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J. C. García Fajardo

¿Que haría EEUU con los responsables de violar y asesinar así a una familia norteamericana?

"Mientras estábamos jugando a los naipes y bebiendo un whisky, surgió la idea de ir a una casa iraquí, violar a una mujer y matar a su familia". Ése es la declaración del sargento Paul Cortez, de 23 años, uno de los militares acusados en el proceso que se abrió el domingo en Bagdad por un supuesto caso de violación y asesinatos ocurridos en la ciudad de Mahmudiya (30 kilómetros al sur de Bagdad) el pasado mes de marzo. Dos agentes especiales del Ejército de Estados Unidos empezaron a relatar ayer las versiones de los hechos dadas por de tres militares en un proceso que debe decidir si son llevados a un consejo de guerra y condenados a muerte.
El agente especial Benjamin Bierce refirió al tribunal el resultado de su entrevista con James Barker, uno de los acusados. Según Barker, los soldados encerraron a un matrimonio y a su hija de seis años en una habitación de su casa y se quedaron en el salón con la hija mayor, de 14 años. Barker le sujetó las manos y el sargento Cortez la violó o "lo intentó". Luego los dos intercambiaron posiciones y Barker intentó violar a la joven, aunque tampoco recuerda si lo consiguió. Entonces Barker oyó disparos en la habitación donde estaba la familia, de donde salió el soldado Steven Green, quien sí violó a la chica mientras la sujetaba Cortez. Después Green regresó con un fusil de asalto AK-47 y disparó a la adolescente, relató Barker.
Green, de 21 años, no comparece en el proceso de Bagdad. Se enfrenta a los mismos cargos de violación y asesinato múltiple ante un tribunal federal de EE UU. Este soldado fue expulsado del Ejército por sufrir trastornos de la personalidad y se declaró inocente en su momento. (Si no es condenado alegando "trastornos de personalidad" entonces todo el ejército de EEUU debería retirarse de Iraq y pagar su reconstrucción, indemnizaciones y el lucro cesante, aparte de ser expulsado del Consejo de Seguridad. ¿Quimera? Pero es la realidad de estos crímenes de guerra que deberían pasar a la jurisdicción penal internacional).
En Bagdad son juzgados Barker, de 23 años; Cortez, de la misma edad, y Bryan Howard, de 19 años. Asimismo, un quinto militar, el sargento Anthony Yribe, es acusado de negligencia y de haber redactado un informe falso.
Estatuto de inmunidad  (Sinónimo de impunidad)
El caso, el quinto abierto por el Ejército estadounidense en Irak por crímenes cometidos por sus soldados contra la población civil, ha desatado la cólera de los iraquíes. El primer ministro, Nuri al Maliki, ha llegado a pedir que se revise el estatuto de inmunidad del que se benefician los soldados extranjeros en Irak.
El capitán Jimmie Culp, abogado de la defensa, hacía globos con su chicle ayer en Bagdad mientras Yribe, sentado a su izquierda, chupaba una piruleta. El tribunal escuchó también el testimonio del médico iraquí que examinó el cadáver de Abir Kasim Hamza al Yanabi. La chica de 14 años, estaba desnuda y quemada de cintura para arriba. Presentaba un impacto de bala debajo del ojo izquierdo.
Después del relato de Barker, el tribunal pasó a escuchar el de Cortez. El soldado precisó que Barker dijo a la joven que se callara cuando acabaron de violarla. Barker confesó que le echó queroseno de una lámpara sobre la chica, aunque no quedó claro quién fue él que le prendió fuego.
En declaraciones posteriores firmadas por Barker, el militar cuenta que el día de los hechos, él estaba reunido con Cortez, Spielman y Green jugando a los naipes y bebiendo whisky mezclado con una bebida energética. Después se dirigieron hasta la parte posterior del puesto de control donde estaban destacados, para jugar al golf. Entonces Green afirmó ante sus compañeros que tenía ganas de entrar en una casa y matar a algunos iraquíes. Después de la violación de la joven y el asesinato de sus padres y su hermana, Barker se puso a asar alas de pollo, según recuerda en sus declaraciones.

 

Entrevista a un líder de la oposición a Castro en Cuba

El ex comandante de la revolución cubana Eloy Gutiérrez Menoyo (Madrid, 1934) conoció a Fidel Castro en enero de 1959. Durante la lucha contra el régimen de Batista, Menoyo creó su propio frente guerrillero y el primero de enero bajó de las montañas al mando de una fuerza guerrillera de 3.000 hombres, aunque pronto se desencantó por el rumbo personalista y radical que tomó la revolución. En 1961 marchó al exilio y regresó cuatro años después para alzarse en armas, acción que le costó 22 años de cárcel, de donde lo sacó el ex presidente del Gobierno español Felipe González. Después de 17 años en Miami, en 2003, siendo líder del grupo opositor Cambio Cubano, se quedó en la isla a la brava durante un viaje familiar. Desde entonces no ha dejado de reclamar "un espacio legal para la oposición independiente en Cuba", sin ningún resultado.
Menoyo se declara adversario de Castro, pero a la vez "opositor leal", que piensa en el mejor futuro para su país. Desea "suerte" a la "fórmula sucesoria encabezada por Raúl Castro", pero le pide que realice los cambios que mayoritariamente reclaman los cubanos. Estos llegarán, advierte, "por las buenas o por las malas".
Pregunta. ¿Cómo ha recibido la noticia de la enfermedad de Fidel Castro?
Respuesta. Con mucha preocupación. Considero que Castro tiene la suficiente experiencia para darse cuenta de la situación crítica que está viviendo el país, y sería deseable que él fuese el primero en contribuir a un cambio pacífico. En lo humano, aunque Fidel y yo estamos separados por nuestras concepciones y la visión de la democracia, como adversario leal en estos momentos me toca enfundar el sable de la lucha política, y lo primero que le deseo es que se restablezca. El diálogo civilizado puede traer soluciones que no se consiguen con la mera desaparición de un adversario.
P. ¿Qué puede suponer para Cuba en estos momentos el fallecimiento súbito de Castro, o su incapacidad definitiva para gobernar?
R. El momento es delicado, la situación de las clases más humildes es desesperada, y un vacío de pronto puede generar un caos n el país. Creo que Raúl, en ese aspecto, sería propicio a realizar cualquier tipo de cambio, siempre y cuando no estuviera bajo la tutela del hermano. Mientras esté bajo esa tutela, simplemente se hará lo que él diga.
P. ¿Existe el riesgo de que en la isla se instale el inmovilismo, si regresa un Fidel con las facultades mermadas?
R. Creo que los cambios no los frena nadie. Más tarde o más temprano tienen que llegar. El país no tiene ninguna posibilidad de levantarse sin cambios políticos y económicos. Estoy convencido de que si hoy se pudiera hacer una encuesta verdadera, el 90% de los cubanos está a favor de los cambios y las reformas, tanto en las más altas esferas del Gobierno como en la población más humilde. Pero este deseo se ve frenado por la intolerancia que el propio Fidel ha creado.
P. ¿Puede gobernar Raúl a la sombra de Fidel?
R. Sí, si se decide a hacer los cambios necesarios. Como la mayoría está por el cambio, tendría un apoyo tremendo.
P. ¿Regrese o no el bastón de mando a Fidel Castro, después de lo ocurrido algo va a cambiar en Cuba?
R. A partir de ahora, aunque sea de una forma lenta, los cambios han de llegar. Lo deseable es que se diera cuenta el propio Fidel de que éste no es un momento de avanzar por evolución, sino por revolución. El país requiere de una nueva revolución; quienes estamos a favor del cambio somos los revolucionarios; los que se oponen son los contrarrevolucionarios.
P. Usted conoce a Fidel desde hace 47 años. ¿Cree que puede reponerse y volver a gobernar?
R. Yo creo que sí. Las noticias que tengo en este momento son que ya le han quitado los tubos que tenía, que está conversando y de buen humor. Lo importante, si regresa, es que se dé cuenta de que el país no puede seguir así. Castro es un hombre eminentemente político. Lo demuestra el hecho de que cuando tuvo que dolarizar la isla y admitir inversiones extranjeras lo hizo. Cuando no le queda más remedio toma medidas, pero su vocación impresionante de poder es el mayor obstáculo para cualquier cambio.
P. ¿Qué primeras medidas debiera tomar el Gobierno de sucesión, tanto si es provisional o definitivo?
R. Lo primero es dar pasos en el orden económico y político. No pasos desestabilizadores, pero es que ahora no dar esos pasos de apertura es lo más desestabilizador debido al ansia de cambio de la gente. Se impone levantar el embargo a la creatividad de los cubanos.
P. ¿Se refiere a permitir la iniciativa privada y permitir la creación de medianas y pequeñas empresas?
R. No se puede seguir considerando que hacer negocios es delito. No hay que perseguir a un carpintero porque compra madera o barniz ilegalmente; lo que hay que hacer es vendérselo y permitir que trabaje. Es preferible que los cubanos puedan desarrollarse a traer los muebles de China, pienso yo. Luego, que paguen impuestos o lo que haga falta. Ya que se habla tanto de José Martí, Martí dijo que un país de pequeños propietarios es un país rico.
P. ¿Qué papel debe jugar ahora la oposición?
R. Lo primero, darse cuenta de que en Cuba la mayoría de la gente es nacionalista y que pide cambios que no tengan nada que ver con el Gobierno norteamericano. La mejor forma de contribuir a la democratización de Cuba es que la disidencia de una imagen de una independencia total, una imagen de una oposición civilizada.
P. ¿Cuál es su estrategia de trabajo con vistas al futuro?
R. Seguir insistiendo en que se le conceda un espacio legal a una oposición independiente, algo que vengo reclamando desde que llegué aquí hace tres años, sin resultados. El país y la democracia se hacen y se construye desde la diversidad, no desde el totalitarismo.
P. ¿Cómo juzga la primera reacción de EE UU a lo que está ocurriendo en Cuba?
R. Por desgracia, es la misma posición de los grupos minoritarios extremistas del exilio. Ese tipo de propósitos injerencistas, de continuar por la vía de la presión, puede generar un caos que conduzca a una situación violenta, y puede ser fatal. Yo le pediría a Estados Unidos que se mantuviera distante, que entendiera que la transición en Cuba corresponde a los cubanos y que ellos no tienen por qué meterse. Si hubiera un presidente norteamericano más objetivo y realista, lo correcto sería levantar el embargo y todas las medidas injerencistas; ésa es la mejor vía para contribuir a un transición pacífica y a la democratización.
P. ¿Puede un Gobierno sin Fidel mantenerse sin realizar reformas económicas y políticas?
R. Eso es imposible. El 90% de los cubanos están a favor de las reformas, y éstas se producirán, por las buenas o por las malas.

Sólo la negociación podrá traer la paz

Tomo del General Alberto Piris unas importantes reflexiones sobre la guerra que Israel está extendiendo como ejecutor de la política imperialista de los halcones de Washington: "  Dos relevantes historiadores judíos han publicado estos días interesantes comentarios en El País y en el International Herald Tribune. Martin van Creveld, al autor de “The Transformation of War” —indispensable texto de teoría militar— afirma en el diario neoyorquino  “En esta guerra, también, la victoria es poco probable”. Como antecedentes cita la invasión de Afganistán por la URSS en 1979, que en pocos días ocupó Kabul pero que 10 años después hubo de retirarse, derrotada en una paz imposible. O la rápida invasión militar de Irak en 2003, cuando EEUU tomó Bagdad en tres semanas de ofensiva, y que hoy se valora como un resonante fracaso político de difícil salida.
No debiera sorprender su conclusión: “Si la Historia sirve de guía, Israel no alcanzará la victoria completa aniquilando a Hizbolá; la paz se logra mediante negociación, no por la fuerza de las armas”. Para él sería suficiente con que, logrado el alto el fuego, la ofensiva israelí hubiera alcanzado un solo objetivo: mostrar a los países vecinos, especialmente a Siria, lo que puede sucederles si se les ocurre iniciar una guerra contra Israel. ¡Pobre objetivo para tanta destrucción y muerte!
Tom Segev, el polémico historiador judío desmitificador del sionismo, criticado por igual desde la derecha y la izquierda, recordaba en el diario madrileño (1-ago-06) los orígenes terroristas del Estado de Israel. Rememoraba el atentado en el hotel Rey David, hace ahora 60 años, en Jerusalén, donde “por desgracia” —según versión oficial— murieron víctimas inocentes a manos de los luchadores clandestinos del futuro Israel, a los que allí está vedado calificar de terroristas. (Se trata de los grupos terroristas Irgun  y Stern cuyos jefes han sido Ministros del Estado de Israel y jefes de su ejército. Vale la pena entrar en Internet y conocer algo acerca de esos gudaris que consiguieron crear un estado con la ayuda de EEUU y del lobby sionista. No es un ejemplo a seguir en otras latitudes).
Frente a la teoría oficial israelí —adoptada por Bush— de que las acciones árabes reflejan siempre “una mentalidad terrorista”, mientras que Israel solo daña a inocentes por casualidad o forzado por las circunstancias, Segev recuerda que en los 60 años transcurridos desde entonces, Israel ha infligido penalidades a dos millones de civiles, incluidos los 750.000 que perdieron sus casas en 1948, y a los 250.000 palestinos que emigraron de Cisjordania en la Guerra de los Seis Días. Ahora, decenas de miles de libaneses se ven obligados a abandonar también sus viviendas, y han muerto centenares de civiles. Concluye así: “Todo acorde con el espíritu del hotel Rey David. Uno siempre puede decir que se produjo un contratiempo”. Es un modo suave de revelar el trasfondo terrorista de la actuación del gobierno israelí.
Concluyamos con el comentario de Michael Hirsh, periodista de “Newsweek” (26-jul-06), que a su modo recurre también a la historia de las guerras: “Llevamos casi cinco años de guerra contra un grupo de 500 a 1000 terroristas, según se dijo inicialmente. Por si alguien quiere echar cuentas: han pasado 1776 días desde el 11-S; esto supera en más de un año los 1347 días que transcurrieron entre Pearl Harbour y la rendición de Japón. Y la guerra sigue extendiéndose. Ahora incluye también a Líbano”. Es otra forma discreta de mostrar el fracaso de la guerra universal contra el terrorismo, ante los que, falsamente, quisieron establecer un paralelismo entre el ataque japonés a la base naval estadounidense del Pacífico y los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, con el fin de excitar el patrioterismo y las ansias de venganza.

 
 

Lo que Israel busca en Líbano es... agua. Controlar el río Litani y los afluentes del Jordán

Alfredo Jalife Rahme escribe en La Jornada:"Mientras EEUU intenta capturar los recursos energéticos en Eurasia, Africa y Latinoamérica, Israel pretende controlar las aguas del río Litani en su nueva invasión al Líbano,si resultan ciertos los datos de Terrell E. Arnold (TEA), alto funcionario jubilado del Departamento de Estado, anterior vicedirector de la Oficina de Estado de Contraterrorismo, ex director del Departamento de Estudios Internacionales del Colegio Nacional de Guerra de EU y autor del libro Un mundo menos seguro.
Una de las principales carencias del Estado hebreo es el agua y Arnold señala que la "recompensa" de la invasión al Líbano y la "limpieza de su población" la constituyen las aguas del codiciado y estratégico río Litani, que nace en las montañas de nieves eternas del Líbano y desemboca a unos kilómetros de la ciudad de Tiro.
"Visto desde Israel" , según Arnold, "no existe otra fuente potencial de agua potable o de irrigación en la región". Desde la década de los 30 del siglo pasado, Ben Gurión, uno de los padres fundadores del moderno Israel, "concibió las fronteras del naciente Estado israelí hasta el río Litani"; otros han soñado también con sus aguas y "han diseñado esquemas como acueductos y túneles para llevar las aguas hasta Israel".
El proyecto irredentista del "Gran Israel" va del río Nilo (Egipto) hasta el río Eufrates (Irak) y la cartografía hidráulica previsora de Ben Gurión incorporaba también al río Yarmuk, uno de los principales afluentes que nutren al río Jordán.
No minimiza la crueldad de sus asertos: "en términos brutales, en una tierra donde el agua es vida, los israelíes están dispuestos a matar, herir y desplazar a miles de personas y rehacer el mapa regional para obtener el agua".
La idea ha hecho su camino y "es improbable que sea rechazada por EUEU, los europeos o la ONU". El problema que los israelíes deberán resolver "es su manejo en una segunda fase, ya que estaría bajo el control de una fuerza internacional de paz, lo cual no servirá de ayuda a sus esquemas". Se trata de que el Estado hebreo "esté a cargo del proyecto y sea capaz de crear nuevos hechos consumados sobre el terreno que incorporen el territorio ocupado como parte de Israel".
La carnicería en curso no tiene nada de irracional: ha sido muy bien calculada y comporta un golpe de tres bandas, a juicio de Terrell E. Arnold: 1) remover a Hezbollah como una amenaza para Israel, 2) eliminar a Hezbollah como fuente paramiltar y sicológica de apoyo a los palestinos y 3) Apoderarse de las aguas del río Litani (el principal río libanés).
Terrell E. Arnold concluye que para imponer el esquema de control de las aguas del río Litani, los "planificadores estratégicos del primer ministro Ehud Olmert necesitaban una justificación". El rapto de dos soldados israelíes por Hezbollah era "previsible" y la eliminación de la guerrilla chiíta, expuesta como "terrorista" y "peligro para la humanidad" (como sostuvieron para apoyar su invasión de Iraq), sería asimilada por la buena conciencia occidental.

Hace ya más de cuarenta años, en un viaje de estudios en el que participé por Israel, Palestina Siria y Jordania ya escuchaba esta tesis y se hablaba del río Litani cono "una frontera natural parcial" del Estado de Israel. Por eso, cada vez que leo a los corresponsales hablar del río Litani me lleno de espanto, pues es una de las fases de la política expansionista de un numeroso grupo de sionistas exhaltados con los qu eno están de acuerdo muchísimos judíos del mundo así como muchísimos ciudadanos del estado de Israel. Saben que esa locura de política les acercará a un holocausto en el que perecerán no sólo los israelíes y los palestinos sino que puede ser la expoleta de una explosión de alcances inimaginables. No se olvide quién es el único país en Oriente Medio que posee armas nucleares cargadas en misiles listos para ser disparados. Para quién se escndalice recuerde quién hubiera podido imaginar una Guerra Mundial por el atentado contra el Archiduque Fernando en 1914 o por el cruce de Dantzig por las tropas alemanas en 1939. Nesemu

 

Retazos de Ting Chang 006 Las Analectas, Tercer Libro Clásico de Confucio

Sergei observaba y se callaba, pero le llevaban los demonios al ver cómo se aprovechaban los comerciantes y hoteleros de tan importante comitiva. El Noble Ting Chang, se hizo el encontradizo con el rapaz mientras se encargaban de liquidar las cuentas y de cargar los equipajes.
 - Liebre de las estepas, no sufras por lo que crees que       es un abuso por parte de los que proveen de las cosas que necesitamos. A ti, que tanto te gustan los hazañas de Mulá Nasrudín, escucha ésta que me viene ahora a la mente.
- Cuenta, Noble señor, aunque me imagino que es tu manera de compartir tu buena fortuna. Un día me dijo nuestro Maestro que, ante la imposibilidad de atender a todos los que lo necesitan, debería bastarnos con favorecer del mejor modo posible a quienes nos encontramos en el camino, o a quienes están más próximos a nosotros.
- Cierto que esa es una sabia actitud para conducirnos en la vida, pero tampoco conviene tomarse las cosas con demasiada importancia. Escucha lo que le sucedió al Mulá: Resulta que un día en que le habían dejado al frente de la Casa del té, por ausencia de su dueño, llegó de improviso el Rey de aquel país que se encontraba de cacería en las cercanías. El soberano pidió una tortilla con crema y siropes. Cuando terminó, preguntó al Mulá que cuánto le debía y el Mulá respondió impávido: “ - A Su Majestad y a sus acompañantes las torillas y el servicio le costarán mil monedas de oro”. Al Rey se le iluminaron los ojos y también sin inmutarse le respondió: “ - Muy caros deben estar los huevos por aquí. ¿Tan escasos son?” Y el Mulá le respondió haciéndole un guiño de complicidad: “ - No, Poderoso Shahinshah, por quien reposa el Imperio, no son los huevos lo que escasean  por aquí, ¡son las visitas de los reyes para ocuparse del bienestar de sus súbditos”.
- ¡Caramba con el Mulá Nasrudín! Sí que hilaba fino. Pero, Noble Señor, para no desviarnos de nuestros asuntos, ¿me podrás pasar tus notas al Libro de las Analectas, o mejor, me las vas leyendo cuando continuemos el viaje?
- Sergei, lo haremos durante el viaje, pero no me has comentado nada de la enseñanza del cuento sufí.
- Noble Señor, ¿por qué se le llaman cuentos a los relatos sufís?
- Primero, porque se cuentan, son para ser escuchados más que para ser leídos. Parten de la enseñanza del sufismo, según el cual, cada persona percibe las cosas según el sistema en el que ha sido educado y en el que vive. Por eso, con los cuentos o historias imaginadas por los derviches, se pretende que lo insólito y a veces disparatado o sorprendente del relato conmueva los esquemas mentales de alguien del auditorio y acierte a ver las cosas desde otra perspectiva. Se trata de cuestionar la rigidez de los condicionamientos en los que nos han formado para convertirnos en artefactos sometidos al poder  establecido. Por eso se repiten los temas, las anécdotas y los disparates, una y otra vez, para que surja esa toma de conciencia que le lleve a reírse de sí mismo, a no tomarse demasiado en serio y a abrirse a la realidad real.
- Al final, como repetía nuestro Maestro, todos tenemos los culos redondos y partidos por la mitad, filosofó la, Liebre de las estepas.
- No está mal para abordar los temas que Confucio nos propone en las muy veneradas Analectas, comentarios filosóficos que han pasado de mano en mano durante más de dos milenios. Si lo que no es tradición es plagio, transmitir la sabiduría recibida es la obra más prudente para quién se sabe en el camino. No siempre hay que pretender ser originales. En lengua hebrea a la meditación se la llama “rumiar”. No está mal.
Ya en el coche, el Noble Médico le fue contando a Sergei y al conductor del coche que no perdía ripio, como más adelante habrían de comprobar:
· Si el hombre sabio observa una conducta displicente, no inspirará respeto; si se limita a estudiar, sus conocimientos no serán profundos. Debéis ser siempre sinceros, fieles y actuar con buena fe. No entabléis amistad con personas de virtud o conocimientos inferiores a los vuestros. (Parece duro y elitista pero es el fruto de la experiencia diaria. No dice que no te relaciones sino que no entables amistad, que no es lo mismo).

* La cortesía que debe presidir nuestras actuaciones cotidianas se fundamenta principalmente en el respeto y comprensión hacia todos. (La falta de cortesía es una forma de injusticia social, aunque parezca duro a ciertos oídos de nuestros días. La cortesía como parte de la justicia, dar a cada uno lo suyo, es clave en el pensamiento de Confucio).

* Se puede calificar de " hombre superior" al que primero pone en práctica sus ideas, y después propone a los demás lo que él ya realiza.

* La verdadera ciencia consiste en conocer que se sabe lo que realmente se sabe, y que se ignora lo que en verdad se ignora. En esto consiste la verdadera sabiduría. (La admirada máxima atribuida a Sócrates, aunque pienso que el noble griego nunca dijo semejante tontería, de que “sólo sé que no sé nada”, aparte de ser contradictoria y casi paradójica, es una pretensión de suprema sabiduría impropia del hijo de la partera y del escultor que se servía de la mayéutica para alcanzar el conocimiento: desbrozaba de lo accesorio, iba arrancando el embalaje para que se mostrase la realidad real. Como al parecer, Miguel Ángel respondió a quienes le alababan por la perfección alcanzada en el Moisés: “yo sólo me limité a liberarlo del mármol innecesario en el que venía encerrado”).

* Aprende a escuchar sin descanso para disipar tus dudas; mide tus palabras, para que nada de lo que digas sea superfluo; sólo de este modo lograrás evitar todo error. Obsérvalo todo, para prevenir los daños que pudiera ocasionarte una insuficiente información. Controla tus acciones, y así no tendrás que arrepentirte con frecuencia de ellas. En cuanto hayas conseguido que tus palabras sean normalmente rectas, y no debas arrepentirte con frecuencia de tus acciones, serás digno del cargo que ocupas.

* Conocer lo que es justo y no practicarlo es una cobardía. (Más aún, es convertirte en cómplice de la injusticia).

* El hombre superior no discute ni se pelea con nadie. Sólo discute cuando es preciso aclarar alguna cosa, pero aún entonces cede el primer lugar a su antagonista vencido y sube con él a la sala; terminada la discusión, bebe con su contrincante en señal de paz. Estas son las únicas discusiones del hombre superior. (Por eso en el deporte, como en el juego y en los lances de la caza, se distingue al caballero por su calidad ante el éxito, más que por su resignada actitud ante la derrota. Nunca se habla de victoria, porque esta engendra la revancha del vencido. Por eso la victoria nunca trae la paz. Ni casi de triunfo, porque este supone un derrotado. Se prefiere el éxito, de exire, sacar lo mejor de uno mismo, que no ofende a nadie ni lo rebaja ni lo humilla. Al contrario, todos se glorían y se reconocen, en cierta manera, en el éxito del ganador en cualquier torneo. De aquí la euforia  que nos invade cuando gana nuestro tu equipo. En el rugby es admirable el pasillo que abren los que ganan para acoger y aplaudir a los antagonistas, que no enemigos. El verdadero ganador es humilde, alegre y sencillo. La humildad no consiste en rebajarse, sino en aceptar la verdad del éxito de un esfuerzo porque sólo él conoce lo que le ha costado llegar a ese momento. De ahí, no pocas veces, las lágrimas, y la necesidad de abrazarse a su entrenador, a sus compañeros y hasta al utillero del equipo. Todas las personas verdaderamente grandes que he conocido en esta vida eran humildes, sencillas y conscientes de su fragilidad personal).

* Los hombres ambicionan las riquezas y los honores, pero si no es posible obtenerlos por medios honestos y rectos, deben renunciar a estos bienes. Los hombres huyen de la pobreza y de las injurias, pero, si no pueden evitarse por caminos honestos y rectos es preciso aceptar estos males.

* Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.

* Observad a los sabios para comprobar si vosotros poseéis sus virtudes. Observad también a los perversos para meditar en vuestro interior si estáis libres de sus defectos. (No dice que juzguemos ni, mucho menos, que condenemos. Basta con observar y ser consecuentes).

* Los que controlan en todo momento sus actos, raras veces se desvían del camino recto. (Al menos, lo procuran y, cuando no lo consiguen, no se desmoronan ni se entristecen. Lo aceptan como parte del juego. Los auténticamente grandes se reconocen por su sentido del humor que les lleva a no darse demasiada importancia. Sin excepción, al menos hasta donde yo conozco, los sabios son alegres. Practican el consejo de Chuang Tsé, el más noble Maestro del Tao, después de Laotsé, cuando recomienda “no olvides cuando caigas que el suelo te ayudará a levantarte”).

* Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras virtudes.

· * El hombre prudente es parco en el hablar pero activo en el obrar.

* Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y al mismo tiempo observo sus acciones.

* No he conocido a ningún hombre que obrara siempre de acuerdo con sus principios. (De ahí su grandeza). Yo procuro no hacer a los demás lo que no quisiera que ellos hicieran conmigo.

* El que sabe mantener un porte digno aun cuando se halla entre sus amigos, conseguirá que sus más íntimos amigos sientan un gran respeto hacia él. (También existe una cortesía para con uno mismo, un respeto, una exigencia, comprensión y nobleza).

* Un hombre digno debe ayudar a los necesitados, pero no aumentar los bienes de los ricos. (Cuánto deberían tener en cuenta esta máxima algunos voluntarios sociales, altruistas y benefactores que, pensando que practican la asistencia social, fomentan una dependencia de la que se aprovechan los ricos, y el injusto sistema que los sostiene).

* Es mejor amar la verdad que el frío conocimiento de la misma; es mejor complacerse en la práctica de la verdad, que el simple amor hacia ella.

* Estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio si con él pudiera obtener riquezas por medios honrados; si por el contrario, para enriquecerme tuviera que emplear medios deshonestos, preferiría seguir en la pobreza dedicándome a mis actividades preferidas.
No he hallado todavía ningún hombre santo; como máximo sólo he logrado conocer a algún hombre sabio. No comprendo cómo puede haber hombres que actúen sin saber lo que hacen.

* Quienes son pródigos en exceso y se entregan al lujo, fácilmente se vuelven orgullosos.

* Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces. (Pero no son de gran utilidad porque no las avala una conducta coherente).

* Es posible lograr que el pueblo siga al hombre bueno, pero nunca se le podrá forzar a que le comprenda. (Proverbio árabe, puedes conseguir que el camello llegue hasta el abrevadero pero nunca podrás obligarlo a que beba a la fuerza).

* Cuando uno no ha alcanzado todavía la perfección en el servicio de los hombres, ¿ cómo es posible que sea digno de servir al Cielo?

* ¿Qué es la muerte? Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿cómo puede inquietarnos el conocer la esencia de la muerte?

* Tan malo es pasar de la medida como no alcanzarla. (Es la doctrina del justo medio, nada en demasía. No es cuánto más, mejor; sino cuánto mejor, más).

* En público, compórtate siempre como si estuvieras ante un personaje muy distinguido; cuando debas dar alguna orden al pueblo, muestra el mismo respeto y dignidad como si estuvieras ofreciendo un gran sacrificio.

* El hombre bondadoso es mesurado al hablar. El hombre noble es el que nunca siente pesar ni temor. Sólo el que cuando se examina en su interior no encuentra nada malo puede verse libre de todo pesar y de todo temor.

* Resulta totalmente imposible gobernar un pueblo si éste ha perdido la confianza en sus gobernantes.

* Buscar ante todo la rectitud de nuestras palabras, y ajustar luego nuestra conducta a ellas. Obrar siempre de acuerdo con la justicia, para perfeccionarnos cada día en su realización. Las inquietudes interiores provienen de desear la vida de quienes se ama, mientras que se desea la muerte de aquellos a quienes se odia, ya que ello es como desear al mismo tiempo la vida y la muerte de alguien. El hombre prudente no pone su máxima aspiración en las riquezas.

* Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.

* Lo primero que debe mirar el jefe es que su conducta sea sencilla, recta y justa en todo momento; tener siempre en cuenta los consejos de los demás hombres, ha de controlar en todo momento sus propios actos, y nunca debe mandar despóticamente.

* El medio más eficaz para combatir nuestros vicios y malas inclinaciones consiste en no combatir los vicios y malas inclinaciones de los demás antes de haber eliminado los propios.

* ¿En qué consiste la bondad? En amar a todos los hombres. ¿En qué consiste la ciencia? En conocer a los hombres. El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras; esto es lo más importante.

* Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido.

* Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico ¿qué más puede hacerse por él? Educarlo.

* Quien se controla a sí mismo y se rige por la justicia, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás hombres.

* ¿Cuál es la esencia de un buen gobierno? No resolver los asuntos con precipitación y no buscar el propio provecho.

* El hombre vulgar es vano y orgulloso, aun cuando su posición no sea elevada. Se halla muy cerca de la perfección el hombre que es constante, paciente, humilde y mesurado en el hablar.

* Deben imponerse castigos cuando convenga. La fidelidad y la lealtad no son contrarias a una justa corrección.

· El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.

* No debe afligirnos que los hombres no nos reconozcan. Lo lamentable es que no seáis dignos de ser conocidos por los hombres.

* La prudencia aconseja no indignarse cuando los hombres nos engañan, no entristecerse cuando son infieles. El hombre prudente prevé siempre estas eventualidades.

* El que de niño no ha respetado a sus hermanos ni a sus padres, en la edad madura no ha hecho nada provechoso, y al llegar la vejez es un hombre fracasado. (En el texto dice “despreciable”, pero me parece una traducción incorrecta pues nadie puede ser nunca despreciado).

* ¿Qué es lo más importante para alcanzar una conducta correcta? Ser sincero en todo momento y mantener siempre la palabra dada. Procurar que aún el menor gesto refleje la dignidad interior, y no cometer ninguna acción para asombrar a los demás. Si obras así, tu conducta será admirada en todos los lugares, aún entre los pueblos bárbaros. Por el contrario, si no eres sincero, si faltas a tus promesas, si tus gestos no son dignos o tus acciones son deshonrosas, tu conducta será despreciada tanto en una ciudad de 10.000 familias como en un villorrio de 35 vecinos.

* El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.

* Sed exigentes con vosotros mismos, pero condescendientes con los demás. De este modo os veréis libres de toda envidia y resentimiento.

* El hombre que no examina cada día en su interior lo que debe hacer, lo que debe imitar, lo que debe aconsejar, y lo que debe reprochar, no hará nada bueno en su vida.

* Cuando permanecen muchas personas reunidas durante todo un día, no todo lo que se comenta es justo y equitativo. Es muy frecuente que se hable de cosas vulgares y que abunden las conversaciones necias.

* El noble no da crédito a las palabras por la sola autoridad de quien las pronuncia; tampoco rechaza la verdad aunque provenga de una persona ignorante.

* La inconstancia y la impaciencia destruyen los más elevados propósitos.

* Cuando la muchedumbre desprecia a alguien, debéis examinar con objetividad su conducta antes de emitir vuestra opinión. También cuando la multitud aclama a alguien, es preciso contemplar con imparcialidad sus obras antes de aprobarlas.

* El hombre puede ensalzar las excelencias de la virtud, pero la virtud (por sí sola) no puede proporcionar prosperidad y fama al hombre. (Hay muchas personas aparentemente virtuosas pero que viven en una torre de marfil sin darse cuenta de que lo que no se comparte, se pierde. Toda virtud ha de hacer referencia a los demás, aunque vivas en el fondo de una celda).

* Sólo puede ser calificado como " vicioso " al que comete un acto deshonroso, se vanagloria de él y no se corrige.

* El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.

* Transmitid la cultura a todo el mundo, sin distinción de razas ni de categorías. (Quien dice cultura dice sabiduría, educación, ciencia, conocimiento, técnicas. Por eso, al encontrarnos, nos “salud-damos”).

* Las palabras han de expresar con fidelidad nuestro pensamiento.

* Los ministros de un príncipe virtuoso deben evitar tres faltas: la petulancia, consistente en hablar cuando nadie les ha pedido su opinión; la timidez, que consiste en no atreverse a expresar su opinión cuando se les invita a ello; y la imprudencia, que consiste en hablar sin haber observado antes el estado de ánimo del príncipe. ( El que habla cuando no debe o lo que no debe se arriesga a escuchar lo que no quiere).

* Sólo los hombres de profunda inteligencia y los necios de mente más obtusa permanecen invariables. (No hay que vacilar en dar un cambio a nuestras vidas, por miedo a lo que puedan decir los demás).

* Si se mata una gallina, ¿para qué utilizar un cuchillo que sirve para matar bueyes? (De nuevo, la proporción, la mesura,  el equilibrio y la armonía).

* Si respetáis vuestra propia persona y a todos vuestros semejantes, nadie podrá despreciaros; si sois generosos, os ganaréis el afecto del pueblo; si sois sinceros, nadie desconfiará de vosotros; si todos vuestros actos os aproximan al bien, vuestro mérito será grande; el amor a los demás es la mejor arma para gobernar con eficacia.

* Aún las profesiones más humildes son dignas de respeto.

* Puede calificarse como " amante del estudio ” quien cada día adquiere un conocimiento nuevo, y cada mes retiene lo que ha aprendido. (Un orientalismo, “cada día” “cada mes”, no una proposición matemática).

* No os avergoncéis de preguntar para resolver vuestro dudas, y meditad las respuestas que os hayan sido dadas.

* Basta una sola palabra acertada del noble para que se le considere entendido sobre una cosa, pero también basta que cometa un solo error para que se diga que no sabe nada. Por consiguiente, el noble debe vigilar mucho sus palabras. (Cuando en estos textos se habla de “noble”, se puede aplicar a toda persona con un cargo de “responsabilidad”, y que es consecuente en su conducta)

* El buen gobernante debe ser generoso sin caer en la prodigalidad; debe cobrar los impuestos suficientes para llevar una vida digna, sin caer en la codicia; su porte debe ser digno y grave, sin dejarse llevar por una vana ostentación; debe tener autoridad, sin que su mando sea despótico; debe exigir con cautela la colaboración del pueblo en los trabajos públicos, para no suscitar su resentimiento.

* Realizar cuanto sea para el bien común, ¿no es ésta la mejor forma de generosidad? Desear únicamente las riquezas necesarias para la práctica de las virtudes propias de su dignidad, ¿puede a esto llamarse "codicia?" Si sus propiedades particulares no son demasiado grandes ni demasiado pequeñas, si se ocupa de los asuntos que no son ni muy importantes ni muy insignificantes, si se mantiene a cierta distancia de los hombres sin despreciar a nadie, ¿no es esto la dignidad exenta de orgullo? Si cuida su aspecto exterior, si es equilibrado y ecuánime en todos sus actos, el pueblo entero lo respetará sin experimentar temor, ¿no consiste en esto la autoridad libre de despotismo? Si sólo utiliza el trabajo de los súbditos para realizar lo que es razonablemente necesario, ¿quién podrá experimentar resentimiento?

* Los cuatro vicios relativos al gobierno son los siguientes: no instruir al pueblo y ocultarle la verdad, lo cual recibe el nombre de " tiranía "; exigir una conducta perfecta a todos los ciudadanos sin informarles previamente de sus obligaciones, lo que recibe el nombre de " opresión "; no tener prisa en dar las órdenes y pretender luego que se cumplan en el acto, lo que representa una grave injusticia; buscar siempre el propio provecho, lo que recibe el nombre " egoísmo ". (Son traducciones aproximadas).

 

En nombre de los niños que padecen violencia

Federico Mayor Zaragoza es un buen amigo, además de haber sido Director General de UNESCO, Rector de uniuversidad y ahora presidente de la Fundación Cultura de Paz. Este es el artículo, En nombre de los niños muertos", que hoy publica en El País. Nadie podrá decir que él fue cómplice con su silencio, que nos domina de la aberración que nos domina. Nosotros contribuimos a su difusión para mover a una reflexión inaplazable. Antes de que se derrumbe todo lo legítimamente conseguido, en el campo de los derechos humanos, políticos y sociales, por la imparable acometida de los pueblos condenados de la tierra (les damnés de la tèrre, los pobres y los oprimidos) que ya no tienen nada que perder y mucho por ganar. Nesemu

Un día y otro y otro, hasta hacerse rutina y dejar, por tanto, de ser noticia. Niños muertos como "efectos colaterales" de las acciones bélicas, de los "asesinatos selectivos" de Israel, de las reacciones terroristas de las milicias palestinas o los cohetes de Hezbolá. Niños muertos en Irak por los "insurgentes", por las fuerzas armadas propias o invasoras.
¿Cómo podríamos, por fin, detener la locura de la guerra e iniciar el siglo XXI sustituyendo la fuerza por el diálogo? Las emociones que he sentido y observado frente a la imagen de una niña acribillada me han hecho pensar que quizás sólo invocando a los niños muertos podría lograrse que todos, de un lado y otro, de una y otra creencia o ideología, estarían dispuestos a deponer las armas y sentarse alrededor de una mesa para intentar hallar soluciones pacíficas a sus conflictos.En nombre de los niños muertos, pensando que podrían ser los nuestros. Quizás sólo así es posible que la sed de venganza, la animadversión, el rencor y el odio cedan espacio y voluntad a la conciliación. Sólo así las turbias manos que empujan la inmensa maquinaria bélica comprenderían que su tiempo ha terminado, que ya hemos pagado -en víctimas y divisas- el precio terrible de la guerra.
Hace unos días, Save the Children publicaba que en la actualidad hay 50 millones de niños afectados por conflictos armados. Y Unicef informaba sobre los miles que mueren diariamente de hambre, de desamor, de olvido. ¿Serán estas cuentas, estos datos, el recuerdo horrendo de niños esqueléticos o destrozados por la metralla, los que podrán movilizar a la gente, abriéndole los ojos y propiciando resueltamente la acción?
Acostumbrados a aceptar resignadamente "lo que pasa", atemorizados y esperando "a ver qué hacen" (los gobernantes, las instituciones nacionales e internacionales), solemos despertar de nuestro letargo únicamente cuando sucede algo realmente excepcional. Entonces la reacción está a la altura de la dignidad humana, del destino común. Miles y miles ofrecen ayuda generosamente, y otros, con las manos embadurnadas de chapapote del Prestige, facilitando los primeros auxilios a los damnificados del huracán Mitch o del tsunami del Índico, nos dan la medida de la solidaridad humana, de la capacidad de abnegación y desprendimiento. Y nos llenamos otra vez de esperanza.
Ha llegado el momento de no descansar. De no ser espectadores hasta que otro aldabonazo nos incite a saltar al escenario. Presencial o virtualmente, tenemos que movilizarnos para proclamar un no rotundo a la guerra, a la violencia. Y reclamar la rápida interposición de cascos azules y, todos sin excepción respetando la tregua, empezar a construir la paz bajo la tutela de las Naciones Unidas.
Transitar desde una cultura de imposición y fuerza a una cultura de conversación y entendimiento es más desacostumbrado que difícil. Porque desde hace siglos nos hemos dejado guiar por una recomendación perniciosa aunque muy apreciada (en todas las acepciones) por los grandes consorcios armamentísticos: "Si quieres la paz, prepara la guerra". Y, como es lógico, hacemos aquello para lo que estamos preparados, dando la vida con frecuencia por causas bien ajenas a las nuestras.
No estamos acostumbrados a la paz, a construir la paz, a hacer la paz, las paces. Quizás si pensamos en los niños muertos seremos capaces de vencer la inercia de tantos años belicosos y beligerantes, y nos incorporemos a la construcción cotidiana de la concordia, de la paz.
Al iniciarse un proceso de paz he pensado en los centenares o miles de víctimas que se hubieran evitado si hubieran decidido -teniendo presentes a sus hijos- sentarse a dialogar mucho antes. Cuanto más pronto mejor, auxiliados por una Comisión de Conciliación que, dependiente del secretario general de las Naciones Unidas, debería hallarse permanentemente disponible. Es un sentimiento agridulce, porque este pesar ha ido siempre acompañado de la expectativa de que la andadura que comienza llegará un día a buen destino.
Israelíes y palestinos decidieron vivir juntos pacíficamente. Recuerdo cuando, en noviembre de 1987, visité a Yasir Arafat en la OLP cobijada en Túnez. "Debemos aprender a vivir juntos", repitió. Unos meses después, Simón Peres me decía con su contundente voz en Tel Aviv: "No hay otra opción: convivir en paz". Luego me reuní varias veces con Isaac Rabin. Era el que más decididamente promovía los Acuerdos de Oslo, incluida la cocapitalidad de Jerusalén. Se avanzaba en el proceso hasta que, un día aciago, una mano asesina le segó la vida. Como a John y Robert Kennedy. Como a Anuar el Sadat. Murió hablando de paz, no haciendo la guerra. En el recinto de la Unesco en París ubicamos la Plaza de la Tolerancia Isaac Rabin, con el monumento-olivo del gran escultor israelí Dani Karavan. Ojalá un día no muy lejano se pose en las ramas de su olivo la paloma de la paz que tanto anheló y procuró.
La inmensa mayoría de los palestinos y de los israelíes desean vivir en paz. Una sola condición: que todos los seres humanos valgan lo mismo. Esta radical igualdad en dignidad es el único requisito para la convivencia. En el hospital Haddasa, en Jerusalén, en una de mis visitas, alguien preguntó al director, en el departamento de neurología: "Aquella mujer a la que están tratando allí es palestina, ¿verdad?". El director respondió: "No sé. Aquí todos son pacientes".
Pues bien: todos iguales. Toda vida, toda muerte, el mismo valor. Para garantizarlo, unas Naciones Unidas reforzadas y dotadas de los recursos humanos, financieros y técnicos necesarios. Es la mejor garantía de futuro. Ya está claro que un grupo de países -G-7 o G-8- no puede encargarse de la gobernación del mundo. Y menos todavía, un poder hegemónico. Todos son necesarios, en cambio, para asegurar la eficacia del multilateralismo.
Ahora, en nombre de los niños muertos, de los que se están matando o muriendo, parar de inmediato esta locura de los unos, de los otros y de los de más allá.
Cesar todo acto de violencia para detener esta infernal espiral de acción y reacción. "Los pueblos", a los que alude la Carta de Naciones Unidas en la primera frase de su preámbulo, no deben permanecer silenciosos por más tiempo, ni conformados, porque se trata del destino común de sus descendientes. Bien mirado, todos los niños del mundo son nuestros niños. No hay distinciones ni preeminencias. Cada niño vale lo mismo. Vale todo. Y, como en el hospital de Jerusalén, los niños no tienen nacionalidad ni color de piel.
Cuando todos los llamamientos a la mesura y a la conciliación han fracasado, tengamos la valentía de pensar en los niños muertos y en los nuestros, para que no muera ni uno más. Hay que movilizarse todos, utilizando todos los medios a nuestro alcance. Que nadie permanezca de espectador. Que nadie siga callado. Si no actuamos, si las asociaciones, ONG, instituciones de la sociedad civil no se implican decididamente y logran, en un gran clamor popular, parar la locura de la lógica de guerra -aunque les duela a los fanáticos, a los extremistas y a los que siguen beneficiándose de la ley del más fuerte-, habremos defraudado a los niños que confiaban en nosotros cuando les quitaron la vida.

Retazos de Ting Chang 005: La doctrina del Justo Medio, Segundo Libro Clásico de Confucio

Ting Chang y Sergei, con los acompañantes que había enviado su padre para recogerlos y que se movían en silencio incapaces de contener tanta dicha al recuperar al más querido hijo de su señor, caminaban un atardecer a orillas de un río que encontraron en su camino hacia Shangai.
Sergei, astuto como liebre de las estepas que era,  había pedido permiso al Maestro para traerse con ellos el humilde servicio para preparar el té del que se servían en las chozas. El Maestro sonrió y le dijo:
- Sergei, escucha y no seas atolondrado lo que le sucedió a tu admirado Nasrudín, el Mulá que, con sus aparentes estupideces, pone de manifiesto las que atenazan las mentes humanas.
- Cuenta, Venerable Luz de Oriente, soy todo oídos.
- ¿Qué Oriente ni qué Occidente, Sergei? No hay tales, depende de dónde te encuentres, melón, más que melón. Oriente es el Occidente de sí mismo y éste el Oriente del Occidente. Pues bien, caminaba una tarde el Mulá acompañado del  tendero más zopenco que se pueda imaginar...
- ... pero que le iba a invitar a pasteles en la Casa del té que tanto gustaban al Mulá...
- ...entonces, y no me interrumpas o te quedas sin la tetera y sin los cuencos...
- ... ¿también me pudo llevar los cuencos?... si sólo se necesita uno para el Noble Doctor...
- Una taza de té, es buena para la reflexión; dos, son buenas para un negocio o pueden mantener una amistad, y tres animan un buen ambiente. En todas esas circunstancias has de estar atento a lo que precise Ting Chang, pero sin entrometerte, demasiado. Pues bien, déjame proseguir el cuento.  Entonces, se encontraron con un derviche que quiso poner a prueba la sabiduría del Mulá e hizo un gesto con su mano señalando al Cielo. Nasrudín comprendió que con esto quería decir “Sólo existe una Verdad que todo lo cubre”, pero el hombre común que acompañaba al Mulá pensó: “Este Sufí está loco. ¿Cómo reaccionará el Mulá?” Pero éste, sin inmutarse, buscó en su inseparable hatillo y sacó una cuerda enrollada. El acompañante se regocijó pensando: “Ajajá, el Mulá se dispone a maniatarlo”. Pero el derviche Sufí se inclinó, juntando su manos ante Nasrudín, porque había entendido lo que éste quería decir: “Las gentes vulgares intentan encontrar la verdad sirviéndose de medios tan inapropiados como quien intenta subir al cielo con ayuda de una cuerda”.
- ¡Qué bueno, Maestro! Qué bueno.
- Escucha, Sergei, y permanece atento no vaya a ser que tú pretendas servirte de un servicio de té para alcanzar lo que ya llevas dentro.
Sergei recordaba todo esto mientras preparaba el té especiado  para el Noble Ting Chang, que le dijo, “Acompáñame, liebre de las estepas, no es bueno que el hombre beba solo”.
- Gracias, Noble Señor, ayer noche casi no pude dormir leyendo tus notas. Estoy deseando leer las correspondientes al Segundo Libro Clásico pues pienso que tendrán más que ver con las tareas de gobierno que te aguardan.
- No, Sergei, el buen gobierno se parece a un ama de casa que administra su hacienda y el bienestar de su familia. Todo le sirve, desde un humilde hueso para el caldo a un brocado para adornar a una novia o para enjaezar una montura. Su arte consiste en saber qué es lo que más conviene para cada situación. Un Estado, como una empresa en la que trabajan miles de personas y que afecta a la vida de muchas más, es como un villorrio de setenta habitantes. La clave para gobernar a los demás es comenzar por saber gobernarse a uno mismo. No existe ciencia más sublime ni en el Cielo ni en la Tierra. Pero toma estas notas, que no son ni un resumen ni lo mejor del Chung- Yung, que trata de la doctrina del Justo Medio. Ni siquiera es lo más importante sino aquello que, mientras lo leía después de escuchar a los tres Maestros y de ejercitarme con ellos, al otro lado del río, llamó mi atención. Recuerda que el  Chung-Yung o Doctrina del Justo Medio, trata de las reglas de conducta humana, del ejemplo de los buenos monarcas y de la justicia de los gobiernos. La verdad es que en todos ellos se recogen sentencias que podrían aparecer en cualquiera de los otros ibros. Lo mismo ocurre en todas las recopilaciones de textos en los que han intervenido los discípulos para que no se perdiera el legado, pero influidos por la “memoria reflexionada de la comunidad” que muchas veces retuerce los textos de acuerdo con sus conveniencias. Escucha, pues te los voy a leer ya que todos estos escritos antes han sido contados de viva voz y así han de escucharse, con los oídos del corazón:
* La situación en que nos hallamos cuando todavía no se han desarrollado en nuestro ánimo la alegría, el placer, la cólera o la tristeza, se denomina "centro". (Esta es doctrina común que ha presidido la reflexión del pensamiento del Imperio del Centro.  No era un centro geográfico, como pensaron los occidentales para acusarlos de megalómanos al pretender, en su opinión, ocupar el centro de la tierra. Se quedaron cortos, ellos se referían al centro como al del universo. Y tenían razón, de acuerdo con la lógica del Tao, pues por cualquier punto pasa el eje del universo, pero esto son palabras mayores que nos alejarían de nuestro cometido). En cuanto empiezan a desarrollarse tales pasiones sin sobrepasar cierto límite, nos hallamos en un estado denominado "armónico" o "equilibrado". (Nada es posible sin la participación de las pasiones y de los instintos, tan demonizados por una decadente versión ascética del cristianismo. Todo depende del justo medio, de la proporción y de la armonía.) El camino recto del universo es el centro, la armonía es su ley universal y constante.
* Cuando el centro y la armonía han alcanzado su máximo grado de perfección, la paz y el orden reinan en el cielo y en la tierra, y todos los seres alcanzan su total desarrollo. (Síntesis y clave de todo el pensamiento de Confucio).
* El hombre noble, cualesquiera que sean las circunstancias en que se encuentre, se adapta a ellas con tal de mantenerse siempre en el centro. En cuanto conseguía una nueva virtud, se apegaba a ella, la perfeccionaba en su interior y ya no la abandonaba en toda la vida.
* Mucho más excelente es la virtud del que permanece fiel a la práctica del bien, aunque el país se encuentre carente de leyes y sufra una deficiente administración.
* El camino recto, o norma de conducta moral, debemos buscarla en nuestro interior. No es verdadera norma de conducta la que se descubre fuera del hombre, es decir, la que no deriva directamente de la propia naturaleza humana. (Ni, por lo tanto, la pretendidamente revelada por supuestos dioses, producto de nuestra mente).
* Quien desea para los demás lo mismo que desearía para sí, y no hace a sus semejantes lo que no quisiera que le hicieran a él, éste posee la rectitud de corazón y cumple la norma de conducta moral que la propia naturaleza racional impone al hombre.
* La perseverancia en el camino recto y la práctica constante de las buenas obras, cuando han alcanzado su grado máximo de perfección, producen óptimos resultados; del mismo modo, el fiel cumplimiento del deber dará lugar a beneficios sin límite, siendo su causa unas fuerzas de naturaleza sutil e imperceptible.
* Existen cinco deberes fundamentales, comunes a todos, y tres facultades para practicarlos. Estos deberes se refieren a las cinco relaciones siguientes:
las relaciones que debe existir entre el príncipe y los súbditos,
entre el padre y sus hijos,
entre el marido y la esposa,
entre los hermanos mayores y los menores, y
entre los amigos.
El recto comportamiento en estas cinco relaciones constituye el principal deber común a todos los hombres. (La piedad familiar, clave del pensamiento chino. Hoy sonará a algunos como extravagante, y no lo es tanto. O lo es menos que algunas parodias de la relación familiar).
* Para el buen gobierno de los reinos es necesaria la observancia de nueve reglas universales: el dominio y perfeccionamiento de uno mismo, el respeto a los sabios, el amor a los familiares, la consideración hacia los ministros por ser los principales funcionarios del reino, la perfecta armonía con todos los funcionarios subalternos y con los magistrados, unas cordiales relaciones con todos los súbditos, la aceptación de los consejos y orientaciones de sabios y artistas de los que siempre debe rodearse el gobernante, la cortesía con los transeúntes y extranjeros, y el trato honroso y benigno para con los vasallos. (¿Acaso no es todo esto aplicable al gobierno de una universidad, de un Imperio, o de una empresa?)
* Si antes de ponernos a hablar determinamos y escogemos previamente las palabras, nuestra conversación no será vacilante ni ambigua. Si en todos nuestros negocios y empresas determinamos y planeamos previamente las etapas de su desarrolo, conseguiremos con facilidad el éxito. Si determinamos con la suficiente antelación nuestra norma de conducta en esta vida, en ningún momento se verá nuestro espíritu asaltado por la inquietud. Si conocemos previamente nuestros deberes, nos resultará fácil su cumplimiento. (Muchas veces, el problema para los jóvenes actuales es que no saben a qué atenerse, viven en una anomia que les desconcierta. A pesar de la sinceridad de su empeño).
* El que no es fiel y sincero con sus amigos, jamás gozará de la confianza de sus superiores.
* Cuando el hombre prudente es elevado a la dignidad de un gobierno, no se enorgullece ni envanece por ello; si su posición es humilde, no se rebela contra los ricos y poderosos. Cuando el reino es administrado con justicia y equidad, bastará su palabra para que le sea conferida la dignidad que merece; cuando el Reino sea mal gobernado, y se produzcan disturbios y sediciones, bastará su silencio para salvar su persona.
* Todos los seres participan en la vida universal, y no se perjudican unos a otros. Todas las leyes de los cuerpos celestes y las que regulan las estaciones se cumplen simultáneamente sin interferirse entre sí. Las fuerzas de la naturaleza se manifiestan tanto haciendo deslizar un débil arroyo como desplegando descomunales energías capaces de transformar a todos los seres, y en esto consiste precisamente la grandeza del cielo y de la tierra.
* El sabio pretende que sus acciones virtuosas pasen desapercibidas a los hombres, pero día por día se revelan con mayor resplandor con su conducta; por el contrario, el hombre inferior realiza con ostentación las acciones virtuosas, pero se desvanecen rápidamente. La conducta del sabio es como el agua: carece de sabor, pero a todos complace; carece de color, pero es bella y cautivadora; carece de forma, pero se adapta con sencillez y orden a las más variadas figuras.(Pensamiento taoísta básico).
* Contrólate a ti mismo hasta en tu casa; no hagas, ni aún en el lugar más secreto, nada de lo que puedas avergonzarte. (Norma certera y saludable).
* Sin ofrecer bienes materiales el sabio se gana el amor de todos; sin mostrarse cruel ni encabezado, es temido por el pueblo más que las hachas y las lanzas.
* La pompa y la ostentación sirven de muy poco para la conversión de los pueblos.
 Hasta aquí algunas briznas del pensamiento de Confucio. Mañana, más.

José Carlos Gª Fajardo, por la transcripción

Camus, el hombre rebelde

Albert Camus siempre ha sido uno de mis iconos. Tuve la dicha de conocerlo y de escucharlo en Paris, cuando yo sólo tenía 22 años. Jamás pude olvidarlo. sus cuatro etapas: 1º, El gozo de los sentidos en Nôces, 2º, el absurdo después de su enfermedad L'Étranger, le Malentendu etc 3º la rebeldía, Calígula , la Peste etc y 4º, nos decía "L'homme en quête de la sagesse...y va y se nos muere. Ante este aire deslumbrante y limpio de Playa América, en Bayona, ante un sol espléndido y con las aguas del mar tan azules como las del Meditaerráneo en las playas inolvidables de Tipassa, tumbado sobre un césped de espliego, cantuesos y ajenjos... "mordiendo con voluptuosidad un melocotón cuyo jugo se corría por la comisura de mi boca, lo recogía con el dorso de la mano que, después,  limpiaba en mis muslos... mientras contemplaba los cuerpos que cada verano florecíanenlas playas de Argel y que sabían a sal..." Todo esto y mucho más ha despertado el maestro Manuel Vicent en este artículo que hoy publica. El hombre rebelde. Lo imaginaba adolescente en los topes del tranvía bajando hacia las playas de Argel, dispuesto a pegarse un baño junto con otros muchachos árabes, todos hermanados por la misma luz, por la misma pobreza. Pegarse un baño, en el argot del francés de Argelia, es una expresión que incluye lo que ese acto tiene de combate al abrazarse al agua, dejando que sea el mar el que te azote. Aprendió la libertad de la miseria. Todos eran pobres en aquella arena deslumbrada de Argel, entre barcas con pantoques color naranja, el adolescente Albert Camus y sus amigos árabes en cuyos cuerpos desnudos resbalaba el mismo sol mojado. La dicha aún tenía sentido: empezaba y terminaba en la piel.
También lo imaginaba sentado en la terraza de un café del bulevar de Argel en su época de estudiante de filosofía, siguiendo con los ojos a las muchachas vestidas con telas ligeras, de colores vivos, que pasaban por la acera, mientras saboreaba el primer anís, de cierto sabor canalla. Su padre, un jornalero agrícola de Mondovi, murió por Francia en la batalla del Marne, en la I Guerra Mundial. Albert Camus, que sólo contaba con un año de edad, fue recogido por uno de sus tíos, tonelero de profesión, guardián del propio silencio, como la madre, de origen menorquín, analfabeta, también de mucho sufrimiento y de pocas palabras. Todo lo que sabía de la felicidad lo había aprendido de los pobres bajo el sol en la playa, todo el conocimiento de la vida, más allá de los estudios del bachillerato con becas ganadas a pulso, lo había adquirido jugando al fútbol profesional. Pero en medio de esta lucha para hacerse adulto, se le presentó la enfermedad, un foco negro en el pulmón, como ese fondo oscuro que tiene siempre la luz blanca. El absurdo no era más que eso: una deslealtad del cuerpo frente al espíritu, una quiebra del espíritu contra la armonía de la naturaleza.
A mis 18 años, un librero de Valencia me ofreció envuelto en un papel de estraza, por debajo del mostrador, clandestinamente, el libro de Camus de tapas rojas titulado Verano, impreso en Argentina, que leí en la hamaca bajo el sonido de las chicharras y el olor a pinaza abrasada por la canícula. En sus páginas descubrí que el Mediterráneo no era un mar, sino una pulsión espiritual, casi física, la misma que yo sentía sin darle nombre: el placer contra el destino aciago, la moral sin culpa y la inocencia sin ningún dios. Poco después vi una fotografía del escritor con una gabardina de trinchera, el cigarrillo entre los dedos, la mirada irónica y media sonrisa colgada de la comisura; era una imagen de los tiempos en que Camus reinaba en el café de Flore de París, amado por las mujeres, orlado todavía por su lucha en la Resistencia contra los nazis, donde había sido redactor jefe del periódico clandestino Combat y ahora, amigo de Sartre, sintetizaba todo el glamour intelectual de la rive gauche, donde el existencialismo era una moda que cantaba Juliette Greco con voz quemada por el Calvados. Lo primero que hice fue comprarme una camisa negra, una gabardina blanca, dejar los cigarrillos Lucky Strike y pasarme a los Gitanes sin filtro. En cuanto hube leído El extranjero y El mito de Sísifo me fui a la playa de la Malvarrosa en un tranvía, como los de Argel, y en el balneario de Las Arenas traté de poner en práctica el absurdo solar. Subía al último trampolín de la piscina como quien acarrea el propio cuerpo a la cima y desde allí me arrojaba al agua sin saber que ese acto era un castigo que te obligaba a ascender por dentro de ti mismo una y otra vez. Desde aquella altura, entre el resplandor de la arena que hería los ojos, comprendí que se podía acuchillar a otro cuerpo sólo impulsado por el fulgor del cuchillo, un fin sin finalidad, como si el absurdo fuera una forma de belleza filosófica.
Por ese tiempo, para hacer ejercicios de francés yo había traducido el discurso que Camus lanzó contra Franco cuando España fue admitida en la Unesco. Conservaba una copia en papel cebolla que me llevé a Madrid entre las páginas de la novela La peste. El dueño de la casa de huéspedes donde fui a parar resultó ser un perista. Un día, de regreso del café Gijón, me encontré con mi maleta desparramada sobre la cama junto con un alijo de sortijas de oro, relojes, pulseras y otros abalorios y a dos policías que se pasaban uno a otro el escrito de Camus que habían encontrado entre mis papeles.
-Sólo es un ejercicio de traducción -les dije.
-Eso tendrá que contárselo al comisario -respondió uno de ellos.
Me llevaron a la comisaría de la calle de la Luna en compañía del dueño de la pensión. Después de algunos insultos quedé en libertad, pero este percance hizo que me sintiera ligado de forma romántica a Albert Camus, a quien desde ese momento guardé una fidelidad absoluta. Yo sabía con quién debía alinearme cuando Sartre y Camus escenificaron una abrupta ruptura, no sólo ideológica, sino también de su amistad, ante el mundo del pensamiento y de las letras por una concepción distinta del compromiso. Camus había tenido el valor de denunciar los campos de concentración de la Unión Soviética, y en medio de una feroz disputa los admiradores de Sartre rodearon a Camus de un cordón sanitario, que ni siquiera logró salvar con el premio Nobel. Sólo su muerte, acaecida en un accidente de automóvil el 4 de enero de 1960, lo devolvió a las páginas de los periódicos, pero enseguida su obra cayó de nuevo en el olvido. Después fueron los nuevos filósofos y otros bandos de torcaces neoliberales, que se pasaron del marxismo a la extrema derecha, los que trataron de interpretar aquel acto del hombre rebelde como una baza de su propia ideología. Pero Camus no era un ideólogo ni un moralista, sino un escritor profundamente moral que supo discernir a su debido tiempo que el compromiso debe ser con los que sufren la historia, no con los que la hacen, uno a uno, de forma personal, dondequiera que se encuentren.
Al principio fue sólo una emoción estética por su forma de estar en el mundo lo que me atrajo de este escritor, pero llegó un momento en que, en medio del naufragio de todas las ideas, lo elegí como un buen guía frente a mis propias dudas y contra toda clase de infortunio.

Retazos de Ting Chang 004 Para el buen gobierno: Sobre la Gran Enseñanza

Durante una de las paradas para descansar que hicieron en el largo camino hacia Shangai, pues el Noble Ting Chang, había renunciado a tomar un avión para hacer más llevadera la adaptación a las nuevas circunstancias, Sergei se atrevió con una de las suyas.
- Noble Ting Chang, para mí esta experiencia a tu lado es un don caído del Cielo.
- No, Sergei, del cielo no cae más que lluvia, nieve o pedrisco. A ti te llamaba el Maestro “robador de momentos”,  en recuerdo de un inolvidable discípulo que le había acompañado durante un trecho de su camino, porque los ladrones se apoderan de lo que no es suyo y los robadores toman lo que les pertenece desde largo tiempo aún sin saberlo.
- Yo me refería al Cielo, y tú me buscas las vueltas como hacía el Maestro.
- Gracias a ese “buscarte las vueltas”, que no era si no la enseñanza paradójica para desconcertarte, en una primera etapa, y para que despertases cuando llegue tu tiempo hoy vas camino de Shangai y no echas de menos tus estepas de Mongolia. Sé que a lo que te refieres pero convendría que te olvidaras del Cielo porque ese no es camino seguro con sus pretendidos “dones”. El Cielo no da nada que ya no nos hubiera dado al nacer.
- ¿Estamos predestinados, entonces?
- No sigas por ese camino, Sergei, y pídeme por derechas lo que deseabas.
- Noble Ting Chang, si el Maestro me asignó a tu servicio para facilitar vuestra comunicación por medio de Internet, de lo que todavía no sé nada, excepto lo que tú nos has contado y que pronto aprenderé en Shangai, ¿por qué no me vas contando lo que fuiste anotando en tu cuaderno cuando regresabas del otro lado del río?
- No es mala la idea, pero no sé si entenderás bien mi escritura. Comencemos por las notas que fui tomando de los Cuatro Libros Clásicos de Confucio, y así sabremos de qué hablamos cuando nos refiramos a ellos. Después vendrán otros libros, pasajes y cuentos con los que nos espabilaba el Maestro y que, quizás un día, tú puedas compartir por Internet cuando montemos ese Blog que tanto te intriga.
- A eso me refería, Noble señor.
Pero cuida de ponderar en tu corazón cuanto escribas y jamás lo utilices para deslumbrar a nadie, como hacen los sofistas y los charlatanes que tanto abundan y que tanto confunden a personas de buena voluntad. Esto es lo que anoté de la lectura reflexiva del Primer Libro Clásico La Gran enseñanza (Ta hio). No hagas comentarios por tu cuenta, sé un honesto amanuense. Aquí van mis notas que algún día podrán servirnos para lo que hayamos de hacer y que todavía desconocemos, pero bien te vendrá asimilarlas para rumiarlas, como dicen los hebreos, hasta que formen parte de tu naturaleza:
* Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones. (La teleología que preside el razonar de muchos pensadores sensatos, como Aristóteles.)
* En cuanto conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de perfección que nos habíamos propuesto. (O sea, ser uno mismo, que es la auténtica perfección o acabado).
* Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser. (Es decir, su conducta adaptándola a los principios que rijan su vida).
* ¿No sería más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios? (El Rabí Jesús afirma “¡No juzguéis, y  seréis juzgados!”)                                                                              * ¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres? (Aquí se plantea un punto crucial ¿qué se entiende por perverso, malo, pecado, reino del mal etc? Quizás debamos calificar como perversión a todo cuanto se opone a la naturaleza, a la vida propia y a la de los demás... y aquí entra la influencia determinante de las culturas, que no pocas veces han inventado la “perversión” como todo lo que se oponía a los intereses de los que detentaban el poder).
* Para conseguir que nuestras intenciones sean rectas y sinceras debemos actuar de acuerdo con nuestras inclinaciones naturales. (Esta norma debería estar escrita en oro y presidir nuestras reflexiones)
* Cuando el alma se halla agitada por la cólera, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla cohibida por el temor, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla embriagada por el placer, no puede mantenerse fuerte; cuando el alma se halla abrumada por el dolor, tampoco puede alcanzar esta fortaleza. Cuando nuestro espíritu se halla turbado por cualquier motivo, miramos y no vemos, escuchamos y no oímos, comemos y no saboreamos.
* Raras veces los hombres reconocen los defectos de aquellos a quienes aman, y no acostumbran tampoco a valorar las virtudes de aquellos a quienes odian.
* Lo que desapruebes de tus superiores, no lo practiques con tus subordinados, ni lo que desapruebes de tus subordinados lo hagas con tus superiores.
* No dar importancia a lo principal, es decir, al cultivo de la inteligencia y del carácter, y buscar sólo lo accesorio, es decir, las riquezas, sólo puede dar lugar a la perversión de los sentimientos del pueblo, el cual también valorara únicamente las riquezas y se entregará sin freno al robo y al saqueo.
* Si el príncipe utiliza las rentas públicas para aumentar su riqueza personal, el pueblo imitará este ejemplo y dará rienda suelta a sus más perversas inclinaciones; si, por el contrario, el príncipe utiliza las rentas públicas para el bien del pueblo, éste se le mostrará sumiso y se mantendrá en orden. (No dice Confucio que el pueblo será feliz, sino que se mantendrá sumiso. Es un aspecto de su pensamiento).
* Si el príncipe o los magistrados promulgan leyes o decretos injustos, el pueblo no los cumplirá y se opondrá a su ejecución por medios violentos y también injustos. (Distingue bien Confucio porque no es lo mismo violento que injusto. La violencia puede ser justa cuando es necesaria: la legítima defensa, la lucha a favor de los más débiles.) Quienes adquieran riquezas por medios violentos e injustos del mismo modo las perderán por medios violentos e injustos.
* Sólo hay un medio de acrecentar las rentas públicas de un reino: que sean muchos los que produzcan y pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación. Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán siempre suficientes.
 
José Carlos Gª Fajardo

No cometamos en Cuba los errores de "revolución naranja" ucraniana. No se puede ignorar la historia ni barrer los logros adquiridos. Es necesario alumbrar un régimen socialdemócrata adaptado a las circunstancias cubanas.

Ninguno de los ucranios que alentaron la revolución naranja imaginó un desenlace como el producido ayer en Kiev. El nombramiento por el presidente Víktor Yúshenko, aupado al poder por aquella marejada democrática, de su rival prorruso Víktor Yanukóvich como primer ministro es el colofón de una larga crisis que ha dado la alarmante medida de la clase política del país y de un Parlamento abierto a todos los chalaneos. Yúshenko ha preferido entregar el poder a su enemigo histórico antes que convocar nuevas elecciones que, habida cuenta de su imparable impopularidad, habrían acarreado su definitivo ocaso.
La decisión de Yúshenko de cohabitar con su adversario en  supone el final del experimento que ilusionó a muchos ucranios, y a Europa. Las multitudinarias acampadas en las noches blancas de Kiev forzaron en 2004 la repetición de unas elecciones presidenciales fraudulentas, que había bendecido Moscú y ganado Yanukóvich. El triunfo final fue entonces para el prooccidental Yúshenko, el mismo que declaraba hace unos días, en un ejercicio de sarcasmo insuperable, que en Ucrania se estaba alumbrando "una nueva cultura política que duraría siglos".
La espoleta de esta crisis han sido las elecciones parlamentarias de marzo, en las que venció el Partido de las Regiones, de Yanukóvich, con 186 de los 450 escaños, y recibió un formidable varapalo el de Yúshenko, Nuestra Ucrania. A finales de junio pareció inminente la recomposición de la alianza naranja, con el apoyo socialista y la designación de la populista y proamericana Yulia Timoshenko de nuevo como primera ministra. Pero en el mercadillo político del Parlamento los socialistas han acabado encontrando mejores expectativas como aliados de Yanukóvich y los comunistas.
En la Ucrania dividida por el Dnieper, el nuevo primer ministro representa inequívocamente los intereses prorrusos de su zona oriental. Se ha comprometido, en una larga noche negociadora con Yúshenko, a mantener las aspiraciones prooccidentales de los naranjas. Pero la pertenencia a la OTAN, objetivo fundamental reformista y anatema para Putin, será sometida a referéndum. Y muchos confiamos en que triunfe quienes desean abandonar las redes de la OTAN. Los anhelos europeístas de Ucrania no estarán bien servidos por el Gobierno que forme Yanukóvich tras ser confirmado hoy por el Parlamento. Pero no cabe duda de que Kiev estará en mejores condiciones para obtener gas natural ruso a buen precio, entre otras razones como el justificado temor a caer en manos de los especuladores y arribistas occidentales que desangraron a Rusia y destrozaron las expectativas de Gorbachov. La historia los juzgará por ese aborto de una transición pacífica e inédita.

En Cuba no se puede empezar de cero

La Unión Europea  quiere respetar el poceso de transición en Cuba, a diferencia de Estados Unidos que ha manifestado abiertamente su propósito de intervenir activamente en la transición. Para la Unión Europea el protagonista del cambio hacia un régimen democrático debe ser  el pueblo cubano, pero no se puede olvidar que está amordazado e impedido de acceder libremente a los medios de comunicación de su país y del extranjero, así como a Internet.
El régimen castrista ha mostrado una total incapacidad para evolucionar hacia un sistema democrático y de respeto de los derechos humanos, como lo refleja el incesante aumento de los presos políticos, que ya superan los 330, según la última documentación de la UE. "Siempre que el pueblo cubano lo solicite", señala una fuente próxima al Consejo, "la UE estará dispuesta a colaborar para lograr una transición pacífica". ¿Cómo lo va a solcicitar "el pueblo cubano"? "No queremos que el castrismo se suceda a sí mismo, ni tampoco que se produzca una situación de caos que desemboque en una emigración masiva". Een la UE existe cierto consenso en que sería más fácil encontrar una salida pacífica si se contara con la participación del sector más moderado del Gobierno. "Cuba no puede seguir el modelo chino, ni por su capacidad económica ni por su posición geográfica a escasas millas de Estados Unidos".
"El futuro de la isla", señala un alto funcionario de la Comisión, "tendrá que ser una transición y nada que tenga que ver con empezar desde cero". Existe peligro de "la instalación de mafias de tráfico de armas y drogas", como ya ocurría antes de la revolución.
La corriente dominante en la UE propugna "mantener una política de canales abiertos con el Gobierno actual y las organizaciones de la oposición". Bruselas ya ha descontado que la fijación de "una posición común" de la UE ante Cuba molestará al actual régimen. ¡Ojalá le moleste hasta el extremo de que se activen las fuerzas más liberales y democráticas que existen dentro del Gobierno y de la Administración cubanas!  En Cuba existen miles de personas capaces de contribuir al establecimiento de un régimen no totalitario como el que padecieron con Castro y su camarilla. Bruselas también es consciente de que precisa enviar un mensaje claro de Los Veinticinco, tanto a los 11 millones de residentes en la isla como al millón y medio de exiliados en Miami. Desde 1993, la UE ha proporcionado cerca de 145 millones de euros en medidas de asistencia.  Si hubiera funcionado un auténtico servicio de información por parte de EEUU y de la UE se podría ayudar a los cubanos capaces de conducir la transición. Todo menos caer en la trampa de una provocación por parte del fósil Raúl Castro y de sus sicarios aferrados a las poltronas, como enlas antiguas repúblicas de la URSS. Confiemos en las fuerzas del pueblo cubano y ayudémosles en su transición. Al menos, para los españoles se trata de un deber más que moral.

Retazos de Ting Chang 003: Modo de vida

Su programa abarcaba las veinticuatro horas del día. A intervalos regulares descansaban profundamente, tan sólo unos minutos pero suficientes, se bañaban y reparaban fuerzas con una dieta adecuada. Era la que seguían en el templo de Saolín los monjes guerreros cuando entraban en el gran período de las pruebas de otoño. Parecida a la de los lamas en el Potala de Lasa, aunque estos añadían la manteca rancia conservada en pellejos de yak y la tsampa a causa del intenso frío de los Himalayas. Similar a la de otros grupos de monjes Zen en las seshin de otoño que preparaban el Despertar del Buda que tuvo lugar en un 8 de diciembre. Los chamanes del Ártico hacía siglos que habían transmitido los fundamentos de estas dietas, que así pasaron como códigos secretos entre las diferentes comunidades de las gentes del Camino.
Se regían por el curso de los astros y se desenvolvían, durante el día, en las dependencias del Maestro para estudiar el I Ching (Libro de las mutaciones), el Libro de los ritos, el Libro de las Odas y los Anales de Primaveras y Otoños. A mano tenían las Analectas (Lun yu), el Justo medio (Zhong yong) y la Gran enseñanza (Ta hio).
En el Tibet, a los monjes responsables de hacer sonar las caracolas, los gongs y las maderas les llaman “los hacedores del tiempo”, porque son conscientes de que éste no existe, lo vamos haciendo. Como tampoco existe el espacio en sí sino que éste se define por sus contenidos. De los sanyasin (santos renunciantes en India) se dice que van vestidos de viento. Y de los lamas, chamanes, derviches, marabúes, curadores y abuelos indígenas en América, se dice que practican los vuelos astrales. En todas las tradiciones esotéricas es constante la experiencia del éxtasis chamánico y de la sutileza que suspende las propiedades naturales de los cuerpos sólidos. A diferencia de lo exotérico, a lo que tiene acceso el común de los mortales, lo esotérico se dice de lo que es impenetrable o de difícil acceso para la mente. Era la enseñanza que los Maestros de la Antigüedad sólo comunicaban a corto número de sus discípulos. No pertenece a la quimera, al ensueño o a la fantasía sino que se trata de la realidad más profunda, real y auténtica de los los seres humanos. Lo que ocurre es que la han olvidado y por eso existen, en todas las épocas, Maestros y comunidades capaces de ayudar a recuperar el sentido originario, el rostro perdido, la identidad primigenia.  Se trata de un quehacer que puede ser aprendido por algunas personas singularmente dotadas, y despertado en el contexto adecuado.
Como quiera que sea, el Tao te King presidía todo el aprendizaje, mientras que el maravillosos libro de Chuang Tzú, que el Maestro le había entregado como único compañero de viaje mientras acudió a la llamada de su padre en Shangai, seguía siendo la almohada sobre la que apoyaba su cabeza en los momentos de descanso. Todo era acción y todo era, a la vez, descanso. Movimiento en el ritmo. Vivían plenamente en ese lugar de encuentro entre el tiempo y la eternidad que es el ritmo que informa nuestras vidas y el aliento de todo cuanto existe. Es la frecuencia del Cosmos que, una vez captada, nos traslada a otra dimensión sin perder más que la gravedad, que se suspende en esas circunstancias. (Aunque esto no lo sabía Newton). De ahí, que sea imposible narrar cronológicamente lo sucedido durante ese período de entrenamiento del Noble Ting Chang que se inició una vez que ambos hubieron ido al encuentro del Maestro Barrendero de esmeraldas.
Pero, después del baño y antes de entregarse al profundo descanso de unos instantes inmensos en la otra dimensión, el Noble Ting Chang seguía el consejo del Maestro y tomaba unas notas que le servirían, en el futuro, para refrescar su memoria una vez inmerso en las tareas que le aguardaban. Ese era para ellos el único sentido de los Libros sagrados, de los cantos y de los cuentos. Así como de las representaciones del teatro No, del Kabuki o de los Caminos de té (chado), de la espada (kendo), del arco (kyudo), de la mano vacía (taekwondo), es decir, del Bushido, y de la fuente originaria de todos ellos, del taichí chuan. Como para los indígenas de América son los ritos ancestrales de la pipa de la paz, el baile en círculo, la cabaña que “echa humo” - por el vapor del agua sobre las piedras ardientes - o de las ceremonias iniciáticas tan similares en los cuatro puntos cardinales. Donde se experimenta la soledad, el miedo, el hambre y la sed, los demonios de los sueños y los terrores de la naturaleza dentro de un círculo trazado en el suelo.
Por la noche, tan pronto como asomaba la luna, se bañaban, reparaban sus fuerzas, y se vestían de viento con sus kimonos blancos. Entonces, cruzaban el río por la vereda de los patos y se dirigían al claro en el bosque de robles que habían hecho los monjes, pensando en un helipuerto pero actuando según lo mandado por el Cielo. Allí les esperaba el Barredor de esmeraldas, con su kimono blanco y su mirada llena de luz y de misterio pero que infundía paz y terminaba de trasladarlos a la otra dimensión.
Se saludaban en el centro del claro del bosque, iluminados tan sólo por la luna y comenzaban por las 84 formas del Taichí chuán para abrirse a las fuerzas del Cosmos. El Maestro iba explicando el significado de cada una (cola de gorrión, peinar las crines del caballo, aguja en el fondo del mar, cigüeña que despliega sus alas, pico de ánade etc.) que Ting Chang, al anochecer, recogía brevemente en su cuaderno de viaje. Pues de eso se trataba de un viaje al interior de uno mismo.

José Carlos Gª Fajardo

Retazos de Ting Chang 002: Morada del Cielo

Acomodado en la parte posterior del coche, Ting Chang recordaba su segunda llegada al monasterio y cómo se decidió que habitase en las chozas, junto al Maestro: Estaban los tres sentados en torno a la mesa de roble que les servía para las comidas en común. Habían dado cuenta de una buena cena preparada por Sergei y regada con un rico vino que había traído el Noble Ting Chang. Descansaban sentados en el suelo sobre sus cojines cuadrados y bebían el té especiado a la manera india que tanto le gustaba al Maestro cuando hizo su entrada el Abad, acompañado por los tres priores. Se postraron ante el Maestro para saludarlo pero con el rabillo del ojo los priores no perdían de vista a Ting Chang. Éste enderezó un poco más su espalda, tiró desde la coronilla de su cabeza de las siete vértebras cervicales y bajó sus rodillas para firmarlas con suave firmeza sobre la alfombra. No se levantó porque el Maestro permanecía sentado y con una mirada le había transmitido el mensaje de que los jerarcas del monasterio no venían en visita monacal. De hecho, cuando se levantaron, se volvieron hacia Ting Chang y se inclinaron con respeto:
- Maestro, - dijo el Abad con el protocolo reservado en el  ceremonial del Libro de los ritos tan venerado por Confucio -, sabemos que el Noble Ting Chang no se encuentra entre nosotros para compartir la vida del monasterio ni tampoco para buscar su lugar en el Camino, puesto que ya ha tomado una decisión y desea permanecer un tiempo a tu lado.
- Así es, Abad, - dijo el Maestro en un tono quizás demasiado bajo que obligó a los tres priores a  concentrar la atención en sus palabras y no en la imponente figura de Ting Chang que se agrandaba por momentos -.
- Por eso, desearíamos insistir en que podría habitar  en una tranquila zona del monasterio y acudir aquí para recibir tus enseñanzas. Esta comunidad jamás podrá agradecer bastante el honor que nos hace su presencia y la desbordada generosidad de su Ilustre padre.
Ting Chang inclinó su cabeza hacia el Maestro pidiéndole venia y en un tono cortés, con profundo respeto pero lleno de dignidad, se dirigió al Abad cuando éste y sus acompañantes hubieron tomado asiento sobre los cojines que les había colocado Sergei.
- Venerable Abad y estimados priores, ya conocéis cómo llegué aquí en busca del sosiego y de la paz junto al Maestro fundador de este monasterio. Buscaba la luz y esta surgió de las cenizas. Mi Venerado e Ilustre Padre me ha hecho conocer los designios del Cielo sobre mi hermano mayor y sobre mí. No puedo excusar esa voz buscándola en otro lado que en su sendero natural. Mi hermano mayor seguirá viviendo en EEUU con su esposa norteamericana y cumplirá allí la misión que le ha sido encomendada. Yo debo reconducir todo lo aprendido hasta ahora para prepararme a asumir las funciones que me esperan. Por eso, he regresado junto al Maestro para que me instruya en el arte del gobierno de acuerdo con las milenarias tradiciones de nuestros antepasados. Está pasando la noche que durante casi un siglo se cernió sobre nuestro pueblo pero éste se prepara a resurgir con toda la sabiduría que le exige asumir las responsabilidades que le aguardan, de nuevo, como Imperio del Centro. Cada uno ocupará el puesto que le pertenece desde largo tiempo, aunque todavía no lo sepa. A algunas personas les está reservada la ingente tarea de dirigir y de gobernar, de organizar y de prever. Para eso es necesario comenzar por el gobierno de uno mismo. Por eso he venido aquí. Viviremos como lo hemos hecho durante estos meses pero el Maestro ha dispuesto un programa que para nada afectará a la vida regular del monasterio. Cuando llegue el momento, partiré sabiendo en dónde encontraré siempre un lugar de retiro, de reposo y de refugio ante las tormentas que nos esperan.
- Así es, Noble Señor, y queremos testimoniaros el reconocimiento por el honor que nos hacéis y agradecer la generosidad de Vuestro Padre.
- Sí, Abad, la conozco bien. Pero le he pedido que, para compensar un poco el privilegio del que disfruta su hijo y heredero, multiplique por diez mil lo que hubiera pensado entregar a esta comunidad y que lo coloque en una cuenta especial, al más alto interés, que ya me cuidaré yo de darle un destino coherente.
El Maestro asintió con un gesto y dirigiéndose al Abad y a sus acompañantes les dijo sonriendo:
- Ya conocéis las costumbres que tenemos en estas chozas. Toda enseñanza puede contenerse en un cuento, si se sabe contar y se escucha con un corazón limpio. “Érase una vez un sacerdote que pasó frente a una casa  muy humilde en la que una madre daba de comer a sus hijitos entre canciones y bromas. Les daba la comida y también depositaba unas migas ante la imagen del Buda entre el alborozo de los cinco niños. El sacerdote se encrespó y le dijo: “¡Mujer, no seas blasfema! ¿Cómo tratas la imagen del Theratava con semejante falta de respeto? ¡No mereces tenerla aquí!” Y agarrándola con ira, se la guardó entre los pliegues de su túnica y la colocó sobre un altar en el templo que regentaba. Los niños quedaron profundamente tristes y su madre muy avergonzada. Pero esa misma noche, el Cielo se apareció en sueños al sacerdote y le increpó diciendo “!Insensato! ¡Más que insensato! ¿Por qué te metes en dónde no te llaman? Todas las tardes, antes de retirarme, me gustaba sentarme en aquella humilde casa para disfrutar enormemente con la alegría de aquellos niños y la excelsa santidad de aquella mujer a la que has humillado. Allí me sentía a gusto y no en este templo lóbrego y triste. Mañana por la mañana, encarga al monje más joven que devuelva esta imagen a aquella morada de paz.”
Todos se pusieron de pie, se inclinaron ante el Anciano y se retiraron en silencio. Así comenzó la preparación de Ting Chang en el noble arte de gobernar.

José Carlos Gª Fajardo

Retazos de Ting Chang 001: La partida hacia Shangai

Pasado el tiempo oportuno para que el Noble Ting Chang se iniciase en el camino del recto gobierno, partió para Shangai sin volver la mirada atrás. Tampoco permanecieron en la puerta del monasterio ni el Maestro, ni el Venerable Tenno ni, por supuesto, Sergei... puesto que éste ya estaba sentado junto al conductor del coche que había de llevar al doctor amigo a la nueva etapa de su destino. Sí lo hicieron el Abad y los Priores que no cesaban de agradecer las prodigalidades del patriarca Chang que se había retirado a Pekin para no influir con su presencia en la administración del imperio financiero de Oriente, que había confiado a su hijo Ting, ya que el primogénito, Shao, dirigía el de Occidente radicado en Nueva York.
A quien sí agradeció Ting Chang la sonrisa y su mirada cómplice fue al Barrendero de esmeraldas que parecía sostenido por la escoba de brezo con la que peinaba el césped para liberarlo de las hojas caídas durante la noche. Al igual que Sistino, el inolvidable jardinero de Taroudant y que Ahmed, que practicaba ese camino en Asilah, el Venerable Barrendero nunca volvía atrás para recoger las hojas que se posaban sobre el sendero ya barrido. Puesto que no apreciaba más las esmeraldas que los demás guijarros del camino, aprovechó cuando el coche pasó por su lado y alargó su mano con la esmeralda que le había confiado el viejo prior. Ambos sonrieron y se inclinaron con un leve gesto de cabeza que expresaba el Namosté de la antigua India.
Sergei permanecía con los ojos como platos atento a cuanto pasaba pues era consciente de la responsabilidad que el Maestro había echado sobre sus hombros, a petición del Noble médico.
Nuestro Maestro y Tenno se sentaron junto al río para disfrutar de las carpas doradas que lo remontaban para cumplir su cometido. Esta noche ninguno de los cuatro había dormido para velar las armas junto al nuevo guerrero. Sergei tampoco, porque no cabía en sí de gozo ante el mundo que se abría ante los ojos de la pobre Liebre de las estepas que había llegado hacía unos años desde Mongolia y se había quedado con el Maestro. Ahora se sentía investido de una misión tan importante que ni se había acordado de ir a despedirse de la viuda de Nanking. “El mundo está lleno de viudas y de sus hijas, sobre todo en Shangai”, se decía el muy necio... cuando, antes del amanecer, el Maestro ya estaba en la puerta de su choza animándolo a acompañarles en la serena meditación de la mañana.
Así fue como comenzó el camino del Noble Ting Chang para asumir sus responsabilidades de gobierno, a pesar de que lo alejaban de semejante manera de su sueño de atender a los más necesitados enfermos en el hospital que había construido su padre. Ya no se lamentaba, no valía la pena. Los caminos del Cielo existen para adaptarnos a ellos y tratar de ser consecuentes.
Para Sergei se iniciaba una etapa que ni en sus más fantásticos sueños hubiera podido nunca imaginar. Se acordó de sus padres y de sus hermanos, allá en la gurka mongola y dejó que una lágrima resbalase por su mejilla mientras preparaba el último té especiado que el Noble Ting Chang y él tomarían junto al Maestro.
Éste, antes de saborear el té servido por el Maestro Tenno, le contó a Sergei una historia para el camino.
José Carlos Gª Fajardo

La sombra del viento, como fenómeno de ventas, a pesar de sus fallos

Acabo de leer "La sombra del viento", de Carlos Ruíz Zafón, 575 págs. de la que dicen que se han vendido más de 50 edic. Me parece un fenómeno digno de ser comentado. Con indudables aciertos y fallos manifiestos, juega con un "argumento río" con el que podría estar hasta la pág. 3000. Todas las casualidades imaginables se dan cita, retuerce y retuerce las situaciones y el protagonista acaba siendo abuelo de su padre, o poco menos. La ficción no necesita ser verosímil, basta que esté bien contada aunque sea con un abuso manifiesto de frases hechas que parecen sacadas de un cuaderno en el que las ido apuntando durante años.  Daniel, joven hijo de un librero, descubre un libro del que casi no se han vendido ejemplares. Toda la trama consiste en buscar a su autor para descubrir que se puede identificar con él mismo y con sus avatares. Llega a extremos insufribles por forzados. La clave reside en esta frase "hubo un tiempo, de niño, (en el) que decidí que quería ser novelista y llevar una vida de melodrama". De ahí arranca la novela desde sus 10 años... Esto es la novela: un melodrama que cae en el folletín y en el folletón más gruesos. Por eso me interesa su análisis, porque cientos de miles de personas la han leido y se la pasan unos a otros. ¿Su clave? La de los folletones: cada capítulo parece terminar con ¿qué sucederá mañana? Y así entretiene la espera, o el aburrimiento. Frases ingeniosas pero de las que abusa hasta la exasperación "un silencio a gritos que aún no había aprendido a callar con palabras", "la claridad del amanecer se filtraba en soplos de luz sesgada", "cuchillas de luz se perfilaban"..  tiene una obsesión con la luz y abusa de metáforas muy forzadas y no pocas veces cursis de morirse "Aquél era otro Aldaya, adulto y robado de inocencia...". "museo de ecos y sombras", "su idioma eran las texturas y los ecos, el color de las voces..." "combates de silencios" "alcé la vista y vi el temporal derramarse como manchas de sangre entre las nubes", otra obsesión: las manchas de sangre en las paredes, en las nubes, en la noche... "sentí que se me encogía la garganta y a falta de palabras me mordí la voz", "eché los ojos al patio""la lengua se me adelantó". Una vez está bien, diez pueden pasar, pero mil frases bonitas llegan a cansar. Situaciones insólitas:el joven Daniel, 16 años,  conoce a un mendigo, borracho y sucio, con más de 50 años, se lo lleva a casa, lo bañan entre su padre y él, lo secan y lo visten y lo acuestan en la cama del crío etc. Increíble pero va a resultar unpersonaje clave de la novela. Con estas libertades igual podría haber convocado a Peter Pan. pero resulta que el tal mendigo, se convierte en el factotum de la librería "no había título que se le escapase", ahí es nada en una librería de viejo y de coleccionistas de libros raros... y esto a los pocos días de entrar a trabajar allí como ayudante. El resumen y una de las claves de la novela está en pág 214, bien tratado "...porque aquellos a quien (quienes) necesita amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño". Es muy bueno. Pero ¿quién no se ha "identificado" o soñado ser un personaje de ficción y retuerce los argumentos para "parecerse" a él. Hay alguna frase muy forzada aunque ingeniosa: "El modo más eficaz de hacer inofensivos a los pobres es enseñarles a querer imitar a los ricos. Ese es el veneno con (el) que el capitalismo ciega...". Prefiero la de Garralda: "Los pobres son ricos sin dinero, tan pronto le toca la uno a primitiva ya no hay quién lo pille". El tal exmendigo, pide al camarero "cervezas varias..." y luego, "se sirve un vaso de vino", y no lo habían pedido antes pues la mesa estaba vacía. Esto sucede muchas veces. Incoherencias, errores cronológicos ¡al cabo de dos o tres páginas! Dice de un  señor muy elegante "engalanado con un abrigo de camello... y un bastón de marfil que blandía como una mitra cardenalicia". Aquí quise dejar el libro, ¿sabe lo que es una mitra? ¿uno se engalana con un abrigo de (pelo) de camello? ¿?se puede blandir una mitra, cardenalicia (que no existen) o no?

Después, se hacen insufribles los barbarismos y abusos del lenguaje: "la echaba a faltar", "se le echa a faltar", "¿Alguien lo encuentra a faltar?" Pues lo utiliza más de doce veces, no ha sido un descuido del autor y de la editorial. "Motivado a salvar a Tomás," en vez de "movido a.." etc,  "y qué se hizo de Julián?", "quejido brusco", vaya oxímoron,  Otra manía: "vahído de aire triste", esto del vahído lo usa para todo, vahído de aire, de agua, de lo que sea... Otra manía de la que abusa sin piedad "inducía a..." taquicardias, lástima, risa..."Su esposo de tres años le comunicó que la abandonaba"... toma ya, en lugar de durante tres años.  Otra burrada inadmisible en Planeta: "La madre de Julián enfrentaba la ventana sentada al borde de un camastro". Otra manía: "partieron un alba de 1926" Esto de el alba lo utiliza a troche y moche, para todo. Otra "se dignase a darle la dirección", "desprendía el color y el olor de un osario", toma ya. "Un hombre de rasgos cincelados con indiferencia" No se cincela con indiferencia. Es casi es un oxímoron. "Federico se retiró con prestancia y nos dejó solos". ¿No hay correctores de estilo en Planeta? Otra manía "Por entonces,... Por entonces... " y así varias veces en una pág. "Había esperado a amar a su mujer hasta después de haberla perdido". "Empujó la puerta de un puntapié", Otra manía "anegada de escombros o de aire, o de humo o de luz... No se puede anegar más que con agua. La luz del mechero de bencina, en el mismo párrafo, es ámbar o azul o blanca, le da igual. "El enfermo estaba cercenado de morfina". Cercenar es cortar, pero insiste Ruíz Zafón "Carax se cernía ya sobre él". Otra obsesión, la miseria, los mendigos, la pobreza en personajes que, pocas páginas antes, vivían en palacios del Tibidabo, en la opulencia, con "infinidad de criados" etc "Una banda de palomas que le picaban los ojos indujo a la policía a descubrir un cadáver sentado en el parque". Ya, desde la pág 527, el autor de la famosa novela "te seguía, observaba, te veía crecer y se preguntaba quién eras" ¡a Daniel!, el protagonista de esta otra novela que lo andaba buscando, "porque te habías convertido en el hijo que había perdido"... ¡Demasiado para el cuerpo! "Fumero, le tendió la mano velada de sangre en demanda del arma". Me parece excesivo, manchar por velar.

Otra manía con la que voy a concluir, "El viento escupía la nieve a ráfagas"  Ruíz Zafón utiliza escupir para todo: escupia el aliento, las palabras, el sudor, la lluvia, la niebla "el viento helado me escupió en la cara". Es demasiado para que nadie se haya dado cuenta y se lo haya advertido en alguna de las sucesivas ediciones. Todo esto me mueve a reflexionar, ¿cómo es posible vender tantos libros a pesar de tantas barbaridades? No sirve decir que el autor es catalán para disculpar algunos barbarismos. Pero lo increíble es cómo se puede fabular y fabular saltándose tantas normas de la coherencia, de la gramática y hasta de la sintaxis, del elemental conocimiento que se supone en un autor, que va a tratar de ese ambiente, de las normas de conducta y del estilo de un estamento determinado, en este caso, la riqueza opulenta de la burguesía catalana que parece fascinar a Ruíz Zafón. Chirría. Bueno, pues las 575 páginas del libro, y hasta las 3200, si se lo hubiese propuesto, se leen sin poder abandonar el libro. ¿Moralejas?  Hay bastantes. ¿Te animas a compartirlas? Demos ya por asumida, la envidia por haber sido capaz de vender tantos libros. A partir de ahí, dialoguemos. Nesemu

Salve esperanzada a Cuba, la Perla de las Antillas

¡Salve, Cuba, la perla de las Antillas! Te deseo las mayores venturas en el anhelado cambio que se aproxima. Conozco Cuba desde hace más de veinte años y más de veinte han sido los viajes que hasta allí me llevaron. He admirado su Revolución, sus aciertos y sus logros. He deplorado, criticado y combatido sus errores. También he padecido alguno pues fuí huésped de una de sus prisiones más siniestras, debido a un malentendido y a la cerrazón de los sicarios que controlaban la seguridad del país. Fue duro, absurdo y doloroso. Pero el Embajador de España y el Rector de la Complutense desde Madrid hicieron la debida presión para que me soltaran. No por la puerta de atrás, en un coche cerrado pretendían llevarme al aeropuerto y embarcarme en un avión ¡con destino a Londres! y con amenazas para que nunca regrase! Vana pretensión. Yo sabía que eran momentos duros para Cuba pero peores los eran para sus presos políticos y para tantos otros que exigían la libertad de pensar, de participar y de poder salvar los mejores logros de la Revolución de 1959 que acabó con aquel burdel presidido por el miserable Batista. Le dije al comadante de la prisión que yo había entrado por la puerta principàl y que sólo saldría por ella pues allí me esperaba el Embajador de España. Salvo que me sacaron a rastras y no les arrendaba la ganancia de la reacción en los medios de comunicación: profesor de universidad, periodista y Presidente de Solidarios para el Desarrollo, la prestigiosa ONG fundada en la Universidad, encerrado con presos sin papeles procedentes de todo el mundo. Fueron unos días miserables, sucios, absurdos. No podían comprender que el presidente de una ONG fundada en España y con sede en su Universidad Complutense pudiera estar organizando el envío de toneladas de medicamentos para ayudar en su necesidades más perentorias sin pretender nada político a cambio. Aceptarían mi donación pero no el control con la información necesaria para conocer el destino y utilización de esos medicamentos vitales y muy costosos. Eran años muy duros para la población cubana y por eso mismo, porque no podía callarme aunque fuera a costa de mi seguridad tenía que denunciar los excesos y tropelías que cometían gentes de su aparato represor. Porque yo creía en los aciertos de la Revolución cubana no podía callarme ante sus excesos y errores. ¿Querían colaboración y ayuda? No a cualquier precio. Por eso yo tenía que ser para algunos elementos "un agente infiltrado" desde EEUU. Seguimos durante años enviando medicamentos de gran calidad pero pudimos seguir el destino de los mismos, no para hospitales militares ni para clínicas de extranjeros. Sino para los enfermos más necesitados desde La Habana a Holguin, desde Santa Clara a Santiago. Nosotros no los administrábamos, los entregábamos al Ministerio de sanidad que conocía mejor las necesidades y siempre funcionamos de acuerdo. Igual sucedió con las 4 Bibliotecas de 5.000 ejemplares cada una, de literatura universal, diccionarios, enciclopedias, novela, teatro, poesía, ensayos etc que por acuerdo personal con los Ministros de Educación y de Cultura funcionaron en la Universidad de La Habana, y en otras tres ciudades. No hubo censura alguna, ni nosotros incluimos nada que no fuera de la mejor calidad. Los cubanos habían lacanzado el milagro de ser el país mejor alfabetizado de toda Latinoamérica, entonces deberíamos poner a su alcance la mejor literatura. No fue fácil la tarea de esos ministros, pero lo conseguimos. Ha habido y hay muchas cosas malas, muy malas, reformables, mejorables sin duda pero también tuvieron aciertos en la educación, en la medicina para todos sin comparaciön posible la de ningún otro país del Sur con la alcanzada en Cuba. Esos son, entre otros, los logros que los cubanos no podrán perder y por los que deberán luchar con todas sus fuerzas y con las de todos nosotros, los muchos amigos de ese país extraordinario. Yo desde este blog, le deseo las mejores venturas, el progreso en libertad y en justicia, en solidaridad y en consonancia con su auténtica manera de ser . Cuba puede ocupar un lugar privilegiado en el Caribe, es un crisol de identidades y puede serlo de experiencias. Que los dinosaurios del régimen se retiren a sus cementerios de elefantes, que la ayuda exterior sea generosa y sin contraprestaciones inicuas, que no vengan de Miami a arrasar con sus venganzas y expolios. Cuba ya ha pagado su cota de dolor y de sacrificio, llega el tiempo del desarrollo endógeno, el que le es propio, sostenible, equilibrado y global.

Los cubanos, con los millones de amigos que tienen por el ancho mundo. Nadie que haya visitado y convivido con sus ciudadanos podrá olvidar nunca jamás ese maravilloso país, al que España, su penúltima colonizadora, le está tan obligada. Ahora es cuando de verdad podemos demostrar nuestro afecto y  hacer eficaces nuestra ayuda, nuestro respteo y nuestro aliento. Cuba nunca podrá jamás volver a ser el burdel de EEUU, pero tampoco deberá convertirse en un baño de sangre, de venganzas y de ajustes de cuentas. Mucho menos un satélite de la errática Venezuela. Tiempos difíciles s e avecinan y los bloggers delmundo entero podremos ayudarles.

Seguiremos de cerca los acontecimientos para que nada extraña les suceda, fuera de lo que les pertenece desde largo tiempo. Yo que tuve el privilegio de asistir al entierro de los restos del Che en Santa Clara, quiero traer a este blog algo que él escribió a su mujer y a sus hijos en la última carta desde Bolivia: "Ojalá puedan sentir como propia, en  lo más profundo de ustedes, cualquier injusticia, cometida contra cualquier en cualquier lugar del mundo" ... Y estas otras tomadas de su Diario: "Tusa nietos vivirán para ver el alba"... "Sólo me llevaré a la tumba la pesadilla de una canción inconclusa" (tomada de Nazim hikmet, poeta turco)..."!Tómalo! Es sólo mi corazón. Tómalo en tu mano y, cuando llegue el alba, abre tu mano y deja que el sol lo caliente", escribió en memoria de su amigo Patojo...... "Entrégate, como se entrega el pájaro./ Te tomaré, como los osos toman/ y, tal vez, te besaré despacio para sentirme hombre,/ yo, que soy paloma"

Retazos de la Luna Azul 070: Una piedra en el camino

Mientras el Noble doctor se había acercado con el Maestro Tenno a reparar algo en el otro lado del río, en donde practicaban durante la noche, llegó el Barrendero de Esmeraldas para traerle unas setas al Maestro. Sergei lo atendió con esmero y lo acomodó mientras preparaba el té ya que el Maestro estaba terminando de transcribir las enseñanzas de Confucio que cada día explicaba a Ting Chang.
- ¡No te molestes, joven Sergei! No quisiera molestar al Maestro pero sé que le gustan mucho este tipo de setas.
-  Te ruega que lo esperes, Luz Escondida, pues no quisiera dejar sin concluir el capítulo de hoy. Pero ya viene a tomar el té contgo, Venerable Señor.
- No me llames así, yo no soy más que el barrendero de los monjes. Si me descubrieran, adiós tranquilidad y sosiego.
- Si no es mucha la descortesía me gustaría preguntarte por qué te llama nuestro Maestro "Barrendero de Esmeraldas".
- Son bromas suyas que no tienen mayor importancia, - respondió sonriendo -.
En ese momento, llegó el Maestro que saludó con gran respeto y contento a su huésped y ambos se sentaron para saborear el rico té especiado.
- Sergei, no se trata de una broma. Yo te voy a contar la historia. Hace ya muchos años, nuestro huésped era instructor de artes marciales en el Ejército Rojo de Mao hasta que, un amanecer, vio el universo en una gota de lluvia que se posó en el filo de su espada. Se retiró al templo de Saolín y buscó completar su despertar compartiendo con los monjes el dominio de sus técnicas. Pero, un día, salió a barrer en la entrada del templo y con la escoba apartó una piedra verde de inmensa belleza. El prior del monasterio le increpó diciendo “¿No te das cuenta de que se trata de una piedra preciosa de valor inmenso?” El barrendero alzó los hombros, no respondió nada y siguió barriendo. Pero el prior le metió la piedra en el bolsillo para que no olvidase que la contemplación no está reñida con el conocimiento del valor de las cosas.
- Maestro, perdona mi ignorancia, - apuntó Sergei apoyando las palmas de sus manos en el suelo en señal de respeto ante los dos Maestros que bebían su té -, pero en el plano en el que se movía el Barrendero, ¿qué signifcaba valor y que importaba si lo confundían con precio?
- Así es, pero los priores y aún los Abades, a veces, son algo extravagantes. El caso es que, cuando nuestro amigo caminaba hacia un retiro en la montaña, llegó un aldeano corriendo hasta él y le dijo muy excitado “¡La joya! Dame la joya que llevas” “¿Pero qué joya me estás pidiendo, buen hombre?” “Es que durante la noche he tenido un sueño y un espíritu bueno me dijo: Vete al camino y encontrarás a un monje caminando que te entregará una piedra preciosa” “¡Ah! Le respondió el barrendero del monasterio. ¿Te refieres a esta piedra verde? Pues tómala si te apetece” Y sin más, continuó su camino.
- ¿Entonces?, - abrió los ojos la Liebre de las estepas.
- Entonces, el aldeano se la llevó a su casa y se pasó la noche sin poder dormir, contemplando aquella esmeralda y planeando todo lo que podría hacer con el dinero que le darían por ella.
- La codicia.
- No, la ignorancia, Sergei. El caso es que pasó así una semana sin poder dormir y decidió liberarse de esa losa corriendo a caballo detrás del monje para devolvérsela.
- Mal negocio hizo.
- No te adelantes, Sergei. No te adelantes. Cuando alcanzó a nuestro amigo le devolvió la esmeralda y se postró a sus pies diciendo: “¡Dame la sabiduría que te permite desprenderte con tanta sencillez de semejante riqueza!”
- ¡Guau! ¿Y qué fue del aldeano?
- Eso, otro día, Sergei, otro día te lo contará el Barrendero si tiene ganas. Ahora vamos a saborear el té y déjanos un rato en paz.

José Carlos Gª Fajardo

Nota.- Aquí termina la serie publicables de los Retazos de la Luna azul. Hay otros más que se refieren a la enseñanza que reibió el Noble Ting Chang, al otro lado del río... pera esta sólo le intdresaba a él.

 

Ya no hay bodas en Caná de Galilea, sólo llanto y vino amargo

Cuelgo en mi blog el valiente y documentado artículo del General español y analista político, Alberto Piris, La barbarie israelí

En una anterior columna aludí a las prácticas terroristas de Israel en Gaza, a causa del secuestro de un soldado, lo que provocó el castigo colectivo de la población palestina de la franja, castigo que aún perdura, empalidecido ante la ferocidad del nuevo episodio de esta tragedia, que ahora se abate sobre territorio libanés. Al hacerlo así, me sentí respaldado por una buena parte de la opinión pública israelí, como la expresada en el diario "Haaretz". No fue tan fácil encontrar después críticas israelíes a los ataques contra el Líbano, tras la inicial provocación de Hizbolá, aunque después de la reciente masacre en Caná (Qana: la de la boda bíblica) se vuelve a escuchar el orteguiano "no es eso, no es eso", vertido en voces hebreas.
Es inevitable una sensación de horror ante la impunidad con la que Israel desintegra a este sufrido país, bajo la mirada de su aliado estadounidense. Pero cuando se alcanza el cenit de la consternación es al saber que el primer ministro, Olmert, había decidido que la población que permaneciese en los territorios del sur de Líbano, tras el ultimátum para abandonar sus viviendas, sería considerada terrorista y perecería bajo las ruinas de lo arrasado, como la treintena de niños exterminados anteayer en Caná. Un ministro ultra ortodoxo se había explicado así: "No entraremos en las aldeas donde se esconden los terroristas de Hizbolá hasta que no las hayamos convertido en un cajón de arena". Cajón de arena en el que ahora jugarán los espíritus de las infantiles víctimas allí aniquiladas.
Así como Bush decidió considerar terroristas peligrosos a todos los apresados en Afganistán y someterlos a la ignominia guantanamera (como describe el encomiable filme "El camino a Guantánamo", del británico Winterbottom), el dirigente democráticamente elegido por un pueblo que se dice legatario del que sufrió la brutalidad nazi, aplica ahora en el Líbano, a los palestinos allí emigrados y a los libaneses nativos, métodos de similar crueldad a los que la Alemania nazi usó en ciertos territorios invadidos por sus ejércitos: los habitados por "infrahombres", judíos y eslavos, según la jerga racista de Goebbels.
La discusión que tuvo lugar la semana pasada en el seno del gobierno israelí, sobre cómo destruir a Hizbolá, se saldó apoyando la táctica de la tierra quemada. Ésta se desarrolla en dos etapas: primero, se conmina a la población a emigrar; después, se arrasan los poblados con cañones y bombarderos.
Un inciso, para reproducir las palabras que se oyeron en la fracasada conferencia de Roma, incapaz de imponer el alto el fuego que la mayoría deseaba. Habló el primer ministro libanés: "¿Vale menos la vida humana en Líbano que la de los ciudadanos de otro lugar? ¿Somos hijos de un dios menor? ¿Vale más una lágrima israelí que una gota de sangre libanesa?".
El contrapunto a este desahogo emocional lo puso la frialdad de la implacable Sra. Rice, expresando el punto de vista del gobierno de Bush: "No es bueno para nadie dar falsas esperanzas de algo (el alto el fuego) que no va a ocurrir. No va a ocurrir. Dije al grupo (de participantes en la conferencia): ¿Cuándo aprenderemos? Los campos de Oriente Medio están sucios con la basura de tantos alto el fuego destrozados". Y también con la basura —podría añadirse— de tanta hipocresía como la que Occidente, y en lugar destacado EEUU, viene mostrando allí desde que concluyó la época colonial, lo que todavía no ha aprendido la Sra. Rice.
Prevaleció su opinión, que era la del gobierno israelí, ante unos representantes europeos desunidos, débiles e incapaces. Por mucho menos, si el perpetrador de la barbarie que ahora contempla el mundo, horrorizado, hubiera sido cualquier otro país, se habría declarado una retirada general de embajadores y, después, otras medidas más enérgicas.
Pero el ejército de Israel necesitaba más tiempo para alcanzar sus objetivos. Entre estos se encontró un puesto de observadores de la ONU, donde cuatro soldados perecieron bajo el fuego israelí, al servicio de la comunidad internacional. El agresor desdeñó varios avisos para detener su ataque ante la bandera azul, bajo la que se debería amparar toda la humanidad. Pero sabido es que ni EEUU ni Israel tienen en mucha estima a la ONU, como ambos han mostrado al paso de los años.
Hay un arrogante modo de pensar y actuar, propio de los gobiernos que se consideran militarmente muy superiores a quienquiera que pueda oponerse a sus designios. Es el de EEUU frente a la ONU, para invadir Iraq; el de Israel, uno de cuyos generales proclamó que por cada cohete disparado por Hizbolá serían destruidos diez edificios en los barrios chiíes (¿entró en esta cuenta el que albergaba a los niños de Caná?); el que, cuando Bagdad ardía bajo las bombas, suscitaba entre los que la destruían desde el aire el recuerdo de los árboles de Navidad; o el de Hitler, cuando se refería al Tercer Reich como el "Imperio de los mil años".
Una mentalidad parecida es la que induce a Israel a creer que, cuando todo el sur de Líbano sea un desolado desierto de cráteres de proyectiles, habrá desaparecido Hizbolá y el pueblo israelí podrá vivir en paz. ¡Absurda esperanza!
Así como Hizbolá nació en 1984, a causa de la ocupación del sur del Líbano por Israel y sus aliados libaneses, es de temer que la barbarie israelí de estos días aporte nuevos hizbolás, nuevos terrorismos y más sangre y desolación. Es muy probable, además, que estas calamidades no queden circunscritas a Oriente Próximo sino que se extiendan a otros países. Esto es lo que tampoco ha aprendido la Sra. Rice ni el gobierno al que pertenece, que en Roma contribuyó a reforzar la vieja espiral de violencia en la que vive sumido Oriente Próximo desde la conflictiva creación del Estado de Israel en 1948, tan mal gestionada después por las grandes y medianas potencias que pugnaban por la hegemonía mundial sin ver que estaban activando una bomba de retardo.
 
 

Si callamos ahora nunca podremos recuperar el derecho a la palabra. Estamos ante una guerra de intereses, no entre naciones

Con la matanza de Qana, en el sur de Líbano, Israel ha terminado enajenándose incluso el apoyo de aquellos pocos que hace unos días se mostraban comprensivos respecto a su operación militar.
Sí, esta operación es indiscriminada y desproporcionada, y la muerte en un bombardeo de tantos niños libaneses, algunos discapacitados, era algo que cabía imaginar. Cuando se bombardean sistemáticamente poblaciones civiles para combatir a guerrilleros, milicianos o terroristas acaban sucediendo hechos tan espantosos como el de Qana. Aunque no sea la intención de quienes bombardean, la llegada de tales "daños colaterales" es sólo cuestión de tiempo. A eso, entre otras cosas, se referían las voces más lúcidas y moderadas de la comunidad internacional al pedir "contención" a Israel.
La matanza de Qana ha llegado días después de que otro bombardeo israelí terminara con la vida de cuatro soldados de las Naciones Unidas en Líbano y se suma a una larga lista de horrores de la que son principales víctimas los civiles y las infraestructuras del pequeño y frágil país de los cedros
. ACUSAR  DE  ANTISEMITISMO A  AQUELLOS QUE,  PRECISAMENTE  POR SER AMIGOS  DE  iSRAEL, LES  DICEN  ALTO  Y  CLARO A  SUS AUTORIDADES QUE  ESTA  CAMPAÑA  ES  UNA  LOCURA,  ES OTRO  ERROR  MONUMENTAL, como poco,  CUANDO  NO  UNA  VILEZA. Particularmente lamentable es que Israel no haya aprendido de su experiencia de 1982. Aquel año, las matanzas de Sabra y Chatila, obra de falangistas cristianos libaneses tolerada por Israel, pasaron a la memoria internacional como un símbolo de la barbarie a la que condujo la disparatada invasión israelí de entonces. Aquellas matanzas hicieron que Estados Unidos desaprobara tal operación militar y presionara para su fin. Luego vendrían las casi dos décadas de ocupación israelí de una franja en el sur de Líbano y su inevitable retirada, que acabaría dando prestigio e influencia al movimiento islamista Hezbolá, que se la atribuyó como victoria militar y política propia.
Israel debe poner fin de inmediato a su insensata aventura libanesa. Aunque sólo sea pensando en su propio bien. Sembrar más odio en su contra entre las poblaciones árabes, alimentar los semilleros internacionales de islamistas, desestabilizar aún más Oriente Próximo y alienarse a sus amigos occidentales es una política de una ceguera inconmensurable. En aras del interés estratégico de Israel, esta operación debe terminar ya. En aras del derecho a la vida de los niños y otros civiles libaneses, esa operación no debería haber comenzado nunca.

Retazos de la Luna Azul 069: Saber escuchar

- Maestro, - le preguntó Sergei mientras paseaban hasta el estanque de las carpas -, ¿por qué el Cielo no habrá dispuesto que todos los seres hablásemos la misma lengua?
- ¿A qué viene eso ahora, liebre demoledora?
- Pues a que gran parte de los problemas del mundo surgen del hecho de que no nos entendemos. Muchas veces queremos decir lo mismo, pero con otras palabras. Si se uniformasen, todo sería mejor.
- ¿Estás seguro, Sergei? ¿No conoces lo que ocurrió cuando un mono sacó un pez del agua y lo colocó sobre un árbol?
- Me imagino que se asfixiaría con tanto aire.
- Así es, "asfixiarse por exceso de aire", vas bien. Pero cuando preguntaron al mono que por qué lo hacía, éste respondió “¡Pues para salvarlo de morir ahogado!”
- ¡Mira qué listo!
- Eso es lo que sucedería si a todos nos "uniformasen",como tú sugieres, olvidando que la misma luz que permite ver al águila desde las alturas ciega al búho y le obliga a ocultarse hasta la noche.
- ¿Entonces, Maestro?
- Que cada uno trate de ser consciente de lo que dice cuando dice lo que dice. Y que, de lo que no se sabe hablar, lo mejor es callar.
-¡Ludwig von Wittgenstein!
- ¡El TAO!, liebre entrometida, el tao.
 
José Carlos Gª Fajardo

Nota.- Con el número 70 concluirá la serie de cuentos orientales Retazos de La Luna Azul. Me pregunto si convendría aprovechar mi estancia aquí, en Asilah, para comenzar una tercera serie. ¿Alguien tiene alguna sugerencia?... ¿Hay alguien ahí? Yo puedo comenzarla, pero me pregunto si valdrá la pena colgarla como post en este Blog. Como sabéis los 101 Retazos de Sergei y los 70 Retazos de la Luna azul se encuentran en mi web www.garciafajardo.org. Los escrbía cada mañana porque un tal Sergei me pedía que lo hiciese, él los leía y los comentaba. Uno, en definitiva, siempre escribe para alguien, lo demás es autismo.