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J. C. García Fajardo

El desafío de medicamentos para todos ya tiene respuesta

Cada treinta segundos muere un niño de paludismo en África. Sólo 15.000 niños seropositivos tienen acceso a un tratamiento en los países menos avanzados, mientras que la vida de 600.000 depende de él. La conclusión es siempre la misma: los medicamentos están en el Norte y los enfermos, en el Sur. Ésta es una realidad escandalosa. Pero ¿nos hacemos cargo de la verdadera dimensión de una fractura que no es sólo sanitaria, sino sobre todo política?, se pregunta Philippe Douste-Blazy, presidente de UNITAID, la organización fundada para hacer accesibles los medicamentos necesarios a cualquier lugar del mundo por pobre que sea.
Hasta ahora, 34 países se han afiliado a UNITAID o se han comprometido a hacerlo. La facilidad internacional para la compra de medicamentos ha congregado en particular a Brasil, Chile, Noruega y Reino Unido, Francia, España y a dieciocho países africanos, Chipre y Corea del Sur. La mayoría de ellos han aprobado una contribución solidaria que repercutirá sobre los pasajes de avión. Unos cincuenta países, entre ellos China, forman parte del grupo piloto. El actual Ministro de Asuntos Exteriores de Francia se pregunta por qué unos cuantos países de África y América Latina se han decidido a comprometerse junto a varios países europeos como donantes en la lucha contra el sida, el paludismo y la tuberculosis.
Esos países han tomado una valiente decisión política: apoyar la mundialización equitativa. Porque UNITAID es una empresa común que une a los Estados en una corriente de solidaridad de Norte a Sur, pero también de Sur a Sur. Es el comienzo de una estrategia ciudadana mundial: un francés que ayuda a un congoleño; un brasileño que ayuda a un senegalés; un camerunés que ayuda a un chileno... Es un hombre, una mujer, un niño que, al tomar el avión, ayuda a otro hombre, otra mujer, otro niño, cualesquiera que sean sus nacionalidades y de manera completamente anónima. Es también una nueva forma de pensar el orden mundial: más allá de los Estados, UNITAID cuenta con el concurso de organismos internacionales -OMS, UNICEF, Fondo Mundial contra el sida, el paludismo y la tuberculosis-, ONG como Solidarios para el Desarrollo, asociaciones de enfermos y fundaciones como la Fundación Clinton.
Ya se han aportado más de 200 millones de dólares en acciones, que beneficiarán a 65 países a partir de este año. En eso consiste la equidad: en proporcionar medicamentos eficaces a todo el mundo -no olvidemos que entre el 25 y el 50% de los disponibles en el Sur son medicamentos falsificados-. A partir de 2007, 100.000 niños seropositivos dispondrán de antirretrovirales en 34 países de África y Asia, en vez de esos 15.000 de años pasados. A fecha de hoy, ya han sido tratados 45.000 niños. Además, otros tratamientos están llegando sobre el terreno: antirretrovirales de segunda línea, medicamentos contra la tuberculosis para 150.000 niños, nuevos antipalúdicos para 12 millones de personas.
Las espeluznantes imágenes del abismo que separa a los países ricos y a los pobres circulan por el mundo entero en tiempo real. Es preciso hacernos  conscientes de que el desafío sanitario y el desafío migratorio están estrechamente relacionados. Así como las crecientes desigualdades mundiales, con su cohorte de humillaciones y resentimiento que son un terreno abonado para el terrorismo internacional. El desarrollo, la estabilidad, la lucha contra los fundamentalismos o, simplemente, la paz, deben ser considerados en conjunto. Reducir la salud a su dimensión humanitaria es un error: la fractura sanitaria es uno de los mayores desafíos políticos de nuestro tiempo y ante toda empresa nueva y sugerente que precisa de recursos "innovadores" se alzan las dudas y el escepticismo. Pero UNITAID ha aceptado ese formidable reto y nos convoca a este quehacer inaplazable.
Aunque el mundo se enriquece más cada día, seguimos muy lejos de los Objetivos del Milenio. Los frutos de la globalización son reales: tenemos que destinar una parte de esa riqueza a las situaciones de urgencia sanitaria del mundo. Hoy, los intereses del que está lejos y no tiene nada son los intereses de todos. Éste es el sentido del combate al que nos convocan los firmantes de ese proyecto ilusionante y asequible, en interés de todos. Sobre todo de los más débiles.

 José Carlos García Fajardo

 

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7 comentarios

Leticia -

Equidad para todos. No demostrar qué bien nos portamos una vez al año, saber cuál es nuestro deber. Nos separan unos kilómetros, es más, ahora nos sacude la pobreza también en los países europeos. Todo el mundo se merece la vida digna, la felicidad.

Rocío Romero Molina -

Por supuesto que los movimientos migratorios están estrechamente relacionados con la deficiencia sanitaria de los países subdesarrollados. Las personas de pueblos pobres emigran en parte porque los obligamos; impidiendo su desarrollo , explotándolos cada vez más. Por ejemplo en el caso de la sanidad existen grandes multinacionales que tienen el monopolio y control de los medicamentos; por lo tanto los medicamentos cuentan con precios muy elevados y una persona de un país en vías de desarrollo no puede pagarlos. Estas naciones son las que verdaderamente necesitan los medicamentos porque hay mayor número de enfermedades debido a las condiciones de vida. Y nosotros tenemos la culpa en parte de esas condiciones de vida infrahumanas, luego nos extrañará que los países pobres se revelen y exijan unas condiciones más justas.

La iniciativa de UNITAID : crear un impuesto solidario para financiar medicamentos a las personas que los necesitan es un paso que contribuye a la consolidación del camino. Por poco se empieza , y , este poco puede ser mucho.

Además esta iniciativa une a los pueblos , y esto es muy relevante. Porque la humanidad es una, el mundo es uno ; no podemos estar separados por fronteras geográficas, nacionalidades, idiomas , razas, culturas . A pesar de que cada uno tenemos nuestra propia individualidad vivimos en el mismo mundo y nos necesitamos.

La sanidad debe ser accesible a todos porque todos tenemos derecho a vivir . Nadie puede disponer cuando debe acabarse nuestra vida. Por ello la sanidad no ha de ser una cuestión política , sino una ley para la humanidad.

Rocío Romero Molina

Jorge P. -

Es cierto que es una medida política que puede ayudar a muchas personas víctimas de Sida. Sin embargo, puede quedar sólo como una ayuda si los gobiernos no toman medidas para controlar la influencia de las farmaceúticas.

Jorge Inarejos -

Debemos unirnos los gobiernos de los países "desarrollados" para ayudar a todas estas personas, que debido a las condiciones en las que viven, la mayor parte de ellas mueren por diversas enfermedades.
No nos preocupemos únicamente de nosotros mismos, pues hay más gente en el mundo que necesita nuestra ayuda.

alejandro estrada -

Una vez mas, son visibles las diferencias entre el norte y el sur. Es muy duro decirlo, pero los niños de los países subdesarrollados seguirán muriendo de enfermedades que tienen remedio, mientras que los medicamentos están en países donde apenas existen estas enfermedades.

Montoya -

La concepción promovida por UNITAID no solo es la solución aun grave problema como es la carencia de recursos sanitarios en los países del sur sino también esta ideología cosmopolita podría servir como haz de luz ha a la desigualdad mundial.
Lo que también es inconcebible es que las grandes empresas farmacéuticas dediquen la mayor parte de sus riquezas a la investigación de medicamentos que tan solo van a ser aprovechados por un pequeño margen del mundo . Cuando el objetivo primordial tendría que ser acercar los medios a toda la población mundial .

jose navareño garrido -

Lo que resulta indignante es que para los paises del norte tengamos medicamentos suficientes para combarit estas enfermedades, y en los del sur no lleguen la mitad de la mitad de los que deberian....
No se supone que todos somos iguales?Pues igualdad para todos.
Deberiamos ser mas conscientes del problema, y promover que tanto los paises, como las empresas farmaceuticas se hagan cargo de un problema de salud mundial, que en definitiva nos afecta a todos, por no hablar de los medios que se deberian poner para que en estos paises no se llegase a esta situacion tan critica....
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