece de una honradez ética y académica fuera de toda duda. (Por la dificultad para algunos de acceder al texto por Internet lo coloco íntegro en este blog) Por favor, pongamos post con comentarios desapasionados, no descalificadores del otro, sencillos, razonables o llenos de duda pero sin perder los modos y la cordura universitarios

Nesemu

"En 1791, como respuesta a la proclamación por la Convención francesa de los Derechos del Hombre, el Papa Pío VI hizo pública su encíclica Quod aliquantum en la que afirmaba que "no puede imaginarse tontería mayor que tener a todos los hombres por iguales y libres". En 1832, Gregorio XVI reafirmaba esta condena sentenciando en su encíclica Mirari vos que la reivindicación de tal cosa como la "libertad de conciencia" era un error "venenosísimo". En 1864 apareció el Syllabus en el que Pío IX condenaba los principales errores de la modernidad democrática, entre ellos muy especialmente -dale que te pego- la libertad de conciencia. Deseoso de no quedarse atrás en celo inquisitorial, León XIII estableció en su encíclica Libertas de 1888 los males del liberalismo y el socialismo,  epígonos indeseables de la nefasta ilustración, señalando que "no es absolutamente lícito invocar, defender, conceder una híbrida libertad de pensamiento, de prensa, de palabra, de enseñanza o de culto, como si fuesen otros tantos derechos que la naturaleza ha concedido al hombre. De hecho, si verdaderamente la naturaleza los hubiera otorgado, sería lícito recusar el dominio de Dios y la libertad humana no podría ser limitada por ley alguna". Y a Pío X le correspondió fulminar la ley francesa de separación entre Iglesia y Estado con su encíclica Vehementer, de 1906, donde puede leerse: "Que sea necesario separar la razón del Estado de la de la Iglesia es una opinión seguramente falsa y más peligrosa que nunca. Porque limita la acción del Estado a la sola felicidad terrena, la cual se coloca como meta principal de la sociedad civil y descuida abiertamente, como cosa extraña al Estado, la meta última de los ciudadanos, que es la beatitud eterna preestablecida para los hombres más allá de los fines de esta breve vida". Hubo que esperar al Concilio Vaticano II y al decreto Dignitatis humanae personae, querido por Pablo VI, para que finalmente se reconociera la libertad de conciencia como una dimensión de la persona contra la cual no valen ni la razón de Estado ni la razón de la Iglesia. "¡Es una auténtica revolución!", exclamó el entonces cardenal Wojtyla.

¿Qué es la laicidad? Es el reconocimiento de la autonomía de lo político y civil respecto a lo religioso, la separación entre la esfera terrenal de aprendizajes, normas y garantías que todos debemos compartir y el ámbito íntimo (aunque públicamente exteriorizable a título particular) de las creencias de cada cual. La liberación es mutua, porque la política se sacude la tentación teocrática pero también las iglesias y los fieles dejan de estar manipulados por gobernantes que tratan de ponerlos a su servicio, cosa que desde Napoleón y su Concordato con la Santa Sede no ha dejado puntualmente de ocurrir, así como cesan de temer persecuciones contra su culto, tristemente conocidas en muchos países totalitarios. Por eso no tienen fundamento los temores de cierto prelado español que hace poco alertaba ante la amenaza en nuestro país de un "Estado ateo". Que pueda darse en algún sitio un Estado ateo sería tan raro como que apareciese un Estado geómetra o melancólico: pero si lo que teme monseñor es que aparezcan gobernantes que se inmiscuyan en cuestiones estrictamente religiosas para prohibirlas u hostigar a los creyentes, hará bien en apoyar con entusiasmo la laicidad de nuestras instituciones, que excluye precisamente tales comportamientos no menos que la sumisión de las leyes a los dictados de la Conferencia Episcopal. No sería el primer creyente y practicante religioso partidario del laicismo, pues abundan hoy como también los hubo ayer: recordemos por ejemplo a Ferdinand Buisson, colaborador de Jules Ferry y promotor de la escuela laica (obtuvo el premio Nobel de la paz en 1927), que fue un ferviente protestante.

En España, algunos tienen inquina al término "laicidad" (o aún peor, "laicismo") y sostienen que nuestro país es constitucionamente "aconfesional" -eso puede pasar- pero no laico. Como ocurre con otras disputas semánticas (la que ahora rodea al término "nación", por ejemplo) lo importante es lo que cada cual espera obtener mediante un nombre u otro. Según lo interpretan algunos, un Estado no confesional es un Estado que no tiene una única devoción religiosa sino que tiene muchas, todas las que le pidan. Es multiconfesional, partidario de una especie de teocracia politeista que apoya y favorece las creencias estadísticamente más representadas entre su población o más combativas en la calle. De modo que sostendrá en la escuela pública todo tipo de catecismos y santificará institucionalmente las fiestas de iglesias surtidas. Es una interpretación que resulta por lo menos abusiva, sobre todo en lo que respecta a la enseñanza. Como ha avisado Claudio Magris (en "Laicità e religione", incluido en el volumen colectivo Le ragioni dei laici, ed. Laterza), "en nombre del deseo de los padres de hacer estudiar a sus hijos en la escuela que se reclame de sus principios -religiosos, políticos y morales- surgirán escuelas inspiradas por variadas charlatanerías ocultistas que cada vez se difunden más, por sectas caprichosas e ideologías de cualquier tipo. Habrá quizá padres racistas, nazis o estalinistas que pretenderán educar a sus hijos -a nuestras expensas- en el culto de su Moloch o que pedirán que no se sienten junto a extranjeros...". Debe recordarse que la enseñanza no es sólo un asunto que incumba al alumno y su familia, sino que tiene efectos públicos por muy privado que sea el centro en que se imparta. Una cosa es la instrucción religiosa o ideológica que cada cual pueda dar a sus vástagos siempre que no vaya contra leyes y principios constitucionales, otra el contenido del temario escolar que el Estado debe garantizar con su presupuesto que se enseñe a todos los niños y adolescentes. Si en otros campos, como el mencionado de las festividades, hay que manejarse flexiblemente entre lo tradicional, lo cultural y lo legalmente instituido, en el terreno escolar hay que ser preciso estableciendo las demarcaciones y distinguiendo entre los centros escolares (que pueden ser públicos, concertados o privados) y la enseñanza misma ofrecida en cualquiera de ellos, cuyo contenido de interés público debe estar siempre asegurado y garantizado para todos. En esto consiste precisamente la laicidad y no en otra cosa más oscura o temible.

Algunos partidarios a ultranza de la religión como asignatura en la escuela han iniciado una cruzada contra la enseñanza de una moral cívica o formación ciudadana. Al oírles parece que los valores de los padres, cualesquiera que sean, han de resultar sagrados mientras que los de la sociedad democrática no pueden ex

-plicarse sin incurrir en una manipulación de las mentes poco menos que totalitaria. Por supuesto, la objeción de que educar para la ciudadanía lleva a un adoctrinamiento neofranquista es tan profunda y digna de estudio como la de quienes aseguran que la educación sexual desemboca en la corrupción de menores. Como además ambas críticas suelen venir de las mismas personas, podemos comprenderlas mejor. En cualquier caso, la actitud laica rechaza cualquier planteamiento incontrovertible de valores políticos o sociales: el ilustrado Condorcet llegó a decir que ni siquiera los derechos humanos pueden enseñarse como si estuviesen escritos en unas tablas descendidas de los cielos. Pero es importante que en la escuela pública no falte la elucidación seguida de debate sobre las normas y objetivos fundamentales que persigue nuestra convivencia democrática, precisamente porque se basan en legitimaciones racionales y deben someterse a consideraciones históricas. Los valores no dejan de serlo y de exigir respeto aunque no aspiren a un carácter absoluto ni se refuercen con castigos o premios sobrenaturales... Y es indispensable hacerlo comprender.

Sin embargo, el laicismo va más allá de proponer una cierta solución a la cuestión de las relaciones entre la Iglesia (o las iglesias) y el Estado. Es una determinada forma de entender la política democrática y también una doctrina de la libertad civil. Consiste en afirmar la condición igual de todos los miembros de la sociedad, definidos exclusivamente por su capacidad similar de participar en la formación y expresión de la voluntad general y cuyas características no políticas (religiosas, étnicas, sexuales, genealógicas, etc...) no deben ser en principio tomadas en consideración por el Estado. De modo que, en puridad, el laicismo va unido a una visión republicana del gobierno: puede haber repúblicas teocráticas, como la iraní, pero no hay monarquías realmente laicas (aunque no todas conviertan al monarca en cabeza de la iglesia nacional, como la inglesa). Y por supuesto la perspectiva laica choca con la concepción nacionalista, porque desde su punto de vista no hay nación de naciones ni Estado de pueblos sino nación de ciudadanos, iguales en derechos y obligaciones fundamentales más allá de cuál sea su lugar de nacimiento o residencia. La justificada oposición a las pretensiones de los nacionalistas que aspiran a disgregar el país o, más frecuentemente, a ocupar dentro de él una posición de privilegio asimétrico se basa -desde el punto de vista laico- no en la amenaza que suponen para la unidad de España como entidad trascendental, sino en que implican la ruptura de la unidad y homogeneidad legal del Estado de Derecho. No es lo mismo ser culturalmente distintos que políticamente desiguales. Pues bien, quizá entre nosotros llevar el laicismo a sus últimas consecuencias tan siquiera teóricas sea asunto difícil: pero no deja de ser chocante que mientras los laicos "monárquicos" aceptan serlo por prudencia conservadora, los nacionalistas que se dicen laicos paradójica (y desde luego injustificadamente) creen representar un ímpetu progresista...

En todo caso, la época no parece favorable a la laicidad. Las novelas de más éxito tratan de evangelios apócrifos, profecías milenaristas, sábanas y sepulcros milagrosos, templarios -¡muchos templarios!- y batallas de ángeles contra demonios. Vaya por Dios, con perdón: qué lata. En cuanto a la (mal) llamada alianza de civilizaciones, en cuanto se reúnen los expertos para planearla resulta que la mayoría son curas de uno u otro modelo. Francamente, si no son los clérigos lo que más me interesa de mi cultura, no alcanzo a ver por qué van a ser lo que me resulte más apasionante de las demás. A no ser, claro, que también seamos "asimétricos" en esta cuestión... Hace un par de años, coincidí en un debate en París con el ex secretario de la ONU Butros Gali. Sostuvo ante mi asombro la gran importancia de la astrología en el Egipto actual, que los europeos no valoramos suficientemente. Respetuosamente, señalé que la astrología es tan pintoresca como falsa en todas partes, igual en El Cairo que en Estocolmo o Caracas. Butros Gali me informó de que precisamente esa opinión constituye un prejuicio eurocéntrico. No pude por menos de compadecer a los africanos que dependen de la astrología mientras otros continentes apuestan por la nanotecnología o la biogenética. Quizá el primer mandamiento de la laicidad consista en romper la idolatría culturalista y fomentar el espíritu crítico respecto a las tradiciones propias y ajenas. Podría formularse con aquellas palabras de Santayana: "No hay tiranía peor que la de una conciencia retrógrada o fanática que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo que es inexistente".

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Violencia de los hijos de inmigrantes en París

Es tema de una importancia enorme porque la violencia que se ha desatado en París puede extenderse como la pólvora al resto de los países europeos en donde ha crecido sin la debida atención y ayuda una población de hijos de inmigrantes "de segunda generación" que son ciudadanos de esos países pero no han podido o sabido integrarse plenamente en la sociedad. La sombra del multiculturalismo planea con el peligro de  que se sientan ciudadanos de segunda recluido en los guetos de la mente, que son los peores. Este es el editorial de El País, lean en páginas 2 y 3, más información. Sigámoslo por Internet.

Nesemu

La noche más violenta en una semana en varios suburbios parisienses habitados por minorías norteafricanas y negras -incendios, disparos a policías y bomberos- confirma la tardanza y el oportunismo con que el Gobierno ha abordado una situación circunstancial que ha acabado transformándose en seria crisis política. El presidente Chirac ha dejado pasar el tiempo sin pronunciarse y su primer ministro sólo lo ha hecho después de cinco días en los que el responsable de Interior ha atizado el fuego con su política de mano dura sin matices.

Disturbios de características similares ocurren en otros países europeos con fuerte presión inmigratoria, desde Reino Unido a Alemania, pasando por Holanda o incipientemente España. Y tienen carácter recurrente en Francia, que proclama orgullosamente un ideal de igualdad, pero aparca a los proscritos en guetos fuera de la vista de la mayoría. Los protagonistas de esta revuelta creciente -iniciada con la muerte accidental de dos adolescentes- son jóvenes, inmigrantes de segunda generación, que sienten poco apego por un país donde carecen de oportunidades dignas de tal nombre. Las raíces hay que buscarlas 30 o 40 años atrás, con la llegada masiva de inmigrantes africanos y el crecimiento de deprimentes aglomeraciones en las afueras de las grandes ciudades. Estos suburbios son ahora guetos étnicos, en los que la policía raramente se aventura y donde se vive casi al margen de la ley.

Casi todo en Francia está hoy contaminado por las presidenciales de 2007, y la respuesta a la violencia suburbial parisiense no es una excepción. Las discrepancias y la abierta rivalidad entre el ministro del Interior y el jefe del Gobierno, aspirantes ambos de la derecha a la jefatura del Estado, se han trasladado al manejo de la crisis. Sarkozy habla de firmeza y justicia, pero exhibe sólo contundencia policial y estigmatiza a los insurrectos como "escoria" y "matones". De Villepin ha roto su ominoso silencio para señalar que no hay soluciones milagrosas a la situación de los suburbios y anunciar un enésimo plan para combatir su marginación.

Pero en el mejor de los casos, los programas sociales son un parche y la policía por sí sola nunca resolverá el conflicto de integración que subyace en los enfrentamientos. La discriminación institucionalizada es la cuestión. La falta de oportunidades económicas reales es el caldo de cultivo de la violencia suburbana disparada en París.

El "gulag" de la CIA

Por su enorme interés adjunto este editorial  de El País. En la pág 5 tiene una buena información que hay que seguir sin bajar la guardia.

Nesemu

"La Unión Europea no debe tolerar que en su territorio haya agujeros negros carcelarios al margen del derecho europeo e internacional. El diario norteamericano The Washington Post y la organización Human Rights Watch avalan una información que, de confirmarse totalmente, es de suma gravedad: la CIA mantiene en detención ilegal en países europeos a supuestos terroristas de Al Qaeda, a los que probablemente somete a torturas y tratos inhumanos. No basta un mero examen o recogida de información, como anunció ayer la Comisión Europea, sino que es necesaria una investigación en toda regla, y si se confirma, la imposición de sanciones a los países infractores, y una condena a Estados Unidos por estas prácticas que alimentan a los terroristas y a sus partidarios lejos de servir para eliminar esta lacra.

A petición de la Administración de Bush, el diario no ha revelado la lista de los países implicados. Human Rights Watch ha apuntado a Polonia, miembro de la UE, y a Rumania, aspirante a ingresar en 2007, con el tratado de adhesión ya firmado, entre otros Estados europeos de la antigua órbita soviética, como probables territorios que albergan esas cárceles secretas, irónicamente instaladas en algunos antiguos centros de internamiento soviéticos. La vuelta de tuerca del horror está dada. La CIA ha creado su propio archipiélago gulag.

Desde la invasión de Afganistán a finales de 2001, la Administración de Bush ha estado externalizando las detenciones y las torturas no sólo en Guantánamo (Cuba), sino en países como el propio Afganistán, Egipto, Jordania y otros como Tailandia. Esto es algo que ha motivado la rebelión del Senado de EE UU, que aprobó por 90 votos a favor y nueve en contra una enmienda a la ley de los presupuestos militares que obliga a respetar las normas internacionales y americanas en el trato de prisioneros. Pero la Casa Blanca amenaza con vetarla y está impidiendo que las reglas para los militares americanos se escriban según la Convención de Ginebra y las propias leyes contra la tortura.

Los hilos de este tenebroso asunto conducen de nuevo hasta el vicepresidente Cheney, que quiere legalizar estos centros secretos y la tortura por agentes de información. Tras la renuncia de su jefe de Gabinete, Lewis Libby, arquitecto principal de la política de torturas, una parte de sus funciones ha sido asumida por David Addington, el infame autor del famoso memorándum de 2002 que pretendía legalizar estas prácticas. Y ahora se descubre que en nombre de la "guerra contra el terrorismo" ha exportado a Europa este horror. No debemos tolerarlo.


Utilidades

El ministro Bono se ha pasado, una vez más

 El sueldo de los militares sube un 7,2% de media el 1 de noviembre  

Las retribuciones de los militares aumentarán un 7,2% de media en aplicación del nuevo reglamento de retribuciones que hoy tiene previsto aprobar el Consejo de Ministros y que tendrá efectos retroactivos a partir del pasado día 1. La subida afectará a todos los miembros de las Fuerzas Armadas, pero el mayor incremento, superior al 10%, corresponderá a los empleos de brigada, sargento primero y sargento.

[Al resto de los españoles, funcionarios por ejemplo, nos subirán un 2% y sin posibilidad de protestar. ¿Por qué este agravio comparativo? ¿Será porque les fallaron los planes al suprimir el servicio militar obligatorio y cada día se apuntan menos soldados voluntarios? ¿Te men quedarse sin soldados para las paradas militares y otras "guerras"? Hoy es posible vivir sin unas fuerzas militares montadas con una obsoleta filosofía que expulsa a los más capace, no atrae a los más sensatos  y está concebida para obedientes y sumisos reclutas, no para ciudadanos libres y responsables.

Este incremento es independiente del 2,7% que, el próximo 1 de enero, subirá el sueldo de los militares, como el de todos los demás funcionarios. [¡pues  mire usted qué bien!]

La mejora salarial se completará en los ejercicios de 2007 y 2008, en los que está previsto dotarla con 200 y 50 millones respectivamente. Su aplicación será más compleja, pues no afectará como la actual a todos los miembros de las Fuerzas Armadas, sino que primará la especial responsabilidad, preparación técnica, disponibilidad, peligrosidad o penosidad de determinados destinos, al margen del empleo de quien lo ocupe. [ Vaya, vaya, habrá que seguirla de cerca por si pudiéramos hacer algo similar con investigadores, educadores, personal sanitario y un largo etcétera bastante más importante para la sociedad civil que no pocas veleidades de la institución militar]

Los militares destinados en el extranjero recibirán un complemento específico, sin componentes, que irá desde 1.747,32 euros mensuales para teniente general o almirante hasta 98,60 para soldado o marinero. [ ¿ Y si nos trajéramos para casa a no pocos militares que deambulan por el extranjero?]

Tal como ocurre ahora, los militares que participen en operaciones de apoyo a la paz o ayuda humanitaria en el extranjero recibirán una indemnización que fijará el Ministerio de Defensa según el tipo de misión y el país donde se desarrolle. [¿pero qué pintan los osldados en misiones humanitarias? Salen mil veces más caros que las organziaciones más serias y preradas de la sociedad civil. En esas pretendidas "misiones humanitarias" a se apuntan como  voluntarios por ese sobresueldo sin tener una auténtica motivación para ese cometido]

No es subiéndoles el sueldo como se solucionarán los graves problemas de una institución llamada a desaparecer, sustituida por fuerzas de seguridad ciudadana, o a transformarse en el marco de las instituciones supra nacionales, como la UE.

Nesemu