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J. C. García Fajardo

Infiltrados: ¿De quién puedes fiarte si las ratas se pasean como palomas?

Interesante artículo de Isaac Rosa sobre Infiltrados, la interesante película de Scorsese con una interpretación genial de Jack Nicholson.
Según encuestas recientes, una cuarta parte de estadounidenses cree que su Gobierno estuvo implicado en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Libros, vídeos y foros de Internet se dedican a propagar las supuestas pruebas de esta acusación, alimentando teorías que van de lo terrorífico por verosímil a lo risible por delirante. El 11-S no ha hecho sino agravar el desconcierto de una sociedad inclinada a las teorías de la conspiración ante un Gobierno que siempre ha tenido, en la política internacional al menos, una agenda oculta, y que últimamente presenta comportamientos criminales -secuestros, cárceles secretas, torturas, brutalidad en Irak- que dan argumentos a los filoconspiradores.
En España, vemos cómo se instala entre nosotros una creciente tendencia paranoide que hace surgir por todas partes manos negras como explicación a distintos problemas y para todos los gustos. Así, vemos con asombro cómo el principal partido de la oposición y algunos medios de comunicación propagan una bola de nieve sobre el 11-M donde incluyen por igual a policías, funcionarios judiciales, dirigentes políticos, terrorismos de distinto corte.
Desde las tramas ocultas insinuadas en los incendios gallegos del pasado verano -donde se agitó el viejo fantasma del bombero pirómano-, a la sospecha de que el urbanismo español está en manos de ediles a sueldo del sector inmobiliario, pasando por la denuncia, desde sectores fundamentalistas, de una conjura progresista que a golpe de laicidad, matrimonio gay y estatutos de autonomía está dispuesta a liquidar la unidad de España y el sistema de valores que informa nuestra convivencia.
En este clima de desconfianza, mentira, ambigüedad y miedo, que suele tomarse como efecto del 11-S, y que se extiende por todo el mundo encaja la nueva película de Scorsese, Infiltrados.
Como dice el mafioso Costello -un shakespeariano rey del mal a la medida de Jack Nicholson-, si a un niño le preguntan si de mayor quiere ser policía o ladrón, la respuesta debería ser: "¿Cuál es la diferencia?". Se trata de esa "zona cero de la ética", en afortunada expresión que Scorsese utiliza en todas las entrevistas promocionales; ese "mecanismo perverso de la confianza continuamente defraudada" y que crea, según el director, "un mundo de absoluta ambigüedad moral", donde "las fronteras entre el bien y el mal están desapareciendo".
"¿De quién puedes fiarte?", preguntan en varios momentos de la película. De nadie, es la respuesta. Si la cúpula policial está a sueldo de la mafia, y el jefe del hampa es un informante del FBI, ¿cuál es el huevo y cuál la gallina? Sólo queda la sospecha, hacia todos: hacia los agentes del orden pero también los compinches mafiosos; hacia los gobernantes pero también los terroristas, los pirómanos y los apagafuegos, los promotores inmobiliarios y los concejales de urbanismo.
Comprobamos que todos mienten, que nadie es lo que parece, que todo se pudrió hace tiempo y las ratas han ido ganando las calles.
Las ratas de alcantarilla que se sienten amenazadas y, enloquecidas, se devoran unas a otras.
Por eso Infiltrados, aun perteneciendo a una tradición de cine de agentes dobles, es muy representativa de un momento como el actual, un horizonte de incertidumbre donde algunos ven pesadillas, y donde aquella coplilla jocosa de "Dios ayuda a los malos / cuando son más que los buenos" nos lleva a dudar de si esta vez Dios sabrá siquiera distinguir a los buenos de los malos, a las ratas de las palomas. No en vano el último plano de la película nos muestra, como desolador mensaje de cierre, una rata que ufana se pasea, como si fuera una paloma, por la barandilla de un lujoso ático.
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9 comentarios

Merche -

Tramas ocultas, secretos, mafias, escándalos, víctimas, buenos y malos.. cada vez la política se parece más a un guión de Hollywood. Qué triste... pero qué buena película.

Linares -

Cuando parecía que el hombre sabe lo que es una guerra aparece un nuevo tipo. Esto es una guerra moral, donde el hombre deja de ser hombre y por ello se cree indestructible. Aunque es verdad, ¿qué destruir, cuando ya se ha perdido todo?

Rôvënty -

Cuando las ratas parecen palomas, hay que distinguirlas por el gorgojeo de su voz y el vuelo de sus alas.

Eva Almarcha -

Estoy muy de acuerdo en todo lo que dice acerca de "las ratas y las palomas". Uno ya no se puede fiar de lo que le muestran. Creemos que las personas que deberían guardar nuestra seguridad, llevar bien el país, etc. son los mejores o los indicados y en lugar de eso, nos encontramos todo lo que se está descubriendo; razón de más para que las generaciones siguientes se vallan olvidando o se desentiendan de la política y otros asuntos. Así llegará un moemento en el que no se pueda continuar. De momento intentemos llevarlo de la mejor manera posible.
Un abrazo.

Sonia Sanz -

El problema de todo esto es que, en vez de involucrarnos por intentar cambiarlo, nos acabemos acostumbrando tanto a la corrupción que lo veamos como el común denominador de la política, y por lo tanto nos preocupe cada vez menos porque nos parezca cada vez más podrida. Ahí es cuando estaremos perdidos.

José C. Carmona -

Buena peli!

Estoy de acuerdo con todo lo dicho. Para mí, y siguiendo a Calduch, existe un antes y un después del 11S. Hay que hacer una reseña en la importancia de este atentado, no por el nº de víctimas: los ha habido más numerosos (terrorismo de Estado:genocidios), sino en que fue el primero de tal embergadura televisado en directo en casi todo el mundo. Seguro que poca gente sabe que poco antes del 11S explosionaron un coche bomba en el World Trade Center, por lo que la "zona 0" estaba en alerta máxima y era previsible un 2º atercado en Washington.

Los MCM son los primeros corruptos que cuentan lo que les da la gana. En cuanto a los intereses inmobiliarios, por ejemplo, la TV se ha tirado semanas con el caso Marbella, sabiendo que es una cosa que pasa en todas las comunidades, os lo dice un murcianico; lo interesante hubiera sido investigar en todos sitios hasta meterse en los bolsillos de nuestro propio presidente.

Estrada -

Estoy de acuerdo con el artículo y hallo la explicación de todo esto en que cada uno se mueve por interés propio.
Por otra parte, al leer esto me viene a la mente una frase que me dijo mi padre hace muchos años: "No te fies ni de tu propio padre". Es verdad que no hacemos caso de esas palabras al cien por cien porque si no acabaríamos todos locos, pero en realidad tiene razón.

Nahia -

Estoy de acuerdo con que es triste, pero creo que hace bastante que se viene votando al menos malo. Probablemente de ahí vienen la apatía y el desiterés por la política que hay en la sociedad.
Un ejemplo claro de votar al menos malo es el de Argentina. La principal razón del triunfo del actual presidente es que su oponente en la segunda vuelta era Ménem, que había sacado más votos en la primera vuelta. Después de cómo dejó al país, hubo un voto masivo a favor de Kirchner, no porque ganara él, sino para que perdiera Ménem.

Diego López -

Totalmente de acuerdo. ¿Cómo nos vamos a fiar de unos políticos corruptos, unos policías mafiosos...? Lo peor no es que unos políticos sean buenos y otros malos. El problema es que en todos los partidos políticos hay corrupción.

Al final tendremos que actuar y creo que hay dos posibilidades: los ciudadanos tienen que abandonar la queja pasiva y pasar a la activa; o tendremos que acabar votando a los menos malos. Creo que la primera opción es la más correcta porque votar a los menos malos es un poco triste.

Ayer, viernes por la noche, llegué a Granada porque tenía que arreglar unas cositas hoy. Cuando llegué a casa puse la segunda cadena de TVE y vi un programa sobre el pueblo argentino y sus nefastas políticas. Me pareció un programa súper interesante que seguro muchas personas se perdieron porque estaban viendo eso del corazón. De todos modos, quería hacer mención en este blog de dicho programa. Cada vez me gusta más TVE 2, ya que es la única cadena que puedes ver sin intoxicarte, y lo digo sin ánimo de ofender a los 'compañeros' periodistas que trabajan en otras cadenas.

En fin, voy a darme un paseo por una ciudad encantada como Granada. Me perderé por los callejones más antiguos de la capital y subiré por donde antaño subían los carros hacia la maravilla de la Alhambra. A todos los que visitéis Granada os recomiendo hacer eso, pero no lo hagáis hablando con gente, sino poniéndoos en situación, retrocediendo siglos atrás. ¡Qué MARAVILLA!

Un fuerte abrazo.
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