nullJOSEPH STIGLITZ Premio Nobel de Economía, declara: El ciudadano medio de Estados Unidos se ha empobrecido La esperanza de vida de un varón negro de 25 años es similar en Nueva York y Bangladesh
Vale la pena leer la entrevista de Isabel Lafont a Joseph E. Stiglitz que acaso sea una de las voces más autorizadas para criticar los excesos del pensamiento económico neoliberal y los fallos de las instituciones que lo promueven. No en vano conoce como nadie su funcionamiento. Tras haber desarrollado su carrera académica en el Massachusetts Institute of Technology y las universidades de Yale y Stanford, Stiglitz, de 62 años, fue asesor del ex presidente Bill Clinton en 1993. En 1997 fue nombrado economista jefe del Banco Mundial. Sus abiertas críticas lo convirtieron en una incómoda presencia en el organismo multilateral y en 2000 abandonó su puesto para volver al ejercicio docente y la investigación en la Universidad de Columbia. En 2001 le fue concedido el premio Nobel de Economía. Esta semana estuvo en A Coruña para participar en el 7º Congreso Nacional de Economía.
Pregunta. Usted sostiene que el marco institucional del euro es erróneamente rígido. ¿Debería desaparecer el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) y el Banco Central Europeo abandonar su objetivo de inflación? ¿Las reglas económicas sirven para apoyar la construcción política?
Respuesta. Lo cierto es que un marco macroeconómico muy rígido ha generado altos niveles de paro y eso ha minado la confianza en el proyecto político en países como Francia. Pero a largo plazo la agenda económica en sentido amplio seguirá adelante. Soy más optimista que mucha gente que cree que el rechazo a la Constitución fue un desastre. Pero el PEC ya se está quebrantando. Se ha introducido una modificación, pero ello no está impidiendo que los países lo incumplan. Tiene que haber responsabilidad fiscal, pero eso no significa que sea necesaria año tras año, sino durante un periodo amplio.
P. Se podría afirmar que sin ese marco macroeconómico no habría nacido la zona euro.
R. El problema es que hubiera sido razonable pero ató las manos de Europa al centrarse en los problemas de un periodo concreto. En la actualidad, el problema no es de inflación, sino de paro y crecimiento.
P. La tragedia del Katrina ha revelado el Tercer Mundo que existe dentro de Estados Unidos. ¿Qué dice ello de su modelo económico?
R. El mero crecimiento del PIB no es una buena medida del estado de una economía. La cuestión es lo que le pasa al ciudadano medio. Si bien el PIB ha venido creciendo en los últimos años, el ciudadano medio de Estados Unidos se ha empobrecido. La renta familiar ha caído 1.400 dólares en los cuatro primeros años de la Administración de Bush. Además, el porcentaje de población sin seguro médico ha aumentado. EE UU tiene la mayor proporción de presos de ningún país y, si se incluyeran en la tasa de paro, ésta sería más alta, pero no se incluyen porque no tienen la opción de buscar trabajo. Cuando estaba en Washington ya hablaba de que la esperanza de vida de un varón negro de entre 25 y 30 años en Washington y Nueva York era similar a la de un país pobre como Bangladesh. Se sabía que había problemas, pero la opinión pública no se había llegado a concienciar. De repente, la gente lo vio en la televisión. Ya no eran estadísticas de esperanza de vida, sino caras de personas. Igual que sucede en países menos desarrollados, donde los gobiernos están controlados por élites insensibles a las preocupaciones de los pobres, eso está sucediendo en EE UU desgraciadamente. En parte se debe a fallos en nuestro sistema político, que lo corrompen. No es que se compre a los políticos, como sucede en muchos países, pero se hacen donaciones a las campañas y cuando se hace una inversión en un partido político, se espera una recompensa... ¡y la han conseguido!
P. La utilidad del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial está en el punto de mira. ¿Cómo debería plantearse su razón de ser hoy en día?
R. La cuestión no es si tienen razón de ser, porque en un periodo de globalización en el que hay cada vez más integración económica se hace más necesaria la acción colectiva. Hay más necesidad de instituciones internacionales. El problema es el juego político. Durante la Guerra Fría, Europa y EE UU tenían un objetivo bien definido. Las instituciones hablaban de desarrollo, pero detrás de ello había un objetivo político. Ahora, sobre todo desde 2001, está muy claro que la Administración de Bush no cree en la democracia a escala global, en las instituciones. Su política es el unilateralismo y el unilateralismo no es coherente con la democracia. Quieren poder de veto.
P. ¿Qué margen tiene el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, para impulsar un cambio?
R. Tiene una dificultad y es que EE UU es el único país que tiene poder de veto sobre cualquier cosa importante en el FMI. Toda gran reforma que suponga una democratización interna probablemente será vetada. Pero hay un margen amplio para la reforma informal, por ejemplo, mediante la creación de un comité que estudie el desempleo. Pero el problema no es sólo EE UU, sino la burocracia interna, que es muy poderosa. Mientras el director gerente cambia, la burocracia permanece y muy probablemente se resistirá a cualquier cambio.
P. ¿Cree que el FMI debería reconocer sus fallos sobre la imposición de las políticas del Consenso de Washington en los últimos años en algunos países para recuperar su credibilidad?
R. Creo que sí, pero debería ir más allá de reconocer el error y analizar por qué se cometió ese error. ¿Fue porque se creyó que una talla única valía para todos? ¿O porque se tenía una talla en particular, el Consenso de Washington, que no valía para nadie? Una de mis críticas ha sido que muchos modelos parten de la premisa de que la información y los mercados son perfectos, que son malas presunciones para cualquier país, pero son mucho peores en países en desarrollo.//
¿Os imagináis? De repente, como sucede con las langostas o con el rugido de la Marabunta, de repente, movidos por mensajes MSM, por la TV, radio, y el tam tam... decenas de millones de subsaharianos (hay más de 850 millones en toda África y unos 600 subsaharianos) se ponen en marcha hacia el Norte. Millones como sucede durante el estro hacia finales de mayo y comienzos de junio en que millones de seres vivos se ponen en marcha desde el Ngorongoro, en Tanzania, a través del Serengueti hasta Kenya. Llegan a las vallas de Ceuta y de Melilla, a las playas de Tánger y a las orillas de Libia y de Argelia. ¿Qué hacemos ? ¿Nos ponemos a disparar? Al otro lado del mundo... decenas millones de latinoamericanos atraviesan México y se adentran en EEUU... ¿habría suficientes balas, tanques, aviones para detenerlos? ¿No lograrían algunos cientos de miles penetrar en la Tierra Prometida que durante tantos años han financiado con sus materias primas y con su mano de obra barata y que se adentró en sus pobres hogares, como un paraíso al alcance de la mano, a través de los culebrones del cine, tv y radio. Imaginad, imaginemos a cientos de millones de chinos puestos caminar... a cientos de millones de indios en marcha. No es una broma, se lo sugirió Mao a un interlocutor. Y Ghandi lo llegó a expresar en un dramático diálogo. La aséptica Australia, antiguo presidio y penal, ¿soportaría la arribada de millones de esos asiáticos que tanto detesta y a los que rechaza por tantos medios inhumanos? Puestos a morir, ¿por qué no morir caminando? Como las hormigas cuando ruge la marabunta. Como la langosta. Como los ñús y los antílopes del Ngorongoro. Atención, en toda África circulan las imágenes de los sucedido en las vallas de Ceuta y de Melilla. El famoso teléfono árabe propaga las noticias con la rapidez del viento. ¿Y si los ancianos de las comunidades interpretasen por los signos externos, y por la llamada de los ausentes -concepto inimaginable para los europeos- que ha llegado el momento de ponerse en marcha? ¿Acaso ocurrieron de otra forma las grandes migraciones... ahora con la posibilidad real de que con-muevan a centenares de millones de esos seres humanos para el dolor y para la muerte, esa gente condenada -les damnés de la Tèrre- después de tantos avisos como nos han enviado y que ya nada tienen que perder? Viendo esas imágenes inéditas de centenares de subsaharianos arracimados después de un éxodo increíble, y escuchando sus palabras y reflexiones no creo que sea una quimera el ejercicio que propongo en estas líneas. ¡Condenados de la Tierra en todos los países, ponéos en marcha! Terrible como ficción. Justo castigo por nuestra obstinación y ceguera Nesemu
Eso es lo que me parece el Editorial de hoy en El País, Ahora, el Congreso. Ya está bien de las soflamas de Rajoy y de Acebes, suenan a muy viejas y desfasadas. Olvidan los siglos de nacionalismo castellano impuesto al resto de los reinos, nacionalidades y naciones de España. ¿Por qué no van a considerarse Cataluña, el País Vasco o Galicia naciones? ¿Qué significa nación? Una comunidad de ciudadanos unidos por una lengua, una cultura y unas tradiciones. Más o menos. Hasta el siglo XVI, con Maquiavelo, no triunfa el concepto de lo stato, el Estado, que habrían de fortalecer y monopolizar las monarquías absolutas. ¿Acaso no eran naciones los pueblos que conquistó Castilla en América? Conviene releer al P. Francisco Vitoria y a otros eminentes tratadistas de Derecho Natural e Internacional para dejarnos de zarandajas. ¿No lo eran China y los estados que componían India cuando la invadieron, conquistaron y explotaron los ingleses? Así podríamos proseguir hasta esta barbarie que ha sido y es la invasión, conquista, y aniquilación del Estado de Iraq por los EEUU y la Gran Bretaña. ¿O no era un Estado independiente Iraq? En cuanto a los países que conforman la Unión Europea, ¿acaso no están muchos de ellos compuestos por auténticas nacionalidades? ¿No lo son Gales, Bretaña, Escocia y tantos länder de Alemania? ¿Por qué ese miedo, ese pánico irracional de los ultraconservadores castellano-leoneses-españoles, a reconocer como nacionalidades, como naciones a los diversos países que conforman España? ¿Acaso no aspiramos muchísimos europeos a una Europa de los pueblos, de las naciones, de las regiones...? ¿Qué más da? Ese concepto de la España Una, Grande y Libre se sostiene tanto como las periclitadas y anacrónicas monarquías, entre ellas la nuestra. Esa institución sí que es discriminatoria, absurda e irreal. ¿Por qué calla el Rey? Porque cuando hable va a ser difícil que ofrezca una alternativa mejor que una República federal para el conjunto de pueblos y tierras de España, en una Europa federal. ¿Quién teme a una federaación de pueblos y de naciones? Ah, es cosa de rojos, de vende patrias, de masones, de herejes y de sacauntos. ¡Qué pena! ¿Acaso no son democracias Alemania, Suiza, EEUU de Norteamérica, EEUU de México, EEUU de Brasil, India, Canadá y tantos otros grandes países. Lo anacrónico es el nacionalcatolicismo que se estila en esta España nuestra que se dispone a lanzarse a la calle con los obispos al frente para salvar su concepto de la familia, de la sociedad y hasta de la sexualidad que tanto les obsesiona. Este sí que es un espectáculo de aurora boreal: escuchar a los portavoces del PP y a su antiguo presidente produce sarpullido por esperpéntico e irreal. No les falta más que invocar a "¡Santiago y cierra España!". Pero lo harán, ya verán como lo hacen al comprobar que han perdido el tren de la historia. Como dejó escrito uno de sus iconos más impresentables. "¡Ladran, luego cabalgamos!" Felizmente hay más cera que la que arde. Nesemu
Editorial: Ahora, el Congreso El parlamento catalán ha aprobado por amplia mayoría (120 votos sobre 135) un nuevo Estatuto de autonomía. O sea, una propuesta de ley para ser presentada a las Cortes, pues no se trata de una ley catalana sino de una ley española que regula el lugar de Cataluña en España. Los diputados catalanes han cumplido los dos requisitos que el presidente Rodríguez Zapatero planteó para su aceptación: han fraguado un amplio consenso, del que se ha excluido sólo el PP, y han intentado moverse dentro de los límites de la Constitución, con algunos retruécanos que serán objeto de intensos debates. La propuesta agota desde luego todo el margen existente en la Carta Magna para ampliar competencias y rediseñar un sistema de financiación generalizable, fijar un catálogo complementario de derechos ciudadanos y aumentar el reconocimiento de la identidad catalana. Tiempo habrá para calibrar si la utilización de ese margen ha desbordado o no los límites de la Constitución. Esa preocupación ha presidido el debate, como se ha visto con la presión sobre CiU para que retirase los conceptos abiertamente inconstitucionales que contenía su propuesta financiera.
Independientemente de la valoración que merezca el nuevo Estatuto y algunos contenidos concretos, el proyecto debe ser aceptado a trámite en las Cortes: no representa a una mitad de la sociedad contra otra, como ocurría en el Plan Ibarretxe; no lo apoyan votos contaminados por la violencia; no pretende desafiar el entramado constitucional como ocurría en aquel caso. Y el parlamento catalán ha ejercido las funciones que le corresponden en el marco legal y constitucional aceptado por todos.
Desde la oposición, Rajoy se ha apresurado a propugnar la posición más radical frente a la propuesta: que no sea admitida a trámite por la mesa del Congreso y que, en caso contrario, el Gobierno disuelva las Cortes y convoque elecciones para que los ciudadanos puedan pronunciarse ante lo que a su juicio es una reforma constitucional en toda regla. Se equivocaron cuando quisieron impedir que el Congreso se pronunciara sobre el plan Ibarretxe por el procedimiento de enviarlo al Tribunal Constitucional; se equivocarán ahora si pretenden impedir que la Cámara lo admita a trámite y entre en el debate pormenorizado del texto. Desde Cataluña se entendería como una agresión y la situaría en pie de igualdad con la aventura rupturista del plan Ibarretxe. La autoexclusión sin matices del PP significa en todo caso también una severa limitación para el Estatuto, pues salvo posterior rectificación en el Congreso, supondrá que el nuevo Estatuto acabe dotado de menor consenso que el de 1979, un hecho que en sí mismo debiera ser objeto de reflexión también en Cataluña.
Sería difícil de entender que las Cortes no aceptaran que el nuevo Estatuto entre en la cámara, pero también debe quedar claro que su paso por el parlamento español no puede ser un simple trámite de convalidación. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega ha situado con claridad las cosas en su lugar: "Vamos a garantizar que el texto final sea acorde con la Constitución de la A a la Z, con el interés general y con el de todos los ciudadanos". No es caprichoso que la reforma del Estatuto catalán deba superar tres listones: su elaboración en el parlamento autónomo, la aprobación del Congreso y la ratificación en referéndum por los ciudadanos catalanes. Sobre esta triple llave descansa el delicado equilibrio del Estado de las autonomías: no puede ser un documento unilateral, las Cortes tienen toda la legitimidad para enmendar su contenido en el marco de la comisión mixta, y los catalanes tienen derecho a rechazarlo al final si tras el cedazo de las Cortes consideran que queda esencialmente desdibujado respecto a sus expectativas.
Empieza pues la segunda fase, tan política como la primera, que desplaza las tensiones desde la dialéctica entre el tripartito y CiU a las tensiones latentes dentro de la familia formada por el PSOE y el PSC. Los parlamentarios catalanes no pueden pretender que el Estatuto salga de las Cortes tal como entró, por lo que es lógico el acuerdo de los partidos catalanes para evitar una retirada del texto en Madrid que no sea por consenso, lo que excluye una eventual espantada de CiU y Esquerra.
Los partidos catalanes han tenido el sentido común de no convertir la aprobación del Estatuto en un acto triunfalista. Saben los problemas que vienen. Y también que nadie puede apuntarse el éxito como propio. El presidente de la Generalitat ha conseguido ganar la primera fase de la apuesta con que marcó la legislatura y reforzar la cohesión del tripartito, aunque en el horizonte aparezca el doble precio de un desplazamiento hacia las posiciones ideológicas del nacionalismo y el riesgo de altas tensiones que empiezan ya a manifestarse dentro del PSOE. CiU ha intentado, como era legítimo, dinamitar al tripartito atrayendo a Esquerra hacia la radicalización, con el concierto y con los derechos históricos, pero ha entrado en el consenso cuando ha visto que ésta era una vía perdida. Hoy las fuerzas políticas catalanas han dado una imagen de unidad que probablemente habrá reconfortado a una ciudadanía perpleja por un proceso cansino, confuso y, en algunos momentos, difícil de entender. Pero la política no ha terminado: empieza la segunda parte, que es la decisiva. Hasta ahora han tenido la palabra los diputados catalanes, ahora la tienen los representantes de todos los españoles. Así es el Estado autonómico; así es España.
Cuando lo normal es raro , escribe MOISÉS NAÍM , en El País. Por su importancia, recomiendo leerlo lápiz en mano y conservarlo como fuente para aportar datos fidedignos a cualquier diálogo. En este camp de la injusticia social, la realidad es siempre peor de lo que suponemos, n de lo que podemos imaginar. POr eso, es necesario ponderar estas cifras con ejemplos muy concretos, es decir, cuando usted acabe de leer mis líneas, un niño habrá muerto de hambre en algún lugar del mundo. ¿Le parece que exagero? Lea, lea. Nesemu
//Usted no es normal. Si está leyendo estas páginas, seguramente pertenece a la minoría de la humanidad que tiene un empleo estable, adecuado acceso a la Seguridad Social y que además disfruta de una considerable libertad política. Además, a diferencia de otros 860 millones de personas, usted sabe leer. Y gasta más de dos euros al día. El porcentaje de la población mundial que combina todos estos atributos es menos del 4%.
La Organización Internacional del Trabajo calcula que un tercio de la población activa está desempleada o subempleada, y la mitad de la población mundial no tiene acceso a seguridad social de ninguna clase. Freedom House, una organización que estudia los sistemas políticos de los países, clasifica a 103 de las 192 naciones del mundo como "no libres" o "parcialmente libres", lo cual significa que las libertades civiles y los derechos políticos básicos de sus ciudadanos son nulos o muy reducidos. Más de 3.600 millones de personas, o un 56% de la población mundial, viven en esos países. Según el Banco Mundial, aproximadamente la mitad de la humanidad vive con menos de dos euros al día.
Así, estadísticamente, hoy en día un ser humano "normal" es muy pobre; vive en condiciones físicas, económicas y políticas opresivas, y está regido por un gobierno incapaz y corrupto. Pero la normalidad no sólo se define mediante estadísticas. Normal quiere decir algo que es "habitual, típico o esperado". Por tanto, lo normal no es sólo lo que es estadísticamente más frecuente, sino también lo que otros suponen que lo es. En ese sentido, las expectativas de una pequeña pero influyente minoría distorsionan la realidad de la vasta mayoría. Existe una enorme diferencia entre lo que el ciudadano medio de las democracias occidentales avanzadas -y las élites más ricas en todas partes- suponen que es o debería ser normal, y las realidades diarias que confronta la abrumadora mayoría de la gente. La información sobre las nefastas condiciones habituales en los países pobres es bien conocida y ampliamente debatida. Sorprendentemente, sin embargo, las expectativas sobre lo que significa ser normal en el mundo actual suelen reflejar la anormal realidad de unos pocos países ricos y no la norma global. Suponemos que es normal comer tres o cuatro veces diarias; caminar por la calle sin miedo, y tener acceso al agua, la electricidad, el teléfono y el transporte público. O que durante el día los niños van a la escuela. Lamentablemente, nada de esto es lo más común. Hoy en día, 852 millones de personas, incluidos muchos niños y ancianos, no comen tres veces al día, y cuando lo hacen, esa comida no les proporciona el consumo calórico diario necesario para una persona normal. Aproximadamente, 1.600 millones de personas carecen de acceso a la electricidad, y 2.400 millones recurren a combustibles tradicionales como la madera y el estiércol para la cocina y la calefacción. Un 30% de la población mundial jamás ha hecho una llamada telefónica. La delincuencia callejera y la violencia urbana son normales en gran parte del mundo. El índice medio de homicidios en Latinoamérica es de aproximadamente 25 por cada 100.000 habitantes, y en el África subsahariana, de unos 18 asesinatos por cada 100.000 habitantes. (En la Unión Europea se producen sólo tres homicidios por cada 100.000 habitantes). Se calcula que unos 246 millones de niños, aproximadamente uno de cada seis, trabajan, y de ellos, 73 millones tienen menos de 10 años. Mientras que un nacimiento generalmente es un momento de alegría y celebración en los países de mayores ingresos elevados, en el resto del mundo es una amenaza de muerte, enfermedades y discapacidades. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren más de medio millón de mujeres debido a complicaciones derivadas del embarazo en los países en desarrollo, donde el riesgo de mortalidad materna es de una de cada 61. En los países ricos, el riesgo de mortalidad materna es de una entre 2.800.
Esta percepción distorsionada de lo que es normal puede adoptar formas más sutiles. Un buen ejemplo son las suposiciones que hacemos sobre la calidad de las noticias que recibimos. Lo normal es suponer que las noticias están exentas de injerencias gubernamentales. Pero en gran parte del mundo, ése no es el caso. Un sondeo del Banco Mundial sobre la propiedad de los medios de comunicación descubrió que en 97 países, un 72% de las cinco emisoras más importantes y un 60% de las cinco empresas de televisión más vistas son propiedad del Estado. El estudio también encontró pruebas estadísticas fehacientes de que los países con un mayor control estatal de los medios disfrutan de menos derechos políticos, así como de una calidad muy pobre de servicios educativos y sanitarios.
Las suposiciones del mundo rico sobre lo que constituye la norma global pueden resultar en costosos errores. Se han derrochado miles de millones de euros porque se da por hecho que los gobiernos de los países más pobres son en diseño y normas más o menos similares a los de las naciones ricas, sólo que un poco menos eficaces. A pesar de los constantes recordatorios de que la mayoría de los gobiernos del mundo son incapaces de realizar tareas relativamente sencillas, como entregar el correo o recoger la basura, la mayoría de las fórmulas que se proponen sobre cómo deberían solventar sus problemas dichos países suponen la existencia de capacidades inexistentes en la gran mayoría del sector público del mundo.
Esto en parte sucede porque queremos que la gente tenga una vida mejor, y es natural que usemos nuestra definición de normalidad como guía para ayudar a los demás. Lo que impulsa el desfase entre lo que suponemos que es normal y la realidad a la que se enfrentan miles de millones de personas no es sólo la tendencia provinciana a imponer nuestra experiencia a los demás, sino también una manifestación sincera de nuestros valores. Esto no quiere decir que estos juicios de valor acerca de cómo deben ser las cosas deben abandonarse; de hecho, son estos valores los que señalan la dirección en la que se encuentra el progreso. Pero una cosa es tenerlos como metas y otra muy distinta -y peligrosa- es suponer que nuestros ideales son parte de la realidad. Es fácil equivocarse diseñando una política educativa "normal" para un país donde es común que los niños lleguen a la escuela sin haber comido o donde las niñas arriesgan su seguridad física cada vez que salen de su casa. La política de impuestos o de normas laborales en países donde el trabajo informal y las transacciones ilícitas son lo normal tampoco responde bien a los conceptos tradicionales.
Muchas decisiones de política pública han sido erradas porque han confundido ideales con realidades. En tiempos como éstos, en los cuales los valores se han vuelto tan habituales en la retórica política, es importante estar muy alerta a la posibilidad de que nuestras opiniones, planes y decisiones se cimienten en falsas suposiciones sobre lo que es normal. Cuando eso ocurre, los valores conducen a malas decisiones, y no a una mayor claridad moral.
Moisés Naím es director de la revista Foreign Policy.
''ELECCIONES: Ganan los partidos de centroderecha de Polonia en unos comicios con una abstención récord Según las estimaciones de la TVP, de los 30 millones de polacos que tienen más de 18 años y por tanto derecho a voto, únicamente se tomó la molestia de ir a votar entre el 38 y el 40 por ciento. Se trata, de confirmarse, del índice de abstención más bajo de la corta historia democrática de Polonia. Todos los políticos polacos, desde el virtual primer ministro, el líder de PiS, Kaczynski, hasta el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, mostraron su tristeza y decepción. La Iglesia católica polaca, pastora del 90 por ciento de los polacos, deberá replantearse hasta qué punto influye en sus ciudadanos, pues los llamamientos a la movilización del electorado, constante durante la campaña, no surtieron los más mínimos efectos.Desde algunos púlpitos se ordenó el voto, y como ejemplo el arzobispo de Cracovia Stanislaw Dziwisz, quien llegó a decir que 'no votar es pecado'. No me meto en lo de 'pecado' o no porque sólo entiendo de amarteia, pero por eso mismo me parece de una injusticia tremenda. ¿No suspiraban por la libertad y por el acceso a los derechos democráticos? ¿Tanto admiraban las libertades y los regímenes constitucionales de Occidente que creían que surgían del aire sin la colaboración de los ciudadanos? ¿O era sólo nuestro ni vel de vida al que aspiraban? Tantas décadas bajo la opresión comunista y ahora que pueden votar no va ni un 40%. La abstención, en mi opinión, no debería de ser reconocida como un derecho sino como un deber que tienen todos los ciudadanos para poder disfrutar de las inmensas ventajas de nuestros ordenamientos jurídicos de libertades. Luego, que voten a favor o en contra, en blanco o nulo. Pero que voten. Si de verdad Occidente desea un régimen de auténticas libertades para los antiguos países el Pacto de Varsovia, y para otros regímenes autocráticos en otras zonas, deberían condicionar sus ayudas económicas a la instauración de un régimen constitucional firme y con exigencias. Y la obligación del voto me parece primordial junto a una auténtica formación política y ciudadana. Nesemu
No podemos hablar de solidaridad mientras más de mil millones de seres humanos pasan hambre, es decir, sobreviven con menos de un dólar al día. Es un dato de la ONU y de las ONG más responsables De entre estas personas hambrientas, más de cien millones de niños y niñas en edad escolar no tienen acceso a la enseñanza primaria. Otros ciento cuarenta millones de jóvenes van a llegar a la edad adulta sin saber leer ni escribir. Cerca de 900 millones de adultos son analfabetos totales, el número de los funcionales sobre pasa toda imaginación. Es preciso destacar que la mayoría de la población infantil que no accede a la educación son niñas. ¿Cómo vamos a erradicar la pobreza si la educación es una estrategia imprescindible porque es clave para la justicia social, para el acceso a la salud, para la vida? ¿Cómo nos podemos llenar la boca al denunciar la desigualdad de género si para millones de niñas es un destinop anuncido aunque evitable? Si el acceso a la educación es uno de los objetivos del Milenio, firmado por todos los gobiernos del mundo para ser cumplido antes del año 20015, ¿cómo vamos a permanecer de brazos cruzados mientras en la política de los estados, la seguridad, los mercados, y la estrategia de la nueva geopolítica son prioridades a las que se dedican los mayores esfuerzos? No basta con lamentarnos ni con denunciar sin aportar nuestra ayuda personal y concreta en espera de que lo hagan los gobiernos con un más justo y equitativo uso de nuestros impuestos. Podemos implicarnos al reemplazar la ira y la indignación por el compromiso solidario y concreto. La compasión sin compromiso es tan vana como la protesta sin propuesta alternativa. No hay excusa, no cabe abstenerse sin asumir que nosotros, todos y cada uno, también somos responsables solidarios. Existen redes sólidas y serias, responsables y con una ejecutoria demostrada y con auditorias transparentes con las que podemos contribuir para arrancar a unos niños de la miseria y de la ignorancia. Si queremos, podemos encontrar estas organizaciones tan necesarias. Entre ellas quiero destacar hoy a Entreculturas, una ONG con proyectos de Desarrollo en muchos países del sur. Ellos han comprendido que educar es dar oportunidades. Si para Ibsen educación es la capacidad de adaptarse a las circunstancias, nosotros, ante este desafío y ante esta interpelación que nos hacen las manos tendidas de esos millones de niños ya sabemos que también es la capacidad de afrontar y de transformar esas circunstancias. Más allá está el silencio responsable del olvido, o la flor estéril del egoísmo inútil.
José Carlos Gª Fajardo
De entre estas personas hambrientas más de cien millones de niños y niñas en edad escolar no tienen acceso a la enseñanza primaria. Otros ciento cuarenta millones de jóvenes van a llegar a la edad adulta sin saber leer ni escribir. Cerca de 900 millones de adultos son analfabetos totales, el número de los funcionales sobre pasa toda imaginacíon. Es preciso destacar que la mayorñia de la población infantil que no accede a la educación son niñas. ¿Cómo vamos a erradicar la pobreza si la educación es una estrategia impresindible porque es clave para la justicia social, para el acceso a la salud, para la vida? Si el acceso a la educación es uno de los objetivos del Milenio firmado por todo slos gobienros del mundo para ser cumplido antes del año 20015 ¿cómo vamos a permanecer de brazos cruzados para contrastar que en la política de los estados, la seguridad, los mercados, y la estrategia d el anueva geopolítica son prioridades a las que se dedican los mayores efuerzos? No basta con lamentarnos ni con denunciar sin aportar nuestra ayuda personal y concreta en espera de que lo hagan los gobiernos con un más justo y equitativo uso de nuestros impuestos. Podemos implicarnos al reemplazar la ira y la indignación por el compromiso solidario y concreto. La compasión sin compromiso es tan vana como la protesta si propuesta alternativa. No hay excusa, no cabe abstenerse sin asunmir que nosotros, todos y cada uno, también somos responsables solidarios. Existen redes sólidas y serias, responsables y con una ejecutoria demostrada y con auditorías transparentes con las que podemos contribuir para arranacar a unos niños de la miseria y de la ignorancia. Si queremos, podemos encontrrar estas organizacionestan necesarias. Entre ellas quiero destacar hoy a Entreculturas, una ONG con proyectos de Desarrollo en muchos países del sur. Ellos han comprendido que educar es dar oportunidades. Si para Ibsen educación es la capacidad de adaptarse a las circunstancias, nosotros, ante este desafío y ante esta interpelación que nos hacen las manos tendidas de esos millones de niños ya sabemos que también es la capacidad de afrontar y de transformar esas circuntancias. Más llá está el silencio respsonsable del olvido, o la flor estéril del egoísmo inútil.
Aquí comienza la historia del sereno de Asilah. Esta medina se encuentra a 40 kilómetros de Tánger, según bajas, a la derecha. Es blanca y transparente como las olas del mar que la bañan, es misteriosa y sabe guardar los secretos de los enamorados. Como Mogador, como Tombuctú o como la isla de Lemu, cerca de Zanzibar. Son espacios que sólo se abren para acoger a quienes caminan con el corazón a la escucha, a los buscadores de luz y de silencio, a las gentes de paz. Encerrada entre murallas, es sabrosa como la sal y dulce como las vigilias de los enamorados. En esta medina hay un sereno que recibió el cargo por mensajero real. Como aqule jardinero que quiso llegar cuando ya todos se habían ido porque sólo pretendía ser jardinero de su jardín. En Asilah las gentes lo conocen y lo saludan con respeto al pasar pero todos saben que no es hombre de palabras sino de silencios y ellos agradecen que él se ocupe de abrir y de cerrar las cinco puertas de la medina. Al menos, pueden dormir tranquilos y los niños no tienen pesadillas, ni las mujeres nostalgias ni los hombres urgencias. Todo funciona como debe ser. Cada cosa a su tiempo, como el curso del sol, las mareas y los desplazamientos de la luna. Pero antes de nada fijaos bien en esta fotografía, miradla bien y permaneced atentos para estar seguros de que no pasaréis de largo cuando el corazón os lleve en busca de lo mejor de vosotros mismos. envuelta entre estas murallas se encuentra la medina blanca de Asilah:
Que la prensa no muestre a los muertos escribe Elena de Regoyos
No se mostraron las víctimas del 11-S y tampoco los americanos saben de los soldados muertos en Irak. Ahora George W. Bush, viendo que lo único que falta por informar sobre el Katrina son las imágenes de miles de muertos, ha expresado su deseo de que la prensa no los muestre. Por respeto, dice. Pero los periodistas ya empiezan a estar hartos de un motivo que no se puede aplicar a todos los casos, y prefieren llamarlo censura, como la relativa a los féretros de soldados muertos en Irak.
Tras la petición explícita de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), la prensa no ha escondido su indignación por lo que considera un intento desesperado de Bush por esconder las víctimas, tal y como hace con la enorme cantidad de soldados estadounidenses muertos en Irak, de los que poco onada se informa y de los que, por supuesto, no existen imágenes.
Continuo allegando testimonios contra ese presidente de la mayor potencia del mundo porque deberíamos mostrar un rechazo absoluto ante él y su desastrosa política. Caiga quien caiga porque nos afecta a todos. A nosotros en la Unión Europea también. Es el peligro público número uno. El terrorismo es acéfalo y sin rostro, es criminal y como a tal se le persigue. Este dirigente, como tantos déspotas en la historia, todavía está sostenido por muchos gobiernos y medios de comunicación porque es la cabeza de un inmenso iceberg de poder, de presión y de corrupción. Nesemu
Esto es lo que ha escrito Jesse Jackson:
DESASTRE NATURAL, CAOS OFICIAL
La respuesta del Gobierno de Bush al 'Katrina' debería despertar la furia de los americanos
El Katrina golpeó como sólo la furia de la naturaleza sabe hacerlo. Pero el sufrimiento que ha seguido a la tormenta debería despertar la furia americana. La naturaleza lo hizo lo peor que pudo, pero el coste humano ha sido magnificado de forma extraordinaria por una falta de liderazgo mayor de lo que sería aceptable... El Katrina fue una pesadilla de tormenta, pero fue a golpear a un país que sufre el abandono como otra gran pesadilla. Al igual que cuando las tormentas azotan Haití o Indonesia, el Katrina hizo saltar por los aires la tapadera de la pobreza de América. Se advirtió a los residentes que abandonaran Nueva Orleans y las regiones del litoral a medida que el Katrina se iba acercando. Pero muchos de los pobres --fundamentalmente la población negra urbana de Nueva Orleans, y la población blanca y negra rural de Misisipí y otros estados-- no tenían coche. Era final de mes, y el dinero escaseaba. Muchos no podían pagar ni la gasolina, ni trenes y autobuses. Algunos estaban demasiado enfermos para viajar. En Nueva Orleans, los ricos tendían a instalarse en las zonas altas, y los pobres, en las bajas. Los ricos pudieron escapar, y los pobres, los viejos, los enfermos, los vulnerables se quedaron atrás. Muchos fueron donde les dijeron: al Superdome o al Centro de Convenciones. Y allí se encontraron con el caos más absoluto. La comida y el agua se habían agotado. La atención médica era inadecuada. Los baños no funcionaban. Y lo que es peor, no había ni Ejército ni policía que mantuviera el orden. El Katrina causó una debacle, pero los líderes fallaron en el rescate y en el despliegue de medios para salvar vidas. Mientras la tormenta golpeaba, el presidente Bush volaba a una cita previamente concertada --donde pronunció un discurso sobre las recetas médicas y otro en el que defendió la guerra de Irak--. El secretario de Estado continuó con su plan de vacaciones hasta el jueves, disfrutando del Open de EEUU. EN EL último minuto, el Katrina se desvió y no golpeó a Nueva Orleans de lleno como se temía. Pero aun así, los diques no resistieron y, como muchos temían, la ciudad se inundó. La debilidad de los diques no era ningún secreto. Una de las tres máximas prioridades de la Agencia de Gestión de Emergencias era precisamente un huracán abatiéndose sobre Nueva Orleans. Pero los planes para reforzar los diques --reconstruyendo el delta natural y las barreras de coral que protegieron a la ciudad durante décadas-- se han retardado por unos presupuestos inadecuados. La Casa Blanca ha seguido recortando infraestructuras. El Congreso republicano ha presupuestado más de lo que pedía Bush, pero menos de lo que se necesitaba. ¿Dónde estaba el dinero? La primera prioridad de Bush ha sido rebajar los impuestos, lo cual beneficia a los ricos, no a los pobres que sufrieron el embate de la tormenta. La segunda prioridad ha sido Irak, la guerra que los hombres del presidente prometieron que se autofinanciaría. De momento ha costado 200.000 millones de dólares, pero Bush no ha querido arriesgar y subir los impuestos para pagar la guerra. Lo que ha hecho ha sido dejar de gastar en programas para los desasistidos y en infraestructuras básicas del país imaginándose que nadie se daría cuenta.Las tropas de la Guardia Nacional no llegaron hasta el jueves. Mientras tanto, la anarquía se instalaba en Nueva Orleans, donde los desesperados tenían, encima, que enfrentarse a los violentos. ¿Pero dónde estaban los soldados? Una tercera parte de la Guardia Nacional de Luisiana y Misisipí se encuentra movilizada en Irak. Son efectivos que a menudo salen de cuerpos de bomberos y policía, agotando la Guardia local y las fuerzas de emergencia locales. Hay suficientes miembros de la Guardia en otros estados para compensar la diferencia, pero trasladarles lleva tiempo --y además desconocen el terreno--. Después del Katrina, el tiempo era esencial. ESTA ES UNA catástrofe natural que nos ha dejado en evidencia. Ha revelado heroismos, generosidad, bandidaje, incompetencia. El Katrina ha mostrado que Nueva Orleans es una ciudad de pocos brillos y de gente pobre y abandonada. Ha puesto en evidencia a una sociedad en la que los más vulnerables quedan abandonados y se ven obligados a buscarse la vida. Ha descubierto a una Administración que se gasta miles de millones en guerras de vanagloria en el extranjero mientras en casa es incapaz de invertir en las infraestructuras más básicas y en medidas de emergencia en la salud pública. Y ha dejado expuesto a un presidente que pide al Congreso que recorte los impuestos a los estados más ricos de América mientras propicia que los millares de pobres que se ven abandonados en Nueva Orleans pierdan su Seguridad Social. La respuesta al Katrina de la Administración de Bush está ampliamente considerada como algo "vergonzoso". Pero las prioridades del presidente son más que vergonzosas. Son suntuosas y cada vez más peligrosas.
Me parece interesante este artículo de Rosa regás. Expresa con sencillez lo que pensamos millones de personas. ¿Vamos a continuar así, pasmados, mientras los líderes del país hegemónco acumulan desastre tras desastre? ¿Van a continuar con sus monsergas de seguidismo infame y suicida los políticos españoles que participaron por medio de su líder en la mascarada siniestra de las Azores? Al menos, Colin Powell ya comienza a desdecirse de aquella esperpéntica conparecencia en el Consejo de Seguridad. En otro lado se pueden leer sus declaraciones,pero ya es tarde. Nesemu
Sin protección
¿Qué otra cosa se puede añadir a todo lo que se ha dicho sobre el horror del huracán 'Katrina' en las costas del Golfo de México que ha devastado inmensas extensiones de los Estados Unidos de Ámérica, el país más poderoso y rico de la tierra?
Sabemos que Bush retiró los fondos destinados a reforzar los diques que protegían Nueva Orleans y los desvió a Irak. Que su Administración no hizo caso de las voces que anunciaban el desastre. Que cuando llegó se dio la orden de evacuar pero ni los medios ni la organización para hacerlo. Que ha habido más víctimas que en el peor ataque terrorista. Que se prestó atención a la hecatombe cuando lo peor había pasado. Y que para enmendar los errores sólo se les ocurrió desplazar soldados de Irak para que dispararan contra los rateros que invadían los supermercados y las tiendas. Incluso sabemos que los damnificados eran en su gran mayoría pobres y negros.
Pero aún siendo estos cargos de difícil comprensión y de más difícil aún aceptación, no nos dan cuenta del error social que subyace en lo que ha ocurrido: dejar la protección de la ciudadanía a los medios de cada cual, como la sanidad y la educación, defendiendo el principio de la privatización de los servicios públicos, o lo que es lo mismo, que quien tenga dinero se lo pague y quien no lo tenga se aguante. Los que se pudieron pagar transportes, los que tenían coches, salieron del infierno del huracán y de la inundación, pero los pobres, que en aquel país son también en su mayoría los negros, tuvieron que quedarse para ver morir a los suyos o morir ellos mismos.
Sin un plan de emergencia para casos de la catástrofe no hay forma ni de ayudar ni de organizar, ni siquiera de acudir al lugar del desastre. ¿Cómo podría haber sido de otro modo si para la seguridad pública sólo se dispone de armamento? ¿De qué sirven las armas para huir del huracán?
En Estados Unidos hay 45 millones de personas que no tienen ningún tipo de seguro médico porque el neoliberalismo imperante en aquel país no contempla gastar fondos públicos en la salud de los ciudadanos. De ellos, 35 millones viven por debajo del umbral de la miseria. ¿A dónde acuden cuando asoma la vejez, la enfermedad? ¿Quién los cuida? Nadie. Del mismo modo que nadie los ha ayudado cuando ha llegado el huracán.
Ahora sí. Ahora que no se puede devolver la vida a los muertos. ¿De qué le ha servido al país tanta riqueza?¿Cómo puede querer organizar el mundo quien no sabe siquiera cómo acudir en auxilio de sus propios ciudadanos?
Thomas está convencido de que Nueva Orleans saldrá adelante. "Todos los lugares en los que ha habido desastres acaban siendo mejores, como Hiroshima", asegura.
'En la esquina de las calles Martin Luther King y Liberty, la casa en la que resisten Thomas y Simmons no ha sufrido casi daños, pero igual que el resto de los habitantes de la ciudad, estos dos trabajadores de la construcción no tienen ni luz ni agua. En su porche destartalado, rodeado de agua y basura que aún no han retirado, reposan unas brasas que debieron servir para calentar el café de la mañana. Ante la llegada del Katrina, Thomas decidió enviar a su mujer, sus seis hijos y seis nietos a casa de unos familiares en Baton Rouge, capital del Estado de Luisiana, a un centenar de kilómetros. A la pregunta de si van a poder resistir mucho más tiempo, responde: "No tenemos dinero ni sitio adonde ir". (De la crónica de los Enviados Especiales de El País)
Leo en los periódicos: 'Bush declaró día nacional de oración por la catástrofe del Katrina el próximo día 16 de septiembre'. Unos minutos para la reflexión... sobre en qué manos estamos. Que Luis Aragonés diga que 'no quiso Dios que ganara la selección española'... es una cosa, pero Bushhhhhh Sujetad a Bono que es capaz de fletar un Hércules para acompañarles en ese día...¿créen que no lo llenaría con fervientes voluntarios? ¿Hacemos una encuesta? Nesemu
Antes de una década, la Unión Europea tendrá 50 millones de personas mayores de 65 años. Estas personas son las que más visitas hacen a los servicios médicos de la Seguridad Social y las que consumen más medicamentos, a parte de pasar más tiempo en sus casas durante los meses del crudo invierno europeo. Se incrementan el consumo de calefacción, afecciones respiratorias y reumáticas, depresión, soledad y la sensación de que la sociedad ya no las necesita. Antes, estas cifras de jubilados por su edad o por las políticas laborales de las empresas se producían en los países más ricos del norte de Europa. Ahora, hasta los países europeos del Mediterráneo ya conocen ese fenómeno sociológico creciente y que llena de preocupación a los responsables políticos que no saben cómo abordar ese problema del tiempo libre para esos ciudadanos. Nuestras sociedades no estaban preparadas para responder a esas demandas y se agotan las medidas de vacaciones subvencionadas y de actividades culturales para ese ocio impuesto que a muchos les resulta una carga insufrible. No es casualidad que los médicos de cabecera detecten un aumento de enfermos en sus consultas que han somatizado su soledad y su sensación de impotencia. Las consultas se llenan de personas mayores que, en el fondo, anhelan hablar y ser escuchadas. La desestructuración de las familias en la mayoría de los países europeos es la causa de que no haya sitio para los abuelos en los nuevos hogares. Estos están cada día más compuestos por una pareja con uno o dos hijos como máximo y que viven en viviendas maltusianas y llenos de hipotecas y de obligaciones para atender a las necesidades que la nueva cultura del consumismo les ha ido creando. Ante este problema que amenaza con desbordar las estructuras sanitarias y con no poder hacer frente a esas pensiones que no crecen al ritmo del coste de la vida, se me ocurre lo siguiente: En España, Grecia, sur de Italia y sur de Portugal el espectacular desarrollo económico ha venido precedido por las remesas de divisas que los emigrantes de estos países enviaban desde Europa. A medida que el nivel de vida de esos países se acercaba a los del resto de la Unión Europea, los emigrantes fueron regresando a sus lugares de origen aportando saberes, costumbres, técnicas y capacidades que fueron imprescindibles para la formidable industria del turismo que se apoyó en el clima del Mediterráneo. Los hijos de esos emigrantes, y aún ellos mismos, hablaban otras lenguas, vivieron otras costumbres y habían aprendido a respetar otras formas de convivencia. Se sentían próximos a muchas personas y sociedades que antes admiraban o rechazaban con demasiada visceralidad. La ayuda que la UE prestó a estos países para mejorar sus redes de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, así como las mejoras en comunicaciones telefónicas, atención médica, facilidades bancarias y una mejora impresionante en las instalaciones de playas y de recreo fueron fundamentales. Ese avance venía a llenar una necesidad ignorada hasta entonces pues se creía que el ocio era patrimonio de los más pudientes. La experiencia demostró que no era así y cientos de miles de matrimonio pensionistas empezaron a tener su segunda residencia en las islas Baleares, Canarias, Costa del sol y otros lugares similares de Italia, Portugal y Grecia. ¿Cuál era la riqueza fundamental que aportaban estos países en vías de desarrollo? El sol, el clima, el agua, los paisajes y el carácter abierto y acogedor de sus ciudadanos. ¿Por qué no se transforma el norte de África en instalaciones hoteleras de acogida para esos millones de jubilados europeos que podrían pasar casi la mitad del año disfrutando de este clima y de sus posibilidades? Las visitas a los centros médicos así como el consumo de medicamentos se reduciría notablemente. El uso de carburantes para calefacciones así como la contaminación producida por estos también descendería. El estado anímico y la felicidad de estos millones de personas mejorarían al tiempo que se beneficiarían del aumento de la capacidad adquisitiva con las mismas pensiones. Cualquiera que haya viajado últimamente por Marruecos, Túnez, Libia y la misma Argelia pueden comprobar la creciente mejora de sus instalaciones hoteleras, culturales y de ocio en general. Como sucedió en el sur de la UE, cientos de miles de puestos de trabajo serían creados en esos países para los naturales de los mismos. Harían en su tierra lo mismo que están haciendo en tierra ajena proporcionando un lugar al sol para esas personas mayores que ven con temor la llegada del otoño y del invierno. A diferencia de quienes tenían capacidad adquisitiva para una segunda vivienda ahora sería posible organizarse entre los países de la UE y los del norte de África para desarrollar conjuntamente otro tipo de instalaciones para desarrollar armoniosamente esa riqueza que alienta en las tierras y en las poblaciones de nuestros vecinos del sur del Mediterráneo.
¿Cataluña está en España o es de España? Cataluña es tan España como Madrid, Andalucía, Santander, el País Vasco o el resto de los países, comunidades y naciones que conforman el Estado español, miembro de la Unión Europea. Cuando un sector importante como el de las eléctricas experimenta los avatares de la infalible y sacrosanta ley del mercado algunos políticos de Madrid ponen el grito en el cielo porque la gestión de este sector estratégico va a ser controlado por los catalanes. Y acusan al gobierno de la nación de haber cedido a las presiones de los minúsculos grupos a los que debe su estabilidad en la Cámara. Porque lo malo, dicen, es que el grupo de Gas Natural está controlado por la Caixa que, como todo el mundo sabe, es radicalmente distinta de Caja Madrid que tiene un importante papel en el Consejo de Endesa. Pero Caja Madrid está en dónde está y los españoles no corren peligro. Quede para otro día reflexionar sobre si el papel de las Cajas de Ahorros es el adecuado a sus orígenes, fundamentos y razones de ser para haber recibido tantos privilegios... porque, decían, eran para facilitar el ahorro de los más necesitados. Hasta el punto de que algún clérigo influyó en la de Madrid para enfatizar su dimensión de Monte de Piedad. Y en otras muchas Cajas de España a las que les ha sucedido como a los originarios Bancos Populares, a comienzos del siglo XIX, creados para escapar de las garras especulativas de la banca clásica. Fueron imaginadas y establecidas para administrar los pocos ahorros de los trabajadores y proporcionarles créditos sin cláusulas abusivas. Todos sabemos en qué han venido a parar esos Bancos Populares. En Andalucía hemos vivido un espectáculo lamentable con una Caja de Ahorros controlada por el Episcopado y dirigida con mano de hierro por un canónigo con una jubilación blindada para él y para sus hermanas. En otras diócesis y ciudades hemos visto vergonzosos episodios a cuenta de operaciones especulativas que rondaron tanto el delito que se hubieran abrasado si oportunos avisos no las hubieran librado de la quema. Luego, el papel de las Cajas de Ahorros tan populares está pidiendo a gritos un debate bien documentado. Ahora saltan a la palestra porque dos de ellas parecen decidir la balanza en el control del sector eléctrico que tan ayudado ha sido durante décadas por todos los gobiernos conservadores y centralistas de la España eterna. No menos ayudados fueron bancos de Santander, del País Vasco y de la misma Cataluña que supieron ser fieles y leales a los dictados de la polìtica imperante. La historia de las principales patronales sería inexplicable sin el enorme poder y la decisiva influencia de la banca, de las eléctricas y de otros grupos económicos privilegiados. Endesa, sus accionistas, sus absorciones, sus poderes, son bien conocidos. Ahora va a resultar que si una parte del control de esa entidad pasa a una ciudad rica y pujante, orgullo y prez del país entero, ya corren peligro los huesos y la obra de los Reyes Católicos, por lo menos, por no acercarme hasta Santiago y Zaragoza. Aquí a algunos se le han cruzado los cables o quieren que nos entretengamos en discusiones seudo nacionalistas para no abordar el problema fundamental del poder creciente de los fondos de pensiones. Que esta es otra y de qué calibre. ¿Quién los controla? ¿Desde dónde? ¿A quién favorece la cortina de humo? Por último, no soy capaz de comprender, aunque lo entienda, que el presidente de Endesa, Manuel Pizarro, el viernes haya comprado 50.000 acciones de su empresa a 18,56 euros que ayer ya valían 20,55, y seguirán subiendo. Lo hizo, dice, para demostrar su confianza en la empresa de la que diz que no se sabía que la amenzaba una OPA hostil.
En las últimas décadas asistimos a un apasionante fenómeno de transformación intercultural gracias a las nuevas tecnologías. Hasta hace unos años, los inmigrantes europeos que llegaban a América padecían un extrañamiento de sus raíces que no pocas veces les llevaba al desarraigo emocional y cultural. La dificultad en las comunicaciones postales se veía aumentada por la falta de dominio de la escritura por parte de nuestros emigrantes. Las conferencias telefónicas eran caras y llenas de dificultades. Ahora, vemos a los inmigrantes latinoamericanos y africanos con sus teléfonos móviles comunicándose entre ellos en los diferentes lugares de España. Esto les permite mantener sus tradiciones, así como información sobre centros y condiciones laborales mejores. Es corriente ver cómo se reúnen los fines de semana en parques y lugares de encuentro para compartir comidas tradicionales, escuchar sus músicas e intercambiarse datos valiosa. Los que llegan, traen noticias de las familias, son portadores de encargos y de aromas conocidos. Los que se van, llevan información de primera mano sobre condiciones de trabajo, alojamiento, sanidad, educación y relaciones sociales que dificultan la proliferación de fantasías o las actividades criminales de personas sin escrúpulos. La mayoría de las mujeres inmigrantes que llegaban de naciones latinoamericanas solían emplearse en el servicio doméstico. Esto les garantizaba un hogar y evitaba unos gastos que permitían saldar la enorme deuda contraida para el pasaje. Poco a poco, las internas han ido alquilando apartamentos que comparten con amigas y familiares y salen a trabajar por horas en diferentes empleos. Viven en sus ambientes tradicionales, utilizan las mejoras que la sociedad de acogida les brinda y disponen de un tiempo libre que facilita el ocio, el aprendizaje de una profesión o ingresos suplementarios al cobrar por horas. Ya nos hemos acostumbrado a ver a multitud de sudamericanos hablando y regentando los teléfonos públicos y desde los populares locutorios en días y horas de precio reducido. El paso más interesante es comprobar que hay centros de informática en donde aprenden, al tiempo que nosotros, a manejarse y a participar en chats con sus familiares y amigos. Este es un fenómeno sociológico de consecuencias formidables. Los inmigrantes mantienen los lazos familiares, afectivos y sociales con sus comunidades, lo que dificulta el desarraigo. Utilizan modernos sistemas para enviar sus ahorros sin pasar por instituciones bancarias ni por otros intermediarios. El dinero ya no va de aquí para allá confiado a viajeros con riesgo sino que todos se manejan estupendamente con las técnicas del clearing y de las compensaciones en cuenta. Por fin, se aprovechan de las ventajas de la globalización que, hasta ahora, tan sólo beneficiaban a los grandes grupos financieros. Se está produciendo un hecho de alcances incalculables: los inmigrantes se han convertido en los auténticos corresponsales desde los países europeos ante sus comunidades de origen. Sus mensajes tienen más fiabilidad y utilizan un lenguaje más auténtico que el de los medios de comunicación. En muchos lugares de Latinoamérica hay comunidades mejor informadas de la realidad europea que en no pocos pueblos de España. Este es un fenómeno que los gobiernos deberán facilitar como el mejor medio de integración para fomentar el mutuo enriquecimiento entre personas de etnias y culturas tan diversas. Entonces, surgirá una cultura de la responsabilidad y del reconocimiento en lugar de la miope actitud de desconfianza y de rechazo que todavía existe entre personas que han perdido el sentido de la historia. El auténtico proceso de cambio se está produciendo entre los inmigrantes que llegan a Europa y pueden contrastar la realidad con la fantasía ofrecida en los medios de comunicación de masas. Les pueden seguir fascinando, como a tantos españoles, pero no corren el riesgo de confundirlos con la realidad de que, quien tiene un puesto de trabajo y acepta las reglas de juego, se hace responsable de su destino. Y tiene derecho a disfrutar de los mismos privilegios que los demás ciudadanos. Esto lo comprueban a diario las familias de inmigrantes que tienen hijos que ya van a las escuelas en sus países de acogida. En el espacio de una generación, los hijos alcanzan la integración soñada por sus padres. Sus señas de identidad, ahora son enriquecidas por las indudables ventajas del mestizaje cultural. Lo mestizo aleja los peligros de xenofobia o de racismo. ¿A quién no le gustaría ser vecino de Zidane, de Roberto Carlos, Jordan, Denzel Washington, Hale Berry, Whitney Houston, o de cualquier otro icono social? Se ha comprobado que no es cuestión del color de la piel, del rizado del cabello o de la etnia originaria sino de la educación, del nivel social y de la igualdad de oportunidades. Ni la comida ni el acento, ni la ropa ni el lugar hacia donde se orientan en sus prácticas religiosas influyen tanto como la educación compartida, con los juegos, el ocio y los sueños de un mundo mejor, más justo y solidario. Otro aspecto fundamental y entrañable es ver la ingente proliferación de personas ancianas que uno se encuentra en plazas y jardines, tomando el sol o dando un paseo, acompañadas por un solícito amigo boliviano o de Ecuador, peruano o de Santo Domingo que le atiende. Le habla, le sonríe y le ofrece su brazo de apoyo como los hijos y nietos solían hacer con sus mayores. Antes de la oleada consumista que confunde valor con precio y no encuentra en la atención a sus abuelos la productividad impuesta. Son empleados que les ayudan a recuperar las ganas por vivir, que actúan como familiares, con confianza y respeto, y acogen a los auténticos nietos, cuando llegan de visita, como verdaderos miembros de la familia. Estas personas, no sólo informan a sus gentes y les transmiten nuestra situación que allí asombra, sino que nos ayudan a recuperar un estilo y unas formas, unos valores y una ternura que ya parecían olvidados.
En el Blog Rumores de Ángeles hay este comentario: 'La Congregación para la Educación Católica está a la espera del plácet definitivo de Benedicto XVI para publicar un documento en el que clarificará la postura a seguir por parte de los responsables de los seminarios católicos de todo el mundo con respecto a los aspirantes al sacerdocio que demuestren inclinaciones homosexuales. El documento que verá al luz en septiembre será pastoral y no emitirá ninguna calificación moral sobre los gays. La Iglesia argumenta que su ingreso sería una injusticia... Hay nervios y preocupación en muchos seminarios de todo el mundo, entre ellos los españoles. Son muchos los seminaristas actuales con "inclinaciones homosexuales". En algún noviciado, estos chicos son la amplia mayoría. ¿Va a tener efectos retroactivos el documento o sólo se va a aplicar a los que entren en los seminarios de ahora en adelante? ¿Cómo se va a discernir que son homosexuales? ¿Qué se va hacer con los que ya están en los seminarios? ¿Se va a iniciar una caza de brujas homosexuales? ¿Un homosexual que observe la castidad y el celibato no tiene los mismos derechos que un heterosexual a ser ordenado sacerdote? Doctores tiene la Iglesia para que puedan ir contestando a éstas y a otras muchas preguntas que suscita el anuncio del Vaticano. ' En un post se aludía al texto de Hechos,en que se eligen como diáconos a 'personas que tengan buena fama':Los apóstoles convocaron el pleno de los discípulos y les dijeron: '... Por lo tanto, hermanos ,escoged de entre vosotros a siete hombres de buena fama, dotados de espíritu y habilidad y los encargaremos de esta tarea...La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a... Se los presentaron a los apóstoles y ellos , imponiéndoles las manos, oraron.' (Hechos, 2, 15-26 y 6, 2-6)¿Tampoco lo querrían las distintas iglesias como expresión de la voluntad del Dios? Comentario por Antonio Vicedo Calatayud 05.09.05 @ 11:44
Este es el Post que escribí yo porque el tema supera la anécdota de los seminarios y puede tener otras consecuencias mucho más graves en este movimiento de regreso a la caverna que se percibe. Es bueno permanecer atentos, para que no suceda como en el poema de Brecht 'Cuando vinieron a por mí, ya no había nadie para defenderme' (No es así exactamente pero lo tenéis en www.garciafajardo.org Nesemu escribe: ¿Qué es eso de la buena fama? ¿Quién la otorga, concede o reconoce? La elección del texto evangélico no me parece muy feliz. Se puede disfrutar de muy buena fama y ser vegetariano, o abstemio, deportista, no fumador o aficionado al rugby. Hay escritores, científicos, acdémicos,excelentes trabajadores, artistas, médicos,militares, ricos y pobrs, altos y bajos, hombres y mujeres, blancos y con otros colores de piel, y un inmenso etcétera con inclinaciones homosexuales al igual que los hay heterosexuales...¿y? No es la inclinación la que define a la persona sino su opción libre y responsable. El tema es si es conveniente poner a un alcohólico (incapaz de controlar su afición) al frente de las destilerias de un convento y a un pedófilo que es consciente y ha demostradado su incapacidad para controlar sus instintos al frente de una catequésis infantil. No desbarremos. Hay millones de heterosexuales en contacto diario con personas de distinto sexo y de todas las edades y no sucede nada...¿de qué se trata, pues? El famoso Informe Kinsay sólo da unos datos pero no deduce que heterosexuales u homosexuales se lancen desde sus puiestos docentes a la satisfacción de sus apetencias. No es este el tema, por otra parte '¿Cómo se va a discernir quiénes son homosexuales? ¿Qué se va hacer con los que ya están en los seminarios? ¿Un homosexual que observe la castidad y el celibato no tiene los mismos derechos que un heterosexual a ser ordenado sacerdote?' 'Arrojar la cara importa que el espejo no hay por qué' Nesemu Comentario por Nesemu 05.09.05 @ 11:44
El tema está en la calle y sobre todo, en la soledad de los cuartos. El otro día hemos visto las colas interminables de jóvenes que se habían pasado la noche, y algunos !24 horas¡ a las puertas de un super... para comprar la último consola (que ¿consuela?. Había para todos y para muchos más.... ¿cómo es posible pasar una noche entera haciendo semejante cola? El tema queda abierto para el debate. Nesemu
EL AUGE DE LOS VIDEOJUEGOS Los que no podían esperar para acariciarla
''La PSP te la puedes llevar donde quieras, siempre contigo''. Delia da pequeños saltitos. Quince años y un piercing en el labio. Su hermana Diana, de 23, recepcionista, disimula. Juegan juntas. Poco antes de la medianoche del 31 de agosto, eran de las pocas chicas que aguardaban frente a la Fnac de Madrid con el resguardo de la reserva (hubo 70.000) de su PSP, el alias de la consola portátil de Sony que se ha puesto a la venta en Europa esta semana. Un cachivache algo más grande que una funda de gafas en el que se pueden ver películas, escuchar música y jugar (incluso entre varios jugadores, conectados sin cables), además de acceder a Internet y ver fotos. 280 gramos de peso, 249 euros de precio. Las consolas portátiles cada vez se demandan más (443.000 el año pasado, un 64% más que en 2002), y las de sobremesa, menos. La PSP ha vendido cinco millones de unidades en Estados Unidos y Japón, amenazando el reinado de Nintendo, que comercializa el 95% de las portátiles.
Reportaje: La 'generación consola'
8,5 millones de españoles usan videojuegos - Su edad media es de 22 años - El negocio supera a la música Colas de veinteañeros en toda España aguardaban la medianoche del miércoles para acariciar su nuevo juguete: la PSP, una videoconsola portátil que sirve para jugar, oír música y ver películas. Los españoles están en los puestos de cabeza de Europa en ocio digital. El 20% de la población juega en mundos virtuales, cada vez más complejos y desafiantes. Cuatro de cada cinco aficionados tienen menos de 34 años. Quienes no juegan, mayores sobre todo, les miran con desconfianza, desde el otro lado de una brecha que se antoja generacional. Los investigadores bucean ya en los efectos de los videojuegos, compañeros de ocio de rápida progresión. ¿Son útiles? ¿Alienantes? ¿Adictivos? ¿Malos, buenos, o simplemente un reflejo de la realidad? Ana Alfageme
"A mí jugar a los Sims me ha ayudado a entender el mundo", dice una aficionadaUn cirujano halló que los jugadores cometían un 37% menos de errores con el endoscopioRonaldo marca el cuarto gol. El de la victoria. Prórroga del partido. Pero éste ha comenzado hace sólo 12 minutos, el brasileño ha anotado para los dos equipos y Figo se parece poco a Figo. Sobre el campo del videojuego Proevolution soccer 4 libran una encarnizada batalla Juan y David, por un lado y Fernando y Javier, por otro. O mejor dicho, seis dedos de cada uno de ellos, que bailan a endiablada velocidad sobre 14 teclas del mando de la videoconsola. Las pullas que se lanzan son igual de veloces. Todos han sido Ronaldo, Figo, Zidane o Raúl. Cosas del fútbol virtual.
Fin del encuentro del Real Madrid contra el Real Madrid (han elegido el mismo equipo, todos son merengues). Los cinco amigos (incluido Carlos, que ha prestado la casa) se lanzan a las patatas fritas mientras cargan en la videoconsola un juego de carreras. Charo, la madre de Carlos, refunfuña: "Vale, es un futbolín del siglo XXI. Pero lo educativo es jugar en la calle con los amigos. Esto me parece una pérdida de tiempo y de dinero. ¿Cuánto vale uno?". "Alrededor de 50 euros". "¡Buenooo!".
De joven, Charo, 48 años, directora de un colegio público, tocaba la guitarra eléctrica en un grupo. Para escándalo de su padre. Su hijo y sus amigos, a los que ella critica, rondan los 22 años, la edad media del videojugador español. Forman parte de los ocho millones y medio de usuarios de una industria que, según sus datos, facturó en 2004 entre consolas y juegos 790 millones de euros. Más que lo que se gastó en ir al cine (691 millones) o en comprar música (463).
- ¿Brecha generacional? Un reciente informe de The Economist afirmaba: "En América, la mayor parte de los jugadores tienen menos de 40 años mientras que la mayoría de los críticos tienen más de 40". En España, el 80% de los aficionados tiene menos de 34 años. Muchos de los preguntados se adhieren al aserto del semanario británico. "Quien más te censura es la gente mayor", dice Marco Sales, 26 años, médico residente de oftalmología y jugador desde los 12, "y es desconocimiento puro y duro". "Además, en los videojuegos se ha pasado de matar marcianitos a la complejidad y las películas interactivas. A los que me critican les digo que jugar es como ir al cine, pero siendo el protagonista", dice.
A estos cinco amigos les gusta jugar en grupo, sobre todo al fútbol. Como al 45% de los usuarios. Carlos, estudiante de Físicas, es el que menos juega. Le gusta practicar snowboard virtual, porque también lo hace en la montaña. Y aquí, cuando se cae, sólo los mandos tiemblan.
Fernando, futuro ingeniero de Telecomunicaciones, se metió con su ex novia a inventar sociedades enteras con los Sims, la saga más vendida de la historia. Son juegos en los que se recrea el nacimiento y desarrollo de una sociedad. El 67% de los jugadores son hombres.
Ellas suelen preferir los Sims, los simuladores y los de estrategia.
Entre los 10 títulos más vendidos el año pasado, seis son de deporte o carreras. David sólo juega a eso. Es muy bueno, dicen los amigos. Estudia Económicas.
Juan vende videojuegos en una tienda infantil. Uno de sus favoritos es Grand Theft Auto San Andreas, el más polémico y exitoso del año pasado, que relata a ritmo de rap la vida de un pandillero. En julio de este año, se descubrió que se podía activar una escena de sexo mediante un parche descargado de Internet. La senadora Hillary Clinton acusó a los videojuegos de "robar la inocencia de nuestros hijos". El título fue retirado de las tiendas de Estados Unidos porque su clasificación pasó a ser de sólo para adultos, la misma que en España. "Sí, matas gente, atropellas, te acuestas con prostitutas, no se lo dejaría nunca a un niño", dice Juan, "pero hay paisajes increíbles, un buen argumento, una ciudad entera para moverte y haces de todo". Los videojuegos modernos son así: complejos, retadores. Pero a veces no hace falta: "Correr a 300 kilómetros por hora en un juego es tan realista que disfrutas, y eso nunca lo voy a hacer de verdad", dice Carlos Fernández, de 24 años, que ha llegado a tener una web de videojuegos. "Con ellos puedo vivir situaciones que no voy a vivir nunca".
- ¿Son educativos? Javier se ha comprado un volante y unos pedales para jugar mejor a las carreras. Estudia Medicina. El año pasado manejó un laparoscopio (minicámara que se introduce en el abdomen para explorar o intervenir) durante una operación. ¿Su experiencia ayuda? "Sí, creo que te da una visión más espacial", responde. Hay quien lo tiene más claro. James Rosser, del centro médico Beth Israel de Nueva York, entrena a los cirujanos laparoscopistas con videojuegos. Según su experiencia, los estudiantes que jugaban más de tres horas a la semana tenían un 37% menos de errores y efectuaban la operación un 27% más rápido.
Otras profesiones usan simuladores, como los militares o pilotos. Incluso algunas multinacionales han empezado a entrenar a sus nuevos empleados con videojuegos adaptados.
"En el psicotécnico del carné de conducir vas mucho más deprisa", comentan los cinco videojugadores. Un estudiante de ciencias cognitivas de la Universidad de Rochester, Shawn Green, comprobó lo mismo en un estudio que publicó en 2003 en la revista Nature "Intentábamos desarrollar tests de atención visual, y me di cuenta de que yo obtenía puntuaciones anormalmente buenas. Como soy un gran aficionado a los videojuegos de acción, decidimos comprobar si eso tenía algo que ver", escribe Green, que tiene 25 años, desde Nueva York.
Green halló que los jugadores de títulos de acción eran un 50% mejores en localizar un objeto en entornos confusos y atestados, porque "procesaban mejor la atención visual por todo el espacio". También, que "pueden percibir y seguir más objetos a la vez y procesar información visual presentada a gran velocidad".
Los investigadores bucean en el asunto. Un editorial de julio en el British Medical Journal informaba del uso de videojuegos para aliviar el dolor o incrementar la destreza en las lesiones de brazos. Varios estudios han revelado que jugar dispara la dopamina, un neurotransmisor que, además de intervenir en el proceso de adicción, impulsa el deseo de explorar y obtener recompensas, algo implícito en los videojuegos. James Gee, un investigador en ciencias de la educación estadounidense, ha afirmado: "Quienes crecen jugando van a ser buenos en explorar y en reconducir sus metas basándose en su experiencia".
"A mí jugar a los Sims me ha valido para entender el mundo", asegura María, 34 años, que se aficionó hace seis, y trabaja en la industria. "He ganado en capacidad de simplificación de problemas en la vida real". La pedagoga Begoña Gros y otros ocho profesores del grupo F9 han utilizado los Sims, además de juegos de estrategia y deportivos, con 300 escolares. "Nuestra experiencia es muy positiva. Los videojuegos tienen complejidad y son muy educativos", dice Gros, autora del libro Pantallas, juegos y educación. La alfabetización digital en la escuela. "Con los de estrategia ejercitamos la resolución de problemas, los dilemas morales e incluso la identificación con los personajes. Además, los niños tienen una destreza digital que luego no desarrollan en la escuela".
Los cinco amigos apagan la consola y se van. Charo, la madre, reflexiona: "Es ley de vida. Todo lo nuevo parece malo, ¿no?".
Recomiendo vivamente la lectura de este lúcido análisis del Prof Ignacio Sotelo. Me parece de una profundidad tan evidente como su claridad de exposición anima a desertar del rebaño de los que prefieren obedecer a tomar decisiones. Es tremenda la aseveración de Aristóteles: 'Son muchos más quienes prefieren obedecer a dirigir y mandar' Siempre por el tabú del temor a equivocarse. Así se han dominado a los pueblos, mediante el temor a pensar en lugar de obedecer. Las religiones y los estados prefieren súbditos a ciudadanos y personas libres y comprometidas. ¡Rescatemos la Ilustración! Nesemu
Pensar por sí mismo
Al comienzo de uno de los opúsculos más conocidos de Kant, Contestación a la pregunta ¿qué es ilustración? (1784), nos topamos con la respuesta que sigue vigente. Ilustración es la salida de una minoría de edad culposa. Por minoría de edad se entiende la incapacidad de usar la razón por uno mismo, plegándose a la dirección de otro; y somos culpables porque aceptamos esta dependencia voluntariamente. En cambio, ilustrado es el que piensa por sí mismo. Aunque su número varía mucho de unas naciones a otras, medidas por este rasero, todas se hallan todavía muy lejos de la ilustración. Transcurridos más de dos siglos, y ante los parcos resultados obtenidos, nos preguntamos si caminamos en la dirección debida. ¿Acaso los españoles de hoy son más ilustrados, es decir, piensan más por sí mismos, que hace 80 años?
¿Por qué para la mayor parte de la gente resulta tan difícil pensar por sí misma? Obviamente, por pereza. En vez de esforzarse en encontrar una respuesta propia, trabajo duro donde los haya, es mucho más cómodo consumir las que nos vienen de fuera. En un mundo en el que se puede comprar todo, ¿por qué no las respuestas que se precisan en las distintas esferas de la vida? Si puedo pagar, no necesito pensar. Todos tendemos a la pereza, pero los que tienen posibles pueden permitírsela más fácilmente. Además, el rico vive convencido de que se halla en el mejor de los mundos posibles, opinión que termina por imponer a la sociedad toda; de ahí que pocos se pregunten cómo mejorarlo, ni cómo organizarse fuera de las infinitas opciones que ofrece el mercado.
Una segunda explicación, a primera vista más sorprendente, es también de mayor enjundia. Por cobardía renunciamos a pensar y nos abandonamos a las directrices de otros. Si pensar por sí mismo resulta altamente arriesgado, no ha de extrañar que sean pocos los que se decidan a hacerlo. Aunque por doquier oigamos un clamor que nos invita a pensar por uno mismo, los pedagogos proclamen que la educación consiste en enseñar a pensar y sean muchos los que de puertas a fuera blasonan de no admitir directrices ajenas, se precisa mucho arrojo para pensar por uno mismo.
Dos son los enemigos principales de la ilustración: las iglesias y los Estados. Las iglesias predican 'el no razonéis, pues por ese camino no llegaréis a ninguna parte, sino creed la palabra de Dios, tal como os la comunico'. El que piensa por sí mismo pronto se convierte en hereje al que la comunidad persigue encarnizadamente. Empero, no cabría ilustración sin que, o bien desapareciesen las religiones, como anunciaron en su día los ilustrados más radicales (y parece que por ahí no van los tiros), o bien la religión se convierte en una ilustrada. Kant basa su esperanza en que, a diferencia de las demás religiones, el cristianismo llevaría en su entraña la posibilidad de pasar de una "fe histórica", meramente eclesiástica, a una "racional o moral". Y ello porque 'en la boca del primer Maestro surge como una religión no ordenancista, sino moral'. Jesús superó la Ley para proclamar, como única categoría moral, el amor. A partir de 'una religión que pretende la conquista del bien divino', es decir, una degradada a mera técnica para adquirir favores celestiales, milagros, indulgencias y demás privilegios individuales, la reforma luterana ya significó un primer paso hacia una religión moral o racional, basada en la conciencia libre del creyente que, sin intermediarios, mantiene una relación amorosa con Dios que se plasma en el amor al prójimo. Acabadas las guerras de religión, la tolerancia religiosa, cimiento sobre el que se levanta la ilustración, tuvo su primer asiento en los Países Bajos, Gran Bretaña, Prusia. Ahora bien, ante el optimismo kantiano de que el cristianismo habría de volver a su esencia primigenia de religión moral, hay que reconocer que no sólo poco se ha avanzado en los dos últimos siglos, sino que desde hace lustros se observa un retroceso considerable.
Mucho más compleja, por necesitarse mutuamente, es la relación del Estado con la ilustración. Sin la libertad de pensar no pueden desarrollarse las ciencias, la industria, el comercio, factores que, en último término, determinan la pujanza de un Estado. El Estado precisa de la libertad de sus ciudadanos para poder prevalecer ante sus potenciales enemigos. El que cada vez más ciudadanos piensen por sí mismos favorece el bienestar general, pero también una crítica creciente del orden social establecido. Para el Estado, la ilustración resulta tan indispensable como a la larga peligrosa para las estructuras de poder dadas. A su vez, la ilustración precisa del Estado para que la libertad se apoye en el derecho y no degenere en simple libertinaje caótico. Sin el Estado, como fundamento del derecho, la libertad se esfuma. Kant se complace en mostrar su conformidad con la consigna de Federico II de Prusia: 'Razonad sobre lo que queráis y tanto como queráis, pero obedeced'. El que cada cual piense por sí mismo sólo puede funcionar allí donde exista un orden político y jurídico que apuntale la libertad. Y aunque suponga una crítica creciente al orden constituido, sin el Estado, como garantía de la libertad, no hay ilustración. El Estado necesita de la ilustración tanto como la teme, y a la inversa, sin un Estado fuerte, capaz de imponer el derecho, la libertad, y con ella la ilustración, se desvanecen. Aunque el Estado nunca cese en su empeño de cercenar lo que considere indispensable para proteger el orden establecido, la ilustración lo necesita como artífice del orden. De esta contradicción, Kant cree que únicamente cabría escapar si se lograse saltar del principio de legalidad al de moralidad, antinomia que, como le critica Hegel, no fue capaz de resolver. Pero esto ya es harina de otro costal.
Lo que ahora me importa resaltar es que el pensamiento de Kant en este punto proviene del radicalismo democrático de Rousseau para desembocar en el liberalismo de Adam Smith. Del primero ha tomado la idea principal de que la ilustración es pensar por sí mismo. En el Discurso sobre los orígenes y los fundamentos de la desigualdad (1755), el ginebrino construye la hipótesis de que la libertad y la igualdad originarias se pierden en el largo trecho que va del estado natural al civilizado. Una vez que la presión demográfica -hay más bocas que alimentar que recursos naturales- complica el que todo siga siendo de todos, con la propiedad privada surge la diferencia fundamental entre propietarios y desposeídos, ricos y pobres. Para sustentar esta desigualdad se requieren las instituciones estatales -la propiedad está en el origen del Estado-, lo que comporta una segunda desigualdad entre gobernantes y gobernados, o si se quiere, entre poderosos y sometidos.
En una sociedad civilizada, en la que imperan estas dos formas de escisión, los pobres y los oprimidos sólo pueden sobrevivir aceptando sin discusión las ideas y normas impuestas por los ricos y los poderosos, es decir, si se acoplan a vivir en 'la opinión de otro'. Donde reina la desigualdad, pensar por sí mismo resulta harto expuesto. A dejar de pensar por sí mismo, para hacerlo según la opinión de otro, es decir, a pasar de 'ser uno mismo', libertad originaria, propia del estado natural, a este 'estar fuera de sí' que caracteriza a la persona civilizada, Rousseau llama 'alienación'. Como es bien sabido, se trata de una categoría que va a dar mucho juego en Hegel y en el joven Marx, y que en los años sesenta del siglo pasado cumplió un papel relevante en la crítica del capitalismo.
Kant parte de la crítica roussoniana de la sociedad (desigualdad creciente, alienación, enfrentamientos de los distintos egoísmos), pero en vez de caer en la utopía de una democracia que acabaría con todas las desigualdades -es detractor duro de la democracia en su sentido fuerte de poder del pueblo, a la vez que defensor acérrimo de la monarquía, es decir, de que el poder recaiga en uno solo-, detrás de este aparente caos que produce el enfrentamiento de los egoísmos individuales, sin duda inspirado por Adam Smith, descubre una cierta lógica que deja traslucir un rayo de esperanza.
Por un lado, el individuo puede encontrar un sentido a su vida en la lucha por una sociedad más libre e igualitaria. Por otro, el afán mismo de supervivencia impulsa a la sociedad a un estado de mayor orden y paz. Para la realización de este plan, la naturaleza se sirve de la insociable sociabilidad (ungesellige Geselligkeit) de los humanos. El hombre es un animal social que únicamente se realiza en el grupo; pero también lo caracteriza una tendencia a separarse de los demás, a aislarse en sí mismo. Los humanos nos distinguimos por un carácter profundamente asocial que consiste en querer ordenar todo a nuestro antojo, con el resultado de que los demás se oponen a nuestras decisiones, como nosotros combatimos las de los demás. Justamente, esa resistencia que percibimos en los otros nos levanta el ánimo y, movidos 'por el afán de honores, por el deseo de mandar, o por la codicia', hacemos los mayores esfuerzos para colocarnos a la cabeza de nuestros semejantes, a los que no podemos aguantar, pero tampoco apartarnos de ellos. 'De esta manera se desarrollan los talentos, se mejora el gusto, e incluso por medio de una ilustración continuada se ponen los cimientos para ir haciendo realidad una sociedad que ya no esté unida por la fuerza, sino que se base en la moral'.
La competitividad entre egoísmos, en sí algo malo desde el punto de vista moral, desde la perspectiva de la especie se convierte en el principio que hace avanzar a las sociedades en todos los ámbitos, empezando por el económico. Una "'mano invisible' transforma el enfrentamiento de los egoísmos individuales en la base del progreso social. El progreso de la humanidad reposa sobre dos columnas: el avance científico-técnico y su aplicación económica -el dominio de la naturaleza externa-, y el tipo de relaciones que mantengan entre sí los humanos, es decir, la capacidad de controlar su propia naturaleza. El proyecto ilustrado consiste en utilizar cada vez mejor el conocimiento de la naturaleza al servicio de la humanidad, de modo que aumente el bienestar de todos, y establecer la paz social entre los individuos dentro de los Estados y entre éstos entre sí.
Pese a las críticas que se han hecho desde su primera formulación, el proyecto ilustrado sigue siendo el único con el que nos podemos reconciliar los humanos. Desde la perspectiva española, reconocerlo así resulta aún más perentorio, ya que ni la reforma protestante ni la posterior tolerancia religiosa pudieron echar raíces en nuestra patria. Hasta muy avanzado el siglo XIX prevaleció el poder de la Iglesia, persiguiendo a todos los que se atrevieran a pensar por sí mismos. La Institución Libre de Enseñanza constituye el único aporte al espíritu ilustrado que cuajó entre nosotros, pero la Guerra Civil la arrasó por completo. Cuarenta años de dictadura eclesiástica, militar y política erradicaron 'el vicio de pensar' fuera de los márgenes permitidos. Aunque lamentablemente la mayoría de los españoles no sean de ello conscientes, la tarea principal que tenemos planteada sigue siendo lograr que cada vez un mayor número sea capaz de pensar por sí mismo. Por desgracia, nuestras instituciones educativas, desde la primaria a la universidad, no enseñan a razonar ni a debatir, sino, todo lo más, a dominar los contenidos que fijen los planes de estudio. Lo pasa mal el niño, el adolescente o el joven que quiera pensar por sí mismo, premonición de lo que le espera al adulto que no se haya curado de este vicio.
¿Cómo saltar de una sociedad en la que hay que pensar según los modelos impuestos desde fuera a una ilustrada en que se enseña a pensar por uno mismo? Kant responde que este proceso es muy lento, pero que, una vez consolidada la libertad, resulta imparable. Con la experiencia acumulada en estos dos últimos siglos es difícil agarrarse a esta esperanza, pero no tengo nada mejor que ofrecer.
Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.