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J. C. García Fajardo

La UE cumple 50 años: Texto de la Declaración de Berlín

Durante siglos Europa ha sido una idea, una esperanza de paz y entendimiento. Esta esperanza se ha hecho realidad. La unificación europea nos ha procurado paz y bienestar, ha cimentado nuestra comunidad y superado nuestras contradicciones.
Cada miembro ha contribuido a unificar Europa y a fortalecer la democracia y el Estado de derecho. Gracias al ansia de libertad de las gentes de Europa Central y Oriental, hoy se ha superado definitivamente la división artificial de Europa.
Con la unificación europea hemos demostrado haber aprendido la lección de las confrontaciones sangrientas y de una historia llena de sufrimiento. Hoy vivimos juntos, de una manera que nunca fue posible en el pasado.
Los ciudadanos y ciudadanas de la UE, para fortuna nuestra, estamos unidos.
I. En la Unión Europea estamos haciendo realidad nuestros ideales comunes; para nosotros el ser humano es el centro de todas las cosas. Su dignidad es sagrada. Sus derechos son inalienables. Mujeres y hombres tienen los mismos derechos. Nos esforzamos para alcanzar la paz y la libertad, la democracia y el Estado de derecho, el respeto mutuo y la responsabilidad recíproca, el bienestar y la seguridad, la tolerancia y la participación, la justicia y la solidaridad. En la UE vivimos y actuamos juntos de manera singular, y esto se manifiesta en la convivencia democrática entre los Estados miembros y las instituciones europeas. La UE se funda en la igualdad de derechos y la convivencia solidaria. Así hacemos posible un equilibrio justo entre los intereses de distintos Estados miembros. En la UE preservamos la identidad de los Estados miembros y la diversidad de sus tradiciones. Valoramos como una riqueza nuestras fronteras abiertas y la viva diversidad de nuestras lenguas, culturas y regiones. Hay muchas metas que no podemos alcanzar solos, pero sí juntos. Las tareas se reparten entre la UE, los Estados miembros, sus regiones y sus municipios.
II. Nos enfrentamos a grandes desafíos que no se detienen en las fronteras nacionales. La UE es nuestra respuesta a ellos. Sólo unidos podemos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad, en beneficio de todos los ciudadanos y las ciudadanas de la UE. Este modelo europeo aúna el éxito económico y la responsabilidad social. El mercado común y el euro nos hacen fuertes. Con ellos podemos amoldar a nuestros valores la creciente interdependencia mundial y la cada vez más intensa competencia que reina en los mercados internacionales. La riqueza de Europa se basa en el conocimiento y las capacidades de sus gentes; ésta es la clave del crecimiento, el empleo y la cohesión social. Vamos a luchar juntos contra el terrorismo, la delincuencia organizada y la inmigración ilegal. Y lo haremos defendiendo las libertades y los derechos ciudadanos incluso en el combate contra sus enemigos. Nunca más debe dejarse una puerta abierta al racismo y a la xenofobia. Defendemos que los conflictos del mundo se resuelvan de forma pacífica y que los seres humanos no sean víctimas de la guerra, el terrorismo y la violencia. La UE quiere promover en el mundo la libertad y el desarrollo. Queremos hacer retroceder la pobreza, el hambre y las enfermedades. Para ello vamos a seguir ejerciendo nuestro liderazgo. Queremos llevar juntos la iniciativa en política energética y protección del clima, aportando nuestra contribución para contrarrestar la amenaza mundial del cambio climático.
III. La UE se nutrirá también en el futuro de su apertura y de la voluntad de sus Estados miembros de consolidar, juntos y acompasadamente, el desarrollo interno de la UE. Ésta seguirá promoviendo también la democracia, la estabilidad y el bienestar allende sus fronteras. Con la unificación europea se ha hecho realidad un sueño de generaciones anteriores. Nuestra historia nos reclama que preservemos esta ventura para las generaciones venideras. Para ello debemos seguir adaptando la estructura política de Europa a la evolución de los tiempos. Henos aquí, por tanto, cincuenta años después de la firma de los Tratados de Roma, unidos en el empeño de dotar a la UE de fundamentos comunes renovados de aquí a las elecciones al Parlamento Europeo de 2009.
Porque sabemos que Europa es nuestro futuro común.

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5 comentarios

jose navareño garrido -

Cuantos mas seamos, mas nos podremos hechar una mano los unos a los otros, es un toma y daca que nos beneficia a todos, puesto que cada pais tiene unas necesidades y problemas que el pais "vecino y amigo" puede hayudarle a solucionarlos.
Sentando unas bases de democracia y respeto, el exito de la convivencia esta casi asegurado.

Jorge Inarejos -

El Tratado de Roma asentó las bases de la Unión Europea. Desde mi punto de vista esta unión podría ser empleada para mejorar o resolver los múltiples problemas a los que tiene que hacer frente el planeta y los que habitan en él.
La unión hace la fuerza; empleemosla pues, para disipar la oscuridad que se cierne sobre el mundo.

alejandro estrada -

Si todos los países se unifican por unos objetivos comunes, la UE tendrá sentido, sino no servirá de nada.

Alberto Luque -

Simplemente que reflexionen: ¿qué peso político internacional tendría Portugal, o la República Checa o Finlandia comparado con el que tienen formando parte de la UE? Por favor, pensemos en grande, en el resto del mundo se buscan fórmulas iguales que la nuestra como la Unión del Magreb o la que pretenden Chaves y unos cuantos gobiernos más de la Unión Sudamericana; será por algo.

Alicia Martín -

Es preferible que estemos todos unidos, ya que como se dice "la unión hace la fuerza". Que haya igualdad entre todos los ciudadanos de la U.E. me parece esencial pues lo primero son los derechos de todos. Esperemos que todos los proyectos que quiere llevar a cabo la Unión Europea se cumplan, pero eso no está en nuestras manos...
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