J. C. García Fajardo |
![]() Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.
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Como no las puede alcanzar, ha logrado que le asignen el papel de su custodia, para evitar así que otros animales se beneficien de ellas. En esta cumbre, que representa al 80% de la economía mundial, se ha pretendido dar respuesta al clamor universal por otra regulación financiera: mediante el control de fondos de alto riesgo (hedge funds) grandes responsables de la crisis, agencias de calificación y la escandalosa existencia de los paraísos fiscales “rebeldes”. O sea, que se van a aplicar terapias de control en ese cáncer de la economía y de la fiscalidad mundial, del blanqueo de dinero del crimen organizado, de ventas de armas y de la corrupción de gobiernos y de instituciones. Ya no se habla de listas “negras”, sino grises, a pesar de la euforia de Sarkozy y de Merkel. Al parecer, van a luchar contra el “secreto bancario” como si ya no tuvieran preparado otro sistema para el manejo de ese dinero ingente que huyen del control fiscal. Que pueden alterar el precio de las cosas, financiar guerras en países ricos en materias primas, poner y tumbar gobiernos en esos países y seguir manteniendo el sistema capitalista que “va a ser saneado y preservado”. Me recuerda a aquel borracho que acude al médico, aquejado de cirrosis hepática, y que consigue que le recomienden un plan de “mejora en la calidad de los vinos”. Pero podrá seguir bebiendo, porque ya es su razón de ser. Para una izquierda progresista y reformadora de la economía la cumbre de Londres es una decepción. Faltan la pasión por la justicia y bienestar social para construir otro mundo posible y alternativo. Lo que más ha afectado al capitalismo salvaje han sido los excesos criminales fruto de la desreglamentación, del todo vale y de actuar de acuerdo con el pensamiento de M. Thatcher “No existe sociedad, sólo individuos”, y a estos hay que explotarlos como recursos económicos. Creo que se ha dejado pasar una gran ocasión para aportar alternativas en la construcción de ese nuevo orden por el que clama la sociedad civil. No se trataba de hacer borrón y cuenta nueva. Eso se ha manifestado imposible hasta para las más prometedoras economías emergentes. ¿No les ha llamado la atención la compostura de los dirigentes de China, India, Rusia, Brasil y de algunos otros? Al final, da la sensación de que se ha conseguido una armonía entre EEUU y los países más ricos de la Unión Europea, garantizando así las inmensas reservas de dólares de algunos en espera de la utópica moneda mundial. Algo ha caído, sí, en la pedrea, para los países más pobres y de donde procede el 70% de las materias primas que necesitan los más industrializados para mantener sus niveles de producción y de negocio. Unos 100.000 millones de dólares pero que, como siempre, serán coordinados por el FMI. El profesor Ignacio Sotelo recuerda el chiste que circulaba en la Rusia postsoviética: Uno le dice a otro: “Es impresionante cuán certera era la crítica que desde el capitalismo se hacía a nuestro sistema”. El amigo respondió: “Tienes razón, pero lo peor es que también era verdad la crítica que nuestra propaganda hacía del capitalismo”. J. C. Gª F. |