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J. C. García Fajardo

Quien paga sus impuestos tiene derecho a votar.

Hay municipios en los que ha aumentado el número de concejales a elegir porque su población ha crecido por efecto de la inmigración. Sin embargo, muchos de esos inmigrantes no pueden ser candidatos y ni siquiera votar en las elecciones municipales. Para remediar ese problema, los grupos socialista y de IU han anunciado la presentación de una proposición no de ley, con el apoyo del Gobierno, tendente a suprimir los obstáculos que impiden votar en las elecciones municipales a los residentes extranjeros no comunitarios.
Los comunitarios sí disfrutan del derecho a votar en las municipales, y también del derecho a ser candidatos en esas elecciones. Ello afecta a cerca de un millón de residentes extranjeros, pero no al resto de los más de tres millones y medio censados en España. Más de una cuarta parte de ese millón procede de los nuevos países miembros de la UE, por lo que las próximas elecciones localesserán las primeras en que podrán votar.
Para que también lo puedan hacer los ecuatorianos, marroquíes, colombianos, chinos y demás ciudadanos extranjeros residentes entre nosotros se requiere la existencia de un tratado de reciprocidad con los países respectivos; es decir, que también los españoles residentes en esos países puedan votar allá. Eso es de entrada imposible en relación a Estados en los que no hay elecciones democráticas, como China, Cuba y otros. Y choca con legislaciones nacionales que expresamente excluyen toda posibilidad de voto de los extranjeros.
Por ello, la proposición no de ley insta al Gobierno a firmar acuerdos de reciprocidad con los países en que ello sea factible, y a flexibilizar el criterio de reciprocidad en relación con los países en que no lo sea.
Países como Bélgica han modificado ya su legislación para extender a los no comunitarios los derechos políticos que se reconocen a los ciudadanos de la UE. Estos avances son coherentes con un principio fundamental de la democracia: quien paga sus impuestos tiene derecho a votar. Principio que constituye un freno a las tendencias retrógradas que pretenden condicionar el pleno reconocimiento de los derechos políticos a la posesión de una determinada nacionalidad, que identifican con una determinada etnia, religión o lengua.
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1 comentario

Eva -

El que paga sus impuestos tiene derecho a votar...por supuesto y visto de esta manera es lo más lógico y lo más justo. Sin embargo, este principio a otros españoles no les puede parecer tan justo; aquellos españoles residentes en pueblos de 1000 habitantes(o menos) que han visto cómo su población se veía duplicada por la llegada de inmigrantes de países del este. Los lugareños de estos pueblos temen porque quizás en las próximas elecciones municipales no sirva de nada su voto (ni su voto, ni los impuestos que han pagado durante toda su vida)porque probablemente el próximo edil sea una persona a la cual no conozcan, ya que no llevará ni siquiera una legislatura viviendo allí, ya que el próximo edil sólo mirará por sus compañeros inmigrantes otorgándoles votos de favor.
Con este comentario creo que me pongo en la piel de muchas personas que están sufriendo por estos casos, que a pesar de todo se alegran por la llegada de los nuevos vecinos, nuevos repobladores de pueblos que se estaban quedando sin raíces jóvenes.
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