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J. C. García Fajardo

If, (Si...) ) de R. Kipling

Un blogger me ha pedido el texto de este poema de Kipling en su original inglés. Como no recuerdo quién ha sido lo cuelgo aquí, junto con una versión en español que tengo a mano. Quizás la versión es algo más libre pero es que la inglesa tiene algunos giros... Es igual, allá va. Disfrutadlo. José Carlos)

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you
But make allowance for their doubting too,
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:
If you can dream--and not make dreams your master,
If you can think--and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:
If you can make one heap of all your winnings
And risk it all on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on!"
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings--nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much,
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And--which is more--you'll be a Man, my son!

--Rudyard Kipling

Si...

Si guardas en tu puesto, la cabeza tranquila
cuando todo a tu lado es cabeza perdida;
si tienes una fe en ti mismo que te niegan
y no desprecias las dudas que ellos tengan;
si esperas, en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si, engañado, no engañas;
y no buscas mas odio que el odio que te tengan;
si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres:
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
si tropiezas al triunfo, si llega tu derrota,
y a los dos impostores los tratas de igual forma;
si logras que se sepa la verdad que has hablado
a pesar del sofisma del orbe encanallado;
si vuelves al comienzo de la obra perdida
aunque esta obra sea la de toda tu Vida:
Si arriesgas en un golpe, y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era;
si logras que tus nervios y el corazón te asistan
aún después. de la fuga de tu cuerpo en fatiga
y se agarren contigo cuando no quede nada
porque tú lo deseas, lo quieres y mandas:
Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud
si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz;
y nadie que te hiera llega a hacerte la herida-'
si todos te reclaman y ni uno te precisa
si llenas el minuto inolvidable y cierto...
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
Todo lo que de esta tierra será de tu dominio;
y mucho más aún: serás HOMBRE, hijo mío.

Rudyard Kipling

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3 comentarios

Roventy -

Felices fiestas, profesor.

Pienso en ti.

Roventy -

Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.”

Rainer María Rilque, Cartas a un joven poeta

La Sardina -

Cada vez es más difícil ser hombre.
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