Artículo de Soledad Gallego-Díaz: Europa cumple 50 años Alegato para políticos Es imposible reflexionar sobre el futuro de España sin saber cómo va a evolucionar la Unión Europea en los próximos años. Igual que no se puede comprender nuestro pasado más reciente sin asociarlo al camino recorrido por la construcción europea en los últimos 20 años (¿qué nos habría pasado sin los fondos estructurales y de cohesión, sin el Acta Única o sin el euro?), no se puede plantear cómo nos irá dentro de otros 20 años sin saber qué senda toma la nueva UE. Con la red europea podemos discutir sin temor de nacionalismos, de izquierda o de derecha, del papel del Estado o de nuestra incorporación al proceso de globalización. Sin ella, sin ese encuadre, esos debates, en España quizás más que en otros países de la Unión, estarían teñidos de una peligrosa inestabilidad y desequilibrio. España es un país mucho más consistente de lo que era gracias a su incorporación a la UE y lo será todavía más si el proceso de construcción europea, ahora casi congelado, consigue arrancar de nuevo, sin olvidar que se trata de un proyecto político y no técnico. Es precisamente por eso por lo que resulta tan sorprendente comprobar la progresiva falta de interés que exhiben los ciudadanos de este país y, sobre todo, la falta de impulso y de implicación que demuestran sus políticos. Es desconcertante: ¡Es Europa, estúpidos!, podría gritarles cualquier político de hace 20 años, de derecha o de izquierda, con toda razón. Es Europa, el éxito de la UE a 27, la existencia de una Unión que siga construyendo, lo que realmente nos importa a los españoles, lo que garantizará nuestro futuro y nuestros intereses, por encima de cualquier otra opción. Si Europa va mal, si la Unión Europea no es capaz de desenvolverse con su propia personalidad y con su propio proyecto ante los nuevos retos, si Europa, simplemente, se queda como está, los españoles saldremos perdiendo, quizás incluso un poco más que los otros europeos porque somos un país de tamaño intermedio que no puede imponer criterios pero tampoco someterse tranquilamente a los de otros. En los años sesenta, la entente franco-alemana fue la demostración palpable del éxito de la Comunidad Europea. Varios siglos de luchas y, sobre todo, dos guerras terribles fueron superadas a una increíble velocidad, gracias al empeño de un grupo de políticos que tenían, por encima de todo, una voluntad férrea de asegurar el futuro pacífico de sus hijos y nietos. En los años ochenta, fueron España (e Irlanda) quienes tomaron el relevo para convertirse en la demostración palpable de que esos mismos mecanismos europeos eran lo suficientemente solidarios y eficaces como para llevar en volandas a dos países con graves problemas de desarrollo a la parrilla de salida de los fórmula uno. Europa estaba tan orgullosa de su éxito y los nuevos miembros tan satisfechos de su empuje que fue posible dar nuevos pasos: Maastricht y la creación de una moneda única. Ahora, en la primera década de los 2000, han tomado el relevo países como Polonia, Chequia o Eslovaquia. Parten de circunstancias muy diferentes porque son, como afirma Lluís Bassets, auténticos eurocínicos. Pero de su éxito depende de nuevo todo el tinglado. Si prosperan, si Polonia, Chequia o Bulgaria llegan como llegaron España o Irlanda a la parrilla de salida, la Unión será casi indestructible. Las fórmulas del éxito habrán sido todo lo extrañas que se quiera, pero ese raro proceso, en permanente tensión, habrá sido el camino más extraordinario de la historia de la humanidad para garantizar el bienestar y el desarrollo pacífico y solidario de 495 millones de habitantes, 495 millones de individuos divididos en multitud de lenguas, razas, creencias, culturas y costumbres. Incluidos varios millones de inmigrantes. Ese proceso de pequeños pasos y empujones habrá definido un way of life propio, una manera de vivir "a la europea" basada en el "heroísmo de la razón" y en la fuerza transformadora del derecho, como querían sus fundadores. Si la Europa de los 27 continua unida será porque se terminan imponiendo férreos criterios políticos por encima de las opiniones de los expertos. Igual que proponía Jean Monnet en los años cuarenta. "Dejemos de lado a los técnicos, que complican más las cosas y se resisten a los cambios". Acudamos a los políticos. Ahora quizás habría que pedirles, como reclama el eurodiputado Íñigo Méndez de Vigo, que promuevan un Alegato por Europa, "la única respuesta posible frente a lo que va a ocurrir en el siglo XXI".
Interesante artículo de Álvaro Vasconcelos sobre la Unión Europea:
La Comunidad Europea hizo impensables las guerras fratricidas europeas, y gracias a su progresiva expansión extendió el espacio democrático casi hasta la propia dimensión del continente: el gran objetivo de la Unión, hoy, debe ser el de la Europa mundo. Para cumplirlo, tiene que vencer una nueva xenofobia: la del nacionalismo identitario. Muchos europeos se preguntan cuál es hoy -cuál debe ser- el nuevo gran designio de la construcción europea. Para sus fundadores, con la memoria viva de las terribles guerras fratricidas, la paz perpetua entre los Estados europeos era la razón de ser primordial de la Comunidad. El nacionalismo, el gran enemigo de las sociedades abiertas, quedó deslegitimado por las decenas de millones de muertos en las dos guerras mundiales, en tanto que europeas, en el horror de la barbarie del nacionalismo extremista y del holocausto. Los que vinieron después, casi intuitivamente y a veces sin gran entusiasmo, hicieron de la democratización del continente, por los caminos de la inclusión y del ensanchamiento, un proyecto sin paralelo en la historia. Ambas vías demostraron tener éxito en sus objetivos, más allá de cualquier quimera visionaria. La guerra entre los enemigos de ayer se volvió impensable. Hoy, la Unión está a punto de coincidir con el continente europeo y se celebran elecciones libres desde Portugal hasta las fronteras de Rusia. Más de 600 millones de europeos viven en democracia. Cuando la Unión cumple cincuenta años y los mercados experimentan un proceso de mundia-lización, es bueno recordar que el doux commerce nunca fue una finalidad, ni mucho menos una ideología, sino un mero instrumento. Para la Unión Europea, más que para cualquier Estado, lo interior coincide con lo exterior. Su poder de atracción se deriva principalmente de haber construido para los europeos un espacio supranacional de unidad en la diversidad. Es ese modelo europeo de asociación de Estados, una construcción asentada en los valores fundamentales y en la solidaridad, lo que el mundo admira. La nueva etapa de la construcción europea pasa precisamente por la necesidad de profundizar en la diversidad, haciendo de todos los que aquí viven ciudadanos de pleno derecho, independientemente de sus creencias religiosas, culturas o tradiciones. Sólo siendo mundo podrá la Unión seguir siendo Europa. La Constitución fue un paso importante para mantener desterradas las definiciones culturales y religiosas de la identidad europea, que algunos, en vista del impasse actual, intentan imponer de nuevo. Acoger a Turquía cuando allí se consolide la democracia es un test decisivo que significará una auténtica prueba, ante los ojos de los países de mayoría musulmana, de que la Unión no es un club de civilizaciones sino que es de facto mundo. Para concretar tal designio, con todo, hay que vencer el nacionalismo identitario que corrompe las democracias europeas. Hoy, el nacionalismo identitario y la intolerancia asumen formas insidiosas. Atributos ayer de la extrema derecha tradicional, están corrompiendo hoy a algunos partidos democráticos. Europa ha vivido, en los últimos años, una fase de acentuada transformación: las grandes ciudades se han vuelto mucho más cosmopolitas, y el Islam es una gran religión europea, que tiene en la Unión muchos millones de practicantes. Esa fuerte diversidad supone una enorme riqueza, que contribuye a que se produzca una identificación con la Unión en muchos lugares del mundo. Frente a este cambio inexorable, ha surgido la oposición de algunos sectores de la sociedad europea, principalmente en momentos de crisis social, políticamente explotados por corrientes populistas. Los inmigrantes se ven señalados como una amenaza para la identidad nacional y el rechazo hacia el otro se trivializa. El culturalismo, al identificar la democracia con una determinada religión y una cultura, en la que procura situar razonadamente su origen, y al negar su compatibilidad con otras, principalmente el Islam, se erige como paradigma para explicar divergencias y conflictos; y precisamente quienes niegan su fundamento a la tesis tan en boga del "choque de civilizaciones", ven en ello la explicación plausible de la fractura social que se manifiesta en tantas ciudades europeas. En la era de la globalización, al combate contra la "nueva" xenofobia no puede dejar de dársele la más alta prioridad. En primer lugar, hay que dejar definitivamente de ver en la inmigración un problema -¡y mucho menos un riesgo para la seguridad!-, y hacer de los inmigrantes ciudadanos, y de sus descendientes, actores plenos de la construcción de la acción internacional de la Unión. Hay que aplicar el concepto de hospitalidad tal y como lo definió Jacques Derrida, que considera que cada persona forma parte de la misma casa humana y debe ser respetada como tal, y reconoce después al Otro, no como diferente, sino como intrínsecamente igual. A sus cincuenta años, contemplando su propio futuro, la Unión no tiene apenas que reafirmar los valores fundamentales que la cimientan, sino darles sobre todo una traducción práctica con la aprobación de una carta europea contra la xenofobia y el racismo, capaz de sancionar a los prevaricadores. Además, la Unión tiene que promover en su actuación internacional exactamente los mismos valores que defiende y aplica en su ordenamiento interno. Es la propuesta de una actuación internacional regida por los valores y no por una política de gran potencia lo que hace de la Unión un "bien público internacional", en feliz expresión de Celso Lafer. Pero para eso la Unión tiene que intervenir decisivamente en los grandes problemas mundiales -desde la guerra y la opresión hasta la pobreza o el cambio climático-. Tiene que ser una activa promotora de un civismo planetario, de esa propuesta de "sociedad mundo" de la que habla Edgar Morin. Esta orientación debe materializarse antes que nada en su relación con sus vecinos, los del Mediterráneo y los del Este, a quienes la Unión debe extender la lógica de inclusión, poniendo el énfasis, como hizo en fases anteriores, en los objetivos de la democracia y de la cohesión social, empleando el libre mercado como un instrumento y nunca como un fin. Debe significar, también, una intervención decisiva para acabar con el genocidio de Darfur, para derrotar allí la manifestación más extrema del nacionalismo identitario que, después de las tragedias de Bosnia y de Ruanda, la comunidad internacional afirmó que "nunca más" volvería a tolerar. En definitiva, mirando hacia el futuro, y en estos tiempos de conmemoración, la Unión debe hacer de la Europa mundo su nuevo gran proyecto, que tiene en el combate contra la intolerancia y contra el racismo, en la adhesión de Turquía y en la inclusión de los países vecinos sus próximas grandes etapas.
Así comenzaba el documento preparado por la presidencia del Consejo de la UE, pero algunos países como Chequia, Polonia y hasta Holanda se opusieron porque "sonaban demasiado constitucional y federal". ¡Qué pena de nacionalismos obsoletos y de estados de opereta! Me gusta este Editorial de El País. Nesemu "Ni Jean Monnet, ni ninguno de los padres fundadores de Europa podían llegar a soñar con lo que hoy tenemos. Al firmar hace 50 años el Tratado de Roma, los seis países comprometidos en la creación de aquel mercado común pensaban sólo, y ya era entonces mucho, en crear un espacio comercial y económico. A la vista de lo alcanzado, hemos llegado mucho más lejos de lo que marcaban entonces sus ambiciones. El proceso ha sido muy difícil, sembrado de conflictos y de compromisos entre posiciones encontradas. La Unión Europea se ha hecho de crisis en crisis, hasta la misma parálisis actual, surgida del descarrilamiento de la Constitución en los referendos francés y holandés. Pero hoy podemos decir con orgullo "Nosotros, los europeos", con sentido de pertenencia e identificación y preservando a la vez nuestra rica diversidad. Es un recorrido que ha supuesto que el Viejo Continente, por primera vez en su larga historia, se unificara en paz, compartiendo soberanía, y no por la imposición de las armas. Son de lamentar las diferencias sobre el camino a seguir a partir de ahora, hasta el punto de que la declaración que hoy saldrá de la cumbre en Berlín no será suscrita por los 27 socios, sino por las presidencias de las tres instituciones (Consejo, Comisión y Parlamento) ante la oposición de checos y polacos. Saldrá además descafeinada y sin las palabras solemnes propuestas por la presidencia alemana de turno, "Nosotros, los pueblos europeos", porque sonaban demasiado constitucional y federal. Lamentablemente, a la declaración de Berlín le faltará el mismo calor y entusiasmo que nos falta ahora mismo a los europeos. Se recogerán trayectorias y valores comunes, pero se obviará la palabra "Constitución", pues incomoda a británicos, polacos y holandeses, y porque se está imponiendo la idea de que el Tratado Constitucional no podrá ser rescatado como tal, por lo que hay que salvar de él todo lo que se pueda. Todos sin excepción se han beneficiado de esta aventura común que ha creado la mayor área de prosperidad y democracia del mundo, sin que ninguno de sus socios perdiera por ello su identidad en la integración, sino, por el contrario, añadiendo una nueva y más rica dimensión. Éste ha sido desde luego el caso de España, que además ha sabido impulsar y utilizar la política de solidaridad interna. La UE es una construcción incompleta, pero práctica y eficaz, en el derecho y en las "solidaridades de hecho". Atrás quedan las veleidades coloniales o belicistas. Europa es hoy un modelo de sociedad, de valores y de integración. No un polo de fuerza que dé miedo a nadie, sino de paz, prosperidad y estabilidad, presente en operaciones de paz en los Balcanes, en Palestina y en Congo, o bajo otras banderas en Afganistán y Líbano, algo imposible hace tan sólo 10 años. Uno de los mayores éxitos de la UE ha sido el proceso de ampliación, acompañado siempre de más integración. Menos esta vez, tras el ingreso de 12 nuevos miembros, 10 de los cuales habían quedado atrapados durante más de 40 años al otro lado del telón de acero. Algunos de ellos han llegado cargados de euroescepticismo y deseos de preservar una caduca soberanía recién recuperada. Cambiarán y necesitarán ayuda para hacerlo. O de otro modo quedarán descolgados de los que querrán avanzar más en un Europa de varias velocidades. Haciendo de la necesidad virtud, puede que incluso esta pausa obligada en la integración sirva para recuperar las raíces. Los más jóvenes que han nacido ya europeos pueden considerar la UE como algo natural, y ya dado. No ha sido así. Es una maravillosa invención política, que vale la pena seguir construyendo.
Decía hace unos días Edgard Faure, el único superviviente de los firmantes del Tratado de Roma, que la firma en Berlín del documento con motivo de 50 aniversario del Tratado de Roma, le parecía "aberrante". No hay que olvidar la historia y el afán hegemónico del "pueblo alemán". Vale la pena leer las interesantes reflexiones de lluís Bassets sobre este tema: La deconstrucción Pocas ciudades en el mundo han sido capitales de tantas y tan distintas cosas. Sólo Roma, Estambul y Moscú la superan. Capital de Prusia, ducado y reino; del Reich bismarckiano; luego de la República de Weimar; durante doce años trágicos y criminales del III Reich hitleriano (también metrópolis soñada bajo el nombre de Germania -con diseño urbanístico de Albert Speer- en los delirios del Führer de un imperio que iba a durar mil años); a continuación de la pequeña Alemania comunista; y desde 1990 de la nueva Alemania unida, posnacional y europea. Y ahora, durante estos seis meses decisivos en que coinciden la presidencia de la UE y del G 8 bajo la batuta de Angela Merkel, podemos decir, al fin y sin inquietud alguna, al contrario: Europa, capital Berlín. De allí saldrá este domingo una solemne declaración que celebra los 50 años de la firma del Tratado de Roma. Es una feliz ironía que sea Berlín el lugar de la celebración, pues a fin de cuentas el Mercado Común se puede entender como respuesta a todo lo que Berlín significó durante sus 56 años de capitalidad totalitaria (13 de un signo y 44 de otro): al nacionalismo, las libertades pisoteadas y la división de Europa. Había fracasado poco antes el intento prematuro de la Comunidad Europea de Defensa, ideada desde Francia pero rechazada también desde la misma Francia. Ya estaba en muchas bocas la idea de una Europa posnacional, que superara los Estados-nación, pero faltaron energías, como faltan ahora, para dar el salto histórico. Los padres fundadores de Europa supieron cortar aquel nudo gordiano con un sistema de negociación y de compromisos permanentes, que conducía a compartir la soberanía de forma lenta y gradual en dos campos: la unión económica a la que se llamó Mercado Común, con la creación de una tarifa exterior común; y la política agrícola, más conocida como Europa verde, con la libre circulación de productos agrarios mediante subvenciones para sostener los precios. La primera ha culminado en el euro y es la parte más exitosa de la UE; la segunda, en cambio, constituye todavía uno de los mayores lastres para el presupuesto europeo, en detrimento de otras políticas, a la vez que dificulta la liberalización agraria y la apertura de mercados. De una se benefició sobre todo Alemania y de otra la que más Francia. La base de aquel proyecto modesto en método y ambicioso en objetivos fue la corta y fructífera experiencia de la Europa del carbón y del acero, que había puesto en común las materias primas de todas las guerras entre Francia y Alemania, y se extendió entonces al átomo. Medio siglo después, una Europa irreconocible por el éxito obtenido tiene ante sí un nuevo nudo gordiano más enmarañado y difícil. El mercado que hay que inventar y compartir para evitar males mayores, como el carbón y el acero de entonces, es el de la energía, que nos hace dependientes de los países productores de gas y de petróleo. Como sucedió con la defensa europea en 1954, hay una Constitución descarrilada por las consultas negativas en Francia y en Holanda que pide una reacción enérgica. Pero el voto por unanimidad, exigido para gran número de políticas -energía y política exterior y de defensa, entre otras- se ha convertido en una traba insuperable, de forma que si Alemania no consigue romperla en su presidencia, vendrá la deconstrucción. Dos políticas, la energética y la de defensa, paralizadas ambas por el derecho de veto de todos y cada uno de los 27 socios, ejemplifican la acción centrífuga. Nuestros buenos vecinos ya nos preparan una OPEP del gas, mientras los europeos nos obstinamos en navegar en el vacío, con modelos empresariales para todos los gustos, desde la propiedad estatal hasta la liberalización, desde la integración vertical de producción y distribución hasta la segregación. Washington negocia directamente con Polonia y Chequia la instalación de un escudo antimisiles pensado para Irán -pero quién sabe si también útil frente a Moscú- y rehuye el mero debate ya no en la UE, sino incluso en una Alianza Atlántica que es útil para combatir a los talibanes en Afganistán pero prescindible cuando se trata de defender el territorio europeo. ¿Celebrará alguien dentro de 50 años el centenario del Tratado de Roma? ¿Habrá algo que celebrar? ¿Premoniciones? El rampante populismo eurofóbico de Polonia, las centrales nucleares que proliferarán en la orilla sur del Mediterráneo o la competencia china al Airbus que ahora se anuncia. Y nuestra pasividad y torpeza ante todo ello. Sin un fuerte golpe de timón, en 2057 alguien celebrará, quién sabe si en Moscú o en Estambul, el centenario de una Europa en extinción o ya extinguida.
"El Constituyente de 1978 no imaginó que su sabia previsión de exigir una amplia mayoría de tres quintos de diputados y senadores para elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial y de otras altas instituciones del Estado pudiera ser utilizada de forma ventajista por los partidos para afianzar su dominio sobre dichas instituciones. El Partido Popular está dando una lección magistral, al tiempo que burda y descarada, de ese ventajismo, exigiendo una cuota de nueve vocales afines sobre los 20 que integran el Consejo, a cambio de aportar los votos que son imprescindibles para renovar el órgano de gobierno de los jueces, en funciones desde hace cinco meses. La pretensión del PP sería atendible si correspondiera a su actual peso parlamentario, cosa que no ocurre. Pero más grave es que su finalidad sea disponer de una minoría de bloqueo que impida al nuevo CGPJ actuar con normalidad. Y ello sucedería si un grupo de vocales afines a una sola formación política tuviera en sus manos la capacidad de impedir o condicionar unilateralmente la formación de las mayorías necesarias para tomar decisiones. Tras la última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, auspiciada por los socialistas, esa mayoría se elevó a los tres quintos de los vocales del Consejo -12 de ellos y, en todo caso, el presidente- para las cuestiones más trascendentales, en especial los nombramientos de los altos cargos judiciales. El objetivo de esta reforma fue muy concreto: romper la división en dos bloques agudizada hasta el sectarismo del actual Consejo, elegido en noviembre de 2001 conforme a la mayoría absoluta del PP, y forzar el consenso entre mayorías y minorías, al menos en los asuntos judiciales más importantes. Pero mal se conseguiría ese objetivo si un grupo de vocales afines a un partido político pudiera por sí mismo y de manera sistemática bloquear o condicionar la toma de decisiones mayoritarias. Es posible que los vocales del PP tengan dificultades para entenderse o llegar a acuerdos con vocales afines a otras fuerzas políticas. Es el caso, según señala el PP, de las formaciones nacionalistas. Pero este partido debería reflexionar sobre los motivos de esa dificultad y no pretender obviarla mediante la creación de grupos compactos y cerrados de magistrados y juristas afines en el seno de las instituciones. Aunque el verdadero objetivo del PP quizás sea, en lo referente al actual Consejo, llegar a las próximas elecciones generales y tentar la suerte de las urnas para, si le son propicias, poner en pie uno nuevo a su medida. Su rédito político sería inmenso, tanto como el destrozo institucional." (Sensato Editorial de El País)
Interesante y clarividente artículo del Magistrado Baltasar Garzón en el que ya se habla de las responsabilidades penales de los autores y colaboradores de este crimen que "debería de aterrarnos". Nesemu El día de hoy, 20 de marzo, se cumplen cuatro años del inicio formal de la guerra de Irak. A instancias de Estados Unidos y Gran Bretaña y apoyado por España, entre otros países,dio comienzo uno de los episodios más sórdidos e injustificables de la historia de la humanidad recientes. Quebrantando todas las leyes internacionales, y, so pretexto de potenciar la lucha contra el terrorismo, se ha desarrollado, desde 2003, un ataque demoledor contra el Estado de derecho y la propia esencia de la Comunidad Internacional. En el camino, hechas jirones, quedaron instituciones como Naciones Unidas, que apenas se han recuperado todavía. En vez de conmemorar el de la guerra de Irak- tendríamos que aterrarnos, gritar y manifestarnos, más que en aquel momento, contra la masacre actual, consecuencia de esta guerra. Porque entonces no sabíamos, aunque intuíamos lo que había detrás. Los ciudadanos no conocíamos, sólo nos imaginábamos que todo era una burda mentira. Ahora, sin embargo, sí sabemos, "incluido" el señor presidente del Gobierno español de la época, que, según ha reconocido recientemente, no existía causa para la guerra, aunque con gran frivolidad añadió la excusa de su falta de listeza para saberlo. Como ciudadano, se me representa fundamental que el señor presidente haya, por fin, asumido su equivocación y que no sabía lo suficiente, porque si esto era así habría que preguntarle por qué no actuó como aconsejaba la prudencia, dando más margen a los inspectores de Naciones Unidas en vez de hacer lo contrario, con una fidelidad y sumisión totales al presidente Bush, aceptando la tesis más inverosímil, como a la postre se ha demostrado, y defendiendo lo que de antemano tenía decidido la Administración norteamericana. Asimismo, debería explicar por qué se prestó, junto con unos cuantos líderes más, para dar cobertura y coartada a esta acción ilegal. Probablemente, sin esta cooperación o apoyo, o incluso con la acción en contra, la decisión podría haberse cambiado o retrasado. Nunca lo sabremos. Por ello, la acción de los que acompañaron en la guerra contra Irak al presidente de los Estados Unidos tienen tanta o más responsabilidad que éste, porque a pesar de lasdudas y a pesar de tener información sesgada, se pusieron en las manos del agresor para consumar una innoble acción de muerte y destrucción que aún continúa. Creo que ha llegado el momento de hacer una reflexión seria y detenida sobre lo sucedido y lo que está ocurriendo en Irak, en una doble dirección. Por una parte, debería profundizarse sobre la eventual responsabilidad penal de quienes son o fueron responsables de esta guerra y si existen indicios bastantes para exigirles dicha responsabilidad. Para muchos se tratará de una mera responsabilidad política, pero comienzan a aflorar acciones judiciales en EE UU, como se ha demostrado con la condena de uno de los colaboradores del vicepresidente Cheney, que apuntan en la otra dirección. Seiscientos cincuenta mil muertos son un argumento suficiente para que esa investigación o indagación se aborde sin más dilación. Por otra parte, y sin incidir en las culpas pero sin olvidar quienes fueron los responsables del inicio de esta ceremonia de horror y terror, debemos centrar nuestro análisis en un hecho incontestable, reconocido hoy día a todos los niveles: la acción bélica norteamericana, y la de los que la siguieron, ha determinado o cuando menos ha contribuido a la creación, desarrollo y consolidación del mayor de los campos de entrenamiento de terroristas en el mundo, con espacio, tiempo y medios más que suficientes para preparar a los más avezadosterroristas. Ahora, los terroristas de Al Qaeda tienen un escenario idóneo para prepararse hasta que llegue el momento en el que estratégicamente les interese ampliar el radio de operaciones hacia su enemigo ancestral en Occidente. De una u otra forma, con una inconsciencia terrible, hemos estado y estamos contribuyendo a que el monstruo crezca cada vez más y se haga a cada instante más fuerte y, probablemente, invencible. La organización terrorista Al Qaeda, o las redes que como hidras han ido naciendo, creciendo y fortaleciéndose, a la vez que entretejiéndose en diferentes partes de mundo, nos acecha y espera a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, ante nosotros nuestros líderes andan enzarzados en otras batallas o contiendas que, presumen, les pueden dar mejores réditos electorales. Europa, y España en particular, se encuentran en la encrucijada de poner en práctica lo que han aprendido tan dolorosamente en estos últimos años, y no estoy seguro de que se esté haciendo todo lo necesario. Por de pronto, el consenso en materia de terrorismo es básico, algo que parece hoy inalcanzable, pero aún lo es más el convencimiento de que se pueden afrontar los retos pendientes como, de una vez por todas, disponer la dotación de medios modernos humanos y materiales, la preparación y especialización de los cuerpos de inteligencia y de seguridad, la coordinación de los mismos -generando un espacio común en el que la solidaridad y confianza reine-, el fortalecimiento de la coordinación judicial, y tantos otros que se podrían enumerar, para adelantarnos a las intenciones de aquellas redes que antes o después -quizás nunca dejaron de hacerlo- vuelvan a poner sus ojos sobre nosotros. Unos ojos que miran más próximos desde sus nuevas bases del Magreb y del Sahel, con objetivos cada vez más concretos y más cargados de odio y de rencor porque se consideran injustamente masacrados en Irak. En este tiempo, no lejano, España y Europa estarán al alcance de cualquier bomba o acción terrorista, y entonces será demasiado tarde. Es ahora, pues, cuando se tienen que hacer las cosas y no luego, cuando ya no tengan remedio, otra vez. La indiferencia puede convertirse, de nuevo, en la invitada inoportuna y adueñarse de las mentes para adormecer nuestras conciencias con cortinas de humo que nos alejan de los problemas y riesgos reales del terrorismo, de cualquier terrorismo.Sólo la ley y el Estado de derecho nos hará combatir al monstruo antes de que nos devore y nos permitirá realizarlo sin ninguna concesión a los "espacios sin derecho" que nada bueno han aportado a la seguridad del mundo actual. Lo cierto es que se puede conseguir si nos esforzamos todos. Éstas serían unas buenas razones para celebrar el aniversario de la guerra de Irak.
María Rosa Albañil Ballesteros ha escrito esta sensata reflexión en Cartas al Director. Es un tema grave y que necesita una coordinación a nivel europeo. Nuestros médicos y enfermeras reciben una gran formación y son muy apreciados. Urge una homologación en estudios, prácticas, títulos y remuneraciones. Nesemu "El Ministerio de Sanidad ha cifrado en 3.000 el déficit de médicos especialistas en España. Sólo en Madrid, y según fuentes de la Dirección General de Recursos Humanos, se estima en 1.000. Teniendo en cuenta qu: e la formación de un médico dura como mínimo 10 años (para trabajar en la sanidad pública no sólo hay que ser médico, sino también especialista), la cascada de jubilaciones que se avecinan, las medidas previstas para favorecer la conciliación de vida familiar y laboral, que también afectan a los médicos y de forma especial en una profesión cada vez más feminizada, y el previsible aumento de la población, probablemente estas cifras aumentarán en un futuro inmediato. Esta verdadera descapitalización de profesionales es, sin duda, uno de los mayores peligros que amenazan actualmente a la sanidad pública, que, a pesar de sus deficiencias, es un servicio público que globalmente se presta en condiciones de alta calidad y que es mayoritariamente apreciado y reconocido por los ciudadanos, como lo demuestran las encuestas de opinión entre los usuarios y, a título más anecdótico, las cartas que a menudo llegan a la prensa reconociendo la labor de los profesionales que suplen en bastantes ocasiones con su esfuerzo carencias que son responsabilidad de las administraciones. En las facultades de Medicina españolas se mantienen desde hace una década restricciones incomprensibles al acceso de alumnos, de forma que excelentes estudiantes con puntuaciones medias, incluso superiores a 8, no pueden acceder a estos estudios, a la par que las malas condiciones laborales de la sanidad pública han provocado el éxodo de profesionales a países del extranjero o a la sanidad privada. Una de las soluciones propuestas para paliar esta falta de especialistas es la homologación de profesionales de otros países, que si bien se hará con los requisitos previstos para ello, habrá de ser complementada, sin duda, con una formación específica que adecue la práctica de estos profesionales a la forma de trabajar y a las necesidades concretas de nuestro país. Querría llamar la atención sobre la paradoja que representa que el mismo sistema que provoca la salida de profesionales excelentemente cualificados y rechaza en sus facultades formar como médicos a alumnos muchas veces brillantes, abrirá sus puertas a profesionales formados en otros países, a los que, desde luego, no se habrá exigido para acceder a sus estudios un nivel semejante al exigido a nuestros alumnos, y cuya formación habrá que completar probablemente con fondos públicos."
Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III, al final de su mandato como Rector, hace estas Reflexiones sobre la coyuntura política que merecen respeto y reflexión. Nesemu Afrontamos en estos días el último año de la legislatura del Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero y parece oportuno hacer un balance y reflexionar sobre el actual momento y sobre las perspectivas de futuro. Mis reflexiones deben valorarse como las de un socialista jubilado de la actividad política práctica, que observa la realidad con una cierta distancia de la acción concreta, pero que mantiene íntegras sus creencias y los ideales del socialismo democrático que asumió hace ya muchos años. Mi entusiasmo se ha templado por muchas desilusiones y por heridas recibidas, algunas conocidas y recurrentes. Un cierto maniqueísmo juvenil que dividía a los políticos entre buenos y malos está muy superado, y soy muy consciente de que el valor de las personas no lo dan sólo su militancia y sus ideas. Se puede no coincidir políticamente y tener una buena comunicación humana y al revés. Por otro lado las virtudes del profesor, que pretendo asumir, ayudan a una observación distanciada, a cultivar la wertfreiheit, la neutralidad, tan difíciles en el orden social. Finalmente, mi experiencia de muchos años me ayuda también a ser comprensivo, a preferir los claroscuros a los deslumbramientos y a la oscuridad, a procurar no juzgar a los demás, y a valorar cada vez más la lealtad, la perseverancia, el caminar recto y el juego limpio. Con estas herramientas me considero facultado para el balance político y social que pretendo, aun consciente de lagunas y de posibles errores. Con esas salvaguardas me parece que podríamos llegar a las siguientes conclusiones: Primera: la clara victoria del Partido Socialista en las elecciones de marzo de 2004 no ha sido reconocida de hecho por el Partido Popular. Su comportamiento posterior deriva de esa situación inicial. Sus malos modos, sus descalificaciones, sus rechazos a todas las acciones y propuestas normativas procedentes del Gobierno, o del Partido Socialista, hacen imposible cualquier colaboración en temas de Estado, tensan hasta una situación insoportable las relaciones políticas y sociales, y se plantean desde la dialéctica amigo-enemigo, muy alejadas de la amistad cívica que regula la comunicación entre adversarios en las sociedades democráticas. Al mismo tiempo, se afirma por sus dirigentes, en flagrante contradicción con la realidad, que ellos representan la moderación y el sentido común y el respeto a las reglas, atribuyendo al adversario socialista los males y los comportamientos reprobables que ellos practican con un cinismo y un sentido del enmascaramiento y de la simulación. En la manifestación del pasado sábado se han presentado como representantes de las esencias democráticas y españolas, ejemplo máximo de la manipulación y del desprecio al adversario. Esa forma de comportarse se aprecia claramente en el tema del terrorismo y de sus víctimas, entre otros muchos. Rasgarse las vestiduras por la decisión de la prisión atenuada para De Juana Chaos, cuando durante su Gobierno el mismo terrorista recibió beneficios penitenciarios y varios presos de ETA fueron excarcelados, sin explicaciones y con el silencio colaborador de la oposición del Partido Socialista, supone una hipocresía, un ejercicio de doble rasero, y un gigantesco engaño a los ciudadanos que les creen y que les dan su confianza. Por lo que se ve, vale todo, y ese envilecimiento de la vida social y política y de la comunicación entre Gobierno y oposición que promueven, daña irremisiblemente la limpieza y la pulcritud moral que deben estar en el fundamento de la sociedad libre y democrática. Esperamos que las elecciones limpien el panorama. Pero si esta forma de comportarse y de actuar da frutos y recuperan el poder, el daño, será difícilmente remediable. Segunda: el Gobierno socialista ha abierto nuevos espacios sociales de libertad y de igualdad con la retirada de las tropas de la ilegal e injusta guerra de Irak y con leyes como las de dependencia, contra la violencia de género, de reconocimiento del matrimonio homosexual, entre otras muchas. Asimismo, está contribuyendo, con una política económica inteligente pilotada por Solbes, a una mejora considerable de la situación económica, y a una presencia social impulsada por la excelente gestión de la vicepresidenta del Gobierno, Sra. Fernández de la Vega. En ese contexto, los ataques desaforados, generalizados y constantes al presidente del Gobierno son injustos y no obedecen a criterios de racionalidad. Creo, sin embargo, que no ha sido una buena política prescindir de la experiencia de la mayoría de las personas que tuvieronresponsabilidades en la anterior etapa de Gobierno, empezando por el presidente Felipe González. Las excepciones a ese retiro, que ha prescindido de mucha experiencia y de mucha competencia aún activa, de la Sra. Fernández de la Vega y del Sr. Solbes en el Gobierno o de Manuel Marín, Alfonso Guerra o Ramón Jáuregui en el Parlamento, son la prueba del nueve del error. Como consecuencia de esa situación, algunas decisiones se han tomado, sin tener en cuenta todas las dimensiones y todos los perfiles del problema. ¿Era necesario abrir un proceso autonómico que se ha generalizado y que está produciendo mutaciones constitucionales sin reforma de la Constitución? ¿Era una exigencia de la ciudadanía de las comunidades autónomas? Parece que no, si consideramos la participación en los referenda que se han producido ya para ratificar dos estatutos reformados. ¿No hubiera sido más prudente esperar a que se asentasen las reformas sociales, y a pulsar a la opinión pública con vistas a la siguiente legislatura? Aquí también la crítica posterior del Partido Popular, dando por bueno un Estatuto, donde ellos gobiernan, y descalificando lo mismo en otro, donde están en oposición, ha sido llamativa; aunque un error no oculta al otro, serio y grave, de reabrir sin garantías de moderación y de respeto integral a la Constitución unas reformas estatutarias que no podemos estar seguros ni de su necesidad ni de su urgencia. Tercera: dos crisis en otros dos órganos constitucionales constituyen también grave preocupación en esta coyuntura, e inciden seriamente sobre la situación Gobierno-oposición y sobre el propio Parlamento. El Consejo General del Poder Judicial, prolongado en su competencia varios meses después de haber concluido su mandato, sigue usando la mayoría conservadora, sin límite y sin recato, sin que hasta ahora el Parlamento haya llegado a un acuerdo para su sustitución. Es otra ocasión para valorar la voluntad de todos para resolver esta difícil situación. Pero por otra parte la exclusión del profesor Pérez Tremps, al considerar su recusación, en el recurso de inconstitucionalidad del Partido Popular contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña es una decisión no ajustada a derecho, que no asume el "non bis in idem" porque el tema ya fue resuelto en sentido contrario con anterioridad y porque no valora que su dictamen fue anterior al inicio del debate de reforma. Parece una maniobra para alterar las mayorías, y la totalidad de los magistrados deben hacer un esfuerzo para restaurar la confianza y generar una sentencia equilibrada donde no se pasen pero lleguen a los núcleos donde pueden encontrar elementos de posible inconstitucionalidad. Si no lo hacen, crearán un deterioro difícilmente reversible de la autoridad del Tribunal. Por otra parte las reacciones fuera de lugar de sectores nacionalistas amenazando por los posibles resultados adversos son un signo de la desmesura en la que está situado a todos los niveles este tema. Estoy seguro que mi esfuerzo de equilibrio para ponderar y sopesar todas las perspectivas no va a ser tampoco entendido por todos los que quieren adhesión inquebrantable a sus posiciones y rechazo total de las del adversario. En este contexto, la vitalidad de la sociedad civil y de los ciudadanos es la dimensión positiva y la base de la esperanza en el futuro. Su actuación en las consultas electorales que vienen debe ser decisiva para calmar la situación y para abrir nuevas perspectivas y para fortalecer nuestra convivencia. Un signo concreto de buen hacer es el juicio del 11-M, donde la Audiencia Nacional, con todas las garantías, sin "guantánamos", está enfrentándose con un proceso complicado y ejemplar. Como siempre, "vox pópuli, vox Dei".
Considera la homosexualidad, “inmoral” El jefe militar de EEUU no “tolera” a los gays en el Ejército El jefe del Estado Mayor conjunto de Estados Unidos, el general Peter Pace, considera que la homosexualidad es "inmoral" y "no debe tolerarse" en el Ejército. Así lo declaró en una entrevista concedida al Chicago Tribune. Asociaciones de homosexuales y, en especial, un grupo de abogados especializados en la defensa de los gays, han exigido ya al jefe militar que presente públicas disculpas. Comparó la homosexualidad con el adulterio y dijo que el Ejército persigue esta clase de comportamiento inmoral: “Creo que los actos homosexuales entre dos individuos son inmorales y no debemos permitir los actos inmorales”. El general apoyó además la actual política estadounidense, por la que se da de baja a cualquier soldado que reconozca su homosexualidad de palabra o de hecho, de forma intencional o no. En 1993, tras prolongadas negociaciones entre el Gobierno Clinton y el Congreso, la Ley estableció que los homosexuales pueden servir en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en tanto no hagan pública su orientación sexual, pero prohíbe el servicio militar a quienes muestren su homosexualidad.
El informe de los expertos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU divulgado ayer confirma lo que se sabe desde hace años, pero nadie impide: que el Gobierno sudanés no sólo no protege a la población de Darfur de las atrocidades que viene sufriendo desde hace cuatro años, sino que él mismo ha orquestado y participa en los crímenes de guerra y contra la humanidad que se vienen cometiendo en la región más occidental del país africano, y que Estados Unidos califica abiertamente de genocidio. Darfur es uno de los más siniestros episodios contemporáneos de vulneración masiva de los derechos humanos elementales, con el agravante de que se perpetra en la impunidad más absoluta y con la manifiesta pasividad de las potencias democráticas occidentales. Las aberraciones de Darfur (violaciones sistemáticas, incendios de cosechas y viviendas, saqueos de propiedades, torturas a gran escala, todo ello documentado pese a la catarata de impedimentos de Jartum) ocurren en un territorio misérrimo del tamaño de Francia. Han muerto por ellas alrededor de un cuarto de millón de personas y más de dos millones han tenido que huir de sus chozas desde que, a comienzos de 2003, las tribus negras de origen africano se alzaran contra la opresión histórica del Gobierno mayoritariamente árabe de Sudán. El dictador y presidente Omar al Bachir no sólo ha impedido a la ONU que investigue desde dentro estos crímenes cometidos por su Gobierno y sus aliados sobre el terreno, sino que tiene a gala no entregar a la Corte Penal Internacional a ningún sudanés reclamado por ello. Recientemente, la CPI ha citado como sospechosos de atrocidades al que fuera ministro encargado de Darfur y a un jefe de las milicias árabes que ejecutan con ayuda del Ejército sudanés los designios de Jartum. El impune Gobierno sudanés no se limita a boicotear a los tribunales internacionales, pese a que una resolución del Consejo de Seguridad de hace dos años le obliga a cooperar con la CPI. También ha vetado la presencia en su país de los expertos de la ONU que han elaborado el informe sobre derechos humanos divulgado ayer, a los que en diciembre prometió visados para llegar a Darfur. Y Al Bachir, con la complicidad manifiesta de Pekín y Moscú, que tienen crecientes intereses económicos en el país africano, ha conseguido impedir hasta ahora el despliegue en Darfur de una fuerza seria de interposición de la ONU, que sustituya al contingente ceremonial africano incapaz de ejercer la más mínima autoridad en la región devastada. Un sonrojante récord de infamia, que no afecta tan sólo a Sudán, sino a la entera comunidad internacional que no hace nada serio para impedirlo.
¿Qué se hubiera podido hacer con esos millones de dólares invertidos en las mejoras del país? Pero los señores de la guerra les han vendido armas y mantenido la aparente "revuelta" del sur
Luis Solana da un ejemplo de coherencia al despedirse de quienes le podían leer hasta ahora en Periodista Digital. Ese es el fair play, como decía mi padre:"el que no esté cómodo que se ponga". Si a uno no le gusta el talante de un blog, pues que entre en otro, pero que ni insulte ni descalifique. Por desgracia, algunos creen que en los blogs "todo vale". Sobre todo, aquellos que son incapaces mantener un blog vivo y actualizado, abierto y coherente con una línea de pensamiento, y no como si esto fuera un pim pam púm en el que hasta el más torpe puede lanzar una pedrada. Construir requiere profesionales, pegar un golpe a una obra puede hacerlo el último descerebrado, con faltas de ortografía incluidas. El lenguaje que no se atreverían a utilizar en un periódico o en una emisora, lo vomitan en un blog como si tuvieran patente de corso. Y si el dueño de un blog que se publica en algunas secciones no se encuentra cómodo con los post vulgares, insultantes y atrabiliarios que no ayudan al diálogo, pues se pone cómodo y se va. Al menos, que no puedan contar con el prestigio de su nombre y que, en donde no se pueda dialogar, pues se dice Adiós y se sacude el polvo de las sandalias. Nesemu "Adiós Lo siento amigos; lo siento adversarios. Aquí no se puede dialogar entre conservadores y progresistas. Aquí se pretende laminar a una cierta izquierda y potenciar una derecha extrema. No me va ese escenario. Lo siento mucho, pero en ese ambiente no puedo convivir, no respiro bien el aire de libertad por el que he luchado toda mi vida. Supongo que los bárbaros del golpismo editorial estarán felíces. Han acertado en su táctica: ahogar con textos impresentables cualquier diálogo o discepancia. Me entristece que esto no haya sido posible sin alguna colaboración tolerante. Yo he hecho todo lo posible para que los contadores fueran positivos para quien corresponda. Pero no se me pida que acepte que mis ideas simplemente suman puntos. Y el que tenga dudas sobre mis ideas y mis ideales, que lea el texto anterior. Así pienso. Ya os avisaré de dónde estoy cuando encuentre un espacio aireado. Luis Solana.
Carmen Pérez-Lanzac ha publicado un interesante reportaje que debería ayudarnos a reflexionar porque después ya no se puede rebobinar.Si de lo que no está escrito no se habla, es como si no existiese, a nosotros nos interesa conocer estos temas ya que de estos datos dependen nuestros hijos y nietos, así como problemas genéticos que después ya no tienen solución. Nesemu El esperma de los europeos pierde calidad Tabaco, estrés, obesidad y contaminación ambiental contribuyen al empeoramiento del semen.- Los lituanos obtienen el mejor resultado; los daneses, el peor, y los españoles quedan en medio El estado de los espermatozoides empeora. Tanto en cantidad como en calidad. Un estudio científico realizado en varios países europeos asegura que en las últimas cinco décadas su número se ha reducido a la mitad (de 113 millones por mililitro de media se ha pasado a 66 millones) y su movilidad es cada vez menor y más torpe. Por países, los hombres lituanos son los que mejor calidad de semen tienen, mientras que los daneses presentan el cuadro más deficiente (los españoles se sitúan en la zona media). Los expertos atribuyen la reducción de la calidad del esperma a fenómenos como el tabaco, el estrés, la obesidad, el aumento de productos contaminantes y a un lento pero imparable proceso de degeneración genética. Algo pasa con la calidad del semen de los hombres. O así lo creen científicos de todo el mundo. Según muchos estudios, en algunas zonas se está reduciendo el número de espermatozoides por eyaculado. El tema empezó a preocupar a los expertos en 1992. Ese año, investigadores daneses hicieron saltar las alarmas al publicar en el British Medical Journal un estudio pionero sobre el descenso de la calidad del semen. Tras analizar 61 trabajos publicados entre 1938 y 1991 con datos de 15.000 varones, llegaron a la conclusión de que la calidad espermática se había reducido en un 50% en esas cinco décadas (el número de espermatozoides por mililitro de eyaculado había bajado de 113 millones a 66), lo que venía a suponer una disminución del 1% anual. Desde entonces, la literatura científica le ha dedicado muchos estudios al tema, unos apoyando la tendencia, otros restándole dramatismo. Recientemente, Niels Skakkebaek, uno de los coautores de aquella primera publicación, puso en marcha un estudio en varios países europeos para poder hacer una comparativa regional. Dinamarca, Finlandia, Francia, Reino Unido, Suecia, Lituania, Estonia, Letonia y España participaron en el estudio. Los resultados preliminares señalan lo que ya sospechaban: que hay importantes diferencias regionales. Los daneses, con 44 millones por mililitro de eyaculado, son los peor parados. Los mejor situados son los lituanos (con 65 millones por mililitro), letones (63), estonios (62) y finlandeses (61). Los españoles, con 52 millones, se encuentran en un punto intermedio. El estudio español ha sido dirigido por Nicolás Olea, del Laboratorio de Investigaciones Médicas del hospital Clínico de Granada, y Cristóbal Avivar, del área Integrada de Biotecnología del hospital de Poniente de Almería, que han analizado el semen de 300 voluntarios almerienses de entre 18 y 23 años. Teniendo en cuenta los tres parámetros fundamentales con los que la Organización Mundial de la Salud evalúa la calidad del semen (y que debe tener más de 20 millones de espermatozoides por mililitro de eyaculado, un 25% de espermatozoides con movilidad adecuada y un 30% con una morfología definida), las medias de los españoles se ajustan a los parámetros mínimos de calidad. Pero hay datos a tener en cuenta: el 14,5% de los participantes no cumplía el criterio mínimo de concentración (es decir, tenían menos de 20 millones de espermatozoides por eyaculado) y un porcentaje bastante significativo (el 32,8%) no superó el de movilidad. El estudio de Skakkebaek explica los factores asociados al descenso de calidad seminal: tabaco, estrés, sedentarismo, consumo de drogas, hábitos alimenticios y el uso de ropa ajustada, que sube la temperatura testicular. A éstos se unen los compuestos químicos ambientales que actúan sobre el organismo. "El efecto combinado de los compuestos químicos de contaminantes ambientales, como los pesticidas órganoclorados persistentes (el DDT, metoxicloro, las drinas) puede haber influido en esta pérdida de calidad seminal", comenta Nicolás Olea. Lo explica Marieta Fernández, coautora del estudio junto a Olea y Aviar: "Está demostrado que hay una serie de sustancias que el hombre ha producido que tienen la capacidad de imitar a nuestras hormonas endógenas, como la testosterona o las hormonas tiroideas, y estamos convencidos de que están teniendo un papel preponderante en patologías dependientes de las hormonas como el cáncer de próstata y mama o la calidad seminal". De hecho, y pese a que de momento no se puede establecer una causa efecto directa, se encontró una media de 9 pesticidas prohibidos (de los 18 analizados) en la sangre de los 300 almerienses que participaron en el estudio. "Se trata de pesticidas ya prohibidos, pero a los que hemos estado expuestos desde que estábamos en el vientre materno", explica Olea. "Quedaría por demostrar su incidencia en la calidad seminal. Y en ello estamos. Por lo menos ahora tenemos algo de lo que carecíamos: un estudio fiable en el que basar futuros análisis". Alarma en los bancos de semen Que algo está pasando con la calidad del semen de los jóvenes españoles es algo que los bancos de semen saben desde hace bastante tiempo. El doctor Marina, que abrió en 1977 el Instituto Cefer, el primer banco de semen de España, asegura que mientras que en los primeros años pasaban la prueba de calidad que se exige a los donantes la mitad de los aspirantes, hoy sólo lo hace uno de cada cinco. El perfil del donante, sin embargo, no ha variado: se trata de universitarios de entre 19 y 25 años. Desde IVI Madrid, Alberto Pacheco explica que mientras que hace diez años alrededor de un 15% de los aspirantes cumplía los criterios de calidad de la OMS, ahora lo hace menos de un 10%.Cefer ha publicado recientemente sus últimos datos, comparando la calidad del semen de 1.800 aspirantes a donantes desde 1977 a 2003. El resultado es significativo: mientras que en los primeros cinco años la media de la concentración era de 106 millones de espermatozoides por mililitro de eyaculado, la cifra se ha ido reduciendo hasta estabilizarse en una media de 79 millones. Peores resultados está dando la movilidad: durante los primeros cinco años la media de espermatozoides móviles por eyaculado era del 63%.En los últimos cinco años ha descendido al 42%, lo que supone una pérdida de movilidad de un 0,7% anual. Estos datos, advierten los científicos, deben ser tomados con precaución, dado que son el resultado del análisis de una población sesgada y no se han obtenido conforme a un criterio científico.
Antonio Martínez es un gran periodista y genio del humor. Este es su sensato artículo, La conspiración:
" En el País Vasco no hay dos partes enfrentadas. Hay unos tipos que matan a otros, que somos todos los demás. Ése es el conflicto vasco. El día que los matones dejen de matar se acabará el conflicto. Aparecerá un país con conflictos, que no es lo mismo, aunque es lógico que espectadores casuales piensen distinto: periodistas extranjeros que llaman a ETA organización separatista vasca, que sería como considerar a Al Qaeda organización defensora de la cultura árabe. También hay espectadores que por antipatía hacia el que muere lo equiparan al que mata: "Hay un conflicto entre dos". También hay espectadores asustados. Es complicado decir lo que se piensa cuando hay tiros de por medio. Ante el sumario del 11-M no hay dos partes, unos que piensan que fue ETA y otros que piensan que fue Al Qaeda. Eso es una falacia. La realidad es que están, por un lado, los defensores del Estado de derecho, de la instrucción del sumario y del funcionamiento de la justicia, y por otro lado, una rúa de obstruccionistas, tramposos y mentirosos. Es complicado convencer de eso a espectadores casuales, consumidores de medios de comunicación que pensarán: "Guerras de medios. Unos dicen una cosa, otros dicen otra". En los medios de comunicación todos hacemos muchas cosas disparatadamente, y nos merecemos que nos pase esto. Pero no es lo mismo. No hay 'unos y otros', 'dos Españas' o 'enfrentamientos entre los dos partidos' como llave maestra universal. La verdad no se encuentra en un punto intermedio entre el Estado de derecho y una sarta de delirios y embustes sobre una conspiración. ¡Claro que hubo una conspiración en marzo de 2004! El Gobierno que formaban Aznar, Rajoy, Zaplana y Acebes intentó engañar a todo el país. Ésa fue la conspiración. Lo mejor de todo es que eso ya se resolvió políticamente: perdieron las elecciones, los españoles votaron mayoritariamente a otros partidos, y nadie pidió más cuentas por aquellos días. Pero como aquellos mismos dirigentes no han tenido con su partido, ni con sus votantes, ni con su país, la generosidad de retirarse a un segundo plano, estamos donde estamos, con la mochila, el detonador, el ácido bórico y la traición a España. Todo esto no tiene nada de chiste, pero yo no tengo la culpa: en cualquier país sería un chiste que los gobernantes del 11-M estuvieran en la calle liderando manifestaciones contra la política antiterrorista... ¡Y exigiendo la verdad! Como dijo otro ilustre miembro de aquel Gobierno: "Qué barbaridad" (lo que dijo fue: "Manda huevos", pero era por acabar más cordialmente).
Me parece bueno este artículo de Manuel Rivas: El suspense
La crispación no es sólo una estrategia política: es un modo de vida, un negocio, un estilo y un género artístico. La variante castiza del suspense. Un género chico, pero muy funcional. En lo económico, en la España de hoy rige una especie de confort hipotecado. Un bienestar a plazos. Hay mucha gente, más de la que parece, que lo pasa mal. Pero los deslocalizados, los mileuristas, las criadas e inmigrantes sobreexplotados, los accidentados laborales, las víctimas de la corrosión competitiva, todos ellos constituyen una "zona de sombra humana" en la exuberancia estadística donde brincan al charlestón las cuentas bancarias. La iniciativa de mayor calado social del Gobierno, la Ley de Dependencia (¡pena de nombre cuando existe la palabra solidaridad!), sólo parece haber obtenido un eco subterráneo. La cuestión social está eclipsada. La realidad ha sido arrancada del calendario y todo el ruido lo ocupa ese género indeterminado de la crispación. No tenemos genios artísticos de la intriga como Alfred Hitchcock o Patricia Highsmith, pero tenemos taimados guionistas de la crispación, especialistas en capturar leones en Escocia. Fue Hitchcock quien inventó el término macguffin para designar la clave de un suspense. ¿Cómo identificar un macguffin? Hitchcock lo explicaba con un diálogo de pasajeros en un tren inglés. "¿Qué es ese paquete?", preguntaba uno. "Es un macguffin", aclaró el del paquete. "¿Y para qué sirve?". "Para atrapar leones en Escocia". A lo que el otro respondió con asombro. "¡No hay leones en Escocia!". "Pues entonces", dijo el dueño de la cosa, "no hay macguffin". Imaginemos por una pista de las Highlands a Mariano Rajoy, Acebes y Esperanza Aguirre en un 4x4 conducido por el avispado gaviero Zaplana, claro, y Aznar de circunspecto copiloto. Cualquier paisano escocés se dará cuenta, a la primera, de que son cazadores españoles a la captura de los famosos leones inexistentes. En eso consiste la crispación. En ir, desde la pérdida del poder, detrás de un macguffin mutante. El matrimonio homosexual. El Estatut. La asignatura católica. Y el ridículo macguffin a cuenta del 11-M. Ahora, una manipulación penitenciaria que dejaría atónita y abatida a doña Concepción Arenal. La pregunta es: ¿cuántos leones inexistentes quedan en Escocia?
(Y ya no quiero escribir nada sobre esa inicua e infame convocatoria de manifestaciones contra el gobierno ¡ante las Embajadas del Estado español! Nunca se había visto felonía semejante desde un partido de la oposición en un régimnen de libertades y con las libertades constitucionales garantizadas. Se hacía en tiempos de la URSS o de los fascismos... pero convocadas por los exiliados y perseguidos por las tiranías... pero ¿en la España actual? Increíble. Las Embajadas no representan a los gobiernos ni a los partidos, sino a los Estados)
La lucha por la igualdad De la avalancha de datos que definen la situación de la mujer, la Organización Mundial de la Salud ha elegido diez: - En la mayoría de los países, la esperanza de vida de las mujeres es superior a la de los hombres. Pero ellas disfrutan de menos años de vida saludable. - El 74% de las personas infectadas por el VIH en el África subsahariana son mujeres. - Al menos el 15% de las mujeres ha sufrido violencia física o sexual ejercida por sus parejas masculinas. En algunas regiones esta proporción llega al 71%. - Una de cada cinco mujeres afirma que ha sufrido abusos sexuales antes de los 15 años. - Cada año se casan 10 millones de chicas menores de 18 años. - Unos 14 millones de adolescentes son madres cada año. - Cada día mueren 1.600 mujeres y 10.000 recién nacidos por causas evitables durante el embarazo y el parto. - Menos del 5% de las mujeres embarazadas de los países pobres tiene acceso a protección contra la malaria. - La mayoría de los 1,5 millones de fallecimientos anuales debidos al humo de los fuegos caseros son mujeres o niños. - El cáncer de mama mata a 500.000 mujeres cada año. El de cérvix, a 270.000. El 80% vive en países pobres.
El Partido Popular ha asumido una grave responsabilidad al convocar la manifestación de mañana, que significa sacar de las instituciones y llevar a la calle una de las controversias más emocionales y enconadas que ha vivido la democracia española en materia de lucha antiterrorista. Sus líderes se han colocado en una situación de esquizofrenia política en la que deben desautorizar el discurso y las actitudes de los mismos extremistas a los que, por otro lado, están facilitando un vistoso escaparate y una inmejorable rampa de lanzamiento. Una fuerza política con representación parlamentaria y que controla una parte sustancial del poder municipal y autonómico no puede llamar a la rebelión callejera, ni aun calificándola de "cívica", porque es tanto como declarar que las instituciones democráticas en las que participa o en las que gobierna han dejado de servir. Según algunos dirigentes populares, su decisión de salir a las calles responde al "cordón sanitario" al que el resto de las fuerzas políticas les ha sometido en las instituciones, y citan el ejemplo de la Cámara autonómica vasca. Condenar al PP a un ostracismo parlamentario es, sin duda, una iniciativa censurable. Pero el inusitado griterío contra el presidente del Gobierno cuando trataba de explicar en el Senado sus razones para atenuar la prisión del terrorista De Juana Chaos dejó en evidencia que, con cordón sanitario o sin él, hace tiempo que el partido de Rajoy ha optado por la estrategia de la confrontación total.Los senadores populares convirtieron una sesión de control al Ejecutivo en un instrumento de propaganda con la vista puesta en la marcha que recorrerá las calles de Madrid. Lo de menos era cumplir con su primer deber de parlamentarios: escuchar al adversario y, en su caso, rebatirlo con mejores argumentos. Los principales líderes del PP han continuado esta labor de agitación desleal con las instituciones al recurrir a una mezcla de declaraciones fraudulentas y de gestos demagógicos dirigidos a confundir a los ciudadanos acerca de una concreta medida del Gobierno. El asesino De Juana ha saldado sus cuentas con la justicia por los crímenes que cometió; la decisión que adoptó el Ejecutivo, y que ha sido avalada por el juez de vigilancia penitenciaria, se refiere únicamente a la sentencia que cumple en estos momentos, y que le fue impuesta por un delito de amenazas y otro de enaltecimiento del terrorismo. Éstos son los hechos, y de estos hechos el PP tiene todo el derecho a disentir por los cauces institucionales y, a ser posible, con la mesura que exige la lucha antiterrorista. Pero en lugar de hacerlo así, ha preferido poner en marcha una excepcional maquinaria de intoxicación dando a entender que se ha liberado a un asesino antes de que finalizara su condena. De ahí esa ignominiosa iniciativa de presentarse en los lugares en los que De Juana asesinó, como simple reclamo publicitario para mañana. Entre otros dirigentes populares, el ex presidente del Gobierno José María Aznar se ha prestado, sin dignidad alguna ni respeto para la función que él mismo ha desempeñado, a esta utilización propagandística de la muerte y del dolor ajeno. El PP se dispone a atravesar una línea que ningún demócrata ha franqueado desde el inicio de la transición. Los ciudadanos saldrán más divididos frente al terrorismo, sin que la apropiación partidista de símbolos comunes o, incluso, del lazo azul que les unió en el pasado sirva para restañar las heridas que está abriendo este modo de hacer oposición. Sobre el paisaje de tierra quemada que se vislumbra al otro lado de la frontera que el PP cruzará mañana, Rajoy ha propuesto un "debate sosegado" sobre política antiterrorista. Puesto que él y su partido son quienes han perdido el sosiego, cabe suponer que es una forma de decir que la enajenación ha sido transitoria. Ojalá sea así, de manera que la política regrese a las instituciones y los ciudadanos puedan escuchar por fin razones y no desmesuras y exabruptos. Un debate que será más clarificador si el Gobierno se dedica a defender abiertamente sus propias decisiones, y no tanto a recordar las de sus adversarios en el pasado. Al convocar la manifestación, Rajoy ha apelado a la gente sensata y de bien. Nosotros, como la inmensa mayoría de nuestros lectores, somos también gente sensata y de bien y no acudiremos ni hoy ni mañana a las manifestaciones convocadas por el PP.
Las frases de De Juana en 'Días' De Juana Chaos denunció en un libro las torturas diarias que sufrían los presos de ETA en las cárceles españolas y animó a los jóvenes vascos a recoger el testigo de los etarras. Por escribir ese libro en prisión, el gobierno de Aznar le redujo la condena por el asesinato de 25 personas en dos reducciones extraordinarias de 175 días cada una. En una crónica autobiográfica de 169 páginas titulada Días y publicada por la editorial Txalaparta en el año 2000, Iñaki de Juana Chaos desliza permanentes acusaciones de malos tratos y vejaciones contra todo el sistema penitenciario español. "Dicen que ha sido un infarto, así saldrá en la autopsia, la cárcel ha cumplido su misión de exterminar a otro preso político vasco" página 25. En otras ocasiones acusa con nombre y apellido "el fiscal Fungairiño certifica su odio. Odia pero no miente en esto, la misión de la cárcel es rematar a los presos políticos vascos" pág. 49. Defiende el terrorismo como una guerra por la libertad "que se libra por una sociedad más justa para que Euskal Herria pueda ser Euskal Herria" página 58. "las familias de los muertos lloran , guardan luto.las familias de los vivos saben que están atados, que sufren la bañera y los latigazos de la electricidad". A modo de conclusión: defensa del terrorismo: "Esteban Esteban Nieto [liberado en tiempos del gobierno Aznar por sus dolencias], murió el 26 de septiembre de 1999 tras una vida dedicada a la lucha por la independencia y el socialismo" asegura "los jóvenes, en quienes tenía depositada su ilusión y confianza, deben recoger el testigo", pág. 156.
Lo que nació con García Márquez El premio Nobel colombiano, autor de la magistral 'Cien años de soledad', cumple hoy 80 años (Información de W. Manrique) Bajo un aguacero extraviado, el 6 de marzo de 1927, y aterrando a todos, nació Gabriel García Márquez. Fue en la caribeña Aracataca, un poblado colombiano, un domingo novelable a partir del cual el niño viviría una infancia a la que ha vuelto muchas veces, y que le ha hecho convertirse en uno de los grandes escritores del siglo XX. Este año se celebran también los 60 años de su primer cuento, La tercera resignación; los 40 de Cien años de soledad, y los 25 de haber recibido el Premio Nobel de Literatura. Hoy hace 80 años nació una nueva forma de narrar, un universo y un lenguaje propios, y un escritor tímido, que odia las preguntas y ama los silencios, con un encanto que ha cautivado a intelectuales y políticos de varias generaciones. Debió llamarse Olegario. Acababan de sonar las campanas de la misa de nueve cuando los gritos de la tía Francisca se abrieron paso, entre el ruido del aguacero, por el corredor de las begonias: "¡Varón! ¡Varón! ¡Ron, que se ahoga!". Y nuevos gritos enmarañaron la casa. Una vez liberado del cordón umbilical enredado en el cuello, las mujeres corrieron a bautizar al niño con agua bendita. Lo primero que se les vino a la cabeza fue ponerle Gabriel, por el padre, y José, por ser el patrono de Aracataca. Nadie se acordó del santoral. De lo contrario, se habría llamado Olegario García Márquez. Aquel domingo 6 de marzo de 1927, Aracataca celebró la llegada del primogénito de Luisa Santiaga y Gabriel Eligio. Aunque, en realidad, para los cataqueros había nacido el nieto de Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, los abuelos maternos con quienes se crió hasta los ocho años en una tierra cubierta de platanales bajo soles inmisericordes del Caribe colombiano. Era un niño en un caserón de mujeres, amordazado por las creencias de ultratumba de la abuela y los recuerdos de guerras del abuelo. Ocho años de vivencias que lo harán universal en 1967 cuando publique Cien años de soledad. Aunque él cree que la historia que no embolatará su nombre en el olvido es la de sus padres recreada en El amor en los tiempos del cólera. La víspera de su vida. La historia donde todo empieza. La de los felices amores contrariados que hace 80 años convirtieron a Gabriel García Márquez en el mayor de siete varones y cuatro mujeres, y quien daría vida a tantas cosas. - UN ESCRITOR. "¿Fue tu abuela la que te permitió descubrir que ibas a ser escritor?". "No, fue Kafka, que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: 'Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa", contó el autor a Plinio Apuleyo Mendoza en El olor de la guayaba. - UN PERIODISTA. Empezó en el diario cartagenero El Universal en 1948; siguió en El Heraldo de Barranquilla, y luego en El Espectador, de Bogotá. Ryszard Kapuscinski aseguró que, aunque lo admiraba por sus novelas, consideraba que "la grandeza estriba en sus reportajes. Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos. Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura". - UN MUNDO. "Esta voluntad unificadora es la de edificar una realidad cerrada, un mundo autónomo, cuyas constantes proceden esencialmente del mundo de infancia de García Márquez. Su niñez, su familia, Aracataca constituyen el núcleo de experiencias más decisivo para su vocación: estos demonios han sido su fuente primordial", escribió Mario Vargas Llosa en Historia de un deicidio. - UN LENGUAJE. "Es como si el lenguaje estuviera hecho para contar historias, para cambiar el mundo aterrador, para sumergir al hombre sin que se dé cuenta en los valles confortables del sueño. Como si de un gran caleidoscopio se tratase que mostrara la realidad de los trozos de colores, pero ordenados en vistosos encajes, mágicos, cambiantes, multiplicados por los engañosos espejos", explicó Ricardo Escavy Zamora, de la Universidad de Murcia, en el congreso Quinientos años de soledad. - UN ESTILO. Carlos Monsiváis considera que "en sus libros clásicos se extrema la certidumbre: gracias a la belleza del idioma (la perfección de su sonido, la sucesión de frases inmejorables), los hechos adquieren otro relieve, son relatos que si no se dan con esas palabras se convierten en algo distinto. Para García Márquez, escribir bien no es una exhibición de dotes estilísticas; es añadir la noción épica del idioma a las épicas existentes". - MACONDO. El territorio literario donde transcurre gran parte de su creación aparece por primera vez en Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo. Pero su fama llega en Cien años de soledad: "Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos". - LOS BUENDÍA. Es la estirpe de su obra más famosa. "Ni uno solo de ellos es vulgar. Llevan pegada al rostro la irremovible máscara de la singularidad. Y, tal vez a causa de su desempeño escénico, tienen clavada en el pecho la lanza de la soledad. Son ellos el principio de la leyenda. En el equipaje de cada uno, desde Úrsula hasta el último de los Buendía, se concentran maravillas, prodigios, milagros", dice Nélida Piñon. - 'CIEN AÑOS DE SOLEDAD'. Tras año y medio de escritura, ve la luz el 30 de mayo de 1967, en Sudamericana de Argentina. "Su situación es paradójica en cuanto a la historia de Macondo -que dura cien años-: atraviesa todas las edades de la Tierra, desde lo prehistórico hasta el Apocalipsis. Historia y mito se entrelazan y lo paradójico se carga de valor paradigmático", ha aclarado Marta L. Canfiel, de la Universidad de Nápoles. - UN INNOVADOR. La conquista de nuevos territorios literarios la resume Carlos Fuentes: "No sólo reunía en un haz las grandes tradiciones de la literatura hispanoamericana -mito de fundación, épica de destrucción, historia de recreación-, sino que, magistralmente, generosamente, demostraba la compatibilidad de los géneros de una época de sequía literaria determinada por la dictadura del nouveau roman francés, empeñado en convertir la literatura en desierto". - LA UNIVERSALIZACIÓN DEL 'BOOM'. "La novela hispanoamericana no salió verdaderamente al mundo hasta pasada la segunda mitad de la década de los sesenta, a partir del triunfo escandalosamente sin precedentes de Cien años de soledad", afirmó José Donoso en Historia personal del boom. - EL REALISMO MÁGICO. Aunque le endilgaron ser el padre del realismo mágico, la verdad la aclara Piedad Bonnett: "Lo que acababa de hacer -valerse de lo mítico y mágico para lograr una visión popular de los hechos- equivalía a llevar hasta sus últimas consecuencias el postulado de Carpentier, quien, en el prólogo a su novela El reino de este mundo [1949], había preguntado, de forma retórica: '¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real maravilloso?". - UNA OBRA. Ha vendido alrededor de 40 millones de ejemplares en más de 30 idiomas. Novelas: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1957), La mala hora (1961), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989), Del amor y otros demonios (1994), Memorias de mis putas tristes (2004). Grandes reportajes: Relato de un náufrago (1970), Noticia de un secuestro (1996), Obra periodística completa (1999). Primer tomo de sus memorias, Vivir para contarla (2002). Cuentos: Ojos de perro azul (1955), Los funerales de la Mamá grande (1962), La irresistible y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), Doce cuentos peregrinos (1992). - LO QUE HUBIERA QUERIDO SER. Gabriel García Márquez lo supo hace muchos años, en Zúrich, cuando una tormenta de nieve lo llevó a un bar. Su hermano Eligio recuerda cómo Gabo se lo contó: "Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, sólo para que los enamorados se quisieran más".
En un artículo bien documentado y mejor razonado, el profesor universitario Juan G. Bedoya aborda este derecho básico y fundamental de los seres humanos no sometido a ideologías dogmáticas y excluyentes porue afecta a la libertad radical de la persona. Nesemu
La muerte digna como uno de los derechos humanos, es decir, la idea de que el hombre teme sobre todo al dolor, más que a la muerte. Es el caso de Inmaculada Echevarría. Con distrofia muscular progresiva y conectada desde hace nueve años a un respirador, solicitó el pasado noviembre la retirada de dicho soporte vital. Será su muerte segura. El Comité de Ética de Andalucía ha aceptado su petición, de acuerdo con la Ley de Autonomía del Paciente y con los criterios bioéticos sobre limitación del esfuerzo terapéutico El equipo médico habitual del hospital granadino de San Rafael, su casa en los últimos diez años, atenderá los deseos de Inmaculada Echevarría cuando decida el momento de ser desconectada. Todo se realizará con la confidencialidad debida y el respeto a los derechos de la paciente, "tanto en sus aspectos técnicos como humanos". Y también éticos, con atención a exigencias de la moral. El hospital San Rafael es propiedad de la orden de San Juan de Dios. Uno de los 25 miembros del Comité de Ética que dio el visto bueno a la petición de la enferma es jesuita. No opinan lo mismo los cardenales Antonio Cañizares (Toledo) y Carlos Amigo (Sevilla), ni el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino. El primado de Toledo expresó su oposición relacionando el caso con la práctica de la eutanasia, ilegal en España. Dijo: "La eutanasia es siempre ilegítima y un atentado contra la dignidad y la vida humana. Desconectar a una persona de un aparato que entra dentro de las medidas normales es sencillamente que el hombre puede quitarse la vida". El cardenal Amigo llegó incluso a hablar de la pena capital, al declararse "abiertamente en contra de todo tipo de pena de muerte, tanto la legal como la autoadministrada". Y el portavoz de los obispos, el jesuita Martínez Camino, sostuvo que la vida humana "nunca puede ser eliminada ni por acción ni por omisión". No todos los eclesiásticos comparten esas opiniones, muchos incluso las rebaten con energía. Es el caso del teólogo jesuita Juan Masía, uno de los más prestigiosos especialistas en Bioética, emérito profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokio) y ex director de la Cátedra de Bioética de la Pontificia Comillas (Madrid). Ayer sostuvo que la petición de Inmaculada Echevarría de que se le retire el respirador que la mantiene con vida, y la decisión de hacerlo, están "totalmente de acuerdo con la más tradicional moral católica y con la ley de Autonomía del Paciente". Añadió: "Cuando un cardenal como Cañizares confunde este tema con la eutanasia, un cardenal como Amigo lo confunde con la pena de muerte, y el portavoz de los obispos lo confunde con el homicidio por omisión, hay que decirles a los tres, con el respeto debido, que repasen su teología moral, quizás un poco olvidada. Lo que mata es la enfermedad, no la retirada del soporte que prolonga artificialmente la agonía. Como escribía Juan Pablo II, 'la vida del cuerpo en su condición terrena no es un valor absoluto' (encíclica Evangelium vitae, n. 47)". La contundente opinión de los prelados Cañizares, Amigo y Martínez Camino, miembros los tres del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, contrasta con documentos de ese organismo, redactados por sus antecesores. En ellos la Conferencia Episcopal acepta abiertamente "mecanismos" para evitar el llamado ensañamiento terapéutico en enfermos "irrecuperables". La CEE llegó a ofrecer en su página web una propuesta de testamento vital en la que los obispos facilitan el trabajo a las personas que quieran anticipar por escrito que, llegado el caso, no se les mantenga con vida por medio de "tratamientos desproporcionados"; que no se les aplique la eutanasia activa, ni que se les prolongue "irracionalmente el proceso de muerte", y que se les administren "tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos". El primer documento episcopal sobre este tema data de septiembre de 1989, y el definitivo lleva fecha de enero de 2001, cuando la Conferencia Episcopal colocó en lugar preferente de su página web un documento con el título de Testamento vital, que desde 1993 manejaban fundamentalmente los capellanes católicos de hospitales. Debidamente confeccionado, de forma que, si se fotocopiaba, pareciese un testamento de un folio, con firma, fecha y lugar en blanco para colocar el nombre de quien obtuviese de Internet el documento, el testamento vital de los obispos, tras el encabezamiento de: "A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario", dice en su primer párrafo: "Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento". Después de unas consideraciones sobre la vida "en este mundo" -"un don y una bendición de Dios, pero no el valor supremo absoluto"-, y sobre el carácter "inevitable" de la muerte, el documento episcopal entra en materia con estas peticiones, como auténticas voluntades anticipadas: "Pido que, si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos". El documento vital propuesto por los obispos concluye: "Suscribo esta declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Soy consciente de que os pido una grave y difícil responsabilidad". Y fecha y firma. Los obispos seguían la senda de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), que en 1987 impulsó el primer testamento vital con gran revuelo porque, entre sus propuestas, incluía la de que se pudiera actuar penalmente, por un delito de coacciones, contra los médicos que se empeñaran en prolongar la vida de un enfermo contra su voluntad, previamente manifestada.
Este mes de marzo se cumplen cuatro años desde el inicio de la guerra en Irak. Y con el aniversario aparecen las preguntas esenciales: ¿cuándo y cómo se termina la ocupación de ese país? ¿Cómo podrá volver a ser Irak una nación capaz de regir su destino? ¿Por dónde está la salida a un conflicto cuyo origen estuvo sustentado en informaciones sin fundamentos sólidos? Detrás de lo ocurrido parece haber lecciones que aprender. Hace algunos días, el ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, admitió que en Irak no había armas de destrucción masiva, y agregó: "Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes". Poco después, el presidente de su partido, Mariano Rajoy, al tratar de interpretar tales palabras, dijo: "Probablemente con los datos de los que se disponía entonces, que es cuando se toma la decisión, no fuera un error. Ahora, con los datos de los que se dispone después, ya estamos en una situación diferente". El problema es que en ese momento (febrero de 2003) el tema ya era discutible. La justificación usada para llevar adelante la guerra, actuando al margen del sistema de Naciones Unidas, se sostuvo en la eventual existencia de armas nucleares y en la seguridad de que el Gobierno de Sadam Husein poseía o estaba desarrollando armamento químico, biológico y radiactivo. Las armas no fueron encontradas tras la invasión y la guerra se convirtió en lo que vemos día tras día: esa especie de guerra civil larvada, mientras de cincuenta a cien personas encuentran la muerte bajo atentados suicidas cada día. En marzo de 2003, Hans Blix, el inspector de Naciones Unidas, pidió más tiempo. Se le había encomendado demostrar que Irak poseía armas de destrucción masiva y era un peligro para la convivencia internacional. En aquellos momentos previos a la guerra, Chile era miembro del Consejo de Seguridad, y por ello sostuve una conversación urgente con Hans Blix, quien me dijo: "No he encontrado armas; necesito más tiempo para asegurar si las hay o no las hay". También por esos días hablé con el presidente Chirac, quien me señaló: "Puedo asegurar que no hay armas nucleares en Irak; sin embargo, no puedo con la misma fuerza decir que no haya armas de destrucción masiva, pero mis servicios me informan que ellos no han encontrado nada". Era necesario más tiempo, salvo que la decisión de invadir estuviera tomada de todos modos. Era necesario apegarse a la legislación internacional, a nuestras instituciones, al Consejo de Seguridad. Para Chile fue una decisión difícil, pero no dimos nuestro voto a favor de una invasión militar cuyas razones no estaban plenamente comprobadas. Ya en marzo de 2004, el Gobierno norteamericano debió designar una comisión para que estudiara si las agencias de espionaje y los servicios de inteligencia de Estados Unidos habían informado erróneamente. Un año después, la comisión presidencial que examinó los informes de armamento en Irak afirmó que el Gobierno de Estados Unidos estuvo "totalmente equivocado" en casi todas sus evaluaciones sobre el arsenal iraquí en tiempos de Sadam Husein. Creo que Estados Unidos le debe una explicación al mundo, porque la justificación para la guerra no fue demostrada por los hechos posteriores. Se requiere mucho cuidado en las afirmaciones que un país de esa envergadura hace. En todo ello está involucrada la responsabilidad internacional -que de una u otra forma nos cabe a cada país en el mundo global-, pero mucho más al país que es la primera potencia mundial. Ganar la guerra puede que haya sido fácil. Pero está claro que ha sido imposible ganar la paz. Cuatro años después, el saldo es de cientos de miles de muertos. A la fecha son más de 3.150 los soldados norteamericanos caídos en Irak, dato que sobrepasa la cifra de quienes murieron en las Torres Gemelas. El gasto militar en la guerra de Irak llega a los 378.000 millones de dólares y se anuncia un presupuesto que llevará esta cifra a los 683.000 millones de dólares. La situación es mucho peor que al comienzo. En Chile fuimos coherentes. El mismo Consejo de Seguridad que no dio el pase a la guerra de Irak, en febrero de 2004 pidió por unanimidad tropas para acudir ante la crisis de Haití. Chile, país pequeño, en 72 horas, colocó 300 hombres en aquella nación del Caribe. Ello porque los países pequeños entendemos que el sistema internacional debe tener reglas y las instituciones internacionales deben ser fortalecidas. Por ello decimos que dentro del sistema de reglas internacionales, todo; fuera del sistema, nada. Al escribir esta columna se habla de un eventual enfrentamiento con Irán, y de nuevo, las razones son afirmadas por unos, negadas por otros. ¿Se volverá a actuar al margen de Naciones Unidas o seguiremos el carril que indica la coherencia internacional? ¿Se asumirá el análisis serio de los datos entregados por los expertos sobre la capacidad nuclear de Irán para derivar de allí una acción diplomática, como se ha hecho con Corea del Norte, o se precipitará otra grave crisis militar? Cuando decimos que se le debe una explicación al mundo por parte de aquellos que sostuvieron la existencia de las armas en Irak, ojalá esa explicación lleve también una dosis de humildad frente a los tiempos que estamos viviendo hoy. Tiempos de inquietud por el futuro, casi tanto como cuatro años atrás, cuando la guerra parecía inevitable más allá de lo que se dijera y al final llegó.