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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Voluntariado Social.
1.- Bienaventurado el voluntario que no sólo “se matricula” en su voluntariado, sino que se forma y se informa constantemente de todo lo necesario para no meter la pata. Sobre todo, si no aprende de memoria la lección, sino que adapta la formación a sus motivaciones y a sus características personales. 2.- Bienaventurado el que sabe organizar su vida para no tener que fallar a su compromiso. Afortunado si sabe compaginar los exámenes, el encuentro con los amigos, su vida familiar, el partido de su equipo, su vida deportiva y las necesidades fisiológicas con su acción voluntaria. Y, en caso de conflicto, bendito si su sentido común le lleva a no dejar de lado aquella actividad donde está implicada una persona excluida. Bienaventurado si, en casos de fuerza mayor, sabe utilizar el teléfono o recurrir a los responsables de los programas o a sus compañeros voluntarios para que no cuenten con él. 3.- Bienaventurado el voluntario que sabe convivir y trabajar con aquellos que no piensan como él, sus compañeros voluntarios en primer lugar. Y bienaventurado si no pretende vestirse el mono de camuflaje para arrastrar prosélitos hacia otra plataforma ideológica que no sea el servicio desinteresado a los demás. 4.- Bienaventurado el voluntario que sabe que el marginado no es inferior ni superior, ni más bueno ni peor que él. Ese sabrá distinguir lo común que nos une a los seres humanos y las diferencias que nos hacen aprender unos de otros. Feliz aquel que no ve primero a un negro ni a un blanco, ni a un pobre ni a un rico, sino que sabe ver primero al ser humano y después a la riqueza de adjetivos que lo definen. Venerable será si en primer lugar sabe aceptarse a sí mismo con sus matices y aceptarse y quererse, ese aceptará al otro como es sin tener que tolerarlo, “a pesar de sus flaquezas”. 5.- Bienaventurado el voluntario que sabe trabajar en equipo y no se considera Superman ni mucho menos Spiderman (el hombre-araña que trepa). Bienaventurado aquel que gusta de D. Quijote como personaje literario, pero que sabe que su trabajo es muy real y válido para personas corrientes y molientes. Elogios merece si se considera más un Sancho Panza colaborador de las empresas nobles pero pegado a la tierra y a los problemas concretos de las gentes menesterosas. Ese sabrá poner límites a su acción voluntaria para que no se le convierta en una pesada losa y sabrá apoyarse en los demás para no caer en la tentación de creerse un mesías, aunque su trabajo sea imprescindible. 6.- Bienaventurado el voluntario que sabe convertir su trabajo en una actividad realmente gratuita por la que no espera que le den las gracias ni que su nombre pase a la lista de los elegidos entre el número de los buenos. Bueno será si disfruta con la acción voluntaria y no convierte al marginado en un “objeto” de sacrificio para alcanzar ningún fin sino como un fin en sí mismo. 7.- Bienaventurado el voluntario que no se toma su acción como un lavado de conciencia de tres horas semanales. Ese tipo de colada será de las que dejan rastro, como los malos detergentes de la tele. Bienaventurado aquel que es capaz de pensar el por qué de las situaciones de injusticia. Aquel que propone soluciones preventivas y exige a quien corresponde que corte la raíz de los problemas que tienen solución. 8.- Bienaventurado si cuando protesta por estas injusticias lo hace desde una participación coherente en los problemas. Bienaventurado si entiende que el voluntariado es una forma de construir la democracia, una forma de tomar decisiones sin delegarlas en nadie. Bienaventurado si cuando busca una transformación social interpreta que no tienen que ser los extraterrestres quien la hagan, sino cada uno de nosotros dentro de una organización o de un proyecto solidario. Y Bienaventurado el voluntario que sabe transmitir la actitud y la sensibilidad que lo alimenta a aquellos que aún creen nadar en un estanque de pirañas. Cristóbal Sánchez Blesa
(Desde hace años publico en Internet este ciberseminario que trata de resumir el Manual del Voluntario, 6ª ed,.del que no disponen en muchos lugares de América. Se me ha ocurrido ir publicándolo aquí porque recoge una gran parte de mi trabajo en la ONG. JC)
1 Cibervoluntariado: Acitudes, aptitudes y deberes del voluntario: Respeto Más que tolerancia, lo que se precisa para ejercer el voluntariado en ambientes de marginalidad es un gran respeto por la vida, las opciones, las ideas o las actitudes de las personas. El respeto, más allá de la tolerancia, no “soporta al otro a pesar de...”, por el contrario aprecia en las diferencias de los otros una gran riqueza. El respeto se manifiesta, en primer lugar, hacia los compañeros voluntarios. Hay que asumir que el compañero que tengo al lado puede moverse por razones diferentes a las mías y saber que esta diferencia de motivaciones jamás será un obstáculo para llevar a buen término un programa de voluntariado. El voluntariado no pone sus energías, normalmente, en la consecución de unas metas cuantitativas. La mayoría de las veces, su trabajo es difícil de medir y, de hecho, el voluntariado se convierte en una manera de hacer las cosas, una manera de construir una sociedad democrática y una escuela de valores éticos. Para el cumplimiento de estos objetivos es imprescindible el diálogo entre personas que no tienen miedo a sus diferencias y sí una gran convicción en su igualdad como seres humanos dignos. Si el respeto es importante hacia los compañeros voluntarios, más importante aún es el que se ha de mostrar hacia las personas marginadas. No es raro encontrarse situaciones jurídicas de ilegalidad, opciones sexuales diferentes a las mayoritarias, situaciones marginales, diferencias de cultura y de costumbres, etc. y, en todo caso, es muy poco sano y menos eficaz para el servicio de voluntariado escandalizarse por todo esto. Respetar y comprender no significa justificar todas las actitudes, hay que matizar el respeto con una cierta firmeza y asertividad que requieren muchos programas y que no está reñida con el cariño. En un centro penitenciario, por ejemplo, la labor del voluntario no es juzgar el delito de los internos, para eso ya la sociedad tiene sus cauces judiciales. Pero tampoco la cercanía y el cariño hacia ellos debe interpretarse como aliento para las conductas delictivas. Un preso tampoco vería con buenos ojos que se le admirara por delinquir, sea cual sea su situación; aunque tampoco entenderá que se le pidan explicaciones por el delito por el que ya cumple condena. Por último, el voluntario debe respetarse y aceptarse él mismo. La aceptación propia es imprescindible para transmitir ánimo y autoestima a los demás, ya que nadie puede dar lo que no tiene. Es una reflexión que deben hacer las personas que, no aceptándose, pretenden “querer al prójimo como a sí mismos”. ¡Pobre prójimo! |
J.C. García Fajardo Para ser voluntario merece la pena hacer unas reflexiones previas. No conviene precipitarse porque un trabajo sólido desde el inicio evitará las prisas y la creación de un escenario de acción voluntaria confusa. Antes de ser voluntario * Piensa en tus preferencias y en lo que te haga sentirte mejor de acuerdo con tus capacidades. Debes dirigirte a la organización que más te atraiga e informarte debidamente de sus actividades, de su normativa y de las condiciones concretas de su voluntariado. * Asegúrate de que comprendes lo que vas a hacer y reflexiona sobre el libre compromiso que adquieres en términos de tiempo y de energía. * Asegúrate de que no vas a ser explotado y de que tu trabajo redunda en beneficio de los marginados o de la actividad propia de esa asociación. * No permitas que te utilicen como mano de obra gratuita ocupando el puesto de un trabajador que lo necesita. * Recuerda que no todo el trabajo del voluntariado consiste en acudir al lado de los necesitados. Hay mucho trabajo que es preciso hacer en la retaguardia para que toda la asociación funcione como un auténtico organismo vivo. * De acuerdo con lo anterior, la edad, la situación económica, familiar o una posible discapacidad física no te excluye de una eficaz y necesaria colaboración. * Ten siempre presente que no es cierto eso de que "uno debe servir para todo". Esa es la frase preferida por los superficiales e inconstantes. Recuerda que uno hace mejor aquello que más le gusta y para lo cual tiene habilidades. Esto no es obstáculo para no intentar hacer aquello que no nos gusta sencillamente porque lo desconocemos. * Si no estás dispuesto a seguir los necesarios cursos de formación, o crees que no dispones tiempo para ello, y quieres lanzarte de inmediato a la acción piensa si no deberías dirigirte a otro sitio en el que emplear tu tiempo adecuadamente. |
J.C. García Fajardo
3. Razones para una búsqueda Los motivos que inducen a las personas a ser voluntarios son muy variadas y, en la mayoría de las ocasiones, legítimas. Por hablar de grandes grupos podemos señalar: - Altruismo, Filantropía, Solidaridad. - Compromiso político y participación ciudadana. - Motivaciones religiosas. - Tiempo libre. - Huida de crisis y problemas personales - Conocimiento de otras realidades. - Búsqueda de justicia social. - Sentimientos de culpa. - Búsqueda de relaciones humanas. - Búsqueda de experiencia laboral. - Búsqueda de límites y retos personales. El voluntario, por lo que vemos, es una persona que busca. A veces, las motivaciones de esa búsqueda son claramente positivas. Otras muchas, dudosas por no decir negativas. Pero lo cierto es que conocer los motivos reales de la persona que llega queriendo ser voluntario, incluso para ella misma, es muy difícil. Por otro lado, raramente existe una sola razón, más bien se entreveran unas con otras y no es fácil delimitarlas. Lo normal es detectar un conglomerado de sentimientos en los que el voluntario debe profundizar sin complejos de superioridad ni de culpa. Una persona puede llegar a una organización queriendo ser voluntario porque su padre ha estado enfermo de alzheimer y, tras su muerte, decide ayudar a familias en la misma situación. Pero, al mismo tiempo, es ama de casa, con sus hijos crecidos y se aburre un poco, y junto a eso siempre le ha interesado ayudar a los demás y no se ha decidido hasta ahora. En fin, conviene recordar la cita de Unamuno en el capítulo 1 de la Vida de D. Quijote y Sancho: “Hay quienes se empeñan en buscar razones a la locura....”, para concluir con él que la locura, como el voluntariado, no requiere de razones. Mucho más importante que éstas es el objetivo de la búsqueda. Hay personas que se sienten amilanadas por que sus razones les parecen “peores” e “inferiores” a las de otros compañeros. Por el contrario, muchos se creen “únicos” en sus motivos extraordinarios. Unos se acercan al voluntariado con el espíritu inflamado de sentimientos sublimes y, pasadas dos semanas, se desinflan y abandonan por cualquier motivo. Sin embargo, otros “pasaban por allí, por casualidad”, sin mayores pretensiones y, una vez dentro, descubren en el servicio al otro una profundidad humana que les hace alcanzar compromisos y responsabilidades insospechadas. La motivación, sea cual sea, ha servido de pretexto para tomar la decisión. A partir de ese momento se ha de transformar en un trabajo serio acorde con unos objetivos y con una metodología que contemplen a la persona excluída como protagonista absoluta. J.C. García Fajardo Los voluntarios de la sociedad civil, las ONG, que trabajan por la justicia y por el respeto de los derechos humanos en su lucha por un mundo más justo y más solidario, tienen que hacer frente a una campaña de descalificación en su humanitaria labor. La escritora india Arundhati Roy ha alertado sobre “el peligro que suponen las ONG para el auténtico desarrollo de las poblaciones del Sur”. Olvida que el mayor número de voluntarios sociales de las ONG trabajan en los países del Norte sociológico para hacer frente a las injusticias y a la explotación de personas en situación de peligro. Ancianos, inmigrantes, mujeres, niños, prejubilados y parados, mestizos y gentes de color, enfermos terminales y drogadictos, gentes sin hogar y sin recursos en unas sociedades cada vez más deshumanizadas. Reducir las actividades de las ONG a los proyectos que algunas desarrollan en países del Sur es una burda simplificación. Generalizar casos que suceden en India, con personal de ONG indias, es de una temeridad incomprensible en una mujer de tanto talento. James Petras, de la universidad Binghamton de Nueva York, se aprovecha de su prestigio en la causa de los Derechos Humanos para arremeter contra las ONG acusándolas de “ser un peligro para la democracia”, de no participar en las “luchas reivindicativas de los maestros”, de “minar el sentido de lo público” con sus proyectos de ayuda social, y de “apropiarse del lenguaje de la izquierda”. El Profesor Petras, que tanto jaleó a las ONG cuando le pareció que “su imagen era favorable hasta en la izquierda”, aplaudió nuestro apoliticismo y aconfesionalismo porque entendió que así no podrían aprovecharse de nosotros las confesiones religiosas que tradicionalmente desarrollaban muchas de estas actividades. Ni los tildados de “socialistas utópicos” por el marxismo más montaraz. Ahora resulta que “las ONG fomentan un nuevo tipo de colonialismo y de dependencia cultural y económica”. Descalifica a las ONG porque “son postmarxistas”. Salva a “una pequeña minoría que desarrolla estrategias alternativas en apoyo de la política de clase y del antiimperialismo”. Ya salió el fundamentalismo ideológico que tanto censuran en los neoliberales, en los neoconservadores y en todo lo que no suena con la música que a algunos les gusta dirigir desde sus cátedras. No queremos militar en partidos políticos, en sindicatos de clase ni en ninguna confesión religiosa. Respetamos la libertad de los voluntarios sociales para que ejerzan sus derechos en cualquier opción democrática. La escritora india confunde los abusos de algunos miembros de ciertas ONG en la India, y en otros países, que pueden despistar a la opinión pública. Les acusa de que sirven de sucedáneos, de cortinas de humo para paliar las deficiencias de unos sistemas políticos que aceptan los “reajustes económicos” del Banco Mundial o del FMI, reduciendo las inversiones en educación, en sanidad y en obras sociales fundamentales. No se puede generalizar aunque al final de sus palabras diga que “no todas son así”. Primero, se lanza la piedra y luego se esconde la mano. No es ético ni elegante, no es justo ni lo aceptamos. Ahora resulta que el formidable voluntariado social que ha movilizado a millones de seres “desde la década de los setenta está controlado por el Banco mundial, por el FMI, y por el imperialismo norteamericano y europeo”. Cuando cientos de miles de jóvenes en Europa y en EEUU, desencantados de muchas ideologías, decidieron asumir la causa de los más pobres, de los oprimidos, de los explotados y humillados por un sistema socioeconómico injusto, fueron mirados con desconfianza por las instituciones religiosas. Se creían que ese campo “les pertenecía”. También fueron sospechosos para los sindicalistas de salón, y no digamos para muchos ejecutivos de grandes multinacionales. La derecha los miró con desdén. ¿Acaso no tenemos nosotros, decían, la defensa del bien común, de la libertad que ofrecen el mercado y la democracia? Cuando comprendieron que asumíamos la solidaridad como respuesta a toda desigualdad injusta, cuando no nos contentábamos con dar de comer al hambriento sino que preguntábamos por qué los pobres pasaban hambre, cuando nos echábamos por millones a las calles de las ciudades, cuando vieron que constituimos una fuerza sociopolítica y cultural enorme, intentan minarnos la transparencia de nuestro compromiso y la generosidad de la entrega. La izquierda dijo que “éramos de lo suyos”, mientras se aprestaban a inventar ONGs para procurarse beneficios y prebendas. Las derechas hicieron lo mismo transformando sus fundaciones ideológicas en “sociedades apolíticas”. Mientras que algunas confesiones religiosas titulaban sus asociaciones como “no confesionales”, nosotros comprendimos que estábamos en peligro. Por eso nunca quisimos respaldar ninguna protesta sin una propuesta alternativa, nunca quisimos abandonar la causa de los más pobres luchando contra la pobreza y denunciando toda opresión y mentira, viniera de donde viniese. Lo duro es comprobar que los primeros ataques provienen de quienes antes nos jalearon como los “nuevos ciudadanos de nuestro tiempo”. Pero no nos callarán porque millones de seres inocentes en el mundo nos lo reprocharían. * J.C.G.F Me escribe un blogger: Hola, buenas tardes. > Este verano, al acabar las clases, voy a tener bastante tiempo libre había > pensado en emprender alguna tarea de voluntariado, por eso le escribo a > usted, ya que está muy relacionado con el tema. > En principio me gustaría hacer algo que implique una relación directa con la > causa y como le oí a usted decir que si no era para hacerlo de forma > continuada (no sólo de tres meses), era mejor no hacerlo. > Además, lo que más me interesaría es ir con alguna ONG que mandara > voluntarios al extranjero, a zonas castigadas por la pobreza, por ejemplo, > para que los voluntarios actúen allí, aunque por un tiempo no demasiado > prolongado. > Si me puede dar algún tipo de información relacionada con e tema, de su > propia organización o de cualquier otra, se lo agradecería.> Un saludo. Y yo, algo cansado por esta visión errónea de la "ayuda" a los pueblos empobrecidos, y por esta fantasía de irse en vacaciones a "ayudarles" ¿cómo? ¿haciendo ladrillos, trabajando los campos, abriendo pozos, curando sus enfermedades en unas semanas etc?' Eso lo saben hacer ellos mejor que nosotros. Le respondo, respetando el anonimato porque puede ayudar a otros en similares circunstancias:¿Cómo pretende hacer en el extranjero lo que no hace en su ciudad, en su barrio, aquí, a la vuelta de la esquina? Ninguna organización seria - las demás son un peligro-, aceptaria a un inexperto en sus programas en el extranjero y por unos meses. Perdóneme pero a eso nosotros lo llamamos "turismo solidario". Utilizan a los "pobres del tercer mundo" como objetos de su fantasía, o para aliviar torpemenete sus conciencias. Siempre con la mejor voluntad, lo reconozco.; pero sin conocimiento del daño que pueden causar. Vaya a visitar una buena ONG, infórmese, prepárese aquí aprenda a echar una mano. Esto no es un juego. Si dispone de tiempo en el verano y de ese dinero para pagarse los billetes y la estancia ¿no pretenderá que se lo paguen en la ong? , hágame caso, busque un sitio adecuado en el extranjero y vaya a practicar el idioma y a conocer pueblos y tratar a gentes. En "las zonas castigadas por la pobreza" no nos necesitan para nada, sólo estorbamos y los llenamos de problemas con nuestras necesidades. Ellos saben hacer todo eso mejor que usted y que yo... lo que necesitan es justicia, que les compren sus productos a un precio justo, que no los exploten, que les devuelvan las tierras etc etc. Por favor, un universitario lo que necesita es estudiar, aprender y foguearse aquí, con los miles de inmigrantes y sus hijos que le necesitan para aprender nuestro dioma y nuestras costumbres (y nosotros reconocer las suyas) y para hacer deporte y para salir a pasear tratados como iguales a nosotros y no como bichos raros. Lo siento. Siempre es igual, cuando se acerca el verano surgen "los turistas solidarios" como hongos. Aquí, aquí, a la vuelta de la esquina y durante todo el año. Un saludo, Nesemu SOLIDARIOS para el Desarrollo nació hace 20 años en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Un grupo de estudiantes preguntó al profesor García Fajardo si podrían reunirse para hablar de la pobreza, los derechos humanos, las injusticias que ocurrían en el mundo y a las que él se refería en sus clases. Así, surgió el Seminario “Solidaridad”, donde miles de estudiantes se han formado y preguntado sobre las causas de la pobreza, la injusticia social, el medio ambiente… En la actualidad, la ONG SOLIDARIOS para el Desarrollo está en las Universidades de Madrid, Granada, Sevilla, Murcia, Jaén, Ferrol, La Coruña y Vigo y contamos con más de 2.000 voluntarios (que se han ido renovando sin cesar) en todo el territorio nacional. Existen grupos de SOLIDARIOS en diversos países de América y de ÁfricaLa historia de SOLIDARIOS va ligada a la formación y al servicio. Uno de los primeros servicios de voluntariado social que empezó la organización fueron las Aulas de Cultura en el centro penitenciario de Segovia, cuando uno de los alumnos del profesor Fajardo fue llevado preso. El profesor, y más tarde un grupo de estudiantes, acudían todas las semanas. Hoy, las Aulas de Cultura se llevan a cabo en Soto del Real, Valdemoro y Navalcarnero en Madrid, Sevilla II, Granada, Teixeiro y Baleares. Todos los sábados, un grupo de voluntarios entra en la cárcel junto a un invitado: profesores universitarios, escritores, periodistas, deportistas… Ningún colegio mayor cuenta con un elenco de invitados tan grande durante el curso académico. Además, hace dos años, el Rector de la UCM dio el pistoletazo de salida al nuevo curso.El Programa de Atención a Estudiantes Discapacitados (PAED) es otro de los primeros servicios de SOLIDARIOS para el Desarrollo. El PAED surge también de un “encontronazo” del profesor García Fajardo. Una estudiante de Periodismo en silla de ruedas estaba esperando al pie de las escaleras a que alguien la ayudase para poder asistir a clase. Desde entonces, SOLIDARIOS ha trabajado con centenares de estudiantes discapacitados para ayudarles a superar los obstáculos en diversas facultades. El número de estudiantes que se matriculan en la UCM no ha dejado de crecer. Hoy, la UCM cuenta con una Oficina de Integración para los Estudiantes Discapacitados con la que SOLIDARIOS colabora intensamente. El apoyo a Enfermos de sida fue otro de los primeros servicios. En unos años donde era un tabú, los voluntarios de SOLIDARIOS acompañaron a los enfermos de sida en los hospitales de España y de los países de Latinoamérica y África adonde se desplazaban entonces durante los veranos (hasta 200 cada verano). Todavía hoy es una de las actividades más importantes y un grupo de voluntarios continúa acudiendo al hospital Carlos III de Madrid para dar su apoyo a estos enfermos, (así como en el resto de las delegaciones en España y en América). El área de salud se ha ido ampliando y se realizan actividades en diversos hospitales de toda España. Uno de los últimos en sumarse ha sido el Hospital Ramón y Cajal, donde los voluntarios a través de la lectura acompañan a los enfermos de larga estancia. Voluntarios de Murcia, Coruña, Jaén y Granada vistan a las personas enfermas en los hospitalesLas personas mayores son otro de los colectivos que más preocupan a SOLIDARIOS. Por ello, desde 1995, cuenta con dos programas importantes: Atención a Domicilio y Vivienda Compartida. Con el primero se trata de acompañar una tarde a la semana a una persona mayor que vive sola. El voluntario se convierte en un “nieto adoptivo”: le acompaña al mercado, a dar un paseo o simplemente charlan durante un rato de cómo ha ido la semana. El programa de Atención a Domicilio cuenta con cerca de 400 voluntarios en toda España. No obstante, sólo en Madrid hay más de 137.000 mayores solos. El programa de Vivienda Compartida surgió tras darnos cuenta de que hay mayores que se encuentran en buena forma física y que no quieren dejar sus casas. Sin embargo, no quieren vivir completamente solos. Así, SOLIDARIOS pone en contacto a esas personas mayores con jóvenes que vienen a estudiar a Madrid, en su mayoría a la UCM. Los dos se benefician, el joven se ahorra el dinero de un alquiler y el mayor recibe compañía y atención. El programa de Vivienda Compartida cuenta con más de cien parejas cada año y ha sido reconocido en Londres por la Asociación Homeshare Internacional como uno de los mejores programas de Europa. Exige una atención y profesionalidad muy cuidadas.Además, SOLIDARIOS está estudiando la posibilidad de realizar estas actividades con los profesores jubilados y sus viudos/as de la UCM para que reciban la compañía de un estudiante.En ese mismo año, 1995, surge el programa de Atención a Personas sin Hogar. Como en otras ocasiones, también fue una llamada de auxilio la que nos hizo ver de cerca este problema. Una persona sin hogar pasaba las noches en el portal de una de nuestras compañeras, que le llevaba un café para que entrase en calor. Al principio eran sólo dos litros de leche que se calentaban en un infiernillo. Los voluntarios comienzan a recorrer la calle Princesa de Madrid en busca de las personas que duermen en la calle, para charlar con ellos y ofrecerles información. En la actualidad, tan sólo en Madrid 150 voluntarios recorren cada noche las calles de la ciudad y son más de cien toneladas de leche y galletas las que se han repartido hasta ahora. Este mismo programa, se realiza en Sevilla, Granada y Murcia. Además, SOLIDARIOS para el Desarrollo se preocupa y trabaja con niños y jóvenes en situaciones de riesgo, con enfermos mentales, con mujeres marginadas, con drogodependientes… La atención y apoyo a inmigrantes ha sido uno de los últimos servicios que hemos abierto. El fenómeno de la inmigración no puede dejarnos indiferentes y como voluntarios ayudamos a la integración de estas personas en la sociedad mientras buscamos sensibilizar a la misma de la riqueza que supone ser un país de acogida.El Puente Solidario ha sido uno de los programas más queridos. Nace después de un viaje a Cuba del profesor Fajardo (1998), quien entra en contacto con médicos que le hacen llegar sus necesidades de medicamentos, además de otro tipo de material para su trabajo. Así, desde España se recogían medicamentos (que ya no se necesitaban), se clasificaban por voluntarios de nuestra universidad (primero en el Rectorado de Moncloa y después en Cantarranas) dirigidos por dos farmacéuticos de plantilla y se enviaban a más de un millar de maternidades, de clínicas y de pequeños hospitales en países empobrecidos del Sur. Más de 200 toneladas de medicamentos fueron manipuladas y más de 62 fueron salvadas y enviadas a esos países de Latinoamérica y de África… En el año 2003, el Puente Solidario cerró debido a la dificultad de enviar este tipo de medicamentos tras el consejo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de enviar medicamentos genéricos.Junto al Puente Solidario, hay que hacer mención de los Centros de Medicina Preventiva (CMP) que, se abrieron en universidades de 20 países africanos: Camerún, Guinea Conakry, Zimbabwe, Zambia, Angola, Mozambique, Costa de Marfil, Malí, Tanzania, Kenia etc. como se recoge en el libro del Profesor Encenderé un fuego para ti. Viaje al corazón de los pueblos de África edit. por Anthropos, ya en su 3ª edición. La idea se materializó durante el año sabático que el profesor Fajardo pasó en África en 1998. Recorrió este continente desconocido y olvidado y, en las facultades de Medicina de sus universidades, se abrieron los CMP. La idea era que las Universidades a través de los jóvenes licenciados dieran un servicio a la comunidad. Los CMP fueron equipados por Solidarios con material de laboratorio y reactivos, material de consulta y de farmacia, así como ordenadores con una base de datos para las fichas y los análisis. Muchos de esos CMP hoy siguen funcionando, otros lamentablemente han perecido. Pero miles de alumnos universitarios reciben desde entonces un tratamiento médico a partir de un proyecto de prevención, de análisis y de educación sanitaria.La educación es otro de los puntos importantes dentro de SOLIDARIOS. El Libro Solidario surge también en 1998, tras otros viajes a diversos países de Latinoamérica para dar conferencias. El profesor se da cuenta de lo caros que son los libros en los países del Sur. En Nicaragua, comprar un libro, por ejemplo, suponen casi la mitad del sueldo de un profesor. El Profesor encontró Facultades universitarias, Seminarios y Escuelas de Magisterio con las bibliotecas vacías. Nada más regresar puso una campaña con profesores y amigos que después recibiría ayuda del Rectorado de Ayuntamientos, de colegios e institutos y de Comunidades autónomas. Por ello, SOLIDARIOS lleva casi 10 años enviando bibliotecas a las Escuelas Normales de toda Latinoamérica. En España, se recogen los libros, se clasifican y se montan las bibliotecas, que más tarde se envían. Los voluntarios han procesado más de dos millones de libros. SOLIDARIOS ha enviado cerca de 800.000 libros en bibliotecas de 3.000 volúmenes con los títulos esenciales de la literatura universal, arte, ensayos, enciclopedias y diccionarios, nunca libros de texto. Además, se han llevado bibliotecas a los departamentos de español de Universidades de Iraq, Irán, Senegal, Camerún, Costa de Marfil, Mozambique y Marruecos.Durante más de diez años, SOLIDARIOS para el Desarrollo realizó programas de formación de voluntarios en Universidades de Latinoamérica. Durante los veranos, voluntarios universitarios españoles viajaban a países de América para sensibilizar a los estudiantes, trabajar con los más desfavorecidos ayudando a organizaciones locales y para crear grupos de voluntarios que pudiesen servir a sus comunidades. Además, muchos voluntarios españoles realizaban un servicio en algún proyecto de cooperación al desarrollo: Brasil, Paraguay, Argentina, Ecuador, Nicaragua, Chile, Colombia, República Dominicana, Cuba, Guatemala, Panamá, Honduras. Hoy se pueden ver algunos resultados, Corrientes (Argentina), en Colombia, en Cuba, en Quito, y otras muchas en donde se han organizado y creado sus propias organizaciones, como en la Universidad de Calí donde ya existe una Oficina para el Voluntariado.En cooperación al desarrollo, llevamos a cabo, junto con organizaciones locales, programas de desarrollo en países del Sur, sobre todo en América Latina y en África. Damos prioridad a la educación y a la sanidad. No obstante, llevamos a cabo proyectos en otros campos como la agricultura en Paraguay y Ecuador, la ganadería en Colombia, la piscicultura en Camerún, la apicultura en Kenia mejora de infraestructuras básicas, la producción o el fortalecimiento comunitario. Buscamos un desarrollo sostenible, adaptado a las necesidades de las poblaciones donde trabajamos y llevado a cabo por personal e instituciones del propio país. También hemos llevado a cabo amplias campañas de vacunación en varios departamentos de Costa de Marfil, y preparación de comadronas por médicos de nuestra UCM en la selva de Camerún y en Costa de Marfil.Solidarios ha trabajado en 19 países de América Latina y en un gran número de países africanos. Hoy, estamos trabajando en Nicaragua, Ecuador y El Salvador sobre todo en el campo de los microcréditos y de las cocinas domésticas no contaminantes.Junto al voluntariado social y la cooperación al desarrollo, la ONG SOLIDARIOS tiene como objetivo la sensibilización social. En este sentido, también hemos sido pioneros con la publicación del Manual del Voluntario. Este libro es una herramienta fundamental para todos los voluntarios sociales. Desde 1998, SOLIDARIOS realiza un Boletín donde se tratan temas de interés: mayores, derechos humanos, medio ambiente, pobreza, entorno penitenciario… El boletín no sólo llega a nuestros voluntarios y socios, también a toda la comunidad universitaria.El profesor Fajardo, desde hace 20 años, ha realizado varios viajes de estudios a Marruecos con 50 estudiantes de los últimos cursos de Periodismo de la UCM. Con estos viajes, se trata de romper con los estereotipos sobre la cultura árabe-musulmana. Los estudiantes, además, comparten experiencias con grupos de jóvenes estudiantes de periodismo o de lengua hispana de las universidades marroquíes. Estos viajes se recogen en sus libros Marrakech, una huida y Jhany, una búsqueda (Anthropos).Debates, charlas, conferencias en colegios mayores y congresos universitarios, exposiciones fotográficas, encuentros con estudiantes… son actividades de sensibilización que SOLIDARIOS programa cada año. Además, participamos en ferias y foros donde el voluntariado y la cooperación al desarrollo son protagonistas.SOLIDARIOS para el Desarrollo colaboró durante dos años en la coordinación y redacción del suplemento sobre derechos humanos y ecología, Mestizaje, que editaba Diario 16. De esta colaboración surge la idea de crear un Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS), que se pone en marcha en el año 2000. Se trata de un programa de sensibilización a periodistas de Latinoamérica y de España para conseguir abrir nuevos espacios para que los más desfavorecidos puedan ser escuchados. En 2003, el CCS recibe el apoyo y el reconocimiento oficial de la Unión Europea. El CCS realiza todos los viernes un envío de siete artículos de fondo donde se tratan temas de política internacional, infancia, mujer, derechos humanos, pobreza, medio ambiente, pensamiento político, globalización… Más de 1.500 periodistas de todo Latinoamérica y Estados Unidos y más de 6.000 ONG de todo el mundo reciben los artículos cada semana. En 2005, fueron localizados más de 3.000 artículos escritos por profesores universitarios, periodistas y personalidades del Tercer Sector. El CCS tiene, además, un aspecto académico: Taller de periodismo solidario, donde 30 alumnos de los últimos cursos de Periodismo se forman cada año dirigidos por el Profesor y sus ayudantes, ya periodistas. Los estudiantes se comprometen al inicio del curso a realizar un artículo semanal de 700 palabras, acudir al Taller que se realiza una tarde a la semana donde se corrigen y analizan los artículos escritos y a realizar dos horas de prácticas en el Centro. Hoy, son la VII promoción y ha merecido la consideración del Vicerrectorado de Estudios de la UCM que ha concedido cinco créditos de libre configuración para los alumnos que participen y superen la prueba de evaluación, dada su seriedad, profesionalidad y solvencia. Solidarios, además, está presente en los medios de comunicación: prensa, radio y televisión para dar a conocer realidades desconocidas: desigualdad, pobreza, marginación…SOLIDARIOS para el Desarrollo cuenta con el apoyo de los más de 2.000 voluntarios y cerca de 1.000 socios, pero también con el de las Universidades en la que trabajamos, como la UCM, con la que se firmó un Convenio de Colaboración mejorado en 2005. En todos los envíos de medicamentos, libros, publicaciones o ayudas figura siempre el nombre la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Sevilla, la de Granada, la de Jaén, la Universidad de Murcia, de Vigo y la Coruña pues sin su soporte, ayuda y comprensión, hubiera sido mucho más difícil esta tarea.Además, apostamos por el trabajo en red con otras organizaciones, la participación en plataformas y redes (CONGDE, FEVOCAM, Feantsa…) y la colaboración con las Administraciones locales, regionales o nacionales (foros técnicos, reuniones de trabajo…). El deseo de SOLIDARIOS es el de “no ser necesarios”: el fin de la pobreza, la marginación y las desigualdades injustas. Nuestra lucha está movida por la pasión por la justicia.Estas son algunas frases que se les dicen a los candidatos a Voluntarios sociales, desde aquella tarde de hace 25 años en el aula 415 de la Facultad de Ciencias de la Información: “Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo”.“No es preciso esperar a ser buenos para hacer algo bueno”.“No es “a pesar” de nuestras fragilidades como somos necesarios sino precisamente con esas fragilidades que nos acercan mejor a los marginados”.“Si a un joven le pides poco, no te da nada; si le pides mucho, te lo da todo”. Y también, aunque suene un poco fuerte, “si no tienes nada que hacer no lo vengas a hacer aquí”. El voluntariado social es un privilegio con cuyo servicio uno puede vivir agradecido. SOLIDARIOS ha sido reconocido por el Gobierno de la nación como Entidad de interés público y ha recibido: * Premio Fundación Inocente. Club Internacional del Libro. 1997.* Cruz de Plata de la Orden Civil de la Solidaridad 2000. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.* Premio extraordinario IMSERSO 1995. Ministerio de Asuntos Sociales.* Medalla al Mérito Social Penitenciario 2001. Ministerio del Interior.* Llave de Plata del Centro Penitenciario de Valdemoro.* Premio al Voluntariado 2001. Junta de Andalucía* Premio Iniciativa de Participación Social “Mayor del Año” 2000. Ayuntamiento de Madrid.* Premio a la Solidaridad de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) 2001* Mención de Honor Premio Joven a la Solidaridad de la Universidad Complutense 2001.* Premio a la Solidaridad de la Fundación Pfizer. 2003. * Premio ABC Solidario. 2006 Ante el 20 aniversario de Solidarios para el Desarrollo, se agolpan en mi mente retazos de una vida empleada en animar a otros a luchar por la justicia, por el compromiso y por las propuestas alternativas. Se entiende por solidaridad el sentimiento del que se considera unido a la causa de otro. Uno se siente interpelado y movido a la acción. Es la intuición de que se está cooperando con la justicia más radical. Somos seres naturalmente sociables que podemos mejorar el bienestar de la comunidad y el propio. Por eso, la mutua solidaridad incrementa lo mejor de cada uno para el servicio de los demás. Al profundizar en la dimensión antropológica de la solidaridad, esta se expresa como una necesidad de restaurar la unidad de derechos originaria. No es de extrañar que el voluntariado se plantee como plataforma de reivindicación de justicia para que la solidaridad sea algo real. La compasión no basta, aunque sea esencial para el compromiso. Como ser joven es mantener la capacidad de asombrarse y de comprometerse en una actividad que supere nuestra contingencia, el auge del voluntariado social ha encontrado entre los jóvenes un apoyo solidario y generoso. Se saben en el umbral de la Utopía, no más allá, porque todavía no se conocen las leyes del caos. Pero son capaces de imaginar escenarios que ellos harán posibles, porque son necesarios. Toda Utopía comenzó siendo una verdad prematura. Hoy la situación de millones de seres humanos se hace insoportable y, con la complicidad de los medios de comunicación, nos sabemos vagabundos de Internet capaces de hacer realidad lo que soñamos. No sin causa esta ONG nació en la facultad donde se forman los periodistas. Junto a las amenazas de grupos terroristas, se alza la esperanza de una sociedad más justa y solidaria, más consciente de que forma parte del medio ambiente y que constituye una fraternidad en la que nos sabemos “bandada de hermanos”. Admiramos a las personas capaces de comprometerse con ideales generosos y de superar ideologías que hacen del ser humano un objeto de mercado, de fascinación o de intercambio. No queremos ser considerados como “recursos” pues no somos objetos para fin alguno porque todo ser humano es un fin en sí mismo, y por lo tanto, de valor inconmensurable. Los jóvenes rechazan la guerra, los paraísos fiscales, los grupos de poder que controlan un modelo de desarrollo inhumano e injusto en el que se confunde valor con precio. Se alzan cada día más numerosos contra la explotación del hombre por el hombre, y de los nuevos imperialismos sin imperios sobre el resto de la humanidad que habita tierras ricas en lo que ellos denominan “recursos”, buenos para ser explotados. Se alzan y protestan ante esta gestión financiera y mercantilista de una globalización para que los condenados del mundo hagan escuchar su grito contra la injusticia y construir unas formas de convivencia más cordiales y más humanas. Desean participar en la cosa pública, sabiéndose cada uno igual a los demás y que, todos juntos, pueden más que los mandatarios que los gobiernan. En la sociedad de la comunicación ya no se puede engañar a muchos durante demasiado tiempo. Y los jóvenes lo saben y cada vez convocan a más personas mayores que corrían el riesgo de resignarse. Ni unos ni otros desean que sus descendientes sientan vergüenza de ellos porque, habiendo podido tanto, se hayan atrevido a tan poco. Ya es común la conciencia de que no nos juzgarán tanto por nuestros fallos como por silencios que nos hacen cómplices de crímenes contra la humanidad. Saben que es posible la esperanza porque es posible decir no y ponernos en camino junto a millares de personas que no quieren resignarse. No se alzan contra la autoridad sino contra la prepotencia de oligarcas, de fanáticos y de demagogos. Un sentimiento les invade de que hoy es siempre, todavía. Nadie nos había prometido que fuera fácil y, si nadie tiene que mandarnos, ¿a qué esperamos? Vivimos tiempos hermosos en los que somos conscientes de que el ejercicio exclusivo del desarrollo integral de la persona y de la sociedad no compete ni al Estado ni a los partidos políticos ni a las diversas confesiones religiosas. Es el ser humano y sus opciones libres quienes deben ser los protagonistas de su desarrollo integral y el derecho a buscar la felicidad, pues el ser humano ha nacido para ser feliz. El voluntariado siempre será necesario porque aporta un plus de humanidad. Nos movemos acuciados por la pasión por la justicia y, en nuestra tarea aportamos la delicadeza en el modo y la firmeza en los fines. José Carlos Gª Fajardo
No se puede postergar la decisión de comprometernos ante la terrible crisis que atraviesa el mundo, decía Ernesto Sábato en su noventa cumpleaños. Es preciso arriesgarse asumiendo un compromiso porque el fundamento de una esperanza surgirá en medio del mismo. Algunos se desaniman, pero afirma el gran escritor argentino que no estamos en condiciones de detenernos y aguardar a que se aclare el horizonte. Todo lo contrario. “Tengo la convicción de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Un grito en la mitad de la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos, y que de ninguna manera pensamos entregarnos”. Esta es la fuerza de las personas comprometidas, con independencia de su edad, de su nacionalidad o de su estatus social. Porque, ante todo, “debemos recuperarnos como raza, como humanidad. Tenemos el deber de resistir, de ser cómplices de la vida aún en su suciedad y su miseria”. ¡Ser cómplices con la vida! Y no por esperar nada a cambio, premio o satisfacción, sino por una exigencia de justicia social, que nos fuerza a ser coherentes con nosotros mismos en la plenitud de la relación humana que radica en la comunión con el otro. Que nunca podrá ser objeto para alcanzar fin alguno, ya que el otro es y será siempre un fin en sí mismo. Afirma Sábato que “nos debemos a nosotros mismos un gesto absoluto de confianza en la vida y de compromiso con el otro. Así lograremos trazar un puente sobre el abismo”. Es una decisión la que en este momento nos debe abrasar el alma. Como el auténtico honor, que no es sino un reconocimiento que la persona de bien se hace a sí misma. Los puentes sostienen las orillas para permitir que los ríos fluyan libremente. También para acercar a las gentes y facilitar su reencuentro, pues esa es la característica de las personas dignas, que se encuentran antes de haberse conocido. Todos nos buscamos sin saberlo. Y el camino, como sugería Kafka, consiste en ahondar en el propio corazón porque eso significa ahondar en el corazón de todos los seres humanos. Rilke, en un momento cumbre de sus Cartas a un joven poeta dice “Es menester que nada extraño nos acontezca fuera de lo que nos pertenece desde largo tiempo.” Ese es el desafío de la libertad que da sentido a un vivir con dignidad, recuperar nuestras señas de identidad para llegar a ser nosotros mismos. Para que nadie ni nada nos vivan ni nos ordenen ni nos enajenen. Ser nosotros mismos asumiendo los riesgos para poder gritar con mansedumbre “Yo sé quien soy, y confieso que he vivido”· Si mañana no es más que una hipótesis, ni nadie nos tiene que mandar ¿a qué esperamos para sabernos en el camino, que es meta e interpelación a la vez?” Porque el amor no es un depósito, sino un flujo; no es un estanque, sino una corriente. El amor sólo existe en movimiento y se genera saliendo, no al acumularlo dentro de uno mismo, como sugiere Racionero. La persona de criterio, con independencia de su edad o condición, se sienta a la puerta de su casa y musita con Wang Fan-chi: “He abierto un campo de tres surcos/ en la ladera de la colina./ He plantado un par de pinos/ y unas judías verdes./ Cuando hace calor, me baño en el lago;/ cuando refresca, canto en la orilla./ Soy independiente porque sé bastarme a mí mismo/ ¿Quién puede hacerme nada?”. En las Organizaciones humanitarias, surgidas en el seno de la sociedad civil, el voluntariado es una de las mimbres fundamentales en una trama que requiere medios materiales para poder llevar a cabo sus tareas. En esa urdimbre del dolor, de la injusticia y de la soledad es preciso avivar la esperanza con la proyección de nuestros anhelos. Porque la prueba de que otro mundo es posible está en que somos capaces de concebirlo. Como todas las conquistas de los seres humanos que, en su día, fueron calificadas de utópicas cuando sólo se trataba de verdades prematuras. Hay muchas personas que admiran la labor del voluntariado y que quisieran participar en la respuesta al desafío. Es posible ayudar con una aportación económica haciéndose socio de alguna de las ONG tan buenas que existen. No supone más que lo que nos gastamos en unos cafés o en ir al cine. Para ellos constituye otra de las piedras angulares de este edificio de la solidaridad que no se puede construir sin recursos propios para mantener la libertad y la independencia propias de los grandes ideales que mantienen vivas muchas esperanzas. José Carlos García Fajardo
Se extiende la moda de organizar maratones televisivos o radiofónicos para recaudar fondos con destino a los pobres del llamado Tercer mundo. Utilizan a personas con alguna fama en esos más que discutibles “maratones de solidaridad”. Se sirven de llamadas telefónicas que cuestan dinero, o de donativos de oyentes que no parecen haber encontrado otros medios más al alcance de la mano que ese espectáculo para cooperar en proyectos de auténtica ayuda al desarrollo. Todo se convierte en una mascarada que revuelve las tripas porque siempre encuentran a Organizaciones dispuestas a aceptar ese dinero como si el fin justificara los medios. No entendemos que un diario de prestigio haya puesto en marcha un “Sorteo Solidario con UNICEF”. Cada día sortean un Mercedes y cada semana un loft. Para participar tienes que enviar un SMS o hacer una llamada telefónica determinada. ¿Cree alguien que quienes llaman piensan en la meritoria labor de UNICEF con la infancia o se prestan a ese montaje publicitario del diario para conseguir un Mercedes o un loft? Si alguien quiere ayudar a los marginados no puede pretender que le den nada a cambio. Se sirven de Organizaciones de la Sociedad Civil animadas por la generosidad de un voluntariado social comprometido y que no quieren convertirse en cómplices de un sistema injusto e inhumano. Otras veces organizan pases de modelos o de joyas o cenas de gala para recaudar fondos “contra el hambre”. Esto ni es serio ni es el camino adecuado. La razón de ser de una auténtica Asociación Humanitaria es el servicio a los más pobres, la búsqueda de las causas de la injusticia para denunciarlas y aportar propuestas alternativas que procuren un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global. Los voluntarios que nutren las filas de las ONG actúan movidos por la pasión de la justicia que viene a sumarse a sus capacidades profesionales. Y no al revés, como sucede con no pocos yuppies de la cooperación que se han lanzado a ese “yacimiento de empleo” en el que ellos denominan con desparpajo “tercer sector”. Ya nos tienen catalogados para venir a aprovecharse de tanta generosidad en aras de lavar su imagen corporativa. Falta grandeza en esa actividad de marketing pedestre. Pero junto a esos arrivistas y a compañías de imagen y de marketing solidario, existen millones de personas que de forma generosa, continua, responsable y coordinada prestan una ayuda impagable en la acción de las organizaciones humanitarias. Las auténticas ONG que no dependen de partidos políticos o de grupos de presión, aportan su colaboración para restaurar el tejido social herido por un modelo de desarrollo inhumano, para reparar las injusticias cometidas, para devolver parte de lo mucho que se ha saqueado, para caminar al lado de los explotados por nuestro sistema colonizador y pretendidamente “civilizador” y para cooperar en una actitud de igualdad y de sinergia. Para denunciar los abusos que se puedan producir están los medios de comunicación, las universidades y los foros sociales, y mejor aún para participar y cooperar antes de que haya que denunciar y lamentarse. Pero de ahí a criticar la labor de tantos millones de voluntarios sociales como si necesitaran a los desheredados como soporte o lava conciencias, va un inmenso trecho que algunos, injustamente se atreven a propalar. Hay quien llega a criticar que las ONG tengan profesionales contratados para organizar los proyectos y los servicios. ¿Cree alguien que la continuidad, la eficacia y el buen hacer se pueden garantizar sólo con voluntarios? Las ONG independientes están en el punto de mira de las oligarquías financieras. Cuando los bancos se ocupan de dar limosna a los pobres y las transnacionales financian programas de ONG, mediante escandalosas campañas publicitarias, hay que echarse a temblar. Como sucede con campañas humanitarias financiadas por productores de tabaco, de alcohol o de productos contaminantes y cancerígenos. ¿Por qué los grandes no dejan en paz a las ONG? ¿Por qué no mejoran sus condiciones laborales, sus pensiones, la calidad de sus productos, el pago justo por las materias primas que arrancan del expoliado sur? Las ONG no son el servicio posventa de las fábricas de armas ni para apagar los fuegos que provocan con sus criminales negocios. Ni tampoco la pantalla de relaciones públicas con la que los gobiernos pretenden lavar su imagen financiando interesados "proyectos de desarrollo" en países cuyas economías esquilman con inversiones que los despojan de futuro. Que la justicia presida sus transacciones comerciales, sus inversiones y la utilización de su mano de obra en las empresas deslocalizadas que proliferan en los países empobrecidos para aprovecharse de su falta de reglamentación social. Se necesitan muchas más ONG que acudan como la sangre a los labios de las heridas, para aliviar y cicatrizar. Es falaz y torticera la afirmación de que hay demasiadas ONG. ¿También sobran los voluntarios? Mientras las ONG se autofinancien con recursos propios, aportados por sus asociados, serán necesarias en la medida en que haya estructuras de injusticia. Las que no puedan ser autónomas deben desaparecer, si sobreviven con la financiación oficial de sus proyectos se prostituirán. La verdadera libertad se apoya en la autonomía y en la solidaridad, no en la beneficencia ni en la enajenación de sí mismo y de la capacidad de crítica para aportar propuestas imaginativas. Las auténticas ONG forman parte del tejido social y se miden por sus servicios, no por su poder. Les debe mover la pasión de la justicia. Seamos coherentes. Su grandeza estriba en saberse responsables solidarios y no en ir a la cabeza de algaradas o a participar en viscerales maratones de solidaridad. Como se acercan vientos de descrédito, es preciso organizar la resistencia para hacer realidad nuestra esperanza. José Carlos Gª Fajardo Una lectora de Valencia obtiene el primer coche sorteado por EL PAÍS a beneficio de Unicef Me apena que El País se avenga a esta vergonzante y falsa políica de ayuda a UNICEF, pero más me avergÜenza que la admirada Asociación de la ONU, se preste a estos chalaneos de marketing y d e publicdad. Pero ya llkueve sobre mojado: hacxe años, las ONG de la Coordindadora d eongd nos alzamos contra unamiserable campaña de tabaco Fortuan DIRIGIDA A LOS MAS JOVENES con el slogan For 0'7 La beneficiaria era UNICEF hasta que, ante el clamor, se dio de baja y se obligó a Fortuna a retirar esa publicidad. Si todo vale, hasta anunciar tabaco o bebidas alcohólicas o ¿por qué no blanquearles el dinero procedente del narcotráfico? No exagero. Hay que denunciar estas inf¡dignas campañas d emarketing que pretenden aprovecharse de las ONG y, por desgracia, nunca faltan algunas que como, en lo del baile ese de los lunes, ponen la mano. Hombre, no. Si las personas quieren ayudar en labores sociales que lo hagan, sin recibir nada a cambio, por el placer de compartir. EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS. Si estos no son buenos no se transformarán porque el fin lo sea. Nesemu La cara oculta de nuestra pobreza El Ayuntamiento calcula que 1.600 personas carecen de hogar en la capital, pero las ONG elevan la cifra a más de 6.000 El pasado martes hubo una llamada internacional: el Día por la Erradicación de la Pobreza, y ayer culminó con una manifestación en la capital una semana de lucha contra la exclusión social. Aunque parezca invisible, la pobreza en una gran urbe como Madrid existe y tiene miles de rostros. Es la cara de las personas sin hogar, de los indigentes, de las mujeres mayores de 65 años que se mantienen con pensiones ínfimas y en casas en malas condiciones, de jóvenes ahogados por la precariedad, de los refugiados políticos y de los inmigrantes sin apoyos familiares ni de grupo. El Ayuntamiento cifra en 1.600 el número de personas sin hogar, pero Cáritas y otras asociaciones elevan el número a 6.000. Más de 103.000 mujeres mayores de 65 viven solas, según los últimos datos censalesMadrid es también una ciudad de pobres. Bajo las espesas alfombras de la opulencia con que la macroeconomía cubre la capital, malviven miles de personas sin hogar, ancianos solos con pagas de miseria, familias con múltiples problemas que les inundan, más allá de la falta de dinero. También hay jóvenes e inmigrantes que se ven ahogados por la precariedad y ya no gozan del apoyo familiar y de grupo, debilitados éstos por el cambio social general. El pasado martes se celebró en todo el mundo el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Mucho queda por hacer aquí, en el portal de casa, donde vive la exclusión.
Ann Veneman habla bajito y sin alharacas, pero sus palabras retruenan: tráfico de niños, malnutrición, maltrato infantil, abusos sexuales... Esta estadounidense de 57 años es directora ejecutiva de Unicef, la organización de Naciones Unidas para la infancia. "La mejor inversión contra la pobreza y de protección de la infancia es lograr que todos los niños, y especialmente las niñas, vayan a la escuela" R.¡Todavía hay más de 10 millones de niños que mueren cada año por enfermedades que podrían ser evitables! ¡Y 115 millones que no van a la escuela! En muchos lugares del mundo deben ser protegidos de las redes de tráfico humano. Hay tanto aún por hacer... ...Hace 60 años, los niños en Europa, tras la guerra, no tenían ni comida. Si se mira el progreso que en pocos años se ha hecho en un país como China, o en muchos lugares de América Latina, hay razones para el optimismo. Para nosotros, esto significa que debemos fijar muy bien nuestros objetivos y destinar nuestros recursos a las áreas de mayor necesidad. ... Llevar atención médica a cada comunidad es esencial: permite examinar a una mujer embarazada desde el principio, evaluar la nutrición y completarla, hacerle la prueba del VIH y así reducir las posibilidades de que lo transmita en el parto, repartir medicamentos contra la malaria... Todo esto será clave para el futuro bebé y hemos tenido experiencias muy positivas: hemos conseguido en algunos planes bajar el 50% la mortalidad infantil. Obviamente, la educación es otra área imprescindible: llevar a los niños a la escuela y, en particular, a las niñas. P. ¿Hay que imponer la educación a las niñas incluso si en determinadas sociedades choca con barreras culturales? R. Es muy difícil justificar una cultura que deje fuera a la mitad de su población. Todos los niños tienen el derecho a ir a la escuela. No puede tolerarse que en tantos lugares se nieguen derechos básicos a las mujeres. Si las niñas no van a la escuela, todos los indicadores se ven afectados, también el de pobreza. Si la madre fue a la escuela será más fácil que sus hijas e hijos también vayan y tengan más oportunidades de sobrevivir. Dar educación -y de forma específica, a las niñas- es la mejor inversión que podemos hacer para proteger a la infancia y luchar contra la pobreza. P. Un reciente informe de Naciones Unidas subrayaba que la violencia contra los niños no es patrimonio del Tercer Mundo, sino que también estaba muy extendida en los países ricos. R. Este informe es muy importante: nos recuerda que no hay áreas seguras, que hay violencia contra la infancia en todos lados, aunque, eso sí, de forma muy distinta. Es muy común pegar a los niños; en muchos lugares está permitido en las escuelas. Es urgente tener leyes de protección y garantizar que se cumplan. R. No conozco mucho la situación legal de España, pero lo impresionante es que sitúa como prioridad a los niños. Este premio que nos otorgan es muy significativo del gran interés que tiene. Y luego hay otros indicadores que van en la misma dirección: la contribución económica a Unicef se ha incrementado de forma significativa, el comité español es de los que tiene más voluntarios... Está también la publicidad del Barça y ahora el equipo español de baloncesto, que nos ha donado su propio premio a Unicef. Que el ganador de un galardón lo done a otro ganador me parece maravilloso.
Me han dicho que en Gaceta Complutense viene una página entera acerca de la Exposición que sobre el Islam,patrimonio de todos hemos montado en el hall de nuestra facultad, así como de la conferencia en el Salón de Actos. Mañana lo podré leer. Pero me han dicho, confidencialmente, eso sí, que algún profesor ha "sugerido" que por qué nos ocupamos sólo de Marruecos y no de todo el Islam. Le respondí al mensajero que, hace 20 años, que mantengo un seminario sobre estos temas y que hacemos un Viaje de Estudios, con 50 universitarios de periodismo durante 11 días por nuestro país vecino. Todos saben que se trata de una especie de "universidad rodante" que preparamos con conferencias, encuentros,lecturas, videos etc y que luego se traduce en trabajos de enorme interés. De hecho, el próximo dia 23 vendrá de nuevo para hablar en el Salón Azul la formidable periodista Angeles Espinosa, experta en temas de Oriente Medio. Yo con vuestra ayuda hago lo que puedo. Claro que cuesta, como todo lo que merece la pena. De hecho, la vicerrectora de Cultura y Política social nos ha pedido que llevemos la Exposición al campus de Somosaguas y compartamos con nuestros compañeros de allí lo que hacemos. Y le dije con modestia que a quienes sugieren que hay que ocuparse de todo el Islam, que los animo desde aquí a que hagan ellos algo en este sentido, lo que sea y que nosotros les ayudaremos con el mismo entusiasmo que si fuera una idea nuestra. ¿Que es eso de nuestro o vuestro o de ellos? No lo entendemos. Pero, paciencia, siempre ha sido así. O no se hace nada o, cuando algunos hacen algo, en lugar de recibir ánimos o algún ofrecimiento de ayuda... le envían a uno estos mensajes. Si todos y cada uno aportáramos algo, tan sólo algo, en favor de la justicia y del bienestar de todos, ese Otro Mundo Posible que anhelamos comenzaría a hacerse realidad. Nesemu Cuando hace unos años visité con mi esposa una cooperativa de costura y bordados en Ecuador, montada con la ayuda del programa de microcréditos de Solidarios, una mujer se acercó, tomó mi mano y mirándome a los ojos dijo: "Antes estaba acostumbrada a caminar mirando al suelo, desde que participo en la cooperativa y se valora mi esfuerzo, mantengo a mi familia y camino con la cabeza levantada". Desde hace unos años, se han desarrollado programas de microcréditos, para facilitar la integración de la mujer en el mercado del trabajo y se ha demostrado su enorme capacidad para generar los medios económicos necesarios para sacar adelante a sus familias y promover el asociacionismo en sus comunidades. El 79% de los microcréditos concedidos por organizaciones e instituciones han tenido como beneficiarias a mujeres que vivían por debajo del umbral de la pobreza. Gracias a estas ayudas económicas, 42 millones de familias han mejorado su situación, según las conclusiones a las que se llegó en la Cumbre del Microcrédito del pasado año. Los programas de microcréditos, además de aumentar el nivel económico y proporcionar acceso a los recursos contribuyen a que la mujer consiga tener control sobre sus oportunidades en la vida. Aumenta su autoestima y se potencia su papel en la familia y en su comunidad. Los microcréditos son préstamos que se conceden sin necesidad de presentar un aval. Esta es la principal diferencia con los préstamos bancarios. La cuantía de los microcréditos suele ser pequeña. En condiciones normales, no superan los 6.000 dólares. Estos créditos son de vital importancia para la supervivencia de millones de personas. El Grameen Bank, fundado por Muhammad Yunus, conocido como el ‘banco de los pobres’, lleva desde 1976 ligado a los microcréditos. Cuenta Yunus que "visitando una pequeña aldea, conocí a una mujer que trenzaba el bambú para fabricar unos pequeños asientos. El problema era que no disponía del suficiente dinero para comprar el bambú, por lo que tenía que pedirle prestado a uno de los caciques de la aldea, que a cambio la obligaba a venderle casi toda su producción a precios ínfimos". Esta práctica, que aún hoy es común, indignó a Yunus, quien se decidió a organizar un sistema de créditos sin garantía de devolución que permitiesen a los más pobres salir de ese círculo vicioso. Esta aventura ha fructificado en negocio y, para 2005, Yunus espera que sus microcréditos alcancen a 100 millones de personas. En contra de lo que se podría pensar, el porcentaje de impagados está en un 3%, por debajo de otros sistemas de créditos al uso. Los microcréditos pueden convertirse en un primer paso para el desarrollo de los países pobres. Se trata de aprovechar las nuevas tecnologías para potenciar el desarrollo. Muhammad Yunus tiene grandes esperanzas en este sistema. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a integrar a los pobres en la globalización, creando un gran mercado de trabajo, ofreciendo formación y acercando los servicios sanitarios. Para ello, según Yunus, "los pobres tienen que participar activamente en este nuevo periodo económico y si no se les ayuda a ello, puede ser tarde para mitigar esa gran brecha que se agranda entre ricos y pobres". La clave del éxito ha sido conceder préstamos a las mujeres. El hecho de que ellas puedan llevar a cabo una actividad económica supone una revolución que favorece una mejor alimentación de sus familias y un mayor acceso de sus hijos a la educación. Las mujeres suponen el 82% de los clientes de Yunus y la recuperación de los créditos ha alcanzado el 98%. En el entorno de los beneficiarios, ha descendido la mortalidad infantil un 37%. También se vinculan el descenso del crecimiento demográfico (de 4,8 hijos a 2,6) y una relación marido-mujer más equilibrada con la incorporación de la mujer a la vida económica. Estas consecuencias se producen de una forma similar en todos los países donde se multiplican las microempresas. Se hace necesaria también una implicación efectiva de los Estados para que las legislaciones aborden esta nueva situación, pues en muchos países las leyes obligan a los organismos prestamistas a funcionar como ONG y no como banca. Es preciso regular, difundir y promover la transparencia y la legitimación de las microfinanzas. Una vez más, "el banquero de los pobres" demostró que nada es imposible cuando se ponen los medios adecuados para satisfacer una necesidad acuciante, pues nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. Que es posible otro mundo más justo y solidario se prueba porque es radicalmente necesario. José carlos Gª Fajardo para el CCS Es hermoso constatar el crecimiento del voluntariado social en tantos países. Siempre ha habido personas generosas que se han preocupado por los demás, por motivos religiosos, políticos o altruistas. Pero el fenómeno sociológico del voluntariado social, movido por la pasión por la justicia y por la compasión transformada en compromiso social, es un fenómeno que comenzó hace tres décadas y que está bien estudiado. Al cabo de este tiempo hay signos de los peligros que corre la generosidad de los voluntarios: por parte de los partidos políticos, de los gobiernos, de las sectas y de los intereses empresariales que intentan aprovecharse de ellos por un marketing intolerable. Para ese camino, no hacían falta alforjas, mejor regresar a nuestras actividades profesionales o a un ocio bien merecido. Cuando el candidato llega a una ONG no se le puede poner a trabajar sin más con los enfermos o con los niños, en las cárceles o en cualquier otro servicio sin una formación adecuada. La responsabilidad final de cualquier error y de la buena marcha es la Organización. Como no es gubernamental sino que se desenvuelve en la esfera de la sociedad civil se rige por las normas que se ha dado y que han sido aprobadas de acuerdo con la legislación vigente. El protagonista de la acción social del voluntariado no es ni la organización ni el voluntario. Es el marginado, el excluido, quienes padecen la injusticia. Porque la solidaridad o es una respuesta ante una desigualdad injusta o puede derivar en mera compasión o beneficencia. O un sucedáneo que emponzoña la herida y se convierte en cómplice de los responsables de esa situación injusta. El candidato a voluntario debe escoger la asociación que mejor vaya con sus preferencias y capacidades, y aquella tiene la obligación de seleccionar a los candidatos más idóneos para las tareas del voluntariado propio de esa organización. Es falso que cualquier persona tenga derecho a entrar en cualquier organización. Falso y peligroso. No hay más que leer la legislación que regula el voluntariado social. El voluntario tiene que sentirse a gusto cooperando física y económicamente, de acuerdo con sus posibilidades, dentro de la asociación que lo ha admitido así como ésta tiene la obligación de formarlo y de ayudarlo en sus tareas de voluntariado, así como exigirle una conducta acorde con los principios de la ONG. No cabe planteamiento asambleario alguno. El que no se sienta a gusto debe buscar otra organización en donde pueda estarlo. Estoy convencido de que el boom de las ONG’s toca techo y presenta una cierta fatiga en relación al impulso de su primer fervor. Las ONG’s tienen que dar paso a los organismos que puedan prestar una ayuda eficaz. Los voluntarios seguiremos militando en la lucha por la justicia y por los derechos sociales para todos. Si yo fuera alcalde de una ciudad, no dormiría ni una sola persona en la calle, los recogía y vería qué le pasaba a cada uno. En Suiza no duerme nadie en la calle. Eso que hacen algunas ONG de salir de noche a dar café es por auténtica compasión y para denunciar esa situación inadmisible en una sociedad bien organizada, pero no podemos perpetuarlo porque corremos el riesgo de crear asistencialismo. Y el asistencialismo engendra dependencia. Ha sido muy cínico cerrar los centros psiquiátricos y lanzar a las calles a enfermos mentales que deberían de estar acogidos en adecuadas residencias de salud. Los voluntarios deberían atender a esos pobres excluidos mientras avisan a la administración para que se hiciera cargo de ellos. Lo mismo sucede en las prisiones, o con los inmigrantes, con ancianos que viven solos, con enfermos terminales, con drogodependientes o con cualquier marginado en donde se detecte una injusticia social, al tiempo que se urge el medio de remediarla. No podemos contentarnos con acompañar al marginado en su soledad y desgracia, esa conducta podría ocultar algún desequilibrio que confundiera sujeto con objeto, o alguna oculta transferencia. El voluntario es una persona que trabaja y cede parte de su tiempo para ayudar en esa labor social. No es admisible que haya personas que han hecho del voluntariado una forma de vida, cuando no una necesidad cuestionable. El voluntariado siempre será necesario porque aporta un plus de humanidad, sin olvidar que lo que se debe en justicia no hay que darlo en caridad. Nos movemos acuciados por la pasión por la justicia y, en nuestra tarea, siempre subsidiaria, aportamos la delicadeza en el modo y la firmeza en los fines. José Carlos Gª Fajardo
Por su interés y en relación con la carta enviada a los periódicos por los voluntarios sociales de Solidarios en Granada, adjunto el artículo de Rosa Montero, La sonrisa: Lo peor de todo es la sonrisa. Esa expresión de jolgorio cómplice y de pleno disfrute en su rostro de casi niño. Qué diver, hemos insultado, maltratado, atizado a una mendiga. No me molesto en poner supuestamente porque la estremecedora secuencia del vídeo es irrebatible: uno de los chicos mayores, no sé si Oriol Plana o Ricard Pinilla, golpea a su víctima con un cono de circulación. Mientras lo hace, sonríe. En la imagen siguiente, su sonrisa ha aumentado. Ilumina de felicidad su cara de chico bien. Qué ratito tan guay estamos pasando. Después se ve entrar al menor, Juan José (no nos olvidemos de él, aunque tenga 16 años), con la garrafa de líquido inflamable. A partir de ahí, las llamas y el horror. Hay atrocidades que parecen no cabernos en la cabeza por lo desorbitadas, por lo incomprensibles. Como el brutal asalto a esta mujer. Sin embargo, basta con fijarse un poco para encontrar cierto caldo de cultivo. Referencias. Alguien del entorno de los agresores declaró, a modo de disculpa, que los chicos no pensaban matarla, que sólo "querían darle un escarmiento". No dijo "darle un susto", por ejemplo, sino "un escarmiento". Una frase tremenda. ¿Es que había que escarmentar a la víctima? ¿Se merecía esa pobre mujer un escarmiento? ¿Por ser indigente, por carecer de domicilio, por sufrir, por mostrarnos todos los días su sufrimiento, por ser débil, muchísimo más débil que nosotros y convertirse por lo tanto en una víctima perfecta, igual que un desgraciado perro callejero al que los sádicos torturan impunemente? Hay algo aún peor. Cuando ese tipo habló de escarmentar, lo hizo con el convencimiento de que los demás le entenderíamos. Y sí, lo más triste es que le entendemos. Porque los indigentes nos irritan. Su infelicidad y su miseria ensucian nuestra tersa, egocéntrica burbuja de ciudadanos ricos, haciéndonos sentir desagradables emociones: responsabilidad, vergüenza, incluso compasión. Para evitar todo esto deshumanizamos al mendigo y le transmutamos en un objeto. En un bulto, en una cosa sin voz y sin derechos que luego los gamberros pueden pisotear con una sonrisa, como quien se divierte quemando papeleras en las horas muertas de una noche aburrida
En la sección Cartas al director de El País, aparece hoy esta carta de voluntarios sociales de Granada. Me encanta por lo que denuncia, que es una auténtica miseria en los publicistas, y por lo que nunca dejo de recomendar: escribid a los periódicos, a las revistas, a los medios de comuni iación denunciando y aportando propuestas alternativas. No es elegante ni váliodo el argumento de "¿Y si no las publican?" Pero, al menos, las leen y ¿quién sabe si influimos en el corazón y en la mente del que las tira a la papelera? (Un buen tema para un cuento, os lo regalo) Nesemu Autor: Voluntarios de la ONG “Solidarios para el Desarrollo 04-01-2006 -19:41 h. Frivolizar con marginados La revista Vogue en su número de Octubre incluyó un reportaje que hacía alusión a la moda al "estilo sin techo” donde aparecían varias modelos vistiendo ropa cara, pero despeinadas y con las uñas pintadas de negro. Es muy grave usar tan frívolamente con fines comerciales a este colectivo excluido socialmente. Las personas sin hogar (30.000 en España) no merecen grandes titulares en los medios de comunicación, ni manifestaciones multitudinarias para pedir una mejora de su situación. Los llamamos vagabundos, indigentes, mendigos... y sin embargo son personas como nosotros, con nuestros mismos derechos, cuya vida en algún fatídico momento se truncó. Puede ser la muerte de un familiar, la pérdida de trabajo, alguna adicción, una enfermedad, un desahucio, problemas económicos, o cualquier suceso, o sucesos encadenados, que desequilibran a la persona si no dispone de un apoyo familiar y afectivo. Nadie está a salvo de caer en esta situación, por muy difícil que parezca. “Sin techo” no sólo hace referencia a la falta de cobijo sino también a una carencia afectiva, a la soledad, al abatimiento, a no tener apoyos para hacer frente a los obstáculos enormes con los que se enfrentan. En nuestras ciudades existen servicios sociales como albergues y comedores pero las cifras y los hechos reflejan una insuficiencia en la atención y recursos destinados a las personas sin hogar. Los “sin techo” no están en la calle porque quieren y están condenados a vivir en soledad. Son un colectivo desconocido y olvidado, estigmatizado socialmente, que sufre la indiferencia y el desprecio de la gente. ¿Quién no ha girado el rostro para evitar su mirada? Organizaciones, como Solidarios para el Desarrollo, tratan de romper con esa situación. Así, voluntarios de diferentes ciudades salen cada noche a ‘encontrarse’ con las personas que duermen en la calle para ofrecerles su apoyo. Las personas sin hogar no interesan porque no ejercen su derecho al voto, carecen en la mayoría de los casos de documentación en regla, porque cerramos los ojos al encontrarlos o porque ellos mismos, en un alarde de dignidad, se apartan a nuestro paso. Es necesaria una mayor sensibilización de la sociedad y de la administración para no darles la espalda. Flaco favor hacen artículos como el de Vogue donde se adorna la más triste de las realidades con una falsa moda sin techo. Voluntarios de la ONG “Solidarios para el Desarrollo” (Granada).
Hoy es un grandía y tenemos que celebrar que el Gobierno cumpla sus compromisos electorales.El Consejo de Ministros ha aprobado hoy el anteproyecto de ley de Dependencia, según la cual, las personas que cuiden de un familiar discapacitado podrán cobrar un sueldo. Acordada con los agentes sociales, la norma establece el derecho de las personas dependientes a recibir asistencia, sufragada por la Administración Central, las autonómicas y mediante la aportación de los beneficiarios "en función de su capacidad económica personal". Esta norma está considerada como “el cuarto pilar del Estado del Bienestar” que tiene como objetivo que no haya “ningún mayor solo, ninguna persona con discapacidad sola”. “Los españoles están de enhorabuena al reconocerse un nuevo derecho”, ha dicho el ministro al presentar los puntos fundamentales de la ley. En toda España hay más de un millón de personas que no pueden valerse por sí mismas. Ello justifica la creación de un sistema nacional cuya prioridad es “la prestación de servicios”, con la ayuda a domicilio a personas que lo necesiten o con la concesión de plazas en centros de día o con teleasistencia. Además, en caso de que el Estado no pueda facilitar a la persona dependiente la ayuda que necesita, los “afectados recibirán dinero para contratar esa ayuda en el ámbito privado”. Las personas que cuiden de algún familiar podrán percibir un sueldo, siempre que estén dados de alta en la Seguridad Social. La norma nace para “mejorar la cohesión social de los españoles y para garantizar un derecho de ciudadanía en todo el territorio nacional en igualdad de condiciones”. La norma tiene “vocación de consenso”, que ya se ha logrado en la redacción del anteproyecto con los agentes sociales y al que aspira, “antes de convertirse en proyecto”, con las comunidades autónomas y grupos políticos, sobre todo en cuanto a su financiación. En 2007, se prevé que la asistencia ya alcance a los “más necesitados”, los 200.000 afectados por la “gran dependencia” –los que necesitan “ayuda para varias actividades básicas varias veces día y la presencia indispensable y continua de otra persona”. Al año siguiente, se extenderá a los afectados por “dependencia severa”, los que “necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas dos o tres veces al día”, y, progresivamente en años siguientes, a los afectados de “dependencia moderada”. Será el Estado el que determine el grado de dependencia de una persona y la ayuda que necesita.
Según un informe elaborado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), afirma que cerca del 50% de los fondos destinados a acción humanitaria en el bienio 2003-2004 (Gobierno del PP) fueron a parar al Ministerio de Defensa. El informe, titulado 'La Acción Humanitaria 2003-2004: Años convulsos, respuesta insuficiente', señala que en el año 2003, marcado por la guerra de Irak, se destinaron 64,3 millones de euros a este fin y en 2004, 91,9 millones. La Agencia de Cooperación Internacional (AECI) pasó de manejar 25,34 millones de euros en 2003 a 13,9 millones de euros al año siguiente. Los autores afirman que hay una confusión premeditada respecto a la acción humanitaria, cuyo fin es aliviar el sufrimiento y preservar la vida y la dignidad de una población en un momento crítico; y la cooperación al desarrollo, que persigue logros más duraderos. Por ello, señalan que partidas destinadas a créditos FAD, gastos de reconstrucción e incluso de contingentes militares son imputadas a la primera, contribuyendo a aumentar el error. La acción humanitaria se ha convertido en un eslogan de moda en muchas de las actuaciones que se emprenden a nivel internacional e incluso ha sido utilizada para justificar acciones militares, como en el caso de Irak. La presencia de Defensa en las acciones humanitarias contribuye a mezclar la actuación de las ONG con los objetivos gubernamentales. El hecho de acercar las Fuerzas Armadas al actor humanitario clásico -incluso en las campañas publicitarias- responde al fracaso de la profesionalización del Ejército, que no ha cumplido sus objetivos". Si el terrible ministro de Defensa Trillo metió la pata y arruinó los presupuestos, el Gobierno debería alejar al no menos ínclito Bono de desventuras semejantes. Zapatero, a tus zapatos. Las Fuerzas Armadas son para la defensa y para la guerra, no para falsas misiones humanitarias. Recordemos que más del 50% de los presupuestos para I+D... van al Ministerio de Defensa. Increíble, pero cierto. En este blog somos partidarios de unas FFAA como las de Suiza, o mejor, como las de Costa Rica... que no existen. Así de claro. Nesemu Me parece de una gran importancia por su actualidad la serie Utopía solidaria. que Lola Galán escribe en El País www.elpais.es/articulo/elpporesp/20051205elpepinac_1/Tes. Aún a riesgo de que resulte largo, lo voy a copiar porque quizás algunos no puedan tener acceso. Los tiempos del mero altruismo han dejado paso a grandes estructuras que combinan la presión política con la captación de cuantiosos recursos económicos. Las organizaciones no gubernamentales han crecido de manera impresionante en España en la última década, gracias a las subvenciones públicas, hasta convertirse en un potente movimiento capaz de incidir en la política nacional e internacional. Se habla mucho de su papel humanitario, pero poco de su nuevo perfil empresarial, su democracia interna y su eficacia. Si acudimos a textos bien documentados podremos enfrentarnos a tantos charlatanes que ocultan su actitud, quizás insolidaria, en ataques sin fundamento a la enorme labor de tantos voluntarios sociales en favor de los más necesitados, de una sociedad más justa y de un decidido respeto al medio ambiente que nos sustenta. Hay interesantes cuadros que no copio aquí. Nesemu ’’Son una nueva fuerza política capaz de plegar a los gobiernos. Desde Río 92 vienen presionando con éxito para imponer su agenda alternativa, que asume las principales reivindicaciones del movimiento antiglobalización, en las grandes reuniones internacionales de Naciones Unidas. Viena 93, Pekín 95, Kioto 97, han sido banco de prueba de su creciente potencia. Su capacidad movilizadora contribuyó a poner en marcha el Tribunal Penal Internacional y el Protocolo de Kioto, a popularizar el comercio justo y el desarrollo sostenible. Son las organizaciones no gubernamentales que en las dos últimas décadas se han convertido en protagonistas absolutas del activismo social. De la campaña contra el maltrato a las mujeres a la igualdad de derechos para el matrimonio homosexual. No hay campo que no toquen. En España fueron el elemento catalizador en las movilizaciones contra la guerra de Irak y en las protestas masivas por la catástrofe del Prestige que pusieron al Gobierno del Partido Popular contra las cuerdas. Y han conducido al nuevo Ejecutivo socialista por el sendero de la igualdad entre los sexos y la legalización del matrimonio homosexual. Porque, aunque el mundo de las ONG es tan variado como plural, la fuerza del movimiento se sitúa en un área progresista antiglobalista. Y su voz tiene cada vez más fuerza. ¿Un ejemplo? El desembarco, en noviembre, de una veintena de activistas de Greenpeace en la playa del Algarrobico (Almería) para tomar simbólicamente un hotel construido ilegalmente a orillas del mar provocó una reacción casi inmediata del Gobierno, que anunció a toda prisa actuaciones contra este monstruo de cemento, prácticamente terminado ya. Toda una prueba de la influencia de un movimiento que goza de enorme aceptación social. Pero pocos de los 4,5 millones de españoles que contribuyen a su financiación parecen saber demasiado de los intríngulis de su tarea. A esa conclusión se llega al menos a partir de un reciente sondeo de la Coordinadora de ONG de Cooperación para el Desarrollo (CONGDE) (que engloba a unas 400 organizaciones). Un 86% de los encuestados se declaraba convencido de su eficacia y de su capacidad para mejorar la vida de las poblaciones que atienden, pero sólo un tercio creía que la gestión de sus fondos era transparente. Las respuestas dejaban además al descubierto la realidad de una base social que ignora en qué consiste realmente la ayuda que ofrecen y quiénes son sus financiadores fundamentales. Nada de esto mina la confianza social en la bondad intrínseca de las ONG. Las propias organizaciones no están precisamente faltas de autoestima, lo que las hace bastante susceptibles a cualquier intromisión ajena. Los primeros contactos para realizar este reportaje provocaron desconfianza en alguna, como si el deseo de saber entrañara en sí mismo un juicio inaceptable. Es una reacción que no se limita al caso español. En Estados Unidos, el movimiento de organizaciones no gubernamentales acogió con bastantes reticencias la iniciativa del American Enterprise Institute de crear un observatorio de ONG (NGO Watch) con la pretensión de informar sobre la financiación, las operaciones y los objetivos de las principales. Y, sin embargo, son las propias organizaciones no gubernamentales, al menos las más serias, las que reclaman más transparencia para poner orden en el llamado tercer sector aquejado de gigantismo. Para empezar, nadie sabe a ciencia cierta cuántas ONG hay. Los profesores Víctor Pérez-Díaz y Joaquín P. López Novo, que publicaron en 2003 el informe El tercer sector social en España, calculaban que en nuestro país hay más de 15.000. Si se contabilizan las que pertenecen a las dos grandes agrupaciones, la citada CONGDE y la Plataforma de ONG de Acción Social (que abarca el grueso de las que se dedican a este tipo de ayuda), la suma no llega a las 3.000. Pero quedarían fuera algunas tan emblemáticas como Greenpeace y Amnistía Internacional. Si el número total es incierto, de lo que no cabe duda es de su solvencia económica. El presupuesto global de las que están integradas en ambas estructuras está en torno a los 2.000 millones de euros anuales, y sus recursos humanos incluyen más de un millón de voluntarios y unos 200.000 asalariados. Mucho poder, mucho dinero, para dar un techo a los inmigrantes, atender a los enfermos de sida en cualquier rincón del mundo, luchar contra la pobreza y contra la marginación, defender el planeta de las agresiones medioambientales o atender a las víctimas de las catástrofes naturales o las guerras. Pero también para fortalecerse y crecer como auténticas empresas y ejercer desde esta nueva dimensión un poder de lobby en la sociedad a favor de los intereses de un determinado colectivo. Cuanto más potente la organización, más poder de captación de ayudas y socios, y más capacidad de actuar en el frente elegido. Pero los equilibrios son complicados. La mayoría de las grandes ONG (con alguna excepción, caso de Cáritas) destinan entre el 14% y el 25% de sus ingresos a mantener sus propias estructuras (administración, captación de socios y de fondos), y algunas superan con creces estos porcentajes. Greenpeace, por ejemplo, dedicó más de un 20% de los 3,9 millones de euros que ingresó en 2004 a "desarrollo", es decir, a fundraising. Y del total de gastos -3,2 millones de euros-, sólo el 40% se dedicó a campañas en España. En cuanto a las de ayuda social, el dinero que asociaciones y fundaciones dedican globalmente a la actividad para la que han surgido no supera el 47% del gasto, según el citado Informe sobre el tercer sector en España. Uno de sus autores, el profesor de Sociología de la Universidad Complutense Joaquín López Novo, cree que existe el riesgo de equivocarse. "Organizaciones que nacen para ayudar pueden terminar viviendo de la ayuda". El estudio de la CONGDE anteriormente aludido detecta claramente los síntomas del pragmatismo empresarial que se ha ido imponiendo al reconocer ’el interés que las ONGD tienen en el marketing y en la publicidad’, como instrumentos para obtener mayor ’visibilidad social’. Por una razón esencial, todas "compiten" por los fondos privados. Con lo cual, ’la visibilidad de las ONGD y las causas que éstas persiguen parecen haberse convertido en un objetivo prioritario’. Si el dinero público dio vida al movimiento a partir de los años ochenta, cuando España dejó de ser receptora exclusiva de ayuda y pasó a engrosar las filas de los países donantes, el dinero privado (y la lucha por captarlo) ha terminado por convertirlas en auténticas empresas de servicios que suministran ayuda humanitaria o atención social, sin dejar de mirar escrupulosamente la cuenta de resultados. Empresas con abultadas cuentas corrientes que realizan inversiones financieras fichan a sus directivos en el mercado y han dado vida a un entramado de agencias y consultorías subsidiarias que trabajan para ellas. Necesitamos tener incidencia y hacer presión, porque si no, seríamos meros transmisores de fondos. Hacer lobby político es fundamental para cambiar la agenda política, explica el presidente de la CONGDE, David Álvarez. Cambiar la agenda política para mejorarla, obviamente. Pero la proliferación de agencias benefactoras, y la abundancia de subvenciones para programas de desarrollo no siempre avalados por estudios serios, ha tenido también consecuencias perversas. Como ocurrió en Bangladesh, donde el agua de los pozos perforados en los años setenta (con dinero del Banco Mundial y de Unicef) causó un masivo envenenamiento por arsénico entre la población del delta del Ganges. Otras veces lo que ha faltado ha sido constancia. ’En 1999 llegaron a Sierra Leona unas 500 ONG con grandes cantidades de dinero que había que gastar sin importar en qué. Pero tras el 11-S, los proyectos de desarrollo comenzaron a cerrarse’, se lamentaba recientemente el misionero javeriano Chema Caballero. La emergencia provocada por el tsunami, que asoló las costas de varios países del sureste asiático el 26 de diciembre de 2004, fue otro caso paradigmático. La ola de solidaridad no fue menos gigantesca, y centenares de ONG de todos los tamaños y nacionalidades se presentaron en la zona, colapsando los aeropuertos e impidiendo que las más expertas funcionaran con eficacia. Puede que no todo sea perfecto, pero en el movimiento alienta un impulso utópico, asegura Álvarez. Tenemos afán de transformación social, denunciamos la injusticia. Nuestro objetivo mayor es la erradicación de la pobreza en el mundo. Noto ilusión, convencimiento en todos los que participan en esto. Pero para erradicar el hambre y lograr un mundo más justo se necesitan estrategias bien planificadas y una gran capacidad de presión que los medios de comunicación pueden multiplicar. Por eso es fundamental aparecer en ellos, lograr una visibilidad, ya sea estando a pie de catástrofe o recurriendo a la publicidad convencional. ’Algunas ONG empezaron a pagar las inserciones publicitarias en la prensa y ahora es muy difícil para nosotros conseguir publicidad gratis’, reconoce Marisa Salazar, coordinadora de los Servicios Generales de Cáritas Española, con 164 millones de euros de presupuesto, 62.000 voluntarios, 4.200 trabajadores asalariados y más de 200.000 socios, una de las ONG más importantes, y más antiguas (60 años de historia). A la publicidad recurre, por ejemplo, Intermón Oxfam, la ONG de referencia en Cataluña. Intermón, que se asoció con la red de Oxfam hace unos nueve años, fue creada por los jesuitas hace casi medio siglo y cuenta con 1.300 voluntarios, más de 300 asalariados y 210.000 socios y colaboradores. En su patronato hay jesuitas, profesores afines a la compañía y algún empresario, además de un miembro del Consejo Nacional de Cáritas. Pero las similitudes son escasas entre ambas organizaciones católicas. La Conferencia Episcopal nombra a la cúpula de Cáritas Española, integrada por un presidente, un secretario general (que cobra 42.000 euros brutos al año) y un delegado episcopal, que es un sacerdote. Los demás cargos de responsabilidad, incluido el director, son de libre designación del secretario general. Frente al perfil asistencial de Cáritas, que trabaja más con los sectores desfavorecidos en España, Intermón, está más volcada en el Tercer Mundo y representaría el ala progresista de la Iglesia. Más del 70% de los 47 millones de euros de su presupuesto anual proceden de instituciones y empresas privadas. Desde La Caixa (con la que firmó un acuerdo de cesión de su logo) hasta la Cooperativa Mondragón, pasando por Caja Madrid, Ferrovial o Microsoft. Amnistía Internacional España (2,5 millones de presupuesto, procedente en su mayoría de los 35.000 socios) financia con una quinta parte de sus fondos a la oficina de Londres, la más importante, con 400 personas, que consume 30 millones de euros al año. Allí se elaboran los informes. Invariablemente críticos con la única superpotencia, aunque Beltrán señala a China como el país que vulnera más los derechos humanos. Y donde AI no puede entrar. Pero Estados Unidos es la principal democracia y es un mal ejemplo para los demás. Rafael Vilasanjuán, director general de Médicos Sin Fronteras (MSF) España, admite que toda ONG que se precie suele ser antiamericana y antiglobalización. Médicos Sin Fronteras, con 50 millones de presupuesto -un 85% procedente de sus 125.000 socios y de donaciones de empresas-, carece prácticamente de voluntarios. No podemos enviar gente a Somalia, o a Sudán, como simples voluntarios. Necesitamos personal cualificado, dice su director. Y recurre sin complejos a la publicidad. No es casual que en el plazo de unos años se haya convertido en la ONG más conocida. La organización huye de la política y critica la utilización que hacen las potencias de la ayuda humanitaria. ’El grueso del dinero va a Afganistán, Irak, a los Balcanes, donde les interesa. Pero habría que actuar donde está el dolor. En estos momentos, sobre todo en África, dice Vilasanjuán. Pero actuar en un continente tan complejo obliga a las ONG a someterse a los poderes in situ, lo que puede ser una trampa. Vilasanjuán lo admite. A veces nuestras intervenciones tienen consecuencias perversas. No todo el bien es bueno. Mañana, capítulo 2 La última gran causa Espléndido reportaje de Ana Alfageme sobre el Informe del Inserso 'Las personas mayores en España,publicado en El País.Causa rubor, indignación y mueve al compromiso mientras se urge a la Administración a que resuelva estas lacerantes injusticias. No es justo que en un país rico y desarrollado como el nuestro se den estos casos. Contra esto sí que merece echarse a la calle y exigir a nuestros políticos que cesen de babear y de ladrar en Las Cortes y cumplan sus compromisos elctorales. El PSOE había prometido servicio de teleasistencia para 1.200.000 personas mientras que sólo alcanza a unas 150.000. También se había comprometido a que 850.000 personas recibieran ayuda en sus casas y sólo han llegado a unas 250.000. En el Informe del Inserso sobre los mayores se resalta que los servicio sociales sólo atienden al 9,4% de la población, algo más de 600.000 personas. Esto es lo que debe preocuparnos y no otras cosas que parece que amenazan con que van a destrozar España. Una nación se destroza cuando no atiende a sus mayores y permite que sufran en soledad y en tristeza sus últimos años. Para mí, esto sí que atenta a los principios fundamentales de la Constitución y del sentido común. Mientras tanto, no podemos quedarnos en el grito, la protesta y la denuncia si podemos transformar la indignación en compromiso. ¿Cómo salir del agujero? Subir las pensiones, gastar más en servicios de asistencia a los mayores y expandir el voluntariado social, responde el Informe del Inserso. Aquí sí que podemos comprometernos: Existen Instituciones de la sociedad civil, ONG, bien preparadas para formar un auténtico voluntariado, ponerlo en contacto con ancianos que piden ese servicio (otros muchos ni se atreven, porque creen que no lo merecen), sostenerlos y apoyarlos ¿Quién no puede dedicar dos horas a la semana a visitar a un anciano al que luego hace alguna llamadita de un par de minutos durante la semana? No es difícil, basta querer y dejarse ayudar. Este blog, no es imparcial sino comprometido dido con la causa de la justicia social, Véase el banner en un lado de la página inicial. Repito, hay muchas organizaciones serias y responsables pero yo al menos conozco una, en Donoso Cortés 65, donde los viernes a las 5 de la tarde explican lo que se puede hacer por los más necesitados, dónde, cómo y cuándo. Me consta que lo hacen bien y es justo ofrecer estos servicios para que, como dice Albert Camus, nuestros hijos no tengan que avergonzarse de nosotros porque, habiendo podido tanto, nos atrevimos a tan poco. Nesemu Mujer. Mayor. Sola. Y Pobre Una de cada tres españolas con más de 65 años vive en la pobreza Inocencia vive en una casa sin baño, y se viste con la ropa que le dan las vecinas. El piso sin ascensor donde Josefa pasa las noches en blanco, deseando morir, es de su hija. Las dos han sobrepasado los 80 años y viven solas. Cobran alrededor de 300 euros al mes, la pensión de viudedad de sus maridos. Aunque ellas trabajaron, y mucho, durante años. Una limpiando en bares y casas, la otra cosiendo pantalones. En España, el país de Europa que menos gasta en mayores en comparación con su nivel de envejecimiento, ser mujer, mayor y vivir sola multiplica el riesgo de convertirse en pobre. Una de cada tres españolas mayores de 65 años lo es. Son las más necesitadas de Europa, sólo después de las italianas. -Todo el día me lo paso llorando. Soy una persona inútil. -Lo que tienes, Josefa, es una depresión. María, la voluntaria, toma la mano de Josefa, huesuda, transparente, entre las suyas. Y sólo entonces los ojos de la anciana, que tiene 85 años, eluden las lágrimas. Josefa lleva cuatro años sola, desde que enviudó, en este piso de Móstoles. Cosía pantalones en su casa y luego los llevaba al comercio. Pero entonces, dice, no se aseguraba. Así que sus únicos ingresos provienen de la pensión de viudedad: 300 euros. Este piso sin ascensor -está a nombre de mi hija, yo no tengo nada, aclara la mujer- se ha convertido, casi, en una torre inexpugnable. "Desde que me caí, el 26 de diciembre, volviendo de casa de mi hijo, me dá miedo todo. Me duele el pecho. Me duele el estómago. Me mareo y no me atrevo a salir sola". Mujer. Mayor. Sola. Estos tres atributos, que Josefa posee, se combinan peligrosamente para producir otro calificativo: pobre. Lo señalaban los autores del informe del Imserso Las personas mayores en España, 2004, la gran radiografía de ese sector creciente de la población. Más de siete millones de personas. La estadística constata la desigualdad a estas edades en la situación de hombres y mujeres. Ellas viven más (superan en siete años a los hombres en esperanza de vida, 82 frente a 75), y estarán más tiempo solas. Como Josefa, una de cada cuatro españolas mayores vive sin compañía (26,7%), frente a uno de cada 10 hombres. Como ella, cuatro de cada 10 (47%) son viudas, situación que casi se dobla a partir de los 80 años (71%). 'El problema de las españolas no es que no hayan trabajado fuera de casa, sino que muchas, las que no tienen estudios, se han dedicado a tareas más humildes, con más economía sumergida, así que no pueden acreditar su trabajo. Mayoritariamente perciben pensiones de viudedad, que son menores". Según el informe del Imserso, las españolas mayores son las más pobres de la Unión Europea, sólo por detrás de las italianas. Se puede decir que es pobre alguien que gane menos de 5.177 euros al año.O 369 euros al mes, si se divide por 14 pagas. Treinta y cinco de cada 100 españolas, según el informe del Imserso, están necesitadas. Sólo les superan las italianas (51%). Comparando el gasto en pensiones con el índice de envejecimiento, la situación de España es la peor de todos los países de la Unión Europea. Pero Josefa no se queja y eso que su pensión (300 euros) ni se acerca al salario mínimo, que es de 512 euros. Dice que una hija que vive en el extranjero. Sufre más por estar así, siempre sentada en el sofá, frente a una pequeña estufa. Los días se hacen largos. Prepara la comida, apaña la cama, a cuyo costado ha puesto el artilugio de la teleasistencia (es una de las 148.000 personas -3,14% de los mayores- que la reciben) y después, sólo queda esperar hasta las ocho y media de la tarde, hora en la que se acuesta. "Pero las pastillas no me hacen efecto y yo me desespero". Sólo hay un día distinto. El viernes. Cuando María viene a verla, durante una hora, y la lleva a pasear por el barrio. 'Es curioso,no se quejan de lo poco que tienen, porque han llevado una vida muy dura, llena de cargas, y viven a veces la vejez como una liberación'. Inocencia tampoco se queja, más que de no poder salir a dar unas vueltas al polideportivo del barrio, porque desde hace unos meses le entran mareos. A sus 81 años, se sienta muy erguida en el sofá. "La ropa me la dan los vecinos, y mire usted, voy tan limpita". La fachada de la casita donde vive, en Fuencarral, un pueblo anexo a Madrid que ha sido absorbido por la ciudad, tiene apenas tres metros de ancho. En el dormitorio, sin ventana, cabe poco más que la cama. El piso superior está clausurado, después de que uno de sus hijos muriera, arrasado por la droga. Un angosto ventanuco que da sobre la calle es la única ventilación de su retrete. "No tengo baño, pero me apaño bien. Esta mañana me he lavado primero la cabeza, que mire lo limpio que llevo el pelo, y luego por partes". Tiene teleasistencia y dos días a la semana acude a una iglesia evangélica, donde le dan un paquete de alimentos. "Gano 60.000 pesetas y hasta puedo ir pagándome el entierro", dice. ¿Y vender su casa para ir a un lugar más cómodo? "No, eso no", dice, "pero me gustaría que me la arreglaran". "A veces no quieren perder el poco patrimonio que tienen para que los hijos puedan heredar algo", explica Pérez Ortiz. "Incluso algunas habitan en casas enormes que no pueden sostener. Viven como pobres ricos". Inocencia se marea, pero sigue saliendo todos los días. 'Arrimadita a la acera, por si me caigo'. Pero Josefa, no. Sobre todo llora. - Tengo el corazón bien, qué lastima- insiste la mujer. - No digas eso-, le responde la voluntaria María- que no se puede pedir la muerte, por si te hacen caso. Y no le suelta la mano.
Luiz Loires, tiene una experiencia de más de 20 años en la lucha contra el sida que no le permite ser optimista. Luiz Loures, director general para Iniciativas Globales de Onusida, nació hace 49 años en Belo Horizonte (Brasil). Pregunta. ¿Cuáles son los nuevos retos? Respuesta. La epidemia avanza en todo el mundo. Hoy tenemos más de 40 millones de casos, cuando hace dos años eran 37 millones. Pero sobre todo es preocupante la situación en Europa oriental (los países del antiguo bloque soviético) y en América Latina, donde hay 200.000 casos más en un año. P. Parece que la situación de Latinoamérica, la tercera región en número de afectados, ha permanecido oculta hasta ahora. R. Más que oculta, yo diría que mal tratada. Se da la paradoja de que es la región en la que más se han extendido los tratamientos, con países como Brasil, Argentina, Chile, Venezuela o Colombia, donde el acceso a los medicamentos es universal, y en cambio donde la prevención es la más atrasada del mundo. P. ¿A qué lo atribuye? R. En que para dar medicamentos, sólo hace falta dinero. Pero hablar de prevención es hablar de condones, de prostitución, de drogas y de sexo entre hombres. Y para ello hay que superar muchas barreras culturales y morales. Un obispo puede llamar a un presidente de Gobierno y protestar por una campaña. En esos países hemos vuelto a una situación que ya está superada en el resto del mundo, pero anteponer la moral a la protección de la vida resulta muy cruel. P. En cambio, el Caribe es la única región donde parece que la epidemia se frena. R. Sí, también hay noticias positivas este año. Por primera vez podemos decir que en algunos países, como Haití, hay evidencias de que la prevención empieza a dar resultados y la epidemia crece más despacio. P. ¿En qué se ha basado esa prevención? R. En todo. Está claro que si los jóvenes retrasan el inicio de sus relaciones o el número de parejas, la tasa de sida baja, pero eso está demostrado que no es suficiente para obtener resultados. Sin el condón no se pueden conseguir resultados. En ese sentido puedo hablar con orgullo de mi país, Brasil. Ahí ha salido en un anuncio una niña de 12 años con un condón en la mano. Eso en otros países de América Latina sería impensable.
Juan Manuel Suárez del Toro ha guiado los pasos de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja durante los últimos cinco años y acaba de ser reelegido. Pregunta. No es una asamblea para pasarlo bien, tal como está el mundo. Respuesta. Y lo peor no es lo que se ve. Lo peor son los desastres silenciosos. La pobreza es la gran lacra; multiplica el impacto de los desastres, y tenemos evidencias por todas partes. Pero muchas veces esos desastres salen en los medios, alcanzan gran difusión pública. Pero pocos hablan de los desastres silenciosos, como el sida y la inseguridad alimentaria. P. El sida sigue en primer lugar. R. Sólo de sida morirán en África en los próximos 10 años más personas que en todas las guerras y desastres que ha habido en ese continente en los 50 últimos años. Morirán del orden de 10 o 20 millones de personas. Y no se logra el punto de inflexión para parar su propagación. P. Una tragedia. R. Piense que ahora mismo ya hay 12 millones de huérfanos en África por el sida. Desaparecen generaciones de personas en edad productiva, entre los 15 y los 45 años. En muchos sitios la prevalencia del sida es del 40% de la población. El propio voluntariado de Cruz Roja engrosa la estadística. P. ¿Cómo se debe reaccionar? R. En primer lugar, con vergüenza. Es una vergüenza para la comunidad internacional. Que existan retrovirales que no podemos hacer llegar a personas que los necesitan. Los países desarrollados pueden combatir con éxito la enfermedad, y personas de África, Caribe o Asia no tienen esa posibilidad. Una vergüenza. P. ¿Y qué hacer? ¿Qué hace la Cruz Roja? R. No queda más remedio, para la Cruz Roja, que cambiar la tendencia; tenemos que fortalecer las capacidades locales. En términos generales, la sociedad internacional reacciona siguiendo un modelo paternalista: acude en auxilio cuando se produce un suceso, pero no va a atajar las causas, y tampoco va después, cuando ya han dejado de estar allí las cámaras de televisión. La gente no se conmueve ante los desastres silenciosos. Mire lo que ha pasado en Darfur (Sudán), o en Ruanda... ¿Qué ha pasado con los que no han podido volver a sus tierras? Cuando no los enfoca la CNN dejan de existir. Y el problema luego es más grave. P. ¿Qué sensación se trae usted? R. De esperanza. Y de desazón, ante todo lo que queda por hacer. Hemos globalizado la economía y la tecnología, pero no la dignidad humana. Hemos consolidado la desigualdad del mundo globalizado. P. Hay mucha sospecha sobre el destino de las ayudas. ¿Es un tópico? R. Sí, lo es. Esa sospecha no merece crédito en lo que se refiere a la gestión de las asociaciones humanitarias. Pero sí me gustaría alertar sobre la creciente politización de las ayudas. P. ¿Por parte de quién? R. Gran parte de las ayudas responden a intereses políticos o geoestratégicos. Eso nos preocupa. A veces se intenta captar ayuda para Irak o para Afganistán (que las necesitan, cómo no) y se obvian necesidades millones de personas que se mueren de hambre en África. P. ¿Y cómo ve la reacción de las superpotencias? R. El G-8 ha manifestado su intención de condonar la deuda y la ONU se ha planteado los objetivos del milenio... ¡Pero en esos objetivos está el de dar agua a la mitad de la población que la necesita perentoriamente! P. La Cruz Roja estuvo cerca de EE UU en el desastre de Nueva Orleans. R. Claro que sí. La naturaleza no entiende de lugares. Desastres como ése muestran la vulnerabilidad de los poderosos. Pero donde hay más pobreza es donde más daño hace el desastre. P. Estuvo en Pakistán, en la zona de los terremotos. R. Devastador. Tres millones de personas sin hogar, 60.000 muertos. Hay que ayudar, más cuando se van las cámaras.
Entrevistado por Juan Cruz No abusen del voluntariado
Hace unos días, me pidieron que diera una conferencia sobre Juventud y Voluntariado a un grupo de militantes de un partido político para que animaran a otros jóvenes en el voluntariado ... está de moda y no nos van a dejar atrás los de la oposición... el voluntariado parece atraer a los jóvenes... no hay quién los mueva... pasan de todo... con tanto aperturismo y tanta litrona... luego se olvidan los valores... y ya ve como andan con el tema de los inmigrantes... Podrán imaginar mis sentimientos mientras comprobaba el desconocimiento de la función social del voluntariado más allá de toda confesionalidad o militancia política. Es injusto tratar de servirse de su generosidad para otros fines. Destrozarán la fuerza de este fenómeno social. Pretenden organizar, desde arriba y con criterios burocráticos, una actividad que surge de la iniciativa ciudadana. Hace unos días, convocaron a nuestra ONG para darle un premio por su labor con el voluntariado. A pesar de mi reticencia a los premios en este servicio social, que trae su legitimidad de la pasión por la justicia conculcada en una sociedad globalizada en la que nos quieren convertir a todos en mercaderías o en consumidores, me dijeron que era para ayudar al envío de bibliotecas a las Escuelas Normales de Latinoamérica. Tan pronto como llegué comprendí que se trataba de una operación de marketing para que una compañía lanzase sus productos al mercado. Me armé de paciencia y con serenidad dejé hablar a mi corazón denunciando la funesta moda que algunos promueven: ponga una ONG en su empresa. Basta con que las condiciones laborales de las empresas sean justas y sus procesos de fabricación y comercialización sean humanos y ecológicos. Mi decepción se vio compensada por las palabras del presidente de la compañía que agradeció que alguien hubiera puesto los puntos sobre las íes. Un importante miembro de la Administración me confió que se preparaba una nueva legislación para un mayor control del voluntariado y de las ONG "porque es un sector que no podemos dejar de aprovechar". Nada que ver con la Ley Estatal del Voluntariado, de 1976, que reconoce que ''la acción voluntaria se ha convertido en instrumento básico de actuación de la sociedad civil en el ámbito social... y reclama un papel más activo en el diseño y ejecución de las políticas públicas sociales''. Algunos parecen incapaces de descifrar los signos de los tiempos. En una sociedad en la que hay 600 millones de personas mayores de 65 años, con unas previsiones de llegar a dos mil millones antes de cincuenta años, es preciso reflexionar sobre sus condiciones de vida. Sobre todo sobre su calidad de vida, porque una cosa es envejecer y otra bien distinta crecer y madurar. Dentro de cualquier anciano hay un joven que se pregunta con pasmo qué ha sucedido, cómo se le ha ido la vida sin la conciencia de haber sido vivida plenamente. Esa es la experiencia de quienes frecuentan a personas mayores que viven solas, no tanto a las que conviven con sus familias y se saben queridas y necesarias. Esa sensación de soledad impuesta y no asumida, de ir desviviéndose al constatar cada día una nueva avería, una dificultad, una pérdida de elasticidad y de autonomía que van deteriorando su calidad de vida y convierte a quienes podrían ser fuentes de experiencia y de sabiduría en seres que procuran pasar desapercibidos, hasta hacerse casi invisibles para el resto de la sociedad y hasta de la familia. No quieren estorbar y se hacen a un lado, tratan de echar una mano pero desconfían de la torpeza de sus dedos, de la debilidad de sus manos, de verter el agua. Por eso se ocupan de los niños que los quieren y con los que juegan y ambos se saben felices porque no se juzgan ni se exigen ni se miden, sólo se ríen en complicidad establecida desde el corazón y la ternura. Si queréis aniquilar a un viejo separadlo de los niños. Esto sucede porque hemos permitido la implantación del torpe concepto de que sólo lo joven es hermoso y valioso, porque diz que es productivo. Abdicando de un mundo de valores sin los cuales el vivir carece de sentido, actúan como si todo estuviera presidido por el concepto materialista de la productividad, de la rentabilidad, del beneficio. Porque, aunque la vida no tuviera sentido, o no acertáramos a descubrirlo, tiene que tener sentido el vivir aquí y ahora, solos y en compañía. Hemos caído en la trampa de que vale más lo que más cuesta. Así, hemos asumido con la mayor naturalidad que nos eduquen para ser “personas de provecho”, “útiles”, “para conseguir un buen trabajo”, “para tener títulos y capacitaciones que permitan entrar en el mercado de trabajo”. ¡Hasta hemos permitido que nos consideren recursos humanos, buenos para ser explotados! Nadie dice a los jóvenes y a los niños que la educación tiene como objeto primordial ayudarles a ser felices, a ser ellos mismos para poder afrontar las circunstancias cambiantes de la existencia. Actuamos como si tuvieran que aprender a vivir para trabajar, en lugar de trabajar lo necesario para poder vivir con dignidad, felicidad y armonía. Les conculcamos sin cesar que vivimos para tener, en lugar de vivir para ser nosotros mismos en compañía de los demás. Por eso procuramos doblegarlos desde la infancia, mediante la coacción y el temor, para que obedezcan, para que no pregunten, para que callen y se repriman en lugar de ayudarles a florecer su inmenso cauce de energía. Dentro de un orden, por supuesto, porque de lo contrario regiría la ley de la selva, la ley del más fuerte mientras que ahora esta se oculta en la mayor productividad posible. Pero un orden como resultado de la libertad compartida, de la búsqueda no de un deseo, porque el ser humano nace para realizarse en la vida al poder responderse a la pregunta fundamental “¿Quién soy yo?” Tan pronto como consiguen su primer trabajo remunerado, ya no hay más tarea ni objetivo que trabajar y producir para tener cuanto más, mejor; en lugar de cuanto mejor, más. Así está estructurada la sociedad de consumo: tienes que tener para que te acepten, no para que te respeten y te acojan como persona valiosa y fundamental en la sociedad. Con toda naturalidad, se ha asumido que, al dejar de producir, hay que aparcar a las personas mayores, para que no molesten, para que dejen su puesto a los más jóvenes, para que se ocupen de sus dolencias y de sus goteras. Por eso proliferan lo que yo llamo “aparcamientos de los improductivos”, sin reparar en que las personas mayores, en todas las culturas que han contribuido al auténtico progreso de la humanidad, han sido respetadas y veneradas bajo la ley no escrita pero sagrada de la comunidad. En China sería una falta de educación tremenda decirle a una persona mayor “¡Qué joven la encuentro!” En toda África y en India, así como en la América precolombina, a los ancianos se les ofrece el mejor asiento y los bocados más tiernos, se les consulta, se les escucha en silencio, se les facilitan las cosa para que sus vidas maduren en paz y con sosiego del que se beneficia toda la comunidad. Porque las personas mayores son el bien más preciado de la gran familia que compone una sociedad bien estructurada. Hay que pedirles que no intenten ser otras personas distintas, así se convertirán en personas maduras. La madurez es aceptar la responsabilidad de ser uno mismo. Arriesgarlo todo con tal de ser uno mismo.
José Carlos Gª Fajardo A veces, cuando un voluntario social va a visitar a un funcionario público éste lo trata como si fuera a pedir trabajo, o lo cita para dentro 'de unos meses' o su secretaria lo despacha con 'vuelva usted otro día'. Si es cierto que nadie nos obliga a desempeñar servicios de voluntariado, fuera de un imperativo ético que grita a los cielos ante tanta injusticia, no lo es menos que algunas personas tienen los cables cambiados. Un voluntario social, y más si desempeña labores de responsabilidad en una asociación humanitaria, suele ser una persona ocupada en su trabajo, que tiene una familia y que normalmente cumple sus obligaciones como ciudadano. Estas personas roban unas horas a su descanso para reforzar la sociedad civil denunciando injusticias, aportando propuestas alternativas llenas de imaginación, al tiempo que acude a la cabecera de un enfermo terminal, a una cárcel, al domicilio de un anciano que vive solo, a bañar a discapacitados profundos en un Cottolengo, a un centro de acogida de inmigrantes, a compartir el duro sendero de quien lucha por desengancharse de la droga, o a preparar medicamentos o libros para enviar a otros países. Y esto sin pretender cambiar a nadie sino apreciando el lujo de ser acogido por quien padece los excesos de nuestro modelo de desarrollo o la insensibilidad de los gobernantes o la ceguera de quienes viven para trabajar y que tienen en los beneficios su horizonte de vida. Un voluntario es una persona comprometida con la causa de la justicia, que ha tomado partido por los más débiles y que no pide limosnas ni favores ni privilegio alguno. Al contrario, ofrece la oportunidad de ser admitido en el concierto de los más para participar en la recomposición de las estructuras dañadas por nuestra ignorancia. Es duro ser tratado como un extranjero en tu propio ambiente, en tu lugar de trabajo, por tus compañeros que, en esa circunstancia, olvidan tu prestigio profesional o tu valía humana. Uno no deja de ser quien es mientras desempeña sus tareas de voluntariado y tiene derecho a exigir el mismo trato que recibiría un cliente o un benefactor o, sencillamente, un ser humano inteligente. Si uno permite sangrar a la herida es para animar a esos miles de mensajeros de la paz y de la esperanza que, más bien pronto que tarde, abrirán las amplias alamedas.
José Carlos Gª Fajardo Como todavía hay personas que confunden las responsabilidades y derechos de los voluntarios sociales con falsos clichés utilizados sin el menor criterio, es bueno plantear las raíces y razón de ser de esta hermosa conquista de los tiempos modernos. El voluntario social da sin esperar nada cambio, lo hace por el placer de compartir; protesta con una propuesta alternativa, no con el ánimo tan extendido del mediocre que se opone o está en contra, muchas veces sin saber de qué. No se trata de una moda sino de una respuesta coherente ante la interpelación de una sociedad dominada por desigualdades injustas e inhumanas. Volveremos sobre estos temas, ya que tantos hablan por boca de ganso sin molestarse en aprender y buscar las causas de un movimiento tan esperanzador como comprometido: José Carlos Gª Fajardo
El ejercicio del desarrollo integral de la persona y de la sociedad no compete ni al Estado ni a los partidos políticos ni a las diversas confesiones religiosas. El ser humano con su familia y sus amigos, en su entorno, con su cultura y sus opciones libres es el protagonista de su desarrollo. Siempre cabrá la cooperación pero nunca la imposición que no respete la libertad, la justicia y el derecho fundamental a buscar la felicidad, pues el ser humano ha nacido para ser feliz. La felicidad proyecta las potencialidades en un desarrollo equilibrado que acerque a la plenitud del ser como persona. Si no precisamos el alcance de las palabras, triunfarán la fuerza, el imperio de los sentidos, la explotación de los más débiles y la soberbia, fuente de insatisfacción y de aislamiento empobrecedor. Solidario proviene de solidus, moneda romana de oro, consolidada y no variable. La palabra solidaridad se refiere a la responsabilidad asumida in solidum con otra persona o grupo. Las personas se unen porque tienen conciencia de estar abiertos a los demás porque son seres de encuentro y no meros individuos aislados. La solidaridad depende de la sensibilidad para los valores que piden ser realizados por personas que sienten la llamada de algo por lo que apuestan. De ahí que la solidaridad implique generosidad, desprendimiento, participación y fortaleza. Cuando nos unimos a otros solidariamente vemos surgir una energía y una alegría que generan modos valiosos de unidad, ámbitos de libertad, de comprensión, de cooperación y de justicia. Se habla de la necesidad de realizarse y de ser auténticos. Recordemos que authentikós es quien tiene autoridad, y ésta deriva de augere, promocionar. Tiene autoridad sobre alguien el que lo promociona o promueve: auténtico es el que tiene las riendas de su ser, posee iniciativa y no nos falla porque es coherente y nos enriquece con su modo de ser estable y sincero. Dice López Quintás, en El Libro de los valores, que para poseer ese tipo de soberanía el hombre tiene que aceptarse a sí mismo; acoger su vida como un don y asumir unas condiciones de vida que no ha elegido: cualidades, sexo, familia, nación. Hay que aceptar esta vida con sus implicaciones: necesidad de configurarla nosotros para orientarla hacia un ideal. Si respondemos a esta llamada de los valores nos hacemos responsables para vivir abiertos generosamente a los demás en su afán de vivir con plenitud.
José Carlos Gª Fajardo 28/09/2005 13:31 ;?> No hay comentarios. Comentar. Continuamos denunciando algunos prejuicios que, sobre todo en Occidente, tanto daño hacen en la lucha contra la epidemia del SIDA. Porque la ignornacia a veces se viste de profeta y destruye no sólo las vidas de los enfermos y de sus familiares sino que hace de un servicio profesional y social un esfuerzo sobrehumano para tantos voluntarios sociales comprometidos en esa lucha que no puede tener cuartel. José Carlos Gª Fajardo
Dicen que los enfermos del tercer mundo no saben cuidarse
En un interesante reportaje Tina Rosenberg aborda este prejuicio nacido de la prepotencia occidental: los pobres no saben cuidarse. Fue Andrew Natsios, director de la Agencia norteamericana para el desarrollo internacional (USAID) quien en 2001 había declarado al Boston Globe que los africanos son incapaces de seguir un tratamiento médico porque carecen de ‘la noción occidental del tiempo’. El tiempo. En África me dijo con ironía un anciano durante mi año sabático en 20 países de África subsahariana: ‘¡Qué manía tienen los blancos con que los africanos perdemos el tiempo! ¡Pero si el tiempo no existe! ¡Lo vamos haciendo según lo necesitamos!’ Aparte de esta broma, Médicos sin Fronteras ha demostrado que lo pacientes africanos toman adecuadamente sus medicamentos si se les sabe explicar, mejor que los norteamericanos, dicen, de los cuales las estadísticas denuncian que un 70% no los toman a las horas indicadas. En una clínica de Malawi administrada por MSF, cuenta Tina Rosenberg, sólo 4 pacientes de 800 fueron negligentes. En otro hospital de MSF en las afueras de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, cerca del 90 de los pacientes toman con regularidad sus medicamentos. Otros estudios demuestran que en Camerún el índice de fidelidad alcanza el 99% y en Uganda el 97%. Las estadísticas o sirven para todos o las retiramos. En Haití, en los centros médicos atendidos por Partners In Health cerca del 100% de los pacientes toman sus medicamentos a las horas prescritas. En África y en otros países del mal llamado Tercer Mundo, es inconcebible que un paciente sea abandonado en un hospital por su familia. Estos vivirán como puedan en los jardines del centro o en las terrazas o en donde sea pero jamás dejan solo al enfermo. Es inimaginable en sus culturas. En Europa lo vemos con las familias gitanas cuando acuden a los centros de la SS y no pocos blanquitos los miran con un cierto desdén. Los médicos y el personal sanitario se apoyan en estos familiares para no pocas tareas a las cuales ellos non alcanzan. Estos familiares también ayudan a que los pacientes sigan las prescripciones. Es mi experiencia contrastada en más de una década trabajando con enfermos en hospitales de África y de Latinoamérica. Es necios destrozar estos mitos tan peligrosos como falsos y aprender en nuestras sociedades estresadas lo que significa la gran familia, y los valores impresionantes que conserva. (En muchos lugares del mundo por grande famille se entiende no sólo a padres e hijos, sino a hermanos, primos, abuelos y parientes en general. Es interesante saber que en no pocas lenguas africanas no existe un término para la palabra tío, se le considera grand frère o grande mère.) En el tema del Sida, todavía incide más la circunstancia de que muchos pacientes han conocido otros casos en sus propias familias, vecinos y amigos. Los jóvenes europeos o americanos seropositivos no siempre han asistido al proceso de enfermedad y muerte en su propio ambiente, y carecen de esa experiencia. Por último, en general, los medicamentos retrovirales en África cada vez más se administran como genéricos y aquí es posible hacer comprimidos con varias substancias y moléculas en un coktail que permite tomar las dosis en dos comprimidos: uno al amanecer y otro a la puesta de sol. No es tan difícil de recordar.
José Carlos Gª Fajardo Ante el comienzo de curso, muchos estudiantes acuden a las sedes de ONG de servicios sociales para ofrecer su colaboración. Nunca agradeceremos los suficiente al Rector Gustavo Villapalos su impulso para que en los sobres de matrícula de la UCM, los estudiantes recibieran dos impresoos. en uno se decía: ¿Te interesan los demás? ¿Quieres echar una mano? y en otro ¿Padeces alguna discapacitación física? ¿Necesitas ayuda? Entonces se cubre ese impreso con los datos de domicilio, campus, facultad y horario. Se cruzan las respuestas y así lleva en masrcha un servicio que más que cuadruplicó la presencia en las aulas de estudiantes discapacitados pero inteligentes que antes tenían que acogerese a la enseñanza a distancia. Los siguientes rectores lo apoyaron e incrementaron hasta el punto de que hoy la UCM cuenta con una Oficina de Ayuda al Estudiante Discapacitado realmente prometedora pero que siempre tendrá que contar co la impagable ayuda de los voluntarios sociales. Hay cosas, maneras y modos, que no s eimprovisan y que nunca podrá aportar una oficina por eficaz aque sea su personal. Es una cuestión del cómo, del corazón organizado por la razón que se pone al servicio y estímulo del marginado. De ahí la inteligente colaboración entre ambas instituciones la Universidad y las ONG. Por eso, en estos tiempos der generosidad y de compromiso que aportan un rotundo mentís al egoísmo de los jóvenes, a su presunto pasotismo y a su desinterés por las actividades sociales, es bueno aclarar conceptos. Porque mi experiencia y la de muchos responsables de organizaciones sociales es que : a un joven, si le pides poco no te da nada; pero si le pides mucho lo da todo.
Características del voluntario
Las tomamos de la Carta Europea para los Voluntarios y de la Declaración Universal sobre Voluntariado aprobadas en el Congreso Mundial de París, de 1990: La gratuidad, pues es la donación de sí mismo y la conciencia de ser para los demás lo que sostiene su concepción de la vida. La continuidad, ya que no se pueden crear necesidades en aquellas personas que no estemos dispuestos a seguir ayudando. La preferencia vocacional del voluntario, ya que uno hace mejor aquello que le gusta y para lo que está más preparado. La responsabilidad personal sostenida por su equipo que desarrolla el proyecto de la Organización con la que trabaja. El conocimiento, respeto y valoración de las diferentes personas o pueblos que pueda encontrarse en la realización de su tarea. De ahí, que nada esté más lejos de un auténtico voluntariado social que: El intrusismo, ya que el voluntario no invade el terreno profesional sino que colabora con los técnicos en tareas que no podrían llevarse a cabo puesto que se trata de un modo de actuar que no se encuentra en el mercado laboral. El militantismo, por digna y respetable que sea la ideología o creencia que lo informa ya sea política, religiosa o cultural; aunque cada uno tenga sus opciones personales no tiene derecho a imponerlas en su actividad como voluntario social. El diletantismo de los que se acercan por veleidad o por capricho y se sirven de los demás como si fueran objetos de su curiosidad o para experimentación: es preciso un compromiso serio y formal para cumplir funciones y tareas concretas dentro de proyectos previamente programados en común. El asistencialismo, porque el voluntario quiere desarrollar en las personas y en los grupos capacidades personales que les lleven a la autonomía y no a la dependencia. Aunque reconozcamos en muchas acciones voluntarias un componente asistencial que palia necesidades urgentes y prepara una actuación más prolongada que propicie la autonomía del sujeto. Ni la compasión ni la limosna, por valiosas y excelsas que éstas sean en sí mismas, ya que superan la relación de alteridad para insertarse en la más profunda reciprocidad. El voluntarismo, ya que el voluntariado sabe asumir sus límites y no confunde la realidad con las buenas intenciones; hay que dejar bien claro que en la organización del trabajo voluntario hay que diseñar programas realistas y factibles pues de otra forma se fomentan la desilusión y la desesperanza.
José Carlos Gª Fajardo (Continuo con el tema que desencadenó un post en este blog. Creo que vale la pena intercambiar informaciones, experiencias y análisis transparentes. Lo demás, el dicen, el parece ser o el yocreísmo no parecen muy serios. Nesemu)
¿Por qué ser voluntario social?
El auge del voluntariado social es uno de los síntomas de una transformación ante unos modelos de vida injustos. Los datos de la ciencia, la experiencia de la peripecia de los pueblos, el creciente diálogo intercultural están presentes gracias al desarrollo de las comunicaciones que nos permiten ser testigos del ocaso de unos modelos de desarrollo que, junto al mito del progreso ilimitado, han llegado a un punto de saturación sin retorno porque ha alcanzado el techo de su contradicción. Ignorarlo es no saber escrutar los signos de los tiempos, y silenciarlo es convertirse en cómplices. Algo no va bien cuando la vida se transforma en espera, muchas veces sin esperanza. Lo malo es cuando no se actúa por temor a equivocarse o por creerse incapaz de hacer algo por los demás. Durante mucho tiempo nos han presentado como personas extraordinarias a aquellas que supieron ayudar a otros. Son seres como nosotros que supieron descubrir la radical indigencia de toda criatura y comprendieron que, en el reconocimiento de la propia debilidad, están las raíces de la auténtica fortaleza. Un día comprendemos que nos agobiábamos por problemas que dejaban de serlo ante las desgracias que se descubren cuando nos asomamos a los umbrales de la marginación. Uno se pasma de haber pasado tantos años junto al dolor y junto a la soledad de los que estaban ahí, a la vuelta de la esquina. La gota que se sabe océano tiene una actitud radicalmente distinta a las de las gentes manipuladas por el consumismo, la inseguridad y el miedo. No hay que calentarse la cabeza buscando ocasiones extraordinarias para hacer cosas grandes que quizá nunca lleguen. No existen límites de edad, de sexo o de condición social para practicar la solidaridad. Lo que importa es echarse a andar y sentir la pasión por la justicia. Residencias de ancianos, hospitales, hogares para niños, hogares de discapacitados, clínicas psiquiátricas, comedores para transeúntes y personas sin hogar... es inmensa la lista de posibilidades. Sólo hay que animarse y se da uno cuenta que es más fácil de lo que suponíamos. Nunca es tarde para comenzar porque hoy es siempre, todavía. Siempre se pueden sacar dos horas a la semana para ayudar a los demás. Así podremos ser fieles a esa cita con lo mejor de nosotros mismos: el que nos necesita y se agarra a la mano que le tendemos, abierta y frágil, pero generosa.
José Carlos Gª Fajardo (En un texto en este blog de hace unos días se suscitó un interesante debate debido a un post de Virginia que, evidentemente, no comparto. No la conozco pero pudo expresar su opinión libremente, así como otros visitantes con sus post. Esta es la gracia de los blogs. Para que no quede la menor duda de cómo piensa el dueño de este blog voy a ir poniendo algunos textos mios, aunque habiendo escrito Manual del voluntario, ed 7ª, no creí que hubiera dudas. Quizás Marlasca no me entendió bien o mi texto era confuso. Pero es bueno recordar) Necesitamos muchos voluntarios sociales Las asociaciones humanitarias no pueden ser “sucedáneos” para paliar las injusticias que es preciso subsanar en sus estructuras. Los voluntarios tienen que reconocer cuanto de bueno, de justo y de eficaz se ha hecho hasta ahora en los campos de la beneficencia, de la solidaridad, de la justicia y de la caridad por movimientos que han sembrado la historia de ejemplos impresionantes de entrega de sí mismos y de la creación de obras que testimonian la ejemplaridad de su conducta. El trabajo de los voluntarios sociales no puede ser una “moda” para suplir la falta de convocatoria desde otras instancias políticas, sociales, o religiosas, ni para encubrir los errores, las injusticias y la explotación de los pobres por parte de los ricos, de los pueblos empobrecidos del Sur por los intereses económicos del Norte. El voluntariado es un fenómeno sociológico que nace de una exigencia contra toda forma de discriminación y marginación por causa de raza, sexo, creencias, cultura, situación económica, edad o ideas políticas participando en algún proyecto de solidaridad dentro de alguna organización humanitaria de experiencia contrastada. Es posible comprometerse ante el testimonio de personas corrientes que saben arañar unas horas de su tiempo para servir a los demás, sobre todo a los más necesitados, aquí "a la vuelta de la esquina", en nuestro entorno. Las asociaciones humanitarias que han asumido su responsabilidad al servicio de los más débiles, no pueden erigirse en protagonistas de la acción social sino como cooperadores en esta tarea que nos compete a todos. Ni cabe un Estado providencia con pretensiones de regularlo todo ni es imaginable una sociedad utópica que camine al margen de las instituciones públicas con grupos de presión que trastornen el orden social querido por los ciudadanos. (Existen asociaciones que desarrollan proyectos sostenidos por voluntarios sociales que quieren trabajar con los más necesitados: desde ancianos hasta niños, desde enfermos terminales hasta reclusos, desde inmigrantes hasta presos, desde drogadictos hasta enfermos de sida, desde los que padecen algún tipo de discapacidad hasta los que la sociedad margina en cualquiera de sus formas.) Los mueve una solidaridad auténtica que trabaja en busca de la justicia y de la concordia, con plena gratuidad, sin buscar nada a cambio ni imponer ningún modelo de desarrollo o concepción de vida alguna que pueda desarraigarlos de sus tradiciones y de sus señas de identidad. Es la persona humana, en su comunidad y en su ambiente, lo que los mueve a servirles en su desarrollo personal y auténtico, integral y equilibrado. José Carlos Gª Fajardo 24/09/2005 23:47 ;?> No hay comentarios. Comentar. Todos conocemos la historia de aquel joven pez, que después de nadar durante jornadas extenuantes, preguntó a un pez anciano: “¿Dónde está el océano? No hago más que oír hablar de él, pero no sé dónde está”. El anciano respondió: "Está aquí, es lo que nos rodea y en donde vivimos”. “Si es así, insistió el joven, ¿por qué no puedo verlo?” “Porque está en todas partes, le respondió amable. Te rodea. Está en ti y fuera de ti. Nacimos en el mar y moriremos en el mar. Más aún, tú eres la vida del océano. Cuando nadas, revelas su presencia. Es porque está tan cerca de ti por lo que te cuesta caer en la cuenta. Pero no te preocupes, está aquí”. Este cuento vino a mi memoria ante la reflexión de un conocido maestro espiritual que sostiene que todas las religiones de la tierra pretenden haber servido a los pobres durante miles de años; pero la pobreza sigue aumentando. Y se pregunta “¿qué clase de servicio es ése?” Argumenta que, después de miles de años, la pobreza tendría que haber desaparecido pero lo que hacen las religiones es alimentarla. Afirma que el verdadero servicio sería decir a los pobres Estáis siendo explotados y tenéis que rebelaros contra los intereses creados. Los poderosos donan dinero para que sigan predicando la sumisión y la esperanza en otra vida, mientras ellos continúan explotando a los pobres. Denuncia que la pobreza es causada por el sistema social, disfrazado de la hermosa palabra servicio, que sirve para ocultar una estructura social explotadora. El maestro espiritual denuncia Si estuvieseis interesados en acabar con la pobreza, combatiríais sus raíces. Sólo tratáis los síntomas. ¿Cómo vas a ayudar a los pobres dándoles ropa o comida? Lo que harás será mantenerlos en la subsistencia para que los poderosos puedan seguir explotándolos. Recuerdo a un ateo había escrito en la pared God is nowhere (Dios no está en ninguna parte). Cuando su hijo comenzó a aprender a leer, tenía dificultad con la larga palabra nowhere así que leyó God is now here (Dios está aquí y ahora). El padre se dijo Si no puedo comprobar que Dios no está en ninguna parte, lo prudente será respetar la voz de mi hijo. El ateo y el teísta son creyentes, pero el agnóstico sólo busca la verdad. La anuncie un pez anciano o un niño ante el escándalo de un maestro espiritual hindú.
José Carlos Gª Fajardo" Los responsables de las ONG más conocidas acudimos con gusto a compartir nuestras experiencias porque no hay mejor cooperación que la que se da entre cooperantes, ni mayor ayuda que la que se presta para que los demás se ayuden a sí mismos. Pero nos alarma la creciente proliferación de ONG que dependen de centros de poder, político, económico o eclesiástico. Esta moda se extiende por muchas comunidades autonómicas que corren el peligro de hacer de la cooperación y del voluntariado un negociado más de su estructura administrativa. Pronto empezarán los ayuntamientos, desvirtuando así la acción social que les corresponde realizar con asistentes sociales profesionales y debidamente remunerados. Ya lo hicieron los partidos y sindicatos con ONG conocidas. Como resultado están recogiendo el desencanto de personas generosas de las que quisieron hacer secuaces, prosélitos o militantes. Acabo de dar una conferencia en la capital de una autonomía. La invitación era de una ONG cuyo nombre no hacía presagiar que su presidente y Junta directiva fueran funcionarios, así como el personal contratado. Después, comprobé que casi ninguno tenía experiencia en servicios de voluntariado social. "Era necesaria una ONG para canalizar la ayuda de la comunidad autonómica en planes de cooperación al desarrollo", me explicaron. “¿No les parecían de confianza los proyectos de tantas ONG de reconocido prestigio?", pregunté. "Bueno, es que así se capitaliza una acción de gobierno y se decide a dónde van los recursos". Sin más comentarios. Casi no tenían voluntarios y los que figuraban como tales eran los afines a su grupo político. Algunas universidades han creado sus propias ONG y Oficinas de Acción Solidaria con un funcionario, profesor o administrativo al frente, que no sólo perciben un sueldo sino que les sirve de méritos para su carrera. Otro aspecto que sorprende es la práctica de algunos centros universitarios, sobre todo privados, de conceder créditos académicos por las labores de voluntariado, o titulaciones por asistir a unos master en cooperación y acción social. Acabo de participar en uno en el que pagaban 500 dólares por ¡cuatro horas de conferencia seguidas! (por razones administrativas) y al que asistieron 8 personas. Al final de ese master les dan una titulación. Llevo visitadas bastantes entidades semejantes y tengo que decir, como voluntario social y presidente de una ONG, aparte de como profesor de universidad, que no es eso, no es eso. Las instituciones tienen que acoger y ayudar a las organizaciones humanitarias que surjan en el tejido social y que les parezcan serias. Los sucedáneos son peligrosos y se volverán contra esa generosidad solidaria.
José Carlos Gª Fajardo" En un interesante reportaje Tina Rosenberg aborda este prejuicio nacido de la prepotencia occidental: los pobres no saben cuidarse. Fue Andrew Natsios, director de la Agencia norteamericana para el desarrollo internacional (USAID) quien en 2001 había declarado al Boston Globe que los africanos son incapaces de seguir un tratamiento médico porque carecen de ‘la noción occidental del tiempo’. El tiempo. En África me dijo con ironía un anciano durante mi año sabático en 20 países de África subsahariana: ‘¡Qué manía tienen los blancos con que los africanos perdemos el tiempo! ¡Pero si el tiempo no existe! ¡Lo vamos haciendo según lo necesitamos!’ Aparte de esta broma, Médicos sin Fronteras ha demostrado que lo pacientes africanos toman adecuadamente sus medicamentos si se les sabe explicar, mejor que los norteamericanos, dicen, de los cuales las estadísticas denuncian que un 70% no los toman a las horas indicadas. En una clínica de Malawi administrada por MSF, cuenta Tina Rosenberg, sólo 4 pacientes de 800 fueron negligentes. En otro hospital de MSF en las afueras de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, cerca del 90 de los pacientes toman con regularidad sus medicamentos. Otros estudios demuestran que en Camerún el índice de fidelidad alcanza el 99% y en Uganda el 97%. Las estadísticas o sirven para todos o las retiramos. En Haití, en los centros médicos atendidos por Partners In Health cerca del 100% de los pacientes toman sus medicamentos a las horas prescritas. En África y en otros países del mal llamado Tercer Mundo, es inconcebible que un paciente sea abandonado en un hospital por su familia. Estos vivirán como puedan en los jardines del centro o en las terrazas o en donde sea pero jamás dejan solo al enfermo. Es inimaginable en sus culturas. En Europa lo vemos con las familias gitanas cuando acuden a los centros de la SS y no pocos blanquitos los miran con un cierto desdén. Los médicos y el personal sanitario se apoyan en estos familiares para no pocas tareas a las cuales ellos non alcanzan. Estos familiares también ayudan a que los pacientes sigan las prescripciones. Es mi experiencia contrastada en más de una década trabajando con enfermos en hospitales de África y de Latinoamérica. Es necios destrozar estos mitos tan peligrosos como falsos y aprender en nuestras sociedades estresadas lo que significa la gran familia, y los valores impresionantes que conserva. (En muchos lugares del mundo por grande famille se entiende no sólo a padres e hijos, sino a hermanos, primos, abuelos y parientes en general. Es interesante saber que en no pocas lenguas africanas no existe un término para la palabra tío, se le considera grand frère o grande mère.) En el tema del Sida, todavía incide más la circunstancia de que muchos pacientes han conocido otros casos en sus propias familias, vecinos y amigos. Los jóvenes europeos o americanos seropositivos no siempre han asistido al proceso de enfermedad y muerte en su propio ambiente, y carecen de esa experiencia. Por último, en general, los medicamentos retrovirales en África cada vez más se administran como genéricos y aquí es posible hacer comprimidos con varias substancias y moléculas en un coktail que permite tomar las dosis en dos comprimidos: uno al amanecer y otro a la puesta de sol. No es tan difícil de recordar.
José Carlos Gª Fajardo
(Sigue. SIDA V. Prejuicios: Una vacuna fomentaría los comportamientos de riesgo. Tampoco se puede reducir el problema a la falta de dinero sino a la ausencia de personal médico y sanitario en los países pobres para que administren los fármacos retrovirales. En el hospital central de Addis-Abeba, tan sólo cuentan con dos médicos y dos enfermeros para tratar a 2000 enfermos mientras que, en EEUU, los mismos enfermos disponen de 15 sanitarios. En Malawi, 4000 pacientes cuentan con una sola enfermera. El problema es que los países ricos no sólo no quieren dar ayudas para que los médicos africanos se instalen en las regiones rurales o para resolver la penuria de enfermeros sino que, sobre todo en los países anglófonos, realizan un auténtico saqueo de médicos y de enfermeros. En Ghana, tres cuartas partes de su personal médico-sanitario emigran a Gran Bretaña, Canadá, Australia y EEUU. Sólo 360, de los 1.200 médicos formados en Zimbabwe en los años noventa, trabajan allí. Es una auténtica inconsciencia y una hipocresía sin nombre ver que el South African Medical Journal multiplica los anuncios con ilustraciones en color animando a los profesionales africanos a practicar la medicina en el Canadá rural, porque dispondrán de más facilidades. Sólo una formación acelerada del personal sanitario y una ayuda para mejorar las condiciones de trabajo de los médicos en los ambientes rurales africanos supondrá un auténtico freno a la expansión de la epidemia. Pero hay otros prejuicios e ideas establecidos que es preciso desmontar. En ello nos va la vida y no sólo en los medios económicos. La ignorancia puede ser mortal.
José Carlos Gª Fajardo
(Sigue. SIDA IV. Prejuicios: Los enfermos del Tercer mundo no saben cuidarse) 17/09/2005 09:56 ;?> No hay comentarios. Comentar. Es falso que el mundo ya ha tomado conciencia de la gravedad de esta enfermedad. Las ONG han pedido sin cesar fondos para luchar contra el virus. Sólo hace unos años que los fondos han comenzado a llegar: En 2003, los fondos destinados a combatir la enfermedad en los países pobres alcanzaron los 4’7 mil millones de dólares. La ONU creó en 2002 el Fondo mundial de lucha contra el sida que este año distribuirá cerca de dos mil millones de dólares, el Banco mundial emplea mil millones de dólares contra la epidemia en África y el gobierno de EEUU anuncia un proyecto de quince mil millones durante los próximos cinco años para programas de prevención, ayuda a huérfanos del sida y para ayudar al tratamiento retroviral en los catorce países más afectados. En 1996, semejante suma hubiera detenido la extensión de la epidemia. En 2005, no es suficiente a pesar de gastar quince veces más que en 1996. ONUSIDA, programa de la ONU contra el VIH-Sida, estima en doce mil millones de dólares las necesidades de los países en desarrollo sólo para este año. Luego, es falso que el mundo haya tomado conciencia de la gravedad de la situación.
José Carlos Gª Fajardo
(Sigue: SIDA III. Prejuicios: Sólo es cuestión de dinero) La ignorancia puede matar
El Fondo Mundial de la ONU contra el Sida, la tuberculosis y el paludismo ha anunciado que cerca de cuatro mil millones de dólares han sido prometidos para el bienio 2006-2007 durante la Conferencia de los países donantes celebrada en Londres. Esas promesas realizadas por 29 países representan más de la mitad de lo siete mil millones presupuestados para ese período. Ante esta buena noticia es preciso recordar a los políticos que deberían dejarse de moralismos si quieren vencer al sida. Cerca de 40 millones de personas en el mundo viven con el VIH, cinco millones son infectados y más de tres millones mueren cada año. Se trata de una auténtica epidemia que puede ser abordada con tratamientos médicos para hacer de ella una dolencia crónica y con medidas preventivas para evitar su propagación. Pero el Sida no respeta ningún principio moral: ataca a los recién nacidos, a los huérfanos de enfermos de la epidemia, a los enfermeros por un pinchazo accidental y a los pacientes de otras enfermedades durante una transfusión de sangre contaminada. También ataca a la esposa fiel del marido infiel. Mientras no se consiga la vacuna, el preservativo sigue siendo la medida más eficaz para evitar el contagio en las relaciones sexuales. Preconizar la abstinencia sexual como única medida eficaz es una auténtica inmoralidad, y una fantasía. Los países empobrecidos que han detenido la progresión de la epidemia (Brasil, Tailandia, Uganda y Camboya) obtuvieron esos resultados al cambiar el comportamiento de las personas: no pidieron a las personas que se atuviesen sólo a preceptos morales sino que adoptasen medidas eficaces, en su propio interés y en el de la comunidad. Pero ya han pasado veinte años con miles de millones invertidos contra esta epidemia sin lograr vencerla. Pero, en espera de la vacuna que permitirá un control más seguro, es preciso promover políticas de prevención coherentes, pragmáticas y realistas. Por eso, hay que comenzar por eliminar prejuicios y falsas ideas adquiridas que circulan peligrosamente.
José Carlos Gª Fajardo (Sigue SIDA II Prejuicios: El mundo ya ha tomado la debida conciencia )
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