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06/03/2008
Habla Chamalú, a quien muchos daban por muerto: Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba. Menos mal que, a pesar de mi esforzada educación, siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonces me atreví a ser como soy! He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: "Yo se más que tú"; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir. El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo. La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando indetenible, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida. Quizás solamente teníamos que ser humanos. El que tú no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy importante que sea el amor lo único que inspire tus actos. Sin amor nada tiene sentido, sin amor estamos perdidos, sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz. En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida. El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles. La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia. Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias. No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado. Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente. No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces se encarnan las utopías y lo imposible se pone a disposición. La mejor manera de ser feliz es: "ser feliz"; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos. La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte. Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos, pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado. El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel. La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado. Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones. El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal. Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¡Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol. No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores. La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza. Hay cosas que son muy razonables y... apestan. Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor. Un día permitimos que nos esclavizaran y ni siquiera existe. El amo resultó ser un fantasma manejado a control remoto por quienes nos precisan domésticos. Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada. Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas. La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo. No importa lo que digan de ti... Lo que los demás esperan de ti pueden convertirte en una cárcel; digan lo que digan de mí yo soy el que soy. Chamalú La generosidad, más que en dar, consiste en compartir, y en hacer juntos parte del camino. Es llevar en el alma a los demás, y saberse responsable del mundo. El médico no necesita compartir la cama ni los medicamentos del enfermo para saber consolar, aliviar y no interferir en la sabiduría de la naturaleza, para que ésta pueda restablecer el equilibrio.Toda injusticia es un atentado a la armonía, a la proporción, a la unidad y a la equilibrada tensión de los opuestos. La solidaridad perfecciona la reparación de la justicia al introducir la delicadeza en el modo de actuar. Es consecuencia natural de saberse parte del tejido social dañado. No se restaura lo dañado en el otro, sino en ese utrum, uno y otro a la vez, que es más profundo que nosotros, nos-otros.Entre yo y tú hay una relación esencial que fundamenta nuestra condición de personas, seres que viven para los demás. El animal es un ser que vive en la estructura de todo lo que existe, pero no es consciente de que pueda vivir para, sino en. Que no es poco. ¿Cómo sabría el uno que es uno sino fuera por el dos? ¿Cómo sabría quién soy sino fuera por ti? No es una cuestión de utilidad o de preferencia, sino de entidad real. En la naturaleza no existe el robinsonismo porque Robinsón vive por sus padres y abuelos, y en relación con la naturaleza que lo sustenta. Por eso, yo no puedo considerar al otro como objeto de mi amor, sino como sujeto que interpela y me da mi más auténtica dimensión, al expandir la suya.El espejo sólo me devuelve una imagen captada en un momento, y siempre distorsionada por la interpretación del que se mira. No existen auténticos autorretratos, sino interpretaciones subjetivas, porque cada cual vive en su propio espacio corporal, el de nuestra vulnerabilidad y de nuestra soledad. Es también el espacio del placer, del bienestar y de la sensación de ser querido, como subraya John Berger. La cantidad de los autorretratos que se hizo Rembrant no tiene parangón, y nunca estuvo satisfecho porque sabía que ninguno era él. El pintor puede pintar su mano izquierda como si fuera la de otra persona, pero ante el espejo su reacción frente a la cara que está viendo la transforma. Todos representamos cuando nos miramos en el espejo, adecuamos nuestra expresión y nuestra cara. El auténtico retratista pinta lo que la cara olvidada ha dejado en su cabeza, y la reconstruye.Para ser objetivo tendría que haber nacido objeto, y soy sujeto. Por eso busco el equilibrio y la armonía en mi descubrimiento en el otro, y del otro en mí. Somos proyecciones en movimiento de una energía que nos descubre, nos acerca y nos transforma hasta reconocer que los límites son meras apariencias.“Tú y yo somos un mismo pueblo, Madre de todas las cobras. Llevamos la misma sangre”, le dice Mowgli como clave para abrir las puertas del conocimientoEl símbolo de “Solidarios” es el árbol de robusto tronco, amplio ramaje y hojas que parecen estirarse y mecerse para acoger y dar sombra a todo el que pasa, por las raíces tan profundas, humildes y jugosas que lo sustentan.Sería fácil concluir que los voluntarios sociales representan esas raíces, o el tronco, o las ramas, o las hojas. Más bien son el ambiente que acoge y aspira y transforma y devuelve vida y alegría en forma de oxígeno, de ozono, de prana y de esperanza. Los voluntarios sociales de la primera época eran conscientes de que estaban construyendo un mundo mejor porque transformaban su corazón, y se enriquecían dándose. Acoger a quien sea, donde sea y como sea, sin esperar nada a cambio, por el placer de compartir. Porque los necesitamos para poder juntos ser felices. Y porque este modelo de sociedad no nos gusta.Hoy el voluntariado está en proceso de cambio. No es fácil reconocerse, como tampoco es fácil para el joven que grita ¿qué ha pasado? en un cuerpo envejecido. Ojalá esos voluntarios sean capaces de descubrirse esenciales en el tejido social como parte vivificante del árbol, del bosque y de la vida. Ese chute en vena, en el que nos convertimos, es la llamada de la ausencia para restaurar la justicia en una sociedad atormentada por el grito de los pobres. José Carlos Gª Fajardo Alessandro Baricco (Turín, 1958) es un autor admirable. Entre obras admirables, "Seda", Anagrama, 2007, 41 ed, 125 págs, se ha convertido en libro de cabecera para muchas personas. Es un long-seller ininterrumpido desde su 1ª ed en Italia, en 1996 que ha convertido a su autor en uno de los grandes escritores de las nuevas generaciones. Una delicia a la que uno regresa en busca de paz y de sosiego. En el s. XIX, un hombre atraviesa el mundo hasta Japón poara buscar huevos de gusanos de seda, y regresa a una lago que permanece inmóvil, en una jornda de viento. "Es una historia, más que de amor, de búsqueda llamado por la ausencia. Un sutil cruce de historia y de fábula..., un apólogo elegante...,un relato insólito, de una luminosa melancolía... un delicado ejercicio de ascesis... Con su ternura, su erotismo, su despojamiento, "Seda" es una de las novelas más sorprendentes y conmovedoras que jamás haya podido leerse..." escriben críticos literarios de medio mundo.. "En el invierno de 1874, muerta su esposa Hélène,... puesto que la desesperación era un exceso que no le pertenecía, se volvió hacia lo que había quedado de su vida y empezó de nuevo a ocuparse de ello, con la inquebrantable tenacidad de un jardinero en su trabajo la mañana siguiente a una tenpestad" (pag. 119) Tenía consigo la indestructible calma de los hombres que se sienten en su lugar... sus días transcurrían bajo la tutela de una mesurada emoción... Y, con cuidado, detuvo el Tiempo durante todo el tiempo que lo deseó... ¡Y toda en 125 págs con letra de generoso cuerpo y de esmerada composición! (Para Fernando, doliente, con todo mi afecto)
07/03/2008
En distintos momentos o etapas de la vida se dan diversas formas de muerte. Uno empieza a morir cuando nace, y todo es un desvivir para crecer consumiéndose. Como el fuego de la vela: que ilumina y da calor, alumbra mientras se consumen la cera, el algodón de la mecha y los esfuerzos necesarios para hacer de ese sudor del cultivo y de esa savia de la tierra y del aire, del vuelo de las abejas y del proceso de fabricación necesarios para que llegara a ser lo que es, para dejar de ser transformándose. Quizás así sea la vida de los seres animados sobre la Tierra que habitamos. La diferencia está en que ni los animales ni las plantas, ni los ríos ni los cielos sabemos que se pregunten algo. Esa sabiduría tiene que ver con la serenidad, con la armonía, con la relación interna de todo, con la vibración que estremece el universo, con la paz auténtica como expresión de ese equilibrio, del cual somos ondas. Nada ni nadie mueren, se transforman. Vita mutatur non tollitur. Hay otros muchos textos sabios en sánscrito y en otras lenguas que nos han permitido ser personas, responsables y libres, aunque contingentes... reconocer este cum tangere es un paso inmenso... He encontrado este sugerente y hermoso poema de Juan Gelman, Si dulcemente Barcelona, Lumen, 1980
Esperan llegó la muerte con su recordación/ nosotros vamos a empezar otra vez/ la lucha/ otra vez vamos a empezar nosotros/ contra la gran derrota del mundo/ compañeritos que no terminan/ o arden en la memoria como fuegos/ otra vez/ otra vez/ otra vez/
13/03/2008
Asombra que, en la exacerbada discusión sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos, pocas personas hayan leído los formidables textos que se han escrito para impartirla. Los libros del Profesor Marina, del eminente jurista Gregorio Peces-Barba, de F. Savater “El valor de educar” y publicaciones de sociólogos y académicos como Adela Cortina y tantos otros no parecen interesar a muchos periodistas y a políticos conservadores, a profesores universitarios y a la beligerante Conferencia Episcopal. Se muestran incapaces de razonar sobre textos concretos en los que se desarrolla esta imprescindible asignatura que recorre la educación primaria y secundaria y que culmina con una asignatura denominada “Educación Ético-cívica”. La transmisión en la educación de esta cultura de la ciudadanía y de los derechos humanos rechaza la violencia desde la idea de dignidad de todas las personas y llega a los derechos humanos y a las instituciones democráticas. Según el Consejo de Ministros de la Unión Europea, “son aquellas competencias básicas necesarias para el aprendizaje que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo”. En su “Carta a los profesores”, el ex rector de la Universidad Carlos III y uno de los Padres de la Constitución española, Peces-Barba, subraya la obligación del Estado de formar talantes libres, respetuosos, tolerantes e ilustrados. Es la mejor expresión de la moralidad, de una cultura secularizada y laica que considera al hombre centro del mundo y centrado en el mundo. Enseñanza precisa para desvelar al estudiante los caminos para alcanzar su autonomía con los descubrimientos de sus capacidades que son signo de su dignidad. La capacidad de decidir en la vida social, su capacidad de elegir entre diversas opciones, su capacidad de construir conceptos generales y de razonar, de crear belleza, de comunicarse y de dialogar, de convivir con un sistema de reglas complejo y de elegir libremente su ética privada, como una ética de la salvación, del bien, de la virtud o de la felicidad, religiosa o laica. Esta dependencia del desarrollo personal respecto de una vida social libre y democrática justifica la Educación para la Ciudadanía. La actitud contraria y excluyente de los obispos españoles y de las organizaciones sociales más retrógradas, y los neoconservadores más virulentos reclaman en exclusiva para la familia la competencia en la moralidad social. Cometen un grave error y la mayoría de los ciudadanos se han expresado en las últimas elecciones al volver a elegir a los socialistas para formar gobierno. Esta actitud eclesiástica se ha manifestado por su oposición a la modernidad y al progreso. No han digerido la democracia de 1978 y se han opuesto a regulaciones, que no imposiciones, como el divorcio, la interrupción del embarazo, la regulación de la natalidad, al uso del preservativo y la regulación de las relaciones entre personas del mismo sexo. Durante la dictadura franquista no se opusieron a la asignatura de Formación del Espíritu Nacional que contenía el ideario fascista del Movimiento Nacional, ni a la tortura ni a la pena de muerte, mientras ejercían la censura de libros, de prensa, de cine y de un pensamiento libre y responsable en nombre de su ideología que pretenden estar por encima de la soberanía popular. Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos pretende ayudar a la formación desde la perspectiva de la ética pública que se ampara en al artículo 27.2 de la Constitución: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Esta enseñanza es compatible con lo que establece el artículo 27.3, que garantiza el derecho de los padres para que reciban la formación religiosa y moral acorde a sus convicciones. Aquí nos situamos en el ámbito de la ética privada que no puede contradecir las obligaciones que derivan de la ética pública democrática. La oposición de los obispos españoles, ha llegado a sostener una pretendida objeción de conciencia para cursar esa asignatura que no sería más que una desobediencia civil, inadmisible en derecho. Una vez más, reaparece la falta de respeto por la sociedad civil que tanto denunció don Fernando de los Ríos. Así como la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos y que tantas esperanzas despertara pero que fueron demolidas, perseguidas y encarceladas por la intransigencia de unos jerarcas religiosos que impusieron su ideología durante siglos y controlaron la educación, la moral pública y privada, la cultura, las conciencias y el derecho a la felicidad de tantos hombres y mujeres que nacieron para ser ellos mismos, en libertad, en justicia y en solidaridad. José Carlos Gª Fajardo
15/03/2008
Los voluntarios de la sociedad civil, las ONG, que trabajan por la justicia y por el respeto de los derechos humanos en su lucha por un mundo más justo y más solidario, tienen que hacer frente a una campaña de descalificación en su humanitaria labor. La escritora india Arundhati Roy ha alertado sobre “el peligro que suponen las ONG para el auténtico desarrollo de las poblaciones del Sur”. Olvida que el mayor número de voluntarios sociales de las ONG trabajan en los países del Norte sociológico para hacer frente a las injusticias y a la explotación de personas en situación de peligro. Ancianos, inmigrantes, mujeres, niños, prejubilados y parados, mestizos y gentes de color, enfermos terminales y drogadictos, gentes sin hogar y sin recursos en unas sociedades cada vez más deshumanizadas. Reducir las actividades de las ONG a los proyectos que algunas desarrollan en países del Sur es una burda simplificación. Generalizar casos que suceden en India, con personal de ONG indias, es de una temeridad incomprensible en una mujer de tanto talento. James Petras, de la universidad Binghamton de Nueva York, se aprovecha de su prestigio en la causa de los Derechos Humanos para arremeter contra las ONG acusándolas de “ser un peligro para la democracia”, de no participar en las “luchas reivindicativas de los maestros”, de “minar el sentido de lo público” con sus proyectos de ayuda social, y de “apropiarse del lenguaje de la izquierda”. El Profesor Petras, que tanto jaleó a las ONG cuando le pareció que “su imagen era favorable hasta en la izquierda”, aplaudió nuestro apoliticismo y aconfesionalismo porque entendió que así no podrían aprovecharse de nosotros las confesiones religiosas que tradicionalmente desarrollaban muchas de estas actividades. Ni los tildados de “socialistas utópicos” por el marxismo más montaraz. Ahora resulta que “las ONG fomentan un nuevo tipo de colonialismo y de dependencia cultural y económica”. Descalifica a las ONG porque “son postmarxistas”. Salva a “una pequeña minoría que desarrolla estrategias alternativas en apoyo de la política de clase y del antiimperialismo”. Ya salió el fundamentalismo ideológico que tanto censuran en los neoliberales, en los neoconservadores y en todo lo que no suena con la música que a algunos les gusta dirigir desde sus cátedras. No queremos militar en partidos políticos, en sindicatos de clase ni en ninguna confesión religiosa. Respetamos la libertad de los voluntarios sociales para que ejerzan sus derechos en cualquier opción democrática. La escritora india confunde los abusos de algunos miembros de ciertas ONG en la India, y en otros países, que pueden despistar a la opinión pública. Les acusa de que sirven de sucedáneos, de cortinas de humo para paliar las deficiencias de unos sistemas políticos que aceptan los “reajustes económicos” del Banco Mundial o del FMI, reduciendo las inversiones en educación, en sanidad y en obras sociales fundamentales. No se puede generalizar aunque al final de sus palabras diga que “no todas son así”. Primero, se lanza la piedra y luego se esconde la mano. No es ético ni elegante, no es justo ni lo aceptamos. Ahora resulta que el formidable voluntariado social que ha movilizado a millones de seres “desde la década de los setenta está controlado por el Banco mundial, por el FMI, y por el imperialismo norteamericano y europeo”. Cuando cientos de miles de jóvenes en Europa y en EEUU, desencantados de muchas ideologías, decidieron asumir la causa de los más pobres, de los oprimidos, de los explotados y humillados por un sistema socioeconómico injusto, fueron mirados con desconfianza por las instituciones religiosas. Se creían que ese campo “les pertenecía”. También fueron sospechosos para los sindicalistas de salón, y no digamos para muchos ejecutivos de grandes multinacionales. La derecha los miró con desdén. ¿Acaso no tenemos nosotros, decían, la defensa del bien común, de la libertad que ofrecen el mercado y la democracia? Cuando comprendieron que asumíamos la solidaridad como respuesta a toda desigualdad injusta, cuando no nos contentábamos con dar de comer al hambriento sino que preguntábamos por qué los pobres pasaban hambre, cuando nos echábamos por millones a las calles de las ciudades, cuando vieron que constituimos una fuerza sociopolítica y cultural enorme, intentan minarnos la transparencia de nuestro compromiso y la generosidad de la entrega. La izquierda dijo que “éramos de lo suyos”, mientras se aprestaban a inventar ONGs para procurarse beneficios y prebendas. Las derechas hicieron lo mismo transformando sus fundaciones ideológicas en “sociedades apolíticas”. Mientras que algunas confesiones religiosas titulaban sus asociaciones como “no confesionales”, nosotros comprendimos que estábamos en peligro. Por eso nunca quisimos respaldar ninguna protesta sin una propuesta alternativa, nunca quisimos abandonar la causa de los más pobres luchando contra la pobreza y denunciando toda opresión y mentira, viniera de donde viniese. Lo duro es comprobar que los primeros ataques provienen de quienes antes nos jalearon como los “nuevos ciudadanos de nuestro tiempo”. Pero no nos callarán porque millones de seres inocentes en el mundo nos lo reprocharían. * J.C.G.F
26/03/2008
Mario Benedetti acaba de publicar "Vivir adrede", Alfaguara 2008. Es un texto fuerte, amargo, a veces, con sabor a esa ceniza a la que refería Azcona. A sus 88 años y con la salud quebrantada ¿qué iba a escribir? Su maestría lo puede todo y merece la pena leerlo. "¿Nos traicionan nuestras propias huellas? ¿Qué diferencia hay entre un suicida inevitable y uno vocacional?" La vida de los que aman y los que matan; de los que creen en Dios o le dicen"adiós"; de los que abrazan y de los que oprimen; del condenado a muerte y de aquellos cuya existencia es la condena. Y lo hace con la profundidad que sólo pueden lograr las palabras más sencillas Compagino su lectura con la deliciosa del último texto de Stefan Zweig "Montaigne", inacabado poc antes de suicidarse en Brasil en 1942 y ahora publicado por Acantilado 2008. Os hablaré de él en otro post... Ahora que por fin he concluido la lectura, tanto tiempo postergada, de "Los pilares de la Tierra" y "Un mundo sin fin" de Ken Follet, publicados por Plaza Janés 2008. Hacía falta una enfermedad o una hospitalización y reposo para meterse con estas más de dos mil seiscientas páginas. Hablaremos porque, con independencia de su calidad, han sido y son un fenómeno sociológico... pues los leemos millones y millones de personas. Algo tienen, algo hay. No se puede andar por la vida de intelectual exquisito y almidonado. ¿Por qué prende su lectura? A mi me ha prendido día a dia.Sin embargo, no he podido con el Ulises, de Joyce . Ni con la Divina Comedia ni con los 4 tomos de A la recherche du temps perdú" de Proust. y los tengo en idiomas originales y bien traducidos Tampoco he leidolos de Harry Potter, o El Señor de los anillos, atc a pesar de ser otros fenómenos sociológicos ¿Pasa algo? “Cristo no tuvo cuidados paliativos”, clamó el arzobispo emérito de Pamplona, ante la agónica faz del Crucificado en Viernes Santo. ¿Se da cuenta de la manipulación indigna que ha hecho con los sentimientos de personas que asistían a un acto de su fe religiosa? ¿Sabe el daño que ha producido en miles de ancianos y de enfermos que reciben esos cuidados paliativos, que son uno de los derechos humanos fundamentales, no sufrir innecesariamente, mezclado en una interpretación victimista que durante siglos viene confundiendo el dolor con el camino de salvación? ¿Dónde ha leído ese obispo en los Evangelios una apología del dolor semejante en boca de Jesús, que no haya sido interpolada? Son incorregibles, niegan de hecho la resurrección que predican, pero sobre todo niegan y reniegan del mensaje de Jesús: Amor, comprensión, libertad, sencillez, responsabilidad, fraternidad, solidaridad, desprendimiento, goce, acogida, no discriminación de nadie, humanidad… Ojala ese anciano obispo, cuando llegue su ya cercana de dolor y de abatimiento, tenga a su lado una mano compasiva que, con todo derecho y libertad, alivie un dolor innecesario y cruel. Causa pavor recordar las imágenes de Pío XII en su agonía, y la bochornosa y cruel manipulación del anciano Juan Pablo II en sus últimos años. Lo malo es que el silencioso en temas importantes, cardenal de Sevilla Amigo, comparte la misma idea que el navarro. ¿Adónde van estas gentes con esta exacerbación del dolor y del sufrimiento como camino de salvación en este “valle de lágrimas” sobre todo para los más pobres y excluidos? Sus vidas y su historia personal e institucional son el más grande mentís al mensaje y a la vida del Rabino de Nazareth.
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