J. C. García Fajardo



Cuaderno de Bitácora sobre Mundo actual y Sabiduría universal.

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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.

Lecturas. "Martes con mi viejo profesor", por Mitch Albom

Todos hemos tenido en algún momento un profesor a quien hemos admirado, que nos ha entendido y que hasta nos parecía que algunas veces hablaba para nosotros.

Pasó el tiempo, y muchos profesores se han ido difuminando en el olvido pero la voz, el talante y un no sé qué de aquel, hoy viejo, profesor permanece como amonestándonos por no haber sido capaces de entablar una relación más personal.

Es como si hubiera quedado algo interrumpido, o algo por hacer.

Para el periodista deportivo Mitch Albom, esa persona fue Morrie Schwartz, uno de sus profesores en la universidad que lo prepararon para alcanzar los éxitos profesionales que hoy tenía. Pero en su corazón, después de 15 años, sentía su ausencia, algo así como si no se hubieran atrevido a abordar las cuestiones fundamentales de la vida, dinero, poder, valores, familia, perdón, vejez, enfermedad, muerte, amor.

El periodista ya famoso, un día decide ir a visitar a su viejo profesor y recorre los mil kilómetros que le separan del viejo profesor en su domicilio de jubilado, cerca del campus de su universidad. Cuando llamó por teléfono para anunciar su visita, y después de aguardar unos momentos para que le consultaran, la voz en el teléfono lo animó a venir, y le dijo que el profesor lo esperaba desde hacía tiempo.

Claro, la esposa no se atrevió a decirle al joven que el viejo profesor padecía la terrible enfermedad degenerativa ELA, y que le quedaba poco tiempo de vida.

Mitch va un martes a visitarlo y lo encuentra gravemente enfermo y pasando un doloroso calvario que su esposa hijos y médicos tratan de aliviar cómo pueden pero, al mismo tiempo, el joven periodista se encuentra con que nada ha cambiado en su maravillosa relación; como si no hubiera pasado todo aquel tiempo. Por eso, decide ir a visitarlo cada martes recorriendo esos mil kilómetros que le permitían preparar su corazón para el reencuentro... mientras sea posible.

Juntos, en un mágico clima de conexión espiritual, de afecto y de complicidad intercambian ideas, comparten silencios y se atreven a ser ellos mismos.

De ahí el enorme éxito de este libro desde su publicación a bajo el título original de "Tuesday with Morrie" y en español "Martes con mi viejo profesor". Una lección sobre la vida, la muerte y el amor.

Vale la pena armarse con un buen lápiz y no vacilar en subrayar en este libro de apenas 200 páginas, 8 E, que cantan una hermosa amistad.

JCGF

03/07/2008 14:10 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Congreso Mundial de Mujeres 2008

MANIFIESTO

La igualdad no es una utopía. La igualdad es esa realidad en que todos los seres humanos podamos vivir en un mundo de respeto y de libertad. La igualdad es un espacio sin crispación y sin dolor, sin amargura, sin violencia. La igualdad debe ser la aspiración suprema de todas las personas que se dignen en llamarse personas. Sólo hay un camino y una meta: convivir destruyendo prejuicios.

No hay nadie por encima ni por debajo; hay miradas cruzadas, miradas que saben y sienten a seres humanos con sueños y deseos, con temores y esperanzas. Nuestro Mundos de Mujeres / Women's Worlds 2008 es una apuesta por la dignidad humana. El debate y la reflexión, la palabra como arma para poner fin a las múltiples caras de la violencia y para destapar las trampas que llevan a las injusticias contra las mujeres. Nuestro congreso es una apuesta por la vida.

La igualdad no es una utopía. La igualdad es un derecho. Otro mundo es posible, otro mundo que tenga inscrita la paz y la libertad para todas las mujeres. Somos iguales y somos diferentes. Nuestro congreso es una apuesta por la equidad en la diferencia y la diversidad.

Porque la vida hay que vivirla en toda su plenitud desde la libertad que da la igualdad. El debate está abierto y no hay vuelta atrás. La igualdad es una necesidad.

04/07/2008 10:07 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Defendamos la alegría, M. Banedetti

 

 

“Defender la alegría como una trinchera/

Defenderla del caos y de las pesadillas/

De la ajada miseria y de los miserables/

De las ausencias breves y de las definitivas/.

Defender la alegría como un atributo/

Defenderla del pasmo y de las anestesias/

De los pocos neutrales y los muchos neutrones/

De los graves diagnósticos y las escopetas/.

 

Defender la alegría como un estandarte/

Defenderla del rayo y la melancolía/

De los males endémicos y los académicos/

Del rufián caballero y del oportunista/.

 

Defender la alegría como una certidumbre/

Defenderla a pesar de dios y de la muerte/

De los parcos suicidas y de los homicidas/

Y del dolor de estar absurdamente alegres/.

 

Defender la alegría como algo inevitable/

Defenderla del mar y las lagunas tibias/

De las buenas costumbres y los apellidos/

Del azar y también…

                                   ...también de la alegría”.

M. Benedetti

07/07/2008 19:43 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Barriles de sangre: José I. Torreblanca

(Interesante artículo) 

El petróleo es uno de los elementos centrales de nuestra forma de vida. Gracias a él, disfrutamos de unos niveles de bienestar inéditos en la historia de la humanidad. Teniendo en cuenta el rendimiento que obtenemos de cada barril de crudo, y dado el enorme poder adquisitivo de nuestras sociedades, aún a los precios actuales, el litro de gasolina sigue siendo un buen negocio para Occidente.
Pero el petróleo, que para nosotros es una bendición por la que estamos dispuestos a pagar casi cualquier precio, es a menudo para sus productores una maldición. Los economistas tienen identificados desde hace tiempo el sinnúmero de perjuicios que van asociados al descubrimiento de petróleo en un país: apreciación de la moneda, pérdida de competitividad exportadora, alta inflación y despilfarro de recursos públicos en proyectos tan grandes como inútiles. Como consecuencia de este conjunto de factores (conocidos como "enfermedad holandesa"), la mitad de los países productores de petróleo miembros de la OPEP son hoy más pobres que hace 30 años. Ejemplos como Canadá o Noruega, donde el petróleo se ha gestionado de manera eficaz, son la excepción a una desgraciada norma.
Para los países pobres o en vías de desarrollo, el oro negro puede suponer un drama aún mayor. Un reciente artículo de Michael L. Ross en la revista Foreign Affairs arroja un balance estremecedor: el petróleo tiende a reforzar las dictaduras; debilitar las democracias; incentivar la corrupción; alentar el separatismo y fomentar las guerras civiles. Casos como el de Guinea Ecuatorial ofrecen un buen ejemplo de hasta qué punto una tiranía pobre puede convertirse súbitamente en una cleptocracia inmune a la presión internacional.
Significativamente, hoy en día, un tercio de los conflictos bélicos del mundo tienen lugar en países productores de crudo. En ese sentido, el petróleo no se diferencia mucho de lo que significaron los diamantes en los años ochenta, cuando los seis grandes productores de África se vieron asolados por unos conflictos de inusitada crueldad. Por ello, el consumidor europeo, además de quejarse al llenar su depósito de combustible, hará bien en pensar en lo que se esconde detrás de cada preciado litro de gasolina.

¿Qué hacer para lograr que esa fortuna que dejamos en el surtidor al menos redunde en beneficio de la democracia, los derechos humanos y el bienestar de la población de los países productores? Ante todo, debemos exigir transparencia tanto a los Gobiernos productores como a las multinacionales del petróleo. Gracias a la presión de la opinión pública y de ONG como Global Witness, los productores de diamantes firmaron ya hace algunos años los llamados Acuerdos de Kimberley, por los que se comprometían a eliminar del mercado los llamados diamantes de sangre con los que financiaban guerras civiles como las de Sierra Leona o Liberia.
El éxito de esta experiencia ha servido para poner en marcha una iniciativa con un objetivo similar: la EITI (Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas, en sus siglas en inglés), que busca comprometer a Gobiernos y empresas, tanto en países productores como consumidores, para que hagan públicos los ingresos derivados del petróleo y acuerden un código de conducta que sirva para poner fin a la corrupción. Como se puso de manifiesto en la reunión de los promotores de la EITI, celebrada recientemente en Madrid, la transparencia y la rendición de cuentas en lo relativo a la gestión de los recursos naturales ofrecen un campo de acción donde España puede desempeñar un papel importante. Parte de la tarea, que debe llevarse a cabo en Europa, será la de convencer a China y Rusia para que se adhieran a la iniciativa ya que, sin ellas, la EITI no podrá prosperar. Internamente, como se señala en un documento de trabajo de Fundación FRIDE, sería crucial que el Gobierno español profundizara aún más en su compromiso con esta iniciativa (lo que incluiría una reforma de la Ley del Mercado de Valores) e hiciera de ésta un pilar central de su nueva política africana.
Pero la transparencia es sólo un primer paso: economistas como Paul Collier han propuesto a Naciones Unidas que impulse la firma de una Carta de los recursos naturales que establezca la obligación de los Gobiernos de los países productores a repartir de forma equitativa e invertir responsablemente los beneficios de dichos recursos.

 

 

 

 

 

 

08/07/2008 11:30 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

La mano de fuego.

“Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa. Decidí salvar el fuego. No tengo dónde vivir pero el fuego vive en mí. Y me defiende discretamente de todo lo impuro. Mi futuro ya no es importante. Sólo cuenta la intensidad del instante”.

Con estas palabras de Jean Cocteau comienza el último libro de la tetralogía de Alberto Ruy Sánchez sobre el deseo: “La mano del fuego”, Anagrama, 2008. Un eje: “Nueve veces el asombro”, y cuatro puntos cardinales: “Los nombres del aire”, “En los labios del agua”, “Los jardines secretos de Mogador” señalan las singladuras de esa búsqueda poética del erotismo.

Me inicié en la obra de este autor mexicano con “Lo jardines secretos de Mogador”, mientras yo vivía en otra ciudad mágica de Marruecos, Asilah. Allí preparaba mi libro “El sereno de Asilah” y quedé fascinado por la prosa algo preciosista de este autor obsesionado en descifrar el deseo, conocer a fondo el corazón del fuego.

Como él mismo confiesa, no se trata de novelas, sino de lo que en el mundo árabe se llama una Jamsa, un relato amuleto que se dispara en cinco direcciones simbólicas como los cinco dedeos de la mano de Fátima, la hija del Profeta. Tiene un cierto argumento, el amor de la hermosa Jassiba que cuida sus jardines secretos, mima sus plantas, entona el canto de las fuentes y va al mercado a vigilar la venta de sus flores. Y de su amado Zaydún, un contador de historias en la Plaza del Caracol, corazón cambiante de la ciudad de Mogador, hoy Essauira.  Zaydún siente que lo habitan varios cuerpos e historias y todos piden salir. Trata de escribirlos para contarlos o de darles un cierto orden pero descubre que la vida, en realidad, tiene la lógica de los sueños. “Que contar las cosas de manera realista como en las novelas y relatos es una convención más, una salida que se han dado algunos para no aceptar el delirio que es la vida, el inmenso reto que es tratar de comprender. Es no aceptar que nos unen y nos separan, nos detienen y nos mueven poderosos malentendidos. Que nada es lo que parece, y además va cambiando. Que la última realidad es el deseo, sus ilusiones, sus búsquedas. Que los cuerpos enamorados son dunas y sus historias las cuenta el viento mientras las mueve”.

La hermosa Jassiba encarga al alfarero Tarik una cerámica, una forma inútil, frágil y tal vez bella. No se trata de una urna para sus cenizas y las de Zaydún sino de una obra de belleza inútil hecha de sus cenizas. Aclara a Tarik que no se preocupe por quien morirá antes, pues no se trata de un suicidio compartido: “Harás primero una vasija de prueba, un boceto que nos mostrarás para que lo aprobemos. Luego la volverás a hacer con cenizas de quien muera primero. Y después lo romperás, lo molerás y volverás a hacer otro con las cenizas reunidas de los dos”

Tarik se pone a buscar el boceto tridimensional con la esperanza, o la certeza de que sus manos, repletas de memoria involuntaria, de movimientos ancestrales y siempre nuevos, harán brotar la pieza perfecta para ofrecer a Zaydún y a Jassiba. El fuego, al final, será el artesano mayor de su obra. “Lo posible nos desborda en el oficio y en la vida. Ser un maestro (maalem, en árabe) del oficio no es dominarlo todo sino saber que se navega en flujos de la materia, que se remontan corrientes y se descienden… En nuestra casa o en el mercado, cuando tocamos una pieza de cerámica tocamos las manos de quien la hizo. Tocamos una parte de sus sueños”.

“Esta suma de lo que soy y de lo que no quiero ser es como mi huella que se lleva el viento. Mi palma en la arena, mi oasis frágil, mi voz convertida en un soplo que se mete en los personajes que describo, comenzando por mí, por mis sueños. Una invención como cualquier otra”.

Un libro adecuado para este tiempo de holganza y de vagar bastante. Un libro anti-aventuras amorosas en forma de mano, de amuleto, de búsqueda disparatada del erotismo, nuestra piel más auténtica ahogada por los eunucos castradores que no pueden alcanzar el goce del placer en el éxtasis de la vida. Afirmación de la sensualidad y de la duda. Afirmación, como sugería Cocteau, de que sólo cuenta la intensidad del instante”

Depois, mais nada.

J C Gª Fajardo

 

 

09/07/2008 17:36 Autor: nesemu. ;?> Hay 1 comentario.

La limpieza étnica de Palestina. Ellos sí tenían su territorio, y estaban arraigados

La limpieza étnica de Palestina
Ilán Pappé, Crítica, 2008.

 Los israelíes conocen como “Guerra de la Independencia” la de 1948, para los Palestinos es la “Nakba”, la “catástrofe”, puesto que su resultado fue uno de los procesos de limpieza étnica más amplios y dramáticos de nuestro tiempo: cerca de un millón de palestinos fueron obligados a emigrar a punta de fusil, abandonando sus tierras, sus bienes y sus hogares; hubo matanzas de civiles como la de Deir Yassin y cientos de poblados fueron destruidos deliberadamente.

A principios del siglo XX un periodista judío de nacionalidad británica, Israel Zangwill, popularizó uno de los grandes eslóganes del sionismo conquistador: "Una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra"; lo que implicaba que en Palestina, dividida en varias provincias, conocida como Siria del Sur, y perteneciente al imperio otomano, estaba allí, sin población significativa, literalmente esperando que "un pueblo sin tierra", lógicamente el judío, que había morado en aquellos parajes dos mil años antes, volviera a reclamar lo que nunca había dejado de ser suyo.

Pese a sus dramáticas dimensiones, los israelíes han conseguido ocultar este crimen contra la humanidad durante muchos años.

Ilan Pappé, profesor de la Universidad de Haifa y el más prestigioso a escala internacional de los historiadores israelíes, obligado a publicar  sus obras en el extranjero y a vivir en su país entre amenazas de muerte, revela en este libro, a la luz de documentos recientemente desclasificados, la verdad de una expulsión en masa que sigue haciendo hoy imposible la paz entre israelíes y palestinos, y que está en el origen de todos los problemas actuales del Oriente Próximo.

Todo esto es ya casi un lugar común fuera de Israel, e incluso en el Estado sionista una parte creciente del público admite que las cosas fueron más o menos así, por lo que Pappé sólo se diferencia de otros revisionistas en que, aparentemente, ha dejado de ser sionista y, por ello, sus juicios son mucho más duros, y sobre todo, morales y políticos. Y así, el autor, aunque completa datos, revisa casos, matiza cuestiones, no cuenta una historia fundamentalmente distinta de la que conocemos de obras -suyas y de algunos de sus colegas- salvo en que formula la terrible acusación de que la guerra para la fundación del Estado fue una "limpieza étnica", términos de indigna recordación por los recientes desafueros balcánicos.

Ilan Pappé, el historiador israelí más valiente, incisivo y comprometido, abre con este libro una nueva línea de investigación sobre el vasto y controvertido tema de los refugiados palestinos. Su obra nos recuerda cómo fue en otros tiempos la vida de los árabes palestinos e invoca la imagen de lo que podría haber sido una Palestina mejor, en paz y ajustada a un auténtico derecho.

Es un libro de imprescindible lectura para no dejarse enredar en la maraña de embustes, mentiras y propaganda sectaria que sólo obedece a un delirio que produce muerte, exclusión, persecución y genocidio de un pueblo que sí tenia tierra y arraigo.

18/07/2008 11:40 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Mientras la ciudad duerme

 

 

Mientras la ciudad duerme

 

Se despliegan por calles paralelas a las grandes avenidas en grupos de tres personas con un termo de café o chocolate caliente y bocadillos. Se agachan en esquinas y en rincones inverosímiles para charlar un rato. Los voluntarios sociales acuden como la sangre a la herida y saben en dónde encontrarlos, bajo cartones o sobre una vieja manta y tiritando de frío.

Los llaman por sus nombres o por algún apodo familiar, como hacían sus madres o sus mejores amigos. Mientras se calientan las manos, apenas envueltas en descoloridos mitones, intercambian informaciones del día. No utilizan elaboradas frases, sino monosílabos con sofocantes elipsis y con gestos elocuentes como sus silencios camino del olvido. A cada uno se le administra su tiempo, el que desea o precisa. Se comenta algo pillado en el transistor u ojeado en una página de periódico traída por el viento. Puede ser política internacional, dislates del G8 o del escándalo inmobiliario. Los sin techo, van marcados por lo efímero. No retienen demasiado porque no hay mañana, y el ayer va incluido en el fardo de la vida.

El alcohol y el tabaco, las interminables caminatas por las venas abiertas de la ciudad, en amaneceres sin rumbo o en busca de comida, los mantienen en una nebulosa sin ruidos. Desaparecidos los centros de salud mental, muchos crónicos se han perdido. Cómo pájaros caídos de los nidos, heridos en sus alas o con patas encallecidas. Perdido el empleo, víctimas del alcohol o de las drogas, como excrecencias de un cuerpo social implacable con los improductivos. Víctimas de culpas por algo que no han sabido integrar hasta convertirse en ajenos a sí mismos.

Así, tratan de fundirse en las penumbras de una sociedad desarraigada, casi enloquecida, que deserta las calles de la ciudad a punto de dormirse.

“Ahora, a esperar a que la vecina de enfrente levante las persianas y deje entrar al día”, dice Pablo desde su nicho en el portal acristalado de un banco. Cada uno procura tener su ámbito de seguridad a resguardo de patadas, de insultos o de miradas que traspasan. Se pretenden invisibles.

Pero no se duermen hasta que no llegan los otros ángeles de la noche que salen vituallas que han preparado con esmero para calentar el cuerpo y facilitar un rato de expansión.

Esas personas sin hogar disponen de un manejable tríptico en el que figuran direcciones de interés: emergencias; baños públicos a 0’15 E; alimentos para refugiados o para inmigrantes sin recursos; horarios  de lugares donde reparten bocadillos; comedores en los barrios con estación del metro y la discreción debida; centros que gestionan el derecho a percibir una renta mínima (RMI); dispensarios de ropa; alojamientos para hombres o mujeres; centros de noche para drogodependientes con asistencia médica, alimentación y asesoría jurídica; o con lavandería, ducha y enfermería; centros de día con talleres de español para extranjeros; servicios donde reciben información y gestión de las prestaciones sociales a las que tienen derecho por ser personas, así como el servicio de Mediación Social Intercultural (SEMSI) para informar y asesorar a los inmigrantes. Miles de inmigrantes ya se sirven de ellos pero se trata de acercárselos a estas personas desvalidas.

Hace ya bastantes años, una compañera se llevó de mi mesa un café caliente. Después me dijo que era para un hombre aterido en aquella helada noche madrileña. Ahí comenzó todo. Para mi alivio, en el atardecer de la vida, se ha superado la mera beneficencia y proliferan centros para la búsqueda de algún empleo para estas personas expoliadas y desarraigadas por los fallos del sistema socioeconómico, o por sus errores personales.

También están organizados en otras ciudades de España y de otros países europeos. No son parches ni tapabocas, alivio de malas conciencias ni remiendos ante las injusticias de un modelo de desarrollo implacable con los excluidos. Son gritos en el silencio que, mientras dan de comer y de beber, visten y consuelan, alivian y sostienen, se afanan en escribir y en llamar a las puertas de los poderes fácticos para denunciar y aportar propuestas alternativas, organizar redes de solidaridad para transformar la compasión en compromiso y en acción política. Ya no hay tiempo para lamentarnos sin alzarnos en rebeldía conscientes de que lo que se debe en justicia no se concede en ayuda o caridad. El servicio se transforma con el tacto y la delicadeza. Con la denuncia, con la acogida, con el compromiso y con la propagación del incendio en aulas y en medios de comunicación, en nuestros ambientes de trabajo y de ocio. Convencidos de que otro mundo más justo es posible, porque es necesario. No podemos especular con ayudas a países empobrecidos y en locas carreras de consumismo y despilfarro sin ocuparnos, al tiempo, de nuestro entorno más próximo.

Para que el mendigo Pablo no tenga que aguardar a que la vecina abra las contraventanas para dejar paso al nuevo día.

 

José Carlos Gª Fajardo

 

 

23/07/2008 21:48 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Aforismos: Leyes injustas

 

“Se trata de saber en qué medida estamos obligados a obedecer un sistema injusto”

John Ramis

 

"Las leyes injustas

se tienen por no puestas"

(clásico griego)

 

No sólo es lícito

por ser un derecho;

sino que es un deber

alzarse contra las tiranías.

Sobre todo,

cuando padecen los débiles.

J C

23/07/2008 21:48 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Aforismos: Revolución con amor

“Permitidme que os diga, aún a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario se guía por sentimientos de amor”

Ché Guevara

 

 

23/07/2008 21:48 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Hojas de hierba, de Walt Whitman

Hojas de hierba, de Walt Whitman, es la confesión total de un hombre tolerante, bueno, comprensivo y misericordioso, que poseyó el don poético genial y quiso explicar su posición respecto de Dios, del Universo y de los problemas fundamentales del ser humano.

Whitman, el más grande de los poetas norteamericanos, nació en Long Island, cerca de Brooklyn, por entonces una aldea de Nueva York, en mayo de 1819.

En diversas épocas de su vida ejerció los oficios más diferentes: fue maestro de escuela, carpintero, topógrafo, director de periódicos, empleado público, tipógrafo y enfermero de hospitales durante la guerra. Descendiente de dos razas robustas, de labradores ingleses por línea paterna y de marineros holandeses por su “madre perfecta”. Fue hermoso de cuerpo, fraterno y acogedor. No tuvo una educación programada. Sus grandes maestros fueron la vida activa y variada de la ciudad en su corazón de Manhatan, el contacto directo con la naturaleza desde los Grandes Lagos fronterizos con Canadá hasta Nueva Orleáns, manteniéndose con sus colaboraciones en los periódicos. Y sus desordenadas lecturas: los clásicos griegos, Shakespeare, Hegel, Cervantes, la Biblia, los poetas románticos ingleses y libros de ciencias popularizados. Él mismo ha contado cómo hizo esas lecturas en soledad, entre las rocas de su isla nativa, “en la presencia total de la naturaleza, bajo el sol, ante las vastas perspectivas del paisaje o del mar”.

En medio de una sociedad puritana, Whitman tuvo el valor de ser él mismo y de enfrentarse a todos, sin tapujos ni represiones. Amó con toda las fuerza de su alma y de su cuerpo y cantó la belleza y padeció con el dolor de los heridos en las batallas.

Hojas de hierba es una gran Utopía que se fue haciendo a lo largo de setenta años y que es fruto de su experiencia personal y de sus anhelos. El Canto a mí mismo es una epopeya inmortal. Es el poeta de la naturaleza, de la alegría, de la claridad, del cuerpo humano y del sexo; sin que le importase ofender la pudibundez de los puritanos y de los hipócritas. Él mismo ha explicado su posición ante este delicado asunto: “Dulce, santa, serena Desnudez de la Naturaleza. ¡Ah, si pudiera conocerte realmente la pobre humanidad enferma, lasciva, de las ciudades! ¿No es entonces indecente la desnudez? No, en sí misma no lo es. Indecentes son vuestros pensamientos, vuestros temores, vuestra respetabilidad”.

Walt Whitman es el poeta del optimismo; su obra es rica y variada como el mundo. Su voz es la voz poética más intensa que haya vibrado jamás en el continente americano. A pesar de la miopía de mojigatos y de los reprimidos. Fue inmenso y cantó la libertad, la amplitud espiritual, el respeto al ser humano, la comprensión y el amor. Se manifiesta enemigo del formalismo religioso y de la coerción eclesiástica, apuesta con toda su vida por la concordia, la naturalidad y la convivencia en armonía.

Si tuviera que recomendar un solo libro para un viaje, no dudaría en meter entre vuestra ropa fresca y limpia.

“¡Y vosotros, en los siglos venideros, cuando me escuchéis!

¡Y vosotros, todos, en todas partes, a quienes no nombro en particular, pero a quienes incluyo aquí!...

Cada uno de nosotros, inevitable.

Cada uno de nosotros, ilimitado.

Cada uno de nosotros con su derecho de hombre o de mujer sobre la tierra.

Cada uno de nosotros, admitido a los designios eternos de la tierra.

Cada uno de nosotros, tan divino aquí como otro cualquiera…

Avanzaréis y os pondréis a mi lado cuando sea hora…

Mi espíritu ha vagado, compasivo y resuelto, por el mundo entero.

He buscado iguales y amantes y los he encontrado dispuestos, esperándome en todos los países.

Creo que una divina simpatía me ha hecho igual a ellos…

Para todos vosotros, levanto la mano perpendicular, hago la señal.

La señal que permanecerá visible eternamente después de yo me haya ido.

Visible para todas las guaridas y hogares de los hombres”.

 

(¿Acaso no os sentís interpelados?) Yo, sí. Y canto

“¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!”…

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30/07/2008 22:21 Autor: nesemu. ;?> No hay comentarios. Comentar.


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