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J. C. García Fajardo

Lecturas

Ha llegado la hora de la paz

Sami Nair, árabe, es profesor invitado de la Universidad Carlos III. Shlomo Ben Ami, judío, ex ministro de Exteriores de Israel, es vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz. Federico Mayor, cristiano, es presidente de la Fundación Cultura de Paz. Los tres han escrito este interesante artículo manifiesto:
La reunión "trilateral" entre la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, celebrada el 19 de febrero en Jerusalén, no ha representado siquiera un tímido paso hacia delante para replantear el proceso de paz. De nuevo, los Estados Unidos e Israel han impuesto una serie de condiciones que, en esta etapa preliminar, no pueden cumplirse. No han querido valorar la importancia que tiene el acuerdo interpalestino alcanzado, después de superar innumerables dificultades, hace tan sólo algunos días en La Meca bajo la presidencia del rey Abdullah de Arabia Saudita. De nuevo, un destello de esperanza que se acaba. Silencio de la comunidad internacional. Europa, una vez más, calla. Sólo Jordania, consciente de la complejidad de la situación, pide a los Estados Unidos que reconsideren el rechazo de las propuestas del presidente palestino. De nuevo, el riesgo de la espiral de la acción y reacción cuando, como en todo conflicto, sólo hay una forma de concluirlo pacíficamente: las partes no renuncian a sus principios y a la defensa de sus ideales, porque ello implica que una de ellas ha derrotado a la otra. Lo que cambia es que ambas partes deciden defender sus ideales y dirimir sus diferencias sin violencia.
Al iniciar los caminos de paz es imprescindible mirar hacia el futuro, aceptar el compromiso de que sólo los hijos de ambos contendientes cuentan, porque sólo así se consigue después, a lo largo del proceso, resolver los problemas del presente y aligerar la pesada carga del pasado. Por ello, negarse a admitir como interlocutor al gobierno de unidad palestino constituye un grave error, que es urgente remediar ahora. Ahora, sin más tardar. Sólo así, con la firme resolución de ambas partes de no recurrir a la violencia y de tener el futuro como prioridad inicial, podrían rápidamente tener lugar las diligencias diplomáticas y conferencias de concertación que permitieran abordar de igual modo las cuestiones, de gran potencial conflictivo de toda la zona, en particular las que se refieren al Líbano y a Irán.
Ha quedado claro, con la estrategia de la "guerra preventiva" de Irak, que la fuerza no resuelve nada. Y a qué precio de muertes y sufrimientos. De nuevo, el estentóreo y trágico fracaso de la guerra, solución propia de una economía de guerra impulsada por una inmensa maquinaria bélica que ha situado los gastos en armamentos cerca de los 3.000 millones de dólares al día. Con las estrategias seguidas hasta ahora, todos se hallan extremadamente debilitados. Ha llegado el momento de adoptar otra. Ahora.
La formación de un Gobierno de unidad nacional palestino era tan necesaria como apremiante para que, dejando a un lado sus diferencias, Hamás y Al Fatah consiguieran frenar el declive hacia una guerra civil y se iniciara lo que era de esperar después de las elecciones: la gobernación de Palestina y la rápida conclusión de acuerdos iniciales con Israel, que necesita también, dada la insoportable carga moral y política que significa la ocupación, una normalización de la situación. El presidente Abbas no podía hablar de paz con el primer ministro Olmert hasta que la consiguiera entre sus propios ciudadanos.
Por esta razón, resulta tan inconveniente el resultado de la reunión "trilateral" de Jerusalén.
La Unión Europea debería, después de los Acuerdos de La Meca, liberar al pueblo palestino de los obstáculos que representa el boicot impuesto al Gobierno de Hamás. El no reconocimiento de los resultados electorales es otro de los temas que inciden en el complejísimo escenario del Próximo Oriente. Sólo si se obtiene el "acuerdo de la palabra" y de renuncia a la fuerza, la Unión Europea podría impulsar con firmeza la adopción de una nueva política para la zona en su conjunto.
Sólo de este modo sería posible encauzar los múltiples casos de incapacidad para la convivencia pacífica resultantes del derrumbamiento de los sistemas dictatoriales que mantenían pueblos de distintas culturas y creencias unidos por la fuerza. Que nadie se equivoque: la "indisoluble unión" garantizada por los ejércitos tiene siempre los días contados. Sólo la que se basa en la libre expresión de la voluntad ciudadana transcurre felizmente, con las tensiones y ajustes propios de toda empresa humana.
Desde hace muchos años, los pueblos israelí y palestino se han visto forzados a aceptar la perversa dinámica de que "si quieres la paz prepara la guerra". Ahora, después de tantos desmanes, la ensangrentada realidad les conduce irremediablemente a considerar la necesidad, cuando realmente se quiere la paz, de prepararla. "Si quieres la paz, contribuye con tu comportamiento a hacerla posible". Es urgente que concluyan sin mayor demora el terrorismo, las instigaciones, expropiaciones, asentamientos, obras en lugar y tiempo inoportunos..., para que se vaya afianzando el convencimiento de que es posible, por fin, descubrir nuevas rutas hacia la convivencia pacífica.
El diálogo del reconocimiento es imposible mientras no se encuentre una solución política aceptable para los dos protagonistas
. Por ello, lo que necesitan con urgencia ambos pueblos, más que un debate sobre el pasado es una concepción común del futuro, que debe partir de una aceptación política. La aceptación de la existencia segura y reconocida de dos Estados independientes; la aceptación de un futuro común porque es evidente para cualquiera capaz de observar esta tragedia con lucidez que los dos Estados van a necesitarse entre sí para superar sus antagonismos y, sobre todo, dominar su pasado.
La paz interna y la paz con el vecino: éstos son los grandes retos a los que pueden hacer frente israelíes y palestinos si deciden, dentro y fuera, resolver sus posiciones, puntos de vista, a veces diametralmente opuestos, sin recurrir a la violencia. Y, desde esta premisa, contarían inmediatamente no sólo con la iniciativa del plan de paz árabe sino con el respaldo internacional. Por cuanto antecede, creemos que, ahora, podría replantearse urgentemente la situación en el Próximo Oriente según las bases siguientes:
1. No hay solución posible por la fuerza, tanto por el lado de Israel como de los palestinos. Ambos bandos deben reconocer el derecho del otro a existir dentro de un Estado seguro, protegido internacionalmente y viable.
2. La cuestión de los refugiados debe ser tratada a partir de una declaración de la comunidad internacional (la ONU, los países árabes, Israel, los palestinos y las grandes potencias) en el marco de las fronteras heredadas del Acuerdo de Paz, para el retorno al Estado palestino de aquellos refugiados que así lo desearan. Tanto para éstos como para los que permanecieran en los países de acogida, se establecería un fondo de compensación y rehabilitación.
3. En la cuestión de Siria, deberían seguirse las pautas del Informe Baker-Hamilton, rechazado por el presidente Bush, favoreciendo el establecimiento de negociaciones entre Israel y Siria, sobre la base de las que llevaron a cabo en su día Rabin y Barak. Los puntos de litigio que quedaron abiertos desde entonces tienen solución, tal y como lo comprobó el reciente canal de negociaciones discreto entre Alon Liel, ex director general del Ministerio de Asuntos Exteriores y una personalidad siria cercana al régimen. En lo que se refiere al Líbano, los problemas fronterizos y otros que pueden quedar pendientes son menores y de fácil solución.
4. La paz entre los israelíes, los palestinos y los sirios permitiría involucrar a la Liga Árabe, cuya propuesta de paz del año 2002 indica que si Israel concluye acuerdos de paz con Siria y los palestinos sobre la base de las fronteras de 1967 -salvo pequeñas modificaciones aceptadas por ambas partes- y se encuentra una solución consensuada al problema de los refugiados, la totalidad del mundo árabe firmaría la paz con Israel y 22 banderas árabes ondearían en las correspondientes embajadas del Jerusalén israelí.
5. Creación de un foro de encuentro israelí-palestino-árabe para los actores de las sociedades civiles de estos pueblos con el fin de favorecer la convivencia cultural y confesional.
El acuerdo israelo-palestino es el primer paso indispensable para resolver los problemas que hoy ensombrecen una de las regiones que, normalizada su situación, pueden contribuir muy en primer lugar a una nueva era. Ahora es el momento.

"La prisión judía" y el gran intelectual judío Jean Daniel, excelente periodista fundador del Nouvel Observateur

Jean Daniel, es uno de los más grandes periodistas e intelectuales europeos de nuestro tiempo, ha publicado La prisión judía una obra fundamental para entender el grave problema sionista y el polvorín de Oriente Medio. Nacido en el seno de una familia judía sefardí en la Argelia colonial francesa, educado en la escuela laica y en los principios y valores de la República, resistente antifascista, fundador del semanario progresista Le Nouvel Observateur, Jean Daniel ha estado siempre en el lado correcto en todos los debates de los últimos sesenta años, convirtiéndose en una referencia de envergadura para los demócratas de izquierda. Así escribe Javier Valenzuela en su crítica a la última obra del fundador del prestigioso semanario francés, Le nouvel observateur. De la raza del también judìo Edgard Morin, estamos ante dos de los más clarividentes y serios intelectuales de nuestro tiempo. Como periodista Jean Daniel brilla con luz propia e ilumina uno de los más graves problemas de nuestro tiempo: la presión suicida del sionismo más peligroso en Oriente Medio capaz de encenderlo todo con tal de mantener la fantasía de su insensata megalomanía. Hay muchísimos judíos, no sólo en el Estado de Israel sino en toda la diáspora, que no comparten esa locura del Ersetz Israel (el Gran Israel del Nilo al Tigris) y hay no pocos rabinos que consideran blasfema la conquista de Jerusalén y el establecimiento de un estado sionista antes de la llegada del Mesías. Muchos judíos que no practican la religión hebrea se sienten coaccionados por este concepto clarividente de la "prisión judía" que los también judíos Morin y Daniel abordan con una valentía inconmensurable. Por el bien del auténtico Israel, como en su día por el bien del auténtico pueblo alemán debemo  luchar contra esa nefasta ideología del sionismo a ultranza como lo fue el nazismo como llaga del gran pueblo alemán. No podemos permanecer impasibles ante la oposición perversa al reconocimiento de un Estado de Palestina al igual que existe el Estado de Israel... aunque de las fronteras de 1967 como exigen todas las resoluciones del Consejo de Seguridad y el Derecho Internacional. ¿No querían democracia en Palestina? Ya ha habido elecciones democráticas supervisadas por instituciones internacionales y venció Hamás contra el movimiento Al Fatah lleno de corrupción y de connivencia con el Mosad. Ahora dicen los políticos de la extrema derecha de Israel y EEUU que "no  vale Hamás" porque no reconoce a Israel. Claro que nunca podrán reconocer al Estado de Israel si antes no regresa a las fronteras de 1967, devuelve los Altos del Golán, abandona Cisjordania y deja libre del todo a Gaza, destruye el muro construido sobre terrenos palestinos, reconoce el derecho al regreso a su tierra de los palestinos que padecen en el exilio desde hace medio siglo, devuelven mutuamente sus prisioneros y se retira de Jerusalén Este. Obviamente tienen que desalojar todos los asentamientos de colonos judíos edificados sobre territorio palestino. El Derecho Internacional lo exije porque es impensable el acrecentamiento del territorio nacional por acciones de guerra. ¿A qué juegan Bush, Cheney y Condoleza Rice? ¿Es tan loco y prepotente el lobby sionista en EEUU? ¿Cómo puede permitirse el arsenal atómico en poder de Israel, así como sus armas químicas de destrucción masiva?
Disidencia judía
El periodista francés Jean Daniel, uno de los grandes intelectuales de la izquierda europea, denuncia la identidad comunitaria y opta por la ciudadanía en "La prisión judía".
La última guerra librada por Israel -la invasión de Líbano del pasado verano- aportó conclusiones esclarecedoras. Para empezar, reveló las limitaciones del poder militar israelí, del mismo modo que la de Irak sigue evidenciando las del poder militar estadounidense. Dado que es difícil entender cómo esos dos países pudieron embarcarse en aventuras tan obviamente condenadas al fracaso, la explicación sólo puede provenir de la ceguera ideológica, de sus dirigentes, del abandono de la razón y el sentido común. Otra de las conclusiones de aquel conflicto fue que Israel está decidido a calificar sistemáticamente de "antisemita" a cualquier gentil que discrepe de su política belicista y a afirmar, si el crítico es judío, que éste "se odia a sí mismo". Muy cómodo y falso como lo fue el concepto de superioridad de la raza aria y el Holocausto de los judíos por los nazis.
Así que la honesta, intensa y documentada reflexión sobre la condición judía que constituye el último ensayo de Jean Daniel publicado en España no puede ser más oportuna
. Como señala Juan Goytisolo -otro gran faro intelectual y moral- en su prólogo a La prisión judía, Jean Daniel se ha situado siempre fuera del corsé de las identidades comunitarias fijas, a prueba de milenios, y ha acampado en el terreno mucho más incierto de la ciudadanía. Nacionalismos e integrismos no son, precisamente, lo suyo. Pero el periodista y ensayista francés ha tenido que afrontar, una y otra vez, no sólo la cuestión judía en general, sino la de su propio judaísmo.
Hay unos quince millones de judíos en el mundo -de ellos cinco millones en Israel- y muchos, si no la mayoría, han optado, según sostiene Jean Daniel, por encerrarse en lo que llama "la prisión judía". Así la describe: "Se puede salir de la religión, pero nunca se sale del pueblo judío y de su destino único, incluso si uno se declara no creyente. Se está condenado a la pertenencia".
Esa "prisión judía" se encuentra "en las mentes"; sus muros invisibles son "la esencia, la eternidad, el absoluto", y su carcelero, el mismísimo Dios, según Jean Daniel. De modo que, al final, resulta que "el judeocentrismo es un encarcelamiento común al pensamiento judío y al pensamiento antisemita".

Jean Daniel, fugado desde su juventud de esa prisión, opta por situarse en una línea de disidencia judía en la que incluye a Flavio Josefo, Spinoza, Heinrich Heine, Simone Veil, Henri Bergson, Hannah Arendt, Edith Stein y Edmund Husserl. "Como Spinoza", escribe, "no consigo creer realmente, completamente, que el pueblo judío, a pesar del milagro de su perennidad, sea el único testigo de la humanidad, así como el único instrumento de la divinidad. Y rechazo sobre todo que se comporte como si, con el pretexto de que se le persigue haga lo que haga, pueda abandonarse a hacer lo que le parezca, tanto bueno como malo. Como si en nombre de su elección o de su maldición, pudiera arrogarse una moral diferente a la de los demás".
Lo que lleva a Daniel a hablar con frecuencia de Israel en este libro y a lamentar su conversión en un Estado militarista que intenta justificarse con argumentos teológicos. Grandes escritores y pensadores israelíes como David Grossman y Amos Oz comparten sus reflexiones, pero ya se sabe que, a tenor de la propaganda oficial, son "judíos que se odian a sí mismos".
"Nacido para acabar con el antisemitismo cristiano", el que tuvo su expresión más brutal en el Holocausto, el Estado de Israel se desarrolla hoy "alimentando un nuevo antisemitismo árabe", señala Jean Daniel.
Y es que, en contra de lo que dicen muchos judíos, y no pocos gentiles, el fundador de Le Nouvel Observateur no cree que nos encontremos ante el resurgimiento del mismo fenómeno antisemita en una tierra diferente. Los que sostienen lo contrario -"infieles, a mi modo de ver, al mensaje de Auschwitz"- no distinguen entre "las barbaries de las que fueron víctimas simplemente por haber nacido y existir", y las vicisitudes que ahora afrontan "a causa de lo que hacen, libre y soberanamente".
"Los israelíes son dueños de su destino nacional", recuerda el periodistas y ensayista. "Están en el hacer y ya no sólo en el ser. Y he aquí que algunos de ellos, ofuscados para siempre por la fatalidad del mal, se muestran incapaces de distinguir entre los desastres que sufrieron en Auschwitz y las guerras que libran en Israel, en igualdad de condiciones con sus enemigos. Este sentimiento de fatalidad eterno y omnipresente empezó a confirmarme en la idea de que en el misterio judío había algo que se parecía a una prisión".
Lúcido, valiente y erudito como siempre, Jean Daniel aporta con La prisión judía un importante instrumento intelectual para las polémicas del momento. Y también una propuesta de conducta. Así la expresa: "He llegado a la conclusión de que los judíos sólo deberían retener de su Elección la exhortación a ser los mejores, y de la Alianza, la obligación de hacer de Israel un faro de las naciones. Si esto se considera imposible, entonces todo el mundo es judío y nadie lo es. En este caso, la prisión es cruel, gloriosa, absurda, eterna. ¿Como la condición humana? Como ella, en efecto. Pero el oficio del ser humano no consiste en elegir la servidumbre voluntaria".

 

El Tribunal Constitucional pieza clave en nuestro Ordenamiento jurídico

Buena reflexión de Soledad Gallego-Díaz, excelente periodista: Obligarles a razonar

Robin Morgan, una conocida feminista norteamericana, publicó hace poco un libro titulado Fighting words con el objetivo de recuperar textos de los Padres Fundadores de Estados Unidos en los que queda claro que fueron en su mayoría librepensadores, agnósticos, ateos, masones y radicales y que la utilización que hace la derecha religiosa estadounidense de sus figuras es una manipulación bastante repugnante. En el libro se recoge una magnífica frase del senador ultraconservador Orrin Hatch: "La pena de muerte es el reconocimiento de nuestra sociedad a la santidad de la vida humana".
La paradoja de ese razonamiento podría predicarse de los miembros del Tribunal Constitucional español que han respaldado la recusación del magistrado Pablo Pérez Tremps: "La destrucción del prestigio del Tribunal, de su imagen de institución al margen de las luchas partidistas, es el reconocimiento de nuestro respeto por su integridad". La falta de prudencia que están demostrando en este país personalidades a las que sería exigible capacidad de discernir lo que es bueno, malo o pésimo empieza a provocar hastío. La mayoría de sus conciudadanos suele llegar a su casa cansada de ganarse la vida, de pagar sus facturas, de criar a sus hijos, de comportarse responsablemente en el trabajo. Y al día siguiente esos mismos ciudadanos vuelven a comportarse responsablemente en el trabajo, en su vida, en su familia... Se merecen el respeto de quienes representan las instituciones que organizan su convivencia. Llevar al TC a la picota, provocar en los ciudadanos la idea de que es un foro de debate sectario en el que no se protege el orden constitucional sino los intereses electorales de un partido político y hacerlo, encima, para proteger su rectitud y fama, es una burla de la que no es acreedora la ciudadanía de este país.
El Tribunal Constitucional es una pieza esencial del sistema político español, una pieza sensible que desarrolla un poder enorme en cuanto que es el único capaz de controlar al propio legislador. Gracias al TC se han hecho realidad los derechos individuales contenidos en la Constitución y el propio Estado autonómico, que no hubiera sido posible sin su trabajo. Se supone que para evitar que se traspase la línea entre el derecho y la política, ese tribunal está obligado más que ninguno a alcanzar mayorías sólidas basadas en argumentos jurídicos. Pensar en que se pueda modificar sustancialmente el Estatuto de Autonomía de Cataluña (o rechazar su modificación) por mayorías de 5 a 6 y bajo la sospecha de parcialidad manifiesta de todos sus miembros, divididos en bloques partidistas, sería peor que una peste. Si este tribunal es incapaz de hacer su trabajo sin levantar conjeturas sobre su malicia, mejor sería que admitiera su fracaso en pleno.
Y la próxima vez quizás sería bueno recordar que el Constitucional ha funcionado siempre mucho mejor cuando entre sus integrantes han predominado los profesores universitarios y no los miembros de la carrera judicial, entre los que, al parecer, se produce mucha más confusión respecto a sus funciones. Pocos negarán que el prestigio del tribunal se sustentó en extraordinarios académicos como García-Pelayo, Tomás y Valiente o Rubio Llorente. Quizás la próxima vez haya que negociar su composición al margen de la de cualquier otra institución del Estado, evitando integrar al TC en "paquetes". Y, por encima de todo, habrá que pedir que no se acepten nunca nombramientos que repelen el intelecto, como alguno de los que se han producido en los últimos tiempos.
El señor Pérez Tremps hará bien en no aceptar presiones a la hora de decidir si puede seguir ejerciendo sus funciones. Pero si decidiera dimitir, el colmo sería hacer caso a la desvergüenza del ex ministro del Interior Ángel Acebes, y dejar su plaza sin proveer. A la hora de dictaminar sobre la constitucionalidad del Estatut, el TC funcionará mucho mejor con 12 miembros que con 11. Hay que obligarles a razonar. Al menos en cuestiones constitucionales

El peligro de crear la realidad, en lugar de adapatarse a ella.

           Reflexión del analista británico Timothy Garton Ash                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     En su discurso sobre el estado de la Unión en el que el hombre más poderoso del mundo, el presidente George Bush, ha tenido que volver a tragarse el orgullo. ¿Se acuerdan de la soberbia de hace seis años? Nos decían que, después del mundo bipolar de la guerra fría, ahora vivíamos en un mundo unipolar. Estados Unidos era la única superpotencia. Poseía el ejército más poderoso de la historia de la humanidad. Iba a crear su propia realidad. Podía permitirse el lujo de ser unilateralista. Ahora, después de Irak, ha tenido que decir adiós a todo eso. No sólo por el fracaso de una política exterior estadounidense especialmente arrogante, sino por una serie de cambios estructurales profundos que tenemos que seguir.
En mi opinión, los cambios que está sufriendo la ecuación de poder se resumen así: el poder ya no es lo que era ni está donde estaba (es decir, concentrado en Occidente y especialmente en el ala oeste de la Casa Blanca). Está más repartido, en sentido tanto vertical como horizontal. Verticalmente, porque, relativamente hablando, los Gobiernos de los Estados disponen de menos poder. En sentido horizontal, porque el poder está más distribuido entre varios Estados poderosos. Cada vez más, el poder tiene varios niveles y es multipolar.
El cambio horizontal, hacia una nueva multipolaridad, es el más visible. Es verdad que el mundo ha sido multipolar durante la mayor parte de la historia. Pero los polos existentes -por ejemplo, los imperios Mughal, Ming y Otomano en el siglo XVI- sólo se relacionaban en las fronteras. Ahora, toda gran potencia se relaciona con cada una de las demás en una geopolítica multilateral y globalizada. Este mundo globalizado es producto de los 500 años de supremacía de Occidente y lo que el historiador Theodor von Laue llamó "la revolución mundial de la occidentalización". Ahora, sin embargo, esa supremacía está llegando a su fin. Lo que estamos presenciando, después de medio milenio, es el renacimiento de Asia. China e India participan en el juego económico con arreglo a unos términos inventados, en gran parte, por Occidente, pero están ganándole con sus propias armas. Su poder económico está empezando ya a traducirse en poder político y militar.
Al mismo tiempo, los gigantes económicos emergentes de Asia compiten con las derrochadoras economías de consumo de Norteamérica y Europa por el uso de unas fuentes de energía de hidrocarburos y unas materias primas que no son inacabables. Este aspecto otorga poder a otro tipo de potencias, las que podríamos llamar potencias explotadoras. El ejemplo más clásico es Rusia. Hace 80 años, la Rusia soviética era fuerte por el dinamismo revolucionario del comunismo, incluida la capacidad de tracción que tenía su ideología en todo el mundo (también Rusia tuvo poder blando en otra época). Hace 40 años, la Rusia soviética era fuerte por el poder del Ejército Rojo. Hoy, la Rusia de Putin es fuerte gracias al gas y el petróleo. Como lo son Arabia Saudí, Irán y otras potencias explotadoras por cuyos recursos compiten los demás. Mientras las grandes economías avanzadas del mundo no reduzcan drásticamente su dependencia de esas fuentes de energía -y, en su discurso sobre el estado de la Unión, George Bush prometió, con mucho retraso, empezar a pensar si hay que ir en esa dirección-, esos Estados seguirán teniendo un poder importante, aunque unidimensional. La coincidencia de estas dos grandes tendencias -el renacimiento asiático y la rivalidad por los recursos energéticos- da lugar a la nueva multipolaridad.
Igualmente importante es el cambio vertical, de los Estados a los actores no estatales, a menudo fortalecidos por las nuevas tecnologías. Un ejemplo claro son las redes terroristas internacionales, que emplean nuevas tecnologías de destrucción y de comunicación (como en el yihadismo por Internet). Pero existen muchos otros. ONG internacionales como Oxfam, Human Rights Watch, Transparencia Internacional y la organización de George Soros, Open Society, tienen la capacidad de hacer que cambien las prioridades. Las grandes empresas que están tan presentes aquí, en Davos, son más poderosas que la mayoría de los Estados pequeños (¿qué es preferible, ser presidente de Citigroup o de Malí?), organizaciones, comunidades, redes internacionales, desde la ONU y la UE hasta el Banco Mundial y el Tribunal Penal Internacional: todas se quedan con un trozo de la tarta del poder.

Timothy Garton Ash
 

En su discurso sobre el estado de la Unión en el que el hombre más poderoso del mundo, el presidente George Bush, ha tenido que volver a tragarse el orgullo. ¿Se acuerdan de la soberbia de hace seis años? Nos decían que, después del mundo bipolar de la guerra fría, ahora vivíamos en un mundo unipolar. Estados Unidos era la única superpotencia. Poseía el ejército más poderoso de la historia de la humanidad. Iba a crear su propia realidad. Podía permitirse el lujo de ser unilateralista. Ahora, después de Irak, ha tenido que decir adiós a todo eso. No sólo por el fracaso de una política exterior estadounidense especialmente arrogante, sino por una serie de cambios estructurales profundos que tenemos que seguir.
En mi opinión, los cambios que está sufriendo la ecuación de poder se resumen así: el poder ya no es lo que era ni está donde estaba (es decir, concentrado en Occidente y especialmente en el ala oeste de la Casa Blanca). Está más repartido, en sentido tanto vertical como horizontal. Verticalmente, porque, relativamente hablando, los Gobiernos de los Estados disponen de menos poder. En sentido horizontal, porque el poder está más distribuido entre varios Estados poderosos. Cada vez más, el poder tiene varios niveles y es multipolar.
El cambio horizontal, hacia una nueva multipolaridad, es el más visible. Es verdad que el mundo ha sido multipolar durante la mayor parte de la historia. Pero los polos existentes -por ejemplo, los imperios Mughal, Ming y Otomano en el siglo XVI- sólo se relacionaban en las fronteras. Ahora, toda gran potencia se relaciona con cada una de las demás en una geopolítica multilateral y globalizada. Este mundo globalizado es producto de los 500 años de supremacía de Occidente y lo que el historiador Theodor von Laue llamó "la revolución mundial de la occidentalización". Ahora, sin embargo, esa supremacía está llegando a su fin. Lo que estamos presenciando, después de medio milenio, es el renacimiento de Asia. China e India participan en el juego económico con arreglo a unos términos inventados, en gran parte, por Occidente, pero están ganándole con sus propias armas. Su poder económico está empezando ya a traducirse en poder político y militar.
Al mismo tiempo, los gigantes económicos emergentes de Asia compiten con las derrochadoras economías de consumo de Norteamérica y Europa por el uso de unas fuentes de energía de hidrocarburos y unas materias primas que no son inacabables. Este aspecto otorga poder a otro tipo de potencias, las que podríamos llamar potencias explotadoras. El ejemplo más clásico es Rusia. Hace 80 años, la Rusia soviética era fuerte por el dinamismo revolucionario del comunismo, incluida la capacidad de tracción que tenía su ideología en todo el mundo (también Rusia tuvo poder blando en otra época). Hace 40 años, la Rusia soviética era fuerte por el poder del Ejército Rojo. Hoy, la Rusia de Putin es fuerte gracias al gas y el petróleo. Como lo son Arabia Saudí, Irán y otras potencias explotadoras por cuyos recursos compiten los demás. Mientras las grandes economías avanzadas del mundo no reduzcan drásticamente su dependencia de esas fuentes de energía -y, en su discurso sobre el estado de la Unión, George Bush prometió, con mucho retraso, empezar a pensar si hay que ir en esa dirección-, esos Estados seguirán teniendo un poder importante, aunque unidimensional. La coincidencia de estas dos grandes tendencias -el renacimiento asiático y la rivalidad por los recursos energéticos- da lugar a la nueva multipolaridad.
Igualmente importante es el cambio vertical, de los Estados a los actores no estatales, a menudo fortalecidos por las nuevas tecnologías. Un ejemplo claro son las redes terroristas internacionales, que emplean nuevas tecnologías de destrucción y de comunicación (como en el yihadismo por Internet). Pero existen muchos otros. ONG internacionales como Oxfam, Human Rights Watch, Transparencia Internacional y la organización de George Soros, Open Society, tienen la capacidad de hacer que cambien las prioridades. Las grandes empresas que están tan presentes aquí, en Davos, son más poderosas que la mayoría de los Estados pequeños (¿qué es preferible, ser presidente de Citigroup o de Malí?), organizaciones, comunidades, redes internacionales, desde la ONU y la UE hasta el Banco Mundial y el Tribunal Penal Internacional: todas se quedan con un trozo de la tarta del poder.

Timothy Garton Ash
 

Vergüenza ajena por el "humor" en la entrega de los Goya

¿Pero nadie había leido el guión, ni asistido a los ensayos?  Es la una de la madrugada y todavía no termino de comprender que un "presentador" se haya erigido en protagonista, - malo, mediocre y vulgar - de algo que denominan Gala. ¿No han podido aprender nada en estos XXI premios? Eran las 10: 15 y ¡sólo había hablado de sí mismo! Por favor, ayúdeme con su post, si ha visto lo que yo he visto... o es que hoy no me encontraba en la plenitud de mis facultades. Nesemu

¿Por qué no nos ofrece Rajoy su propuesta de gobierno en una moción de censura?

Me parece inteligente y oportuna esta reflexión del catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo: Oportunidad de una propuesta
Hace unas semanas el director de Abc propuso al presidente del PP que presentara una moción de censura al presidente del Gobierno. Entendía el Sr. Zarzalejos que la situación del país se estaba aproximando a un punto crítico y que era preciso que el principal partido de la oposición y única alternativa de Gobierno diera garantías a la sociedad española de que, si José Luis Rodríguez Zapatero era incapaz de manejar el timón del Estado, sí había en España alguien en condiciones de hacerlo. Con la composición del Congreso de los Diputados en este momento es prácticamente imposible que la moción de censura prospere, pero, como recordaba el director de Abc, dicha institución no está prevista en la Constitución simplemente para sustituir al Gobierno, sino también para transmitir a la opinión pública el mensaje de que hay alternativa frente a lo que se entiende que es una situación de desgobierno.
Aznar acusa a Zapatero de ceder ante ETA como lo hizo Chamberlain ante Hitler
No creo que estemos ante una situación de desgobierno. Más bien lo contrario. No está siendo una mala legislatura. Se han reconocido nuevos derechos y mejorado las condiciones de ejercicio de otros muchos, se ha canalizado de una manera que está resultando al final bastante pacífica la reforma de los estatutos de autonomía, se ha saneado y se ha puesto fin a una televisión pública al servicio del Gobierno, se puso fin a la presencia española en la guerra de Irak, se ha gestionado la economía de una manera más que satisfactoria y se ha conseguido un superávit en las cuentas públicas que contrasta con las dificultades que están teniendo para cuadrarlas países que tradicionalmente habían estado por encima del nuestro en este terreno (la EPA conocida ayer lo confirma de manera clara). Se ha puesto en práctica de manera coherente y persistente una política de igualdad, cuyos frutos no se ven de manera inmediata, pero que nos orientan inequívocamente en la dirección adecuada. E incluso, en lo que al terrorismo se refiere, aunque estemos todavía bajo el impacto del último atentado de ETA, no se puede olvidar que, objetivamente, esta legislatura está siendo hasta ahora la mejor de todas desde la recuperación de la democracia.
Pero estoy seguro de que una parte muy importante de la sociedad española coincide con el Sr. Zarzalejos, considera que se ha perdido el rumbo por parte del presidente del Gobierno y es más que posible que se sienta insegura respecto de lo que el futuro pueda depararnos. Y tengo la impresión de que el diagnóstico del director de Abc es compartido por la dirección del PP en general y por Mariano Rajoy en particular. Al menos es lo que se desprende de todas sus intervenciones públicas, parlamentarias o no, en las que no deja de hacer visible el desprecio que le merece José Luis Rodríguez Zapatero no sólo como presidente del Gobierno, sino también como persona.
Si eso es así, sería políticamente positivo que el presidente del PP, en lugar de jugar a la contra y expresarse exclusivamente en negativo, descalificando la acción de gobierno, se dirigiera al país en positivo y le explicara en qué debería corregirse dicha acción de gobierno, a fin de que no nos deslizáramos por una pendiente que puede conducirnos a una situación irreversible.
Los ciudadanos agradeceríamos que el Sr. Rajoy nos dijera qué política se debería poner en práctica en materia de derechos fundamentales, en lo relativo a la estructura del Estado, en política de igualdad, en presencia internacional de España, en gestión de la economía y también en política antiterrorista. Pienso que sería tranquilizador que el presidente del PP pudiera debatir con los portavoces de los demás grupos parlamentarios a partir de sus propuestas y no que lo oyéramos siempre enfrentándose con los demás a partir de propuestas ajenas. El no a todo en que Mariano Rajoy y su partido se han instalado está imposibilitando que exista un debate político digno de tal nombre. ¿Sería posible que lo hubiera a partir de sus propuestas? Valdría la pena comprobarlo.

Carrera electoral en Francia. Una opinión autorizada "desde fuera de la pecera"

Algún bloger me pidió hace unos días que comentase la carrera electoral en Francia. Considero que todavía es pronto pero cedo la palabra a un maestro del pensamiento y de la comunicación como José Vidal Beneyto, a quien vimos y escuchamos en la serie "Otro mundo es posible", profesor en las universidades de Madrid y de Paris:
Desde fuera de la pecera
Ya casi tres meses de tedio y de frustración en esta precampaña electoral francesa y casi otros tres que nos esperan con los mismos números de siempre: encendidas declaraciones de amor a Francia, a los derechos humanos, al planeta, a la democracia; y promesas con trémolo a todos y para todo. Lo que permite olvidar lo que debería ser el contenido fundamental de esta operación, que es dar cuenta del cumplimiento / incumplimiento del programa anterior y anotar las garantías que se ofrecen para que esta vez no ocurra lo mismo. Por ejemplo, la Unión Europea. En vez de predicarnos un remiendo de la Constitución que sin la reconsideración total de la Unión va a servir para muy poco, por qué no se ataca lo que disfunciona, que es casi todo. Comenzando por la Comisión, que hasta que se transforme el Parlamento de los partidos nacionales en Parlamento Europeo, es su sólo motor ya casi en parálisis total y siguiendo en todo lo demás. Por ejemplo, en lo que a mí más de cerca me toca, el programa de investigación recién aprobado, para el que existía el compromiso de aumentar el presupuesto en un mínimo del 3% que se ha quedado en el 2,6%, y lo que es mucho más grave, las preferencias otorgadas a sectores y volúmenes al dictado exclusivo de las necesidades de la industria, postergando la investigación básica a un muy último lugar. O en la agricultura, donde la última reforma del sector de frutos y productos hortícolas acentúa la tendencia a privilegiar las macroexplotaciones y los cultivos extensivos, sacrificando los pequeños y medianos cultivadores y su agricultura de especialistas. Todo ello evidentemente en línea con el fundamentalismo capitalista multinacional que domina el espacio europeo.
Pero no, lo que prima es el navajeo personal por el poder con la actual variante people, que la pareja Sarkozy / Segolène Royal ilustra hasta la saciedad, y los sabios debates técnico-institucionales que a nadie interesan y nada van a resolver, simulacros de antagonismos entre opciones incompatibles cuando a lo que se asiste es a un lamentable tongo ideológico entre el liberalismo que se pretende social y la socialdemocracia que se ha vestido de liberal. A esta masa blandita, indiferenciada y pegajosa como el chicle, la hemos llamado para dignificarla pensamiento único.
Con todo, lo peor es la cacofonía de la izquierda radical, la única verdaderamente decidida a cambiar un sistema que no sirve. Pero en la que también el estruendo de las disputas por el "yo más" ahoga denuncias y alternativas e impide ponerse de acuerdo sobre unas cuantas acciones urgentes e imperativas. Besancenot, Buffet, Laguillier, Bovet, Salesse, luchadores honestos disputándose la inútil cucaña de sus egos microgrupales y amíbicos. Así las cosas, la participación electoral seguirá bajando, aunque sin consecuencias para sus actores principales, que seguirán vanagloriándose de sus mediocres resultados electorales. ¿Cómo es posible que el Gobierno español exhiba una y otra vez su triunfo en el referéndum de la Constitución Europea en el que apenas el 44% de los españoles le dijeron que sí?
Más allá del circo de la política profesional, la condición de héroe colectivo se reserva a los grandes protagonistas de la acción pública situados en la sociedad civil. Desde esa perspectiva, el triunfador absoluto en Francia es el abbé Pierre, acompañado de Nicolas Hulot: un abate empeñado en la lucha contra la pobreza y un hombre de televisión alistado en la defensa del planeta. Ambos entregados a causas que la opinión pública considera fundamentales para nuestra vida colectiva y ambos personalidades mediáticas. El primero aureolado por su lucha en la resistencia, a la que debe el nombre con el que luego se le conoció, abbé Pierre. Por cierto, ¿cuándo vamos los antifranquistas españoles a incorporar a nuestro currículo las acciones contra el dictador, heroicas u ordinarias, en las que intervinimos? El abate Pierre, con su capa, su boina y su barba legendarias, su rebeldía contra la opresión de las instituciones sin excluir la de su Iglesia católica; su energía creadora al servicio de su ideal -más de 150 comunidades de Traperos de Emaüs en el mundo-, sus cóleras contra la explotación y la miseria; su total generosidad. La unanimidad de la predilección que le muestran los franceses, al igual que a Hulot, nos transmite que para hacer algo políticamente útil hay que estar fuera de la pecera.

Para no perderla: El Prado revela la grandeza de Tintoretto

El museo reúne 65 obras en la mayor antológica del artista celebrada en los últimos 70 años
Tenía fama de excéntrico porque su fascinación por la perspectiva lo llevaba a crear maquetas de las estancias que quería pintar y en ellas instalaba un teatro de figurillas de cera o arcilla que le servían como modelos para sus monumentales pinturas. Colgaba las maquetas para verlas desde varios ángulos y las iluminaba para probar el efecto de las sombras.
Jacopo Comin (1518-1594), alias Tintoretto, por el oficio de su padre, vivió toda su vida en Venecia y, aunque no fue un artista precoz, logró en pocos años una maestría que lo colocó entre los más apreciados artistas de su tiempo, sobre todo al morir Tiziano, su principal rival. Polémico y criticado por sus técnicas agresivas de promocionar su arte y menospreciado por algunos por sus pinceladas y trazos vigorosos y poco detallistas, Tintoretto fue calificado por Vasari como "el cerebro más terrible que ha tenido la pintura".
La mayor parte de sus gigantescos lienzos siguen en las iglesias y mansiones venecianas, pero una selección de casi 50 de las mejores pinturas de Tintoretto están en la exposición que se abre al público el próximo martes en el Museo del Prado.
"Es la mejor exposición posible de Tintoretto fuera de Venecia", dijo el director del Prado, Miguel Zugaza.
La amplia galería central del Prado reluce con el colorido y el poder narrativo de obras como Dánae, Esther ante Asuero; El lavatorio; Venus, Vulcano y Marte; El origen de la Vía Láctea, las diferentes versiones de La última cena y los retratos de personajes de su época, entre los que no faltan dos extraordinarios autorretratos del pintor joven y en sus últimos años. El recorrido sigue un orden cronológico con obras destacadas de todas las etapas de su vida, pero presta especial atención al proceso creativo del pintor.
Tintoretto fue un pintor apasionado e incansable, imaginativo y audaz, aunque en las últimas décadas haya permanecido en la sombra. La exposición del Prado permite ponerlo en valor hoy, además de enfrentarlo a algunos de sus seguidores, como Velázquez, Rubens y El Greco.

DATOS ÚTILES
- Fechas: del 30 de enero al 13 de mayo de 2007.
- Lugar: Museo del Prado (paseo del Prado, Madrid).
- Reserva anticipada de entradas exclusivamente para los martes y sábados, a nueve euros (niños menores de seis años gratis), en el teléfono 902 10 70 77. Más información en www.museoprado.es.

"No sea que por miedo a morir nos suicidemos",

Testimonio de J. Estefanía sobre Kapuscinski:
Desaparece un maestro esencial para los periodistas de varias generaciones, que habitualmente suelen ser contemporáneos nuestros.
La mutua admiración periodística y literaria entre García Márquez y el reportero polaco se plasmó en los talleres de periodismo que dio a principios de este siglo en algunas capitales latinoamericanas. Fruto de los mismos fue un libro que representa mejor que cualquier otro (quizá con Los cínicos no sirven para este oficio) esa mezcla de la propia vida, el trabajo y el ocio que ha sido la principal característica de la práctica periodística de Kapuscinski. Ese libro, que se titula  Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), no tuvo una edición venal pero se ha distribuido por miles entre los alumnos de talleres, encuentros prácticos y seminarios que tuvieron la suerte de contar con un maestro como el polaco. Es en este texto en el que Kapuscinski nos da la clave de su éxito, hasta ser calificado como el mejor reportero del siglo XX: el periodismo es una actividad en la que hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera malévola por los enemigos de la gente de la que escribimos; desde este punto de vista nuestro criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y la imagen del otro. Porque "nosotros nos vamos y nunca más regresamos", pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas por el resto de su vida. Nuestras palabras pueden destruirlos. Y, en general, se trata de gente que carece de recursos para defenderse, que no puede hacer nada.
Aquí se manifiesta con nitidez el protagonista principal de la mayor parte de la obra periodística de Kapuscinski: la gente del continente africano, que tantas veces recorrió antes y en la época de la globalización, justo cuando África dejó de interesar al resto del mundo. En Ébano, una de sus obras canónicas, "el enviado de Dios", como le calificaba John Le Carré (cuya última novela, La canción de los misioneros, también transcurre en África, así como El jardinero fiel), se sumerge en el continente que apenas existe rehuyendo las paradas obligadas, los estereotipos y los lugares comunes; vive en las casas de los arrabales más pobres plagadas de cucarachas y aplastadas por el calor; enferma de malaria; corre peligro de muerte perseguido por los guerrilleros; tiene miedo y se desespera. Pero llega el primero y escribe este testimonio incomparable. Fue a África por primera vez en 1957 y luego, a lo largo de medio siglo, volvió cada vez que se le presentó la ocasión.
Las últimas conversaciones periodísticas con Kapuscinski estaban teñidas de la incertidumbre que hoy acongoja al futuro de los medios de comunicación tradicionales. Pensaba que la revolución tecnológica no debía hacer olvidar los procedimientos tradicionales del mismo. "No sea que por miedo a morir nos suicidemos", decía. Opinaba que es paradójico que se nos diga que el desarrollo digital de los medios de comunicación ha conseguido unir a todas las partes del planeta en la globalización (lo que no es cierto porque todavía hay cientos de millones de personas que no tienen contacto con los medios, que viven fuera de su influencia) y, al mismo tiempo, la temática internacional cada vez ocupa menos espacio en esos medios, ocultada por la información local, por los titulares sensacionalistas, los cotilleos, los personajillos y toda la información mercancía.
Entre las notas que conservo de uno de sus seminarios más recientes, un joven le preguntó cuál era el principal riesgo que corre el periodista en el ejercicio de su profesión. Y Kapuscinski responde: el principal peligro es la rutina. Uno aprende a escribir una noticia con rapidez, y a continuación corre el riesgo de estancarse, de quedarse satisfecho con ser capaz de escribir una noticia en una hora, convencido de que eso es todo lo que requiere el periodismo. Ésta es una visión nefasta de la práctica profesional. El periodismo es un acto de creación. Su última lección. 

 

Contra los periodistas cínicos

Juan Cruz recuerda a Kapuscinski en Contra los cínicos                                                                                                                                 Del mismo modo que el filósofo Karl Kraus escribió Contra los periodistas, Ryszard Kapuscinski, el reportero polaco fallecido anteayer en Varsovia a los 75 años, podría haber escrito Contra los periodistas cínicos. Le alarmaba que el cinismo fuera la moneda corriente del oficio que escogió, desde la poesía. Bajo su nombre se publicó un compendio de declaraciones y conferencias suyas con el título Los cínicos no sirven para este oficio, que en España publicó Anagrama, como todos los libros del extraordinario reportero muerto. En ese libro (y en otros suyos, como El mundo de hoy) se recogen de manera sencilla, en su estilo por completo ausente de solemnidad y de pompa, lo que pensaba de este oficio que él había visto degradarse.
 Éstas son algunas reflexiones suyas sobre "el buen periodismo" que deja huérfano.
- "Nuestra profesión no puede ser ejercida correctamente por nadie que sea un cínico. Una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo no se podría hacer periodismo. Algo muy distinto es ser cínicos, una actitud incompatible con la profesión de periodista. El cinismo es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si uno lo concibe de una forma seria. En mi vida me he encontrado con centenares de grandes, maravillosos periodistas, y en épocas distintas. Ninguno de ellos era un cínico. Al contrario, eran personas que valoraban mucho lo que estaban haciendo, muy serias; en general, personas muy humanas".
- "Me sigo considerando periodista. Me gusta este trabajo. Cuando me pongo a escribir no me pregunto si de este intento saldrá un cuento, un ensayo o un reportaje. Sólo pienso en que tengo que crear un texto que se aproxime lo más posible a lo que deseo transmitir".
- "Empecé a escribir como poeta. Cuando estaba todavía en el colegio, publiqué algunas poesías. Terminé la escuela a los dieciséis años y al día siguiente empecé a trabajar como periodista. Desde el primer momento descubrí lo fascinante que es esta profesión. Acabábamos de salir de la II Guerra Mundial, Europa estaba destruida, muchos refugiados vagaban de un país a otro, entre la pobreza y las ruinas. Puede parecer patético, pero fue entonces cuando se desarrolló en mí la pasión por describir nuestra pobre existencia humana".

¿Quiénes nos podrían atacar? Un ejemplo de argumentación sionista rechazada por muchos demócratas israelíes

Es muy fuerte la tesis que sostiene el ex Presidente Aznar, aún rechazando como rechazamos las amenazas del presidente iraní. En el propio estado de Israel hay una mayoría que rechaza la política del actual Gobierno y de halcones extremistas como Netanyahu, como muestran los resultados de la encuesta hecha en Israel que reflejamos más abajo. Nesemu

Aznar: "Hay que defender a Israel o empezarán a atacarnos"
El ex presidente del Gobierno José María Aznar, en un artículo que publica el diario italiano Il Messaggero titulado "Por qué hay que defender Israel", escribe que ese país está sometido hoy "a demasiadas amenazas", desde “los palestinos” a “los terroristas suicidas”, desde “Hezbolá” hasta “Al Qaeda”, pasando por el "fundamentalismo iraní", y señala que “invocar" su destrucción, como ha hecho el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, "no debe quedar impune".
Para Aznar es importante defender a Israel porque es "una nación plenamente occidental” y su desaparición significaría "la pérdida de nuestra posición en este área del mundo y, con toda probabilidad, el inicio de un ataque contra nosotros".
El ex presidente respalda la propuesta de su “buen amigo[el halcón] Bibi [Benjamin] Netanyahu” de “acusar al presidente iraní de incitación al genocidio”. “No es una broma. Es imprescindible que los líderes y los ayatolás iraníes sepan que tienen que respetar las reglas”, subraya el presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). En opinión de Aznar, “debemos darnos cuenta de que invocar la destrucción de Israel", tal y como ha hecho el presidente iraní, "no debe quedar impune”.
Aznar insinúa también que Ahmadineyad, cuando amenaza a Israel, "no piensa en el destino del pueblo palestino", sino en "el islam y en América, el Gran Satanás. Piensa en Israel como el enemigo occidental a sus puertas". Así, se pregunta: "¿qué podrán pensar de nuestro silencio los enemigos de Israel?", y se responde: "sólo una cosa, es decir, que Israel está hoy más solo que nunca y como consecuencia más débil". Y advierte: “cada vez que damos muestras de debilidad, nuestros enemigos se hacen más fuertes”. Por estas razones, concluye Aznar, "es tan importante defender a Israel".
Además, el presidente de FAES abunda en que "abandonar a Israel a su suerte equivaldría a cerrar los ojos ante los vínculos morales, políticos, económicos, culturales, históricos y estratégicos que nos unen". Según Aznar, son "muchos" los que prefieren no hacer caso a las amenazas de Ahmadineyad y "no se dan cuenta del gravísimo error que están cometiendo".

Difícilmente se puede generar mayor descrédito en menos tiempo. Nueve de cada diez israelíes están decepcionados con la actuación del Ejecutivo. Y eso que gobierna desde hace apenas nueve meses. No sólo es el desastre de la guerra de Líbano. El 86% opina que cada vez existe mayor riesgo de que los magnates se hagan con el control de los partidos y del Gobierno, según una encuesta de la Fundación Berl Katznelson. Incluso la viceprimera ministra, Tzipi Livni, expresó ayer su inquietud: "Una sombra pesada de corrupción se proyecta sobre una parte de personas incluso en puestos en los que no esperaríamos que ocurriera".
El 60% de los encuestados culpa de la inestabilidad gubernamental a la crisis de liderazgo de la clase política, acosada por procesamientos e investigaciones policiales y judiciales. Embajadores y cónsules israelíes en Estados Unidos y la Unión Europea se han quejado a Livni, también titular de Exteriores, de que la cantidad de escándalos que supuestamente afectan a personalidades públicas daña la imagen de Israel. Altos funcionarios de la UE expresaron su asombro días atrás ante lo extendida que está la corrupción en el país

Sensata reflexión y sugerencias sobre la situación en Oriente Medio y en Afganistán

El ex Presidente del Gobierno, Felipe González, fue el promotor y entusiasta animador de la Conferencia de Paz en Madrid de 1991. Recogemos las conclusiones de su artículo Pasado presente:                La conclusión sería:Cada vez está peor, cada vez está más claro lo que se necesita, cada vez queda menos tiempo para que empiece a estar mejor. Solana urgió a retomar el diálogo y la negociación.
Un activista de la paz como condición necesaria, aunque no suficiente, lo vería así:                                                                                                                                                                                             1. Hace 15 años las distancias en las posiciones entre árabes e israelíes parecían insalvables. El lenguaje de aquella primera y única Conferencia de todos con todos, y de todos bilateralmente, era duro o durísimo. Sin embargo, las esperanzas de avanzar hacia un horizonte de paz estaban muy presentes.
2. Hace unos días, el lenguaje de los participantes era más moderado, más preciso y realista respecto de las soluciones posibles. La distancia parecía menor que antaño, pero la esperanza de paz ha sido mucho menor.
3. La experiencia permite constatar que, desde la Segunda Guerra Mundial, ninguna potencia ha consolidado una ocupación territorial. Como si esas aventuras pertenecieran al siglo XIX o comienzos del XX. Con política de bloques y tras la política de bloques, para Vietnam o para Afganistán, para Irak en la invasión de Kuwait o de Irán, ninguna se mantuvo. Lo mismo ocurrirá con la ocupación de Irak o con la de Palestina. ¡Lo sabemos, pero no se sacan conclusiones!
4. Unos dicen que el conflicto israelo-palestino es el epicentro de toda la conflictividad del Próximo y Medio Oriente y otros lo niegan. En política la verdad es lo que los ciudadanos perciben como verdad, no lo que los dirigentes creen o saben que es verdad. La percepción en el mundo árabe es que ese conflicto es el origen y la causa de todos los demás. De la misma forma que para Israel, y para gran parte de la comunidad internacional, el propósito de Irán es tener capacidad nuclear militar, sea o no la verdad para los responsables iraníes. Igual ocurre en la convicción de la opinión pública mundial de que tras la guerra de Irak está el petróleo.
5. La realidad es obstinada y muestra que, para luchar contra las amenazas como el terrorismo internacional, los procedimientos bélicos tradicionales son, casi sin excepción, inútiles y contraproducentes con el objetivo. Lo mismo ocurre con la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva que va llevando a los países a la convicción -constatación- de que sólo son amenazados y sancionados si no las tienen.
6. Todos saben que la paz árabe-israelí pasa por la devolución de los territorios del 67, por la creación del Estado Palestino responsable de su destino y el derecho de Israel, como de los demás, a vivir en fronteras seguras y reconocidas. Pocas excepciones confirman esta convicción de fondo. El Golán o la Palestina ocupada terminarán encontrando ese destino. ¿No fue prematuro, por no haber llegado al punto de irreversibilidad, el afloramiento de los acuerdos de Oslo?
7. Tiene que haber una estrategia clara de salida para la ocupación de Irak, si se quiere, porque se necesita, comprometer a otros actores relevantes de la región. Aumentar las tropas, unilateralmente y a destiempo, no facilitará la salida del túnel y puede provocar la escalada en la búsqueda de culpables ajenos.                                                                                                                                                 8. La situación afgana está lejos, tal vez más que hace tres años, de alcanzar los objetivos propuestos, y las implicaciones regionales son cada vez más evidentes. Faltaron medios y concentración del esfuerzo. La frontera paquistaní parece menos segura que la iraní. ¡Paradojas de la historia de aliados y enemigos!
9. La dimensión energética de la conflictividad regional no está suficientemente evaluada. Es imprescindible hacerlo para disminuir el conflicto y evitar su extensión.
10. Hay que recuperar el diálogo entre todos los implicados, directos e indirectos, sin descalificaciones previas o exclusiones arbitrarias. Contar con EE UU no es suficiente, ni siquiera añadiendo a la Unión Europea y Rusia. Los actores árabes de la región, Turquía e Irán, son necesarios para encontrar la paz y la estabilidad. Hay que hablar con quien no está de acuerdo, de lo contrario el diálogo es de sumisos obedientes, no de actores en la solución.

Un libro muy bueno de Saramago, " Ensayo sobre la ceguera", con textos que pueden iluminar tanto horror y desconcierto

Creo que esta mañana en clase hablabamos de esto, que acabo de encontrar en "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago:
"Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla".
También esto: "¡qué bonito sería ver los árboles del bosque huyendo del incendio!"
O esto que me parece de antología y quiero compartirlo con vosotros: "Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran adónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio,, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos, a veces son los nervios que no pueden aguantar más, han soportado mucho, lo soportaron todo, era como si llevaran una armadura..."
Finalmente, y recomendando la lectura de este libro tan importante como sugerente:
"Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven"
Nesemu

Los soldados de EEUU muertos en Iraq son jóvenes de zonas rurales, afroamericanos e hispanos, casi ninguno universitario o con profesiones consolidadas

No éramos un grupo de extranjeros quienes nos oponíamos al gobierno de Bush, sino que muchos norteamericanos ilustres no dejaron de expresarlo en sus tribunas. Lo que ocurría era que el ruido mediático y el de los lobbies impediá escuchar el sonido de la palabra. El Prof. de la Universidad de Yale, Paul Kennedy, nunca dejó de aportar la suya. Nesemu¿Quién es el que debe "mantener el rumbo"?
Desde que el Gobierno de Bush invadió Irak, en la primavera de 2003, el debate entre los políticos estadounidenses y las figuras intelectuales públicas que les asesoran ha tenido un cariz extraño y vagamente surrealista. Al decir "surrealista", me refiero simplemente a unas políticas que están cada vez más alejadas de la realidad internacional, como si quienes las propugnan hubieran entrado en un mundo mental exclusivo de ellos.
Véase, por ejemplo, la reacción de los neoconservadores ante el reciente y realista informe del Grupo de Estudios sobre Irak, presidido conjuntamente por James Baker y Lee Hamilton. El documento deja muy claro que la estrategia actual en Irak no está funcionando. La situación sobre el terreno es cada vez peor. Está en marcha una guerra civil. Sin sugerir que haya que "salir corriendo" inmediatamente, el informe Baker-Hamilton está claramente a favor de una retirada calibrada.
Se podría pensar que el informe iba a ser bien recibido por todos los políticos y estrategas de sillón que nos metieron en la guerra. Sin embargo, tras un breve periodo de murmullos discretos, los halcones han vuelto, en una carga encabezada por su periódico favorito, The Wall Street Journal; al día siguiente de que el grupo de estudios se reuniera con el presidente Bush, el diario publicó un editorial titulado El Grupo de Líos de Irak.
El informe Baker-Hamilton es una chapuza, dicen los archi-intervencionistas; es la labor de unos políticos nacidos para negociar compromisos.
No hay que hablar de apaciguamiento, retirada ni rendición. Estamos en una lucha a muerte, así que lo único que se puede hacer es "mantener el rumbo", si es preciso con un mayor refuerzo de tropas. Dado que éstos son los sentimientos del propio presidente Bush, no es extraño que anunciara una "nueva" estrategia, consistente en enviar aproximadamente 20.000 soldados más a Irak, con lo que, en definitiva, rechaza las recomendaciones del informe.
Son palabras combativas que prometen un plan de lucha. Pero ahí está el problema, por desgracia. De acuerdo con la mayoría de las informaciones sobre la situación actual del ejército estadounidense, no hay suficientes soldados disponibles para enviar a Irak y garantizar una sólida victoria militar sobre el terreno.
Como subraya el experto en política de Defensa Charles Pena, del Independent Institute, la norma general del ejército es que haya dos unidades descansando, entrenándose, reclutando o reacondicionándose por cada unidad en servicio activo, y eso significa que el barril está prácticamente vacío. Según dice Pena, "los 152.000 soldados presentes en Irak exigen otros 304.000 para hacer turnos de rotación, es decir, un total de 456.000 soldados; una cifra peligrosamente próxima al tamaño total del ejército actual en activo".
Eso sin incluir los despliegues de tropas en otros lugares conflictivos como Afganistán y Corea, que es de suponer que también necesitarán esa rotación. Los trucos y las estratagemas como llamar a filas a los reservistas o aplazar los permisos no sirven de nada. Por consiguiente, dice Pena, la política actual es insostenible.
No obstante, independientemente de que sea sostenible o no, la posición de "mantener el rumbo" que defienden los neoconservadores suscita una duda ética de tipo más general. ¿Quiénes son exactamente los que van a tener que "mantener" el rumbo y seguir luchando en el centro de Tikrit, en Faluya y en cada carretera plagada de bombas? ¿Serán los brillantes intelectuales de derechas, jóvenes y no tan jóvenes, que disfrutan de cómodos despachos y salarios en sus think-tanks? Lo dudo.Desgraciadamente, Estados Unidos libra hoy una guerra mucho menos democrática que hace 60 años, y la verdad es que los reclutas que se incorporan al ejército reflejan nuestra sociedad distorsionada y clasista. Ningún congresista ha renunciado a su escaño para ir a luchar al frente, como hizo Winston Churchill en 1915. Y son muy pocos los que tendrán a sus hijos patrullando esta noche en Bagdad o cualquier otra ciudad iraquí.
Muy pocos o ninguno de los "distinguidos profesores" de instituciones de derechas que se alimentan de la política de Washington van a ponerse un uniforme. Y, en cuanto a los banqueros, abogados, consultores y especialistas médicos bien pagados de los barrios lujosos de Los Ángeles y Long Island, ¡qué va! Su problema es cómo conseguir un nuevo Ferrari antes que el vecino.
No, los que están luchando en esta guerra, a los que ahora se pide que mantengan el rumbo, proceden de otras clases sociales y otros distritos postales. En un montaje conmovedor pero verdaderamente inquietante que apareció el día de Año Nuevo, The New York Times reproducía fotografías de todos los soldados estadounidenses muertos en Irak desde octubre de 2005, es decir, desde que murieron los primeros 2.000. Los muertos eran -decía el artículo que acompañaba las imágenes- "sobre todo, hombres blancos de áreas rurales, soldados tan jóvenes que aún tenían fresco el recuerdo de sus hazañas en el fútbol americano del instituto y sus correrías de adolescentes". Había también un número importante de afroamericanos e hispanos.
A primera vista, no me pareció que hubiera entre los fallecidos muchos procedentes de la Facultad de Derecho de Harvard, la firma Goldman Sachs o algún instituto de cirugía facial de California. Nuestro país está completamente dislocado en este sentido, y la mayoría de la gente seguramente lo sabe pero no lo quiere decir, porque podría evocar una palabra tabú: el reclutamiento obligatorio.
Gobernar es tomar decisiones difíciles. Pero a los dirigentes políticos de Estados Unidos no les gusta, así que vamos a pedir a nuestras cansadas tropas que vuelvan a "aumentar".
Puede que de esa forma obtengamos la victoria -si es que alguien sabe qué significa eso-, pero será un proceso divisivo e inmoral, porque las clases altas y nuestros patrióticos intelectuales pueden eludir hábilmente las penalidades de la guerra. Por tanto, si en las semanas y los meses venideros oyen a algún político o experto neoconservador insistir, desde la tranquilidad de un estudio de televisión, en que debemos "mantener el rumbo", por favor, por favor, pregúntenle: "¿Quién cree usted que va a mantener el rumbo a medianoche en el centro de Faluya?".
A lo mejor, por una vez, podrían dejar a esos hipócritas sin habla.

Paul Kennedy es director del Instituto de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale

Interesante reflexión del Prof. norteamericano N. Birnbaum: Cinco preguntas a Estados Unidos y una a Europa

Hay amigos de Estados Unidos, amigos lúcidos y comprensivos, que detestan su chovinismo y su etnocentrismo, equiparándolos a veces con el destructivo nacionalismo europeo del pasado siglo. Muchos ciudadanos estadounidenses que recuerdan la Declaración de la Independencia de Jefferson y las llamadas Cuatro Libertades de Roosevelt comparten esos mismos recelos. Por otro lado, también somos muchos los estadounidenses que nos preguntamos si somos realmente una nación. La mitad de nuestra ciudadanía no cree que nuestras instituciones políticas merezcan la molestia de acudir a votar. Diferencias de orden cultural, étnico, racial y religioso dividen nuestra sociedad. Y estas diferencias son más esenciales para muchos que la propia idea de una ciudadanía que nos incluya a todos. Las brechas entre las clases adineradas, la clase media apremiada y los pobres son cada vez más profundas y hacen imposible que pueda darse una auténtica igualdad social. Esto genera un descontento que termina conduciendo a la pasividad con respecto a la esfera pública. Pese a que podamos tener impulsos generosos, vivimos en un mercado gigantesco, en el que las opciones vitales e incluso los valores morales se tratan como artículos de consumo. Estados Unidos está dividido en comunidades que apenas se toleran, cuando no son directamente hostiles las unas con las otras. Vivimos en unos cotos socialmente cerrados que funcionan en parte como enclaves protegidos y en parte como parques temáticos. ¿Quedan recursos políticos que nos permitan reivindicar la promesa de nuestra historia más temprana?
No es el desastre de Irak lo que ha unido al mundo en sus críticas contra Estados Unidos. Lo que se critica es la visión imperial que nos llevó a Bagdad. El mundo (incluidos algunos de sus elementos menos persuasivos) es implacable en su respuesta. La función del dólar como divisa de reserva se está debilitando, y el apoyo de unos aliados en su momento leales empieza a flaquear. En el interior del país, una élite de dirigentes y especuladores, en la academia, en la economía, en los medios de comunicación y en la administración, defienden y explotan la idea de que somos un imperio. Los ciudadanos que tienen que pagar el precio de serlo, con sus impuestos y, aún peor, con la vida de sus hijos, han demostrado hasta ahora una paciencia sin límites. En las últimas elecciones expresaron sus dudas, pero el presidente no pareció inmutarse. Ni siquiera quienes exigen una retirada inmediata de Irak se atreven a poner en tela de juicio la idea del imperio. Y mientras tanto, la denegación sistemática de los derechos constitucionales a aquellos acusados de "terrorismo" empieza a extenderse a toda la ciudadanía. ¿Podrá sobrevivir nuestra democracia de continuar la escala y la estructura actuales de intervención global?
Quienes se han nombrado a sí mismos preceptores del país a través de la prensa o la televisión presentan por lo general un nivel ínfimo de conocimiento histórico o de reflexión filosófica. Nosotros los enseñantes hemos de asumir nuestras responsabilidades: hemos fallado claramente en nuestra función de pedagogos. ¿Cómo explicarse si no esa incesante repetición de frases vacías por parte de quienes fueron nuestros alumnos? Términos como "centrismo" referido a la política interior o "fuerza" con respecto a la exterior son eslóganes inútiles. Es cierto que el electorado estadounidense no se para a pensar en ideas complejas de justicia económica o social. Lo único que desean muchos votantes es mantener o incluso ampliar su Estado de bienestar. Tienen dificultades con la geografía y la historia. No comprenden que no es muy probable que quienes másalzan la voz pidiendo "determinación firme" sean los mismos que quienes se alistan en las fuerzas armadas. En otras democracias occidentales se considera normal el debate sobre el mercado y el Estado, sobre la política exterior y las intervenciones militares. En Estados Unidos, el debate se suele considerar ilegal. A muchos consejeros y funcionarios de Washington les preocupa no estar en sintonía con los deseos gubernamentales: temen quedarse sin trabajo. Hay algunas excepciones honrosas, claro (la mayoría entre los estadistas de más edad, como Brzezinsky y Haas). ¿Cuándo vamos a dejar atrás esta democracia aletargada de hoy para volver a ser una democracia vital, en la que los conflictos constituyan la razón misma de su existencia?
En una nación constituida por oleadas sucesivas de inmigrantes es comprensible que los diferentes grupos étnicos mantengan vínculos con sus países de origen. Vínculos de este tipo, sin embargo, no impidieron que la elite británica originaria se enfrentara bélicamente a la Corona en dos ocasiones y que después la amenazara varias veces más. Cuanto más antigua se hace la nación, más proliferan los grupos de presión étnicos. Algunos han sido peculiares. Por ejemplo, el lobby chino que logró retrasar el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular de China desde 1949 hasta 1972, año del viaje de Nixon a Pekín, no estaba formado por chinos. Se componía mayormente de misioneros desencantados por el categórico rechazo de la sociedad china hacia el cristianismo, de quienes consideraban que el Pacífico estaba predestinado a ser un lago estadounidense y de los partidarios de la guerra fría, quienes veían en la confrontación con China una fuente permanente de empleo. A veces los grupos de presión étnicos no están tan faltos de realismo. El lobby polaco logró convencer a varios gobiernos estadounidenses de que la Polonia comunista estaba en realidad gobernada por una alianza católico-comunista, y a ellos se debe en gran medida la racionalidad de las relaciones políticas establecidas con el país centroeuropeo. En la actualidad tenemos, entre otros, un lobby cubano, que pretende el derrumbamiento de la revolución cubana, y un lobby israelí, que exige que se considere a Israel como el quincuagésimo primer Estado de la nación. Ninguno de ellos podría funcionar sin la ayuda de otros grupos ideológicos o sin recurrir al sentido de misión que se deriva de la moral protestante. ¿Cuándo alcanzará Estados Unidos una autodeterminación nacional a este respecto?
Nuestros científicos no dejan de investigar y de obtener premios Nobel para nuestro país, nuestros historiadores escriben libros extraordinarios sobre el pasado americano, nuestros dramaturgos y directores de cine, novelistas y poetas exploran la vida contemporánea con un arte exquisito. Y, sin embargo, para la revista online llamada Salon, leída por un alto porcentaje de la población educada, el evento cultural más importante del año pasado está en otro lado. Ciertas jóvenes más o menos famosas han desafiado la represión sexual exhibiendo las partes más íntimas de su anatomía. No deja de ser cierto, por otro lado, que un segmento de la nación no es capaz de decir qué le asusta más, si la heterosexualidad o la homosexualidad, y está obsesionado con ambas. ¿Es que el resto de la sociedad tenemos una vida sexual tan poco satisfactoria que hemos de estar luchando con ella no sólo de noche sino también de día?
La Unión Europea estrena presidencia, confiada esta vez a una diligente canciller alemana y a un ministro de Asuntos Exteriores de competencia poco usual. Puede que haya llegado el momento de que los europeos examinen de cerca las imágenes simplificadas que tienen de Estados Unidos. Quienes vieron por televisión los funerales oficiales del presidente Ford entenderán que la elite americana se cree asediada -y en peligro, tanto en el exterior como en el interior-. En Europa hay un sector pro-estadounidense, y hay grupos antiamericanos diversos y heterogéneos. Todos emplean demasiadas energías preocupándose por las relaciones de Europa con EE UU. Todos exageran el poder americano y minimizan nuestra fragilidad y nuestra condición de nación aún por terminar de formar. ¿Podrán modelar los europeos una política propia dirigida a superar el caos injusto y criminal del nuevo siglo?

Norman Birnbaum es profesor emérito en la Facultad de Derecho de Georgetown, EEUU.

 

"El delito organizado mueve más del 10% del comercio mundial"

Ya sé que he comentado en este Blog mi opinión sobre "Ilícito", el interesante libro de Moisés Naím, pero rerproduzco la entrevista que le hizo J.J.Aznárez. Vale la pena volver sobre estos datos. Nesemu

Moisés Naím viaja por el mundo, lee periódicos y ve televisión buscando las conexiones que cambian el mundo. "Sorprenden y no tienen precedentes", subraya. Naím fue ministro de Fomento en Venezuela, director ejecutivo del Banco Mundial y ahora dirige Foreign Policy, una revista con sede en Washington que se ocupa de entender las consecuencias inesperadas de la globalización. Ha investigado el fenómeno de las redes ilegales durante 15 años. Sus conclusiones son inquietantes: nunca los delincuentes han sido tan globales, tan ricos, y tan políticamente influyentes. "Siempre existieron contrabandistas, traficantes y piratas, pero nunca como hoy, con la capacidad de operar a nivel mundial, con un poder económico que mueve más del 10% del comercio mundial".
"El padre de la bomba atómica paquistaní vendió tecnología nuclear a Irán y Corea del Norte"
"El comercio legal se ha multiplicado por dos desde 1990; el lavado de dinero ilícito, por diez"
"Países lejanos, ya son adyacentes: redes creadas en China o Ucrania operan en la Costa del Sol"
"La industria de las falsificaciones genera entre 400.000 y 600.000 dólares anuales"
"A este paso, hasta el uranio enriquecido puede llegar a salir al mercado, ¿no?". El investigador es taxativo: "Eso ya no es una hipótesis. Le puedo dar un ejemplo concreto". Naím cita al ingeniero Abdul Qader Jan, que dirigió el desarrollo nuclear de Pakistán en los años noventa y acabó vendiendo tecnología y maquinaria al mejor postor, con complicidades oficiales, a través de redes internacionales con sucursales en Malaisia, Suráfrica, Suiza y el golfo Pérsico. Dos de sus clientes fueron Corea del Norte e Irán. El mundo se enfrenta al auge de unas redes interconectadas, dedicadas fundamentalmente al narcotráfico, la venta de armas, el tráfico de personas, las falsificaciones y el blanqueo de dinero; pero también al comercio de órganos humanos, de residuos industriales, de especies en peligro de extinción y de obras de arte y objetos arqueológicos robados.
Pregunta. Su último libro, Ilícito, argumenta que los contrabandistas están cambiando el mundo, pero el contrabando, los traficantes, los mercados negros han existido siempre, forman parte de la experiencia humana.
Respuesta. Los traficantes se han mutado, se han transformado en un fenómeno diferente al que teníamos hasta ahora. El mundo de hoy no puede ser comprendido bien si uno no toma en cuenta la influencia de estas redes trasnacionales, que han adquirido capacidades políticas y financieras que no tenían antes.
P. Hasta ahora, los gobiernos no han podido con ellas.
R. Así es. Llevo 15 años estudiando el fenómeno y no pude encontrar un solo ejemplo en los cuales un Gobierno pudiera declararse victorioso. Contrariamente, todos estos mercados ilegales están creciendo a una velocidad superior a lo que crece la economía mundial. Es un problema que trasciende a países, jueces y policías. Los delincuentes ignoran leyes, reglamentos, licencias, impuestos y embargos, y cualquier procedimiento de ordenación del comercio. Crecieron aprovechándose de la globalización, de la caída de la URSS, de Internet, las privatizaciones y la avidez consumista en el planeta. Países muy distantes son ahora adyacentes. Redes creadas en China tienen ramificaciones en España, y traficantes ucranios, mexicanos o marroquíes operan en la Costa del Sol. Los recursos de estas redes superan, en algunos casos, a los de los gobiernos.
P. ¿Tiene datos de ese crecimiento?
R. Entre los años 1992 y 2002, las incautaciones de droga crecieron anualmente un 2,5% (cocaína), un 19% (anfetaminas) y un 27% (éxtasis). El número de aprehensiones de 1990 fue de 300.000, contra los 1,4 millones del año 2001. Las cifras son espectaculares. El tráfico subió de 400.000 millones de dólares en 1990 a más del doble actualmente. Por otra parte, el valor de las falsificaciones, una industria que hace 15 años apenas existía, oscila hoy entre los 400.000 y los 600.000 millones de dólares. El tráfico de armas suma otros 10.000 millones de dólares; el de personas, otro tanto. El valor de las obras de arte robadas cada año asciende a 3.000 millones de dólares, según la Interpol.
P. ¿Y el blanqueo de capitales?
R. La cifra nos permite hacernos una idea de la envergadura de la economía ilícita en el mundo. El lavado de dinero se ha multiplicado al menos por diez desde 1990 y hoy representa, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre uno y 1,5 billones de dólares. El comercio mundial legítimo casi se duplicó en ese mismo periodo: de unos cinco a unos diez billones de dólares.
P. ¿Cómo han podido prosperar tanto esas mafias?
R. Porque los gobiernos son presos de su soberanía y sólo pueden funcionar dentro de su jurisdicción, dentro de sus fronteras nacionales. Es el hábitat de un funcionario, de un policía, de un juez, de un policía o de un regulador. Actuar fuera de sus fronteras es antinatural y obliga a burocracias, consulados, acuerdos, etcétera que ralentizan las actuaciones.
P. Los delincuentes no tienen ese problema.
R. Para ellos, las fronteras no son una camisa de fuerza, sino una gran oportunidad y un escudo. Les permiten que haya las diferencias de precios que generan los lucros, y son un escudo contra las autoridades de una jurisdicción que trate de capturarles. Además, los cambios tecnológicos y políticos rompieron las barreras con las que los gobiernos controlaban tradicionalmente el tráfico de personas, bienes y dinero, y debilitaron a los organismos oficiales encargados de contener los negocios ilegales.
P. ¿Cómo actúan los mafiosos en política?
R. Las redes ilegales se transformaron en grandes empresas legales y, para protegerlas, dedican cantidades inmensas a influir sobre gobiernos, policías, jueces, legisladores, políticos, periodistas. Lo hacen para influir sobre quienes toman las decisiones que afectan a sus ganancias. Es como el proxeneta tailandés que presentó su candidatura en unas elecciones locales para influir sobre los reglamentos de las casas de masajes.
P. ¿Cómo queda el Estado?
R. La estrecha relación entre los criminales y los políticos o funcionarios desdibuja el límite que separa el Estado de las mafias. El resultado es "la criminalización del interés nacional", que se produce cuando lo que influye en las decisiones de Gobierno son las prioridades de las redes comerciales ilícitas, y no las del país.
P. ¿Cuál es la estrategia de esas redes?
R. Cuando adquieren un tamaño importante se convierten en empresas legales para reducir el riesgo de que todos sus ingresos procedan de una sola actividad ilegal; también sobornan para protegerse y llevan a cabo acciones filantrópicas para mejorar su reputación.
P. ¿Esas redes operan más fácilmente en las democracias o en las dictaduras?
R. Son tan potentes en democracias como en dictaduras. Operan en China, donde son importantísimas en el tráfico de personas y la falsificación y copiado de productos; en Bielorrusia, en la City londinense o en Manhattan (Nueva York), lugares atractivos para el lavado de dinero. Esas redes disponen de bancos y hacen posible que países como Corea del Norte se lucren con la venta de armas, de anfetaminas o la falsificación de dinero. Lo que saben hacer muy bien estas redes criminales es mover productos ilícitos entre fronteras. Un día pueden estar moviendo gente; otro, narcóticos, y al tercer día pueden estar moviendo armas. Depende del mercado, de las coyunturas y de las circunstancias.

 

Voces contra la globalización en FCI

Amigos, el próximo Jueves, día 11 y el viernes 12, pasaremos los cuatro capítulos primeros de la Serie "Voces contra la globalización ¿Otro mundo es posible?". El 5º lo pasaremos el jueves día 18. Ocuparé así mis cuatro horas de clase, de 9 a 11, de esos dos días. Ya que todavíano tengo fuerzas para dar las clases, sí las tendré para hacer la presentación. También hemos invitado a los alumnos de "Historia del Pensamiento Político" de 3º a quienes ayer y hoy no he podido dar clase. Así las recuperamos, aunque aún estoy "de baja laboral". Serán en el Aula 532, aunque confío en que pondrán algunos carteles. Allí nos encontraremos.  Prof. José Carlos Gª Fajardo

Ampliemos nuestras reflexión sobre la India profunda y emergente

Hace unos días leí este interesante artículo del profesor del CSIC Jesús Mosterín "La India profunda y emergente" al que hoy alude en su post Röwenty. Amplia nuestra mente y abre nuestros horizontes más allá de la mediocridad que nos amenaza. Contra ella, estudiar, leer, viajar, tratar de comprender y abrirse a otras concepciones de la vida, civilizaciones y culturas. Es un regalo al alcance de todos nosotros. La pena es que muchos se quejan de la rutina de las clases, etc etc, y después uno comprueba su falta de interés por aprender y formarse. Nosotros, algunos, seguimos pero a veces se alza esta sabia reflexión "los esfuerzos inútiles producen melancolía". Critican a diestro y siniestro, pasan de cualquier esfuerzo, la universidad los acoge y la sabiduría los persigue... pero ellos corren más. Qué pena. Nesemu

Si China se ha transformado en la fábrica del mundo, que inunda los mercados con sus competitivas manufacturas, la India lleva camino de convertirse en la oficina del mundo, a la que crecientemente se trasladan los servicios informáticos, de contabilidad y de atención a los clientes. China inició su liberalización económica y su despegue industrial en la época de Deng Xiaoping, cuando la India todavía seguía sumida en los sopores del proteccionismo, la pobreza y la burocracia. Sin embargo, en los últimos años, la India se ha despertado, y ahora ambos gigantes asiáticos están creciendo al mismo ritmo frenético. En 2006, el PIB indio ha crecido un 9 por 100. Sin embargo, la India sigue sin resolver dos graves cuestiones: la explosión demográfica y el colapso de las infraestructuras. A diferencia de China, que ha logrado frenar drásticamente el crecimiento de su población mediante la política del hijo único, la India ha sido incapaz de detener su explosión demográfica, principal causa de la pobreza rural. La India, que ya sobrepasa los 1.100 millones de habitantes, superará a China en 2025, alcanzando así el dudoso honor de ser el país más poblado del planeta. Además, la inmensa e inefectiva burocracia india se come casi todo el presupuesto del país, por lo que la inversión en infraestructuras es mínima, a diferencia de lo que ocurre en China, embarcada en una espectacular renovación de todas sus infraestructuras.
El boom de la India, el milagro indio, está siendo llevado a cabo por (digamos con optimismo) el 20 por 100 de la población. Ese 20 por 100 estudia, trabaja, hace negocios, monta empresas, desarrolla programas, produce más películas que nadie, se conecta a Internet y vive en el siglo XXI. El 80 por 100 restante sigue anclado en la Edad Media, en la economía de subsistencia, plagado por una natalidad excesiva y practicando una agricultura ineficiente, sin hablar de los problemas sociales atávicos, como las bodas de niñas menores de edad, el trabajo infantil y las tensiones entre castas. El mismo contraste se da en otros ámbitos, como la educación. Aunque el país está lleno de escuelas, colleges y universidades, el 90 por 100 son mediocres factorías de parados; toda la investigación y la enseñanza de calidad se concentra en el 10 por 100 de las instituciones, cuyos bien formados graduados están tan solicitados que obtienen inmediatamente salarios de ensueño.
El auge del sector de la información es extraordinario, con un crecimiento anual del 30 por 100, lo que genera entre las empresas, tanto indias como multinacionales, una gran competición por obtener los buenos programadores. IBM cuenta ya con 43.000 empleados en la India, pero su presidente, Sam Palmisano, ha anunciado planes para incrementar la plantilla en ese país hasta 100.000 en los próximos tres años, superando así el número de trabajadores americanos. La habilidad de los programadores indios con lo formal y lo numérico viene de lejos. Hace más de dos mil años, los indios introdujeron el cero y el sistema posicional decimal de numeración, que ahora todos usamos; desarrollaron la geometría de los Sulvasutras y ofrecieron en la gramática de Panini un análisis tan preciso del sánscrito que habría que esperar hasta Chomsky para verlo superado. El matemático indio Ramanujan ha sido quizás el más brillante cultivador de la teoría de números del siglo XX. El actual esplendor de la informática de Bangalore (el Silicon Valley indio) hunde sus raíces en esa gran tradición intelectual.
No sólo de pan vive el hombre. En último término, es la aventura intelectual la que da sentido y nobleza a la efímera existencia humana. Y es aquí donde brilla con luz propia laIndia, una gran potencia espiritual y una de las fuentes más originales del pensamiento humano. No en vano, es la India el único país en que un gran filósofo, Radhakrishnan, ha sido presidente de la República. Acabo de participar en el Congreso Mundial de Filosofía, celebrado en Delhi en diciembre, y todavía estoy impresionado por la profundidad poco habitual de las intervenciones de algunos pensadores indios como Karan Singh o Debi Chattopadhyaya. Alejado por igual de la frivolidad superficial y del fanatismo descerebrado, el pensamiento indio, al menos en sus mejores versiones, parece singularmente preparado para integrar la ciencia moderna y la búsqueda espiritual. Precisamente la tesis final de Karan Singh es que el Advaita Vedanta es la filosofía que mejor puede servir de base intelectual a la sociedad global.  (No dualismo)
El Vedanta es la vía de la liberación espiritual a través del conocimiento y de la conciencia de la unidad. El Vedanta afirma la unidad de toda existencia y de todas las cosas que ha habido, hay o habrá en un mismo Universo divino, el Brahman; se trataría de una búsqueda paralela a la del campo unificado en física. El Brahman se refleja en todas las cosas, y en especial en la conciencia humana. El darnos cuenta de que nuestro atman (nuestra alma o conciencia) es también Brahman, el identificarnos con Brahman, es el paso esencial en la senda intelectual hacia la liberación del ser humano. Para los que son incapaces de seguir el difícil camino del conocimiento, también se aceptan otras aproximaciones a la unión (yoga) con lo divino, incluyendo la devoción religiosa a una divinidad personalizada. De todos modos, se subraya la unidad de la humanidad entera por encima de grupos y naciones, así como la equivalencia de todas las religiones del mundo, concebidas como sendas populares alternativas hacia el Brahman. No
es de extrañar la gran tolerancia y variedad cultural de los indios, que, a pesar de ser en un 80 por 100 hindúes, tienen un presidente musulmán, Abdul Kalam, y un primer ministro sij, Manmohan Singh. En la India se hablan 800 lenguas, de las que 23 son oficiales. Desde luego, a nadie se le ocurre pensar que los escritores indios en inglés sean menos indios que los demás. La India es la democracia más grande del mundo y una de las más genuinas, a pesar de ciertos grupos marginales. En el campo de la teoría, pensadores como Amartya Sen (Premio Nobel de Economía) han hecho contribuciones esenciales a la comprensión de la sociedad.
El pensamiento indio actual también recalca que la vida entera es una gran familia, que abarca a todos los animales, incluyendo desde luego a todos los seres humanos e incluso a las plantas. Su idea ética fundamental, introducida por los jainistas y budistas hace dos mil seiscientos años y adoptada luego por Gandhi y por casi todos los pensadores indios actuales, es la a-himsa, la no-violencia, la renuncia a causar daño a criatura alguna. Evitar incrementar el sufrimiento, contribuir al bienestar de todas las criaturas, he ahí la base de una ética profunda, compatible con la ciencia y que encaja perfectamente con nuestras preocupaciones ecologistas.
La India actual ha adoptado como escudo oficial el capitel de los leones de uno de los pilares en que el emperador Ashoka prohibía la carnicería y la caza y proclamaba la a-himsa (no violencia) como máxima norma de su pacífico imperio. La gran mayoría de los indios son vegetarianos. Por las calles campan a su antojo vacas, monos (langures) y perros, sin que nadie los moleste. Mientras estaba yo allí, los ciudadanos de Noida se dieron cuenta de que un camión transportaba vacas en deplorables condiciones y algunas habían muerto. Los indignados residentes, después de sacar cuidadosamente a las vacas sobrevivientes, prendieron fuego al camión e interrumpieron el tráfico, demandando justicia para las vacas. La policía intervino y detuvo a los camioneros y los encarceló en función de la ley para la prevención de la crueldad hacia los animales. En el congreso, una filósofa jaina se tapaba la boca con una gasa cada vez que la abría para evitar tragarse algún insecto sin darse cuenta. Qué envidia da tanta sensibilidad, sobre todo cuando uno viene de un país moralmente subdesarrollado, como el nuestro.

Multiculturalismo contra Unilateralismo ideologizado y fundamentalista

Necesitamos que EEUU regrese al  multilateralismo  antes de que sea demasiado tarde. Interesante artículo del antiguo Ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller de Alemania, Joschka Fischer, "La maldición del unilateralismo". Sugiero su lectura para comentarlo porque corremos un gran peligro al confundirnos de adversario. Porque Rusia, China e India ya estan en marcha y no ofrecen las mínimas garantías democráticas necesarias para abordar un nuevo orden mundial en una realidad globalizada como la que ya existe.  El Uniculturalismo está ideologizado y comporta fundamentalismo, fanatismo y exclusión que aborta toda  pretensión de diálogo racional y libre. No vayamos a arrojar al niño con el agua del baño. Es preciso discernir y ser coherentes.  Nesemu
"Que Estados Unidos se haya dado cuenta de que ha perdido la guerra en Irak es tal vez el dato más trascendental de la política internacional en 2006. La era del unilateralismo norteamericano está objetivamente acabada. Sólo el futuro nos dirá si la política exterior estadounidense va a reflejar o no esa realidad. Por desgracia, esto significa también que se ha perdido una oportunidad extraordinaria. Porque sólo Estados Unidos -con todo su poder y su sentido de misión- tenía la capacidad de crear un nuevo orden mundial a principios del siglo XXI. Para lograrlo, habría tenido que supeditar su poder al objetivo de construir el nuevo orden, tal como hizo al terminar la II Guerra Mundial en 1945. En lugar de eso, sucumbió a la tentación del unilateralismo.
La grandeza nacional de una potencia mundial nace siempre de su capacidad de definir el mundo. Si la potencia mundial lo olvida, o pierde la capacidad de actuar en consecuencia, empieza su declive. Resulta casi tentador pensar que el gran rival de Estados Unidos en la guerra fría, la Unión Soviética, le dejó con su brusca desaparición -de la que se cumplen 15 años- un caballo de Troya: el regalo envenenado del unilateralismo.
Sin un vuelco fundamental en la conciencia política estadounidense, la amnesia unilateralista de su política exterior tendrá consecuencias de gran alcance y dejará un inmenso vacío en el sistema mundial. Ninguna otra nación -ni China, ni Europa, ni India, ni Rusia- tiene ese poder y ese sentido de misión necesarios para asumir el papel de Estados Unidos. Sólo este país podía (y potencialmente puede aún) aunar en su política exterior el realismo y el idealismo, el interés y la ética.
Sólo Estados Unidos tenía una política exterior que se proponía como misión la libertad y la democracia. No siempre fue así, ni tampoco en todas partes; desde luego, no en el caso de Latinoamérica. Pero, cada vez que ha actuado con arreglo a ese principio, su fuerza y su voluntad de buscar la cooperación internacional ha impulsado un orden cuyas instituciones siguen manteniendo unido el mundo.
La ONU, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial, el derecho internacional público y el derecho penal internacional y hasta la Europa libre y unida de hoy son los logros supremos de la política exterior estadounidense. Señalan unos momentos históricos en los que Estados Unidos utilizó su poder para impulsar un orden mundial y, al mismo tiempo, proteger sus propios intereses de la manera más eficaz y sostenible.
El alejamiento de esta gran tradición no comenzó con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Ya en los últimos años de la guerra fría, EE UU había empezado a considerar todo el sistema de tratados e instituciones internacionales como un obstáculo para sus intereses. Las élites responsables de la política exterior veían cada vez más su país como un Gulliver maniatado y oprimido por enanos políticos, con sus leyes internacionales, sus tratados y sus instituciones multilaterales. Los estadounidenses empezaron por valorar menos el orden mundial que ellos mismos habían creado, luego lo debilitaron y, por último, lo atacaron deliberadamente.
Así, pues, el debate actual que existe en Estados Unidos sobre las consecuencias de la derrota en Irak no es todo lo profundo que debería, porque, a pesar de las críticas que se hacen al poder estadounidense, sigue siendo una discusión basada en el uso unilateral de dicho poder. Ocurre tanto con las opiniones de la oposición demócrata como con el Informe Baker-Hamilton.
Lo que hace falta es un regreso consciente y deliberado de la política exterior estadounidense al multilateralismo. Un cambio de actitud que es esencial para que mejoren las cosas, porque la situación en Irak representa, sobre todo, una derrota de la orientación unilateralista de EE UU.
Oriente Próximo, Corea del Norte, Darfur, África central y oriental, el Cáucaso: en ninguno de estos lugares puede actuar con éxito EE UU si lo hace solo. No obstante, sin EE UU y su poder, las perspectivas de futuro en todos esos sitios son aún más pesimistas: más peligros y más caos.
La situación es similar con respecto al crecimiento mundial, la energía, la gestión de los recursos naturales, el cambio climático, el medio ambiente, la proliferación nuclear, el control de armas y el terrorismo. Ninguno de estos problemas puede solucionarse, ni siquiera contenerse, de forma unilateral. Pero ninguna solución que se intente podrá llegar muy lejos sin Estados Unidos y su capacidad de dirigir con decisión.
Lo mismo sucede con el futuro del derecho internacional, el derecho penal internacional recién creado y Naciones Unidas. Si no desarrollamos más estas normas e instituciones, la globalización también será cada vez más caótica.
Madeleine Albright dijo una vez que EE UU era "el país indispensable". Tenía razón entonces, y sigue teniéndola hoy. Sólo hay una potencia capaz de arrebatar el puesto a Estados Unidos: Estados Unidos. Lo que hay que saber hoy es si su crisis de conciencia actual significa el comienzo de una vuelta al multilateralismo. ¿Volverán los estadounidenses a recuperar el espíritu de 1945 o decidirán, a pesar de la lección y la decepción, mantenerse en su camino solitario?
Ninguna otra potencia puede asumir el papel de Estados Unidos en el mundo en un futuro inmediato. La alternativa a su liderazgo es el vacío y el caos creciente. Ahora bien, de aquí a 10 o 20 años, si Washington sigue rechazando sus responsabilidades multilaterales, es posible que China defina las reglas. Por todo esto, los amigos de Estados Unidos no son los únicos vitalmente interesados en que regrese al multilateralismo. Dados los peligros que representa el unilateralismo para el orden mundial actual, también lo están sus enemigos."

 

A todos nos interesa un buen Gobierno en EEUU, su papel como potencia es fundamental

Esta es la AGENDA DE LAS 100 PRIMERAS HORAS. Son admirables como país capaces de soportar Gobiernos extremistas e incompetentes y de hacer renacer la esperanza pues nadie puede imaginar el mundo actual sin el papel predominante de EEUU, de ahí que a todos nos concierna su gobierno. Nesemu
- Endurecer las normas éticas de los legisladores para evitar la corrupción
- Aplicar las recomendaciones pendientes de la comisión del 11-S sobre seguridad
- Aumentar el salario mínimo, por primera vez en 10 años, de 5,15 a 7,25 dólares a la hora (de 3,93 a 5,53 euros)
- Negociar los precios de los medicamentos en el sistema sanitario para los jubilados
- Promover la investigación con células madre embrionarias
- Bajar a la mitad los tipos de interés sobre los préstamos a los estudiantes
- Eliminar subsidios a las petroleras, en un periodo en que obtienen grandes beneficios, e invertir el ahorro en energías renovables
- Impedir cualquier intento de privatización de la Seguridad Social

Sosegada reflexión del gran conecedor de EEUU y muy buen periodista C. Mendo:Su turno, señor presidente.
Por primera vez en seis años, George W. Bush se enfrenta desde ayer a un Congreso en manos de la oposición demócrata, como consecuencia de la decisión del pueblo americano el pasado noviembre de poner fin a 12 años de dominio republicano en la Cámara de Representantes y en el Senado. Mal comienzo de año para un presidente que, a la pérdida del Congreso, suma unos índices de popularidad bajo mínimos. La inauguración de un nuevo Congreso, en este caso el 110º desde la promulgación de la Carta Magna en 1789, constituye el mejor ejemplo de la vitalidad de la democracia americana, basada en la aplicación de una Constitución que, con sólo siete artículos y 27 enmiendas, ha garantizado la continuidad y el funcionamiento del sistema ininterrumpidamente durante más de 200 años. Ni una guerra civil, ni el asesinato de varios presidentes, ni una profunda depresión económica, ni dos guerras mundiales, ni tragedias civiles, como Watergate o militares, como Vietnam y, quizás, Irak, han alterado, como ocurrió en Europa el siglo pasado con los totalitarismos, fascismos y comunismos, el transcurrir democrático de la República. Como dijo el recientemente fallecido presidente Gerald Ford al asumir la presidencia, tras la dimisión de Richard Nixon: "La Constitución funciona. Estados Unidos, un Gobierno de leyes, no de hombres".

Los demócratas toman el control del Congreso para "cambiar el rumbo"
Bush se decantará por un incremento de los efectivos militares en Irak en un intento de reducir la violencia sectaria
Una vez restablecido el equilibrio de poderes entre una presidencia republicana y un Congreso demócrata, la palabra le corresponde al inquilino de la Casa Blanca. La pelota está en su tejado. El pueblo americano, que ya habló con su voto hace dos meses, le dice a Bush, como el fiscal a la defensa en las películas de temas legales: "Your turn, Mr. president" (Su turno, Sr. presidente). Porque la realidad es que, aparte de prometer que a partir de la derrota electoral republicana en las legislativas promovería una política de consenso bipartidista, Bush lleva dos meses mareando la perdiz sin aclarar sus planes futuros sobre Irak, que es lo que demandan a gritos los ciudadanos. Consciente de que sus dilaciones no son ya posibles con una mayoría demócrata en el Congreso, Bush se dispone a pronunciar, aparentemente la próxima semana -esperemos que no lo dilate hasta el discurso sobre el estado de la Unión a fin de mes-, uno de los discursos más trascendentales de su presidencia, dedicado exclusivamente a Irak.
Y, ¿qué dirá? A día de hoy, es la pregunta del millón de dólares. La Casa Blanca no suelta prenda y pone como excusa de su silencio las múltiples reuniones mantenidas por Bush con sus asesores de seguridad nacional, el Pentágono, los comandantes sobre el terreno, los diplomáticos y, sobre todo, las recomendaciones del nuevo secretario de Defensa, Robert Gates, que acaba de regresar de Irak. Lo más probable es que proponga un cóctel a lo James Bond, es decir, "mezclado, pero no agitado", con la pretensión de contentar a algunos, pero que, al final, no satisfará a nadie. Lo que sí parece seguro es que, ante la caótica situación en Bagdad y en la provincia de Al Anbar, Bush se decantará por un incremento de los efectivos militares, entre 15.000 y 30.000 infantes y marines, en un intento de reducir la violencia sectaria entre suníes y chiíes, principal obstáculo para la reconciliación nacional que intenta con nulo éxito el primer ministro, Nuri al Maliki. Es una de las 78 recomendaciones del informe bipartidista del Grupo de Estudios sobre Irak (ISG en sus siglas inglesas), del que formaba parte Gates, que cuenta con el apoyo, entre otros, del influyente senador John McCain, uno de los favoritos para la nominación presidencial republicana. Recomendación que también se pronunciaba por la retirada de las unidades de combate de Irak a principio de 2008 y cuya segunda parte será, seguramente, ignorada por Bush, así como la propuesta del ISG para involucrar a Siria e Irán en la solución del caos iraquí.
En pocos días conoceremos la nueva estrategia de Bush. Lo que ya sabemos es la recepción que le espera en el influyente Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Su nuevo presidente, y posible aspirante a la nominación presidencial demócrata, el senador Joseph Biden, ya ha anunciado su oposición frontal al aumento de efectivos en Irak. Y tiene intención de convocar a su comité para discutir la situación en el país árabe el próximo martes. Biden cree que un aumento de tropas sólo servirá para que el Gobierno de Bagdad siga eludiendo su responsabilidad de mantener la seguridad en las zonas más peligrosas del país.