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J. C. García Fajardo

"La globalización tendrá que cambiar porque el mundo está cambiando",

En el Primer Foro de Economía Política Internacional intervino el Premio Nobel de Economía J.Stiglitz en: La globalización económica a debate. El ex vicepresidente del Banco Mundial puso un rayo de esperanza que tocó la fibra de los asistentes al reafirmar: "La globalización tendrá que cambiar porque el mundo está cambiando: el poder de China, el calentamiento global... Quizá lo haga por problemas mayores o por reformas más sistemáticas y pensadas, pero lo hará. Hay que exigirle a la globalización que cumpla sus promesas de esperanza y justicia para todos con las que nació hace 20 años".
Stiglitz soltó lo que para él es la gran falacia de la globalización: "Todo iba a ser más barato y mejor, sin fronteras de ningún tipo. El resultado es que esa ola ha acabado hundiendo a los barcos más pequeños". Y en esa línea contrapuso la situación de países como China o India, que se subieron a esa ola y ahora tiene crecimientos económicos de entre el 6 y el 10%, con la de los países del África subsahariana o los de Latinoamérica. No se olvidó de México, del que resumió su situación con una sola frase a partir de los acuerdos económicos -NAFTA- que le vinculaban con EE UU: "A los 25 años de esos acuerdos, la brecha entre EE UU y su país, como bien saben ustedes, es mucho mayor. El NAFTA no fue un acuerdo ni justo ni libre para ustedes. Y esas diferencias económicas han hecho crecer los problemas migratorios entre ambos países".
El que fuera presidente de los consejeros económicos de Clinton se permitió el lujo de utilizar una metáfora -"un río subiendo una montaña, así de absurdo fluye el dinero de los pobres a los ricos con la globalización"- para introducir los que, en su opinión, son los dos grandes acicates de la cara oscura de la globalización: "Ha habido globalización económica, pero no ha estado acompañada de una globalización política, no tenemos instituciones globales fuertes que frenen las desigualdades". Subrayó lo que llamó "déficit democrático" de los escasos convenios internacionales e instituciones globales hoy existentes, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) -"¿quién manda ahí? Pues EE UU, claro"- o el G-7 -"las siglas lo dicen todo"-.
Con porcentajes y datos, Stiglitz fue dibujando un panorama amenazante de la globalización que, paradójicamente, también ha acabado tocando la economía norteamericana: "Los ingresos medios de los norteamericanos están por debajo de los niveles de hace seis años". Denunció la "ideología del fundamentalismo de mercado", o la teoría de que todo se arregla con el libre comercio, concepto que acabó enlazando de nuevo con el del déficit democrático de la globalización, que tradujo en un ejemplo, el de los convenios bilaterales: "Están rompiendo los convenios multilaterales de iguales; piensen que nunca puede haber reciprocidad entre países ricos y subdesarrollados". La conducta de los que llamó los "bandidos corporativos que, como en el Oeste, pasan la frontera y quedan fuera de la ley", o las multinacionales que eluden sus responsabilidades civiles allí donde se instalan, la deuda externa, el cinturón de acero de la propiedad intelectual y la explotación técnica neocolonizadora que permite que países con materias primas vitales no crezcan.
Stiglitz elogió la actitud de la Venezuela de Chávez y de la Bolivia de Evo Morales para intentar cambiar situaciones globales de desigualdad: "Se les critica, pero supieron renegociar y buscar un convenio más justo para sus gentes", remarcó el premio Nobel. Esas actitudes y alguna señal de debilidad del FMI o del Banco Mundial al admitir esos déficits democráticos fueron su cuota de optimismo. "La globalización cambiará porque los problemas que acaba generando serán insolubles o fruto de una reforma más sistemática y pensada", dijo, como la que propone en uno de sus libros, Cómo hacer que funcione la globalización. Esto ha sido un ejemplo de globalización positiva.

No todos permanecen en silencio durante este tiempo del oprobio ¡Pásalo!

"En la guerra entre el Bien y el Mal siempre es el pueblo el que pone los muertos" E. Galeano
Tenemos que romper la barrera del sonido para que el mundo sepa que hay muchísimos americanos no estamos de acuerdo con este Gobierno que padecemos.
"2.200 MM de dólares se gastan al día en la industriaDirector de Le Monde Diplomatique
""Es la miseria la que crea el terrorismo". Saramago
"Tenemos que luchar contra la raíz del problema, que es la pobreza". Director FMI
110 millones de personas nos echamos a la calle en el mundo para protestar pacíficamente contra la guerra de Iraq" Mayor Zaragoza.
Acabo de ver en TVE, con emoción y rabia, la nueva entrega de "Voces contra la globalización": El Obispo Casaldáliga, Saramago, Galeano, Wim Winders, Jean Ziegler, I. Ramonet, Sami Naïr, Manu Chao, Toni Negri, profesores de universidad, periodistas, ecologistas, activistas... Al menos, podemos pasar la palabra a otros con estos testimonios, libros, etc ¿Quién dijo que todo está perdido? No. No es cierto que todos hayamos permanecido en silencio durante el tiempo del oprobio. ¿Y tú, qué haces?
Nesemu

Ultramontanos y desfasados

La Conferencia Episcopal se alinea contra la negociación con ETA. Al menos eso se desprende de su pastoral sobre la situación en España, hecha pública hoy, en la que afirman que “una sociedad libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político”. O sea que con el adversario no cabe el diálogo, que sólo es posible eliminarlo, destruirlo y que venga de rodillas con la soga al cuello. ¡Qué lejos del mensaje, de la actitud y del ejemplo de Jesús de Nazareth ante la pregunta de Pedro "No siete veces, Pedro, sino setenta veces siete" etc etc Pretender la rendición incondicional y sin posibilidad alguna de diálogo es contraria a derecho y lleva o a la desesperación, o al caos y a la locura. ¿Será mejor que decidan morir matando? ¡Com se nota que nunca ETA ha atentado contra ningún obispo ni contra ningún clérigo! De lo cual nos alegramos pero todfas las víctimas nos duelen por igual y debemos recordar que toda tregua, por definición, es un alto el fuego para dialogar. Si los Obispos proclaman que no son interlocutores válidos.... apaga y vámonos.
En el documento se hace una mención destacada a la unidad de España, aunque no se la califica como bien moral.
Los obispos valoran como positivo el "advenimiento de la democracia" ¡Menos mal, pues hasta bien entrado el siglo XX y sobre todo en el Syllabus la condenaban explícitamente!; pero llaman la atención sobre el "peligro que supone dilapidar los bienes alcanzados y reabrir viejas heridas con una utilización de la 'memoria histórica' guiada por una mentalidad selectiva" ¡Bien callados permanecieron durante más de 40 años mientras cooperaron activamente con la deformación de esa memoria histórica!. El "laicismo radical y excluyente impulsado por algunos sectores, está en la base de algunas legislaciones, promovidas recientemente en España, que deterioran gravemente el bien común de una sociedad, formada en buena parte por católicos" Nunca acabarán de aceptar que somos un Estado aconfesional y que en rigor deberíamos denunciar los obsoletos Acuerdos con el Estado del Vaticano.
Los obispos recalcan también que para mejorar la democracia "es absolutamente necesario respetar el recto funcionamiento de las instituciones, especialmente la autonomía del poder judicial y la libertad de los jueces", así como el respeto y protección de la libertad religiosa. A la vez, los obispos realizan "un ejercicio de autocrítica" y reconocen que "también la falta de clarividencia y de vida santa entre los católicos han contribuido el oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y del agnosticismo teórico y práctico, en nuestra sociedad". En el ejercicio de nuestra libertad responsable y soberana.
Hasta ahroa sólo nos ha llegado  la reacción de Gaspar Llamazares que ha tildado de "ultramontana" a la CEE, a la que ha acusado de ejercer "más como derecha dura que como autoridad moral de los católicos". El líder de IU ha reprobado el comportamiento de la jerarquía eclesiástica tras las "concesiones" hechas por el Gobierno en materia de financiación o enseñanza.
En su opinión, la CEE "sólo le da bofetadas" al Gobierno y no da a entender que hay una "'pax' firmada" con él. Sigamos de cerca la reacción de otras fuerzas políticas y sociales. Después se quejan de que tan gran número de ciudadanos responsables se alejen de sus círculos de influencia.

Los dragones del crimen organizado

CCS  23 11 2006
Los dragones del crimen orgnizado
Es como un dragón; aunque se trata de una criatura larga, las diversas partes de su organismo están estrechamente vinculadas. Así explicaba un traficante chino la estructura de los negocios criminales del narcotráfico, las armas, las personas y los productos falsificados.
Cuenta Moisés Naím, Director de la revista Foreing Policy que, en una reunión en Argentina de jefes de Estado de América Latina, tuvieron fuertes enfrentamientos sobre cómo promover el libre comercio en Latinoamérica sin llegar a ningún acuerdo. Mientras tanto, los traficantes ilegales  tienen un enorme éxito conectando el Sur con el Norte y transformando a ambos en el proceso. Puede que los acuerdos de libre comercio no estén prosperando en Latinoamérica, pero el comercio ilícito sin duda está en pleno apogeo.
Es de todos conocido que tan sólo los latinoamericanos que viven en el extranjero enviaron casi 40.000 millones de euros a sus países de origen el año pasado, más que todas las empresas multinacionales juntas y mucho más que todas las ayudas externas repartidas por EE UU, la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El flujo de capital ya supone un 10% del PIB de Latinoamérica, y está creciendo a más de un 10% anual. Algunas transferencias son realizadas por emigrantes legales a través de canales legítimos, pero un porcentaje importante se gana y envía de forma ilícita. Si sumáramos los envíos que el resto de inmigrantes de todas las nacionalidades envían a sus países de origen, a través de los medios más diversos, alcanzaríamos unas cifras impresionantes.
Pero no sólo se trata de las legítimas remesas de dinero de los trabajadores a sus familias lo que escapa a todo control sino que una de las más importantes fuentes de divisas extranjeras proceden del criminal negocio de los narcóticos. Según datos proporcionados por la ONU, las ganancias obtenidas con el narcotráfico con países extranjeros superaron superaron en Latinoamérica los 64.000 millones de euros en productos agrícolas que todos esos países de exportan cada año. Y en cuanto al tráfico con seres humanos, se calcula que en el sudeste asiático más de treinta millones de mujeres y de niños han sido vendidos como esclavos en los últimos diez años.
Al parecer, más de la mitad de la actividad económica de Latinoamérica se desarrollan en el sector informal. Las economías latinoamericanas nutren toda clase de redes empresariales importantes, altamente globalizadas y eficaces que son capaces de transportar personas o droga desde los lugares más remotos a EEUU o a países de la Unión Europea. Pocas empresas latinoamericanas formales son así de competitivas y eficientes.
La economía ilícita prospera y conecta a América Latina con el resto del mundo de muy poderosas y a menudo delictivas maneras. Desde esta perspectiva, los acuerdos de libre comercio que se firman entre Gobiernos son menos productivos que los criminales negocios del llamado sector informal. La realidad es que mientras la economía formal está creciendo poco y creando insuficientes empleos, el sector informal y el tráfico ilícito crecen sin cesar ante la aparente impotencia de los organismos reguladores internacionales.
En su apasionante libro Ilícito, cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo, Naím se pregunta ¿por qué ha aumentado el comercio ilícito de armas, órganos humanos, drogas, productos falsificados y lo que es más terrible, esa nueva forma de esclavitud que es el tráfico de personas?
Parte del hecho de que siempre han existido contrabandistas, traficantes y piratas, pero nunca como hoy, con la capacidad de operar a nivel mundial gracias a las nuevas tecnologías, a los paraísos fiscales, a la inmediatez de las comunicaciones y al poder económico que mueve más del diez por ciento del comercio mundial.  Pero sobre todo, y esto es lo más alarmante, con el inmenso poder político que tiene en todo el mundo. Nunca antes los negocios del crimen habían sido tan globales ni los criminales fueron tan ricos ni con  tanta influencia política.
El autor sostiene que el negocio del crimen está cambiando el mundo aprovechando las facilidades que para el blanqueo del dinero negro les prestan las instituciones bancarias, los paraísos fiscales, la corrupción de muchos gobernantes y el silencio cómplice de los circuitos financieros que son capaces de mover en una semana más de un billón de dólares mientras que todo el comercio de bienes y servicios, durante un año y en el mundo entero, no llega a los 40 billones de dólares. De ahí la necesidad de afrontar el problema, analizar las causas y los medios empleados así como la complicidad criminal pero impune de tantas instituciones bancarias, financieras, administrativas, militares y políticas que no se atreven a enfrentarse a ese mercado inhumano y terrible porque ellas mismas se sirven de esas redes por los beneficios que les reportan.
Mientras tanto, millones de seres humanos padecen las consecuencias de esos tráficos ilícitos pero eficaces de armas, drogas, seres humanos, fármacos falsificados y dinero. Porque lo que está en juego es el tejido social mismo, el Estado de Derecho y la convivencia organizada como fruto de la justicia social y de la solidaridad entre los pueblos.
José Carlos Gª Fajardo

¿Por qué Francia no actuó contra los terroristas que dice ahora que se estaban rearmando en su país?

Si ha sido ETA, tendrá consecuencias, dijo Zapatero tras el robo de armas en Francia, hace un mes. Ahora ya tenemos la confirmación de las autoridades francesas, que además inscriben el robo en una cadena de actividades propia de una organización terrorista que, lejos de prepararse para la retirada, trata de reorganizarse para volver.

En el terreno policial y judicial sobre todo, incluyendo el reforzamiento de los lazos con las autoridades francesas, cuya forma de comunicar la autoría del robo parece revelar una cierta falta de sintonía que debe corregirse. ¿Será, que como le ocurrió con las mafias de los  corsos , durante la Frech Connectionm les permiten actuar con tal de que no desencadenen el terrorismo etarra en Francia?  Durante la French Connection, el Gobierno de Pompidou permitió a las mafias corsas que utilizaran Marsella com puerto de distribución de la droga asiática hacia los puertos de América, si permitirle que la distribuyeran en Francia y que, de paso, limpiaran el territorio francés de los repatriados de Argelia, los pieds noirs, que habían formado la OAS con actos terroristas en el Sur de Francia contra el Gobierno del  General De Gaulle que había reconocido la independencia de Argelia. Para no involucrar ni al Ejército ni a la policía francesas, los corsos se encargaron de hacerlos desaparecer: nunca apareció ni un cadáver de la OAS. (Sepultados bajo edificios inmensos o envueltos en cemento o se perdieron en el mar... hsta que cundió el pánico netre ellos y se trasladaron a la Costa del Sol española o a Latinaomérica

¿A quien beneficia ese crimen en Oriente Medio? A quienes no desean el entendimiento entre los musulmanes de la zona

El asesinato ayer cerca de Beirut del ministro antisirio Pierre Gemayel, tercera generación de una prominente familia política que ha colaborado con el Gobierno de Israel en las represiones de Sharon a los palestinos, encaja en el macabro rompecabezas que se juega en Líbano y agrava la galopante crisis que enfrenta a la mayoría gubernamental antisiria con las fuerzas leales a Damasco que encabeza Hezbolá. El joven Gemayel, apoyo clave del Gobierno prooccidental de Fuad Siniora, es el tercer político relevante contrario a los intereses de Damasco asesinado en Líbano desde el atentado que costó la vida al ex primer ministro suní Rafik Hariri, en febrero de 2005, y cuyos ecos forzaron la retirada militar siria del país de los cedros. Es inimaginable que Siria haya causado este asesinato cuando precisamente celebraba su reincorporación a la escena política internacional en Oriente Medio, al restablecer relaciones con Iraq y formar junto con Irán y EEUU, Gran Bretaña y otros países una posible solución a los problemas de la zona. Habría que mirar en otra dirección ¿A qué gobierno de la zona no le interesa que los países árabes y musulmanes de la zona se entiendan y organicen? Todos conocemos su capacidad de influir en los servicios secretos de otros países y servirse de sicarios para ejecutar a sus enemigos.
Como eslabón más vulnerable de las descomunales presiones que convergen en Oriente Próximo, Líbano ha vuelto a convertirse, tras unos años de tranquilidad relativa, en campo de batalla entre chiíes y suníes, que se disputan por delegación los restos del minúsculo país devastado por la invasión israelí de este verano. La pugna se libra ahora entre las fuerzas prooccidentales agrupadas tras los herederos políticos de Hariri y el oscuro eje sirio-iraní que sostiene a la guerrilla fundamentalista de Hezbolá, glorificada en el mundo árabe por su resistencia a las fuerzas judías.


Gran parte de los problemas de Africa son responsabilidad de los colonizadores/explotadores europeos. Estamos obligados a reparar

La mortalidad materno-infantil es ahora más alta que hace tres décadas y muchos de los niños que mueren lo hacen aún por desnutrición. En la mayoría de los países subsaharianos, más de un tercio de su población joven está infectada, lo que en las condiciones sanitarias en que viven supone de hecho una condena a muerte. Una gran mayoría de los que ya han sido alcanzados por el virus y morirán por su causa ni siquiera lo saben, con lo que, además de ser víctimas, contribuyen a su expansión.
Todos los países africanos tienen un problema endémico de tuberculosis, una enfermedad que nunca ha tenido diques de contención solventes pese a que hace ya mucho tiempo que existen tratamientos eficaces. En los últimos años la tuberculosis ha cobrado nuevo impulso de la mano del sida, de modo que las dos forman un binomio imposible de abordar para los míseros presupuestos sanitarios de los países afectados.
Si sólo la mitad de la población tiene acceso al agua potable, difícilmente se podrán contener las infecciones, a lo que hay que añadir un fenómeno nuevo imparable: el éxodo masivo de la población del campo hacia unas pocas urbaciones carentes de todo servicio. Cada campesino que deja el terruño para ir a vivir a una chabola de alguna de las enormes urbes que crecen en África, es un productor de alimentos que se pierde y una boca más que alimentar en una economía sin excedentes suficientes para garantizar su subsistencia. No es de extrañar que sean también africanos buena parte de los dos millones de niños que mueren en conflictos armados y una gran proporción de los 300.000 niños soldado que luchan en diferentes guerras.
África no tiene medios para cuidar de su salud, y el resto del mundo mira mientras tanto a otro lado. Las ayudas que llegan son apenas un parche incapaz de revertir el círculo vicioso de enfermedad y pobreza en que se desangra el continente. Cuanta más pobreza, peor salud y cuanta peor salud, más pobreza. Incluso en los países políticamente más estables y con economías más desarrolladas, como Botsuana, Lesoto o Zambia, la esperanza de vida ha caído hasta los 40 años, la mitad de la que registran países como España. Mientras eso ocurre, se suceden las grandes declaraciones de intenciones, pero está claro que las palabras no curan.

 

Y los Obispos siguen en contra del uso del preservativo. Algún día darán cuentas por esta cerrazón e hipocresia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la epidemia de sida continúa creciendo y ya hay 40 millones de infectados en todo el mundo. Además, alerta de un elevado crecimiento de casos en Europa del este y Asia, donde el número de infectados se ha multiplicado por 20 en los últimos 10 años.
En 2006 se produjeron 4,3 millones de nuevas infecciones, de las cuales 2,8 millones (el 65%) corresponden al África subsahariana. Tres millones de personas han fallecido como consecuencia de enfermedades relacionadas con el sida en 2006.
Uno de los datos más llamativos del informe es el gran crecimiento de la enfermedad en Europa del este, especialmente Rusia y Ucraia, y Asia central, donde se observa que las tasas de infección han crecido en más del 50% desde 2004. Según estos datos, 1,7 millones de personas viven actualmente con el virus en estas regiones, 20 veces más que hace 10 años. Un total de 270.000 personas se han contagiado en 2006, con 84.000 muertes, y sólo un 13% de los enfermos tiene acceso a tratamientos con retrovirales.
En América del Norte y Europa occidental el número de nuevas infecciones se ha mantenido invariable. Y en algunos países, como Uganda, donde se habían logrado reducir las nuevas infecciones, se ha frenado el descenso o han aumentado. Así, tan sólo en unos pocos países de ingresos bajos y medianos se han reducido verdaderamente las nuevas infecciones.
Desde el lado positivo, el informe reconoce que se observan descensos en las tasas de infección en algunos países, así como tendencias positivas en el comportamiento sexual de los jóvenes en zonas de especial riesgo, con un mayor uso del preservativo. Es el caso de países como Botswana, Burundi, Costa de Marfil, Kenia, Malawi, Ruanda, Tanzania y Zimbabue.

NIKE, ¡quéc grandísimos hdp, cínicos cuando hay estudios muy serios que demuestran sus prácticas miserables e inhumanas

La firma deportiva estadounidense Nike ha anunciado que cesará de trabajar con su planta de producción de balones de fútbol en Pakistán Saga Sports porque ésta "viola la legislación laboral".
Para el presidente de Nike, Mark Parker, con un cinismo que asombra, echa la culpa a los fabricantes a quienes paga precios de miseria y exige entregas que superan cualquier horario de trabajo "humano": "esta fábrica ha roto su compromiso y ha dañado nuestra confianza en ellos", y además, "ha fallado a sus empleados, que es lo más importante". La decisión de romper las relaciones con Saga Sports se produce después de seis meses de investigación. La planta permitió que se fabricaran balones de fútbol en hogares de la ciudad de Sialkot, situada al noreste de Pakistán, donde está instalada la compañía.
Los responsables de la compañía defienden que Nike "ha desarrollado durante años una política contra las prácticas laborales ilegales como el empleo infantil, la inseguridad de las condiciones de trabajo, y el trabajo en los propios hogares", prácticas que Saga Sports no está cumpliendo. ¡Qué grandísimos hdp! Leed a Noemí Klein y a tantos otros...

 

Más haikús, como trallazos de brisa y sombra. ¿Qué sabe el ánade de su reflejo sobre las aguas del lago?

Atardece y la brisa
Sopla rizos de agua
A los pies de las garzas azules. (Buson)

Mi jardinero
Convertido en sirviente
De crisantemos. (Buson)

Sin pincel
El sauce pinta el viento. (Saryu)

Un cuco llama
Y entre los densos bambúes
Veo la luna. (Basho)

Luna de otoño
Con tal brillo refulgiendo
Que escribí esto. (Sekkei)

Algunas aldeas no tienen peces
Algunas no tienen flores
Mas todas ven la luna de esta noche. (Saikaku)

Mucho ha de aprender
Quien está ciego a la luz del relámpago. (Basho)

Tardía
Reflejada en los campos de arroz
La Vía Láctea. (Izen)

(Nota.- El haiku es un verso de lírica japonesa compuesto por tres versos de 5, 7 y 5 sílabas (17 en japonés que, a veces,
al traducirlo se pueden perder, pero siempre permanece el ritmo y el "golpe" que despìerta casi sin palabras. No son fáciles de escribir.
A los maestros epsirituales, a veces, "se les escapan". Pero uo siempre reconoce cuando está ante un haikú. Uno de los que más mw gustan
es del Maestro Basho:  "No decían palabra
   el anfitrión, el huésped
   y el crisantemo" (Basho)  (¿qué iban a decir sin romper el encanto del encuentro?)

 

 

 

 

Haikús del libro, Retazos de la Luna azul, (en corrección de pruebas para la imprenta)

Las sombras del bambú barren las escaleras,
ni una mota de polvo se agita.

La luz de la luna atraviesa las profundidades del estanque,
no hay huella alguna en el agua.

En todo el universo, ni siquiera tengo
un terreno para colocar un bastón.
Afortunado es quine descubre
vacía la personalidad  y huecos los fenómenos.
¡Adios, espadas del imperio mongol!

19 de los 20 países del mundo con mayor mortalidad materna están en África

La situación sanitaria en África sigue bajo mínimos, aunque la OMS reconoce algunos avances. El continente, con el 11% de la población mundial, acumula el 60% de los casos de sida y 19 de los 20 países del mundo con mayor tasa de mortalidad en los partos son africanos. Son ejemplos de una situación dramática reflejada en el primer informe sobre la salud de los 738 millones de africanos.OMS
(Organización Mundial de la Salud)
Según el documento, que hoy publica la OMS, el sida sigue devastando la región. No obstante, la organización destaca que desde diciembre 2003 se ha multiplicado por ocho el número de personas con acceso a los tratamientos con antiretrovirales, pasando de 100.000 personas a 810.000. El problema es que hay más de 25 millones de infectados por el virus, 3,2 millones contrajeron el virus en 2005 y murieron 2,4 millones de personas. En 16 países de África, al menos el 10% de la población está infectada.
Otro de los graves problemas sanitarios a los que se enfrenta África es lo que la OMS llama la "epidemia silenciosa": la muerte de madres y recién nacidos en el parto y la de niños. 19 de los 20 países con mayor mortalidad materna (en el parto) están en África. Además, la tendencia no es positiva de cara al futuro. En 1990, se estableció como objetivo una reducción de tres cuartas partes de la tasa de muerte durante el parto, situada entonces en 870 casos por cada 100.000. 15 años después, la tasa se sitúa en 910 casos. La OMS reconoce que no se han producido avances, aunque apunta que las cifras son ahora más altas debido a un cambio en la metodología estadísitica.
La directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan, ha establecido el continente africano como prioritario en la agenda de la agencia. "La salud de los africanos tiene que ser el indicador del funcionamiento de la OMS", ha dicho

Voces contra la globalización en TVE 2

Acabo de ver, asombrado e impresionado, la segunda entrega del Programa "Voces contra la globalización: ¿Otro mundo es posible?"
En TV2 de 22 a 23 horas, los domingos. Ya hablé de ella la semana pasada y lamento no haber podido alertaros con antelación. Participaron Federico Mayor Zaragoza, Manu Chao, Carlos Taibo, Susan George, Ignacio Ramonet, Vidal Beneyto, Tony Negri, Sami Naïr, Fatima Mernissi, el prof. Riffkin, con canciones de Manu y de Drexler. etc
Vamos a intentar que nos cedan una copia en TV para pasarla en la universidad. Quizás podrñiamos invitar al prof, Taibo. Vale la pena. Parece increíble, pero así, hablando claro, denunciando y aprovechando los medios de comunicación es como podemos comenzar a cambiar este modelo de sociedad por otro mundo más justo y solidario.¿Alguno lo ha visto? Nesemu

La responsabilidad de los artistas e intelectuales en esta lucha por la supervivencia se manifiesta en este hermoso texto de Mario Vagas Llosa

El olor de la pobreza
Hace tres años, en un viaje por tierra de Lima a Ayacucho, paramos en medio de una pampa, en lo alto de la cordillera, en una aldea donde había un pequeño puesto de policía. Le pedí al oficial que me permitiera usar su baño. "Desde luego, doctor", me dijo, muy amable. "¿Quiere usted miccionar o defecar?". Le repuse que lo primero. Su curiosidad era académica porque el "baño" del puesto era un corralón a la intemperie donde micciones y defecaciones se confundían entre nubes de moscas y una pestilencia de vértigo.
Este recuerdo me ha acompañado sin tregua mientras, tapándome a ratos las narices, hojeaba las 422 páginas de un reciente informe publicado por las Naciones Unidas titulado "Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua". El prudente título y la fría y neutral prosa burocrática en que está redactado no impide que este extraordinario estudio, inspirado sin duda en la sabia concepción de la economía y el progreso de Amartya Sen -un economista que no cree que el progreso consista en estadísticas-, estremezca al lector enfrentándolo con tanto rigor como crudeza con la realidad de la pobreza y sus horrores en el mundo en que vivimos. La investigación que han llevado a cabo Kevin Watkins y su equipo debería ser de consulta obligatoria para todos quienes quieren saber lo que son el subdesarrollo económico y la marginación social en términos prácticos y los abismos que separan a estas sociedades de las que han alcanzado ya medios y altos niveles de vida.
De esta lectura, la primera conclusión a la que llego es que el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son el libro, el teléfono, el Internet ni la bomba atómica, sino el excusado. Dónde vacían su vejiga y sus intestinos los seres humanos es el factor determinante para saber si están todavía en la barbarie del subdesarrollo o han comenzado a progresar. Las consecuencias que tiene en la vida de las personas este hecho simple y trascendental son vertiginosas. La tercera parte de la población del planeta -unos dos mil seiscientos millones de personas-, cuando menos, no sabe lo que es un excusado, una letrina, un pozo séptico, y hace sus necesidades, como los animales, al pie de los árboles, junto a arroyos y manantiales, o en bolsas y latas que arroja en medio de la calle. Y unos mil millones utilizan para beber, cocinar, lavar la ropa y su higiene personal, aguas contaminadas por heces humanas y animales. A ello se debe que por lo menos dos millones de niños mueran cada año de diarrea y que enfermedades infecciosas, como cólera, tifoidea y parasitosis, causadas por lo que el informe llama eufemísticamente "carecer de acceso al saneamiento", devasten enormes sectores de África, Asia y América Latina y sean la segunda causa de la mortalidad infantil en el mundo.
En un importante barrio de Nairobi (Kenya) llamado Kibera está generalizado el sistema de los llamados "inodoros volantes", bolsas de plástico que la gente utiliza para hacer sus necesidades y que luego arroja por los aires a la calle (de ahí el apodo). Esta práctica motiva que el nivel de enfermedades infecciosas en el barrio sea altísimo. Aquellas golpean sobre todo a los niños y a las mujeres. ¿Por qué a éstas? Porque como son ellas las que se ocupan sobre todo de la limpieza hogareña y del acarreo del agua están más expuestas que los hombres al contagio.
En Dharavi, un sector populoso de la ciudad de Mumbai, en la India, hay un solo váter por cada 1.440 personas, y en la estación de las lluvias el agua que inunda las calles convierte a éstas en ríos de excrementos. La abundancia del líquido elemento es, en este caso como en el de muchas ciudades del tercer mundo, una tragedia, porque, dadas las condiciones de existencia, el agua, en lugar de ser la vida, es muchas veces el instrumento de la enfermedad y la muerte.
Y, sin embargo, paradójicamente, el problema del agua, inseparable del saneamiento, es acaso el principal que mantiene a los hombres y mujeres prisioneros del subdesarrollo. Los datos del informe son concluyentes. Cuando tienen agua, se trata por lo general de aguas servidas, que acarrean toda clase de bacterias y males que los enferman y matan, pero, en la mayoría de los casos, la pobreza condena a los pobres a una sequía que es todavía más catastrófica para su salud y sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida. Una de las demostra-ciones más chocantes de la investigación es que los pobres pagan mucho más cara el agua que los ricos, precisamente porque los pueblos y barrios donde viven carecen de instalaciones de agua y desagüe y tienen que comprarla a aguateros o servicios comerciales pagando precios exorbitantes. Así, por ejemplo, los habitantes de los barrios pobres de Yakarta (Indonesia), Manila (Filipinas) y Nairobi (Kenya) "pagan entre 5 y 10 veces más por unidad de agua que aquellos de las áreas de ingresos altos de sus propias ciudades y más de lo que pagan los consumidores de Londres o Nueva York". Ese precio desigual del agua hace que el 20% de los hogares más pobres de El Salvador, Jamaica y Nicaragua inviertan la quinta parte de sus ingresos en agua. En tanto que en el Reino Unido el gasto promedio por agua de los ciudadanos es apenas el 3% del ingreso.
No me resisto a citar esta estadística del informe: "Cuando un europeo utiliza la cisterna de un inodoro o un estadounidense se ducha, consumen más agua que la que tienen cientos de millones de personas que viven en los barrios urbanos pobres o las áreas urbanas de los países en desarrollo". Y otra es que con el agua que se ahorraría si los "civilizados" cerráramos los caños del lavador mientras nos cepillamos los dientes un continente entero de "bárbaros" podría bañarse.
A primera vista, se diría que no hay mucha relación posible entre la falta de agua y la educación de las niñas. Y, sin embargo, la hay y muy estrecha. El informe calcula que se pierden 443 millones de días escolares al año a causa de enfermedades relacionadas con el agua y que millones de niñas faltan a la escuela y reciben una educación deficiente o nula, y en todo caso inferior a la de los varones, porque diariamente deben ir a buscar agua a acequias, ríos y pozos que están a menudo a varias horas de camino de sus hogares.
En Los Miserables, Victor Hugo escribió que "Las cloacas son la conciencia de la ciudad", y, en una de esas interpolaciones del narrador que recorren la novela, mientras Jean Valjean pataleaba entre la mierda con el desmayado Marius a cuestas, intentó una curiosa interpretación de la historia a partir del excremento humano. Algo así hace este formidable estudio, sin la poesía y la elocuencia del gran romántico francés, pero con mucho mejor conocimiento científico. Proponiéndose nada más que describir las circunstancias y reverberaciones de un problema concreto que afecta a la tercera parte de la humanidad, este Informe radiografía con dramática precisión el extraordinario privilegio de que gozamos las dos terceras partes restantes, cada vez que, casi sin darnos cuenta de ello, abrimos la canilla de un lavador para lavarnos las manos o la regadera de la ducha para recibir esa lluvia de agua fresca que nos limpia y rejuvenece, o cuando, aguijoneados por un retortijón, nos encerramos en la intimidad de un excusado, aligeramos las entrañas y, solazados, limpiamos con un pedazo de papel higiénico todos los rastros de aquella ceremonia, jalamos una cadena y sentimos, en el torbellino del surtidor, que nuestras suciedades recónditas desaparecen en las entrañas de los desagües, lejos, lejos de nuestras vidas y olfatos, para bien de nuestra salud y buen gusto.
Qué infinitamente distinta a la nuestra es la experiencia de esos miles de millones de seres humanos que nacen, viven y mueren literalmente asfixiados por su propia inmundicia, a la que no consiguen arrancar de sus vidas, pues, visible o invisible, la mugre fecal que expulsan regresa a ellos como una maldición divina, en la comida que comen, el agua en que se lavan y hasta en el aire que respiran, enfermándolos y manteniéndolos en la mera subsistencia, sin posibilidades de salir del confinamiento en que malviven.
Uno de los aspectos más sombríos de este asunto es que, en gran parte debido al asco y la repelencia que todo lo relacionado con la mierda despierta en los seres humanos, los gobiernos y los organismos internacionales que promueven el desarrollo no suelen darle la prioridad que debería tener; lo frecuente es que lo subestimen y dediquen presupuestos insignificantes a planes de saneamiento. Y la verdad es que vivir en la suciedad no sólo enferma el cuerpo sino también el espíritu, la autoestima más elemental, el ánimo para rebelarse contra el infortunio y mantener viva la ilusión, motor de todo progreso. "Nacemos entre heces y orina", escribió San Agustín. Un estremecimiento como una viborilla de hielo en la espalda debería recorrernos al pensar que un tercio de nuestros contemporáneos nunca sale de la porquería en que vino a este valle de lágrimas.

 

Sabia reflexión sobre el cambio climático del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz

El Gobierno británico ha publicado recientemente el estudio más exhaustivo hasta la fecha sobre los costes y riesgos económicos del calentamiento global y las medidas que podrían reducir las emisiones de gases invernadero, con la esperanza de prevenir en parte las peores consecuencias. El informe, redactado bajo la dirección de sir Nicholas Stern, de la London School of Economics -que fue mi sucesor como economista jefe del Banco Mundial-, expone con claridad que ya no se trata de si podemos permitirnos el lujo de hacer algo para remediar el calentamiento global, sino de si podemos permitirnos el lujo de no hacer nada.
El documento propone un orden de prioridades cuyo coste equivaldría al 1% del consumo anual y ahorraría al mundo unos costes de riesgo equivalentes a cinco veces más. Los costes que se atribuyen al calentamiento global son superiores a los de estudios anteriores porque el informe tiene en cuenta las pruebas, cada vez mayores, de que el proceso de calentamiento global es muy complejo y no lineal, y de que es verdaderamente posible que avance a mucha más velocidad y se extienda mucho más de lo que antes se pensaba.
En realidad, es muy posible que el cálculo de los costes que hace el estudio se quede muy corto: por ejemplo, el cambio climático puede provocar una mayor variabilidad del tiempo, la posible desaparición o transformación de la corriente del Golfo -que interesa especialmente a Europa- y el florecimiento de diversas enfermedades.
Cuando trabajé en el Equipo Intergubernamental sobre Cambio Climático, el grupo científico que evalúa de forma periódica las bases científicas del calentamiento global, existían pruebas aplastantes, ya en 1995, de que la concentración de gases invernadero en la atmósfera había aumentado notablemente desde los comienzos de la revolución industrial, de que la actividad humana había contribuido de forma significativa a dicho aumento y de que eso iba a tener profundas repercusiones en el clima y el nivel del mar. Pero pocos sabían, por ejemplo, que el casquete ártico iba a derretirse con tanta rapidez como se ve hoy.
Aun así, algunos sugieren que, dado que no sabemos hasta qué punto va a ser nocivo el calentamiento global, lo mejor sería que no hiciéramos nada o prácticamente nada. En mi opinión, la incertidumbre debería empujarnos a lo contrario, a actuar ya, no con menos decisión sino con más. Como dice un amigo mío científico: si estás conduciendo por una carretera de montaña, cerca de un precipicio, en un coche cuyos frenos pueden estar mal, y aparecen bancos de niebla, ¿conduces con más o con menos cuidado? El calentamiento global es uno de esos casos infrecuentes en los que la comunidad científica tiene más miedo que la población general de lo que puede ocurrir. Los científicos han vislumbrado lo que puede depararnos el futuro.
El informe Stern destaca que, como de costumbre, los pobres son los más vulnerables. La tercera parte de Bangladesh estará sumergida bajo el agua a finales de este siglo. Las Maldivas y un montón de Estados situados en islas del Pacífico desaparecerán: una Atlántida del siglo XXI.
Para un economista, el problema es evidente: los que contaminan no están pagando plenamente los daños que causan. La contaminación es un efecto externo de alcance mundial y de proporciones inmensas. Los países avanzados no querrán hacer daño a Bangladesh ni a las islas que van a desaparecer, pero ninguna guerra podría tener efectos más destructores.
La mejor manera de hacer frente a un efecto mundial es un impuesto acordado por todo el mundo. Esto no quiere decir aumentar la fiscalidad total, sino sustituir en cada país alguno de los impuestos actuales por un impuesto de contaminación (carbono). Es mucho más razonable gravar cosas que son nocivas, como la contaminación, que cosas que son positivas, como el ahorro y el trabajo.
Aunque el presidente George W. Bush dice que cree en los mercados, en este caso ha hecho un llamamiento a la acción voluntaria. Sin embargo, tiene mucho más sentido usar la fuerza de los mercados -el poder de los incentivos- que depender de la buena voluntad, sobre todo en el caso de las compañías petrolíferas, cuyo único objetivo es obtener los máximos beneficios, independientemente del coste para otros.
Al parecer, Exxon ha financiado supuestos grupos de estudios para minar la confianza en la ciencia que se ocupa del calentamiento global, del mismo modo que la industria del tabaco financió "investigaciones" para poner en duda los datos estadísticos que mostraban la relación entre tabaco y cáncer. Algunas empresas incluso parecen celebrar que el casquete polar se derrita, porque disminuirá los costes de extraer el petróleo existente bajo el océano Ártico.
Por fortuna, existen muchas maneras de que unos incentivos mejorados ayuden a reducir las emisiones. Eso puede conseguirse, en parte, eliminando todos los subsidios destinados a usos ineficaces.En el sistema impositivo de Estados Unidos se encuentran, ocultos, miles de millones de dólares en subsidios a las industrias del gas y el petróleo. Y en cambio, ese país impone aranceles al etanol obtenido del azúcar.
Lo más importante es que unos precios que muestren los auténticos costes sociales de la energía derivada de los combustibles fósiles fomentarán la innovación y la conservación. Alterar mínimamente las costumbres, cuando lo hacen cientos de millones de personas, puede suponer una tremenda diferencia. Por ejemplo, cambiar el color de los tejados en los climas cálidos para que reflejen la luz solar y plantar árboles alrededor de las casas son medidas que pueden permitir un gran ahorro de la energía que se dedica al aire acondicionado.
Tenemos un solo planeta, y debemos valorarlo como merece. El calentamiento global es un riesgo que ya no podemos permitirnos el lujo de ignorar.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía.

Nuestra contribución a la lucha por la protección del medio ambiente está en la actitud personal y en la denuncia y divulgación de las propuestas alternativas

 La cumbre del clima celebrada en Nairobi se ha visto marcada por tres elementos clave. Uno es el reconocimiento ya casi general de la enorme gravedad del calentamiento global acelerado del planeta. Otro es la envergadura del precio del riesgo que conlleva, tal como ha sido cuantificado en el reciente informe Stern, muy superior al de las medidas imprescindibles para evitar las peores consecuencias. Y el tercero, la constatación, en contra de todo escepticismo, de que el Protocolo de Kioto está funcionando.
Los países desarrollados vienen intentando cumplir los compromisos de reducción de emisiones, aunque con resultados muy modestos. Nairobi tenía que alcanzar el objetivo esencial, aunque nada espectacular, de garantizar la continuidad del proceso de Kioto -con su conjunto de compromisos y mecanismos con impacto real sobre Gobiernos y sectores económicos- e inducir a la toma de medidas más agresivas y ambiciosas de recorte de las emisiones que recalientan el planeta
por parte de todos, pobres y ricos. Los acuerdos adoptados ahora, por los que los países desarrollados aceptan un marco de referencia ambicioso (reducción de las emisiones de un 50%), acompañado de un programa para ir detallando todas las condiciones, plazos y cantidades, eran esenciales para mantener y reforzar el impulso de un proceso que sigue avanzando, pese a los juicios escépticos o incluso cínicos que suscita.
Los países en vías de desarrollo juegan un doble protagonismo en este esfuerzo de coordinación internacional para hacer frente al cambio climático: recibirán probablemente la peor parte de los impactos del calentamiento y necesitan ayuda para afrontarlos. El peso de China ha sido decisivo para impedir cláusulas más estrictas para estos países que necesitan ayuda, y para afrontar en ellos un desarrollo que eluda las catástrofes ecológicas que la industrialización trajo consigo en los países desarrollados en los dos siglos pasados. La repetición de tales modelos en las actuales dimensiones planetarias tendrían consecuencias desastrosas e irreversibles.
Aunque se acepte la obligación moral de ayudar a los países en desarrollo y la responsabilidad histórica de los países desarrollados por el CO2 excesivo que ya está en la atmósfera, todos los datos indican que el clima de la Tierra no admite el actual crecimiento desenfrenado de las emisiones de países con economías en rápido crecimiento. Por eso, hay que lograr que los países en desarrollo puedan sumarse al esfuerzo de contención de emisiones lo antes posible. Esto se intenta poner en marcha en Nairobi con la formalización del proceso de evolución del Protocolo, en cuyo ámbito podrían explorarse incentivos o mecanismos que animen a China, India, Brasil y otros a tomar medidas en este sentido.
EE UU sigue rechazando el Protocolo de Kioto, pero la victoria demócrata en las últimas elecciones y el creciente movimiento en ese país han renovado las esperanzas de que algún día se sume a los 166 que ya han firmado el compromiso de reducción de emisiones.

 

El gran error del capitalismo con la revolución industrial fue no comprender que era imprescindible una mejor distribución de los beneficios

Hacía tiempo que las empresas no gozaban de un clima tan favorable a su actividad y a la generación de excedentes. Aunque las que cotizan en Bolsa no sean las más representativas del censo nacional -y menos las del selectivo índice Ibex 35-, sus espectaculares resultados sí dan una idea de esa bonanza general. En los nueve primeros meses de este año se han registrado beneficios récord, con 29.844,8 millones de euros, que suponen un aumento del 33,6% sobre lo obtenido en el mismo periodo de 2005. En la contribución a los mismos hay que destacar el dinamismo de los negocios ordinarios, de forma muy destacada los realizados internacionalmente, y las plusvalías derivadas de la venta de participaciones y otros activos. También se incluyen los aumentos de escala derivados del incremento medio de la dimensión de las empresas, de las fusiones y adquisiciones.
En la medida en que lo que cotiza en Bolsa es esa capacidad para generar beneficios, no debe extrañar el comportamiento igualmente destacable del mercado de valores español. En ausencia de perturbaciones imprevistas, ese índice volverá a registrar este año crecimientos sin precedentes. Esto es bueno para la extensión de dichos mercados como alternativa diversificadora en el patrimonio de los españoles y para la continuidad de la inversión empresarial, al tiempo que contribuye a nutrir las arcas de la Hacienda pública.
Pero bueno sería también que, para completar estos excelentes resultados, la distribución de los ingentes beneficios encontrara cauces y facilidades para tener una repercusión más generalizada. Y producir así, mediante la actividad de la Hacienda pública, inversiones modernizadoras de la economía, de forma destacada en la educación. Sería asimismo deseable un tratamiento más favorable de las rentas que proceden exclusivamente del trabajo. Éstas han perdido peso específico en la distribución nacional de la renta durante los últimos años, de la mano de la intensa creación de empleo en sectores poco intensivos en valor añadido y en gran medida por la continuada oferta de mano de obra procedente de la inmigración, que, con todas sus grandes repercusiones positivas sobre la creación de riqueza general en España en el último lustro, han venido ejerciendo una innegable presión hacia la baja de los salarios.
Se trataría ahora de aprovechar esta gran bonanza general para dar un salto en la cualificación y en la calidad. Difícil será encontrar mejor ocasión que la que refleja el comportamiento excepcional de los beneficios empresariales.

Una central térmica gallega emite más CO2 que 2,4 millones de coches

La central térmica de As POntes de García Rodríguez emite más que 2,4 millones de coches 
Los orígenes y la vida entera de este pueblo de 12.000 habitantes, en el noreste de A Coruña, están ligados a la térmica. Aunque ahora sólo trabajan en la planta de energía y en la mina adyacente unos 300 de los 3.000 obreros que empleaba hace una década, la central es As Pontes y As Pontes es la central. Una instalación que emitió en 2004 10,7 millones de toneladas de CO2
Con sus casi 1.500 megavatios de potencia instalada, capaz de cubrir el 5% de la demanda nacional, As Pontes es también el mayor foco de contaminación por CO2 de España. La estrecha relación de este gas con el cambio climático es algo que hoy no se cuestiona. El calentamiento global es el nuevo fantasma que recorre el mundo, y el éxito del documental realizado por el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, no deja dudas al respecto. España, que ratificó con entusiasmo el Protocolo de Kioto, se ve ahora incapaz de cumplirlo. Y As Pontes es sólo una de las razones de este fracaso.
Pero no se trata sólo de CO2. Ramón Varela, miembro del principal grupo ecologista local, Adega, ha calculado, que las térmicas gallegas (sobre todo As Pontes, de Endesa y Meirama, de Unión Fenosa), "emiten el 30% de todo el dióxido de azufre del estado español". Y el SO2, que se convierte en la atmósfera en ácido sulfúrico, se deposita después en forma de lluvia ácida. Por eso, As Pontes figura en las listas negras de los ecologistas desde hace años, junto a las grandes centrales de carbón europeas.
Hoy consume cinco millones de toneladas de lignito al año y tres de carbón subbituminoso importado de Wyoming y de Indonesia, mucho más ecológico.
"Lo traen en barco hasta la ría de Ferrol, y desde allí se transporta en camiones hasta la central. ¿Eso no contamina?", se queja Humberto Fidalgo, médico de la zona y miembro de Adega, que ve con horror cómo las instalaciones de Endesa se expanden, "destruyendo el territorio". Primero fue la mina a cielo abierto, prácticamente agotada, que ha dejado en el paisaje una herida espectacular. Y ahora los camiones cargados con carbón importado. Fidalgo es muy activo en la oposición a la nueva terminal portuaria para el gas, prevista en la ría de Ferrol. Para almacenar este combustible se han construido ya dos gigantescos depósitos, a un paso de las casas, en Mugardos.
Los prejubilados de Endesa, que se reúnen esta mañana soleada de otoño ante el local de la asociación, culpan al tráfico de todo. "Lo que yo digo es que aquí somos todos muy hipócritas. No quieren las centrales de carbón porque contaminan, ni las nucleares, tampoco les gustan las hidroeléctricas... pero luego bien que queremos la nevera, y el televisor", dice el más locuaz, y los demás le aplauden.

¡Qué vergüenza para la humanidad, y qué ejemplo!: escudos humanos de palestinos contra los bombardeos de la aviación israelí

Un 'escudo humano' formado por cientos de palestinos impide un ataque israelí en Gaza
Se trata de la primera vez que los palestinos se organizan de esta forma para evitar que el Ejército de Israel destruya sus casas
Las fuerzas aéreas israelíes suspendieron anoche el bombardeo de la casa de un presunto miliciano palestino en Beit Lahia después de que centenares de palestinos rodearan el inmueble formando un escudo humano. Se trata de la primera vez que los palestinos se movilizan de esta manera para evitar que destruyan sus casas en la franja de Gaza, lo que supone un nuevo reto para Israel.
Los escudos humanos entraron en el patio del inmueble y se subieron al tejado, corearon lemas contra Estados Unidos e Israel y expresaron su disposición a sacrificar sus vidas. Ante esta situación, el Ejército de Israel desistió de su intento de bombardear la vivienda para no causar numerosas víctimas civiles.



Textos para el Camino

Amigos, ante la buena respuesta para compartir textos de canciones que nos han impresionado hoy abrimos un apartado en TEMAS: 2Textos para el camino"
Pueden ser letras de caciones (pronto vendrá la posibilidad de incluir las músicas), poemas, textos que nos siguen golpeando de Martin Luther King, del Dalai Lama, del Ché Guevara, de Ghandi, de Whitman, de Kennedy, de Lincoln, Galeano, de Marcos cuando ejercía coo subcomandante, de Paulo Freire, de Fito Paez, Brecht, Benedetti, Kavaffis, Vallejo, John Doone,y de tantps y tantos otros que conformarían un inmenso mosaico en una bóveda inmensa de un templo sin muros ni puertas ni ventanas por el que circulase libre el viento y la luz entrase a raudales y pudiéramos contemplar amaneceres y atardeceres sin tiempo. Un espacio sin límites, pero un espacio que acoge a todos, a quién sea y dónde sea, sin esperar nada a cambio, por el placer de compartir.
textos de Albert Camus y de Saint Exupèry, de Tagore y de Jalil Gibrán, de Shakespeare y de Verdi, del Romancero y del cante hondo, himnos de los indios de América y canciones de los pueblos del Africa negra y profunda, de los Beatles y de Bob Marley, de tantos y de tantos otros que tenemos en la mente y llevamos en el corazón. Que afloren y se nos derramen por los labios y se salgan por los dedos y se expresen en la más arcaica expresión estético/ética y religiosa del hombre, la danza.
Hay textos en la Biblia y en la Baghavad Gita, entre los seguidores del Tao, del Zen y, como síntesis inefable, en los haikús de pocas sílabas, entre los sufíes y entre las gentes que galopan las estepas... canciones de amor y de esperanza, de desesperación y de alegría, de guerra y de paz, de encuentros y desencuentros, de gozo y de llanto. canciones y textos para el Camino. Hoy pido aquí que cada uno evoque, sin más, a sus autores favoritos para que se despierte la memoria "que es como acá llamamos a la justicia" (Marcos). Como no recuerdo si ya hrmos colgado éste de Jorge Drexlerf, lo hago yo:

Al otro lado del río

Clavo mi remo en el agua,
llevo tu remo en el mío.
Creo que he visto una luz
al otro lado del río.
El día le irá pudiendo
poco a poco al frío.
Creo que he visto una luz
al otro lado del río.

Sobre todo, creo que
no todo está perdido.
Tanta lágrima, tanta lágrima,
y yo, soy un vaso vacío...

Oigo una voz que me llama,
casi un suspiro:
¡Rema, rema, rema!

En esta orilla del mundo
lo que no es presa, es baldío.
Creo que he visto una luz
al otro lado del río.

Yo, muy serio, voy remando,
y muy adentro, sonrío.
Creo que he visto una luz
al otro lado del río.

 Jorge Drexler