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J. C. García Fajardo

Excelente artículo de J. J. Millás: La Cosa

Rajoy lucha contra un enemigo informe, blando, gelatinoso, escurridizo, hipócrita, que ocasionalmente adopta las maneras de Esperanza Aguirre, de Juan Costa, de Gabriel Elorriaga, de Ángel Acebes, de Zaplana, de San Gil, de Astarloa, de Rouco, incluso de Aznar. El adversario de Rajoy es La Cosa, es decir, un ente cuya naturaleza proteica le permite cambiar de forma, de rostro, de apellido. Puede incluso desaparecer durante días, como Moby Dick, aquella bestia perteneciente al orden metafísico y a la que el capitán Acab perseguía inútilmente por el océano, cuando se hallaba en el interior de sí mismo.
El problema de Rajoy, como el del enfermo de depresión, que un día cree que tiene un tumor en la cabeza y otro en el estómago, no pertenece al orden orgánico. Y del mismo modo que el hipocondríaco pide de rodillas al médico un diagnóstico, incluso el peor de los posibles, para poner rostro a su enfermedad, el líder del PP acabará implorando la presencia de un adversario real, con nombre y apellidos, con cuerpo, con DNI, con sexo, con domicilio fiscal y dirección de correo electrónico. Él mismo le facilitará los avales, le dará el suyo si es preciso, con tal de que cese esta batalla contra un monstruo sin catalogar que un lunes aparece por babor y otro por estribor. Pero nadie puede escapar a su destino y el suyo, el de ese Mariano Rajoy cada vez más consumido, más triste, más oscuro, es el de morir abrazado a esa bestia sin órganos, sin forma, sin nombre, como el capitán Acab moría amarrado a la ballena blanca que habitaba en las profundidades de su conciencia. Después de todo, La Cosa forma parte de él, la creó él, la alimentó él, la vistió él. La Cosa presidía las manifestaciones convocadas por él y asustaba a los españoles en su nombre. Por eso conmueve tanto el modo en que ahora es devorado por ella.

 

En el Día mundial del Medio Ambiente: Savia negra, Las Niñas

Savia negra, de Las Niñas


Sigue arrancando la savia la mamá La tierra llora pero no perdona
Y canjeando la sangre de niños
Por oro negro que a ti te hace más rico
Y hay muchas personas que no se conforman
Mientras mami no muera, subirá la bolsa
¿Quién va a salvar el planeta?
Nuevas generaciones que sepan amar la tierra
Y en el país de los tuertos
El rey está ciego, el rey está ciego
Y en el país de los locos
El rey es el puerco que ocupa el desierto
En el país de los necios
Los ricos los vivos
Los pobres, los muertos, los pobres, los muertos

Siguen secando su vientre
La dejan hueca por dentro
La mamá llora porque no es tan fértil
Reina natura, ¿por qué te hacen esto?
Matan a niños que pueden salvarte
Las dunas se abren
Y brota su sangre
La alternativa al desastre, al desastre
Dejan los críos que mueran de hambre
De balas de obuses, de petróleo de "Bushes"
No se hagan los sordos
Los brazos no crucen, no abusen
Porque pagan siempre los mismos, siempre los mismos
Y no se hace nada para impedirlo, para impedirlo
¿Por qué se negocia la sangre de niños?
El mundo arde
Sin ser extinguido.

Cuaderno de Bitácora: Ande, cómprese un coche, un piso y una moto

En el día "del medio ambiente", -como si hubiera alguno que no lo fuera-, nos recalcan que hay que reducir el uso de automóviles, de camiones, de todo terreno con tracción 4x4, los de gran cilindrada porque constituyen una de las más grandes agresiones al medio ambiente. Hemos montado nuestra vida como si fuera indispensable utilizar el coche a todas horas, impacientándonos por los transportes públicos, por la escasez de aparcamientos y por los embotellamientos en las grandes ciudades. Aparte del estrés que supone conducir en una gran ciudad con la atmósfera contaminada. Todos sabemos que la velocidad está limitada en las carreteras europeas, pero siguen fabricando vehículos de los que exaltan su capacidad de ponerse a 300 Km. por hora y a "mil" si es preciso para la arrancada. Nos repasan por televisión las carreras de bólidos en cualquier capital del mundo, y de motos de "mil" cilindradas, conducidas por adolescentes pálidos y barbilampiños con acné que apenas saben expresarse con más doscientas palabras. Arruinan el lenguaje pero los jóvenes los imitan porque los del marketing y la publicidad han conseguido que les fascinen. Además, no se necesitan estudios ni siquiera el bachillerato elemental o sencillamente saber leer, escribir y expresarse como un niño de 12 años. Menuda carrera ante la vista, subirse en una moto, disfrazarse de marciano, quemar gasolina, mascar chicle, colocarse una gorrita al revés y viajar por el mundo entero sin conocer siquiera algo de las capitales de los países en los que compiten. No estudian idiomas, no leen y se conducen como larvas en una caja de cartón.
Lo mismo sucede con el teléfono móvil, los han hecho tan “imprescindibles” que a muchos niños se los regalan el día de su primera comunión, bajo el pretexto de tenerlos más controlados. Ingenuos.
La publicidad nos desborda con frigoríficos y lavadoras de gran capacidad, con el consiguiente consumo de electricidad. Y esto para familias monoparentales o de pareja y un niño. Ah, pero “ya venía con la instalación de cocina despampanante modelo series de televisión norteamericanas”.
Hace unos años que en España, “país de nueve meses de invierno y tres de infierno”, según Teresa de Ávila, no dejan de promover el aire acondicionado sin el cual no "estamos en la onda del confort", estamos “out”, nuestros hijos nos comparan con sus vecinos que ya lo tienen. Para andar por casa con jersey de cuello vuelto, o chaqueta con forro polar, pero tienen ese aparato que mete ruido cada dos por tres, que obliga a hacer obra o nos planta un mamotreto en la terraza, que gotea y se vuelve gris con pelusa.
Menos mal que lo compensamos durante casi siete meses de calefacción a todo gas, que nos permite andar en bragas o en gayumbos por la casa, descalzos, con anginas y sequedad en el ambiente, y con las ventanas, en invierno y en verano, cerradas a cal y canto.
España es el país europeo con más número de campos de golf por metro cuadrado. Con preferencia en la costa mediterránea, en Andalucía o en Canarias. Encima, los hacen dentro de una nueva urbanización para la que no se han previsto infraestructuras adecuadas. Ya vendrán los permisos, algunos creen que todavía vivimos en lo que la escritora siciliana, Simonetta Agnello, denomina la mafia familiar y social: “tengo un amigo en la administración, buscaré a un amigo que resuelva lo de la cama en el hospital”. Pero no es así y algunos no se quieren enterar, con la complicidad irresponsable de los medios de comunicación social que aceptan cualquier tipo de publicidad con tal de que salgan maromos y maromas despelotados, sugerentes, fascinantes y hablando con el belfo inferior caído.

"Cómprese otra vivienda en Chufada Dors, todos la tienen, ¿Pero todavía no tiene su parcela en la montaña? ¡Apresúrese a adquirirla en setecientos mil cómodos plazos en Barranco de las desgracias, junto al Tibet! ¿Pero no va a hacer un crucero para desmayarse en los fiords noruegos, para gozar a tope en el Caribe o para acceder a lo prohibido en las islas Aleutianas, o ya que estamos, sea usted mismo, atrévase a lo que nunca pudo y siempre anheló, véngase treinta cómodos días en agosto al desierto del Gobi?”.
Si algún lector cree que exagero, lo condeno a ver la publicidad en televisión, ametrallarse en la radio o avergonzarse con páginas groseramente seductoras hasta de los más importantes diarios y revistas.
A todo esto, en España y en el resto de Europa, nos crucifican con las noticias espantosas de que ha caído la venta de vehículos un 20 por ciento, de que los ciudadanos ya no cambian de coche como antes, de que el Estado tiene que intervenir con urgencia. ¿No estamos locos? Pues nos tratan como a enloquecidos.

José Carlos Gª Fajardo

Cuaderno de Bitácora: basta ya de jeremiadas de banqueros, constructores y especuladores

Oigo en la radio, mientras conduzco, las interesadas noticias de que "ha caido la venta de automóviles un 14%..." Bueno, ¿para eso tiene el locutor, presentador o periodista poner voz de tragedia? Que apliquen la bendita y, por ellos, Ley sacrosanta del mercado: se fabrica lo que se vende y se vende lo que se fabrica... mientras las vacas eran gordas, muy gordas, gordísimas ¿nos dieron a nosotros, pueblo que paga impuestos, algo de los descomunales beneficios de esa burbuja? ¿No? Pues que hagan lo que el resto de comerciantes cuando tienen exceso de mercancía: bajar los precios o montar saldos. Les aseguro que esos millones de pisos que dicen que tienen sin vender, o esos cientos de miles de pisos que los más listos compraron a pares, en planos, para luego revender alguno con ayuda de los bancos y ganar un dinerillo... si hacen un saldo evitarán la quiebra... y sobre todo el Estado no tendrá que intervenir en su ayuda más que en lo que interviene en la economía de los honrados padres y madres de familia. ¿No decían que el intervencionismo del Estado y el exceso de regulaciones y el Estado de Bienestar eran malos, desde el punto de vista liberal? Pues, coge lo que pillaste y corre, después de haber rendido cuentas a hacienda y a la Justicia.

Ah ¿que algunas inmobiliarias tendrán que cerrar? Pues que cierren, es la ley del mercado. No vengan con la soflama demagógica de “los trabajadores que pierden sus puestos de trabajo”. ¿Protestaban estos por las condiciones salariales que tenían cuando todo iba viento en popa? ¿No tuvieron miles y miles de empleados que aceptar contratos basura, con cláusulas leoninas, temporales y etc? Entonces corría el dinero... pues ahora hay que apechugar, es la ley del mercado. ¿Por qué no vigorizaron a los sindicatos para defender sus derechos cuando todo iba viento en popa? ¿Por qué no informaron a los medios de comunicación de las tropelías laborales que veían a diario?

Miren como ahora sí están en los medios... pidiendo “comprensión” tratando de inspirar lástima. Igual que los bancos... qué desvergüenza. De ellos dijo en Madrid el hombre más rico del mundo, Warren Buffet, que son los responsables del desastre hipotecario. Que apechuguen ahora con las consecuencias de tus torpes políticas en la valoración de precios de los inmuebles y en la solvencia de sus clientes. Nada. Todo valía, cuantas más hipotecas, mejor; a quien fuera y como fuera. Pero los bancos, obscenamente, siguen presentando resultados trimestrales muy positivos...ah, un 10% o un 15% menor que en años anteriores... No j... por favor no j... Ya está bien. ¿Han visto los sueldos, planes de pensiones, dietas, seguros, primas y sobrinas y lo que sea que perciben al año? Muchos de ellos cobra hasta 150 o 200 veces más que sus empleados. ¿Y los paraísos fiscales en donde bancos y constructoras, grandes empresas y consorcios tienen su dinero más negro que el carbón, que blanquean con desfachatez, que les sirve para hundir otros mercados, para no pagar impuestos en su país? ¿Acaso no están cometiendo delitos que quedan impunes por la llamada ingeniería financiera? ¿Lo conocen Solbes, y el resto del Gobierno? ¡Claro que sí! ¿Por qué no actúan con firmeza y dejamos ya de lamentarnos como plañideras con esos "pobres" enriquecidos que siguen viviendo muy bien pero ya no pueden engrosar sus bolsas como hasta que se pinchó la burbuja?

Deberíamos denunciar a tanto tunante, negarnos a pagar los "mantenimientos de cuenta" ¡4 euros al trimestre! si no tienes la nómina domiciliada allí o un saldo medio de mil euros... Y cuando se agota lo poco que tengas allí mientras la ordeñan a los poquitos te comunican que no tienes suficiente saldo y te cargan ¡treinta euros! por el mensajito. ¿Alguien ha estudiado lo que ingresan los bancos por esas comisiones y por servicios parecidos.... y qué ocurre con tantas cuentas dormidas? ¿No puede Hacienda intervenir en las famosas cuentas dormidas? ¿Qué ocurre con los contenidos de las cajas de seguridad de los bancos? Ah! es el secreto bancario. Eso decían los suizos durante décadas…

No hemos de callar. Las crisis o desaceleraciones o disminución del crecimiento o como quieran llamarles, perjudican siempre a los que menos ingresos tienen, a los de los contratos basura, a los temporales, a los que viven en un ay para llegar a fin de mes… a los millones de personas que sufren y padecen y se desesperan en el paro.

Otro día hablaremos de... los famosos "planes de pensiones para la vejez" Nos comieron el coco, todo eran ventajas, nos tuvieron atados sin poder tocarles hasta los 70 años, si era la edad de jubilación, como en mi caso, y luego hicieron las cuentas del Gran Capitán... y en la primera declaración a Hacienda, te crujen.

Mientras tanto la oposición PP, IU y demás… tocando el violón del lavado de sus trapos sucios. ¿No les da vergüenza? ¿Ahora se enteran de la catadura de muchos de los incondicionales? ¿Ahora resulta que, de la noche a la mañana, su presidente no tiene dotes de líder? Y que Costa ha sido y es lo que es… qué carrera, y Arias Cañete y Fabra y Acebes, y tutti cuanti… qué espectáculo tan lamentable. Es obsceno, pero en los informativos de radio y telediarios… al igual que en las primeras de los periódicos siguen dándoles cancha. Habría que mandarlos a todos a casa, a Esperanza también porque ¡vaya tela! Y hacer algo con ellos, no sé, se me ocurren tantas cosas…

Recemos al Cielo para que en la próxima reencarnación nazcamos banqueros, ya de perdidos al río, y de bandidos, mejor jefes de la banda...Si es que no podemos nacer libres, con derecho a la educación, a la salud, y a la búsqueda de la felicidad.

J C

Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis

“Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy”.

 

En el homenaje a Álvaro Mutis por su setenta cumpleaños, dijo García Márquez: “Fue Álvaro quien me llevó mi primer ejemplar de Pedro Páramo y me dijo: ‘Ahí tiene, para que aprenda’. Nunca se imaginó en la que se había metido. Pues con la lectura de Juan Rulfo aprendí no sólo a escribir de otro modo, sino a tener siempre listo un cuento distinto para no contar el que estoy escribiendo”

Amigos y compañeros de fatigas que se reunía “para ser amigos” y recorrían miles de kilómetros en coche casi sin hablar, pero iban juntos por toda Europa. Cada uno recibía del otro la primera copia de cualquier original que tuviesen entre manos. Durante los 18 meses que le llevó escribir Cien años de soledad  Álvaro fue a casa de Gabo para que le contara los capítulos terminados, pero este le contaba cuentos diferentes para captar sus reacciones. Mutis los repetía a sus amigos, corregidos y aumentados por él. Cuando le envió el primer borrador se lo mandó a su casa. Al día siguiente, Mutis le llamó indignado: “Usted me ha hecho quedar como un perro con mis amigos. Esta vaina no tiene nada que ver con lo que me había contado”.

Pero ninguno de los dos fue capaz de ceñirse a la sobriedad de Rulfo, ni falta que les hizo, porque ambos estaban poseídos por el trópico y por la selva, por el páramo y por el Caribe, por los ríos y por el sentimiento desbordado de un mundo mágico y entrañable. Pero en la prosa de los dos se percibe ese aleteo fugaz de un control en las palabras, como el jinete siente entre sus dedos los belfos de su montura. No las riendas.

Tengo entre mis manos la edición en dos volúmenes de la obra de Álvaro Mutis “Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero”, editada por Mondadori, De bolsillo, 2008. Un auténtico festín que he vuelto a devorar en sus 900 páginas, con un Epílogo del Premio Nobel “Mi amigo Mutis” que no tiene desperdicio. De ahí he sacado la cita con la que he comenzado.

“Mutis inventó a Maqroll el Gaviero como García Márquez a Macondo, Onetti a Santa María, Rulfo a Comala. Maqroll es también una región de lo imaginario, aunque creada mediante un habilísimo montaje de pequeñas y grandes realidades”, escribió Benedetti.

El gaviero es el marino que, situado sobre la gavia o vela mayor, otea el horizonte. Ve más que el resto pero no puede ser sus ojos, pues todo lo ve antes y desde otra perspectiva, no transmisible. Mutis ha construido sobre la figura del gaviero Maqroll un universo literario particular que, desgranado en las siete novelas que contiene esta edición, conduce al lector hacia puertos, mares y lugares recónditos, en busca de ese yo más auténtico y paradisíaco, quizás de la infancia, que nunca encontrará. “Maqroll no es sólo él, como con tanta facilidad se escribe, escribe Gabo. Maqroll somos todos”.

En La Nieve del Almirante, Maqroll emprende un desesperado viaje corriente arriba por las aguas del río Xurandó, en el que, bajo un sol inclemente y golpeado por la enfermedad, recorrerá como un náufrago el camino hacia el verdadero sentido de la existencia que no es sino para el riesgo…
“… Porque, al fin de cuentas, todos esos oficios, encuentros y regiones han dejado de ser la verdadera substancia de mi vida. A tal punto que no sé cuáles nacieron de mi imaginación y cuáles pertenecen a una experiencia verdadera. Merced a ellos, por su intermedio, trato, en vano, de escapar de algunas obsesiones, éstas sí reales, permanentes y ciertas, que tejen la trama última, el destino evidente de mi andar por el mundo. No es fácil aislarlas y darles nombre, pero serían, más o menos, éstas:

“Transar por una felicidad semejante a la de ciertos días de la infancia a cambio de una consentida brevedad de la vida”.

“Prolongar la soledad sin temor al encuentro con lo que en verdad somos, con el que dialoga con nosotros y siempre se esconde para hundirnos en un terror sin salida”.

“Saber que nadie escucha a nadie. Nadie sabe nada de nadie. Que la palabra, ya, en sí, es un engaño, una trampa que encubre, disfraza y sepulta el precario edificio de nuestros sueños y verdades, todos señalados por el signo de lo incomunicable”.

"Aprender, sobre todo, a desconfiar de la memoria. Lo que creemos recordar es por completo ajeno y diferente a lo que en verdad sucedió. Cuántos momentos de un irritante y penoso hastío nos los devuelve la memoria, años después, como episodios de una espléndida felicidad. La nostalgia es la mentira gracias a la cual nos acercamos más pronto a la muerte. Vivir sin recordar sería, tal vez, el secreto de los dioses”.

“Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy. Pero, en fin, me estoy perdiendo en divagaciones y no es para esto para lo que vine”. Págs.121-122.

“… pensé con desmayada tristeza que ésa había sido, precisamente, la esquina de la vida que no hubiera querido doblar nunca. Mala suerte”.

Después siguen Ilona llega con la lluvia, Un bel morir, La última escala del tramp steamer, Amirbar, Abdul Bashur soñador de navíos, y Tríptico de mar y tierra.

Y dicen que hay gente que se aburre. ¡Qué festín!

Cuaderno de Bitácora: Torpe planteamiento de la inmigración

En la Unión Europea  existe un pánico irracional ante la falsa invasión de inmigrantes, cuando no se trata más que de un reajuste de la economía ante la crisis imperante. Ningún emigrante va a un país en donde no existen posibilidades de trabajo que le permitan vivir en mejores condiciones que en sus países de origen, y ayudar a sus familias. Con todas sus limitaciones y agravios comparativos con los  europeos, la posibilidad de un trabajo remunerado, así como el acceso a asistencia médica, higiene, mejoras sociales, y a la posibilidad para sus hijos de asistir a la escuela y de integrarse como ciudadanos,  es demasiado atractiva como para merecer las penalidades que sean necesarias.  No olvidemos que más del 90% de  los inmigrantes entran por los aeropuertos o por las carreteras. Es falso generalizar su situación con las de imágenes de las pateras en el Mediterráneo. Y entraban por aeropuertos y carreteras porque a los Estados europeos les convenía su entrada, porque los necesitábamos.
Ante esa trapacería de los poderes económicos y políticos, que podría derivar en una xenofobia fascista como en Italia, es preciso afirmar que en la Unión Europea necesitamos cada año tres millones de inmigrantes porque nuestras curvas demográficas se hunden por falta de nacimientos suficientes para compensar fallecimientos y jubilaciones, y por el envejecimiento de la población que supone un enorme gasto de farmacia, de atención médica, hospitalaria y de residencias adecuadas. Para paliar esto situación vino en nuestra ayuda la inmigración a la que debemos las altas en la Seguridad Social, el pago de las pensiones, de impuestos, y atender a millones de puestos de trabajo que quedan sin cubrir como agrícolas, construcción, hostelería, servicios municipales, domésticos y esa impagable ayuda a las personas mayores y a los niños que alegran nuestras plazas y jardines.
¿De qué hablamos cuando nos referimos al racismo y a la xenofobia? Ninguno pondríamos objeciones a ser vecinos del argelino Zidane , de los negros Denzel Washington, Thierry Henry, Michael Jordan, Whitney Houston, del candidato Obama, Kofi Annan, Nelson Mandela, Desmond Tutu, Julius Nyerere, de los judíos Barenboi, Einstein, Philip Roth, Noah Gordon, Norman Mailer, Paul Auster, Jassa Jaiffer, el nigeriano Ben Okri, Barbara Streissand, Cuba Gooding, Woody Allen,  Steven Spielberg, Eric Hobsbawm, los musulmanes Salman Rusdie, Omar Sharif, Naguib Mahfuz, Sami Naïr, los hindúes Tagore, Ghandi, Nheru, y un enorme etcétera sin el que el mundo habría resultado empobrecido. Luego, no se trata del color de la piel, ni de los hábitos alimenticios o de prácticas religiosas sino estricta y llanamente de una cuestión económica y de educación. Por eso, ante el miedo que nos producen, dictamos una serie de reglas como la OMC ha hecho con sus productos agrícolas para favorecer nuestras exportaciones. No así con el petróleo, el gas y las materias primas que hemos convertido en imprescindibles para nuestro modo de vida y de despilfarro. ¿Cómo podría sobrevivir la U. E. sin los hidrocarburos, los minerales, la pesca, las maderas, el coltan, la bauxita, el café, té,  cacao, soja, y tantas riquezas que hemos  mantenido bajo control o mediante testaferros que nos han permitido conservar las riquezas y desprendernos de las obligaciones que teníamos durante el colonialismo.
El borrador francés para endurecer la política europea de inmigración tiene cinco puntos fundamentales. La UE será más estricta en el control de las fronteras. A partir de 2011, se expedirán sólo visados biométricos (con datos fisonómicos del solicitante). También proponen crear un Estado Mayor de Frontex (la policía europea de fronteras). Se desplegarían instrumentos de tecnología moderna en las fronteras, como un registro automático y un sistema de vigilancia interconectado. Se equiparía a las policías de los países limítrofes con la UE para que contengan los flujos migratorios. ¿Quién teme a quién en estos guetos en los que pretendemos encerrarnos?
Los Estados de la UE  renunciarán a las regularizaciones masivas. Los papeles se darán en condiciones excepcionales y caso por caso. Ningún país tomará medidas administrativas o legislativas sin informar al resto. Los Gobiernos favorecerán una inmigración escogida, de carácter profesional: trabajadores mejor formados para los empleos que Europa necesite cubrir. Como hicimos con la selección de esclavos. Para el que pretenda reunirse con su familia se tendrá en cuenta la capacidad de integración (recursos, alojamiento, dominio de la lengua). No recuerdo que a los emigrantes europeos a América, África, Asia y Australia les exigieran esto. Y habrá un muy discutible contrato de integración: para obtener la residencia, los extranjeros además de aprender el idioma, conocerán las identidades nacionales y valores como la igualdad entre sexos, la tolerancia o el respeto a nuestras costumbres.
Los Estados agilizarán las expulsiones, utilizando vuelos de regreso conjuntos.  ¿Los esposarán y administrarán fármacos para que no molesten?, como se ha hecho en muchas ocasiones. En cinco años, la UE debe haber aprobado acuerdos de readmisión con los principales países de origen. Las sanciones contra el tráfico de personas serán al menos tan duras como las que combaten el narcotráfico.
Pero nada se dice para que los Estados europeos acaben con el expolio de las riquezas humanas y materiales a las que denominamos “recursos”, buenos para ser explotados. Ni de invertir en los países de origen parte de los beneficios obtenidos con sus aportaciones.

José Carlos Gª Fajardo

"Debes saber, me dijo Giono una vez, que en la vida hay momentos en que una persona tiene que salir y afanarse en busca de la esperanza"

“Entonces comenzó a clavar la vara de hierro en la tierra, abriendo agujeros en los que plantaba una bellota; luego rellenaba el agujero. Así plantaba robles. Le pregunté si aquella finca le pertenecía. Me repuso que no. ¿Sabía de quién era? No lo sabía. Suponía que era de propiedad comunal, o tal vez perteneciera a personas que no le daban mayor importancia. No tenía el menor interés en descubrir de quién era. Plantó las cien bellotas del día con sumo cuidado… Había plantado ya cien mil bellotas en tres años… Fue como si la creación floreciera en una reacción en cadena. A él tanto le daba; tenía la determinación de concluir su tarea con sencillez; pero de regreso hacia el pueblo vi que el agua manaba en arroyos que llevaban secos desde tiempos inmemoriales… Ha descubierto una forma simple de ser feliz.”

“El hombre que plantaba árboles”, Jean Giono. Edit. Los pequeños libros de la sabiduría, 2004.

Estamos ante un relato de 70 páginas in octavo lleno de sensibilidad. Ante un canto al desinterés y a la generosidad y que exalta el valor que hay en un acto tan sencillo como es plantar un árbol.
Esta es la historia de Elzéard Bouffier, un pastor que durante años se dedicó a plantar árboles en una zona de Provenza y convirtió en una tierra llena de vida y de verdor lo que antes era un erial desolado. El relato del autor, Jean Giono, se inicia en 1913, época en que conoce al pastor solitario que plantaba árboles y termina en esa misma comarca más de treinta años después, cuando la visita después de guerra y la encuentra convertida en un vergel.
Este hermoso relato de Jean Giono encierra un vigoroso alegato contra la destrucción de la vida y es un canto, sobrio y austero, a la armonía mediante la cual los seres humanos conservan y enriquecen la tierra en la que coexisten con los animales. La figura del solitario pastor que, de forma desinteresada y anónima, crea vida para el bien de los demás seres humanos, animales y vegetales, allí donde había dejado de haberla.
Es un elogio al trabajo personal del que actúa no para que lo vean pero que no oculta su obra al visitante. El anciano pastor es un personaje entrañable, símbolo de la sabiduría que conoce y revela nuestro enraizamiento en la tierra. Su experiencia establece una profunda comunión con el mundo de las plantas, purifica y renueva la tierra que nos reconforta y nos reconcilia con la muerte. Esta no es más que la exaltación de la vida que se transforma, aunque no sepamos cómo. ¿Acaso importa el tiempo que precedió a nuestro nacimiento?

Cuaderno de Bitácora: El silencio que precede

 Ante los desbarajustes sociales y económicos, producidos por un modelo de desarrollo que idolatra al mercado, muchos se preguntan si el caos no viene precedido por la decadencia de Occidente. Creo que tal decadencia no existe, lo que ha dejado de existir es el occidente como realidad, y aún como concepto. Todos estamos interrelacionados y somos responsables unos de otros, y no sólo dependientes.

No es nuevo el imperialismo económico que EEUU trata de convertir en político con su retirada de los Tratados Internacionales y su violación de los derechos fundamentales para todos como sistema despreciando la soberanía de los Estados que arbitrariamente condena como hostiles a su política.

El arbitrio del Príncipe como fuente de Ley fue constante en la historia de la humanidad. Fue la conducta de los sátrapas orientales, de los emperadores occidentales, de los endiosados Papas  y de todos aquellos que no consideraron al pueblo como auténtica base de la soberanía que delegaba temporalmente el poder para actuar en beneficio de la sociedad.

La política nace en Atenas cuando Pericles era el alma de Grecia. La participación de los ciudadanos era la clave del sistema. Roma decayó moralmente cuando abandonó las instituciones republicanas para reforzar el poder del Imperator y ser más eficaces en la conquista del orbe.

Como la nefasta política del presidente de EEUU, que dividió al mundo en Orbe Americano y Orbe de las demás Tierras (Orbis romanus et Orbis terrarum).

No fue extraño que la concepción teocrática del poder en que sucumbió el mensaje cristiano de la fraternidad universal, no sólo después del Edicto de Constantino en el año 313, sino después de la coronación de Carlomagno en la Nochebuena de 800, degradase las conquistas de la mente reflejadas en el derecho para equipararse a la política teocrática de los Califas para extender el Islam. Su concepción del mundo ha sido el paradigma de los halcones de Washington: concebían el mundo dividido en dhar al Islam y dhar al Harb, “mundo sometido” y “mundo para conquistar”.

El concepto de mundialización es tan antiguo como la razón de la fuerza sobre la fuerza de la razón. Si pobre es el que codicia demasiado, bárbaro es el que no tiene noción de la mesura: desde los bárbaros mongoles o las acometidas tártaras hasta los imperios que siguieron a la absurda teoría del derecho divino de los reyes, propalada por teólogos ideologizados que hicieron bueno el realismo de Maquiavelo: el fin justifica los medios.

El concepto de mundialización no es nuevo, en cada época se corresponde con su concepción del mundo y con el alcance de su fuerza apoyada en las tecnologías del momento para acaparar materias primas, recursos y más locura en su carrera hacia la desintegración del sistema, por alienación de los ciudadanos. Es la desazón de la velocidad dentro de un laberinto.

Pero el pueblo no sufre eternamente. Al poderío hegemónico de romanos, musulmanes, eslavos, germanos, francos, españoles, turcos, anglos y norteamericanos sucederá una verdadera convulsión cuyos signos ya analizan los estudiosos de la enajenación de los actuales imperantes. Ante el ensordecedor silencio de sus ciudadanos embobados por el panis et circenses; cuando no lo era por el alienante concepto de una recompensa ultraterrena, más lacerante cuando no iba apoyada en la justicia, en el amor y en la felicidad de saberse responsables solidarios unos de otros.

Los auténticos sabios de las más grandes tradiciones coinciden en que el sentido del vivir es la plenitud de saberse universo en una gota de rocío. De ahí el ser nosotros mismos,  no dejar escapar el instante, estar a lo que estamos, hasta la suprema sabiduría de poder expresar con nuestra palabra o con nuestro silencio “No te apures, Sancho, yo sé quién soy”.

De ahí que el imperialismo que padecen miles de millones de seres en esta tierra tan atormentada, no aporte más novedad que la emanada de los avances tecnológicos. La enajenación por el poder del tener sobre la conciencia de ser se anuncia como una implosión regeneradora, porque ha alcanzado la linde del no-retorno. Cuando se ha perdido el sentido de la vida y se entiende que no hay nada que perder, muchas personas se hacen bomba que camina y se arrojan en el  terror como expresión de su protesta.

No es el desastroso imperialismo de los actuales sátrapas que acogotan a millones de personas con hambre, enfermedad, guerra, marginación, soledad y desarraigo lo que constituye la clave de esta bóveda que agobia. Es el nuevo concepto de Imperio como un magma de poder difuso cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia en ninguna.

Para quienes apostamos por otra mundialización alternativa y solidaria, sostenida por una conciencia planetaria, se vislumbra la luz generadora de un nuevo amanecer, más humano, más justo y armonioso con la riqueza de convertir el tiempo en un espacio que definimos con nuestra presencia. De ahí que la ética mundial exija una nueva mentalidad, una  conciencia planetaria que nos haga recuperar el sentido de las cosas, de las personas y de nosotros mismos. La llamaremos armonía, justicia y solidaridad, dentro de una experiencia general de libertad.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

Cuaderno de Bitácora: Precios de hambre

Por su importancia, inserto este Editorial de El País, que suscribo. JC

La escandalosa subida de los precios de los alimentos en los mercados mundiales está generando una alarma de tales proporciones que las instituciones internacionales deberían considerar prioritario una actuación urgente y consensuada para combatirla. Durante el último año, cereales tan básicos para la alimentación humana -sobre todo en los países más pobres- como el arroz, el trigo, el maíz o la soja han experimentado escalofriantes subidas del 74%, 130%, 53% y 87%, respectivamente. Suficiente como para aumentar el número de hambrientos en todo el mundo en más de 100 millones de personas y multiplicar la inflación en los países occidentales. La primera razón, y sus secuelas de todo orden, es suficiente para justificar el temor mundial.
El fatídico encarecimiento de los alimentos hay que buscarlo en la especulación oportunista en los mercados de cereales. Funciona cuando se aprecia una situación potencial de escasez, sea por un aumento desorbitado de la demanda -consumos en China o India- o por una restricción de la oferta -malas cosechas mundiales en 2006 y 2007- y aparecen los procesos de acaparamiento, la elevación de los precios mayoristas a medio plazo y las subidas de los precios minoristas a corto. La escalada de los precios se convierte en letal para los países del Tercer Mundo, debido a un sistema perverso que obliga a dichos países a exportar los alimentos que producen para compensar su deuda exterior.
Las soluciones deben ser debatidas con serenidad y con premura. A la espera de que la Comisión Europea presente hoy su propuesta de reforma de la Política Agrícola Común -por sus dimensiones, un factor relevante del problema-, las ideas avanzadas por Naciones Unidas parecen sensatas: formar un grupo de tareas para resolver la crisis, intentar la recaudación de 2.500 millones de dólares para cauterizar las heridas inmediatas del hambre y derribar las barreras a la exportación que pesan sobre grandes productores de arroz, como China y Vietnam. Ahora bien, son propuestas que dependen del acuerdo entre países productores y algunas pesadas burocracias institucionales. La perentoriedad del problema quizá sea razón suficiente para que esta vez el grupo proponga medidas eficaces y rápidas, si es posible con tratamientos regionales específicos, y las discusiones inoperantes se dejen para mejor ocasión.

Cuaderno de Bitácora: Ambigüedades de la catástrofe

Uno de los compañeros de la primera hora en Solidarios, y de tantos trabajos, pruebas, satiusfacciones y alegrías, nos envía esto. JC
En estos días salen a la luz unos poemas inéditos de Ángel González. Al leer uno de ellos me ha aparecido la imagen de uno de esos sintecho de Atocha con los que hemos compartido tantas noches.
 Os lo mando con un abrazo, David
 
Ambigüedades de la catástrofe
 
Lo había perdido todo:
amor, familia, bienes, esperanza.
Y se decía casi sin tristeza:
¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?
 
                            Ángel González

Cuaderno de Bitácora: "Las Benévolas" Crucé las sombrías orillas

Sumario: Es difícil creer que este enorme éxito editorial "coincidiese" en su lanzamiento con el 60 aniversario de Estado de Israel. Su autor, Jonathan Littell, joven homosexual y judío decepcionado de todo, ha escrito una obra impresionante vendida por millones en más de 40 países. El Holocausto “narrado” por un alto oficial de las SS, salvado de la derrota y explicado con un cinismo y una falta de humanidad increíbles, pero admirablemente escrito. Aquí está el peligro. En la versión de unos crímenes que otros podríamos volver a cometer, porque están en la humana condición, según el autor de Las Benévolas”.

 

 Crucé las sombrías orillas

 

“Hermanos hombres, dejadme que os cuente cómo ocurrió. Es muy cierto que se trata de una historia tenebrosa, aunque también edificante, un auténtico cuento moral.” Así comienza el best seller de Jonathan Littell, Las Benévolas. Asegura que “no es algo ajeno a vosotros, si he resuelto escribir es para poner las cosas en su sitio, y no para vosotros. Por supuesto que siempre queda la opción del suicidio, pero no me tienta gran cosa”. El protagonista escribe, ya en su cómoda ancianidad, su experiencia durante el III Reich como comandante de las SS, sobre todo en la batalla de Stalingrado, después de habernos explicado con todo detalle las acciones contra los judíos en los campos de concentración de Polonia: torturas, cámaras de gas, trabajos forzados, violaciones, y las matanzas planificadas en Ucrania, Eslovaquia, y en otros países del Este de Europa durante la “Solución final de la cuestión judía”. Llegó a formar parte del Estado mayor del Reichsführer-SS, Heinrich Himmler.

Antes de nada, quiero advertir de que se trata de una obra muy bien escrita, de 1.000 páginas, que se leen sin poder soltarla, te agarran y, lápiz en mano, no cesas de subrayar y de admirarte por la cantidad de datos, los razonamientos y la impresionante descripción de acontecimientos tan terribles como las matanzas de miles de judíos, al día, hombres, mujeres y niños en las circunstancias más impresionantes que he leído en mi vida.

Pero su lectura te atrapa y comprendes cómo funcionan el marketing de las editoriales y los lobbies que financian estas obras descomunales. Parece imposible que un joven de treinta y tantos años haya podido disponer de semejante documentación, erudición y estilo, sin una colosal ayuda en material, tiempo y medios. Además de las enormes ganancias que obtienen. Recordad otros best séller que nos golpean, nos atraen y nos manipulan para transformar la historia, y a nosotros con ella. Si nos dejamos.

“No tengo nada que justificar, ni pizca de contrición. No estoy arrepentido de nada; hice el trabajo que tenía que hacer, y ya está” afirma desde la Introducción el protagonista. “Que quede claro, no estamos hablando de culpabilidad ni de remordimientos”.

El protagonista pertenece a un estatus social elevado, es doctor en Derecho, de madre francesa, e hijo de un convencido de la superioridad de la raza aria. Un día decide ingresar en las SS y con su pasión por la música y la literatura, la etiqueta y las buenas formas, nada en su exterior haría suponer semejante capacidad de sevicia y de monstruosidad pero sin mancharse jamás las enguantadas manos.

Sólo anhela “no tener inclinación por nada que no sea tener inclinación por nada”. Pero dice que escribe por activar la sangre, “para ver si puedo sentir algo, si todavía sé sufrir un poco”.

Desarraigado de su familia, carcomido por la relación incestuosa con su hermana gemela desde la pubertad, homosexual compulsivo que se arriesga en los parques en busca de marineros fornidos y con una cultura poco corriente, vive entregado a la destrucción de millones de seres humanos con la más gélida determinación. Es capaz de asistir a un concierto y a una soirée de alto nivel para debatir los más sofisticados temas con una finura asombrosa.

Cita a Sófocles: “Lo que debes preferir a todo lo demás es no haber nacido”, y a Schopenhauer: “Más valdría que no hubiera nada. Como hay más dolor que placer en la tierra, cualquier satisfacción no es sino transitoria y crea nuevos deseos y desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que lo devora”. Como sostiene que vivimos en el peor de los mundos posibles, ni hay ley ni norma, justicia ni valor alguno actúa, todo vale para los fuertes y poderosos. Ya que, en tiempos de guerra, el ciudadano pierde el derecho fundamental a vivir, no es de extrañar que también pierda el derecho a no matar.

En el genocidio o en la guerra total, afirma, el ejecutante está alienado respecto al producto de su acción. No es responsable ni siquiera cuando aprieta el gatillo del fusil que apoya en la frente de otro hombre. Su muerte la decidieron otros. Quien dispara sabe que es el azar quien determina que dispare él, y no tiene que hacerse más preguntas.

De igual forma “justifica” la falta de culpa en los profesionales del programa Eutanasis de exterminación de inválidos y enfermos terminales. “A estos enfermos seleccionados mediante disposiciones legales los recibían en un edifico médico enfermeras profesionales que registraban la entrada y los desnudaban; unos médicos los examinaban y los pasaban a un cuarto cerrado; un operario abría el gas; otros limpiaban; y otros extendían el certificado de defunción. Cuando, después de la guerra, interrogaron a estas personas, todas dijeron “¿Culpable yo?”. Nadie en concreto mató a nadie directamente, eran eslabones de una cadena. “Nadie es culpable, o todos somos culpables”.

Esta es la tesis durante las mil páginas. ¿Es culpable, se pregunta, el guardagujas del ferrocarril de la muerte de los judíos a quienes encarrilaba hacia un campo?”

“¿Soy culpable? Vosotros habríais hecho también lo que yo hice. A lo mejor tuvisteis más suerte que yo, pero no sois mejores”.

Sin quienes les ayudaron, Stalin y Hitler hubieran sido odres vacíos. Afirma que trastornados, pedófilos, psicópatas, megalómanos rabiosos los hay en todas partes. El Estado que los utilizaría en una guerra, los aplasta en tiempos de paz como amenaza social. El auténtico peligro son los hombres corrientes que forman el Estado.

“El autentico peligro  para el hombres soy yo, y sois vosotros”, por eso no escogió convertirse en asesino, “si hubiera estado en mi mano me hubiera dedicado a la literatura”, igual que “habría elegido ser mujer, no activa y viva en este mundo, una esposa, una madre: sino una mujer aplastada bajo el peso de un hombre, aferrada a él, penetrada por él, ahogada con él, convirtiéndome en ese mar ilimitado donde él también se ahoga, placer sin fin y  también sin principio”.

En vez de esto, escribe, me vi jurista, funcionario de seguridad, oficial SS y cuando llegó la paz, director de una fábrica de encajes en Francia y con eso que llaman una honrada familia.

Hay hombres para quienes la guerra o el asesinato, son una solución; para mí es una pregunta sin respuesta, porque cuando alguien grita, nadie contesta. “Soy un hombre como todos vosotros”

 

José Carlos Gª Fajardo

 

LA EUTANASIA Y LOS JÓVENES



Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida... entre
otras... estábamos hablando del tema de vivir/morir.
 Le dije: 'Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de
una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. PREFIERO MORIR'.
  ¡¡Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración ...Y me desenchufó el televisor, el DVD,
el cable, Internet, la PC , el mp3/4, la PlayS , el teléfono fijo, me quitó el móvil, la ipod y me tiró todas las cervezas!!!
 ¡La madre que la parió!!... ¡¡¡¡CASI ME MUERO!!!!

Cuaderno de Bitácora:: "¡Parirás con dolor y agonizarás con sufrimientos indecibles!"

“Cristo no tuvo cuidados paliativos”, clamó el arzobispo emérito de Pamplona, ante la agónica faz del Crucificado en Viernes Santo. ¿Se da cuenta de la manipulación indigna que ha hecho con los sentimientos de personas que asistían a un acto de su fe religiosa? ¿Sabe el daño que ha producido en miles de ancianos y de enfermos que reciben esos cuidados paliativos, que son uno de los derechos humanos fundamentales, no sufrir innecesariamente, mezclado en una interpretación victimista que durante siglos viene confundiendo el dolor con el camino de salvación?

¿Dónde ha leído ese obispo en los Evangelios una apología del dolor semejante en boca de Jesús, que no haya sido interpolada? Son incorregibles, niegan de hecho la resurrección que predican, pero sobre todo niegan y reniegan del mensaje de Jesús: Amor, comprensión, libertad, sencillez, responsabilidad, fraternidad, solidaridad, desprendimiento, goce, acogida, no discriminación de nadie, humanidad…

Ojala ese anciano obispo, cuando llegue su ya cercana de dolor y de abatimiento, tenga a su lado una mano compasiva que, con todo derecho y libertad, alivie un dolor innecesario y cruel.

Causa pavor recordar las imágenes de Pío XII en su agonía, y la bochornosa y cruel manipulación del anciano Juan Pablo II en sus últimos años.

Lo malo es que el silencioso en temas importantes, cardenal de Sevilla Amigo, comparte la misma idea que el navarro. ¿Adónde van estas gentes con esta exacerbación del dolor y del sufrimiento como camino de salvación en este “valle de lágrimas” sobre todo para los más pobres y excluidos? Sus vidas y su historia personal e institucional son el más grande mentís al mensaje y a la vida del Rabino de Nazareth.

Cuaderno de Bitácora: "Todo es adrede, todo hace trizas el alma"

Mario Benedetti acaba de publicar "Vivir adrede", Alfaguara 2008. Es un texto fuerte, amargo, a veces, con sabor a esa ceniza a la que refería Azcona. A sus 88 años y con la salud quebrantada ¿qué iba a escribir?
Su maestría lo puede todo y merece la pena leerlo.
"¿Nos traicionan nuestras propias huellas?
¿Qué diferencia hay entre un suicida inevitable y uno vocacional?"
La vida de los que aman y los que matan; de los que creen en Dios o le dicen"adiós"; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena. Y lo hace con la profundidad que sólo pueden lograr las palabras más sencillas

Compagino su lectura con la deliciosa del último texto de Stefan Zweig "Montaigne", inacabado poc antes de suicidarse en Brasil en 1942 y ahora publicado por Acantilado 2008. Os hablaré de él en otro post... Ahora que por fin he concluido la lectura, tanto tiempo postergada, de "Los pilares de la Tierra" y "Un mundo sin fin" de Ken Follet, publicados por Plaza Janés 2008. Hacía falta una enfermedad o una hospitalización y reposo para meterse con estas más de dos mil seiscientas páginas. Hablaremos porque, con independencia de su calidad, han sido y son un fenómeno sociológico... pues los leemos millones y millones de personas. Algo tienen, algo hay. No se puede andar por la vida de intelectual exquisito y almidonado.
¿Por qué prende su lectura? A mi me ha prendido día a dia.Sin embargo, no he podido con el Ulises, de Joyce . Ni con la Divina Comedia ni con los 4 tomos de A la recherche du temps perdú" de Proust. y los tengo en idiomas originales y bien traducidos Tampoco he leidolos de Harry Potter, o El Señor de los anillos, atc a pesar de ser otros fenómenos sociológicos
¿Pasa algo?

Ataques a los voluntarios sociales por no dejarse manipular

Los voluntarios de la sociedad civil, las ONG, que trabajan por la justicia y por el respeto de los derechos humanos en su lucha por un mundo más justo y más solidario, tienen que hacer frente a una campaña de descalificación en su humanitaria labor.
La escritora india Arundhati Roy ha alertado sobre “el peligro que suponen las ONG para el auténtico desarrollo de las poblaciones del Sur”. Olvida que el mayor número de voluntarios sociales de las ONG trabajan en los países del Norte sociológico para hacer frente a las injusticias y a la explotación de personas en situación de peligro. Ancianos, inmigrantes, mujeres, niños, prejubilados y parados, mestizos y gentes de color, enfermos terminales y drogadictos, gentes sin hogar y sin recursos en unas sociedades cada vez más deshumanizadas.
Reducir las actividades de las ONG a los proyectos que algunas desarrollan en países del Sur es una burda simplificación. Generalizar casos que suceden en India, con personal de ONG indias, es de una temeridad incomprensible en una mujer de tanto talento. James Petras, de la universidad Binghamton de Nueva York, se aprovecha de su prestigio en la causa de los Derechos Humanos para arremeter contra las ONG acusándolas de “ser un peligro para la democracia”, de no participar en las “luchas reivindicativas de los maestros”, de “minar el sentido de lo público” con sus proyectos de ayuda social, y de “apropiarse del lenguaje de la izquierda”.
El Profesor Petras, que tanto jaleó a las ONG cuando le pareció que “su imagen era favorable hasta en la izquierda”, aplaudió nuestro apoliticismo y aconfesionalismo porque entendió que así no podrían aprovecharse de nosotros las confesiones religiosas que tradicionalmente desarrollaban muchas de estas actividades. Ni los tildados de “socialistas utópicos” por el marxismo más montaraz. Ahora resulta que “las ONG fomentan un nuevo tipo de colonialismo y de dependencia cultural y económica”.
Descalifica a las ONG porque “son postmarxistas”. Salva a “una pequeña minoría que desarrolla estrategias alternativas en apoyo de la política de clase y del antiimperialismo”. Ya salió el fundamentalismo ideológico que tanto censuran en los neoliberales, en los neoconservadores y en todo lo que no suena con la música que a algunos les gusta dirigir desde sus cátedras.
No queremos militar en partidos políticos, en sindicatos de clase ni en ninguna confesión religiosa. Respetamos la libertad de los voluntarios sociales para que ejerzan sus derechos en cualquier opción democrática.
La escritora india confunde los abusos de algunos miembros de ciertas ONG en la India, y en otros países, que pueden despistar a la opinión pública. Les acusa de que sirven de sucedáneos, de cortinas de humo para paliar las deficiencias de unos sistemas políticos que aceptan los “reajustes económicos” del Banco Mundial o del FMI, reduciendo las inversiones en educación, en sanidad y en obras sociales fundamentales. No se puede generalizar aunque al final de sus palabras diga que “no todas son así”. Primero, se lanza la piedra y luego se esconde la mano. No es ético ni elegante, no es justo ni lo aceptamos.
Ahora resulta que el formidable voluntariado social que ha movilizado a millones de seres “desde la década de los setenta está controlado por el Banco mundial, por el FMI, y por el imperialismo norteamericano y europeo”.
Cuando cientos de miles de jóvenes en Europa y en EEUU, desencantados de muchas ideologías, decidieron asumir la causa de los más pobres, de los oprimidos, de los explotados y humillados por un sistema socioeconómico injusto, fueron mirados con desconfianza por las instituciones religiosas. Se creían que ese campo “les pertenecía”. También fueron sospechosos para los sindicalistas de salón, y no digamos para muchos ejecutivos de grandes multinacionales. La derecha los miró con desdén. ¿Acaso no tenemos nosotros, decían, la defensa del bien común, de la libertad que ofrecen el mercado y la democracia? Cuando comprendieron que asumíamos la solidaridad como respuesta a toda desigualdad injusta, cuando no nos contentábamos con dar de comer al hambriento sino que preguntábamos por qué los pobres pasaban hambre, cuando nos echábamos por millones a las calles de las ciudades, cuando vieron que constituimos una fuerza sociopolítica y cultural enorme, intentan minarnos la transparencia de nuestro compromiso y la generosidad de la entrega.
La izquierda dijo que “éramos de lo suyos”, mientras se aprestaban a inventar ONGs para procurarse beneficios y prebendas. Las derechas hicieron lo mismo transformando sus fundaciones ideológicas en “sociedades apolíticas”. Mientras que algunas confesiones religiosas titulaban sus asociaciones como “no confesionales”, nosotros comprendimos que estábamos en peligro.
Por eso nunca quisimos respaldar ninguna protesta sin una propuesta alternativa, nunca quisimos abandonar la causa de los más pobres luchando contra la pobreza y denunciando toda opresión y mentira, viniera de donde viniese. Lo duro es comprobar que los primeros ataques provienen de quienes antes nos jalearon como los “nuevos ciudadanos de nuestro tiempo”. Pero no nos callarán porque millones de seres inocentes en el mundo nos lo reprocharían.

* J.C.G.F

Educación para la Ciudadanía y Derechos humanos

Asombra que, en la exacerbada discusión sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos, pocas personas hayan leído los formidables textos que se han escrito para impartirla. Los libros del Profesor Marina, del eminente jurista Gregorio Peces-Barba, de F. Savater “El valor de educar” y publicaciones de sociólogos y académicos como Adela Cortina y tantos otros no parecen interesar a muchos periodistas y a políticos conservadores, a profesores universitarios y a la beligerante Conferencia Episcopal. Se muestran incapaces de razonar sobre textos concretos en los que se desarrolla esta imprescindible asignatura que recorre la educación primaria y secundaria y que culmina con una asignatura denominada “Educación Ético-cívica”.
La transmisión en la educación de esta cultura de la ciudadanía y de los derechos humanos rechaza la violencia desde la idea de dignidad de todas las personas y llega a los derechos humanos y a las instituciones democráticas. Según el Consejo de Ministros de la Unión Europea, “son aquellas competencias básicas necesarias para el aprendizaje que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo”.
En su “Carta a los profesores”, el ex rector de la Universidad Carlos III y uno de los Padres de la Constitución española,  Peces-Barba, subraya la obligación del Estado de formar talantes libres, respetuosos, tolerantes e ilustrados. Es la mejor expresión de la moralidad, de una cultura secularizada y laica que considera al hombre centro del mundo y centrado en el mundo. Enseñanza precisa para desvelar al estudiante los caminos para alcanzar su autonomía con los descubrimientos de sus capacidades que son signo de su dignidad. La capacidad de decidir en la vida social, su capacidad de elegir entre diversas opciones, su capacidad de construir conceptos generales y de razonar, de crear belleza, de comunicarse y de dialogar, de convivir con un sistema de reglas complejo y de elegir libremente su ética privada, como una ética de la salvación, del bien, de la virtud o de la felicidad, religiosa o laica.
Esta dependencia del desarrollo personal respecto de una vida social libre y democrática justifica la Educación para la Ciudadanía. La actitud contraria y excluyente de los obispos españoles y de las organizaciones sociales más retrógradas, y los neoconservadores más virulentos reclaman en exclusiva para la familia la competencia en la moralidad social. Cometen un grave error y la mayoría de los ciudadanos se han expresado en las últimas elecciones al volver a elegir a los socialistas para formar gobierno. Esta actitud eclesiástica se ha manifestado por su oposición a la modernidad y al progreso. No han digerido la democracia de 1978 y se han opuesto a regulaciones, que no imposiciones, como el divorcio, la interrupción del embarazo, la regulación de la natalidad, al uso del preservativo y la regulación de las relaciones entre personas del mismo sexo. Durante la dictadura franquista no se opusieron a la asignatura de Formación del Espíritu Nacional que contenía el ideario fascista del Movimiento Nacional, ni a la tortura ni a la pena de muerte, mientras ejercían la censura de libros, de prensa, de cine y de un pensamiento libre y responsable en nombre de su ideología que pretenden estar por encima de la soberanía popular.
Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos pretende ayudar a la formación desde la perspectiva de la ética pública que se ampara en al artículo  27.2 de la Constitución: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Esta enseñanza es compatible con lo que establece el artículo 27.3, que garantiza el derecho de los padres para que reciban la formación religiosa y moral acorde a sus convicciones.
Aquí nos situamos en el ámbito de la ética privada que no puede contradecir las obligaciones que derivan de la ética pública democrática. La oposición de los obispos españoles,  ha llegado a sostener una pretendida objeción de conciencia para cursar esa asignatura que no sería más que una desobediencia civil, inadmisible en derecho. Una vez más, reaparece la falta de respeto por la sociedad civil que tanto denunció don Fernando de los Ríos. Así como la Institución Libre de Enseñanza,  fundada por Francisco Giner de los Ríos y que tantas esperanzas despertara pero que fueron demolidas, perseguidas y encarceladas por la intransigencia de unos jerarcas religiosos que impusieron su ideología durante siglos y controlaron la educación, la moral pública y privada, la cultura, las conciencias y el derecho a la felicidad de tantos hombres y mujeres que nacieron para ser ellos mismos, en libertad, en justicia y en solidaridad.

José Carlos Gª Fajardo

Otra vez vamos a empezar nosotros

En distintos momentos o etapas de la vida se dan diversas formas de muerte. Uno empieza a morir cuando nace, y todo es un desvivir para crecer consumiéndose. Como el fuego de la vela: que ilumina y da calor, alumbra mientras se consumen la cera, el algodón de la mecha y los esfuerzos necesarios para hacer de ese sudor del cultivo y de esa savia de la tierra y del aire, del vuelo de las abejas y del proceso de fabricación necesarios para que llegara a ser lo que es, para dejar de ser transformándose. Quizás así sea la vida de los seres animados sobre la Tierra que habitamos. La diferencia está en que ni los animales ni las plantas, ni los ríos ni los cielos sabemos que se pregunten algo.
Esa sabiduría tiene que ver con la serenidad, con la armonía, con la relación interna de todo, con la vibración que estremece el universo, con la paz auténtica como expresión de ese equilibrio, del cual somos ondas. Nada ni nadie mueren, se transforman. Vita mutatur non tollitur. Hay otros muchos textos sabios en sánscrito y en otras lenguas que nos han permitido ser personas, responsables y libres, aunque contingentes... reconocer este cum tangere es un paso inmenso...
He encontrado este sugerente y hermoso poema de Juan Gelman, Si dulcemente Barcelona, Lumen, 1980

Esperan

llegó la muerte con su recordación/
nosotros vamos a empezar otra vez/
la lucha/
otra vez vamos a empezar nosotros/

contra la gran derrota del mundo/
compañeritos que no terminan/
o arden en la memoria como fuegos/
otra vez/
otra vez/
otra vez/

Seda, de Alessandro Baricco

Alessandro Baricco (Turín, 1958) es un autor admirable. Entre obras admirables, "Seda", Anagrama, 2007, 41 ed, 125 págs, se ha convertido en libro de cabecera para muchas personas. Es un long-seller ininterrumpido desde su 1ª ed en Italia, en 1996 que ha convertido a su autor en uno de los grandes escritores de las nuevas generaciones. Una delicia a la que uno regresa en busca de paz y de sosiego. En el s. XIX, un hombre atraviesa el mundo hasta Japón poara buscar huevos de gusanos de seda, y regresa a una lago que permanece inmóvil, en una jornda de viento. "Es una historia, más que de amor, de búsqueda llamado por la ausencia. Un sutil cruce de historia y de fábula..., un apólogo elegante...,un relato insólito, de una luminosa melancolía... un delicado ejercicio de ascesis... Con su ternura, su erotismo, su despojamiento, "Seda" es una de las novelas más sorprendentes y conmovedoras que jamás haya podido leerse..." escriben críticos literarios de medio mundo..
"En el invierno de 1874, muerta su esposa Hélène,... puesto que la desesperación era un exceso que no le pertenecía, se volvió hacia lo que había quedado de su vida y empezó de nuevo a ocuparse de ello, con la inquebrantable tenacidad de un jardinero en su trabajo la mañana siguiente a una tenpestad" (pag. 119) Tenía consigo la indestructible calma de los hombres que se sienten en su lugar... sus días transcurrían bajo la tutela de una mesurada emoción...
Y, con cuidado, detuvo el Tiempo durante todo el tiempo que lo deseó...

¡Y toda en 125 págs con letra de generoso cuerpo y de esmerada composición!

(Para Fernando, doliente, con todo mi afecto)

Somos árbol que camina

   La generosidad, más que en dar, consiste en compartir, y en hacer juntos parte del camino. Es llevar en el alma a los  demás, y saberse responsable del mundo. El médico no necesita compartir la cama ni los medicamentos del enfermo para saber consolar, aliviar y no interferir en la sabiduría de la naturaleza, para que ésta pueda restablecer el equilibrio.Toda injusticia es un atentado a la armonía, a la proporción, a la unidad y a la equilibrada tensión de los opuestos. La solidaridad perfecciona la reparación de la justicia al introducir la delicadeza en el modo de actuar. Es consecuencia natural de saberse parte del tejido social dañado. No se restaura lo dañado en el otro, sino en ese utrum, uno y otro a la vez, que es más profundo que nosotros, nos-otros.Entre yo y tú hay una relación esencial que fundamenta nuestra condición de personas, seres que viven para los demás. El animal es un ser que vive en la estructura de todo lo que existe, pero no es consciente de que pueda vivir para, sino en. Que no es poco. ¿Cómo sabría el uno que es uno sino fuera por el dos? ¿Cómo sabría quién soy sino fuera por ti? No es una cuestión de utilidad o de preferencia, sino de entidad real. En la naturaleza no existe el robinsonismo porque Robinsón vive por sus padres y abuelos, y en relación con la naturaleza que lo sustenta. Por eso, yo no puedo considerar al otro como objeto de mi amor, sino como sujeto que interpela y me da mi más auténtica dimensión, al expandir la suya.El espejo sólo me devuelve una imagen captada en un momento, y siempre distorsionada por la interpretación del que se mira. No existen auténticos autorretratos, sino interpretaciones subjetivas, porque cada cual vive en su propio espacio corporal, el de nuestra vulnerabilidad y de nuestra soledad. Es también el espacio del placer, del bienestar y de la sensación de ser querido, como subraya John Berger. La cantidad de los autorretratos que se hizo Rembrant no tiene parangón, y nunca estuvo satisfecho porque sabía que ninguno era él. El pintor puede pintar su mano izquierda como si fuera la de otra persona, pero ante el espejo su reacción frente a la cara que está viendo la transforma. Todos representamos cuando nos miramos en el espejo, adecuamos nuestra expresión y nuestra cara. El auténtico retratista pinta lo que la cara olvidada ha dejado en su cabeza, y la reconstruye.Para ser objetivo tendría que haber nacido objeto, y soy sujeto. Por eso busco el equilibrio y la armonía en mi descubrimiento en el otro, y del otro en mí. Somos proyecciones en movimiento de una energía que nos descubre, nos acerca y nos transforma hasta reconocer que los límites son meras apariencias.“Tú y yo somos un mismo pueblo, Madre de todas las cobras. Llevamos la misma sangre”, le dice Mowgli como clave para abrir las puertas del conocimientoEl símbolo de “Solidarios” es el árbol de robusto tronco, amplio ramaje y hojas que parecen estirarse y mecerse para acoger y dar sombra a todo el que pasa, por las raíces tan profundas, humildes y jugosas que lo sustentan.Sería fácil concluir que los voluntarios sociales representan esas raíces, o el tronco, o las ramas, o las hojas. Más bien son el ambiente que acoge y aspira y transforma y devuelve vida y alegría en forma de oxígeno, de ozono, de prana y de esperanza. Los voluntarios sociales de la primera época eran conscientes de que estaban construyendo un mundo mejor porque transformaban su corazón, y se enriquecían dándose. Acoger a quien sea, donde sea y como sea, sin esperar nada a cambio, por el placer de compartir. Porque los necesitamos para poder juntos ser felices. Y porque este modelo de sociedad no nos gusta.Hoy el voluntariado está en proceso de cambio. No es fácil reconocerse, como tampoco es fácil para el joven que grita ¿qué ha pasado? en un cuerpo envejecido. Ojalá esos voluntarios sean capaces de descubrirse esenciales en el tejido social como parte vivificante del árbol, del bosque y de la vida.

Ese chute en vena, en el que nos convertimos, es la llamada de la ausencia para restaurar la justicia en una sociedad atormentada por el grito de los pobres.

 

 José Carlos Gª Fajardo

Chamalú se declara vivo

Habla Chamalú, a quien muchos daban por muerto:

Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que, a pesar de mi esforzada educación, siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonces me atreví a ser como soy!
He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: "Yo se más que tú"; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.
El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo.
La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando indetenible, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida.
Quizás solamente teníamos que ser humanos.
El que tú no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy
importante que sea el amor lo único que inspire tus actos. Sin amor nada tiene sentido, sin amor estamos perdidos, sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz.
En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida.
El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles. La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia. Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias.
No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado. Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente.
No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces se encarnan las utopías y lo imposible se pone a disposición. La mejor manera de ser feliz es: "ser feliz"; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos. La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte. Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos, pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.
El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.
La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado.
Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones. El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal.
Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¡Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol. No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores. La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza.
Hay cosas que son muy razonables y... apestan. Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.
Un día permitimos que nos esclavizaran y ni siquiera existe. El amo resultó ser un fantasma manejado a control remoto por quienes nos precisan domésticos.
Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada.
Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas.
La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.
No importa lo que digan de ti... Lo que los demás esperan de ti pueden convertirte en una cárcel; digan lo que digan de mí yo soy el que soy.

Chamalú