Blogia
J. C. García Fajardo

Lecturas

Caminar con la cabeza en los pies

"Tenemos que plantearnos si la política de Occidente no es demasiado dócil a las presiones norteamericanas. Porque también podemos preguntarnos si la política de Bush no es el mejor camino para multiplicar los movimientos como Hezbolá, hasta conseguir lo que ninguna Liga Árabe ni otros movimientos habían conseguido hasta ahora: unir a los pueblos árabe e islámico contra Occidente.
Algo en la política de Occidente con respecto a ese Oriente marcha cabeza abajo, con los pies como sede del pensamiento. Occidente tiene que dar la vuelta a esa política, pensarla con la cabeza, mirando el interés de los seres humanos y no el del mundo de los negocios. La política y su complemento, la diplomacia, tienen que tomar el timón. De otro modo, nosotros mismos estaríamos socavando la civilización".  S. Carrillo, en El País

 

Günter Grass y el compromiso social de los artistas

... "Günter Grass ha sido uno de los últimos grandes intelectuales que asumió lo que se llamaba "el compromiso" en los años cincuenta con una resolución y un talento que le ganaron siempre la atención de un vasto público, que desbordaba largamente el medio intelectual. Es difícil saber hasta qué punto sus manifiestos, pronunciamientos, diatribas, polémicas, influyeron en la vida política y tuvieron efectos sociales, pero no hay duda de que en el último medio siglo de vida europea, y sobre todo alemana, las ideas de Günter Grass enriquecieron el debate cívico y contribuyeron a llamar la atención sobre problemas y asuntos que de otra manera hubieran pasado inadvertidos, sin el menor análisis crítico. A mi juicio, se equivocó oponiéndose a la reunificación de Alemania y, también, poniendo en tela de juicio la democratización de su país, pero, aun así, no hay duda de que esa vigilancia y permanente cuestionamiento que ha ejercido sobre el funcionamiento de las instituciones y las acciones del gobierno es imprescindible en una democracia para que ésta no se corrompa y se vaya empobreciendo en la rutina.

Tal vez el formidable escándalo que ahora rodea su figura tenga mucho que ver con esa función de "conciencia moral" de la sociedad que él se impuso y que ha mantenido a lo largo de toda su vida, a la vez que desarrollaba su actividad literaria. No me cabe duda de que Günter Grass es el último de esa estirpe, a la que pertenecieron un Victor Hugo, un Thomas Mann, un Albert Camus, un Jean-Paul Sartre. Creían que ser escritor era, al mismo tiempo que fantasear ficciones, dramas o poemas, agitar las conciencias de sus contemporáneos, animándolos a actuar, defendiendo ciertas opciones y rechazando otras, convencidos de que el escritor podía servir también como guía, consejero, animador o dinamitero ideológico sobre los grandes temas sociales, políticos, culturales y morales, y que, gracias a su intervención, la vida política superaba el mero pragmatismo y se volvía gesta intelectual, debate de ideas, creación.

Ningún joven intelectual de nuestro tiempo cree que ésa sea también la función de un escritor y la sola idea de asumir el rol de "conciencia de una sociedad" le parece pretenciosa y ridícula. Más modestos, acaso más realistas, los escritores de las nuevas generaciones parecen aceptar que la literatura no es nada más -no es nada menos- que una forma elevada del entretenimiento, algo respetabilísimo desde luego, pues divertir, hacer soñar, arrancar de la sordidez y la mediocridad en que está sumido la mayor parte del tiempo el ser humano, ¿no es acaso imprescindible para hacer la vida mejor, o por lo menos más vivible? Por otra parte, esos escritores que se creían videntes, sabios, profetas, que daban lecciones, ¿no se equivocaron tanto y a veces de manera tan espantosa, contribuyendo a embellecer el horror y buscando justificaciones para los peores crímenes? Mejor aceptar que los escritores, por el simple hecho de serlo, no tienen que ser ni más lúcidos ni más puros ni más nobles que cualquiera de los otros bípedos, esos que viven en el anonimato y jamás llegan a los titulares de los periódicos.

Tal vez sea ésa la razón por la que, con motivo de la revelación de su paso fugaz por la Waffen-SS cuando era un adolescente, haya sido llevado Günter Grass a la picota y tantos se encarnicen estos días con él. No es con él. Es contra esa idea del escritor que él ha tratado de encarnar, con desesperación, a lo largo de toda su vida: la del que opina y polemiza sobre todo, la del que quiere que la vida se amolde a los sueños y a las ideas como lo hacen las ficciones que fantasea, la del que cree que la del escritor es la más formidable de las funciones porque, además de entretener, también educa, enseña, guía, orienta y da lecciones. Esa era otra ficción con la que nos hemos estado embelesando mucho tiempo, amigo Günter Grass. Pero ya se acabó.

(Mario Vargas Llosa en "Günter Grass en la picota", El País, 27 08 06)

Síntesis de lo que sucede en Oriente Medio

Interesante artículo de Jeffrey D. Sachs, catedrático de Economía y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia. Es una buena síntesis de los problemas en Oriente Medio, y su repercusión en la paz mundial. "A pesar del frágil alto el fuego en Líbano, el riesgo de que la guerra se extienda por Oriente Próximo persiste. Demasiados líderes políticos, incluidos George W. Bush, Tony Blair y los líderes de grupos radicales de Oriente Próximo, prefieren las soluciones militares a los acuerdos pacíficos. Cuando Bush presenta el conflicto en Oriente Próximo como una lucha del bien contra el mal, o del terror contra la libertad, está abandonando la política. Cuando Israel pretende en vano derrotar a Hezbolá, está tratando de evitar concesiones políticas dolorosas pero necesarias acerca de los territorios objeto de disputa.
Los problemas en Oriente Próximo tienen mucho más que ver con la política que con la oposición entre terrorismo y libertad. Las voces moderadas, especialmente en el propio Oriente Próximo, deben pronunciarse de inmediato a favor de un verdadero acuerdo, antes de que el mundo se vea inmerso en un caldero de violencia generalizada. Parte del problema es que Israel sigue ocupando Cisjordania y un trozo del sur de Líbano. Hasta que Israel no acepte volver a las fronteras de 1967 con pequeñas modificaciones y poner fin a su control sobre millones de árabes de Cisjordania, el malestar continuará.
Otra parte del problema es la descarada manipulación de la región del golfo Pérsico por Reino Unido y Estados Unidos para garantizar la seguridad de su petróleo. No cabe duda de que la actual guerra de Irak se debe básicamente al petróleo. El imperio británico y luego Estados Unidos llevan casi 100 años manipulando a los Gobiernos de Oriente Próximo, promoviendo golpes de Estado, comprando regímenes marioneta y respaldando guerras, con el fin principal de controlar los flujos petrolíferos de la región. La guerra de Irak es la más reciente de esa larga ristra de acciones.
Pero la clave para asegurar el suministro de petróleo es la paz, no la ocupación militar y los regímenes marioneta. Estados Unidos apoyó al sha de Irán y lo que consiguió fue la revolución iraní. Estados Unidos apoyó, y después derrocó, a Sadam Husein, y lo que hizo fue provocar el caos y favorecer involuntariamente a Irán. Estados Unidos desplegó tropas en Arabia Saudí, y así contribuyó a crear el programa político de Al Qaeda. Estados Unidos forzó las elecciones palestinas, pero después se constituyó en paladín del estrangulamiento económico del recién elegido Gobierno de Hamás. Estas manipulaciones están abocadas al fracaso, son un boomerang tras otro.
El prolongado conflicto entre Israel y Palestina y las provocaciones estadounidenses por el petróleo, junto con el evidente fracaso de muchos Gobiernos de Oriente Próximo, son factores que han propiciado la aparición del fundamentalismo entre los musulmanes, los cristianos estadounidenses y algunos judíos israelíes. Dicho fundamentalismo ha evolucionado hasta desembocar en un extremismo desbocado, el terrorismo y las visiones mesiánicas del bien contra el mal mantenidas por grupos de todos los bandos. Es cierto que los fundamentalistas son una minoría en todas las sociedades, pero están apretando con éxito las teclas del temor y el odio, provocando violencia y guerra y debilitando en todas partes a las fuerzas moderadas.
En Washington, muchos belicistas, incluidos aparentemente algunos de la Casa Blanca, pretenden ahora extender la guerra a Irán y Siria. De hecho, la satanización diaria de Irán, Siria y Hezbolá es la misma que la de Sadam antes de la guerra de Irak. Los partidarios de la guerra parecen estar aleccionando a la opinión pública estadounidense para que apoye la extensión del conflicto. Puede que consideren también que el aumento de la sensación de peligro inclinará los votos hacia los republicanos en las elecciones estadounidenses de noviembre.
Tenemos que rechazar esa "lógica de enfrentamiento" en la que Israel es puro y los árabes son el mal (o viceversa). Todos los países de la región deben aceptar las concesiones y el respeto mutuos como base para un acuerdo duradero. Israel no podrá evitar mediante el ejercicio de su poder militar la retirada a las fronteras de 1967; Estados Unidos no podrá garantizar la seguridad petrolífera mediante la permanente ocupación militar de Oriente Próximo; los terroristas no conseguirán destruir a Israel ni imponer por la fuerza sus ideas.
En mi trabajo por todo el mundo como economista y promotor del desarrollo, he descubierto que la inmensa mayoría de los individuos y de los líderes de todas las religiones, razas y creencias están dispuestos a trabajar juntos para alcanzar los objetivos compartidos de prosperidad y bienestar para sus hijos.
Es absurdo lo que afirman muchos israelíes de que "no hay socios para la paz". Los vecinos de Israel aceptarán una paz basada en fronteras justas y en el respeto mutuo del juego limpio. De igual modo, la pretensión de que estamos abocados a un inevitable choque de civilizaciones es una completa locura. Lo que nos une es enormemente mayor que lo que nos divide.
El futuro de nuestros hijos y de nuestro planeta, amenazado actualmente por un tosco tribalismo, es un reto demasiado importante para dejarlo en manos de George W. Bush, Tony Blair, Mahmud Ahmadineyad y Ehud Olmert. La paz la ganarán las voces moderadas de todo el mundo que exigen que se ponga coto a la violencia irracional y a las fantasías trágicas de quienes creen en la "victoria definitiva" sobre el enemigo.

Entre el desierto y la plaza del mercado: No existe un Dios tapaagujeros, ni un Dios que soluciona problemas.

Así se expresa y denuncia Josep M. Soler, abad del monasterio benedictino de Montserrat, en una buena entrevista con Mª Antonia Iglesias que no tiene desperdicio.                                                          "Es fácil percibir que un sector de la jerarquía católica tiene nostalgia del nacionalcatolicismo, sobre todo en ciertos círculos de la Conferencia Episcopal"
"Hoy la Iglesia no está presente en la sociedad, y, lo que es peor, cuando está presente, lo está de modo inadecuado, cuando no ridículo"
"La mayoría de los obispos creen que los nacionalismos ponen en peligro la unidad de España, y eso no es así"
"Es lamentable que los obispos no tengan el coraje de frenar la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo colaboradores de la COPE"
"La Iglesia no debe quedar identificada con ningún partido concreto, en este caso con el Partido Popular como lo está haciendo"
"Las afirmaciones de monseñor Cañizares, además de no tener la más mínima apoyatura teológica, contradicen la propia identidad de Cataluña"                                                                                                                                                                                                                                                                                                               "Creo que es faltar a la verdad decir que la Iglesia está perseguida en España. Se puede decir que es criticada, o ignorada, pero tiene total libertad para decir lo que quiera, para salir a la calle cuantas veces quiera (que ya lo hace). Los obispos no quieren entender que España ya no es lo que era. Esto, que a algunos nos resulta fácil de comprender, resulta insoportable para sectores de la Iglesia que no aceptan los cambios democráticos." 
P. Ya voy entendiendo por qué usted no gobierna la Iglesia católica española. Pero no puedo evitar preguntarle si usted sería capaz de imponer la pobreza evangélica. Qué pasaría si el Papa decidiera vender las propiedades que no tengan un valor artístico, y por qué la jerarquía española acepta subvenciones del Gobierno y luego muerde la mano que le da de comer.
R. Pienso que sólo una Iglesia realmente pobre se puede considerar una Iglesia realmente libre. Pero también es cierto que es muy difícil servir a la gente sin tener medios en el mundo en el que vivimos. Si el Papa tomara esa decisión liberadora, yo lo aceptaría... yo renunciaría a las subvenciones y optaría por una Iglesia pobre pero libre.
P. Quizá de lo que no quiere, o no puede, liberarse la Iglesia es del recurso a la explicación, mágica, infantil, de la experiencia religiosa. Quizá por eso la gente que hoy vive en libertad y racionalidad le está dando la espalda. ¿Por qué se empecina en esa actitud?
R. Porque no saben hacer otra cosa. Porque es más exigente proponer a la persona de Jesús desde un planteamiento de inteligencia que no repugne la racionalidad, porque se ha prescindido del respeto a la naturaleza superior de la condición humana. Desde mi punto de vista, el concepto mágico prostituye la verdadera naturaleza de la fe, que es una adhesión racional, desde la afectividad y la inteligencia, a una creencia. Muchos problemas que hoy tiene la Iglesia se deben a la crisis del recurso a lo mágico, que hasta ahora apuntalaba unas verdades incontestables. Unas verdades que no sólo son contestadas por parte del hombre moderno, sino que, sencillamente, se desmoronan. No existe un Dios tapaagujeros, ni un Dios que soluciona problemas.
P. Lo cierto es que la jerarquía mantiene una pedagogía ininteligible del Evangelio,no tiene misericordia  es anacrónica. Pero también es cierto que la Iglesia monástica y contemplativa, como la de usted, mantiene un contumaz silencio sobre esa actitud de esa jerarquía. No sé si lo hacen por prudencia o por miedo.
R. Yo no afirmaría, de forma tan tajante, que la Iglesia carece de misericordia, aunque sí es cierto que hay textos de la Iglesia española que tienen menos misericordia con la condición humana, con el hombre que sufre, que el catecismo de la Iglesia oficial. Me estoy acordando de un documento de la Conferencia Episcopal sobre los teólogos y las actitudes morales que era realmente terrible. Creo que esto es muy grave porque el Evangelio nos obliga a ponernos en el corazón del otro, en las angustias del otro, y, realmente, los obispos españoles, como colectivo, no parece que sean capaces de hacerlo. Quizá ellos teman que si adoptan una actitud de comprensión y tolerancia se relajen las cosas, no sé. Me resulta muy difícil comprenderles, la verdad. Pero lo que más me preocupa es que esas actitudes de intransigencia son las que determinan a la gente a ignorar lo que pueda decir la Iglesia a nivel ético, o el tema de la moral sexual, por ejemplo. La Iglesia se resiste a revisar sus criterios poniéndolos en el contexto de los avances de la ciencia, de la medicina, de la antropología, y yo creo que urge esa reflexión.
P. Pero no me acaba de explicar por qué, a la vista de tantos problemas como tiene la Iglesia, de tantos errores como cometen, ustedes, los que viven refugiados en la vida monástica, callan tanto, no denuncian, no se arriesgan.
R. Estamos entre el desierto y la plaza del mercado. Cuando me he pronunciado sobre algo y lo que he dicho no ha sido del agrado de la autoridad eclesiástica, me han enviado mensajes muy claros de que yo, como monje, lo que tenía que hacer era limitarme a rezar y callar.
P. Y ¿está usted de acuerdo con esa recomendación?
R. ¡No! ¡Por supuesto que no! ¡Ya lo está comprobando usted! En mis homilías son muy claras y tienen una notoria divulgación en Cataluña, en una emisora de radio de la Iglesia que...
P. No será la COPE...
R. ¡No! ¡Por Dios! Es Radio Estell. Pero sí quiero reconocerle que tendríamos que ser más valientes y denunciar más claramente situaciones en las que la Iglesia ni transmite ni vive el Evangelio.
P. Pero, con la excepción de hoy, y de su persona, la Iglesia contemplativa calla. Que es tanto como otorgar, como ser cómplice. Y lo malo es que, para la gente, la voz de la Iglesia son ellos: Cañizares, Rouco Varela...izares, Rouco Varela...
R. ¡Gracias a Dios hay otras voces en la Iglesia! Por ejemplo, en el tema de la COPE, que yo ya no la escucho, he hecho algunas gestiones en el Vaticano, en la Nunciatura, y firmé un documento que se envió a la Conferencia Episcopal protestando por sus contenidos. Creo que es lamentable que los obispos no tengan el coraje de poner freno a la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo los más destacados colaboradores de la emisora. Así lo dije y lo sigo diciendo, y me parece muy triste que no haya una mayoría de obispos que tengan el valor de poner fin a una situación que contradice y repugna abiertamente los valores del Evangelio y también los de la convivencia democrática. Me atrevo a decir que los obispos mantienen la COPE en esos niveles de beligerancia porque les interesa mantener, también, lo que ellos pueden considerar una situación de equilibrio con... con la SER, aunque pienso que la SER no es tan radical como la COPE... En definitiva, la Conferencia Episcopal mantiene la COPE como está por una estrategia política y no eclesial.
P. Lo cierto es que hemos visto una sintonía total entre las tesis del PP y la actitud de la jerarquía. ¿Por qué? ¿Qué razones les llevan a esa complicidad tan explícita?
R. Creo que la jerarquía católica tiene la convicción de que hay que defender lo que ellos llaman la unidad de España, que, según ellos, los nacionalistas quieren romper. Ellos mantienen que la unidad de España, según ellos la entienden, claro, es un bien moral, lo cual es absolutamente falso y no tiene base teológica. Pero lo más importante es que, desde mi punto de vista, la Iglesia no debe quedar identificada con ningún partido concreto, en este caso con el PP como lo está haciendo. Lamentablemente, la mayoría de obispos creen que los nacionalismos ponen en peligro la unidad de España, y eso no es así. Una cosa es la unidad de fe, y otra muy diferente, el tema de la organización política de una sociedad, de un Estado que puede tomar mil formas.
P. Pues me imagino cómo ha debido de sentirse al oír a monseñor Cañizares que las autonomías y la autodeterminación van en contra del cristianismo porque el cristianismo es unidad.
R. Las afirmaciones de monseñor Cañizares me han dejado estupefacto.Además de no tener la más mínima apoyatura teológica, contradicen la propia identidad de Cataluña, de su historia. Es cierto que el cristianismo es unidad, pero unidad de fe, unidad en la solidaridad, como lo es la unidad con la Iglesia de Europa. ¡Pero no hace falta que sea una unidad política, porque entonces tendríamos que hacer con todos los católicos del mundo un solo Estado!
(El País, 27 07 06)

El caos siempre ha estado entre nosotros

En un mundo que es un caos social, político y medioambiental, ¿cómo puede la especie humana sobrevivir los próximos 100 años?". Pregunta que lanzó a principios de julio el astrofísico inglés Stephen Hawking al ciberespacio a través del programa Yahoo! Answers. Más de 25.000 personas contestaron al sabio, quizá porque no todos los días tiene uno la suerte de contar con un interlocutor de tan alta talla intelectual. Antes de acabar el experimento, el físico ha elegido la mejor respuesta. Dentro de las que previamente le había seleccionado un equipo de Yahoo!, porque, por buena cabeza que tenga, leerse en unos días 25.000 mensajes es una empresa imposible.El honor de ser el más brillante ha recaído en Semi-Mad Scientist (científico casi loco), con una respuesta optimista. El internauta asegura que el caos no es algo nuevo, sino que "ha estado con nosotros desde hace mucho tiempo", y que, a pesar de todo, el ser humano ha logrado sobrevivir. Afirma que somos una especie que siempre se ha adaptado y que seguiremos haciéndolo. Aunque reconoce que ahora hay peligros nuevos e identifica tres amenazas graves: una guerra nuclear, una catástrofe biológica y el cambio climático. Está convencido de que "los recursos que tenemos ahora probablemente no existirán en 100 años", pero añade que "tampoco existían en el siglo pasado". El científico casi loco sostiene que si Europa sobrevivió a la peste negra del siglo XIV, que se llevó por delante a un tercio de la población, el ser humano logrará superar cualquier catástrofe que pueda ocurrir. Después, él mismo se interroga sobre su optimismo: "¿Que por qué tengo está fe en la humanidad? Porque debo tenerla. (..) Creo tan firmemente que sobreviviremos como que el sol saldrá mañana". Si no hay fe en la supervivencia, no puede haberla en nada más, concluye. La comunidad de Yahoo! Answers está de acuerdo con la elección de Hawking. A 647 internautas les gustó la respuesta, frente a 172 que la rechazaron.

Neshumeh (mi pequeña alma). Homenaje a la familia Grossman por su lección de amor

El escritor israelí David Grossman recuerda en este artículo a su hijo Uri, muerto el sábado 12 de agosto en el sur de Líbano cuando el carro de combate en el que avanzaba fue alcanzado por un misil antitanque de Hezbolá. Días antes, David Grossman, junto con los escritores Amos Oz y A. B. Yehoshua, había formulado un llamamiento al Gobierno israelí para que finalizara sus operaciones militares en Líbano.
Mi querido Uri:
Hace tres días que prácticamente todos nuestros pensamientos comienzan por una negación. No volverá a venir, no volveremos a hablar, no volveremos a reír. No volverá a estar ahí, el chico de mirada irónica y extraordinario sentido del humor. No volverá a estar ahí, el joven de sabiduría mucho más profunda que la propia de su edad, de sonrisa cálida, de apetito saludable. No volverá a estar ahí, esta rara combinación de determinación y delicadeza. Faltarán a partir de ahora su buen juicio y su buen corazón.
No volveremos a contar con la infinita ternura de Uri, la tranquilidad con la que apaciguaba todas las tormentas. No volveremos a ver juntos Los Simpson o Seinfeld, no volveremos a escuchar contigo a Johnny Cash ni volveremos a sentir tu fuerte abrazo. No volveremos a verte andar y charlar con tu hermano mayor, Yonatan, gesticulando con ardor, ni volveremos a verte besar a tu hermana pequeña, Ruti, a la que tanto querías.
Uri, mi amor, durante tu breve existencia todos aprendimos de ti. De tu fuerza y tu empeño en seguir tu camino, incluso aunque no tuviera salida. Seguimos, estupefactos, tu lucha para que te admitieran en los cursillos de formación de jefes de carros de combate. No cediste a la opinión de tus superiores, porque sabías que podías ser un buen jefe y no estabas dispuesto a dar menos de lo que eras capaz. Y cuando lo lograste, pensé: he aquí un chico que conoce sus posibilidades de manera sencilla y lúcida. Sin pretensión, sin arrogancia. Que no se deja influir por lo que dicen los demás de él. Que saca la fuerza de sí mismo. Desde que eras niño, eras ya así. Vivías en armonía contigo mismo y con los que te rodeaban. Sabías cuál era tu sitio, eras consciente de ser querido, conocías tus limitaciones y tus cualidades. Y, la verdad, después de haber doblegado a todo el ejército y haber sido nombrado jefe de carros de combate, se vio claramente qué tipo de jefe y de hombre eras. Y hoy oímos hablar a tus amigos y tussoldados del jefe y el amigo, el que se levantaba antes que nadie para organizar todo y que sólo se iba a costar cuando los otros ya dormían.
Y ayer, a medianoche, contemplaba la casa, que estaba más bien desordenada después de que cientos de personas vinieran a visitarnos para ofrecernos consuelo, y dije: tendría que estar Uri para ayudarnos a recoger.
Eras el izquierdista de tu batallón, pero te respetaban porque mantenías tus posiciones sin renunciar a ninguno de tus deberes militares. Recuerdo que me habías explicado tu "política de controles militares" porque tú también habías pasado bastante tiempo en esos controles. Decías que, si había un niño en el coche que acababas de detener, lo primero que hacías era tratar de tranquilizarle y hacerle reír. Y te acordabas de aquel niño, más o menos de la edad de Ruti, y del miedo que le dabas, y lo que él te odiaba, con razón. Pese a ello, hacías todo lo posible para facilitarle ese momento terrible, pero siempre cumpliendo tu deber, sin concesiones.
Cuando partiste hacia Líbano, tu madre dijo que lo que más temía era el "síndrome de Elifelet". Teníamos mucho miedo de que, como el Elifelet de la canción, te lanzases en medio de los disparos para salvar a un herido, de que fueras el primero en ofrecerse voluntario para el reabastecimiento de las municiones largo tiempo agotadas. Temíamos que allí en Líbano, en esta guerra tan dura, te comportases como lo habías hecho toda la vida en casa, en la escuela y en el servicio militar, que te ofrecieras a renunciar a un permiso porque otro soldado lo necesitaba más que tú, o porque aquel otro tenía una situación más difícil en su casa.
Para mí eras un hijo y un amigo. Y lo mismo para tu madre. Nuestra alma está unida a la tuya. Vivías en paz contigo mismo, eras de esas personas con las que uno se siente bien. No puedo ni decir en voz alta hasta qué punto eras para mí "alguien con el que correr"
[título de una de las últimas novelas del autor].Cada vez que volvías de permiso, decías: ven, papá, vamos a hablar. Normalmente, íbamos a sentarnos y conversar a un restaurante. Me contabas un montón de cosas, Uri, y yo me enorgullecía y me sentía honrado de ser tu confidente, de que alguien como tú me hubiera escogido.
Recuerdo tu incertidumbre, una vez, por la idea de castigar a un soldado que había infringido la disciplina. Cuánto sufriste porque la decisión iba a indignar a los que estaban a tus órdenes y a los demás jefes, mucho más indulgentes que tú ante ciertas infracciones. Castigar a aquel soldado, efectivamente, te costó mucho desde el punto de vista de las relaciones humanas, pero aquel episodio concreto se transformó después en una de las historias fundamentales del batallón, porque estableció ciertas normas de conducta y respeto a las reglas. Y en tu primer permiso me contaste, con un tímido orgullo, que el comandante del batallón, durante una conversación con varios oficiales recién llegados, había citado tu decisión como ejemplo de comportamiento por parte de un jefe.
Has iluminado nuestra vida, Uri. Tu madre y yo te criamos con amor. Fue muy fácil quererte con todo nuestro corazón, y sé que tú también viviste bien. Que tu breve vida fue bella. Espero haber sido un padre digno de un hijo como tú. Pero sé que ser el hijo de Michal quiere decir crecer con una generosidad, una gracia y un amor infinitos, y tú recibiste todo eso. Lo recibiste en abundancia y supiste apreciarlo, supiste agradecerlo, y no consideraste nada de lo que recibías como algo que te fuera debido.
En estos momentos no quiero decir nada de la guerra en la que has muerto. Nosotros, nuestra familia, ya la hemos perdido. Israel hará su examen de conciencia, y nosotros nos encerraremos en nuestro dolor, rodeado de nuestros buenos amigos, arropados en el amor inmenso de tanta gente a la que, en su mayoría, no conocemos, y a la que agradezco su apoyo ilimitado.
Me gustaría mucho que también supiéramos darnos unos a otros este amor y esta solidaridad en otros momentos. Ése es quizá nuestro recurso nacional más especial. Nuestra mayor riqueza natural. Me gustaría que pudiéramos mostrarnos más sensibles unos con otros. Que pudiéramos liberarnos de la violencia y la enemistad que se han infiltrado tan profundamente en todos los aspectos de nuestra vida. Que supiéramos cambiar de opinión y salvarnos ahora, justo en el último instante, porque nos aguardan tiempos muy duros.
Quiero decir alguna cosa más. Uri era un joven muy israelí. Su propio nombre es muy israelí y muy hebreo. Era un concentrado de lo que debería ser Israel. Lo que está ya casi olvidado. Lo que muchas veces se considera casi una curiosidad.
A veces, al observarle, pensaba que era un joven un poco anacrónico. Él, Yonatan y Ruti. Unos niños de los años cincuenta. Uri, con su absoluta honradez y su forma de asumir la responsabilidad de todo lo que sucedía a su alrededor. Uri, siempre "en primera línea", con el que se podía contar. Uri, con su profunda sensibilidad respecto a todos los sufrimientos, todos los males. Con su capacidad para la compasión. Una palabra que me hacía pensar en él cada vez que me venía a la mente.
Era un chico que tenía unos valores, ese término tan vilipendiado y ridiculizado en los últimos años. Porque en nuestro mundo loco, cruel y cínico, no es cool tener valores. O ser humanista. O sensible al malestar de los otros, aunque esos otros fueran el enemigo en el campo de batalla.
Pero de Uri aprendí que se puede y se debe ser todo eso a la vez. Que debemos defendernos, sin duda, pero en los dos sentidos: defender nuestras vidas, y también empeñarnos en proteger nuestra alma, empeñarnos en protegerla de la tentación de la fuerza y las ideas simplistas, la distorsión del cinismo, la contaminación del corazón y el desprecio del individuo que constituyen la auténtica y gran maldición de quienes viven en una zona de tragedia como la nuestra.
Uri tenía sencillamente el valor de ser él, siempre, en cualquier situación, de encontrar su voz exacta en todo lo que decía y hacía, y eso le protegía de la contaminación, la desfiguración y la degradación del alma.
Uri era además un chico divertido, de un humor y una sagacidad increíbles, y es imposible hablar de él sin mencionar algunos de sus "hallazgos". Por ejemplo, cuando tenía 13 años, le dije: imagínate que puedas ir con tus hijos un día al espacio, como vamos hoy a Europa. Y él me respondió sonriendo: "El espacio no me atrae demasiado, en la tierra se encuentra de todo".
En otra ocasión, en el coche, Michal y yo hablábamos de un nuevo libro que había despertado gran interés y estábamos citando a escritores y críticos. Uri, que debía de tener nueve años, nos interpeló desde el asiento de atrás: "¡Eh, los elitistas, recordar que lleváis detrás a un inculto que no entiende nada de lo que decís!".
O, por ejemplo, una vez que tenía un higo seco en la mano (le encantaban los higos): "Dime, papá, ¿los higos secos son los que han cometido un pecado en su vida anterior?".
O cuando me resistía a aceptar una invitación a Japón: "¿Cómo puedes decir que no? ¿Tú sabes lo que es vivir en el único país en el que no hay turistas japoneses?".
En la noche del sábado al domingo, a las tres menos veinte, llamaron a nuestra puerta y por el interfono se oyó la voz de un oficial. Fui a abrir y pensé: ya está, la vida se ha terminado.
Pero cinco horas después, cuando Michal y yo entramos en la habitación de Ruti y la despertamos para darle la terrible noticia, ella, tras las primeras lágrimas, dijo: "Pero seguiremos viviendo, ¿verdad? Viviremos y nos pasearemos como antes. Quiero seguir cantando en el coro, riendo como siempre, aprender a tocar la guitarra". La abrazamos y le dijimos que íbamos a seguir viviendo, y Ruti continuó: "Qué trío tan extraordinario éramos, Yonatan, Uri y yo".
Y es verdad que sois extraordinarios. Yonatan, Uri y tú no erais sólo hermanos, sino amigos de corazón y de alma. Teníais un mundo propio, un lenguaje propio y un humor propio. Ruti, Uri te quería con toda su alma. Con qué ternura te hablaba. Recuerdo su última llamada de teléfono, después de expresar su alegría por el alto el fuego que había proclamado la ONU, insistió en hablar contigo. Y tú lloraste después. Como si ya lo supieras.
Nuestra vida no se ha terminado. Sólo hemos sufrido un golpe muy duro. Sacaremos la fuerza para soportarlo de nosotros mismos, del hecho de estar juntos, Michal y yo, nuestros hijos, y también el abuelo y las abuelas que querían a Uri con todo su corazón -le llamaban Neshumeh (mi pequeña alma)-, y los tíos, tías y primos, y todos sus amigos del colegio y el ejército, que están pendientes de nosotros con aprensión y afecto.
Y también sacaremos la fuerza de Uri. Poseía una fuerza que nos bastará para muchos años. La luz que proyectaba -de vida, de vigor, de inocencia y de amor- era tan intensa que seguirá iluminándonos incluso después de que el astro que la producía se haya apagado. Amor nuestro, hemos tenido el enorme privilegio de haber estado contigo, gracias por cada momento en el que estuviste con nosotros.
Papá, mamá, Yonatan y Ruti.

Nesemu, por la transcripción

Las pequeñas memorias de Saramago, lucidez en tiempos de indolente ceguera

Los guías en las marachas por territorio  desconocido van en descubierta, como ojeadores, para otear el horizonte, descubrir pasos transitables o lugares seguros en donde descansar el grueso de los expedicionarios. Así me sucede a mi que, cuando descubro algo interesante, no me resisto a transcribirlo por si alguno de los bloggers no ha tenido acceso a ello. He aquí una interesante entrevista al lúcido autor de El Ensayo sobre la ceguera. Nesemu:

 José Saramago tiene 83 años y acaba de volver a la niñez, escribiendo Las pequeñas memorias, que terminó esta misma semana (el 15 de agosto) en su casa de Lanzarote. Hablamos con el premio Nobel portugués en la biblioteca que acaba de estrenar. "Pude haber pensado que un día tendría el Nobel, pero jamás se me pasó por la cabeza que tendría una biblioteca como ésta. La biblioteca está completamente informatizada, y está conectada a la Universidad de Granada y a otras instituciones docentes y literarias del mundo. 

Pregunta. ¿Qué se siente al acabar un libro? Respuesta. Emoción. A veces, lágrimas. Ocurrió con Ensayo sobre la ceguera, con Intermitencias de la muerte. Cuando acabas, te despides, entra una especie de vacío, ¿y ahora qué? Siempre. P. ¿Pasó con éste? R. Pasó. Es un libro de memorias de cuando era pequeño; se iba a llamar El libro de las tentaciones, pero me pareció pretencioso, así que le puse este título, que es idéntico a su propósito: Las pequeñas memorias. Me quedé siempre muy atado al niño que fui, y ahora me ha sorprendido la cantidad de recuerdos que tenía de aquella época. El libro me ha hecho sufrir un poco. Al final también hubo alivio. P. ¿Sufrió escribiéndolo? R. Porque algunas cosas que cuento son dolorosas. Recuerdos familiares que no son agradables, que me tocaron negativamente; podía haberlos omitido, pero no podía dar una visión idílica de tiempos que de idílicos no tenían nada. Eso me ha producido dolor. Y a veces me he bloqueado. Sólo me había sucedido con Manual de pintura y caligrafía. P. Dolor en la niñez. R. Cosas que un niño no debía haber visto. Cuando lo leas sabrás de qué estoy hablando. P. Ochenta y tres años. ¿Qué le ha hecho volver a una edad tan remota?R. Es una idea que ya llevaba más de veinte años en mi cabeza. Ahora o jamás. Son 150 páginas. No es literatura sobre lo que he vivido, sino lo que he vivido. Si hubiera literaturizado la vida hubieran salido 500 páginas. P. ¿Qué efecto sentimental produce una confesión así? R. Un adulto escribe memorias de adulto, acaso para decir: "Miren qué importante soy". He hecho memorias de niño, y me he sentido niño haciéndolas; quería que los lectores supieran de dónde salió el hombre que soy. Así que me centré en unos años, de los 4 a los 15. P. ¿Y de dónde viene? R. El libro tiene un epígrafe, que viene de un libro que me inventé, Libro de los consejos: "Déjate llevar por el niño que has sido". Si no hubiera vivido aquella infancia no sería exactamente éste que soy. Algunos puntos significativos de mi forma de ser son las de aquel niño. P. ¿Rejuvenece escribir memorias? R. Puede que sí. Lo que es cierto es que lo he escrito como si estuviera viviendo en aquel momento.

P. ¿Cuál es su reacción a lo que ha sucedido con Grass? R. Primero he tenido perplejidad. Nunca hubiera pensado que él hubiera estado en las Waffen-SS..., y menos aún que hubiera ido como voluntario. Y me ha sorprendido la violencia de las reacciones. Él tenía 17 años. ¿Y el resto de la vida no cuenta? Me parece una reacción hipócrita la que ha habido, de mucha gente que acaso no consulta su propia conciencia. Mucha gente quiere buscar pies de barro a personalidades influyentes. Me recuerdan al que iba de ciudad en ciudad, siguiendo un circo. Un día le preguntaron: "¿Por qué sigue tanto a este circo?". "Porque quiero ver cuándo se cae el trapecista y se mata". Y me parece indigna, infame, la insinuación de que Grass ahora lo dice por motivos promocionales de su libro. ¿Qué juez puede decir que una confesión viene demasiado tarde? La verdad es que lo ha dicho, ahí está su confesión.

P. Le hemos visto firmando una declaración de notables sobre Cuba. ¿Cómo ve el futuro? R. Se observa menos crispación en el exilio. Y estamos percibiendo señales de que empieza la transición. Ojalá la haga el pueblo cubano, sin interferencias, aunque siempre cabe preguntar si Estados Unidos se va a limitar a asistir a esa transición. P. ¿El pueblo cubano de dentro y de fuera? R. Claro. Espero que haya negociación, diálogo, ya no hay lugar ni para invasiones ni para asesinatos, sino para que haya acuerdos básicos que contemplen también las indudables conquistas de la revolución: sanidad, cultura, educación...

P. Otro asunto de su preocupación. Estalla Oriente Próximo. R. Mientras no se resuelva el problema de Palestina, que tenga su Estado, no habrá paz allí. Israel produce una ocupación militar de Palestina, manda a guetos a sus nacionales. No se me va de la memoria lo que dijo un intelectual judío, Leibovitz, sobre el carácter judionazi de su Ejército, de las reacciones de su Ejército; y no se va de mi memoria el dolor que produce ver niños a los que rompían los huesos de las manos, con martillos, en el curso de la primera Intifada. Cuando digo que las víctimas, con las que todos nos solidarizamos, no pueden hacer de verdugos y llamo la atención sobre ese carácter de la reacción militar israelí, siempre oigo voces -"ya está de nuevo el Saramago ese"-, pero lo que digo es la verdad, tiene que ver con los hechos... P. ¿Qué hacer? R. Ojalá los organismos internacionales comprendan esto de una puta vez: mientras eso no se resuelva, Israel siempre se sentirá amenazado, y responderá con la agresividad que muestra su Ejército, el más poderoso de la región. Algún signo positivo he visto últimamente: la posible alianza de Al Fatah con Hamás para gobernar.

P. Usted no es un hombre optimista. R. ¿Cómo vas a ser optimista si lees el periódico? El mundo es el lugar del infierno; millones nacen para sufrir; no les importan nada a nadie. No soy un pesimista, soy un optimista bien informado.

¿Así se respeta el alto el fuego por Israel?

A las 4 de la madrugada se entra en una casa y se secuestra a punta de pistola a un diputado electo democráticamente por el pueblo palestino. Ante su mujer, anciana madre e hijos. Es un viceprimer ministro de un Gobierno reconocido por las naciones, no por los "elegidos" de no se sabe quién. Un soldado del ejército israelí es capturado en campaña en suelo libanés ocupado, ¿esto es terrorismo? ¿Acaso no lo es lo que están haciendo los gobernantes de Israel con ciudadanos, políticos y ministros de Palestina? Y esto en los días "sagrados" de la tregua y del alto el fuego.  Si no es una provocación lo veremos ante la "segura" retirada de Embajadores en Tel Aviv por las naciones democráticas que se preparan para enviar millares de nuestros soldados para garantizar los expolios, secuestros y política terrorista del actual Gobierno de Israel. Ya está bien.Luego, si los hijos de estos ciudadanos palestinos, secuestrados y muchos torturados en las prisiones de Israel se une a otras víctimas y deciden hacer saltar por los aires, con las armas de David al Goliat filisteo que aterroriza Oriente Medio... pues vendrán los llantos y lamentos de los hipócritas de siempre. Nesemu 

Efectivos del Ejército israelí han detenido al viceprimer ministro palestino, Naser al Shaer, en una redada que ha tenido lugar hoy sábado, como parte de la operación israelí contra la cúpula del partido de Hamás.
Las tropas irrumpieron en la casa de Naser al Shaer alrededor de las 4.30 de la mañana según ha relatado la esposa del viceprimer ministro, Huda, que ha declarado que su marido estaba huido desde que Israel comenzara sus medidas contra miembros de Hamás el pasado mes de junio, cuando militantes palestinos capturaron al soldado israelí Gilad Shalit. 
Por su parte, fuentes israelíes ya han confirmado que tropas hebreas han detenido al viceprimer ministro palestino, por "sus vínculos con una organización terrorista (Hamás)". ¿El MOSAD no es terrorista? Tanto como Irgun y Stern de siniestra memoria pero que están en la base del estado de Israel. Y ellos lo saben.
Desde el mes de junio, varios ministros y legisladores del Gobierno palestino han sido capturados de forma violenta por Israel,

No matar al mensajero

¿Para cuándo obligarnos a análisis de sangre, de semen, de esputo, de sudor o de lágrimas? A nadie se le ha ocurrido abordar en su origen muchas causas que podrían fundamentar estas reacciones criminales? Por ejemplo, la injusticia social rdicada en la explotación de las materias primas de muchos de esos países, de su mano de obra casi esclava, del "secuestro" de sus ciudadanos mejor preparados intelectualmente y seleccionados en sus centros de enseñanza, de la cooperación secular con sus dictadores y dirigentes religiosos para mantener a la población en la incultura, en el fanatismo y en la obediencia ciega como camino para alcanzar el Edén paradisíaca ya que, aquí en la tierra, sólo unos cuantos elegidos pueden disfrutar del bienestar económico, entre ellos los dirigentes religiosos, los sátrapas y los testaferros de las oligarquías occidentales. ¿Por qué no investigan con semejante celo las cuentas en losparaísos fiscales, los mercados transnacionales, el blanqueo del dinero procedente del crimen, la venta de armas, el control de la información y un enorme etcétera? Están persiguiendo al mensajero para silenciarlo en lugar de tratr de interpretar su mensaje. Nos estamos enrocando de manera suicida que sólo conducirá al caos.
El ministro británico John Reid defendió la extensión al resto de los aeropuertos europeos de los controles de seguridad introducidos en Reino Unido tras la última alerta terrorista, que tantos contratiempos ha causado a los viajeros. "Es importante que las medidas que hemos tomado en un país se reflejen en otros países porque queremos la misma seguridad en todos nuestros países", reclamó Reid. La Comisión Europea defendió ayer, además, otras medidas: - Identificación biométrica de los pasajeros a través de la lectura informática del iris o de las huellas dactilares. - Reforzar la cooperación policial entre los países de la UE y permitir el acceso a las bases de datos nacionales a las autoridades de otros socios comunitarios. - Pedir a los viajeros que vuelen a Europa y a los de los vuelos intraeuropeos un listado de datos personales como el que EE UU exige a los europeos que vuelan a su país. Datos como el menú del avión, del que se pudiera inferir la religión del pasajero, estarían excluidos. - Bloquear las páginas web que "inciten al odio" o que detallen cómo fabricar artefactos explosivos. - Exigir a los imanes que ejerzan en territorio europeo un currículum común y "que se adhieran a los principios fundamentales de las sociedades europeas". - Organizar una conferencia con las autoridades educativas para trabajar en la detección de casos de radicalización entre los alumnos europeos. - Controlar donaciones a ONG y asociaciones caritativas.

Muchos socios de la UE se han mostrado hasta ahora reticentes a transferir soberanía a la UE en materia de Interior.

 

Acerca del gran escritor Günter Grass

Comparto esta interpretación del extraño silencio sobre su pasado en las SS del admirado escritor alemán. Y lamento el desaforado poder de las editoriales ávidas de ganancias. Nadie podrá quitar a Grass la gloria de haber sido uno de los faros de la conciecia alemana en el pasado siglo y un enorme escritor de alcance universal. Eso si no han influido en la tardía confesión otras presiones bajo amenaza de chantaje. Sería lamentable y un desquiciado boomerang. Esperemos un par de meses. Nesemu                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      " A los 15 años, Günter Grass intentó enrolarse voluntariamente en los submarinos del Ejército alemán, pero fue rechazado por su corta edad. No obstante, en septiembre de 1944, semanas antes de cumplir los 17 años, el futuro escritor fue llamado a filas. Al borde del colapso, la Alemania nazi reclutaba desesperadamente a casi cualquier varón de entre 16 y 60 años. Grass fue incorporado a una unidad de las Waffen-SS -el brazo militar de la organización nazi dirigida por Himmler-, herido y capturado luego por soldados norteamericanos. Estos hechos son comunes a las biografías de cientos de miles de alemanes de la generación de Grass. Grass no era un nazi y no se incorporó voluntariamente a las SS, e incluso aunque hubiera sido así, no es posible ignorar que era un adolescente.
El problema empieza por el hecho de que Grass sólo haya revelado esta parte de su biografía este verano, como anticipo de la publicación de su libro de memorias Pelando la cebolla. Puesto que no hay mayor gravedad en estos hechos de adolescencia, ¿por qué el premio Nobel de literatura no los ha contado con naturalidad en el más de medio siglo transcurrido desde entonces? ¿Por qué no ha aprovechado para hacerlo en sus cientos de libros, entrevistas en prensa y televisión y conferencias? ¿Por qué no se lo dijo a su biógrafo, Michael Jürg? Alguien podría argüir que quizá Grass pensara que estos hechos no eran relevantes, pero es algo difícil de aceptar para un autor que, desde la publicación de El tambor de hojalata en los años cincuenta, ha destinado buena parte de su obra literaria y de su actividad ciudadana a reflexionar sobre la Alemania nazi y las complicidades de las que se benefició.
Durante décadas, Grass ha denunciado con vehemencia que millones de alemanes, por interés, seducción o cobardía, apoyaran a Hitler o cerraran los ojos ante sus tropelías. Es eso lo que hace difícil de entender su largo silencio y lo que provoca malestar entre sus muchos admiradores dentro y fuera de Alemania. Simpatizante de las políticas socialdemócratas y las causas pacifistas, Grass ha venido siendo considerado una autoridad moral cada vez que opinaba sobre asuntos controvertidos, como la reunificación alemana, la situación en Cuba, la globalización y un largo etcétera. Hubiera sido deseable que alguien con esa autoridad fuera un poco más transparente sobre aspectos de su pasado claramente relacionados con el tipo de personaje público que se ha construido.
Más vale tarde que nunca, y el propio Grass admite que este asunto le provocaba un "sentimiento de culpa" y le pesaba como "una ignominia". En cualquier caso, su tardanza en desvelar un hecho biográfico relevante no invalida la calidad de su obra literaria ni la justicia de las causas que ha defendido y defiende. Esa tardanza sólo confirma que nadie es perfecto, que todos somos humanos; a veces, demasiado humanos.

Terrorismo no es sólo lanzar bombas sino explotar a pueblos por raza o religión

Gilles Kepel es profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París, y experto en religiones. Aunque a veces sucumbe a la tentación de "estrella" en los medios, sus reflexiones son acertadas y tienen impacto en grandes centros de opinión. Ojo pues ante esta importante advertencia que hace sobre unas insensatas palabras de Bush que reflejan un peligroso estado de opinión en círculos de poder occidentales.
Los atentados recientemente desarticulados en Londres debían golpear y desencadenar el caos simultáneamente en Reino Unido y Estados Unidos, los cada vez más aislados socios en la llamada "guerra global contra el terrorismo". Fueran o no su motivación inicial los acontecimientos bélicos de este verano en Oriente Próximo, el apocalipsis iba a llover sobre Londres y Washington justo cuando las dos capitales estaban siendo denunciadas por toda la opinión pública árabe por su apoyo a la ofensiva militar israelí en Líbano. La abortada ofensiva terrorista iba a estar, pues, cargada de simbolismos, aunque todavía haya muchas incógnitas sobre los ataques y la identidad de los terroristas.
En lo que respecta a Reino Unido, esto significa que la campaña lanzada por el Gobierno laborista después de los atentados de julio de 2005, llamada Engaging the islamists
[Involucrar a los islamistas], y cuyo propósito es favorecer la influencia de los musulmanes moderados en las comunidades islámicas del país, ha sido un fracaso. Más allá de la voluntad de integración de los dirigentes de las comunidades islámicas, los sectores extremistas siguen decididos a oponerse a la política británica en Oriente Próximo y a la forma en que Blair imita la política de Bush.
En EE UU el compló descubierto el 10 de agosto ha sido definido por Bush como un acto "islamofascista
". La expresión estaba destinada principalmente a la opinión pública estadounidense. En un momento en que las dudas sobre la política de la Casa Blanca en Irak están aumentando rápidamente en todas partes, y después de la derrota en la primarias de Connecticut del prominente judío Joseph Lieberman (partidario de la estrategia de Bush), el presidente norteamericano intenta recuperar de esta forma el consenso en la opinión pública estadounidense. Pero la expresión es ambigua y poco acertada. Históricamente, el fascismo representó un movimiento de masas en algunos países europeos, mientras que los grupos terroristas islamistas como Al Qaeda y sus asociados son lo contrario de un movimiento de masas.
Además, la asociación verbal entre "fascista" e "islámico" enoja a los árabes y desde el principio ha sido muy criticada en todos sus medios de comunicación. Supone un recrudecimiento del enfrentamiento entre Occidente y el mundo árabe, que aleja aún más la posibilidad de que en Oriente Próximo se pueda sentir algún tipo de solidaridad por las posibles víctimas occidentales del terrorismo islamista. El comentario de Bush se producía cuando las televisiones árabes transmitían durante las 24 horas del día las imágenes de las víctimas civiles extraídas de las ruinas de las ciudades de Líbano bombardeadas por los cazabombarderos israelíes suministrados por Estados Unidos.
Para la opinión pública de Oriente Próximo son estas últimas imágenes las que encarnan la definición de terrorismo
. Y, por este motivo, los atentados estilo Al Qaeda que se habían preparado contra aviones comerciales podrían haber sido entendidos en el mundo árabe como una respuesta -justificable- a la agresión israelí en Líbano, una especie de ley del Talión contra las bombas sionistas. Además, la capacidad de Hezbolá, que ha resistido de pie la embestida del Ejército de la estrella de David, ha constituido la sorpresa de esta guerra y ha convertido a su líder Hasan Nasralá en un héroe para la opinión pública árabe.
Habrá que esperar a las conclusiones de la investigación británica para saber el verdadero alcance de los atentados frustrados, pero lo que sí tenemos claro desde ya es que las crisis de Oriente Próximo se expanden con rapidez a Occidente y contaminan todo el planeta.

 

 

Quien paga sus impuestos tiene derecho a votar.

Hay municipios en los que ha aumentado el número de concejales a elegir porque su población ha crecido por efecto de la inmigración. Sin embargo, muchos de esos inmigrantes no pueden ser candidatos y ni siquiera votar en las elecciones municipales. Para remediar ese problema, los grupos socialista y de IU han anunciado la presentación de una proposición no de ley, con el apoyo del Gobierno, tendente a suprimir los obstáculos que impiden votar en las elecciones municipales a los residentes extranjeros no comunitarios.
Los comunitarios sí disfrutan del derecho a votar en las municipales, y también del derecho a ser candidatos en esas elecciones. Ello afecta a cerca de un millón de residentes extranjeros, pero no al resto de los más de tres millones y medio censados en España. Más de una cuarta parte de ese millón procede de los nuevos países miembros de la UE, por lo que las próximas elecciones localesserán las primeras en que podrán votar.
Para que también lo puedan hacer los ecuatorianos, marroquíes, colombianos, chinos y demás ciudadanos extranjeros residentes entre nosotros se requiere la existencia de un tratado de reciprocidad con los países respectivos; es decir, que también los españoles residentes en esos países puedan votar allá. Eso es de entrada imposible en relación a Estados en los que no hay elecciones democráticas, como China, Cuba y otros. Y choca con legislaciones nacionales que expresamente excluyen toda posibilidad de voto de los extranjeros.
Por ello, la proposición no de ley insta al Gobierno a firmar acuerdos de reciprocidad con los países en que ello sea factible, y a flexibilizar el criterio de reciprocidad en relación con los países en que no lo sea.
Países como Bélgica han modificado ya su legislación para extender a los no comunitarios los derechos políticos que se reconocen a los ciudadanos de la UE. Estos avances son coherentes con un principio fundamental de la democracia: quien paga sus impuestos tiene derecho a votar. Principio que constituye un freno a las tendencias retrógradas que pretenden condicionar el pleno reconocimiento de los derechos políticos a la posesión de una determinada nacionalidad, que identifican con una determinada etnia, religión o lengua.

Ceguera mundial ante la escandalosa subida del petróleo

El precio del barril de petróleo en los mercados internacionales marcó la semana pasada su máximo histórico. Los contratos sobre el brent, el crudo del mar del Norte que sirve de referencia en Europa, llegaron a cruzarse a 77,64 dólares. Tras las subidas del 34% en 2004 y del 46% en 2005, el petróleo se ha encarecido casi un 30% en lo que va de año, un ascenso en parte amortiguado por la revalorización del euro.
El último máximo ha quedado aparejado al cierre del mayor campo petrolífero de Estados Unidos, el de la bahía de Prudhoe, en Alaska, a raíz de las filtraciones descubiertas en el principal oleoducto de la zona. Pero ese detonante reciente es anecdótico al lado de las causas más estructurales y profundas que explican que el precio se haya triplicado en sólo cinco años.
La inestabilidad en Oriente Próximo es uno de los factores clave. La invasión de Irak no sólo ha supuesto una prima de riesgo, sino que directamente ha restado producción al mercado. La guerra de Líbano y la situación en Irán, más las tensiones con otros productores como Venezuela y algunas antiguas repúblicas soviéticas, completan un panorama geopolítico difícilmente empeorable por el lado de la oferta. Por el de la demanda, el fuerte crecimiento de algunas economías emergentes y la falta de diversificación energética de las más desarrolladas conforman una creciente adicción al petróleo -como el propio George Bush la denominó- imposible de superar a corto plazo.
Para España la situación es de particular gravedad, dada su gran dependencia de los combustibles fósiles y del abastecimiento exterior. El encarecimiento de la factura petrolífera representa lo que los economistas denominan un choque de oferta, que no sólo nos empobrece, sino que puede generar otros desequilibrios. El principal de ellos es la inflación, que en España se ha situado de nuevo en el 4% interanual, según los datos de julio publicados la semana pasada. Además del impacto en los combustibles y el transporte, la subida del petróleo genera una segunda vuelta de efectos inflacionistas en la medida en que los sectores directamente afectados tratan de trasladar a los demás la subida. Para el conjunto de la economía española ése es un movimiento condenado al fracaso de antemano. La diversificación energética, el uso de energías renovables y, muy especialmente, el ahorro por parte de los consumidores son las únicas recetas posibles para aminorar el impacto de la escalada del crudo sobre nuestra economía.

Inteligente artículo del profesor judío Norman Birnbaum

¿Es bueno Israel para los judíos?, se pregunta el eminente profesor norteamericano de origen judío en una reflexión inteligente y valiente que nos podría orientar para el inmediato futuro.
Los ciudadanos estadounidenses de origen judío podemos estar seguros de que numerosas organizaciones judías dicen hablar en nuestro nombre sin que nadie se lo haya pedido. También podemos estar seguros de que, si discrepamos del artículo de fe fundamental de la comunidad judía en EE UU -que Israel no se equivoca nunca-,* nos machacan. Cuando nuestros compatriotas gentiles expresan algunas dudas, se les acusa de antisemitismo. A los que somos judíos se nos acusa de odiarnos a nosotros mismos.
¿Es posible que la obligación suprema de los judíos estadounidenses sea utilizar nuestra considerable influencia para lograr que la política de Estados Unidos coincida con la de Israel?
Las organizaciones judías nos dicen que no existe ningún conflicto de lealtades o responsabilidades: ambos países comparten unos valores y unos objetivos comunes. Se trata de una frase absurda, pero el hecho de que se repita contradice un estereotipo sobre los judíos: nuestra supuesta inteligencia. Suele ir acompañada de la afirmación de que no hay ningún grupo de presión israelí, sólo ciudadanos estadounidenses que expresan de forma espontánea unas opiniones a sus representantes electos y al Gobierno.
La fructífera campaña del lobby israelí, coordinada con la embajada de Israel, para convencer al Congreso de que respalde la decisión de la Casa Blanca de dar carta blanca a Israel en Líbano, se puede interpretar como un epílogo involuntario de otra campaña. Esta primavera, los profesores John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Stephen Walt, de Harvard, publicaron en The London Review of Books y en un trabajo de la Escuela de Gobierno J. F. Kennedy un análisis del "poder absoluto" que ejercen sobre la política de Estados Unidos los defensores incondicionales de Israel. Éstos reaccionaron con sonoras denuncias en las que tacharon a los autores de perversamente antisemitas o (en las críticas más suaves) intelectualmente incompetentes.
La asimilación de los inmigrantes judíos de Europa del Este (entre ellos, mi abuelo) que llegaron a finales del siglo XIX y principios del XX ha cambiado enormemente sus posiciones. Hoy en día, con judíos que destacan en los negocios y las finanzas, las artes y las profesiones, la ciencia y la educación, los medios de comunicación y la política, se ha olvidado cuánto antisemitismo declarado había en EE UU hace sólo 50 años, tanto en las capas más altas de la sociedad como en sus rincones más oscuros. Del lado gentil, el sentimiento de culpa por el Holocausto y el filosemitismo del protestantismo calvinista norteamericano hicieron que los judíos empezaran a ser aceptables. Asimismo, la idea de los puritanos del siglo XVII de que América era un nuevo Israel preparó el terreno para que sus descendientes consideraran el Estado de Israel como una nación hermanada espiritual y políticamente con la nuestra.
Mientras tanto, el ascenso económico y la aceptación social de los judíos estadounidenses es un triunfo tanto colectivo como social. La verdad es que la idea de que Estados Unidos es una cultura totalmente individualista es simplista; los avances sociales son obra de grupos étnicos y religiosos muy organizados. Los judíos han sabido utilizar muy bien su ascenso desde su condición de trabajadores inmigrantes y vendedores callejeros hasta ejecutivos de Wall Street y rectores de universidades para lograr no sólo la integración en el país, sino un gran poder político y cultural.
La capacidad de disfrutar de nuestro éxito se ha visto disminuida por la mala conciencia de no haber podido ayudar a los judíos europeos durante el Holocausto. Esa experiencia, junto al recuerdo imborrable del genocidio, es un factor importantísimo en la identidad de los judíos estadounidenses, que hoy está centrada en la defensa incondicional del Estado de Israel. Muchos de ellos consideran que a Jehovah, por supuesto, hay que oírle con respeto, pero que los primeros ministros y jefes de gabinete de Israel hablan directamente en nombre del Señor de los Ejércitos.
La clase dirigente norteamericana agradece el compromiso de los judíos con Israel. Durante la Guerra Fría y su derivación bastarda, la guerra contra el terror, Israel ha servido los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo. Y la transformación de un grupo importante de comentaristas, intelectuales y estudiosos judíos que antes se mostraban críticos y propugnaban valores universales y ahora defienden la superioridad moral y el dominio mundial de Estados Unidos, ha sido muy conveniente para nuestros líderes y ha ofrecido trabajos lucrativos a los oportunistas.
Ahora bien, ¿es bueno todo esto para los judíos? El hecho de que Israel dé por sentado el papel de EE UU como policía en Oriente Próximo no garantiza, desde luego, la supervivencia del Estado israelí. La tan celebrada "asociación estratégica" no es necesariamente permanente. Si los dirigentes estadounidenses decidieran que unos intereses estratégicos más generales imponen la necesidad de sujetar o incluso abandonar a Israel, no dudarían en hacerlo. A las protestas de los judíos estadounidenses se respondería evocando la cuestión de la doble lealtad, sobre la que los líderes judíos son ahora tan complacientes.
Los judíos estadounidenses quizá harían mejor servicio a los israelíes si evitaran la identificación total con Israel y asumieran una postura más reflexiva. Jerusalén ha cambiado de manos decenas de veces desde la conquista romana. Las políticas de Israel, que combinan la brutalidad y el desprecio hacia los árabes, suscitarán otro cambio, y más bien pronto. Se suponía que el Estado judío tenía que proteger a la diáspora, pero ahora es la diáspora la que protege al Estado judío. Sin embargo, la diáspora estadounidense ha superado ya sus límites. Su capacidad de ayudar indefinidamente a Israel es discutible.
En EE UU, los principales aliados de los judíos solían ser los protestantes liberales, los católicos modernos, cuyo máximo triunfo fue el Concilio Vaticano II, y los progresistas laicos. Ahora, los judíos están aliados con otros que no hace mucho eran antisemitas encarnizados. Los protestantes fundamentalistas piensan que la creación de Israel significa que la conversión de los judíos es inminente. ¿Y si los fundamentalistas exigen a los judíos estadounidenses que adelanten el final de los tiempos y empiecen ya a convertirse? Algunos han acogido la crisis de Líbano como el comienzo del Apocalipsis. Mientras tanto, luchan contra el pluralismo de la esfera pública, que es indispensable para que los judíos posean derechos permanentes en nuestro país.
Estados Unidos corre peligro de convertirse en una nación que no se defina por la ciudadanía, sino por las conexiones entre comunidades étnicas y religiosas en apuros a las que une un imposible proyecto de dominar el mundo. ¿Podrán los premios Nobel y la habilidad para los negocios, además de las imágenes bíblicas del siglo XVII según las cuales América era un nuevo Israel, proteger a la minoría judía a medida que se desintegre nuestro proyecto imperial? Ese final podría engendrar unas tensiones internas que desemboquen en una nueva corriente de antisemitismo.
En el New Deal de F. D. Roosevelt y la Great Society de Johnson, los judíos tuvieron un papel importante dentro de las alianzas para reconstruir la sociedad. Volver a dirigir las energías judías hacia esos proyectos es una forma más eficaz de asegurar la supervivencia de los judíos estadounidenses que formar coaliciones con quienes rechazan las raíces de nuestro país en la Ilustración. E, indirectamente, puede ser también muy beneficioso para Israel: un Estados Unidos con una visión más realista de sí mismo sería más mesurado respecto a su papel en el mundo y tendría una opinión más equilibrada sobre sus responsabilidades.
La imparcialidad en Oriente Próximo no perjudicaría a Israel sino que le ayudaría, al reducir la agresividad y el militarismo que dominan hoy la cultura política israelí. El otro día, un general israelí hizo una valoración de largo alcance al declarar que Israel lleva en guerra 6.000 años. Tanto la población actual de Israel como los pueblos vecinos preferirían empezar los próximos 6.000 años con unos decenios de paz.
Estados Unidos podría ayudar empleando su gran influencia y sus recursos para obligar a Israel a reanudar unas negociaciones serias con los palestinos. La belicosidad de muchos judíos norteamericanos por persona interpuesta es destructiva. La historia no juzgará con benevolencia a quienes la fomentan.
La obsesión de los judíos estadounidenses con Israel como centro de su vida no estaba tan clara en las primeras décadas de existencia del Estado israelí. De hecho, los dirigentes de la comunidad judía dijeron a los israelíes que la patria de los judíos estadounidenses era Estados Unidos, y no Israel. Lo curioso es que, a medida que el Holocausto se aleja más en el tiempo, su presencia en la imaginación de los judíos, tanto en Estados Unidos como en Israel, parece aumentar y revivir toda una serie de fantasmas.
Ha llegado el momento de hacer una valoración más seria de las dimensiones históricas del presente.
Eso solo ya es suficientemente difícil.

(Norman Birnbaum es catedrático emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown. )
* Axioma típicamnete totalitario de quienes se creen en posesión de la Verdad absoluta: El Führer siempre tiene razón, Il Duce nos si sbaglia mai, El Caudillo sólo es responsable ante Dios y ante la Historia... aparte de los regímenes soviéticos que atribuyen esa omnisciencia al Partido, sin olvidar a los católicos Reyes Absolutistas que lo eran "por la Gracia de Dios"

¿Que haría EEUU con los responsables de violar y asesinar así a una familia norteamericana?

"Mientras estábamos jugando a los naipes y bebiendo un whisky, surgió la idea de ir a una casa iraquí, violar a una mujer y matar a su familia". Ése es la declaración del sargento Paul Cortez, de 23 años, uno de los militares acusados en el proceso que se abrió el domingo en Bagdad por un supuesto caso de violación y asesinatos ocurridos en la ciudad de Mahmudiya (30 kilómetros al sur de Bagdad) el pasado mes de marzo. Dos agentes especiales del Ejército de Estados Unidos empezaron a relatar ayer las versiones de los hechos dadas por de tres militares en un proceso que debe decidir si son llevados a un consejo de guerra y condenados a muerte.
El agente especial Benjamin Bierce refirió al tribunal el resultado de su entrevista con James Barker, uno de los acusados. Según Barker, los soldados encerraron a un matrimonio y a su hija de seis años en una habitación de su casa y se quedaron en el salón con la hija mayor, de 14 años. Barker le sujetó las manos y el sargento Cortez la violó o "lo intentó". Luego los dos intercambiaron posiciones y Barker intentó violar a la joven, aunque tampoco recuerda si lo consiguió. Entonces Barker oyó disparos en la habitación donde estaba la familia, de donde salió el soldado Steven Green, quien sí violó a la chica mientras la sujetaba Cortez. Después Green regresó con un fusil de asalto AK-47 y disparó a la adolescente, relató Barker.
Green, de 21 años, no comparece en el proceso de Bagdad. Se enfrenta a los mismos cargos de violación y asesinato múltiple ante un tribunal federal de EE UU. Este soldado fue expulsado del Ejército por sufrir trastornos de la personalidad y se declaró inocente en su momento. (Si no es condenado alegando "trastornos de personalidad" entonces todo el ejército de EEUU debería retirarse de Iraq y pagar su reconstrucción, indemnizaciones y el lucro cesante, aparte de ser expulsado del Consejo de Seguridad. ¿Quimera? Pero es la realidad de estos crímenes de guerra que deberían pasar a la jurisdicción penal internacional).
En Bagdad son juzgados Barker, de 23 años; Cortez, de la misma edad, y Bryan Howard, de 19 años. Asimismo, un quinto militar, el sargento Anthony Yribe, es acusado de negligencia y de haber redactado un informe falso.
Estatuto de inmunidad  (Sinónimo de impunidad)
El caso, el quinto abierto por el Ejército estadounidense en Irak por crímenes cometidos por sus soldados contra la población civil, ha desatado la cólera de los iraquíes. El primer ministro, Nuri al Maliki, ha llegado a pedir que se revise el estatuto de inmunidad del que se benefician los soldados extranjeros en Irak.
El capitán Jimmie Culp, abogado de la defensa, hacía globos con su chicle ayer en Bagdad mientras Yribe, sentado a su izquierda, chupaba una piruleta. El tribunal escuchó también el testimonio del médico iraquí que examinó el cadáver de Abir Kasim Hamza al Yanabi. La chica de 14 años, estaba desnuda y quemada de cintura para arriba. Presentaba un impacto de bala debajo del ojo izquierdo.
Después del relato de Barker, el tribunal pasó a escuchar el de Cortez. El soldado precisó que Barker dijo a la joven que se callara cuando acabaron de violarla. Barker confesó que le echó queroseno de una lámpara sobre la chica, aunque no quedó claro quién fue él que le prendió fuego.
En declaraciones posteriores firmadas por Barker, el militar cuenta que el día de los hechos, él estaba reunido con Cortez, Spielman y Green jugando a los naipes y bebiendo whisky mezclado con una bebida energética. Después se dirigieron hasta la parte posterior del puesto de control donde estaban destacados, para jugar al golf. Entonces Green afirmó ante sus compañeros que tenía ganas de entrar en una casa y matar a algunos iraquíes. Después de la violación de la joven y el asesinato de sus padres y su hermana, Barker se puso a asar alas de pollo, según recuerda en sus declaraciones.

 

Entrevista a un líder de la oposición a Castro en Cuba

El ex comandante de la revolución cubana Eloy Gutiérrez Menoyo (Madrid, 1934) conoció a Fidel Castro en enero de 1959. Durante la lucha contra el régimen de Batista, Menoyo creó su propio frente guerrillero y el primero de enero bajó de las montañas al mando de una fuerza guerrillera de 3.000 hombres, aunque pronto se desencantó por el rumbo personalista y radical que tomó la revolución. En 1961 marchó al exilio y regresó cuatro años después para alzarse en armas, acción que le costó 22 años de cárcel, de donde lo sacó el ex presidente del Gobierno español Felipe González. Después de 17 años en Miami, en 2003, siendo líder del grupo opositor Cambio Cubano, se quedó en la isla a la brava durante un viaje familiar. Desde entonces no ha dejado de reclamar "un espacio legal para la oposición independiente en Cuba", sin ningún resultado.
Menoyo se declara adversario de Castro, pero a la vez "opositor leal", que piensa en el mejor futuro para su país. Desea "suerte" a la "fórmula sucesoria encabezada por Raúl Castro", pero le pide que realice los cambios que mayoritariamente reclaman los cubanos. Estos llegarán, advierte, "por las buenas o por las malas".
Pregunta. ¿Cómo ha recibido la noticia de la enfermedad de Fidel Castro?
Respuesta. Con mucha preocupación. Considero que Castro tiene la suficiente experiencia para darse cuenta de la situación crítica que está viviendo el país, y sería deseable que él fuese el primero en contribuir a un cambio pacífico. En lo humano, aunque Fidel y yo estamos separados por nuestras concepciones y la visión de la democracia, como adversario leal en estos momentos me toca enfundar el sable de la lucha política, y lo primero que le deseo es que se restablezca. El diálogo civilizado puede traer soluciones que no se consiguen con la mera desaparición de un adversario.
P. ¿Qué puede suponer para Cuba en estos momentos el fallecimiento súbito de Castro, o su incapacidad definitiva para gobernar?
R. El momento es delicado, la situación de las clases más humildes es desesperada, y un vacío de pronto puede generar un caos n el país. Creo que Raúl, en ese aspecto, sería propicio a realizar cualquier tipo de cambio, siempre y cuando no estuviera bajo la tutela del hermano. Mientras esté bajo esa tutela, simplemente se hará lo que él diga.
P. ¿Existe el riesgo de que en la isla se instale el inmovilismo, si regresa un Fidel con las facultades mermadas?
R. Creo que los cambios no los frena nadie. Más tarde o más temprano tienen que llegar. El país no tiene ninguna posibilidad de levantarse sin cambios políticos y económicos. Estoy convencido de que si hoy se pudiera hacer una encuesta verdadera, el 90% de los cubanos está a favor de los cambios y las reformas, tanto en las más altas esferas del Gobierno como en la población más humilde. Pero este deseo se ve frenado por la intolerancia que el propio Fidel ha creado.
P. ¿Puede gobernar Raúl a la sombra de Fidel?
R. Sí, si se decide a hacer los cambios necesarios. Como la mayoría está por el cambio, tendría un apoyo tremendo.
P. ¿Regrese o no el bastón de mando a Fidel Castro, después de lo ocurrido algo va a cambiar en Cuba?
R. A partir de ahora, aunque sea de una forma lenta, los cambios han de llegar. Lo deseable es que se diera cuenta el propio Fidel de que éste no es un momento de avanzar por evolución, sino por revolución. El país requiere de una nueva revolución; quienes estamos a favor del cambio somos los revolucionarios; los que se oponen son los contrarrevolucionarios.
P. Usted conoce a Fidel desde hace 47 años. ¿Cree que puede reponerse y volver a gobernar?
R. Yo creo que sí. Las noticias que tengo en este momento son que ya le han quitado los tubos que tenía, que está conversando y de buen humor. Lo importante, si regresa, es que se dé cuenta de que el país no puede seguir así. Castro es un hombre eminentemente político. Lo demuestra el hecho de que cuando tuvo que dolarizar la isla y admitir inversiones extranjeras lo hizo. Cuando no le queda más remedio toma medidas, pero su vocación impresionante de poder es el mayor obstáculo para cualquier cambio.
P. ¿Qué primeras medidas debiera tomar el Gobierno de sucesión, tanto si es provisional o definitivo?
R. Lo primero es dar pasos en el orden económico y político. No pasos desestabilizadores, pero es que ahora no dar esos pasos de apertura es lo más desestabilizador debido al ansia de cambio de la gente. Se impone levantar el embargo a la creatividad de los cubanos.
P. ¿Se refiere a permitir la iniciativa privada y permitir la creación de medianas y pequeñas empresas?
R. No se puede seguir considerando que hacer negocios es delito. No hay que perseguir a un carpintero porque compra madera o barniz ilegalmente; lo que hay que hacer es vendérselo y permitir que trabaje. Es preferible que los cubanos puedan desarrollarse a traer los muebles de China, pienso yo. Luego, que paguen impuestos o lo que haga falta. Ya que se habla tanto de José Martí, Martí dijo que un país de pequeños propietarios es un país rico.
P. ¿Qué papel debe jugar ahora la oposición?
R. Lo primero, darse cuenta de que en Cuba la mayoría de la gente es nacionalista y que pide cambios que no tengan nada que ver con el Gobierno norteamericano. La mejor forma de contribuir a la democratización de Cuba es que la disidencia de una imagen de una independencia total, una imagen de una oposición civilizada.
P. ¿Cuál es su estrategia de trabajo con vistas al futuro?
R. Seguir insistiendo en que se le conceda un espacio legal a una oposición independiente, algo que vengo reclamando desde que llegué aquí hace tres años, sin resultados. El país y la democracia se hacen y se construye desde la diversidad, no desde el totalitarismo.
P. ¿Cómo juzga la primera reacción de EE UU a lo que está ocurriendo en Cuba?
R. Por desgracia, es la misma posición de los grupos minoritarios extremistas del exilio. Ese tipo de propósitos injerencistas, de continuar por la vía de la presión, puede generar un caos que conduzca a una situación violenta, y puede ser fatal. Yo le pediría a Estados Unidos que se mantuviera distante, que entendiera que la transición en Cuba corresponde a los cubanos y que ellos no tienen por qué meterse. Si hubiera un presidente norteamericano más objetivo y realista, lo correcto sería levantar el embargo y todas las medidas injerencistas; ésa es la mejor vía para contribuir a un transición pacífica y a la democratización.
P. ¿Puede un Gobierno sin Fidel mantenerse sin realizar reformas económicas y políticas?
R. Eso es imposible. El 90% de los cubanos están a favor de las reformas, y éstas se producirán, por las buenas o por las malas.

Sólo la negociación podrá traer la paz

Tomo del General Alberto Piris unas importantes reflexiones sobre la guerra que Israel está extendiendo como ejecutor de la política imperialista de los halcones de Washington: "  Dos relevantes historiadores judíos han publicado estos días interesantes comentarios en El País y en el International Herald Tribune. Martin van Creveld, al autor de “The Transformation of War” —indispensable texto de teoría militar— afirma en el diario neoyorquino  “En esta guerra, también, la victoria es poco probable”. Como antecedentes cita la invasión de Afganistán por la URSS en 1979, que en pocos días ocupó Kabul pero que 10 años después hubo de retirarse, derrotada en una paz imposible. O la rápida invasión militar de Irak en 2003, cuando EEUU tomó Bagdad en tres semanas de ofensiva, y que hoy se valora como un resonante fracaso político de difícil salida.
No debiera sorprender su conclusión: “Si la Historia sirve de guía, Israel no alcanzará la victoria completa aniquilando a Hizbolá; la paz se logra mediante negociación, no por la fuerza de las armas”. Para él sería suficiente con que, logrado el alto el fuego, la ofensiva israelí hubiera alcanzado un solo objetivo: mostrar a los países vecinos, especialmente a Siria, lo que puede sucederles si se les ocurre iniciar una guerra contra Israel. ¡Pobre objetivo para tanta destrucción y muerte!
Tom Segev, el polémico historiador judío desmitificador del sionismo, criticado por igual desde la derecha y la izquierda, recordaba en el diario madrileño (1-ago-06) los orígenes terroristas del Estado de Israel. Rememoraba el atentado en el hotel Rey David, hace ahora 60 años, en Jerusalén, donde “por desgracia” —según versión oficial— murieron víctimas inocentes a manos de los luchadores clandestinos del futuro Israel, a los que allí está vedado calificar de terroristas. (Se trata de los grupos terroristas Irgun  y Stern cuyos jefes han sido Ministros del Estado de Israel y jefes de su ejército. Vale la pena entrar en Internet y conocer algo acerca de esos gudaris que consiguieron crear un estado con la ayuda de EEUU y del lobby sionista. No es un ejemplo a seguir en otras latitudes).
Frente a la teoría oficial israelí —adoptada por Bush— de que las acciones árabes reflejan siempre “una mentalidad terrorista”, mientras que Israel solo daña a inocentes por casualidad o forzado por las circunstancias, Segev recuerda que en los 60 años transcurridos desde entonces, Israel ha infligido penalidades a dos millones de civiles, incluidos los 750.000 que perdieron sus casas en 1948, y a los 250.000 palestinos que emigraron de Cisjordania en la Guerra de los Seis Días. Ahora, decenas de miles de libaneses se ven obligados a abandonar también sus viviendas, y han muerto centenares de civiles. Concluye así: “Todo acorde con el espíritu del hotel Rey David. Uno siempre puede decir que se produjo un contratiempo”. Es un modo suave de revelar el trasfondo terrorista de la actuación del gobierno israelí.
Concluyamos con el comentario de Michael Hirsh, periodista de “Newsweek” (26-jul-06), que a su modo recurre también a la historia de las guerras: “Llevamos casi cinco años de guerra contra un grupo de 500 a 1000 terroristas, según se dijo inicialmente. Por si alguien quiere echar cuentas: han pasado 1776 días desde el 11-S; esto supera en más de un año los 1347 días que transcurrieron entre Pearl Harbour y la rendición de Japón. Y la guerra sigue extendiéndose. Ahora incluye también a Líbano”. Es otra forma discreta de mostrar el fracaso de la guerra universal contra el terrorismo, ante los que, falsamente, quisieron establecer un paralelismo entre el ataque japonés a la base naval estadounidense del Pacífico y los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, con el fin de excitar el patrioterismo y las ansias de venganza.

 
 

Lo que Israel busca en Líbano es... agua. Controlar el río Litani y los afluentes del Jordán

Alfredo Jalife Rahme escribe en La Jornada:"Mientras EEUU intenta capturar los recursos energéticos en Eurasia, Africa y Latinoamérica, Israel pretende controlar las aguas del río Litani en su nueva invasión al Líbano,si resultan ciertos los datos de Terrell E. Arnold (TEA), alto funcionario jubilado del Departamento de Estado, anterior vicedirector de la Oficina de Estado de Contraterrorismo, ex director del Departamento de Estudios Internacionales del Colegio Nacional de Guerra de EU y autor del libro Un mundo menos seguro.
Una de las principales carencias del Estado hebreo es el agua y Arnold señala que la "recompensa" de la invasión al Líbano y la "limpieza de su población" la constituyen las aguas del codiciado y estratégico río Litani, que nace en las montañas de nieves eternas del Líbano y desemboca a unos kilómetros de la ciudad de Tiro.
"Visto desde Israel" , según Arnold, "no existe otra fuente potencial de agua potable o de irrigación en la región". Desde la década de los 30 del siglo pasado, Ben Gurión, uno de los padres fundadores del moderno Israel, "concibió las fronteras del naciente Estado israelí hasta el río Litani"; otros han soñado también con sus aguas y "han diseñado esquemas como acueductos y túneles para llevar las aguas hasta Israel".
El proyecto irredentista del "Gran Israel" va del río Nilo (Egipto) hasta el río Eufrates (Irak) y la cartografía hidráulica previsora de Ben Gurión incorporaba también al río Yarmuk, uno de los principales afluentes que nutren al río Jordán.
No minimiza la crueldad de sus asertos: "en términos brutales, en una tierra donde el agua es vida, los israelíes están dispuestos a matar, herir y desplazar a miles de personas y rehacer el mapa regional para obtener el agua".
La idea ha hecho su camino y "es improbable que sea rechazada por EUEU, los europeos o la ONU". El problema que los israelíes deberán resolver "es su manejo en una segunda fase, ya que estaría bajo el control de una fuerza internacional de paz, lo cual no servirá de ayuda a sus esquemas". Se trata de que el Estado hebreo "esté a cargo del proyecto y sea capaz de crear nuevos hechos consumados sobre el terreno que incorporen el territorio ocupado como parte de Israel".
La carnicería en curso no tiene nada de irracional: ha sido muy bien calculada y comporta un golpe de tres bandas, a juicio de Terrell E. Arnold: 1) remover a Hezbollah como una amenaza para Israel, 2) eliminar a Hezbollah como fuente paramiltar y sicológica de apoyo a los palestinos y 3) Apoderarse de las aguas del río Litani (el principal río libanés).
Terrell E. Arnold concluye que para imponer el esquema de control de las aguas del río Litani, los "planificadores estratégicos del primer ministro Ehud Olmert necesitaban una justificación". El rapto de dos soldados israelíes por Hezbollah era "previsible" y la eliminación de la guerrilla chiíta, expuesta como "terrorista" y "peligro para la humanidad" (como sostuvieron para apoyar su invasión de Iraq), sería asimilada por la buena conciencia occidental.

Hace ya más de cuarenta años, en un viaje de estudios en el que participé por Israel, Palestina Siria y Jordania ya escuchaba esta tesis y se hablaba del río Litani cono "una frontera natural parcial" del Estado de Israel. Por eso, cada vez que leo a los corresponsales hablar del río Litani me lleno de espanto, pues es una de las fases de la política expansionista de un numeroso grupo de sionistas exhaltados con los qu eno están de acuerdo muchísimos judíos del mundo así como muchísimos ciudadanos del estado de Israel. Saben que esa locura de política les acercará a un holocausto en el que perecerán no sólo los israelíes y los palestinos sino que puede ser la expoleta de una explosión de alcances inimaginables. No se olvide quién es el único país en Oriente Medio que posee armas nucleares cargadas en misiles listos para ser disparados. Para quién se escndalice recuerde quién hubiera podido imaginar una Guerra Mundial por el atentado contra el Archiduque Fernando en 1914 o por el cruce de Dantzig por las tropas alemanas en 1939. Nesemu

 

En nombre de los niños que padecen violencia

Federico Mayor Zaragoza es un buen amigo, además de haber sido Director General de UNESCO, Rector de uniuversidad y ahora presidente de la Fundación Cultura de Paz. Este es el artículo, En nombre de los niños muertos", que hoy publica en El País. Nadie podrá decir que él fue cómplice con su silencio, que nos domina de la aberración que nos domina. Nosotros contribuimos a su difusión para mover a una reflexión inaplazable. Antes de que se derrumbe todo lo legítimamente conseguido, en el campo de los derechos humanos, políticos y sociales, por la imparable acometida de los pueblos condenados de la tierra (les damnés de la tèrre, los pobres y los oprimidos) que ya no tienen nada que perder y mucho por ganar. Nesemu

Un día y otro y otro, hasta hacerse rutina y dejar, por tanto, de ser noticia. Niños muertos como "efectos colaterales" de las acciones bélicas, de los "asesinatos selectivos" de Israel, de las reacciones terroristas de las milicias palestinas o los cohetes de Hezbolá. Niños muertos en Irak por los "insurgentes", por las fuerzas armadas propias o invasoras.
¿Cómo podríamos, por fin, detener la locura de la guerra e iniciar el siglo XXI sustituyendo la fuerza por el diálogo? Las emociones que he sentido y observado frente a la imagen de una niña acribillada me han hecho pensar que quizás sólo invocando a los niños muertos podría lograrse que todos, de un lado y otro, de una y otra creencia o ideología, estarían dispuestos a deponer las armas y sentarse alrededor de una mesa para intentar hallar soluciones pacíficas a sus conflictos.En nombre de los niños muertos, pensando que podrían ser los nuestros. Quizás sólo así es posible que la sed de venganza, la animadversión, el rencor y el odio cedan espacio y voluntad a la conciliación. Sólo así las turbias manos que empujan la inmensa maquinaria bélica comprenderían que su tiempo ha terminado, que ya hemos pagado -en víctimas y divisas- el precio terrible de la guerra.
Hace unos días, Save the Children publicaba que en la actualidad hay 50 millones de niños afectados por conflictos armados. Y Unicef informaba sobre los miles que mueren diariamente de hambre, de desamor, de olvido. ¿Serán estas cuentas, estos datos, el recuerdo horrendo de niños esqueléticos o destrozados por la metralla, los que podrán movilizar a la gente, abriéndole los ojos y propiciando resueltamente la acción?
Acostumbrados a aceptar resignadamente "lo que pasa", atemorizados y esperando "a ver qué hacen" (los gobernantes, las instituciones nacionales e internacionales), solemos despertar de nuestro letargo únicamente cuando sucede algo realmente excepcional. Entonces la reacción está a la altura de la dignidad humana, del destino común. Miles y miles ofrecen ayuda generosamente, y otros, con las manos embadurnadas de chapapote del Prestige, facilitando los primeros auxilios a los damnificados del huracán Mitch o del tsunami del Índico, nos dan la medida de la solidaridad humana, de la capacidad de abnegación y desprendimiento. Y nos llenamos otra vez de esperanza.
Ha llegado el momento de no descansar. De no ser espectadores hasta que otro aldabonazo nos incite a saltar al escenario. Presencial o virtualmente, tenemos que movilizarnos para proclamar un no rotundo a la guerra, a la violencia. Y reclamar la rápida interposición de cascos azules y, todos sin excepción respetando la tregua, empezar a construir la paz bajo la tutela de las Naciones Unidas.
Transitar desde una cultura de imposición y fuerza a una cultura de conversación y entendimiento es más desacostumbrado que difícil. Porque desde hace siglos nos hemos dejado guiar por una recomendación perniciosa aunque muy apreciada (en todas las acepciones) por los grandes consorcios armamentísticos: "Si quieres la paz, prepara la guerra". Y, como es lógico, hacemos aquello para lo que estamos preparados, dando la vida con frecuencia por causas bien ajenas a las nuestras.
No estamos acostumbrados a la paz, a construir la paz, a hacer la paz, las paces. Quizás si pensamos en los niños muertos seremos capaces de vencer la inercia de tantos años belicosos y beligerantes, y nos incorporemos a la construcción cotidiana de la concordia, de la paz.
Al iniciarse un proceso de paz he pensado en los centenares o miles de víctimas que se hubieran evitado si hubieran decidido -teniendo presentes a sus hijos- sentarse a dialogar mucho antes. Cuanto más pronto mejor, auxiliados por una Comisión de Conciliación que, dependiente del secretario general de las Naciones Unidas, debería hallarse permanentemente disponible. Es un sentimiento agridulce, porque este pesar ha ido siempre acompañado de la expectativa de que la andadura que comienza llegará un día a buen destino.
Israelíes y palestinos decidieron vivir juntos pacíficamente. Recuerdo cuando, en noviembre de 1987, visité a Yasir Arafat en la OLP cobijada en Túnez. "Debemos aprender a vivir juntos", repitió. Unos meses después, Simón Peres me decía con su contundente voz en Tel Aviv: "No hay otra opción: convivir en paz". Luego me reuní varias veces con Isaac Rabin. Era el que más decididamente promovía los Acuerdos de Oslo, incluida la cocapitalidad de Jerusalén. Se avanzaba en el proceso hasta que, un día aciago, una mano asesina le segó la vida. Como a John y Robert Kennedy. Como a Anuar el Sadat. Murió hablando de paz, no haciendo la guerra. En el recinto de la Unesco en París ubicamos la Plaza de la Tolerancia Isaac Rabin, con el monumento-olivo del gran escultor israelí Dani Karavan. Ojalá un día no muy lejano se pose en las ramas de su olivo la paloma de la paz que tanto anheló y procuró.
La inmensa mayoría de los palestinos y de los israelíes desean vivir en paz. Una sola condición: que todos los seres humanos valgan lo mismo. Esta radical igualdad en dignidad es el único requisito para la convivencia. En el hospital Haddasa, en Jerusalén, en una de mis visitas, alguien preguntó al director, en el departamento de neurología: "Aquella mujer a la que están tratando allí es palestina, ¿verdad?". El director respondió: "No sé. Aquí todos son pacientes".
Pues bien: todos iguales. Toda vida, toda muerte, el mismo valor. Para garantizarlo, unas Naciones Unidas reforzadas y dotadas de los recursos humanos, financieros y técnicos necesarios. Es la mejor garantía de futuro. Ya está claro que un grupo de países -G-7 o G-8- no puede encargarse de la gobernación del mundo. Y menos todavía, un poder hegemónico. Todos son necesarios, en cambio, para asegurar la eficacia del multilateralismo.
Ahora, en nombre de los niños muertos, de los que se están matando o muriendo, parar de inmediato esta locura de los unos, de los otros y de los de más allá.
Cesar todo acto de violencia para detener esta infernal espiral de acción y reacción. "Los pueblos", a los que alude la Carta de Naciones Unidas en la primera frase de su preámbulo, no deben permanecer silenciosos por más tiempo, ni conformados, porque se trata del destino común de sus descendientes. Bien mirado, todos los niños del mundo son nuestros niños. No hay distinciones ni preeminencias. Cada niño vale lo mismo. Vale todo. Y, como en el hospital de Jerusalén, los niños no tienen nacionalidad ni color de piel.
Cuando todos los llamamientos a la mesura y a la conciliación han fracasado, tengamos la valentía de pensar en los niños muertos y en los nuestros, para que no muera ni uno más. Hay que movilizarse todos, utilizando todos los medios a nuestro alcance. Que nadie permanezca de espectador. Que nadie siga callado. Si no actuamos, si las asociaciones, ONG, instituciones de la sociedad civil no se implican decididamente y logran, en un gran clamor popular, parar la locura de la lógica de guerra -aunque les duela a los fanáticos, a los extremistas y a los que siguen beneficiándose de la ley del más fuerte-, habremos defraudado a los niños que confiaban en nosotros cuando les quitaron la vida.

Camus, el hombre rebelde

Albert Camus siempre ha sido uno de mis iconos. Tuve la dicha de conocerlo y de escucharlo en Paris, cuando yo sólo tenía 22 años. Jamás pude olvidarlo. sus cuatro etapas: 1º, El gozo de los sentidos en Nôces, 2º, el absurdo después de su enfermedad L'Étranger, le Malentendu etc 3º la rebeldía, Calígula , la Peste etc y 4º, nos decía "L'homme en quête de la sagesse...y va y se nos muere. Ante este aire deslumbrante y limpio de Playa América, en Bayona, ante un sol espléndido y con las aguas del mar tan azules como las del Meditaerráneo en las playas inolvidables de Tipassa, tumbado sobre un césped de espliego, cantuesos y ajenjos... "mordiendo con voluptuosidad un melocotón cuyo jugo se corría por la comisura de mi boca, lo recogía con el dorso de la mano que, después,  limpiaba en mis muslos... mientras contemplaba los cuerpos que cada verano florecíanenlas playas de Argel y que sabían a sal..." Todo esto y mucho más ha despertado el maestro Manuel Vicent en este artículo que hoy publica. El hombre rebelde. Lo imaginaba adolescente en los topes del tranvía bajando hacia las playas de Argel, dispuesto a pegarse un baño junto con otros muchachos árabes, todos hermanados por la misma luz, por la misma pobreza. Pegarse un baño, en el argot del francés de Argelia, es una expresión que incluye lo que ese acto tiene de combate al abrazarse al agua, dejando que sea el mar el que te azote. Aprendió la libertad de la miseria. Todos eran pobres en aquella arena deslumbrada de Argel, entre barcas con pantoques color naranja, el adolescente Albert Camus y sus amigos árabes en cuyos cuerpos desnudos resbalaba el mismo sol mojado. La dicha aún tenía sentido: empezaba y terminaba en la piel.
También lo imaginaba sentado en la terraza de un café del bulevar de Argel en su época de estudiante de filosofía, siguiendo con los ojos a las muchachas vestidas con telas ligeras, de colores vivos, que pasaban por la acera, mientras saboreaba el primer anís, de cierto sabor canalla. Su padre, un jornalero agrícola de Mondovi, murió por Francia en la batalla del Marne, en la I Guerra Mundial. Albert Camus, que sólo contaba con un año de edad, fue recogido por uno de sus tíos, tonelero de profesión, guardián del propio silencio, como la madre, de origen menorquín, analfabeta, también de mucho sufrimiento y de pocas palabras. Todo lo que sabía de la felicidad lo había aprendido de los pobres bajo el sol en la playa, todo el conocimiento de la vida, más allá de los estudios del bachillerato con becas ganadas a pulso, lo había adquirido jugando al fútbol profesional. Pero en medio de esta lucha para hacerse adulto, se le presentó la enfermedad, un foco negro en el pulmón, como ese fondo oscuro que tiene siempre la luz blanca. El absurdo no era más que eso: una deslealtad del cuerpo frente al espíritu, una quiebra del espíritu contra la armonía de la naturaleza.
A mis 18 años, un librero de Valencia me ofreció envuelto en un papel de estraza, por debajo del mostrador, clandestinamente, el libro de Camus de tapas rojas titulado Verano, impreso en Argentina, que leí en la hamaca bajo el sonido de las chicharras y el olor a pinaza abrasada por la canícula. En sus páginas descubrí que el Mediterráneo no era un mar, sino una pulsión espiritual, casi física, la misma que yo sentía sin darle nombre: el placer contra el destino aciago, la moral sin culpa y la inocencia sin ningún dios. Poco después vi una fotografía del escritor con una gabardina de trinchera, el cigarrillo entre los dedos, la mirada irónica y media sonrisa colgada de la comisura; era una imagen de los tiempos en que Camus reinaba en el café de Flore de París, amado por las mujeres, orlado todavía por su lucha en la Resistencia contra los nazis, donde había sido redactor jefe del periódico clandestino Combat y ahora, amigo de Sartre, sintetizaba todo el glamour intelectual de la rive gauche, donde el existencialismo era una moda que cantaba Juliette Greco con voz quemada por el Calvados. Lo primero que hice fue comprarme una camisa negra, una gabardina blanca, dejar los cigarrillos Lucky Strike y pasarme a los Gitanes sin filtro. En cuanto hube leído El extranjero y El mito de Sísifo me fui a la playa de la Malvarrosa en un tranvía, como los de Argel, y en el balneario de Las Arenas traté de poner en práctica el absurdo solar. Subía al último trampolín de la piscina como quien acarrea el propio cuerpo a la cima y desde allí me arrojaba al agua sin saber que ese acto era un castigo que te obligaba a ascender por dentro de ti mismo una y otra vez. Desde aquella altura, entre el resplandor de la arena que hería los ojos, comprendí que se podía acuchillar a otro cuerpo sólo impulsado por el fulgor del cuchillo, un fin sin finalidad, como si el absurdo fuera una forma de belleza filosófica.
Por ese tiempo, para hacer ejercicios de francés yo había traducido el discurso que Camus lanzó contra Franco cuando España fue admitida en la Unesco. Conservaba una copia en papel cebolla que me llevé a Madrid entre las páginas de la novela La peste. El dueño de la casa de huéspedes donde fui a parar resultó ser un perista. Un día, de regreso del café Gijón, me encontré con mi maleta desparramada sobre la cama junto con un alijo de sortijas de oro, relojes, pulseras y otros abalorios y a dos policías que se pasaban uno a otro el escrito de Camus que habían encontrado entre mis papeles.
-Sólo es un ejercicio de traducción -les dije.
-Eso tendrá que contárselo al comisario -respondió uno de ellos.
Me llevaron a la comisaría de la calle de la Luna en compañía del dueño de la pensión. Después de algunos insultos quedé en libertad, pero este percance hizo que me sintiera ligado de forma romántica a Albert Camus, a quien desde ese momento guardé una fidelidad absoluta. Yo sabía con quién debía alinearme cuando Sartre y Camus escenificaron una abrupta ruptura, no sólo ideológica, sino también de su amistad, ante el mundo del pensamiento y de las letras por una concepción distinta del compromiso. Camus había tenido el valor de denunciar los campos de concentración de la Unión Soviética, y en medio de una feroz disputa los admiradores de Sartre rodearon a Camus de un cordón sanitario, que ni siquiera logró salvar con el premio Nobel. Sólo su muerte, acaecida en un accidente de automóvil el 4 de enero de 1960, lo devolvió a las páginas de los periódicos, pero enseguida su obra cayó de nuevo en el olvido. Después fueron los nuevos filósofos y otros bandos de torcaces neoliberales, que se pasaron del marxismo a la extrema derecha, los que trataron de interpretar aquel acto del hombre rebelde como una baza de su propia ideología. Pero Camus no era un ideólogo ni un moralista, sino un escritor profundamente moral que supo discernir a su debido tiempo que el compromiso debe ser con los que sufren la historia, no con los que la hacen, uno a uno, de forma personal, dondequiera que se encuentren.
Al principio fue sólo una emoción estética por su forma de estar en el mundo lo que me atrajo de este escritor, pero llegó un momento en que, en medio del naufragio de todas las ideas, lo elegí como un buen guía frente a mis propias dudas y contra toda clase de infortunio.