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J. C. García Fajardo

Esta mañana di mi última clase... y sigo vivo

Esta mañana he dado mi última clase en la facultad. Como ayer había hablado durante dos horas a corazón partido... esta mañana, mientras iba en el coche me preguntaba si sería mejor regalarles algunos poemas de Galeano, Benedetti etc e iba preparado. O mejor, pedirles que me preguntaran lo que quisieran ya con un pie en el estribo del tren que me aleja de la universidad. Cuando crucé la puerta sentí que el suelo cedía: la enorme clase estaba de bote en bote. Subí a la tarima y mientras ajustaba el micro comprendí quer allí estaban docenas y docenas de antiguos alumnos, de licenciados, de compañeros en los viajes a Marruecos, de alumnos que regresaban de Canadá o que partirían pronto para Dinamarca, Inglaterra, Francia o Bélgica. Estaban todos mezclados con los alumnos de este año. Y en primera fila mis compañeros de fatigas en Solidarios, todos antiguos alumnos mios o compañeros en Diario 16. Todos en silencio y con una mirada de complicidad que invadía el ambiente. No quise ceder a la emoción, me senté, después de pasear la mirada abrázandolos a todos que respondían sonriendo, y comencé: "Bueno, voy a contarles por qué un viejo compañero profesor en la Universidad de Palma me llama "profesor heterodoxo"... Orto-doxia, una opinión; hetero-doxia otra opinión. No dogmas, ni mágicas imposiciones... Fue una clase hermosa. Conté cómo comencé siendo un estudiante ortodoxo, igual que en el deporte y en todos mis estudios hasta llegar a estudiar teología en la más importante universidad pontificia del mundo: la Gregoriana. Pero la Filosofía en Salamanca había sido clásica, aristotélico tomista y casi una apología o teodicea que te dejaba a las puertas de aquella teología. Esta experiencia de 4 años en Roma no fue sino un esplendor de cultura, de erudición, de profesores formidables, de encuentros enriquecedores y de viajes inolvidables. Pero no era eso lo que yo buscaba... Sé que está grabada esa clase y a lo mejor la transcriben y podemos colgar lo principal en mi web. Desde la niñz y la adolescencia crecí en un ambiente cristiano, la formación y los estudios en busca del Bien y de la Verdad más que de la Justicia;  para pasarme años explicando la Hª de Pensamiento Político y Social desde esa óptica. Conté mis padecimientos de primavera al explicar a David Hume, a Bentham, a Voltaire, a los Ilustrados etc, mis huidas llamado por la ausencia, viajes y lecturas estudios, idiomas y encuentros en lucha con el ángel de la contradicción, hasta que hube de abrazar la incertidumbre y me topé con el hambre, con el dolor, con la explotación, con la enfermedad, con la discriminación y con la exclusión, durante los viajes por 20 países de Latinoamérica dando conferencias o cooperando en servicios sociales. Nunca me he caido de un caballo cerca de Damasco: fue un largo proceso de reflexión, de estudio, de búsqueda, de desarraigos y de huidas que me conducían al principio. Pero un hombre puede ser destrozado pero no derrotado, como quería el Viejo del mar.No era un eterno retorno sino la búsqueda de la  identidad perdida. Y ante tanta injusticia, ante un modelo de desarrrollo inhumano, ante un mundo sin fe ni esperanza pero aferrándose a mitos y a tabúes en busca de seguridad para mantenerse a flote. Y entonces comenzó la rebeldía durante 20 años, luchando, ahora sí con el ángel antes del amanecer... a brazo partido, a corazón roto, a tientas como un ciego en Gaza. De ahí la heterodoxia ante ideologías hueras y carentes de sentido pero que, en su anquilosamiento, aherrojaban a las gentes, a los dirigentes y a los pueblos, ante instituciones obsoletas, ante costumbres bárbaras y sin sentido... y las clases se convirtieron en un batallar en busca de la justicia, de la igualdad, de  la solidaridad, de la soledad compartida. Por eso les animaba a leer a Unamuno, a Camus, a Saint Exupèry, a Whitman, a jalil Gibran, a Nietzsche, a la Yourcenar, a Magris y a García Marquez, Carpentier y a tantos y tanbtos hasta llegar a ese centenar de mi canon vital;  y a los luchadores de nuestro tiempo contra el pensamiento único que nos asola, contra los fanatismos de derechas y de izquierdas, judíos o musulmanes, católicos o protestantes, contra tabúes absurdos pero que tendríamos que servirnos de ellos para poder navegar en este piélago. Como quiere Kant ,"como si", y tratando de no alejarnos demasiado de un cierto imperativo moral "vive de forma que tu conducta pueda ser la norma de un obrar general"pero abriendo espacios a lo inédito, a la libertad, a la experiencia, a la duda al fracaso y saber levantarnos de nuevo para seguir luchando no contra el angel sino con él... En fin, fue una clase hermosa porque toda la audiencia estaba allí porque había querido y tenía derecho a exprimirme, a verificar la coherencia del discurso, a abrazarme con sus feed backs que les hacían comprobar que no todo había sido un sueño. Que valía la pena arriesgarse para poder decir "Yo sé quien soy" y ya no busco certezas, sino experiencias y ternura, sosiego después de la lucha y recuperar el reino de los sentidos, de las emociones y de la comprensión compartida... al fin y al cabo ¿qué más da? ¡Claro que hubo aplausos que casi me desmoronan! Cómo no sabía qué hacer les dije que les dedicaría a cada uno un libro en conmemoración de este día. Fueron cuatro de mis becarios y amigos a buscar unas cajas de "Jhany, una búsqueda" y de la 6ª ed. del Manual... Y me senté a firmar más de cien libros ¡y no repetí ni una sola dedicatoria! Le miraba, preguntaba su nombre y sentía como si me arrancase aquellas palabras que quizás no pudo escuchar durante todo el curso. Fue algo mágico, increíble. Y yo eché de menos a muchos seres queridos, a amigos ciertos, en uno de los días más importantes de mi vida. Ni las licenciaturas, ni el doctorado ni las oposiciones ni los premios o distinciones recibidas podían compararse  con esta experiencia que me alejaba el suelo de los pies y me hacía expandir el alma. Pero, los ausentes no lo estaban tanto puesto que los evocaba al tiempo que escribía. Después, bajé a mi despacho y me senté ante el ordenador para trabajar en mi correo... porque no quería dejarme vencer por la emoción y para, como buen Nesemu, cuidar el fuego para que no se apagase; y nada mejor que la ceniza. Mi becario me dice con su sonrisa tímida: "Profesor, en Cantarranas le esperan para tomar una copa". Salí escopetado bajo la lluvia y, al llegar, me encontré rodeado de amigos en abrazos y compartiendo tantas cosas que, como se puede uno imaginar, se me ocurrió una cosa y se la dije. Pero como un mantra. Sólo para nosotros y para los que nosotros sabemos porque esto no ha sido más que un rite de passâge. Comienza un ciclo, nada ha terminado, todo se transforma vivo y ardiente. Me voy a ver la corrida de rejones en Canal Digital, a beberme uno o dos rons añejos y a fumarme un Cohiba que me regalaron Mercedes, Cristina, Rowenty... y todos ellos. Claro que los quiero. Ellos también son sangre de mi sangre y vida de mi vida. Gracias Mª José y Ana, Carlos y Alberto, Jose y quienes fuisteis capaces de organizar todo esto sin que yo me diese cuenta porque lo anhelaba tan ardientemente que ni expresarlo hubiera sabido. Nesemu 

 

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22 comentarios

José Muñoz -

Sé que llego unos dias tarde a comentar este blog... pero tenía que hacer honor a esa tan emotiva dedicatoria "es mejor llegar a tiempo que rondar un año..." y aquí estoy.
Pretendo ser breve, seguramente le aborden estos días con agradecimientos y comentarios de elogio tras su jubilación, y no quiero ser uno más. Solamente, GRACIAS. Sinceramente, creo que usted es la universidad, que si yo voy a algo a la universidad es a encontrar gente como usted, y como lo que transmite.
¿Sabe qué? no se puede hacer una idea de lo que me alegro de haberle conocido y escuchado, de haber ido a sus clases (aunque llegué tarde y ahora veo que no aproveché a tope) y de poder decir que he sido alumno suyo; son el tipo de clases que si me llego a perder, mi padre me habría dado una buena colleja.
Mi más sincera admiración _

Prof. Pablo Espósito.49 años de edad -

Estimado Profesor José Carlos García Fajardo, acabo de leer su nota “Ante un cambio de ciclo”, y me ha movido a la emoción y adhesión total a las ideas y sentimientos allí expresados. Desde ya celebro una vida tan significativa como la suya y lo felicito si ahora, en un nuevo ciclo que le presenta la vida, Ud. puede valorar en términos de felicidad ese camino recorrido.
Vivo en Argentina, en Buenos Aires, y desarrollo tareas administrativo-pedagógicas en una escuela careciente, de los suburbios.Nadie se imagina lo que es compartir el conocimiento con niños y jóvenes, y cuanta felicidad nace de esas múltiples relaciones humanas a través de los años.
De mi parte quiero agradecerle que, a través de su artículo, despertara la conciencia de una realidad personal vivida, pero un poco olvidada, que describe numerosas y trabajosas satisfacciones logradas en la práctica docente.
Como verá, desde su artículo sigue moviendo la conciencia y el corazón de otros, que afectuosamente podemos considerarnos sus alumnos. Y es este el crecimiento que uno valora como “la certeza del arquero” o el “objetivo de un maestro”: el crecimiento de los otros.
Nuevamente le agradezco profesor, esta cátedra de vida recibida, y aunque no lo conozca personalmente, deseo expresarle mi profundo respeto hacia su persona y mi más sincero deseo de que siga luchando por su propia felicidad y por la felicidad de los demás sea cual fuere el ámbito donde, sabe Dios, lo ponga la vida.
Lo saluda cordialmente,



sheila -

Ha sido un placer compartir con usted estos meses,de los que no me olvidaré. He aprendido cuanto nunca me imaginé. Me sorprende y a la vez me alaga el saber que contiene su mente, es increíble.
Su última clase fue emotiva y aunque no lo expresó por fuera, por dentro estaba desecho.Ahora, comienza un nuevo camino por recorrer. Aprovéchelo.
Gracias por todo.

Elena Jiménez Arias -

“No me mencionen en sus casas por favor”


En primer lugar tengo que pedirle perdón porque hoy le he tenido que mencionar en mi casa. Lo siento mucho. Ya no aguanté más.

Estos ocho meses han sido, para todos supongo, una pieza clave en nuestra carrera porque quien para bien o para mal todos le recordaremos.
Es cierto que la clase vibró con ese aplauso, y también es cierto que alguna que otra lagrima faltó pero estoy segura de que nadie lo hizo porque lo que vimos fue un comienzo y no un final.

Pienso que “Fajardo” no ha escrito ni uno, ni dos, ni siete libros como dice. Lo que ha hecho en estos ocho meses han sido como otros ocho libros mas. Ninguno de ellos publicado pero todos los llevamos encima.

“Nada es capaz de acabar con tanta fuerza”

Suerte. Muchas gracias

Sergei -

Un paso más. Pero confieso que me he emocionado leyendo este post.

Un fuerte abrazo :)

Lara Ayala -

La última clase igual que la primera, llena de satisfacción, de sabiduría, de compromiso, de lo que nos quería enseñar.
gracias por regalarnos su último año de docencia profesor.
Este año lo recordaremos con cariño.

David González Punzón -

Me encantó su última clase. La verdad es que sabía que no nos defraudaría,pero eso del regalo de su libro y la firma posterior, fue algo increíble. "Ahora ya conoce el camino", ¡vaya frase!. Tenga por seguro que nunca le olvidaremos, ni tampoco esas frases que nos ha estado diciendo en cada clase. Me ha encantado tener a un profesor como usted en mi primer año de carrera y en su último como profesor. Muchas gracias por todo.

Merche -

Tramando quería poner...

Merche -

Un ron, una corrida y un puro. ¿¡Qué mejor que empezar así una nueva etapa!? Aunque seguro que ya está tramano algo...¿me equivoco?

Susana García -

Emotiva, una clase muy emotiva y particular.

"Para buscarse lo mejor es hacerse el camino"

Saludos y hasta pronto.

Rocío Marmisa -

Ayer fue ya la última clase... Parece mentira. La primera vez que le conocimos pensamos "Este va a ser duro". No le voy a decir que no lo sea, pero tiene ese equilibrio que le hace ser al mismo tiempo innacesible como relamente cercano. Me siento muy privilegiada de haber estado en su última clase, oyendo como en todas cachitos de su vida que nos ayudarán tanto en la nuestra. No sé qué haremos sin sus clases... Muchas gracias por no habernos dado "clases de libro", pero sobre todo gracias por haber compartido 4 horas a la semana y enseñarnos tanto. Le deseo que le vaya muy bien en la nueva etapa que ayer comenzó.

MARTA BRIONES HERNÁNDEZ -

Un honor haber compartido este año con usted, sé que un año no es tiempo suficiente ni para que nos enseñara una cuarta parte de lo que sabe ;nos supo a poco pero, yo como mis compañeros seguiremos leyendo sus escritos en este blog, su blog, que tanto nos hacen pensar y meditar sobre la vida. Nos queda mucho camino por recorrer, a usted también desde luego, le espera una nueva etapa igual de bella que las demás, la vida es bella. Como dijo Gelys yo tampoco sé quién soy, es pronto pero, ahora sé que quiero saberlo y sé que lo conseguiré. Por cierto, me sorprendió su comentario en el libro de que no sabia sentarme en clase, me quedó la incertidumbre de que podía significar. Saludos hasta siempre

M. Ossorio -

Para usted sería un momento muy importante el despedirse de las clases, pero para nosotros también lo era, ya que acompañar a un maestro en su última clase (y menudo maestro!) no se hace todos los días.

Gracias por regalarnos un año de vivencias, cultura, sabiduría. Gracias por compartir con nosotros todo aquello que conoce.

Gracias por abrirnos los ojos.

"No es lo que hacemos, sino cómo lo hacemos". Eso lo pone el la dedicatoria del libro que nos regaló. Pero creo que quedó grabado con más fuerza dentro de mí.

Y tantas otras cosas que se recuerdan...

Siéntase orgulloso de su trabajo. Nosotros, desde luego, lo estamos.

Pero el camino sigue, solo que en otra dirección. Seguro que es la correcta. Gracias por todo.

Sara Ayllón -

Como usted me puso en el libro: Sarai fue madre de pueblos. Puede sentirse orgulloso de haber sido el padre de grandes periodistas, de grandes luchas, de grandes recuerdos, de grandes VERDADES, de grandes personalidades, de metas, de incógnitas, de nuevos descubrimientos, de consejos...
El padre de un largo camino. Sabíduría, solidaridad, justicia... ¡Se aprende tanto! Al fin y al cabo, la historia está en los libros, pero esa sabiduría, las anéccdotas, ¡la vida! está en las experiencias. Y nosotros hemos conocido a través de sus experiencias la historia de los pueblos, el pueblo.
Por último, le recuerdo que como bien nos ha enseñado:
¡NESEMU!..."el fuego no se apagará"
No dejaremos que se apague.
Un abrazo y Gracias.

María Vindel -

Me siento muy afortunada de haber podido compartir estos meses con usted, de poder empapar de su esencia.
A principio de curso se le veía tan inalcanzable. Un hombre tan culto, tan sabio, él estaba subido en la tárima intentado que comprendieramos la vida. De vez en cuando, se enfada con nosotros y le temíamos cuando gritaba. Pero, al fin y al cabo, no era tan inalcanzable, es una persona más con sus emociones y sus sentimientos, sólo quiere que encontremos la sabiduría y resaltemos las injusticias.
Una pena que el final haya llegado. Aunque este blog es nuestra puerta a la sabiduría.
Gracias profesor por los momentos compartidos.

JMMG -

Señor Fajardo...a pesar de los pesares a usted se le acaba cogiendo cariño.Es la muestra de que nuestros roces no fueron en balde.Y mi pequeña aportación al homenaje que todos le brindamos son los versos de un autor español:
"Está el hoy abierto al mañana/el mañana al infinito/hombres de España/Ni el pasado ha muerto/ni está el mañana en el ayer escrito".
Un fuerte abrazo

Sara Martín -

solo le pido, y seguro que coincido con todos, que desde este blog siga dándonos las pautas necesarias para comprender el mundo y la actualidad. que siga siendo nuestra guía, ahora indirecta, para continuar nuestra carrera. Muchas gracias.

Rôvënty -

esto no es el final del camino, es el principio del viaje

Belén -

Hoy ha sido un día memorable. No porque haya llegado el fin de una etapa sino porque, justo al contrario, parece que algo importante acaba de empezar.

Alvaro Marchante -

La vida es un camino, e incluso cuando te obligan a sentarte. Está en el buen profesor la capacidad de levantarse y seguir su meta.

Patricia Bendala -

Al salir comentaban un par de compañeros que habían echado en falta alguna que otra lagrimita. Pero yo creo que la emotividad estaba en el ambiente: se veía en sus ojos; se oía en el tono de su voz, que hablaba de nuevo de la justicia, como tantas otras veces, pero con dos sostenidos más en su tonalidad; se sentía en el ambiente lleno de sus amistades y alumnos... Sin duda, una clase... diferente. ¡Ánimo con lo que queda por venir!

gelys martinez mendez -

Fue todo un placer compartir con usted su última clase. Sinceramente, tenía muchísima curiosidad por saber cuales serían sus últimas palabras. Si estaba nervioso por firmar, yo lo estaba porque me firmara,al igual que estaba impaciente por saber lo que me dedicaría, o si sabría quien era... Se merecía ese aplauso y mucho más. La pena es que haya pasado tan rápido y nos queden tantas cosas que aprender de usted. Gracias por todo,espero que algún día pueda estar en su seminario, porque oportunidades como esas no se presentan todos los días. Por cierto, después de todo, me he dado cuenta de que todavía es pronto para saber quien soy. Y me encanta, es toda una aventura. Saludos nesemu
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