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J. C. García Fajardo

¡¡¡ACUERDATE DE GUANTANAMO!!!

Los juicios en la base naval norteamericana de Guantánamo, donde más de 400 detenidos sobreviven sin derechos en un limbo jurídico, son un mero simulacro de justicia. No conocen los cargos que se les imputan, ni son representados por abogados, ni han podido recurrir su reclusión, decretada en el marco de guerra contra el terror lanzada por George Bush tras el 11-S. EL PAÍS ha podido asistir a uno de estos procesos y recorrer las instalaciones de un centro de detención donde los internos son clasificados según su peligrosidad. Algunos ni siquiera tienen derecho a sábanas, mantas o cepillo de dientes. Ninguno puede pedir explicaciones porque se hallan atrapados en este gulag de nuestro tiempo. Las iguanas tienen en Guantánamo más derechos que los detenidos en el gulag de nuestro tiempo. Como la especie protegida que son, por las carreteras de la base estadounidense en Cuba tiene que conducirse a menos de 40 kilómetros por hora para evitar atropellarlas. Cuando las prisas, el despiste o la crueldad de algún soldado no respetan ese límite y alguno de estos saurios resulta aplastado, el infractor debe pagar 10.000 dólares de multa. A orillas del idílico Caribe, se levanta un centro de detención que ha secuestrado al mundo en algo más de cuatro años
Si el detenido es considerado de peligrosidad media, su vestimenta es color camel. El naranja cubre los cuerpos de aquellos que, incluso tras años de encierro, siguen sin doblegar su voluntad. Los de buena conducta tienen cepillo de dientes, rollo de papel higiénico, jabón, champú, sábanas, mantas y ropa interior. Los rebeldes se lavan los dientes con el dedo, se les concede una tira de papel para limpiarse el culo y duermen sobre el duro camastro. Los que han intentado quitarse la vida... A esos se les coloca una suerte de camisa de fuerza verde oscuro sobre su cuerpo desnudo. Eso sí: todas las celdas, de castigo o no, tienen impresa una cruz que señala a la Meca.
Hay que recordar que: más de 800 personas, incluidos menores, han pasado por las celdas de Guantánamo desde su creación como herramienta en la guerra contra el terrorismo en 2002. Que un número aproximado a los 430 siguen confinados. Que sólo 10 tienen cargos formales. Que las denuncias de torturas físicas y psicológicas han sido constantes. Que la convención de Ginebra ha sido violada y pervertida, porque los militares la usan como excusa para prohibir las fotografías.
Pero todavía no se ha construido en Guantánamo el muro que pueda con los gritos de la desesperación. Es Ramadán. Es la hora de la oración. Entre las plegarias en árabe, un detenido acierta a gritar en un precario inglés cuando se percata de la presencia de la periodista: "¡Le están mintiendo!".
Es preciso levantar nuestras voces y denunciar a los países que mantiene las torturas y corredores de la muerte en donde padecen durante años seres humanos que eran niños cuando supuestamente delinquieron o personas con reducidas capacidades mentales. Deberíamos pintarlas pardes de nuestras universidades, centros de enseñanza, instituciones que dicen defender los Derechos Humanos para tods los seres humanos y las paredes de los templos de todas las religiones. ¡¡¡ACUERDATE  DE  GUANTÄNAMO!! para que nunca olvidemos a todos los torturados en nuestros días. De lo contario, nos convetiremso en cómplices de un sistema criminal e inhumano.Nesemu

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3 comentarios

Marta Gálvez Z. -

¿Quién dijo que el holocausto FUE un horror, hablando en pasado con toda tranquilidad, si yo veo el mismo horror y la misma atrocidad hoy día?

Belén -

Aullidos de dolor, lágrimas incontrolables, desesperación, incertidumbre, gritos, incomprensión...
Guantánamo es un lugar de exterminio. Quizás no mata la carne pero mata el alma. Mata los deseos de vivir, mata la alegría. Lo ensucia y lo corrompe todo.
Consigue que una persona deje de creer que lo es.
Todo eso es Guantánamo, el azote del terror que con terror también azota.

Raquel C.M. -

La historia se repite, y somos tan necios que hacemos oídos sordos...
No me extraña que las cosas vayan como van.
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