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J. C. García Fajardo

Los jóvenes hablan otro lenguaje

Querer a un hijo no es obligarlo a que viva con nuestras verdades sino ayudarlo para que pueda vivir sin nuestras mentiras. Que no son pocas. Ante la supuesta irresponsabilidad de los jóvenes es preciso recordar lo que Sócrates escribía hace ya 25 siglos: “Los jóvenes de ahora aman el gasto, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad. Muestran poco respeto por sus superiores y ya no se levantan cuando alguien entra en casa. Prefieren perderse en charlas sin sentido a practicar el ejercicio como es debido, y están siempre dispuestos a contradecir a sus padres y a tiranizar a sus maestros".
Ha sido una constante la confrontación entre generaciones pero en nuestro tiempo, resulta alarmante por descontrolada. Y yo entiendo que es un síntoma de vigor y de esperanza porque expresa una disconformidad con una realidad social que no les gusta. Por injusta e insegura, por imprevisible e insolidaria, porque no pueden comprenderla y no encuentran su puesto en ella. Ese malestar lo expresan a gritos o con silencios que hieren, encerrándose en sus cuartos o aislándose tras los auriculares que les conectan a los MP3.
La mayoría de los padres españoles cree que les tocaron vivir momentos más duros y que fueron más trabajadores, más maduros y más respetuosos que sus hijos, cerca de seis millones de jóvenes. Tratan de educarlos desde la comprensión y el diálogo, y no desde el autoritarismo de los abuelos. Los padres tropiezan y dudan cuando tratan de inculcar a sus hijos los valores que creen deben regir sus vidas en un futuro que adivinan laboral y socialmente complejo: el esfuerzo en los estudios, la diversión responsable, la disciplina, la solidaridad, el respeto o la promoción de los afectos. Los progenitores arrojan la toalla y delegan en los profesores o en el psicólogo porque los jóvenes hablan otro lenguaje. Lo hacen después de haber llegado al convencimiento de que su capacidad de influencia es casi nula. Sienten que fueron esclavos de sus padres y ahora, de sus hijos, que son en buena medida muy parecidos a ellos.
Pero nos encontramos ante una generación más libre y que pretende ser más responsable para abordar su futuro.
La trepidación les conduce a una incómoda soledad y a una sensación de no llegar nunca a tiempo. No sabemos a dónde, pero tenemos la sensación de que vamos a llegar tarde. Nos agitan, nos golpean y zarandean, nos desconciertan y abruman para que no pensemos. De ahí que muchos jóvenes opten por evadirse, por disfrazarse y por integrarse en la tribu para encontrar algo de solidaridad y de consuelo. Ese denostado botellón, esas vestimentas, esos tatuajes y piercing, esa música y esas danzas son atavismos ancestrales para no dejar de ser ellos mismos, para soportar la espera mientras recuperan unas señas de identidad que les permitan decir Yo sé quién soy y quiero ser responsable de mis actos.
Si la educación consiste en dirigir con sentido nuestra propia vida y poder así afrontar las circunstancias, a las personas mayores les cuesta admitir que sus hijos están pasando unas auténticas pruebas iniciáticas propias de un cambio de Era, más que de siglo. Vivimos en plena revolución de las comunicaciones, todo se ofrece como espectáculo al alcance de la mano y con una inmediatez que desborda nuestras posibilidades reales de procesar tanta información. La publicidad nos golpea con tal machaconería que nos incapacita para tomar decisiones y nos compulsa a unirnos a la mayoría. Las mayores falacias de la publicidad, a fuerza de ser repetidas, terminan por ser creídas. El patético espectáculo de los políticos, de sindicalistas y de pretendidos líderes religiosos y de opinión, así como de programas de radio y de televisión desde los que algunos se alzan como profetas, no hacen más que desconectar a los jóvenes que necesitan referentes de autoridad, de buen juicio y de coherencia. Es un error sostener que a los jóvenes les asustan el orden y la exigencia. Al contrario, si a un joven le pides poco no te dará nada, si les pides mucho te lo darán todo. Esa es la experiencia cotidiana en las organizaciones de la sociedad civil con los voluntarios sociales que asumen un compromiso movidos por la compasión o espoleados por la injusticia. Lo que admiran y respetan no es la educación como transmisión de conocimientos sino la capacidad de los maestros para extraer lo mejor de cada uno de ellos. Que eso significa educcere. Aunque dé la impresión de que actúan en manada, prefieren el trato personalizado, el ser escuchados, la pertenencia a un grupo, para repetir con Shakespeare “Nosotros, pocos; nosotros, felices y pocos; nosotros, banda de hermanos”.

 

 

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23 comentarios

Camila -

La rebeldia es la nta lo amo es pkm nos da mas idntidad es a tooooooooodo dar lol

Juli -

La adolescencia es un período de transición entre la niñez y la edad adulta, caracterizada por una serie de cambios, muchas veces bruscos, que exigen la adaptación no solo del individuo sino también de las personas que le rodean.
Puede decirse que la adolescencia comienza con la aparición de los primeros signos de diferenciación sexual de carácter secundario (los cambios en la voz, el vello en el cuerpo, los órganos sexuales, etc...)

Si estos cambios físicos son espectaculares, los cambios psicológicos que experimenta el individuo no lo son menos.

La adolescencia constituye una etapa única en la vida donde los cambios de todo tipo son tan vertiginosos que la adaptación suele presentar complicaciones.

Durante la adolescencia el individuo completa su crecimiento, adquiriendo la estatura definitiva que tendrá de adulto. Este crecimiento no siempre es uniforme y nos encontramos con una serie de períodos relativamente rápidos de crecimiento alternados junto con otros más lentos. Este tipo de crecimiento acelerado viene dado por un aumento de la actividad hormonal y es muy distinta en cada individuo.

Nos encontramos con chicos que a los 13 años son lo más pequeños de su clase y que a los 18 son los más altos, junto con casos completamente al contrario: crecen muy rápidamente al principio y luego se estacan en su crecimiento.

Las modificaciones que se producen en los adolescentes suelen ser siempre las mismas pero su aparición, su ritmo y su amplitud varían considerablemente de unos a otros, dependiendo de factores ambientales, nutricionales o hereditarios.

En una primera fase nos encontramos con individuos que acaban de dejar de ser niños, incluso algunos con el aspecto todavía de niños, que exigen que los demás les traten como adultos. Aquí radica en muchos casos el sentimiento de incomprensión que tiene el adolescente.

El apoyo familiar es fundamental para el desarrollo del adolescente. Este es óptimo si ha recibido seguridad por parte de su familia sin llegar a ahogarlo por un excesivo proteccionismo.

La misión de las personas que se ocupan de la educación de los adolescentes es fomentar aquellas capacidades que más se desarrollan en esta etapa de la vida: el pensamiento abstracto, la aptitud creadora o el espíritu científico.

Junto con estas capacidades la máxima preocupación del adolescente se centra en desarrollar su propia personalidad, su escala de valores, sus pensamiento y creencias, definir su sitio dentro de la sociedad.

Para conseguir esto, su actitud se vuelve más inconformista y crítico con respecto a los adultos que ejercen sobre algún tipo de autoridad como sus padres y profesores y buscan el refugio y el consejo de compañeros y amigos de su misma edad.

Su afán por la perfección se traduce en una beligerancia contra la familia y un refugio en un grupo donde puede mostrarse sin tapujos, tal como es, expresar sus ideas y reafirmar su personalidad.

La influencia de ese grupo de amistades es determinante en el tipo de actitud que el adolescente adopte con respecto a la sociedad. Si es un grupo saludable y constructivo ayudará al adolescente a desarrollar su personalidad de acuerdo a las normas sociales establecidas. No ocurrirá lo mismo si se trata de un grupo marginal o antisocial.

La mayor parte de los problemas psíquicos que se presentan en la adolescencia son resultado de los cambios que se producen en el individuo y de su incapacidad de adaptación a su nueva situación, la inseguridad para relacionarse con el otro sexo, estados de rebelión, ansiedad o ligeras depresiones están dentro de lo normal. También lo son los primeros escarceos con el tabaco o con el alcohol, así como los peligros del contacto con las drogas.

Es fundamental, por tanto, el apoyo familiar continuo para el desarrollo adecuado de la personalidad del adolescente. Este debe tomar sus propias decisiones como individuo adulto, pero sin olvidar que la familia debe darle todo el respaldo y seguridad posible para que estas sean lo más correctas posibles.

FLAVIO PEREZ -

Pues los chavos que lean esta pagina quero desirles que lo que disen de los jovenes la major parte es sierta pues nosotros si somos rebeldes pero hay algunos que no porque lo que tienen selo gunan ellos mismos con su propio esfuerzo pero hay otros que presumen de sus padres y no selos ganan ellos. La nata reflexionen agan consiensia dejemos la rebeldia agamos un mundo mejor.CHIDO GRACIAS

jose rigoberto -

no pues la verdad es que todo lo que esta escrito en esta pagina es verdad pues nosotros los jovenes tenemos otro modo de ablar.

Jasmin Del Mar -

Hola, yo soy una joven y empeze a leer este aticulo y me impacto mucho. Dicen que nosotros somos rebeldes y inmaduros ect, pero si piensas un poco mas profundo te das cuenta de que todo esto sucede por problemas familiares,precion de grupo ect. Esto sucede por sentir presion de grupo, te llega a hacer cosas diria yo estupida. Que si estar en la moda, tener el nuevo celular, ir a los "parties".
Pero alomejor es que al tener problemas internos e externos.

REBECA -

está muy bueno el blog.
te felicito
besos
rebeca

jbfgdg -

zaxqscderfvbgtyhnmjuiklopññ



zaqsxwcderfvbgtyhnmjuiklopññ..,


ta wenisimo el blog

damileth paola muñoz torres -

como hablan los jovenes hoy en dia

evelin ruiz -

no que el porque voy a opinar pero me da rabia el modo de pensar de muchos de nosotros los jovenes saben porque por que en esta epoca como todo esta a la mano como todo no los da se nos hace facil y no sabemos el daño tan berraco que nosotros no hacesmos el que lucha porlo que quiere sabe lo que tiene y el que no no lo disfruta como se debe esa frace se me quedo grabada de un chamito que le tocaba trabajar para poderce dar los lujos que queria para el y yo viendo como el trabajaba por eso y a las palabras que el dijo me hiucienron pensar que yo que tengo por mi misma si todo me lo dan chao gracias

Diego Plaza Casals -

No debemos generalizar, cada persona es un mundo y existen todo tipo de jóvenes, unos se dedican a vivir y a disfrutar sin pensar en mañana, otros disfrutan pero con la mirada puesta en un futuro que será mejor, y otros simplemente se escudan en su juventud y rebeldía para no cumplir con sus obligaciones y pasar de largo por la vida. El tema está en darse cuenta, ver a qué grupo perteneces...

Beatriz -

Es cierto que la mayoría de los jóvenes vivimos en una realidad social que no nos gusta. Vemos la pobreza, la corrupción, las mentiras, la intolerancia, el dolor... y nos sentimos impotentes ante ello. Pensamos que no hay sitio para nosotros y queremos luchar contra esto, pero en la mayoría de los casos no sabemos cómo. Muchos optan por conformarse, pero los hay que están dispuestos a ayudar, a cambiar el mundo, a convertirlo en un sitio mejor. Sólo que no siempre se puede... No tenemos los medios necesarios, no tenemos el apoyo que nos hace falta.
Estamos además acostumbrados a oir muchas cosas sobre nosotros, sobre nuestro inconformismo, nuestra ropa, nuestra música, nuestra educación... Por desgracia oímos más críticas que frases de apoyo.
Nuestros padres intentan comprendernos, hablar con nosotros, pero no siempre es fácil comunicarnos con ellos. No creo que el autoritarismo, el imponer unas normas "porque sí" sea bueno, pero tampoco el pasotismo y la excesiva comprensión. Muchos padres ya no se involucran en nuestra educación. Pero igual los profesores. No queremos personas que vengan a darnos la lección, sin sentir el menor amor por lo que explican, sin intentar hacernos entender los por qués. Queremos personas involucradas, que nos ayuden, que, como bien ha dicho, extraiga lo mejor de nosotros.
La prueba de que los jóvenes de hoy no son unos inconformistas (con excepciones, claro) está en aquellos que colaboran en ONG's, que se manifiestan por unos ideales, que saben lo que quieren y están dispuestos a ello.

ulises -

bonito tema... lo mejor de todo es que nunca se llegará a ninguna conclusión, sobre todo teniendo encuenta que conozco viejos de 20 años y jóvenes de 60... por mi experiencia he encontrado el mismo borreguismo en todas partes: jubilados, adultos trabajadores, amas de casa, jóvenes de los que se pasan las horas frente al televisor, y también en jóvenes que salen de casa y se ponen a luchar por una causa(pues, desgraciadamente, toman esa causa como la verdad absoluta y olvidan que pueden estar equivocados). Yo creo que siempre han existido los abismos generacionales, lo único diferente en nuestra generación es que somos la primera en que se nos da importancia y voz para opinar, con el consiguiente riesgo de que la mayor parte aun no tengan nada importante que decir. lo importante es cada caso, no se puede prejuzgar por la edad.

Emma Bernardo -

La juventud es un paso difícil. Lo dijo Jean Cocteau: “La juventud sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere”...Y para los padres, supone la etapa más difícil...Cuando se tiene un hijo, el niño no viene con un manual de instrucciones bajo el brazo. Pero los padres deberían recordar, en algunos momentos, que ellos también fueron jóvenes. No obstante no se apuren, “La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo”

Zugasti -

Qué razón tenía Sócrates...el conflicto generacional ha existido siempre.
Hablamos de conformismo en la juventud, pero no hablamos del conformismo en los adultos. Creo que somos esa generación que anda un poco perdida porque lleva a sus espaldas el peso de saberse herederos de los jóvenes que en su día tuvieron que luchar contra una "verdadera" represión, contra unos enemigos y por unos valores,si puede decirse, mas
"tangibles" que por los que tenemos que dar la cara hoy. Pero eso es relativo. Cuántas veces habremos oído eso de "vosotros, ahora, que lo tenéis tan fácil..."
Hay adultos que se han rendido, otros no, otros siguen día a día denunciando
injusticias,ilusionándose,conmoviéndose. Nosotros, los jóvenes de hoy, igual: Los hay que se limitan a las pautas establecidas dentro de la supuesta y
muy bien impuesta "rebeldía" juvenil. Pero quizá sólo aparentemente, porque tenemos muchos, muchos
frentes abiertos, y muchas, muchas ganas e ilusiones. Son tantos los chavales que quizá necesiten tambien la mano de esos adultos que
tampoco entran en el saco del conformismo...
Más allá de tribus, piercings y litronas (tema discutible, opino) está un espíritu rebelde (¡con causas!)que
todavía está un poco dormido, o un poco confuso, y necesita que le despierten, que le motiven.

JOSÉ C. CARMONA -

Miren ustedes, pongo muy en duda que los jóvenes de ahora sean conformistas, de hecho opino justamente lo contrario: los jóvenes de ahora creemos saberlo todo porque podemos acceder a todo gracias al progreso o "retroceso" de los MCM. Estamos en pleno contacto con el entorno, cosa que no pasaba a nuestros padres y abuelos que tenían que conformarse con lo que, y creerse lo que se decía en el entorno familiar y como mucho lo que le decía el vecino. Ahora el joven puede estar al alcance de todas las opiniones habidas y por haber en el mundo, y esto favorece más a la libertad de elección y opinión que al conformismo. La libertad es una palabra muy bonita, pero quizá deja de serlo cuando se trata de importarte un comino lo que dice tu madre, que te ha parido, y que lo que verdaderamente te importe sea sentarte frente a una máquina que te dice lo que opinan desconocidos y lo que pasa a miles de millones de kms de tu casa.

Toribio -

Coincido con Fernández-Marcote. Lo que más predomina en la juventud es conformismo, aderezado por una gran dosis de indolencia y pasividad.
La gran mayoría son acomodados. Pero no podemos englobar a la totalidad de la adolescencia en este paquete.

Belén -

Pasión y calma, timidez y extroversión, comprensión y rebeldía, guerra y paz, ser adulto y ser niño...
Alegría y tristeza, orgullo y vergüenza, valentía y miedo.
Miedo de estar sólo, miedo de no ser aceptado, miedo de no saber, miedo a lo que tiene que venir.
Pero, sobre todo, miedo a no ser la mejor versión que podrías ser de ti mismo.

La juventud siempre ha sido contradicción, en cualquier época y lugar.

ana marta marí -

Creo que muchos jovenes de hoy en día no estan preparados para ser libres ya que tampoco lo estan para asumir ni sus actos ni las consecuencias de los mismos.

Carlos -

Nunca me han gustado las generalizaciones. Es muy fácil hablar de los jóvenes, lo que no puedo entender es que halla jóvenes que den la batalla por perdida. Lo que pasa es que hay mucha gente que prefiere ir de botellón, fumarse lo que sea o estar tirado en la cama en lugar de estar en la calle viviendo la realidad, porque bufff...ya irá otro o lo haré otro día. Y lo de la estética y la música que escuche cada uno no lo veo reseñable, uno por ir "bien" vestido no es ni más inteligente ni mejor persona. Empezamos bien si queremos crear un mundo nuevo, menuda mentalidad. Personalmente creo no hay que crear un mundo nuevo, si no arreglar el que tenemos.

maria -

Como bien han dicho, lo que caracteriza a los jóvenes de hoy en día es el conformismo. Vivimos en una sociedad en la que se nos da todo hecho, si hay que cambiarlo, ya lo harán otros. Pero no todos son así, es cierto que hay jóvenes que se mueven por crear un mundo nuevo, desgraciadamente en España sólo se nos mueve para poder beber, sin importarnos casi la pobreza, la educación o la vivienda digna, y eso es un hecho. En cuanto a los mayores, se trata de varias generaciones, cada una con su modo de educación. Los jóvenes de hoy tenemos mucha más libertad que nuestros padres y abuelos, es por ello por lo que muchos tengan miedo de dejarnos libres queriendo protegernos demasiado, muchos de ellos no pudieron gozar de la libertad que tenemos nosotros. Sólo espero que nuestra generación al igual que generaciones futuras realmente cumplamos el sueño de desarrollar un mundo nuevo además de buscar nuestra propia seña de identidad, pues es cierto que todo lo que hacemos lo hacemos por averiguar quiénes somos, un paso más hacia la felicidad, o no.

Nacho Sáez -

La juventud actual disfruta de unas libertades que está claro que no han disfrutado ni nuestros padres ni nuestros abuelos, tanto en lo que se refiere a libertad de expresión como a las facilidades que tenemos para acceder a la educación o las comunicaciones. Creo que a nuestra generación (a pesar de que se nos tache de pasotas y de que nos da todo igual) nos gustaría vivir en un mundo más justo y muchos luchan por ello, pero la mayor parte damos esa batalla por perdida. Esto se debe a que al fin y al cabo y hagamos lo que hagamos, todo está controlado por unas cuantas personas (multinacionales) que decidirán por nosotros, y a los que no nos quedará más que adaptarnos para no vernos aislados.
En fin, que nuestra generación es una generación comprometida, pero desilusionada por lo que ve y no sabe cambiar.

Carlos Fernández-Marcote -

Francamente, no pienso que la juventud actual sea tan rebelde como se pinta, al menos no todo lo que debería. Una palabra define a la juventud actual:Conformismo.

Un saludo

LUCIA TABOADA -

La rebeldía es una característica innata en un adolescente. Lo es porque buscamos algo diferente en el mundo de lo que buscaron nuestros padres y porque la sociedad también busca algo diferente. Pero pienso que si esa rebeldía se canaliza positivamente, siempre se termina por "volver a casa". Lo más interesante es que parece que nuestros abuelos ahora nos entienden más. Pero en realidad, lo que importa, es que empezemos por entendernos a nosotros mismos.
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