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J. C. García Fajardo

Retazos de Ting Chang 017: Gatos blancos, gatos negros

Caminaron durante gran parte del día. Ting Chang le contaba a Sergei los grandes rasgos de la inmediata historia de China, seguro de que sus profesores pondrían más énfasis en la de las grandes dinastías, desde el mítico Emperador al que se atribuye la unificación de los reinos chinos.
- Sergei, dicen que los pueblos que desconocen o que olvidan su historia están condenados a repetirla. Pero con la sensación de lo ya visto, que se hace insoportable por no haber sabido aprender de ella para no repetir los mismos errores.
- En el Monasterio apenas se hablaba de otra cosa que de los textos sagrados y de las tradiciones que había que conservar. Aunque, durante mi camino desde Mongolia, algo pude ver pero no entendía mucho porque, en mi país, se vivía parodiando el sistema político maoísta. Éramos de nuevo una colonia pero sin ese nombre y en todas partes nos aplastaba la imagen y las palabras de Mao. Se diría que iba a ser inmortal.
- No lo fue, Sergei. Murió el 9 de septiembre de 1976, después de una penosa agonía. Es curioso pero, unas semanas antes, grandes terremotos asolaron una parte de China causando más de medio millón de víctimas. Sabes que, con arreglo a las creencias populares, esos desastres anuncian cambios de dinastía. Esto no es tan importante, - pues las profecías se construyen después de los acontecimientos -, pero entre las gentes se utilizaba una expresión que parecía olvidada durante las décadas del oprobio.
- ¿Cuál era?
- Muchos hablaban de la pérdida del Mandato del Cielo. Fíjate. Esto sí que era contra revolucionario y todavía no había comenzado la despiadada lucha por la sucesión, a pesar de que siempre habían dicho que todo estaba atado y bien atado.
- Pero Mao ¿no había previsto su propia sucesión?, preguntó Sergei.
- Fue en 1960, durante la Revolución Cultural, cuando preparó a Lin Biao, el líder del Ejército Popular de Liberación como presunto sucesor, apartándolo de las luchas políticas para que no se quemase, aunque ya tenía setenta años. Pero la Campaña del Gran Salto Adelante ocasionó más de treinta millones de muertos de hambre y eso hizo pagar a Mao Zedong un enorme precio político y abandonar la cabeza del Estado aunque conservando su enorme poder carismático, del que otros se sirvieron. La política del líder dio paso a la que había de ser una auténtica revolución económica.
- De la que aún estamos viviendo.
- Sí, pero entonces no se tenía tan claro y personas como Deng Xiaoping, entonces secretario general del Partido, que popularizaría su política con la expresión “Gatos blancos, gatos negros, lo que importa es que cacen ratones”, todavía no había conquistado el poder. Lin Biao, tan radical como siempre, en 1963, desde la cúpula del Ejército Popular de Liberación mandó recopilar un librito con citas de Mao que se editó por millones de ejemplares para adoctrinar al Ejército. Fue el después famoso Libro Rojo de Mao.
- ¿Y la tristemente famosa Revolución Cultural?
- Algunos dicen que fue orquestada por Mao y por sus adláteres para recuperar el poder y mantener la lucha de clases permanente. Mao movilizó a jóvenes y a  adolescentes para que formaran agrupaciones de Guardias Rojos y se alzasen contra todos los que ellos tacharon de contrarrevolucionarios y de burgueses: intelectuales, burócratas, dirigentes locales y antiguos burgueses. Aquí los mejores vástagos de las antiguas familias hubieran corrido un auténtico peligro si los más destacados no hubieran sido enviados a ampliar estudios a países extranjeros.
- Fue la previsión de quienes auscultan el futuro para que se cumplan las profecías que convienen.
- Así es. Fue el tiempo de doblegarse ante la riada y de hacerse el muerto, dejándose ir en apariencia con el curso del río pero preparándose, como los auténticos dragones que lo cabalgan, para hacerse con su fuerza cuando se hubieran enfrentado todos contra todos. Como sucedió creándose un caos con un enorme vacío de poder. Mao sacó el Ejército a la calle y tras dos años de enfrentamientos, purgas, asesinatos y suicidios, destrucción de patrimonio artístico y cultural, el Partido resurgió de sus cenizas y el XII Pleno del Comité Central colocó a Lin Biao como sucesor. Pero los que sabían...
- ... los Sun Tzú...
- Enviaron a los jóvenes revolucionarios y desclasados en masa al campo para gustar su propia medicina: Aprender de los campesinos, como ellos habían hecho con intelectuales y científicos, rectores y académicos que comprendieron que la salvación estaba en recuperar lo mejor de la identidad perdida, la vuelta a las raíces para volar de nuevo, cuando pasase aquella peste de la supuesta Revolución Cultural se había revelado contradictoria, insegura y demencial. El talón de Aquiles se había revelado a pesar de la mano de hierro del Partido regido por ancianos pero algunos de la talla de Deng Xiaoping y de Chu Enlai, artífice de la política exterior china. Como en el choque de trenes no mueren las pulgas, él supo sobrevivir debido a su perfil voluntariamente oscuro. Comenzó con el distanciamiento de la URSS y con la aproximación a EEUU, inimaginable una década antes. Todo esto cristalizó en el viaje de Kissinger a Pekín, en 1971, y con la entrada de China en la ONU, desplazando del Consejo de Seguridad a la China  nacionalista refugiada en Taiwán.
- Así cayó Lin Biao y emergieron Deng Xiaoping y Chu Enlai, - apuntó Sergei para animarlo a que continuase.
- Lin Biao murió de forma misteriosa al caer sobre las estepas heladas de Mongolia el avión que lo llevaba huido a Rusia. Así, Mao, con 78 años se encontraba de nuevo sin sucesor reconocido. Se reabrieron las universidades, se rehabilitaron profesores e intelectuales y, bajo la apariencia de continuidad con el radicalismo anterior, que tanto confundió a Occidente, se introdujeron reformas inteligentes más en consonancia con las nuevas estrategias económicas que en los fanatismos políticos. La lucha de los moderados capitaneados por Chu Enlai y por Deng Xiaoping contra la Banda de los Cuatro, liderada por la esposa de Mao, Jiang Qing, fue atroz desencadenando una insólita campaña contra Confucio.
- ¿Pero no estaba proscrito? ¿No se habían lanzado a la calle con el grito “¡Abajo la barraca de Confucio!”?
- Ellos sabían lo que hacían pues, bajo el pragmatismo y la ortodoxia marxista-leninista, que representaban Chu Enlai y Deng Xiaoping, se estaba ventilando una nueva actitud ante el progreso económico y social, así como la recuperación del papel hegemónico de la China del Imperio del Centro que nadie, dentro y fuera, supo detectar.
- De ahí el triunfo irrefrenable de la economía y del crecimiento desde la década de los setenta.
- Chu Enlai, gravemente enfermo de cáncer, al igual que Mao Zedong, proclamó las Cuatro Modernizaciones para reformar la agricultura, la industria, la defensa y la ciencia y la tecnología. Pero Occidente permanecía ciego y obnubilado por la enorme carga demográfica y la aparente uniformidad de los cuadros vestidos todos con trajes azules. Los nuevos dirigentes pusieron lo eficaz y lo económico por delante de lo político. Conservaron las estructuras pero inyectaron en el sistema unos virus que se apoderaron de todo el andamiaje. El beneficio económico y la más que contrarrevolucionaria frase de Deng Xiaoping: Enriquecerse no sólo es lícito sino revolucionario.
- Y ahí cayeron todos, como moscas en la miel, comenzando por los militares, los políticos y los funcionarios, - dijo Sergei, contento de su metáfora.
- Sí, fue como cuando, para conquistar una fortaleza, el general proclama el derecho de saqueo durante tantos días. Es de una eficacia insuperable, pues ya no compiten contra el enemigo sino contra sus propios compañeros en la codicia y la avaricia por tener más. En enero de 1976 moría Chu Enlai, y Deng Xiaoping fue destituido, pero no destrozado, como habría de verse poco después. Lo responsabilizaron de los sangrientos sucesos de abril en la plaza de Tiananmen. El 9 de septiembre de ese año, 1976 moría Mao, como te dije. Le sucedió Hua Guofeng que, adelantándose a sus oponentes radicales que preparaban un golpe de Estado, ordenó la detención de la viuda de Mao y de los otros cabecillas de la Banda de los Cuatro. Así acabó la tristemente célebre Revolución Cultural dejando a salvo la necesaria memoria carismática del líder máximo, Mao Zedong.
- Y los políticos, estrategas e intelectuales de Occidente sin enterarse de lo que estaba ocurriendo mientras anunciaban un derrumbe y el caos en China.
- O se apresuraban a invertir como locos en los nuevos mercados que, paradójicamente, se les abrían en China. Deng Xiaoping volvió al poder y aplicó los principios de apertura y de reforma mientras desmontaba sutilmente el poder del maoísmo. Deng fue el último Emperador de China, reservando para Mao el de penúltimo Emperador de la dinastía roja, cauterizante, catártica pero revitalizadora que preparó la aurora para el auténtico Imperio del Centro que emerge de nuevo.
- ¿Dónde queda la imagen del caudillo revolucionario de la Larga Marcha y poeta que fascinó a estudiantes y a campesinos, así como a los jóvenes europeos de los sesenta y de lo setenta?
- Bueno, no todo fue candor e ingenuidad en el izquierdismo maoísta del 68. Sobre todo fue ignorancia de la historia y de la manera de ser del pueblo chino. La mayoría de los jóvenes europeos y de las dos Américas que idealizaron a Mao no habían conocido en sus vida más que a cocineros y camareros grises y opacos en los  restaurantes de sus barrios. ¿Qué sabían del enorme potencial científico, cultural y artístico del Imperio del Centro, de la China real y eterna?
- Noble Señor, se te ha encendido la mirada, quizás no haya estado de más la estancia en las chozas  y en este apeadero camino de Shangai, - musitó Sergei mientras recogía el servicio del té -. ¡Me gustaría tanto que me siguieras contando tú la historia de China!

José Carlos Gª Fajardo, por la trascripción

¿Por qué no anuncian la reducción de los beneficios a los accionistas? O algo similar

El mayor fabricante mundial de microprocesadores, Intel, ha anunciado este martes que despedirá a 10.500 trabajadores, cerca de un 10% de su plantilla, para reducir costos y mejorar su posición competitiva. La empresa ha señalado que recortará 7.500 empleos de aquí a fin de año y otros 3.000 hasta mediados de 2007, con lo que espera lograr ahorros por 2.000 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros)el año que viene y de 3.000 millones (2.300 millones de euros) anuales a partir de 2008.
Con esto, la empresa espera contar a mediados del año que viene con 92.000 trabajadores, de los 102.500 que emplea hoy en día.

Retazos de Ting Chang 015: Cosas del Imperio del centro

Una noche de especial calor, el Noble Ting Chang y Sergei estaban tumbados boca arriba, junto al embarcadero de la laguna, contemplando las estrellas.
- Cuando uno mira esto se pregunta qué sentido tienen las guerras, las injusticias y el ansia de poder, - dijo casi en un susurro Sergei. 
- Por eso, en China, preferimos hablar del Cielo, más que de los supuestos dioses inventados por los hombres para soportar el absurdo de una vida sin sentido, -respondió en el mismo tono Ting Chang -. Se empeñan en que la vida tiene que tener un sentido trascendente cuando el único y verdadero sentido de vivir es hacerlo de acuerdo con la naturaleza.
- Lo malo es cuando se culpa al Cielo como si se tratase de un Destino implacable y cruel. Eso aligera muchas responsabilidades y mantiene a la gente atemorizada.
- Al parecer, esa es la clave del poder para muchas personas: la sumisión por el miedo a lo desconocido.
- Pero no es eso lo que enseñan los maestros de las más nobles tradiciones, como nos repetía el nuestro sirviéndose de cuentos y de paradojas, - continuó Sergei.
- Yo mismo quise sustraerme a las responsabilidades de mi condición a la que debía cuanto soy. Creí que huyendo todo sería más fácil, - dijo confidencial Ting Chang.
- Pero el Maestro te abrió los ojos y, con la ayuda de Tenno y del Barrendero de esmeraldas, te ayudaron a que vieras por ti mismo que no es lo que hacemos sino cómo lo hacemos lo que conduce a la felicidad que brota de la armonía y del equilibrio de todo lo que existe.
- Por eso da igual barrer un claustro que arreglar alcorques, o practicar la medicina como evasión y tapa conciencias,  - dijo no sin intención Ting Chang.
- ¡Que me lo digan a mí! – repuso rápido Sergei.
- Mira lo que está sucediendo en el mundo actual, con su loca carrera hacia la destrucción y hacia el caos. Los países de Occidente, que se dicen más desarrollados,  están reproduciendo los esquemas de todos los imperios que han existido en la historia de la humanidad. Esto a pesar de las advertencias de los estudiosos y de los sabios.
- Parece que siempre ha sido así, por lo que decía nuestro Maestro, - apuntó Sergei.
- No hay peor ceguera que la del que se arranca los ojos, -dijo con tristeza Ting Chang -. Hasta hace unos años, en Occidente se sostenía que Rusia y China estaban condenadas a la desaparición, confundiendo un régimen político con un país y con su auténtica historia.
- A los gobernantes parece cegarles la codicia, decía el Maestro, que es lo que conduce a la soberbia y a la ira. Es como si no pudieran considerar el mundo y sus pueblos como una anécdota en un universo en expansión, ilimitado e inimaginable ante el que lo más prudente es adaptarse a sus ritmos sin pretender echar los bueyes por delante del carro, - añadió Sergei.
- ¿Te acuerdas de la historia del boyero, del carro y de los bueyes que nos contó el Maestro Tenno? -, preguntó con inocencia Ting Chang, sentándose en el embarcadero y cubriéndose con una tela que había llevado previsor Sergei.
- ¡Háblame de China, Noble señor! Al fin y al cabo, aunque mongol de nación, soy chino de adopción, mientras me descubro ciudadano del mundo, - pidió Sergei, sentándose a su vez.
- Nosotros nos vanagloriamos de tener más de 5.000 años de historia, algo mitificados, sí, pero que son una realidad incontestable y que no es prudente ignorar cuando EEUU, por ejemplo, no supera los 300 años de desarrollo. Y fíjate, Sergei, la China actual no hace más que recuperar la posición de centralidad económica que tenía a comienzos del siglo XIX cuando era  la primera potencia mundial manufacturera. Lo admirable y que se empeñan en ignorar en Occidente, era que ocupaba esa posición desde hacía más de nueve siglos. O sea, cuando ni estaba descubierta América, ni había comenzado la conquista de África, ni habían comenzado las bárbaras Cruzadas contra “los infieles”. Fíjate que, en 1776, Adam Smith, el padre del Liberalismo y autor de La riqueza de las naciones, había escrito que China era un país más rico que todos los de Europa juntos. Si tenemos en cuenta que, antes de 1880, las relaciones comerciales entre los chinos, japoneses, javaneses y siameses, eran superiores a todas las intra europeas podrían darse cuenta los estrategas modernas del error de considerar al Maoísmo como la tumba de la historia de China.
- He escuchado decir a nuestro Maestro que el comunismo en China no es más que un gran sarpullido, como una catarsis que no alcanzará la duración de cualquiera de las grandes dinastías, - apuntó Sergei que sacó de no se sabe donde un termo con el té especiado que tanto les gustaba.
- En la Europa cristiana no van más allá de los 2.500 años de historia, asumiendo todo el pasado del Mediterráneo, de Egipto y aún de Oriente Medio, lo cual es mucho decir. India, decía el Maestro, es más compleja y no se puede simplificar con los criterios occidentales que se empeñan en razonarlo todo, medirlo y pesarlo, con unos esquemas y modelos que ahogan el espíritu y sofocan la fuerza de la intuición, que es fuente de vida. Pero no tiene una historia con un Imperio del Centro y una cierta continuidad, - dijo evocando el pasado Ting Chang, más en filósofo que en médico.
- También he traído galletas de jengibre, - dijo la Liebre como disculpándose de su voracidad aún en aquellos momentos. Pero, como él decía, “es que estoy creciendo”.
- Leía hace unos días un poema de T.S. Eliot que me había enviado mi hermano desde EEUU: “No pueden los humanos soportar demasiada realidad”. Y es que guste o no guste, lo admitan o no, en términos tecnológicos China estaba en una posición dominante antes y después del famoso Renacimiento europeo. Fueron la Revolución Industrial y la expansión colonial del siglo XIX lo que desplazó a Asia del concierto económico mundial, empobreciéndola, ruralizándola y desindustrializándola, (como escribe Ollé), por medio de la imposición de las reglas del comercio libre que obligaba a los países colonizados a abrir sus fronteras a los productos occidentales sin contrapartida alguna.
- A eso llama un japonés reencastado “el fin de la historia”, porque ya algunos han alcanzado un determinado nivel de desarrollo económico, aunque haya sido a costa de la explotación de miles de millones de seres “incivilizados”.
- Así es, - dijo pensativo Ting Chang mientras se alzaba y comenzaba a caminar en dirección a la Pagoda de las glicinias, seguido por la Liebre de las estepas que no quería perder ripio de aquella oportunidad formidable, aunque fuera a costa de saltarse el método paradójico de los cuentos. Valía la pena, de cara al inmediato futuro de los dos, y de tantos otros -. Es suicida que los occidentales ignoren las pautas culturales, históricas y las características específicas de vivir, pensar y organizarse de un pueblo que sin duda han influido en este espectacular desarrollo de las dos últimas décadas. Fíjate que, en este período, más de cuatrocientos millones de chinos han visto transformada su situación. Desde 1978, más de 25 años, ha habido un crecimiento sostenido superior al 9% anual. A ver si hasta el tan denostado, y con razón, régimen maoísta va a resultar que no es sino otro avatar de la antigua China imperial y burocrática.
- Un día contaste en las chozas, que el actual presidente de China dijo algo así como que China sabrá encontrar en sus tradiciones culturales un nuevo basamento filosófico apoyado en la sabiduría del Taoísmo y en las formas de gobierno inspiradas en Confucio, que, al parecer, pueden servir tanto para un roto como para un descosido, según quien las aplique, - dijo Sergei.
- El sistema comunista ha sido un enorme fracaso y no ha cumplido ninguno de sus postulados -, corroboró Ting  Chang -, pero ha podido servir para olvidar las anquilosadas estructuras de la última dinastía y de la casi desaprovechada revolución que la derrocó. Dicen algunos que las viejas supersticiones, costumbres y creencias vuelven a aparecer por todas partes y sería bueno identificarlas para aplicarles los necesarios correctivos para que su lado destructivo no vuelva a repetirse. Pero ahí están el impacto de Internet y de las nuevas tecnologías, la expansión financiera y económica para asegurarse el suministro de energía y de materias primas.
- Mientras los mercaderes occidentales sólo buscan los beneficios inmediatos, como aquella manera de cazar monos que nos contó el Barrendero: Les ponían cacahuetes debajo del árbol y los iban conduciendo hasta una jaula que tenía dentro un buen puñado pero que tenía una entrada tan estrecha que sólo cabía la mano estirada del mono, la metía, la llenaba de cacahuetes y luego era incapaz de soltarlos para sacar la mano y recuperar su libertad, - contó con gracia Sergei.
- Mira por donde hemos alcanzado el amanecer sin que nos faltara una buena historia-, dijo sonriendo el Noble Ting Chang que saludaba con una leve inclinación de cabeza a los dos Sun Tzen, el de Shangai y el de Nueva York, que iban a reunirse con otros homólogos en este día que habían acordado para que el Noble Señor descansase.

José Carlos Gª Fajardo, por la trascripción

 

Retazos de Ting Chang 016: Taichí chuán de los cerezos

Cuando se despertaron, sustituyeron la sentada del amanecer por una buena sesión de Taichí chuán en una amplia explanada cubierta de hierba, al otro lado de la laguna. Antes de dormirse, Sergei, mirando al planeta Venus que resplandecía en el firmamento, preguntó al Noble Ting Chang:
“- ¿Crees que un hombre puede cambiar su destino?
-  “Creo que un hombre hace lo que puede hasta que su destino le sea revelado”, respondió un noble samurai antes de entrar en la última batalla de su vida aquí en la tierra, porque él, antes de cerrar sus ojos para siempre, acertó a ver los cerezos en flor que parecieron muertos durante el invierno. Esas flores estaban formadas por todo lo que se había convertido en materia, también por las flores que nos habían deleitado durante la primavera pasada, no eran las mismas ni idénticas pero contenían todo lo anterior transformado. Nada muere para siempre, Sergei, nada. Los mensajeros de ese supuesto “destino” son los acontecimientos diarios, lo que le sucede al hombre, y a los demás hombres que viven en una sociedad concreta. No existe un Destino con mayúsculas pues sería identificable con la idea que nos hemos hecho de un supuesto dios creador que, por el hecho de fijarnos un destino, nos haría irresponsables. Y el hombre tiene que ser responsable, al menos, ante sí mismo”.
Sergei no añadió nada y se dirigió a su recámara, adyacente a la de su señor, dejando que esas palabras se expandieran en su mente durante el sueño, del mismo modo que lo habían hecho en su corazón.
No estaban solos sobre la amplia explanada.  Sergei no sabía quién los había convocado ya que ellos se habían acostado casi al alba, después de la reparadora noche bajo las estrellas. Vestidos con amplias túnicas del color de los cerezos, hombres jóvenes y maduros practicaban chikum, mediante la adecuada respiración, antes de iniciar las series de 84 pasos que conformaron una marea de olas armoniosas movidas por un viento interior. Ting Chang y Sergei se colocaron en un espacio que se abrió en el centro, porque ni delante ni detrás evitarían estar en primera fila en alguna de las evoluciones, y,  ellos se sabían aprendices. Ting Chang también a pesar de las prácticas que había realizado al otro lado del río con los tres maestros. Sergei las había imaginado desde su lugar en la baranda de las chozas y ahora llegaba el momento de dejarse llevar sin poner nada por su parte, sin pretender aprender nada, tan sólo suspendiendo cualquier resistencia.
También se suspendió el tiempo pues, como en el cosmos, éste no existe al no haber ningún punto inmóvil que sirviese de referente. El océano tampoco tiene referentes pues hasta las orillas, los cabos y las islas las conforma él con sus mareas. Cuando las aguas se mueven no lo hacen a impulso de los vientos, que sólo actúan en la superficie, sino formando parte de la danza cósmica en la que participan la Luna, las estrellas y las galaxias. Por eso, en la experiencia de los sidhis más venerables que conformaron los Upanishads, el universo danza.
A Sergei le encantó la túnica roja que Ting Chang le tendió cuando se levantaron. No dijo ni preguntó nada. Su señor vestían una igual y él sabía que tenía que endosarla libre de cualquier otra ropa. Habían caminado en silencio por la vereda de los Olmos y, pasadas las pagodas, se sintieron invadidos por una paz reconocible por la experiencia de las sentadas pero que ahora la sentían como brotando de su interior más profundo, como respuesta a una llamada que provenía de ese mar de túnicas rojas en aparente quietud pero que no eran sino un hervidero de acción y de energía. Cuando terminaron las series, todos a una se inclinaron ante el sol que ya reinaba en el horizonte. Con un paso hacia atrás, la marea humana dejó al frente a un venerable anciano que se volvió con el rostro sereno y lleno de paz. Todos se inclinaron en un saludo que comprendía a todo cuanto existía, arriba y abajo, dentro y fuera, entorno y en el centro de cada uno.  Eran conscientes de que por cada uno de ellos pasaba el eje del universo.
Cuando llegaron a la casa, se desayunaron todavía en silencio y, al levantarse para disfrutar del día de asueto que tenían ante ellos, el Noble Ting Chang dijo a Sergei:
- “¿Sabías lo que en Occidente ponen en boca de Séneca referido al aprendizaje?
- ¿Cómo voy a saberlo, Noble Señor, si tú no me lo cuentas? Soy todo oídos.
- Lo aprendí en latín, y ahí va, Liebre de las estepas, Homines dum docent, discunt, los hombres, mientras enseñan, también aprenden. Desde la infancia, a mis hermanos y a mí nos enseñaron buenos maestros y profesores. Pocas cosas existen en China tan valoradas como la buena educación, pues hasta el culto a los antepasados, el respeto a la familia y a las instituciones que mantienen la armonía, se transmiten mediante la educación y el ejemplo. La innovación fue que nuestras hermanas también participaron en esa formación, y eso le costó comprenderlo a nuestras abuelas, pero nadie cuestionó la decisión de nuestro padre, dada la situación revolucionaria que vivíamos en China. Una vez más, se trataba de aplicar la sabiduría del Taoísmo no oponiéndonos a la riada sino adaptándonos a ella, como hace el agua. ¿Recuerdas lo que nos contó el Maestro Tenno evocando un maravilloso pasaje de Lao Tzú?
- Sí que lo recuerdo, Noble señor, ¿cómo íbamos a olvidarlo, sobre todo allí en las chozas en donde vivíamos en la ribera de un río que nos servía de referente bajo el cielo? -, respondió Sergei. Lo memoricé y lo conservo como un tesoro.
- ¡Cántalo, Sergei, con la tonalidad que nos enseñó el Barrendero!, musitó Ting Chang que por unos momentos había dejado un lado su proyecto de ilustrar a Sergei en la historia del Imperio del Centro, como complemento de lo que le enseñaran los profesores que le asignó.

“La suprema bondad es como el agua.
El agua todo lo favorece y a nada combate.
Se mantiene en los lugares
que más desprecia el hombre
y así, está muy cerca del Tao.
Por esto, la suprema bondad es tal que,
su lugar es adecuado.
Su corazón es profundo.
Su espíritu es generoso.
Su palabra es veraz.
Su gobierno es justo.
Su trabajo es perfecto.
Su acción es oportuna.
Y no combatiendo con nadie,
nada se le reprocha.
- Bien, Sergei, ya tenemos alimento para el camino.
- ¿Adónde vamos, Noble señor?
- ¿De dónde venimos, Liebre?
- Yo de las estepas de Mongolia, - repuso mientras terminaba de preparar una mochila en la que llevaba un termo con té y unas fiambreras.

 

José Carlos Gª Fajardo por la trascripción

¿A qué jugamos? Principado de Liechtenstein, paraíso fiscal para blanquear dinero del crimen organizado

Los medios de comunicación han llenado espacios y horas con la aplastante victoria sobre el equipo de fútbol de un país inexistente excepto por ser uno de los paraísos fiscales más tenebrosos del mundo, es la sentina de la banca suiza. El mayor banquero es el Príncipe reinante que siempre amenaza con retirarse a su palacio de Viena si le recortan alguno de sus inmensos poderes reales que allí son los financieros. Muchísimos deportistas, miembros de familias reinantes y de la jet society, junto con los más sórdidos negociantes blanquean allí dinero procedente del narcotráfico, de la venta de armas y del crimen organizado disponen allí de facilidades fiscales increíbles. Muchas inmobiliares de renombre saben de qué estamos hablando. Pero todos callan porque en esa sentina se llevan a cabo operaciones fraudulentas relacionadas con la caida de gobiernos, la compra de políticos venales y el infernal tráfico de armas, que ningún país democrático y serio permitiría. Las instituciones suprancaionles y las de la Unión Europea tendrían que denunciar y acabar con las prácticas que se llevan a cabo en el país con mayor renta per cápita cerca de 40.000$, pero que pertenecen a unos pocos transnacionales. ¿Conocen nuestros deportistas y sus incondicionales la realidad de este "país"? Me temo que no, como tampoco podrían explicar las realidades de San Marino o de Mónaco.

Veamos algunos datos y sugiero abrir un debate sobre los paraísos fiscales de Gibraltar, Mónaco, Bahamas, Jamaica, y el resto hasta una treintena conocida y documentada, pero que sirve a los intereses de la CIA, del MOSAD y de la mayoría de servicios de inteligencia del "mundo libre" por su eficacia y discreción. Situado entre Suiza y Austria, el último principado independiente de la monarquía austrohúngara, tiene una superficie de 160 km2 y una población de 37.000 personas. La capital Vaduz tiene menos de 6.000 habitantes. Hablan alemán y son católicos en un 90%. Gobierno: monarquía constitucional. Príncipe Hans-Adam II, jefe de Estado, desde noviembre de 1989. Tiene un Gobierno de opereta siempre bajo la amenaza de que el Príncipe se marche con sus caudales y deje el país en la ruína. Es miembro del Consejo de Europa, mantiene una unión aduanera y monetaria con Suiza, que lo representa en el exterior.  Ah, su Fiesta nacional es el 14 de febrero.  El origen de ese peculiar "país" fue cuando el príncipe Johann Adam de Liechtenstein compró la señoría de Schellenberg y el condado de Vaduz y en 1719 el emperador Carlos VI de Alemania convirtió en "principado del Imperio", con el nombre de Liechtenstein, a los dos señoríos de Vaduz y Schellenberg, para su fiel servidor Anton Florian de Liechtenstein.
En 1806 Liechtenstein fue incluido por Napoleón en la Confederación Renana, una liga de 16 estados pertenecientes al Imperio Alemán. Napoleón les garantizó la independencia estatal y éstos lo reconocieron como protector. Fue así como Liechtenstein adquirió también su soberanía.
En el Congreso de Viena de 1815, el principado ingresó en la Confederación Germánica hasta que su disolución, en 1866, dio lugar a la ruptura de los últimos vínculos jurídicos con Alemania. Liechtenstein carece, desde 1868, de fuerza militar. Entre 1852 y 1919 (fin de la Primera Guerra Mundial) existió un convenio aduanero entre el principado y la doble monarquía austro-húngara.
Las elecciones parlamentarias de marzo de 2005 contaron con un alto porcentaje de sufragantes (87%). En las mismas, el "ganador" fue el Partido de los Ciudadanos Progresistas (FBP) que conquistó el 48,7% de los votos,seguido por la Unión Patriótica (VU) con el 38,2 %. Los ecologistas de la Lista Libre (FL) alcanzaron el 13%. 
 
La economía del principado está estrechamente relacionada con la de Suiza, habiendo desaparecido los controles aduaneros en la frontera de ambos países. La banca y los servicios financieros son la industria principal del principado, con un producto nacional bruto por habitante (en la última década del siglo pasado) de 35 mil dólares anuales, uno de los más altos del mundo.
La combinación de un bajo nivel impositivo con la facilidad de procedimientos y una buena protección de la confidencialidad bancaria hicieron de Liechtenstein un controvertido paraíso fiscal, que en la última década del siglo pasado se vio envuelto en un escándalo de blanqueo de capitales.
Tras revelarse en 2000 un informe reservado de los servicios secretos alemanes (BND) que señalaba a Liechtenstein como el más importante centro de lavado de dinero en Europa y uno de los más importantes del mundo, el Grupo de Acción Financiera Internacional sobre Blanqueo de Dinero (GAFI) incluyó al principado en una lista de paraísos para operaciones ilegales de dinero.
Pero unas oportunas modificaciones formales en su legislación fiscal les permitió desaparecer de la lista negra del GAFI. A pesar de esto, tan solo en los primeros siete meses de ese año, Liechtenstein recibió 107 solicitudes de cooperación judicial de países extranjeros en materias relacionadas con la delincuencia económica o financiera, debido a las facilidades de procedimiento que aportaba la nueva legislación de ayuda judicial internacional. La justicia del principado se basó en esas normas para cumplir, por primera vez, una sentencia judicial procedente del comercio ilegal de drogas.
No obstante las nuevas normas de control, los vecinos europeos de Liechtenstein y las organizaciones internacionales han estado ejerciendo presión sobre las tierras del príncipe Hans-Adam para que modifique aún más la legislación que, según éstos, todavía permite el blanqueo de dinero y la evasión fiscal. Los banqueros -entre ellos el propio príncipe, titular del LGT Bank, el mayor de Liechtenstein- dicen que una reforma bancaria más amplia de la que ya se ha llevado a cabo pondría en peligro gran parte de los 70.300 millones de dólares que se gestionan en el principado.
El monarca no controla el gobierno electo ni el cumplimiento de la regulación, por lo que ha amenazado con marcharse a Viena y trasladar los activos de su familia al extranjero, en caso de que los cambios en materia fiscal exigidos desde el exterior amenacen sus negocios.
Un referéndum, realizado en marzo de 2003, otorgó nuevos poderes políticos al príncipe Hans-Adam. En agosto de 2003, este auténtico Capo pero admitido en la jet mundial por los favores y servicios que les presta, anunció que entregaría el poder a su hijo, el príncipe Alois, aunque continuaría ejerciendo como jefe de Estado.En agosto de 2004, Hans-Adam II transfirió formalmente el poder al príncipe Alois. Adam II, según lo previsto, continuó ejerciendo como jefe de Estado. Alois, el mayor de los cuatro hijos de Adam II, cursó estudios en la academia militar Sandhurst del Reino Unido. En 2003, el Consejo de Europa criticó a Liechtenstein por las enmiendas constitucionales que incrementaron los poderes de la familia real. Las mismas otorgaron el veto a nuevas leyes y el poder de dimitir a gobernantes por la sola voluntad del monarca. Alois, quien apoyó a su padre en esas instancias constitucionales, declaró que Liechtenstein podría abandonar el Consejo de Europa si ese organismo pretendiera monitorear la democracia en su país. A exigir el cumplimieneto de los compromisos internacionales el principito le llama monitoreo.
Todo esto está sucediendo en Europa... a los ojos de todo el mundo.... por unas papelinas encontradas a un pobre desgraciado (que no fuerza a nadie a comprárselas sino que actúa según las divinas leyes de la oferta y la demanda) lo mandan años a la cárcel... y  estos más que ladrones de opereta se mueven en todas las instancias sociales. Pero nadie en el Comité Internacional de Fútbol se atreve a denunciar a estos auténticos depredadores porque financian con largueza a muchas personas e instituciones de los comités oportunos. Pero España, con su toro y con su bandera, ha obtenido una aplastante victoria sobre sus contrincantes...
 


 
 

Realismo progresista para EEUU

Joseph S. Nye fue subsecretario de Defensa y director del Organismo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y en la actualidad es catedrático de la Universidad de Harvard.
Me parece interesante este artículo suyo:
Los sondeos en Estados Unidos reflejan una exigua aprobación ciudadana de la gestión del presidente George W. Bush en política exterior, pero también un escaso consenso respecto a qué debería ocupar su lugar. Las desenfrenadas ambiciones de los neoconservadores y los nacionalistas autoritarios durante su primera legislatura crearon una política exterior que parecía un coche con acelerador, pero sin frenos. Estaba abocada a salirse de la carretera.
Pero, ¿cómo debería utilizar Estados Unidos su poder y qué papel deberían desempeñar los valores? El Partido Demócrata podría resolver este problema adoptando la sugerencia de Robert Wright y otros de perseverar en el "realismo progresista". ¿Qué constituiría una política exterior realista y progresista?
Una política exterior realista y progresista empezaría por entender la fuerza y los límites del poder estadounidense. Estados Unidos es la única superpotencia, pero preponderancia no es sinónimo de imperio o de hegemonía. Estados Unidos puede influir en otras partes del mundo, pero no controlarlas. El poder siempre depende del contexto, y el contexto de la política mundial actual es como una partida de ajedrez tridimensional. El tablero superior del poder militar es unipolar, pero en el tablero intermedio de las relaciones económicas el mundo es multipolar, y en el tablero inferior de las relaciones transnacionales -que comprenden cuestiones como el cambio climático, las drogas, la gripe aviar o el terrorismo- el poder está distribuido de forma caótica.
El poder militar es una pequeña parte de la solución para responder a las nuevas amenazas que se encuentran en el tablero inferior de las relaciones internacionales. Éstas exigen cooperación entre los gobiernos y las instituciones internacionales. Incluso en el tablero superior (donde Estados Unidos representa casi la mitad del gasto mundial en defensa), el Ejército tiene superioridad en las zonas globales comunes del aire, el mar y el espacio, pero está más limitado en su capacidad para controlar a poblaciones nacionalistas en regiones ocupadas.
Una política realista y progresista también haría hincapié en la importancia de desarrollar una gran estrategia integrada que combine poder militar "duro" con un atractivo poder "blando" en un solo poder "inteligente", del tipo que ganó la guerra fría. Estados Unidos debe utilizar el poder duro contra los terroristas, pero no puede esperar imponerse en esta batalla a menos que se gane el corazón y la mente de los moderados. El mal uso del poder duro (como en Abu Ghraib o Haditha) engendra nuevos reclutas para el terrorismo.
Actualmente, Estados Unidos carece de esa estrategia integrada para combinar poder duro y blando. Muchos instrumentos oficiales de poder blando -diplomacia, programas de intercambio, ayuda al desarrollo, paliación de los desastres o contactos entre ejércitos- se encuentran repartidos por todo el Gobierno, y no existe ninguna estrategia general. Estados Unidos gasta unas 500 veces más en su Ejército que en difusión e intercambios. ¿Es la proporción adecuada? ¿Y cómo debería relacionarse el Gobierno con los generadores no oficiales de poder blando -desde Hollywood a Harvard, pasando por la Fundación Gates- que emanan de la sociedad civil?
Una política realista y progresista debe fomentar la promesa de "vida, libertad y búsqueda de la felicidad" de la tradición estadounidense. Esa gran estrategia tendría cuatro pilares fundamentales: ofrecer seguridad a Estados Unidos y sus aliados; mantener una sólida (y equitativa) economía nacional e internacional; evitar desastres medioambientales, y alentar la democracia y los derechos humanos en el territorio nacional y, donde sea factible, en el extranjero.
Eso no implica imponer los valores estadounidenses por la fuerza. La atracción es mejor que la coacción a la hora de fomentar la democracia, y se necesita tiempo y paciencia. Sería inteligente que Estados Unidos impulsara la evolución gradual de la democracia, y de un modo que acepte la realidad de la diversidad cultural.
Esa gran estrategia se centraría en cuatro amenazas principales. Probablemente el mayor peligro sea la intersección de terrorismo y material nuclear. El impedirlo requiere políticas para contraatacar el terrorismo y fomentar la no proliferación, una mejor protección de los materiales nucleares, la estabilidad en Oriente Próximo y una mayor atención a los Estados fallidos. El segundo gran desafío es el auge de una hegemonía hostil a medida que Asia recupera su cuota de las tres quintas partes de la economía mundial que se corresponden con sus tres quintas partes de la población mundial. Esto exige una política que integre a China como accionista global responsable, pero que proteja sus intereses frente a una posible hostilidad manteniendo estrechas relaciones con Japón, India y otros países de la región. La tercera gran amenaza es una gran depresión económica, que podría verse desencadenada por una mala gestión económica o una crisis que alterara el acceso global a los flujos petrolíferos del golfo Pérsico, donde se encuentran dos tercios de las reservas mundiales de petróleo. Esto requerirá unas políticas que reduzcan progresivamente la dependencia del petróleo. La cuarta gran amenaza son los desastres ecológicos, como las pandemias y un cambio climático negativo. Esto requerirá unas políticas energéticas prudentes, además de una mayor cooperación a través de instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
Una política realista y progresista debería centrarse en la evolución del mundo a largo plazo y ser consciente de la responsabilidad que tiene el país más poderoso y grande del sistema internacional de generar bienes globales o comunes. En el siglo XIX, Reino Unido definió su interés nacional de forma que incluyera el fomento de la libertad en los mares, de una economía internacional abierta y de un equilibrio de poderes estable en Europa. Esos bienes comunes ayudaron a Reino Unido, pero también a otros países. También contribuyeron a la legitimidad y el poder blando de Reino Unido.
Estados Unidos, que ahora ocupa el lugar de Reino Unido, debería desempeñar un papel similar fomentando una economía y unas zonas comunes internacionales abiertas (mares, espacio, Internet), mediando en las disputas internacionales antes de que se agraven, y desarrollando normativas e instituciones mundiales.
Dado que la globalización propagará las capacidades técnicas, y la tecnología de la información permitirá una mayor participación en las comunicaciones globales, la preponderancia estadounidense será menos dominante en este siglo. El realismo progresista exige a Estados Unidos que se prepare para ese futuro definiendo su interés nacional de un modo que beneficie a todo el mundo.

 

Parece de imbeciles, pero es cierto el absurdo alcanzado por el falso nacionalismo de algunas comunidades

Ni en clase, ni en el recreo, ni en las reuniones de padres. El Ayuntamiento de Merchtem, una localidad belga a 15 kilómetros de la bilingüe Bruselas, ha prohibido el uso del francés y de cualquier idioma que no sea el flamenco, so pena de sanción, en sus cuatro escuelas públicas. La polémica decisión del alcalde de Merchtem se produce en un momento de alta tensión entre flamencos y valones, las dos grandes comunidades políticas en las que se divide el Estado federal belga. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y la extrema derecha independentista subiendo como la espuma, la prohibición de Merchtem echa leña a un fuego encendido hace días por el ministro presidente de la próspera región de Flandes, Yves Leterme, quien acusó a los francófonos de estar intelectualmente discapacitados para aprender flamenco.
El complejísimo sistema político belga, en el que cada comunidad lingüística cuenta con un Parlamento propio, responde a la realidad de un país surcado por la frontera que divide el país entre el norte flamenco y el sur francófono y en el que alrededor del 40% de la población es francófona, y el resto, salvo una minoría germanófona, habla flamenco. La lengua divide así el país y a sus habitantes, que tienden a funcionar dentro de sus comunidades y a no mezclarse con la de enfrente. El aislamiento e incluso enfrentamiento entre flamencos y valones dura ya décadas, pero en los últimos años, la brecha no ha dejado de crecer y los discursos secesionistas ganan adeptos.

Antes de bombardear Líbano ya se habían repartido los beneficios de su recontrucción

Comienza la conferencia de donates con el objetivo de recaudar 390 millones de euros para Líbano. El Gobierno de Líbano hará la solicitud de cientos de millones de dólares para la fase inmediata de recuperación de viviendas y la infraestructura que fue atacada por el ejército israelí durante su reciente campaña militar. Durante los 33 días que duró el conflicto, los bombardeos israelíes destruyeron gran parte de las infraestructuras libanesas y más de 15.000 viviendas.

Cuando comenzó la salvaje invasión de Iraq por parte de los anglonorteamericamos y socios satélites ya estaban repartidas las contratas para reconstruir los puentes, carreteras, centrales de agua y de electriciad, edificios (excepto el de Hidrocarburos que no recibió ni una bomba porque les interesaba mantenerlo en marcha pues era el fin principal de esa injusta guerra, no así con el famoso museo que fue dado al pillaje teledirigido). Es espantoso comprobar que las empresas que recibirán los encargos de reconstrucción pertenecerán a los países atacantes. Si esto no es criminal...

 

Las bombas de racimo contra población civil violan el Derecho Internacional

Naciones Unidas ha denunciado el uso "completamente inmoral" de bombas de racimo por parte de Israel durante los últimos días de la guerra que mantuvo contra Hezbolá en el sur de Líbano. Jan Egeland, subsecretario de Asuntos Humanitarios de la ONU, ha asegurado que se han encontrado unos 100.000 pequeños artefactos sin explotar en más de 350 puntos del sur del país árabe, y que el 90% de las bombas cayeron durante las últimas 72 horas del conflicto, cuando Tel Aviv sabía que una resolución de alto el fuego se ultimaba entre los miembros del Consejo de Seguridad.
"Es inexplicable por qué Israel aceleró" el lanzamiento de bombas de racimo "cuando se acercaba el fin de la guerra y sabíamos que habría una resolución", ha dicho Egeland. El responsable de la ONU cree que se tardará entre uno y dos años en desactivar las bombas que no han explotado.
La ONU ha obtenido esta información a través de su Centro de Coordinación de Minas en Líbano después de examinar cercar del 85% de las áreas bombardeadas por la aviación israelí, según Egeland. "Las bombas han afectado a muchas casas y muchas granjas. Estarán con nosotros muchos meses, tal vez años", ha añadido el responsable de la ONU.
Las controvertidas bombas de racimo están formadas por una carcasa que se abre y libera pequeñas bombas a medida que se aproxima al suelo. Suelen utilizarse para atacar distintos objetivos, como vehículos acorazados, personas o para iniciar fuegos. Pueden cubrir un área grande y no gozan de gran precisión. "Al afectar a la población civil, constituyen una violación del Derecho Humanitario Internacional", ha señalado Jan Egeland durante una rueda de prensa en Nueva York.

 

 

 

“No pueden los humanos soportar demasiada realidad", T. S. Eliot

Muy interesantes las palabras de Juan Benet en Volverás a Región, Alianza Editorial, “Creo que la vida del hombre está marcada por tres edades:
la primera es la edad del impulso, en la que todo lo que nos mueve y nos importa no necesita justificación, antes bien nos sentimos atraídos hacia todo aquello – una mujer, una profesión, un lugar donde vivir -, gracias a una intuición impulsiva que nunca compara; todo es tan obvio que vale por sí mismo y lo único que cuenta es la capacidad para alcanzarlo.
En la segunda edad aquello que elegimos en la primera, normalmente se ha gastado, ya no vale por sí mismo y necesita una justificación que el hombre razonable concede gustoso, con ayuda de su corazón, claro está; es la edad de la madurez, es el momento en que, para salir airoso de las comparaciones y de las contradictorias posibilidades que le ofrece todo lo que contempla, el hombre lleva a cabo ese esfuerzo intelectual gracias al cual una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la reflexión.
En la tercera edad no sólo se han gastado e invalidado los móviles que eligió en la primera sino también las razones con que apuntaló su conducta en la segunda. Es la enajenación, el repudio de todo lo que ha sido su vida para la cual ya no encuentra motivación ni disculpa.
Para poder vivir tranquilo hay que negarse a entrar en esa tercera etapa; por muy forzado que parezca, debe hacer un esfuerzo con su voluntad para permanecer en la segunda; porque  otra cosa es la deriva”.
(La juventud como impulso, como intuición compulsiva que nunca compara; la madurez como ese momento singular en que una trayectoria elegida por el instinto es justificada a posteriori por la reflexión, cuando los esfuerzos se orientan a justificar los actos, a comprender las causas de las cosas, cuando  necesita una justificación que el hombre razonable concede gustoso, con ayuda de su corazón; y, en fin, la vejez como enajenación, repudio, deriva, como esa edad en la que a toda costa debe procura cada uno no ingresar, si es que desea vivir tranquilo, es decir, el momento en que triunfa el apetito de tranquilidad, que, en este último momento de la vida, sólo se adquiere al precio de la amputación de la conciencia" Dámaso López García scripsit).

Homenaje a Naguib Mahfuz II: Maasalama, querido maestro

El gigante literario y moral árabe

En febrero de 2003 Naguib Mahfuz tuvo que ser hospitalizado. Tenía entonces 92 años y, sin haberse recuperado nunca de las puñaladas que le habían dado en 1994 unos terroristas islamistas, el único escritor árabe galardonado con el premio Nobel de Literatura no lograba vencer una fuerte gripe. Aún así, enviaba mensajes al diario cairota Al Ahram. En uno se mostraba “muy preocupado” por la guerra que Bush preparaba contra Irak. “Mi posición”, decía, “es muy clara: me opongo a Sadam y me opongo también a esta guerra. La guerra generará una cantidad enorme de destrucción, no solo en Irak, sino en todo el mundo árabe. Esto es algo que no necesitamos”. En otro de los mensajes transmitidos a Al Ahram, se preguntaba si el presidente del Gobierno español que jaleaba la posición belicista de Bush era el mismo que le había visitado no hacía mucho en su casa de El Cairo y le había dicho que España siempre sería amiga del mundo árabe. La respuesta era afirmativa: se trataba del mismo personaje, José María Aznar.
Mahfuz ha sido durante décadas un gigante literario y moral en el mundo árabe. Como escritor, Mahfuz era el gran retratista de la vida cairota del siglo XX, el maestro indiscutible del realismo egipcio y el mejor escritor en una de las lenguas más hermosas y más habladas del planeta. Como personalidad pública, era un baluarte contra los extremismos políticos —y en particular los supuestamente basados en creencias religiosas, sean éstas musulmanas, judías o cristianas— y un firme partidario de la coexistencia en Tierra Santa de dos Estados: el israelí y el palestino. También era un filósofo epicúreo. “Cuando veo mi vida en su conjunto, me pongo contento”, declaró en agosto de 1993 a Le Figaro. “El sentido de la vida”, añadió, “no es independiente de la vida misma. Vivir quiere decir comer, beber, dormir, amar, trabajar, pensar. Tal es el sentido de la vida”.
En noviembre de 1994, en el hospital cairota adonde le había llevado el atentado sufrido el mes anterior, Mahfuz citó el viejo proverbio árabe: “Los perros ladran, la caravana sigue su camino”. Desde entonces han pasado muchas más cosas horribles, incluídos los atentados terroristas del 11-S y el 11-M en Estados Unidos y España, la calamitosa invasión norteamericana de Irak y la reactivación de los conflictos en Palestina y Líbano. Y no obstante, Mahfuz —casi ciego, con el oído muy duro, la lengua balbuciente y la mano derecha paralizada desde el atentado— siguió sosteniendo hasta el final que la caravana de un creciente diálogo universal de culturas, que consideraba el aspecto más interesante de la globalización, seguiría caminando. También continuó escribiendo; mejor dicho, dictando pequeñas historias o reflexiones. “Si las ganas de escribir me abandonan un día, deseo que ése sea el de mi muerte”, declaró en 1988.
Lo malo es que los perros no sólo ladran, sino que también muerden. Así que Mahfuz pasó su último período viviendo en El Cairo con protección policial. Sobre la cabeza de un escritor comparado con Flaubert, Tolstói o Balzac seguía pesando la fatua que lo condenaba a muerte por presentar de modo supuestamente irreverente a Moisés, Jesucristo y Mahoma en su novela Hijos de nuestro barrio. Ese delirante decreto religioso —similar al que Jomeini dictó contra Salman Rushdie— fue emitido a finales de los años ochenta por el jeque islamista egipcio Omar Abdel Rahman, actualmente en prisión en Estados Unidos por su participación en el primer atentado contra las Torres Gemelas, el de 1993. Fue esa fatua la que intentaron aplicar en octubre de 1994 los integristas que acuchillaron a Mahfuz en el cuello cuando salía de su casa.
Así que El Cairo de este comienzo del siglo XXI ya no ofrecía la oportunidad de departir con Mahfuz en el café Alí Baba, donde durante décadas el escritor ojeaba por la mañana la prensa local antes de acercarse a Al-Ahram, a entregar su columna. La figura del escriba enjuto y elegante, de gruesas lentes y pulcra sahariana había desaparecido del paisaje público cairota. El atentado le había convertido en un hombre enfermo y recluido en su casa, aunque siempre lúcido. “Doy gracias a Dios de ser ciego, para no ver la muerte de los niños palestinos”, declaró en octubre de 2000 a Randa Achnawi, en una entrevista para EL PAÍS. “Nunca pensé que Israel pudiera obrar así”, añadió. “Siempre he tenido un alto concepto de ellos, siempre los he juzgado como un pueblo muy civilizado, incapaz de actuar de forma irracional”.
Moderado políticamente, también lo era en materia religiosa. Para él, la religión, cualquier religión, era “amor a la gente y a la vida” y “una relación íntima entre la persona y Dios”, y por eso le preocupaban por igual los llamamientos de Bush a la cruzada y los de Osama Bin Laden a la yihad. “Si el mundo hace caso de lo que dice esa gente vamos a la perdición”, decía.
Nacido en 1911 en el viejo El Cairo fatimita, hijo de un funcionario y funcionario él mismo durante buena parte de su vida, casado y con dos hijas, Mahfuz, con novelas como El callejón de los milagros, la Trilogía de El Cairo, Hijos de nuestro barrio, Jan Aljili, El ladrón y los perros y Miramar, entre otras, abordó repetidamente el tema de la lucha de los seres humanos por mantener la memoria, la dignidad y el amor frente al destino y las convenciones sociales. Su lenguaje siempre fue sencillo, comprensible y hermoso, y sus descripciones de El Cairo, equiparables a las que realizaran Dickens de Londres y Zola de París.
En la lengua del Corán, perfecta para la poesía y la oratoria, no existía una obra novelística tan larga, sólida y fecunda hasta que llegó él. Y precisamente por eso recibió en 1988 el premio Nobel de Literatura. Fue el primer árabe —y hasta ahora el único— en conseguirlo.
Mahfuz creía en la utilidad de las palabras. En octubre de 2001 declaró a Babelia: “Cuando se habla de conciencia, hermandad y justicia en el mundo, alguna gente dice que eso solo son palabras que expresan sueños. Pero no solo las pesadillas pueden hacerse realidad, también pueden materializarse los sueños”. Una afirmación que completó con otra igualmente maravillosa: “La justicia consiste en tener respeto por el derecho de la gente a vivir como quiera”.
Maasalama, adiós, querido maestro!

Javier Valenzuela

Homenaje a Naguib Mahfuz, único Premio Nobel en lengua árabe

Me sumo a las palabras del gran analista internacional, buen conocedor del mundo árabe y Embajador de España en la UNESCO, José Mª Ridao, buen amigo. Nesemu                                                    Junto a otros escritores egipcios como Taha Husain y Tawfiq al-Hakim, Naguib Mahfuz forma parte de los fundadores indiscutibles de la prosa moderna, no sólo de su país, sino de la totalidad del mundo árabe. Excelente conocedor de la tradición medieval escrita en su propia lengua, así como atento lector de las novelas europeas y norteamericanas de mayor audacia formal, Mahfuz fue incorporando a su obra de ficción y, a través de ella, a la literatura en árabe, la mayor parte de las técnicas y procedimientos narrativos que hoy son característicos del género, desde la narración coral hasta el monólogo interior. Por esta razón, Mahfuz no puede ser sólo considerado como un escritor egipcio de excepcional talento; según vino a corroborar la concesión del Premio Nobel en 1988, además de las abundantes traducciones de sus obras, se trata de un escritor de aliento y preocupaciones universales que, no obstante, supo comprometerse con lo que Kundera llama el "pequeño contexto": los barrios populares de El Cairo, el Egipto convulso del final del colonialismo y de la progresiva conversión en una potencia.
El carácter pionero de la obra de Mahfuz, unido a su extensión y variedad formal, hacen de él, más que un autor, una literatura, y de ahí los múltiples, y contradictorios, paralelismos que en ocasiones se han establecido entre su empresa narrativa y la de otros escritores europeos, como Galdós o Balzac. Los inicios de su carrera literaria, en la década de los cuarenta del pasado siglo, estuvieron marcados por la afirmación nacionalista, entendida como un medio para deslegitimar la ocupación colonial, como un mecanismo para dejar al descubierto la coartada de la "misión civilizadora". Mahfuz concibe un ciclo de novelas con el que recrear el esplendor del Egipto faraónico, de acuerdo con un modelo que, en efecto, podría recordar el propósito de los Episodios Nacionales, esto es, la voluntad de contribuir desde la novela a la configuración de la nación. La idea implícita que parece animar a Mahfuz es la de enfrentar a los colonizadores con su descabellada pretensión de civilizar a los habitantes de un país que, siglos atrás, había encarnado la mayor civilización de la época.
Pero Mahfuz abandona el proyecto apenas iniciado y emprende una vía narrativa más próxima de La comedia humana, que es la que le consagrará como escritor. En lugar de recrear el pasado esplendoroso de Egipto, levantará acta de las calles de la capital y de la ingente variedad de personajes que viven o malviven en ellas. Fruto de esta concepción literaria será una de sus obras más conocidas, El callejón de los milagros, de 1947, una novela en la que múltiples voces relatan desde un exiguo rincón urbano la ambición y caída de Hamida, dando cuenta, además, de las historias cotidianas de un barbero, un dentista, el dueño de un café y otros múltiples personajes. La Trilogía de El Cairo, publicada entre 1956 y 1957, y también muy conocida, obedece a similares patrones literarios, aunque, a diferencia de El callejón de los milagros, está concebida como una saga familiar que recrea la historia de Egipto entre 1917 y 1944. La evolución narrativa de Mahfuz, compuesta por decenas de títulos entre los que destacan Principio y fin, Chicos de Gebelawi, El ladrón y los perros, Miramar o Hijos de nuestro barrio, de 1993, por la que fue condenado a muerte por los grupos yihadistas, y aún prohibida en Egipto, le va conduciendo hacia los personajes solitarios y desencantados de sus últimas novelas, al tiempo que le va empujando a situar sus relatos en un plano onírico, en un universo casi difuminado.
Fue precisamente la publicación en Beirut de Hijos de nuestro barrio lo que le valió a Mahfuz el atentado de 1994 que estuvo a punto de costarle la vida, y cuyas secuelas le impidieron seguir recorriendo la ciudad a la que consagró su literatura. Su muerte de ahora demostrará a los frustrados asesinos de entonces la inutilidad de su intento: la obra del egipcio Naguib Mahfuz, de este paseante de El Cairo, forma parte de la cultura universal. Y contra eso nada pueden ni podrán nunca los fanáticos.

Retazos de Ting Chang 014: Carnicero aventajado

Bastante antes del amanecer, Sergei se sentaba unos pasos detrás del Noble Ting Chang para acompañarle en la meditación. De alguna manera, Sergei sentía que el Venerable Sun Tzen, ¡el chofer que había ido a buscarlos al monasterio! también estaba sentado en algún lugar cercano. Nunca hablaban hasta después del desayuno, cuando Sun Tzen se asomaba por uno de los lados de la terraza y hacía una leve inclinación de cabeza a la que respondía Ting Chang alzándose y permaneciendo unos segundos de pie en un silencio que todos respetaban. Entonces, guiñaba un ojo a Sergei y se dirigía a su tarea de recibir a personajes responsables de las diferentes áreas del imperio económico y financiero de su padre. A veces, hablaba por teléfono con su hermano que seguía todo el proceso desde Nueva York. Ambos sabían que su padre estaba al corriente de todo, pues él también tenía otro Sun Tzen a su lado. Estos Sun Tzen, así como se refería a ellos el Noble Ting Chang para no volver loco a Sergei, se habían formado al lado del padre durante los duros años del maoísmo más desatinado y enloquecido pero que el padre supo interpretar como la necesaria catarsis de un sistema que iba mucho más allá y era más profundo que la desquiciada Revolución cultural. Esta no había sido ninguna de las dos cosas pero había servido para que se consumiesen en su propia sentina las excrecencias de un período de transición desde el anquilosamiento de la última dinastía a los albores de la nueva, que todavía no tenía cabezas visibles. Pero sí hombres sabios que actuaban entre bastidores desprovistos de la más mínima ambición o codicia.
Hacia medio día, Ting Chang aparecía por algún lugar del jardín o de las pagodas que flanqueaban la laguna y allí estaba Sergei listo con una sonrisa y con alguna invención para que el Noble señor se relajase antes de comer algo.
- ¿Has aprovechado el tiempo, Sergei?
- Progreso en el manejo de la informática, en el aprendizaje de los recursos de vuestra lengua y en el respeto de los ritos y de las normas establecidas.
- ¿Son duros los formadores que te ha puesto Sun Tzen?
- ¡En absoluto, Noble señor! Actúan como si yo ya tuviera dentro lo que ellos me van a enseñar y hacen del estudio un juego. Da la sensación de que no tienen un programa establecido y que aprovechan todo cuanto sucede a lo largo del día.
- Eso es lo que tú te crees. Saben muy bien lo que has de aprender y fueron elegidos porque poseen el arte de compartir los saberes sintonizando con el educando. Caminan a su lado y le van descubriendo la realidad, pero sin alzar el velo más de lo necesario porque las enseñanzas, como los líquidos, se adaptan al contenedor que los ha de recibir.
- Como le sucedió a aquel candidato a discípulo que visitó al Maestro y que no pudo recibir nada porque se derramaba de tanto como llevaba en su buche.
- Hombre, Sergei, dicho así... el cuento no se adapta mucho a ti. Mejor lo que cuentan del maestro sufí Baba Charkhi y de quiénes eran sus auténticos discípulos.
- ¡Cuenta, cuenta, Noble señor, mientras preparo el refresco de jengibre a la manera de nuestras chozas!, - respondió Sergei al que nada le gustaba tanto como una historia bien contada. A él que nunca dispuso de un libro de texto mientras permaneció al lado del Maestro.
- Se cuenta que un día llegó a casa de Baba Charkhi su tío y preguntó a un joven que estaba en el vestíbulo “¿Tú quién eres?” “Soy un seguidor del Maestro”, le respondió. “¡Valiente tontería! ¿Cómo puede mi sobrino tener seguidores si siempre ha sido un zote para los estudios. Si fuera lo que tú dices, yo lo habría sabido”. Después de esto, el tío se quedó varios años viviendo en casa de Baba Charkhi pero sin querer participar en las reuniones que tenía el Maestro. “¡A buenas horas perder el tiempo! Si lo conoceré yo desde que era un chiquillo y no es capaz de enseñar nada a nadie”. Allí vivió hasta su muerte y asentía cuando llegaban comerciantes con los que Baba había mantenido negocios pues, a los ojos de muchos, no era más que una persona corriente. Un día llegó el conocido erudito y teólogo Yunus Abu-Aswad Kamali que contaba a quienes querían escucharlo, entre ellos al anciano tío que asentía con la cabeza mientras degustaba una bien sazonada sopa de ganso: “Durante treinta años traté a Charkhi y jamás habló conmigo de temas espirituales, lo que no es propio de un sabio. Nunca me explicó sus teorías ni trató de hacerme discípulo suyo. Me enteré de su pretendida condición de sufí a través de su carnicero”.
- ¡Toma ya! ¡Menudo palo!, - exclamó alborozado Sergei.
- OH, Liebre de las estepas mongolas, - dijo con fingida seriedad el Noble Ting Chang complacido de que hubiera cogido la enseñanza de forma tan intuitiva-,  aún le queda tarea a tus formadores, en el terreno de las formas, quiero decir. Pero ¡venga ya ese jengibre que se te deshace en las manos!

José Carlos Gª Fajardo, por la trascripción

Caminar con la cabeza en los pies

"Tenemos que plantearnos si la política de Occidente no es demasiado dócil a las presiones norteamericanas. Porque también podemos preguntarnos si la política de Bush no es el mejor camino para multiplicar los movimientos como Hezbolá, hasta conseguir lo que ninguna Liga Árabe ni otros movimientos habían conseguido hasta ahora: unir a los pueblos árabe e islámico contra Occidente.
Algo en la política de Occidente con respecto a ese Oriente marcha cabeza abajo, con los pies como sede del pensamiento. Occidente tiene que dar la vuelta a esa política, pensarla con la cabeza, mirando el interés de los seres humanos y no el del mundo de los negocios. La política y su complemento, la diplomacia, tienen que tomar el timón. De otro modo, nosotros mismos estaríamos socavando la civilización".  S. Carrillo, en El País

 

Retazos de Sergei 013: Lo que se olvida no se pierde

Las visitas se sucedían a lo largo de los días. Venían de uno en uno y con todos se guardaba el mismo protocolo para distinguirlos, procurando que no se encontraran.
- Noble Señor, le dijo Sergei mientras caminaban un rato después de la siesta, ¿No te cansa recibir a tantas personas distintas? ¿Te gusta?
- Sergei, son cosas distintas. Está claro que al final de la jornada me siento cansado, pero no puedo estar cansado de recibirlos pues nadie llega sin que en mi nombre lo hayan llamado. Por eso, hacemos estas caminatas por el jardín o nos relajamos en las terrazas o en el agua sin, que nadie nos moleste.
- Eso me ha impresionado desde que hemos llegado, todo funciona como un reloj, da la sensación de que estamos solos.
- Hasta los relojes necesitan que les den cuerda, y esta armonía que ves es producto de la experiencia de muchas generaciones, porque lo que se olvida no se pierde, Sergei.
- Yo me olvido de muchas cosas, Noble Señor, y me da pena no recordar una por una todas las palabras de nuestro Maestro.
- ¿Recuerdas lo que te dijo cuando le planteabas este problema?
- Todos se echaron a reír, pues estaba sirviendo el té a los tres Maestros. Entonces, ¿cómo hacer? Venerable Señor.
- No me llames Venerable, pues no lo soy. Sólo soy un hombre que camina, como tú. Ese tratamiento está reservado para los auténticos Maestros, y también para los ancianos pues, como sabes, Liebre de Mongolia, en China y en las más evolucionadas tradiciones culturales, se venera a los ancianos.
- He comprobado durante estos años que, en China, decirle a un anciano que lo encuentras muy joven es casi una ofensa.
- Es una descortesía. Ellos se dan cuenta de la ignorancia de los extranjeros y no lo toman como ofensa pues, para ofender, hay que tener intención de hacerlo.
- Pero, siguiendo con lo que íbamos hablando, ¿te gusta lo que estamos haciendo, tan distinto de nuestras etapas anteriores?
- Tú mismo te has respondido, Liebre venturosa: “Estamos haciendo” ¿A ti te gusta?
- Yo, Señor Amable, con tal de estar contigo o con el Maestro, ya me siento feliz y contento. No pido nada más.
- Esa es la respuesta, Sergei, amable también, desde niños nos educan a no preguntarnos si nos gusta o no nos gusta lo que tenemos que hacer. No vale la pena. Pero esto tiene que ver con el ámbito de la educación para el buen gobierno de uno mismo y en relación con los demás y con nuestros antepasados. La educación es la capacidad de enfrentarse/ a las situaciones que plantea la vida. Tu respuesta ha dado en la diana: La felicidad consiste en ser uno mismo y conservar el equilibrio y la armonía. Cuando uno se siente feliz no se pregunta si le gusta esto o lo otro que debe hacer, lo hace y ya está.
- Ahora sí que lo entiendo, Noble Ting Chang, pero cómo es eso de que lo que se olvida no se pierde.
- Claro, melón...
- ... así me llamaba el Maestro cuando se sentía contento... - musitó el rapaz con voz casi inaudible pero emocionada.
- Pues eso, atiende: Para olvidar algo antes hay que haberlo aprendido. ¿De acuerdo?
- De acuerdo.
- Puedes no recordarlo en un momento determinado pero está ahí, en tu disco duro, como todos los imputs recibidos. Aún aquellos de los que no tienes conciencia, que son muchísimos más y que tanto influyen en nuestras vidas, aunque no la determinan. Lo que ocurre es que, a lo largo de la vida, nos procuramos diversos soft wares o instrumentos para descodificar y servirnos de los diversos contenidos de nuestra conciencia.
- ¿Todos están en la memoria?
- En la memoria está lo que puedes recordar cuando lo precisas. Pero existe otro nivel que se activa sin esfuerzo de la voluntad y que tiene que ver con la maduración personal, con el crecimiento espiritual en el sentido de ir despojándonos más y más de ataduras y de servidumbres, de prejuicios y de tabúes, de dogmas y de fantasías que recargan la memoria.
- ¿Es el camino de la meditación, de la respiración y del desapego?
- No sólo, sino también, junto con la práctica de las virtudes y el progresivo control de nuestras pasiones e instintos. No digo eliminarlos porque eso es imposible y llevaría a la locura. Un hombre sin instintos estaría muerto, y sin pasiones ya no sería persona sino una masa inerte. Los animales no pueden tener pasiones, como tampoco tienen síntomas en sus enfermedades.
- Eso ya nos lo explicó el Maestro. Sólo tienen síntomas quienes pueden contarlos.
- El problema, escribió Lin-chi, Maestro Zen del siglo IX, es que no creemos bastante en nosotros mismos. “No existe Buda, ni camino ni aprendizaje ni realización”...que no estén ya en nosotros.
- Se trata de caer en la cuenta, decía el Maestro pero, Noble señor, me parece que todavía tenemos el tiempo suficiente para darnos un baño.
- ¡Vaya! Ya has sido capaz de percibir el paso de Sun Tzé, entre los árboles. Sigue así, rapaz, sigue así, y no te alejes.
- ¡Que antes se me pegue la lengua al paladar!, pero ¿a ver quién llega antes a la pagoda de las glicinias?
- ¿Y por qué no procuramos ir a la mayor velocidad posible pero sin adelantarnos uno al otro?
- ... y sin perder el estilo y la armonía. ¡Tocado!

José Carlos Gª Fajardo, por la trascripción

Günter Grass y el compromiso social de los artistas

... "Günter Grass ha sido uno de los últimos grandes intelectuales que asumió lo que se llamaba "el compromiso" en los años cincuenta con una resolución y un talento que le ganaron siempre la atención de un vasto público, que desbordaba largamente el medio intelectual. Es difícil saber hasta qué punto sus manifiestos, pronunciamientos, diatribas, polémicas, influyeron en la vida política y tuvieron efectos sociales, pero no hay duda de que en el último medio siglo de vida europea, y sobre todo alemana, las ideas de Günter Grass enriquecieron el debate cívico y contribuyeron a llamar la atención sobre problemas y asuntos que de otra manera hubieran pasado inadvertidos, sin el menor análisis crítico. A mi juicio, se equivocó oponiéndose a la reunificación de Alemania y, también, poniendo en tela de juicio la democratización de su país, pero, aun así, no hay duda de que esa vigilancia y permanente cuestionamiento que ha ejercido sobre el funcionamiento de las instituciones y las acciones del gobierno es imprescindible en una democracia para que ésta no se corrompa y se vaya empobreciendo en la rutina.

Tal vez el formidable escándalo que ahora rodea su figura tenga mucho que ver con esa función de "conciencia moral" de la sociedad que él se impuso y que ha mantenido a lo largo de toda su vida, a la vez que desarrollaba su actividad literaria. No me cabe duda de que Günter Grass es el último de esa estirpe, a la que pertenecieron un Victor Hugo, un Thomas Mann, un Albert Camus, un Jean-Paul Sartre. Creían que ser escritor era, al mismo tiempo que fantasear ficciones, dramas o poemas, agitar las conciencias de sus contemporáneos, animándolos a actuar, defendiendo ciertas opciones y rechazando otras, convencidos de que el escritor podía servir también como guía, consejero, animador o dinamitero ideológico sobre los grandes temas sociales, políticos, culturales y morales, y que, gracias a su intervención, la vida política superaba el mero pragmatismo y se volvía gesta intelectual, debate de ideas, creación.

Ningún joven intelectual de nuestro tiempo cree que ésa sea también la función de un escritor y la sola idea de asumir el rol de "conciencia de una sociedad" le parece pretenciosa y ridícula. Más modestos, acaso más realistas, los escritores de las nuevas generaciones parecen aceptar que la literatura no es nada más -no es nada menos- que una forma elevada del entretenimiento, algo respetabilísimo desde luego, pues divertir, hacer soñar, arrancar de la sordidez y la mediocridad en que está sumido la mayor parte del tiempo el ser humano, ¿no es acaso imprescindible para hacer la vida mejor, o por lo menos más vivible? Por otra parte, esos escritores que se creían videntes, sabios, profetas, que daban lecciones, ¿no se equivocaron tanto y a veces de manera tan espantosa, contribuyendo a embellecer el horror y buscando justificaciones para los peores crímenes? Mejor aceptar que los escritores, por el simple hecho de serlo, no tienen que ser ni más lúcidos ni más puros ni más nobles que cualquiera de los otros bípedos, esos que viven en el anonimato y jamás llegan a los titulares de los periódicos.

Tal vez sea ésa la razón por la que, con motivo de la revelación de su paso fugaz por la Waffen-SS cuando era un adolescente, haya sido llevado Günter Grass a la picota y tantos se encarnicen estos días con él. No es con él. Es contra esa idea del escritor que él ha tratado de encarnar, con desesperación, a lo largo de toda su vida: la del que opina y polemiza sobre todo, la del que quiere que la vida se amolde a los sueños y a las ideas como lo hacen las ficciones que fantasea, la del que cree que la del escritor es la más formidable de las funciones porque, además de entretener, también educa, enseña, guía, orienta y da lecciones. Esa era otra ficción con la que nos hemos estado embelesando mucho tiempo, amigo Günter Grass. Pero ya se acabó.

(Mario Vargas Llosa en "Günter Grass en la picota", El País, 27 08 06)

Síntesis de lo que sucede en Oriente Medio

Interesante artículo de Jeffrey D. Sachs, catedrático de Economía y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia. Es una buena síntesis de los problemas en Oriente Medio, y su repercusión en la paz mundial. "A pesar del frágil alto el fuego en Líbano, el riesgo de que la guerra se extienda por Oriente Próximo persiste. Demasiados líderes políticos, incluidos George W. Bush, Tony Blair y los líderes de grupos radicales de Oriente Próximo, prefieren las soluciones militares a los acuerdos pacíficos. Cuando Bush presenta el conflicto en Oriente Próximo como una lucha del bien contra el mal, o del terror contra la libertad, está abandonando la política. Cuando Israel pretende en vano derrotar a Hezbolá, está tratando de evitar concesiones políticas dolorosas pero necesarias acerca de los territorios objeto de disputa.
Los problemas en Oriente Próximo tienen mucho más que ver con la política que con la oposición entre terrorismo y libertad. Las voces moderadas, especialmente en el propio Oriente Próximo, deben pronunciarse de inmediato a favor de un verdadero acuerdo, antes de que el mundo se vea inmerso en un caldero de violencia generalizada. Parte del problema es que Israel sigue ocupando Cisjordania y un trozo del sur de Líbano. Hasta que Israel no acepte volver a las fronteras de 1967 con pequeñas modificaciones y poner fin a su control sobre millones de árabes de Cisjordania, el malestar continuará.
Otra parte del problema es la descarada manipulación de la región del golfo Pérsico por Reino Unido y Estados Unidos para garantizar la seguridad de su petróleo. No cabe duda de que la actual guerra de Irak se debe básicamente al petróleo. El imperio británico y luego Estados Unidos llevan casi 100 años manipulando a los Gobiernos de Oriente Próximo, promoviendo golpes de Estado, comprando regímenes marioneta y respaldando guerras, con el fin principal de controlar los flujos petrolíferos de la región. La guerra de Irak es la más reciente de esa larga ristra de acciones.
Pero la clave para asegurar el suministro de petróleo es la paz, no la ocupación militar y los regímenes marioneta. Estados Unidos apoyó al sha de Irán y lo que consiguió fue la revolución iraní. Estados Unidos apoyó, y después derrocó, a Sadam Husein, y lo que hizo fue provocar el caos y favorecer involuntariamente a Irán. Estados Unidos desplegó tropas en Arabia Saudí, y así contribuyó a crear el programa político de Al Qaeda. Estados Unidos forzó las elecciones palestinas, pero después se constituyó en paladín del estrangulamiento económico del recién elegido Gobierno de Hamás. Estas manipulaciones están abocadas al fracaso, son un boomerang tras otro.
El prolongado conflicto entre Israel y Palestina y las provocaciones estadounidenses por el petróleo, junto con el evidente fracaso de muchos Gobiernos de Oriente Próximo, son factores que han propiciado la aparición del fundamentalismo entre los musulmanes, los cristianos estadounidenses y algunos judíos israelíes. Dicho fundamentalismo ha evolucionado hasta desembocar en un extremismo desbocado, el terrorismo y las visiones mesiánicas del bien contra el mal mantenidas por grupos de todos los bandos. Es cierto que los fundamentalistas son una minoría en todas las sociedades, pero están apretando con éxito las teclas del temor y el odio, provocando violencia y guerra y debilitando en todas partes a las fuerzas moderadas.
En Washington, muchos belicistas, incluidos aparentemente algunos de la Casa Blanca, pretenden ahora extender la guerra a Irán y Siria. De hecho, la satanización diaria de Irán, Siria y Hezbolá es la misma que la de Sadam antes de la guerra de Irak. Los partidarios de la guerra parecen estar aleccionando a la opinión pública estadounidense para que apoye la extensión del conflicto. Puede que consideren también que el aumento de la sensación de peligro inclinará los votos hacia los republicanos en las elecciones estadounidenses de noviembre.
Tenemos que rechazar esa "lógica de enfrentamiento" en la que Israel es puro y los árabes son el mal (o viceversa). Todos los países de la región deben aceptar las concesiones y el respeto mutuos como base para un acuerdo duradero. Israel no podrá evitar mediante el ejercicio de su poder militar la retirada a las fronteras de 1967; Estados Unidos no podrá garantizar la seguridad petrolífera mediante la permanente ocupación militar de Oriente Próximo; los terroristas no conseguirán destruir a Israel ni imponer por la fuerza sus ideas.
En mi trabajo por todo el mundo como economista y promotor del desarrollo, he descubierto que la inmensa mayoría de los individuos y de los líderes de todas las religiones, razas y creencias están dispuestos a trabajar juntos para alcanzar los objetivos compartidos de prosperidad y bienestar para sus hijos.
Es absurdo lo que afirman muchos israelíes de que "no hay socios para la paz". Los vecinos de Israel aceptarán una paz basada en fronteras justas y en el respeto mutuo del juego limpio. De igual modo, la pretensión de que estamos abocados a un inevitable choque de civilizaciones es una completa locura. Lo que nos une es enormemente mayor que lo que nos divide.
El futuro de nuestros hijos y de nuestro planeta, amenazado actualmente por un tosco tribalismo, es un reto demasiado importante para dejarlo en manos de George W. Bush, Tony Blair, Mahmud Ahmadineyad y Ehud Olmert. La paz la ganarán las voces moderadas de todo el mundo que exigen que se ponga coto a la violencia irracional y a las fantasías trágicas de quienes creen en la "victoria definitiva" sobre el enemigo.

Entre el desierto y la plaza del mercado: No existe un Dios tapaagujeros, ni un Dios que soluciona problemas.

Así se expresa y denuncia Josep M. Soler, abad del monasterio benedictino de Montserrat, en una buena entrevista con Mª Antonia Iglesias que no tiene desperdicio.                                                          "Es fácil percibir que un sector de la jerarquía católica tiene nostalgia del nacionalcatolicismo, sobre todo en ciertos círculos de la Conferencia Episcopal"
"Hoy la Iglesia no está presente en la sociedad, y, lo que es peor, cuando está presente, lo está de modo inadecuado, cuando no ridículo"
"La mayoría de los obispos creen que los nacionalismos ponen en peligro la unidad de España, y eso no es así"
"Es lamentable que los obispos no tengan el coraje de frenar la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo colaboradores de la COPE"
"La Iglesia no debe quedar identificada con ningún partido concreto, en este caso con el Partido Popular como lo está haciendo"
"Las afirmaciones de monseñor Cañizares, además de no tener la más mínima apoyatura teológica, contradicen la propia identidad de Cataluña"                                                                                                                                                                                                                                                                                                               "Creo que es faltar a la verdad decir que la Iglesia está perseguida en España. Se puede decir que es criticada, o ignorada, pero tiene total libertad para decir lo que quiera, para salir a la calle cuantas veces quiera (que ya lo hace). Los obispos no quieren entender que España ya no es lo que era. Esto, que a algunos nos resulta fácil de comprender, resulta insoportable para sectores de la Iglesia que no aceptan los cambios democráticos." 
P. Ya voy entendiendo por qué usted no gobierna la Iglesia católica española. Pero no puedo evitar preguntarle si usted sería capaz de imponer la pobreza evangélica. Qué pasaría si el Papa decidiera vender las propiedades que no tengan un valor artístico, y por qué la jerarquía española acepta subvenciones del Gobierno y luego muerde la mano que le da de comer.
R. Pienso que sólo una Iglesia realmente pobre se puede considerar una Iglesia realmente libre. Pero también es cierto que es muy difícil servir a la gente sin tener medios en el mundo en el que vivimos. Si el Papa tomara esa decisión liberadora, yo lo aceptaría... yo renunciaría a las subvenciones y optaría por una Iglesia pobre pero libre.
P. Quizá de lo que no quiere, o no puede, liberarse la Iglesia es del recurso a la explicación, mágica, infantil, de la experiencia religiosa. Quizá por eso la gente que hoy vive en libertad y racionalidad le está dando la espalda. ¿Por qué se empecina en esa actitud?
R. Porque no saben hacer otra cosa. Porque es más exigente proponer a la persona de Jesús desde un planteamiento de inteligencia que no repugne la racionalidad, porque se ha prescindido del respeto a la naturaleza superior de la condición humana. Desde mi punto de vista, el concepto mágico prostituye la verdadera naturaleza de la fe, que es una adhesión racional, desde la afectividad y la inteligencia, a una creencia. Muchos problemas que hoy tiene la Iglesia se deben a la crisis del recurso a lo mágico, que hasta ahora apuntalaba unas verdades incontestables. Unas verdades que no sólo son contestadas por parte del hombre moderno, sino que, sencillamente, se desmoronan. No existe un Dios tapaagujeros, ni un Dios que soluciona problemas.
P. Lo cierto es que la jerarquía mantiene una pedagogía ininteligible del Evangelio,no tiene misericordia  es anacrónica. Pero también es cierto que la Iglesia monástica y contemplativa, como la de usted, mantiene un contumaz silencio sobre esa actitud de esa jerarquía. No sé si lo hacen por prudencia o por miedo.
R. Yo no afirmaría, de forma tan tajante, que la Iglesia carece de misericordia, aunque sí es cierto que hay textos de la Iglesia española que tienen menos misericordia con la condición humana, con el hombre que sufre, que el catecismo de la Iglesia oficial. Me estoy acordando de un documento de la Conferencia Episcopal sobre los teólogos y las actitudes morales que era realmente terrible. Creo que esto es muy grave porque el Evangelio nos obliga a ponernos en el corazón del otro, en las angustias del otro, y, realmente, los obispos españoles, como colectivo, no parece que sean capaces de hacerlo. Quizá ellos teman que si adoptan una actitud de comprensión y tolerancia se relajen las cosas, no sé. Me resulta muy difícil comprenderles, la verdad. Pero lo que más me preocupa es que esas actitudes de intransigencia son las que determinan a la gente a ignorar lo que pueda decir la Iglesia a nivel ético, o el tema de la moral sexual, por ejemplo. La Iglesia se resiste a revisar sus criterios poniéndolos en el contexto de los avances de la ciencia, de la medicina, de la antropología, y yo creo que urge esa reflexión.
P. Pero no me acaba de explicar por qué, a la vista de tantos problemas como tiene la Iglesia, de tantos errores como cometen, ustedes, los que viven refugiados en la vida monástica, callan tanto, no denuncian, no se arriesgan.
R. Estamos entre el desierto y la plaza del mercado. Cuando me he pronunciado sobre algo y lo que he dicho no ha sido del agrado de la autoridad eclesiástica, me han enviado mensajes muy claros de que yo, como monje, lo que tenía que hacer era limitarme a rezar y callar.
P. Y ¿está usted de acuerdo con esa recomendación?
R. ¡No! ¡Por supuesto que no! ¡Ya lo está comprobando usted! En mis homilías son muy claras y tienen una notoria divulgación en Cataluña, en una emisora de radio de la Iglesia que...
P. No será la COPE...
R. ¡No! ¡Por Dios! Es Radio Estell. Pero sí quiero reconocerle que tendríamos que ser más valientes y denunciar más claramente situaciones en las que la Iglesia ni transmite ni vive el Evangelio.
P. Pero, con la excepción de hoy, y de su persona, la Iglesia contemplativa calla. Que es tanto como otorgar, como ser cómplice. Y lo malo es que, para la gente, la voz de la Iglesia son ellos: Cañizares, Rouco Varela...izares, Rouco Varela...
R. ¡Gracias a Dios hay otras voces en la Iglesia! Por ejemplo, en el tema de la COPE, que yo ya no la escucho, he hecho algunas gestiones en el Vaticano, en la Nunciatura, y firmé un documento que se envió a la Conferencia Episcopal protestando por sus contenidos. Creo que es lamentable que los obispos no tengan el coraje de poner freno a la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo los más destacados colaboradores de la emisora. Así lo dije y lo sigo diciendo, y me parece muy triste que no haya una mayoría de obispos que tengan el valor de poner fin a una situación que contradice y repugna abiertamente los valores del Evangelio y también los de la convivencia democrática. Me atrevo a decir que los obispos mantienen la COPE en esos niveles de beligerancia porque les interesa mantener, también, lo que ellos pueden considerar una situación de equilibrio con... con la SER, aunque pienso que la SER no es tan radical como la COPE... En definitiva, la Conferencia Episcopal mantiene la COPE como está por una estrategia política y no eclesial.
P. Lo cierto es que hemos visto una sintonía total entre las tesis del PP y la actitud de la jerarquía. ¿Por qué? ¿Qué razones les llevan a esa complicidad tan explícita?
R. Creo que la jerarquía católica tiene la convicción de que hay que defender lo que ellos llaman la unidad de España, que, según ellos, los nacionalistas quieren romper. Ellos mantienen que la unidad de España, según ellos la entienden, claro, es un bien moral, lo cual es absolutamente falso y no tiene base teológica. Pero lo más importante es que, desde mi punto de vista, la Iglesia no debe quedar identificada con ningún partido concreto, en este caso con el PP como lo está haciendo. Lamentablemente, la mayoría de obispos creen que los nacionalismos ponen en peligro la unidad de España, y eso no es así. Una cosa es la unidad de fe, y otra muy diferente, el tema de la organización política de una sociedad, de un Estado que puede tomar mil formas.
P. Pues me imagino cómo ha debido de sentirse al oír a monseñor Cañizares que las autonomías y la autodeterminación van en contra del cristianismo porque el cristianismo es unidad.
R. Las afirmaciones de monseñor Cañizares me han dejado estupefacto.Además de no tener la más mínima apoyatura teológica, contradicen la propia identidad de Cataluña, de su historia. Es cierto que el cristianismo es unidad, pero unidad de fe, unidad en la solidaridad, como lo es la unidad con la Iglesia de Europa. ¡Pero no hace falta que sea una unidad política, porque entonces tendríamos que hacer con todos los católicos del mundo un solo Estado!
(El País, 27 07 06)

Retazos de Ting Chang 012: El Sabio de Harat

Sergei contemplaba en silencio, pero sin perder ripio, la continua llegada de visitas que venían de Shangai y de otras importantes ciudades. Bajaban discretas de sus imponentes coches y eran recibidas al pie de la escalera por  Sun Tzen, el supuesto chofer que los había traído desde el monasterio. Aquí vestían una sobria túnica de seda azul oscuro que llegaba al suelo. Su aspecto era imponente realzado por el pelo blanco y por su mirada penetrante y pacificadora, a la vez. No estaba junto a la puerta de los coches, sino que los esperaba en el rellano, inclinaban la cabeza y, después, extendían sus manos al modo occidental. El protocolo mostraba la realidad con evidencia al ver la imperceptible pero marcada diferencia entre las diferentes inclinaciones.
Una vez llegados arriba, los acogía el Consejero Principal de Ting Chang, un noble y sagaz ingeniero industrial y economista formado en EEUU bajo la tutela del padre de Ting Chang. Así había hecho durante las décadas más duras del imperio maoísta: los agentes de la estirpe Chang fueron reclutando y becando en todo el mundo a las mejores cabezas de jóvenes chinos, con alguna vinculación familiar a quienes durante milenios garantizaron el relevo en las estructuras tradicionales del Imperio del Centro.
Mientras todo el mundo hablaba de las mafias chinas, de las XX y otras redes existentes, nadie prestaba atención al entramado vital y firme que se iba extendiendo por las universidades y los más prestigiosos centros de investigación del mundo occidental y de la misma URSS, pues hacia allí habían desviado a no pocos estudiantes durante las fases más oscuras del naciente comunismo de oriente. Allí permanecía bastante desorientados, fue una labor sagaz la  de alentarlos, sostenerlos y animarlos para cuando llegase el momento de aportar toda su experiencia a la reconstrucción de los nuevos pilares del Imperio. Paciencia nunca les faltó, pero también sostén y ayuda a sus más sabios familiares que trataban de sobrevivir bajo la marea roja. También de Japón y de Corea del Sur, pero con mayor discreción que en EEUU, Canadá, Europa, Australia o lugares estratégicos del Sudeste asiático.
El Noble Ting Chang iba contándole estas cosas, de acuerdo con su limitado entendimiento pues no era chino de origen. Por eso ante algunas preguntas, repetía con sosiego el gesto que hacen los sufíes cuando consideran que una pregunta puede no tener respuesta en el estado de quien la formula. Respuesta existe pero no la capacidad y simplicidad necesarias para poder asumirla, o “llevarla”.
Sergei se daba cuenta de que el Noble Ting Chang aprovechaba los momentos de descanso en el baño o durante el paseo, paladeando el rico té especiado que le preparaba como nadie y que, en cierta manera, eran transformados por la presencia simbólica del sencillo servicio de té que les diera el Maestro. Un día dijo Sergei, a veces me parece que debería servir tres tazas... “A mí, también – respondió Ting Chang -, pero no es necesario porque esa es la función de los llamados talismanes. La gente cree que son piezas, piedras preciosas, objetos que poseen virtudes ocultas. No hay tal. Las cosas son las cosas. Pero hay algunas que hemos compartido con seres queridos en momentos inolvidables y que forman parte de un entorno sensorial que contribuyen a evocar la situación por sus formas, colores, tacto, sabor, peso y volumen. Están ahí sobre una sencilla mesa y parecen llenarlo todo. Por eso, según nuestros estados de ánimo, también preferimos unas flores a otras, ciertas músicas, perfumes, ropas y andar calzados o descalzos. Son ayudas para liberarnos y serenarnos, para reconducirnos al hogar del sosiego en el que se vive la felicidad, sin más nada”.
- Noble Señor, - dijo Sergei sentado con las piernas cruzadas en el suelo y jugando con sus dedos en el humo que subía desde el pebetero -, ¿consiste todo en el estudio y en el conocimiento, en el poder de los medios y en la fuerza, dentro de un plan superior y estrategias que nos gobiernan?
- Al de eso existe, Sergei, pero no puede explicarlo todo. Es cierto que existen poderosas estructuras financieras, ideológicas, de comunicación y de presión que influyen en las vidas de los ciudadanos aunque estos las desconozcan y sin que puedan liberarse de ellas. Eso forma parte del sistema. En todas las civilizaciones y religiones de la historia ha sido así: construir unas concepciones de la vida y del mundo en los que lo más prudente es seguirlos. Y lo más seguro. Y ya están logrando hacer creer a las gentes que el objeto fundamental del Estado es la seguridad. Imagínate que barbaridad si esa seguridad o paz no son fruto de la justicia, pretenderán que cualquier medio podrá justificar el fin de la seguridad.
- Pero tampoco podría la gente sobrevivir al margen del sistema, porque al que no está de acuerdo y sometido, lo marginan o lo excluyen.
- Estamos llegando a imponer un sólo sistema que brote de un pensamiento único que se expresa de una u otra forma pero que pretende lo mismo: dominar a las gentes y convertirlas en súbditos.
- ¿Pero no decía el Maestro que en muchos lugares ya se había alcanzado la ciudadanía y que se vivía en de un Estado de Derecho, y no fuerza?
- Ese es el dilema, la codicia de algunos pretende reducir a los seres humanos a meros recursos, así les llaman ya en Economía, considerables sólo según la utilidad que puedan sacarle.
- Pero eso, si lo llevamos al absurdo, nos convertiría en hormigas de un hormiguero, sin libertad y capacidad de decisión, y de equivocarse pero para poder ser uno mismo y no una pieza más de la grúa.
- Pero esto no pueden entenderlo todos. Esto me recuerda una historia que escuché de labios de nuestro Maestro pero, ya sabes lo que sucede con las historias, que son como las abejas que cuando van de flor en flor se les va pegando el polen. A los cuentos y narraciones les pasa lo mismo, se les van pegando experiencias y muchas palabras de quien las cuenta.
- Por eso son tan ricas y sabrosas, cuenta Noble señor, 
- Es la historia del Sabio de Herat. Sucedió en tiempos del Emperador Mahmud el Conquistador de Ghazna. Había un poderoso cortesano, Iskandar Khan, que tenía un hijo muy inteligente y bien dotado físicamente para quién deseaba obtener el favor del Emperador admitiéndolo entre sus consejeros privados. Con ese fin lo envió a estudiar con los más grandes sabios de la época. Cuando Haidar Ali dominó las artes de las escuelas sufíes, los relatos, las recitaciones, ejercicios y las posturas corporales, fue conducido por su padre a presencia del emperador. Después de exponer los méritos del joven y sus avances en los caminos del espíritu, pidió para el joven un puesto digno en la Corte “por ser Vuestra Majestad el modelo de toda enseñanza”.
- ¡Se pasó varios pueblos!
- El Emperador ni levantó la mirada mientras le dijo “Tráelo dentro de un año”. Algo decepcionado, Iskandar envió a su hijo Ali a estudiar la obra de los grandes sufíes del pasado en Bagdad, Bujara y Samarcanda en donde pasó otros doce meses aplicándose en el estudio. Pero todo fue igual durante la entrevista con el Emperador que le volvió a decir que volviese otro año. Fue entonces cuando Haidar Ali peregrinó a La Meca, viajó a India y a Persia estudiando y practicando con los mejores maestros.
- ¡Qué fortunón se habrá gastado el padre, y el hijo sin rechista!, dijo Sergei.
- Espera, Liebre impaciente, pues cuando llegó esta vez ante el Emperador, éste le dijo “Ahora, escoge un Maestro, si te acepta alguno, y vuelve dentro de un año”. Cuando pasó ese largo año y el padre, Iskandar Khan, se preparaba para llevarlo ante el Emperador, su hijo Haidar Ali, no mostró interés alguno, sino que se sentó a los pies de su maestro en Herat y nada fue capaz de moverlo de allí.
- ¡Esto sí que se pone bueno!, exclamó Sergei.
- Había que escuchar a Iskandar lamentándose por todo el dinero, tiempo y esfuerzos que había malgastado para que su hijo no superase las pruebas del Emperador. Se desmoronó y se volvió a sus otros negocios.
- “Otros negocios”, pues está claro, para Iskandar, su hijo era otra forma de inversión, sigue, Noble Luz del Atardecer, que esto se pone bueno.
- ¿No te preocupa que hoy nos hallamos alargado tanto y que el Venerable Sun Tzen se impaciente?
- OH, no hay cuidado, Mi Señor, él bien sabe que lo urgente cede el paso ante lo importante.
- ¡Estás tú bueno! Pues, llegado el día en que el joven debía presentarse ante el Emperador, que lo aguardaba, dijo Mamad a sus cortesanos: “Vayamos de visita a Harat, pues hay allí una persona a la que quiero ver”. Precedido de las enseñas imperiales, con trompas y atabales, entre el entusiasmo de las gentes que jamás habían visto al Emperador, éste se paró ante la tekkia o escuela sufí, se descalzó, lo mismo que su cortesano de más confianza, Ayaz, y aguardaron sentados en el suelo sobre una sencilla estera hasta que se abrió la puerta y salió el maestro sufí que llevaba de la mano al joven Haidar Ali. “Emperador de todos nosotros, aquí está el joven que no era nada cuando fue un visitante de sabios y de reyes en lejanos países, y que hoy es visitado por reyes. Puedes llevártelo como consejero sufí a tu lado porque ya está preparado, aunque él no lo sabe”.
- ¡Qué bueno! ¡Qué bueno! “aunque él no lo sabe”, ¡Ahora que ya no quería presentarse a más pruebas lo convierten en discernidor de pruebas en el Consejo del Emperador!
- Así se cuenta la historia de Haidar Ali Jan, el Sabio de Harat, del que tantas historias conocemos.

José Carlos Gª Fajardo, por la trascripción 

 

Controlarán las fuentes de los río de Mesopotamia, Comienzan por Tigris, Litani...Jordán

Más de 10.000 años de historia pueden quedar sepultados ahora bajo las aguas del río Tigris, detenidas en el segundo mayor embalse de Turquía. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, acaba de resucitar la polémica obra de la presa de Ilisu, un faraónico proyecto de 1.200 millones de euros destinado a generar electricidad y poner regadío en un territorio mayoritariamente poblado por kurdos. El 80% de Hasankeyf y cerca de 200 poblaciones de la zona desaparecerán bajo el gigantesco embalse, que forzará el desplazamiento de más de 75.000 personas y amenaza los restos bizantinos y otomanos de la ciudad medieval mejor conservada de Turquía. Postergada desde hace más de 20 años, cuando fue proyectada dentro del plan hidrológico para el sureste de Anatolia, la construcción de la presa de Ilisu fue abandonada hace cuatro años por la compañía británica Balfour Beatty ante la campaña internacional lanzada para preservar los tesoros de Hasankeyf. El proyecto de Ilisu se asemeja al del embalse de Asuán, culminado hace 30 años en el valle alto del Nilo, donde fueron rescatadas joyas del arte egipcio. Algunas, como el legendario complejo de Abu Simbel, terminaron aguas arriba. Situada a escasos kilómetros de la frontera con Siria y cercana también a Irak, la polémica presa amenaza con reabrir además las disputas desatadas desde hace dos décadas por los embalses de los ríos Tigris y Éufrates para la utilización de sus aguas en Turquía en detrimento de los países vecinos.

La plémica va a girar en torno a los aspectos culturales, pero la clave hay que buscarle en la pinza Turquía-Israel-kurdos para controlar el agua que precisan para vivir sus enemigos en Oriente Medio. Ese es el talón de este Aquiles perseguido y excluido del concierto internacional.